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#responsabilidad-afectiva — Public Fediverse posts

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  1. 💔Esa sensación de estar viviendo en un "déjà vu" constante es demoledora.
    Te ves ahí, repitiendo el mismo guion de siempre, con las mismas frases que ya te sabes de memoria y ese nudo en el estómago que ya es como de la familia.
    Al principio crees que aguantar es una forma de amor, que ser fuerte significa resistir un asalto más, pero llega un punto en el que te das cuenta de que no estás luchando por la relación, sino que estás luchando contra la realidad.

    Es jodido admitirlo, pero el amor no es un pase de libre circulación para que te pasen por encima o para vivir en un bucle de reproches.
    A veces nos empeñamos en arreglar un jarrón que ya es más pegamento que cerámica, y no nos damos cuenta de que nos estamos cortando las manos en el proceso.
    Esa voz que te susurra por dentro no es tu inseguridad, es tu instinto diciéndote que ya has dado todo lo que tenías y que el depósito está en reserva.

    Soltar no es rendirse, ni es que el amor se haya acabado de golpe.
    A veces quieres a esa persona con toda tu alma, pero entiendes que vuestras piezas ya no encajan, que por mucho que las fuerces, solo consigues que rechinen.
    Irse de un sitio donde todavía hay amor pero ya no hay paz es, posiblemente, el acto de valentía más grande que existe.

    Ese momento en el que el silencio deja de ser incómodo y se vuelve una respuesta clara es cuando por fin respiras.
    Duele, claro que duele, porque despedirse de lo que uno quería que fuera para siempre raspa por dentro.
    Pero luego llega esa calma rara, esa paz de quien ya no tiene que inventar excusas para quedarse.
    Al final, el universo se pone muy pesado repitiéndote las cosas hasta que, por puro agotamiento o por pura dignidad, decides que tú vas primero.

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    #reflexiones #desamor #saludmental #amorpropio #responsabilidadafectiva #ciclos #pazinterior #soltar #relaciones #autoestima

  2. ✴️ Quitémonos ya esa venda de los ojos: parir no te pone una aureola en la cabeza ni te da el carné de infalibilidad.
    Existe esa idea romántica y un poco tóxica de que, por el simple hecho de ser "madre" o "padre", todo lo que haces es sagrado y tus hijos te deben una gratitud eterna, sin preguntas ni reproches.
    Y mira, no.

    A ver, que somos humanos.
    Los padres metemos la pata, y mucho.
    A veces es por estrés, otras por cómo nos criaron a nosotros, y otras porque simplemente no sabemos hacerlo mejor en ese momento. Lo que marca la diferencia no es no equivocarse, sino tener la humildad de decir: "Oye, pues tienes razón, lo siento".
    Si tu hijo te señala un error o te dice que algo le ha dolido, escucharlo no te quita autoridad, te da humanidad.
    Aceptar una corrección de un hijo es, probablemente, una de las mayores lecciones de amor que les podemos dar.

    Pero luego está el lado oscuro del que casi no se habla porque "es tabú": los padres abusadores.
    Y no hablo solo de golpes, hablo de maltrato psicológico, de manipulación, de padres que usan a sus hijos como vertederos emocionales o que los anulan por completo.
    En estos casos, el "honrarás a tu padre y a tu madre" se queda muy corto.

    Nadie está obligado a querer a quien le hace daño, por mucha sangre que compartan.
    La familia debería ser un refugio, no una zona de guerra.
    Si un hijo decide poner distancia, o incluso romper el vínculo para poder sanar, no es que sea un desagradecido, es que está sobreviviendo.
    El respeto se gana día a día, no viene de serie con el libro de familia.
    Ser padre es una responsabilidad afectiva constante, no un cheque en blanco para hacer lo que te dé la gana.

    Al final, se trata de entender que los hijos son personas, no extensiones nuestras ni propiedades.
    Si queremos que nos respeten, tenemos que empezar por respetarlos a ellos y, sobre todo, por entender que el perdón no es obligatorio si el daño ha sido constante y consciente.

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    #maternidadreal #paternidad #saludmental #limites #responsabilidadafectiva #sanar #familia #reflexiones #psicologia #rompiendotabus

  3. A veces nos obsesionamos con que todo el mundo nos vea como "la buena persona", esa que nunca rompe un plato y que siempre está dispuesta a todo.
    Pero, siendo sinceros, esa amabilidad extrema suele ser una trampa.
    Te acabas comiendo marrones que no te tocan, pides perdón por cosas que no has hecho y dejas que otros se salten tus límites solo por no crear un conflicto.
    Al final, ser "tan bueno" te deja la cuenta emocional en números rojos.

    Hay una diferencia abismal entre tener buen corazón y ser el felpudo de los demás.
    La justicia empieza por uno mismo.
    Ser justo significa que, si algo te parece mal, lo dices.
    Si alguien se está pasando de listo, lo frenas.
    Y sí, eso va a incomodar.
    Habrá gente que, cuando dejes de decirles a todo que sí, empezará a decir que has cambiado o que ya no eres tan "majo".
    Pero lo que realmente estás haciendo es ganar respeto, y sobre todo, respeto propio.

    No hemos venido a este mundo para caerle bien a todo el planeta a costa de nuestra salud mental.
    Hacer lo correcto duele a veces, y poner un límite puede sentirse como una declaración de guerra para el que estaba acostumbrado a aprovecharse de ti.
    Pero créeme, es preferible que te vean como alguien firme y con criterio que como alguien a quien se le puede torear.
    La paz que te da saber que te estás respetando no tiene precio.

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    #autoestima #limites #justicia #psicologia #pazmental #respeto #reflexiones #asieslavida #amorpropio #responsabilidadafectiva

  4. ♡ Ese limbo del "ya vemos" o el "te digo algo" es agotador.
    Al principio te lo crees, piensas que de verdad tienen la agenda a tope o que la vida se les ha complicado un poco.
    Pero cuando pasan las semanas y el mensaje de confirmación nunca llega, empiezas a darte cuenta de que el problema no es el reloj, sino las ganas.

    Es una forma muy cobarde de dejar morir las cosas sin dar la cara.
    Te mantienen ahí, en la sala de espera, mientras tú vas cuadrando tus días contando con alguien que, en realidad, solo te tiene como un "por si acaso".
    Duele aceptar que para la otra persona no eres una prioridad, pero es que el interés no se explica, se nota.
    Y el desinterés, por mucho que lo maquillen con excusas baratas, se nota todavía más.

    No gastes más energía en quien no mueve un dedo por verte.
    La gente que de verdad quiere estar en tu vida, busca el hueco, se inventa el tiempo o, como mínimo, no te deja con la duda colgando.
    Quédate con quien te diga "el jueves a las siete" y no con quien te suelte un "ya si eso hablamos".
    Al final, no elegirte también es una forma de elegir, y ese silencio es la respuesta más clara que vas a recibir.

    Aprende a leer entre líneas y, sobre todo, a valorar tu propio tiempo.
    Si no te dan un "sí" rotundo, asume que es un "no" y sigue adelante.
    Te aseguro que hay gente ahí fuera que no te hará perder el tiempo con adivinanzas.

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    #prioridades #autoestima #responsabilidadafectiva #reflexiones #psicologia #tiempoperdido #relaciones #asieslavida #saludmental

  5. 🪨 Esa sensación de que siempre eres el hombro donde todo el mundo llora, pero cuando te toca a ti, de repente hay un silencio que asusta.
    Da rabia, para qué nos vamos a engañar.
    Te pasas la vida sosteniendo los dramas de los demás, escuchando audios de cinco minutos y estando ahí al pie del cañón, pero cuando necesitas que alguien te devuelva un poquito de esa energía, te encuentras con un "visto" o un "estoy a tope, hablamos luego".

    Y lo peor es que muchas veces ni siquiera es por maldad.
    Hay gente que vive tan metida en su ombligo que se le olvida que los demás también sangran.
    Otros simplemente no saben gestionar una emoción que no sea la suya.
    Pero ojo, que también están los que saben perfectamente que estás mal y eligen mirar para otro lado porque estar para alguien requiere un esfuerzo que no les apetece hacer.

    La responsabilidad afectiva no es un concepto moderno para quedar bien en redes sociales, es algo tan básico como saber que el amor y la amistad son de ida y vuelta.
    Si solo sabes recibir, lo tuyo no es cariño, es aprovecharte de la bondad ajena.
    Aprender a salir un poco del "yo, mi, me, conmigo" y estar presente de verdad es lo mínimo que se despacha.
    Porque al final, las personas que siempre están también se cansan de esperar, y el día que se van, no es por falta de ganas de quedarse, sino por falta de motivos para hacerlo.

    Si tienes a alguien que te cuida, no te olvides de cuidarlo también.
    La presencia no se agradece solo con palabras, se demuestra estando.

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    #responsabilidadafectiva #lealtad #saludmental #reflexiones #amistadreal #empatia #psicologia #autocuidado #vínculos

  6. "No quiero" es una razón suficiente. Y es un límite perfectamente válido, pero recuerda que un límite no siempre es un muro. También es "no a esto, sí a ti" Puedes enfocarte en validar ese "no" y explorar alternativas desde la necesidad de ambas personas. ¿Suena raro? Claro. No es lo que haces normalmente, pero ¿te sirve lo que haces normalmente? ¿Pudes enfocarte en convencer a la otra persona? Sí, sí puedes... Pero, ¿quieres? #gotitasdepoliamor #amemoseticamente #responsabilidadafectiva #limites #confianza by @amemoseticamente | TikViewer
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  7. No más niñita tierna

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    Cuando me golpeo el codo digo «Sorpresa, ojalá que sea agradable.» Si me pica la mano me la guardo en el bolsillo para que venga la plata. Si se parte un vaso en 2 pedazos prendo un sahumerio o una velita para expulsar las malas energías. Si se cae un cuchillo, un tenedor o una cuchara, me pregunto quién vendrá. Tengo piedritas, una runa y un elefante para atraer el dinero. Pero eso no me hace alguien espiritual, al parecer. Dar gracias todos los días por lo que tengo, meditar cuando mi TDAH me deja y si nada externo me interrumpe, prenderle una velita a la luna para que me guíe en mi camino. Siempre me faltan los clásicos 5 pal peso. Supongo que con la mega devaluación, esos 5 como ese peso, para la nueva espiritualidad no valen nada.

    Vivimos en una época en la que el cristianismo convive con el reiki, la biodecodificación con las constelaciones familiares, y la astrología se discute más que la astronomía. Una época en la que creer en las energías y en el “poder de la mente” no solo es válido, sino que parece obligatorio. Y si no pensás como el algoritmo, o no vibrás alto, sos “negativa”, “tóxica” o, directamente, “un estorbo emocional”.

    Iba a hacer un post informativo sobre el TDAH. Una línea de tiempo desde mis tres años hasta ahora. Pero pensé: ¿para qué? Ya lo expliqué. Ya lo conté. Ya lo escribí. Y aún así, hay gente que necesita una experiencia personal para poder creerte. Y si no te cree, entonces te acusa de justificarte. Como si no existiera un punto medio entre ser víctima y ser funcional.

    Hace poco una amiga mía se animó a ir al psiquiatra. Y su pareja le contestó: “La medicación no es magia. ¿Por qué no vas a hacer biodecodificación?”. Como si fuera lo mismo. Como si una historia de vida jodida se pudiera destrabar con “tu árbol genealógico”. Como si la ciencia fuera un plan B, y no un punto de partida.

    Y ojo: no se trata de burlarse de las creencias de nadie. Pero… ¿realmente tengo que constelar a mis ancestros cuando apenas puedo manejar mi día a día? ¿En serio tengo que sanar los traumas de mi tátaraabuela cuando todavía estoy intentando sobrevivir a los míos?

    Pero además, ¿en qué momento separamos la ayuda inmediata del “poder de la mente”? Una chica en Twitter contaba que el colectivo en el que iba chocó. Una pasajera cayó hacia adelante. La chica llamó al SAME, se le acercó y le ofreció ayuda. Una tercera pasajera le dijo: «No, dejala. Le estoy pasando reiki. Va a estar bien.»

    Es bastante llamativo también cómo las personas de generaciones más grandes entienden mucho más y tienen mayor empatía que las nuestras. Una amiga de unos cincuenta y pico, cuando le conté de mi TDAH hace poco, entendió todo perfectamente y no dudó de nada. ¿Por qué? Porque había tenido una charla con su ex sobre el tema, al cual lo habían diagnosticado hacía un tiempo con lo mismo.

    Se supone que éramos la generación de la transición entre los dinosaurios y la que lo iba a cambiar todo. Los planes quedaron en el camino. Los nenes usan “mogólico” como insulto, cuando yo aprendí desde los 6 años que no se debía usar. Que era una forma de discriminación.

    Todo lo que no se ve, hoy es sospechoso. Todo lo que no es feliz, es negativo. Y todo lo que no encaja, es desechable.

    Vivimos una época donde las personas de nuestra generación y las que vienen están cayendo en una especie de antiempatía elegante. Todo tiene que estar decorado. Todo tiene que estar explicado sin incomodar. Y si no podés o no querés explicar, entonces te gostean. Te cancelan. Te critican por “no hacer el esfuerzo”. O te sueltan un “¿no te estará faltando una pata más del banquito?” Y yo pienso: ¿no será que recién estoy empezando terapia y no puedo trabajar todo a la vez porque me están pasando mil cosas?

    La exacerbación del súper yo por encima de la empatía y el entendimiento hacia el otro hacen que en realidad, no intenten verte desde tu punto de vista, ponerse en tus zapatos. Todo tiene que ser una comparación personal con lo que a ellos les pasa. Y la verdad, para creer en cosas que me obligan o me instan a ser políticamente correcta, prefiero ser escéptica. Sí, como Lisa. Prefiero ser el hablantín que arruine la película contándote el final.

    Una amiga me contaba que su amiga sale con jóvenes de entre 20 y 30 años. Y que la mayoría tienen un patrón: vínculos fugaces, falta de responsabilidad afectiva, desprecio por el otro. Es que ahora, amar sin explicar nada, parece ser parte de la autenticidad. Y herir sin culpa, un acto de amor propio.

    El problema no es la libertad. El problema es usar la libertad como excusa para evitar el compromiso. Porque no todo lo que duele es manipulación. Y no todo límite que te incomoda es “violencia”.

    Relaciones de no más de 5 meses, gosteo, bloquear sin explicación, poner excusas que, como dice La Oreja de Van Gogh, «ni tú entendías.» Pero todo está bien. Porque es como ellos dicen.

    Y no, no es que vos no te hayas equivocado. Pero cometer errores y pedir disculpas por ellos parece más difícil de hacer que perdonar al otro, así porque sí. Realmente, cuántos conflictos se solucionarían simple y sencillamente escuchándonos los unos a los otros, y empatizando con lo que nos pasa?

    Y mientras tanto, seguimos romantizando el perdón. Que tenés que perdonar “porque eso te libera”. Que si no perdonás, te llenás de odio. Y una se pregunta: ¿Perdonarías a alguien que te invalidó cuando contaste que fuiste abusada? ¿A alguien que habló de tu vida como si supiera lo que pasaba adentro de tu casa? ¿Perdonarías a tu abusador?

    Yo no. Y no tengo rencor. No tengo odio. No tengo ninguna culpa por no hacerlo. Simplemente no me nace. Y que me obliguen a hacerlo en nombre del “crecimiento personal y espiritual” me parece tan violento como lo que me hicieron en primer lugar.

    🔬 La OMS, la Unicef y el BID ya vienen alertando que la salud mental en niños y adolescentes empeoró significativamente desde la pandemia. Aumentaron los casos de ansiedad, depresión, autolesiones y suicidios en un 25%. Datos, no opinión.

    🌍 Pero no, no hablamos de eso. Hablamos de decretar, de manifestar, de elevar la frecuencia, de alinear los chakras, que no está mal. Si alguien se siente bien pidiéndole trabajo a San Cayetano está perfecto. Pero que tus creencias no invaliden las mías ni invaliden mi diagnóstico de una condición neurológica documentada y estudiada científicamente.

    ¿Por qué tengo que mostrar la mejor versión de mí? ¿Para quién? ¿De afuera tienen que ver que estoy bien, que puedo con todo, que soy la hada mágica de la felicidad? No, no puedo, no quiero. No voy a sonreír por complacer ni a darte la razón por ser condescendiente. Prefiero callarme y no decir nada antes que entrar en discusiones sin sentido. Y lo más loco: a veces, el apoyo y la contención que necesitás, llega de quien menos te lo esperás.

    🔭 Mi tío que es físico me dijo que la astrología no existe porque los astrónomos confirman que los planetas no se alinean como dice la astrología. Que lo que vemos desde la Tierra es una ilusión óptica, no un campo de energía mística. Y acaso tenemos pruebas para argumentar en su contra? En contra de un telescopio o de cientos de científicos a lo largo y ancho del globo? La respuesta es no.

    Pero nada de eso importa. Porque si lo leíste en TikTok, es verdad. Porque la fe, mientras tenga filtro bonito, se vuelve más creíble que cualquier telescopio. Aunque convengamos que la astrología existe al igual que muchas otras pseudociencias, hace mucho más tiempo que las redes sociales.

    Pero entonces, ¿cuál es hoy en día la diferencia? Que entre gurús digitales, adolescentes confundidos y adultos que creen en todo menos en el otro, se instala una nueva forma de violencia: la espiritualidad narcisista. El amor propio a toda costa. El perdón como imposición. La ciencia como capricho. Y el dolor ajeno como material descartable si no se expresa con las palabras correctas.

    Porque hoy en día cualquiera puede hacer un curso de astrología que no tiene ningún tipo de validez y hacer videos en las redes para conseguir seguidores. Pero existe la teoría de la certeza —no recuerdo el nombre exacto— que dice que si vos decís algo, sea lo que sea, por pura estadística, a más de una persona le va a resonar. Y ese es el fundamento principal para que la astrología continúe viva hoy en día como un oráculo del futuro y el pasado.

    Así que sí. Ya está. No más niñita tierna. No más sonrisas para suavizar lo que molesta. No más explicaciones para quien no quiere entender.

    Yo ya no estoy para quedar bien con el diablo ni con dios. Por eso prefiero quedar mal con los dos. Porque eso implicaría deformarme hasta encajar. Y yo, sinceramente, ya no estoy para encajar. Estoy para existir. Con contradicciones, con heridas, con opiniones molestas. Y si eso incomoda… que incomode. No me importa.

    Porque, si me preguntan en qué creo: creo en Jesús, en el Che Guevara, en Mafalda, en Quino, en Gardel, en Charly García, en el Flaco Spinetta y en la Negra Sosa. Creo en el Racing Club de Avellaneda, en la luna, en los dragones y en los gatitos. Pero sobre todo, creo en la ciencia. Y en que nadie se salva solo, como dijo alguien en El Eternauta (¿Salvo? ¿Favalli? Bueno, cosas del TDAH). No sé. Pero la salida es colectiva. Y como me dijo un amigo católico y súper conservador: en lugar de separarnos por nuestras diferencias, deberíamos unirnos por aquello que tenemos en común.

    Creo en la verdadera amistad. En el afecto, el amor y el cariño sincero. Creo cada vez en menos personas. Confío cada vez en menos gente. Pero si publico esto es porque aún sigo creyendo en la humanidad.

    #adolescencia #ansiedad #astrología #astronomía #autoayuda #depresión #Discapacidad #Discriminación #empatía #juventud #Meditación #neurodivergencia #pandemia #postPandemia #Psicología #psiquiatría #Reiky #responsabilidadAfectiva #superYo #TDAH #yoga

  8. EXCEPTUANDO los casos de acoso y ped0fili4: NO RESPONDER mensajes y hacer #ghosting (bloquear al otro en redes y "desaparecer" sin previo aviso o sin ningún motivo alguno) también ES una FALTA DE RESPETO al otro.

    #Comunicacion #RedesSociales #SaludMental #ResponsabilidadAfectiva

  9. Me encuentro muy seguido usando la frase "es más barato que mi ex". Perdón, "ex".

    NUNCA hagan #sacrificios por quienes NO tengan la disposición de reciprocar. No sean giles como lo fui yo. Si no hay #reciprocidad en las acciones y actitudes, por ahí NO es.

    Y tengan cuidado con quienes hablen de más de la #ResponsabilidadAfectiva y la #Deconstrucción. Usualmente son pura parla y 0 acción. Y muchas actitudes horribles.

    #Consejo

  10. Cada cierto tiempo, la #psicologia (o debería decir las psicólogas y los psicólogos), acuñan nuevos términos y los ponen de moda: Ahora todo trata sobre #responsabilidadafectiva

    Antes de este, estaba de "moda" hablar de #codependencia