#antiguaroma — Public Fediverse posts
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El garum, si estaba realizado con peces con escamas visibles que pueden quitarse fácilmente sin quitar la piel, era kosher. Según Plinio el Viejo, el garum castimoniarum o castimoniale ser consumido por los judíos, aunque no se creara necesariamente de forma expresa para ellos. 🏛️Museo Británico #antiguaroma #ancientrome
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SIGUE ⬇️
Roma tenía una costumbre brutal con ciertos derrotados.
Intentaba borrarlos de la historia.
Sus nombres eran eliminados de inscripciones, sus estatuas destruidas y sus recuerdos manipulados.
Constantino terminó incluso apropiándose de edificios iniciados por Majencio, como la famosa basílica del Foro.Parecía que Majencio iba a desaparecer completamente bajo la propaganda del vencedor.
Pero casi 1700 años después ocurrió algo inesperado.
En 2005, arqueólogos dirigidos por Clementina Panella excavaban en las laderas del monte Palatino cuando encontraron una cavidad oculta a unos cuatro metros de profundidad.
Dentro había algo extraordinario.
No monedas.
No joyas comunes.
Sino las insignias imperiales completas de Majencio.
Era un descubrimiento casi imposible.
Los arqueólogos encontraron tres cetros imperiales, lanzas ceremoniales, jabalinas de gala, soportes de estandartes y varios símbolos de autoridad envueltos cuidadosamente en lino y seda.
Las telas habían protegido parcialmente las piezas durante siglos.
También aparecieron restos de cajas de madera de álamo donde habían sido escondidas.El objeto más impresionante era uno de los cetros: fabricado en oricalco —una aleación dorada parecida al oro— rematado con pétalos metálicos que sostenían una esfera de vidrio verde oscuro.
El globo simbolizaba el dominio sobre el mundo.Otros cetros llevaban esferas de calcedonia azulada y vidrio amarillo.
Lo increíble es que estas piezas estaban intactas.
No fragmentadas.
No saqueadas.
Completas.Y eso convirtió el hallazgo en algo único.
Hasta entonces esas insignias imperiales solo se conocían por relieves, monedas o esculturas antiguas.
Nadie había encontrado unas reales tan completas pertenecientes a un emperador romano.El descubrimiento abrió además un debate fascinante.
¿Por qué estaban escondidas?
Hay dos teorías principales.
La primera dice que Majencio ordenó ocultarlas antes de la batalla.
Sabía que Constantino avanzaba y quizá entendía que podía perder.
Enterrar las insignias imperiales habría sido una forma desesperada de impedir que el enemigo las usara para legitimarse inmediatamente como nuevo dueño de Roma.La segunda teoría resulta todavía más humana.
Tras la derrota y la exhibición de la cabeza de Majencio, algunos funcionarios o servidores fieles pudieron esconder los objetos apresuradamente para evitar que fueran profanados como trofeos.
Y la escena resulta muy fácil de imaginar.
Roma llena de rumores.
Noticias entrando a la ciudad.
Soldados huyendo.
Puertas cerrándose.
Gente hablando en voz baja.
Y alguien envolviendo cuidadosamente los símbolos de un emperador derrotado mientras fuera el mundo cambiaba para siempre.
Porque eso es lo que realmente ocurrió tras el Puente Milvio.
No solo cayó un hombre.
Cambió el rumbo de Occidente.
Poco después Constantino promulgó el Edicto de Milán, legalizando el cristianismo.
Con el tiempo fundaría Constantinopla y transformaría completamente la estructura política y religiosa del Imperio.Majencio quedó reducido al papel de villano en la historia oficial.
Pero la tierra terminó guardando algo que la propaganda no pudo destruir: las últimas huellas físicas de un emperador que intentó devolverle a Roma su antiguo protagonismo… y perdió.
Hoy esas insignias se conservan en el Museo Nacional Romano, en el Palazzo Massimo alle Terme, como un eco silencioso de aquella guerra civil.
Y quizá eso sea lo más fascinante de toda esta historia.
Que incluso cuando los vencedores intentan borrar a alguien para siempre, a veces el suelo decide recordar.
▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
▪️𝘊𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘦𝘭 𝘎𝘳𝘢𝘯𝘥𝘦 (𝘵𝘢𝘮𝘣𝘪𝘦́𝘯 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘪𝘥𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘊𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘺 𝘭𝘢 𝘊𝘳𝘶𝘻, 1961): 𝘚𝘦 𝘵𝘳𝘢𝘵𝘢 𝘥𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘰𝘱𝘳𝘰𝘥𝘶𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘤𝘪𝘯𝘦𝘮𝘢𝘵𝘰𝘨𝘳𝘢𝘧𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘳𝘢𝘮𝘢𝘵𝘪𝘤𝘢 𝘦 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰́𝘳𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝘨𝘦́𝘯𝘦𝘳𝘰 𝘱𝘦𝘱𝘭𝘶𝘮 (𝘤𝘪𝘯𝘦 𝘥𝘦 𝘳𝘰𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴) 𝘥𝘪𝘳𝘪𝘨𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘓𝘪𝘰𝘯𝘦𝘭𝘭𝘰 𝘋𝘦 𝘍𝘦𝘭𝘪𝘤𝘦.
▪️𝘓𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘮𝘢 𝘴𝘦 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘴𝘤𝘦𝘯𝘴𝘰 𝘢𝘭 𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳 𝘥𝘦𝘭 𝘨𝘦𝘯𝘦𝘳𝘢𝘭, 𝘭𝘢𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘱𝘢𝘭𝘢𝘤𝘪𝘦𝘨𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘤𝘶𝘯̃𝘢𝘥𝘰 𝘺 𝘭𝘢 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰́𝘳𝘪𝘤𝘢 𝘣𝘢𝘵𝘢𝘭𝘭𝘢 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭.
▪️𝘌𝘭 𝘢𝘳𝘨𝘶𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰: 𝘕𝘢𝘳𝘳𝘢 𝘤𝘰́𝘮𝘰 𝘊𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘪𝘯𝘰 (𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘱𝘳𝘦𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘊𝘰𝘳𝘯𝘦𝘭 𝘞𝘪𝘭𝘥𝘦) 𝘦𝘴 𝘷𝘪́𝘤𝘵𝘪𝘮𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘪𝘰𝘣𝘳𝘢𝘴 𝘱𝘰𝘭𝘪́𝘵𝘪𝘤𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘔𝘢𝘫𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰 (𝘔𝘢𝘴𝘴𝘪𝘮𝘰 𝘚𝘦𝘳𝘢𝘵𝘰) 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘦𝘭𝘪𝘮𝘪𝘯𝘢𝘳𝘭𝘰.
▪️𝘓𝘢 𝘱𝘦𝘭𝘪́𝘤𝘶𝘭𝘢 𝘢𝘣𝘢𝘳𝘤𝘢 𝘦𝘭 𝘮𝘪𝘭𝘢𝘨𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘴𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘤𝘳𝘶𝘻 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘪𝘯𝘴𝘤𝘳𝘪𝘱𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘤𝘦𝘭𝘦𝘴𝘵𝘪𝘢𝘭 𝘺 𝘤𝘰𝘯𝘤𝘭𝘶𝘺𝘦 𝘱𝘳𝘦𝘤𝘪𝘴𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘤𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘭𝘦𝘨𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘊𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘺 𝘭𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘨𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦𝘳𝘳𝘰𝘵𝘢 𝘥𝘦 𝘔𝘢𝘫𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘢𝘴 𝘪𝘯𝘮𝘦𝘥𝘪𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘗𝘶𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘔𝘪𝘭𝘷𝘪𝘰.#roma #imperioromano #majencio #constantino #historia #arqueologia #antiguaroma #puentemilvio #historiareal #curiosidades #museonacionalromano #palatino #arqueología #ecosdelpasado
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Roma tenía una costumbre brutal con ciertos derrotados.
Intentaba borrarlos de la historia.
Sus nombres eran eliminados de inscripciones, sus estatuas destruidas y sus recuerdos manipulados.
Constantino terminó incluso apropiándose de edificios iniciados por Majencio, como la famosa basílica del Foro.Parecía que Majencio iba a desaparecer completamente bajo la propaganda del vencedor.
Pero casi 1700 años después ocurrió algo inesperado.
En 2005, arqueólogos dirigidos por Clementina Panella excavaban en las laderas del monte Palatino cuando encontraron una cavidad oculta a unos cuatro metros de profundidad.
Dentro había algo extraordinario.
No monedas.
No joyas comunes.
Sino las insignias imperiales completas de Majencio.
Era un descubrimiento casi imposible.
Los arqueólogos encontraron tres cetros imperiales, lanzas ceremoniales, jabalinas de gala, soportes de estandartes y varios símbolos de autoridad envueltos cuidadosamente en lino y seda.
Las telas habían protegido parcialmente las piezas durante siglos.
También aparecieron restos de cajas de madera de álamo donde habían sido escondidas.El objeto más impresionante era uno de los cetros: fabricado en oricalco —una aleación dorada parecida al oro— rematado con pétalos metálicos que sostenían una esfera de vidrio verde oscuro.
El globo simbolizaba el dominio sobre el mundo.Otros cetros llevaban esferas de calcedonia azulada y vidrio amarillo.
Lo increíble es que estas piezas estaban intactas.
No fragmentadas.
No saqueadas.
Completas.Y eso convirtió el hallazgo en algo único.
Hasta entonces esas insignias imperiales solo se conocían por relieves, monedas o esculturas antiguas.
Nadie había encontrado unas reales tan completas pertenecientes a un emperador romano.El descubrimiento abrió además un debate fascinante.
¿Por qué estaban escondidas?
Hay dos teorías principales.
La primera dice que Majencio ordenó ocultarlas antes de la batalla.
Sabía que Constantino avanzaba y quizá entendía que podía perder.
Enterrar las insignias imperiales habría sido una forma desesperada de impedir que el enemigo las usara para legitimarse inmediatamente como nuevo dueño de Roma.La segunda teoría resulta todavía más humana.
Tras la derrota y la exhibición de la cabeza de Majencio, algunos funcionarios o servidores fieles pudieron esconder los objetos apresuradamente para evitar que fueran profanados como trofeos.
Y la escena resulta muy fácil de imaginar.
Roma llena de rumores.
Noticias entrando a la ciudad.
Soldados huyendo.
Puertas cerrándose.
Gente hablando en voz baja.
Y alguien envolviendo cuidadosamente los símbolos de un emperador derrotado mientras fuera el mundo cambiaba para siempre.
Porque eso es lo que realmente ocurrió tras el Puente Milvio.
No solo cayó un hombre.
Cambió el rumbo de Occidente.
Poco después Constantino promulgó el Edicto de Milán, legalizando el cristianismo.
Con el tiempo fundaría Constantinopla y transformaría completamente la estructura política y religiosa del Imperio.Majencio quedó reducido al papel de villano en la historia oficial.
Pero la tierra terminó guardando algo que la propaganda no pudo destruir: las últimas huellas físicas de un emperador que intentó devolverle a Roma su antiguo protagonismo… y perdió.
Hoy esas insignias se conservan en el Museo Nacional Romano, en el Palazzo Massimo alle Terme, como un eco silencioso de aquella guerra civil.
Y quizá eso sea lo más fascinante de toda esta historia.
Que incluso cuando los vencedores intentan borrar a alguien para siempre, a veces el suelo decide recordar.
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▪️𝘊𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘦𝘭 𝘎𝘳𝘢𝘯𝘥𝘦 (𝘵𝘢𝘮𝘣𝘪𝘦́𝘯 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘪𝘥𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘊𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘺 𝘭𝘢 𝘊𝘳𝘶𝘻, 1961): 𝘚𝘦 𝘵𝘳𝘢𝘵𝘢 𝘥𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘰𝘱𝘳𝘰𝘥𝘶𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘤𝘪𝘯𝘦𝘮𝘢𝘵𝘰𝘨𝘳𝘢𝘧𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘳𝘢𝘮𝘢𝘵𝘪𝘤𝘢 𝘦 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰́𝘳𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝘨𝘦́𝘯𝘦𝘳𝘰 𝘱𝘦𝘱𝘭𝘶𝘮 (𝘤𝘪𝘯𝘦 𝘥𝘦 𝘳𝘰𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴) 𝘥𝘪𝘳𝘪𝘨𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘓𝘪𝘰𝘯𝘦𝘭𝘭𝘰 𝘋𝘦 𝘍𝘦𝘭𝘪𝘤𝘦.
▪️𝘓𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘮𝘢 𝘴𝘦 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘴𝘤𝘦𝘯𝘴𝘰 𝘢𝘭 𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳 𝘥𝘦𝘭 𝘨𝘦𝘯𝘦𝘳𝘢𝘭, 𝘭𝘢𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘱𝘢𝘭𝘢𝘤𝘪𝘦𝘨𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘤𝘶𝘯̃𝘢𝘥𝘰 𝘺 𝘭𝘢 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰́𝘳𝘪𝘤𝘢 𝘣𝘢𝘵𝘢𝘭𝘭𝘢 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭.
▪️𝘌𝘭 𝘢𝘳𝘨𝘶𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰: 𝘕𝘢𝘳𝘳𝘢 𝘤𝘰́𝘮𝘰 𝘊𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘪𝘯𝘰 (𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘱𝘳𝘦𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘊𝘰𝘳𝘯𝘦𝘭 𝘞𝘪𝘭𝘥𝘦) 𝘦𝘴 𝘷𝘪́𝘤𝘵𝘪𝘮𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘪𝘰𝘣𝘳𝘢𝘴 𝘱𝘰𝘭𝘪́𝘵𝘪𝘤𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘔𝘢𝘫𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰 (𝘔𝘢𝘴𝘴𝘪𝘮𝘰 𝘚𝘦𝘳𝘢𝘵𝘰) 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘦𝘭𝘪𝘮𝘪𝘯𝘢𝘳𝘭𝘰.
▪️𝘓𝘢 𝘱𝘦𝘭𝘪́𝘤𝘶𝘭𝘢 𝘢𝘣𝘢𝘳𝘤𝘢 𝘦𝘭 𝘮𝘪𝘭𝘢𝘨𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘴𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘤𝘳𝘶𝘻 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘪𝘯𝘴𝘤𝘳𝘪𝘱𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘤𝘦𝘭𝘦𝘴𝘵𝘪𝘢𝘭 𝘺 𝘤𝘰𝘯𝘤𝘭𝘶𝘺𝘦 𝘱𝘳𝘦𝘤𝘪𝘴𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘤𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘭𝘦𝘨𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘊𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘺 𝘭𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘨𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦𝘳𝘳𝘰𝘵𝘢 𝘥𝘦 𝘔𝘢𝘫𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘢𝘴 𝘪𝘯𝘮𝘦𝘥𝘪𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘗𝘶𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘔𝘪𝘭𝘷𝘪𝘰.#roma #imperioromano #majencio #constantino #historia #arqueologia #antiguaroma #puentemilvio #historiareal #curiosidades #museonacionalromano #palatino #arqueología #ecosdelpasado
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Roma tenía una costumbre brutal con ciertos derrotados.
Intentaba borrarlos de la historia.
Sus nombres eran eliminados de inscripciones, sus estatuas destruidas y sus recuerdos manipulados.
Constantino terminó incluso apropiándose de edificios iniciados por Majencio, como la famosa basílica del Foro.Parecía que Majencio iba a desaparecer completamente bajo la propaganda del vencedor.
Pero casi 1700 años después ocurrió algo inesperado.
En 2005, arqueólogos dirigidos por Clementina Panella excavaban en las laderas del monte Palatino cuando encontraron una cavidad oculta a unos cuatro metros de profundidad.
Dentro había algo extraordinario.
No monedas.
No joyas comunes.
Sino las insignias imperiales completas de Majencio.
Era un descubrimiento casi imposible.
Los arqueólogos encontraron tres cetros imperiales, lanzas ceremoniales, jabalinas de gala, soportes de estandartes y varios símbolos de autoridad envueltos cuidadosamente en lino y seda.
Las telas habían protegido parcialmente las piezas durante siglos.
También aparecieron restos de cajas de madera de álamo donde habían sido escondidas.El objeto más impresionante era uno de los cetros: fabricado en oricalco —una aleación dorada parecida al oro— rematado con pétalos metálicos que sostenían una esfera de vidrio verde oscuro.
El globo simbolizaba el dominio sobre el mundo.Otros cetros llevaban esferas de calcedonia azulada y vidrio amarillo.
Lo increíble es que estas piezas estaban intactas.
No fragmentadas.
No saqueadas.
Completas.Y eso convirtió el hallazgo en algo único.
Hasta entonces esas insignias imperiales solo se conocían por relieves, monedas o esculturas antiguas.
Nadie había encontrado unas reales tan completas pertenecientes a un emperador romano.El descubrimiento abrió además un debate fascinante.
¿Por qué estaban escondidas?
Hay dos teorías principales.
La primera dice que Majencio ordenó ocultarlas antes de la batalla.
Sabía que Constantino avanzaba y quizá entendía que podía perder.
Enterrar las insignias imperiales habría sido una forma desesperada de impedir que el enemigo las usara para legitimarse inmediatamente como nuevo dueño de Roma.La segunda teoría resulta todavía más humana.
Tras la derrota y la exhibición de la cabeza de Majencio, algunos funcionarios o servidores fieles pudieron esconder los objetos apresuradamente para evitar que fueran profanados como trofeos.
Y la escena resulta muy fácil de imaginar.
Roma llena de rumores.
Noticias entrando a la ciudad.
Soldados huyendo.
Puertas cerrándose.
Gente hablando en voz baja.
Y alguien envolviendo cuidadosamente los símbolos de un emperador derrotado mientras fuera el mundo cambiaba para siempre.
Porque eso es lo que realmente ocurrió tras el Puente Milvio.
No solo cayó un hombre.
Cambió el rumbo de Occidente.
Poco después Constantino promulgó el Edicto de Milán, legalizando el cristianismo.
Con el tiempo fundaría Constantinopla y transformaría completamente la estructura política y religiosa del Imperio.Majencio quedó reducido al papel de villano en la historia oficial.
Pero la tierra terminó guardando algo que la propaganda no pudo destruir: las últimas huellas físicas de un emperador que intentó devolverle a Roma su antiguo protagonismo… y perdió.
Hoy esas insignias se conservan en el Museo Nacional Romano, en el Palazzo Massimo alle Terme, como un eco silencioso de aquella guerra civil.
Y quizá eso sea lo más fascinante de toda esta historia.
Que incluso cuando los vencedores intentan borrar a alguien para siempre, a veces el suelo decide recordar.
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▪️𝘊𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘦𝘭 𝘎𝘳𝘢𝘯𝘥𝘦 (𝘵𝘢𝘮𝘣𝘪𝘦́𝘯 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘪𝘥𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘊𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘺 𝘭𝘢 𝘊𝘳𝘶𝘻, 1961): 𝘚𝘦 𝘵𝘳𝘢𝘵𝘢 𝘥𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘰𝘱𝘳𝘰𝘥𝘶𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘤𝘪𝘯𝘦𝘮𝘢𝘵𝘰𝘨𝘳𝘢𝘧𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘳𝘢𝘮𝘢𝘵𝘪𝘤𝘢 𝘦 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰́𝘳𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝘨𝘦́𝘯𝘦𝘳𝘰 𝘱𝘦𝘱𝘭𝘶𝘮 (𝘤𝘪𝘯𝘦 𝘥𝘦 𝘳𝘰𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴) 𝘥𝘪𝘳𝘪𝘨𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘓𝘪𝘰𝘯𝘦𝘭𝘭𝘰 𝘋𝘦 𝘍𝘦𝘭𝘪𝘤𝘦.
▪️𝘓𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘮𝘢 𝘴𝘦 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘴𝘤𝘦𝘯𝘴𝘰 𝘢𝘭 𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳 𝘥𝘦𝘭 𝘨𝘦𝘯𝘦𝘳𝘢𝘭, 𝘭𝘢𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘱𝘢𝘭𝘢𝘤𝘪𝘦𝘨𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘤𝘶𝘯̃𝘢𝘥𝘰 𝘺 𝘭𝘢 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰́𝘳𝘪𝘤𝘢 𝘣𝘢𝘵𝘢𝘭𝘭𝘢 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭.
▪️𝘌𝘭 𝘢𝘳𝘨𝘶𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰: 𝘕𝘢𝘳𝘳𝘢 𝘤𝘰́𝘮𝘰 𝘊𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘪𝘯𝘰 (𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘱𝘳𝘦𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘊𝘰𝘳𝘯𝘦𝘭 𝘞𝘪𝘭𝘥𝘦) 𝘦𝘴 𝘷𝘪́𝘤𝘵𝘪𝘮𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘪𝘰𝘣𝘳𝘢𝘴 𝘱𝘰𝘭𝘪́𝘵𝘪𝘤𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘔𝘢𝘫𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰 (𝘔𝘢𝘴𝘴𝘪𝘮𝘰 𝘚𝘦𝘳𝘢𝘵𝘰) 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘦𝘭𝘪𝘮𝘪𝘯𝘢𝘳𝘭𝘰.
▪️𝘓𝘢 𝘱𝘦𝘭𝘪́𝘤𝘶𝘭𝘢 𝘢𝘣𝘢𝘳𝘤𝘢 𝘦𝘭 𝘮𝘪𝘭𝘢𝘨𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘴𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘤𝘳𝘶𝘻 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘪𝘯𝘴𝘤𝘳𝘪𝘱𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘤𝘦𝘭𝘦𝘴𝘵𝘪𝘢𝘭 𝘺 𝘤𝘰𝘯𝘤𝘭𝘶𝘺𝘦 𝘱𝘳𝘦𝘤𝘪𝘴𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘤𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘭𝘦𝘨𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘊𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘺 𝘭𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘨𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦𝘳𝘳𝘰𝘵𝘢 𝘥𝘦 𝘔𝘢𝘫𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘢𝘴 𝘪𝘯𝘮𝘦𝘥𝘪𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘗𝘶𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘔𝘪𝘭𝘷𝘪𝘰.#roma #imperioromano #majencio #constantino #historia #arqueologia #antiguaroma #puentemilvio #historiareal #curiosidades #museonacionalromano #palatino #arqueología #ecosdelpasado
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Este tipo de botella romana con forma de barril, con delfines como asas, data en torno al 200 d.C. Generalmente de vidrio, también hay al menos uno de bronce y la mayoría tiene esta forma, habiendo sido producidas en un taller de Colonia. 🏛️MET #antiguaroma #ancientrome #vidrio #glass
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Mosaico romano de vidrio para pared del 200-250 d.C. en Ariminum con una dorada, una caballa y un delfín. 🏛️Museo de la ciudad de Rímini 📷Sailko #antiguaroma #ancientrome #vidrio #glass
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Hoy celebro el aniversario, aunque por los distintos calendarios no sea exacto, del grafito en las barracas de gladiadores de Pompeya que dice: "El 19 de abril, hice pan" #antiguaroma #ancientrome
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Calcedonia de cromo verde moteado con una talla dulce de un sátiro llevando aves de caza, elaborado en el siglo I d.C. 🏛️Museo Michael C. Carlos #antiguaroma #ancientrome
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Troquel de Lugdunum, de donde provienen 11 de los 25 cuños romanos de monedas oficiales que se conservan, con un denario de plata de Tiberio (14-37) pegado. Tras no poder sacarlo, lo desecharon sin destruirlo. Probablemente porque había tenido tanto uso que producía defectos.🏛️ Colección Gasvoda #antiguaroma #ancientrome #monedas #coins
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El plato de Lezoux, un plato de terra sigillata de la primera mitad del siglo II d.C. con el texto galo, escrito en cursiva galolatina, más largo. Dice "La alabanza de los peores [son] autolesivas para los justos", "Ahora, hijo mío, no cedas a la violencia" y "Cada uno debe seguir su propio camino por su propio criterio", entre otros textos fragmentados. 🏛️Museo de la Cerámica de Lezoux 📷Maillot Alain #antiguaroma #ancientrome #ceramica #ceramics
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:stargif: 𝑬𝒍 𝑪𝒐𝒍𝒊𝒔𝒆𝒐 𝒓𝒐𝒎𝒂𝒏𝒐: 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒅𝒆 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅 𝒑𝒂𝒔𝒂𝒃𝒂 𝒅𝒆𝒏𝒕𝒓𝒐 :stargif:
Cuando uno piensa en la antigua Roma, casi siempre aparece la misma imagen: el enorme anfiteatro de piedra que hoy conocemos como Coliseo de Roma.
Se empezó a construir alrededor del año 72 d.C. por orden del emperador Vespasiano, fundador de la dinastía Flavia.
Su hijo, Tito, lo inauguró en el año 80 d.C., y el tercero de la familia, Domiciano, terminó algunas ampliaciones poco después.Curiosamente, el Coliseo se levantó en un lugar que antes era un lago artificial del palacio de Nerón.
Tras la muerte de Nerón, los nuevos emperadores quisieron devolver ese espacio al pueblo.
Donde antes había un jardín privado imperial, levantaron un anfiteatro gigantesco para espectáculos públicos.El nombre “Coliseo” en realidad no es el original.
Los romanos lo llamaban Anfiteatro Flavio.
El nombre actual parece venir de una colosal estatua de Nerón que había cerca, el Coloso de Nerón.El edificio era una auténtica obra de ingeniería: podía albergar entre 50.000 y 65.000 espectadores, tenía más de 80 entradas y un sistema de pasillos y escaleras que permitía vaciarlo en pocos minutos.
Algo muy parecido a los estadios modernos.Además, los asientos estaban organizados según la clase social.
Los senadores abajo, cerca de la arena.
Los ciudadanos comunes en las gradas intermedias.
Y las mujeres y los pobres en las zonas más altas.Pero lo que realmente atraía a la gente eran los espectáculos.
Los más famosos eran los combates de gladiadores.
Eran luchadores entrenados que peleaban con distintos estilos y armas.
Algunos usaban redes y tridentes, otros espadas cortas, escudos grandes o cascos muy pesados.
No todos eran esclavos: algunos hombres libres se ofrecían voluntarios porque la fama y el dinero podían ser enormes.También se organizaban cacerías de animales, llamadas venationes.
Traían fieras de todo el imperio: leones, leopardos, osos, rinocerontes o elefantes.
A veces los cazadores profesionales luchaban contra ellos; otras veces simplemente se mostraban como espectáculo exótico para el público romano.Y sí, también hubo ejecuciones públicas, normalmente al mediodía.
A criminales condenados se les obligaba a enfrentarse a animales o a recrear escenas mitológicas que terminaban de forma bastante brutal.Hay muchas ideas populares sobre el Coliseo que en realidad no son correctas.
Una de ellas es que allí se hacían carreras de cuadrigas.
Eso no ocurrió.
Las carreras de carros se celebraban en otro lugar gigantesco de Roma: el Circo Máximo.
Ese recinto era mucho más largo y estaba diseñado precisamente para ese tipo de competición.Otra idea muy extendida es que el Coliseo se llenaba de agua para hacer batallas navales con tiburones, como aparece en algunas películas modernas.
En realidad, las naumaquias (combates navales) sí existieron en Roma, pero normalmente se hacían en estanques artificiales o en recintos preparados para ello.Algunos historiadores creen que durante los primeros años del anfiteatro, antes de construirse los complejos pasillos subterráneos, pudo haberse llenado de agua en alguna ocasión puntual.
Pero desde que el emperador Domiciano mandó construir el hipogeo —la red de túneles bajo la arena— eso ya no era posible.Y desde luego no hay ninguna evidencia histórica de tiburones nadando por allí.
Bajo la arena había un auténtico laberinto de pasillos, jaulas y plataformas con poleas.
Desde allí subían animales, decorados o gladiadores directamente al centro del espectáculo.
Era como un enorme escenario teatral con trampillas.Los juegos podían durar días.
Cuando el Coliseo se inauguró, el emperador Tito organizó fiestas que duraron cien días seguidos.
Las crónicas dicen que murieron miles de animales durante aquellos espectáculos.Con el paso de los siglos, el anfiteatro siguió utilizándose, aunque cada vez menos.
En el siglo V los combates de gladiadores desaparecieron y el edificio empezó a deteriorarse por terremotos y saqueos de piedra.Durante la Edad Media incluso se usó como fortaleza, cantera y barrio improvisado.
Muchas piedras de palacios e iglesias de Roma salieron literalmente de sus muros.Y aun así, casi dos mil años después, sigue en pie.
Quizá porque, más que un simple edificio, el Coliseo fue el lugar donde Roma mostraba su poder, su espectáculo… y también su lado más brutal.
▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #romaantigua #coliseo #historiadelmundo #curiosidadeshistoricas #imperioromano #arqueologia #historiareal #antiguaroma #ecosdelpasado
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:stargif: 𝑬𝒍 𝑪𝒐𝒍𝒊𝒔𝒆𝒐 𝒓𝒐𝒎𝒂𝒏𝒐: 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒅𝒆 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅 𝒑𝒂𝒔𝒂𝒃𝒂 𝒅𝒆𝒏𝒕𝒓𝒐 :stargif:
Cuando uno piensa en la antigua Roma, casi siempre aparece la misma imagen: el enorme anfiteatro de piedra que hoy conocemos como Coliseo de Roma.
Se empezó a construir alrededor del año 72 d.C. por orden del emperador Vespasiano, fundador de la dinastía Flavia.
Su hijo, Tito, lo inauguró en el año 80 d.C., y el tercero de la familia, Domiciano, terminó algunas ampliaciones poco después.Curiosamente, el Coliseo se levantó en un lugar que antes era un lago artificial del palacio de Nerón.
Tras la muerte de Nerón, los nuevos emperadores quisieron devolver ese espacio al pueblo.
Donde antes había un jardín privado imperial, levantaron un anfiteatro gigantesco para espectáculos públicos.El nombre “Coliseo” en realidad no es el original.
Los romanos lo llamaban Anfiteatro Flavio.
El nombre actual parece venir de una colosal estatua de Nerón que había cerca, el Coloso de Nerón.El edificio era una auténtica obra de ingeniería: podía albergar entre 50.000 y 65.000 espectadores, tenía más de 80 entradas y un sistema de pasillos y escaleras que permitía vaciarlo en pocos minutos.
Algo muy parecido a los estadios modernos.Además, los asientos estaban organizados según la clase social.
Los senadores abajo, cerca de la arena.
Los ciudadanos comunes en las gradas intermedias.
Y las mujeres y los pobres en las zonas más altas.Pero lo que realmente atraía a la gente eran los espectáculos.
Los más famosos eran los combates de gladiadores.
Eran luchadores entrenados que peleaban con distintos estilos y armas.
Algunos usaban redes y tridentes, otros espadas cortas, escudos grandes o cascos muy pesados.
No todos eran esclavos: algunos hombres libres se ofrecían voluntarios porque la fama y el dinero podían ser enormes.También se organizaban cacerías de animales, llamadas venationes.
Traían fieras de todo el imperio: leones, leopardos, osos, rinocerontes o elefantes.
A veces los cazadores profesionales luchaban contra ellos; otras veces simplemente se mostraban como espectáculo exótico para el público romano.Y sí, también hubo ejecuciones públicas, normalmente al mediodía.
A criminales condenados se les obligaba a enfrentarse a animales o a recrear escenas mitológicas que terminaban de forma bastante brutal.Hay muchas ideas populares sobre el Coliseo que en realidad no son correctas.
Una de ellas es que allí se hacían carreras de cuadrigas.
Eso no ocurrió.
Las carreras de carros se celebraban en otro lugar gigantesco de Roma: el Circo Máximo.
Ese recinto era mucho más largo y estaba diseñado precisamente para ese tipo de competición.Otra idea muy extendida es que el Coliseo se llenaba de agua para hacer batallas navales con tiburones, como aparece en algunas películas modernas.
En realidad, las naumaquias (combates navales) sí existieron en Roma, pero normalmente se hacían en estanques artificiales o en recintos preparados para ello.Algunos historiadores creen que durante los primeros años del anfiteatro, antes de construirse los complejos pasillos subterráneos, pudo haberse llenado de agua en alguna ocasión puntual.
Pero desde que el emperador Domiciano mandó construir el hipogeo —la red de túneles bajo la arena— eso ya no era posible.Y desde luego no hay ninguna evidencia histórica de tiburones nadando por allí.
Bajo la arena había un auténtico laberinto de pasillos, jaulas y plataformas con poleas.
Desde allí subían animales, decorados o gladiadores directamente al centro del espectáculo.
Era como un enorme escenario teatral con trampillas.Los juegos podían durar días.
Cuando el Coliseo se inauguró, el emperador Tito organizó fiestas que duraron cien días seguidos.
Las crónicas dicen que murieron miles de animales durante aquellos espectáculos.Con el paso de los siglos, el anfiteatro siguió utilizándose, aunque cada vez menos.
En el siglo V los combates de gladiadores desaparecieron y el edificio empezó a deteriorarse por terremotos y saqueos de piedra.Durante la Edad Media incluso se usó como fortaleza, cantera y barrio improvisado.
Muchas piedras de palacios e iglesias de Roma salieron literalmente de sus muros.Y aun así, casi dos mil años después, sigue en pie.
Quizá porque, más que un simple edificio, el Coliseo fue el lugar donde Roma mostraba su poder, su espectáculo… y también su lado más brutal.
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#historia #romaantigua #coliseo #historiadelmundo #curiosidadeshistoricas #imperioromano #arqueologia #historiareal #antiguaroma #ecosdelpasado
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:stargif: 𝑬𝒍 𝑪𝒐𝒍𝒊𝒔𝒆𝒐 𝒓𝒐𝒎𝒂𝒏𝒐: 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒅𝒆 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅 𝒑𝒂𝒔𝒂𝒃𝒂 𝒅𝒆𝒏𝒕𝒓𝒐 :stargif:
Cuando uno piensa en la antigua Roma, casi siempre aparece la misma imagen: el enorme anfiteatro de piedra que hoy conocemos como Coliseo de Roma.
Se empezó a construir alrededor del año 72 d.C. por orden del emperador Vespasiano, fundador de la dinastía Flavia.
Su hijo, Tito, lo inauguró en el año 80 d.C., y el tercero de la familia, Domiciano, terminó algunas ampliaciones poco después.Curiosamente, el Coliseo se levantó en un lugar que antes era un lago artificial del palacio de Nerón.
Tras la muerte de Nerón, los nuevos emperadores quisieron devolver ese espacio al pueblo.
Donde antes había un jardín privado imperial, levantaron un anfiteatro gigantesco para espectáculos públicos.El nombre “Coliseo” en realidad no es el original.
Los romanos lo llamaban Anfiteatro Flavio.
El nombre actual parece venir de una colosal estatua de Nerón que había cerca, el Coloso de Nerón.El edificio era una auténtica obra de ingeniería: podía albergar entre 50.000 y 65.000 espectadores, tenía más de 80 entradas y un sistema de pasillos y escaleras que permitía vaciarlo en pocos minutos.
Algo muy parecido a los estadios modernos.Además, los asientos estaban organizados según la clase social.
Los senadores abajo, cerca de la arena.
Los ciudadanos comunes en las gradas intermedias.
Y las mujeres y los pobres en las zonas más altas.Pero lo que realmente atraía a la gente eran los espectáculos.
Los más famosos eran los combates de gladiadores.
Eran luchadores entrenados que peleaban con distintos estilos y armas.
Algunos usaban redes y tridentes, otros espadas cortas, escudos grandes o cascos muy pesados.
No todos eran esclavos: algunos hombres libres se ofrecían voluntarios porque la fama y el dinero podían ser enormes.También se organizaban cacerías de animales, llamadas venationes.
Traían fieras de todo el imperio: leones, leopardos, osos, rinocerontes o elefantes.
A veces los cazadores profesionales luchaban contra ellos; otras veces simplemente se mostraban como espectáculo exótico para el público romano.Y sí, también hubo ejecuciones públicas, normalmente al mediodía.
A criminales condenados se les obligaba a enfrentarse a animales o a recrear escenas mitológicas que terminaban de forma bastante brutal.Hay muchas ideas populares sobre el Coliseo que en realidad no son correctas.
Una de ellas es que allí se hacían carreras de cuadrigas.
Eso no ocurrió.
Las carreras de carros se celebraban en otro lugar gigantesco de Roma: el Circo Máximo.
Ese recinto era mucho más largo y estaba diseñado precisamente para ese tipo de competición.Otra idea muy extendida es que el Coliseo se llenaba de agua para hacer batallas navales con tiburones, como aparece en algunas películas modernas.
En realidad, las naumaquias (combates navales) sí existieron en Roma, pero normalmente se hacían en estanques artificiales o en recintos preparados para ello.Algunos historiadores creen que durante los primeros años del anfiteatro, antes de construirse los complejos pasillos subterráneos, pudo haberse llenado de agua en alguna ocasión puntual.
Pero desde que el emperador Domiciano mandó construir el hipogeo —la red de túneles bajo la arena— eso ya no era posible.Y desde luego no hay ninguna evidencia histórica de tiburones nadando por allí.
Bajo la arena había un auténtico laberinto de pasillos, jaulas y plataformas con poleas.
Desde allí subían animales, decorados o gladiadores directamente al centro del espectáculo.
Era como un enorme escenario teatral con trampillas.Los juegos podían durar días.
Cuando el Coliseo se inauguró, el emperador Tito organizó fiestas que duraron cien días seguidos.
Las crónicas dicen que murieron miles de animales durante aquellos espectáculos.Con el paso de los siglos, el anfiteatro siguió utilizándose, aunque cada vez menos.
En el siglo V los combates de gladiadores desaparecieron y el edificio empezó a deteriorarse por terremotos y saqueos de piedra.Durante la Edad Media incluso se usó como fortaleza, cantera y barrio improvisado.
Muchas piedras de palacios e iglesias de Roma salieron literalmente de sus muros.Y aun así, casi dos mil años después, sigue en pie.
Quizá porque, más que un simple edificio, el Coliseo fue el lugar donde Roma mostraba su poder, su espectáculo… y también su lado más brutal.
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#historia #romaantigua #coliseo #historiadelmundo #curiosidadeshistoricas #imperioromano #arqueologia #historiareal #antiguaroma #ecosdelpasado
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:stargif: 𝑬𝒍 𝑪𝒐𝒍𝒊𝒔𝒆𝒐 𝒓𝒐𝒎𝒂𝒏𝒐: 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒅𝒆 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅 𝒑𝒂𝒔𝒂𝒃𝒂 𝒅𝒆𝒏𝒕𝒓𝒐 :stargif:
Cuando uno piensa en la antigua Roma, casi siempre aparece la misma imagen: el enorme anfiteatro de piedra que hoy conocemos como Coliseo de Roma.
Se empezó a construir alrededor del año 72 d.C. por orden del emperador Vespasiano, fundador de la dinastía Flavia.
Su hijo, Tito, lo inauguró en el año 80 d.C., y el tercero de la familia, Domiciano, terminó algunas ampliaciones poco después.Curiosamente, el Coliseo se levantó en un lugar que antes era un lago artificial del palacio de Nerón.
Tras la muerte de Nerón, los nuevos emperadores quisieron devolver ese espacio al pueblo.
Donde antes había un jardín privado imperial, levantaron un anfiteatro gigantesco para espectáculos públicos.El nombre “Coliseo” en realidad no es el original.
Los romanos lo llamaban Anfiteatro Flavio.
El nombre actual parece venir de una colosal estatua de Nerón que había cerca, el Coloso de Nerón.El edificio era una auténtica obra de ingeniería: podía albergar entre 50.000 y 65.000 espectadores, tenía más de 80 entradas y un sistema de pasillos y escaleras que permitía vaciarlo en pocos minutos.
Algo muy parecido a los estadios modernos.Además, los asientos estaban organizados según la clase social.
Los senadores abajo, cerca de la arena.
Los ciudadanos comunes en las gradas intermedias.
Y las mujeres y los pobres en las zonas más altas.Pero lo que realmente atraía a la gente eran los espectáculos.
Los más famosos eran los combates de gladiadores.
Eran luchadores entrenados que peleaban con distintos estilos y armas.
Algunos usaban redes y tridentes, otros espadas cortas, escudos grandes o cascos muy pesados.
No todos eran esclavos: algunos hombres libres se ofrecían voluntarios porque la fama y el dinero podían ser enormes.También se organizaban cacerías de animales, llamadas venationes.
Traían fieras de todo el imperio: leones, leopardos, osos, rinocerontes o elefantes.
A veces los cazadores profesionales luchaban contra ellos; otras veces simplemente se mostraban como espectáculo exótico para el público romano.Y sí, también hubo ejecuciones públicas, normalmente al mediodía.
A criminales condenados se les obligaba a enfrentarse a animales o a recrear escenas mitológicas que terminaban de forma bastante brutal.Hay muchas ideas populares sobre el Coliseo que en realidad no son correctas.
Una de ellas es que allí se hacían carreras de cuadrigas.
Eso no ocurrió.
Las carreras de carros se celebraban en otro lugar gigantesco de Roma: el Circo Máximo.
Ese recinto era mucho más largo y estaba diseñado precisamente para ese tipo de competición.Otra idea muy extendida es que el Coliseo se llenaba de agua para hacer batallas navales con tiburones, como aparece en algunas películas modernas.
En realidad, las naumaquias (combates navales) sí existieron en Roma, pero normalmente se hacían en estanques artificiales o en recintos preparados para ello.Algunos historiadores creen que durante los primeros años del anfiteatro, antes de construirse los complejos pasillos subterráneos, pudo haberse llenado de agua en alguna ocasión puntual.
Pero desde que el emperador Domiciano mandó construir el hipogeo —la red de túneles bajo la arena— eso ya no era posible.Y desde luego no hay ninguna evidencia histórica de tiburones nadando por allí.
Bajo la arena había un auténtico laberinto de pasillos, jaulas y plataformas con poleas.
Desde allí subían animales, decorados o gladiadores directamente al centro del espectáculo.
Era como un enorme escenario teatral con trampillas.Los juegos podían durar días.
Cuando el Coliseo se inauguró, el emperador Tito organizó fiestas que duraron cien días seguidos.
Las crónicas dicen que murieron miles de animales durante aquellos espectáculos.Con el paso de los siglos, el anfiteatro siguió utilizándose, aunque cada vez menos.
En el siglo V los combates de gladiadores desaparecieron y el edificio empezó a deteriorarse por terremotos y saqueos de piedra.Durante la Edad Media incluso se usó como fortaleza, cantera y barrio improvisado.
Muchas piedras de palacios e iglesias de Roma salieron literalmente de sus muros.Y aun así, casi dos mil años después, sigue en pie.
Quizá porque, más que un simple edificio, el Coliseo fue el lugar donde Roma mostraba su poder, su espectáculo… y también su lado más brutal.
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#historia #romaantigua #coliseo #historiadelmundo #curiosidadeshistoricas #imperioromano #arqueologia #historiareal #antiguaroma #ecosdelpasado
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Cabeza en miniatura de aguamarina sobre base de oro del reinado del emperador Adriano. Se interpreta que podría ser su esposa Vibia Sabina o Matidia la Menor, la medio-hermana de esta. 🏛️Museo Arqueológico Nacional de Florencia 📷Fernando Guerrini #antiguaroma #ancientrome
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Estos recipientes de vidrio romanos llegaron al reino de Silla por la ruta de la estepa durante el siglo V d.C., conservándose en Hwangnamdaechong, la mayor tumba real de dicho reino, en Gyeongju, su capital. 🏛️Museo Nacional de Corea #antiguaroma #ancientrome #corea #korea #vidrio #glass
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Diminuta escultura de mármol (11x19 cm) de cuatro cachorritos recién nacidos encontrada en la lujosa Casa del Fauno, en Pompeya. 🏛️Museo Arqueológico Nacional de Nápoles #antiguaroma #ancientrome
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Cuando disfrutas de un banquete, conviene recordarte que todo acabará y tú también morirás. Es el propósito de la larva convivialis, de la que se han encontrado tan solo unos pocos ejemplares. Esta data del periodo altoimperial (25 a.C.-100 d.C.)🏛️Museo J. Paul Getty #antiguaroma #ancientrome
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Gracias a la invasión de Britania en el 43, los romanos obtuvieron gran cantidad de plomo, que transportaban en lingotes de unos 68 kg, lo que evitaba los robos. Estos encontrados en Llangynfelyn datan del 87 d.C., durante el reinado del emperador Domiciano. 📷Alex Martin #antiguaroma #ancientrome
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:stargif: 𝑬𝒍 𝒐𝒑𝒊𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒐𝒎𝒂: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒓𝒆𝒎𝒆𝒅𝒊𝒐, 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒓 𝒚 𝒅𝒆𝒑𝒆𝒏𝒅𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 :stargif:
En el corazón del Imperio Romano, donde la medicina avanzaba entre la observación y el misterio, hubo una sustancia capaz de aliviar… y de matar.
El opio.
No era un descubrimiento nuevo.
Pero en el siglo I d.C., un médico griego al servicio de Roma intentó comprenderlo con una claridad poco común: Pedanio Dioscórides.En su obra Sobre la materia médica, dejó una descripción que aún hoy sorprende por su precisión:
En pequeñas dosis, calmaba.
Inducía el sueño.
Aliviaba el dolor y la tos.En dosis mayores…
entorpecía los sentidos,
sumía en un sueño profundo
y podía causar la muerte.No era solo un remedio.
Era una frontera.Con la expansión romana tras la conquista del mundo griego, el opio se integró en uno de los preparados más enigmáticos de la historia: la Teriaca.
Su origen se vinculaba a Mitrídates VI, obsesionado con los venenos y con volverse inmune a ellos.
Pero fue Andrómaco el Viejo quien refinó la fórmula en la corte imperial.Setenta y cuatro ingredientes.
Entre ellos, algo que hoy resulta casi incomprensible: carne de víbora.Y en el centro de todo… el opio.
No cualquier opio, sino el de Tebas, considerado el más puro.
De ahí deriva el nombre de uno de sus alcaloides: la tebaína, un eco químico de la antigüedad.La lógica detrás de la víbora era simple y profundamente simbólica: aquello que contiene el veneno debía contener también su antídoto.
No era ciencia en el sentido moderno, pero sí una forma de razonamiento coherente dentro de su marco mental.Siglos después, la Teriaca alcanzó su máxima relevancia con Galeno, que la convirtió en el eje de su práctica médica.
No solo la heredó. La perfeccionó.
Ajustó dosis de forma individualizada, algo excepcional para la época.
Su paciente más célebre, Marco Aurelio, la consumía a diario.
Según sus propios escritos, el emperador se quejaba de somnolencia, y Galeno redujo la cantidad de opio hasta encontrar un equilibrio entre lucidez y calma.También realizó experimentos con animales, intentando demostrar su eficacia frente a venenos, en lo que hoy podríamos considerar una forma muy primitiva de ensayo.
Y convirtió su elaboración en un acto público, casi ritual, para garantizar su autenticidad en un producto que era, al mismo tiempo, medicina y símbolo de estatus.
Porque la Teriaca no solo curaba.
Representaba poder.
Control.
Y, en cierto modo, protección frente a un mundo lleno de amenazas invisibles.Aquí es donde surge la pregunta inevitable:
¿Era esto una forma temprana de microdosificación?
La respuesta corta es no.
Aunque el uso diario en pequeñas cantidades pueda recordarlo, el contexto es distinto.
La microdosificación moderna busca efectos sutiles sin dependencia.
En cambio, el consumo continuado de opio, incluso en dosis controladas, genera tolerancia.Y donde hay tolerancia… aparece la dependencia.
Lo más probable es que Marco Aurelio no estuviera “optimizando” su mente, sino gestionando un equilibrio delicado entre alivio y necesidad fisiológica.
Eso no resta valor al conocimiento de la época.
Al contrario.Los médicos romanos no entendían la química como hoy, pero observaban, probaban y registraban.
Y en ese proceso llegaron a una idea fundamental:Que una misma sustancia puede curar… o destruir.
El opio no fue solo un medicamento.
Fue una lección temprana sobre el pharmakon: el remedio y el veneno en un mismo cuerpo.
Una línea fina, peligrosa…
que dos mil años después, seguimos sin dejar de explorar.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #antiguaroma #medicinaantigua #opio #galeno #marcoaurelio #dioscorides #teriaca #historiadelamedicina #curiosidadeshistoricas #pharmakon
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:stargif: 𝑬𝒍 𝒐𝒑𝒊𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒐𝒎𝒂: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒓𝒆𝒎𝒆𝒅𝒊𝒐, 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒓 𝒚 𝒅𝒆𝒑𝒆𝒏𝒅𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 :stargif:
En el corazón del Imperio Romano, donde la medicina avanzaba entre la observación y el misterio, hubo una sustancia capaz de aliviar… y de matar.
El opio.
No era un descubrimiento nuevo.
Pero en el siglo I d.C., un médico griego al servicio de Roma intentó comprenderlo con una claridad poco común: Pedanio Dioscórides.En su obra Sobre la materia médica, dejó una descripción que aún hoy sorprende por su precisión:
En pequeñas dosis, calmaba.
Inducía el sueño.
Aliviaba el dolor y la tos.En dosis mayores…
entorpecía los sentidos,
sumía en un sueño profundo
y podía causar la muerte.No era solo un remedio.
Era una frontera.Con la expansión romana tras la conquista del mundo griego, el opio se integró en uno de los preparados más enigmáticos de la historia: la Teriaca.
Su origen se vinculaba a Mitrídates VI, obsesionado con los venenos y con volverse inmune a ellos.
Pero fue Andrómaco el Viejo quien refinó la fórmula en la corte imperial.Setenta y cuatro ingredientes.
Entre ellos, algo que hoy resulta casi incomprensible: carne de víbora.Y en el centro de todo… el opio.
No cualquier opio, sino el de Tebas, considerado el más puro.
De ahí deriva el nombre de uno de sus alcaloides: la tebaína, un eco químico de la antigüedad.La lógica detrás de la víbora era simple y profundamente simbólica: aquello que contiene el veneno debía contener también su antídoto.
No era ciencia en el sentido moderno, pero sí una forma de razonamiento coherente dentro de su marco mental.Siglos después, la Teriaca alcanzó su máxima relevancia con Galeno, que la convirtió en el eje de su práctica médica.
No solo la heredó. La perfeccionó.
Ajustó dosis de forma individualizada, algo excepcional para la época.
Su paciente más célebre, Marco Aurelio, la consumía a diario.
Según sus propios escritos, el emperador se quejaba de somnolencia, y Galeno redujo la cantidad de opio hasta encontrar un equilibrio entre lucidez y calma.También realizó experimentos con animales, intentando demostrar su eficacia frente a venenos, en lo que hoy podríamos considerar una forma muy primitiva de ensayo.
Y convirtió su elaboración en un acto público, casi ritual, para garantizar su autenticidad en un producto que era, al mismo tiempo, medicina y símbolo de estatus.
Porque la Teriaca no solo curaba.
Representaba poder.
Control.
Y, en cierto modo, protección frente a un mundo lleno de amenazas invisibles.Aquí es donde surge la pregunta inevitable:
¿Era esto una forma temprana de microdosificación?
La respuesta corta es no.
Aunque el uso diario en pequeñas cantidades pueda recordarlo, el contexto es distinto.
La microdosificación moderna busca efectos sutiles sin dependencia.
En cambio, el consumo continuado de opio, incluso en dosis controladas, genera tolerancia.Y donde hay tolerancia… aparece la dependencia.
Lo más probable es que Marco Aurelio no estuviera “optimizando” su mente, sino gestionando un equilibrio delicado entre alivio y necesidad fisiológica.
Eso no resta valor al conocimiento de la época.
Al contrario.Los médicos romanos no entendían la química como hoy, pero observaban, probaban y registraban.
Y en ese proceso llegaron a una idea fundamental:Que una misma sustancia puede curar… o destruir.
El opio no fue solo un medicamento.
Fue una lección temprana sobre el pharmakon: el remedio y el veneno en un mismo cuerpo.
Una línea fina, peligrosa…
que dos mil años después, seguimos sin dejar de explorar.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #antiguaroma #medicinaantigua #opio #galeno #marcoaurelio #dioscorides #teriaca #historiadelamedicina #curiosidadeshistoricas #pharmakon
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:stargif: 𝑬𝒍 𝒐𝒑𝒊𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒐𝒎𝒂: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒓𝒆𝒎𝒆𝒅𝒊𝒐, 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒓 𝒚 𝒅𝒆𝒑𝒆𝒏𝒅𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 :stargif:
En el corazón del Imperio Romano, donde la medicina avanzaba entre la observación y el misterio, hubo una sustancia capaz de aliviar… y de matar.
El opio.
No era un descubrimiento nuevo.
Pero en el siglo I d.C., un médico griego al servicio de Roma intentó comprenderlo con una claridad poco común: Pedanio Dioscórides.En su obra Sobre la materia médica, dejó una descripción que aún hoy sorprende por su precisión:
En pequeñas dosis, calmaba.
Inducía el sueño.
Aliviaba el dolor y la tos.En dosis mayores…
entorpecía los sentidos,
sumía en un sueño profundo
y podía causar la muerte.No era solo un remedio.
Era una frontera.Con la expansión romana tras la conquista del mundo griego, el opio se integró en uno de los preparados más enigmáticos de la historia: la Teriaca.
Su origen se vinculaba a Mitrídates VI, obsesionado con los venenos y con volverse inmune a ellos.
Pero fue Andrómaco el Viejo quien refinó la fórmula en la corte imperial.Setenta y cuatro ingredientes.
Entre ellos, algo que hoy resulta casi incomprensible: carne de víbora.Y en el centro de todo… el opio.
No cualquier opio, sino el de Tebas, considerado el más puro.
De ahí deriva el nombre de uno de sus alcaloides: la tebaína, un eco químico de la antigüedad.La lógica detrás de la víbora era simple y profundamente simbólica: aquello que contiene el veneno debía contener también su antídoto.
No era ciencia en el sentido moderno, pero sí una forma de razonamiento coherente dentro de su marco mental.Siglos después, la Teriaca alcanzó su máxima relevancia con Galeno, que la convirtió en el eje de su práctica médica.
No solo la heredó. La perfeccionó.
Ajustó dosis de forma individualizada, algo excepcional para la época.
Su paciente más célebre, Marco Aurelio, la consumía a diario.
Según sus propios escritos, el emperador se quejaba de somnolencia, y Galeno redujo la cantidad de opio hasta encontrar un equilibrio entre lucidez y calma.También realizó experimentos con animales, intentando demostrar su eficacia frente a venenos, en lo que hoy podríamos considerar una forma muy primitiva de ensayo.
Y convirtió su elaboración en un acto público, casi ritual, para garantizar su autenticidad en un producto que era, al mismo tiempo, medicina y símbolo de estatus.
Porque la Teriaca no solo curaba.
Representaba poder.
Control.
Y, en cierto modo, protección frente a un mundo lleno de amenazas invisibles.Aquí es donde surge la pregunta inevitable:
¿Era esto una forma temprana de microdosificación?
La respuesta corta es no.
Aunque el uso diario en pequeñas cantidades pueda recordarlo, el contexto es distinto.
La microdosificación moderna busca efectos sutiles sin dependencia.
En cambio, el consumo continuado de opio, incluso en dosis controladas, genera tolerancia.Y donde hay tolerancia… aparece la dependencia.
Lo más probable es que Marco Aurelio no estuviera “optimizando” su mente, sino gestionando un equilibrio delicado entre alivio y necesidad fisiológica.
Eso no resta valor al conocimiento de la época.
Al contrario.Los médicos romanos no entendían la química como hoy, pero observaban, probaban y registraban.
Y en ese proceso llegaron a una idea fundamental:Que una misma sustancia puede curar… o destruir.
El opio no fue solo un medicamento.
Fue una lección temprana sobre el pharmakon: el remedio y el veneno en un mismo cuerpo.
Una línea fina, peligrosa…
que dos mil años después, seguimos sin dejar de explorar.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #antiguaroma #medicinaantigua #opio #galeno #marcoaurelio #dioscorides #teriaca #historiadelamedicina #curiosidadeshistoricas #pharmakon
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:stargif: 𝑬𝒍 𝒐𝒑𝒊𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒐𝒎𝒂: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒓𝒆𝒎𝒆𝒅𝒊𝒐, 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒓 𝒚 𝒅𝒆𝒑𝒆𝒏𝒅𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 :stargif:
En el corazón del Imperio Romano, donde la medicina avanzaba entre la observación y el misterio, hubo una sustancia capaz de aliviar… y de matar.
El opio.
No era un descubrimiento nuevo.
Pero en el siglo I d.C., un médico griego al servicio de Roma intentó comprenderlo con una claridad poco común: Pedanio Dioscórides.En su obra Sobre la materia médica, dejó una descripción que aún hoy sorprende por su precisión:
En pequeñas dosis, calmaba.
Inducía el sueño.
Aliviaba el dolor y la tos.En dosis mayores…
entorpecía los sentidos,
sumía en un sueño profundo
y podía causar la muerte.No era solo un remedio.
Era una frontera.Con la expansión romana tras la conquista del mundo griego, el opio se integró en uno de los preparados más enigmáticos de la historia: la Teriaca.
Su origen se vinculaba a Mitrídates VI, obsesionado con los venenos y con volverse inmune a ellos.
Pero fue Andrómaco el Viejo quien refinó la fórmula en la corte imperial.Setenta y cuatro ingredientes.
Entre ellos, algo que hoy resulta casi incomprensible: carne de víbora.Y en el centro de todo… el opio.
No cualquier opio, sino el de Tebas, considerado el más puro.
De ahí deriva el nombre de uno de sus alcaloides: la tebaína, un eco químico de la antigüedad.La lógica detrás de la víbora era simple y profundamente simbólica: aquello que contiene el veneno debía contener también su antídoto.
No era ciencia en el sentido moderno, pero sí una forma de razonamiento coherente dentro de su marco mental.Siglos después, la Teriaca alcanzó su máxima relevancia con Galeno, que la convirtió en el eje de su práctica médica.
No solo la heredó. La perfeccionó.
Ajustó dosis de forma individualizada, algo excepcional para la época.
Su paciente más célebre, Marco Aurelio, la consumía a diario.
Según sus propios escritos, el emperador se quejaba de somnolencia, y Galeno redujo la cantidad de opio hasta encontrar un equilibrio entre lucidez y calma.También realizó experimentos con animales, intentando demostrar su eficacia frente a venenos, en lo que hoy podríamos considerar una forma muy primitiva de ensayo.
Y convirtió su elaboración en un acto público, casi ritual, para garantizar su autenticidad en un producto que era, al mismo tiempo, medicina y símbolo de estatus.
Porque la Teriaca no solo curaba.
Representaba poder.
Control.
Y, en cierto modo, protección frente a un mundo lleno de amenazas invisibles.Aquí es donde surge la pregunta inevitable:
¿Era esto una forma temprana de microdosificación?
La respuesta corta es no.
Aunque el uso diario en pequeñas cantidades pueda recordarlo, el contexto es distinto.
La microdosificación moderna busca efectos sutiles sin dependencia.
En cambio, el consumo continuado de opio, incluso en dosis controladas, genera tolerancia.Y donde hay tolerancia… aparece la dependencia.
Lo más probable es que Marco Aurelio no estuviera “optimizando” su mente, sino gestionando un equilibrio delicado entre alivio y necesidad fisiológica.
Eso no resta valor al conocimiento de la época.
Al contrario.Los médicos romanos no entendían la química como hoy, pero observaban, probaban y registraban.
Y en ese proceso llegaron a una idea fundamental:Que una misma sustancia puede curar… o destruir.
El opio no fue solo un medicamento.
Fue una lección temprana sobre el pharmakon: el remedio y el veneno en un mismo cuerpo.
Una línea fina, peligrosa…
que dos mil años después, seguimos sin dejar de explorar.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #antiguaroma #medicinaantigua #opio #galeno #marcoaurelio #dioscorides #teriaca #historiadelamedicina #curiosidadeshistoricas #pharmakon
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Los carros terminaban por dejar huella en las carreteras romanas. No obstante, no solían dejarse así, sino que se renovaba el suelo cada cierto tiempo. Además se puede ver un antiguo "paso de peatones". 📷Eric Poehler #antiguaroma #ancientrome
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Amuleto romano egiptizante de los siglos II-III d.C. de Harpócrates, sobre una flor de loto, una cobra y Horus como cocodrilo con corona del doble Egipto y una hoja de palma, todo rodeado de un ouroboros. El texto griego no significa absolutamente nada, siendo pura estética, pues en estos amuletos solían ser órdenes simples y llamativas, transcripciones (no necesariamente buenas) de deidades extranjeras o caracteres exóticos. 📷Christie's #antiguaroma #ancientrome #magia #magic
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Monedero militar del siglo II d.C. de una aleación de cobre, que pudo llevarse en la muñeca, del fuerte romano de Heidelberg. 🏛️Museo del Palatinado 📷E. Kemmet #antiguaroma #ancientrome
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Exvotos de genitales masculinos, pechos femeninos y un útero. 🏛️Museo Arqueológico Nacional de Nápoles (Gabinete secreto) #antiguaroma #ancientrome
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Sombrero de paja, o cesta, romano del 420-568 d.C. encontrado en Egipto. 🏛️Museo Pitt Rivers #antiguaroma #ancientrome
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Casco de bronce de eques del fuerte romano de Trimontium, Newstead, Escocia, con un relieve de Cupido en carro tirado por leopardos y Victoria sosteniendo una hoja de palmera y la correa de un leopardo. 🏛️Museo Nacional de Edimburgo 📷Johnbod #antiguaroma #ancientrome
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Mosaico de laberinto en el palacio de Gayo Galerio Valerio Maximiano en Felix Romuliana (297-311 d.C.), Serbia, construido tras el primer tratado de paz de Nisibis con el imperio sasánida en el 299. #antiguaroma #ancientrome
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Talla dulce romana (s. I a.C.-I d.C.) en cornalina de un saltamontes en carro tirado por mariposas. 📷Bertolami Fine Arts #antiguaroma #ancientrome
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Vaso romano de plata y vidrio azul cobalto, que estaban de moda en la segunda mitad del siglo I d.C. Según Plinio el Viejo, agujereaban el metal y soplaban el vidrio dentro. Se encontró en Brundisium (Bríndisi), junto a la Vía Appia. 🏛️Museo Británico #antiguaroma #ancientrome
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Anillo de oro con la técnica opus interrasile encontrada en la ciudad romana de Coria (actual Corbridge), cerca del muro de Adriano, con el mensaje ΠΟΛΕΜΙΟΥ ΦΙΛΤΡΟΝ ("amuleto de amor de Polemio"). Los símbolos superiores e inferiores al texto son peltas, escudos ligeros de los peltastas tracios.🏛️Colección Herencia Inglesa/Inglaterra Histórica #antiguaroma #ancientrome
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Esta máscara mortuoria no tiene la clásica cara egipcia, ni el peinado, y tiene sentido, pues se trata de un cartonaje de capas de lino cubierto de oro datado del 20 d.C., en la época romana. Al ser la única encontrada en Meir con su nombre, se sabe que perteneció a Pa-remet-syg o Pasyg (griego: Promsiko), hijo de Pshentahe, cuyo funeral fue el 25 de Joiak (10 diciembre-8 enero) y la mañana del 26.🏛️Museo Nuevo de Berlín #antiguaroma #ancientrome
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En el atrio del templo de Isis del periodo romano de Berenice Troglodítica, en la costa del mar Rojo en Egipto, se encontró una estatua de Buda del 90-140 d.C. tallada en piedra del sur de la actual Estambul y posiblemente se talló en Berenice. Le acompañaban monedas posteriores de la dinastía satavájana (s. II a.C.-c. 224 d.C.) de la India e inscripciones en sánscrito. 🏛️Centro Polaco de Arqueología Mediterránea #antiguaroma #ancientrome #Budismo #Buddhism
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El amuleto cristiano más antiguo al norte de los Alpes, encontrado en una tumba en la ciudad romana de Nida y datado entre el 230-270 d.C. Incluye una fórmula que cita a Filipenses 2:10–11. 🏛️Museo Arqueológico de Fráncfort #antiguaroma #ancientrome #cristianismo #christianity
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En Centroeuropa, desde la Edad de Piedra hasta la época romana, se usaban urnas funerarias con caras, no necesariamente del difunto. 🏛️Museo Central Romano-Germánico 📷Bulle #antiguaroma #ancientrome
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Jarra en forma de pera del 176-180 d.C. con pitorro fálico, que protegería mágicamente su contenido. Se encontró en el castillo Zugmantel, que fue una guarnición (c. 90 d.C.) romana en el lado occidental de la cordillera Taunus. 🏛️Fuerte romano de Saalburg #antiguaroma #ancientrome #thatsapenis
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Para los grafiti, entonces añado The Ancient Graffiti Project, que no solo incorpora a Herculano, Pompeya y Estabia, sino también la ciudad griega de Esmirna. #antiguaroma #ancientrome #antiguagrecia #ancientgreece
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Recreación de una barca patrulla romana (Navis lusoria) sobre el Rin en la frontera germana (Limes Germanicus). 🎬 Der Limes (2009) #barcos #ships #antiguaroma #ancientrome
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Botellas de vidrio para perfume con forma de sandalias encontradas en la antigua colonia romana de Colonia Claudia Ara Agrippinensium de los siglos II-III d.C. 🏛️Museo Romano-Germánico de Colonia 📷Carole Raddato #antiguaroma #ancientrome #vidrio #glass
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Medallón de vidrio de oro de un romano del 200–250 d.C. 🏛️Museo Arqueológico de Arezzo #antiguaroma #ancientrome #vidrio #glass
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Siete botellas cuadradas de vidrio de Pompeya (79 d.C.). Gracias al estudio matemático del problema de Delos, pudo lograrse que cada una tuviera el doble de volumen que la anterior. 📷De Agostini & Junta de la Biblioteca Británica #antiguaroma #ancientrome #vidrio #glass
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Enócoe romano de vidrio de color ámbar del siglo IV d.C. procedente del Mediterráneo oriental. Un fallo durante su creación propició que se inclinara sobre su base. 🏛️Museo J. Paul Getty #antiguaroma #ancientrome #vidrio #glass
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Falo antropomórfico de mármol de Tarraco en los siglos I-III d.C. 🏛️Museo Nacional Arqueológico de Tarragona #antiguaroma #ancientrome #thatsapenis
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Urna cineraria de vidrio romano de los siglos I-II d.C. encontrada en Trier, Alemania. Estas solían ser de tierra cocida, pero el vidrio, el alabastro, mármol y granito eran opciones para los más pudientes. 🏛️Museo de Prehistoria e Historia Temprana de Berlín #antiguaroma #ancientrome #vidrio #glass
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Reloj solar de bolsillo con el rostro del emperador Antonino Pío (138-161) con cuatro discos intercambiables con marcas en ambas caras, probablemente para ser usados en distintas épocas del año. 🏛️Museo de Historia del Arte de Viena #antiguaroma #ancientrome #relojes #sundial
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Muchos de los muebles de Herculano que sobrevivieron a la erupción del Vesubio del 79 d.C. provienen de la casa del mobiliario carbonizado, una vivienda ya antigua que había sido restaurada tras el terremoto del 62 d.C.📷 Falk2 #pompeya #pompeii #antiguaroma #ancientrome
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Recreación del catafracto del montículo Roshava Dragana en la necrópolis tracia de Chatalka, Stara Zagora, Bulgaria, de finales del siglo I-principios del II d.C. Su espada de hierro de dos manos (shuangmian jian) es especial por sus decoraciones sármatas y con la corredera de la vaina de nefrita con dos dragones, de procedencia o influencia china. 📷Sergey Shamenkov #antiguaroma #ancientrome #espadas #swords
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🎭 ■ Descubren en esta región de España el filón clave del 'oro blanco' que obsesionaba a la Antigua Roma ■ Tenía una gran importancia estratégica para el Imperio.
https://www.huffingtonpost.es/life/cultura/descubren-region-espana-filon-clave-oro-blanco-obsesionaba-antigua-roma.html?int=MASTODON_WORLD