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#barcos — Public Fediverse posts

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  1. 🌐 ■ China tiene una de las flotas comerciales más grandes del mundo: ahora estudian que sirvan como buques de apoyo militar ■ No sería algo inédito: Reino Unido ya lo hizo en la Guerra de las Malvinas.
    huffingtonpost.es/global/china

    #global #china #barcos #buque

  2. 🌐 ■ China tiene una de las flotas comerciales más grandes del mundo: ahora estudian que sirvan como buques de apoyo militar ■ No sería algo inédito: Reino Unido ya lo hizo en la Guerra de las Malvinas.
    huffingtonpost.es/global/china

    #global #china #barcos #buque

  3. 🌐 ■ China tiene una de las flotas comerciales más grandes del mundo: ahora estudian que sirvan como buques de apoyo militar ■ No sería algo inédito: Reino Unido ya lo hizo en la Guerra de las Malvinas.
    huffingtonpost.es/global/china

    #global #china #barcos #buque

  4. 🌐 ■ China tiene una de las flotas comerciales más grandes del mundo: ahora estudian que sirvan como buques de apoyo militar ■ No sería algo inédito: Reino Unido ya lo hizo en la Guerra de las Malvinas.
    huffingtonpost.es/global/china

    #global #china #barcos #buque

  5. 🌐 ■ China tiene una de las flotas comerciales más grandes del mundo: ahora estudian que sirvan como buques de apoyo militar ■ No sería algo inédito: Reino Unido ya lo hizo en la Guerra de las Malvinas.
    huffingtonpost.es/global/china

    #global #china #barcos #buque

  6. 🚢 ATAQUE EN EL ESTRECHO DE ORMUZ

    Un proyectil causó daños en el motor de un barco que salía del estrecho y dejó herido a un tripulante. No se sabe quién lo atacó por ahora.

    Irán mantiene cerrado el paso y dice: *"No lo abrimos hasta que Estados Unidos cumpla TODAS nuestras condiciones"*.

    #Ormuz #MedioOriente #Guerra #Iran #Comercio #Barcos #Petroleo

  7. 🚢 ATAQUE EN EL ESTRECHO DE ORMUZ

    Un proyectil causó daños en el motor de un barco que salía del estrecho y dejó herido a un tripulante. No se sabe quién lo atacó por ahora.

    Irán mantiene cerrado el paso y dice: *"No lo abrimos hasta que Estados Unidos cumpla TODAS nuestras condiciones"*.

    #Ormuz #MedioOriente #Guerra #Iran #Comercio #Barcos #Petroleo

  8. 🌍 ■ Irán advierte a Ucrania de "consecuencias" tras el ataque mortal contra un buque en el mar Caspio: ¿pero qué ha pasado? ■ El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, asegura que el ataque ucraniano contra una embarcación comercial "no quedará sin re[…]
    huffingtonpost.es/global/iran-

    #rusia #iran #barcos #orientemedio #guerraucrania #ataquecontrairan #global

  9. 🌍 ■ Irán advierte a Ucrania de "consecuencias" tras el ataque mortal contra un buque en el mar Caspio: ¿pero qué ha pasado? ■ El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, asegura que el ataque ucraniano contra una embarcación comercial "no quedará sin re[…]
    huffingtonpost.es/global/iran-

    #rusia #iran #barcos #orientemedio #guerraucrania #ataquecontrairan #global

  10. 🌍 ■ Irán advierte a Ucrania de "consecuencias" tras el ataque mortal contra un buque en el mar Caspio: ¿pero qué ha pasado? ■ El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, asegura que el ataque ucraniano contra una embarcación comercial "no quedará sin re[…]
    huffingtonpost.es/global/iran-

    #rusia #iran #barcos #orientemedio #guerraucrania #ataquecontrairan #global

  11. 🌍 ■ Irán advierte a Ucrania de "consecuencias" tras el ataque mortal contra un buque en el mar Caspio: ¿pero qué ha pasado? ■ El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, asegura que el ataque ucraniano contra una embarcación comercial "no quedará sin re[…]
    huffingtonpost.es/global/iran-

    #rusia #iran #barcos #orientemedio #guerraucrania #ataquecontrairan #global

  12. 🌍 ■ Irán advierte a Ucrania de "consecuencias" tras el ataque mortal contra un buque en el mar Caspio: ¿pero qué ha pasado? ■ El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, asegura que el ataque ucraniano contra una embarcación comercial "no quedará sin re[…]
    huffingtonpost.es/global/iran-

    #rusia #iran #barcos #orientemedio #guerraucrania #ataquecontrairan #global

  13. Maré Mansa no Rosário: Memórias Ribeirinhas do Tejo

    O cais de recreio do Rosário, em Gaio-Rosário, no concelho da Moita, situa-se na Reserva Natural do Estuário do Tejo. Antiga povoação piscatória, mantém ligações ao Tejo. O cais é hoje um ponto de recreio náutico, preservando elementos da cultura local, com vista para a Serra de Monsanto. #photography #Portugal #Moita #GaioRosário #Tejo

    clicksememorias.wordpress.com/

  14. Barca monóxila de madera de alcanforero (Cinnamomum camphora) de 7,1 m de la dinastía Han occidental desenterrada en la orilla del río Aojiang, en Pukou, en la ciudad de Lianjiang, Fujian, China. 📷Chunming Wu #barcos #ships

  15. Barca monóxila de madera de alcanforero (Cinnamomum camphora) de 7,1 m de la dinastía Han occidental desenterrada en la orilla del río Aojiang, en Pukou, en la ciudad de Lianjiang, Fujian, China. 📷Chunming Wu #barcos #ships

  16. Barca monóxila de madera de alcanforero (Cinnamomum camphora) de 7,1 m de la dinastía Han occidental desenterrada en la orilla del río Aojiang, en Pukou, en la ciudad de Lianjiang, Fujian, China. 📷Chunming Wu #barcos #ships

  17. Barca monóxila de madera de alcanforero (Cinnamomum camphora) de 7,1 m de la dinastía Han occidental desenterrada en la orilla del río Aojiang, en Pukou, en la ciudad de Lianjiang, Fujian, China. 📷Chunming Wu #barcos #ships

  18. Barca monóxila de madera de alcanforero (Cinnamomum camphora) de 7,1 m de la dinastía Han occidental desenterrada en la orilla del río Aojiang, en Pukou, en la ciudad de Lianjiang, Fujian, China. 📷Chunming Wu #barcos #ships

  19. La estación polar Tara navega es una base científica que explora el océano Ártico, puede funcionar a -52ºC y usar la energía de paneles solares, una turbina eólica y generadores de biodiesel. 📷Maéva Bardy #barcos #ships

  20. La estación polar Tara navega es una base científica que explora el océano Ártico, puede funcionar a -52ºC y usar la energía de paneles solares, una turbina eólica y generadores de biodiesel. 📷Maéva Bardy #barcos #ships

  21. La estación polar Tara navega es una base científica que explora el océano Ártico, puede funcionar a -52ºC y usar la energía de paneles solares, una turbina eólica y generadores de biodiesel. 📷Maéva Bardy #barcos #ships

  22. La estación polar Tara navega es una base científica que explora el océano Ártico, puede funcionar a -52ºC y usar la energía de paneles solares, una turbina eólica y generadores de biodiesel. 📷Maéva Bardy #barcos #ships

  23. La estación polar Tara navega es una base científica que explora el océano Ártico, puede funcionar a -52ºC y usar la energía de paneles solares, una turbina eólica y generadores de biodiesel. 📷Maéva Bardy #barcos #ships

  24. 🌍 ■ Un buque de guerra ruso lanza disparos contra un barco del Reino Unido en el canal de la Mancha ■ El ministerio de Defensa de Reino Unido investiga lo sucedido.
    huffingtonpost.es/global/un-bu

    #rusia #moscu #barcos #global #reinounido

  25. 🌍 ■ Un buque de guerra ruso lanza disparos contra un barco del Reino Unido en el canal de la Mancha ■ El ministerio de Defensa de Reino Unido investiga lo sucedido.
    huffingtonpost.es/global/un-bu

    #rusia #moscu #barcos #global #reinounido

  26. 🌍 ■ Un buque de guerra ruso lanza disparos contra un barco del Reino Unido en el canal de la Mancha ■ El ministerio de Defensa de Reino Unido investiga lo sucedido.
    huffingtonpost.es/global/un-bu

    #rusia #moscu #barcos #global #reinounido

  27. 🌍 ■ Un buque de guerra ruso lanza disparos contra un barco del Reino Unido en el canal de la Mancha ■ El ministerio de Defensa de Reino Unido investiga lo sucedido.
    huffingtonpost.es/global/un-bu

    #rusia #moscu #barcos #global #reinounido

  28. 🌍 ■ Un buque de guerra ruso lanza disparos contra un barco del Reino Unido en el canal de la Mancha ■ El ministerio de Defensa de Reino Unido investiga lo sucedido.
    huffingtonpost.es/global/un-bu

    #rusia #moscu #barcos #global #reinounido

  29. :stargif: 𝑩𝒂𝒋𝒐 𝒍𝒂 𝒒𝒖𝒊𝒍𝒍𝒂 :stargif:

    Hubo una época en la que el mar no solo castigaba con tormentas.

    Entre los castigos más temidos de la vida naval existía uno cuyo nombre todavía suena como una amenaza: **pasar por la quilla**.
    En neerlandés se conocía como *kielhalen*, y durante siglos quedó asociado especialmente con la disciplina de la marina holandesa, aunque prácticas similares también fueron utilizadas por otras armadas europeas.

    El procedimiento era tan simple como brutal.
    El marinero condenado era atado con una cuerda, arrojado al agua y arrastrado por debajo del casco del barco.
    A veces pasaba de un costado al otro.
    En otros casos, el recorrido podía ser más largo y cruel.

    Bajo el agua no había espacio para defenderse.
    El cuerpo golpeaba contra la madera, la presión impedía respirar y el casco, cubierto de percebes, moluscos, algas endurecidas y bordes ásperos, podía abrir heridas profundas en cuestión de segundos.
    Sobrevivir no significaba salir ileso.
    Muchos quedaban marcados para siempre.
    Otros no regresaban a la superficie.

    Este castigo no era una simple medida de disciplina cotidiana.
    Se reservaba para faltas consideradas graves dentro de un mundo donde la obediencia era vista como una cuestión de vida o muerte.
    En un barco, una rebelión, una traición, el robo de provisiones o un acto de desobediencia podían poner en riesgo a toda la tripulación.
    Por eso, las autoridades navales usaban el miedo como una forma de control.

    Lo más inquietante es que también tenía un propósito público.
    No solo se castigaba al condenado.
    Se enviaba un mensaje al resto de los marineros.
    Ver a un hombre desaparecer bajo el casco y esperar si volvía con vida era una advertencia difícil de olvidar.

    Aunque suele asociarse a los siglos XVI y XVII, existen referencias a castigos parecidos ya en la Antigüedad.
    Algunos historiadores creen que los marineros griegos pudieron utilizar métodos similares, aunque la práctica está mejor documentada en las armadas europeas de la Edad Moderna.

    Los neerlandeses fueron quienes más la reglamentaron.
    De hecho, durante el siglo XVII el procedimiento llegó a estar recogido oficialmente en las normas navales de las Provincias Unidas.
    No era un arrebato de crueldad improvisado: existían instrucciones precisas sobre cómo debía ejecutarse el castigo.

    Paradójicamente, no siempre estaba pensado para matar.
    En teoría, el condenado debía sobrevivir para que el castigo sirviera de ejemplo.
    En la práctica, las posibilidades de salir con vida dependían del estado del mar, del tamaño del barco, de la longitud del recorrido y, sobre todo, de la suerte.

    Algunos marineros lograban sobrevivir con heridas terribles.
    Otros morían ahogados antes de completar el trayecto.
    También había quienes fallecían días después por infecciones.
    Hay que recordar que los cascos de los barcos estaban cubiertos de organismos marinos afilados que actuaban como auténticas cuchillas.

    La fama del castigo fue tan grande que terminó formando parte de la cultura popular.
    Aparece en novelas de aventuras, relatos de piratas y películas ambientadas en el mar.
    Sin embargo, la realidad era mucho menos romántica de lo que suele mostrar el cine.
    No tenía nada de heroico ni de espectacular: era una forma calculada de aterrorizar a una tripulación.

    Curiosamente, los piratas, a quienes solemos imaginar como los mayores salvajes de los mares, no fueron necesariamente quienes más utilizaron este método.
    La mayor parte de los casos documentados pertenecen a marinas militares y barcos mercantes sometidos a estrictas normas disciplinarias.

    Con el paso de los siglos, las armadas europeas comenzaron a abandonar los castigos corporales más extremos.
    La profesionalización de las fuerzas navales y los cambios en las leyes hicieron que prácticas como pasar por la quilla desaparecieran gradualmente durante los siglos XVIII y XIX.

    Hoy esta práctica parece salida de una serie o de una leyenda oscura del mar.
    Pero su existencia recuerda una realidad más dura: durante siglos, la disciplina en los barcos no se sostuvo únicamente con órdenes, sino también con castigos diseñados para quebrar el cuerpo y la voluntad.

    En alta mar, lejos de los tribunales y de la mirada de la tierra firme, la autoridad podía convertirse en algo absoluto.
    Y bajo la quilla de un barco, esa autoridad mostraba su rostro más cruel.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #historiamarítima #marineros #barcos #navegación #edadmoderna #curiosidadeshistóricas #castigos #vidanaval #piratas #océanos #disciplinanaval #historiareal #sabiasque

  30. :stargif: 𝑩𝒂𝒋𝒐 𝒍𝒂 𝒒𝒖𝒊𝒍𝒍𝒂 :stargif:

    Hubo una época en la que el mar no solo castigaba con tormentas.

    Entre los castigos más temidos de la vida naval existía uno cuyo nombre todavía suena como una amenaza: **pasar por la quilla**.
    En neerlandés se conocía como *kielhalen*, y durante siglos quedó asociado especialmente con la disciplina de la marina holandesa, aunque prácticas similares también fueron utilizadas por otras armadas europeas.

    El procedimiento era tan simple como brutal.
    El marinero condenado era atado con una cuerda, arrojado al agua y arrastrado por debajo del casco del barco.
    A veces pasaba de un costado al otro.
    En otros casos, el recorrido podía ser más largo y cruel.

    Bajo el agua no había espacio para defenderse.
    El cuerpo golpeaba contra la madera, la presión impedía respirar y el casco, cubierto de percebes, moluscos, algas endurecidas y bordes ásperos, podía abrir heridas profundas en cuestión de segundos.
    Sobrevivir no significaba salir ileso.
    Muchos quedaban marcados para siempre.
    Otros no regresaban a la superficie.

    Este castigo no era una simple medida de disciplina cotidiana.
    Se reservaba para faltas consideradas graves dentro de un mundo donde la obediencia era vista como una cuestión de vida o muerte.
    En un barco, una rebelión, una traición, el robo de provisiones o un acto de desobediencia podían poner en riesgo a toda la tripulación.
    Por eso, las autoridades navales usaban el miedo como una forma de control.

    Lo más inquietante es que también tenía un propósito público.
    No solo se castigaba al condenado.
    Se enviaba un mensaje al resto de los marineros.
    Ver a un hombre desaparecer bajo el casco y esperar si volvía con vida era una advertencia difícil de olvidar.

    Aunque suele asociarse a los siglos XVI y XVII, existen referencias a castigos parecidos ya en la Antigüedad.
    Algunos historiadores creen que los marineros griegos pudieron utilizar métodos similares, aunque la práctica está mejor documentada en las armadas europeas de la Edad Moderna.

    Los neerlandeses fueron quienes más la reglamentaron.
    De hecho, durante el siglo XVII el procedimiento llegó a estar recogido oficialmente en las normas navales de las Provincias Unidas.
    No era un arrebato de crueldad improvisado: existían instrucciones precisas sobre cómo debía ejecutarse el castigo.

    Paradójicamente, no siempre estaba pensado para matar.
    En teoría, el condenado debía sobrevivir para que el castigo sirviera de ejemplo.
    En la práctica, las posibilidades de salir con vida dependían del estado del mar, del tamaño del barco, de la longitud del recorrido y, sobre todo, de la suerte.

    Algunos marineros lograban sobrevivir con heridas terribles.
    Otros morían ahogados antes de completar el trayecto.
    También había quienes fallecían días después por infecciones.
    Hay que recordar que los cascos de los barcos estaban cubiertos de organismos marinos afilados que actuaban como auténticas cuchillas.

    La fama del castigo fue tan grande que terminó formando parte de la cultura popular.
    Aparece en novelas de aventuras, relatos de piratas y películas ambientadas en el mar.
    Sin embargo, la realidad era mucho menos romántica de lo que suele mostrar el cine.
    No tenía nada de heroico ni de espectacular: era una forma calculada de aterrorizar a una tripulación.

    Curiosamente, los piratas, a quienes solemos imaginar como los mayores salvajes de los mares, no fueron necesariamente quienes más utilizaron este método.
    La mayor parte de los casos documentados pertenecen a marinas militares y barcos mercantes sometidos a estrictas normas disciplinarias.

    Con el paso de los siglos, las armadas europeas comenzaron a abandonar los castigos corporales más extremos.
    La profesionalización de las fuerzas navales y los cambios en las leyes hicieron que prácticas como pasar por la quilla desaparecieran gradualmente durante los siglos XVIII y XIX.

    Hoy esta práctica parece salida de una serie o de una leyenda oscura del mar.
    Pero su existencia recuerda una realidad más dura: durante siglos, la disciplina en los barcos no se sostuvo únicamente con órdenes, sino también con castigos diseñados para quebrar el cuerpo y la voluntad.

    En alta mar, lejos de los tribunales y de la mirada de la tierra firme, la autoridad podía convertirse en algo absoluto.
    Y bajo la quilla de un barco, esa autoridad mostraba su rostro más cruel.

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    #historia #historiamarítima #marineros #barcos #navegación #edadmoderna #curiosidadeshistóricas #castigos #vidanaval #piratas #océanos #disciplinanaval #historiareal #sabiasque

  31. :stargif: 𝑩𝒂𝒋𝒐 𝒍𝒂 𝒒𝒖𝒊𝒍𝒍𝒂 :stargif:

    Hubo una época en la que el mar no solo castigaba con tormentas.

    Entre los castigos más temidos de la vida naval existía uno cuyo nombre todavía suena como una amenaza: **pasar por la quilla**.
    En neerlandés se conocía como *kielhalen*, y durante siglos quedó asociado especialmente con la disciplina de la marina holandesa, aunque prácticas similares también fueron utilizadas por otras armadas europeas.

    El procedimiento era tan simple como brutal.
    El marinero condenado era atado con una cuerda, arrojado al agua y arrastrado por debajo del casco del barco.
    A veces pasaba de un costado al otro.
    En otros casos, el recorrido podía ser más largo y cruel.

    Bajo el agua no había espacio para defenderse.
    El cuerpo golpeaba contra la madera, la presión impedía respirar y el casco, cubierto de percebes, moluscos, algas endurecidas y bordes ásperos, podía abrir heridas profundas en cuestión de segundos.
    Sobrevivir no significaba salir ileso.
    Muchos quedaban marcados para siempre.
    Otros no regresaban a la superficie.

    Este castigo no era una simple medida de disciplina cotidiana.
    Se reservaba para faltas consideradas graves dentro de un mundo donde la obediencia era vista como una cuestión de vida o muerte.
    En un barco, una rebelión, una traición, el robo de provisiones o un acto de desobediencia podían poner en riesgo a toda la tripulación.
    Por eso, las autoridades navales usaban el miedo como una forma de control.

    Lo más inquietante es que también tenía un propósito público.
    No solo se castigaba al condenado.
    Se enviaba un mensaje al resto de los marineros.
    Ver a un hombre desaparecer bajo el casco y esperar si volvía con vida era una advertencia difícil de olvidar.

    Aunque suele asociarse a los siglos XVI y XVII, existen referencias a castigos parecidos ya en la Antigüedad.
    Algunos historiadores creen que los marineros griegos pudieron utilizar métodos similares, aunque la práctica está mejor documentada en las armadas europeas de la Edad Moderna.

    Los neerlandeses fueron quienes más la reglamentaron.
    De hecho, durante el siglo XVII el procedimiento llegó a estar recogido oficialmente en las normas navales de las Provincias Unidas.
    No era un arrebato de crueldad improvisado: existían instrucciones precisas sobre cómo debía ejecutarse el castigo.

    Paradójicamente, no siempre estaba pensado para matar.
    En teoría, el condenado debía sobrevivir para que el castigo sirviera de ejemplo.
    En la práctica, las posibilidades de salir con vida dependían del estado del mar, del tamaño del barco, de la longitud del recorrido y, sobre todo, de la suerte.

    Algunos marineros lograban sobrevivir con heridas terribles.
    Otros morían ahogados antes de completar el trayecto.
    También había quienes fallecían días después por infecciones.
    Hay que recordar que los cascos de los barcos estaban cubiertos de organismos marinos afilados que actuaban como auténticas cuchillas.

    La fama del castigo fue tan grande que terminó formando parte de la cultura popular.
    Aparece en novelas de aventuras, relatos de piratas y películas ambientadas en el mar.
    Sin embargo, la realidad era mucho menos romántica de lo que suele mostrar el cine.
    No tenía nada de heroico ni de espectacular: era una forma calculada de aterrorizar a una tripulación.

    Curiosamente, los piratas, a quienes solemos imaginar como los mayores salvajes de los mares, no fueron necesariamente quienes más utilizaron este método.
    La mayor parte de los casos documentados pertenecen a marinas militares y barcos mercantes sometidos a estrictas normas disciplinarias.

    Con el paso de los siglos, las armadas europeas comenzaron a abandonar los castigos corporales más extremos.
    La profesionalización de las fuerzas navales y los cambios en las leyes hicieron que prácticas como pasar por la quilla desaparecieran gradualmente durante los siglos XVIII y XIX.

    Hoy esta práctica parece salida de una serie o de una leyenda oscura del mar.
    Pero su existencia recuerda una realidad más dura: durante siglos, la disciplina en los barcos no se sostuvo únicamente con órdenes, sino también con castigos diseñados para quebrar el cuerpo y la voluntad.

    En alta mar, lejos de los tribunales y de la mirada de la tierra firme, la autoridad podía convertirse en algo absoluto.
    Y bajo la quilla de un barco, esa autoridad mostraba su rostro más cruel.

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    #historia #historiamarítima #marineros #barcos #navegación #edadmoderna #curiosidadeshistóricas #castigos #vidanaval #piratas #océanos #disciplinanaval #historiareal #sabiasque

  32. La visera de proa del ferry MS Estonia, que se abría hacia arriba para permitir la entrada de vehículos. Fue el principal responsable de su hundimiento el 28 de septiembre de 1994 en la ruta Tallin a Estocolmo, con la muerte de 989 tripulantes. 📷Wolfgang Hägele #barcos #ships

  33. La visera de proa del ferry MS Estonia, que se abría hacia arriba para permitir la entrada de vehículos. Fue el principal responsable de su hundimiento el 28 de septiembre de 1994 en la ruta Tallin a Estocolmo, con la muerte de 989 tripulantes. 📷Wolfgang Hägele #barcos #ships

  34. La visera de proa del ferry MS Estonia, que se abría hacia arriba para permitir la entrada de vehículos. Fue el principal responsable de su hundimiento el 28 de septiembre de 1994 en la ruta Tallin a Estocolmo, con la muerte de 989 tripulantes. 📷Wolfgang Hägele #barcos #ships

  35. La visera de proa del ferry MS Estonia, que se abría hacia arriba para permitir la entrada de vehículos. Fue el principal responsable de su hundimiento el 28 de septiembre de 1994 en la ruta Tallin a Estocolmo, con la muerte de 989 tripulantes. 📷Wolfgang Hägele #barcos #ships

  36. La visera de proa del ferry MS Estonia, que se abría hacia arriba para permitir la entrada de vehículos. Fue el principal responsable de su hundimiento el 28 de septiembre de 1994 en la ruta Tallin a Estocolmo, con la muerte de 989 tripulantes. 📷Wolfgang Hägele #barcos #ships

  37. Esteban Pérez Bolívar @estebanperezbolivar.wordpress.com@estebanperezbolivar.wordpress.com ·

    ¿Recuerdas a Simón, el gato del Amethyst?

    De un viejo programa de radio digital a una novela de 71.000 palabras

    Hace años, en Zafarrancho Pódcast, conté la historia de un pequeño gato embarcado en un buque de guerra británico atrapado en la guerra civil china.

    Algunos quizá la recordéis. Era la aventura de Simón, el gato del HMS Amethyst.

    Aquel episodio incluía un cuento narrado de unas 17.000 palabras. Una historia breve, escrita casi como una leyenda marinera para ser escuchada de noche, con el mar y las turbinas sonando de fondo.

    Pero con el tiempo me di cuenta de que aquella historia merecía algo más, mucho más, porque junto al gato había un barco aislado en un río hostil con una dotación atrapada lejos de casa.

    También había bombardeos, miedo, cansancio, incendios, guardias nocturnas, camaradería y supervivencia. Era el marco de uno de los episodios más extraños y olvidados de la historia naval del siglo XX: el Incidente del Yangtsé de 1949.

    Así nació El marinero de siete vidas.

    La obra no es una simple ampliación del viejo cuento, es una novela completamente desarrollada de más de 71.000 palabras, reescrita desde cero, con nuevos personajes, nuevas escenas, una ambientación mucho más rica y una reconstrucción mucho más cuidada de la vida a bordo del HMS Amethyst y de las batallas, que fueron muchas y dinámicas.

    Durante estos años he trabajado para convertir aquella vieja narración radiofónica en una auténtica e inmersiva novela naval en la que el lector pudiera sentir los pasillos claustrofóbicos del barco; el calor de máquinas; la tensión de los bombardeos y el agobiante cautiverio en el Yangtsé.

    También quería que el lector participara de esos momentos humanos que surgen incluso en medio del peligro.

    Y, por supuesto, quería que Simón abandonara su rol de gato famoso y se conviertiera en un personaje pleno, sin caer en el cliché de la antropomorfización.

    La novela ya está disponible en Amazon. Haz clic en la portada situada al final de esta nota.

    Si escuchaste aquel viejo programa, quizá ahora tengas curiosidad por descubrir en qué terminó convirtiéndose aquella historia, porque este es uno de esos casos en los que una aventura tarda años en encontrar su forma definitiva.

    Esteban Pérez Bolívar

    #Amazon #aventura #barcos #basado #bélica #Bolívar #Carmen #China #Día #editorial #editoriales #Escritura #Esteban #Federico #Feria #Guerra #hechos #histórica #histórico #historia #libro #Libros #librosrecomendados #literario #literatura #madrid #marítimo #Marina #Militare #naval #Navy #náutica #novela #Pérez #reales #Reino #Royal #Segunda #sorteo #Supervielle #Taiwán #UK #Unido #US #Zafarrancho
  38. Esteban Pérez Bolívar @estebanperezbolivar.wordpress.com@estebanperezbolivar.wordpress.com ·

    ¿Recuerdas a Simón, el gato del Amethyst?

    De un viejo programa de radio digital a una novela de 71.000 palabras

    Hace años, en Zafarrancho Pódcast, conté la historia de un pequeño gato embarcado en un buque de guerra británico atrapado en la guerra civil china.

    Algunos quizá la recordéis. Era la aventura de Simón, el gato del HMS Amethyst.

    Aquel episodio incluía un cuento narrado de unas 17.000 palabras. Una historia breve, escrita casi como una leyenda marinera para ser escuchada de noche, con el mar y las turbinas sonando de fondo.

    Pero con el tiempo me di cuenta de que aquella historia merecía algo más, mucho más, porque junto al gato había un barco aislado en un río hostil con una dotación atrapada lejos de casa.

    También había bombardeos, miedo, cansancio, incendios, guardias nocturnas, camaradería y supervivencia. Era el marco de uno de los episodios más extraños y olvidados de la historia naval del siglo XX: el Incidente del Yangtsé de 1949.

    Así nació El marinero de siete vidas.

    La obra no es una simple ampliación del viejo cuento, es una novela completamente desarrollada de más de 71.000 palabras, reescrita desde cero, con nuevos personajes, nuevas escenas, una ambientación mucho más rica y una reconstrucción mucho más cuidada de la vida a bordo del HMS Amethyst y de las batallas, que fueron muchas y dinámicas.

    Durante estos años he trabajado para convertir aquella vieja narración radiofónica en una auténtica e inmersiva novela naval en la que el lector pudiera sentir los pasillos claustrofóbicos del barco; el calor de máquinas; la tensión de los bombardeos y el agobiante cautiverio en el Yangtsé.

    También quería que el lector participara de esos momentos humanos que surgen incluso en medio del peligro.

    Y, por supuesto, quería que Simón abandonara su rol de gato famoso y se conviertiera en un personaje pleno, sin caer en el cliché de la antropomorfización.

    La novela ya está disponible en Amazon. Haz clic en la portada situada al final de esta nota.

    Si escuchaste aquel viejo programa, quizá ahora tengas curiosidad por descubrir en qué terminó convirtiéndose aquella historia, porque este es uno de esos casos en los que una aventura tarda años en encontrar su forma definitiva.

    Esteban Pérez Bolívar

    #Amazon #aventura #barcos #basado #bélica #Bolívar #Carmen #China #Día #editorial #editoriales #Escritura #Esteban #Federico #Feria #Guerra #hechos #histórica #histórico #historia #libro #Libros #librosrecomendados #literario #literatura #madrid #marítimo #Marina #Militare #naval #Navy #náutica #novela #Pérez #reales #Reino #Royal #Segunda #sorteo #Supervielle #Taiwán #UK #Unido #US #Zafarrancho
  39. Esteban Pérez Bolívar @estebanperezbolivar.wordpress.com@estebanperezbolivar.wordpress.com ·

    ¿Recuerdas a Simón, el gato del Amethyst?

    De un viejo programa de radio digital a una novela de 71.000 palabras

    Hace años, en Zafarrancho Pódcast, conté la historia de un pequeño gato embarcado en un buque de guerra británico atrapado en la guerra civil china.

    Algunos quizá la recordéis. Era la aventura de Simón, el gato del HMS Amethyst.

    Aquel episodio incluía un cuento narrado de unas 17.000 palabras. Una historia breve, escrita casi como una leyenda marinera para ser escuchada de noche, con el mar y las turbinas sonando de fondo.

    Pero con el tiempo me di cuenta de que aquella historia merecía algo más, mucho más, porque junto al gato había un barco aislado en un río hostil con una dotación atrapada lejos de casa.

    También había bombardeos, miedo, cansancio, incendios, guardias nocturnas, camaradería y supervivencia. Era el marco de uno de los episodios más extraños y olvidados de la historia naval del siglo XX: el Incidente del Yangtsé de 1949.

    Así nació El marinero de siete vidas.

    La obra no es una simple ampliación del viejo cuento, es una novela completamente desarrollada de más de 71.000 palabras, reescrita desde cero, con nuevos personajes, nuevas escenas, una ambientación mucho más rica y una reconstrucción mucho más cuidada de la vida a bordo del HMS Amethyst y de las batallas, que fueron muchas y dinámicas.

    Durante estos años he trabajado para convertir aquella vieja narración radiofónica en una auténtica e inmersiva novela naval en la que el lector pudiera sentir los pasillos claustrofóbicos del barco; el calor de máquinas; la tensión de los bombardeos y el agobiante cautiverio en el Yangtsé.

    También quería que el lector participara de esos momentos humanos que surgen incluso en medio del peligro.

    Y, por supuesto, quería que Simón abandonara su rol de gato famoso y se conviertiera en un personaje pleno, sin caer en el cliché de la antropomorfización.

    La novela ya está disponible en Amazon. Haz clic en la portada situada al final de esta nota.

    Si escuchaste aquel viejo programa, quizá ahora tengas curiosidad por descubrir en qué terminó convirtiéndose aquella historia, porque este es uno de esos casos en los que una aventura tarda años en encontrar su forma definitiva.

    Esteban Pérez Bolívar

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