#empatia — Public Fediverse posts
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𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔
Almorzó sola durante 730 días seguidos.
Lo que esta joven de 16 años construyó a partir de ese dolor ahora protege a millones de niños en todo el mundo.
La bandeja en sus manos, el ruido ensordecedor de la cafetería y ese miedo paralizante de no tener un lugar.
Para Natalie Hampton, el almuerzo era un campo de batalla.
Acercarse a la mesa equivocada significaba el silencio, las espaldas que se giraban y las risas susurrantes que la seguían hasta su rincón de soledad.
Durante dos años, 730 almuerzos, esa mesa vacía fue su única compañera.
Un letrero invisible que gritaba: "nadie la quiere".
El acoso escaló más allá de los rumores: empujones contra los casilleros, agresiones físicas y una administración escolar que, en lugar de ayudar, la envió a terapia para averiguar qué estaba haciendo mal.
El aislamiento se volvió tan insoportable que la llevó al hospital.
Pero en una nueva escuela, todo cambió.
Hizo amigos.
Se sintió segura.
Sin embargo, no podía olvidar a los que, como ella, seguían comiendo solos, arrinconados contra la pared.
Recordó lo que más había anhelado: no un profesor, no un folleto, sino una simple invitación:
"Puedes sentarte con nosotros".
A los 16 años, sin saber nada de programación pero con una determinación forjada en el dolor, decidió construir exactamente eso.
La llamó "Sit With Us".
Una idea tan simple como brillante: estudiantes "embajadores" ofrecen un lugar en su mesa a través de la app.
Otros niños, en la privacidad de su teléfono, podían encontrar un sitio seguro antes de entrar en la cafetería.
Sin rechazo público.
Sin juicios.
Solo un asiento garantizado.
La respuesta fue inmediata.
En siete días, 10.000 descargas.
Medios como NPR y The Washington Post contaron su historia.
Mensajes de Marruecos, Australia y Francia inundaron su bandeja de entrada: niños que por fin encontraban un lugar al que pertenecer.
Hoy, "Sit With Us" opera en 30 países.
De 730 almuerzos de soledad a un salvavidas para millones.
Eso no es supervivencia, es transformación.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historiasreales #acosoescolar #bullying #juventud #educacion #superacion #historiasqueinspiran #empatia #cambiarlascosas
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𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔
Almorzó sola durante 730 días seguidos.
Lo que esta joven de 16 años construyó a partir de ese dolor ahora protege a millones de niños en todo el mundo.
La bandeja en sus manos, el ruido ensordecedor de la cafetería y ese miedo paralizante de no tener un lugar.
Para Natalie Hampton, el almuerzo era un campo de batalla.
Acercarse a la mesa equivocada significaba el silencio, las espaldas que se giraban y las risas susurrantes que la seguían hasta su rincón de soledad.
Durante dos años, 730 almuerzos, esa mesa vacía fue su única compañera.
Un letrero invisible que gritaba: "nadie la quiere".
El acoso escaló más allá de los rumores: empujones contra los casilleros, agresiones físicas y una administración escolar que, en lugar de ayudar, la envió a terapia para averiguar qué estaba haciendo mal.
El aislamiento se volvió tan insoportable que la llevó al hospital.
Pero en una nueva escuela, todo cambió.
Hizo amigos.
Se sintió segura.
Sin embargo, no podía olvidar a los que, como ella, seguían comiendo solos, arrinconados contra la pared.
Recordó lo que más había anhelado: no un profesor, no un folleto, sino una simple invitación:
"Puedes sentarte con nosotros".
A los 16 años, sin saber nada de programación pero con una determinación forjada en el dolor, decidió construir exactamente eso.
La llamó "Sit With Us".
Una idea tan simple como brillante: estudiantes "embajadores" ofrecen un lugar en su mesa a través de la app.
Otros niños, en la privacidad de su teléfono, podían encontrar un sitio seguro antes de entrar en la cafetería.
Sin rechazo público.
Sin juicios.
Solo un asiento garantizado.
La respuesta fue inmediata.
En siete días, 10.000 descargas.
Medios como NPR y The Washington Post contaron su historia.
Mensajes de Marruecos, Australia y Francia inundaron su bandeja de entrada: niños que por fin encontraban un lugar al que pertenecer.
Hoy, "Sit With Us" opera en 30 países.
De 730 almuerzos de soledad a un salvavidas para millones.
Eso no es supervivencia, es transformación.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historiasreales #acosoescolar #bullying #juventud #educacion #superacion #historiasqueinspiran #empatia #cambiarlascosas
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𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔
Almorzó sola durante 730 días seguidos.
Lo que esta joven de 16 años construyó a partir de ese dolor ahora protege a millones de niños en todo el mundo.
La bandeja en sus manos, el ruido ensordecedor de la cafetería y ese miedo paralizante de no tener un lugar.
Para Natalie Hampton, el almuerzo era un campo de batalla.
Acercarse a la mesa equivocada significaba el silencio, las espaldas que se giraban y las risas susurrantes que la seguían hasta su rincón de soledad.
Durante dos años, 730 almuerzos, esa mesa vacía fue su única compañera.
Un letrero invisible que gritaba: "nadie la quiere".
El acoso escaló más allá de los rumores: empujones contra los casilleros, agresiones físicas y una administración escolar que, en lugar de ayudar, la envió a terapia para averiguar qué estaba haciendo mal.
El aislamiento se volvió tan insoportable que la llevó al hospital.
Pero en una nueva escuela, todo cambió.
Hizo amigos.
Se sintió segura.
Sin embargo, no podía olvidar a los que, como ella, seguían comiendo solos, arrinconados contra la pared.
Recordó lo que más había anhelado: no un profesor, no un folleto, sino una simple invitación:
"Puedes sentarte con nosotros".
A los 16 años, sin saber nada de programación pero con una determinación forjada en el dolor, decidió construir exactamente eso.
La llamó "Sit With Us".
Una idea tan simple como brillante: estudiantes "embajadores" ofrecen un lugar en su mesa a través de la app.
Otros niños, en la privacidad de su teléfono, podían encontrar un sitio seguro antes de entrar en la cafetería.
Sin rechazo público.
Sin juicios.
Solo un asiento garantizado.
La respuesta fue inmediata.
En siete días, 10.000 descargas.
Medios como NPR y The Washington Post contaron su historia.
Mensajes de Marruecos, Australia y Francia inundaron su bandeja de entrada: niños que por fin encontraban un lugar al que pertenecer.
Hoy, "Sit With Us" opera en 30 países.
De 730 almuerzos de soledad a un salvavidas para millones.
Eso no es supervivencia, es transformación.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historiasreales #acosoescolar #bullying #juventud #educacion #superacion #historiasqueinspiran #empatia #cambiarlascosas
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𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔
Almorzó sola durante 730 días seguidos.
Lo que esta joven de 16 años construyó a partir de ese dolor ahora protege a millones de niños en todo el mundo.
La bandeja en sus manos, el ruido ensordecedor de la cafetería y ese miedo paralizante de no tener un lugar.
Para Natalie Hampton, el almuerzo era un campo de batalla.
Acercarse a la mesa equivocada significaba el silencio, las espaldas que se giraban y las risas susurrantes que la seguían hasta su rincón de soledad.
Durante dos años, 730 almuerzos, esa mesa vacía fue su única compañera.
Un letrero invisible que gritaba: "nadie la quiere".
El acoso escaló más allá de los rumores: empujones contra los casilleros, agresiones físicas y una administración escolar que, en lugar de ayudar, la envió a terapia para averiguar qué estaba haciendo mal.
El aislamiento se volvió tan insoportable que la llevó al hospital.
Pero en una nueva escuela, todo cambió.
Hizo amigos.
Se sintió segura.
Sin embargo, no podía olvidar a los que, como ella, seguían comiendo solos, arrinconados contra la pared.
Recordó lo que más había anhelado: no un profesor, no un folleto, sino una simple invitación:
"Puedes sentarte con nosotros".
A los 16 años, sin saber nada de programación pero con una determinación forjada en el dolor, decidió construir exactamente eso.
La llamó "Sit With Us".
Una idea tan simple como brillante: estudiantes "embajadores" ofrecen un lugar en su mesa a través de la app.
Otros niños, en la privacidad de su teléfono, podían encontrar un sitio seguro antes de entrar en la cafetería.
Sin rechazo público.
Sin juicios.
Solo un asiento garantizado.
La respuesta fue inmediata.
En siete días, 10.000 descargas.
Medios como NPR y The Washington Post contaron su historia.
Mensajes de Marruecos, Australia y Francia inundaron su bandeja de entrada: niños que por fin encontraban un lugar al que pertenecer.
Hoy, "Sit With Us" opera en 30 países.
De 730 almuerzos de soledad a un salvavidas para millones.
Eso no es supervivencia, es transformación.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
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https://www.europesays.com/it/679341/ Neuroni specchio, il cervello che “pensa” le azioni degli altri: cosa rivelano le ultime ricerche #empatia #FrontiersInHumanNeuroscience #GiacomoRizzolatti #Health #imitazione #IT #Italia #Italy #NeuroniSpecchio #neuroscienze #osservazione #PubMedCentral #riabilitazione #Salute #UniversitàDiParma
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Giornata Internazionale del Perdono
C’è qualcosa di profondamente liberatorio in un semplice gesto: perdonare. È come aprire le finestre dopo giorni di pioggia e lasciare entrare il sole. Non a caso, esiste una giornata dedicata proprio a questo:
la Giornata Internazionale del Perdono.
Un piccolo, grande appuntamento con il cuore… e con noi stessi.
Ma da dove arriva questa ricorrenza così dolce, eppure così potente?
🌱 Un’idea nata dal cuore
La Giornata Internazionale del Perdono nacque nel 1996 su iniziativa della Worldwide Forgiveness Alliance (WFA), organizzazione non profit fondata dall’avvocato e mediatore californiano Robert W. Plath. L’obiettivo era creare una giornata dedicata alla diffusione del perdono come strumento di riconciliazione, benessere personale e costruzione della pace. Con il passare degli anni, la ricorrenza si è diffusa in numerosi Paesi, pur non essendo una celebrazione ufficialmente riconosciuta dalle Nazioni Unite.
- Robert W. Plath, avvocato e mediatore californiano, è riconosciuto come il fondatore della Worldwide Forgiveness Alliance (WFA).
- La WFA è un’organizzazione non profit nata con lo scopo di diffondere la cultura del perdono attraverso programmi educativi, eventi e campagne di sensibilizzazione.
- La WFA promosse e organizzò la prima International Forgiveness Day, celebrata la prima domenica di agosto a partire dal 1996.
Plath era convinto che il perdono non fosse un segno di debolezza, ma una forza capace di trasformare le persone, migliorare le relazioni e contribuire a costruire una società più pacifica.
🗓 La prima volta… e la data scelta
La prima celebrazione ufficiale della Giornata del Perdono si è tenuta nel 1996. Da allora, il mondo ha iniziato a parlarne sempre di più, tanto che questa giornata è stata inserita tra le ricorrenze internazionali più “sentite” dai promotori della cultura della pace.
La data assegnata? La prima domenica di agosto di ogni anno.
Perché proprio quel giorno? Perché è piena estate, stagione simbolo di rinascita, leggerezza e apertura. Il caldo invita a uscire, a stare insieme, a lasciar andare. E cosa c’è di più liberatorio che perdonare – o perdonarsi – quando tutto attorno profuma di vacanze e spensieratezza?
✨ Perché il perdono merita una giornata tutta sua?
Perdonare non è dimenticare. Non è giustificare. È un regalo che si fa a sé stessi, prima di tutto. È come svuotare la borsa dal superfluo, quella che ci portiamo ovunque piena di risentimenti, rimpianti, parole non dette.
Il perdono non cambia il passato, ma può decisamente alleggerire il presente e migliorare il futuro.
Curiosità chic: Sapevate che esistono persino laboratori del perdono in alcune scuole americane e nei centri di meditazione? E che nei Paesi nordici il perdono viene insegnato ai bambini fin dalla scuola materna come strumento di empatia?
☀️ E nel 2026?
La Giornata Internazionale del Perdono (International Forgiveness Day) è oggi domenica 2 agosto.
Un’occasione perfetta per lasciar andare vecchi rancori, scrivere una lettera che non manderete mai (ma che farà bene al cuore), o semplicemente fare pace… con se stessi.
Magari proprio davanti a un cappuccino, guardando fuori dalla finestra e pensando:
Oggi scelgo la leggerezza. Oggi scelgo il perdono.
Perché alla fine, il perdono è un atto chic. Raffinato. Elegante come chi sa sorridere anche quando la vita si mette di traverso.
E voi? Avete già scelto chi – o cosa – perdonare quest’anno?Autore: Lynda Di Natale Fonte: web Immagine: AI
#accoglienza #Amore #amoreperse #animebelle #Armonia #Autostima #bellezza #Benessere #Cambiamento #Compassione #connessione #consapevolezza #Crescita #CuoreAperto #cuoreleggero #cuorepulito #Dolcezza #Emozioni #Empatia #empatiaquotidiana #Equilibrio #Felicità #felicitàinteriore #Forza #Gentilezza #gentilezzagenerale #Gratitudine #Guarigione #introspezione #ispirazione #lasciarandare #leggerezza #liberazione #Meditazione #MillValley #Mindfulness #OggiScelgoLaLeggerezzaOggiScelgoIlPerdono #paceinteriore #perdonarsi #Perdono #primoSabatoDiAgosto #Relazioni #resilienza #riconciliazione #riflessione #Rinascita #Rispetto #RobertWPlath #saggezza #secondachance #Serenità #spiritualgrowth #Spiritualità #Umanità #WorldwideForgivenessAlliance -
Giornata Internazionale del Perdono
C’è qualcosa di profondamente liberatorio in un semplice gesto: perdonare. È come aprire le finestre dopo giorni di pioggia e lasciare entrare il sole. Non a caso, esiste una giornata dedicata proprio a questo:
la Giornata Internazionale del Perdono.
Un piccolo, grande appuntamento con il cuore… e con noi stessi.
Ma da dove arriva questa ricorrenza così dolce, eppure così potente?
🌱 Un’idea nata dal cuore
La Giornata Internazionale del Perdono nacque nel 1996 su iniziativa della Worldwide Forgiveness Alliance (WFA), organizzazione non profit fondata dall’avvocato e mediatore californiano Robert W. Plath. L’obiettivo era creare una giornata dedicata alla diffusione del perdono come strumento di riconciliazione, benessere personale e costruzione della pace. Con il passare degli anni, la ricorrenza si è diffusa in numerosi Paesi, pur non essendo una celebrazione ufficialmente riconosciuta dalle Nazioni Unite.
- Robert W. Plath, avvocato e mediatore californiano, è riconosciuto come il fondatore della Worldwide Forgiveness Alliance (WFA).
- La WFA è un’organizzazione non profit nata con lo scopo di diffondere la cultura del perdono attraverso programmi educativi, eventi e campagne di sensibilizzazione.
- La WFA promosse e organizzò la prima International Forgiveness Day, celebrata la prima domenica di agosto a partire dal 1996.
Plath era convinto che il perdono non fosse un segno di debolezza, ma una forza capace di trasformare le persone, migliorare le relazioni e contribuire a costruire una società più pacifica.
🗓 La prima volta… e la data scelta
La prima celebrazione ufficiale della Giornata del Perdono si è tenuta nel 1996. Da allora, il mondo ha iniziato a parlarne sempre di più, tanto che questa giornata è stata inserita tra le ricorrenze internazionali più “sentite” dai promotori della cultura della pace.
La data assegnata? La prima domenica di agosto di ogni anno.
Perché proprio quel giorno? Perché è piena estate, stagione simbolo di rinascita, leggerezza e apertura. Il caldo invita a uscire, a stare insieme, a lasciar andare. E cosa c’è di più liberatorio che perdonare – o perdonarsi – quando tutto attorno profuma di vacanze e spensieratezza?
✨ Perché il perdono merita una giornata tutta sua?
Perdonare non è dimenticare. Non è giustificare. È un regalo che si fa a sé stessi, prima di tutto. È come svuotare la borsa dal superfluo, quella che ci portiamo ovunque piena di risentimenti, rimpianti, parole non dette.
Il perdono non cambia il passato, ma può decisamente alleggerire il presente e migliorare il futuro.
Curiosità chic: Sapevate che esistono persino laboratori del perdono in alcune scuole americane e nei centri di meditazione? E che nei Paesi nordici il perdono viene insegnato ai bambini fin dalla scuola materna come strumento di empatia?
☀️ E nel 2026?
La Giornata Internazionale del Perdono (International Forgiveness Day) è oggi domenica 2 agosto.
Un’occasione perfetta per lasciar andare vecchi rancori, scrivere una lettera che non manderete mai (ma che farà bene al cuore), o semplicemente fare pace… con se stessi.
Magari proprio davanti a un cappuccino, guardando fuori dalla finestra e pensando:
Oggi scelgo la leggerezza. Oggi scelgo il perdono.
Perché alla fine, il perdono è un atto chic. Raffinato. Elegante come chi sa sorridere anche quando la vita si mette di traverso.
E voi? Avete già scelto chi – o cosa – perdonare quest’anno?Autore: Lynda Di Natale Fonte: web Immagine: AI
#accoglienza #Amore #amoreperse #animebelle #Armonia #Autostima #bellezza #Benessere #Cambiamento #Compassione #connessione #consapevolezza #Crescita #CuoreAperto #cuoreleggero #cuorepulito #Dolcezza #Emozioni #Empatia #empatiaquotidiana #Equilibrio #Felicità #felicitàinteriore #Forza #Gentilezza #gentilezzagenerale #Gratitudine #Guarigione #introspezione #ispirazione #lasciarandare #leggerezza #liberazione #Meditazione #MillValley #Mindfulness #OggiScelgoLaLeggerezzaOggiScelgoIlPerdono #paceinteriore #perdonarsi #Perdono #primoSabatoDiAgosto #Relazioni #resilienza #riconciliazione #riflessione #Rinascita #Rispetto #RobertWPlath #saggezza #secondachance #Serenità #spiritualgrowth #Spiritualità #Umanità #WorldwideForgivenessAlliance -
Giornata Internazionale del Perdono
C’è qualcosa di profondamente liberatorio in un semplice gesto: perdonare. È come aprire le finestre dopo giorni di pioggia e lasciare entrare il sole. Non a caso, esiste una giornata dedicata proprio a questo:
la Giornata Internazionale del Perdono.
Un piccolo, grande appuntamento con il cuore… e con noi stessi.
Ma da dove arriva questa ricorrenza così dolce, eppure così potente?
🌱 Un’idea nata dal cuore
La Giornata Internazionale del Perdono nacque nel 1996 su iniziativa della Worldwide Forgiveness Alliance (WFA), organizzazione non profit fondata dall’avvocato e mediatore californiano Robert W. Plath. L’obiettivo era creare una giornata dedicata alla diffusione del perdono come strumento di riconciliazione, benessere personale e costruzione della pace. Con il passare degli anni, la ricorrenza si è diffusa in numerosi Paesi, pur non essendo una celebrazione ufficialmente riconosciuta dalle Nazioni Unite.
- Robert W. Plath, avvocato e mediatore californiano, è riconosciuto come il fondatore della Worldwide Forgiveness Alliance (WFA).
- La WFA è un’organizzazione non profit nata con lo scopo di diffondere la cultura del perdono attraverso programmi educativi, eventi e campagne di sensibilizzazione.
- La WFA promosse e organizzò la prima International Forgiveness Day, celebrata la prima domenica di agosto a partire dal 1996.
Plath era convinto che il perdono non fosse un segno di debolezza, ma una forza capace di trasformare le persone, migliorare le relazioni e contribuire a costruire una società più pacifica.
🗓 La prima volta… e la data scelta
La prima celebrazione ufficiale della Giornata del Perdono si è tenuta nel 1996. Da allora, il mondo ha iniziato a parlarne sempre di più, tanto che questa giornata è stata inserita tra le ricorrenze internazionali più “sentite” dai promotori della cultura della pace.
La data assegnata? La prima domenica di agosto di ogni anno.
Perché proprio quel giorno? Perché è piena estate, stagione simbolo di rinascita, leggerezza e apertura. Il caldo invita a uscire, a stare insieme, a lasciar andare. E cosa c’è di più liberatorio che perdonare – o perdonarsi – quando tutto attorno profuma di vacanze e spensieratezza?
✨ Perché il perdono merita una giornata tutta sua?
Perdonare non è dimenticare. Non è giustificare. È un regalo che si fa a sé stessi, prima di tutto. È come svuotare la borsa dal superfluo, quella che ci portiamo ovunque piena di risentimenti, rimpianti, parole non dette.
Il perdono non cambia il passato, ma può decisamente alleggerire il presente e migliorare il futuro.
Curiosità chic: Sapevate che esistono persino laboratori del perdono in alcune scuole americane e nei centri di meditazione? E che nei Paesi nordici il perdono viene insegnato ai bambini fin dalla scuola materna come strumento di empatia?
☀️ E nel 2026?
La Giornata Internazionale del Perdono (International Forgiveness Day) è oggi domenica 2 agosto.
Un’occasione perfetta per lasciar andare vecchi rancori, scrivere una lettera che non manderete mai (ma che farà bene al cuore), o semplicemente fare pace… con se stessi.
Magari proprio davanti a un cappuccino, guardando fuori dalla finestra e pensando:
Oggi scelgo la leggerezza. Oggi scelgo il perdono.
Perché alla fine, il perdono è un atto chic. Raffinato. Elegante come chi sa sorridere anche quando la vita si mette di traverso.
E voi? Avete già scelto chi – o cosa – perdonare quest’anno?Autore: Lynda Di Natale Fonte: web Immagine: AI
#accoglienza #Amore #amoreperse #animebelle #Armonia #Autostima #bellezza #Benessere #Cambiamento #Compassione #connessione #consapevolezza #Crescita #CuoreAperto #cuoreleggero #cuorepulito #Dolcezza #Emozioni #Empatia #empatiaquotidiana #Equilibrio #Felicità #felicitàinteriore #Forza #Gentilezza #gentilezzagenerale #Gratitudine #Guarigione #introspezione #ispirazione #lasciarandare #leggerezza #liberazione #Meditazione #MillValley #Mindfulness #OggiScelgoLaLeggerezzaOggiScelgoIlPerdono #paceinteriore #perdonarsi #Perdono #primoSabatoDiAgosto #Relazioni #resilienza #riconciliazione #riflessione #Rinascita #Rispetto #RobertWPlath #saggezza #secondachance #Serenità #spiritualgrowth #Spiritualità #Umanità #WorldwideForgivenessAlliance -
Giornata Internazionale del Perdono
C’è qualcosa di profondamente liberatorio in un semplice gesto: perdonare. È come aprire le finestre dopo giorni di pioggia e lasciare entrare il sole. Non a caso, esiste una giornata dedicata proprio a questo:
la Giornata Internazionale del Perdono.
Un piccolo, grande appuntamento con il cuore… e con noi stessi.
Ma da dove arriva questa ricorrenza così dolce, eppure così potente?
🌱 Un’idea nata dal cuore
La Giornata Internazionale del Perdono nacque nel 1996 su iniziativa della Worldwide Forgiveness Alliance (WFA), organizzazione non profit fondata dall’avvocato e mediatore californiano Robert W. Plath. L’obiettivo era creare una giornata dedicata alla diffusione del perdono come strumento di riconciliazione, benessere personale e costruzione della pace. Con il passare degli anni, la ricorrenza si è diffusa in numerosi Paesi, pur non essendo una celebrazione ufficialmente riconosciuta dalle Nazioni Unite.
- Robert W. Plath, avvocato e mediatore californiano, è riconosciuto come il fondatore della Worldwide Forgiveness Alliance (WFA).
- La WFA è un’organizzazione non profit nata con lo scopo di diffondere la cultura del perdono attraverso programmi educativi, eventi e campagne di sensibilizzazione.
- La WFA promosse e organizzò la prima International Forgiveness Day, celebrata la prima domenica di agosto a partire dal 1996.
Plath era convinto che il perdono non fosse un segno di debolezza, ma una forza capace di trasformare le persone, migliorare le relazioni e contribuire a costruire una società più pacifica.
🗓 La prima volta… e la data scelta
La prima celebrazione ufficiale della Giornata del Perdono si è tenuta nel 1996. Da allora, il mondo ha iniziato a parlarne sempre di più, tanto che questa giornata è stata inserita tra le ricorrenze internazionali più “sentite” dai promotori della cultura della pace.
La data assegnata? La prima domenica di agosto di ogni anno.
Perché proprio quel giorno? Perché è piena estate, stagione simbolo di rinascita, leggerezza e apertura. Il caldo invita a uscire, a stare insieme, a lasciar andare. E cosa c’è di più liberatorio che perdonare – o perdonarsi – quando tutto attorno profuma di vacanze e spensieratezza?
✨ Perché il perdono merita una giornata tutta sua?
Perdonare non è dimenticare. Non è giustificare. È un regalo che si fa a sé stessi, prima di tutto. È come svuotare la borsa dal superfluo, quella che ci portiamo ovunque piena di risentimenti, rimpianti, parole non dette.
Il perdono non cambia il passato, ma può decisamente alleggerire il presente e migliorare il futuro.
Curiosità chic: Sapevate che esistono persino laboratori del perdono in alcune scuole americane e nei centri di meditazione? E che nei Paesi nordici il perdono viene insegnato ai bambini fin dalla scuola materna come strumento di empatia?
☀️ E nel 2026?
La Giornata Internazionale del Perdono (International Forgiveness Day) è oggi domenica 2 agosto.
Un’occasione perfetta per lasciar andare vecchi rancori, scrivere una lettera che non manderete mai (ma che farà bene al cuore), o semplicemente fare pace… con se stessi.
Magari proprio davanti a un cappuccino, guardando fuori dalla finestra e pensando:
Oggi scelgo la leggerezza. Oggi scelgo il perdono.
Perché alla fine, il perdono è un atto chic. Raffinato. Elegante come chi sa sorridere anche quando la vita si mette di traverso.
E voi? Avete già scelto chi – o cosa – perdonare quest’anno?Autore: Lynda Di Natale Fonte: web Immagine: AI
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Giornata Internazionale del Perdono
C’è qualcosa di profondamente liberatorio in un semplice gesto: perdonare. È come aprire le finestre dopo giorni di pioggia e lasciare entrare il sole. Non a caso, esiste una giornata dedicata proprio a questo:
la Giornata Internazionale del Perdono.
Un piccolo, grande appuntamento con il cuore… e con noi stessi.
Ma da dove arriva questa ricorrenza così dolce, eppure così potente?
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La Giornata Internazionale del Perdono nacque nel 1996 su iniziativa della Worldwide Forgiveness Alliance (WFA), organizzazione non profit fondata dall’avvocato e mediatore californiano Robert W. Plath. L’obiettivo era creare una giornata dedicata alla diffusione del perdono come strumento di riconciliazione, benessere personale e costruzione della pace. Con il passare degli anni, la ricorrenza si è diffusa in numerosi Paesi, pur non essendo una celebrazione ufficialmente riconosciuta dalle Nazioni Unite.
- Robert W. Plath, avvocato e mediatore californiano, è riconosciuto come il fondatore della Worldwide Forgiveness Alliance (WFA).
- La WFA è un’organizzazione non profit nata con lo scopo di diffondere la cultura del perdono attraverso programmi educativi, eventi e campagne di sensibilizzazione.
- La WFA promosse e organizzò la prima International Forgiveness Day, celebrata la prima domenica di agosto a partire dal 1996.
Plath era convinto che il perdono non fosse un segno di debolezza, ma una forza capace di trasformare le persone, migliorare le relazioni e contribuire a costruire una società più pacifica.
🗓 La prima volta… e la data scelta
La prima celebrazione ufficiale della Giornata del Perdono si è tenuta nel 1996. Da allora, il mondo ha iniziato a parlarne sempre di più, tanto che questa giornata è stata inserita tra le ricorrenze internazionali più “sentite” dai promotori della cultura della pace.
La data assegnata? La prima domenica di agosto di ogni anno.
Perché proprio quel giorno? Perché è piena estate, stagione simbolo di rinascita, leggerezza e apertura. Il caldo invita a uscire, a stare insieme, a lasciar andare. E cosa c’è di più liberatorio che perdonare – o perdonarsi – quando tutto attorno profuma di vacanze e spensieratezza?
✨ Perché il perdono merita una giornata tutta sua?
Perdonare non è dimenticare. Non è giustificare. È un regalo che si fa a sé stessi, prima di tutto. È come svuotare la borsa dal superfluo, quella che ci portiamo ovunque piena di risentimenti, rimpianti, parole non dette.
Il perdono non cambia il passato, ma può decisamente alleggerire il presente e migliorare il futuro.
Curiosità chic: Sapevate che esistono persino laboratori del perdono in alcune scuole americane e nei centri di meditazione? E che nei Paesi nordici il perdono viene insegnato ai bambini fin dalla scuola materna come strumento di empatia?
☀️ E nel 2026?
La Giornata Internazionale del Perdono (International Forgiveness Day) è oggi domenica 2 agosto.
Un’occasione perfetta per lasciar andare vecchi rancori, scrivere una lettera che non manderete mai (ma che farà bene al cuore), o semplicemente fare pace… con se stessi.
Magari proprio davanti a un cappuccino, guardando fuori dalla finestra e pensando:
Oggi scelgo la leggerezza. Oggi scelgo il perdono.
Perché alla fine, il perdono è un atto chic. Raffinato. Elegante come chi sa sorridere anche quando la vita si mette di traverso.
E voi? Avete già scelto chi – o cosa – perdonare quest’anno?Autore: Lynda Di Natale Fonte: web Immagine: AI
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Desconexión humana
02 DE JUNIO DE 2026 Desconexión humanaPor: Víctor Manuel Reyes Ferriz
La humanidad atraviesa un momento profundamente contradictorio. Nunca habíamos tenido tantas herramientas para comunicarnos y, al mismo tiempo, nunca había resultado tan difícil convivir, y esto se debe en parte a que vivimos rodeados de pantallas, notificaciones, plataformas digitales y algoritmos diseñados para mantenernos permanentemente conectados; empero, emocionalmente cada vez más distantes, porque basta observar cualquier restaurante para entenderlo: mesas llenas de personas mirando teléfonos en lugar de mirarse entre ellas, parejas enteras desplazándose en silencio mientras alguna red social absorbe toda su atención y grupos completos incapaces de sostener una conversación sin interrupciones digitales constantes. Lo verdaderamente inquietante es que esta desconexión dejó de parecernos anormal, nos acostumbramos tanto al aislamiento cotidiano que comenzamos a buscar desesperadamente experiencias capaces de hacernos sentir vivos otra vez.
Por eso el crecimiento global de festivales inmersivos, experiencias sensoriales, turismo emocional y eventos multitudinarios resulta tan revelador, ya no se trata únicamente de asistir a un concierto o viajar por entretenimiento; muchas personas están intentando recuperar sensaciones que la vida diaria dejó de ofrecerles. El éxito de espacios como el Festival de los Sentidos no puede entenderse solamente desde la música o la gastronomía, el verdadero fenómeno ocurre en otro nivel: la necesidad humana de volver a experimentar cercanía, pertenencia y conexión real. Miles de personas viajan enormes distancias para compartir mesas comunitarias, cantar con desconocidos, abrazarse durante una canción o simplemente sentir que forman parte de algo colectivo ya que, en un mundo donde la rutina cotidiana se volvió silenciosa y distante, estos espacios funcionan casi como refugios emocionales temporales.
Resulta profundamente simbólico observar cómo muchas de las experiencias más buscadas actualmente giran alrededor de estímulos humanos básicos que antes formaban parte natural de la convivencia diaria. Comer lentamente, conversar durante horas, caminar sin prisa, escuchar música en vivo rodeado de personas, compartir historias con desconocidos o desconectarse del teléfono móvil dejaron de ser hábitos normales para convertirse en lujos emocionales; el turismo incluso ha comenzado a transformarse bajo esa lógica, lugares remotos, silenciosos y alejados del ruido digital adquieren valor no por ostentación sino porque permiten recuperar una sensación que la vida urbana moderna parece haber destruido: la presencia genuina. Cada vez existen más personas dispuestas a gastar cantidades exorbitantes de dinero con tal de pasar unos días lejos de las pantallas, lejos del estrés y lejos de la velocidad permanente de las ciudades.
Quizás, ahí aparece una de las señales más extrañas de nuestra época, la humanidad está intentando reconstruir artificialmente, mediante experiencias extraordinarias, algo que antes surgía naturalmente en la convivencia cotidiana, antes, las personas encontraban sentido colectivo en espacios simples: plazas públicas, sobremesas familiares, mercados, cafés, parques, vecindarios o reuniones improvisadas, no era necesario comprar una experiencia inmersiva para sentirse acompañado porque la convivencia todavía formaba parte orgánica de la vida diaria. Hoy, en cambio, parece que la conexión humana necesita ser organizada, vendida, producida y convertida en evento.
Hablar de festivales donde desconocidos cantan abrazados mientras edificios enteros viven sin que nadie conozca al vecino resume perfectamente la paradoja contemporánea. Personas capaces de llorar junto a miles de extraños durante un concierto regresan después a departamentos donde ni siquiera saben el nombre de quienes viven a unos metros de distancia; individuos que pagan viajes enteros para encontrar autenticidad son incapaces de levantar la mirada del teléfono mientras esperan el elevador. Resulta brutal observar cómo la humanidad busca desesperadamente pertenencia colectiva en espacios extraordinarios mientras destruye lentamente las formas más básicas de convivencia cotidiana.
Todos los días al llegar a mi trabajo ocurre una escena que parece pequeña, pero que retrata perfectamente el deterioro de nuestra civilidad. Desde la puerta de entrada hasta mi escritorio probablemente me cruzo con más de un veintenar de personas, por simple educación, por costumbre y porque sigo creyendo que reconocer la presencia del otro representa una forma mínima de respeto, digo “buen día” prácticamente a cada persona con la que me encuentro, lo verdaderamente sorprendente no es hacerlo, sino descubrir que si recibo respuesta de tres o cinco personas ya puede considerarse un excelente día y, el resto, simplemente continúa caminando, evita contacto visual, permanece inmerso en el teléfono o actúa como si el saludo jamás hubiera existido. Y no hablo de enemistad ni agresividad; hablo de indiferencia absoluta.
Ese detalle aparentemente insignificante dice muchísimo sobre la sociedad que estamos construyendo. El saludo representa probablemente la forma más elemental de reconocimiento humano. Cuando alguien responde un “buen día”, aunque sea durante un segundo, está validando la existencia del otro. Está diciendo silenciosamente: “sé que estás aquí”, por eso su desaparición resulta tan simbólica; poco a poco comenzamos a convivir físicamente sin relacionarnos emocionalmente. Compartimos oficinas, edificios, transporte, cafeterías y espacios públicos mientras vivimos encapsulados dentro de pequeños universos individuales que rara vez se cruzan realmente con los demás.
La pandemia aceleró enormemente este fenómeno. Durante tan solo un par de años, aprendimos a mantener distancia, evitar cercanía, desconfiar del contacto y refugiarnos en espacios personales, muchas de esas conductas eran necesarias en aquel momento; empero, el problema es que la emergencia terminó y gran parte del aislamiento emocional permaneció instalado como hábito social. Nos acostumbramos demasiado a convivir sin convivir. El miedo sanitario desapareció gradualmente, pero la distancia emocional se quedó instalada en la rutina diaria; dejamos de mirarnos, dejamos de conversar espontáneamente y dejamos incluso de reconocer la presencia de quienes tenemos enfrente.
De cierta manera, es por ello, que los festivales, conciertos y experiencias colectivas comenzaron a adquirir una importancia emocional tan fuerte en todo el mundo, la gente no solamente compra boletos; compra momentos de pertenencia, compra la sensación de sentirse acompañada otra vez, y resulta impresionante observar imágenes de miles de personas abrazándose durante una canción, saltando al mismo ritmo o llorando juntas frente a un escenario mientras, fuera de esos espacios, la vida cotidiana se vuelve cada vez más silenciosa y distante. Hay algo profundamente humano detrás de esa necesidad de reunirse. No se trata únicamente de entretenimiento, se trata de una sociedad intentando recuperar emociones que ha ido perdiendo lentamente.
También es interesante observar cómo el lujo moderno ha comenzado a cambiar de significado. Durante décadas el éxito estaba asociado principalmente con posesiones materiales: autos, relojes, ropa o propiedades, hoy existe una tendencia distinta, muchísimas personas consideran más valioso desconectarse unos días en un lugar remoto, convivir alrededor de una fogata, compartir una cena larga o asistir a un festival donde puedan sentirse presentes; la experiencia empezó a desplazar a la posesión porque la vida diaria se volvió emocionalmente pobre; el problema es que muchas veces buscamos recuperar en eventos extraordinarios lo que seguimos destruyendo en nuestras conductas más cotidianas.
Basta entrar a cualquier elevador para notar el cambio cultural que hemos normalizado. Cuatro o cinco personas compartiendo apenas unos metros cuadrados mientras todas evitan mirarse, nadie habla, nadie sonríe, nadie saluda; cada individuo permanece refugiado en su pantalla como si reconocer al otro fuera una invasión incómoda. Hace años el silencio en un elevador podía representar simple timidez, hoy, parece convertirse en norma social. Lo verdaderamente preocupante es que ya ni siquiera nos incomoda.
Las redes sociales también contribuyeron a transformar profundamente la manera en que convivimos; paradójicamente, plataformas creadas para conectar personas terminaron incentivando dinámicas profundamente individualistas y, vivimos obsesionados con documentar experiencias en lugar de habitarlas plenamente, personas enteras atraviesan conciertos grabando videos que probablemente jamás volverán a ver; familias completas interrumpen conversaciones para responder mensajes irrelevantes; amigos se reúnen para observar teléfonos compartiendo silencios incómodos disfrazados de convivencia, poco a poco comenzamos a reemplazar presencia por exposición digital.
Lo más triste es que muchos de estos comportamientos ya ni siquiera son percibidos como falta de educación, saludar parece opcional, interrumpir conversaciones para mirar el teléfono se volvió aceptable, ignorar a quienes prestan servicios cotidianos comenzó a verse normal; meseros, recepcionistas, personal de limpieza, guardias de seguridad o trabajadores que vemos todos los días terminan convertidos casi en mobiliario humano invisible y, una sociedad comienza a deteriorarse justamente cuando deja de reconocer humanidad en las personas que la rodean.
Hay generaciones enteras creciendo en contextos donde la convivencia espontánea ocurre cada vez menos, antes las personas permanecían más tiempo en las calles, visitaban vecinos, convivían en parques o compartían sobremesas larguísimas, hoy, gran parte de la interacción ocurre filtrada por dispositivos electrónicos, incluso el entretenimiento se volvió profundamente individual, cada integrante de una casa consume contenido distinto, escucha música distinta y vive dentro de una burbuja algorítmica personalizada; compartimos techo, pero no necesariamente experiencias.
Por eso resulta tan poderoso observar festivales donde miles de desconocidos cantan abrazados. Durante unas horas desaparecen muchas barreras sociales que dominan la vida cotidiana, personas de diferentes edades, países y contextos conviven alrededor de una emoción común; se miran, se hablan, se reconocen y se permiten sentir colectivamente algo que fuera de ese espacio muchas veces resulta imposible. Hay una especie de liberación emocional temporal que explica por qué estos eventos generan recuerdos tan intensos.
La pregunta incómoda sigue ahí: ¿por qué necesitamos escapar tan lejos para recuperar algo que antes formaba parte natural de nuestra vida diaria? Esa es probablemente la verdadera discusión detrás del auge de las experiencias inmersivas contemporáneas, no estamos pagando únicamente por música, gastronomía o turismo, estamos pagando por volver a sentir cercanía humana.
“El ser humano está gastando miles de dólares para volver a sentir conexión… mientras ignora a las personas que tiene literalmente a un metro de distancia.”
Esa frase resume probablemente una de las contradicciones más dolorosas de nuestra época. Miles de desconocidos pueden abrazarse durante horas en medio de un festival mientras habitantes del mismo edificio pasan años enteros sin intercambiar una sola conversación, personas capaces de viajar a otro continente buscando autenticidad son incapaces de responder el saludo de alguien que ven diariamente, individuos que publican mensajes constantes sobre empatía ignoran por completo a quienes trabajan a su alrededor todos los días; la humanidad comenzó a convertir la conexión humana en una experiencia extraordinaria porque dejó de practicarla como parte natural de la vida cotidiana.
Y aquí aparece otro elemento fundamental: la educación desde casa. Porque muchas veces intentamos explicar este fenómeno únicamente desde la tecnología, las redes sociales o la pandemia, cuando también existe una pérdida gradual de hábitos básicos de cortesía y convivencia, porque el saludo no debería depender del estado de ánimo, de la jerarquía social ni de la conveniencia personal, saludar representa un acto mínimo de reconocimiento mutuo, es una manera simple de demostrar respeto, presencia y civilidad.
Resulta impresionante observar cómo algunas personas pueden pasar diariamente frente a las mismas caras durante años sin desarrollar siquiera la costumbre de reconocerlas, no se trata de construir amistades profundas con cada individuo que encontramos; se trata de entender que convivimos en comunidad y que esa convivencia necesita pequeños gestos para mantenerse humana. Un “buen día”, una sonrisa o una conversación breve pueden parecer insignificantes, pero son precisamente esos actos mínimos los que sostienen el tejido social cotidiano.
La pérdida de estos hábitos también tiene consecuencias emocionales enormes; una sociedad donde nadie saluda, nadie conversa y nadie mira a los ojos termina convirtiéndose en un entorno profundamente frío y, los seres humanos no estamos diseñados para vivir emocionalmente aislados, por eso, después aparecen fenómenos masivos de ansiedad, sensación de vacío y búsqueda desesperada de pertenencia, necesitamos sentirnos vistos, necesitamos sentir que formamos parte de algo, necesitamos reconocimiento humano.
Incluso muchas dinámicas laborales actuales reflejan esta transformación; oficinas enteras llenas de personas trabajando juntas mientras cada individuo permanece completamente aislado dentro de audífonos y pantallas, lugares donde el silencio dejó de representar concentración para convertirse en distancia emocional; antes los espacios de trabajo también funcionaban como lugares de convivencia cotidiana, hoy, muchas veces parecen estaciones temporales de productividad individual donde cada persona intenta terminar el día interactuando lo menos posible.
No se trata de romantizar el pasado ni de negar los beneficios tecnológicos. La tecnología facilitó comunicación, información y oportunidades enormes, el problema aparece cuando la hiperconectividad digital sustituye completamente la convivencia humana presencial porque ningún algoritmo puede reemplazar realmente la sensación de una conversación genuina, una carcajada compartida o el simple reconocimiento que produce un saludo sincero.
También resulta interesante observar cómo muchas personas comienzan a sentirse incómodas frente al silencio natural de una conversación presencial, necesitan revisar el teléfono constantemente, llenar pausas con estímulos digitales o escapar inmediatamente de cualquier momento de quietud, como si permanecer plenamente presentes frente a otro ser humano se hubiera convertido en algo difícil de sostener y, quizás, ahí se esconde uno de los mayores problemas contemporáneos: estamos perdiendo capacidad de presencia.
La velocidad actual tampoco ayuda, todo ocurre demasiado rápido porque consumimos información, conversaciones, entretenimiento y relaciones con una ansiedad permanente, queremos respuestas inmediatas, gratificación instantánea y estímulos constantes; bajo esa lógica, incluso la convivencia humana comienza a percibirse como una interrupción incómoda, escuchar verdaderamente a alguien requiere tiempo, conversar implica paciencia, convivir exige presencia emocional y muchas personas parecen haber olvidado cómo hacerlo.
Por eso los espacios donde todavía existe convivencia auténtica generan tanto impacto emocional; una sobremesa larga, un concierto en vivo, un viaje sin conexión permanente o una conversación profunda terminan sintiéndose casi revolucionarios dentro de una sociedad obsesionada con la velocidad y la distracción constante; lo paradójico, es que gran parte de esas experiencias podrían existir diariamente si recuperáramos pequeñas formas de civilidad que hemos ido abandonando poco a poco.
Tal vez el ejemplo del saludo resulta tan poderoso precisamente porque es extremadamente simple, no requiere dinero, tecnología ni condiciones especiales, solamente requiere disposición humana y, aun así, cada vez más personas parecen incapaces de sostener incluso ese gesto mínimo de convivencia. Cuando alguien ignora sistemáticamente a quienes lo rodean, no solamente evita una interacción; contribuye lentamente a construir espacios sociales más fríos, más impersonales y más aislados.
Hay algo profundamente inquietante en una humanidad que necesita festivales multitudinarios para recordar cómo se siente convivir, porque eso significa que la vida cotidiana dejó de ofrecer aquello que durante siglos sostuvo naturalmente nuestras relaciones humanas, tal vez por eso, tantas personas regresan emocionalmente transformadas después de ciertos viajes, conciertos o experiencias colectivas y durante unos días logran sentir cercanía, presencia y comunidad; el problema es que después vuelven a entornos donde nadie responde siquiera un “buen día”.
También resulta revelador observar cómo muchas campañas publicitarias actuales giran alrededor de conceptos como autenticidad, conexión, experiencias reales o bienestar emocional, y es que las marcas entendieron algo importantísimo: la sociedad contemporánea tiene hambre de humanidad, y cuando una necesidad emocional se vuelve tan grande, inevitablemente termina convirtiéndose en producto. Hoy se venden retiros de desconexión, experiencias inmersivas, turismo consciente y espacios diseñados específicamente para que las personas vuelvan a sentirse presentes. La pregunta incómoda es por qué dejamos que algo tan básico tuviera que convertirse en industria.
Es altamente probable que la verdadera crisis contemporánea no sea tecnológica sino profundamente humana, perdimos hábitos pequeños que parecían insignificantes y no entendimos que justamente esos actos cotidianos sostenían gran parte de nuestra convivencia social. Saludar, conversar, escuchar, compartir tiempo o mirar a los ojos parecen detalles mínimos hasta que desaparecen y, cuando desaparecen, comenzamos a sentir un vacío que intentamos llenar mediante experiencias extraordinarias.
Finalmente, quizá la pregunta más importante no sea por qué el mundo entero busca tan desesperadamente volver a sentir conexión humana, sino ¿en qué momento dejamos de practicar diariamente las formas más simples de civilidad que podían recordarnos que nunca estuvimos realmente solos?
DATO CULTURAL.
Un día como hoy en 455 en Roma, Imperio Romano de Occidente (actual Italia), se presenta el segundo de los tres grandes saqueos de Roma por conducto de los vándalos (tribus germánicas orientales originarias del norte de Europa) comandadas por Genserico contra el entonces emperador romano Petronio Máximo, quien vio caer su imperio en tan solo 14 días no sin antes suplicar por la vida de los ciudadanos por lo cual, se abren las puertas de la ciudad y los romanos logran huir; en 1740 nacía en París, Francia, el activista político, aristócrata, cuentista, dramaturgo, ensayista, escritor, filósofo, novelista y prosista Donatien Alphonse François de Sade quien, fuera repudiado por sus obras ya que sin excepción alguna, sus líneas describían los escenarios más desagradables para aquella época por estar cargados de erotismo, ficción y sadomasoquismo, por lo que fue tildado de enfermo sexual. Entre sus obras encontramos “Les Crimes de l’amour” (Los crímenes del amor – 1800), “Justine ou les Malheurs de la vertu” (1787) y por supuesto su obra magna “Les Cent Vingt Journées de Sodome, ou l’École du libertinage” (Los 120 días de Sodoma o la escuela de libertinaje – 1785). Esta última obra fue publicada póstumamente en 1904; en 1899 nacía en Berlín, Alemania, la cineasta Charlotte Reiniger quien de una manera sumamente peculiar; es decir, a base de tijeras y papel, consiguiera aportar al mundo el primer largometraje de lo que posteriormente recibirá el nombre de cine de animación intitulado “Die Abenteuer des Prinzen Achmed” (Las aventuras del príncipe Achmed – 1926), el cual, tardó tres años en poderlo producir.
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International Day of the Deaf
Giornata Mondiale del Sordo: il silenzio che parla più forte!
Ogni anno, nell’ultima domenica di settembre, il mondo si tinge di gesti, sorrisi… e un po’ di silenzio festoso! Sì, perché oggi celebriamo la
Giornata Mondiale del Sordo
Ma attenzione: non è solo un giorno per ricordare l’assenza di suoni, è una vera e propria festa di comunicazione, cultura e curiosità da ogni parte del mondo.
Perché l’ultima domenica di settembre?
La scelta di una domenica permette a più persone di partecipare agli eventi organizzati dalle associazioni sorde, senza l’assillo del lavoro o della scuola. Inoltre, tradizionalmente, la Giornata è legata alla Federazione Mondiale dei Sordi (World Federation of the Deaf – WFD), che dal 1951 si impegna per i diritti dei sordi e la promozione della Lingua dei Segni.Chi ha deciso la giornata e quando è nata?
La giornata è stata ufficialmente proclamata dalla WFD e le prime celebrazioni risalgono agli anni ’50. Negli anni ’60, l’ultima domenica di settembre è diventata la data di riferimento per questa ricorrenza mondiale, consolidando la tradizione di festeggiare il silenzio che comunica così tanto.Cosa si celebra esattamente?
Non si tratta solo di “non sentire”: la Giornata Mondiale del Sordo celebra la cultura sorda, la Lingua dei Segni, l’accesso all’istruzione e ai servizi per tutti, e la consapevolezza che la comunicazione va ben oltre le parole pronunciate. È il giorno in cui ilsilenzio parla più forte di mille discorsi!
Curiosità divertenti da ogni parte del mondo:
- In Giappone, i sordi celebrano la giornata con calligrafia artistica e teatro muto: elegante e poetico!
- Negli Stati Uniti, alcune scuole organizzano “silent parties”, feste dove tutti devono comunicare solo con gesti: caos e risate assicurate.
- In alcuni Paesi europei, durante la giornata, i musei offrono visite guidate in Lingua dei Segni: imparare ad ascoltare con gli occhi è un’arte da provare almeno una volta.
- In Australia, alcune città organizzano gare di “mimo veloce”, dove i partecipanti devono descrivere film famosi senza proferire parola: l’ilarità è assicurata!
In sintesi:
Oggi, come l’ultima domenica di settembre è una giornata di festa di chi comunica con gli occhi, le mani e il cuore. È il giorno in cui il mondo impara che la vera comunicazione non ha bisogno di suoni, ma di attenzione, empatia… e un pizzico di ironia. Anche se non parlate la Lingua dei Segni, oggi potete partecipare: basta sorridere, guardare e lasciarsi sorprendere dal silenzio più eloquente che ci sia.Autore: Lynda Di NataleFonte: webImmagine: AI
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#psicologia #empatia
#Ternura ❤️🖤❤️
«La ternura es un refugio silencioso en el tumulto de la vida, un lenguaje sin palabras que trasciende fronteras y barreras. Es la capacidad de ver con los ojos del alma y tocar con las manos del corazón, un acto de profunda empatía y compasión que florece en lo simple: un abrazo inesperado, una mirada que comprende, un gesto que cuida.
Es fuerza en la suavidad, valentía en la vulnerabilidad. La ternura no busca conquistar, sino conectar; no exige, sino entrega. Surge en la delicadeza de un susurro, en el cuidado con que se sostiene una flor, en la paciencia infinita hacia los errores propios y ajenos.
En un mundo que a menudo valora lo ruidoso y lo rápido, la ternura invita a la pausa, a la contemplación. Nos recuerda que no somos islas, que nuestra humanidad se refleja en el otro. Es, en esencia, la promesa de que, incluso en la adversidad, siempre habrá un rincón donde reine la bondad.
Cultivar la ternura es, quizás, el mayor acto de rebeldía y esperanza, porque en ella yace la semilla de una humanidad más justa y amorosa.» -
Antiespecismo con ternura: una invitación a cuestionar la violencia | vía #UChileRadio
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