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#arqueologia — Public Fediverse posts

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  1. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Cómo Italia y Japón acabaron siendo enemigos en la Segunda Guerra Mundial y no firmaron la paz hasta 1951
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/com

    Dos de los beligerantes más destacados de la Segunda Guerra Mundial terminaron enfrentándose pese a haber militado en el mismo bando inicialmente y no fue hasta

  2. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 La maquinaria oculta del Imperio: cómo Roma lograba llenar sus anfiteatros de fieras
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/la-

    La imagen que el cine y la literatura han transmitido de los anfiteatros romanos suele centrarse en el momento culminante del espectáculo: la bestia salvaje irrumpiendo en la arena, el rugido del león, el

  3. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Un papiro egipcio de hace 2000 años desvela cuánto le copió a Grecia el poeta romano que inspiró a Karl Marx
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/un-

    Durante años, un pequeño fragmento de papiro durmió sin que nadie reparase en él en los fondos del Instituto Francés de Arqueología Oriental de El Cairo.

  4. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 La Ahnenerbe nazi realizó más de 200 copias exactas del arte rupestre escandinavo de la Edad del Bronce: ¿para qué servían los moldes?
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/la-

    En la década de 1930, el régimen nazi alemán puso en marcha un ambicioso programa de investigación

  5. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 La Ahnenerbe nazi realizó más de 200 copias exactas del arte rupestre escandinavo de la Edad del Bronce: ¿para qué servían los moldes?
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/la-

    En la década de 1930, el régimen nazi alemán puso en marcha un ambicioso programa de investigación

  6. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 La Ahnenerbe nazi realizó más de 200 copias exactas del arte rupestre escandinavo de la Edad del Bronce: ¿para qué servían los moldes?
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/la-

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  7. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Aparece un sorprendente mosaico de 105 metros cuadrados en una basílica romana de Pompeyópolis convertida en iglesia
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/apa

    Hay una ciudad romana en la costa turca del mar Negro que se llama Pompeyópolis. No la fundó nadie relacionado con la erupción del Vesubio

  8. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Aparece un sorprendente mosaico de 105 metros cuadrados en una basílica romana de Pompeyópolis convertida en iglesia
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/apa

    Hay una ciudad romana en la costa turca del mar Negro que se llama Pompeyópolis. No la fundó nadie relacionado con la erupción del Vesubio

  9. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Aparece un sorprendente mosaico de 105 metros cuadrados en una basílica romana de Pompeyópolis convertida en iglesia
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/apa

    Hay una ciudad romana en la costa turca del mar Negro que se llama Pompeyópolis. No la fundó nadie relacionado con la erupción del Vesubio

  10. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Descubren que las tumbas etruscas eran «experiencias sensoriales» diseñadas para inducir estados de trance, miedo y manipular la mente
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/des

    Investigadores de la Universidad de Duke y el Leverhulme Trust han desarrollado una metodología innovadora

  11. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Descubren que las tumbas etruscas eran «experiencias sensoriales» diseñadas para inducir estados de trance, miedo y manipular la mente
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/des

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  12. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Descubren que las tumbas etruscas eran «experiencias sensoriales» diseñadas para inducir estados de trance, miedo y manipular la mente
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  13. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 La cabeza de unn adolescente de la aristocracia ibérica tallada hace 2.400 años y reutilizada por los romanos aparece en la ‘Pompeya española’ de Albacete
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/la-

    Falta la cara. Le falta, de hecho, casi todo el rostro: un golpe,

  14. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 La cabeza de unn adolescente de la aristocracia ibérica tallada hace 2.400 años y reutilizada por los romanos aparece en la ‘Pompeya española’ de Albacete
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/la-

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  15. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 La cabeza de unn adolescente de la aristocracia ibérica tallada hace 2.400 años y reutilizada por los romanos aparece en la ‘Pompeya española’ de Albacete
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  16. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Hallan el primer caso arqueológico de amputación nasal como castigo en la historia de China en una mujer enterrada boca abajo
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/hal

    Un equipo de arqueólogos y antropólogos ha documentado el que podría ser el primer caso arqueológico de amputación nasal

  17. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Hallan el primer caso arqueológico de amputación nasal como castigo en la historia de China en una mujer enterrada boca abajo
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/hal

    Un equipo de arqueólogos y antropólogos ha documentado el que podría ser el primer caso arqueológico de amputación nasal

  18. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Hallan el primer caso arqueológico de amputación nasal como castigo en la historia de China en una mujer enterrada boca abajo
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/hal

    Un equipo de arqueólogos y antropólogos ha documentado el que podría ser el primer caso arqueológico de amputación nasal

  19. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Descubren que los puertos antiguos eran mucho más grandes de lo que imaginamos: los barcos romanos no solo atracaban en los muelles
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/des

    La arqueología subacuática está viviendo una revolución silenciosa. Durante décadas, los investigadores han

  20. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Descubren que los puertos antiguos eran mucho más grandes de lo que imaginamos: los barcos romanos no solo atracaban en los muelles
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/des

    La arqueología subacuática está viviendo una revolución silenciosa. Durante décadas, los investigadores han

  21. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Descubren que los puertos antiguos eran mucho más grandes de lo que imaginamos: los barcos romanos no solo atracaban en los muelles
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/des

    La arqueología subacuática está viviendo una revolución silenciosa. Durante décadas, los investigadores han

  22. El verdadero costo de las espadas en la Edad Media

    La cultura popular actual nos ha dejado la idea de que en la época medieval cualquier persona llevaba una espada al cinto como si fuera un accesorio cualquiera. La historia nos muestra un panorama económico completamente distinto, donde el precio de una hoja de acero dictaba de forma directa el lugar que ocupaba un hombre dentro de la escala social. Pagar por un arma blanca en los siglos medievales equivalía a realizar una inversión financiera importante, escalonada según la calidad del metal y la mano de obra del herrero.

    En la Inglaterra de los años 1340, un peón de infantería o un trabajador del campo ganaba en promedio 2 peniques por una jornada completa de trabajo. Una espada básica de miliciano, forjada con hierro simple y sin ningún tipo de adorno, costaba alrededor de 6 peniques. Esto significaba que un soldado común debía destinar el fruto de 3 días enteros de trabajo para adquirir su arma más elemental. En ese mismo mercado, herramientas de labranza como las hachas comunes se conseguían por apenas 2 o 3 peniques, lo que demuestra que incluso la espada más barata duplicaba el valor de los utensilios cotidianos.

    Para la caballería la situación económica cambiaba de forma drástica. La espada de un caballero promedio requería acero templado de mejor calidad, un equilibrio preciso y un pomo contrapesado, elevando su costo hasta los 3 o 4 chelines, lo que equivalía a entre 36 y 48 peniques. Para un artesano calificado de la época, comprar un arma de este calibre representaba gastar el dinero de más de una semana de trabajo continuo, transformando al objeto en una propiedad valiosa que se cuidaba con la vida.

    En la punta de la pirámide social se encontraban las piezas de la alta aristocracia y la realeza. Estas hojas utilizaban acero importado de centros metalúrgicos famosos como Toledo o Solingen, e incluían mangos envueltos en hilos de plata, pomos bañados en oro e incrustaciones de piedras preciosas. Una sola de estas espadas de lujo superaba con facilidad el valor de varias libras esterlinas, recordando que una libra equivalía a 240 peniques. Estas fortunas andantes igualaban el precio de tierras enteras, castillos pequeños o rebaños completos de cientos de cabezas de ganado, lo cual hace al arma no solo un instrumento bélico sino un símbolo de poder político y linaje familiar que se heredaba de generación en generación.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y blogger del fediverso

    Alt text via @altbot y @TeLoDescribot

    #Historia #EdadMedia #Economía #Arqueología #espada

  23. El verdadero costo de las espadas en la Edad Media

    La cultura popular actual nos ha dejado la idea de que en la época medieval cualquier persona llevaba una espada al cinto como si fuera un accesorio cualquiera. La historia nos muestra un panorama económico completamente distinto, donde el precio de una hoja de acero dictaba de forma directa el lugar que ocupaba un hombre dentro de la escala social. Pagar por un arma blanca en los siglos medievales equivalía a realizar una inversión financiera importante, escalonada según la calidad del metal y la mano de obra del herrero.

    En la Inglaterra de los años 1340, un peón de infantería o un trabajador del campo ganaba en promedio 2 peniques por una jornada completa de trabajo. Una espada básica de miliciano, forjada con hierro simple y sin ningún tipo de adorno, costaba alrededor de 6 peniques. Esto significaba que un soldado común debía destinar el fruto de 3 días enteros de trabajo para adquirir su arma más elemental. En ese mismo mercado, herramientas de labranza como las hachas comunes se conseguían por apenas 2 o 3 peniques, lo que demuestra que incluso la espada más barata duplicaba el valor de los utensilios cotidianos.

    Para la caballería la situación económica cambiaba de forma drástica. La espada de un caballero promedio requería acero templado de mejor calidad, un equilibrio preciso y un pomo contrapesado, elevando su costo hasta los 3 o 4 chelines, lo que equivalía a entre 36 y 48 peniques. Para un artesano calificado de la época, comprar un arma de este calibre representaba gastar el dinero de más de una semana de trabajo continuo, transformando al objeto en una propiedad valiosa que se cuidaba con la vida.

    En la punta de la pirámide social se encontraban las piezas de la alta aristocracia y la realeza. Estas hojas utilizaban acero importado de centros metalúrgicos famosos como Toledo o Solingen, e incluían mangos envueltos en hilos de plata, pomos bañados en oro e incrustaciones de piedras preciosas. Una sola de estas espadas de lujo superaba con facilidad el valor de varias libras esterlinas, recordando que una libra equivalía a 240 peniques. Estas fortunas andantes igualaban el precio de tierras enteras, castillos pequeños o rebaños completos de cientos de cabezas de ganado, lo cual hace al arma no solo un instrumento bélico sino un símbolo de poder político y linaje familiar que se heredaba de generación en generación.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y blogger del fediverso

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    #Historia #EdadMedia #Economía #Arqueología #espada

  24. El verdadero costo de las espadas en la Edad Media

    La cultura popular actual nos ha dejado la idea de que en la época medieval cualquier persona llevaba una espada al cinto como si fuera un accesorio cualquiera. La historia nos muestra un panorama económico completamente distinto, donde el precio de una hoja de acero dictaba de forma directa el lugar que ocupaba un hombre dentro de la escala social. Pagar por un arma blanca en los siglos medievales equivalía a realizar una inversión financiera importante, escalonada según la calidad del metal y la mano de obra del herrero.

    En la Inglaterra de los años 1340, un peón de infantería o un trabajador del campo ganaba en promedio 2 peniques por una jornada completa de trabajo. Una espada básica de miliciano, forjada con hierro simple y sin ningún tipo de adorno, costaba alrededor de 6 peniques. Esto significaba que un soldado común debía destinar el fruto de 3 días enteros de trabajo para adquirir su arma más elemental. En ese mismo mercado, herramientas de labranza como las hachas comunes se conseguían por apenas 2 o 3 peniques, lo que demuestra que incluso la espada más barata duplicaba el valor de los utensilios cotidianos.

    Para la caballería la situación económica cambiaba de forma drástica. La espada de un caballero promedio requería acero templado de mejor calidad, un equilibrio preciso y un pomo contrapesado, elevando su costo hasta los 3 o 4 chelines, lo que equivalía a entre 36 y 48 peniques. Para un artesano calificado de la época, comprar un arma de este calibre representaba gastar el dinero de más de una semana de trabajo continuo, transformando al objeto en una propiedad valiosa que se cuidaba con la vida.

    En la punta de la pirámide social se encontraban las piezas de la alta aristocracia y la realeza. Estas hojas utilizaban acero importado de centros metalúrgicos famosos como Toledo o Solingen, e incluían mangos envueltos en hilos de plata, pomos bañados en oro e incrustaciones de piedras preciosas. Una sola de estas espadas de lujo superaba con facilidad el valor de varias libras esterlinas, recordando que una libra equivalía a 240 peniques. Estas fortunas andantes igualaban el precio de tierras enteras, castillos pequeños o rebaños completos de cientos de cabezas de ganado, lo cual hace al arma no solo un instrumento bélico sino un símbolo de poder político y linaje familiar que se heredaba de generación en generación.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y blogger del fediverso

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  25. El verdadero costo de las espadas en la Edad Media

    La cultura popular actual nos ha dejado la idea de que en la época medieval cualquier persona llevaba una espada al cinto como si fuera un accesorio cualquiera. La historia nos muestra un panorama económico completamente distinto, donde el precio de una hoja de acero dictaba de forma directa el lugar que ocupaba un hombre dentro de la escala social. Pagar por un arma blanca en los siglos medievales equivalía a realizar una inversión financiera importante, escalonada según la calidad del metal y la mano de obra del herrero.

    En la Inglaterra de los años 1340, un peón de infantería o un trabajador del campo ganaba en promedio 2 peniques por una jornada completa de trabajo. Una espada básica de miliciano, forjada con hierro simple y sin ningún tipo de adorno, costaba alrededor de 6 peniques. Esto significaba que un soldado común debía destinar el fruto de 3 días enteros de trabajo para adquirir su arma más elemental. En ese mismo mercado, herramientas de labranza como las hachas comunes se conseguían por apenas 2 o 3 peniques, lo que demuestra que incluso la espada más barata duplicaba el valor de los utensilios cotidianos.

    Para la caballería la situación económica cambiaba de forma drástica. La espada de un caballero promedio requería acero templado de mejor calidad, un equilibrio preciso y un pomo contrapesado, elevando su costo hasta los 3 o 4 chelines, lo que equivalía a entre 36 y 48 peniques. Para un artesano calificado de la época, comprar un arma de este calibre representaba gastar el dinero de más de una semana de trabajo continuo, transformando al objeto en una propiedad valiosa que se cuidaba con la vida.

    En la punta de la pirámide social se encontraban las piezas de la alta aristocracia y la realeza. Estas hojas utilizaban acero importado de centros metalúrgicos famosos como Toledo o Solingen, e incluían mangos envueltos en hilos de plata, pomos bañados en oro e incrustaciones de piedras preciosas. Una sola de estas espadas de lujo superaba con facilidad el valor de varias libras esterlinas, recordando que una libra equivalía a 240 peniques. Estas fortunas andantes igualaban el precio de tierras enteras, castillos pequeños o rebaños completos de cientos de cabezas de ganado, lo cual hace al arma no solo un instrumento bélico sino un símbolo de poder político y linaje familiar que se heredaba de generación en generación.

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    #Historia #EdadMedia #Economía #Arqueología #espada

  26. El verdadero costo de las espadas en la Edad Media

    La cultura popular actual nos ha dejado la idea de que en la época medieval cualquier persona llevaba una espada al cinto como si fuera un accesorio cualquiera. La historia nos muestra un panorama económico completamente distinto, donde el precio de una hoja de acero dictaba de forma directa el lugar que ocupaba un hombre dentro de la escala social. Pagar por un arma blanca en los siglos medievales equivalía a realizar una inversión financiera importante, escalonada según la calidad del metal y la mano de obra del herrero.

    En la Inglaterra de los años 1340, un peón de infantería o un trabajador del campo ganaba en promedio 2 peniques por una jornada completa de trabajo. Una espada básica de miliciano, forjada con hierro simple y sin ningún tipo de adorno, costaba alrededor de 6 peniques. Esto significaba que un soldado común debía destinar el fruto de 3 días enteros de trabajo para adquirir su arma más elemental. En ese mismo mercado, herramientas de labranza como las hachas comunes se conseguían por apenas 2 o 3 peniques, lo que demuestra que incluso la espada más barata duplicaba el valor de los utensilios cotidianos.

    Para la caballería la situación económica cambiaba de forma drástica. La espada de un caballero promedio requería acero templado de mejor calidad, un equilibrio preciso y un pomo contrapesado, elevando su costo hasta los 3 o 4 chelines, lo que equivalía a entre 36 y 48 peniques. Para un artesano calificado de la época, comprar un arma de este calibre representaba gastar el dinero de más de una semana de trabajo continuo, transformando al objeto en una propiedad valiosa que se cuidaba con la vida.

    En la punta de la pirámide social se encontraban las piezas de la alta aristocracia y la realeza. Estas hojas utilizaban acero importado de centros metalúrgicos famosos como Toledo o Solingen, e incluían mangos envueltos en hilos de plata, pomos bañados en oro e incrustaciones de piedras preciosas. Una sola de estas espadas de lujo superaba con facilidad el valor de varias libras esterlinas, recordando que una libra equivalía a 240 peniques. Estas fortunas andantes igualaban el precio de tierras enteras, castillos pequeños o rebaños completos de cientos de cabezas de ganado, lo cual hace al arma no solo un instrumento bélico sino un símbolo de poder político y linaje familiar que se heredaba de generación en generación.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y blogger del fediverso

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    #Historia #EdadMedia #Economía #Arqueología #espada

  27. Pesquisadores da Universidade de Waterloo identificaram quatro novos membros da expedição de Sir John Franklin, que partiu em 1845. Com isso, o total de marinheiros confirmados sobe para seis, após análise de DNA de restos mortais e comparação com amostras de descendentes.

    🔗 omniletters.com/dna-identifica

    #dna #franklin #historia #arqueologia #cientistas

  28. Pesquisadores da Universidade de Waterloo identificaram quatro novos membros da expedição de Sir John Franklin, que partiu em 1845. Com isso, o total de marinheiros confirmados sobe para seis, após análise de DNA de restos mortais e comparação com amostras de descendentes.

    🔗 omniletters.com/dna-identifica

    #dna #franklin #historia #arqueologia #cientistas

  29. 🧿 𝑨𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝒏𝒐𝒔𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 🧿

    Cuando alguien dice que «el hombre viene del mono», casi siempre aparece alguien dispuesto a corregirlo con cara de profesor de documental: «¡No venimos del mono!».

    Y tiene razón… pero solo a medias.

    Porque nosotros somos simios.

    No descendemos de los chimpancés que existen hoy, ni de los gorilas, ni de ningún mono que podamos encontrar ahora mismo en un zoológico. Humanos y chimpancés tenemos un antepasado común que vivió en África hace millones de años.
    A partir de aquellas poblaciones fueron separándose diferentes ramas y, con muchísimo tiempo por delante, una de ellas acabaría conduciendo hasta nosotros.

    Pero aquí empieza lo verdaderamente curioso.

    ¿Quién fue el primer humano?

    Pues no hubo ninguno.

    No existió un Adán prehistórico que un día se levantara sobre dos piernas y dijera: «Buenos días, soy Homo sapiens».

    La evolución no funciona así.

    Los cambios aparecen poco a poco dentro de poblaciones.
    Una generación puede tener pequeñas diferencias respecto a la anterior, esas diferencias pueden heredarse y, después de muchísimas generaciones, una población puede terminar siendo muy diferente de sus antepasados.

    Por eso tampoco podemos señalar a un individuo y decir: «Este fue el primer humano».

    Antes de existir nosotros ya había simios que caminaban de forma parcial o habitual sobre dos piernas.
    Uno de los candidatos más antiguos es Sahelanthropus tchadensis, que vivió hace unos 7 millones de años en África.
    No sabemos exactamente cómo se desplazaba, pero algunas características de su anatomía apuntan hacia el bipedismo.

    Después encontramos a Orrorin tugenensis, de hace unos 6 millones de años, y más tarde a Ardipithecus ramidus, de hace unos 4,4 millones de años.

    Y ninguno era todavía «un humano» como nosotros.

    Eran simios.

    Pero unos simios bastante especiales.

    Ya estaban apareciendo cambios en la forma de caminar, en la pelvis, en las piernas y en la manera de utilizar el cuerpo.
    El cerebro, en cambio, todavía estaba muy lejos del nuestro.

    Y aquí hay una idea que suele olvidarse: caminar sobre dos piernas apareció mucho antes que fabricar ordenadores, hablar idiomas, escribir libros o discutir en internet sobre quién es más evolucionado. 😏

    Durante millones de años fueron apareciendo distintas especies de homininos.
    Algunas convivieron.
    Otras se extinguieron.
    Algunas dejaron descendencia y otras desaparecieron sin que sepamos exactamente qué ocurrió con ellas.

    Después llegó el género Homo.

    Uno de los primeros fue Homo habilis, hace aproximadamente 2,4 millones de años.
    Más tarde apareció Homo erectus, que consiguió algo bastante importante: salir de África y expandirse por otras partes del planeta.

    Pero tampoco aquí ocurrió eso de «uno desaparece y aparece el siguiente».

    Durante largos periodos hubo varias especies humanas viviendo al mismo tiempo.

    Y entonces la historia se vuelve todavía más interesante.

    Existieron neandertales.
    Denisovanos.
    Homo floresiensis.
    Homo naledi.
    Y otras poblaciones que todavía estamos intentando colocar correctamente en nuestro árbol evolutivo.

    Los neandertales vivieron durante cientos de miles de años en Europa y Asia.
    Fabricaban herramientas, cazaban, cuidaban de individuos heridos y tenían comportamientos sociales complejos.

    Y sí, coincidieron con nosotros.

    Homo sapiens llegó a Eurasia y se encontró allí con los neandertales.
    No sabemos todos los detalles de aquellos encuentros, pero sí sabemos una cosa: tuvieron descendencia.

    Por eso muchas personas actuales conservan una pequeña cantidad de ADN neandertal.

    Y tampoco fueron los únicos con los que nos mezclamos.

    Los denisovanos son todavía más misteriosos.
    Los conocemos en buena parte gracias al ADN recuperado de restos encontrados en la cueva de Denisova, en Siberia.

    Y sabemos que también se cruzaron con otros humanos.

    De hecho, conocemos un caso extraordinario: una adolescente conocida como «Denny» tenía una madre neandertal y un padre denisovano.

    Vamos, que nuestro árbol genealógico prehistórico tenía bastante más jaleo del que solemos imaginar.

    También hay evidencias de canibalismo en algunas poblaciones humanas prehistóricas.
    Se han encontrado huesos humanos con marcas de corte y otras señales compatibles con el procesamiento de cuerpos.

    Pero aquí conviene no montar una película de terror: no siempre podemos saber si aquello fue alimentación, rituales, prácticas funerarias u otra cosa.

    La prehistoria tiene esa mala costumbre de dejarnos huesos y quitarnos las explicaciones.

    Y mientras todo esto ocurría, el mundo tampoco era precisamente un sitio tranquilo.

    Hubo migraciones, cambios climáticos, enfermedades, competencia por recursos y probablemente conflictos entre grupos.

    Algunas poblaciones desaparecieron.

    Otras quedaron aisladas.

    Otras se mezclaron con sus vecinos.

    Y algunas dejaron pequeñas huellas en nuestro ADN.

    Hasta que, finalmente, quedamos nosotros.

    Homo sapiens.

    Pero tampoco aparecimos de repente.

    Nuestra especie se fue formando en África a partir de poblaciones humanas antiguas que fueron cambiando y mezclándose durante muchísimo tiempo.
    Los fósiles más antiguos que ya muestran una combinación de características propias de nuestra especie tienen alrededor de 300.000 años.

    Así que tampoco existe un «primer Homo sapiens» que podamos señalar con el dedo.

    Somos el resultado de una historia larguísima.

    Y hay otra pregunta que suele aparecer cuando hablamos de nuestros antepasados:

    ¿Llegaron a convivir con los dinosaurios?

    No.

    Los dinosaurios no avianos desaparecieron hace unos 66 millones de años.
    Nuestros antepasados humanos aparecieron muchísimo después.

    Entre un T. rex y el primer Homo hay una cantidad de tiempo tan enorme que resulta difícil imaginarla.

    Y luego está la famosa historia de los pelirrojos y los neandertales.

    Sí, algunos neandertales pudieron tener el pelo rojizo debido a variantes genéticas relacionadas con la pigmentación.

    Pero no, los pelirrojos actuales no son «neandertales supervivientes».

    Lo que sí es cierto es que parte de la población humana actual conserva ADN heredado de nuestros encuentros con ellos.

    Así que, de alguna manera, los neandertales no desaparecieron completamente.

    Una pequeña parte de ellos sigue viajando dentro de nosotros.

    Y quizá esa sea la parte más extraña de toda esta historia.

    Durante millones de años hubo muchas clases de humanos.

    Algunos caminaron antes que nosotros.

    Otros llegaron antes a determinados lugares.

    Algunos utilizaron herramientas.

    Algunos enterraron a sus muertos.

    Algunos probablemente se comieron a otros humanos.

    Algunos tuvieron hijos con nuestros antepasados.

    Y casi todos desaparecieron.

    Nosotros no somos el resultado de una línea recta que empieza en un mono y termina en un Homo sapiens.

    Somos la última rama de un árbol enorme y bastante desordenado.

    Y si queremos encontrar al famoso «Adán», tendremos que aceptar que no existió.

    No hubo un primer hombre.

    Hubo una población de simios que, generación tras generación, fue cambiando.

    Y ninguno de ellos sabía que estaba participando en el comienzo de una historia que, millones de años después, acabaría llevándonos hasta nosotros.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    𝘌𝘯 𝘣𝘶𝘴𝘤𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘧𝘶𝘦𝘨𝘰 (1981), 𝘥𝘪𝘳𝘪𝘨𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘑𝘦𝘢𝘯-𝘑𝘢𝘤𝘲𝘶𝘦𝘴 𝘈𝘯𝘯𝘢𝘶𝘥.
    𝘕𝘢𝘳𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘷𝘪𝘢𝘫𝘦 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘨𝘳𝘶𝘱𝘰 𝘥𝘦 𝘩𝘰𝘮𝘪́𝘯𝘪𝘥𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘪𝘦𝘳𝘥𝘦 𝘦𝘭 𝘧𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘺 𝘴𝘢𝘭𝘦 𝘦𝘯 𝘣𝘶𝘴𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝘰𝘵𝘳𝘰, 𝘦𝘯𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰𝘴𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘥𝘪𝘧𝘦𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘨𝘳𝘶𝘱𝘰𝘴 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰.
    𝘔𝘶𝘺 𝘣𝘶𝘦𝘯𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘪𝘭𝘶𝘴𝘵𝘳𝘢𝘳 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘺 𝘤𝘰𝘯𝘷𝘪𝘷𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘱𝘢𝘴𝘢𝘥𝘰𝘴.

    youtube.com/watch?v=TR3t_zxn9Qo

    #historia #prehistoria #evolucionhumana #evolucion #neandertales #denisovanos #homosapiens #homoerectus #homohabilis #australopitecos #arqueologia #antropologia #paleontologia #genetica #adn #primates #curiosidades #historiadelahumanidad #ecosdelpasado

  30. 🧿 𝑨𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝒏𝒐𝒔𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 🧿

    Cuando alguien dice que «el hombre viene del mono», casi siempre aparece alguien dispuesto a corregirlo con cara de profesor de documental: «¡No venimos del mono!».

    Y tiene razón… pero solo a medias.

    Porque nosotros somos simios.

    No descendemos de los chimpancés que existen hoy, ni de los gorilas, ni de ningún mono que podamos encontrar ahora mismo en un zoológico. Humanos y chimpancés tenemos un antepasado común que vivió en África hace millones de años.
    A partir de aquellas poblaciones fueron separándose diferentes ramas y, con muchísimo tiempo por delante, una de ellas acabaría conduciendo hasta nosotros.

    Pero aquí empieza lo verdaderamente curioso.

    ¿Quién fue el primer humano?

    Pues no hubo ninguno.

    No existió un Adán prehistórico que un día se levantara sobre dos piernas y dijera: «Buenos días, soy Homo sapiens».

    La evolución no funciona así.

    Los cambios aparecen poco a poco dentro de poblaciones.
    Una generación puede tener pequeñas diferencias respecto a la anterior, esas diferencias pueden heredarse y, después de muchísimas generaciones, una población puede terminar siendo muy diferente de sus antepasados.

    Por eso tampoco podemos señalar a un individuo y decir: «Este fue el primer humano».

    Antes de existir nosotros ya había simios que caminaban de forma parcial o habitual sobre dos piernas.
    Uno de los candidatos más antiguos es Sahelanthropus tchadensis, que vivió hace unos 7 millones de años en África.
    No sabemos exactamente cómo se desplazaba, pero algunas características de su anatomía apuntan hacia el bipedismo.

    Después encontramos a Orrorin tugenensis, de hace unos 6 millones de años, y más tarde a Ardipithecus ramidus, de hace unos 4,4 millones de años.

    Y ninguno era todavía «un humano» como nosotros.

    Eran simios.

    Pero unos simios bastante especiales.

    Ya estaban apareciendo cambios en la forma de caminar, en la pelvis, en las piernas y en la manera de utilizar el cuerpo.
    El cerebro, en cambio, todavía estaba muy lejos del nuestro.

    Y aquí hay una idea que suele olvidarse: caminar sobre dos piernas apareció mucho antes que fabricar ordenadores, hablar idiomas, escribir libros o discutir en internet sobre quién es más evolucionado. 😏

    Durante millones de años fueron apareciendo distintas especies de homininos.
    Algunas convivieron.
    Otras se extinguieron.
    Algunas dejaron descendencia y otras desaparecieron sin que sepamos exactamente qué ocurrió con ellas.

    Después llegó el género Homo.

    Uno de los primeros fue Homo habilis, hace aproximadamente 2,4 millones de años.
    Más tarde apareció Homo erectus, que consiguió algo bastante importante: salir de África y expandirse por otras partes del planeta.

    Pero tampoco aquí ocurrió eso de «uno desaparece y aparece el siguiente».

    Durante largos periodos hubo varias especies humanas viviendo al mismo tiempo.

    Y entonces la historia se vuelve todavía más interesante.

    Existieron neandertales.
    Denisovanos.
    Homo floresiensis.
    Homo naledi.
    Y otras poblaciones que todavía estamos intentando colocar correctamente en nuestro árbol evolutivo.

    Los neandertales vivieron durante cientos de miles de años en Europa y Asia.
    Fabricaban herramientas, cazaban, cuidaban de individuos heridos y tenían comportamientos sociales complejos.

    Y sí, coincidieron con nosotros.

    Homo sapiens llegó a Eurasia y se encontró allí con los neandertales.
    No sabemos todos los detalles de aquellos encuentros, pero sí sabemos una cosa: tuvieron descendencia.

    Por eso muchas personas actuales conservan una pequeña cantidad de ADN neandertal.

    Y tampoco fueron los únicos con los que nos mezclamos.

    Los denisovanos son todavía más misteriosos.
    Los conocemos en buena parte gracias al ADN recuperado de restos encontrados en la cueva de Denisova, en Siberia.

    Y sabemos que también se cruzaron con otros humanos.

    De hecho, conocemos un caso extraordinario: una adolescente conocida como «Denny» tenía una madre neandertal y un padre denisovano.

    Vamos, que nuestro árbol genealógico prehistórico tenía bastante más jaleo del que solemos imaginar.

    También hay evidencias de canibalismo en algunas poblaciones humanas prehistóricas.
    Se han encontrado huesos humanos con marcas de corte y otras señales compatibles con el procesamiento de cuerpos.

    Pero aquí conviene no montar una película de terror: no siempre podemos saber si aquello fue alimentación, rituales, prácticas funerarias u otra cosa.

    La prehistoria tiene esa mala costumbre de dejarnos huesos y quitarnos las explicaciones.

    Y mientras todo esto ocurría, el mundo tampoco era precisamente un sitio tranquilo.

    Hubo migraciones, cambios climáticos, enfermedades, competencia por recursos y probablemente conflictos entre grupos.

    Algunas poblaciones desaparecieron.

    Otras quedaron aisladas.

    Otras se mezclaron con sus vecinos.

    Y algunas dejaron pequeñas huellas en nuestro ADN.

    Hasta que, finalmente, quedamos nosotros.

    Homo sapiens.

    Pero tampoco aparecimos de repente.

    Nuestra especie se fue formando en África a partir de poblaciones humanas antiguas que fueron cambiando y mezclándose durante muchísimo tiempo.
    Los fósiles más antiguos que ya muestran una combinación de características propias de nuestra especie tienen alrededor de 300.000 años.

    Así que tampoco existe un «primer Homo sapiens» que podamos señalar con el dedo.

    Somos el resultado de una historia larguísima.

    Y hay otra pregunta que suele aparecer cuando hablamos de nuestros antepasados:

    ¿Llegaron a convivir con los dinosaurios?

    No.

    Los dinosaurios no avianos desaparecieron hace unos 66 millones de años.
    Nuestros antepasados humanos aparecieron muchísimo después.

    Entre un T. rex y el primer Homo hay una cantidad de tiempo tan enorme que resulta difícil imaginarla.

    Y luego está la famosa historia de los pelirrojos y los neandertales.

    Sí, algunos neandertales pudieron tener el pelo rojizo debido a variantes genéticas relacionadas con la pigmentación.

    Pero no, los pelirrojos actuales no son «neandertales supervivientes».

    Lo que sí es cierto es que parte de la población humana actual conserva ADN heredado de nuestros encuentros con ellos.

    Así que, de alguna manera, los neandertales no desaparecieron completamente.

    Una pequeña parte de ellos sigue viajando dentro de nosotros.

    Y quizá esa sea la parte más extraña de toda esta historia.

    Durante millones de años hubo muchas clases de humanos.

    Algunos caminaron antes que nosotros.

    Otros llegaron antes a determinados lugares.

    Algunos utilizaron herramientas.

    Algunos enterraron a sus muertos.

    Algunos probablemente se comieron a otros humanos.

    Algunos tuvieron hijos con nuestros antepasados.

    Y casi todos desaparecieron.

    Nosotros no somos el resultado de una línea recta que empieza en un mono y termina en un Homo sapiens.

    Somos la última rama de un árbol enorme y bastante desordenado.

    Y si queremos encontrar al famoso «Adán», tendremos que aceptar que no existió.

    No hubo un primer hombre.

    Hubo una población de simios que, generación tras generación, fue cambiando.

    Y ninguno de ellos sabía que estaba participando en el comienzo de una historia que, millones de años después, acabaría llevándonos hasta nosotros.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    𝘌𝘯 𝘣𝘶𝘴𝘤𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘧𝘶𝘦𝘨𝘰 (1981), 𝘥𝘪𝘳𝘪𝘨𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘑𝘦𝘢𝘯-𝘑𝘢𝘤𝘲𝘶𝘦𝘴 𝘈𝘯𝘯𝘢𝘶𝘥.
    𝘕𝘢𝘳𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘷𝘪𝘢𝘫𝘦 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘨𝘳𝘶𝘱𝘰 𝘥𝘦 𝘩𝘰𝘮𝘪́𝘯𝘪𝘥𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘪𝘦𝘳𝘥𝘦 𝘦𝘭 𝘧𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘺 𝘴𝘢𝘭𝘦 𝘦𝘯 𝘣𝘶𝘴𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝘰𝘵𝘳𝘰, 𝘦𝘯𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰𝘴𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘥𝘪𝘧𝘦𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘨𝘳𝘶𝘱𝘰𝘴 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰.
    𝘔𝘶𝘺 𝘣𝘶𝘦𝘯𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘪𝘭𝘶𝘴𝘵𝘳𝘢𝘳 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘺 𝘤𝘰𝘯𝘷𝘪𝘷𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘱𝘢𝘴𝘢𝘥𝘰𝘴.

    youtube.com/watch?v=TR3t_zxn9Qo

    #historia #prehistoria #evolucionhumana #evolucion #neandertales #denisovanos #homosapiens #homoerectus #homohabilis #australopitecos #arqueologia #antropologia #paleontologia #genetica #adn #primates #curiosidades #historiadelahumanidad #ecosdelpasado

  31. 🧿 𝑨𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝒏𝒐𝒔𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 🧿

    Cuando alguien dice que «el hombre viene del mono», casi siempre aparece alguien dispuesto a corregirlo con cara de profesor de documental: «¡No venimos del mono!».

    Y tiene razón… pero solo a medias.

    Porque nosotros somos simios.

    No descendemos de los chimpancés que existen hoy, ni de los gorilas, ni de ningún mono que podamos encontrar ahora mismo en un zoológico. Humanos y chimpancés tenemos un antepasado común que vivió en África hace millones de años.
    A partir de aquellas poblaciones fueron separándose diferentes ramas y, con muchísimo tiempo por delante, una de ellas acabaría conduciendo hasta nosotros.

    Pero aquí empieza lo verdaderamente curioso.

    ¿Quién fue el primer humano?

    Pues no hubo ninguno.

    No existió un Adán prehistórico que un día se levantara sobre dos piernas y dijera: «Buenos días, soy Homo sapiens».

    La evolución no funciona así.

    Los cambios aparecen poco a poco dentro de poblaciones.
    Una generación puede tener pequeñas diferencias respecto a la anterior, esas diferencias pueden heredarse y, después de muchísimas generaciones, una población puede terminar siendo muy diferente de sus antepasados.

    Por eso tampoco podemos señalar a un individuo y decir: «Este fue el primer humano».

    Antes de existir nosotros ya había simios que caminaban de forma parcial o habitual sobre dos piernas.
    Uno de los candidatos más antiguos es Sahelanthropus tchadensis, que vivió hace unos 7 millones de años en África.
    No sabemos exactamente cómo se desplazaba, pero algunas características de su anatomía apuntan hacia el bipedismo.

    Después encontramos a Orrorin tugenensis, de hace unos 6 millones de años, y más tarde a Ardipithecus ramidus, de hace unos 4,4 millones de años.

    Y ninguno era todavía «un humano» como nosotros.

    Eran simios.

    Pero unos simios bastante especiales.

    Ya estaban apareciendo cambios en la forma de caminar, en la pelvis, en las piernas y en la manera de utilizar el cuerpo.
    El cerebro, en cambio, todavía estaba muy lejos del nuestro.

    Y aquí hay una idea que suele olvidarse: caminar sobre dos piernas apareció mucho antes que fabricar ordenadores, hablar idiomas, escribir libros o discutir en internet sobre quién es más evolucionado. 😏

    Durante millones de años fueron apareciendo distintas especies de homininos.
    Algunas convivieron.
    Otras se extinguieron.
    Algunas dejaron descendencia y otras desaparecieron sin que sepamos exactamente qué ocurrió con ellas.

    Después llegó el género Homo.

    Uno de los primeros fue Homo habilis, hace aproximadamente 2,4 millones de años.
    Más tarde apareció Homo erectus, que consiguió algo bastante importante: salir de África y expandirse por otras partes del planeta.

    Pero tampoco aquí ocurrió eso de «uno desaparece y aparece el siguiente».

    Durante largos periodos hubo varias especies humanas viviendo al mismo tiempo.

    Y entonces la historia se vuelve todavía más interesante.

    Existieron neandertales.
    Denisovanos.
    Homo floresiensis.
    Homo naledi.
    Y otras poblaciones que todavía estamos intentando colocar correctamente en nuestro árbol evolutivo.

    Los neandertales vivieron durante cientos de miles de años en Europa y Asia.
    Fabricaban herramientas, cazaban, cuidaban de individuos heridos y tenían comportamientos sociales complejos.

    Y sí, coincidieron con nosotros.

    Homo sapiens llegó a Eurasia y se encontró allí con los neandertales.
    No sabemos todos los detalles de aquellos encuentros, pero sí sabemos una cosa: tuvieron descendencia.

    Por eso muchas personas actuales conservan una pequeña cantidad de ADN neandertal.

    Y tampoco fueron los únicos con los que nos mezclamos.

    Los denisovanos son todavía más misteriosos.
    Los conocemos en buena parte gracias al ADN recuperado de restos encontrados en la cueva de Denisova, en Siberia.

    Y sabemos que también se cruzaron con otros humanos.

    De hecho, conocemos un caso extraordinario: una adolescente conocida como «Denny» tenía una madre neandertal y un padre denisovano.

    Vamos, que nuestro árbol genealógico prehistórico tenía bastante más jaleo del que solemos imaginar.

    También hay evidencias de canibalismo en algunas poblaciones humanas prehistóricas.
    Se han encontrado huesos humanos con marcas de corte y otras señales compatibles con el procesamiento de cuerpos.

    Pero aquí conviene no montar una película de terror: no siempre podemos saber si aquello fue alimentación, rituales, prácticas funerarias u otra cosa.

    La prehistoria tiene esa mala costumbre de dejarnos huesos y quitarnos las explicaciones.

    Y mientras todo esto ocurría, el mundo tampoco era precisamente un sitio tranquilo.

    Hubo migraciones, cambios climáticos, enfermedades, competencia por recursos y probablemente conflictos entre grupos.

    Algunas poblaciones desaparecieron.

    Otras quedaron aisladas.

    Otras se mezclaron con sus vecinos.

    Y algunas dejaron pequeñas huellas en nuestro ADN.

    Hasta que, finalmente, quedamos nosotros.

    Homo sapiens.

    Pero tampoco aparecimos de repente.

    Nuestra especie se fue formando en África a partir de poblaciones humanas antiguas que fueron cambiando y mezclándose durante muchísimo tiempo.
    Los fósiles más antiguos que ya muestran una combinación de características propias de nuestra especie tienen alrededor de 300.000 años.

    Así que tampoco existe un «primer Homo sapiens» que podamos señalar con el dedo.

    Somos el resultado de una historia larguísima.

    Y hay otra pregunta que suele aparecer cuando hablamos de nuestros antepasados:

    ¿Llegaron a convivir con los dinosaurios?

    No.

    Los dinosaurios no avianos desaparecieron hace unos 66 millones de años.
    Nuestros antepasados humanos aparecieron muchísimo después.

    Entre un T. rex y el primer Homo hay una cantidad de tiempo tan enorme que resulta difícil imaginarla.

    Y luego está la famosa historia de los pelirrojos y los neandertales.

    Sí, algunos neandertales pudieron tener el pelo rojizo debido a variantes genéticas relacionadas con la pigmentación.

    Pero no, los pelirrojos actuales no son «neandertales supervivientes».

    Lo que sí es cierto es que parte de la población humana actual conserva ADN heredado de nuestros encuentros con ellos.

    Así que, de alguna manera, los neandertales no desaparecieron completamente.

    Una pequeña parte de ellos sigue viajando dentro de nosotros.

    Y quizá esa sea la parte más extraña de toda esta historia.

    Durante millones de años hubo muchas clases de humanos.

    Algunos caminaron antes que nosotros.

    Otros llegaron antes a determinados lugares.

    Algunos utilizaron herramientas.

    Algunos enterraron a sus muertos.

    Algunos probablemente se comieron a otros humanos.

    Algunos tuvieron hijos con nuestros antepasados.

    Y casi todos desaparecieron.

    Nosotros no somos el resultado de una línea recta que empieza en un mono y termina en un Homo sapiens.

    Somos la última rama de un árbol enorme y bastante desordenado.

    Y si queremos encontrar al famoso «Adán», tendremos que aceptar que no existió.

    No hubo un primer hombre.

    Hubo una población de simios que, generación tras generación, fue cambiando.

    Y ninguno de ellos sabía que estaba participando en el comienzo de una historia que, millones de años después, acabaría llevándonos hasta nosotros.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    𝘌𝘯 𝘣𝘶𝘴𝘤𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘧𝘶𝘦𝘨𝘰 (1981), 𝘥𝘪𝘳𝘪𝘨𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘑𝘦𝘢𝘯-𝘑𝘢𝘤𝘲𝘶𝘦𝘴 𝘈𝘯𝘯𝘢𝘶𝘥.
    𝘕𝘢𝘳𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘷𝘪𝘢𝘫𝘦 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘨𝘳𝘶𝘱𝘰 𝘥𝘦 𝘩𝘰𝘮𝘪́𝘯𝘪𝘥𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘪𝘦𝘳𝘥𝘦 𝘦𝘭 𝘧𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘺 𝘴𝘢𝘭𝘦 𝘦𝘯 𝘣𝘶𝘴𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝘰𝘵𝘳𝘰, 𝘦𝘯𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰𝘴𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘥𝘪𝘧𝘦𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘨𝘳𝘶𝘱𝘰𝘴 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰.
    𝘔𝘶𝘺 𝘣𝘶𝘦𝘯𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘪𝘭𝘶𝘴𝘵𝘳𝘢𝘳 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘺 𝘤𝘰𝘯𝘷𝘪𝘷𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘱𝘢𝘴𝘢𝘥𝘰𝘴.

    youtube.com/watch?v=TR3t_zxn9Qo

    #historia #prehistoria #evolucionhumana #evolucion #neandertales #denisovanos #homosapiens #homoerectus #homohabilis #australopitecos #arqueologia #antropologia #paleontologia #genetica #adn #primates #curiosidades #historiadelahumanidad #ecosdelpasado

  32. 🧿 𝑨𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝒏𝒐𝒔𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 🧿

    Cuando alguien dice que «el hombre viene del mono», casi siempre aparece alguien dispuesto a corregirlo con cara de profesor de documental: «¡No venimos del mono!».

    Y tiene razón… pero solo a medias.

    Porque nosotros somos simios.

    No descendemos de los chimpancés que existen hoy, ni de los gorilas, ni de ningún mono que podamos encontrar ahora mismo en un zoológico. Humanos y chimpancés tenemos un antepasado común que vivió en África hace millones de años.
    A partir de aquellas poblaciones fueron separándose diferentes ramas y, con muchísimo tiempo por delante, una de ellas acabaría conduciendo hasta nosotros.

    Pero aquí empieza lo verdaderamente curioso.

    ¿Quién fue el primer humano?

    Pues no hubo ninguno.

    No existió un Adán prehistórico que un día se levantara sobre dos piernas y dijera: «Buenos días, soy Homo sapiens».

    La evolución no funciona así.

    Los cambios aparecen poco a poco dentro de poblaciones.
    Una generación puede tener pequeñas diferencias respecto a la anterior, esas diferencias pueden heredarse y, después de muchísimas generaciones, una población puede terminar siendo muy diferente de sus antepasados.

    Por eso tampoco podemos señalar a un individuo y decir: «Este fue el primer humano».

    Antes de existir nosotros ya había simios que caminaban de forma parcial o habitual sobre dos piernas.
    Uno de los candidatos más antiguos es Sahelanthropus tchadensis, que vivió hace unos 7 millones de años en África.
    No sabemos exactamente cómo se desplazaba, pero algunas características de su anatomía apuntan hacia el bipedismo.

    Después encontramos a Orrorin tugenensis, de hace unos 6 millones de años, y más tarde a Ardipithecus ramidus, de hace unos 4,4 millones de años.

    Y ninguno era todavía «un humano» como nosotros.

    Eran simios.

    Pero unos simios bastante especiales.

    Ya estaban apareciendo cambios en la forma de caminar, en la pelvis, en las piernas y en la manera de utilizar el cuerpo.
    El cerebro, en cambio, todavía estaba muy lejos del nuestro.

    Y aquí hay una idea que suele olvidarse: caminar sobre dos piernas apareció mucho antes que fabricar ordenadores, hablar idiomas, escribir libros o discutir en internet sobre quién es más evolucionado. 😏

    Durante millones de años fueron apareciendo distintas especies de homininos.
    Algunas convivieron.
    Otras se extinguieron.
    Algunas dejaron descendencia y otras desaparecieron sin que sepamos exactamente qué ocurrió con ellas.

    Después llegó el género Homo.

    Uno de los primeros fue Homo habilis, hace aproximadamente 2,4 millones de años.
    Más tarde apareció Homo erectus, que consiguió algo bastante importante: salir de África y expandirse por otras partes del planeta.

    Pero tampoco aquí ocurrió eso de «uno desaparece y aparece el siguiente».

    Durante largos periodos hubo varias especies humanas viviendo al mismo tiempo.

    Y entonces la historia se vuelve todavía más interesante.

    Existieron neandertales.
    Denisovanos.
    Homo floresiensis.
    Homo naledi.
    Y otras poblaciones que todavía estamos intentando colocar correctamente en nuestro árbol evolutivo.

    Los neandertales vivieron durante cientos de miles de años en Europa y Asia.
    Fabricaban herramientas, cazaban, cuidaban de individuos heridos y tenían comportamientos sociales complejos.

    Y sí, coincidieron con nosotros.

    Homo sapiens llegó a Eurasia y se encontró allí con los neandertales.
    No sabemos todos los detalles de aquellos encuentros, pero sí sabemos una cosa: tuvieron descendencia.

    Por eso muchas personas actuales conservan una pequeña cantidad de ADN neandertal.

    Y tampoco fueron los únicos con los que nos mezclamos.

    Los denisovanos son todavía más misteriosos.
    Los conocemos en buena parte gracias al ADN recuperado de restos encontrados en la cueva de Denisova, en Siberia.

    Y sabemos que también se cruzaron con otros humanos.

    De hecho, conocemos un caso extraordinario: una adolescente conocida como «Denny» tenía una madre neandertal y un padre denisovano.

    Vamos, que nuestro árbol genealógico prehistórico tenía bastante más jaleo del que solemos imaginar.

    También hay evidencias de canibalismo en algunas poblaciones humanas prehistóricas.
    Se han encontrado huesos humanos con marcas de corte y otras señales compatibles con el procesamiento de cuerpos.

    Pero aquí conviene no montar una película de terror: no siempre podemos saber si aquello fue alimentación, rituales, prácticas funerarias u otra cosa.

    La prehistoria tiene esa mala costumbre de dejarnos huesos y quitarnos las explicaciones.

    Y mientras todo esto ocurría, el mundo tampoco era precisamente un sitio tranquilo.

    Hubo migraciones, cambios climáticos, enfermedades, competencia por recursos y probablemente conflictos entre grupos.

    Algunas poblaciones desaparecieron.

    Otras quedaron aisladas.

    Otras se mezclaron con sus vecinos.

    Y algunas dejaron pequeñas huellas en nuestro ADN.

    Hasta que, finalmente, quedamos nosotros.

    Homo sapiens.

    Pero tampoco aparecimos de repente.

    Nuestra especie se fue formando en África a partir de poblaciones humanas antiguas que fueron cambiando y mezclándose durante muchísimo tiempo.
    Los fósiles más antiguos que ya muestran una combinación de características propias de nuestra especie tienen alrededor de 300.000 años.

    Así que tampoco existe un «primer Homo sapiens» que podamos señalar con el dedo.

    Somos el resultado de una historia larguísima.

    Y hay otra pregunta que suele aparecer cuando hablamos de nuestros antepasados:

    ¿Llegaron a convivir con los dinosaurios?

    No.

    Los dinosaurios no avianos desaparecieron hace unos 66 millones de años.
    Nuestros antepasados humanos aparecieron muchísimo después.

    Entre un T. rex y el primer Homo hay una cantidad de tiempo tan enorme que resulta difícil imaginarla.

    Y luego está la famosa historia de los pelirrojos y los neandertales.

    Sí, algunos neandertales pudieron tener el pelo rojizo debido a variantes genéticas relacionadas con la pigmentación.

    Pero no, los pelirrojos actuales no son «neandertales supervivientes».

    Lo que sí es cierto es que parte de la población humana actual conserva ADN heredado de nuestros encuentros con ellos.

    Así que, de alguna manera, los neandertales no desaparecieron completamente.

    Una pequeña parte de ellos sigue viajando dentro de nosotros.

    Y quizá esa sea la parte más extraña de toda esta historia.

    Durante millones de años hubo muchas clases de humanos.

    Algunos caminaron antes que nosotros.

    Otros llegaron antes a determinados lugares.

    Algunos utilizaron herramientas.

    Algunos enterraron a sus muertos.

    Algunos probablemente se comieron a otros humanos.

    Algunos tuvieron hijos con nuestros antepasados.

    Y casi todos desaparecieron.

    Nosotros no somos el resultado de una línea recta que empieza en un mono y termina en un Homo sapiens.

    Somos la última rama de un árbol enorme y bastante desordenado.

    Y si queremos encontrar al famoso «Adán», tendremos que aceptar que no existió.

    No hubo un primer hombre.

    Hubo una población de simios que, generación tras generación, fue cambiando.

    Y ninguno de ellos sabía que estaba participando en el comienzo de una historia que, millones de años después, acabaría llevándonos hasta nosotros.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    𝘌𝘯 𝘣𝘶𝘴𝘤𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘧𝘶𝘦𝘨𝘰 (1981), 𝘥𝘪𝘳𝘪𝘨𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘑𝘦𝘢𝘯-𝘑𝘢𝘤𝘲𝘶𝘦𝘴 𝘈𝘯𝘯𝘢𝘶𝘥.
    𝘕𝘢𝘳𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘷𝘪𝘢𝘫𝘦 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘨𝘳𝘶𝘱𝘰 𝘥𝘦 𝘩𝘰𝘮𝘪́𝘯𝘪𝘥𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘪𝘦𝘳𝘥𝘦 𝘦𝘭 𝘧𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘺 𝘴𝘢𝘭𝘦 𝘦𝘯 𝘣𝘶𝘴𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝘰𝘵𝘳𝘰, 𝘦𝘯𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰𝘴𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘥𝘪𝘧𝘦𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘨𝘳𝘶𝘱𝘰𝘴 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰.
    𝘔𝘶𝘺 𝘣𝘶𝘦𝘯𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘪𝘭𝘶𝘴𝘵𝘳𝘢𝘳 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘺 𝘤𝘰𝘯𝘷𝘪𝘷𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘱𝘢𝘴𝘢𝘥𝘰𝘴.

    youtube.com/watch?v=TR3t_zxn9Qo

    #historia #prehistoria #evolucionhumana #evolucion #neandertales #denisovanos #homosapiens #homoerectus #homohabilis #australopitecos #arqueologia #antropologia #paleontologia #genetica #adn #primates #curiosidades #historiadelahumanidad #ecosdelpasado

  33. 🧿 𝑨𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝒏𝒐𝒔𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 🧿

    Cuando alguien dice que «el hombre viene del mono», casi siempre aparece alguien dispuesto a corregirlo con cara de profesor de documental: «¡No venimos del mono!».

    Y tiene razón… pero solo a medias.

    Porque nosotros somos simios.

    No descendemos de los chimpancés que existen hoy, ni de los gorilas, ni de ningún mono que podamos encontrar ahora mismo en un zoológico. Humanos y chimpancés tenemos un antepasado común que vivió en África hace millones de años.
    A partir de aquellas poblaciones fueron separándose diferentes ramas y, con muchísimo tiempo por delante, una de ellas acabaría conduciendo hasta nosotros.

    Pero aquí empieza lo verdaderamente curioso.

    ¿Quién fue el primer humano?

    Pues no hubo ninguno.

    No existió un Adán prehistórico que un día se levantara sobre dos piernas y dijera: «Buenos días, soy Homo sapiens».

    La evolución no funciona así.

    Los cambios aparecen poco a poco dentro de poblaciones.
    Una generación puede tener pequeñas diferencias respecto a la anterior, esas diferencias pueden heredarse y, después de muchísimas generaciones, una población puede terminar siendo muy diferente de sus antepasados.

    Por eso tampoco podemos señalar a un individuo y decir: «Este fue el primer humano».

    Antes de existir nosotros ya había simios que caminaban de forma parcial o habitual sobre dos piernas.
    Uno de los candidatos más antiguos es Sahelanthropus tchadensis, que vivió hace unos 7 millones de años en África.
    No sabemos exactamente cómo se desplazaba, pero algunas características de su anatomía apuntan hacia el bipedismo.

    Después encontramos a Orrorin tugenensis, de hace unos 6 millones de años, y más tarde a Ardipithecus ramidus, de hace unos 4,4 millones de años.

    Y ninguno era todavía «un humano» como nosotros.

    Eran simios.

    Pero unos simios bastante especiales.

    Ya estaban apareciendo cambios en la forma de caminar, en la pelvis, en las piernas y en la manera de utilizar el cuerpo.
    El cerebro, en cambio, todavía estaba muy lejos del nuestro.

    Y aquí hay una idea que suele olvidarse: caminar sobre dos piernas apareció mucho antes que fabricar ordenadores, hablar idiomas, escribir libros o discutir en internet sobre quién es más evolucionado. 😏

    Durante millones de años fueron apareciendo distintas especies de homininos.
    Algunas convivieron.
    Otras se extinguieron.
    Algunas dejaron descendencia y otras desaparecieron sin que sepamos exactamente qué ocurrió con ellas.

    Después llegó el género Homo.

    Uno de los primeros fue Homo habilis, hace aproximadamente 2,4 millones de años.
    Más tarde apareció Homo erectus, que consiguió algo bastante importante: salir de África y expandirse por otras partes del planeta.

    Pero tampoco aquí ocurrió eso de «uno desaparece y aparece el siguiente».

    Durante largos periodos hubo varias especies humanas viviendo al mismo tiempo.

    Y entonces la historia se vuelve todavía más interesante.

    Existieron neandertales.
    Denisovanos.
    Homo floresiensis.
    Homo naledi.
    Y otras poblaciones que todavía estamos intentando colocar correctamente en nuestro árbol evolutivo.

    Los neandertales vivieron durante cientos de miles de años en Europa y Asia.
    Fabricaban herramientas, cazaban, cuidaban de individuos heridos y tenían comportamientos sociales complejos.

    Y sí, coincidieron con nosotros.

    Homo sapiens llegó a Eurasia y se encontró allí con los neandertales.
    No sabemos todos los detalles de aquellos encuentros, pero sí sabemos una cosa: tuvieron descendencia.

    Por eso muchas personas actuales conservan una pequeña cantidad de ADN neandertal.

    Y tampoco fueron los únicos con los que nos mezclamos.

    Los denisovanos son todavía más misteriosos.
    Los conocemos en buena parte gracias al ADN recuperado de restos encontrados en la cueva de Denisova, en Siberia.

    Y sabemos que también se cruzaron con otros humanos.

    De hecho, conocemos un caso extraordinario: una adolescente conocida como «Denny» tenía una madre neandertal y un padre denisovano.

    Vamos, que nuestro árbol genealógico prehistórico tenía bastante más jaleo del que solemos imaginar.

    También hay evidencias de canibalismo en algunas poblaciones humanas prehistóricas.
    Se han encontrado huesos humanos con marcas de corte y otras señales compatibles con el procesamiento de cuerpos.

    Pero aquí conviene no montar una película de terror: no siempre podemos saber si aquello fue alimentación, rituales, prácticas funerarias u otra cosa.

    La prehistoria tiene esa mala costumbre de dejarnos huesos y quitarnos las explicaciones.

    Y mientras todo esto ocurría, el mundo tampoco era precisamente un sitio tranquilo.

    Hubo migraciones, cambios climáticos, enfermedades, competencia por recursos y probablemente conflictos entre grupos.

    Algunas poblaciones desaparecieron.

    Otras quedaron aisladas.

    Otras se mezclaron con sus vecinos.

    Y algunas dejaron pequeñas huellas en nuestro ADN.

    Hasta que, finalmente, quedamos nosotros.

    Homo sapiens.

    Pero tampoco aparecimos de repente.

    Nuestra especie se fue formando en África a partir de poblaciones humanas antiguas que fueron cambiando y mezclándose durante muchísimo tiempo.
    Los fósiles más antiguos que ya muestran una combinación de características propias de nuestra especie tienen alrededor de 300.000 años.

    Así que tampoco existe un «primer Homo sapiens» que podamos señalar con el dedo.

    Somos el resultado de una historia larguísima.

    Y hay otra pregunta que suele aparecer cuando hablamos de nuestros antepasados:

    ¿Llegaron a convivir con los dinosaurios?

    No.

    Los dinosaurios no avianos desaparecieron hace unos 66 millones de años.
    Nuestros antepasados humanos aparecieron muchísimo después.

    Entre un T. rex y el primer Homo hay una cantidad de tiempo tan enorme que resulta difícil imaginarla.

    Y luego está la famosa historia de los pelirrojos y los neandertales.

    Sí, algunos neandertales pudieron tener el pelo rojizo debido a variantes genéticas relacionadas con la pigmentación.

    Pero no, los pelirrojos actuales no son «neandertales supervivientes».

    Lo que sí es cierto es que parte de la población humana actual conserva ADN heredado de nuestros encuentros con ellos.

    Así que, de alguna manera, los neandertales no desaparecieron completamente.

    Una pequeña parte de ellos sigue viajando dentro de nosotros.

    Y quizá esa sea la parte más extraña de toda esta historia.

    Durante millones de años hubo muchas clases de humanos.

    Algunos caminaron antes que nosotros.

    Otros llegaron antes a determinados lugares.

    Algunos utilizaron herramientas.

    Algunos enterraron a sus muertos.

    Algunos probablemente se comieron a otros humanos.

    Algunos tuvieron hijos con nuestros antepasados.

    Y casi todos desaparecieron.

    Nosotros no somos el resultado de una línea recta que empieza en un mono y termina en un Homo sapiens.

    Somos la última rama de un árbol enorme y bastante desordenado.

    Y si queremos encontrar al famoso «Adán», tendremos que aceptar que no existió.

    No hubo un primer hombre.

    Hubo una población de simios que, generación tras generación, fue cambiando.

    Y ninguno de ellos sabía que estaba participando en el comienzo de una historia que, millones de años después, acabaría llevándonos hasta nosotros.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    𝘌𝘯 𝘣𝘶𝘴𝘤𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘧𝘶𝘦𝘨𝘰 (1981), 𝘥𝘪𝘳𝘪𝘨𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘑𝘦𝘢𝘯-𝘑𝘢𝘤𝘲𝘶𝘦𝘴 𝘈𝘯𝘯𝘢𝘶𝘥.
    𝘕𝘢𝘳𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘷𝘪𝘢𝘫𝘦 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘨𝘳𝘶𝘱𝘰 𝘥𝘦 𝘩𝘰𝘮𝘪́𝘯𝘪𝘥𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘪𝘦𝘳𝘥𝘦 𝘦𝘭 𝘧𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘺 𝘴𝘢𝘭𝘦 𝘦𝘯 𝘣𝘶𝘴𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝘰𝘵𝘳𝘰, 𝘦𝘯𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰𝘴𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘥𝘪𝘧𝘦𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘨𝘳𝘶𝘱𝘰𝘴 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰.
    𝘔𝘶𝘺 𝘣𝘶𝘦𝘯𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘪𝘭𝘶𝘴𝘵𝘳𝘢𝘳 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘺 𝘤𝘰𝘯𝘷𝘪𝘷𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘱𝘢𝘴𝘢𝘥𝘰𝘴.

    youtube.com/watch?v=TR3t_zxn9Qo

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  34. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
    🟤 Un manuscrito del siglo XVII redefine la historia del telescopio y revela una innovación desconocida de Galileo Galilei
    🔗 labrujulaverde.com/2026/09/un-

    Un investigador de la Universidad de Limerick, en Irlanda, ha localizado un manuscrito del siglo XVII que contiene la que podría ser la

  35. 🏛️ #Noticia #Historia #Arqueología #Paleontología #Ciencia #InterésGeneral
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    Un investigador de la Universidad de Limerick, en Irlanda, ha localizado un manuscrito del siglo XVII que contiene la que podría ser la

  37. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    En una cueva del sur de Italia, un neandertal sigue exactamente donde murió hace más de 130.000 años.

    Lo conocen como el Hombre de Altamura y su hallazgo sigue siendo uno de los descubrimientos más impresionantes de la paleoantropología europea.
    Fue encontrado en la cueva de Lamalunga, cerca de Altamura, en la región italiana de Apulia, y lo extraordinario no es solo su antigüedad, sino su estado de conservación.

    No apareció como unos pocos huesos dispersos ni como un cráneo aislado.
    Su esqueleto permanece casi completo, atrapado dentro de una estrecha cámara subterránea, cubierto lentamente durante milenios por capas de calcita.
    El agua filtrada por la roca fue depositando minerales sobre su cuerpo hasta fusionarlo literalmente con la cueva.

    La propia naturaleza lo conservó… y al mismo tiempo lo encerró.

    Esa calcita protegió sus huesos con un nivel de detalle excepcional, pero también hace casi imposible extraerlo sin dañarlo.
    Por eso, décadas después de su descubrimiento, el Hombre de Altamura sigue allí, inmóvil, medio oculto entre las formaciones rocosas, como una fotografía detenida en plena prehistoria.

    Los investigadores han tenido que estudiarlo con enorme cuidado, utilizando cámaras especiales, escáneres y pequeñas muestras para no alterar demasiado el entorno.
    Gracias a eso pudieron analizar su mandíbula, sus dientes y parte de su ADN, confirmando que pertenecía al Homo neanderthalensis.

    Las dataciones lo sitúan entre los neandertales más antiguos y mejor conservados jamás encontrados.

    Pero quizá lo más impactante no sea solo la ciencia.

    Es la sensación de estar observando a alguien que nunca abandonó realmente su lugar en el mundo.
    No fue enterrado en un museo ni separado de la tierra que lo atrapó.
    Sigue unido a la piedra, como si la cueva hubiera decidido guardarlo para siempre.

    No está simplemente dentro de la historia.

    Forma parte de ella.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #prehistoria #neandertal #arqueología #italia #antropología #paleoantropología #curiosidadeshistóricas #hombredealtamura #homoneanderthalensis #ciencia #cuevas #pasado #historiaantigua #arqueologia #evolucionhumana #prehistoriahumana #paleontologia

  38. Miniaturas de la Edad de Hielo: El arte en la cueva de Hohle Fels

    Los primeros seres humanos que poblaron Europa demostraron una destreza sorprendente al tallar figuras de aves en colmillos de mamut que miden menos que una uña

    Hay descubrimientos arqueológicos que nos deslumbran por sus dimensiones colosales, pero existen otros que nos maravillan justamente por todo lo contrario, obligándonos a mirar de cerca para entender la inmensa capacidad creativa de nuestros antepasados. Esto es lo que ocurrió en el suroeste de Alemania, específicamente en la cueva de Hohle Fels, donde un grupo de investigadores de la Universidad de Tubinga desenterró dos piezas artísticas extraordinarias durante las excavaciones de 2025. Se trata de dos figuras diminutas que representan aves talladas sobre fragmentos de marfil de mamut, unas obras de arte que tienen una antigüedad aproximada de 40000 años y cuyo tamaño apenas supera las dimensiones de una uña humana.

    Las estatuillas fueron localizadas en los sedimentos correspondientes al periodo Auriñaciense, una etapa de la prehistoria que coincide con la llegada de las primeras poblaciones de Homo sapiens a esta región del continente europeo. Lo que resulta verdaderamente asombroso de estos objetos es su ligereza, pues una de las piezas pesa solamente 1.3 gramos y la otra alcanza apenas los 0.7 gramos. Una de las figuras se conserva casi por completo y muestra la silueta de un pájaro en una postura de reposo, lo que ha llevado a los expertos a plantear la posibilidad de que estuviera incubando, mientras que la segunda pieza presenta las alas extendidas, aunque debido a que le falta una de sus extremidades, resulta difícil asegurar si el artesano prehistórico intentaba plasmar el vuelo o el aterrizaje del animal.

    A pesar de trabajar en una escala tan pequeña y con un material tan duro como el colmillo de mamut, el creador de estas figuras se tomó el tiempo necesario para marcar con herramientas de piedra los rasgos anatómicos que permiten distinguir el cuerpo, el pico y la forma de las alas, alejándose por completo de un diseño rápido o descuidado. Las investigaciones sugieren que los pájaros reproducidos pertenecen a especies de lagópodos, unas aves parecidas a las perdices que habitaban aquellos paisajes fríos de la Edad de Hielo. Este hallazgo se suma a un pájaro acuático descubierto previamente en el mismo yacimiento, convirtiendo a Hohle Fels en la única cueva de la zona con tres representaciones de este tipo, lo que demuestra que estas criaturas tenían un valor especial para los habitantes del refugio.

    Lejos de caer en especulaciones sobre si estas miniaturas eran amuletos de la suerte, juguetes infantiles o piezas para rituales espirituales, la certeza científica nos demuestra que aquellas personas no pasaban todo el tiempo concentradas en la dura tarea de sobrevivir en un entorno hostil y congelado. El hallazgo de estas aves, sumado a la famosa Venus de Hohle Fels y a los instrumentos musicales de hueso encontrados con anterioridad en el sitio, deja claro que estas comunidades poseían una sensibilidad y un lenguaje simbólico muy desarrollado. Hace 40,000 años, alguien se tomó la molestia de sentarse a observar el vuelo de los pájaros para luego replicar esa belleza en un pedazo de marfil, evidenciando que el impulso de crear arte es una de las condiciones más profundas y antiguas de nuestra especie.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

    Alt text via @altbot y @TeLoDescribot

    #Prehistoria #Arqueología #ArtePrehistórico #HohleFels #HomoSapiens #Evolución

  39. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Hay descubrimientos que impresionan por su tamaño.
    Y otros precisamente por lo contrario.

    En la cueva de Hohle Fels, en el suroeste de Alemania, un equipo de arqueólogos de la Universidad de Tubinga ha recuperado dos diminutas figuras de aves talladas en marfil de mamut.
    Tienen unos 40.000 años y apenas son más grandes que una uña.

    Fueron encontradas durante las excavaciones de 2025, en las capas del Auriñaciense, una cultura asociada a la llegada de los primeros Homo sapiens a esta región de Europa.

    Una de las figuras está prácticamente completa y representa un ave en reposo.
    Los investigadores creen que incluso podría estar incubando.
    La otra tiene las alas extendidas; le falta parte de un ala, por lo que no podemos saber con seguridad si el artista quiso representar al animal volando, aterrizando o realizando algún otro movimiento.

    Y aquí está lo extraordinario: una de las piezas pesa apenas 1,3 gramos y la otra solo 0,7.

    A pesar de ese tamaño minúsculo, quien las talló consiguió marcar detalles suficientes para reconocer la forma del cuerpo, las alas, el pico y otros rasgos del animal.
    No estamos ante alguien haciendo un dibujo esquemático a toda prisa.
    Trabajar el marfil de mamut de esa manera exigía herramientas adecuadas, precisión y bastante paciencia.

    Los arqueólogos creen que las aves podrían estar relacionadas con especies parecidas a los lagópodos que habitaban aquellos paisajes de la Edad del Hielo, aunque identificar exactamente qué especies representan sigue siendo complicado.

    Y hay otro detalle curioso.

    Con estos dos nuevos hallazgos, Hohle Fels ya ha proporcionado tres representaciones de aves talladas.
    La primera, encontrada años atrás, era un pequeño pájaro acuático.
    Ningún otro yacimiento de la región ha proporcionado hasta ahora una figura de ave comparable.

    Eso hace pensar que los pájaros pudieron tener una importancia especial para quienes habitaban la cueva.
    Pero aquí conviene frenar la imaginación: no sabemos si eran amuletos, objetos simbólicos, juguetes, representaciones con algún significado ritual o simplemente pequeñas obras realizadas porque alguien quiso representar aquello que veía.

    Lo que sí sabemos es que hace unos 40.000 años alguien se sentó con un fragmento de marfil de mamut y decidió convertirlo en un pájaro de apenas unos centímetros.

    Y eso dice bastante de quienes vivían allí.

    No solo sabían fabricar herramientas y sobrevivir en un mundo frío y peligroso.
    También observaban los animales, reconocían sus formas y movimientos y eran capaces de reproducirlos con una precisión sorprendente.

    En la misma cueva apareció la famosa Venus de Hohle Fels, además de instrumentos musicales y otras piezas de arte de una antigüedad extraordinaria.

    Aquella gente no estaba simplemente intentando sobrevivir.

    También estaba creando.

    Y quizá esa sea una de las cosas más humanas que podemos encontrar enterradas bajo 40.000 años de tierra. 🐦️

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #prehistoria #arqueologia #hohlefels
    #paleolitico #aurinaciense #homoSapiens #arteprehistorico
    #historia

  40. 🦴🔥🧠 Durante décadas llamamos «primitivo» al neandertal. Ahora algunos arqueólogos empiezan a sospechar algo mucho más incómodo. ¿Y si no desaparecieron por ser inferiores, sino porque nosotros éramos más destructivos? #Neandertal #Prehistoria #EvoluciónHumana #Arqueología #TemploDelPasado

  41. 🌾 Neolítico
    (≈ 10.000 – 3.000 a.C.)

    El Neolítico marcó un antes y un después en la historia humana.
    Por primera vez, las comunidades dejaron de depender solo de la caza y la recolección.

    💁🏻‍♀️ Post completo en IG:
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    #Neolítico #Prehistoria #Arqueología #Historia #RevoluciónNeolítica