¿Un pollito es más inteligente que un humano?
El fascinante choque entre el desarrollo biológico de las especies
La respuesta corta es que depende por completo del momento en que hagas la pregunta. Si pones a competir a un bebé humano de unos meses contra un pollito que apenas lleva tres días de nacido en una prueba de matemáticas sencillas o de lógica física, el ave va a dejar en ridículo al pequeño humano. Durante generaciones nos han vendido la idea de que los pájaros tienen un cerebro diminuto que no sirve para nada, pero la ciencia se ha encargado de demostrar que esa creencia es un error total.
Varios experimentos con animales han demostrado que los pollitos nacen con un chip matemático y espacial ya instalado de fábrica, sin necesidad de que nadie les enseñe nada. En estas pruebas les ponen objetos frente a los ojos y luego los esconden detrás de unas pantallas. Los pollitos de tres días pueden sumar y restar perfectamente en su mente para saber en qué pantalla se oculta la mayor cantidad de juguetes y comida. Tienen una línea numérica en su cabeza muy parecida a la nuestra, donde acomodan los números más chicos a la izquierda y los más grandes a la derecha.
Esta genialidad de la naturaleza va todavía más allá. Los humanos tardamos cerca de un año en entender que si un objeto se esconde debajo de una cobija no se ha esfumado mágicamente del mundo. En cambio, el pollito domina esa regla básica de la física casi al momento de romper el cascarón. Ellos saben que su madre sigue existiendo aunque un arbusto la tape por completo e incluso pueden adivinar hacia dónde se mueve un objeto oculto.
Esto ocurre por una estrategia de supervivencia muy inteligente. Los pollitos nacen listos para correr y buscar comida en un mundo lleno de peligros, por lo que su mente tiene que estar al cien por ciento desde el primer día. Los humanos nacemos con un cerebro muy tierno que tarda años en madurar, lo que a la larga nos da una ventaja mental enorme, pero al inicio nos deja en desventaja. La naturaleza diseña a cada criatura con las herramientas exactas que necesita para sobrevivir en su propio entorno.
M. P., MSc. en Psicología Clínica
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