home.social

#emociones — Public Fediverse posts

Live and recent posts from across the Fediverse tagged #emociones, aggregated by home.social.

  1. :bun1hug: Estamos tan acostumbrados a dar que a veces se nos olvida que también podemos recibir.

    Damos tiempo, paciencia, atención, cariño, energía… y muchas veces ni siquiera nos preguntamos qué necesitamos nosotros.

    Hasta que llega un momento en que solo quieres sentarte frente al mar y no hacer absolutamente nada.

    Y entonces descubres que también hay cosas que no tienes que ganarte.

    El silencio.
    La calma.
    El viento en la cara.
    La sensación de que, por un rato, nadie te está pidiendo nada.

    El mar tiene algo de eso.
    Te quita ruido de la cabeza y te devuelve un poco de ti.

    Quizá por eso me gusta tanto.
    Porque no te pide explicaciones.
    Solo está ahí, recordándote que también tienes derecho a parar, soltar y volver a llenarte.

    ────────୨♡୧────────

    #mar #calma #reflexiones #psicologia #psicologiacotidiana #emociones #bienestar #vida #silencio #descanso #serenidad #soltar #naturaleza #reflexion #amorpropio #tiempoparami

  2. ✶Durante mucho tiempo intenté encajar.

    Supongo que como casi todo el mundo.
    Aprendes pronto que hay cosas que es mejor no decir, sentimientos que conviene esconder y formas de ser que molestan menos si las guardas para casa.

    Así que una aprende a bajar el volumen.
    A no preguntar demasiado.
    A no llevar la contraria.
    A intentar parecer normal aunque por dentro estés pensando: «¿pero qué coño hago yo aquí?».

    Con los años me he cansado.

    Ya no quiero pasarme la vida intentando caber en sitios donde tengo que hacerme más pequeña para que los demás estén cómodos.

    Quiero ser la oveja rosa. 🩷

    La que piensa distinto.
    La que pregunta cuando algo no le cuadra.
    La que siente demasiado algunas veces y demasiado poco otras.
    La que puede equivocarse sin convertir cada error en una tragedia.
    La que incomoda de vez en cuando porque, mira tú, tampoco pasa nada.

    Ser diferente no significa creerse especial.
    Ni estar contra todo el mundo.
    Ni llevar una pancarta diciendo «mirad qué distinta soy».

    A veces simplemente significa dejar de fingir.

    Y eso cuesta bastante más de lo que parece.

    Porque cuando llevas muchos años intentando encajar, incluso ser tú misma puede dar miedo.
    Te preguntas quién se quedará cuando dejes de adaptarte a lo que esperan de ti.

    Pero también descubres algo.

    Que algunas personas no se van.

    Y que las que se quedan cuando ya no estás interpretando ningún papel son precisamente las que merecen la pena.

    Así que sí.
    Soy la oveja rosa. 🩷

    Y después de tantos años intentando cambiar de color, ya no pienso disculparme por ello.

    ⋆。゚✶°✧⋆。゚✶

    #ovejarosa #serunomismo #autenticidad #autoestima #diferente #personalidad #psicologia #psicologiacotidiana #reflexiones #emociones #aceptacion #libertad #identidad #sentimientos #vida #pensardiferente #noencajar #autenticidad #crecimientopersonal #amorpropio

  3. ✶Durante mucho tiempo intenté encajar.

    Supongo que como casi todo el mundo.
    Aprendes pronto que hay cosas que es mejor no decir, sentimientos que conviene esconder y formas de ser que molestan menos si las guardas para casa.

    Así que una aprende a bajar el volumen.
    A no preguntar demasiado.
    A no llevar la contraria.
    A intentar parecer normal aunque por dentro estés pensando: «¿pero qué coño hago yo aquí?».

    Con los años me he cansado.

    Ya no quiero pasarme la vida intentando caber en sitios donde tengo que hacerme más pequeña para que los demás estén cómodos.

    Quiero ser la oveja rosa. 🩷

    La que piensa distinto.
    La que pregunta cuando algo no le cuadra.
    La que siente demasiado algunas veces y demasiado poco otras.
    La que puede equivocarse sin convertir cada error en una tragedia.
    La que incomoda de vez en cuando porque, mira tú, tampoco pasa nada.

    Ser diferente no significa creerse especial.
    Ni estar contra todo el mundo.
    Ni llevar una pancarta diciendo «mirad qué distinta soy».

    A veces simplemente significa dejar de fingir.

    Y eso cuesta bastante más de lo que parece.

    Porque cuando llevas muchos años intentando encajar, incluso ser tú misma puede dar miedo.
    Te preguntas quién se quedará cuando dejes de adaptarte a lo que esperan de ti.

    Pero también descubres algo.

    Que algunas personas no se van.

    Y que las que se quedan cuando ya no estás interpretando ningún papel son precisamente las que merecen la pena.

    Así que sí.
    Soy la oveja rosa. 🩷

    Y después de tantos años intentando cambiar de color, ya no pienso disculparme por ello.

    ⋆。゚✶°✧⋆。゚✶

    #ovejarosa #serunomismo #autenticidad #autoestima #diferente #personalidad #psicologia #psicologiacotidiana #reflexiones #emociones #aceptacion #libertad #identidad #sentimientos #vida #pensardiferente #noencajar #autenticidad #crecimientopersonal #amorpropio

  4. ✶Durante mucho tiempo intenté encajar.

    Supongo que como casi todo el mundo.
    Aprendes pronto que hay cosas que es mejor no decir, sentimientos que conviene esconder y formas de ser que molestan menos si las guardas para casa.

    Así que una aprende a bajar el volumen.
    A no preguntar demasiado.
    A no llevar la contraria.
    A intentar parecer normal aunque por dentro estés pensando: «¿pero qué coño hago yo aquí?».

    Con los años me he cansado.

    Ya no quiero pasarme la vida intentando caber en sitios donde tengo que hacerme más pequeña para que los demás estén cómodos.

    Quiero ser la oveja rosa. 🩷

    La que piensa distinto.
    La que pregunta cuando algo no le cuadra.
    La que siente demasiado algunas veces y demasiado poco otras.
    La que puede equivocarse sin convertir cada error en una tragedia.
    La que incomoda de vez en cuando porque, mira tú, tampoco pasa nada.

    Ser diferente no significa creerse especial.
    Ni estar contra todo el mundo.
    Ni llevar una pancarta diciendo «mirad qué distinta soy».

    A veces simplemente significa dejar de fingir.

    Y eso cuesta bastante más de lo que parece.

    Porque cuando llevas muchos años intentando encajar, incluso ser tú misma puede dar miedo.
    Te preguntas quién se quedará cuando dejes de adaptarte a lo que esperan de ti.

    Pero también descubres algo.

    Que algunas personas no se van.

    Y que las que se quedan cuando ya no estás interpretando ningún papel son precisamente las que merecen la pena.

    Así que sí.
    Soy la oveja rosa. 🩷

    Y después de tantos años intentando cambiar de color, ya no pienso disculparme por ello.

    ⋆。゚✶°✧⋆。゚✶

    #ovejarosa #serunomismo #autenticidad #autoestima #diferente #personalidad #psicologia #psicologiacotidiana #reflexiones #emociones #aceptacion #libertad #identidad #sentimientos #vida #pensardiferente #noencajar #autenticidad #crecimientopersonal #amorpropio

  5. ✶Durante mucho tiempo intenté encajar.

    Supongo que como casi todo el mundo.
    Aprendes pronto que hay cosas que es mejor no decir, sentimientos que conviene esconder y formas de ser que molestan menos si las guardas para casa.

    Así que una aprende a bajar el volumen.
    A no preguntar demasiado.
    A no llevar la contraria.
    A intentar parecer normal aunque por dentro estés pensando: «¿pero qué coño hago yo aquí?».

    Con los años me he cansado.

    Ya no quiero pasarme la vida intentando caber en sitios donde tengo que hacerme más pequeña para que los demás estén cómodos.

    Quiero ser la oveja rosa. 🩷

    La que piensa distinto.
    La que pregunta cuando algo no le cuadra.
    La que siente demasiado algunas veces y demasiado poco otras.
    La que puede equivocarse sin convertir cada error en una tragedia.
    La que incomoda de vez en cuando porque, mira tú, tampoco pasa nada.

    Ser diferente no significa creerse especial.
    Ni estar contra todo el mundo.
    Ni llevar una pancarta diciendo «mirad qué distinta soy».

    A veces simplemente significa dejar de fingir.

    Y eso cuesta bastante más de lo que parece.

    Porque cuando llevas muchos años intentando encajar, incluso ser tú misma puede dar miedo.
    Te preguntas quién se quedará cuando dejes de adaptarte a lo que esperan de ti.

    Pero también descubres algo.

    Que algunas personas no se van.

    Y que las que se quedan cuando ya no estás interpretando ningún papel son precisamente las que merecen la pena.

    Así que sí.
    Soy la oveja rosa. 🩷

    Y después de tantos años intentando cambiar de color, ya no pienso disculparme por ello.

    ⋆。゚✶°✧⋆。゚✶

    #ovejarosa #serunomismo #autenticidad #autoestima #diferente #personalidad #psicologia #psicologiacotidiana #reflexiones #emociones #aceptacion #libertad #identidad #sentimientos #vida #pensardiferente #noencajar #autenticidad #crecimientopersonal #amorpropio

  6. ✶Durante mucho tiempo intenté encajar.

    Supongo que como casi todo el mundo.
    Aprendes pronto que hay cosas que es mejor no decir, sentimientos que conviene esconder y formas de ser que molestan menos si las guardas para casa.

    Así que una aprende a bajar el volumen.
    A no preguntar demasiado.
    A no llevar la contraria.
    A intentar parecer normal aunque por dentro estés pensando: «¿pero qué coño hago yo aquí?».

    Con los años me he cansado.

    Ya no quiero pasarme la vida intentando caber en sitios donde tengo que hacerme más pequeña para que los demás estén cómodos.

    Quiero ser la oveja rosa. 🩷

    La que piensa distinto.
    La que pregunta cuando algo no le cuadra.
    La que siente demasiado algunas veces y demasiado poco otras.
    La que puede equivocarse sin convertir cada error en una tragedia.
    La que incomoda de vez en cuando porque, mira tú, tampoco pasa nada.

    Ser diferente no significa creerse especial.
    Ni estar contra todo el mundo.
    Ni llevar una pancarta diciendo «mirad qué distinta soy».

    A veces simplemente significa dejar de fingir.

    Y eso cuesta bastante más de lo que parece.

    Porque cuando llevas muchos años intentando encajar, incluso ser tú misma puede dar miedo.
    Te preguntas quién se quedará cuando dejes de adaptarte a lo que esperan de ti.

    Pero también descubres algo.

    Que algunas personas no se van.

    Y que las que se quedan cuando ya no estás interpretando ningún papel son precisamente las que merecen la pena.

    Así que sí.
    Soy la oveja rosa. 🩷

    Y después de tantos años intentando cambiar de color, ya no pienso disculparme por ello.

    ⋆。゚✶°✧⋆。゚✶

    #ovejarosa #serunomismo #autenticidad #autoestima #diferente #personalidad #psicologia #psicologiacotidiana #reflexiones #emociones #aceptacion #libertad #identidad #sentimientos #vida #pensardiferente #noencajar #autenticidad #crecimientopersonal #amorpropio

  7. 💟 Ella había aprendido a no esperar.

    No porque hubiera dejado de creer en el amor, sino porque estaba cansada de esos hombres que aparecen a medias.
    Los que dejan una puerta entreabierta para que tú te quedes mirando, pero nunca terminan de invitarte a entrar.

    Y entonces apareció él.

    No hizo nada espectacular.
    No llegó con flores, promesas ni frases de película.
    Simplemente estaba.
    Si decía que llamaría, llamaba.
    Si quería verla, la buscaba.
    Si sabía que había tenido un mal día, preguntaba.
    Y cuando ella hablaba, la escuchaba de verdad.

    No desaparecía para hacerse el interesante.
    No la dejaba esperando una respuesta para que se pasara el día preguntándose qué había hecho mal.
    No tenía que interpretar cada silencio ni convertirse en detective para saber si le gustaba.

    Y aquello, que desde fuera podía parecer tan sencillo, para ella era casi nuevo.

    Porque después de tanto tiempo confundiendo incertidumbre con emoción, descubrió que la tranquilidad también podía hacer mariposas.

    Una tarde le preguntó:

    —¿Por qué haces todo esto?

    Él la miró extrañado.

    —Porque te quiero.

    Y ya está.

    A veces el amor no necesita estrategias, ni juegos, ni hacerse de rogar.
    Cuando alguien quiere estar, se nota.
    No tienes que perseguirlo, ni convencerlo, ni vivir pendiente de sus migajas.

    Ella tardó en entenderlo, pero cuando lo hizo decidió cuidar aquello con la misma atención con la que cuidaba su casa y su vida.

    Porque después de haber vivido tantas veces sintiéndose fuera de lugar, encontrar a alguien con quien poder bajar la guardia era algo que no pensaba volver a tratar como si fuera poco.

    ⸻⸻⸻ ❦ ⸻⸻⸻

    #amor #pareja #relaciones #amorreal #amorverdadero #querer #afecto #complicidad #confianza #calma #sentimientos #emociones #psicologia #psicologiacotidiana #reflexiones #vida #vinculos #autoestima #mujer #historias #microhistorias

  8. 💟 Ella había aprendido a no esperar.

    No porque hubiera dejado de creer en el amor, sino porque estaba cansada de esos hombres que aparecen a medias.
    Los que dejan una puerta entreabierta para que tú te quedes mirando, pero nunca terminan de invitarte a entrar.

    Y entonces apareció él.

    No hizo nada espectacular.
    No llegó con flores, promesas ni frases de película.
    Simplemente estaba.
    Si decía que llamaría, llamaba.
    Si quería verla, la buscaba.
    Si sabía que había tenido un mal día, preguntaba.
    Y cuando ella hablaba, la escuchaba de verdad.

    No desaparecía para hacerse el interesante.
    No la dejaba esperando una respuesta para que se pasara el día preguntándose qué había hecho mal.
    No tenía que interpretar cada silencio ni convertirse en detective para saber si le gustaba.

    Y aquello, que desde fuera podía parecer tan sencillo, para ella era casi nuevo.

    Porque después de tanto tiempo confundiendo incertidumbre con emoción, descubrió que la tranquilidad también podía hacer mariposas.

    Una tarde le preguntó:

    —¿Por qué haces todo esto?

    Él la miró extrañado.

    —Porque te quiero.

    Y ya está.

    A veces el amor no necesita estrategias, ni juegos, ni hacerse de rogar.
    Cuando alguien quiere estar, se nota.
    No tienes que perseguirlo, ni convencerlo, ni vivir pendiente de sus migajas.

    Ella tardó en entenderlo, pero cuando lo hizo decidió cuidar aquello con la misma atención con la que cuidaba su casa y su vida.

    Porque después de haber vivido tantas veces sintiéndose fuera de lugar, encontrar a alguien con quien poder bajar la guardia era algo que no pensaba volver a tratar como si fuera poco.

    ⸻⸻⸻ ❦ ⸻⸻⸻

    #amor #pareja #relaciones #amorreal #amorverdadero #querer #afecto #complicidad #confianza #calma #sentimientos #emociones #psicologia #psicologiacotidiana #reflexiones #vida #vinculos #autoestima #mujer #historias #microhistorias

  9. 💟 Ella había aprendido a no esperar.

    No porque hubiera dejado de creer en el amor, sino porque estaba cansada de esos hombres que aparecen a medias.
    Los que dejan una puerta entreabierta para que tú te quedes mirando, pero nunca terminan de invitarte a entrar.

    Y entonces apareció él.

    No hizo nada espectacular.
    No llegó con flores, promesas ni frases de película.
    Simplemente estaba.
    Si decía que llamaría, llamaba.
    Si quería verla, la buscaba.
    Si sabía que había tenido un mal día, preguntaba.
    Y cuando ella hablaba, la escuchaba de verdad.

    No desaparecía para hacerse el interesante.
    No la dejaba esperando una respuesta para que se pasara el día preguntándose qué había hecho mal.
    No tenía que interpretar cada silencio ni convertirse en detective para saber si le gustaba.

    Y aquello, que desde fuera podía parecer tan sencillo, para ella era casi nuevo.

    Porque después de tanto tiempo confundiendo incertidumbre con emoción, descubrió que la tranquilidad también podía hacer mariposas.

    Una tarde le preguntó:

    —¿Por qué haces todo esto?

    Él la miró extrañado.

    —Porque te quiero.

    Y ya está.

    A veces el amor no necesita estrategias, ni juegos, ni hacerse de rogar.
    Cuando alguien quiere estar, se nota.
    No tienes que perseguirlo, ni convencerlo, ni vivir pendiente de sus migajas.

    Ella tardó en entenderlo, pero cuando lo hizo decidió cuidar aquello con la misma atención con la que cuidaba su casa y su vida.

    Porque después de haber vivido tantas veces sintiéndose fuera de lugar, encontrar a alguien con quien poder bajar la guardia era algo que no pensaba volver a tratar como si fuera poco.

    ⸻⸻⸻ ❦ ⸻⸻⸻

    #amor #pareja #relaciones #amorreal #amorverdadero #querer #afecto #complicidad #confianza #calma #sentimientos #emociones #psicologia #psicologiacotidiana #reflexiones #vida #vinculos #autoestima #mujer #historias #microhistorias

  10. 🦔Hay algo bastante jodido en necesitar a los demás y, al mismo tiempo, tener miedo de que se acerquen demasiado.

    Queremos compañía, cariño, que alguien nos abrace y nos pregunte cómo estamos.
    Pero cuando alguien se acerca de verdad aparecen las defensas: los miedos, las inseguridades, las heridas viejas que creíamos superadas y que resulta que seguían ahí, esperando su momento.

    Schopenhauer lo llamó "el dilema del erizo".
    Yo creo que simplemente somos personas intentando querernos sin hacernos daño por el camino.

    Porque estar solo duele, pero acercarse también da miedo.
    Así que vamos aprendiendo a medir la distancia, a bajar un poco las púas y a entender que nadie viene sin cicatrices.

    Y quizá de eso va querer a alguien: de encontrar a quien no pretenda que dejes de ser erizo, pero sepa abrazarte sin clavarse. 🦔

    ⊹ ࣪ ˖ ── ⋆⋅☆⋅⋆ ── ˖ ࣪ ⊹

    #psicologia #reflexiones #soledad #relaciones #miedos #emociones #heridas #amorpropio

  11. 🦔Hay algo bastante jodido en necesitar a los demás y, al mismo tiempo, tener miedo de que se acerquen demasiado.

    Queremos compañía, cariño, que alguien nos abrace y nos pregunte cómo estamos.
    Pero cuando alguien se acerca de verdad aparecen las defensas: los miedos, las inseguridades, las heridas viejas que creíamos superadas y que resulta que seguían ahí, esperando su momento.

    Schopenhauer lo llamó "el dilema del erizo".
    Yo creo que simplemente somos personas intentando querernos sin hacernos daño por el camino.

    Porque estar solo duele, pero acercarse también da miedo.
    Así que vamos aprendiendo a medir la distancia, a bajar un poco las púas y a entender que nadie viene sin cicatrices.

    Y quizá de eso va querer a alguien: de encontrar a quien no pretenda que dejes de ser erizo, pero sepa abrazarte sin clavarse. 🦔

    ⊹ ࣪ ˖ ── ⋆⋅☆⋅⋆ ── ˖ ࣪ ⊹

    #psicologia #reflexiones #soledad #relaciones #miedos #emociones #heridas #amorpropio

  12. 🦔Hay algo bastante jodido en necesitar a los demás y, al mismo tiempo, tener miedo de que se acerquen demasiado.

    Queremos compañía, cariño, que alguien nos abrace y nos pregunte cómo estamos.
    Pero cuando alguien se acerca de verdad aparecen las defensas: los miedos, las inseguridades, las heridas viejas que creíamos superadas y que resulta que seguían ahí, esperando su momento.

    Schopenhauer lo llamó "el dilema del erizo".
    Yo creo que simplemente somos personas intentando querernos sin hacernos daño por el camino.

    Porque estar solo duele, pero acercarse también da miedo.
    Así que vamos aprendiendo a medir la distancia, a bajar un poco las púas y a entender que nadie viene sin cicatrices.

    Y quizá de eso va querer a alguien: de encontrar a quien no pretenda que dejes de ser erizo, pero sepa abrazarte sin clavarse. 🦔

    ⊹ ࣪ ˖ ── ⋆⋅☆⋅⋆ ── ˖ ࣪ ⊹

    #psicologia #reflexiones #soledad #relaciones #miedos #emociones #heridas #amorpropio

  13. :agooglehearts: Durante mucho tiempo pensé que tenía que cambiar para encajar.
    Ser menos sensible, menos intensa, menos yo, vaya.

    Ya no.
    Bastante trabajo da aceptarse una misma como para seguir haciendo reformas para que otros estén cómodos.

    Soy así.
    A veces sensible, a veces intensa, a veces callada y otras con ganas de mandarlo todo a paseo.
    Y no pasa nada.

    No necesito endurecerme para que me quieran.
    Ni convertirme en alguien que no soy para merecer un sitio.

    Me quiero así.
    Con mis cosas buenas y mis rarezas incluidas.
    Y al que no le guste… pues qué pena. 😌

    𓆩♡𓆪 ───────── 𓆩♡𓆪

    #aceptarse #autoestima #psicología #amorpropio #serunomismo #emociones #vidareal

  14. :agooglehearts: Durante mucho tiempo pensé que tenía que cambiar para encajar.
    Ser menos sensible, menos intensa, menos yo, vaya.

    Ya no.
    Bastante trabajo da aceptarse una misma como para seguir haciendo reformas para que otros estén cómodos.

    Soy así.
    A veces sensible, a veces intensa, a veces callada y otras con ganas de mandarlo todo a paseo.
    Y no pasa nada.

    No necesito endurecerme para que me quieran.
    Ni convertirme en alguien que no soy para merecer un sitio.

    Me quiero así.
    Con mis cosas buenas y mis rarezas incluidas.
    Y al que no le guste… pues qué pena. 😌

    𓆩♡𓆪 ───────── 𓆩♡𓆪

    #aceptarse #autoestima #psicología #amorpropio #serunomismo #emociones #vidareal

  15. :agooglehearts: Durante mucho tiempo pensé que tenía que cambiar para encajar.
    Ser menos sensible, menos intensa, menos yo, vaya.

    Ya no.
    Bastante trabajo da aceptarse una misma como para seguir haciendo reformas para que otros estén cómodos.

    Soy así.
    A veces sensible, a veces intensa, a veces callada y otras con ganas de mandarlo todo a paseo.
    Y no pasa nada.

    No necesito endurecerme para que me quieran.
    Ni convertirme en alguien que no soy para merecer un sitio.

    Me quiero así.
    Con mis cosas buenas y mis rarezas incluidas.
    Y al que no le guste… pues qué pena. 😌

    𓆩♡𓆪 ───────── 𓆩♡𓆪

    #aceptarse #autoestima #psicología #amorpropio #serunomismo #emociones #vidareal

  16. :agooglehearts: Durante mucho tiempo pensé que tenía que cambiar para encajar.
    Ser menos sensible, menos intensa, menos yo, vaya.

    Ya no.
    Bastante trabajo da aceptarse una misma como para seguir haciendo reformas para que otros estén cómodos.

    Soy así.
    A veces sensible, a veces intensa, a veces callada y otras con ganas de mandarlo todo a paseo.
    Y no pasa nada.

    No necesito endurecerme para que me quieran.
    Ni convertirme en alguien que no soy para merecer un sitio.

    Me quiero así.
    Con mis cosas buenas y mis rarezas incluidas.
    Y al que no le guste… pues qué pena. 😌

    𓆩♡𓆪 ───────── 𓆩♡𓆪

    #aceptarse #autoestima #psicología #amorpropio #serunomismo #emociones #vidareal

  17. :rainbowbird: Hay días en los que una se acostumbra tanto a callarse que hasta parece raro decir lo que siente.
    Vas midiendo las palabras, pensando demasiado en cómo caerán y dejando para otro momento cosas que quizá necesitabas decir justo entonces.

    Por eso me gusta escuchar a los pájaros.
    No se preguntan si alguien los está escuchando ni si su canto tiene sentido.
    Cantan porque les sale.
    Porque es lo que hacen cuando están vivos.

    Quizá nosotros también deberíamos hacerlo un poco más.
    Decir lo que sentimos, reírnos cuando nos apetece, contar lo que nos ilusiona y dejar salir aquello que llevamos dentro sin necesitar que nadie lo entienda.
    Que ya bastante tiempo pasamos intentando encajar en silencios que no son nuestros. 🐦❤️

    ˗ˏˋ ★ ˎˊ˗ ───────── ˗ˏˋ ★ ˎˊ˗

    #psicologiacotidiana #reflexiones #emociones #vidareal #sentimientos #libertad #autoestima #vida #pensamientos

  18. :rainbowbird: Hay días en los que una se acostumbra tanto a callarse que hasta parece raro decir lo que siente.
    Vas midiendo las palabras, pensando demasiado en cómo caerán y dejando para otro momento cosas que quizá necesitabas decir justo entonces.

    Por eso me gusta escuchar a los pájaros.
    No se preguntan si alguien los está escuchando ni si su canto tiene sentido.
    Cantan porque les sale.
    Porque es lo que hacen cuando están vivos.

    Quizá nosotros también deberíamos hacerlo un poco más.
    Decir lo que sentimos, reírnos cuando nos apetece, contar lo que nos ilusiona y dejar salir aquello que llevamos dentro sin necesitar que nadie lo entienda.
    Que ya bastante tiempo pasamos intentando encajar en silencios que no son nuestros. 🐦❤️

    ˗ˏˋ ★ ˎˊ˗ ───────── ˗ˏˋ ★ ˎˊ˗

    #psicologiacotidiana #reflexiones #emociones #vidareal #sentimientos #libertad #autoestima #vida #pensamientos

  19. :rainbowbird: Hay días en los que una se acostumbra tanto a callarse que hasta parece raro decir lo que siente.
    Vas midiendo las palabras, pensando demasiado en cómo caerán y dejando para otro momento cosas que quizá necesitabas decir justo entonces.

    Por eso me gusta escuchar a los pájaros.
    No se preguntan si alguien los está escuchando ni si su canto tiene sentido.
    Cantan porque les sale.
    Porque es lo que hacen cuando están vivos.

    Quizá nosotros también deberíamos hacerlo un poco más.
    Decir lo que sentimos, reírnos cuando nos apetece, contar lo que nos ilusiona y dejar salir aquello que llevamos dentro sin necesitar que nadie lo entienda.
    Que ya bastante tiempo pasamos intentando encajar en silencios que no son nuestros. 🐦❤️

    ˗ˏˋ ★ ˎˊ˗ ───────── ˗ˏˋ ★ ˎˊ˗

    #psicologiacotidiana #reflexiones #emociones #vidareal #sentimientos #libertad #autoestima #vida #pensamientos

  20. ✶ Me gustan las personas con las que puedes estar sin tener que fingir nada.
    Las que saben escuchar, incluso cuando no dices demasiado, y que consiguen que un día malo pese un poquito menos simplemente estando ahí.

    Me gustan las que te hacen reír, las que te enseñan cosas sin ir por la vida dando lecciones y las que saben ayudarte sin hacerte sentir que les debes algo.
    Pero, sobre todo, me gustan las personas que saben quedarse sin invadir.
    Las que entienden que cuidar también es dejar espacio, y que querer a alguien no significa tener que estar encima todo el tiempo.

    Quizá por eso algunas personas terminan siendo imprescindibles sin que nos demos cuenta de cuándo ocurrió.
    No hacen magia.
    Simplemente llegan, encajan de alguna manera y consiguen que estar a su lado se parezca mucho a estar en casa. ❤️

    ⌁⌁⌁ ୨♡୧ ⌁⌁⌁

    #psicologiacotidiana #personas #relaciones #amistad #emociones #reflexiones #cuidar #vida #sentimientos

  21. ✶ Me gustan las personas con las que puedes estar sin tener que fingir nada.
    Las que saben escuchar, incluso cuando no dices demasiado, y que consiguen que un día malo pese un poquito menos simplemente estando ahí.

    Me gustan las que te hacen reír, las que te enseñan cosas sin ir por la vida dando lecciones y las que saben ayudarte sin hacerte sentir que les debes algo.
    Pero, sobre todo, me gustan las personas que saben quedarse sin invadir.
    Las que entienden que cuidar también es dejar espacio, y que querer a alguien no significa tener que estar encima todo el tiempo.

    Quizá por eso algunas personas terminan siendo imprescindibles sin que nos demos cuenta de cuándo ocurrió.
    No hacen magia.
    Simplemente llegan, encajan de alguna manera y consiguen que estar a su lado se parezca mucho a estar en casa. ❤️

    ⌁⌁⌁ ୨♡୧ ⌁⌁⌁

    #psicologiacotidiana #personas #relaciones #amistad #emociones #reflexiones #cuidar #vida #sentimientos

  22. ✶ Me gustan las personas con las que puedes estar sin tener que fingir nada.
    Las que saben escuchar, incluso cuando no dices demasiado, y que consiguen que un día malo pese un poquito menos simplemente estando ahí.

    Me gustan las que te hacen reír, las que te enseñan cosas sin ir por la vida dando lecciones y las que saben ayudarte sin hacerte sentir que les debes algo.
    Pero, sobre todo, me gustan las personas que saben quedarse sin invadir.
    Las que entienden que cuidar también es dejar espacio, y que querer a alguien no significa tener que estar encima todo el tiempo.

    Quizá por eso algunas personas terminan siendo imprescindibles sin que nos demos cuenta de cuándo ocurrió.
    No hacen magia.
    Simplemente llegan, encajan de alguna manera y consiguen que estar a su lado se parezca mucho a estar en casa. ❤️

    ⌁⌁⌁ ୨♡୧ ⌁⌁⌁

    #psicologiacotidiana #personas #relaciones #amistad #emociones #reflexiones #cuidar #vida #sentimientos

  23. ♡ No siempre hay una explicación para por qué alguien nos importa tanto.
    Puedes darle vueltas, buscar patrones, hablar de química, de vínculos o de casualidades… y aun así quedarte igual.

    Porque entre tanta gente, tantos días y tantas vidas que se cruzan, a veces aparece una persona que consigue descolocarte sin hacer prácticamente nada.
    Y eso es lo curioso: que quizá no era el momento perfecto ni había ninguna señal escrita en el cielo.
    Simplemente coincidisteis.
    Tú estabas allí.
    Yo también.
    Y de repente, mi vida, que estaba bastante ordenadita, decidió hacer lo que le dio la gana. ❤️

    • ────── ✧ ────── •

    #psicologiacotidiana #amor #reflexiones #emociones #relaciones #casualidades #vida #sentimientos

  24. 🌵Schopenhauer lo llamó “El dilema del erizo”, y vaya que acierto.
    Todos necesitamos compañía, sentirnos cerca de alguien, un abrazo, una charla, cualquier cosa que nos haga menos solos.
    Pero ahí está el truco: cuanto más nos acercamos, más podemos herirnos.
    Las espinas que llevamos —miedos, inseguridades, heridas que no cerraron del todo— se clavan en el otro, y a veces nos hacen retroceder.

    Es como caminar por la vida con guantes de cristal: quieres tocar, quieres sentir, pero temes romperlo todo.
    Y seguimos intentándolo, una y otra vez, porque el frío de la soledad pesa más que el dolor de las espinas.
    Al final, aprendemos a abrazar con cuidado… y a veces, a recibir el abrazo de alguien que entiende que todos somos erizos con ganas de calor.

    • • • • •

    #dilemadeerizo #schopenhauer #soledad #compañía #relaciones #miedos #inseguridades #heridasemocionales #vínculos #afecto #cercanía #psicología #reflexiones #vida #emociones

  25. 🖤 No quiero que te enamores de mí por lo evidente.
    Eso es lo fácil.
    La voz, la cara, el cuerpo, la forma de vestir… todo eso cambia.

    Si algún día te enamoras, que sea porque aprendiste a entender mis silencios, porque supiste cuándo necesitaba que te acercaras y cuándo solo necesitaba que te quedaras cerca sin preguntar nada.

    Porque querer a alguien de verdad no es conocer su cuerpo de memoria.
    Es conocer sus rarezas, sus pausas, sus miedos y esa parte que casi nunca enseña.

    Y si consigues querer también todo eso, entonces sí.
    Ahí ya no estarás enamorado de una imagen.
    Estarás enamorado de mí. 🖤

    ⊹ ࣪ ˖ ─────── ˖ ࣪ ⊹

    #amor #enamorarse #relaciones #sentimientos #intimidad #conexión #emociones #reflexiones #amorreal #parejas

  26. ✩ A veces soltamos una frase en un momento de enfado y, cuando se nos pasa, seguimos con nuestra vida como si nada hubiera ocurrido.

    Pero quien la recibió puede no tener tanta facilidad para olvidarla.

    Hay palabras que duran segundos en salir de nuestra boca y años en quedarse dentro de alguien.
    Se guardan en un rincón de la memoria y aparecen justo cuando esa persona vuelve a sentirse vulnerable.

    No se trata de andar midiendo cada palabra por miedo a equivocarse.
    Todos tenemos días malos, todos perdemos la paciencia alguna vez.

    Se trata de recordar que al otro lado también hay alguien con sus propias heridas.

    Pedir perdón es importante, pero hay frases que dejan marcas que no desaparecen solo porque digamos "lo siento".

    Hablar con cuidado no es ser falso ni contenerse siempre.
    Es entender que nuestras palabras también construyen o rompen un pedacito del mundo de otra persona.

    ⊱ ────── {⋆。°✩°。⋆} ────── ⊰

    #reflexiones #psicologia #emociones #relaciones #palabras #empatia #vidacotidiana #sentimientos #escribir

  27. ╭⊱ Hay personas que parecen frías, distantes o incluso antipáticas.
    Y casi siempre pensamos que es cuestión de carácter.

    Pero a veces no es soberbia.
    Es miedo.

    Miedo a decir algo y sentirse juzgadas.
    A coger cariño y que las decepcionen.
    A mostrarse tal y como son y pensar que no serán suficientes.

    Con el tiempo levantan una muralla tan alta que ni ellas mismas saben ya cómo bajar el puente.
    Desde fuera parece desinterés.
    Desde dentro, agotamiento.

    Lo triste es que cuanto más se protegen, más solas se sienten.
    Y esa soledad les confirma la mentira que llevan tiempo creyéndose: que es mejor mantener a todo el mundo lejos.

    A veces no necesitamos que alguien nos obligue a abrirnos.
    Solo encontrar un lugar donde no haga falta llevar armadura.

    ╭⊱ ✿ ✿ ✿ ⊰╮

    #psicologia #saludmental #emociones #reflexiones #ansiedad #miedos #autoestima #relaciones #crecimientopersonal #bienestar

  28. ❈ Te acaba pasando algo muy extraño: dejas de desconfiar de personas concretas y empiezas a desconfiar del ser humano en general.

    Cada gesto amable parece esconder una intención.
    Cada interés por ti
    parece llevar una factura escondida. Y mientras tanto, tú misma sabes que probablemente no sea así.
    Lo sabes con la cabeza, pero el cuerpo no entiende de lógica.
    El cuerpo recuerda, compara, se protege.

    Entonces aparecen las medias verdades, las respuestas vagas, las excusas.
    No porque quieras manipular a nadie, sino porque enseñar quién eres da demasiado miedo.
    Si alguien solo conoce una versión superficial de ti, también puede hacerte menos daño si decide marcharse.

    El problema es que esa coraza, que un día te salvó, acaba aislándote.
    Esperas encontrar a alguien que demuestre una y otra vez que merece tu confianza... mientras esa persona intenta acercarse a alguien que nunca termina de abrir la puerta.

    No es falta de ganas de querer.
    Es miedo a descubrir, una vez más, que estabas equivocada al confiar.

    ❈ ── •✦• ── ❈

    #psicología #confianza #vulnerabilidad #emociones #ansiedad #relacioneshumanas #saludmental #reflexiones

  29. 📱Hay noches en las que el teléfono pesa más por lo que no dice que por lo que muestra.
    Lo dejas boca abajo como quien intenta apagar una expectativa, pero sigues escuchándolo desde otra habitación, desde la cocina, desde la cabeza.

    Lo curioso es que llega un momento en que la espera cambia.
    Ya no duele solo que no escriba.
    Empieza a cansar la persona en la que te conviertes mientras esperas: la que mira la pantalla cada diez minutos, la que interpreta silencios, la que ensaya respuestas antes de recibir el mensaje.

    Y cuando por fin vibra, descubres algo raro: ya no corres.

    No porque hayas dejado de sentir, sino porque te has cansado de que un sonido decida si la noche mejora o se estropea.
    Ahí, justo ahí, empiezan a moverse las cosas de verdad.

    A veces el cambio no es que el otro aparezca.
    A veces el cambio es que tú dejas de vivir pegada a la posibilidad de que aparezca.

    ✧✧✧══════✧✧✧

    #reflexiones #microrelatos #emociones #pensamientos #relaciones #silencios #espera #vida #escritura #realidad

  30. ❖ Hay tres frases que escuchamos muchísimo en la vida real y que, según quién las diga y cuándo las diga, pueden tranquilizarte… o ponerte en alerta.

    “Todo irá bien.”

    A veces es un abrazo verbal.
    Otras, una forma elegante de decir “no tengo ni idea de cómo saldremos de esta, pero tampoco quiero que entres en pánico”.

    “Confía en mí.”

    En una relación, en una amistad o en la familia.
    La confianza no suele construirse con esa frase, sino con lo que la persona hace después.
    Porque hay quien te la dice para darte seguridad y hay quien te la dice porque necesita que no hagas demasiadas preguntas.

    “Lo siento.”

    Es probablemente la más complicada.
    Hay perdones que reparan y otros que solo intentan cerrar la conversación rápido.
    Con el tiempo aprendes que un “lo siento” pesa mucho menos si viene acompañado del mismo comportamiento de siempre.

    Lo curioso es que todos hemos dicho las tres alguna vez.
    Hemos prometido que todo iría bien sin estar seguros, hemos pedido confianza esperando una oportunidad y hemos pedido perdón intentando arreglar algo que ya estaba roto.

    Y quizá la verdadera diferencia no está en la frase, sino en la persona que la pronuncia.
    Hay gente a la que le crees un “todo irá bien” porque ya ha estado a tu lado cuando todo iba mal.
    Y hay gente cuyo “confía en mí” te hace revisar mentalmente dónde dejaste las llaves, la cartera y la paz mental.

    La vida no tiene guion, pero estas tres frases aparecen en casi todas nuestras historias.
    La cuestión es aprender a distinguir cuándo son sinceras y cuándo son solo un parche para salir del momento.

    ❖ ═══════ ❖ ═══════ ❖

    #reflexión #psicología #vidareal #emociones #confianza #relaciones #pensamientos #frases #crecimientopersonal #saludmental

  31. 🔸¿Y si un día dejo de escribirte?
    🔹No pasa nada… supongo que aprendería a leerte en los silencios.

    🔸¿Y si me voy lejos?
    🔹Te buscaría en los sitios donde siempre acabas apareciendo, aunque no quieras.

    🔸¿Y si cambio?
    🔹Entonces te volvería a conocer. Sin dramas. La gente cambia, y ya.

    🔸¿Y si me equivoco?
    🔹Pues te acompañaría mientras lo arreglas. Como siempre.

    🔸¿Y si dejo de brillar?
    🔹Me quedo contigo un rato. No hace falta brillar todo el tiempo.

    🔸¿Y si dudas de lo que siento?
    🔹Te lo repito. Sin teatro. Sin discursos.

    🔸¿Y qué me dirías?
    🔹Que hay gente que no se queda por intensidad, se queda por constancia. Y tú te has quedado ahí, sin hacer ruido.

    🔸¿Y si un día te pregunto cuánto me quieres?
    🔹Probablemente no sabría contestarte bien.

    🔸¿Por qué?
    🔹Porque eso no se mide. Se nota o no se nota. Y ya.

    ⋆。°✩ ⋆。°✩ ⋆。°✩

    #relaciones #dialogos #emociones #psicologiacotidiana #vínculos

  32. RE: masto.es/@emersson/11625778949

    ⏺️No todo lo que abrazas está vivo, aunque lo parezca.

    A veces te quedas ahí, pegada a alguien, intentando sentir algo que ya no está.
    Y lo sabes… pero haces como que no.
    Porque soltar duele, y quedarse engañada parece más llevadero… al principio.

    Hay relaciones que no se rompen, se apagan.
    Despacio.
    Sin ruido.
    Un día menos ganas, otro menos verdad, otro menos tú.
    Y cuando quieres darte cuenta, estás abrazando huesos… pero sigues llamándolo amor.

    Y claro, aprietas más fuerte, por si vuelve.
    Pero no vuelve.

    Lo jodido no es perder a alguien.
    Lo jodido es tardar tanto en aceptar que ya lo habías perdido hace tiempo.

    ✤✤✤✤✤✤✤

    @emersson
    #amorreal #relaciones #soltar #verdadesincómodas #emociones #psicologia #reflexion #vinculos #duelo #amorpropio

  33. :ablobdundundun: Las mentiras no funcionan en solitario, eso es lo primero que uno aprende cuando le toca de cerca.
    No son un error puntual, son más bien un sistema.
    Una pequeña grieta por donde, si te paras a mirar bien, ves que detrás hay toda una pared agrietada.

    Porque no, nadie que miente una vez lo hace de forma aislada.
    Lo hace porque ya ha aprendido a hacerlo, porque ya lo ha probado antes y le ha salido bien.
    Y tú no es que fueras ingenua… es que confiabas.
    Que no es lo mismo, aunque a veces duela como si lo fuera.

    Lo que rompe de verdad no es la frase falsa.
    Es darte cuenta de que mientras tú estabas siendo transparente, alguien estaba calculando.
    Que mientras tú dabas por hecho el vínculo, la otra persona lo estaba gestionando como si fuera un tablero. Y ahí es donde algo se te descoloca por dentro.

    Y sí, pasa como con las cucarachas.
    Ves una y ya sabes que el problema no es esa.
    Es todo lo que no estás viendo.
    Todo lo que se ha dicho sin que te enteres, todo lo que no encaja pero ahora empieza a tener sentido.
    Y entonces aparece esa sensación incómoda: ya no sabes qué fue real y qué no.

    La confianza no se rompe por una mentira concreta.
    Se rompe porque esa mentira te obliga a replantearte toda la historia.
    Porque de repente ya no sabes desde cuándo empezó todo.
    Ni cuánto más hay debajo.

    Y eso es lo que de verdad duele: no la mentira… sino la duda que se queda a vivir contigo después.

    ✤✤✤✤✤✤✤

    #mentiras #confianza #relacioneshumanas #psicologiareal #verdadesincómodas #emociones #reflexion #vinculos #realidad #autoengano

  34. :heartsaesthetic00: ¡Qué escena tan humana!
    Ese momento en el que quieres mantener el orgullo y la pose de "estoy enfadada", pero el cariño y el humor de la otra persona te desarman por completo.
    Es una lucha interna entre el enfado y la sonrisa que todos hemos vivido.

    No hay muro más difícil de mantener que el de un enfado cuando la persona que tienes al lado conoce exactamente dónde están tus cosquillas emocionales.
    Ese instante en el que intentas seguir seria, con los brazos cruzados y la mirada perdida, pero tu propia risa te traiciona... es el recordatorio de que el amor, a veces, es simplemente alguien que sabe cómo hacerte sonreír a pesar de ti misma.
    Al final, perder una batalla contra el orgullo es la mejor forma de ganar en felicidad.

    — ❀ — ❀ — ❀ —

    #relaciones #amor #humor #parejas #emociones #sinceridad #risas

  35. Haz siempre caso a lo que te diga el corazón,
    y olvídate de lo que ordene tu cabeza,
    la clave de la felicidad es hacer las cosas,
    justo cuando tengamos ganas de hacerlas,
    sin pensarlas, sin dejarlas para más adelante,
    porque la vida es corta
    y nunca se sabe si habrá un después.
    El peor error que uno puede cometer en la vida,
    es ser razonable y pensar demasiado las cosas,
    no dudes, no esperes,
    diga lo que diga tu mente,
    si haces caso a tu corazón,
    aunque te equivoques,
    habrás hecho lo correcto.
    ❀ ❀ ❀ ❀ ❀

    #hazcasoalcorazon #vivirsentir #atreverse #instinto #vida #sinmiedo #decidir #latido #servaliente #vivirahora #emociones #elegir

  36. 🎄 Historia detrás de “Last Christmas” 🎄

    George Michael escribió, produjo y grabó la canción completamente solo… ¡en la habitación de su infancia! 🛏️🎶 Movido por la tristeza de amar sin recibir nada a cambio, convirtió ese dolor en una de las canciones pop navideñas más icónicas de todos los tiempos. 💔✨

    El vídeo musical, filmado en los Alpes suizos nevados ❄️🏔️, captura perfectamente el mood: suéteres acogedores 🧣, reuniones incómodas 🍷 y miradas que no se olvidan 👀. Drama navideño de los 80 en su máxima expresión. 🎬

    🎤 Datos Curiosos:
    ✨ ¡Wham! donó todas las ganancias de la canción para aliviar el hambre en Etiopía. 🌍💖
    🎶 Aunque hoy es un clásico, no llegó al #1 en el Reino Unido hasta 36 años después… en 2020. 🏆
    💪 George tocó todos los instrumentos y cantó cada nota él mismo. 🎹🥁🎸
    🔥 La canción ha sido versionada por artistas como Taylor Swift y Ariana Grande. 🎤
    🎥 La película Last Christmas (2019) se inspiró en la letra y el espíritu de la canción. 🎬❤️
    🌟🌟🌟🌟🌟
    #LastChristmas, #GeorgeMichael, #Wham, #Navidad, #Pop80s, #CanciónNavideña, #HistoriaDeLaMúsica, #ClásicoNavideño, #MúsicaQueInspira, #DatosCuriosos, #Emociones

  37. Cuando empecé la #EnfuTerapia no crei que mi #psicóloga me diera tantas herramientas para gestionar mis #emociones como esta... 🦥😡👉🏻🤭🤣

  38. Angustia

    ⏱️ Tiempo estimado de lectura: 12 minutos y 50 segundos.

    Es uno de los sentimientos, de las emociones más crueles que el ser humano pueda llegar a sentir. Porque la angustia, se nutre del resto de las emociones negativas para crecer. Y a veces, se hace tan grande, que se vuelve incontrolable. Es como hacer un licuado. Sí, no va a ser la última vez que use esta metáfora, porque la vida en sí, es la mezcla de muchas cosas, que se ponen en un aparato que las tritura, y de todo eso, hace una sola cosa. En este caso, el producto final, está hecho de muchos otros sentimientos. Odio, amor, miedo, desconfianza, decepción, bronca, rencor, tristeza, entre tantos otros. De algunos, dependiendo del caso, puede tener un poco más, y de otros, un poco menos. Es más, no siempre son los mismos. Puede que haya alguno o algunos, que no estén.

    No es solo esto lo que hace a la angustia tan cruel. Hay mucho más. Porque la angustia, a diferencia del resto de los sentimientos, nunca se apaga del todo. El rencor puede irse. El odio, ir disipándose. El amor, caer en el olvido. Pero ella, sigue ahí. Sigue ahí, porque aunque todo se vaya yendo de a poco, la razón principal por la que nos angustiamos, está tan arraigada en nuestra mente, como el primer día. Y puede durar días, semanas, meses, años. Si no sabemos manejarla, contrarrestarla, y en definitiva, superarla y dejarla atrás, nos destruye. Porque ese es su cometido. Ir destruyéndonos de a poco, hasta que de nosotros, solo quede la nada misma.

    Mi Angustia

    Son las 3 de la mañana, o tal vez un poco más, no lo sé, no estoy segura. No me quiero levantar a fijarme la hora, no tengo ganas. Intenté de todo. Dejar de pensar, practicar reiki, meditación, escuchar música, leer un libro, todo. Y nada funciona. De niña aprendí a llorar en silencio. Cuando no podía contarle a nadie que quería ser una niña, una mujer, lloraba. Y lloraba despacio, muy despacio, sin ruido. Para que nadie me escuche. Pero las lágrimas caían sobre mi almohada. Siempre caen, siempre quedan. Pero el llanto, no se oye, nunca se oye. Es como la metáfora del árbol y el bosque. Si el llanto no se escucha, no existe, no está, no importa, no vale, no sirve de nada. Aún así, si se escucha, muchas veces, tampoco sirve. Pero el llanto es una calma para el cuerpo, para el alma, para la mente, y para el espíritu. O eso creo yo. Una vez lloramos, podemos descargar todo eso que llevamos dentro. Ya sea alegría, felicidad, o… tristeza, angustia, como en este caso. Las lágrimas se lavan con el agua, se van. Pero el llanto, también queda dentro nuestro. Y ese llanto que queda dentro, también es difícil de superar.

    Las horas continúan pasando. La noche no se detiene, se hace día de nuevo. Y la marcha inexorable del tiempo, me recuerda que no dormí nada, y que tengo que levantarme. Que tengo que empezar de nuevo, sin siquiera haber terminado. Que tengo que seguir, sin siquiera haber descansado. Que a pesar de que yo no puedo hacerlo, el mundo, la vida, la gente, las cosas, todo tiene que continuar. Y me cuesta mucho darme cuenta de que tengo que hacer lo mismo.

    Soy un software. Yo misma me programo para seguir órdenes, ritmos, actividades, para hacer cosas. Para no detenerme. Y claro, yo sé de eso, de programar, de hacer que las aplicaciones hagan lo que necesito que hagan. Para eso me programé. Para hacer lo que necesito hacer, ni nada más ni nada menos. Para seguir una lógica. Un conjunto de instrucciones predeterminadas, que logran que las cosas, salgan relativamente bien. Y funciona. Para todo lo demás, funciona. Pero para mi mente, no.

    Me duele la cabeza, la panza; Todos los días. Voy al médico. El diagnóstico, al fin, al momento de publicar esta entrada, ya lo sé. Celiaquía. Pero es el estrés, el que hace que se agrave la enfermedad. Quedarme despierta, no sirve, porque al día siguiente tengo sueño. Empiezo a tomar té de tilo, y ahora sí, puedo dormir. Pero dormir, tampoco sirve. Porque cuando duermo, duermo mal, tengo pesadillas. Y me despierto más asustada y cansada que antes. A veces me despierto a la madrugada y lloro, no puedo evitarlo. No puedo evitar pensar, recordar, intentar entender el por qué de todo. Los recuerdos, la tortura constante de lo que me acontece, es como un puñal que vuelve a clavarse una y otra y otra vez, en mi mente, en mi alma, un alma, que al menos por ahora, está rota. Y que necesita sanar.

    Intento hablar, y no puedo. No me sale explicar cosas que ni yo misma puedo entender. Me ha pasado muchas veces. Esta, es una más de ellas. Intento escribir. Estas líneas y las anteriores, van formando una secuencia que me ayuda a sacar afuera lo que llevo dentro, aunque nadie entienda realmente de qué se trata. Y como dije, no puedo hablar. Solo llorar, escribir, intentar soñar, intentar dormir bien, intentar no despertarme a la madrugada, intentar buscar soluciones. Explorar todas las variables posibles en esta aplicación de la vida. Una aplicación que, aunque creas que podés planificarla, programarla de alguna forma, al parecer, no es solo una cuestión de voluntad. Es mucho más que eso. Y es muy difícil darte cuenta de que, aunque creas tener el control de todo, hay muchísimas cosas que se te van a escapar. Porque no todo depende de vos, de mí, ,de cualquier otra persona. Depende de muchas más cosas, de muchísimos factores externos.

    Intento llevar un diario. Con fechas, situaciones, ideas, cosas que se me ocurren, etc. Me sirve. Me ayuda a tratar de, si bien ya sé que tengo el control de muy pocas cosas, por lo menos intentar tenerlo sobre mí misma. Es bueno, es sanador, es desestresante, de alguna forma. Pero a la noche, siempre a la noche, me encuentro sola. Con mi mente, mis fantasmas. Una mezcla horrible de sucesos reales, con otros que jamás ocurrieron, con otros que podrían ocurrir, y otros que jamás tal vez ocurrirán. ¿O sí? No lo sé, ya no lo sé. Ya no estoy segura de nada.

    Me siento una estúpida. Por confiar tanto en las personas, toda mi vida. Por creer que el mundo está lleno de buenas personas. Por pensar que, por ser discapacitada no iban a querer lastimarme. Que error, que grave error. Durante toda mi vida confié demasiado. Y no debería haberlo hecho.

    —No te digas estúpida. Porque si te lo repetís mucho, te lo vas a creer. No fuiste estúpida, fuiste ingenua. Confiaste en las personas equivocadas. Y por eso te pasó lo que sea que te haya pasado. Pero podés salir de eso, aprender. Es lo que tenés que hacer, para que no vuelva a pasarte. Y vengarte. Sí, pagarles con la misma moneda, a aquellos que te hicieron daño. O si podés, mucho peor. Dejarlos tan destruidos hasta que no quede ni un despojo de esas personas. —Me dijo una persona a la que solo pude contarle que traicionaron mi confianza, esta vez, por última vez. ¿Quiero? ¿Puedo? ¿Debo? Siguen siendo las preguntas esenciales que tengo que hacerme.

    Continúo preguntándome: ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo? Realmente, no creo merecerlo. No creo ser tan mala persona como para tener que sufrir tanto. Sinceramente, no lo entiendo, no puedo terminar de entenderlo. A veces creo que nunca lo voy a entender.

    —Lo que pasa es que vos pensás que todo el mundo es bueno. Y lamentablemente, está muy lleno de gente de mierda. Gente egoísta que no mira más allá de su propio ombligo. Y es horrible. Pero es así. Y tenés que aprender a no confiar. Lamentablemente también, a las personas más buenas, les pasan las peores cosas. Es así, es el karma de la vida, —me dijo una persona cercana a mí.

    Lo intento cuando me ducho. Me quedo bajo el agua durante largos ratos, esperando que todo lo malo se vaya. Intento rituales de sanación espiritual, meditación, técnicas de respiración y relajación. Lo intento todo. Y todo sirve, me ayuda a ir saliendo de a poco. Pero a veces, no puedo. Me inventé un mantra. Empiezo a contar, cada vez que subo y que bajo, que me levanto y vuelvo a caer: 0, 1, 2, 3. 0, 1, 2, 3. Ni un número más. ninguno. Solo hasta ahí. Y vuelvo a repetir: 0, 1, 2, 3. 0, 1, 2, 3. A continuación, una pregunta inocente, pequeña, infantil, perturba mi mente. Y la respuesta, no me gusta para nada.

    —¿Qué poder te gustaría tener?

    —Volar, —respondo inmediatamente.

    —No, pero dejame terminar la frase. ¿El fuego, o el hielo?

    —El fuego, como los dragones.

    —Y pero te gusta Frozen. ¿No te gustaría tener el poder del hielo?

    —Sí, me gusta Frozen, pero no quiere decir que me guste su poder. Me gusta el fuego, y volar. Porque me gustan los dragones. Y los dragones, vuelan y escupen fuego.

    Sí, me gustaría ser una dragona. Grande, majestuosa, poderosa. Mirar a la luna llena un día y convertirme en una. Así nadie jamás se burlaría de mí. Nadie más me traicionaría, nadie más se reiría en mi cara, nunca más. Volar y escupir fuego a todo aquel que se atreva a intentar tomarme por estúpida. A todo aquel que se atreva a intentar tomarme el pelo, a jugar conmigo. Esa sería mi venganza perfecta. Ese sería mi daño, mi poder. La mayor expresión de mi ira. Pero eso no existe más que en mi imaginación. Y ahí se queda, ahí termina. Ahí encuentra su punto final. ¿Entonces, qué hago? ¿Qué puedo, quiero, o debo hacer? No tengo respuestas para eso.

    No me importa qué digan de mí, no me importa lo que piensen. No me importa que crean que me estoy victimizando. No importa si piensan que estoy exagerando. Ya no me importa. Solo me importa lo que pienso, lo que siento en estos momentos. Estoy enojada conmigo, con el mundo, con la vida. Estoy… Sí, angustiada. Muy angustiada. Quiero llorar, gritar, hacer estallar todo en este preciso instante. Siempre traté de brindarme a los demás, sin intentar recibir nada a cambio. Pero hubo quienes se aprovecharon de mi bondad, de mi ingenuidad, y por último, de mi confianza. Por eso, ya nada ni nadie me importa. Solo, la gente que sé que realmente me quiere, y a la que sé que realmente le importo.

    Salgo. Me junto con amigas. 0, 1, 2, 3 veces. Las veces que lo necesite. Salgo a pasear, visito a familiares. Voy a la plaza. Camino, camino mucho. Voy hacia ninguna parte, a la nada misma. Mi cuerpo sabe hacia donde tiene que ir, qué tiene que hacer. Pero mi mente, al menos por un rato, lo olvida. Solo salgo, y camino. Las voces, los ruidos de los autos, colectivos, motos, camiones, bicicletas, todo me distrae, me lleva hacia otro lado. Los perros, los chicos, todo me transporta. Continúo caminando. El sol en mi cara, alumbrándome como diciéndome: «hola, estoy acá. No estás sola. Siempre voy a estar para acompañarte, a menos que sea de noche, o esté nublado. Si es de noche, vas a tener a tu luna, a tu querida y tan adorada luna». Me saca una leve sonrisa. El viento me empuja hacia atrás, como queriéndose llevar la parte baja de mi vestido, mi cartera, y a mí misma. Pero por un tiempo, logra llevarse todo lo malo, lo negativo. Sé que, como en los casos anteriores, solo van a ser momentos de pequeña paz, antes de que mi mente, caiga en sus propias guerras. Pero eso, al menos por ahora, me sirve, me alcanza. Funciona. Quisiera quedarme así, en calma, en paz. Ya no tener que pensar en nada más que solo el ruido, y mi mente en blanco, o diciéndome: «vos podés, dale que vos podés. Pudiste con mucho. Esto no tiene que ser la excepción. Tenés que salir adelante, tenés que seguir. Porque sos fuerte, sos valiente. Solo tenés que dejar todo eso atrás, y seguir adelante». Sí, dale, cuando vos quieras che. Posta que es re fácil genia. Sos re grosa conciencia, e. Calladita te ves más bonita. ¿Nunca te dijeron eso? Bueno, vos fijate que es así loca. No puedo. Lo intento, y muchas veces siento que no puedo. Intento que mi mente quede en blanco de nuevo. Continúo caminando. Despacio, muy despacio. Sé que quienes me vieran, no me reconocerían, no sabrían que soy yo.

    Estoy a punto de cruzar una calle. Faltan unos metros para llegar a la esquina. Un señor grande se me acerca y me pregunta:

    —¿Disculpame, vas a cruzar nena?

    —Sí, —le respondo.

    Llego a la esquina. él se acerca despacio. Lo tomo del hombro. Esperamos que los autos pasen para poder cruzar…

    —Hace rato que no te veía, que no nos encontrábamos. —Me dice. Ahí, le reconozco la voz.

    —¿Como andás? Estás muy linda. Me alegro muchísimo que estés así. Que puedas ser feliz. Me alegro mucho, enserio. De todo corazón. —Me dice. Y sé que no lo dice con malicia, ni con ningún otro tipo de mala intención.

    Recuerdo nuestras charlas, sus luchas, la marcha a la que fuimos. Las historias compartidas, y lo que no me animé a contarle. Lo que ahora él, se dio cuenta. El cambio que vio en mí. Fue hace ya un largo tiempo cuando nos conocimos, y cuando nos vimos por última vez… Vamos cruzando la calle despacio, muy despacio, a su ritmo. Los autos y colectivos esperan pacientes a que terminemos de pasar.

    —Muchísimas gracias. —Le respondo—. Realmente me hace muy bien todo lo que me está diciendo. Mis luchas se están poniendo complicadas, pero ya tengo mi DNI, y ese sé que es un enorme logro.

    —De nada chiquita, no tenés nada que agradecer. Las luchas son complicadas, pero siempre hay una luz al final del túnel. Te lo dice un sobreviviente, vos sabés… Bueno, te dejo. ¿De acá ya podés seguir solita?

    —Sí, —le respondo—. ¡Muchas gracias de nuevo!

    Tal vez sí, tal vez es así. Tal vez, solo tenemos que dejar pasar el tiempo, y esperar a que las cosas se vayan acomodando, para que de una vez por todas, empecemos a sanar. A dejar todo lo malo atrás. Pero, no podemos hacerlo solos, él, tampoco pudo. Y ahí, es donde también están las personas que quieren vernos bien, a las que les importamos. Y además, las personitas más importantes de este mundo para mí. Esas personitas especiales sin las que, todas las luchas, metas y objetivos, no tendrían el mismo significado, no serían iguales. Tal vez, como dice mi hermano, encontramos esas respuestas, caminando por la calle. tal vez, en realidad, solo encontramos, más preguntas. Tal vez, aunque vayamos y vengamos, siempre terminamos en el mismo lugar…

    Matías Barberis: «El mismo lugar».

    #AlmasRotas #angustia #autoconocimiento #crisisEmocional #emociones #escrituraTerapéutica #experienciaTrans #IdentidadDeGénero #insomnio #introspección #reflexiónPersonal #resilienciaEmocional #SaludMental #soledad #tristeza
  39. Angustia

    ⏱️ Tiempo estimado de lectura: 12 minutos y 50 segundos.

    Es uno de los sentimientos, de las emociones más crueles que el ser humano pueda llegar a sentir. Porque la angustia, se nutre del resto de las emociones negativas para crecer. Y a veces, se hace tan grande, que se vuelve incontrolable. Es como hacer un licuado. Sí, no va a ser la última vez que use esta metáfora, porque la vida en sí, es la mezcla de muchas cosas, que se ponen en un aparato que las tritura, y de todo eso, hace una sola cosa. En este caso, el producto final, está hecho de muchos otros sentimientos. Odio, amor, miedo, desconfianza, decepción, bronca, rencor, tristeza, entre tantos otros. De algunos, dependiendo del caso, puede tener un poco más, y de otros, un poco menos. Es más, no siempre son los mismos. Puede que haya alguno o algunos, que no estén.

    No es solo esto lo que hace a la angustia tan cruel. Hay mucho más. Porque la angustia, a diferencia del resto de los sentimientos, nunca se apaga del todo. El rencor puede irse. El odio, ir disipándose. El amor, caer en el olvido. Pero ella, sigue ahí. Sigue ahí, porque aunque todo se vaya yendo de a poco, la razón principal por la que nos angustiamos, está tan arraigada en nuestra mente, como el primer día. Y puede durar días, semanas, meses, años. Si no sabemos manejarla, contrarrestarla, y en definitiva, superarla y dejarla atrás, nos destruye. Porque ese es su cometido. Ir destruyéndonos de a poco, hasta que de nosotros, solo quede la nada misma.

    Mi Angustia

    Son las 3 de la mañana, o tal vez un poco más, no lo sé, no estoy segura. No me quiero levantar a fijarme la hora, no tengo ganas. Intenté de todo. Dejar de pensar, practicar reiki, meditación, escuchar música, leer un libro, todo. Y nada funciona. De niña aprendí a llorar en silencio. Cuando no podía contarle a nadie que quería ser una niña, una mujer, lloraba. Y lloraba despacio, muy despacio, sin ruido. Para que nadie me escuche. Pero las lágrimas caían sobre mi almohada. Siempre caen, siempre quedan. Pero el llanto, no se oye, nunca se oye. Es como la metáfora del árbol y el bosque. Si el llanto no se escucha, no existe, no está, no importa, no vale, no sirve de nada. Aún así, si se escucha, muchas veces, tampoco sirve. Pero el llanto es una calma para el cuerpo, para el alma, para la mente, y para el espíritu. O eso creo yo. Una vez lloramos, podemos descargar todo eso que llevamos dentro. Ya sea alegría, felicidad, o… tristeza, angustia, como en este caso. Las lágrimas se lavan con el agua, se van. Pero el llanto, también queda dentro nuestro. Y ese llanto que queda dentro, también es difícil de superar.

    Las horas continúan pasando. La noche no se detiene, se hace día de nuevo. Y la marcha inexorable del tiempo, me recuerda que no dormí nada, y que tengo que levantarme. Que tengo que empezar de nuevo, sin siquiera haber terminado. Que tengo que seguir, sin siquiera haber descansado. Que a pesar de que yo no puedo hacerlo, el mundo, la vida, la gente, las cosas, todo tiene que continuar. Y me cuesta mucho darme cuenta de que tengo que hacer lo mismo.

    Soy un software. Yo misma me programo para seguir órdenes, ritmos, actividades, para hacer cosas. Para no detenerme. Y claro, yo sé de eso, de programar, de hacer que las aplicaciones hagan lo que necesito que hagan. Para eso me programé. Para hacer lo que necesito hacer, ni nada más ni nada menos. Para seguir una lógica. Un conjunto de instrucciones predeterminadas, que logran que las cosas, salgan relativamente bien. Y funciona. Para todo lo demás, funciona. Pero para mi mente, no.

    Me duele la cabeza, la panza; Todos los días. Voy al médico. El diagnóstico, al fin, al momento de publicar esta entrada, ya lo sé. Celiaquía. Pero es el estrés, el que hace que se agrave la enfermedad. Quedarme despierta, no sirve, porque al día siguiente tengo sueño. Empiezo a tomar té de tilo, y ahora sí, puedo dormir. Pero dormir, tampoco sirve. Porque cuando duermo, duermo mal, tengo pesadillas. Y me despierto más asustada y cansada que antes. A veces me despierto a la madrugada y lloro, no puedo evitarlo. No puedo evitar pensar, recordar, intentar entender el por qué de todo. Los recuerdos, la tortura constante de lo que me acontece, es como un puñal que vuelve a clavarse una y otra y otra vez, en mi mente, en mi alma, un alma, que al menos por ahora, está rota. Y que necesita sanar.

    Intento hablar, y no puedo. No me sale explicar cosas que ni yo misma puedo entender. Me ha pasado muchas veces. Esta, es una más de ellas. Intento escribir. Estas líneas y las anteriores, van formando una secuencia que me ayuda a sacar afuera lo que llevo dentro, aunque nadie entienda realmente de qué se trata. Y como dije, no puedo hablar. Solo llorar, escribir, intentar soñar, intentar dormir bien, intentar no despertarme a la madrugada, intentar buscar soluciones. Explorar todas las variables posibles en esta aplicación de la vida. Una aplicación que, aunque creas que podés planificarla, programarla de alguna forma, al parecer, no es solo una cuestión de voluntad. Es mucho más que eso. Y es muy difícil darte cuenta de que, aunque creas tener el control de todo, hay muchísimas cosas que se te van a escapar. Porque no todo depende de vos, de mí, ,de cualquier otra persona. Depende de muchas más cosas, de muchísimos factores externos.

    Intento llevar un diario. Con fechas, situaciones, ideas, cosas que se me ocurren, etc. Me sirve. Me ayuda a tratar de, si bien ya sé que tengo el control de muy pocas cosas, por lo menos intentar tenerlo sobre mí misma. Es bueno, es sanador, es desestresante, de alguna forma. Pero a la noche, siempre a la noche, me encuentro sola. Con mi mente, mis fantasmas. Una mezcla horrible de sucesos reales, con otros que jamás ocurrieron, con otros que podrían ocurrir, y otros que jamás tal vez ocurrirán. ¿O sí? No lo sé, ya no lo sé. Ya no estoy segura de nada.

    Me siento una estúpida. Por confiar tanto en las personas, toda mi vida. Por creer que el mundo está lleno de buenas personas. Por pensar que, por ser discapacitada no iban a querer lastimarme. Que error, que grave error. Durante toda mi vida confié demasiado. Y no debería haberlo hecho.

    —No te digas estúpida. Porque si te lo repetís mucho, te lo vas a creer. No fuiste estúpida, fuiste ingenua. Confiaste en las personas equivocadas. Y por eso te pasó lo que sea que te haya pasado. Pero podés salir de eso, aprender. Es lo que tenés que hacer, para que no vuelva a pasarte. Y vengarte. Sí, pagarles con la misma moneda, a aquellos que te hicieron daño. O si podés, mucho peor. Dejarlos tan destruidos hasta que no quede ni un despojo de esas personas. —Me dijo una persona a la que solo pude contarle que traicionaron mi confianza, esta vez, por última vez. ¿Quiero? ¿Puedo? ¿Debo? Siguen siendo las preguntas esenciales que tengo que hacerme.

    Continúo preguntándome: ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo? Realmente, no creo merecerlo. No creo ser tan mala persona como para tener que sufrir tanto. Sinceramente, no lo entiendo, no puedo terminar de entenderlo. A veces creo que nunca lo voy a entender.

    —Lo que pasa es que vos pensás que todo el mundo es bueno. Y lamentablemente, está muy lleno de gente de mierda. Gente egoísta que no mira más allá de su propio ombligo. Y es horrible. Pero es así. Y tenés que aprender a no confiar. Lamentablemente también, a las personas más buenas, les pasan las peores cosas. Es así, es el karma de la vida, —me dijo una persona cercana a mí.

    Lo intento cuando me ducho. Me quedo bajo el agua durante largos ratos, esperando que todo lo malo se vaya. Intento rituales de sanación espiritual, meditación, técnicas de respiración y relajación. Lo intento todo. Y todo sirve, me ayuda a ir saliendo de a poco. Pero a veces, no puedo. Me inventé un mantra. Empiezo a contar, cada vez que subo y que bajo, que me levanto y vuelvo a caer: 0, 1, 2, 3. 0, 1, 2, 3. Ni un número más. ninguno. Solo hasta ahí. Y vuelvo a repetir: 0, 1, 2, 3. 0, 1, 2, 3. A continuación, una pregunta inocente, pequeña, infantil, perturba mi mente. Y la respuesta, no me gusta para nada.

    —¿Qué poder te gustaría tener?

    —Volar, —respondo inmediatamente.

    —No, pero dejame terminar la frase. ¿El fuego, o el hielo?

    —El fuego, como los dragones.

    —Y pero te gusta Frozen. ¿No te gustaría tener el poder del hielo?

    —Sí, me gusta Frozen, pero no quiere decir que me guste su poder. Me gusta el fuego, y volar. Porque me gustan los dragones. Y los dragones, vuelan y escupen fuego.

    Sí, me gustaría ser una dragona. Grande, majestuosa, poderosa. Mirar a la luna llena un día y convertirme en una. Así nadie jamás se burlaría de mí. Nadie más me traicionaría, nadie más se reiría en mi cara, nunca más. Volar y escupir fuego a todo aquel que se atreva a intentar tomarme por estúpida. A todo aquel que se atreva a intentar tomarme el pelo, a jugar conmigo. Esa sería mi venganza perfecta. Ese sería mi daño, mi poder. La mayor expresión de mi ira. Pero eso no existe más que en mi imaginación. Y ahí se queda, ahí termina. Ahí encuentra su punto final. ¿Entonces, qué hago? ¿Qué puedo, quiero, o debo hacer? No tengo respuestas para eso.

    No me importa qué digan de mí, no me importa lo que piensen. No me importa que crean que me estoy victimizando. No importa si piensan que estoy exagerando. Ya no me importa. Solo me importa lo que pienso, lo que siento en estos momentos. Estoy enojada conmigo, con el mundo, con la vida. Estoy… Sí, angustiada. Muy angustiada. Quiero llorar, gritar, hacer estallar todo en este preciso instante. Siempre traté de brindarme a los demás, sin intentar recibir nada a cambio. Pero hubo quienes se aprovecharon de mi bondad, de mi ingenuidad, y por último, de mi confianza. Por eso, ya nada ni nadie me importa. Solo, la gente que sé que realmente me quiere, y a la que sé que realmente le importo.

    Salgo. Me junto con amigas. 0, 1, 2, 3 veces. Las veces que lo necesite. Salgo a pasear, visito a familiares. Voy a la plaza. Camino, camino mucho. Voy hacia ninguna parte, a la nada misma. Mi cuerpo sabe hacia donde tiene que ir, qué tiene que hacer. Pero mi mente, al menos por un rato, lo olvida. Solo salgo, y camino. Las voces, los ruidos de los autos, colectivos, motos, camiones, bicicletas, todo me distrae, me lleva hacia otro lado. Los perros, los chicos, todo me transporta. Continúo caminando. El sol en mi cara, alumbrándome como diciéndome: «hola, estoy acá. No estás sola. Siempre voy a estar para acompañarte, a menos que sea de noche, o esté nublado. Si es de noche, vas a tener a tu luna, a tu querida y tan adorada luna». Me saca una leve sonrisa. El viento me empuja hacia atrás, como queriéndose llevar la parte baja de mi vestido, mi cartera, y a mí misma. Pero por un tiempo, logra llevarse todo lo malo, lo negativo. Sé que, como en los casos anteriores, solo van a ser momentos de pequeña paz, antes de que mi mente, caiga en sus propias guerras. Pero eso, al menos por ahora, me sirve, me alcanza. Funciona. Quisiera quedarme así, en calma, en paz. Ya no tener que pensar en nada más que solo el ruido, y mi mente en blanco, o diciéndome: «vos podés, dale que vos podés. Pudiste con mucho. Esto no tiene que ser la excepción. Tenés que salir adelante, tenés que seguir. Porque sos fuerte, sos valiente. Solo tenés que dejar todo eso atrás, y seguir adelante». Sí, dale, cuando vos quieras che. Posta que es re fácil genia. Sos re grosa conciencia, e. Calladita te ves más bonita. ¿Nunca te dijeron eso? Bueno, vos fijate que es así loca. No puedo. Lo intento, y muchas veces siento que no puedo. Intento que mi mente quede en blanco de nuevo. Continúo caminando. Despacio, muy despacio. Sé que quienes me vieran, no me reconocerían, no sabrían que soy yo.

    Estoy a punto de cruzar una calle. Faltan unos metros para llegar a la esquina. Un señor grande se me acerca y me pregunta:

    —¿Disculpame, vas a cruzar nena?

    —Sí, —le respondo.

    Llego a la esquina. él se acerca despacio. Lo tomo del hombro. Esperamos que los autos pasen para poder cruzar…

    —Hace rato que no te veía, que no nos encontrábamos. —Me dice. Ahí, le reconozco la voz.

    —¿Como andás? Estás muy linda. Me alegro muchísimo que estés así. Que puedas ser feliz. Me alegro mucho, enserio. De todo corazón. —Me dice. Y sé que no lo dice con malicia, ni con ningún otro tipo de mala intención.

    Recuerdo nuestras charlas, sus luchas, la marcha a la que fuimos. Las historias compartidas, y lo que no me animé a contarle. Lo que ahora él, se dio cuenta. El cambio que vio en mí. Fue hace ya un largo tiempo cuando nos conocimos, y cuando nos vimos por última vez… Vamos cruzando la calle despacio, muy despacio, a su ritmo. Los autos y colectivos esperan pacientes a que terminemos de pasar.

    —Muchísimas gracias. —Le respondo—. Realmente me hace muy bien todo lo que me está diciendo. Mis luchas se están poniendo complicadas, pero ya tengo mi DNI, y ese sé que es un enorme logro.

    —De nada chiquita, no tenés nada que agradecer. Las luchas son complicadas, pero siempre hay una luz al final del túnel. Te lo dice un sobreviviente, vos sabés… Bueno, te dejo. ¿De acá ya podés seguir solita?

    —Sí, —le respondo—. ¡Muchas gracias de nuevo!

    Tal vez sí, tal vez es así. Tal vez, solo tenemos que dejar pasar el tiempo, y esperar a que las cosas se vayan acomodando, para que de una vez por todas, empecemos a sanar. A dejar todo lo malo atrás. Pero, no podemos hacerlo solos, él, tampoco pudo. Y ahí, es donde también están las personas que quieren vernos bien, a las que les importamos. Y además, las personitas más importantes de este mundo para mí. Esas personitas especiales sin las que, todas las luchas, metas y objetivos, no tendrían el mismo significado, no serían iguales. Tal vez, como dice mi hermano, encontramos esas respuestas, caminando por la calle. tal vez, en realidad, solo encontramos, más preguntas. Tal vez, aunque vayamos y vengamos, siempre terminamos en el mismo lugar…

    Matías Barberis: «El mismo lugar».

    #AlmasRotas #angustia #autoconocimiento #crisisEmocional #emociones #escrituraTerapéutica #experienciaTrans #IdentidadDeGénero #insomnio #introspección #reflexiónPersonal #resilienciaEmocional #SaludMental #soledad #tristeza
  40. Angustia

    ⏱️ Tiempo estimado de lectura: 12 minutos y 50 segundos.

    Es uno de los sentimientos, de las emociones más crueles que el ser humano pueda llegar a sentir. Porque la angustia, se nutre del resto de las emociones negativas para crecer. Y a veces, se hace tan grande, que se vuelve incontrolable. Es como hacer un licuado. Sí, no va a ser la última vez que use esta metáfora, porque la vida en sí, es la mezcla de muchas cosas, que se ponen en un aparato que las tritura, y de todo eso, hace una sola cosa. En este caso, el producto final, está hecho de muchos otros sentimientos. Odio, amor, miedo, desconfianza, decepción, bronca, rencor, tristeza, entre tantos otros. De algunos, dependiendo del caso, puede tener un poco más, y de otros, un poco menos. Es más, no siempre son los mismos. Puede que haya alguno o algunos, que no estén.

    No es solo esto lo que hace a la angustia tan cruel. Hay mucho más. Porque la angustia, a diferencia del resto de los sentimientos, nunca se apaga del todo. El rencor puede irse. El odio, ir disipándose. El amor, caer en el olvido. Pero ella, sigue ahí. Sigue ahí, porque aunque todo se vaya yendo de a poco, la razón principal por la que nos angustiamos, está tan arraigada en nuestra mente, como el primer día. Y puede durar días, semanas, meses, años. Si no sabemos manejarla, contrarrestarla, y en definitiva, superarla y dejarla atrás, nos destruye. Porque ese es su cometido. Ir destruyéndonos de a poco, hasta que de nosotros, solo quede la nada misma.

    Mi Angustia

    Son las 3 de la mañana, o tal vez un poco más, no lo sé, no estoy segura. No me quiero levantar a fijarme la hora, no tengo ganas. Intenté de todo. Dejar de pensar, practicar reiki, meditación, escuchar música, leer un libro, todo. Y nada funciona. De niña aprendí a llorar en silencio. Cuando no podía contarle a nadie que quería ser una niña, una mujer, lloraba. Y lloraba despacio, muy despacio, sin ruido. Para que nadie me escuche. Pero las lágrimas caían sobre mi almohada. Siempre caen, siempre quedan. Pero el llanto, no se oye, nunca se oye. Es como la metáfora del árbol y el bosque. Si el llanto no se escucha, no existe, no está, no importa, no vale, no sirve de nada. Aún así, si se escucha, muchas veces, tampoco sirve. Pero el llanto es una calma para el cuerpo, para el alma, para la mente, y para el espíritu. O eso creo yo. Una vez lloramos, podemos descargar todo eso que llevamos dentro. Ya sea alegría, felicidad, o… tristeza, angustia, como en este caso. Las lágrimas se lavan con el agua, se van. Pero el llanto, también queda dentro nuestro. Y ese llanto que queda dentro, también es difícil de superar.

    Las horas continúan pasando. La noche no se detiene, se hace día de nuevo. Y la marcha inexorable del tiempo, me recuerda que no dormí nada, y que tengo que levantarme. Que tengo que empezar de nuevo, sin siquiera haber terminado. Que tengo que seguir, sin siquiera haber descansado. Que a pesar de que yo no puedo hacerlo, el mundo, la vida, la gente, las cosas, todo tiene que continuar. Y me cuesta mucho darme cuenta de que tengo que hacer lo mismo.

    Soy un software. Yo misma me programo para seguir órdenes, ritmos, actividades, para hacer cosas. Para no detenerme. Y claro, yo sé de eso, de programar, de hacer que las aplicaciones hagan lo que necesito que hagan. Para eso me programé. Para hacer lo que necesito hacer, ni nada más ni nada menos. Para seguir una lógica. Un conjunto de instrucciones predeterminadas, que logran que las cosas, salgan relativamente bien. Y funciona. Para todo lo demás, funciona. Pero para mi mente, no.

    Me duele la cabeza, la panza; Todos los días. Voy al médico. El diagnóstico, al fin, al momento de publicar esta entrada, ya lo sé. Celiaquía. Pero es el estrés, el que hace que se agrave la enfermedad. Quedarme despierta, no sirve, porque al día siguiente tengo sueño. Empiezo a tomar té de tilo, y ahora sí, puedo dormir. Pero dormir, tampoco sirve. Porque cuando duermo, duermo mal, tengo pesadillas. Y me despierto más asustada y cansada que antes. A veces me despierto a la madrugada y lloro, no puedo evitarlo. No puedo evitar pensar, recordar, intentar entender el por qué de todo. Los recuerdos, la tortura constante de lo que me acontece, es como un puñal que vuelve a clavarse una y otra y otra vez, en mi mente, en mi alma, un alma, que al menos por ahora, está rota. Y que necesita sanar.

    Intento hablar, y no puedo. No me sale explicar cosas que ni yo misma puedo entender. Me ha pasado muchas veces. Esta, es una más de ellas. Intento escribir. Estas líneas y las anteriores, van formando una secuencia que me ayuda a sacar afuera lo que llevo dentro, aunque nadie entienda realmente de qué se trata. Y como dije, no puedo hablar. Solo llorar, escribir, intentar soñar, intentar dormir bien, intentar no despertarme a la madrugada, intentar buscar soluciones. Explorar todas las variables posibles en esta aplicación de la vida. Una aplicación que, aunque creas que podés planificarla, programarla de alguna forma, al parecer, no es solo una cuestión de voluntad. Es mucho más que eso. Y es muy difícil darte cuenta de que, aunque creas tener el control de todo, hay muchísimas cosas que se te van a escapar. Porque no todo depende de vos, de mí, ,de cualquier otra persona. Depende de muchas más cosas, de muchísimos factores externos.

    Intento llevar un diario. Con fechas, situaciones, ideas, cosas que se me ocurren, etc. Me sirve. Me ayuda a tratar de, si bien ya sé que tengo el control de muy pocas cosas, por lo menos intentar tenerlo sobre mí misma. Es bueno, es sanador, es desestresante, de alguna forma. Pero a la noche, siempre a la noche, me encuentro sola. Con mi mente, mis fantasmas. Una mezcla horrible de sucesos reales, con otros que jamás ocurrieron, con otros que podrían ocurrir, y otros que jamás tal vez ocurrirán. ¿O sí? No lo sé, ya no lo sé. Ya no estoy segura de nada.

    Me siento una estúpida. Por confiar tanto en las personas, toda mi vida. Por creer que el mundo está lleno de buenas personas. Por pensar que, por ser discapacitada no iban a querer lastimarme. Que error, que grave error. Durante toda mi vida confié demasiado. Y no debería haberlo hecho.

    —No te digas estúpida. Porque si te lo repetís mucho, te lo vas a creer. No fuiste estúpida, fuiste ingenua. Confiaste en las personas equivocadas. Y por eso te pasó lo que sea que te haya pasado. Pero podés salir de eso, aprender. Es lo que tenés que hacer, para que no vuelva a pasarte. Y vengarte. Sí, pagarles con la misma moneda, a aquellos que te hicieron daño. O si podés, mucho peor. Dejarlos tan destruidos hasta que no quede ni un despojo de esas personas. —Me dijo una persona a la que solo pude contarle que traicionaron mi confianza, esta vez, por última vez. ¿Quiero? ¿Puedo? ¿Debo? Siguen siendo las preguntas esenciales que tengo que hacerme.

    Continúo preguntándome: ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo? Realmente, no creo merecerlo. No creo ser tan mala persona como para tener que sufrir tanto. Sinceramente, no lo entiendo, no puedo terminar de entenderlo. A veces creo que nunca lo voy a entender.

    —Lo que pasa es que vos pensás que todo el mundo es bueno. Y lamentablemente, está muy lleno de gente de mierda. Gente egoísta que no mira más allá de su propio ombligo. Y es horrible. Pero es así. Y tenés que aprender a no confiar. Lamentablemente también, a las personas más buenas, les pasan las peores cosas. Es así, es el karma de la vida, —me dijo una persona cercana a mí.

    Lo intento cuando me ducho. Me quedo bajo el agua durante largos ratos, esperando que todo lo malo se vaya. Intento rituales de sanación espiritual, meditación, técnicas de respiración y relajación. Lo intento todo. Y todo sirve, me ayuda a ir saliendo de a poco. Pero a veces, no puedo. Me inventé un mantra. Empiezo a contar, cada vez que subo y que bajo, que me levanto y vuelvo a caer: 0, 1, 2, 3. 0, 1, 2, 3. Ni un número más. ninguno. Solo hasta ahí. Y vuelvo a repetir: 0, 1, 2, 3. 0, 1, 2, 3. A continuación, una pregunta inocente, pequeña, infantil, perturba mi mente. Y la respuesta, no me gusta para nada.

    —¿Qué poder te gustaría tener?

    —Volar, —respondo inmediatamente.

    —No, pero dejame terminar la frase. ¿El fuego, o el hielo?

    —El fuego, como los dragones.

    —Y pero te gusta Frozen. ¿No te gustaría tener el poder del hielo?

    —Sí, me gusta Frozen, pero no quiere decir que me guste su poder. Me gusta el fuego, y volar. Porque me gustan los dragones. Y los dragones, vuelan y escupen fuego.

    Sí, me gustaría ser una dragona. Grande, majestuosa, poderosa. Mirar a la luna llena un día y convertirme en una. Así nadie jamás se burlaría de mí. Nadie más me traicionaría, nadie más se reiría en mi cara, nunca más. Volar y escupir fuego a todo aquel que se atreva a intentar tomarme por estúpida. A todo aquel que se atreva a intentar tomarme el pelo, a jugar conmigo. Esa sería mi venganza perfecta. Ese sería mi daño, mi poder. La mayor expresión de mi ira. Pero eso no existe más que en mi imaginación. Y ahí se queda, ahí termina. Ahí encuentra su punto final. ¿Entonces, qué hago? ¿Qué puedo, quiero, o debo hacer? No tengo respuestas para eso.

    No me importa qué digan de mí, no me importa lo que piensen. No me importa que crean que me estoy victimizando. No importa si piensan que estoy exagerando. Ya no me importa. Solo me importa lo que pienso, lo que siento en estos momentos. Estoy enojada conmigo, con el mundo, con la vida. Estoy… Sí, angustiada. Muy angustiada. Quiero llorar, gritar, hacer estallar todo en este preciso instante. Siempre traté de brindarme a los demás, sin intentar recibir nada a cambio. Pero hubo quienes se aprovecharon de mi bondad, de mi ingenuidad, y por último, de mi confianza. Por eso, ya nada ni nadie me importa. Solo, la gente que sé que realmente me quiere, y a la que sé que realmente le importo.

    Salgo. Me junto con amigas. 0, 1, 2, 3 veces. Las veces que lo necesite. Salgo a pasear, visito a familiares. Voy a la plaza. Camino, camino mucho. Voy hacia ninguna parte, a la nada misma. Mi cuerpo sabe hacia donde tiene que ir, qué tiene que hacer. Pero mi mente, al menos por un rato, lo olvida. Solo salgo, y camino. Las voces, los ruidos de los autos, colectivos, motos, camiones, bicicletas, todo me distrae, me lleva hacia otro lado. Los perros, los chicos, todo me transporta. Continúo caminando. El sol en mi cara, alumbrándome como diciéndome: «hola, estoy acá. No estás sola. Siempre voy a estar para acompañarte, a menos que sea de noche, o esté nublado. Si es de noche, vas a tener a tu luna, a tu querida y tan adorada luna». Me saca una leve sonrisa. El viento me empuja hacia atrás, como queriéndose llevar la parte baja de mi vestido, mi cartera, y a mí misma. Pero por un tiempo, logra llevarse todo lo malo, lo negativo. Sé que, como en los casos anteriores, solo van a ser momentos de pequeña paz, antes de que mi mente, caiga en sus propias guerras. Pero eso, al menos por ahora, me sirve, me alcanza. Funciona. Quisiera quedarme así, en calma, en paz. Ya no tener que pensar en nada más que solo el ruido, y mi mente en blanco, o diciéndome: «vos podés, dale que vos podés. Pudiste con mucho. Esto no tiene que ser la excepción. Tenés que salir adelante, tenés que seguir. Porque sos fuerte, sos valiente. Solo tenés que dejar todo eso atrás, y seguir adelante». Sí, dale, cuando vos quieras che. Posta que es re fácil genia. Sos re grosa conciencia, e. Calladita te ves más bonita. ¿Nunca te dijeron eso? Bueno, vos fijate que es así loca. No puedo. Lo intento, y muchas veces siento que no puedo. Intento que mi mente quede en blanco de nuevo. Continúo caminando. Despacio, muy despacio. Sé que quienes me vieran, no me reconocerían, no sabrían que soy yo.

    Estoy a punto de cruzar una calle. Faltan unos metros para llegar a la esquina. Un señor grande se me acerca y me pregunta:

    —¿Disculpame, vas a cruzar nena?

    —Sí, —le respondo.

    Llego a la esquina. él se acerca despacio. Lo tomo del hombro. Esperamos que los autos pasen para poder cruzar…

    —Hace rato que no te veía, que no nos encontrábamos. —Me dice. Ahí, le reconozco la voz.

    —¿Como andás? Estás muy linda. Me alegro muchísimo que estés así. Que puedas ser feliz. Me alegro mucho, enserio. De todo corazón. —Me dice. Y sé que no lo dice con malicia, ni con ningún otro tipo de mala intención.

    Recuerdo nuestras charlas, sus luchas, la marcha a la que fuimos. Las historias compartidas, y lo que no me animé a contarle. Lo que ahora él, se dio cuenta. El cambio que vio en mí. Fue hace ya un largo tiempo cuando nos conocimos, y cuando nos vimos por última vez… Vamos cruzando la calle despacio, muy despacio, a su ritmo. Los autos y colectivos esperan pacientes a que terminemos de pasar.

    —Muchísimas gracias. —Le respondo—. Realmente me hace muy bien todo lo que me está diciendo. Mis luchas se están poniendo complicadas, pero ya tengo mi DNI, y ese sé que es un enorme logro.

    —De nada chiquita, no tenés nada que agradecer. Las luchas son complicadas, pero siempre hay una luz al final del túnel. Te lo dice un sobreviviente, vos sabés… Bueno, te dejo. ¿De acá ya podés seguir solita?

    —Sí, —le respondo—. ¡Muchas gracias de nuevo!

    Tal vez sí, tal vez es así. Tal vez, solo tenemos que dejar pasar el tiempo, y esperar a que las cosas se vayan acomodando, para que de una vez por todas, empecemos a sanar. A dejar todo lo malo atrás. Pero, no podemos hacerlo solos, él, tampoco pudo. Y ahí, es donde también están las personas que quieren vernos bien, a las que les importamos. Y además, las personitas más importantes de este mundo para mí. Esas personitas especiales sin las que, todas las luchas, metas y objetivos, no tendrían el mismo significado, no serían iguales. Tal vez, como dice mi hermano, encontramos esas respuestas, caminando por la calle. tal vez, en realidad, solo encontramos, más preguntas. Tal vez, aunque vayamos y vengamos, siempre terminamos en el mismo lugar…

    Matías Barberis: «El mismo lugar».

    #AlmasRotas #angustia #autoconocimiento #crisisEmocional #emociones #escrituraTerapéutica #experienciaTrans #IdentidadDeGénero #insomnio #introspección #reflexiónPersonal #resilienciaEmocional #SaludMental #soledad #tristeza
  41. Angustia

    ⏱️ Tiempo estimado de lectura: 12 minutos y 50 segundos.

    Es uno de los sentimientos, de las emociones más crueles que el ser humano pueda llegar a sentir. Porque la angustia, se nutre del resto de las emociones negativas para crecer. Y a veces, se hace tan grande, que se vuelve incontrolable. Es como hacer un licuado. Sí, no va a ser la última vez que use esta metáfora, porque la vida en sí, es la mezcla de muchas cosas, que se ponen en un aparato que las tritura, y de todo eso, hace una sola cosa. En este caso, el producto final, está hecho de muchos otros sentimientos. Odio, amor, miedo, desconfianza, decepción, bronca, rencor, tristeza, entre tantos otros. De algunos, dependiendo del caso, puede tener un poco más, y de otros, un poco menos. Es más, no siempre son los mismos. Puede que haya alguno o algunos, que no estén.

    No es solo esto lo que hace a la angustia tan cruel. Hay mucho más. Porque la angustia, a diferencia del resto de los sentimientos, nunca se apaga del todo. El rencor puede irse. El odio, ir disipándose. El amor, caer en el olvido. Pero ella, sigue ahí. Sigue ahí, porque aunque todo se vaya yendo de a poco, la razón principal por la que nos angustiamos, está tan arraigada en nuestra mente, como el primer día. Y puede durar días, semanas, meses, años. Si no sabemos manejarla, contrarrestarla, y en definitiva, superarla y dejarla atrás, nos destruye. Porque ese es su cometido. Ir destruyéndonos de a poco, hasta que de nosotros, solo quede la nada misma.

    Mi Angustia

    Son las 3 de la mañana, o tal vez un poco más, no lo sé, no estoy segura. No me quiero levantar a fijarme la hora, no tengo ganas. Intenté de todo. Dejar de pensar, practicar reiki, meditación, escuchar música, leer un libro, todo. Y nada funciona. De niña aprendí a llorar en silencio. Cuando no podía contarle a nadie que quería ser una niña, una mujer, lloraba. Y lloraba despacio, muy despacio, sin ruido. Para que nadie me escuche. Pero las lágrimas caían sobre mi almohada. Siempre caen, siempre quedan. Pero el llanto, no se oye, nunca se oye. Es como la metáfora del árbol y el bosque. Si el llanto no se escucha, no existe, no está, no importa, no vale, no sirve de nada. Aún así, si se escucha, muchas veces, tampoco sirve. Pero el llanto es una calma para el cuerpo, para el alma, para la mente, y para el espíritu. O eso creo yo. Una vez lloramos, podemos descargar todo eso que llevamos dentro. Ya sea alegría, felicidad, o… tristeza, angustia, como en este caso. Las lágrimas se lavan con el agua, se van. Pero el llanto, también queda dentro nuestro. Y ese llanto que queda dentro, también es difícil de superar.

    Las horas continúan pasando. La noche no se detiene, se hace día de nuevo. Y la marcha inexorable del tiempo, me recuerda que no dormí nada, y que tengo que levantarme. Que tengo que empezar de nuevo, sin siquiera haber terminado. Que tengo que seguir, sin siquiera haber descansado. Que a pesar de que yo no puedo hacerlo, el mundo, la vida, la gente, las cosas, todo tiene que continuar. Y me cuesta mucho darme cuenta de que tengo que hacer lo mismo.

    Soy un software. Yo misma me programo para seguir órdenes, ritmos, actividades, para hacer cosas. Para no detenerme. Y claro, yo sé de eso, de programar, de hacer que las aplicaciones hagan lo que necesito que hagan. Para eso me programé. Para hacer lo que necesito hacer, ni nada más ni nada menos. Para seguir una lógica. Un conjunto de instrucciones predeterminadas, que logran que las cosas, salgan relativamente bien. Y funciona. Para todo lo demás, funciona. Pero para mi mente, no.

    Me duele la cabeza, la panza; Todos los días. Voy al médico. El diagnóstico, al fin, al momento de publicar esta entrada, ya lo sé. Celiaquía. Pero es el estrés, el que hace que se agrave la enfermedad. Quedarme despierta, no sirve, porque al día siguiente tengo sueño. Empiezo a tomar té de tilo, y ahora sí, puedo dormir. Pero dormir, tampoco sirve. Porque cuando duermo, duermo mal, tengo pesadillas. Y me despierto más asustada y cansada que antes. A veces me despierto a la madrugada y lloro, no puedo evitarlo. No puedo evitar pensar, recordar, intentar entender el por qué de todo. Los recuerdos, la tortura constante de lo que me acontece, es como un puñal que vuelve a clavarse una y otra y otra vez, en mi mente, en mi alma, un alma, que al menos por ahora, está rota. Y que necesita sanar.

    Intento hablar, y no puedo. No me sale explicar cosas que ni yo misma puedo entender. Me ha pasado muchas veces. Esta, es una más de ellas. Intento escribir. Estas líneas y las anteriores, van formando una secuencia que me ayuda a sacar afuera lo que llevo dentro, aunque nadie entienda realmente de qué se trata. Y como dije, no puedo hablar. Solo llorar, escribir, intentar soñar, intentar dormir bien, intentar no despertarme a la madrugada, intentar buscar soluciones. Explorar todas las variables posibles en esta aplicación de la vida. Una aplicación que, aunque creas que podés planificarla, programarla de alguna forma, al parecer, no es solo una cuestión de voluntad. Es mucho más que eso. Y es muy difícil darte cuenta de que, aunque creas tener el control de todo, hay muchísimas cosas que se te van a escapar. Porque no todo depende de vos, de mí, ,de cualquier otra persona. Depende de muchas más cosas, de muchísimos factores externos.

    Intento llevar un diario. Con fechas, situaciones, ideas, cosas que se me ocurren, etc. Me sirve. Me ayuda a tratar de, si bien ya sé que tengo el control de muy pocas cosas, por lo menos intentar tenerlo sobre mí misma. Es bueno, es sanador, es desestresante, de alguna forma. Pero a la noche, siempre a la noche, me encuentro sola. Con mi mente, mis fantasmas. Una mezcla horrible de sucesos reales, con otros que jamás ocurrieron, con otros que podrían ocurrir, y otros que jamás tal vez ocurrirán. ¿O sí? No lo sé, ya no lo sé. Ya no estoy segura de nada.

    Me siento una estúpida. Por confiar tanto en las personas, toda mi vida. Por creer que el mundo está lleno de buenas personas. Por pensar que, por ser discapacitada no iban a querer lastimarme. Que error, que grave error. Durante toda mi vida confié demasiado. Y no debería haberlo hecho.

    —No te digas estúpida. Porque si te lo repetís mucho, te lo vas a creer. No fuiste estúpida, fuiste ingenua. Confiaste en las personas equivocadas. Y por eso te pasó lo que sea que te haya pasado. Pero podés salir de eso, aprender. Es lo que tenés que hacer, para que no vuelva a pasarte. Y vengarte. Sí, pagarles con la misma moneda, a aquellos que te hicieron daño. O si podés, mucho peor. Dejarlos tan destruidos hasta que no quede ni un despojo de esas personas. —Me dijo una persona a la que solo pude contarle que traicionaron mi confianza, esta vez, por última vez. ¿Quiero? ¿Puedo? ¿Debo? Siguen siendo las preguntas esenciales que tengo que hacerme.

    Continúo preguntándome: ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo? Realmente, no creo merecerlo. No creo ser tan mala persona como para tener que sufrir tanto. Sinceramente, no lo entiendo, no puedo terminar de entenderlo. A veces creo que nunca lo voy a entender.

    —Lo que pasa es que vos pensás que todo el mundo es bueno. Y lamentablemente, está muy lleno de gente de mierda. Gente egoísta que no mira más allá de su propio ombligo. Y es horrible. Pero es así. Y tenés que aprender a no confiar. Lamentablemente también, a las personas más buenas, les pasan las peores cosas. Es así, es el karma de la vida, —me dijo una persona cercana a mí.

    Lo intento cuando me ducho. Me quedo bajo el agua durante largos ratos, esperando que todo lo malo se vaya. Intento rituales de sanación espiritual, meditación, técnicas de respiración y relajación. Lo intento todo. Y todo sirve, me ayuda a ir saliendo de a poco. Pero a veces, no puedo. Me inventé un mantra. Empiezo a contar, cada vez que subo y que bajo, que me levanto y vuelvo a caer: 0, 1, 2, 3. 0, 1, 2, 3. Ni un número más. ninguno. Solo hasta ahí. Y vuelvo a repetir: 0, 1, 2, 3. 0, 1, 2, 3. A continuación, una pregunta inocente, pequeña, infantil, perturba mi mente. Y la respuesta, no me gusta para nada.

    —¿Qué poder te gustaría tener?

    —Volar, —respondo inmediatamente.

    —No, pero dejame terminar la frase. ¿El fuego, o el hielo?

    —El fuego, como los dragones.

    —Y pero te gusta Frozen. ¿No te gustaría tener el poder del hielo?

    —Sí, me gusta Frozen, pero no quiere decir que me guste su poder. Me gusta el fuego, y volar. Porque me gustan los dragones. Y los dragones, vuelan y escupen fuego.

    Sí, me gustaría ser una dragona. Grande, majestuosa, poderosa. Mirar a la luna llena un día y convertirme en una. Así nadie jamás se burlaría de mí. Nadie más me traicionaría, nadie más se reiría en mi cara, nunca más. Volar y escupir fuego a todo aquel que se atreva a intentar tomarme por estúpida. A todo aquel que se atreva a intentar tomarme el pelo, a jugar conmigo. Esa sería mi venganza perfecta. Ese sería mi daño, mi poder. La mayor expresión de mi ira. Pero eso no existe más que en mi imaginación. Y ahí se queda, ahí termina. Ahí encuentra su punto final. ¿Entonces, qué hago? ¿Qué puedo, quiero, o debo hacer? No tengo respuestas para eso.

    No me importa qué digan de mí, no me importa lo que piensen. No me importa que crean que me estoy victimizando. No importa si piensan que estoy exagerando. Ya no me importa. Solo me importa lo que pienso, lo que siento en estos momentos. Estoy enojada conmigo, con el mundo, con la vida. Estoy… Sí, angustiada. Muy angustiada. Quiero llorar, gritar, hacer estallar todo en este preciso instante. Siempre traté de brindarme a los demás, sin intentar recibir nada a cambio. Pero hubo quienes se aprovecharon de mi bondad, de mi ingenuidad, y por último, de mi confianza. Por eso, ya nada ni nadie me importa. Solo, la gente que sé que realmente me quiere, y a la que sé que realmente le importo.

    Salgo. Me junto con amigas. 0, 1, 2, 3 veces. Las veces que lo necesite. Salgo a pasear, visito a familiares. Voy a la plaza. Camino, camino mucho. Voy hacia ninguna parte, a la nada misma. Mi cuerpo sabe hacia donde tiene que ir, qué tiene que hacer. Pero mi mente, al menos por un rato, lo olvida. Solo salgo, y camino. Las voces, los ruidos de los autos, colectivos, motos, camiones, bicicletas, todo me distrae, me lleva hacia otro lado. Los perros, los chicos, todo me transporta. Continúo caminando. El sol en mi cara, alumbrándome como diciéndome: «hola, estoy acá. No estás sola. Siempre voy a estar para acompañarte, a menos que sea de noche, o esté nublado. Si es de noche, vas a tener a tu luna, a tu querida y tan adorada luna». Me saca una leve sonrisa. El viento me empuja hacia atrás, como queriéndose llevar la parte baja de mi vestido, mi cartera, y a mí misma. Pero por un tiempo, logra llevarse todo lo malo, lo negativo. Sé que, como en los casos anteriores, solo van a ser momentos de pequeña paz, antes de que mi mente, caiga en sus propias guerras. Pero eso, al menos por ahora, me sirve, me alcanza. Funciona. Quisiera quedarme así, en calma, en paz. Ya no tener que pensar en nada más que solo el ruido, y mi mente en blanco, o diciéndome: «vos podés, dale que vos podés. Pudiste con mucho. Esto no tiene que ser la excepción. Tenés que salir adelante, tenés que seguir. Porque sos fuerte, sos valiente. Solo tenés que dejar todo eso atrás, y seguir adelante». Sí, dale, cuando vos quieras che. Posta que es re fácil genia. Sos re grosa conciencia, e. Calladita te ves más bonita. ¿Nunca te dijeron eso? Bueno, vos fijate que es así loca. No puedo. Lo intento, y muchas veces siento que no puedo. Intento que mi mente quede en blanco de nuevo. Continúo caminando. Despacio, muy despacio. Sé que quienes me vieran, no me reconocerían, no sabrían que soy yo.

    Estoy a punto de cruzar una calle. Faltan unos metros para llegar a la esquina. Un señor grande se me acerca y me pregunta:

    —¿Disculpame, vas a cruzar nena?

    —Sí, —le respondo.

    Llego a la esquina. él se acerca despacio. Lo tomo del hombro. Esperamos que los autos pasen para poder cruzar…

    —Hace rato que no te veía, que no nos encontrábamos. —Me dice. Ahí, le reconozco la voz.

    —¿Como andás? Estás muy linda. Me alegro muchísimo que estés así. Que puedas ser feliz. Me alegro mucho, enserio. De todo corazón. —Me dice. Y sé que no lo dice con malicia, ni con ningún otro tipo de mala intención.

    Recuerdo nuestras charlas, sus luchas, la marcha a la que fuimos. Las historias compartidas, y lo que no me animé a contarle. Lo que ahora él, se dio cuenta. El cambio que vio en mí. Fue hace ya un largo tiempo cuando nos conocimos, y cuando nos vimos por última vez… Vamos cruzando la calle despacio, muy despacio, a su ritmo. Los autos y colectivos esperan pacientes a que terminemos de pasar.

    —Muchísimas gracias. —Le respondo—. Realmente me hace muy bien todo lo que me está diciendo. Mis luchas se están poniendo complicadas, pero ya tengo mi DNI, y ese sé que es un enorme logro.

    —De nada chiquita, no tenés nada que agradecer. Las luchas son complicadas, pero siempre hay una luz al final del túnel. Te lo dice un sobreviviente, vos sabés… Bueno, te dejo. ¿De acá ya podés seguir solita?

    —Sí, —le respondo—. ¡Muchas gracias de nuevo!

    Tal vez sí, tal vez es así. Tal vez, solo tenemos que dejar pasar el tiempo, y esperar a que las cosas se vayan acomodando, para que de una vez por todas, empecemos a sanar. A dejar todo lo malo atrás. Pero, no podemos hacerlo solos, él, tampoco pudo. Y ahí, es donde también están las personas que quieren vernos bien, a las que les importamos. Y además, las personitas más importantes de este mundo para mí. Esas personitas especiales sin las que, todas las luchas, metas y objetivos, no tendrían el mismo significado, no serían iguales. Tal vez, como dice mi hermano, encontramos esas respuestas, caminando por la calle. tal vez, en realidad, solo encontramos, más preguntas. Tal vez, aunque vayamos y vengamos, siempre terminamos en el mismo lugar…

    Matías Barberis: «El mismo lugar».

    #AlmasRotas #angustia #autoconocimiento #crisisEmocional #emociones #escrituraTerapéutica #experienciaTrans #IdentidadDeGénero #insomnio #introspección #reflexiónPersonal #resilienciaEmocional #SaludMental #soledad #tristeza
  42. Angustia

    ⏱️ Tiempo estimado de lectura: 12 minutos y 50 segundos.

    Es uno de los sentimientos, de las emociones más crueles que el ser humano pueda llegar a sentir. Porque la angustia, se nutre del resto de las emociones negativas para crecer. Y a veces, se hace tan grande, que se vuelve incontrolable. Es como hacer un licuado. Sí, no va a ser la última vez que use esta metáfora, porque la vida en sí, es la mezcla de muchas cosas, que se ponen en un aparato que las tritura, y de todo eso, hace una sola cosa. En este caso, el producto final, está hecho de muchos otros sentimientos. Odio, amor, miedo, desconfianza, decepción, bronca, rencor, tristeza, entre tantos otros. De algunos, dependiendo del caso, puede tener un poco más, y de otros, un poco menos. Es más, no siempre son los mismos. Puede que haya alguno o algunos, que no estén.

    No es solo esto lo que hace a la angustia tan cruel. Hay mucho más. Porque la angustia, a diferencia del resto de los sentimientos, nunca se apaga del todo. El rencor puede irse. El odio, ir disipándose. El amor, caer en el olvido. Pero ella, sigue ahí. Sigue ahí, porque aunque todo se vaya yendo de a poco, la razón principal por la que nos angustiamos, está tan arraigada en nuestra mente, como el primer día. Y puede durar días, semanas, meses, años. Si no sabemos manejarla, contrarrestarla, y en definitiva, superarla y dejarla atrás, nos destruye. Porque ese es su cometido. Ir destruyéndonos de a poco, hasta que de nosotros, solo quede la nada misma.

    Mi Angustia

    Son las 3 de la mañana, o tal vez un poco más, no lo sé, no estoy segura. No me quiero levantar a fijarme la hora, no tengo ganas. Intenté de todo. Dejar de pensar, practicar reiki, meditación, escuchar música, leer un libro, todo. Y nada funciona. De niña aprendí a llorar en silencio. Cuando no podía contarle a nadie que quería ser una niña, una mujer, lloraba. Y lloraba despacio, muy despacio, sin ruido. Para que nadie me escuche. Pero las lágrimas caían sobre mi almohada. Siempre caen, siempre quedan. Pero el llanto, no se oye, nunca se oye. Es como la metáfora del árbol y el bosque. Si el llanto no se escucha, no existe, no está, no importa, no vale, no sirve de nada. Aún así, si se escucha, muchas veces, tampoco sirve. Pero el llanto es una calma para el cuerpo, para el alma, para la mente, y para el espíritu. O eso creo yo. Una vez lloramos, podemos descargar todo eso que llevamos dentro. Ya sea alegría, felicidad, o… tristeza, angustia, como en este caso. Las lágrimas se lavan con el agua, se van. Pero el llanto, también queda dentro nuestro. Y ese llanto que queda dentro, también es difícil de superar.

    Las horas continúan pasando. La noche no se detiene, se hace día de nuevo. Y la marcha inexorable del tiempo, me recuerda que no dormí nada, y que tengo que levantarme. Que tengo que empezar de nuevo, sin siquiera haber terminado. Que tengo que seguir, sin siquiera haber descansado. Que a pesar de que yo no puedo hacerlo, el mundo, la vida, la gente, las cosas, todo tiene que continuar. Y me cuesta mucho darme cuenta de que tengo que hacer lo mismo.

    Soy un software. Yo misma me programo para seguir órdenes, ritmos, actividades, para hacer cosas. Para no detenerme. Y claro, yo sé de eso, de programar, de hacer que las aplicaciones hagan lo que necesito que hagan. Para eso me programé. Para hacer lo que necesito hacer, ni nada más ni nada menos. Para seguir una lógica. Un conjunto de instrucciones predeterminadas, que logran que las cosas, salgan relativamente bien. Y funciona. Para todo lo demás, funciona. Pero para mi mente, no.

    Me duele la cabeza, la panza; Todos los días. Voy al médico. El diagnóstico, al fin, al momento de publicar esta entrada, ya lo sé. Celiaquía. Pero es el estrés, el que hace que se agrave la enfermedad. Quedarme despierta, no sirve, porque al día siguiente tengo sueño. Empiezo a tomar té de tilo, y ahora sí, puedo dormir. Pero dormir, tampoco sirve. Porque cuando duermo, duermo mal, tengo pesadillas. Y me despierto más asustada y cansada que antes. A veces me despierto a la madrugada y lloro, no puedo evitarlo. No puedo evitar pensar, recordar, intentar entender el por qué de todo. Los recuerdos, la tortura constante de lo que me acontece, es como un puñal que vuelve a clavarse una y otra y otra vez, en mi mente, en mi alma, un alma, que al menos por ahora, está rota. Y que necesita sanar.

    Intento hablar, y no puedo. No me sale explicar cosas que ni yo misma puedo entender. Me ha pasado muchas veces. Esta, es una más de ellas. Intento escribir. Estas líneas y las anteriores, van formando una secuencia que me ayuda a sacar afuera lo que llevo dentro, aunque nadie entienda realmente de qué se trata. Y como dije, no puedo hablar. Solo llorar, escribir, intentar soñar, intentar dormir bien, intentar no despertarme a la madrugada, intentar buscar soluciones. Explorar todas las variables posibles en esta aplicación de la vida. Una aplicación que, aunque creas que podés planificarla, programarla de alguna forma, al parecer, no es solo una cuestión de voluntad. Es mucho más que eso. Y es muy difícil darte cuenta de que, aunque creas tener el control de todo, hay muchísimas cosas que se te van a escapar. Porque no todo depende de vos, de mí, ,de cualquier otra persona. Depende de muchas más cosas, de muchísimos factores externos.

    Intento llevar un diario. Con fechas, situaciones, ideas, cosas que se me ocurren, etc. Me sirve. Me ayuda a tratar de, si bien ya sé que tengo el control de muy pocas cosas, por lo menos intentar tenerlo sobre mí misma. Es bueno, es sanador, es desestresante, de alguna forma. Pero a la noche, siempre a la noche, me encuentro sola. Con mi mente, mis fantasmas. Una mezcla horrible de sucesos reales, con otros que jamás ocurrieron, con otros que podrían ocurrir, y otros que jamás tal vez ocurrirán. ¿O sí? No lo sé, ya no lo sé. Ya no estoy segura de nada.

    Me siento una estúpida. Por confiar tanto en las personas, toda mi vida. Por creer que el mundo está lleno de buenas personas. Por pensar que, por ser discapacitada no iban a querer lastimarme. Que error, que grave error. Durante toda mi vida confié demasiado. Y no debería haberlo hecho.

    —No te digas estúpida. Porque si te lo repetís mucho, te lo vas a creer. No fuiste estúpida, fuiste ingenua. Confiaste en las personas equivocadas. Y por eso te pasó lo que sea que te haya pasado. Pero podés salir de eso, aprender. Es lo que tenés que hacer, para que no vuelva a pasarte. Y vengarte. Sí, pagarles con la misma moneda, a aquellos que te hicieron daño. O si podés, mucho peor. Dejarlos tan destruidos hasta que no quede ni un despojo de esas personas. —Me dijo una persona a la que solo pude contarle que traicionaron mi confianza, esta vez, por última vez. ¿Quiero? ¿Puedo? ¿Debo? Siguen siendo las preguntas esenciales que tengo que hacerme.

    Continúo preguntándome: ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo? Realmente, no creo merecerlo. No creo ser tan mala persona como para tener que sufrir tanto. Sinceramente, no lo entiendo, no puedo terminar de entenderlo. A veces creo que nunca lo voy a entender.

    —Lo que pasa es que vos pensás que todo el mundo es bueno. Y lamentablemente, está muy lleno de gente de mierda. Gente egoísta que no mira más allá de su propio ombligo. Y es horrible. Pero es así. Y tenés que aprender a no confiar. Lamentablemente también, a las personas más buenas, les pasan las peores cosas. Es así, es el karma de la vida, —me dijo una persona cercana a mí.

    Lo intento cuando me ducho. Me quedo bajo el agua durante largos ratos, esperando que todo lo malo se vaya. Intento rituales de sanación espiritual, meditación, técnicas de respiración y relajación. Lo intento todo. Y todo sirve, me ayuda a ir saliendo de a poco. Pero a veces, no puedo. Me inventé un mantra. Empiezo a contar, cada vez que subo y que bajo, que me levanto y vuelvo a caer: 0, 1, 2, 3. 0, 1, 2, 3. Ni un número más. ninguno. Solo hasta ahí. Y vuelvo a repetir: 0, 1, 2, 3. 0, 1, 2, 3. A continuación, una pregunta inocente, pequeña, infantil, perturba mi mente. Y la respuesta, no me gusta para nada.

    —¿Qué poder te gustaría tener?

    —Volar, —respondo inmediatamente.

    —No, pero dejame terminar la frase. ¿El fuego, o el hielo?

    —El fuego, como los dragones.

    —Y pero te gusta Frozen. ¿No te gustaría tener el poder del hielo?

    —Sí, me gusta Frozen, pero no quiere decir que me guste su poder. Me gusta el fuego, y volar. Porque me gustan los dragones. Y los dragones, vuelan y escupen fuego.

    Sí, me gustaría ser una dragona. Grande, majestuosa, poderosa. Mirar a la luna llena un día y convertirme en una. Así nadie jamás se burlaría de mí. Nadie más me traicionaría, nadie más se reiría en mi cara, nunca más. Volar y escupir fuego a todo aquel que se atreva a intentar tomarme por estúpida. A todo aquel que se atreva a intentar tomarme el pelo, a jugar conmigo. Esa sería mi venganza perfecta. Ese sería mi daño, mi poder. La mayor expresión de mi ira. Pero eso no existe más que en mi imaginación. Y ahí se queda, ahí termina. Ahí encuentra su punto final. ¿Entonces, qué hago? ¿Qué puedo, quiero, o debo hacer? No tengo respuestas para eso.

    No me importa qué digan de mí, no me importa lo que piensen. No me importa que crean que me estoy victimizando. No importa si piensan que estoy exagerando. Ya no me importa. Solo me importa lo que pienso, lo que siento en estos momentos. Estoy enojada conmigo, con el mundo, con la vida. Estoy… Sí, angustiada. Muy angustiada. Quiero llorar, gritar, hacer estallar todo en este preciso instante. Siempre traté de brindarme a los demás, sin intentar recibir nada a cambio. Pero hubo quienes se aprovecharon de mi bondad, de mi ingenuidad, y por último, de mi confianza. Por eso, ya nada ni nadie me importa. Solo, la gente que sé que realmente me quiere, y a la que sé que realmente le importo.

    Salgo. Me junto con amigas. 0, 1, 2, 3 veces. Las veces que lo necesite. Salgo a pasear, visito a familiares. Voy a la plaza. Camino, camino mucho. Voy hacia ninguna parte, a la nada misma. Mi cuerpo sabe hacia donde tiene que ir, qué tiene que hacer. Pero mi mente, al menos por un rato, lo olvida. Solo salgo, y camino. Las voces, los ruidos de los autos, colectivos, motos, camiones, bicicletas, todo me distrae, me lleva hacia otro lado. Los perros, los chicos, todo me transporta. Continúo caminando. El sol en mi cara, alumbrándome como diciéndome: «hola, estoy acá. No estás sola. Siempre voy a estar para acompañarte, a menos que sea de noche, o esté nublado. Si es de noche, vas a tener a tu luna, a tu querida y tan adorada luna». Me saca una leve sonrisa. El viento me empuja hacia atrás, como queriéndose llevar la parte baja de mi vestido, mi cartera, y a mí misma. Pero por un tiempo, logra llevarse todo lo malo, lo negativo. Sé que, como en los casos anteriores, solo van a ser momentos de pequeña paz, antes de que mi mente, caiga en sus propias guerras. Pero eso, al menos por ahora, me sirve, me alcanza. Funciona. Quisiera quedarme así, en calma, en paz. Ya no tener que pensar en nada más que solo el ruido, y mi mente en blanco, o diciéndome: «vos podés, dale que vos podés. Pudiste con mucho. Esto no tiene que ser la excepción. Tenés que salir adelante, tenés que seguir. Porque sos fuerte, sos valiente. Solo tenés que dejar todo eso atrás, y seguir adelante». Sí, dale, cuando vos quieras che. Posta que es re fácil genia. Sos re grosa conciencia, e. Calladita te ves más bonita. ¿Nunca te dijeron eso? Bueno, vos fijate que es así loca. No puedo. Lo intento, y muchas veces siento que no puedo. Intento que mi mente quede en blanco de nuevo. Continúo caminando. Despacio, muy despacio. Sé que quienes me vieran, no me reconocerían, no sabrían que soy yo.

    Estoy a punto de cruzar una calle. Faltan unos metros para llegar a la esquina. Un señor grande se me acerca y me pregunta:

    —¿Disculpame, vas a cruzar nena?

    —Sí, —le respondo.

    Llego a la esquina. él se acerca despacio. Lo tomo del hombro. Esperamos que los autos pasen para poder cruzar…

    —Hace rato que no te veía, que no nos encontrábamos. —Me dice. Ahí, le reconozco la voz.

    —¿Como andás? Estás muy linda. Me alegro muchísimo que estés así. Que puedas ser feliz. Me alegro mucho, enserio. De todo corazón. —Me dice. Y sé que no lo dice con malicia, ni con ningún otro tipo de mala intención.

    Recuerdo nuestras charlas, sus luchas, la marcha a la que fuimos. Las historias compartidas, y lo que no me animé a contarle. Lo que ahora él, se dio cuenta. El cambio que vio en mí. Fue hace ya un largo tiempo cuando nos conocimos, y cuando nos vimos por última vez… Vamos cruzando la calle despacio, muy despacio, a su ritmo. Los autos y colectivos esperan pacientes a que terminemos de pasar.

    —Muchísimas gracias. —Le respondo—. Realmente me hace muy bien todo lo que me está diciendo. Mis luchas se están poniendo complicadas, pero ya tengo mi DNI, y ese sé que es un enorme logro.

    —De nada chiquita, no tenés nada que agradecer. Las luchas son complicadas, pero siempre hay una luz al final del túnel. Te lo dice un sobreviviente, vos sabés… Bueno, te dejo. ¿De acá ya podés seguir solita?

    —Sí, —le respondo—. ¡Muchas gracias de nuevo!

    Tal vez sí, tal vez es así. Tal vez, solo tenemos que dejar pasar el tiempo, y esperar a que las cosas se vayan acomodando, para que de una vez por todas, empecemos a sanar. A dejar todo lo malo atrás. Pero, no podemos hacerlo solos, él, tampoco pudo. Y ahí, es donde también están las personas que quieren vernos bien, a las que les importamos. Y además, las personitas más importantes de este mundo para mí. Esas personitas especiales sin las que, todas las luchas, metas y objetivos, no tendrían el mismo significado, no serían iguales. Tal vez, como dice mi hermano, encontramos esas respuestas, caminando por la calle. tal vez, en realidad, solo encontramos, más preguntas. Tal vez, aunque vayamos y vengamos, siempre terminamos en el mismo lugar…

    Matías Barberis: «El mismo lugar».

    #AlmasRotas #angustia #autoconocimiento #crisisEmocional #emociones #escrituraTerapéutica #experienciaTrans #IdentidadDeGénero #insomnio #introspección #reflexiónPersonal #resilienciaEmocional #SaludMental #soledad #tristeza