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#empatia — Public Fediverse posts

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  1. Tan curioso que un hombre tan rico nunca publica nada que indique que disfruta o incluso es consciente de lo que prácticamente todo el mundo aprecia: escenas de la naturaleza, perro o gato, elogios por una película, música, un libro (pero dudo que lea); orgullo por los logros de un amigo o pariente; Condolencias por alguien que ha muerto; placer en los deportes, aclamación por un equipo favorito; referencias a la historia. De hecho, parece totalmente ignorante, inculto. Las personas más pobres en Twitter pueden tener acceso a más belleza y significado en la vida que "la persona más rica del mundo".
    #JoyceCarolOates
    #musk #elonmusk
    #riqueza #cultura #belleza #pobreza #capitalismo #billonario #fortuna #empatía

  2. El peligro de juzgar en un segundo

    Por qué las redes sociales nos vuelven jueces exprés sin conocer la historia completa

    Caminas por la calle y ves a una persona gritando furiosa en medio de la acera. Lo primero que cruza por tu mente es que te encuentras ante alguien violento, maleducado y con pésimo carácter. Es una reacción casi automática. Sin embargo, lo que tu cerebro ignora en ese instante es el contexto. Quizá esa persona acaba de sufrir un asalto, recibió una noticia devastadora o está defendiendo a alguien. Este fenómeno tan común tiene un nombre en la psicología clínica y se conoce como el sesgo de correspondencia, o error fundamental de atribución. Consiste en la tendencia humana de juzgar la personalidad de los demás basándonos únicamente en una acción aislada, dejando de lado por completo las circunstancias que provocaron esa conducta.

    En el ecosistema de las redes sociales, este error de juicio se multiplica de forma alarmante. Las plataformas digitales están diseñadas para la inmediatez y el consumo rápido. El cerebro humano, que por naturaleza busca ahorrar energía y esfuerzo cognitivo, prefiere tomar la información más llamativa y cercana para sacar una conclusión veloz. En lugar de investigar, leer los antecedentes, el contexto o buscar la noticia completa, nos quedamos con el video de diez segundos o el título escandaloso de la publicación. Saltamos directo a la yugular con los adjetivos calificativos y a los insultos porque la pantalla nos deshumaniza y nos hace sentir protegidos detrás del teclado.

    A esta mezcla tan explosiva se le une un invitado muy conocido en el análisis de la conducta llamado el efecto Dunning-Kruger. Este concepto explica que las personas con menos conocimiento sobre un tema suelen ser las que experimentan una mayor seguridad falsa y se sienten con el derecho absoluto de opinar como si fuesen expertas. En el mundo virtual, cualquiera que lee un párrafo de tres líneas siente que posee la verdad histórica, médica o legal para linchar públicamente a otra persona sin entender realmente lo que pasa. El problema no es solo la falta de información, sino la incapacidad de reconocer la propia ignorancia, lo que cierra la puerta a cualquier intento de empatía o comprensión.

    Para contrarrestar esta oleada de juicios exprés, el primer paso es aprender a pausar nuestro propio pensamiento. Cuando veas algo que encienda tu indignación en internet, recuerda que estás observando apenas una pieza diminuta de un rompecabezas mucho más grande. Pregúntate qué pasó antes de que la cámara empezara a grabar o qué eventos privados arrastra el protagonista de la historia. Dejar de juzgar a la primera no te hace menos crítico, al contrario, demuestra una madurez intelectual y un respeto profundo por la verdad que tanta falta nos hace en la actualidad, hagamos del fediverso un mejor lugar.

    M. P., MSc. en Psicología Clínica

    #psicologia #conductahumana #redessociales #empatia #dunningkruger #sesgoscognitivos #Mastodon #fediverso

  3. El peligro de juzgar en un segundo

    Por qué las redes sociales nos vuelven jueces exprés sin conocer la historia completa

    Caminas por la calle y ves a una persona gritando furiosa en medio de la acera. Lo primero que cruza por tu mente es que te encuentras ante alguien violento, maleducado y con pésimo carácter. Es una reacción casi automática. Sin embargo, lo que tu cerebro ignora en ese instante es el contexto. Quizá esa persona acaba de sufrir un asalto, recibió una noticia devastadora o está defendiendo a alguien. Este fenómeno tan común tiene un nombre en la psicología clínica y se conoce como el sesgo de correspondencia, o error fundamental de atribución. Consiste en la tendencia humana de juzgar la personalidad de los demás basándonos únicamente en una acción aislada, dejando de lado por completo las circunstancias que provocaron esa conducta.

    En el ecosistema de las redes sociales, este error de juicio se multiplica de forma alarmante. Las plataformas digitales están diseñadas para la inmediatez y el consumo rápido. El cerebro humano, que por naturaleza busca ahorrar energía y esfuerzo cognitivo, prefiere tomar la información más llamativa y cercana para sacar una conclusión veloz. En lugar de investigar, leer los antecedentes, el contexto o buscar la noticia completa, nos quedamos con el video de diez segundos o el título escandaloso de la publicación. Saltamos directo a la yugular con los adjetivos calificativos y a los insultos porque la pantalla nos deshumaniza y nos hace sentir protegidos detrás del teclado.

    A esta mezcla tan explosiva se le une un invitado muy conocido en el análisis de la conducta llamado el efecto Dunning-Kruger. Este concepto explica que las personas con menos conocimiento sobre un tema suelen ser las que experimentan una mayor seguridad falsa y se sienten con el derecho absoluto de opinar como si fuesen expertas. En el mundo virtual, cualquiera que lee un párrafo de tres líneas siente que posee la verdad histórica, médica o legal para linchar públicamente a otra persona sin entender realmente lo que pasa. El problema no es solo la falta de información, sino la incapacidad de reconocer la propia ignorancia, lo que cierra la puerta a cualquier intento de empatía o comprensión.

    Para contrarrestar esta oleada de juicios exprés, el primer paso es aprender a pausar nuestro propio pensamiento. Cuando veas algo que encienda tu indignación en internet, recuerda que estás observando apenas una pieza diminuta de un rompecabezas mucho más grande. Pregúntate qué pasó antes de que la cámara empezara a grabar o qué eventos privados arrastra el protagonista de la historia. Dejar de juzgar a la primera no te hace menos crítico, al contrario, demuestra una madurez intelectual y un respeto profundo por la verdad que tanta falta nos hace en la actualidad, hagamos del fediverso un mejor lugar.

    M. P., MSc. en Psicología Clínica

    #psicologia #conductahumana #redessociales #empatia #dunningkruger #sesgoscognitivos #Mastodon #fediverso

  4. El peligro de juzgar en un segundo

    Por qué las redes sociales nos vuelven jueces exprés sin conocer la historia completa

    Caminas por la calle y ves a una persona gritando furiosa en medio de la acera. Lo primero que cruza por tu mente es que te encuentras ante alguien violento, maleducado y con pésimo carácter. Es una reacción casi automática. Sin embargo, lo que tu cerebro ignora en ese instante es el contexto. Quizá esa persona acaba de sufrir un asalto, recibió una noticia devastadora o está defendiendo a alguien. Este fenómeno tan común tiene un nombre en la psicología clínica y se conoce como el sesgo de correspondencia, o error fundamental de atribución. Consiste en la tendencia humana de juzgar la personalidad de los demás basándonos únicamente en una acción aislada, dejando de lado por completo las circunstancias que provocaron esa conducta.

    En el ecosistema de las redes sociales, este error de juicio se multiplica de forma alarmante. Las plataformas digitales están diseñadas para la inmediatez y el consumo rápido. El cerebro humano, que por naturaleza busca ahorrar energía y esfuerzo cognitivo, prefiere tomar la información más llamativa y cercana para sacar una conclusión veloz. En lugar de investigar, leer los antecedentes, el contexto o buscar la noticia completa, nos quedamos con el video de diez segundos o el título escandaloso de la publicación. Saltamos directo a la yugular con los adjetivos calificativos y a los insultos porque la pantalla nos deshumaniza y nos hace sentir protegidos detrás del teclado.

    A esta mezcla tan explosiva se le une un invitado muy conocido en el análisis de la conducta llamado el efecto Dunning-Kruger. Este concepto explica que las personas con menos conocimiento sobre un tema suelen ser las que experimentan una mayor seguridad falsa y se sienten con el derecho absoluto de opinar como si fuesen expertas. En el mundo virtual, cualquiera que lee un párrafo de tres líneas siente que posee la verdad histórica, médica o legal para linchar públicamente a otra persona sin entender realmente lo que pasa. El problema no es solo la falta de información, sino la incapacidad de reconocer la propia ignorancia, lo que cierra la puerta a cualquier intento de empatía o comprensión.

    Para contrarrestar esta oleada de juicios exprés, el primer paso es aprender a pausar nuestro propio pensamiento. Cuando veas algo que encienda tu indignación en internet, recuerda que estás observando apenas una pieza diminuta de un rompecabezas mucho más grande. Pregúntate qué pasó antes de que la cámara empezara a grabar o qué eventos privados arrastra el protagonista de la historia. Dejar de juzgar a la primera no te hace menos crítico, al contrario, demuestra una madurez intelectual y un respeto profundo por la verdad que tanta falta nos hace en la actualidad, hagamos del fediverso un mejor lugar.

    M. P., MSc. en Psicología Clínica

    #psicologia #conductahumana #redessociales #empatia #dunningkruger #sesgoscognitivos #Mastodon #fediverso

  5. El peligro de juzgar en un segundo

    Por qué las redes sociales nos vuelven jueces exprés sin conocer la historia completa

    Caminas por la calle y ves a una persona gritando furiosa en medio de la acera. Lo primero que cruza por tu mente es que te encuentras ante alguien violento, maleducado y con pésimo carácter. Es una reacción casi automática. Sin embargo, lo que tu cerebro ignora en ese instante es el contexto. Quizá esa persona acaba de sufrir un asalto, recibió una noticia devastadora o está defendiendo a alguien. Este fenómeno tan común tiene un nombre en la psicología clínica y se conoce como el sesgo de correspondencia, o error fundamental de atribución. Consiste en la tendencia humana de juzgar la personalidad de los demás basándonos únicamente en una acción aislada, dejando de lado por completo las circunstancias que provocaron esa conducta.

    En el ecosistema de las redes sociales, este error de juicio se multiplica de forma alarmante. Las plataformas digitales están diseñadas para la inmediatez y el consumo rápido. El cerebro humano, que por naturaleza busca ahorrar energía y esfuerzo cognitivo, prefiere tomar la información más llamativa y cercana para sacar una conclusión veloz. En lugar de investigar, leer los antecedentes, el contexto o buscar la noticia completa, nos quedamos con el video de diez segundos o el título escandaloso de la publicación. Saltamos directo a la yugular con los adjetivos calificativos y a los insultos porque la pantalla nos deshumaniza y nos hace sentir protegidos detrás del teclado.

    A esta mezcla tan explosiva se le une un invitado muy conocido en el análisis de la conducta llamado el efecto Dunning-Kruger. Este concepto explica que las personas con menos conocimiento sobre un tema suelen ser las que experimentan una mayor seguridad falsa y se sienten con el derecho absoluto de opinar como si fuesen expertas. En el mundo virtual, cualquiera que lee un párrafo de tres líneas siente que posee la verdad histórica, médica o legal para linchar públicamente a otra persona sin entender realmente lo que pasa. El problema no es solo la falta de información, sino la incapacidad de reconocer la propia ignorancia, lo que cierra la puerta a cualquier intento de empatía o comprensión.

    Para contrarrestar esta oleada de juicios exprés, el primer paso es aprender a pausar nuestro propio pensamiento. Cuando veas algo que encienda tu indignación en internet, recuerda que estás observando apenas una pieza diminuta de un rompecabezas mucho más grande. Pregúntate qué pasó antes de que la cámara empezara a grabar o qué eventos privados arrastra el protagonista de la historia. Dejar de juzgar a la primera no te hace menos crítico, al contrario, demuestra una madurez intelectual y un respeto profundo por la verdad que tanta falta nos hace en la actualidad, hagamos del fediverso un mejor lugar.

    M. P., MSc. en Psicología Clínica

    #psicologia #conductahumana #redessociales #empatia #dunningkruger #sesgoscognitivos #Mastodon #fediverso

  6. El peligro de juzgar en un segundo

    Por qué las redes sociales nos vuelven jueces exprés sin conocer la historia completa

    Caminas por la calle y ves a una persona gritando furiosa en medio de la acera. Lo primero que cruza por tu mente es que te encuentras ante alguien violento, maleducado y con pésimo carácter. Es una reacción casi automática. Sin embargo, lo que tu cerebro ignora en ese instante es el contexto. Quizá esa persona acaba de sufrir un asalto, recibió una noticia devastadora o está defendiendo a alguien. Este fenómeno tan común tiene un nombre en la psicología clínica y se conoce como el sesgo de correspondencia, o error fundamental de atribución. Consiste en la tendencia humana de juzgar la personalidad de los demás basándonos únicamente en una acción aislada, dejando de lado por completo las circunstancias que provocaron esa conducta.

    En el ecosistema de las redes sociales, este error de juicio se multiplica de forma alarmante. Las plataformas digitales están diseñadas para la inmediatez y el consumo rápido. El cerebro humano, que por naturaleza busca ahorrar energía y esfuerzo cognitivo, prefiere tomar la información más llamativa y cercana para sacar una conclusión veloz. En lugar de investigar, leer los antecedentes, el contexto o buscar la noticia completa, nos quedamos con el video de diez segundos o el título escandaloso de la publicación. Saltamos directo a la yugular con los adjetivos calificativos y a los insultos porque la pantalla nos deshumaniza y nos hace sentir protegidos detrás del teclado.

    A esta mezcla tan explosiva se le une un invitado muy conocido en el análisis de la conducta llamado el efecto Dunning-Kruger. Este concepto explica que las personas con menos conocimiento sobre un tema suelen ser las que experimentan una mayor seguridad falsa y se sienten con el derecho absoluto de opinar como si fuesen expertas. En el mundo virtual, cualquiera que lee un párrafo de tres líneas siente que posee la verdad histórica, médica o legal para linchar públicamente a otra persona sin entender realmente lo que pasa. El problema no es solo la falta de información, sino la incapacidad de reconocer la propia ignorancia, lo que cierra la puerta a cualquier intento de empatía o comprensión.

    Para contrarrestar esta oleada de juicios exprés, el primer paso es aprender a pausar nuestro propio pensamiento. Cuando veas algo que encienda tu indignación en internet, recuerda que estás observando apenas una pieza diminuta de un rompecabezas mucho más grande. Pregúntate qué pasó antes de que la cámara empezara a grabar o qué eventos privados arrastra el protagonista de la historia. Dejar de juzgar a la primera no te hace menos crítico, al contrario, demuestra una madurez intelectual y un respeto profundo por la verdad que tanta falta nos hace en la actualidad, hagamos del fediverso un mejor lugar.

    M. P., MSc. en Psicología Clínica

    #psicologia #conductahumana #redessociales #empatia #dunningkruger #sesgoscognitivos #Mastodon #fediverso