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#novela — Public Fediverse posts

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  1. Rebelión en la granja - George Orwell
    #novela #sociologia #sátira #clásico

    1. Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.
    2. Todo lo que camina sobre cuatro patas o tiene alas es un amigo.
    3. Ningún animal usará ropa.
    4. Ningún animal dormirá en una cama.
    5. Ningún animal beberá alcohol.
    6. Ningún animal matará a otro animal.
    7. Todos los animales son iguales.

    Estos son los Siete Mandamientos iniciales que quedaron escritos en la pared…

    Original: t.me/tecnocomunes_seleccion/15

  2. Rebelión en la granja - George Orwell
    #novela #sociologia #sátira #clásico

    1. Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.
    2. Todo lo que camina sobre cuatro patas o tiene alas es un amigo.
    3. Ningún animal usará ropa.
    4. Ningún animal dormirá en una cama.
    5. Ningún animal beberá alcohol.
    6. Ningún animal matará a otro animal.
    7. Todos los animales son iguales.

    Estos son los Siete Mandamientos iniciales que quedaron escritos en la pared…

    Original: t.me/tecnocomunes_seleccion/15

  3. La lectura del libro del señor James Joyce va sin prisas, pero sin pausas, decir que me está gustando, es mi tipo de novela...
    #libros #books #novela

  4. La lectura del libro del señor James Joyce va sin prisas, pero sin pausas, decir que me está gustando, es mi tipo de novela...
    #libros #books #novela

  5. La lectura del libro del señor James Joyce va sin prisas, pero sin pausas, decir que me está gustando, es mi tipo de novela...
    #libros #books #novela

  6. La lectura del libro del señor James Joyce va sin prisas, pero sin pausas, decir que me está gustando, es mi tipo de novela...
    #libros #books #novela

  7. La lectura del libro del señor James Joyce va sin prisas, pero sin pausas, decir que me está gustando, es mi tipo de novela...
    #libros #books #novela

  8. 🧿 𝑬𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒓𝒖𝒊𝒏𝒂𝒔 𝒚 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 🧿

    Marzo de 1930, Ur, en lo que hoy es Irak.
    Polvo, calor seco y una ciudad enterrada que llevaba miles de años esperando ser escuchada.
    Entre aquellas ruinas caminaba Agatha Christie, cuarenta años, divorciada, famosa en medio mundo y, al mismo tiempo, bastante rota por dentro como para que el silencio del desierto le pareciera una forma de descanso.

    En 1914 se casó con Archibald Christie, con quien tendría una hija, Rosalind.

    Cuatro años antes había vivido uno de los episodios más incómodos de su vida pública.
    En 1926, tras el colapso de su matrimonio con Archibald Christie, desapareció durante once días.
    Su coche apareció abandonado y el país entero entró en estado de alarma.
    Hubo búsquedas, titulares diarios y teorías de todo tipo: suicidio, fuga planificada, amnesia.
    La prensa la convirtió en un caso nacional.

    Cuando finalmente fue localizada en un hotel de Harrogate, registrada con otro nombre, no ofreció una explicación clara.
    Nunca llegó a cerrarse del todo aquel vacío, y precisamente por eso el episodio la persiguió durante años.
    A partir de ahí, su vida dejó de ser completamente privada.
    Inglaterra se le volvió más ruidosa, más vigilante, más difícil de habitar.

    Por eso Ur no era solo un viaje arqueológico.
    Era una huida elegante hacia algo más respirable.

    En ese escenario apareció Max Mallowan.
    Veintiséis años, asistente de arqueología, piel curtida por el sol y esa pasión casi infantil por lo que otros solo veían como restos.
    Él hablaba de cerámica y civilizaciones como si siguieran respirando bajo tierra.
    No trató a Agatha como a una celebridad ni ella a él como a un chico sin experiencia.

    Hablaron durante horas.
    Sin prisas, sin máscaras.
    Y algo se quedó enganchado entre los dos, aunque ninguno lo dijera en voz alta.

    Cuando la campaña arqueológica terminó, Max la visitó en Inglaterra.
    Pasearon por los páramos, bajo una lluvia fina que lo empapaba todo.
    Él se detuvo, la miró y le pidió matrimonio.

    Ella dijo que no.

    No una vez.
    Durante horas.
    Le habló de la diferencia de edad, de los rumores, de lo que diría la gente, de lo fácil que era equivocarse otra vez.
    En realidad, lo que pesaba era el miedo.

    Max no cedió.
    Le dijo que no estaba allí por una idea de ella, ni por lo que representaba, sino por ella misma.

    Y algo en esa insistencia sencilla terminó por romper la resistencia.

    En septiembre de 1930 se casaron.

    Lo que vino después no fue un cuento idealizado, sino una convivencia larga y real.
    Recorrieron juntos excavaciones en Oriente Medio durante años.
    Ella no fue una figura decorativa: fotografiaba, limpiaba, clasificaba piezas y desarrolló incluso una habilidad casi quirúrgica para restaurar objetos delicados.
    Parte de sus ingresos literarios financiaron trabajos arqueológicos de Max.

    Él, con el tiempo, reconocería que la paciencia de Agatha, su forma de observar sin prisa, encajaba perfectamente con el trabajo de excavar el pasado.

    La guerra los separó durante temporadas, pero se escribieron constantemente.
    El vínculo no se debilitó.
    Se sostuvo en cartas, rutinas y una complicidad que no necesitaba demasiada explicación.

    Durante ese periodo, Agatha siguió escribiendo sin descanso.
    Publicó decenas de novelas, entre ellas las que nacieron directamente de sus experiencias en Oriente Medio: "Asesinato en Mesopotamia", "Muerte en el Nilo" o "Cita con la muerte".
    El polvo, el calor y la sensación de ruinas vivas se colaron en su literatura de forma inevitable.

    Cuando recibió el reconocimiento como Dama Comendadora del Imperio Británico, y Max fue nombrado caballero años después, ya no sorprendía a nadie que siguieran juntos.

    Agatha murió en 1976.
    Dejó detrás una obra enorme: sesenta y seis novelas, incontables relatos y una forma muy concreta de entender el misterio humano.
    Max murió dos años después.
    Ambos están enterrados juntos en Oxfordshire.

    La mujer que había llegado a Ur con la sensación de estar saliendo de un fracaso público terminó construyendo una vida larga, estable y creativa, lejos del ruido que casi la define.
    Y quizá su decisión más importante no fue escribir un libro famoso, sino atreverse a no dejar que el miedo eligiera por ella.

    Antes de todo eso, su historia venía de lejos.
    Nació en 1890 en Torquay, en una familia sin grandes ostentaciones pero con una infancia marcada por la imaginación.
    Educada en casa, lectora precoz, creció entre juegos inventados y una sensibilidad muy propia para observar lo cotidiano.

    Su primera novela, "El misterioso caso de Styles", empezó a darle forma a su carrera ya en la adultez.
    Tenía treinta años cuando Poirot apareció por primera vez.

    Y, de algún modo, todo encaja: la niña que aprendió a leer sola, la enfermera que descubrió venenos, la mujer que desapareció de la prensa durante días, la escritora que convirtió el crimen en arte, y la persona que un día decidió aceptar una propuesta en medio de los páramos.

    No fue una vida perfecta.
    Fue una vida sostenida, reconstruida y elegida más de una vez.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    “𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎” (𝟷𝟿𝟽𝟿).
    𝐸𝑠 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑒𝑙𝑖́𝑐𝑢𝑙𝑎 𝑏𝑟𝑖𝑡𝑎́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑡𝑎𝑔𝑜𝑛𝑖𝑧𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑉𝑎𝑛𝑒𝑠𝑠𝑎 𝑅𝑒𝑑𝑔𝑟𝑎𝑣𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎 𝐶𝘩𝑟𝑖𝑠𝑡𝑖𝑒, 𝐷𝑢𝑠𝑡𝑖𝑛 𝐻𝑜𝑓𝑓𝑚𝑎𝑛 𝑦 𝑇𝑖𝑚𝑜𝑡𝘩𝑦 𝐷𝑎𝑙𝑡𝑜𝑛.
    𝑆𝑒 𝑐𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑓𝑎𝑚𝑜𝑠𝑎 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑝𝑎𝑟𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝟷𝟷 𝑑𝑖́𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝟷𝟿𝟸𝟼, 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑒𝑝𝑖𝑠𝑜𝑑𝑖𝑜𝑠 𝑚𝑎́𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑠𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑣𝑖𝑑𝑎.
    𝑇𝑖𝑒𝑛𝑒 𝑢𝑛 𝑒𝑛𝑓𝑜𝑞𝑢𝑒 𝑏𝑎𝑠𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑑𝑟𝑎𝑚𝑎́𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑦 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑢𝑙𝑎𝑡𝑖𝑣𝑜, 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑜𝑐𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙 𝑒𝑠𝑡𝑟𝑖𝑐𝑡𝑜.

    youtube.com/watch?v=O5N864-tQ_c

    #agathachristie #maxmallowan #historia #literatura #arqueologia #biografia #novela #escritoras #egiptologia #arqueologos #misterio

  9. 🧿 𝑬𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒓𝒖𝒊𝒏𝒂𝒔 𝒚 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 🧿

    Marzo de 1930, Ur, en lo que hoy es Irak.
    Polvo, calor seco y una ciudad enterrada que llevaba miles de años esperando ser escuchada.
    Entre aquellas ruinas caminaba Agatha Christie, cuarenta años, divorciada, famosa en medio mundo y, al mismo tiempo, bastante rota por dentro como para que el silencio del desierto le pareciera una forma de descanso.

    En 1914 se casó con Archibald Christie, con quien tendría una hija, Rosalind.

    Cuatro años antes había vivido uno de los episodios más incómodos de su vida pública.
    En 1926, tras el colapso de su matrimonio con Archibald Christie, desapareció durante once días.
    Su coche apareció abandonado y el país entero entró en estado de alarma.
    Hubo búsquedas, titulares diarios y teorías de todo tipo: suicidio, fuga planificada, amnesia.
    La prensa la convirtió en un caso nacional.

    Cuando finalmente fue localizada en un hotel de Harrogate, registrada con otro nombre, no ofreció una explicación clara.
    Nunca llegó a cerrarse del todo aquel vacío, y precisamente por eso el episodio la persiguió durante años.
    A partir de ahí, su vida dejó de ser completamente privada.
    Inglaterra se le volvió más ruidosa, más vigilante, más difícil de habitar.

    Por eso Ur no era solo un viaje arqueológico.
    Era una huida elegante hacia algo más respirable.

    En ese escenario apareció Max Mallowan.
    Veintiséis años, asistente de arqueología, piel curtida por el sol y esa pasión casi infantil por lo que otros solo veían como restos.
    Él hablaba de cerámica y civilizaciones como si siguieran respirando bajo tierra.
    No trató a Agatha como a una celebridad ni ella a él como a un chico sin experiencia.

    Hablaron durante horas.
    Sin prisas, sin máscaras.
    Y algo se quedó enganchado entre los dos, aunque ninguno lo dijera en voz alta.

    Cuando la campaña arqueológica terminó, Max la visitó en Inglaterra.
    Pasearon por los páramos, bajo una lluvia fina que lo empapaba todo.
    Él se detuvo, la miró y le pidió matrimonio.

    Ella dijo que no.

    No una vez.
    Durante horas.
    Le habló de la diferencia de edad, de los rumores, de lo que diría la gente, de lo fácil que era equivocarse otra vez.
    En realidad, lo que pesaba era el miedo.

    Max no cedió.
    Le dijo que no estaba allí por una idea de ella, ni por lo que representaba, sino por ella misma.

    Y algo en esa insistencia sencilla terminó por romper la resistencia.

    En septiembre de 1930 se casaron.

    Lo que vino después no fue un cuento idealizado, sino una convivencia larga y real.
    Recorrieron juntos excavaciones en Oriente Medio durante años.
    Ella no fue una figura decorativa: fotografiaba, limpiaba, clasificaba piezas y desarrolló incluso una habilidad casi quirúrgica para restaurar objetos delicados.
    Parte de sus ingresos literarios financiaron trabajos arqueológicos de Max.

    Él, con el tiempo, reconocería que la paciencia de Agatha, su forma de observar sin prisa, encajaba perfectamente con el trabajo de excavar el pasado.

    La guerra los separó durante temporadas, pero se escribieron constantemente.
    El vínculo no se debilitó.
    Se sostuvo en cartas, rutinas y una complicidad que no necesitaba demasiada explicación.

    Durante ese periodo, Agatha siguió escribiendo sin descanso.
    Publicó decenas de novelas, entre ellas las que nacieron directamente de sus experiencias en Oriente Medio: "Asesinato en Mesopotamia", "Muerte en el Nilo" o "Cita con la muerte".
    El polvo, el calor y la sensación de ruinas vivas se colaron en su literatura de forma inevitable.

    Cuando recibió el reconocimiento como Dama Comendadora del Imperio Británico, y Max fue nombrado caballero años después, ya no sorprendía a nadie que siguieran juntos.

    Agatha murió en 1976.
    Dejó detrás una obra enorme: sesenta y seis novelas, incontables relatos y una forma muy concreta de entender el misterio humano.
    Max murió dos años después.
    Ambos están enterrados juntos en Oxfordshire.

    La mujer que había llegado a Ur con la sensación de estar saliendo de un fracaso público terminó construyendo una vida larga, estable y creativa, lejos del ruido que casi la define.
    Y quizá su decisión más importante no fue escribir un libro famoso, sino atreverse a no dejar que el miedo eligiera por ella.

    Antes de todo eso, su historia venía de lejos.
    Nació en 1890 en Torquay, en una familia sin grandes ostentaciones pero con una infancia marcada por la imaginación.
    Educada en casa, lectora precoz, creció entre juegos inventados y una sensibilidad muy propia para observar lo cotidiano.

    Su primera novela, "El misterioso caso de Styles", empezó a darle forma a su carrera ya en la adultez.
    Tenía treinta años cuando Poirot apareció por primera vez.

    Y, de algún modo, todo encaja: la niña que aprendió a leer sola, la enfermera que descubrió venenos, la mujer que desapareció de la prensa durante días, la escritora que convirtió el crimen en arte, y la persona que un día decidió aceptar una propuesta en medio de los páramos.

    No fue una vida perfecta.
    Fue una vida sostenida, reconstruida y elegida más de una vez.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    “𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎” (𝟷𝟿𝟽𝟿).
    𝐸𝑠 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑒𝑙𝑖́𝑐𝑢𝑙𝑎 𝑏𝑟𝑖𝑡𝑎́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑡𝑎𝑔𝑜𝑛𝑖𝑧𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑉𝑎𝑛𝑒𝑠𝑠𝑎 𝑅𝑒𝑑𝑔𝑟𝑎𝑣𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎 𝐶𝘩𝑟𝑖𝑠𝑡𝑖𝑒, 𝐷𝑢𝑠𝑡𝑖𝑛 𝐻𝑜𝑓𝑓𝑚𝑎𝑛 𝑦 𝑇𝑖𝑚𝑜𝑡𝘩𝑦 𝐷𝑎𝑙𝑡𝑜𝑛.
    𝑆𝑒 𝑐𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑓𝑎𝑚𝑜𝑠𝑎 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑝𝑎𝑟𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝟷𝟷 𝑑𝑖́𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝟷𝟿𝟸𝟼, 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑒𝑝𝑖𝑠𝑜𝑑𝑖𝑜𝑠 𝑚𝑎́𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑠𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑣𝑖𝑑𝑎.
    𝑇𝑖𝑒𝑛𝑒 𝑢𝑛 𝑒𝑛𝑓𝑜𝑞𝑢𝑒 𝑏𝑎𝑠𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑑𝑟𝑎𝑚𝑎́𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑦 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑢𝑙𝑎𝑡𝑖𝑣𝑜, 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑜𝑐𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙 𝑒𝑠𝑡𝑟𝑖𝑐𝑡𝑜.

    youtube.com/watch?v=O5N864-tQ_c

    #agathachristie #maxmallowan #historia #literatura #arqueologia #biografia #novela #escritoras #egiptologia #arqueologos #misterio

  10. 🧿 𝑬𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒓𝒖𝒊𝒏𝒂𝒔 𝒚 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 🧿

    Marzo de 1930, Ur, en lo que hoy es Irak.
    Polvo, calor seco y una ciudad enterrada que llevaba miles de años esperando ser escuchada.
    Entre aquellas ruinas caminaba Agatha Christie, cuarenta años, divorciada, famosa en medio mundo y, al mismo tiempo, bastante rota por dentro como para que el silencio del desierto le pareciera una forma de descanso.

    En 1914 se casó con Archibald Christie, con quien tendría una hija, Rosalind.

    Cuatro años antes había vivido uno de los episodios más incómodos de su vida pública.
    En 1926, tras el colapso de su matrimonio con Archibald Christie, desapareció durante once días.
    Su coche apareció abandonado y el país entero entró en estado de alarma.
    Hubo búsquedas, titulares diarios y teorías de todo tipo: suicidio, fuga planificada, amnesia.
    La prensa la convirtió en un caso nacional.

    Cuando finalmente fue localizada en un hotel de Harrogate, registrada con otro nombre, no ofreció una explicación clara.
    Nunca llegó a cerrarse del todo aquel vacío, y precisamente por eso el episodio la persiguió durante años.
    A partir de ahí, su vida dejó de ser completamente privada.
    Inglaterra se le volvió más ruidosa, más vigilante, más difícil de habitar.

    Por eso Ur no era solo un viaje arqueológico.
    Era una huida elegante hacia algo más respirable.

    En ese escenario apareció Max Mallowan.
    Veintiséis años, asistente de arqueología, piel curtida por el sol y esa pasión casi infantil por lo que otros solo veían como restos.
    Él hablaba de cerámica y civilizaciones como si siguieran respirando bajo tierra.
    No trató a Agatha como a una celebridad ni ella a él como a un chico sin experiencia.

    Hablaron durante horas.
    Sin prisas, sin máscaras.
    Y algo se quedó enganchado entre los dos, aunque ninguno lo dijera en voz alta.

    Cuando la campaña arqueológica terminó, Max la visitó en Inglaterra.
    Pasearon por los páramos, bajo una lluvia fina que lo empapaba todo.
    Él se detuvo, la miró y le pidió matrimonio.

    Ella dijo que no.

    No una vez.
    Durante horas.
    Le habló de la diferencia de edad, de los rumores, de lo que diría la gente, de lo fácil que era equivocarse otra vez.
    En realidad, lo que pesaba era el miedo.

    Max no cedió.
    Le dijo que no estaba allí por una idea de ella, ni por lo que representaba, sino por ella misma.

    Y algo en esa insistencia sencilla terminó por romper la resistencia.

    En septiembre de 1930 se casaron.

    Lo que vino después no fue un cuento idealizado, sino una convivencia larga y real.
    Recorrieron juntos excavaciones en Oriente Medio durante años.
    Ella no fue una figura decorativa: fotografiaba, limpiaba, clasificaba piezas y desarrolló incluso una habilidad casi quirúrgica para restaurar objetos delicados.
    Parte de sus ingresos literarios financiaron trabajos arqueológicos de Max.

    Él, con el tiempo, reconocería que la paciencia de Agatha, su forma de observar sin prisa, encajaba perfectamente con el trabajo de excavar el pasado.

    La guerra los separó durante temporadas, pero se escribieron constantemente.
    El vínculo no se debilitó.
    Se sostuvo en cartas, rutinas y una complicidad que no necesitaba demasiada explicación.

    Durante ese periodo, Agatha siguió escribiendo sin descanso.
    Publicó decenas de novelas, entre ellas las que nacieron directamente de sus experiencias en Oriente Medio: "Asesinato en Mesopotamia", "Muerte en el Nilo" o "Cita con la muerte".
    El polvo, el calor y la sensación de ruinas vivas se colaron en su literatura de forma inevitable.

    Cuando recibió el reconocimiento como Dama Comendadora del Imperio Británico, y Max fue nombrado caballero años después, ya no sorprendía a nadie que siguieran juntos.

    Agatha murió en 1976.
    Dejó detrás una obra enorme: sesenta y seis novelas, incontables relatos y una forma muy concreta de entender el misterio humano.
    Max murió dos años después.
    Ambos están enterrados juntos en Oxfordshire.

    La mujer que había llegado a Ur con la sensación de estar saliendo de un fracaso público terminó construyendo una vida larga, estable y creativa, lejos del ruido que casi la define.
    Y quizá su decisión más importante no fue escribir un libro famoso, sino atreverse a no dejar que el miedo eligiera por ella.

    Antes de todo eso, su historia venía de lejos.
    Nació en 1890 en Torquay, en una familia sin grandes ostentaciones pero con una infancia marcada por la imaginación.
    Educada en casa, lectora precoz, creció entre juegos inventados y una sensibilidad muy propia para observar lo cotidiano.

    Su primera novela, "El misterioso caso de Styles", empezó a darle forma a su carrera ya en la adultez.
    Tenía treinta años cuando Poirot apareció por primera vez.

    Y, de algún modo, todo encaja: la niña que aprendió a leer sola, la enfermera que descubrió venenos, la mujer que desapareció de la prensa durante días, la escritora que convirtió el crimen en arte, y la persona que un día decidió aceptar una propuesta en medio de los páramos.

    No fue una vida perfecta.
    Fue una vida sostenida, reconstruida y elegida más de una vez.

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    “𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎” (𝟷𝟿𝟽𝟿).
    𝐸𝑠 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑒𝑙𝑖́𝑐𝑢𝑙𝑎 𝑏𝑟𝑖𝑡𝑎́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑡𝑎𝑔𝑜𝑛𝑖𝑧𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑉𝑎𝑛𝑒𝑠𝑠𝑎 𝑅𝑒𝑑𝑔𝑟𝑎𝑣𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎 𝐶𝘩𝑟𝑖𝑠𝑡𝑖𝑒, 𝐷𝑢𝑠𝑡𝑖𝑛 𝐻𝑜𝑓𝑓𝑚𝑎𝑛 𝑦 𝑇𝑖𝑚𝑜𝑡𝘩𝑦 𝐷𝑎𝑙𝑡𝑜𝑛.
    𝑆𝑒 𝑐𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑓𝑎𝑚𝑜𝑠𝑎 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑝𝑎𝑟𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝟷𝟷 𝑑𝑖́𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝟷𝟿𝟸𝟼, 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑒𝑝𝑖𝑠𝑜𝑑𝑖𝑜𝑠 𝑚𝑎́𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑠𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑣𝑖𝑑𝑎.
    𝑇𝑖𝑒𝑛𝑒 𝑢𝑛 𝑒𝑛𝑓𝑜𝑞𝑢𝑒 𝑏𝑎𝑠𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑑𝑟𝑎𝑚𝑎́𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑦 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑢𝑙𝑎𝑡𝑖𝑣𝑜, 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑜𝑐𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙 𝑒𝑠𝑡𝑟𝑖𝑐𝑡𝑜.

    youtube.com/watch?v=O5N864-tQ_c

    #agathachristie #maxmallowan #historia #literatura #arqueologia #biografia #novela #escritoras #egiptologia #arqueologos #misterio

  11. 🧿 𝑬𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒓𝒖𝒊𝒏𝒂𝒔 𝒚 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 🧿

    Marzo de 1930, Ur, en lo que hoy es Irak.
    Polvo, calor seco y una ciudad enterrada que llevaba miles de años esperando ser escuchada.
    Entre aquellas ruinas caminaba Agatha Christie, cuarenta años, divorciada, famosa en medio mundo y, al mismo tiempo, bastante rota por dentro como para que el silencio del desierto le pareciera una forma de descanso.

    En 1914 se casó con Archibald Christie, con quien tendría una hija, Rosalind.

    Cuatro años antes había vivido uno de los episodios más incómodos de su vida pública.
    En 1926, tras el colapso de su matrimonio con Archibald Christie, desapareció durante once días.
    Su coche apareció abandonado y el país entero entró en estado de alarma.
    Hubo búsquedas, titulares diarios y teorías de todo tipo: suicidio, fuga planificada, amnesia.
    La prensa la convirtió en un caso nacional.

    Cuando finalmente fue localizada en un hotel de Harrogate, registrada con otro nombre, no ofreció una explicación clara.
    Nunca llegó a cerrarse del todo aquel vacío, y precisamente por eso el episodio la persiguió durante años.
    A partir de ahí, su vida dejó de ser completamente privada.
    Inglaterra se le volvió más ruidosa, más vigilante, más difícil de habitar.

    Por eso Ur no era solo un viaje arqueológico.
    Era una huida elegante hacia algo más respirable.

    En ese escenario apareció Max Mallowan.
    Veintiséis años, asistente de arqueología, piel curtida por el sol y esa pasión casi infantil por lo que otros solo veían como restos.
    Él hablaba de cerámica y civilizaciones como si siguieran respirando bajo tierra.
    No trató a Agatha como a una celebridad ni ella a él como a un chico sin experiencia.

    Hablaron durante horas.
    Sin prisas, sin máscaras.
    Y algo se quedó enganchado entre los dos, aunque ninguno lo dijera en voz alta.

    Cuando la campaña arqueológica terminó, Max la visitó en Inglaterra.
    Pasearon por los páramos, bajo una lluvia fina que lo empapaba todo.
    Él se detuvo, la miró y le pidió matrimonio.

    Ella dijo que no.

    No una vez.
    Durante horas.
    Le habló de la diferencia de edad, de los rumores, de lo que diría la gente, de lo fácil que era equivocarse otra vez.
    En realidad, lo que pesaba era el miedo.

    Max no cedió.
    Le dijo que no estaba allí por una idea de ella, ni por lo que representaba, sino por ella misma.

    Y algo en esa insistencia sencilla terminó por romper la resistencia.

    En septiembre de 1930 se casaron.

    Lo que vino después no fue un cuento idealizado, sino una convivencia larga y real.
    Recorrieron juntos excavaciones en Oriente Medio durante años.
    Ella no fue una figura decorativa: fotografiaba, limpiaba, clasificaba piezas y desarrolló incluso una habilidad casi quirúrgica para restaurar objetos delicados.
    Parte de sus ingresos literarios financiaron trabajos arqueológicos de Max.

    Él, con el tiempo, reconocería que la paciencia de Agatha, su forma de observar sin prisa, encajaba perfectamente con el trabajo de excavar el pasado.

    La guerra los separó durante temporadas, pero se escribieron constantemente.
    El vínculo no se debilitó.
    Se sostuvo en cartas, rutinas y una complicidad que no necesitaba demasiada explicación.

    Durante ese periodo, Agatha siguió escribiendo sin descanso.
    Publicó decenas de novelas, entre ellas las que nacieron directamente de sus experiencias en Oriente Medio: "Asesinato en Mesopotamia", "Muerte en el Nilo" o "Cita con la muerte".
    El polvo, el calor y la sensación de ruinas vivas se colaron en su literatura de forma inevitable.

    Cuando recibió el reconocimiento como Dama Comendadora del Imperio Británico, y Max fue nombrado caballero años después, ya no sorprendía a nadie que siguieran juntos.

    Agatha murió en 1976.
    Dejó detrás una obra enorme: sesenta y seis novelas, incontables relatos y una forma muy concreta de entender el misterio humano.
    Max murió dos años después.
    Ambos están enterrados juntos en Oxfordshire.

    La mujer que había llegado a Ur con la sensación de estar saliendo de un fracaso público terminó construyendo una vida larga, estable y creativa, lejos del ruido que casi la define.
    Y quizá su decisión más importante no fue escribir un libro famoso, sino atreverse a no dejar que el miedo eligiera por ella.

    Antes de todo eso, su historia venía de lejos.
    Nació en 1890 en Torquay, en una familia sin grandes ostentaciones pero con una infancia marcada por la imaginación.
    Educada en casa, lectora precoz, creció entre juegos inventados y una sensibilidad muy propia para observar lo cotidiano.

    Su primera novela, "El misterioso caso de Styles", empezó a darle forma a su carrera ya en la adultez.
    Tenía treinta años cuando Poirot apareció por primera vez.

    Y, de algún modo, todo encaja: la niña que aprendió a leer sola, la enfermera que descubrió venenos, la mujer que desapareció de la prensa durante días, la escritora que convirtió el crimen en arte, y la persona que un día decidió aceptar una propuesta en medio de los páramos.

    No fue una vida perfecta.
    Fue una vida sostenida, reconstruida y elegida más de una vez.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    “𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎” (𝟷𝟿𝟽𝟿).
    𝐸𝑠 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑒𝑙𝑖́𝑐𝑢𝑙𝑎 𝑏𝑟𝑖𝑡𝑎́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑡𝑎𝑔𝑜𝑛𝑖𝑧𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑉𝑎𝑛𝑒𝑠𝑠𝑎 𝑅𝑒𝑑𝑔𝑟𝑎𝑣𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎 𝐶𝘩𝑟𝑖𝑠𝑡𝑖𝑒, 𝐷𝑢𝑠𝑡𝑖𝑛 𝐻𝑜𝑓𝑓𝑚𝑎𝑛 𝑦 𝑇𝑖𝑚𝑜𝑡𝘩𝑦 𝐷𝑎𝑙𝑡𝑜𝑛.
    𝑆𝑒 𝑐𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑓𝑎𝑚𝑜𝑠𝑎 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑝𝑎𝑟𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝟷𝟷 𝑑𝑖́𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝟷𝟿𝟸𝟼, 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑒𝑝𝑖𝑠𝑜𝑑𝑖𝑜𝑠 𝑚𝑎́𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑠𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑣𝑖𝑑𝑎.
    𝑇𝑖𝑒𝑛𝑒 𝑢𝑛 𝑒𝑛𝑓𝑜𝑞𝑢𝑒 𝑏𝑎𝑠𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑑𝑟𝑎𝑚𝑎́𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑦 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑢𝑙𝑎𝑡𝑖𝑣𝑜, 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑜𝑐𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙 𝑒𝑠𝑡𝑟𝑖𝑐𝑡𝑜.

    youtube.com/watch?v=O5N864-tQ_c

    #agathachristie #maxmallowan #historia #literatura #arqueologia #biografia #novela #escritoras #egiptologia #arqueologos #misterio

  12. 🧿 𝑬𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒓𝒖𝒊𝒏𝒂𝒔 𝒚 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 🧿

    Marzo de 1930, Ur, en lo que hoy es Irak.
    Polvo, calor seco y una ciudad enterrada que llevaba miles de años esperando ser escuchada.
    Entre aquellas ruinas caminaba Agatha Christie, cuarenta años, divorciada, famosa en medio mundo y, al mismo tiempo, bastante rota por dentro como para que el silencio del desierto le pareciera una forma de descanso.

    En 1914 se casó con Archibald Christie, con quien tendría una hija, Rosalind.

    Cuatro años antes había vivido uno de los episodios más incómodos de su vida pública.
    En 1926, tras el colapso de su matrimonio con Archibald Christie, desapareció durante once días.
    Su coche apareció abandonado y el país entero entró en estado de alarma.
    Hubo búsquedas, titulares diarios y teorías de todo tipo: suicidio, fuga planificada, amnesia.
    La prensa la convirtió en un caso nacional.

    Cuando finalmente fue localizada en un hotel de Harrogate, registrada con otro nombre, no ofreció una explicación clara.
    Nunca llegó a cerrarse del todo aquel vacío, y precisamente por eso el episodio la persiguió durante años.
    A partir de ahí, su vida dejó de ser completamente privada.
    Inglaterra se le volvió más ruidosa, más vigilante, más difícil de habitar.

    Por eso Ur no era solo un viaje arqueológico.
    Era una huida elegante hacia algo más respirable.

    En ese escenario apareció Max Mallowan.
    Veintiséis años, asistente de arqueología, piel curtida por el sol y esa pasión casi infantil por lo que otros solo veían como restos.
    Él hablaba de cerámica y civilizaciones como si siguieran respirando bajo tierra.
    No trató a Agatha como a una celebridad ni ella a él como a un chico sin experiencia.

    Hablaron durante horas.
    Sin prisas, sin máscaras.
    Y algo se quedó enganchado entre los dos, aunque ninguno lo dijera en voz alta.

    Cuando la campaña arqueológica terminó, Max la visitó en Inglaterra.
    Pasearon por los páramos, bajo una lluvia fina que lo empapaba todo.
    Él se detuvo, la miró y le pidió matrimonio.

    Ella dijo que no.

    No una vez.
    Durante horas.
    Le habló de la diferencia de edad, de los rumores, de lo que diría la gente, de lo fácil que era equivocarse otra vez.
    En realidad, lo que pesaba era el miedo.

    Max no cedió.
    Le dijo que no estaba allí por una idea de ella, ni por lo que representaba, sino por ella misma.

    Y algo en esa insistencia sencilla terminó por romper la resistencia.

    En septiembre de 1930 se casaron.

    Lo que vino después no fue un cuento idealizado, sino una convivencia larga y real.
    Recorrieron juntos excavaciones en Oriente Medio durante años.
    Ella no fue una figura decorativa: fotografiaba, limpiaba, clasificaba piezas y desarrolló incluso una habilidad casi quirúrgica para restaurar objetos delicados.
    Parte de sus ingresos literarios financiaron trabajos arqueológicos de Max.

    Él, con el tiempo, reconocería que la paciencia de Agatha, su forma de observar sin prisa, encajaba perfectamente con el trabajo de excavar el pasado.

    La guerra los separó durante temporadas, pero se escribieron constantemente.
    El vínculo no se debilitó.
    Se sostuvo en cartas, rutinas y una complicidad que no necesitaba demasiada explicación.

    Durante ese periodo, Agatha siguió escribiendo sin descanso.
    Publicó decenas de novelas, entre ellas las que nacieron directamente de sus experiencias en Oriente Medio: "Asesinato en Mesopotamia", "Muerte en el Nilo" o "Cita con la muerte".
    El polvo, el calor y la sensación de ruinas vivas se colaron en su literatura de forma inevitable.

    Cuando recibió el reconocimiento como Dama Comendadora del Imperio Británico, y Max fue nombrado caballero años después, ya no sorprendía a nadie que siguieran juntos.

    Agatha murió en 1976.
    Dejó detrás una obra enorme: sesenta y seis novelas, incontables relatos y una forma muy concreta de entender el misterio humano.
    Max murió dos años después.
    Ambos están enterrados juntos en Oxfordshire.

    La mujer que había llegado a Ur con la sensación de estar saliendo de un fracaso público terminó construyendo una vida larga, estable y creativa, lejos del ruido que casi la define.
    Y quizá su decisión más importante no fue escribir un libro famoso, sino atreverse a no dejar que el miedo eligiera por ella.

    Antes de todo eso, su historia venía de lejos.
    Nació en 1890 en Torquay, en una familia sin grandes ostentaciones pero con una infancia marcada por la imaginación.
    Educada en casa, lectora precoz, creció entre juegos inventados y una sensibilidad muy propia para observar lo cotidiano.

    Su primera novela, "El misterioso caso de Styles", empezó a darle forma a su carrera ya en la adultez.
    Tenía treinta años cuando Poirot apareció por primera vez.

    Y, de algún modo, todo encaja: la niña que aprendió a leer sola, la enfermera que descubrió venenos, la mujer que desapareció de la prensa durante días, la escritora que convirtió el crimen en arte, y la persona que un día decidió aceptar una propuesta en medio de los páramos.

    No fue una vida perfecta.
    Fue una vida sostenida, reconstruida y elegida más de una vez.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    “𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎” (𝟷𝟿𝟽𝟿).
    𝐸𝑠 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑒𝑙𝑖́𝑐𝑢𝑙𝑎 𝑏𝑟𝑖𝑡𝑎́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑡𝑎𝑔𝑜𝑛𝑖𝑧𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑉𝑎𝑛𝑒𝑠𝑠𝑎 𝑅𝑒𝑑𝑔𝑟𝑎𝑣𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎 𝐶𝘩𝑟𝑖𝑠𝑡𝑖𝑒, 𝐷𝑢𝑠𝑡𝑖𝑛 𝐻𝑜𝑓𝑓𝑚𝑎𝑛 𝑦 𝑇𝑖𝑚𝑜𝑡𝘩𝑦 𝐷𝑎𝑙𝑡𝑜𝑛.
    𝑆𝑒 𝑐𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑓𝑎𝑚𝑜𝑠𝑎 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑝𝑎𝑟𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝟷𝟷 𝑑𝑖́𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝟷𝟿𝟸𝟼, 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑒𝑝𝑖𝑠𝑜𝑑𝑖𝑜𝑠 𝑚𝑎́𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑠𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑣𝑖𝑑𝑎.
    𝑇𝑖𝑒𝑛𝑒 𝑢𝑛 𝑒𝑛𝑓𝑜𝑞𝑢𝑒 𝑏𝑎𝑠𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑑𝑟𝑎𝑚𝑎́𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑦 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑢𝑙𝑎𝑡𝑖𝑣𝑜, 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑜𝑐𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙 𝑒𝑠𝑡𝑟𝑖𝑐𝑡𝑜.

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  13. No sé si he hecho bien comprando Ulises de James Joyce.
    En. Está edición de Navona tiene unas mil páginas. Dicen, que la traducción es muy buena, pero no le quita lo de ser un tocho para suceder solo en un día...
    #JamesJoyce #UlisesJamesJoyce #novela #libros #books #literatura #obrasclássicas

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  18. #literatura #literature #novela #prosa #narrative #narrativa #victorhugo #literaturafrancesa #literaturefrancaise
    Autor: #VictorHugo ✒️📖✒️
    Libro: "Los miserables".
    «No temamos nunca ni a los ladrones ni a los asesinos: esos son los peligros exteriores, los pequeños peligros. Las preocupaciones, esas son los ladrones; los vicios, esos son los asesinos. Los grandes peligros existen dentro de nosotros. ¿Qué importa lo que amenaza a nuestra cabeza o a nuestra bolsa? Pensemos con preferencia en lo que amenaza a nuestra alma.»

  19. #literatura #novela #prosa #narrativa #literaturaestadounidense
    Autor: #HenryMiller ✒️📖✒️
    «La vida sigue, ya seamos cobardes o héroes. La vida no tiene otra disciplina que imponer, si tan solo nos diéramos cuenta que debemos aceptarla sin cuestionarla. Todo lo que cerramos a los ojos, todo lo que rehuimos, todo lo que negamos, denigramos o despreciamos, sirve para derrotarnos al final. Lo que parece desagradable, doloroso, malvado, puede convertirse en una fuente de belleza, alegría y fortaleza si se enfrenta con una mente abierta. Cada momento es un momento de oro para quien tiene la visión de reconocerlo como tal.»

  20. Esteban Pérez Bolívar @estebanperezbolivar.wordpress.com@estebanperezbolivar.wordpress.com ·

    ¿Recuerdas a Simón, el gato del Amethyst?

    De un viejo programa de radio digital a una novela de 71.000 palabras

    Hace años, en Zafarrancho Pódcast, conté la historia de un pequeño gato embarcado en un buque de guerra británico atrapado en la guerra civil china.

    Algunos quizá la recordéis. Era la aventura de Simón, el gato del HMS Amethyst.

    Aquel episodio incluía un cuento narrado de unas 17.000 palabras. Una historia breve, escrita casi como una leyenda marinera para ser escuchada de noche, con el mar y las turbinas sonando de fondo.

    Pero con el tiempo me di cuenta de que aquella historia merecía algo más, mucho más, porque junto al gato había un barco aislado en un río hostil con una dotación atrapada lejos de casa.

    También había bombardeos, miedo, cansancio, incendios, guardias nocturnas, camaradería y supervivencia. Era el marco de uno de los episodios más extraños y olvidados de la historia naval del siglo XX: el Incidente del Yangtsé de 1949.

    Así nació El marinero de siete vidas.

    La obra no es una simple ampliación del viejo cuento, es una novela completamente desarrollada de más de 71.000 palabras, reescrita desde cero, con nuevos personajes, nuevas escenas, una ambientación mucho más rica y una reconstrucción mucho más cuidada de la vida a bordo del HMS Amethyst y de las batallas, que fueron muchas y dinámicas.

    Durante estos años he trabajado para convertir aquella vieja narración radiofónica en una auténtica e inmersiva novela naval en la que el lector pudiera sentir los pasillos claustrofóbicos del barco; el calor de máquinas; la tensión de los bombardeos y el agobiante cautiverio en el Yangtsé.

    También quería que el lector participara de esos momentos humanos que surgen incluso en medio del peligro.

    Y, por supuesto, quería que Simón abandonara su rol de gato famoso y se conviertiera en un personaje pleno, sin caer en el cliché de la antropomorfización.

    La novela ya está disponible en Amazon. Haz clic en la portada situada al final de esta nota.

    Si escuchaste aquel viejo programa, quizá ahora tengas curiosidad por descubrir en qué terminó convirtiéndose aquella historia, porque este es uno de esos casos en los que una aventura tarda años en encontrar su forma definitiva.

    Esteban Pérez Bolívar

    #Amazon #aventura #barcos #basado #bélica #Bolívar #Carmen #China #Día #editorial #editoriales #Escritura #Esteban #Federico #Feria #Guerra #hechos #histórica #histórico #historia #libro #Libros #librosrecomendados #literario #literatura #madrid #marítimo #Marina #Militare #naval #Navy #náutica #novela #Pérez #reales #Reino #Royal #Segunda #sorteo #Supervielle #Taiwán #UK #Unido #US #Zafarrancho
  21. #literatura #literature #novela #Novelle #literaturafrancesa #literaturefrancaise
    Autor: #VictorHugo ✒️📖✒️
    «¿Sabe cuál es mi enfermedad? La Utopía. ¿Sabe cuál es la suya? La rutina. La Utopía es el porvenir que se esfuerza en nacer. La rutina es el pasado que se obstina en seguir viviendo.»

  22. Un 24 de abril muere en Cuatretondeta, Alicante, donde también había nacido,
    🖋️ Rafael Pérez y Pérez (1891-1984)
    Ahora en el olvido, en España fue un famosísimo escritor de #NovelaRomántica
    Traducido y llevado al cine. Vendió millones de #NovelasDeBolsillo.
    Detalle curioso, una novela suya,
    📖 Los cien caballeros de Isabel la Católica
    inspiró al histórico del #CómicEspañol, Manuel Gago, la creación de, 'El Guerrero del Antifaz', mítico personaje de los #tebeos.
    #Novela #LiteraturaPopular #CulturaPopular #Bolsilibro