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#piratas — Public Fediverse posts

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  1. ¡Voto a bríos, malditos sean todos ustedes marineros de agua dulce! ¡Feliz Día Internacional de Hablar Como Pirata!

    Mientras terminamos de editar el programa de piratas de este año, les dejamos un verdadero cofre de tesoro de contenidos sobre piratas que se remontan de 2004 a la fecha:

    bit.ly/perdidospiratas

    #cine #peliculas #comics #piratas #TLAPD #ITLAPD #TalkLikeAPirate

  2. 🇪🇺 🇬🇧 🏴‍☠ PIRATERÍA CONTRA BARCOS RUSOS (¿Y CÓMO NO IBAN A ESTAR LOS INGLESES?)

    Putin denunció que la UE y el Reino Unido planean apoderarse de barcos rusos, quedarse con su carga y venderla:

    👉 *"Esto no es otra cosa que piratería y bandidaje."*

    Por eso ahora **todos sus buques mercantes van escoltados por buques de guerra**.

    Y avisaron: si se atreven a detenerlos o confiscarles el petróleo, cereales o mercancías...

    👉 *"Responderemos de forma simétrica."*

    Todo esto sale del nuevo paquete de sanciones europeo que les da permiso para robar lo que transportan.

    🤪 **¿Qué están haciendo? ¿Se volvieron locos?**

    actualidad.rt.com/actualidad/6

    #Rusia #DerechoInternacional #Geopolitica #UnionEuropea #Europa #ReinoUnido #Pirateria #Piratas

  3. 🇻🇪 DE DELINCUENTE A SOCIO DEL PENTÁGONO

    Alejandro Betancourt era investigado en Estados Unidos., España y Suiza por lavado de dinero y desviar miles de millones de PDVSA. Nunca fue condenado, pero siempre fue perseguido.

    Después, Ayudó a capturar a Maduro, dio información y negoció con la transición.

    Por arte de magia, la investigación en Estados Unidos se detiene sin explicaciones, Suiza retira la petición de extradición, el Pentágono entra con el 35% de su empresa y Estados Unidos se asegura 1/5 de TODAS LAS RESERVAS de Venezuela por décadas a precio del costo.

    La excusa oficial: *"Es el mejor socio porque conoce el negocio"*.

    O sea, si sabés hacer negocios turbios y te ponés "del lado correcto", **lo que era delito pasa a ser política de Estado**. ¿Y el pueblo venezolano? No aparece en el contrato.

    reuters.com/business/energy/ve

    #Venezuela #Petroleo #Poder #Negocios #Betancourt #Piratas #EstadosUnidos #EEUU #UsPol

  4. 🇻🇪 DE DELINCUENTE A SOCIO DEL PENTÁGONO

    Alejandro Betancourt era investigado en Estados Unidos., España y Suiza por lavado de dinero y desviar miles de millones de PDVSA. Nunca fue condenado, pero siempre fue perseguido.

    Después, Ayudó a capturar a Maduro, dio información y negoció con la transición.

    Por arte de magia, la investigación en Estados Unidos se detiene sin explicaciones, Suiza retira la petición de extradición, el Pentágono entra con el 35% de su empresa y Estados Unidos se asegura 1/5 de TODAS LAS RESERVAS de Venezuela por décadas a precio del costo.

    La excusa oficial: *"Es el mejor socio porque conoce el negocio"*.

    O sea, si sabés hacer negocios turbios y te ponés "del lado correcto", **lo que era delito pasa a ser política de Estado**. ¿Y el pueblo venezolano? No aparece en el contrato.

    reuters.com/business/energy/ve

    #Venezuela #Petroleo #Poder #Negocios #Betancourt #Piratas #EstadosUnidos #EEUU #UsPol

  5. 🇻🇪 DE DELINCUENTE A SOCIO DEL PENTÁGONO

    Alejandro Betancourt era investigado en Estados Unidos., España y Suiza por lavado de dinero y desviar miles de millones de PDVSA. Nunca fue condenado, pero siempre fue perseguido.

    Después, Ayudó a capturar a Maduro, dio información y negoció con la transición.

    Por arte de magia, la investigación en Estados Unidos se detiene sin explicaciones, Suiza retira la petición de extradición, el Pentágono entra con el 35% de su empresa y Estados Unidos se asegura 1/5 de TODAS LAS RESERVAS de Venezuela por décadas a precio del costo.

    La excusa oficial: *"Es el mejor socio porque conoce el negocio"*.

    O sea, si sabés hacer negocios turbios y te ponés "del lado correcto", **lo que era delito pasa a ser política de Estado**. ¿Y el pueblo venezolano? No aparece en el contrato.

    reuters.com/business/energy/ve

    #Venezuela #Petroleo #Poder #Negocios #Betancourt #Piratas #EstadosUnidos #EEUU #UsPol

  6. 🇻🇪 DE DELINCUENTE A SOCIO DEL PENTÁGONO

    Alejandro Betancourt era investigado en Estados Unidos., España y Suiza por lavado de dinero y desviar miles de millones de PDVSA. Nunca fue condenado, pero siempre fue perseguido.

    Después, Ayudó a capturar a Maduro, dio información y negoció con la transición.

    Por arte de magia, la investigación en Estados Unidos se detiene sin explicaciones, Suiza retira la petición de extradición, el Pentágono entra con el 35% de su empresa y Estados Unidos se asegura 1/5 de TODAS LAS RESERVAS de Venezuela por décadas a precio del costo.

    La excusa oficial: *"Es el mejor socio porque conoce el negocio"*.

    O sea, si sabés hacer negocios turbios y te ponés "del lado correcto", **lo que era delito pasa a ser política de Estado**. ¿Y el pueblo venezolano? No aparece en el contrato.

    reuters.com/business/energy/ve

    #Venezuela #Petroleo #Poder #Negocios #Betancourt #Piratas #EstadosUnidos #EEUU #UsPol

  7. 🧿 𝑩𝒂𝒋𝒐 𝒍𝒂 𝒒𝒖𝒊𝒍𝒍𝒂 🧿

    Hubo una época en la que el mar no solo castigaba con tormentas.

    Entre los castigos más temidos de la vida naval existía uno cuyo nombre todavía suena como una amenaza: **pasar por la quilla**.
    En neerlandés se conocía como *kielhalen*, y durante siglos quedó asociado especialmente con la disciplina de la marina holandesa, aunque prácticas similares también fueron utilizadas por otras armadas europeas.

    El procedimiento era tan simple como brutal.
    El marinero condenado era atado con una cuerda, arrojado al agua y arrastrado por debajo del casco del barco.
    A veces pasaba de un costado al otro.
    En otros casos, el recorrido podía ser más largo y cruel.

    Bajo el agua no había espacio para defenderse.
    El cuerpo golpeaba contra la madera, la presión impedía respirar y el casco, cubierto de percebes, moluscos, algas endurecidas y bordes ásperos, podía abrir heridas profundas en cuestión de segundos.
    Sobrevivir no significaba salir ileso.
    Muchos quedaban marcados para siempre.
    Otros no regresaban a la superficie.

    Este castigo no era una simple medida de disciplina cotidiana.
    Se reservaba para faltas consideradas graves dentro de un mundo donde la obediencia era vista como una cuestión de vida o muerte.
    En un barco, una rebelión, una traición, el robo de provisiones o un acto de desobediencia podían poner en riesgo a toda la tripulación.
    Por eso, las autoridades navales usaban el miedo como una forma de control.

    Lo más inquietante es que también tenía un propósito público.
    No solo se castigaba al condenado.
    Se enviaba un mensaje al resto de los marineros.
    Ver a un hombre desaparecer bajo el casco y esperar si volvía con vida era una advertencia difícil de olvidar.

    Aunque suele asociarse a los siglos XVI y XVII, existen referencias a castigos parecidos ya en la Antigüedad.
    Algunos historiadores creen que los marineros griegos pudieron utilizar métodos similares, aunque la práctica está mejor documentada en las armadas europeas de la Edad Moderna.

    Los neerlandeses fueron quienes más la reglamentaron.
    De hecho, durante el siglo XVII el procedimiento llegó a estar recogido oficialmente en las normas navales de las Provincias Unidas.
    No era un arrebato de crueldad improvisado: existían instrucciones precisas sobre cómo debía ejecutarse el castigo.

    Paradójicamente, no siempre estaba pensado para matar.
    En teoría, el condenado debía sobrevivir para que el castigo sirviera de ejemplo.
    En la práctica, las posibilidades de salir con vida dependían del estado del mar, del tamaño del barco, de la longitud del recorrido y, sobre todo, de la suerte.

    Algunos marineros lograban sobrevivir con heridas terribles.
    Otros morían ahogados antes de completar el trayecto.
    También había quienes fallecían días después por infecciones.
    Hay que recordar que los cascos de los barcos estaban cubiertos de organismos marinos afilados que actuaban como auténticas cuchillas.

    La fama del castigo fue tan grande que terminó formando parte de la cultura popular.
    Aparece en novelas de aventuras, relatos de piratas y películas ambientadas en el mar.
    Sin embargo, la realidad era mucho menos romántica de lo que suele mostrar el cine.
    No tenía nada de heroico ni de espectacular: era una forma calculada de aterrorizar a una tripulación.

    Curiosamente, los piratas, a quienes solemos imaginar como los mayores salvajes de los mares, no fueron necesariamente quienes más utilizaron este método.
    La mayor parte de los casos documentados pertenecen a marinas militares y barcos mercantes sometidos a estrictas normas disciplinarias.

    Con el paso de los siglos, las armadas europeas comenzaron a abandonar los castigos corporales más extremos.
    La profesionalización de las fuerzas navales y los cambios en las leyes hicieron que prácticas como pasar por la quilla desaparecieran gradualmente durante los siglos XVIII y XIX.

    Hoy esta práctica parece salida de una serie o de una leyenda oscura del mar.
    Pero su existencia recuerda una realidad más dura: durante siglos, la disciplina en los barcos no se sostuvo únicamente con órdenes, sino también con castigos diseñados para quebrar el cuerpo y la voluntad.

    En alta mar, lejos de los tribunales y de la mirada de la tierra firme, la autoridad podía convertirse en algo absoluto.
    Y bajo la quilla de un barco, esa autoridad mostraba su rostro más cruel.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #historiamarítima #marineros #barcos #navegación #edadmoderna #curiosidadeshistóricas #castigos #vidanaval #piratas #océanos #disciplinanaval #historiareal #sabiasque

  8. 🧿 𝑩𝒂𝒋𝒐 𝒍𝒂 𝒒𝒖𝒊𝒍𝒍𝒂 🧿

    Hubo una época en la que el mar no solo castigaba con tormentas.

    Entre los castigos más temidos de la vida naval existía uno cuyo nombre todavía suena como una amenaza: **pasar por la quilla**.
    En neerlandés se conocía como *kielhalen*, y durante siglos quedó asociado especialmente con la disciplina de la marina holandesa, aunque prácticas similares también fueron utilizadas por otras armadas europeas.

    El procedimiento era tan simple como brutal.
    El marinero condenado era atado con una cuerda, arrojado al agua y arrastrado por debajo del casco del barco.
    A veces pasaba de un costado al otro.
    En otros casos, el recorrido podía ser más largo y cruel.

    Bajo el agua no había espacio para defenderse.
    El cuerpo golpeaba contra la madera, la presión impedía respirar y el casco, cubierto de percebes, moluscos, algas endurecidas y bordes ásperos, podía abrir heridas profundas en cuestión de segundos.
    Sobrevivir no significaba salir ileso.
    Muchos quedaban marcados para siempre.
    Otros no regresaban a la superficie.

    Este castigo no era una simple medida de disciplina cotidiana.
    Se reservaba para faltas consideradas graves dentro de un mundo donde la obediencia era vista como una cuestión de vida o muerte.
    En un barco, una rebelión, una traición, el robo de provisiones o un acto de desobediencia podían poner en riesgo a toda la tripulación.
    Por eso, las autoridades navales usaban el miedo como una forma de control.

    Lo más inquietante es que también tenía un propósito público.
    No solo se castigaba al condenado.
    Se enviaba un mensaje al resto de los marineros.
    Ver a un hombre desaparecer bajo el casco y esperar si volvía con vida era una advertencia difícil de olvidar.

    Aunque suele asociarse a los siglos XVI y XVII, existen referencias a castigos parecidos ya en la Antigüedad.
    Algunos historiadores creen que los marineros griegos pudieron utilizar métodos similares, aunque la práctica está mejor documentada en las armadas europeas de la Edad Moderna.

    Los neerlandeses fueron quienes más la reglamentaron.
    De hecho, durante el siglo XVII el procedimiento llegó a estar recogido oficialmente en las normas navales de las Provincias Unidas.
    No era un arrebato de crueldad improvisado: existían instrucciones precisas sobre cómo debía ejecutarse el castigo.

    Paradójicamente, no siempre estaba pensado para matar.
    En teoría, el condenado debía sobrevivir para que el castigo sirviera de ejemplo.
    En la práctica, las posibilidades de salir con vida dependían del estado del mar, del tamaño del barco, de la longitud del recorrido y, sobre todo, de la suerte.

    Algunos marineros lograban sobrevivir con heridas terribles.
    Otros morían ahogados antes de completar el trayecto.
    También había quienes fallecían días después por infecciones.
    Hay que recordar que los cascos de los barcos estaban cubiertos de organismos marinos afilados que actuaban como auténticas cuchillas.

    La fama del castigo fue tan grande que terminó formando parte de la cultura popular.
    Aparece en novelas de aventuras, relatos de piratas y películas ambientadas en el mar.
    Sin embargo, la realidad era mucho menos romántica de lo que suele mostrar el cine.
    No tenía nada de heroico ni de espectacular: era una forma calculada de aterrorizar a una tripulación.

    Curiosamente, los piratas, a quienes solemos imaginar como los mayores salvajes de los mares, no fueron necesariamente quienes más utilizaron este método.
    La mayor parte de los casos documentados pertenecen a marinas militares y barcos mercantes sometidos a estrictas normas disciplinarias.

    Con el paso de los siglos, las armadas europeas comenzaron a abandonar los castigos corporales más extremos.
    La profesionalización de las fuerzas navales y los cambios en las leyes hicieron que prácticas como pasar por la quilla desaparecieran gradualmente durante los siglos XVIII y XIX.

    Hoy esta práctica parece salida de una serie o de una leyenda oscura del mar.
    Pero su existencia recuerda una realidad más dura: durante siglos, la disciplina en los barcos no se sostuvo únicamente con órdenes, sino también con castigos diseñados para quebrar el cuerpo y la voluntad.

    En alta mar, lejos de los tribunales y de la mirada de la tierra firme, la autoridad podía convertirse en algo absoluto.
    Y bajo la quilla de un barco, esa autoridad mostraba su rostro más cruel.

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    #historia #historiamarítima #marineros #barcos #navegación #edadmoderna #curiosidadeshistóricas #castigos #vidanaval #piratas #océanos #disciplinanaval #historiareal #sabiasque

  9. Rediker: o navio, a fábrica antes da fábrica

    Historiador mostra como os grandes barcos a vela europeus foram tecnologias essenciais para o capitalismo. E a organização coletiva de marinheiros contra Estados e o capital no século XVII, que levou à criação de “democracias piratas”

    outraspalavras.net/historia-e-

  10. Sus satélites guían todos los misiles del mundo. Sus empresas son lo que son porque contratan, contratan y contratan con Washington. Así es como ha conseguido que su patrimonio personal supere los 400.000 millones de dólares. 
    #piratas



    Los nuevos piratas | lamarea.c...

  11. Sus satélites guían todos los misiles del mundo. Sus empresas son lo que son porque contratan, contratan y contratan con Washington. Así es como ha conseguido que su patrimonio personal supere los 400.000 millones de dólares. 
    #piratas



    Los nuevos piratas | lamarea.c...

  12. ¡El cuadro se fajó y jugo top a la defensiva!!!! 😎

    Estas fueron las mejores acciones del juego 1 entre Sultanes y #Piratas.

  13. ¡El cuadro se fajó y jugo top a la defensiva!!!! 😎

    Estas fueron las mejores acciones del juego 1 entre Sultanes y #Piratas.

  14. Terminó el juego. ¡Viernes, Sábado y domingo saldremos con todo por la Serie ante #Piratas!

  15. Terminó el juego. ¡Viernes, Sábado y domingo saldremos con todo por la Serie ante #Piratas!

  16. europesays.com/es/427251/ cae uno de los servicios ilegales más grandes del mundo, que compartía 28.000 canales y 100.000 películas y series #cae #Entertainment #Entretenimiento #ES #España #golpe #IPTV #las #Piratas #Spain #TV

  17. Una mini patata pug pirata en micro/crochet para finalizar el domingo.

    O lo que viene siendo lo mismo: una mini PPP.

    #crochet #ganchillo #amigurumi #pug #pugs #perros #dogs #piratas #MastoArt

  18. Una mini patata pug pirata en micro/crochet para finalizar el domingo.

    O lo que viene siendo lo mismo: una mini PPP.

    #crochet #ganchillo #amigurumi #pug #pugs #perros #dogs #piratas #MastoArt

  19. Una mini patata pug pirata en micro/crochet para finalizar el domingo.

    O lo que viene siendo lo mismo: una mini PPP.

    #crochet #ganchillo #amigurumi #pug #pugs #perros #dogs #piratas #MastoArt

  20. Una mini patata pug pirata en micro/crochet para finalizar el domingo.

    O lo que viene siendo lo mismo: una mini PPP.

    #crochet #ganchillo #amigurumi #pug #pugs #perros #dogs #piratas #MastoArt

  21. #datocurioso

    ¿Sabían que Edward Teach, conocido como Barbanegra, utilizaba una técnica de guerra psicológica pionera que consistía en prender fuego a su propia apariencia para inducir el terror en sus enemigos?

    Antes de iniciar un abordaje, Teach trenzaba mechas de cáñamo de combustión lenta (slow matches) impregnadas en salitre y las colocaba bajo su sombrero o entre su espesa barba negra. Al encenderlas, estas mechas generaban una densa cortina de humo y chispas que rodeaban su rostro, dándole un aspecto demoníaco que buscaba la rendición inmediata de las tripulaciones contrarias sin necesidad de disparar un solo cañón.

    A pesar de su reputación de extrema brutalidad, los registros históricos no conservan evidencia documental de que Teach haya asesinado o torturado a prisioneros bajo su custodia; su estrategia se basaba casi exclusivamente en la intimidación visual y la superioridad táctica de su buque insignia, el Queen Anne’s Revenge, armado con 40 cañones. Su final ocurrió el 22 de noviembre de 1718 en la batalla de Ocracoke contra el teniente Robert Maynard, donde se reportó que Teach recibió cinco heridas de bala y veinte cortes de espada antes de sucumbir. Tras su muerte, su cabeza fue cortada y colgada del bauprés del barco de Maynard como prueba para cobrar la recompensa, mientras que la leyenda popular afirma que su cuerpo decapitado nadó tres veces alrededor del barco antes de hundirse en el Atlántico.

    #Piratas #Historia #Barbanegra #EdwardTeach #LeyendasMarítimas

  22. #datocurioso

    ¿Sabían que durante el juicio de Anne Bonny y Mary Read en noviembre de 1720 en Spanish Town, Jamaica, ambas lograron evadir la horca utilizando un recurso legal conocido como "pleading the belly"?

    Tras ser capturadas en octubre por el capitán Jonathan Barnet mientras la mayoría de la tripulación de "Calico Jack" Rackham estaba demasiado ebria para luchar, las dos mujeres fueron declaradas culpables de piratería el 28 de noviembre. Sin embargo, al momento de dictarse la sentencia de muerte, informaron al tribunal que estaban embarazadas, lo que según el derecho consuetudinario inglés obligaba a suspender la ejecución hasta el nacimiento de los infantes para no castigar a un ser inocente por los crímenes de sus madres.

    Este veredicto fue inusual no solo por la condición de las acusadas, sino porque los testimonios de testigos como Dorothy Thomas y Thomas Spenlow confirmaron que ambas vestían ropas de hombre y combatían con una ferocidad superior a la de sus compañeros masculinos durante los abordajes. Mary Read falleció en prisión en abril de 1721 debido a una fiebre violenta posiblemente relacionada con el parto, mientras que el destino final de Anne Bonny permanece como un vacío documental en los registros históricos de Jamaica. No existe evidencia de que Bonny fuera ejecutada o liberada formalmente, aunque registros parroquiales sugieren que pudo haber sido enterrada en la misma zona en 1733 o trasladada a las colonias americanas mediante la influencia de su acaudalado padre.

    #Piratas #Historia #AnneBonny #MaryRead

  23. A veces la historia supera a cualquier guion de Netflix.
    Lo que ves en estas imágenes y en el vídeo de Assassin's Creed IV no es solo un juego; es el juicio real de Anne Bonny y Mary Read, las piratas más famosas de la historia.

    El tribunal las acusa de todo: ataques violentos, asaltos a barcos pesqueros y sembrar el terror en alta mar.
    La sentencia fue clara: la horca.
    Pero cuando ya tenían la soga al cuello, soltaron la bomba: ambas estaban embarazadas ("plead their bellies").
    Según la ley de entonces, no podías colgar a una mujer encinta, así que el juez tuvo que frenar la ejecución hasta que dieran a luz.

    Es la prueba de que, cuando el sistema te tiene acorralada, la supervivencia te obliga a jugar tus mejores cartas.
    No fue libertad, fue puro instinto de resistir un día más. Un paso a la vez, incluso cuando el siguiente paso es hacia el patíbulo.

    Al final, la realidad no entiende de finales felices, solo de finales inevitables.

    . . . . . . . . . . . . . . . . . .

    #historia #piratas #realidad #instinto #Assassin's Creed IV

    youtu.be/oLcIvtMHBp8

  24. A veces la historia supera a cualquier guion de Netflix.
    Lo que ves en estas imágenes y en el vídeo de Assassin's Creed IV no es solo un juego; es el juicio real de Anne Bonny y Mary Read, las piratas más famosas de la historia.

    El tribunal las acusa de todo: ataques violentos, asaltos a barcos pesqueros y sembrar el terror en alta mar.
    La sentencia fue clara: la horca.
    Pero cuando ya tenían la soga al cuello, soltaron la bomba: ambas estaban embarazadas ("plead their bellies").
    Según la ley de entonces, no podías colgar a una mujer encinta, así que el juez tuvo que frenar la ejecución hasta que dieran a luz.

    Es la prueba de que, cuando el sistema te tiene acorralada, la supervivencia te obliga a jugar tus mejores cartas.
    No fue libertad, fue puro instinto de resistir un día más. Un paso a la vez, incluso cuando el siguiente paso es hacia el patíbulo.

    Al final, la realidad no entiende de finales felices, solo de finales inevitables.

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    #historia #piratas #realidad #instinto #Assassin's Creed IV

    youtu.be/oLcIvtMHBp8

  25. A veces la historia supera a cualquier guion de Netflix.
    Lo que ves en estas imágenes y en el vídeo de Assassin's Creed IV no es solo un juego; es el juicio real de Anne Bonny y Mary Read, las piratas más famosas de la historia.

    El tribunal las acusa de todo: ataques violentos, asaltos a barcos pesqueros y sembrar el terror en alta mar.
    La sentencia fue clara: la horca.
    Pero cuando ya tenían la soga al cuello, soltaron la bomba: ambas estaban embarazadas ("plead their bellies").
    Según la ley de entonces, no podías colgar a una mujer encinta, así que el juez tuvo que frenar la ejecución hasta que dieran a luz.

    Es la prueba de que, cuando el sistema te tiene acorralada, la supervivencia te obliga a jugar tus mejores cartas.
    No fue libertad, fue puro instinto de resistir un día más. Un paso a la vez, incluso cuando el siguiente paso es hacia el patíbulo.

    Al final, la realidad no entiende de finales felices, solo de finales inevitables.

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    #historia #piratas #realidad #instinto #Assassin's Creed IV

    youtu.be/oLcIvtMHBp8

  26. A veces la historia supera a cualquier guion de Netflix.
    Lo que ves en estas imágenes y en el vídeo de Assassin's Creed IV no es solo un juego; es el juicio real de Anne Bonny y Mary Read, las piratas más famosas de la historia.

    El tribunal las acusa de todo: ataques violentos, asaltos a barcos pesqueros y sembrar el terror en alta mar.
    La sentencia fue clara: la horca.
    Pero cuando ya tenían la soga al cuello, soltaron la bomba: ambas estaban embarazadas ("plead their bellies").
    Según la ley de entonces, no podías colgar a una mujer encinta, así que el juez tuvo que frenar la ejecución hasta que dieran a luz.

    Es la prueba de que, cuando el sistema te tiene acorralada, la supervivencia te obliga a jugar tus mejores cartas.
    No fue libertad, fue puro instinto de resistir un día más. Un paso a la vez, incluso cuando el siguiente paso es hacia el patíbulo.

    Al final, la realidad no entiende de finales felices, solo de finales inevitables.

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    #historia #piratas #realidad #instinto #Assassin's Creed IV

    youtu.be/oLcIvtMHBp8

  27. :stargif: 𝑨𝒏𝒏𝒆 𝑩𝒐𝒏𝒏𝒚 𝒚 𝑴𝒂𝒓𝒚 𝑹𝒆𝒂𝒅: 𝒑𝒐́𝒍𝒗𝒐𝒓𝒂, 𝒋𝒖𝒊𝒄𝒊𝒐 𝒚 𝒔𝒊𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒐 :stargif:

    En la Edad de Oro de la Piratería, cuando la superstición aseguraba que una mujer a bordo traía desgracia, Anne Bonny y Mary Read hicieron exactamente lo contrario: combatieron con una ferocidad que dejó constancia en las actas de su juicio en 1720.

    🏴‍☠️ Mary Read fue criada como varón por su madre para conservar una herencia.
    Bajo identidad masculina sirvió como soldado en Flandes y más tarde se embarcó rumbo al Caribe.
    Cuando piratas capturaron su nave, decidió unirse a ellos manteniendo su disfraz.
    No era una improvisada: sabía usar armas y entendía la disciplina militar.

    🏴‍☠️ Anne Bonny, hija ilegítima de un abogado irlandés acomodado, rompió pronto con la vida que se esperaba de ella.
    Se trasladó a las Bahamas y se vinculó con el pirata Calico Jack Rackham.
    Las fuentes la describen impulsiva y violenta si era provocada.
    En Nassau, corazón de la llamada “República de los Piratas”, encontró el entorno perfecto para desaparecer de la respetabilidad.

    Ambas coincidieron en el barco Revenge.
    Según la tradición, Anne se sintió atraída por “Mark Read” hasta descubrir que era mujer.
    A partir de ahí forjaron una alianza singular.
    La tripulación las consideraba marineros jóvenes especialmente duros; solo Rackham conocía su secreto con certeza.

    El final llegó en octubre de 1720.
    El gobernador de Jamaica envió al capitán Jonathan Barnet para capturarlos.
    El ataque fue nocturno.
    Mientras muchos hombres estaban ebrios bajo cubierta, Anne y Mary permanecieron luchando en cubierta, disparando y combatiendo cuerpo a cuerpo.
    Testimonios del proceso judicial afirman que recriminaron a sus compañeros su cobardía.
    La escena desmonta el mito romántico: no hubo gloria, sino caos y derrota.

    Rackham fue condenado a la horca en Port Royal.
    A Anne se le atribuye una frase demoledora en la despedida: que si hubiera luchado como un hombre, no moriría como un perro.
    No sabemos cuánto hay de literal en esa cita, pero encaja con su carácter descrito en las fuentes.

    Ambas fueron sentenciadas a muerte.
    Entonces utilizaron un recurso legal conocido como “plead the belly”: declararon estar embarazadas.
    La ley británica impedía ejecutar a una mujer encinta.
    La ejecución se aplazó. Mary Read murió en prisión en 1721, probablemente por fiebre.
    Anne Bonny, en cambio, desapareció de los registros.
    Se especula que su padre intervino para liberarla y que vivió discretamente en Carolina del Sur.
    No hay prueba definitiva.

    Su historia se desarrolló entre puertos turbulentos como Nassau y la mítica Isla de la Tortuga, enclaves donde la ley era frágil y el botín se diluía en ron y juego.
    No fueron heroínas románticas, tampoco simples comparsas.
    Fueron piratas en un mundo brutal, y su caso demuestra que la violencia y la ambición no entendían de género en el Caribe del siglo XVIII.

    Su leyenda perdura porque rompe el esquema: no eran excepción por debilidad, sino por determinación.
    Y eso, históricamente, pesa. ⚔️🏴‍☠️

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #piratas #annebonny #maryread #edadmoderna #caribe #mujeresenlahistoria #calicojack #nassau #portroyal

  28. :stargif: 𝑨𝒏𝒏𝒆 𝑩𝒐𝒏𝒏𝒚 𝒚 𝑴𝒂𝒓𝒚 𝑹𝒆𝒂𝒅: 𝒑𝒐́𝒍𝒗𝒐𝒓𝒂, 𝒋𝒖𝒊𝒄𝒊𝒐 𝒚 𝒔𝒊𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒐 :stargif:

    En la Edad de Oro de la Piratería, cuando la superstición aseguraba que una mujer a bordo traía desgracia, Anne Bonny y Mary Read hicieron exactamente lo contrario: combatieron con una ferocidad que dejó constancia en las actas de su juicio en 1720.

    🏴‍☠️ Mary Read fue criada como varón por su madre para conservar una herencia.
    Bajo identidad masculina sirvió como soldado en Flandes y más tarde se embarcó rumbo al Caribe.
    Cuando piratas capturaron su nave, decidió unirse a ellos manteniendo su disfraz.
    No era una improvisada: sabía usar armas y entendía la disciplina militar.

    🏴‍☠️ Anne Bonny, hija ilegítima de un abogado irlandés acomodado, rompió pronto con la vida que se esperaba de ella.
    Se trasladó a las Bahamas y se vinculó con el pirata Calico Jack Rackham.
    Las fuentes la describen impulsiva y violenta si era provocada.
    En Nassau, corazón de la llamada “República de los Piratas”, encontró el entorno perfecto para desaparecer de la respetabilidad.

    Ambas coincidieron en el barco Revenge.
    Según la tradición, Anne se sintió atraída por “Mark Read” hasta descubrir que era mujer.
    A partir de ahí forjaron una alianza singular.
    La tripulación las consideraba marineros jóvenes especialmente duros; solo Rackham conocía su secreto con certeza.

    El final llegó en octubre de 1720.
    El gobernador de Jamaica envió al capitán Jonathan Barnet para capturarlos.
    El ataque fue nocturno.
    Mientras muchos hombres estaban ebrios bajo cubierta, Anne y Mary permanecieron luchando en cubierta, disparando y combatiendo cuerpo a cuerpo.
    Testimonios del proceso judicial afirman que recriminaron a sus compañeros su cobardía.
    La escena desmonta el mito romántico: no hubo gloria, sino caos y derrota.

    Rackham fue condenado a la horca en Port Royal.
    A Anne se le atribuye una frase demoledora en la despedida: que si hubiera luchado como un hombre, no moriría como un perro.
    No sabemos cuánto hay de literal en esa cita, pero encaja con su carácter descrito en las fuentes.

    Ambas fueron sentenciadas a muerte.
    Entonces utilizaron un recurso legal conocido como “plead the belly”: declararon estar embarazadas.
    La ley británica impedía ejecutar a una mujer encinta.
    La ejecución se aplazó. Mary Read murió en prisión en 1721, probablemente por fiebre.
    Anne Bonny, en cambio, desapareció de los registros.
    Se especula que su padre intervino para liberarla y que vivió discretamente en Carolina del Sur.
    No hay prueba definitiva.

    Su historia se desarrolló entre puertos turbulentos como Nassau y la mítica Isla de la Tortuga, enclaves donde la ley era frágil y el botín se diluía en ron y juego.
    No fueron heroínas románticas, tampoco simples comparsas.
    Fueron piratas en un mundo brutal, y su caso demuestra que la violencia y la ambición no entendían de género en el Caribe del siglo XVIII.

    Su leyenda perdura porque rompe el esquema: no eran excepción por debilidad, sino por determinación.
    Y eso, históricamente, pesa. ⚔️🏴‍☠️

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #piratas #annebonny #maryread #edadmoderna #caribe #mujeresenlahistoria #calicojack #nassau #portroyal

  29. :stargif: 𝑨𝒏𝒏𝒆 𝑩𝒐𝒏𝒏𝒚 𝒚 𝑴𝒂𝒓𝒚 𝑹𝒆𝒂𝒅: 𝒑𝒐́𝒍𝒗𝒐𝒓𝒂, 𝒋𝒖𝒊𝒄𝒊𝒐 𝒚 𝒔𝒊𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒐 :stargif:

    En la Edad de Oro de la Piratería, cuando la superstición aseguraba que una mujer a bordo traía desgracia, Anne Bonny y Mary Read hicieron exactamente lo contrario: combatieron con una ferocidad que dejó constancia en las actas de su juicio en 1720.

    🏴‍☠️ Mary Read fue criada como varón por su madre para conservar una herencia.
    Bajo identidad masculina sirvió como soldado en Flandes y más tarde se embarcó rumbo al Caribe.
    Cuando piratas capturaron su nave, decidió unirse a ellos manteniendo su disfraz.
    No era una improvisada: sabía usar armas y entendía la disciplina militar.

    🏴‍☠️ Anne Bonny, hija ilegítima de un abogado irlandés acomodado, rompió pronto con la vida que se esperaba de ella.
    Se trasladó a las Bahamas y se vinculó con el pirata Calico Jack Rackham.
    Las fuentes la describen impulsiva y violenta si era provocada.
    En Nassau, corazón de la llamada “República de los Piratas”, encontró el entorno perfecto para desaparecer de la respetabilidad.

    Ambas coincidieron en el barco Revenge.
    Según la tradición, Anne se sintió atraída por “Mark Read” hasta descubrir que era mujer.
    A partir de ahí forjaron una alianza singular.
    La tripulación las consideraba marineros jóvenes especialmente duros; solo Rackham conocía su secreto con certeza.

    El final llegó en octubre de 1720.
    El gobernador de Jamaica envió al capitán Jonathan Barnet para capturarlos.
    El ataque fue nocturno.
    Mientras muchos hombres estaban ebrios bajo cubierta, Anne y Mary permanecieron luchando en cubierta, disparando y combatiendo cuerpo a cuerpo.
    Testimonios del proceso judicial afirman que recriminaron a sus compañeros su cobardía.
    La escena desmonta el mito romántico: no hubo gloria, sino caos y derrota.

    Rackham fue condenado a la horca en Port Royal.
    A Anne se le atribuye una frase demoledora en la despedida: que si hubiera luchado como un hombre, no moriría como un perro.
    No sabemos cuánto hay de literal en esa cita, pero encaja con su carácter descrito en las fuentes.

    Ambas fueron sentenciadas a muerte.
    Entonces utilizaron un recurso legal conocido como “plead the belly”: declararon estar embarazadas.
    La ley británica impedía ejecutar a una mujer encinta.
    La ejecución se aplazó. Mary Read murió en prisión en 1721, probablemente por fiebre.
    Anne Bonny, en cambio, desapareció de los registros.
    Se especula que su padre intervino para liberarla y que vivió discretamente en Carolina del Sur.
    No hay prueba definitiva.

    Su historia se desarrolló entre puertos turbulentos como Nassau y la mítica Isla de la Tortuga, enclaves donde la ley era frágil y el botín se diluía en ron y juego.
    No fueron heroínas románticas, tampoco simples comparsas.
    Fueron piratas en un mundo brutal, y su caso demuestra que la violencia y la ambición no entendían de género en el Caribe del siglo XVIII.

    Su leyenda perdura porque rompe el esquema: no eran excepción por debilidad, sino por determinación.
    Y eso, históricamente, pesa. ⚔️🏴‍☠️

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #piratas #annebonny #maryread #edadmoderna #caribe #mujeresenlahistoria #calicojack #nassau #portroyal

  30. :stargif: 𝑨𝒏𝒏𝒆 𝑩𝒐𝒏𝒏𝒚 𝒚 𝑴𝒂𝒓𝒚 𝑹𝒆𝒂𝒅: 𝒑𝒐́𝒍𝒗𝒐𝒓𝒂, 𝒋𝒖𝒊𝒄𝒊𝒐 𝒚 𝒔𝒊𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒐 :stargif:

    En la Edad de Oro de la Piratería, cuando la superstición aseguraba que una mujer a bordo traía desgracia, Anne Bonny y Mary Read hicieron exactamente lo contrario: combatieron con una ferocidad que dejó constancia en las actas de su juicio en 1720.

    🏴‍☠️ Mary Read fue criada como varón por su madre para conservar una herencia.
    Bajo identidad masculina sirvió como soldado en Flandes y más tarde se embarcó rumbo al Caribe.
    Cuando piratas capturaron su nave, decidió unirse a ellos manteniendo su disfraz.
    No era una improvisada: sabía usar armas y entendía la disciplina militar.

    🏴‍☠️ Anne Bonny, hija ilegítima de un abogado irlandés acomodado, rompió pronto con la vida que se esperaba de ella.
    Se trasladó a las Bahamas y se vinculó con el pirata Calico Jack Rackham.
    Las fuentes la describen impulsiva y violenta si era provocada.
    En Nassau, corazón de la llamada “República de los Piratas”, encontró el entorno perfecto para desaparecer de la respetabilidad.

    Ambas coincidieron en el barco Revenge.
    Según la tradición, Anne se sintió atraída por “Mark Read” hasta descubrir que era mujer.
    A partir de ahí forjaron una alianza singular.
    La tripulación las consideraba marineros jóvenes especialmente duros; solo Rackham conocía su secreto con certeza.

    El final llegó en octubre de 1720.
    El gobernador de Jamaica envió al capitán Jonathan Barnet para capturarlos.
    El ataque fue nocturno.
    Mientras muchos hombres estaban ebrios bajo cubierta, Anne y Mary permanecieron luchando en cubierta, disparando y combatiendo cuerpo a cuerpo.
    Testimonios del proceso judicial afirman que recriminaron a sus compañeros su cobardía.
    La escena desmonta el mito romántico: no hubo gloria, sino caos y derrota.

    Rackham fue condenado a la horca en Port Royal.
    A Anne se le atribuye una frase demoledora en la despedida: que si hubiera luchado como un hombre, no moriría como un perro.
    No sabemos cuánto hay de literal en esa cita, pero encaja con su carácter descrito en las fuentes.

    Ambas fueron sentenciadas a muerte.
    Entonces utilizaron un recurso legal conocido como “plead the belly”: declararon estar embarazadas.
    La ley británica impedía ejecutar a una mujer encinta.
    La ejecución se aplazó. Mary Read murió en prisión en 1721, probablemente por fiebre.
    Anne Bonny, en cambio, desapareció de los registros.
    Se especula que su padre intervino para liberarla y que vivió discretamente en Carolina del Sur.
    No hay prueba definitiva.

    Su historia se desarrolló entre puertos turbulentos como Nassau y la mítica Isla de la Tortuga, enclaves donde la ley era frágil y el botín se diluía en ron y juego.
    No fueron heroínas románticas, tampoco simples comparsas.
    Fueron piratas en un mundo brutal, y su caso demuestra que la violencia y la ambición no entendían de género en el Caribe del siglo XVIII.

    Su leyenda perdura porque rompe el esquema: no eran excepción por debilidad, sino por determinación.
    Y eso, históricamente, pesa. ⚔️🏴‍☠️

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    #historia #piratas #annebonny #maryread #edadmoderna #caribe #mujeresenlahistoria #calicojack #nassau #portroyal

  31. :stargif: 𝑷𝒊𝒓𝒂𝒕𝒂𝒔: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒑𝒂𝒕𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒓𝒆𝒂𝒍 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒐𝒓𝒄𝒂 :stargif:

    Cuando pensamos en piratas vemos parches, loros y cofres rebosantes.
    Esa imagen nace sobre todo de La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, no del Caribe del siglo XVII.
    La realidad fue más áspera y política.

    Piratas y corsarios formaron parte del engranaje de un mundo en expansión.
    El corsario actuaba con patente firmada por su rey; el pirata, sin bandera legal.
    Pero la línea era fina.
    Para Inglaterra, Francis Drake fue un héroe; para España, un criminal.
    Lo mismo ocurrió con Henry Morgan, que saqueó Panamá y terminó siendo gobernador de Jamaica.
    En el tablero caribeño chocaban España, Inglaterra, Francia y las Provincias Unidas.
    La violencia era herramienta de Estado.

    Los bucaneros surgieron en La Española como cazadores que ahumaban carne en el “boucan”. Expulsados por autoridades españolas, se lanzaron al mar.
    Los filibusteros —del neerlandés vrijbuiter— operaban en costas y ciudades, a menudo bajo legalidad ambigua.
    Era un capitalismo feroz flotando sobre rutas de plata y azúcar.

    La llamada Edad de Oro de la Piratería (aprox. 1650-1730) produjo figuras como Barbanegra, temido por su teatralidad, y mujeres como Mary Read y Anne Bonny, que desafiaron un mundo brutal y masculino.

    Paradójicamente, muchos barcos piratas funcionaban con reglas internas avanzadas.
    Antes de zarpar firmaban los “Articles”, un código contractual.
    Elegían capitán por voto y podían destituirlo.
    El contramaestre actuaba como contrapeso del poder.
    El botín se repartía con relativa equidad: el capitán cobraba apenas dos o tres partes frente a la única parte del marinero.
    Existían indemnizaciones por heridas: perder un brazo o una pierna tenía compensación fijada.
    En contraste con las armadas reales, la brecha era mínima.
    Democracia práctica en un mundo de monarquías absolutas.

    La vida diaria, sin embargo, estaba lejos del mito.
    La dieta era una lucha contra el tiempo. El hardtack —galleta de mar— era un bloque infestado de gorgojos que se remojaba para poder morderlo.
    La carne en salazón adquiría tonos sospechosos.
    El escorbuto, por falta de vitamina C, hinchaba encías y abría heridas antiguas.
    El agua se corrompía y se mezclaba con ron para hacer grog.
    El mantenimiento del barco era constante: calafatear grietas, remendar velas, limpiar cubierta.
    El sueño llegaba en hamacas apretadas.
    La higiene era casi inexistente.

    En combate, el cirujano —a menudo barbero o cocinero— serraba miembros sin anestesia real, cauterizando con hierro al rojo.
    La infección mataba más que el sable.
    Los museos navales británicos conservan kits quirúrgicos que hoy resultan inquietantes.

    La justicia interna era fría.
    Las disputas estaban prohibidas a bordo; debían resolverse en tierra mediante duelo.
    El castigo habitual para la traición era el maronaje: abandono en una isla con una pistola y escasa pólvora.
    Caminar por la tabla pertenece más a la ficción que a la práctica documentada.
    El robo entre compañeros se castigaba con mutilaciones o expulsión: la lealtad económica era sagrada porque garantizaba la supervivencia colectiva.

    Tampoco todo era combate naval espectacular.
    Muchas capturas se lograban por intimidación: izar la bandera negra —o roja, señal de “sin cuartel”— bastaba para que un mercante se rindiera sin disparar.
    El terror era una estrategia racional que evitaba daños en el propio barco, el activo más valioso.

    El final llegó cuando dejaron de ser útiles.
    Con tratados de paz y armadas fortalecidas, potencias como Inglaterra decidieron limpiar el Caribe.
    Gobernadores como Woodes Rogers recibieron el encargo de erradicar a quienes antes habían servido a la corona.
    Muchos aceptaron indultos; otros acabaron en la horca, exhibidos en jaulas como advertencia.

    El mito sobrevivió porque necesitábamos romanticismo donde hubo violencia y comercio global en gestación.
    Y, como ocurre siempre, la piratería no desapareció: cambia de escenario.
    Hoy puede surgir frente a Somalia o en forma de ransomware.
    El objetivo sigue siendo el mismo: interceptar la riqueza en tránsito.

    Bajo la bandera negra no había libertad romántica, sino supervivencia, ambición y oportunidad.
    Esa es la verdad incómoda. 🏴‍☠️

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #piratas #edadmoderna #caribe #corsarios #bucaneros #filibusteros #barbanegra #francisdrake #henrymorgan

  32. :stargif: 𝑷𝒊𝒓𝒂𝒕𝒂𝒔: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒑𝒂𝒕𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒓𝒆𝒂𝒍 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒐𝒓𝒄𝒂 :stargif:

    Cuando pensamos en piratas vemos parches, loros y cofres rebosantes.
    Esa imagen nace sobre todo de La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, no del Caribe del siglo XVII.
    La realidad fue más áspera y política.

    Piratas y corsarios formaron parte del engranaje de un mundo en expansión.
    El corsario actuaba con patente firmada por su rey; el pirata, sin bandera legal.
    Pero la línea era fina.
    Para Inglaterra, Francis Drake fue un héroe; para España, un criminal.
    Lo mismo ocurrió con Henry Morgan, que saqueó Panamá y terminó siendo gobernador de Jamaica.
    En el tablero caribeño chocaban España, Inglaterra, Francia y las Provincias Unidas.
    La violencia era herramienta de Estado.

    Los bucaneros surgieron en La Española como cazadores que ahumaban carne en el “boucan”. Expulsados por autoridades españolas, se lanzaron al mar.
    Los filibusteros —del neerlandés vrijbuiter— operaban en costas y ciudades, a menudo bajo legalidad ambigua.
    Era un capitalismo feroz flotando sobre rutas de plata y azúcar.

    La llamada Edad de Oro de la Piratería (aprox. 1650-1730) produjo figuras como Barbanegra, temido por su teatralidad, y mujeres como Mary Read y Anne Bonny, que desafiaron un mundo brutal y masculino.

    Paradójicamente, muchos barcos piratas funcionaban con reglas internas avanzadas.
    Antes de zarpar firmaban los “Articles”, un código contractual.
    Elegían capitán por voto y podían destituirlo.
    El contramaestre actuaba como contrapeso del poder.
    El botín se repartía con relativa equidad: el capitán cobraba apenas dos o tres partes frente a la única parte del marinero.
    Existían indemnizaciones por heridas: perder un brazo o una pierna tenía compensación fijada.
    En contraste con las armadas reales, la brecha era mínima.
    Democracia práctica en un mundo de monarquías absolutas.

    La vida diaria, sin embargo, estaba lejos del mito.
    La dieta era una lucha contra el tiempo. El hardtack —galleta de mar— era un bloque infestado de gorgojos que se remojaba para poder morderlo.
    La carne en salazón adquiría tonos sospechosos.
    El escorbuto, por falta de vitamina C, hinchaba encías y abría heridas antiguas.
    El agua se corrompía y se mezclaba con ron para hacer grog.
    El mantenimiento del barco era constante: calafatear grietas, remendar velas, limpiar cubierta.
    El sueño llegaba en hamacas apretadas.
    La higiene era casi inexistente.

    En combate, el cirujano —a menudo barbero o cocinero— serraba miembros sin anestesia real, cauterizando con hierro al rojo.
    La infección mataba más que el sable.
    Los museos navales británicos conservan kits quirúrgicos que hoy resultan inquietantes.

    La justicia interna era fría.
    Las disputas estaban prohibidas a bordo; debían resolverse en tierra mediante duelo.
    El castigo habitual para la traición era el maronaje: abandono en una isla con una pistola y escasa pólvora.
    Caminar por la tabla pertenece más a la ficción que a la práctica documentada.
    El robo entre compañeros se castigaba con mutilaciones o expulsión: la lealtad económica era sagrada porque garantizaba la supervivencia colectiva.

    Tampoco todo era combate naval espectacular.
    Muchas capturas se lograban por intimidación: izar la bandera negra —o roja, señal de “sin cuartel”— bastaba para que un mercante se rindiera sin disparar.
    El terror era una estrategia racional que evitaba daños en el propio barco, el activo más valioso.

    El final llegó cuando dejaron de ser útiles.
    Con tratados de paz y armadas fortalecidas, potencias como Inglaterra decidieron limpiar el Caribe.
    Gobernadores como Woodes Rogers recibieron el encargo de erradicar a quienes antes habían servido a la corona.
    Muchos aceptaron indultos; otros acabaron en la horca, exhibidos en jaulas como advertencia.

    El mito sobrevivió porque necesitábamos romanticismo donde hubo violencia y comercio global en gestación.
    Y, como ocurre siempre, la piratería no desapareció: cambia de escenario.
    Hoy puede surgir frente a Somalia o en forma de ransomware.
    El objetivo sigue siendo el mismo: interceptar la riqueza en tránsito.

    Bajo la bandera negra no había libertad romántica, sino supervivencia, ambición y oportunidad.
    Esa es la verdad incómoda. 🏴‍☠️

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    #historia #piratas #edadmoderna #caribe #corsarios #bucaneros #filibusteros #barbanegra #francisdrake #henrymorgan

  33. :stargif: 𝑷𝒊𝒓𝒂𝒕𝒂𝒔: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒑𝒂𝒕𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒓𝒆𝒂𝒍 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒐𝒓𝒄𝒂 :stargif:

    Cuando pensamos en piratas vemos parches, loros y cofres rebosantes.
    Esa imagen nace sobre todo de La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, no del Caribe del siglo XVII.
    La realidad fue más áspera y política.

    Piratas y corsarios formaron parte del engranaje de un mundo en expansión.
    El corsario actuaba con patente firmada por su rey; el pirata, sin bandera legal.
    Pero la línea era fina.
    Para Inglaterra, Francis Drake fue un héroe; para España, un criminal.
    Lo mismo ocurrió con Henry Morgan, que saqueó Panamá y terminó siendo gobernador de Jamaica.
    En el tablero caribeño chocaban España, Inglaterra, Francia y las Provincias Unidas.
    La violencia era herramienta de Estado.

    Los bucaneros surgieron en La Española como cazadores que ahumaban carne en el “boucan”. Expulsados por autoridades españolas, se lanzaron al mar.
    Los filibusteros —del neerlandés vrijbuiter— operaban en costas y ciudades, a menudo bajo legalidad ambigua.
    Era un capitalismo feroz flotando sobre rutas de plata y azúcar.

    La llamada Edad de Oro de la Piratería (aprox. 1650-1730) produjo figuras como Barbanegra, temido por su teatralidad, y mujeres como Mary Read y Anne Bonny, que desafiaron un mundo brutal y masculino.

    Paradójicamente, muchos barcos piratas funcionaban con reglas internas avanzadas.
    Antes de zarpar firmaban los “Articles”, un código contractual.
    Elegían capitán por voto y podían destituirlo.
    El contramaestre actuaba como contrapeso del poder.
    El botín se repartía con relativa equidad: el capitán cobraba apenas dos o tres partes frente a la única parte del marinero.
    Existían indemnizaciones por heridas: perder un brazo o una pierna tenía compensación fijada.
    En contraste con las armadas reales, la brecha era mínima.
    Democracia práctica en un mundo de monarquías absolutas.

    La vida diaria, sin embargo, estaba lejos del mito.
    La dieta era una lucha contra el tiempo. El hardtack —galleta de mar— era un bloque infestado de gorgojos que se remojaba para poder morderlo.
    La carne en salazón adquiría tonos sospechosos.
    El escorbuto, por falta de vitamina C, hinchaba encías y abría heridas antiguas.
    El agua se corrompía y se mezclaba con ron para hacer grog.
    El mantenimiento del barco era constante: calafatear grietas, remendar velas, limpiar cubierta.
    El sueño llegaba en hamacas apretadas.
    La higiene era casi inexistente.

    En combate, el cirujano —a menudo barbero o cocinero— serraba miembros sin anestesia real, cauterizando con hierro al rojo.
    La infección mataba más que el sable.
    Los museos navales británicos conservan kits quirúrgicos que hoy resultan inquietantes.

    La justicia interna era fría.
    Las disputas estaban prohibidas a bordo; debían resolverse en tierra mediante duelo.
    El castigo habitual para la traición era el maronaje: abandono en una isla con una pistola y escasa pólvora.
    Caminar por la tabla pertenece más a la ficción que a la práctica documentada.
    El robo entre compañeros se castigaba con mutilaciones o expulsión: la lealtad económica era sagrada porque garantizaba la supervivencia colectiva.

    Tampoco todo era combate naval espectacular.
    Muchas capturas se lograban por intimidación: izar la bandera negra —o roja, señal de “sin cuartel”— bastaba para que un mercante se rindiera sin disparar.
    El terror era una estrategia racional que evitaba daños en el propio barco, el activo más valioso.

    El final llegó cuando dejaron de ser útiles.
    Con tratados de paz y armadas fortalecidas, potencias como Inglaterra decidieron limpiar el Caribe.
    Gobernadores como Woodes Rogers recibieron el encargo de erradicar a quienes antes habían servido a la corona.
    Muchos aceptaron indultos; otros acabaron en la horca, exhibidos en jaulas como advertencia.

    El mito sobrevivió porque necesitábamos romanticismo donde hubo violencia y comercio global en gestación.
    Y, como ocurre siempre, la piratería no desapareció: cambia de escenario.
    Hoy puede surgir frente a Somalia o en forma de ransomware.
    El objetivo sigue siendo el mismo: interceptar la riqueza en tránsito.

    Bajo la bandera negra no había libertad romántica, sino supervivencia, ambición y oportunidad.
    Esa es la verdad incómoda. 🏴‍☠️

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    #historia #piratas #edadmoderna #caribe #corsarios #bucaneros #filibusteros #barbanegra #francisdrake #henrymorgan

  34. :stargif: 𝑷𝒊𝒓𝒂𝒕𝒂𝒔: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒑𝒂𝒕𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒓𝒆𝒂𝒍 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒐𝒓𝒄𝒂 :stargif:

    Cuando pensamos en piratas vemos parches, loros y cofres rebosantes.
    Esa imagen nace sobre todo de La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, no del Caribe del siglo XVII.
    La realidad fue más áspera y política.

    Piratas y corsarios formaron parte del engranaje de un mundo en expansión.
    El corsario actuaba con patente firmada por su rey; el pirata, sin bandera legal.
    Pero la línea era fina.
    Para Inglaterra, Francis Drake fue un héroe; para España, un criminal.
    Lo mismo ocurrió con Henry Morgan, que saqueó Panamá y terminó siendo gobernador de Jamaica.
    En el tablero caribeño chocaban España, Inglaterra, Francia y las Provincias Unidas.
    La violencia era herramienta de Estado.

    Los bucaneros surgieron en La Española como cazadores que ahumaban carne en el “boucan”. Expulsados por autoridades españolas, se lanzaron al mar.
    Los filibusteros —del neerlandés vrijbuiter— operaban en costas y ciudades, a menudo bajo legalidad ambigua.
    Era un capitalismo feroz flotando sobre rutas de plata y azúcar.

    La llamada Edad de Oro de la Piratería (aprox. 1650-1730) produjo figuras como Barbanegra, temido por su teatralidad, y mujeres como Mary Read y Anne Bonny, que desafiaron un mundo brutal y masculino.

    Paradójicamente, muchos barcos piratas funcionaban con reglas internas avanzadas.
    Antes de zarpar firmaban los “Articles”, un código contractual.
    Elegían capitán por voto y podían destituirlo.
    El contramaestre actuaba como contrapeso del poder.
    El botín se repartía con relativa equidad: el capitán cobraba apenas dos o tres partes frente a la única parte del marinero.
    Existían indemnizaciones por heridas: perder un brazo o una pierna tenía compensación fijada.
    En contraste con las armadas reales, la brecha era mínima.
    Democracia práctica en un mundo de monarquías absolutas.

    La vida diaria, sin embargo, estaba lejos del mito.
    La dieta era una lucha contra el tiempo. El hardtack —galleta de mar— era un bloque infestado de gorgojos que se remojaba para poder morderlo.
    La carne en salazón adquiría tonos sospechosos.
    El escorbuto, por falta de vitamina C, hinchaba encías y abría heridas antiguas.
    El agua se corrompía y se mezclaba con ron para hacer grog.
    El mantenimiento del barco era constante: calafatear grietas, remendar velas, limpiar cubierta.
    El sueño llegaba en hamacas apretadas.
    La higiene era casi inexistente.

    En combate, el cirujano —a menudo barbero o cocinero— serraba miembros sin anestesia real, cauterizando con hierro al rojo.
    La infección mataba más que el sable.
    Los museos navales británicos conservan kits quirúrgicos que hoy resultan inquietantes.

    La justicia interna era fría.
    Las disputas estaban prohibidas a bordo; debían resolverse en tierra mediante duelo.
    El castigo habitual para la traición era el maronaje: abandono en una isla con una pistola y escasa pólvora.
    Caminar por la tabla pertenece más a la ficción que a la práctica documentada.
    El robo entre compañeros se castigaba con mutilaciones o expulsión: la lealtad económica era sagrada porque garantizaba la supervivencia colectiva.

    Tampoco todo era combate naval espectacular.
    Muchas capturas se lograban por intimidación: izar la bandera negra —o roja, señal de “sin cuartel”— bastaba para que un mercante se rindiera sin disparar.
    El terror era una estrategia racional que evitaba daños en el propio barco, el activo más valioso.

    El final llegó cuando dejaron de ser útiles.
    Con tratados de paz y armadas fortalecidas, potencias como Inglaterra decidieron limpiar el Caribe.
    Gobernadores como Woodes Rogers recibieron el encargo de erradicar a quienes antes habían servido a la corona.
    Muchos aceptaron indultos; otros acabaron en la horca, exhibidos en jaulas como advertencia.

    El mito sobrevivió porque necesitábamos romanticismo donde hubo violencia y comercio global en gestación.
    Y, como ocurre siempre, la piratería no desapareció: cambia de escenario.
    Hoy puede surgir frente a Somalia o en forma de ransomware.
    El objetivo sigue siendo el mismo: interceptar la riqueza en tránsito.

    Bajo la bandera negra no había libertad romántica, sino supervivencia, ambición y oportunidad.
    Esa es la verdad incómoda. 🏴‍☠️

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    #historia #piratas #edadmoderna #caribe #corsarios #bucaneros #filibusteros #barbanegra #francisdrake #henrymorgan

  35. Ayer probamos #Blackwake, juego multijugador indie gratis que está en Steam. Le faltan algunos detalles en animaciones, pero después es muy entretenido. Las reglas de su jugabilidad están orientadas a acción divertida simple y funciona. Pero por ejemplo para recargar el cañón tenes que hacer varios pasos para que quede listo para disparar de vuelta. Cuando te cruzas de cerca con un barco enemigo el intercambio de cañonazos es brutal. 🍻

    #gaming #pcgaming #videojuegos #piratas

  36. Ayer probamos #Blackwake, juego multijugador indie gratis que está en Steam. Le faltan algunos detalles en animaciones, pero después es muy entretenido. Las reglas de su jugabilidad están orientadas a acción divertida simple y funciona. Pero por ejemplo para recargar el cañón tenes que hacer varios pasos para que quede listo para disparar de vuelta. Cuando te cruzas de cerca con un barco enemigo el intercambio de cañonazos es brutal. 🍻

    #gaming #pcgaming #videojuegos #piratas

  37. Ayer probamos #Blackwake, juego multijugador indie gratis que está en Steam. Le faltan algunos detalles en animaciones, pero después es muy entretenido. Las reglas de su jugabilidad están orientadas a acción divertida simple y funciona. Pero por ejemplo para recargar el cañón tenes que hacer varios pasos para que quede listo para disparar de vuelta. Cuando te cruzas de cerca con un barco enemigo el intercambio de cañonazos es brutal. 🍻

    #gaming #pcgaming #videojuegos #piratas

  38. Ayer probamos #Blackwake, juego multijugador indie gratis que está en Steam. Le faltan algunos detalles en animaciones, pero después es muy entretenido. Las reglas de su jugabilidad están orientadas a acción divertida simple y funciona. Pero por ejemplo para recargar el cañón tenes que hacer varios pasos para que quede listo para disparar de vuelta. Cuando te cruzas de cerca con un barco enemigo el intercambio de cañonazos es brutal. 🍻

    #gaming #pcgaming #videojuegos #piratas

  39. Ayer probamos #Blackwake, juego multijugador indie gratis que está en Steam. Le faltan algunos detalles en animaciones, pero después es muy entretenido. Las reglas de su jugabilidad están orientadas a acción divertida simple y funciona. Pero por ejemplo para recargar el cañón tenes que hacer varios pasos para que quede listo para disparar de vuelta. Cuando te cruzas de cerca con un barco enemigo el intercambio de cañonazos es brutal. 🍻

    #gaming #pcgaming #videojuegos #piratas

  40. #datocurioso

    ¿Sabían que para los seguidores del Pastafarismo, los piratas no son delincuentes, sino "seres divinos absolutos" cuya desaparición es la causa directa del calentamiento global? 

    Esta premisa fue establecida por Bobby Henderson en 2005 dentro de su carta abierta a la junta escolar de Kansas. Para demostrar satíricamente que la correlación no implica causalidad, Henderson presentó una gráfica donde mostraba que, a medida que el número de piratas en el mundo disminuía desde el siglo XIX, la temperatura global aumentaba de forma proporcional. 

    Bajo este dogma, los desastres naturales como huracanes o sequías son consecuencia de la falta de "exploradores amantes de la paz" en los océanos. Por esta razón, el uso de la indumentaria pirata (pirate regalia) no es un disfraz, sino un requisito religioso destinado a combatir el cambio climático. Ahora bien, en países como Nueva Zelanda o los Países Bajos, se ha reconocido legalmente el derecho de los pastafaris a aparecer en documentos oficiales con un colador de pasta en la cabeza, que forma parte de su identidad junto a los atributos bucaneros. 

    #Pastafarismo #Piratas #Monesvol #CambioClimático