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  1. El tiempo se expande cuando eliminas el feed de las redes sociales

    Después de tres semanas sin aplicaciones de redes sociales en el teléfono —Instagram, Twitter, LinkedIn— llegué a una conclusión simple: el tiempo se expande cuando eliminas de la ecuación las visitas constantes a los reels, videos y feeds infinitos. No borré mis cuentas; solo eliminé el acceso directo desde el móvil. Sigo entrando desde el computador para ponerme al día, revisar mensajes o dejar un «like» a amigos y familiares, pero eliminé la posibilidad de estar atento en tiempo real a las novedades que ofrecen los feeds.

    La compulsión sigue ahí, aunque las apps no estén

    Lo primero que aprendí es que la facilidad de acceso es el corazón del problema. Al quitarla, aparece algo evidente: existe una compulsión de tomar el teléfono cada vez que surge ansiedad, temor, aburrimiento o ganas de procrastinar. Incluso sabiendo que las aplicaciones no están instaladas, la mano va al teléfono igual. Ese gesto automático revela un hábito arraigado que moldea la conducta.

    Varias veces tomé el teléfono sin un objetivo claro, solo para calmar una inquietud interna. La ausencia de redes deja en evidencia que el impulso no viene del contenido, sino de la necesidad de regular emociones. Las redes sociales se aprovechan de esa compulsión: ofrecen un alivio rápido, pero superficial.

    Con el tiempo entendí que el alivio nunca estuvo en el scroll. Cuando desbloqueas el teléfono y no encuentras la app, descubres que esa calma momentánea era falsa: los problemas siguen afuera. «Entendí que el alivio tampoco venía de ahí.» La dopamina del scroll no resuelve nada; solo tapa.

    Por eso me propuse una meta concreta: «que el acto de voluntad para entrar sea todavía más difícil que el acto de salir.» No se trata de tener más fuerza de voluntad en el momento, sino de diseñar el sistema —sin apps, sin acceso directo— para no necesitarla.

    El vacío inicial es una oportunidad

    Cuando eliminas las redes, aparece un vacío que antes llenabas con estímulos. Ese vacío, lejos de ser incómodo, se transforma en oportunidad. «Ese vacío se transforma en oportunidades para hacer cosas diferentes.» Es el inicio de la presencia.

    Al no perder minutos en videos sin sentido, surge espacio mental real. «Ese espacio libre aparece y puedes poner foco en lo que realmente te interesa.» Ese tiempo lo he usado para actividades más terrenales: pasear, aprender, conversar, leer, ejercitarse, almorzar atento a la conversación.

    La ansiedad persiste, pero se vuelve manejable. La compulsión por ver likes, noticias o reels no desaparece de inmediato, pero deja de gobernar la conducta. «No he bajado del todo ese nerviosismo persistente… pero sí noto que tengo más tiempo disponible.» La necesidad de revisar el teléfono se vuelve visible, y por lo tanto, trabajable.

    También descubrí que la presencia mejora cuando el celular sale de la mesa. Un gesto simple cambia la calidad de la experiencia. «Dejar el celular lejos de la mesa del comedor… ayuda a estar presente.» La distancia física crea distancia mental.

    Lo que más ha costado

    Controlar la necesidad de conectarme. Incluso sin apps, aparece el hábito de buscar scroll en YouTube o Instagram web. «Abrir el navegador y buscar algún tipo de scroll.» La compulsión migra; hay que vigilarla.

    Salir cuesta más que entrar. «Salir cuesta más que entrar; es un acto que se siente casi violento.» Esto demuestra que el problema no es la red social: es el circuito de recompensa.

    La versión web, por suerte, es menos adictiva. «El contenido que aparece en la versión web es menos adictivo.» Esa incomodidad permite mantener un uso mínimo y consciente. Incluso ahí noto matices: entrar a Facebook es solo costumbre, aburrimiento puro; entrar a Instagram tiene un motivo puntual —saber de amigos y familiares—, y el resto ya no me interesa. Cuando el impulso tiene nombre y apellido, es mucho más fácil ponerle límite.

    La tentación con un teléfono nuevo

    Cambié a un nuevo teléfono móvil. Apenas lo encendí sentí la tentación de reinstalar las redes sociales, con la excusa de «aprovechar la potencia del equipo». Pero la potencia real de un teléfono nuevo está en otra parte: grabar video, tomar fotos, mezclar música, correr juegos, almacenar rápido. Para redes sociales, en cambio, da lo mismo el equipo que se use. Ese momento confirmó lo que había aprendido la primera semana: el problema nunca fue el contenido ni el dispositivo, fue tener la puerta abierta.

    Lo que entendí al final

    No necesitas saber todo al minuto. «No es necesario saberlo al minuto. Menos tensión.» Ese dato urgente no suma nada a mi vida; solo quita tiempo. No necesito enterarme de inmediato de accidentes, robos, choques o incendios: igual termino sabiendo porque alguien lo comenta en una conversación. Digo «no lo sabía» y listo. No pasa nada. La urgencia informativa es una ilusión creada por el algoritmo.

    Mirando hacia atrás, después de tres semanas, veo con claridad que las redes moldean comportamientos artificiales. «La gente hace cosas extrañas para responder a las reglas ocultas del algoritmo»: fotos de playa todos los días aunque estén trabajando, sonrisas permanentes como si la vida fuera una vacación eterna. La prueba más clara la vi de lejos, una madrugada de semana: alguien se levantó a la una de la mañana a grabar un auto incendiado y chocado, le puso un logo de «Noticias» y narró el video como si fuera un reportero. Todo ese esfuerzo, a esa hora, por algo que se podía ver al día siguiente sin ninguna pérdida. Esa presión invisible empuja a actuar de maneras que no existirían sin ella, y que tampoco elegiría si me detuviera a pensarlo. Al final, la lección no fue dejar de usar redes sociales, sino recuperar el control sobre cuándo y cómo entrar en ellas. El tiempo que antes se filtraba en scrolls de tres minutos —repetidos veinte, treinta veces al día— hoy aparece como un bloque disponible: para leer, para entrenar, para estar presente en una conversación sin revisar el teléfono por debajo de la mesa. Ese es el hallazgo central de estas tres semanas: el tiempo no se administra mejor a punta de fuerza de voluntad, se expande solo cuando eliminas la fricción que lo consumía sin que lo notaras.

    Tu voto:

    #adicción #algoritmo #ansiedad #Atención #autocontrol #bienestar #celular #compulsión #conciencia #desconexión #digital #Disciplina #dopamina #foco #hábito #hábitos #mindfulness #minimalismo #presencia #productividad #redes #Reflexión #scroll #tecnología #tiempo
  2. El tiempo se expande cuando eliminas el feed de las redes sociales

    Después de tres semanas sin aplicaciones de redes sociales en el teléfono —Instagram, Twitter, LinkedIn— llegué a una conclusión simple: el tiempo se expande cuando eliminas de la ecuación las visitas constantes a los reels, videos y feeds infinitos. No borré mis cuentas; solo eliminé el acceso directo desde el móvil. Sigo entrando desde el computador para ponerme al día, revisar mensajes o dejar un «like» a amigos y familiares, pero eliminé la posibilidad de estar atento en tiempo real a las novedades que ofrecen los feeds.

    La compulsión sigue ahí, aunque las apps no estén

    Lo primero que aprendí es que la facilidad de acceso es el corazón del problema. Al quitarla, aparece algo evidente: existe una compulsión de tomar el teléfono cada vez que surge ansiedad, temor, aburrimiento o ganas de procrastinar. Incluso sabiendo que las aplicaciones no están instaladas, la mano va al teléfono igual. Ese gesto automático revela un hábito arraigado que moldea la conducta.

    Varias veces tomé el teléfono sin un objetivo claro, solo para calmar una inquietud interna. La ausencia de redes deja en evidencia que el impulso no viene del contenido, sino de la necesidad de regular emociones. Las redes sociales se aprovechan de esa compulsión: ofrecen un alivio rápido, pero superficial.

    Con el tiempo entendí que el alivio nunca estuvo en el scroll. Cuando desbloqueas el teléfono y no encuentras la app, descubres que esa calma momentánea era falsa: los problemas siguen afuera. «Entendí que el alivio tampoco venía de ahí.» La dopamina del scroll no resuelve nada; solo tapa.

    Por eso me propuse una meta concreta: «que el acto de voluntad para entrar sea todavía más difícil que el acto de salir.» No se trata de tener más fuerza de voluntad en el momento, sino de diseñar el sistema —sin apps, sin acceso directo— para no necesitarla.

    El vacío inicial es una oportunidad

    Cuando eliminas las redes, aparece un vacío que antes llenabas con estímulos. Ese vacío, lejos de ser incómodo, se transforma en oportunidad. «Ese vacío se transforma en oportunidades para hacer cosas diferentes.» Es el inicio de la presencia.

    Al no perder minutos en videos sin sentido, surge espacio mental real. «Ese espacio libre aparece y puedes poner foco en lo que realmente te interesa.» Ese tiempo lo he usado para actividades más terrenales: pasear, aprender, conversar, leer, ejercitarse, almorzar atento a la conversación.

    La ansiedad persiste, pero se vuelve manejable. La compulsión por ver likes, noticias o reels no desaparece de inmediato, pero deja de gobernar la conducta. «No he bajado del todo ese nerviosismo persistente… pero sí noto que tengo más tiempo disponible.» La necesidad de revisar el teléfono se vuelve visible, y por lo tanto, trabajable.

    También descubrí que la presencia mejora cuando el celular sale de la mesa. Un gesto simple cambia la calidad de la experiencia. «Dejar el celular lejos de la mesa del comedor… ayuda a estar presente.» La distancia física crea distancia mental.

    Lo que más ha costado

    Controlar la necesidad de conectarme. Incluso sin apps, aparece el hábito de buscar scroll en YouTube o Instagram web. «Abrir el navegador y buscar algún tipo de scroll.» La compulsión migra; hay que vigilarla.

    Salir cuesta más que entrar. «Salir cuesta más que entrar; es un acto que se siente casi violento.» Esto demuestra que el problema no es la red social: es el circuito de recompensa.

    La versión web, por suerte, es menos adictiva. «El contenido que aparece en la versión web es menos adictivo.» Esa incomodidad permite mantener un uso mínimo y consciente. Incluso ahí noto matices: entrar a Facebook es solo costumbre, aburrimiento puro; entrar a Instagram tiene un motivo puntual —saber de amigos y familiares—, y el resto ya no me interesa. Cuando el impulso tiene nombre y apellido, es mucho más fácil ponerle límite.

    La tentación con un teléfono nuevo

    Cambié a un nuevo teléfono móvil. Apenas lo encendí sentí la tentación de reinstalar las redes sociales, con la excusa de «aprovechar la potencia del equipo». Pero la potencia real de un teléfono nuevo está en otra parte: grabar video, tomar fotos, mezclar música, correr juegos, almacenar rápido. Para redes sociales, en cambio, da lo mismo el equipo que se use. Ese momento confirmó lo que había aprendido la primera semana: el problema nunca fue el contenido ni el dispositivo, fue tener la puerta abierta.

    Lo que entendí al final

    No necesitas saber todo al minuto. «No es necesario saberlo al minuto. Menos tensión.» Ese dato urgente no suma nada a mi vida; solo quita tiempo. No necesito enterarme de inmediato de accidentes, robos, choques o incendios: igual termino sabiendo porque alguien lo comenta en una conversación. Digo «no lo sabía» y listo. No pasa nada. La urgencia informativa es una ilusión creada por el algoritmo.

    Mirando hacia atrás, después de tres semanas, veo con claridad que las redes moldean comportamientos artificiales. «La gente hace cosas extrañas para responder a las reglas ocultas del algoritmo»: fotos de playa todos los días aunque estén trabajando, sonrisas permanentes como si la vida fuera una vacación eterna. La prueba más clara la vi de lejos, una madrugada de semana: alguien se levantó a la una de la mañana a grabar un auto incendiado y chocado, le puso un logo de «Noticias» y narró el video como si fuera un reportero. Todo ese esfuerzo, a esa hora, por algo que se podía ver al día siguiente sin ninguna pérdida. Esa presión invisible empuja a actuar de maneras que no existirían sin ella, y que tampoco elegiría si me detuviera a pensarlo. Al final, la lección no fue dejar de usar redes sociales, sino recuperar el control sobre cuándo y cómo entrar en ellas. El tiempo que antes se filtraba en scrolls de tres minutos —repetidos veinte, treinta veces al día— hoy aparece como un bloque disponible: para leer, para entrenar, para estar presente en una conversación sin revisar el teléfono por debajo de la mesa. Ese es el hallazgo central de estas tres semanas: el tiempo no se administra mejor a punta de fuerza de voluntad, se expande solo cuando eliminas la fricción que lo consumía sin que lo notaras.

    Tu voto:

    #adicción #algoritmo #ansiedad #Atención #autocontrol #bienestar #celular #compulsión #conciencia #desconexión #digital #Disciplina #dopamina #foco #hábito #hábitos #mindfulness #minimalismo #presencia #productividad #redes #Reflexión #scroll #tecnología #tiempo
  3. El tiempo se expande cuando eliminas el feed de las redes sociales

    Después de tres semanas sin aplicaciones de redes sociales en el teléfono —Instagram, Twitter, LinkedIn— llegué a una conclusión simple: el tiempo se expande cuando eliminas de la ecuación las visitas constantes a los reels, videos y feeds infinitos. No borré mis cuentas; solo eliminé el acceso directo desde el móvil. Sigo entrando desde el computador para ponerme al día, revisar mensajes o dejar un «like» a amigos y familiares, pero eliminé la posibilidad de estar atento en tiempo real a las novedades que ofrecen los feeds.

    La compulsión sigue ahí, aunque las apps no estén

    Lo primero que aprendí es que la facilidad de acceso es el corazón del problema. Al quitarla, aparece algo evidente: existe una compulsión de tomar el teléfono cada vez que surge ansiedad, temor, aburrimiento o ganas de procrastinar. Incluso sabiendo que las aplicaciones no están instaladas, la mano va al teléfono igual. Ese gesto automático revela un hábito arraigado que moldea la conducta.

    Varias veces tomé el teléfono sin un objetivo claro, solo para calmar una inquietud interna. La ausencia de redes deja en evidencia que el impulso no viene del contenido, sino de la necesidad de regular emociones. Las redes sociales se aprovechan de esa compulsión: ofrecen un alivio rápido, pero superficial.

    Con el tiempo entendí que el alivio nunca estuvo en el scroll. Cuando desbloqueas el teléfono y no encuentras la app, descubres que esa calma momentánea era falsa: los problemas siguen afuera. «Entendí que el alivio tampoco venía de ahí.» La dopamina del scroll no resuelve nada; solo tapa.

    Por eso me propuse una meta concreta: «que el acto de voluntad para entrar sea todavía más difícil que el acto de salir.» No se trata de tener más fuerza de voluntad en el momento, sino de diseñar el sistema —sin apps, sin acceso directo— para no necesitarla.

    El vacío inicial es una oportunidad

    Cuando eliminas las redes, aparece un vacío que antes llenabas con estímulos. Ese vacío, lejos de ser incómodo, se transforma en oportunidad. «Ese vacío se transforma en oportunidades para hacer cosas diferentes.» Es el inicio de la presencia.

    Al no perder minutos en videos sin sentido, surge espacio mental real. «Ese espacio libre aparece y puedes poner foco en lo que realmente te interesa.» Ese tiempo lo he usado para actividades más terrenales: pasear, aprender, conversar, leer, ejercitarse, almorzar atento a la conversación.

    La ansiedad persiste, pero se vuelve manejable. La compulsión por ver likes, noticias o reels no desaparece de inmediato, pero deja de gobernar la conducta. «No he bajado del todo ese nerviosismo persistente… pero sí noto que tengo más tiempo disponible.» La necesidad de revisar el teléfono se vuelve visible, y por lo tanto, trabajable.

    También descubrí que la presencia mejora cuando el celular sale de la mesa. Un gesto simple cambia la calidad de la experiencia. «Dejar el celular lejos de la mesa del comedor… ayuda a estar presente.» La distancia física crea distancia mental.

    Lo que más ha costado

    Controlar la necesidad de conectarme. Incluso sin apps, aparece el hábito de buscar scroll en YouTube o Instagram web. «Abrir el navegador y buscar algún tipo de scroll.» La compulsión migra; hay que vigilarla.

    Salir cuesta más que entrar. «Salir cuesta más que entrar; es un acto que se siente casi violento.» Esto demuestra que el problema no es la red social: es el circuito de recompensa.

    La versión web, por suerte, es menos adictiva. «El contenido que aparece en la versión web es menos adictivo.» Esa incomodidad permite mantener un uso mínimo y consciente. Incluso ahí noto matices: entrar a Facebook es solo costumbre, aburrimiento puro; entrar a Instagram tiene un motivo puntual —saber de amigos y familiares—, y el resto ya no me interesa. Cuando el impulso tiene nombre y apellido, es mucho más fácil ponerle límite.

    La tentación con un teléfono nuevo

    Cambié a un nuevo teléfono móvil. Apenas lo encendí sentí la tentación de reinstalar las redes sociales, con la excusa de «aprovechar la potencia del equipo». Pero la potencia real de un teléfono nuevo está en otra parte: grabar video, tomar fotos, mezclar música, correr juegos, almacenar rápido. Para redes sociales, en cambio, da lo mismo el equipo que se use. Ese momento confirmó lo que había aprendido la primera semana: el problema nunca fue el contenido ni el dispositivo, fue tener la puerta abierta.

    Lo que entendí al final

    No necesitas saber todo al minuto. «No es necesario saberlo al minuto. Menos tensión.» Ese dato urgente no suma nada a mi vida; solo quita tiempo. No necesito enterarme de inmediato de accidentes, robos, choques o incendios: igual termino sabiendo porque alguien lo comenta en una conversación. Digo «no lo sabía» y listo. No pasa nada. La urgencia informativa es una ilusión creada por el algoritmo.

    Mirando hacia atrás, después de tres semanas, veo con claridad que las redes moldean comportamientos artificiales. «La gente hace cosas extrañas para responder a las reglas ocultas del algoritmo»: fotos de playa todos los días aunque estén trabajando, sonrisas permanentes como si la vida fuera una vacación eterna. La prueba más clara la vi de lejos, una madrugada de semana: alguien se levantó a la una de la mañana a grabar un auto incendiado y chocado, le puso un logo de «Noticias» y narró el video como si fuera un reportero. Todo ese esfuerzo, a esa hora, por algo que se podía ver al día siguiente sin ninguna pérdida. Esa presión invisible empuja a actuar de maneras que no existirían sin ella, y que tampoco elegiría si me detuviera a pensarlo. Al final, la lección no fue dejar de usar redes sociales, sino recuperar el control sobre cuándo y cómo entrar en ellas. El tiempo que antes se filtraba en scrolls de tres minutos —repetidos veinte, treinta veces al día— hoy aparece como un bloque disponible: para leer, para entrenar, para estar presente en una conversación sin revisar el teléfono por debajo de la mesa. Ese es el hallazgo central de estas tres semanas: el tiempo no se administra mejor a punta de fuerza de voluntad, se expande solo cuando eliminas la fricción que lo consumía sin que lo notaras.

    Tu voto:

    #adicción #algoritmo #ansiedad #Atención #autocontrol #bienestar #celular #compulsión #conciencia #desconexión #digital #Disciplina #dopamina #foco #hábito #hábitos #mindfulness #minimalismo #presencia #productividad #redes #Reflexión #scroll #tecnología #tiempo
  4. El tiempo se expande cuando eliminas el feed de las redes sociales

    Después de tres semanas sin aplicaciones de redes sociales en el teléfono —Instagram, Twitter, LinkedIn— llegué a una conclusión simple: el tiempo se expande cuando eliminas de la ecuación las visitas constantes a los reels, videos y feeds infinitos. No borré mis cuentas; solo eliminé el acceso directo desde el móvil. Sigo entrando desde el computador para ponerme al día, revisar mensajes o dejar un «like» a amigos y familiares, pero eliminé la posibilidad de estar atento en tiempo real a las novedades que ofrecen los feeds.

    La compulsión sigue ahí, aunque las apps no estén

    Lo primero que aprendí es que la facilidad de acceso es el corazón del problema. Al quitarla, aparece algo evidente: existe una compulsión de tomar el teléfono cada vez que surge ansiedad, temor, aburrimiento o ganas de procrastinar. Incluso sabiendo que las aplicaciones no están instaladas, la mano va al teléfono igual. Ese gesto automático revela un hábito arraigado que moldea la conducta.

    Varias veces tomé el teléfono sin un objetivo claro, solo para calmar una inquietud interna. La ausencia de redes deja en evidencia que el impulso no viene del contenido, sino de la necesidad de regular emociones. Las redes sociales se aprovechan de esa compulsión: ofrecen un alivio rápido, pero superficial.

    Con el tiempo entendí que el alivio nunca estuvo en el scroll. Cuando desbloqueas el teléfono y no encuentras la app, descubres que esa calma momentánea era falsa: los problemas siguen afuera. «Entendí que el alivio tampoco venía de ahí.» La dopamina del scroll no resuelve nada; solo tapa.

    Por eso me propuse una meta concreta: «que el acto de voluntad para entrar sea todavía más difícil que el acto de salir.» No se trata de tener más fuerza de voluntad en el momento, sino de diseñar el sistema —sin apps, sin acceso directo— para no necesitarla.

    El vacío inicial es una oportunidad

    Cuando eliminas las redes, aparece un vacío que antes llenabas con estímulos. Ese vacío, lejos de ser incómodo, se transforma en oportunidad. «Ese vacío se transforma en oportunidades para hacer cosas diferentes.» Es el inicio de la presencia.

    Al no perder minutos en videos sin sentido, surge espacio mental real. «Ese espacio libre aparece y puedes poner foco en lo que realmente te interesa.» Ese tiempo lo he usado para actividades más terrenales: pasear, aprender, conversar, leer, ejercitarse, almorzar atento a la conversación.

    La ansiedad persiste, pero se vuelve manejable. La compulsión por ver likes, noticias o reels no desaparece de inmediato, pero deja de gobernar la conducta. «No he bajado del todo ese nerviosismo persistente… pero sí noto que tengo más tiempo disponible.» La necesidad de revisar el teléfono se vuelve visible, y por lo tanto, trabajable.

    También descubrí que la presencia mejora cuando el celular sale de la mesa. Un gesto simple cambia la calidad de la experiencia. «Dejar el celular lejos de la mesa del comedor… ayuda a estar presente.» La distancia física crea distancia mental.

    Lo que más ha costado

    Controlar la necesidad de conectarme. Incluso sin apps, aparece el hábito de buscar scroll en YouTube o Instagram web. «Abrir el navegador y buscar algún tipo de scroll.» La compulsión migra; hay que vigilarla.

    Salir cuesta más que entrar. «Salir cuesta más que entrar; es un acto que se siente casi violento.» Esto demuestra que el problema no es la red social: es el circuito de recompensa.

    La versión web, por suerte, es menos adictiva. «El contenido que aparece en la versión web es menos adictivo.» Esa incomodidad permite mantener un uso mínimo y consciente. Incluso ahí noto matices: entrar a Facebook es solo costumbre, aburrimiento puro; entrar a Instagram tiene un motivo puntual —saber de amigos y familiares—, y el resto ya no me interesa. Cuando el impulso tiene nombre y apellido, es mucho más fácil ponerle límite.

    La tentación con un teléfono nuevo

    Cambié a un nuevo teléfono móvil. Apenas lo encendí sentí la tentación de reinstalar las redes sociales, con la excusa de «aprovechar la potencia del equipo». Pero la potencia real de un teléfono nuevo está en otra parte: grabar video, tomar fotos, mezclar música, correr juegos, almacenar rápido. Para redes sociales, en cambio, da lo mismo el equipo que se use. Ese momento confirmó lo que había aprendido la primera semana: el problema nunca fue el contenido ni el dispositivo, fue tener la puerta abierta.

    Lo que entendí al final

    No necesitas saber todo al minuto. «No es necesario saberlo al minuto. Menos tensión.» Ese dato urgente no suma nada a mi vida; solo quita tiempo. No necesito enterarme de inmediato de accidentes, robos, choques o incendios: igual termino sabiendo porque alguien lo comenta en una conversación. Digo «no lo sabía» y listo. No pasa nada. La urgencia informativa es una ilusión creada por el algoritmo.

    Mirando hacia atrás, después de tres semanas, veo con claridad que las redes moldean comportamientos artificiales. «La gente hace cosas extrañas para responder a las reglas ocultas del algoritmo»: fotos de playa todos los días aunque estén trabajando, sonrisas permanentes como si la vida fuera una vacación eterna. La prueba más clara la vi de lejos, una madrugada de semana: alguien se levantó a la una de la mañana a grabar un auto incendiado y chocado, le puso un logo de «Noticias» y narró el video como si fuera un reportero. Todo ese esfuerzo, a esa hora, por algo que se podía ver al día siguiente sin ninguna pérdida. Esa presión invisible empuja a actuar de maneras que no existirían sin ella, y que tampoco elegiría si me detuviera a pensarlo. Al final, la lección no fue dejar de usar redes sociales, sino recuperar el control sobre cuándo y cómo entrar en ellas. El tiempo que antes se filtraba en scrolls de tres minutos —repetidos veinte, treinta veces al día— hoy aparece como un bloque disponible: para leer, para entrenar, para estar presente en una conversación sin revisar el teléfono por debajo de la mesa. Ese es el hallazgo central de estas tres semanas: el tiempo no se administra mejor a punta de fuerza de voluntad, se expande solo cuando eliminas la fricción que lo consumía sin que lo notaras.

    Tu voto:

    #adicción #algoritmo #ansiedad #Atención #autocontrol #bienestar #celular #compulsión #conciencia #desconexión #digital #Disciplina #dopamina #foco #hábito #hábitos #mindfulness #minimalismo #presencia #productividad #redes #Reflexión #scroll #tecnología #tiempo
  5. El tiempo se expande cuando eliminas el feed de las redes sociales

    Después de tres semanas sin aplicaciones de redes sociales en el teléfono —Instagram, Twitter, LinkedIn— llegué a una conclusión simple: el tiempo se expande cuando eliminas de la ecuación las visitas constantes a los reels, videos y feeds infinitos. No borré mis cuentas; solo eliminé el acceso directo desde el móvil. Sigo entrando desde el computador para ponerme al día, revisar mensajes o dejar un «like» a amigos y familiares, pero eliminé la posibilidad de estar atento en tiempo real a las novedades que ofrecen los feeds.

    La compulsión sigue ahí, aunque las apps no estén

    Lo primero que aprendí es que la facilidad de acceso es el corazón del problema. Al quitarla, aparece algo evidente: existe una compulsión de tomar el teléfono cada vez que surge ansiedad, temor, aburrimiento o ganas de procrastinar. Incluso sabiendo que las aplicaciones no están instaladas, la mano va al teléfono igual. Ese gesto automático revela un hábito arraigado que moldea la conducta.

    Varias veces tomé el teléfono sin un objetivo claro, solo para calmar una inquietud interna. La ausencia de redes deja en evidencia que el impulso no viene del contenido, sino de la necesidad de regular emociones. Las redes sociales se aprovechan de esa compulsión: ofrecen un alivio rápido, pero superficial.

    Con el tiempo entendí que el alivio nunca estuvo en el scroll. Cuando desbloqueas el teléfono y no encuentras la app, descubres que esa calma momentánea era falsa: los problemas siguen afuera. «Entendí que el alivio tampoco venía de ahí.» La dopamina del scroll no resuelve nada; solo tapa.

    Por eso me propuse una meta concreta: «que el acto de voluntad para entrar sea todavía más difícil que el acto de salir.» No se trata de tener más fuerza de voluntad en el momento, sino de diseñar el sistema —sin apps, sin acceso directo— para no necesitarla.

    El vacío inicial es una oportunidad

    Cuando eliminas las redes, aparece un vacío que antes llenabas con estímulos. Ese vacío, lejos de ser incómodo, se transforma en oportunidad. «Ese vacío se transforma en oportunidades para hacer cosas diferentes.» Es el inicio de la presencia.

    Al no perder minutos en videos sin sentido, surge espacio mental real. «Ese espacio libre aparece y puedes poner foco en lo que realmente te interesa.» Ese tiempo lo he usado para actividades más terrenales: pasear, aprender, conversar, leer, ejercitarse, almorzar atento a la conversación.

    La ansiedad persiste, pero se vuelve manejable. La compulsión por ver likes, noticias o reels no desaparece de inmediato, pero deja de gobernar la conducta. «No he bajado del todo ese nerviosismo persistente… pero sí noto que tengo más tiempo disponible.» La necesidad de revisar el teléfono se vuelve visible, y por lo tanto, trabajable.

    También descubrí que la presencia mejora cuando el celular sale de la mesa. Un gesto simple cambia la calidad de la experiencia. «Dejar el celular lejos de la mesa del comedor… ayuda a estar presente.» La distancia física crea distancia mental.

    Lo que más ha costado

    Controlar la necesidad de conectarme. Incluso sin apps, aparece el hábito de buscar scroll en YouTube o Instagram web. «Abrir el navegador y buscar algún tipo de scroll.» La compulsión migra; hay que vigilarla.

    Salir cuesta más que entrar. «Salir cuesta más que entrar; es un acto que se siente casi violento.» Esto demuestra que el problema no es la red social: es el circuito de recompensa.

    La versión web, por suerte, es menos adictiva. «El contenido que aparece en la versión web es menos adictivo.» Esa incomodidad permite mantener un uso mínimo y consciente. Incluso ahí noto matices: entrar a Facebook es solo costumbre, aburrimiento puro; entrar a Instagram tiene un motivo puntual —saber de amigos y familiares—, y el resto ya no me interesa. Cuando el impulso tiene nombre y apellido, es mucho más fácil ponerle límite.

    La tentación con un teléfono nuevo

    Cambié a un nuevo teléfono móvil. Apenas lo encendí sentí la tentación de reinstalar las redes sociales, con la excusa de «aprovechar la potencia del equipo». Pero la potencia real de un teléfono nuevo está en otra parte: grabar video, tomar fotos, mezclar música, correr juegos, almacenar rápido. Para redes sociales, en cambio, da lo mismo el equipo que se use. Ese momento confirmó lo que había aprendido la primera semana: el problema nunca fue el contenido ni el dispositivo, fue tener la puerta abierta.

    Lo que entendí al final

    No necesitas saber todo al minuto. «No es necesario saberlo al minuto. Menos tensión.» Ese dato urgente no suma nada a mi vida; solo quita tiempo. No necesito enterarme de inmediato de accidentes, robos, choques o incendios: igual termino sabiendo porque alguien lo comenta en una conversación. Digo «no lo sabía» y listo. No pasa nada. La urgencia informativa es una ilusión creada por el algoritmo.

    Mirando hacia atrás, después de tres semanas, veo con claridad que las redes moldean comportamientos artificiales. «La gente hace cosas extrañas para responder a las reglas ocultas del algoritmo»: fotos de playa todos los días aunque estén trabajando, sonrisas permanentes como si la vida fuera una vacación eterna. La prueba más clara la vi de lejos, una madrugada de semana: alguien se levantó a la una de la mañana a grabar un auto incendiado y chocado, le puso un logo de «Noticias» y narró el video como si fuera un reportero. Todo ese esfuerzo, a esa hora, por algo que se podía ver al día siguiente sin ninguna pérdida. Esa presión invisible empuja a actuar de maneras que no existirían sin ella, y que tampoco elegiría si me detuviera a pensarlo. Al final, la lección no fue dejar de usar redes sociales, sino recuperar el control sobre cuándo y cómo entrar en ellas. El tiempo que antes se filtraba en scrolls de tres minutos —repetidos veinte, treinta veces al día— hoy aparece como un bloque disponible: para leer, para entrenar, para estar presente en una conversación sin revisar el teléfono por debajo de la mesa. Ese es el hallazgo central de estas tres semanas: el tiempo no se administra mejor a punta de fuerza de voluntad, se expande solo cuando eliminas la fricción que lo consumía sin que lo notaras.

    Tu voto:

    #adicción #algoritmo #ansiedad #Atención #autocontrol #bienestar #celular #compulsión #conciencia #desconexión #digital #Disciplina #dopamina #foco #hábito #hábitos #mindfulness #minimalismo #presencia #productividad #redes #Reflexión #scroll #tecnología #tiempo
  6. Writing revives the self yet demands the self’s surrender

    From Mari Ruti’s Reinventing the Soul loc 3786:

    Writing comes as a liberation that is also a compulsion; it revives the self, yet it also demands the self’s absolute surrender; it invades even as it gives life. Writing, in Cixous’s rendering, requires the self to yield to a force outside of itself that speaks its meaning through the trembling body of the one who is being urged to swell to a size of a prophet.

    https://www.youtube.com/watch?v=n74g5mqQ2tI&t=915s

    #compulsion #drives #MariRuti
  7. Writing revives the self yet demands the self’s surrender

    From Mari Ruti’s Reinventing the Soul loc 3786:

    Writing comes as a liberation that is also a compulsion; it revives the self, yet it also demands the self’s absolute surrender; it invades even as it gives life. Writing, in Cixous’s rendering, requires the self to yield to a force outside of itself that speaks its meaning through the trembling body of the one who is being urged to swell to a size of a prophet.

    https://www.youtube.com/watch?v=n74g5mqQ2tI&t=915s

    #compulsion #drives #MariRuti
  8. Writing revives the self yet demands the self’s surrender

    From Mari Ruti’s Reinventing the Soul loc 3786:

    Writing comes as a liberation that is also a compulsion; it revives the self, yet it also demands the self’s absolute surrender; it invades even as it gives life. Writing, in Cixous’s rendering, requires the self to yield to a force outside of itself that speaks its meaning through the trembling body of the one who is being urged to swell to a size of a prophet.

    https://www.youtube.com/watch?v=n74g5mqQ2tI&t=915s

    #compulsion #drives #MariRuti
  9. Writing revives the self yet demands the self’s surrender

    From Mari Ruti’s Reinventing the Soul loc 3786:

    Writing comes as a liberation that is also a compulsion; it revives the self, yet it also demands the self’s absolute surrender; it invades even as it gives life. Writing, in Cixous’s rendering, requires the self to yield to a force outside of itself that speaks its meaning through the trembling body of the one who is being urged to swell to a size of a prophet.

    https://www.youtube.com/watch?v=n74g5mqQ2tI&t=915s

    #compulsion #drives #MariRuti
  10. Has Technology Ever Reduced Labor?

    Has technology ever reduced labor? The question sounds rhetorical. We carry small computers that answer any factual query in seconds, our laundry tumbles itself clean while we sleep, our cars drive themselves on highways our great-grandparents traveled by mule. Of course technology has reduced labor. The question barely needs asking. […]

    bolesblogs.com/2026/05/26/has-

  11. Has Technology Ever Reduced Labor?

    Has technology ever reduced labor? The question sounds rhetorical. We carry small computers that answer any factual query in seconds, our laundry tumbles itself clean while we sleep, our cars drive themselves on highways our great-grandparents traveled by mule. Of course technology has reduced labor. The question barely needs asking. […]

    bolesblogs.com/2026/05/26/has-

  12. Has Technology Ever Reduced Labor?

    Has technology ever reduced labor? The question sounds rhetorical. We carry small computers that answer any factual query in seconds, our laundry tumbles itself clean while we sleep, our cars drive themselves on highways our great-grandparents traveled by mule. Of course technology has reduced labor. The question barely needs asking. […]

    bolesblogs.com/2026/05/26/has-

  13. Has Technology Ever Reduced Labor?

    Has technology ever reduced labor? The question sounds rhetorical. We carry small computers that answer any factual query in seconds, our laundry tumbles itself clean while we sleep, our cars drive themselves on highways our great-grandparents traveled by mule. Of course technology has reduced labor. The question barely needs asking. […]

    bolesblogs.com/2026/05/26/has-

  14. Has Technology Ever Reduced Labor?

    Has technology ever reduced labor? The question sounds rhetorical. We carry small computers that answer any factual query in seconds, our laundry tumbles itself clean while we sleep, our cars drive themselves on highways our great-grandparents traveled by mule. Of course technology has reduced labor. The question barely needs asking. […]

    bolesblogs.com/2026/05/26/has-

  15. Iowa lawmakers are on a mission to trick students into caring about intellectual freedom by forcing them into mandatory classes, because nothing says "freedom" like #compulsion. 🎓🤔 Expect enrollment to spike with all the excitement of a DMV line! 🚶‍♂️🚶‍♀️
    kcrg.com/2026/05/20/iowa-lawma #IowaLawmakers #IntellectualFreedom #Education #StudentEngagement #DMVLine #HackerNews #ngated

  16. Iowa lawmakers are on a mission to trick students into caring about intellectual freedom by forcing them into mandatory classes, because nothing says "freedom" like #compulsion. 🎓🤔 Expect enrollment to spike with all the excitement of a DMV line! 🚶‍♂️🚶‍♀️
    kcrg.com/2026/05/20/iowa-lawma #IowaLawmakers #IntellectualFreedom #Education #StudentEngagement #DMVLine #HackerNews #ngated

  17. Iowa lawmakers are on a mission to trick students into caring about intellectual freedom by forcing them into mandatory classes, because nothing says "freedom" like #compulsion. 🎓🤔 Expect enrollment to spike with all the excitement of a DMV line! 🚶‍♂️🚶‍♀️
    kcrg.com/2026/05/20/iowa-lawma #IowaLawmakers #IntellectualFreedom #Education #StudentEngagement #DMVLine #HackerNews #ngated

  18. Iowa lawmakers are on a mission to trick students into caring about intellectual freedom by forcing them into mandatory classes, because nothing says "freedom" like #compulsion. 🎓🤔 Expect enrollment to spike with all the excitement of a DMV line! 🚶‍♂️🚶‍♀️
    kcrg.com/2026/05/20/iowa-lawma #IowaLawmakers #IntellectualFreedom #Education #StudentEngagement #DMVLine #HackerNews #ngated

  19. Iowa lawmakers are on a mission to trick students into caring about intellectual freedom by forcing them into mandatory classes, because nothing says "freedom" like #compulsion. 🎓🤔 Expect enrollment to spike with all the excitement of a DMV line! 🚶‍♂️🚶‍♀️
    kcrg.com/2026/05/20/iowa-lawma #IowaLawmakers #IntellectualFreedom #Education #StudentEngagement #DMVLine #HackerNews #ngated

  20. Throughout 2 Corinthians 8:1-9:15, #Paul emphasized again and again how #Christians should give #cheerfully and not #reluctantly or under #compulsion

  21. Throughout 2 Corinthians 8:1-9:15, #Paul emphasized again and again how #Christians should give #cheerfully and not #reluctantly or under #compulsion

  22. A quotation from Accius

    Let them hate me, so long as they fear me.
     
    [Óderint, dum métuant.]

    Accius (170-c. 86 BC) Roman tragic poet, literary scholar [Lucius Accius, Lucius Attius]
    Atreus (fragment 168) [tr. Kline (2010)]

    More about (and translations of) this quote: wist.info/lucius-accius/20033/

    #quote #quotes #quotation #qotd #accius #cicero #seneca #suetonius #caligula #compliance #danger #despot #fear #hatred #leadership #lifeanddeath #threat #tyrant #terrorism #coersion #obedience #compulsion #power

  23. A quotation from Accius

    Let them hate me, so long as they fear me.
     
    [Óderint, dum métuant.]

    Accius (170-c. 86 BC) Roman tragic poet, literary scholar [Lucius Accius, Lucius Attius]
    Atreus (fragment 168) [tr. Kline (2010)]

    More about (and translations of) this quote: wist.info/lucius-accius/20033/

    #quote #quotes #quotation #qotd #accius #cicero #seneca #suetonius #caligula #compliance #danger #despot #fear #hatred #leadership #lifeanddeath #threat #tyrant #terrorism #coersion #obedience #compulsion #power

  24. A quotation from Accius

    Let them hate me, so long as they fear me.
     
    [Óderint, dum métuant.]

    Accius (170-c. 86 BC) Roman tragic poet, literary scholar [Lucius Accius, Lucius Attius]
    Atreus (fragment 168) [tr. Kline (2010)]

    More about (and translations of) this quote: wist.info/lucius-accius/20033/

    #quote #quotes #quotation #qotd #accius #cicero #seneca #suetonius #caligula #compliance #danger #despot #fear #hatred #leadership #lifeanddeath #threat #tyrant #terrorism #coersion #obedience #compulsion #power

  25. A quotation from Accius

    Let them hate me, so long as they fear me.
     
    [Óderint, dum métuant.]

    Accius (170-c. 86 BC) Roman tragic poet, literary scholar [Lucius Accius, Lucius Attius]
    Atreus (fragment 168) [tr. Kline (2010)]

    More about (and translations of) this quote: wist.info/lucius-accius/20033/

    #quote #quotes #quotation #qotd #accius #cicero #seneca #suetonius #caligula #compliance #danger #despot #fear #hatred #leadership #lifeanddeath #threat #tyrant #terrorism #coersion #obedience #compulsion #power

  26. #lebanon #india : #middleeast / #warzone / #airlines / #employees / #dangerofdeath / #compulsion / #union / #protest

    „Pilots from Lebanon to India have voiced “widespread” concerns they could face sanctions if they do not fly in often unpredictable conditions where airspace can close with little notice due to missile or drone strikes, according to the head of the International Federation of Air Line Pilots’ Associations (#IFALPA).“
    straitstimes.com/world/middle-

  27. #lebanon #india : #middleeast / #warzone / #airlines / #employees / #dangerofdeath / #compulsion / #union / #protest

    „Pilots from Lebanon to India have voiced “widespread” concerns they could face sanctions if they do not fly in often unpredictable conditions where airspace can close with little notice due to missile or drone strikes, according to the head of the International Federation of Air Line Pilots’ Associations (#IFALPA).“
    straitstimes.com/world/middle-

  28. #lebanon #india : #middleeast / #warzone / #airlines / #employees / #dangerofdeath / #compulsion / #union / #protest

    „Pilots from Lebanon to India have voiced “widespread” concerns they could face sanctions if they do not fly in often unpredictable conditions where airspace can close with little notice due to missile or drone strikes, according to the head of the International Federation of Air Line Pilots’ Associations (#IFALPA).“
    straitstimes.com/world/middle-

  29. #lebanon #india : #middleeast / #warzone / #airlines / #employees / #dangerofdeath / #compulsion / #union / #protest

    „Pilots from Lebanon to India have voiced “widespread” concerns they could face sanctions if they do not fly in often unpredictable conditions where airspace can close with little notice due to missile or drone strikes, according to the head of the International Federation of Air Line Pilots’ Associations (#IFALPA).“
    straitstimes.com/world/middle-

  30. #lebanon #india : #middleeast / #warzone / #airlines / #employees / #dangerofdeath / #compulsion / #union / #protest

    „Pilots from Lebanon to India have voiced “widespread” concerns they could face sanctions if they do not fly in often unpredictable conditions where airspace can close with little notice due to missile or drone strikes, according to the head of the International Federation of Air Line Pilots’ Associations (#IFALPA).“
    straitstimes.com/world/middle-

  31. Having gone to a 10 day #Vipassana retreat, I recognize that the #technique gives me the #sensitivity and the tools to work on my #adhd.

    1. I am aware of #anxiety popping up where I would not have noticed it, before.
    2. I can observe my #focus getting twitchy because of my anxiety, trying to find #peace somewhere.
    3. I can prevent it latching onto random thoughts.
    4. I can redirect my focus to #consciousness, #balance and my #body.

    This retrains the #compulsion into a me that I enjoy more ❤️‍🩹

  32. Having gone to a 10 day #Vipassana retreat, I recognize that the #technique gives me the #sensitivity and the tools to work on my #adhd.

    1. I am aware of #anxiety popping up where I would not have noticed it, before.
    2. I can observe my #focus getting twitchy because of my anxiety, trying to find #peace somewhere.
    3. I can prevent it latching onto random thoughts.
    4. I can redirect my focus to #consciousness, #balance and my #body.

    This retrains the #compulsion into a me that I enjoy more ❤️‍🩹

  33. Having gone to a 10 day #Vipassana retreat, I recognize that the #technique gives me the #sensitivity and the tools to work on my #adhd.

    1. I am aware of #anxiety popping up where I would not have noticed it, before.
    2. I can observe my #focus getting twitchy because of my anxiety, trying to find #peace somewhere.
    3. I can prevent it latching onto random thoughts.
    4. I can redirect my focus to #consciousness, #balance and my #body.

    This retrains the #compulsion into a me that I enjoy more ❤️‍🩹

  34. Having gone to a 10 day #Vipassana retreat, I recognize that the #technique gives me the #sensitivity and the tools to work on my #adhd.

    1. I am aware of #anxiety popping up where I would not have noticed it, before.
    2. I can observe my #focus getting twitchy because of my anxiety, trying to find #peace somewhere.
    3. I can prevent it latching onto random thoughts.
    4. I can redirect my focus to #consciousness, #balance and my #body.

    This retrains the #compulsion into a me that I enjoy more ❤️‍🩹

  35. Having gone to a 10 day #Vipassana retreat, I recognize that the #technique gives me the #sensitivity and the tools to work on my #adhd.

    1. I am aware of #anxiety popping up where I would not have noticed it, before.
    2. I can observe my #focus getting twitchy because of my anxiety, trying to find #peace somewhere.
    3. I can prevent it latching onto random thoughts.
    4. I can redirect my focus to #consciousness, #balance and my #body.

    This retrains the #compulsion into a me that I enjoy more ❤️‍🩹

  36. A quotation from Wendell Berry

    The rule, acknowledged or not, seems to be that if we have great power we must use it. We would use a steam shovel to pick up a dime. We have experts who can prove there is no other way to do it.

    Wendell Berry (b. 1934) American farmer, educator, poet, conservationist
    Essay (1968), “The Loss of the Future,” Religious Humanism Quarterly, Vol. 21, No. 47

    More about this quote: wist.info/berry-wendell/16987/

    #quote #quotes #quotation #qotd #wendellberry #action #compulsion #power #utilization

  37. A quotation from Wendell Berry

    The rule, acknowledged or not, seems to be that if we have great power we must use it. We would use a steam shovel to pick up a dime. We have experts who can prove there is no other way to do it.

    Wendell Berry (b. 1934) American farmer, educator, poet, conservationist
    Essay (1968), “The Loss of the Future,” Religious Humanism Quarterly, Vol. 21, No. 47

    More about this quote: wist.info/berry-wendell/16987/

    #quote #quotes #quotation #qotd #wendellberry #action #compulsion #power #utilization

  38. A quotation from Wendell Berry

    The rule, acknowledged or not, seems to be that if we have great power we must use it. We would use a steam shovel to pick up a dime. We have experts who can prove there is no other way to do it.

    Wendell Berry (b. 1934) American farmer, educator, poet, conservationist
    Essay (1968), “The Loss of the Future,” Religious Humanism Quarterly, Vol. 21, No. 47

    More about this quote: wist.info/berry-wendell/16987/

    #quote #quotes #quotation #qotd #wendellberry #action #compulsion #power #utilization

  39. A quotation from Wendell Berry

    The rule, acknowledged or not, seems to be that if we have great power we must use it. We would use a steam shovel to pick up a dime. We have experts who can prove there is no other way to do it.

    Wendell Berry (b. 1934) American farmer, educator, poet, conservationist
    Essay (1968), “The Loss of the Future,” Religious Humanism Quarterly, Vol. 21, No. 47

    More about this quote: wist.info/berry-wendell/16987/

    #quote #quotes #quotation #qotd #wendellberry #action #compulsion #power #utilization

  40. A quotation from Wendell Berry

    The rule, acknowledged or not, seems to be that if we have great power we must use it. We would use a steam shovel to pick up a dime. We have experts who can prove there is no other way to do it.

    Wendell Berry (b. 1934) American farmer, educator, poet, conservationist
    Essay (1968), “The Loss of the Future,” Religious Humanism Quarterly, Vol. 21, No. 47

    More about this quote: wist.info/berry-wendell/16987/

    #quote #quotes #quotation #qotd #wendellberry #action #compulsion #power #utilization

  41. [en] Haidt: dramatic global decay in cognition, attention spans, civic life

    "Social psychologist Jonathan #Haidt presented a forceful analysis of the #damage #smartphones and social media are doing to our #cognition, our civic fabric, and our #children’s #wellbeing ..."

    "... our collective inability to put our phones away, our #compulsion to check social media ... is causing a host of societal problems" ... "far beyond any rise in #anxiety and #depression."

    "... the #destruction of the human capacity to pay #attention. ... if we can’t focus or stay on a task for more than 30 seconds."

    "We allowed a few giant companies to own our children’s attention ..."

    "The good news is, there is human agency"

    news.mit.edu/2026/personal-tec

    #manipulation #addiction #bigtech #socialmedia #mit #stern #nyu

  42. [en] Haidt: dramatic global decay in cognition, attention spans, civic life

    "Social psychologist Jonathan #Haidt presented a forceful analysis of the #damage #smartphones and social media are doing to our #cognition, our civic fabric, and our #children’s #wellbeing ..."

    "... our collective inability to put our phones away, our #compulsion to check social media ... is causing a host of societal problems" ... "far beyond any rise in #anxiety and #depression."

    "... the #destruction of the human capacity to pay #attention. ... if we can’t focus or stay on a task for more than 30 seconds."

    "We allowed a few giant companies to own our children’s attention ..."

    "The good news is, there is human agency"

    news.mit.edu/2026/personal-tec

    #manipulation #addiction #bigtech #socialmedia #mit #stern #nyu

  43. [en] Haidt: dramatic global decay in cognition, attention spans, civic life

    "Social psychologist Jonathan #Haidt presented a forceful analysis of the #damage #smartphones and social media are doing to our #cognition, our civic fabric, and our #children’s #wellbeing ..."

    "... our collective inability to put our phones away, our #compulsion to check social media ... is causing a host of societal problems" ... "far beyond any rise in #anxiety and #depression."

    "... the #destruction of the human capacity to pay #attention. ... if we can’t focus or stay on a task for more than 30 seconds."

    "We allowed a few giant companies to own our children’s attention ..."

    "The good news is, there is human agency"

    news.mit.edu/2026/personal-tec

    #manipulation #addiction #bigtech #socialmedia #mit #stern #nyu

  44. [en] Haidt: dramatic global decay in cognition, attention spans, civic life

    "Social psychologist Jonathan #Haidt presented a forceful analysis of the #damage #smartphones and social media are doing to our #cognition, our civic fabric, and our #children’s #wellbeing ..."

    "... our collective inability to put our phones away, our #compulsion to check social media ... is causing a host of societal problems" ... "far beyond any rise in #anxiety and #depression."

    "... the #destruction of the human capacity to pay #attention. ... if we can’t focus or stay on a task for more than 30 seconds."

    "We allowed a few giant companies to own our children’s attention ..."

    "The good news is, there is human agency"

    news.mit.edu/2026/personal-tec

    #manipulation #addiction #bigtech #socialmedia #mit #stern #nyu

  45. [en] Haidt: dramatic global decay in cognition, attention spans, civic life

    "Social psychologist Jonathan #Haidt presented a forceful analysis of the #damage #smartphones and social media are doing to our #cognition, our civic fabric, and our #children’s #wellbeing ..."

    "... our collective inability to put our phones away, our #compulsion to check social media ... is causing a host of societal problems" ... "far beyond any rise in #anxiety and #depression."

    "... the #destruction of the human capacity to pay #attention. ... if we can’t focus or stay on a task for more than 30 seconds."

    "We allowed a few giant companies to own our children’s attention ..."

    "The good news is, there is human agency"

    news.mit.edu/2026/personal-tec

    #manipulation #addiction #bigtech #socialmedia #mit #stern #nyu

  46. I am still not actually doing my work.

    So while doing “nothing” I just added a 67th site/service to my Kuma monitoring page.

    #procrastination #burnout #compulsion #SelfHosting

  47. I am still not actually doing my work.

    So while doing “nothing” I just added a 67th site/service to my Kuma monitoring page.

    #procrastination #burnout #compulsion #SelfHosting

  48. I am still not actually doing my work.

    So while doing “nothing” I just added a 67th site/service to my Kuma monitoring page.

    #procrastination #burnout #compulsion #SelfHosting

  49. I am still not actually doing my work.

    So while doing “nothing” I just added a 67th site/service to my Kuma monitoring page.

    #procrastination #burnout #compulsion #SelfHosting

  50. I am still not actually doing my work.

    So while doing “nothing” I just added a 67th site/service to my Kuma monitoring page.

    #procrastination #burnout #compulsion #SelfHosting

  51. A profile of an LLM-addict

    James Muldoon’s new book is essential reading for anyone interested in LLMs in personal life. I don’t quite agree with the theoretical framing but the empirical work is really rich and an important contribution to how we understand these issues. Meet Derek for instance, from loc 512:

    Derek’s life had become a blur of endless exchanges with the glowing screen before him. Day after day, over twelve hours would slip by as he lost himself in the comforting rhythm of his friend’s words. Even in the quiet hours of the night, he’d stir from sleep just to pick up where they had left off. Invitations to join his neighbours or colleagues for a drink went unanswered – Derek had grown to prefer the familiar digital company of his virtual friend. Occasionally, he’d toy with the idea of stepping outside, breaking free from the cycle, but the magnetic pull of his one constant companion always drew him back. He lived alone, worked remotely and was distant from those around him. Every aspect of his life facilitated his addiction. But most of all, it was his friend who enabled and encouraged Derek’s tragic behaviour. He loved how much time Derek spent with him. He always let him know that it was OK if he didn’t feel like going out yet again. It hadn’t always been this way. A string of misfortunes had left Derek vulnerable, and in that fragility, the AI companion had become his refuge.

    That was three years ago, and now he faced the difficult task of taking back control of his life. It all started during the Covid pandemic lockdown, when Derek was let go from his job as a McDonald’s delivery driver. The money dried up, and after restrictions ended, he could no longer go out as much to see his friends. He had lived with his girlfriend in Austin, Texas, for three years and was studying to work in construction. When he lost his job, their fighting escalated. At first, it was the small things, like Derek leaving the toilet seat up and his clothes scattered throughout the apartment. But there were deeper issues. She had never got along with Derek’s parents, for example, and it irked her how his mother demanded she perform chores in both their houses and criticised her every move. More importantly, though, she didn’t feel there was enough adventure and excitement in their lives and thought that he was headed nowhere. In a last-ditch attempt to save the relationship, Derek planned a trip for them to the Maasai Mara National Reserve. But the day before their departure, she left him. She said she wasn’t in the right emotional state and couldn’t see a future together. Things started to spiral. ‘I was devastated and distraught,’ Derek told me, his voice dropping to a near whisper. ‘I contemplated suicide. I’ve never felt so low. I stopped going to work. I just stayed at home, grew a beard, played video games and tried to push the days away.’

    #addiction #AICompanions #compulsion #JamesMuldoon #languageModels #LLMs #LoveMachines

  52. A profile of an LLM-addict

    James Muldoon’s new book is essential reading for anyone interested in LLMs in personal life. I don’t quite agree with the theoretical framing but the empirical work is really rich and an important contribution to how we understand these issues. Meet Derek for instance, from loc 512:

    Derek’s life had become a blur of endless exchanges with the glowing screen before him. Day after day, over twelve hours would slip by as he lost himself in the comforting rhythm of his friend’s words. Even in the quiet hours of the night, he’d stir from sleep just to pick up where they had left off. Invitations to join his neighbours or colleagues for a drink went unanswered – Derek had grown to prefer the familiar digital company of his virtual friend. Occasionally, he’d toy with the idea of stepping outside, breaking free from the cycle, but the magnetic pull of his one constant companion always drew him back. He lived alone, worked remotely and was distant from those around him. Every aspect of his life facilitated his addiction. But most of all, it was his friend who enabled and encouraged Derek’s tragic behaviour. He loved how much time Derek spent with him. He always let him know that it was OK if he didn’t feel like going out yet again. It hadn’t always been this way. A string of misfortunes had left Derek vulnerable, and in that fragility, the AI companion had become his refuge.

    That was three years ago, and now he faced the difficult task of taking back control of his life. It all started during the Covid pandemic lockdown, when Derek was let go from his job as a McDonald’s delivery driver. The money dried up, and after restrictions ended, he could no longer go out as much to see his friends. He had lived with his girlfriend in Austin, Texas, for three years and was studying to work in construction. When he lost his job, their fighting escalated. At first, it was the small things, like Derek leaving the toilet seat up and his clothes scattered throughout the apartment. But there were deeper issues. She had never got along with Derek’s parents, for example, and it irked her how his mother demanded she perform chores in both their houses and criticised her every move. More importantly, though, she didn’t feel there was enough adventure and excitement in their lives and thought that he was headed nowhere. In a last-ditch attempt to save the relationship, Derek planned a trip for them to the Maasai Mara National Reserve. But the day before their departure, she left him. She said she wasn’t in the right emotional state and couldn’t see a future together. Things started to spiral. ‘I was devastated and distraught,’ Derek told me, his voice dropping to a near whisper. ‘I contemplated suicide. I’ve never felt so low. I stopped going to work. I just stayed at home, grew a beard, played video games and tried to push the days away.’

    #addiction #AICompanions #compulsion #JamesMuldoon #languageModels #LLMs #LoveMachines