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  1. 🧿 𝑬𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒓𝒖𝒊𝒏𝒂𝒔 𝒚 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 🧿

    Marzo de 1930, Ur, en lo que hoy es Irak.
    Polvo, calor seco y una ciudad enterrada que llevaba miles de años esperando ser escuchada.
    Entre aquellas ruinas caminaba Agatha Christie, cuarenta años, divorciada, famosa en medio mundo y, al mismo tiempo, bastante rota por dentro como para que el silencio del desierto le pareciera una forma de descanso.

    En 1914 se casó con Archibald Christie, con quien tendría una hija, Rosalind.

    Cuatro años antes había vivido uno de los episodios más incómodos de su vida pública.
    En 1926, tras el colapso de su matrimonio con Archibald Christie, desapareció durante once días.
    Su coche apareció abandonado y el país entero entró en estado de alarma.
    Hubo búsquedas, titulares diarios y teorías de todo tipo: suicidio, fuga planificada, amnesia.
    La prensa la convirtió en un caso nacional.

    Cuando finalmente fue localizada en un hotel de Harrogate, registrada con otro nombre, no ofreció una explicación clara.
    Nunca llegó a cerrarse del todo aquel vacío, y precisamente por eso el episodio la persiguió durante años.
    A partir de ahí, su vida dejó de ser completamente privada.
    Inglaterra se le volvió más ruidosa, más vigilante, más difícil de habitar.

    Por eso Ur no era solo un viaje arqueológico.
    Era una huida elegante hacia algo más respirable.

    En ese escenario apareció Max Mallowan.
    Veintiséis años, asistente de arqueología, piel curtida por el sol y esa pasión casi infantil por lo que otros solo veían como restos.
    Él hablaba de cerámica y civilizaciones como si siguieran respirando bajo tierra.
    No trató a Agatha como a una celebridad ni ella a él como a un chico sin experiencia.

    Hablaron durante horas.
    Sin prisas, sin máscaras.
    Y algo se quedó enganchado entre los dos, aunque ninguno lo dijera en voz alta.

    Cuando la campaña arqueológica terminó, Max la visitó en Inglaterra.
    Pasearon por los páramos, bajo una lluvia fina que lo empapaba todo.
    Él se detuvo, la miró y le pidió matrimonio.

    Ella dijo que no.

    No una vez.
    Durante horas.
    Le habló de la diferencia de edad, de los rumores, de lo que diría la gente, de lo fácil que era equivocarse otra vez.
    En realidad, lo que pesaba era el miedo.

    Max no cedió.
    Le dijo que no estaba allí por una idea de ella, ni por lo que representaba, sino por ella misma.

    Y algo en esa insistencia sencilla terminó por romper la resistencia.

    En septiembre de 1930 se casaron.

    Lo que vino después no fue un cuento idealizado, sino una convivencia larga y real.
    Recorrieron juntos excavaciones en Oriente Medio durante años.
    Ella no fue una figura decorativa: fotografiaba, limpiaba, clasificaba piezas y desarrolló incluso una habilidad casi quirúrgica para restaurar objetos delicados.
    Parte de sus ingresos literarios financiaron trabajos arqueológicos de Max.

    Él, con el tiempo, reconocería que la paciencia de Agatha, su forma de observar sin prisa, encajaba perfectamente con el trabajo de excavar el pasado.

    La guerra los separó durante temporadas, pero se escribieron constantemente.
    El vínculo no se debilitó.
    Se sostuvo en cartas, rutinas y una complicidad que no necesitaba demasiada explicación.

    Durante ese periodo, Agatha siguió escribiendo sin descanso.
    Publicó decenas de novelas, entre ellas las que nacieron directamente de sus experiencias en Oriente Medio: "Asesinato en Mesopotamia", "Muerte en el Nilo" o "Cita con la muerte".
    El polvo, el calor y la sensación de ruinas vivas se colaron en su literatura de forma inevitable.

    Cuando recibió el reconocimiento como Dama Comendadora del Imperio Británico, y Max fue nombrado caballero años después, ya no sorprendía a nadie que siguieran juntos.

    Agatha murió en 1976.
    Dejó detrás una obra enorme: sesenta y seis novelas, incontables relatos y una forma muy concreta de entender el misterio humano.
    Max murió dos años después.
    Ambos están enterrados juntos en Oxfordshire.

    La mujer que había llegado a Ur con la sensación de estar saliendo de un fracaso público terminó construyendo una vida larga, estable y creativa, lejos del ruido que casi la define.
    Y quizá su decisión más importante no fue escribir un libro famoso, sino atreverse a no dejar que el miedo eligiera por ella.

    Antes de todo eso, su historia venía de lejos.
    Nació en 1890 en Torquay, en una familia sin grandes ostentaciones pero con una infancia marcada por la imaginación.
    Educada en casa, lectora precoz, creció entre juegos inventados y una sensibilidad muy propia para observar lo cotidiano.

    Su primera novela, "El misterioso caso de Styles", empezó a darle forma a su carrera ya en la adultez.
    Tenía treinta años cuando Poirot apareció por primera vez.

    Y, de algún modo, todo encaja: la niña que aprendió a leer sola, la enfermera que descubrió venenos, la mujer que desapareció de la prensa durante días, la escritora que convirtió el crimen en arte, y la persona que un día decidió aceptar una propuesta en medio de los páramos.

    No fue una vida perfecta.
    Fue una vida sostenida, reconstruida y elegida más de una vez.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    “𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎” (𝟷𝟿𝟽𝟿).
    𝐸𝑠 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑒𝑙𝑖́𝑐𝑢𝑙𝑎 𝑏𝑟𝑖𝑡𝑎́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑡𝑎𝑔𝑜𝑛𝑖𝑧𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑉𝑎𝑛𝑒𝑠𝑠𝑎 𝑅𝑒𝑑𝑔𝑟𝑎𝑣𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎 𝐶𝘩𝑟𝑖𝑠𝑡𝑖𝑒, 𝐷𝑢𝑠𝑡𝑖𝑛 𝐻𝑜𝑓𝑓𝑚𝑎𝑛 𝑦 𝑇𝑖𝑚𝑜𝑡𝘩𝑦 𝐷𝑎𝑙𝑡𝑜𝑛.
    𝑆𝑒 𝑐𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑓𝑎𝑚𝑜𝑠𝑎 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑝𝑎𝑟𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝟷𝟷 𝑑𝑖́𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝟷𝟿𝟸𝟼, 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑒𝑝𝑖𝑠𝑜𝑑𝑖𝑜𝑠 𝑚𝑎́𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑠𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑣𝑖𝑑𝑎.
    𝑇𝑖𝑒𝑛𝑒 𝑢𝑛 𝑒𝑛𝑓𝑜𝑞𝑢𝑒 𝑏𝑎𝑠𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑑𝑟𝑎𝑚𝑎́𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑦 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑢𝑙𝑎𝑡𝑖𝑣𝑜, 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑜𝑐𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙 𝑒𝑠𝑡𝑟𝑖𝑐𝑡𝑜.

    youtube.com/watch?v=O5N864-tQ_c

    #agathachristie #maxmallowan #historia #literatura #arqueologia #biografia #novela #escritoras #egiptologia #arqueologos #misterio

  2. 🧿 𝑬𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒓𝒖𝒊𝒏𝒂𝒔 𝒚 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 🧿

    Marzo de 1930, Ur, en lo que hoy es Irak.
    Polvo, calor seco y una ciudad enterrada que llevaba miles de años esperando ser escuchada.
    Entre aquellas ruinas caminaba Agatha Christie, cuarenta años, divorciada, famosa en medio mundo y, al mismo tiempo, bastante rota por dentro como para que el silencio del desierto le pareciera una forma de descanso.

    En 1914 se casó con Archibald Christie, con quien tendría una hija, Rosalind.

    Cuatro años antes había vivido uno de los episodios más incómodos de su vida pública.
    En 1926, tras el colapso de su matrimonio con Archibald Christie, desapareció durante once días.
    Su coche apareció abandonado y el país entero entró en estado de alarma.
    Hubo búsquedas, titulares diarios y teorías de todo tipo: suicidio, fuga planificada, amnesia.
    La prensa la convirtió en un caso nacional.

    Cuando finalmente fue localizada en un hotel de Harrogate, registrada con otro nombre, no ofreció una explicación clara.
    Nunca llegó a cerrarse del todo aquel vacío, y precisamente por eso el episodio la persiguió durante años.
    A partir de ahí, su vida dejó de ser completamente privada.
    Inglaterra se le volvió más ruidosa, más vigilante, más difícil de habitar.

    Por eso Ur no era solo un viaje arqueológico.
    Era una huida elegante hacia algo más respirable.

    En ese escenario apareció Max Mallowan.
    Veintiséis años, asistente de arqueología, piel curtida por el sol y esa pasión casi infantil por lo que otros solo veían como restos.
    Él hablaba de cerámica y civilizaciones como si siguieran respirando bajo tierra.
    No trató a Agatha como a una celebridad ni ella a él como a un chico sin experiencia.

    Hablaron durante horas.
    Sin prisas, sin máscaras.
    Y algo se quedó enganchado entre los dos, aunque ninguno lo dijera en voz alta.

    Cuando la campaña arqueológica terminó, Max la visitó en Inglaterra.
    Pasearon por los páramos, bajo una lluvia fina que lo empapaba todo.
    Él se detuvo, la miró y le pidió matrimonio.

    Ella dijo que no.

    No una vez.
    Durante horas.
    Le habló de la diferencia de edad, de los rumores, de lo que diría la gente, de lo fácil que era equivocarse otra vez.
    En realidad, lo que pesaba era el miedo.

    Max no cedió.
    Le dijo que no estaba allí por una idea de ella, ni por lo que representaba, sino por ella misma.

    Y algo en esa insistencia sencilla terminó por romper la resistencia.

    En septiembre de 1930 se casaron.

    Lo que vino después no fue un cuento idealizado, sino una convivencia larga y real.
    Recorrieron juntos excavaciones en Oriente Medio durante años.
    Ella no fue una figura decorativa: fotografiaba, limpiaba, clasificaba piezas y desarrolló incluso una habilidad casi quirúrgica para restaurar objetos delicados.
    Parte de sus ingresos literarios financiaron trabajos arqueológicos de Max.

    Él, con el tiempo, reconocería que la paciencia de Agatha, su forma de observar sin prisa, encajaba perfectamente con el trabajo de excavar el pasado.

    La guerra los separó durante temporadas, pero se escribieron constantemente.
    El vínculo no se debilitó.
    Se sostuvo en cartas, rutinas y una complicidad que no necesitaba demasiada explicación.

    Durante ese periodo, Agatha siguió escribiendo sin descanso.
    Publicó decenas de novelas, entre ellas las que nacieron directamente de sus experiencias en Oriente Medio: "Asesinato en Mesopotamia", "Muerte en el Nilo" o "Cita con la muerte".
    El polvo, el calor y la sensación de ruinas vivas se colaron en su literatura de forma inevitable.

    Cuando recibió el reconocimiento como Dama Comendadora del Imperio Británico, y Max fue nombrado caballero años después, ya no sorprendía a nadie que siguieran juntos.

    Agatha murió en 1976.
    Dejó detrás una obra enorme: sesenta y seis novelas, incontables relatos y una forma muy concreta de entender el misterio humano.
    Max murió dos años después.
    Ambos están enterrados juntos en Oxfordshire.

    La mujer que había llegado a Ur con la sensación de estar saliendo de un fracaso público terminó construyendo una vida larga, estable y creativa, lejos del ruido que casi la define.
    Y quizá su decisión más importante no fue escribir un libro famoso, sino atreverse a no dejar que el miedo eligiera por ella.

    Antes de todo eso, su historia venía de lejos.
    Nació en 1890 en Torquay, en una familia sin grandes ostentaciones pero con una infancia marcada por la imaginación.
    Educada en casa, lectora precoz, creció entre juegos inventados y una sensibilidad muy propia para observar lo cotidiano.

    Su primera novela, "El misterioso caso de Styles", empezó a darle forma a su carrera ya en la adultez.
    Tenía treinta años cuando Poirot apareció por primera vez.

    Y, de algún modo, todo encaja: la niña que aprendió a leer sola, la enfermera que descubrió venenos, la mujer que desapareció de la prensa durante días, la escritora que convirtió el crimen en arte, y la persona que un día decidió aceptar una propuesta en medio de los páramos.

    No fue una vida perfecta.
    Fue una vida sostenida, reconstruida y elegida más de una vez.

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    “𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎” (𝟷𝟿𝟽𝟿).
    𝐸𝑠 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑒𝑙𝑖́𝑐𝑢𝑙𝑎 𝑏𝑟𝑖𝑡𝑎́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑡𝑎𝑔𝑜𝑛𝑖𝑧𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑉𝑎𝑛𝑒𝑠𝑠𝑎 𝑅𝑒𝑑𝑔𝑟𝑎𝑣𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎 𝐶𝘩𝑟𝑖𝑠𝑡𝑖𝑒, 𝐷𝑢𝑠𝑡𝑖𝑛 𝐻𝑜𝑓𝑓𝑚𝑎𝑛 𝑦 𝑇𝑖𝑚𝑜𝑡𝘩𝑦 𝐷𝑎𝑙𝑡𝑜𝑛.
    𝑆𝑒 𝑐𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑓𝑎𝑚𝑜𝑠𝑎 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑝𝑎𝑟𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝟷𝟷 𝑑𝑖́𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝟷𝟿𝟸𝟼, 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑒𝑝𝑖𝑠𝑜𝑑𝑖𝑜𝑠 𝑚𝑎́𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑠𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑣𝑖𝑑𝑎.
    𝑇𝑖𝑒𝑛𝑒 𝑢𝑛 𝑒𝑛𝑓𝑜𝑞𝑢𝑒 𝑏𝑎𝑠𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑑𝑟𝑎𝑚𝑎́𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑦 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑢𝑙𝑎𝑡𝑖𝑣𝑜, 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑜𝑐𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙 𝑒𝑠𝑡𝑟𝑖𝑐𝑡𝑜.

    youtube.com/watch?v=O5N864-tQ_c

    #agathachristie #maxmallowan #historia #literatura #arqueologia #biografia #novela #escritoras #egiptologia #arqueologos #misterio

  3. 🧿 𝑬𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒓𝒖𝒊𝒏𝒂𝒔 𝒚 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 🧿

    Marzo de 1930, Ur, en lo que hoy es Irak.
    Polvo, calor seco y una ciudad enterrada que llevaba miles de años esperando ser escuchada.
    Entre aquellas ruinas caminaba Agatha Christie, cuarenta años, divorciada, famosa en medio mundo y, al mismo tiempo, bastante rota por dentro como para que el silencio del desierto le pareciera una forma de descanso.

    En 1914 se casó con Archibald Christie, con quien tendría una hija, Rosalind.

    Cuatro años antes había vivido uno de los episodios más incómodos de su vida pública.
    En 1926, tras el colapso de su matrimonio con Archibald Christie, desapareció durante once días.
    Su coche apareció abandonado y el país entero entró en estado de alarma.
    Hubo búsquedas, titulares diarios y teorías de todo tipo: suicidio, fuga planificada, amnesia.
    La prensa la convirtió en un caso nacional.

    Cuando finalmente fue localizada en un hotel de Harrogate, registrada con otro nombre, no ofreció una explicación clara.
    Nunca llegó a cerrarse del todo aquel vacío, y precisamente por eso el episodio la persiguió durante años.
    A partir de ahí, su vida dejó de ser completamente privada.
    Inglaterra se le volvió más ruidosa, más vigilante, más difícil de habitar.

    Por eso Ur no era solo un viaje arqueológico.
    Era una huida elegante hacia algo más respirable.

    En ese escenario apareció Max Mallowan.
    Veintiséis años, asistente de arqueología, piel curtida por el sol y esa pasión casi infantil por lo que otros solo veían como restos.
    Él hablaba de cerámica y civilizaciones como si siguieran respirando bajo tierra.
    No trató a Agatha como a una celebridad ni ella a él como a un chico sin experiencia.

    Hablaron durante horas.
    Sin prisas, sin máscaras.
    Y algo se quedó enganchado entre los dos, aunque ninguno lo dijera en voz alta.

    Cuando la campaña arqueológica terminó, Max la visitó en Inglaterra.
    Pasearon por los páramos, bajo una lluvia fina que lo empapaba todo.
    Él se detuvo, la miró y le pidió matrimonio.

    Ella dijo que no.

    No una vez.
    Durante horas.
    Le habló de la diferencia de edad, de los rumores, de lo que diría la gente, de lo fácil que era equivocarse otra vez.
    En realidad, lo que pesaba era el miedo.

    Max no cedió.
    Le dijo que no estaba allí por una idea de ella, ni por lo que representaba, sino por ella misma.

    Y algo en esa insistencia sencilla terminó por romper la resistencia.

    En septiembre de 1930 se casaron.

    Lo que vino después no fue un cuento idealizado, sino una convivencia larga y real.
    Recorrieron juntos excavaciones en Oriente Medio durante años.
    Ella no fue una figura decorativa: fotografiaba, limpiaba, clasificaba piezas y desarrolló incluso una habilidad casi quirúrgica para restaurar objetos delicados.
    Parte de sus ingresos literarios financiaron trabajos arqueológicos de Max.

    Él, con el tiempo, reconocería que la paciencia de Agatha, su forma de observar sin prisa, encajaba perfectamente con el trabajo de excavar el pasado.

    La guerra los separó durante temporadas, pero se escribieron constantemente.
    El vínculo no se debilitó.
    Se sostuvo en cartas, rutinas y una complicidad que no necesitaba demasiada explicación.

    Durante ese periodo, Agatha siguió escribiendo sin descanso.
    Publicó decenas de novelas, entre ellas las que nacieron directamente de sus experiencias en Oriente Medio: "Asesinato en Mesopotamia", "Muerte en el Nilo" o "Cita con la muerte".
    El polvo, el calor y la sensación de ruinas vivas se colaron en su literatura de forma inevitable.

    Cuando recibió el reconocimiento como Dama Comendadora del Imperio Británico, y Max fue nombrado caballero años después, ya no sorprendía a nadie que siguieran juntos.

    Agatha murió en 1976.
    Dejó detrás una obra enorme: sesenta y seis novelas, incontables relatos y una forma muy concreta de entender el misterio humano.
    Max murió dos años después.
    Ambos están enterrados juntos en Oxfordshire.

    La mujer que había llegado a Ur con la sensación de estar saliendo de un fracaso público terminó construyendo una vida larga, estable y creativa, lejos del ruido que casi la define.
    Y quizá su decisión más importante no fue escribir un libro famoso, sino atreverse a no dejar que el miedo eligiera por ella.

    Antes de todo eso, su historia venía de lejos.
    Nació en 1890 en Torquay, en una familia sin grandes ostentaciones pero con una infancia marcada por la imaginación.
    Educada en casa, lectora precoz, creció entre juegos inventados y una sensibilidad muy propia para observar lo cotidiano.

    Su primera novela, "El misterioso caso de Styles", empezó a darle forma a su carrera ya en la adultez.
    Tenía treinta años cuando Poirot apareció por primera vez.

    Y, de algún modo, todo encaja: la niña que aprendió a leer sola, la enfermera que descubrió venenos, la mujer que desapareció de la prensa durante días, la escritora que convirtió el crimen en arte, y la persona que un día decidió aceptar una propuesta en medio de los páramos.

    No fue una vida perfecta.
    Fue una vida sostenida, reconstruida y elegida más de una vez.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    “𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎” (𝟷𝟿𝟽𝟿).
    𝐸𝑠 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑒𝑙𝑖́𝑐𝑢𝑙𝑎 𝑏𝑟𝑖𝑡𝑎́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑡𝑎𝑔𝑜𝑛𝑖𝑧𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑉𝑎𝑛𝑒𝑠𝑠𝑎 𝑅𝑒𝑑𝑔𝑟𝑎𝑣𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎 𝐶𝘩𝑟𝑖𝑠𝑡𝑖𝑒, 𝐷𝑢𝑠𝑡𝑖𝑛 𝐻𝑜𝑓𝑓𝑚𝑎𝑛 𝑦 𝑇𝑖𝑚𝑜𝑡𝘩𝑦 𝐷𝑎𝑙𝑡𝑜𝑛.
    𝑆𝑒 𝑐𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑓𝑎𝑚𝑜𝑠𝑎 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑝𝑎𝑟𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝟷𝟷 𝑑𝑖́𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝟷𝟿𝟸𝟼, 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑒𝑝𝑖𝑠𝑜𝑑𝑖𝑜𝑠 𝑚𝑎́𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑠𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑣𝑖𝑑𝑎.
    𝑇𝑖𝑒𝑛𝑒 𝑢𝑛 𝑒𝑛𝑓𝑜𝑞𝑢𝑒 𝑏𝑎𝑠𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑑𝑟𝑎𝑚𝑎́𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑦 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑢𝑙𝑎𝑡𝑖𝑣𝑜, 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑜𝑐𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙 𝑒𝑠𝑡𝑟𝑖𝑐𝑡𝑜.

    youtube.com/watch?v=O5N864-tQ_c

    #agathachristie #maxmallowan #historia #literatura #arqueologia #biografia #novela #escritoras #egiptologia #arqueologos #misterio

  4. 🧿 𝑬𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒓𝒖𝒊𝒏𝒂𝒔 𝒚 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 🧿

    Marzo de 1930, Ur, en lo que hoy es Irak.
    Polvo, calor seco y una ciudad enterrada que llevaba miles de años esperando ser escuchada.
    Entre aquellas ruinas caminaba Agatha Christie, cuarenta años, divorciada, famosa en medio mundo y, al mismo tiempo, bastante rota por dentro como para que el silencio del desierto le pareciera una forma de descanso.

    En 1914 se casó con Archibald Christie, con quien tendría una hija, Rosalind.

    Cuatro años antes había vivido uno de los episodios más incómodos de su vida pública.
    En 1926, tras el colapso de su matrimonio con Archibald Christie, desapareció durante once días.
    Su coche apareció abandonado y el país entero entró en estado de alarma.
    Hubo búsquedas, titulares diarios y teorías de todo tipo: suicidio, fuga planificada, amnesia.
    La prensa la convirtió en un caso nacional.

    Cuando finalmente fue localizada en un hotel de Harrogate, registrada con otro nombre, no ofreció una explicación clara.
    Nunca llegó a cerrarse del todo aquel vacío, y precisamente por eso el episodio la persiguió durante años.
    A partir de ahí, su vida dejó de ser completamente privada.
    Inglaterra se le volvió más ruidosa, más vigilante, más difícil de habitar.

    Por eso Ur no era solo un viaje arqueológico.
    Era una huida elegante hacia algo más respirable.

    En ese escenario apareció Max Mallowan.
    Veintiséis años, asistente de arqueología, piel curtida por el sol y esa pasión casi infantil por lo que otros solo veían como restos.
    Él hablaba de cerámica y civilizaciones como si siguieran respirando bajo tierra.
    No trató a Agatha como a una celebridad ni ella a él como a un chico sin experiencia.

    Hablaron durante horas.
    Sin prisas, sin máscaras.
    Y algo se quedó enganchado entre los dos, aunque ninguno lo dijera en voz alta.

    Cuando la campaña arqueológica terminó, Max la visitó en Inglaterra.
    Pasearon por los páramos, bajo una lluvia fina que lo empapaba todo.
    Él se detuvo, la miró y le pidió matrimonio.

    Ella dijo que no.

    No una vez.
    Durante horas.
    Le habló de la diferencia de edad, de los rumores, de lo que diría la gente, de lo fácil que era equivocarse otra vez.
    En realidad, lo que pesaba era el miedo.

    Max no cedió.
    Le dijo que no estaba allí por una idea de ella, ni por lo que representaba, sino por ella misma.

    Y algo en esa insistencia sencilla terminó por romper la resistencia.

    En septiembre de 1930 se casaron.

    Lo que vino después no fue un cuento idealizado, sino una convivencia larga y real.
    Recorrieron juntos excavaciones en Oriente Medio durante años.
    Ella no fue una figura decorativa: fotografiaba, limpiaba, clasificaba piezas y desarrolló incluso una habilidad casi quirúrgica para restaurar objetos delicados.
    Parte de sus ingresos literarios financiaron trabajos arqueológicos de Max.

    Él, con el tiempo, reconocería que la paciencia de Agatha, su forma de observar sin prisa, encajaba perfectamente con el trabajo de excavar el pasado.

    La guerra los separó durante temporadas, pero se escribieron constantemente.
    El vínculo no se debilitó.
    Se sostuvo en cartas, rutinas y una complicidad que no necesitaba demasiada explicación.

    Durante ese periodo, Agatha siguió escribiendo sin descanso.
    Publicó decenas de novelas, entre ellas las que nacieron directamente de sus experiencias en Oriente Medio: "Asesinato en Mesopotamia", "Muerte en el Nilo" o "Cita con la muerte".
    El polvo, el calor y la sensación de ruinas vivas se colaron en su literatura de forma inevitable.

    Cuando recibió el reconocimiento como Dama Comendadora del Imperio Británico, y Max fue nombrado caballero años después, ya no sorprendía a nadie que siguieran juntos.

    Agatha murió en 1976.
    Dejó detrás una obra enorme: sesenta y seis novelas, incontables relatos y una forma muy concreta de entender el misterio humano.
    Max murió dos años después.
    Ambos están enterrados juntos en Oxfordshire.

    La mujer que había llegado a Ur con la sensación de estar saliendo de un fracaso público terminó construyendo una vida larga, estable y creativa, lejos del ruido que casi la define.
    Y quizá su decisión más importante no fue escribir un libro famoso, sino atreverse a no dejar que el miedo eligiera por ella.

    Antes de todo eso, su historia venía de lejos.
    Nació en 1890 en Torquay, en una familia sin grandes ostentaciones pero con una infancia marcada por la imaginación.
    Educada en casa, lectora precoz, creció entre juegos inventados y una sensibilidad muy propia para observar lo cotidiano.

    Su primera novela, "El misterioso caso de Styles", empezó a darle forma a su carrera ya en la adultez.
    Tenía treinta años cuando Poirot apareció por primera vez.

    Y, de algún modo, todo encaja: la niña que aprendió a leer sola, la enfermera que descubrió venenos, la mujer que desapareció de la prensa durante días, la escritora que convirtió el crimen en arte, y la persona que un día decidió aceptar una propuesta en medio de los páramos.

    No fue una vida perfecta.
    Fue una vida sostenida, reconstruida y elegida más de una vez.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    “𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎” (𝟷𝟿𝟽𝟿).
    𝐸𝑠 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑒𝑙𝑖́𝑐𝑢𝑙𝑎 𝑏𝑟𝑖𝑡𝑎́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑡𝑎𝑔𝑜𝑛𝑖𝑧𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑉𝑎𝑛𝑒𝑠𝑠𝑎 𝑅𝑒𝑑𝑔𝑟𝑎𝑣𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎 𝐶𝘩𝑟𝑖𝑠𝑡𝑖𝑒, 𝐷𝑢𝑠𝑡𝑖𝑛 𝐻𝑜𝑓𝑓𝑚𝑎𝑛 𝑦 𝑇𝑖𝑚𝑜𝑡𝘩𝑦 𝐷𝑎𝑙𝑡𝑜𝑛.
    𝑆𝑒 𝑐𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑓𝑎𝑚𝑜𝑠𝑎 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑝𝑎𝑟𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝟷𝟷 𝑑𝑖́𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝟷𝟿𝟸𝟼, 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑒𝑝𝑖𝑠𝑜𝑑𝑖𝑜𝑠 𝑚𝑎́𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑠𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑣𝑖𝑑𝑎.
    𝑇𝑖𝑒𝑛𝑒 𝑢𝑛 𝑒𝑛𝑓𝑜𝑞𝑢𝑒 𝑏𝑎𝑠𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑑𝑟𝑎𝑚𝑎́𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑦 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑢𝑙𝑎𝑡𝑖𝑣𝑜, 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑜𝑐𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙 𝑒𝑠𝑡𝑟𝑖𝑐𝑡𝑜.

    youtube.com/watch?v=O5N864-tQ_c

    #agathachristie #maxmallowan #historia #literatura #arqueologia #biografia #novela #escritoras #egiptologia #arqueologos #misterio

  5. 🧿 𝑬𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒓𝒖𝒊𝒏𝒂𝒔 𝒚 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 🧿

    Marzo de 1930, Ur, en lo que hoy es Irak.
    Polvo, calor seco y una ciudad enterrada que llevaba miles de años esperando ser escuchada.
    Entre aquellas ruinas caminaba Agatha Christie, cuarenta años, divorciada, famosa en medio mundo y, al mismo tiempo, bastante rota por dentro como para que el silencio del desierto le pareciera una forma de descanso.

    En 1914 se casó con Archibald Christie, con quien tendría una hija, Rosalind.

    Cuatro años antes había vivido uno de los episodios más incómodos de su vida pública.
    En 1926, tras el colapso de su matrimonio con Archibald Christie, desapareció durante once días.
    Su coche apareció abandonado y el país entero entró en estado de alarma.
    Hubo búsquedas, titulares diarios y teorías de todo tipo: suicidio, fuga planificada, amnesia.
    La prensa la convirtió en un caso nacional.

    Cuando finalmente fue localizada en un hotel de Harrogate, registrada con otro nombre, no ofreció una explicación clara.
    Nunca llegó a cerrarse del todo aquel vacío, y precisamente por eso el episodio la persiguió durante años.
    A partir de ahí, su vida dejó de ser completamente privada.
    Inglaterra se le volvió más ruidosa, más vigilante, más difícil de habitar.

    Por eso Ur no era solo un viaje arqueológico.
    Era una huida elegante hacia algo más respirable.

    En ese escenario apareció Max Mallowan.
    Veintiséis años, asistente de arqueología, piel curtida por el sol y esa pasión casi infantil por lo que otros solo veían como restos.
    Él hablaba de cerámica y civilizaciones como si siguieran respirando bajo tierra.
    No trató a Agatha como a una celebridad ni ella a él como a un chico sin experiencia.

    Hablaron durante horas.
    Sin prisas, sin máscaras.
    Y algo se quedó enganchado entre los dos, aunque ninguno lo dijera en voz alta.

    Cuando la campaña arqueológica terminó, Max la visitó en Inglaterra.
    Pasearon por los páramos, bajo una lluvia fina que lo empapaba todo.
    Él se detuvo, la miró y le pidió matrimonio.

    Ella dijo que no.

    No una vez.
    Durante horas.
    Le habló de la diferencia de edad, de los rumores, de lo que diría la gente, de lo fácil que era equivocarse otra vez.
    En realidad, lo que pesaba era el miedo.

    Max no cedió.
    Le dijo que no estaba allí por una idea de ella, ni por lo que representaba, sino por ella misma.

    Y algo en esa insistencia sencilla terminó por romper la resistencia.

    En septiembre de 1930 se casaron.

    Lo que vino después no fue un cuento idealizado, sino una convivencia larga y real.
    Recorrieron juntos excavaciones en Oriente Medio durante años.
    Ella no fue una figura decorativa: fotografiaba, limpiaba, clasificaba piezas y desarrolló incluso una habilidad casi quirúrgica para restaurar objetos delicados.
    Parte de sus ingresos literarios financiaron trabajos arqueológicos de Max.

    Él, con el tiempo, reconocería que la paciencia de Agatha, su forma de observar sin prisa, encajaba perfectamente con el trabajo de excavar el pasado.

    La guerra los separó durante temporadas, pero se escribieron constantemente.
    El vínculo no se debilitó.
    Se sostuvo en cartas, rutinas y una complicidad que no necesitaba demasiada explicación.

    Durante ese periodo, Agatha siguió escribiendo sin descanso.
    Publicó decenas de novelas, entre ellas las que nacieron directamente de sus experiencias en Oriente Medio: "Asesinato en Mesopotamia", "Muerte en el Nilo" o "Cita con la muerte".
    El polvo, el calor y la sensación de ruinas vivas se colaron en su literatura de forma inevitable.

    Cuando recibió el reconocimiento como Dama Comendadora del Imperio Británico, y Max fue nombrado caballero años después, ya no sorprendía a nadie que siguieran juntos.

    Agatha murió en 1976.
    Dejó detrás una obra enorme: sesenta y seis novelas, incontables relatos y una forma muy concreta de entender el misterio humano.
    Max murió dos años después.
    Ambos están enterrados juntos en Oxfordshire.

    La mujer que había llegado a Ur con la sensación de estar saliendo de un fracaso público terminó construyendo una vida larga, estable y creativa, lejos del ruido que casi la define.
    Y quizá su decisión más importante no fue escribir un libro famoso, sino atreverse a no dejar que el miedo eligiera por ella.

    Antes de todo eso, su historia venía de lejos.
    Nació en 1890 en Torquay, en una familia sin grandes ostentaciones pero con una infancia marcada por la imaginación.
    Educada en casa, lectora precoz, creció entre juegos inventados y una sensibilidad muy propia para observar lo cotidiano.

    Su primera novela, "El misterioso caso de Styles", empezó a darle forma a su carrera ya en la adultez.
    Tenía treinta años cuando Poirot apareció por primera vez.

    Y, de algún modo, todo encaja: la niña que aprendió a leer sola, la enfermera que descubrió venenos, la mujer que desapareció de la prensa durante días, la escritora que convirtió el crimen en arte, y la persona que un día decidió aceptar una propuesta en medio de los páramos.

    No fue una vida perfecta.
    Fue una vida sostenida, reconstruida y elegida más de una vez.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    “𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎” (𝟷𝟿𝟽𝟿).
    𝐸𝑠 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑒𝑙𝑖́𝑐𝑢𝑙𝑎 𝑏𝑟𝑖𝑡𝑎́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑡𝑎𝑔𝑜𝑛𝑖𝑧𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑉𝑎𝑛𝑒𝑠𝑠𝑎 𝑅𝑒𝑑𝑔𝑟𝑎𝑣𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝐴𝑔𝑎𝑡𝘩𝑎 𝐶𝘩𝑟𝑖𝑠𝑡𝑖𝑒, 𝐷𝑢𝑠𝑡𝑖𝑛 𝐻𝑜𝑓𝑓𝑚𝑎𝑛 𝑦 𝑇𝑖𝑚𝑜𝑡𝘩𝑦 𝐷𝑎𝑙𝑡𝑜𝑛.
    𝑆𝑒 𝑐𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑓𝑎𝑚𝑜𝑠𝑎 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑝𝑎𝑟𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝟷𝟷 𝑑𝑖́𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝟷𝟿𝟸𝟼, 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑒𝑝𝑖𝑠𝑜𝑑𝑖𝑜𝑠 𝑚𝑎́𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑠𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑣𝑖𝑑𝑎.
    𝑇𝑖𝑒𝑛𝑒 𝑢𝑛 𝑒𝑛𝑓𝑜𝑞𝑢𝑒 𝑏𝑎𝑠𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑑𝑟𝑎𝑚𝑎́𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑦 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑢𝑙𝑎𝑡𝑖𝑣𝑜, 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑜𝑐𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙 𝑒𝑠𝑡𝑟𝑖𝑐𝑡𝑜.

    youtube.com/watch?v=O5N864-tQ_c

    #agathachristie #maxmallowan #historia #literatura #arqueologia #biografia #novela #escritoras #egiptologia #arqueologos #misterio

  6. No sé si he hecho bien comprando Ulises de James Joyce.
    En. Está edición de Navona tiene unas mil páginas. Dicen, que la traducción es muy buena, pero no le quita lo de ser un tocho para suceder solo en un día...
    #JamesJoyce #UlisesJamesJoyce #novela #libros #books #literatura #obrasclássicas

  7. Hoy se cumple otro #aniversario de la publicación de #Drácula (1897) de Bram #Stoker: siempre imitada y jamás igualada, me parece, por incontables seguidores.
    ¿Ya la leyeron? ¿Les gustó?
    (Nota: ver una película basada en el #libro no cuenta.) 🧛🏻‍♂️

    #novela #libros #LiteraturaDeTerror #literatura

  8. Esteban Pérez Bolívar @estebanperezbolivar.wordpress.com@estebanperezbolivar.wordpress.com ·

    Tras meses de travesía, llega «El marinero de siete vidas»

    Según la RAE, memorable, significa digno de ser recordado. Eso es lo que cuenta mi nuevo libro, una aventura digna de ser recordada.

    Hace años me topé con la extraordinaria historia de Simón del Amethyst, un pequeño gato callejero que sobrevivía a duras penas en los muelles de Hong Kong y terminó convertido en marinero de la Royal Navy. De ahí que el minino participara en uno de los episodios navales más extraños y peligrosos del siglo XX.

    Desde entonces supe que algún día la convertiría en novela.

    Hoy me alegra anunciar que El marinero de siete vidas ya está publicada en Amazon en formato electrónico (ebook) y en formato papel tapa blanda y tapa dura (ENLACE AQUÍ. o pinchando en la imagen).

    Basada en hechos reales, la novela recrea el célebre incidente del Yangtsé de 1949, cuando el HMS Amethyst quedó atrapado en plena guerra civil china bajo fuego comunista, aislado durante meses en un río hostil y convertido en símbolo de resistencia para toda Gran Bretaña.

    Pero esta no es solo una historia de barcos, combate y supervivencia.

    También es la historia de un gato.

    Un animal pequeño, callejero y aparentemente insignificante que, poco a poco, terminó convirtiéndose en compañero inseparable de oficiales, suboficiales y marineros; en azote de ratas; en guardián de la moral de la tripulación y, a la postre, en una auténtica leyenda naval.

    Quienes ya conocen mis libros saben que siempre me ha interesado el lado humano de la historia. Las personas detrás de los uniformes. Las emociones ocultas bajo los grandes acontecimientos. Y precisamente por eso esta novela terminó siendo tan especial para mí, ya que entre cañonazos, guardias nocturnas, camaradería marinera y largas semanas de incertidumbre, afloró una historia profundamente humana… ¡aunque su protagonista tuviera cuatro patas!

    Además, esta novela me permitió explorar un escenario histórico apasionante, el mundo naval británico de posguerra, unos años en los que el viejo Imperio aún surcaba los mares, pero que intuía que el mundo estaba cambiando para siempre.

    Espero que disfrutes esta nueva travesía literaria tanto como yo disfruté escribiéndola.

    Y espero, sobre todo, que Simón consiga contigo lo mismo que logró con la dotación del Amethyst: acompañar, emocionar y arrancar alguna sonrisa incluso en mitad de la tormenta.

    Buen viento, buena mar y buena lectura.

    Esteban Pérez Bolívar

    Post data: ¿Quieres leer el principio? Pincha el botón «Leer muestra» que encontrarás en este enlace:

    https://www.amazon.es/dp/B0H2SCTM2F

    Ficha técnica:

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  9. "En llegán ta'l sabuquero" d'Ana Tena Puy

    Me s'iban enrasán los uellos. Tristura y alivio como de salida de confesionario me se mezcllaban en l'alma. To'una retalinia de sintimientos mezclizos y mezclaus, de sintimientos contradictorios como los que m'heban abatanau to'la vida; el desconcierto de la contradicción d'ixa mesma vida recordán-la y recobrán-la heba lo que estaba fen que me salisen glarimas desconcertadas.

    #LibrosenAragonés #Novela #Relichión #Filosofía

  10. Terminó un periodo más de mi #TallerEnLínea. Nos dedicamos a la #novela y revisamos una decena de #proyectos.
    Habrá nuevas sesiones a partir de agosto, pero de momento, descansemos y celebremos.
    ¡Muchas #gracias y felicidades a todo el grupo! 😊✒️

    #TalleresDeEscritura #EscrituraCreativa #TalleresLiterarios #literaverso #EscritoresDeMastodon #CiudadDeMéxico

  11. Hace dos días finalicé "Antes de que los cuelguen", el segundo libro de la trilogía "La primera ley" de Joe Abercronbie.

    Tengo que decir que, antes de meterme con el amigo Joe, hacía muchísimo tiempo que no leía nada de fantasía. Me gusta el género, pero me satura con cierta facilidad, sobre todo si plantean cosas demasiado arquetípicas.

    El primero volumen de la trilogía me pareció ameno, bien escrito, con personajes interesantes, pero una historia y un mundo sin nada especialmente sorprendente.

    Cuando se lo comenté a las personas que me lo habían recomendado me dijeron que era cierto, pero que eso cambiaba. Y parece que tenían razón. Esta segunda novela sí que me ha hecho olvidarme de que estoy leyendo el enésimo mundo de fantasía medieval, y me ha metido en la historia totalmente. Me siguen gustando los personajes y me quedo con ganas de saber dónde acaba todo.

    No tiene un Geralt o una Ciri que te enamoren y con los que irías al fin del mundo, no se te mete en el alma como las historias de Terramar, no vives en una continuo estrés mental por saber si tu personaje adorado morirá en algún momento, como con Martin, pero te tiene todo el tiempo son una sonrisita en la cara, pidiéndote continuar.

    Ni tal mal.

    #libros #novela #fantasia #Abercrombie

  12. Aviso: ya está aquí #LaVisitante, mi nueva #novela. Una historia de fantasmas en el #México de los años setenta.
    En la página de abajo encuentran información sobre ella y dónde adquirirla. ¡Avísenme si se animan a leerla! 👻
    👉 albertochimal.com/2023/04/03/l
    #novelas #libro #LibrosRecomendados #
    #libros #LiteraturaMexicana #LiteraturaDeTerror #NovelaHistórica #LiteraturaDeImaginación #LiteraturaLatinoamericana #libroverso

  13. CW: noticia de un libro nuevo

    Pues bien, ya llegó:
    #LaVisitante: mi nueva #novela, publicada por en México por Planeta.

    En el México del siglo XX, una mujer descubre el sitio donde se tocan la vida y la muerte. (Y mucho, muchísimo más.)

    El libro empieza ya a circular en librerías y está disponible en formato digital.
    ¡Ojalá se animen a leerla! :neko_cats_eye:

    #libros #literatura #LiteraturaDeTerror #bookstodon #NovelaHistórica #LibrosRecomendados