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  1. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Cuando lo encontraron, los policías pensaron que investigaban un asesinato reciente.

    Era 1950 y unos trabajadores estaban extrayendo turba cerca de Silkeborg, en Dinamarca, cuando apareció un rostro tan bien conservado que parecía el de un hombre que acababa de morir.
    Tenía la piel intacta, los labios cerrados y una expresión tan serena que daba la impresión de estar dormido.

    Pero llevaba más de 2.300 años con los ojos cerrados.

    Hoy lo conocemos como el Hombre de Tollund, uno de los cuerpos mejor conservados de toda la Edad del Hierro y uno de los descubrimientos arqueológicos más fascinantes del mundo.

    Su extraordinario estado de conservación no fue un milagro.
    Fue obra del pantano.

    La turbera donde apareció estaba formada por musgo esfagno, una planta que crea un ambiente muy ácido, con muy poco oxígeno y temperaturas bajas.
    Esa combinación impidió que bacterias y otros microorganismos destruyeran la piel y los órganos internos.
    Curiosamente, mientras los tejidos blandos se conservaron de forma excepcional, gran parte de los huesos terminaron deteriorándose por la propia acidez del terreno.

    Las pruebas de radiocarbono revelaron que murió alrededor del 350 a. C., cuando tenía unos 40 años.

    Lo más inquietante era la cuerda de cuero que seguía rodeando su cuello.

    Los estudios demostraron que murió ahorcado por asfixia, aunque las vértebras cervicales estaban intactas, lo que indica que no falleció por la rotura del cuello, como ocurre en algunos ahorcamientos modernos.

    Después de su muerte, alguien bajó cuidadosamente el cuerpo, le cerró los ojos y la boca y lo colocó de lado, con una postura tranquila, casi como si quisiera que descansara.

    Ese detalle sigue intrigando a los arqueólogos.

    En la sociedad a la que pertenecía era mucho más habitual incinerar a los muertos.
    Por eso, el hecho de que su cuerpo fuera depositado entero en una turbera ha llevado a muchos investigadores a pensar que pudo tratarse de un sacrificio ritual ofrecido a alguna divinidad.

    Sin embargo, no todos están de acuerdo.

    También pudo ser la ejecución de un delincuente, un prisionero o alguien condenado por motivos que hoy desconocemos.
    La realidad es que nadie sabe con certeza por qué murió.

    Su cuerpo aún guardaba más secretos.

    Gracias al excelente estado de conservación de sus órganos, los científicos pudieron analizar el contenido de su estómago e intestinos.
    Descubrieron que entre 12 y 24 horas antes de morir había comido unas gachas elaboradas principalmente con cebada, lino y semillas silvestres.
    Estudios más recientes también encontraron posibles restos de pescado.

    No era un banquete.

    Era una comida sencilla, muy parecida a la que consumían habitualmente los habitantes de la región.

    Los análisis también revelaron que padecía parásitos intestinales, entre ellos tricocéfalos, ascárides y tenia, probablemente contraídos por consumir agua contaminada o alimentos poco cocinados.
    Un recordatorio de que la vida en la Edad del Hierro estaba muy lejos de ser fácil.

    Lo más sorprendente del Hombre de Tollund es que la ciencia ha conseguido reconstruir parte de sus últimas horas con un nivel de detalle extraordinario.

    Sabemos cómo era su rostro.

    Sabemos qué comió.

    Sabemos cómo murió.

    Incluso conocemos algunas de las enfermedades que sufría.

    Pero nunca sabremos su nombre, qué pensó al enfrentarse a la muerte o quién fue la persona que, con un gesto inesperadamente delicado, le cerró los ojos antes de dejarlo descansar para siempre en el pantano.

    Más de dos mil trescientos años después, sigue pareciendo un hombre dormido.

    Y quizá esa sea la razón por la que continúa emocionando a cualquiera que se detiene a mirarlo.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #hombredetollund #arqueologia #edaddelhierro #dinamarca #cuerposdeturbera #historia #antiguedad #misterios #ecosdelpasado

  2. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Cuando lo encontraron, los policías pensaron que investigaban un asesinato reciente.

    Era 1950 y unos trabajadores estaban extrayendo turba cerca de Silkeborg, en Dinamarca, cuando apareció un rostro tan bien conservado que parecía el de un hombre que acababa de morir.
    Tenía la piel intacta, los labios cerrados y una expresión tan serena que daba la impresión de estar dormido.

    Pero llevaba más de 2.300 años con los ojos cerrados.

    Hoy lo conocemos como el Hombre de Tollund, uno de los cuerpos mejor conservados de toda la Edad del Hierro y uno de los descubrimientos arqueológicos más fascinantes del mundo.

    Su extraordinario estado de conservación no fue un milagro.
    Fue obra del pantano.

    La turbera donde apareció estaba formada por musgo esfagno, una planta que crea un ambiente muy ácido, con muy poco oxígeno y temperaturas bajas.
    Esa combinación impidió que bacterias y otros microorganismos destruyeran la piel y los órganos internos.
    Curiosamente, mientras los tejidos blandos se conservaron de forma excepcional, gran parte de los huesos terminaron deteriorándose por la propia acidez del terreno.

    Las pruebas de radiocarbono revelaron que murió alrededor del 350 a. C., cuando tenía unos 40 años.

    Lo más inquietante era la cuerda de cuero que seguía rodeando su cuello.

    Los estudios demostraron que murió ahorcado por asfixia, aunque las vértebras cervicales estaban intactas, lo que indica que no falleció por la rotura del cuello, como ocurre en algunos ahorcamientos modernos.

    Después de su muerte, alguien bajó cuidadosamente el cuerpo, le cerró los ojos y la boca y lo colocó de lado, con una postura tranquila, casi como si quisiera que descansara.

    Ese detalle sigue intrigando a los arqueólogos.

    En la sociedad a la que pertenecía era mucho más habitual incinerar a los muertos.
    Por eso, el hecho de que su cuerpo fuera depositado entero en una turbera ha llevado a muchos investigadores a pensar que pudo tratarse de un sacrificio ritual ofrecido a alguna divinidad.

    Sin embargo, no todos están de acuerdo.

    También pudo ser la ejecución de un delincuente, un prisionero o alguien condenado por motivos que hoy desconocemos.
    La realidad es que nadie sabe con certeza por qué murió.

    Su cuerpo aún guardaba más secretos.

    Gracias al excelente estado de conservación de sus órganos, los científicos pudieron analizar el contenido de su estómago e intestinos.
    Descubrieron que entre 12 y 24 horas antes de morir había comido unas gachas elaboradas principalmente con cebada, lino y semillas silvestres.
    Estudios más recientes también encontraron posibles restos de pescado.

    No era un banquete.

    Era una comida sencilla, muy parecida a la que consumían habitualmente los habitantes de la región.

    Los análisis también revelaron que padecía parásitos intestinales, entre ellos tricocéfalos, ascárides y tenia, probablemente contraídos por consumir agua contaminada o alimentos poco cocinados.
    Un recordatorio de que la vida en la Edad del Hierro estaba muy lejos de ser fácil.

    Lo más sorprendente del Hombre de Tollund es que la ciencia ha conseguido reconstruir parte de sus últimas horas con un nivel de detalle extraordinario.

    Sabemos cómo era su rostro.

    Sabemos qué comió.

    Sabemos cómo murió.

    Incluso conocemos algunas de las enfermedades que sufría.

    Pero nunca sabremos su nombre, qué pensó al enfrentarse a la muerte o quién fue la persona que, con un gesto inesperadamente delicado, le cerró los ojos antes de dejarlo descansar para siempre en el pantano.

    Más de dos mil trescientos años después, sigue pareciendo un hombre dormido.

    Y quizá esa sea la razón por la que continúa emocionando a cualquiera que se detiene a mirarlo.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #hombredetollund #arqueologia #edaddelhierro #dinamarca #cuerposdeturbera #historia #antiguedad #misterios #ecosdelpasado

  3. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Cuando lo encontraron, los policías pensaron que investigaban un asesinato reciente.

    Era 1950 y unos trabajadores estaban extrayendo turba cerca de Silkeborg, en Dinamarca, cuando apareció un rostro tan bien conservado que parecía el de un hombre que acababa de morir.
    Tenía la piel intacta, los labios cerrados y una expresión tan serena que daba la impresión de estar dormido.

    Pero llevaba más de 2.300 años con los ojos cerrados.

    Hoy lo conocemos como el Hombre de Tollund, uno de los cuerpos mejor conservados de toda la Edad del Hierro y uno de los descubrimientos arqueológicos más fascinantes del mundo.

    Su extraordinario estado de conservación no fue un milagro.
    Fue obra del pantano.

    La turbera donde apareció estaba formada por musgo esfagno, una planta que crea un ambiente muy ácido, con muy poco oxígeno y temperaturas bajas.
    Esa combinación impidió que bacterias y otros microorganismos destruyeran la piel y los órganos internos.
    Curiosamente, mientras los tejidos blandos se conservaron de forma excepcional, gran parte de los huesos terminaron deteriorándose por la propia acidez del terreno.

    Las pruebas de radiocarbono revelaron que murió alrededor del 350 a. C., cuando tenía unos 40 años.

    Lo más inquietante era la cuerda de cuero que seguía rodeando su cuello.

    Los estudios demostraron que murió ahorcado por asfixia, aunque las vértebras cervicales estaban intactas, lo que indica que no falleció por la rotura del cuello, como ocurre en algunos ahorcamientos modernos.

    Después de su muerte, alguien bajó cuidadosamente el cuerpo, le cerró los ojos y la boca y lo colocó de lado, con una postura tranquila, casi como si quisiera que descansara.

    Ese detalle sigue intrigando a los arqueólogos.

    En la sociedad a la que pertenecía era mucho más habitual incinerar a los muertos.
    Por eso, el hecho de que su cuerpo fuera depositado entero en una turbera ha llevado a muchos investigadores a pensar que pudo tratarse de un sacrificio ritual ofrecido a alguna divinidad.

    Sin embargo, no todos están de acuerdo.

    También pudo ser la ejecución de un delincuente, un prisionero o alguien condenado por motivos que hoy desconocemos.
    La realidad es que nadie sabe con certeza por qué murió.

    Su cuerpo aún guardaba más secretos.

    Gracias al excelente estado de conservación de sus órganos, los científicos pudieron analizar el contenido de su estómago e intestinos.
    Descubrieron que entre 12 y 24 horas antes de morir había comido unas gachas elaboradas principalmente con cebada, lino y semillas silvestres.
    Estudios más recientes también encontraron posibles restos de pescado.

    No era un banquete.

    Era una comida sencilla, muy parecida a la que consumían habitualmente los habitantes de la región.

    Los análisis también revelaron que padecía parásitos intestinales, entre ellos tricocéfalos, ascárides y tenia, probablemente contraídos por consumir agua contaminada o alimentos poco cocinados.
    Un recordatorio de que la vida en la Edad del Hierro estaba muy lejos de ser fácil.

    Lo más sorprendente del Hombre de Tollund es que la ciencia ha conseguido reconstruir parte de sus últimas horas con un nivel de detalle extraordinario.

    Sabemos cómo era su rostro.

    Sabemos qué comió.

    Sabemos cómo murió.

    Incluso conocemos algunas de las enfermedades que sufría.

    Pero nunca sabremos su nombre, qué pensó al enfrentarse a la muerte o quién fue la persona que, con un gesto inesperadamente delicado, le cerró los ojos antes de dejarlo descansar para siempre en el pantano.

    Más de dos mil trescientos años después, sigue pareciendo un hombre dormido.

    Y quizá esa sea la razón por la que continúa emocionando a cualquiera que se detiene a mirarlo.

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    #hombredetollund #arqueologia #edaddelhierro #dinamarca #cuerposdeturbera #historia #antiguedad #misterios #ecosdelpasado

  4. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Cuando lo encontraron, los policías pensaron que investigaban un asesinato reciente.

    Era 1950 y unos trabajadores estaban extrayendo turba cerca de Silkeborg, en Dinamarca, cuando apareció un rostro tan bien conservado que parecía el de un hombre que acababa de morir.
    Tenía la piel intacta, los labios cerrados y una expresión tan serena que daba la impresión de estar dormido.

    Pero llevaba más de 2.300 años con los ojos cerrados.

    Hoy lo conocemos como el Hombre de Tollund, uno de los cuerpos mejor conservados de toda la Edad del Hierro y uno de los descubrimientos arqueológicos más fascinantes del mundo.

    Su extraordinario estado de conservación no fue un milagro.
    Fue obra del pantano.

    La turbera donde apareció estaba formada por musgo esfagno, una planta que crea un ambiente muy ácido, con muy poco oxígeno y temperaturas bajas.
    Esa combinación impidió que bacterias y otros microorganismos destruyeran la piel y los órganos internos.
    Curiosamente, mientras los tejidos blandos se conservaron de forma excepcional, gran parte de los huesos terminaron deteriorándose por la propia acidez del terreno.

    Las pruebas de radiocarbono revelaron que murió alrededor del 350 a. C., cuando tenía unos 40 años.

    Lo más inquietante era la cuerda de cuero que seguía rodeando su cuello.

    Los estudios demostraron que murió ahorcado por asfixia, aunque las vértebras cervicales estaban intactas, lo que indica que no falleció por la rotura del cuello, como ocurre en algunos ahorcamientos modernos.

    Después de su muerte, alguien bajó cuidadosamente el cuerpo, le cerró los ojos y la boca y lo colocó de lado, con una postura tranquila, casi como si quisiera que descansara.

    Ese detalle sigue intrigando a los arqueólogos.

    En la sociedad a la que pertenecía era mucho más habitual incinerar a los muertos.
    Por eso, el hecho de que su cuerpo fuera depositado entero en una turbera ha llevado a muchos investigadores a pensar que pudo tratarse de un sacrificio ritual ofrecido a alguna divinidad.

    Sin embargo, no todos están de acuerdo.

    También pudo ser la ejecución de un delincuente, un prisionero o alguien condenado por motivos que hoy desconocemos.
    La realidad es que nadie sabe con certeza por qué murió.

    Su cuerpo aún guardaba más secretos.

    Gracias al excelente estado de conservación de sus órganos, los científicos pudieron analizar el contenido de su estómago e intestinos.
    Descubrieron que entre 12 y 24 horas antes de morir había comido unas gachas elaboradas principalmente con cebada, lino y semillas silvestres.
    Estudios más recientes también encontraron posibles restos de pescado.

    No era un banquete.

    Era una comida sencilla, muy parecida a la que consumían habitualmente los habitantes de la región.

    Los análisis también revelaron que padecía parásitos intestinales, entre ellos tricocéfalos, ascárides y tenia, probablemente contraídos por consumir agua contaminada o alimentos poco cocinados.
    Un recordatorio de que la vida en la Edad del Hierro estaba muy lejos de ser fácil.

    Lo más sorprendente del Hombre de Tollund es que la ciencia ha conseguido reconstruir parte de sus últimas horas con un nivel de detalle extraordinario.

    Sabemos cómo era su rostro.

    Sabemos qué comió.

    Sabemos cómo murió.

    Incluso conocemos algunas de las enfermedades que sufría.

    Pero nunca sabremos su nombre, qué pensó al enfrentarse a la muerte o quién fue la persona que, con un gesto inesperadamente delicado, le cerró los ojos antes de dejarlo descansar para siempre en el pantano.

    Más de dos mil trescientos años después, sigue pareciendo un hombre dormido.

    Y quizá esa sea la razón por la que continúa emocionando a cualquiera que se detiene a mirarlo.

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    #hombredetollund #arqueologia #edaddelhierro #dinamarca #cuerposdeturbera #historia #antiguedad #misterios #ecosdelpasado

  5. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Cuando lo encontraron, los policías pensaron que investigaban un asesinato reciente.

    Era 1950 y unos trabajadores estaban extrayendo turba cerca de Silkeborg, en Dinamarca, cuando apareció un rostro tan bien conservado que parecía el de un hombre que acababa de morir.
    Tenía la piel intacta, los labios cerrados y una expresión tan serena que daba la impresión de estar dormido.

    Pero llevaba más de 2.300 años con los ojos cerrados.

    Hoy lo conocemos como el Hombre de Tollund, uno de los cuerpos mejor conservados de toda la Edad del Hierro y uno de los descubrimientos arqueológicos más fascinantes del mundo.

    Su extraordinario estado de conservación no fue un milagro.
    Fue obra del pantano.

    La turbera donde apareció estaba formada por musgo esfagno, una planta que crea un ambiente muy ácido, con muy poco oxígeno y temperaturas bajas.
    Esa combinación impidió que bacterias y otros microorganismos destruyeran la piel y los órganos internos.
    Curiosamente, mientras los tejidos blandos se conservaron de forma excepcional, gran parte de los huesos terminaron deteriorándose por la propia acidez del terreno.

    Las pruebas de radiocarbono revelaron que murió alrededor del 350 a. C., cuando tenía unos 40 años.

    Lo más inquietante era la cuerda de cuero que seguía rodeando su cuello.

    Los estudios demostraron que murió ahorcado por asfixia, aunque las vértebras cervicales estaban intactas, lo que indica que no falleció por la rotura del cuello, como ocurre en algunos ahorcamientos modernos.

    Después de su muerte, alguien bajó cuidadosamente el cuerpo, le cerró los ojos y la boca y lo colocó de lado, con una postura tranquila, casi como si quisiera que descansara.

    Ese detalle sigue intrigando a los arqueólogos.

    En la sociedad a la que pertenecía era mucho más habitual incinerar a los muertos.
    Por eso, el hecho de que su cuerpo fuera depositado entero en una turbera ha llevado a muchos investigadores a pensar que pudo tratarse de un sacrificio ritual ofrecido a alguna divinidad.

    Sin embargo, no todos están de acuerdo.

    También pudo ser la ejecución de un delincuente, un prisionero o alguien condenado por motivos que hoy desconocemos.
    La realidad es que nadie sabe con certeza por qué murió.

    Su cuerpo aún guardaba más secretos.

    Gracias al excelente estado de conservación de sus órganos, los científicos pudieron analizar el contenido de su estómago e intestinos.
    Descubrieron que entre 12 y 24 horas antes de morir había comido unas gachas elaboradas principalmente con cebada, lino y semillas silvestres.
    Estudios más recientes también encontraron posibles restos de pescado.

    No era un banquete.

    Era una comida sencilla, muy parecida a la que consumían habitualmente los habitantes de la región.

    Los análisis también revelaron que padecía parásitos intestinales, entre ellos tricocéfalos, ascárides y tenia, probablemente contraídos por consumir agua contaminada o alimentos poco cocinados.
    Un recordatorio de que la vida en la Edad del Hierro estaba muy lejos de ser fácil.

    Lo más sorprendente del Hombre de Tollund es que la ciencia ha conseguido reconstruir parte de sus últimas horas con un nivel de detalle extraordinario.

    Sabemos cómo era su rostro.

    Sabemos qué comió.

    Sabemos cómo murió.

    Incluso conocemos algunas de las enfermedades que sufría.

    Pero nunca sabremos su nombre, qué pensó al enfrentarse a la muerte o quién fue la persona que, con un gesto inesperadamente delicado, le cerró los ojos antes de dejarlo descansar para siempre en el pantano.

    Más de dos mil trescientos años después, sigue pareciendo un hombre dormido.

    Y quizá esa sea la razón por la que continúa emocionando a cualquiera que se detiene a mirarlo.

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    #hombredetollund #arqueologia #edaddelhierro #dinamarca #cuerposdeturbera #historia #antiguedad #misterios #ecosdelpasado

  6. La cultura tashtyk (s. I-VII d.C.) aplicaba yeso sobre la cara de los difuntos para crear una máscara funeraria. Esta cubría el cráneo de un hombre de los siglos III-IV d.C. que probablemente murió por un corte desde el ojo hacia la mandíbula izquierda. Como otros hombres, su máscara es roja con líneas negras. Las mujeres solían tener máscaras blancas con espirales rojas. 🏛️Hermitage #edaddelhierro #ironage

  7. La cultura tashtyk (s. I-VII d.C.) aplicaba yeso sobre la cara de los difuntos para crear una máscara funeraria. Esta cubría el cráneo de un hombre de los siglos III-IV d.C. que probablemente murió por un corte desde el ojo hacia la mandíbula izquierda. Como otros hombres, su máscara es roja con líneas negras. Las mujeres solían tener máscaras blancas con espirales rojas. 🏛️Hermitage #edaddelhierro #ironage

  8. La cultura tashtyk (s. I-VII d.C.) aplicaba yeso sobre la cara de los difuntos para crear una máscara funeraria. Esta cubría el cráneo de un hombre de los siglos III-IV d.C. que probablemente murió por un corte desde el ojo hacia la mandíbula izquierda. Como otros hombres, su máscara es roja con líneas negras. Las mujeres solían tener máscaras blancas con espirales rojas. 🏛️Hermitage #edaddelhierro #ironage

  9. La cultura tashtyk (s. I-VII d.C.) aplicaba yeso sobre la cara de los difuntos para crear una máscara funeraria. Esta cubría el cráneo de un hombre de los siglos III-IV d.C. que probablemente murió por un corte desde el ojo hacia la mandíbula izquierda. Como otros hombres, su máscara es roja con líneas negras. Las mujeres solían tener máscaras blancas con espirales rojas. 🏛️Hermitage #edaddelhierro #ironage

  10. La cultura tashtyk (s. I-VII d.C.) aplicaba yeso sobre la cara de los difuntos para crear una máscara funeraria. Esta cubría el cráneo de un hombre de los siglos III-IV d.C. que probablemente murió por un corte desde el ojo hacia la mandíbula izquierda. Como otros hombres, su máscara es roja con líneas negras. Las mujeres solían tener máscaras blancas con espirales rojas. 🏛️Hermitage #edaddelhierro #ironage

  11. En el centro y oeste de Jutlandia, Dinamarca, están los hulbælter. Son grupos de agujeros en el suelo de la Edad del hierro, con dichos grupos dispuestos en quincunces entre sí, repitiéndose longitudinalmente. Se ha sugerido que sean huellas de trampas, como las lilia romanas en el asedio de Alesia del 52. #edaddelhierro #ironage

  12. En el centro y oeste de Jutlandia, Dinamarca, están los hulbælter. Son grupos de agujeros en el suelo de la Edad del hierro, con dichos grupos dispuestos en quincunces entre sí, repitiéndose longitudinalmente. Se ha sugerido que sean huellas de trampas, como las lilia romanas en el asedio de Alesia del 52. #edaddelhierro #ironage

  13. En el centro y oeste de Jutlandia, Dinamarca, están los hulbælter. Son grupos de agujeros en el suelo de la Edad del hierro, con dichos grupos dispuestos en quincunces entre sí, repitiéndose longitudinalmente. Se ha sugerido que sean huellas de trampas, como las lilia romanas en el asedio de Alesia del 52. #edaddelhierro #ironage

  14. En el centro y oeste de Jutlandia, Dinamarca, están los hulbælter. Son grupos de agujeros en el suelo de la Edad del hierro, con dichos grupos dispuestos en quincunces entre sí, repitiéndose longitudinalmente. Se ha sugerido que sean huellas de trampas, como las lilia romanas en el asedio de Alesia del 52. #edaddelhierro #ironage

  15. En el centro y oeste de Jutlandia, Dinamarca, están los hulbælter. Son grupos de agujeros en el suelo de la Edad del hierro, con dichos grupos dispuestos en quincunces entre sí, repitiéndose longitudinalmente. Se ha sugerido que sean huellas de trampas, como las lilia romanas en el asedio de Alesia del 52. #edaddelhierro #ironage

  16. Impresionante detalle de la mano del "Hombre de Grauballe, uno de los cuerpos conservados en las ciénagas de Grauballe, Jutlandia. Se remonta al S. IV a.e., hace unos 2500 años (Foto: Sven Rosborn). #EdadDelHierro

  17. Impresionante detalle de la mano del "Hombre de Grauballe, uno de los cuerpos conservados en las ciénagas de Grauballe, Jutlandia. Se remonta al S. IV a.e., hace unos 2500 años (Foto: Sven Rosborn). #EdadDelHierro

  18. Impresionante detalle de la mano del "Hombre de Grauballe, uno de los cuerpos conservados en las ciénagas de Grauballe, Jutlandia. Se remonta al S. IV a.e., hace unos 2500 años (Foto: Sven Rosborn). #EdadDelHierro

  19. El caldero de Gundestrup es un recipiente de plata de Edad del Hierro (200 a.C.-300 d.C., probablemente antes de nuestra era). Aunque se encontró en una turbera danesa, se habría elaborado en Galia o Tracia, con muchos detalles celtas. Atendiendo a las reparaciones, de menor calidad, debió usarse durante siglos. 🏛️Museo Nacional de Dinamarca 📷Lennart Larsen #edaddelhierro #ironage

  20. El caldero de Gundestrup es un recipiente de plata de Edad del Hierro (200 a.C.-300 d.C., probablemente antes de nuestra era). Aunque se encontró en una turbera danesa, se habría elaborado en Galia o Tracia, con muchos detalles celtas. Atendiendo a las reparaciones, de menor calidad, debió usarse durante siglos. 🏛️Museo Nacional de Dinamarca 📷Lennart Larsen #edaddelhierro #ironage

  21. El caldero de Gundestrup es un recipiente de plata de Edad del Hierro (200 a.C.-300 d.C., probablemente antes de nuestra era). Aunque se encontró en una turbera danesa, se habría elaborado en Galia o Tracia, con muchos detalles celtas. Atendiendo a las reparaciones, de menor calidad, debió usarse durante siglos. 🏛️Museo Nacional de Dinamarca 📷Lennart Larsen #edaddelhierro #ironage

  22. El caldero de Gundestrup es un recipiente de plata de Edad del Hierro (200 a.C.-300 d.C., probablemente antes de nuestra era). Aunque se encontró en una turbera danesa, se habría elaborado en Galia o Tracia, con muchos detalles celtas. Atendiendo a las reparaciones, de menor calidad, debió usarse durante siglos. 🏛️Museo Nacional de Dinamarca 📷Lennart Larsen #edaddelhierro #ironage

  23. El caldero de Gundestrup es un recipiente de plata de Edad del Hierro (200 a.C.-300 d.C., probablemente antes de nuestra era). Aunque se encontró en una turbera danesa, se habría elaborado en Galia o Tracia, con muchos detalles celtas. Atendiendo a las reparaciones, de menor calidad, debió usarse durante siglos. 🏛️Museo Nacional de Dinamarca 📷Lennart Larsen #edaddelhierro #ironage

  24. El casco getodacio dorado de Coțofenești del 450-400 a.C., envuelto en imágenes mitológicas. Aunque pudo ser fabricado en un taller griego, su decoración muestra influencia persa y asiria. 🏛️Museo Drents de Assen #edaddelhierro #ironage

  25. El casco getodacio dorado de Coțofenești del 450-400 a.C., envuelto en imágenes mitológicas. Aunque pudo ser fabricado en un taller griego, su decoración muestra influencia persa y asiria. 🏛️Museo Drents de Assen #edaddelhierro #ironage

  26. El casco getodacio dorado de Coțofenești del 450-400 a.C., envuelto en imágenes mitológicas. Aunque pudo ser fabricado en un taller griego, su decoración muestra influencia persa y asiria. 🏛️Museo Drents de Assen #edaddelhierro #ironage

  27. El casco getodacio dorado de Coțofenești del 450-400 a.C., envuelto en imágenes mitológicas. Aunque pudo ser fabricado en un taller griego, su decoración muestra influencia persa y asiria. 🏛️Museo Drents de Assen #edaddelhierro #ironage

  28. El casco getodacio dorado de Coțofenești del 450-400 a.C., envuelto en imágenes mitológicas. Aunque pudo ser fabricado en un taller griego, su decoración muestra influencia persa y asiria. 🏛️Museo Drents de Assen #edaddelhierro #ironage

  29. Una noble celta de la Edad del Hierro (250-200 a.C.) enterrada en un tronco hueco como ataúd en Zúrich, Suiza, que se encontró a 80 m de un guerrero de la misma época. Precederían así a la fundación de Turicum en el 15 a.C. Murió con 40 años, presentando artritis y caries. Su condición privilegiada se supone por sus ropas, sus joyas de materiales obtenidos en tierras lejanas y la falta de desgaste por un trabajo físico intenso. 📷Universidad de Zúrich #celtas #celts #edaddelhierro #ironage

  30. Una noble celta de la Edad del Hierro (250-200 a.C.) enterrada en un tronco hueco como ataúd en Zúrich, Suiza, que se encontró a 80 m de un guerrero de la misma época. Precederían así a la fundación de Turicum en el 15 a.C. Murió con 40 años, presentando artritis y caries. Su condición privilegiada se supone por sus ropas, sus joyas de materiales obtenidos en tierras lejanas y la falta de desgaste por un trabajo físico intenso. 📷Universidad de Zúrich #celtas #celts #edaddelhierro #ironage

  31. Una noble celta de la Edad del Hierro (250-200 a.C.) enterrada en un tronco hueco como ataúd en Zúrich, Suiza, que se encontró a 80 m de un guerrero de la misma época. Precederían así a la fundación de Turicum en el 15 a.C. Murió con 40 años, presentando artritis y caries. Su condición privilegiada se supone por sus ropas, sus joyas de materiales obtenidos en tierras lejanas y la falta de desgaste por un trabajo físico intenso. 📷Universidad de Zúrich #celtas #celts #edaddelhierro #ironage

  32. Una noble celta de la Edad del Hierro (250-200 a.C.) enterrada en un tronco hueco como ataúd en Zúrich, Suiza, que se encontró a 80 m de un guerrero de la misma época. Precederían así a la fundación de Turicum en el 15 a.C. Murió con 40 años, presentando artritis y caries. Su condición privilegiada se supone por sus ropas, sus joyas de materiales obtenidos en tierras lejanas y la falta de desgaste por un trabajo físico intenso. 📷Universidad de Zúrich #celtas #celts #edaddelhierro #ironage

  33. Una noble celta de la Edad del Hierro (250-200 a.C.) enterrada en un tronco hueco como ataúd en Zúrich, Suiza, que se encontró a 80 m de un guerrero de la misma época. Precederían así a la fundación de Turicum en el 15 a.C. Murió con 40 años, presentando artritis y caries. Su condición privilegiada se supone por sus ropas, sus joyas de materiales obtenidos en tierras lejanas y la falta de desgaste por un trabajo físico intenso. 📷Universidad de Zúrich #celtas #celts #edaddelhierro #ironage

  34. Radio y cúbito derechos amputados a una adolescente, conservando los cinco braceletes de bronce. Probablemente pudo desplazarse unos 2,8 metros antes de morir desangrada. También le apuñalaron una costilla, ambas heridas por detrás. Ocurrió en un ataque de un pueblo vecino, quizás los berones, en La Hoya, cuando la gente se congregó al recogerse la cosecha, entre el 365-195 a.C. 📷Teresa Fernández Crespo #edaddelhierro #ironage

  35. Radio y cúbito derechos amputados a una adolescente, conservando los cinco braceletes de bronce. Probablemente pudo desplazarse unos 2,8 metros antes de morir desangrada. También le apuñalaron una costilla, ambas heridas por detrás. Ocurrió en un ataque de un pueblo vecino, quizás los berones, en La Hoya, cuando la gente se congregó al recogerse la cosecha, entre el 365-195 a.C. 📷Teresa Fernández Crespo #edaddelhierro #ironage

  36. Radio y cúbito derechos amputados a una adolescente, conservando los cinco braceletes de bronce. Probablemente pudo desplazarse unos 2,8 metros antes de morir desangrada. También le apuñalaron una costilla, ambas heridas por detrás. Ocurrió en un ataque de un pueblo vecino, quizás los berones, en La Hoya, cuando la gente se congregó al recogerse la cosecha, entre el 365-195 a.C. 📷Teresa Fernández Crespo #edaddelhierro #ironage

  37. Radio y cúbito derechos amputados a una adolescente, conservando los cinco braceletes de bronce. Probablemente pudo desplazarse unos 2,8 metros antes de morir desangrada. También le apuñalaron una costilla, ambas heridas por detrás. Ocurrió en un ataque de un pueblo vecino, quizás los berones, en La Hoya, cuando la gente se congregó al recogerse la cosecha, entre el 365-195 a.C. 📷Teresa Fernández Crespo #edaddelhierro #ironage

  38. Radio y cúbito derechos amputados a una adolescente, conservando los cinco braceletes de bronce. Probablemente pudo desplazarse unos 2,8 metros antes de morir desangrada. También le apuñalaron una costilla, ambas heridas por detrás. Ocurrió en un ataque de un pueblo vecino, quizás los berones, en La Hoya, cuando la gente se congregó al recogerse la cosecha, entre el 365-195 a.C. 📷Teresa Fernández Crespo #edaddelhierro #ironage

  39. La barca del pantano de Hjortspring Mose, en la isla de Als, Dinamarca, es la embarcación de tablas de madera más antigua que se conserva en Escandinavia, datando de c. 400-300 a.C.. Este tipo de canoa posiblemente fuera usada mucho antes, pues está presente en petroglifos de la Edad de Bronce. Con 19 m de eslora, habría llevado a unas 20 personas, enterrándose sobre un caballo sacrificado como ofrenda votiva. 🏛️Museo Nacional de Dinamarca 📷Boel Bengtsson #barcos #ships #edaddelhierro #ironage

  40. La barca del pantano de Hjortspring Mose, en la isla de Als, Dinamarca, es la embarcación de tablas de madera más antigua que se conserva en Escandinavia, datando de c. 400-300 a.C.. Este tipo de canoa posiblemente fuera usada mucho antes, pues está presente en petroglifos de la Edad de Bronce. Con 19 m de eslora, habría llevado a unas 20 personas, enterrándose sobre un caballo sacrificado como ofrenda votiva. 🏛️Museo Nacional de Dinamarca 📷Boel Bengtsson #barcos #ships #edaddelhierro #ironage

  41. La barca del pantano de Hjortspring Mose, en la isla de Als, Dinamarca, es la embarcación de tablas de madera más antigua que se conserva en Escandinavia, datando de c. 400-300 a.C.. Este tipo de canoa posiblemente fuera usada mucho antes, pues está presente en petroglifos de la Edad de Bronce. Con 19 m de eslora, habría llevado a unas 20 personas, enterrándose sobre un caballo sacrificado como ofrenda votiva. 🏛️Museo Nacional de Dinamarca 📷Boel Bengtsson #barcos #ships #edaddelhierro #ironage

  42. La barca del pantano de Hjortspring Mose, en la isla de Als, Dinamarca, es la embarcación de tablas de madera más antigua que se conserva en Escandinavia, datando de c. 400-300 a.C.. Este tipo de canoa posiblemente fuera usada mucho antes, pues está presente en petroglifos de la Edad de Bronce. Con 19 m de eslora, habría llevado a unas 20 personas, enterrándose sobre un caballo sacrificado como ofrenda votiva. 🏛️Museo Nacional de Dinamarca 📷Boel Bengtsson #barcos #ships #edaddelhierro #ironage

  43. La barca del pantano de Hjortspring Mose, en la isla de Als, Dinamarca, es la embarcación de tablas de madera más antigua que se conserva en Escandinavia, datando de c. 400-300 a.C.. Este tipo de canoa posiblemente fuera usada mucho antes, pues está presente en petroglifos de la Edad de Bronce. Con 19 m de eslora, habría llevado a unas 20 personas, enterrándose sobre un caballo sacrificado como ofrenda votiva. 🏛️Museo Nacional de Dinamarca 📷Boel Bengtsson #barcos #ships #edaddelhierro #ironage

  44. La segunda fase de la Edad de Hierro (1050-800 a.C.), en la actual región de Azerbaiyán Occidental, Irán, concluyó con la destrucción de la ciudadela de Hasanlu. Tres soldados la asaltaron, pero se derrumbó la planta donde estaban y murieron. Este es el cuenco de oro que llevaba uno de ellos, que quedó aplastado en un pozo de basura. 🏛️Museo Nacional de Teherán 📷Emtadbir #edaddelhierro #ironage

  45. La segunda fase de la Edad de Hierro (1050-800 a.C.), en la actual región de Azerbaiyán Occidental, Irán, concluyó con la destrucción de la ciudadela de Hasanlu. Tres soldados la asaltaron, pero se derrumbó la planta donde estaban y murieron. Este es el cuenco de oro que llevaba uno de ellos, que quedó aplastado en un pozo de basura. 🏛️Museo Nacional de Teherán 📷Emtadbir #edaddelhierro #ironage

  46. La segunda fase de la Edad de Hierro (1050-800 a.C.), en la actual región de Azerbaiyán Occidental, Irán, concluyó con la destrucción de la ciudadela de Hasanlu. Tres soldados la asaltaron, pero se derrumbó la planta donde estaban y murieron. Este es el cuenco de oro que llevaba uno de ellos, que quedó aplastado en un pozo de basura. 🏛️Museo Nacional de Teherán 📷Emtadbir #edaddelhierro #ironage

  47. La segunda fase de la Edad de Hierro (1050-800 a.C.), en la actual región de Azerbaiyán Occidental, Irán, concluyó con la destrucción de la ciudadela de Hasanlu. Tres soldados la asaltaron, pero se derrumbó la planta donde estaban y murieron. Este es el cuenco de oro que llevaba uno de ellos, que quedó aplastado en un pozo de basura. 🏛️Museo Nacional de Teherán 📷Emtadbir #edaddelhierro #ironage

  48. La segunda fase de la Edad de Hierro (1050-800 a.C.), en la actual región de Azerbaiyán Occidental, Irán, concluyó con la destrucción de la ciudadela de Hasanlu. Tres soldados la asaltaron, pero se derrumbó la planta donde estaban y murieron. Este es el cuenco de oro que llevaba uno de ellos, que quedó aplastado en un pozo de basura. 🏛️Museo Nacional de Teherán 📷Emtadbir #edaddelhierro #ironage

  49. La daga de Cookham, una obra de comienzos de la cultura de Hallstatt D (600-550 a.C.), en la primera Edad de Hierro. Su hoja es de hierro, pero su empuñadura, con vaina a juego, es de cobre. En los anillos en la empuñadura en forma de mariposa y el extremo en forma de herradura de la vaina hubo incrustaciones, posiblemente de coral. 🏛️Museo Británico #edaddelhierro #ironage

  50. La daga de Cookham, una obra de comienzos de la cultura de Hallstatt D (600-550 a.C.), en la primera Edad de Hierro. Su hoja es de hierro, pero su empuñadura, con vaina a juego, es de cobre. En los anillos en la empuñadura en forma de mariposa y el extremo en forma de herradura de la vaina hubo incrustaciones, posiblemente de coral. 🏛️Museo Británico #edaddelhierro #ironage

  51. La daga de Cookham, una obra de comienzos de la cultura de Hallstatt D (600-550 a.C.), en la primera Edad de Hierro. Su hoja es de hierro, pero su empuñadura, con vaina a juego, es de cobre. En los anillos en la empuñadura en forma de mariposa y el extremo en forma de herradura de la vaina hubo incrustaciones, posiblemente de coral. 🏛️Museo Británico #edaddelhierro #ironage

  52. La daga de Cookham, una obra de comienzos de la cultura de Hallstatt D (600-550 a.C.), en la primera Edad de Hierro. Su hoja es de hierro, pero su empuñadura, con vaina a juego, es de cobre. En los anillos en la empuñadura en forma de mariposa y el extremo en forma de herradura de la vaina hubo incrustaciones, posiblemente de coral. 🏛️Museo Británico #edaddelhierro #ironage

  53. La daga de Cookham, una obra de comienzos de la cultura de Hallstatt D (600-550 a.C.), en la primera Edad de Hierro. Su hoja es de hierro, pero su empuñadura, con vaina a juego, es de cobre. En los anillos en la empuñadura en forma de mariposa y el extremo en forma de herradura de la vaina hubo incrustaciones, posiblemente de coral. 🏛️Museo Británico #edaddelhierro #ironage

  54. 🏛 Isquia se consolida como un referente para comprender los orígenes del Mediterráneo multicultural, donde el mestizaje fue parte fundamental del desarrollo histórico.

    📸 Isla de Isquia / Wikipedia / Retaggio

    #️⃣ #Arqueología #Isquia #Pithekoussai #EdadDelHierro #MediterráneoAntiguo #ADNAntiguo #Interculturalidad

  55. 🏛 Isquia se consolida como un referente para comprender los orígenes del Mediterráneo multicultural, donde el mestizaje fue parte fundamental del desarrollo histórico.

    📸 Isla de Isquia / Wikipedia / Retaggio

    #️⃣ #Arqueología #Isquia #Pithekoussai #EdadDelHierro #MediterráneoAntiguo #ADNAntiguo #Interculturalidad