#cuento — Public Fediverse posts
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🎁 «Josete», relato por Iván Ávila Nieto
👉 https://margencero.es/margencero/josete-ivan-avila-nieto/
⌚ Tiempo aprox. de lectura: 6 min
📌 #relato #cuento #cuentos #literatura #literaturaactual #narrativas #ficciones #revistaalmiar #revistasdeliteratura #margencero #lector #lectores #ytúquélees #almiar #cultura #lecturas #lecturasrecomendadas #books #writing #literature #humanities -
🎁 «Josete», relato por Iván Ávila Nieto
👉 https://margencero.es/margencero/josete-ivan-avila-nieto/
⌚ Tiempo aprox. de lectura: 6 min
📌 #relato #cuento #cuentos #literatura #literaturaactual #narrativas #ficciones #revistaalmiar #revistasdeliteratura #margencero #lector #lectores #ytúquélees #almiar #cultura #lecturas #lecturasrecomendadas #books #writing #literature #humanities -
El séptimo hombre, de Murakami: la ola que se llevó a su amigo y el miedo que tardó treinta años en soltar
Sigo con la serie que empecé hace unas semanas: ir leyendo despacio Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami, y contar aquí uno de sus relatos de vez en cuando. Después de la soledad de Tony Takitani, toca uno de los cuentos más inquietantes del libro: «El séptimo hombre».
Foto: UnsplashUn grupo que se cuenta sus miedos
El relato arranca con un truco sencillo: un grupo de personas reunidas una noche de tormenta se van turnando para contar lo que más miedo les ha dado en la vida. El narrador es el último, el séptimo, y lo que cuenta no es un susto cualquiera. Es algo que le pasó a los diez años y que decidió el resto de su vida, aunque él tardó décadas en entenderlo así.
La ola, K. y la sonrisa que no debía estar ahí
Vive en un pueblo costero, en temporada de tifones. Su mejor amigo se llama K., un chico más pequeño y frágil que él, con un don raro para dibujar. Un día de temporal salen juntos a ver el mar embravecido desde la playa, algo que han hecho otras veces sin que pase nada. Pero esa vez llega una ola distinta, mucho más alta que las demás, y el narrador corre hacia las dunas. K. se queda unos segundos de más. Cuando el narrador se gira para gritarle que corra, ve algo que no debería ver: a K. dentro de la ola, envuelto en el agua, mirándolo con una sonrisa. No de miedo. Una sonrisa.
Esa imagen es la que se le queda grabada, más que la propia desaparición de su amigo. K. no vuelve a aparecer con vida.
Lo que da miedo no es la ola, es quedarse quieto
Ahí está lo mejor del cuento. El peligro real duró segundos. Lo que destroza al narrador durante treinta años no es haber estado cerca de morir, es haberse quedado paralizado mirando a su amigo en vez de gritarle antes, de avisarle, de hacer algo. La culpa no es por lo que la ola hizo. Es por lo que él no hizo. Se muda de pueblo, deja de dibujar aunque se le daba bien, evita el mar, evita casarse, evita casi todo lo que implique acercarse demasiado a otra persona. El miedo que cuenta esa noche no es a las olas: es a quedarse quieto otra vez cuando de verdad importe.
Un dibujo que tarda treinta años en abrirse
Antes de morir, K. le había regalado un dibujo enrollado, hecho para él. El narrador lo guarda sin mirarlo ni una sola vez durante tres décadas, convencido de que dentro hay algo terrible, quizá su propia cara de pánico, quizá la ola misma. Cuando por fin, ya adulto, vuelve al pueblo y se obliga a desenrollarlo, no hay nada monstruoso. Es solo un paisaje, tranquilo, sin nada que temer. El miedo llevaba treinta años viviendo de lo que él imaginaba, no de lo que había dentro del papel.
¿Qué hay dentro de tu dibujo enrollado?
Murakami no necesita monstruos para esto: le basta una ola, un niño que corre y otro que no llega a tiempo. Y una idea que se sostiene sola: a veces el miedo real no está en lo que pasó, está en lo que llevamos años sin atrevernos a mirar de frente.
¿Hay algo que llevas tiempo evitando mirar de cerca solo por si acaso resulta ser tan terrible como lo imaginas?
Si quieres seguir la serie de Sauce ciego, mujer dormida, aquí tienes los relatos que ya he contado: el hombre que desaparece en una escalera y Tony Takitani.
Si te ha gustado esto, en mi Substack dejo notas más cortas entre entrada y entrada, sobre lecturas y sobre el doctorado. Suscríbete si quieres que te lleguen.
#booklovers #bookreview #bookstodon #cuento #ElSéptimoHombre #lectura #leer #libros #Literatura #literaturaJaponesa #miedo #Murakami #relatos #SauceCiegoMujerDormida -
El séptimo hombre, de Murakami: la ola que se llevó a su amigo y el miedo que tardó treinta años en soltar
Sigo con la serie que empecé hace unas semanas: ir leyendo despacio Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami, y contar aquí uno de sus relatos de vez en cuando. Después de la soledad de Tony Takitani, toca uno de los cuentos más inquietantes del libro: «El séptimo hombre».
Foto: UnsplashUn grupo que se cuenta sus miedos
El relato arranca con un truco sencillo: un grupo de personas reunidas una noche de tormenta se van turnando para contar lo que más miedo les ha dado en la vida. El narrador es el último, el séptimo, y lo que cuenta no es un susto cualquiera. Es algo que le pasó a los diez años y que decidió el resto de su vida, aunque él tardó décadas en entenderlo así.
La ola, K. y la sonrisa que no debía estar ahí
Vive en un pueblo costero, en temporada de tifones. Su mejor amigo se llama K., un chico más pequeño y frágil que él, con un don raro para dibujar. Un día de temporal salen juntos a ver el mar embravecido desde la playa, algo que han hecho otras veces sin que pase nada. Pero esa vez llega una ola distinta, mucho más alta que las demás, y el narrador corre hacia las dunas. K. se queda unos segundos de más. Cuando el narrador se gira para gritarle que corra, ve algo que no debería ver: a K. dentro de la ola, envuelto en el agua, mirándolo con una sonrisa. No de miedo. Una sonrisa.
Esa imagen es la que se le queda grabada, más que la propia desaparición de su amigo. K. no vuelve a aparecer con vida.
Lo que da miedo no es la ola, es quedarse quieto
Ahí está lo mejor del cuento. El peligro real duró segundos. Lo que destroza al narrador durante treinta años no es haber estado cerca de morir, es haberse quedado paralizado mirando a su amigo en vez de gritarle antes, de avisarle, de hacer algo. La culpa no es por lo que la ola hizo. Es por lo que él no hizo. Se muda de pueblo, deja de dibujar aunque se le daba bien, evita el mar, evita casarse, evita casi todo lo que implique acercarse demasiado a otra persona. El miedo que cuenta esa noche no es a las olas: es a quedarse quieto otra vez cuando de verdad importe.
Un dibujo que tarda treinta años en abrirse
Antes de morir, K. le había regalado un dibujo enrollado, hecho para él. El narrador lo guarda sin mirarlo ni una sola vez durante tres décadas, convencido de que dentro hay algo terrible, quizá su propia cara de pánico, quizá la ola misma. Cuando por fin, ya adulto, vuelve al pueblo y se obliga a desenrollarlo, no hay nada monstruoso. Es solo un paisaje, tranquilo, sin nada que temer. El miedo llevaba treinta años viviendo de lo que él imaginaba, no de lo que había dentro del papel.
¿Qué hay dentro de tu dibujo enrollado?
Murakami no necesita monstruos para esto: le basta una ola, un niño que corre y otro que no llega a tiempo. Y una idea que se sostiene sola: a veces el miedo real no está en lo que pasó, está en lo que llevamos años sin atrevernos a mirar de frente.
¿Hay algo que llevas tiempo evitando mirar de cerca solo por si acaso resulta ser tan terrible como lo imaginas?
Si quieres seguir la serie de Sauce ciego, mujer dormida, aquí tienes los relatos que ya he contado: el hombre que desaparece en una escalera y Tony Takitani.
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Es lunes, así que ya están en línea mis ejercicios de #EscrituraCreativa para esta semana. ¡La de hoy es la entrega 150! Asómense: https://albertoyraquel.substack.com/p/ejercicios-de-escritura-creativa-51f?r=1zpad&utm_campaign=post&utm_medium=web
#literaverso #librostodon #libroverso #literatura #escritura #CreaciónLiteraria #creatividad #TallerLiterario #narrativa #cuento #novela #EscritoresDeMastodon #EscritorasDeMastodon #Substack #boletín #newsletter #AlbertoyRaquel -
Es lunes, así que ya están en línea mis ejercicios de #EscrituraCreativa para esta semana. ¡La de hoy es la entrega 150! Asómense: https://albertoyraquel.substack.com/p/ejercicios-de-escritura-creativa-51f?r=1zpad&utm_campaign=post&utm_medium=web
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CW: Cuento corto
La estatua partida por la mitad yacía en el suelo, sobre un líquido entre negro y burdeos. Salvia de vino ritual.
En lo alto de la atalaya, la mitad inferior quedaba ligeramente inclinada, partida, inacabada.
El grupo de jóvenes Cuervos (así se llamaban les monjes Negros aún aprendiendo) rodearon en la estatua de roca, que representaba una figura humana en calma, alzando los brazos, esperando algo. Ahora sus brazos partidos no podían sostener nada.
(...)
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CW: Cuento corto
La estatua partida por la mitad yacía en el suelo, sobre un líquido entre negro y burdeos. Salvia de vino ritual.
En lo alto de la atalaya, la mitad inferior quedaba ligeramente inclinada, partida, inacabada.
El grupo de jóvenes Cuervos (así se llamaban les monjes Negros aún aprendiendo) rodearon en la estatua de roca, que representaba una figura humana en calma, alzando los brazos, esperando algo. Ahora sus brazos partidos no podían sostener nada.
(...)
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🎋 «Aquí fue donde me encontraste», relato por Keti Gabinashvili
👉 https://margencero.es/margencero/aqui-fue-donde-donde-me-encontraste-keti-gabinashvili/
⌚ Tiempo aprox. de lectura: 16 min
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🎋 «Aquí fue donde me encontraste», relato por Keti Gabinashvili
👉 https://margencero.es/margencero/aqui-fue-donde-donde-me-encontraste-keti-gabinashvili/
⌚ Tiempo aprox. de lectura: 16 min
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🦤 «Chamu y munanga» (la Guerra del emú), relato por Diego Kindler
👀 https://margencero.es/margencero/guerra-emu-australia-1932-diego-kindler/
⌚ Tiempo aprox. de lectura: 11 min
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🦤 «Chamu y munanga» (la Guerra del emú), relato por Diego Kindler
👀 https://margencero.es/margencero/guerra-emu-australia-1932-diego-kindler/
⌚ Tiempo aprox. de lectura: 11 min
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Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 32.
Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 32. Relato – Doctor Nómada (ocatava parte) | Bonus trackhttps://miperravida.anacronico.rocks/mi-perra-vida-temporada-2026-episodio-32/
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📚 Último libro leído: #PinceladasDeColorRojoSangreYOtrasHistorias de Cristian Blanco @cblancowriter
Trece historias de terror de los temas y estilos más variados; gustará tanto a los fans de los autores neoclásicos del género, como a los devoradores de nuevos mitos creepypasta.👌
⭐️⭐️⭐️⭐️/5
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#libros #terror #horror #books #creepypasta #lecturas #lectores #literatura #literaverso #booktodon #relatos #historias #cuento #cuentos #kindle #amazon -
📚 Último libro leído: #PinceladasDeColorRojoSangreYOtrasHistorias de Cristian Blanco @cblancowriter
Trece historias de terror de los temas y estilos más variados; gustará tanto a los fans de los autores neoclásicos del género, como a los devoradores de nuevos mitos creepypasta.👌
⭐️⭐️⭐️⭐️/5
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Cuidado, de Raymond Carver: cuando arreglas el oído y no el matrimonio
Sigo con Catedral. Normalmente voy creando entradas sobre los relatos que me voy leyendo, para tenerlos frescos mientras avanzo en el libro, y el último que he terminado es «Cuidado». Después de «Vitaminas» y «Plumas», este es de los más tristes que llevo, aunque tenga momentos casi cómicos.
Foto: UnsplashUn hombre solo en un ático
Lloyd es alcohólico y acaba de separarse de su mujer, Inez. Vive en la habitación de un ático diminuto e intenta controlar la bebida sin conseguirlo. Carver no necesita explicar mucho más: con la habitación, con la botella, con el silencio, ya deja claro que aquí hay un hombre que se está cayendo a pedazos despacio.
Él e Inez, según cuenta Lloyd, antes casi se leían el pensamiento. Ahora ya no consiguen ni hablar bien.
El oído que no destapa
Lloyd tiene un oído taponado de cera. No oye bien, y encima pierde el equilibrio. Lo intenta arreglar a golpes en la cabeza, sin éxito. Cuando Inez lo visita, prueba con una lima envuelta en un papel, y tampoco. Al final, un poco de aceite templado que le presta la casera es lo único que funciona.
Es un detalle casi ridículo, y ahí está la gracia amarga de Carver: mientras los dos deberían estar hablando de su matrimonio, se pasan la escena entera peleándose con un oído tapado.
Foto: UnsplashLa visita que no llega a nada
Inez se presenta después de dos semanas separados, con un vestido de primavera que Lloyd no le había visto nunca. Va con la intención de hablar de algo importante entre ellos, seguramente de cómo sigue esto a partir de ahora. Pero el oído de Lloyd se lo impide: toda la visita se va en resolver ese problema tonto, y la conversación de verdad queda aplazada.
En cuanto el oído se destapa, Inez se marcha rápido, diciendo que ya hablarán con calma, más tarde, comiendo juntos. Lloyd se queda solo, aliviado por el oído, pero no por nada más de lo importante. Abre una botella de champán, e intenta convencerse a sí mismo de que esta vez sí, de que va a poder con todo.
¿Alguna vez habéis usado un problema insignificante y tonto para no afrontar uno de verdad? Contádmelo, tengo curiosidad.
Sigo con este hilo de Catedral. Si os apetece que analice otro relato del libro, decídmelo.
Sigue leyendo en Rincones de papel:
- Plumas, de Raymond Carver: el pavo real, el bebé feo y la vida que no tuvieron
- Vitaminas, de Raymond Carver: la noche en que todo se tuerce
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Cuidado, de Raymond Carver: cuando arreglas el oído y no el matrimonio
Sigo con Catedral. Normalmente voy creando entradas sobre los relatos que me voy leyendo, para tenerlos frescos mientras avanzo en el libro, y el último que he terminado es «Cuidado». Después de «Vitaminas» y «Plumas», este es de los más tristes que llevo, aunque tenga momentos casi cómicos.
Foto: UnsplashUn hombre solo en un ático
Lloyd es alcohólico y acaba de separarse de su mujer, Inez. Vive en la habitación de un ático diminuto e intenta controlar la bebida sin conseguirlo. Carver no necesita explicar mucho más: con la habitación, con la botella, con el silencio, ya deja claro que aquí hay un hombre que se está cayendo a pedazos despacio.
Él e Inez, según cuenta Lloyd, antes casi se leían el pensamiento. Ahora ya no consiguen ni hablar bien.
El oído que no destapa
Lloyd tiene un oído taponado de cera. No oye bien, y encima pierde el equilibrio. Lo intenta arreglar a golpes en la cabeza, sin éxito. Cuando Inez lo visita, prueba con una lima envuelta en un papel, y tampoco. Al final, un poco de aceite templado que le presta la casera es lo único que funciona.
Es un detalle casi ridículo, y ahí está la gracia amarga de Carver: mientras los dos deberían estar hablando de su matrimonio, se pasan la escena entera peleándose con un oído tapado.
Foto: UnsplashLa visita que no llega a nada
Inez se presenta después de dos semanas separados, con un vestido de primavera que Lloyd no le había visto nunca. Va con la intención de hablar de algo importante entre ellos, seguramente de cómo sigue esto a partir de ahora. Pero el oído de Lloyd se lo impide: toda la visita se va en resolver ese problema tonto, y la conversación de verdad queda aplazada.
En cuanto el oído se destapa, Inez se marcha rápido, diciendo que ya hablarán con calma, más tarde, comiendo juntos. Lloyd se queda solo, aliviado por el oído, pero no por nada más de lo importante. Abre una botella de champán, e intenta convencerse a sí mismo de que esta vez sí, de que va a poder con todo.
¿Alguna vez habéis usado un problema insignificante y tonto para no afrontar uno de verdad? Contádmelo, tengo curiosidad.
Sigo con este hilo de Catedral. Si os apetece que analice otro relato del libro, decídmelo.
Sigue leyendo en Rincones de papel:
- Plumas, de Raymond Carver: el pavo real, el bebé feo y la vida que no tuvieron
- Vitaminas, de Raymond Carver: la noche en que todo se tuerce
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Es lunes, así que ya está en línea una nueva serie de mis ejercicios de escritura creativa. Vienen con fantasmas. 👻
Aquí pueden ver más (y suscribirse):
https://open.substack.com/pub/albertoyraquel/p/ejercicios-de-escritura-creativa-873?r=1zpad&utm_campaign=post&utm_medium=web
#literatura #EscrituraCreativa #CreaciónLiteraria #creatividad #TallerLiterario #narrativa #cuento #novela #EscritoresDeMastodon #EscritorasDeMastodon #Substack #boletín #newsletter #AlbertoyRaquel -
Es lunes, así que ya está en línea una nueva serie de mis ejercicios de escritura creativa. Vienen con fantasmas. 👻
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Plumas, de Raymond Carver: el pavo real, el bebé feo y la vida que no tuvieron
Sigo con Catedral. Después de «Vitaminas», vuelvo al principio del libro, a «Plumas», el relato que de verdad lo abre. Y es un buen sitio para empezar: en unas pocas páginas, Carver mete un pavo real, un bebé espantoso y un molde de escayola con una dentadura torcida, y con eso construye una de sus historias más raras y más tristes.
Foto: UnsplashUna cena en el campo
Jack y Fran llevan una vida tranquila, sin hijos, contentos con lo poco que tienen. Un compañero de trabajo de Jack, Bud, los invita a cenar a su casa, veinte kilómetros fuera de la ciudad. Fran no tiene ganas de ir, pero acaban aceptando y se presentan con un pan casero.
Nada más llegar, un pavo real llamado Joey se posa sobre el capó del coche. Dentro de la casa conocen a Olla, la mujer de Bud, que les prepara una cena por todo lo alto. Y entre los adornos del salón hay algo que no esperan: un molde de escayola con la dentadura torcida y espantosa que Olla tenía antes de que Bud le pagara el aparato para arreglársela. Lo enseña con un orgullo extraño, como un trofeo de lo que ya no es.
El pavo real y el bebé
Después conocen a Harold, el hijo de Bud y Olla, un bebé tan feo que a Jack y Fran les cuesta disimular. Pero cuando Joey, el pavo real, entra en la casa y se acerca a la cuna, Fran se queda mirando la escena como hipnotizada. Algo en ese momento, el animal precioso junto al bebé feo, en esa casa rara y feliz, la conmueve de una forma que ni ella misma sabe explicar.
Foto: UnsplashLo que queda cuando la noche termina
Esa misma noche, ya en casa, Fran le pide a Jack que la deje embarazada. Y ahí Carver da la vuelta a todo: los años que vienen después no se parecen en nada a lo que Fran sintió esa noche. Lo que había en casa de Bud y Olla (el pavo real entrando en la cocina, Olla orgullosa hasta de sus dientes torcidos de antes) era una vida imperfecta pero viva, de verdad compartida entre los dos. Jack y Fran tienen a su hijo y no encuentran nada de eso: Carver llega a decir que el niño ya tiene algo retorcido dentro. Fran deja de trabajar, y entre ellos ya casi no se habla. Jack, contándolo desde el presente, entiende que aquella noche no les regaló una vida mejor, solo les dejó ver, por unas horas, cómo podría haber sido la suya. De las plumas de pavo real que Olla les regaló al despedirse ya no queda casi color. Ahí está la lección amarga del relato: no se puede copiar la vida de nadie solo porque una noche lo pasaste bien en su casa.
¿Alguna vez una noche especial os hizo tomar una decisión que después no salió como esperabais? Contádmelo, tengo curiosidad.
Sigo con este hilo de Catedral. Si os apetece que analice otro relato del libro, decídmelo.
Sigue leyendo en Rincones de papel:
- Vitaminas, de Raymond Carver: la noche en que todo se tuerce
- Gordo, de Raymond Carver: cuando un desconocido te cambia por dentro
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Plumas, de Raymond Carver: el pavo real, el bebé feo y la vida que no tuvieron
Sigo con Catedral. Después de «Vitaminas», vuelvo al principio del libro, a «Plumas», el relato que de verdad lo abre. Y es un buen sitio para empezar: en unas pocas páginas, Carver mete un pavo real, un bebé espantoso y un molde de escayola con una dentadura torcida, y con eso construye una de sus historias más raras y más tristes.
Foto: UnsplashUna cena en el campo
Jack y Fran llevan una vida tranquila, sin hijos, contentos con lo poco que tienen. Un compañero de trabajo de Jack, Bud, los invita a cenar a su casa, veinte kilómetros fuera de la ciudad. Fran no tiene ganas de ir, pero acaban aceptando y se presentan con un pan casero.
Nada más llegar, un pavo real llamado Joey se posa sobre el capó del coche. Dentro de la casa conocen a Olla, la mujer de Bud, que les prepara una cena por todo lo alto. Y entre los adornos del salón hay algo que no esperan: un molde de escayola con la dentadura torcida y espantosa que Olla tenía antes de que Bud le pagara el aparato para arreglársela. Lo enseña con un orgullo extraño, como un trofeo de lo que ya no es.
El pavo real y el bebé
Después conocen a Harold, el hijo de Bud y Olla, un bebé tan feo que a Jack y Fran les cuesta disimular. Pero cuando Joey, el pavo real, entra en la casa y se acerca a la cuna, Fran se queda mirando la escena como hipnotizada. Algo en ese momento, el animal precioso junto al bebé feo, en esa casa rara y feliz, la conmueve de una forma que ni ella misma sabe explicar.
Foto: UnsplashLo que queda cuando la noche termina
Esa misma noche, ya en casa, Fran le pide a Jack que la deje embarazada. Y ahí Carver da la vuelta a todo: los años que vienen después no se parecen en nada a lo que Fran sintió esa noche. Lo que había en casa de Bud y Olla (el pavo real entrando en la cocina, Olla orgullosa hasta de sus dientes torcidos de antes) era una vida imperfecta pero viva, de verdad compartida entre los dos. Jack y Fran tienen a su hijo y no encuentran nada de eso: Carver llega a decir que el niño ya tiene algo retorcido dentro. Fran deja de trabajar, y entre ellos ya casi no se habla. Jack, contándolo desde el presente, entiende que aquella noche no les regaló una vida mejor, solo les dejó ver, por unas horas, cómo podría haber sido la suya. De las plumas de pavo real que Olla les regaló al despedirse ya no queda casi color. Ahí está la lección amarga del relato: no se puede copiar la vida de nadie solo porque una noche lo pasaste bien en su casa.
¿Alguna vez una noche especial os hizo tomar una decisión que después no salió como esperabais? Contádmelo, tengo curiosidad.
Sigo con este hilo de Catedral. Si os apetece que analice otro relato del libro, decídmelo.
Sigue leyendo en Rincones de papel:
- Vitaminas, de Raymond Carver: la noche en que todo se tuerce
- Gordo, de Raymond Carver: cuando un desconocido te cambia por dentro
-
Vitaminas, de Raymond Carver: la noche en que todo se tuerce
Cambio de libro. Después de ir desgranando ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, quiero abrir otro hilo con Catedral, la colección que para muchos es la obra más madura de Raymond Carver. Empiezo por «Vitaminas», el sexto relato del libro, porque es de los que mejor resume, en pocas páginas, lo que Carver sabe hacer.
Foto: UnsplashUn matrimonio que se apaga sin ruido
El narrador limpia un hospital por las noches, un trabajo que él mismo llama “de nada”. Su mujer, Patti, vende vitaminas a domicilio, y con el tiempo ha llegado a montar su propia oficina y llevar un pequeño equipo de vendedoras. No hay gritos ni portazos entre ellos. Hay algo peor: una vida que sigue funcionando por pura inercia, mientras por dentro ya no queda gran cosa.
Entre las vendedoras de Patti está Donna. El narrador empieza a fijarse en ella después de un momento cómplice en una fiesta de Navidad, y esa atracción, tan poco dicha como todo en Carver, va a acabar llevándolos a los dos a un sitio del que no van a salir igual.
La noche en el Off-Broadway
Foto: UnsplashEl narrador ve el coche de Donna aparcado junto a un bar de mala muerte, el Off-Broadway, y entra. Una copa lleva a otra, y unos conocidos les presentan a Nelson, un veterano que acaba de volver de Vietnam. Lo que empieza como una charla de bar se vuelve, poco a poco, amenazante.
Nelson lleva encima una oreja humana reseca, un trofeo de guerra que enseña sin que nadie se lo pida. Cuando Donna lo rechaza, él responde con una propuesta explícita y sórdida, delante de todos. Solo la intervención del dueño del bar corta la escena antes de que vaya a más.
Lo que queda después
De camino a casa, ya en el coche, Donna confiesa que necesitaba el dinero que Nelson le ofrecía, y habla de irse a Portland, como quien busca una salida de toda esta vida. El narrador la deja y vuelve a la suya, donde encuentra a Patti sonámbula, a oscuras, buscando una aspirina que no aparece.
Carver no explica qué siente el narrador con todo lo que ha pasado esa noche. Simplemente lo deja ahí, despierto, con su mujer perdida en su propio sueño y él cargando con algo que no va a poder contarle a nadie. Ese silencio final, otra vez, dice más que cualquier confesión.
¿Alguna vez habéis notado que una relación se apagaba antes de que pasara nada “grave” de verdad? Contádmelo, tengo curiosidad.
Seguiré con este hilo de Catedral más adelante. Si os apetece que analice otro relato del libro, decídmelo.
Sigue leyendo en Rincones de papel:
- Gordo, de Raymond Carver: cuando un desconocido te cambia por dentro
- Vecinos, de Raymond Carver: el abismo escondido en lo cotidiano
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Vitaminas, de Raymond Carver: la noche en que todo se tuerce
Cambio de libro. Después de ir desgranando ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, quiero abrir otro hilo con Catedral, la colección que para muchos es la obra más madura de Raymond Carver. Empiezo por «Vitaminas», el sexto relato del libro, porque es de los que mejor resume, en pocas páginas, lo que Carver sabe hacer.
Foto: UnsplashUn matrimonio que se apaga sin ruido
El narrador limpia un hospital por las noches, un trabajo que él mismo llama “de nada”. Su mujer, Patti, vende vitaminas a domicilio, y con el tiempo ha llegado a montar su propia oficina y llevar un pequeño equipo de vendedoras. No hay gritos ni portazos entre ellos. Hay algo peor: una vida que sigue funcionando por pura inercia, mientras por dentro ya no queda gran cosa.
Entre las vendedoras de Patti está Donna. El narrador empieza a fijarse en ella después de un momento cómplice en una fiesta de Navidad, y esa atracción, tan poco dicha como todo en Carver, va a acabar llevándolos a los dos a un sitio del que no van a salir igual.
La noche en el Off-Broadway
Foto: UnsplashEl narrador ve el coche de Donna aparcado junto a un bar de mala muerte, el Off-Broadway, y entra. Una copa lleva a otra, y unos conocidos les presentan a Nelson, un veterano que acaba de volver de Vietnam. Lo que empieza como una charla de bar se vuelve, poco a poco, amenazante.
Nelson lleva encima una oreja humana reseca, un trofeo de guerra que enseña sin que nadie se lo pida. Cuando Donna lo rechaza, él responde con una propuesta explícita y sórdida, delante de todos. Solo la intervención del dueño del bar corta la escena antes de que vaya a más.
Lo que queda después
De camino a casa, ya en el coche, Donna confiesa que necesitaba el dinero que Nelson le ofrecía, y habla de irse a Portland, como quien busca una salida de toda esta vida. El narrador la deja y vuelve a la suya, donde encuentra a Patti sonámbula, a oscuras, buscando una aspirina que no aparece.
Carver no explica qué siente el narrador con todo lo que ha pasado esa noche. Simplemente lo deja ahí, despierto, con su mujer perdida en su propio sueño y él cargando con algo que no va a poder contarle a nadie. Ese silencio final, otra vez, dice más que cualquier confesión.
¿Alguna vez habéis notado que una relación se apagaba antes de que pasara nada “grave” de verdad? Contádmelo, tengo curiosidad.
Seguiré con este hilo de Catedral más adelante. Si os apetece que analice otro relato del libro, decídmelo.
Sigue leyendo en Rincones de papel:
- Gordo, de Raymond Carver: cuando un desconocido te cambia por dentro
- Vecinos, de Raymond Carver: el abismo escondido en lo cotidiano
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Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 31.
Relato – Doctor Nómada (séptima parte) | Bonus trackhttps://miperravida.anacronico.rocks/mi-perra-vida-temporada-2026-episodio-31/
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Tony Takitani, de Murakami: la soledad que hereda hasta la ropa
Sigo con la serie que empecé hace unos días: ir leyendo despacio Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami, y contar aquí uno de sus relatos de vez en cuando. Después del hombre que desapareció en una escalera, toca uno de los más conocidos del libro: «Tony Takitani».
Foto: UnsplashUn hombre nacido para estar solo
Tony Takitani se llama Tony por casualidad. Su padre, un trombonista japonés que pasó la guerra encarcelado en China, le puso el nombre de un oficial americano al que había tratado, sin pensar demasiado en lo raro que sonaría para un niño creciendo en Japón. Ese nombre extraño marca a Tony desde el principio: un chico solitario, ilustrador de precisión, que nunca ha necesitado a nadie de verdad. Se le da bien dibujar máquinas exactas y vivir sin ruido.
Hasta que conoce a Eiko. Lo que le atrapa de ella no es solo la persona, es la manera en que lleva la ropa, una elegancia que parece casi imposible. Con el tiempo descubre que esa elegancia esconde algo más inquietante: Eiko compra ropa de forma compulsiva, como quien no puede dejar de respirar. Se casan, y la casa empieza a llenarse de armarios que ya no caben.
Lo que queda cuando se van las personas
Eiko muere de golpe, en un accidente de coche, un día que iba a devolver un abrigo. Tony se queda solo en una casa que ya no puede ni mirar, llena de la ropa de su mujer. Contrata a una chica con su misma talla para que se la vaya poniendo, casi como si eso pudiera sustituirla. La candidata se prueba un abrigo y rompe a llorar: dice que sentir tantas ganas de esa ropa le da miedo de sí misma. Tony no puede seguir con la idea. Vende toda la ropa. Años después, cuando muere su padre, hace lo mismo con su inmensa colección de discos de jazz. Al final no le queda nada que le recuerde a nadie. Y esa es, quizás, la única forma de paz que Tony conoce.
Foto: UnsplashMurakami y Carver: la misma economía, soledades distintas
No es casualidad que este relato me recuerde tanto a Raymond Carver. Murakami lo tradujo al japonés a finales de los años ochenta, y tras su muerte le dedicó un ensayo, «Comrades literarios», donde lo llama su maestro más valioso como escritor. Se nota en cada frase de «Tony Takitani»: la misma economía, la misma desconfianza hacia la palabra que explica de más, la misma costumbre de dejar que un objeto concreto, un abrigo, un disco, cargue con el peso de lo que el personaje siente y nunca dice.
Pero la soledad de cada uno nace en un sitio distinto. En Carver, como vimos en «Vecinos» o en «Gordo», el vacío se abre entre dos personas: en una conversación que no llega a ninguna parte, en un matrimonio que funciona hasta que deja de funcionar. Es una soledad de andar por casa, la de no terminar de conocer del todo a quien tienes al lado. En Tony Takitani, la soledad no la provoca ningún desencuentro. Tony ya nació para estar solo, casi por el propio nombre que le pusieron, y los dos intentos que hace por dejar de estarlo, una mujer, una casa llena de cosas, acaban los dos igual: vaciándose. Los objetos ocupan ahí el lugar que deberían ocupar las personas, y cuando desaparecen, no queda ni siquiera el rastro de haber estado acompañado.
¿Y a vosotros, qué os parece más de temer: la soledad de no llegar a conocer del todo a quien tenéis cerca, o la de haber nacido, como Tony, ya preparados para estar solos? Contádmelo en los comentarios, tengo curiosidad por leeros.
Seguiré con la serie de Sauce ciego, mujer dormida poco a poco. Si hay algún relato del libro que os apetece que comente, decídmelo.
Sigue leyendo en Rincones de papel:
- Sauce ciego, mujer dormida, de Murakami: el relato del hombre que desaparece en una escalera
- Vecinos, de Raymond Carver: el abismo escondido en lo cotidiano
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Tony Takitani, de Murakami: la soledad que hereda hasta la ropa
Sigo con la serie que empecé hace unos días: ir leyendo despacio Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami, y contar aquí uno de sus relatos de vez en cuando. Después del hombre que desapareció en una escalera, toca uno de los más conocidos del libro: «Tony Takitani».
Foto: UnsplashUn hombre nacido para estar solo
Tony Takitani se llama Tony por casualidad. Su padre, un trombonista japonés que pasó la guerra encarcelado en China, le puso el nombre de un oficial americano al que había tratado, sin pensar demasiado en lo raro que sonaría para un niño creciendo en Japón. Ese nombre extraño marca a Tony desde el principio: un chico solitario, ilustrador de precisión, que nunca ha necesitado a nadie de verdad. Se le da bien dibujar máquinas exactas y vivir sin ruido.
Hasta que conoce a Eiko. Lo que le atrapa de ella no es solo la persona, es la manera en que lleva la ropa, una elegancia que parece casi imposible. Con el tiempo descubre que esa elegancia esconde algo más inquietante: Eiko compra ropa de forma compulsiva, como quien no puede dejar de respirar. Se casan, y la casa empieza a llenarse de armarios que ya no caben.
Lo que queda cuando se van las personas
Eiko muere de golpe, en un accidente de coche, un día que iba a devolver un abrigo. Tony se queda solo en una casa que ya no puede ni mirar, llena de la ropa de su mujer. Contrata a una chica con su misma talla para que se la vaya poniendo, casi como si eso pudiera sustituirla. La candidata se prueba un abrigo y rompe a llorar: dice que sentir tantas ganas de esa ropa le da miedo de sí misma. Tony no puede seguir con la idea. Vende toda la ropa. Años después, cuando muere su padre, hace lo mismo con su inmensa colección de discos de jazz. Al final no le queda nada que le recuerde a nadie. Y esa es, quizás, la única forma de paz que Tony conoce.
Foto: UnsplashMurakami y Carver: la misma economía, soledades distintas
No es casualidad que este relato me recuerde tanto a Raymond Carver. Murakami lo tradujo al japonés a finales de los años ochenta, y tras su muerte le dedicó un ensayo, «Comrades literarios», donde lo llama su maestro más valioso como escritor. Se nota en cada frase de «Tony Takitani»: la misma economía, la misma desconfianza hacia la palabra que explica de más, la misma costumbre de dejar que un objeto concreto, un abrigo, un disco, cargue con el peso de lo que el personaje siente y nunca dice.
Pero la soledad de cada uno nace en un sitio distinto. En Carver, como vimos en «Vecinos» o en «Gordo», el vacío se abre entre dos personas: en una conversación que no llega a ninguna parte, en un matrimonio que funciona hasta que deja de funcionar. Es una soledad de andar por casa, la de no terminar de conocer del todo a quien tienes al lado. En Tony Takitani, la soledad no la provoca ningún desencuentro. Tony ya nació para estar solo, casi por el propio nombre que le pusieron, y los dos intentos que hace por dejar de estarlo, una mujer, una casa llena de cosas, acaban los dos igual: vaciándose. Los objetos ocupan ahí el lugar que deberían ocupar las personas, y cuando desaparecen, no queda ni siquiera el rastro de haber estado acompañado.
¿Y a vosotros, qué os parece más de temer: la soledad de no llegar a conocer del todo a quien tenéis cerca, o la de haber nacido, como Tony, ya preparados para estar solos? Contádmelo en los comentarios, tengo curiosidad por leeros.
Seguiré con la serie de Sauce ciego, mujer dormida poco a poco. Si hay algún relato del libro que os apetece que comente, decídmelo.
Sigue leyendo en Rincones de papel:
- Sauce ciego, mujer dormida, de Murakami: el relato del hombre que desaparece en una escalera
- Vecinos, de Raymond Carver: el abismo escondido en lo cotidiano
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¿Andan buscando algo que #leer?
Aquí está una lista de 30 grandes #libros de #CienciaFicción escritos en #español.#LibrosRecomendados #LiteraturaEspeculativa #FicciónEspeculativa #LiteraturaEnCastellano #LiteraturaEnEpañol #literatura #cuento #novela #AlbertoChimal #AlbertoYRaquel
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Es lunes, y como cada lunes aquí está una bola (una bolita) de ejercicios de #EscrituraCreativa para que ustedes los realicen durante la semana. Ojalá les sirvan.
Aquí se pueden suscribir para recibir más:
https://open.substack.com/pub/albertoyraquel/p/ejercicios-de-escritura-creativa-83f?r=1zpad&utm_campaign=post&utm_medium=web#literaverso #librostodon #libroverso #literatura #escritura #CreaciónLiteraria #creatividad #TallerLiterario #narrativa #cuento #novela #EscritoresDeMastodon #EscritorasDeMastodon #Substack #boletín #newsletter #AlbertoyRaquel
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Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 30.
Doctor Nómada (sexta parte)https://miperravida.anacronico.rocks/mi-perra-vida-temporada-2026-episodio-30/
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He aquí lo nuevo en la #antología de #LasHistorias: "Ella habitaba un #cuento", un relato fantástico de Guillermo Samperio.
https://www.lashistorias.com.mx/index.php/ella-habitaba-cuento-guillermo-samperio/
#LiteraturaMexicana #LiteraturaLatinoamericana #literatura #cuentos #GuillermoSamperio #LiteraturaDeImaginación #metaficcion -
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Sauce ciego, mujer dormida, de Murakami: el relato del hombre que desaparece en una escalera
Hay un relato de Haruki Murakami que no me he podido quitar de la cabeza. Un hombre baja por la escalera de su edificio, entre dos plantas, y no llega nunca abajo. No se cae, no se marcha, no huye de nadie. Simplemente desaparece en ese tramo de escalones, como si el hueco entre un piso y otro fuera una puerta a otro sitio. Su mujer contrata a un investigador peculiar, que trabaja gratis y sin método, y este se dedica a rondar la escalera durante días, hablando con los pocos vecinos que no usan el ascensor. Eso es casi todo lo que pasa. Y a mí me atrapó por completo.
Foto: UnsplashEl relato está en Sauce ciego, mujer dormida, la gran colección de cuentos de Murakami, y quiero empezar por él una serie: ir leyendo despacio este libro y contar aquí, de vez en cuando, alguno de sus relatos. Este me parecía el sitio exacto por donde entrar.
El estilo de Murakami: lo cotidiano que se tuerce
Si has leído a Murakami, ya sabes de qué hablo. Y si no, esta es una buena puerta. Lo suyo no son los grandes acontecimientos ni los mundos inventados desde cero. Lo suyo es la vida de todos los días, un hombre que se prepara la cena, alguien que atiende el teléfono, una pareja que discute por una tontería, y de pronto, sin aviso, una grieta. Algo que no encaja. Un pozo, un gato que no vuelve, una llamada que no debería existir.
Es el mismo territorio en el que se mueve Raymond Carver, aunque cada uno tire para su lado: en Carver, el abismo que se esconde bajo lo cotidiano es del todo humano; en Murakami, esa misma grieta se abre a algo que ya no tiene explicación. Los dos escriben lo normal con una calma casi hipnótica, y por eso, cuando aparece lo extraño, no lo sientes como fantasía: lo sientes como algo que podría pasarte a ti, esta misma tarde, en tu propia escalera.
El relato del hombre que desaparece
Foto: UnsplashLo que hace especial a este cuento es que Murakami va un paso más allá de su propia costumbre. Casi siempre deja que lo inexplicable asome un momento y luego vuelve a cerrar la puerta, dejándote con la duda. Aquí no. Aquí deja que lo cotidiano se disuelva del todo en lo desconocido, y toma una decisión valiente: no explicar nada.
No hay una teoría sobre dónde estuvo el hombre. No hay dimensión paralela descrita con detalle, ni truco final que lo ordene todo. El desaparecido, cuando reaparece, tampoco sabe nada. Y esa negativa a explicar, que en otro escritor sería una trampa o una pereza, en Murakami es justo lo que produce el escalofrío. Porque así es como funciona de verdad el misterio: no cuando te lo aclaran, sino cuando te dejan mirando el hueco.
Un libro para leer sin prisa
Sauce ciego, mujer dormida reúne veinticuatro relatos, y esa es una de sus mayores virtudes. Puedes leerlo de un tirón o dejarlo en la mesilla y coger uno cada noche, como quien se asoma cada vez a una ventana distinta. Los hay melancólicos, los hay casi cómicos, los hay francamente inquietantes como este. Todos comparten esa misma sensación de que la realidad es más fina de lo que parece, y que basta un descuido para atravesarla.
Por eso he decidido no reseñarlo entero de golpe, sino ir volviendo a él. Este hombre perdido en la escalera es solo el primero. Iremos entrando en los demás poco a poco.
Y a ti, ¿qué relato de Murakami te dejó pensando y no supiste muy bien por qué?
Sigue leyendo en Rincones de papel:
- Vecinos, de Raymond Carver: el abismo escondido en lo cotidiano
- Música para estudiar en YouTube: lo-fi, dark academia y concentración
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Sauce ciego, mujer dormida, de Murakami: el relato del hombre que desaparece en una escalera
Hay un relato de Haruki Murakami que no me he podido quitar de la cabeza. Un hombre baja por la escalera de su edificio, entre dos plantas, y no llega nunca abajo. No se cae, no se marcha, no huye de nadie. Simplemente desaparece en ese tramo de escalones, como si el hueco entre un piso y otro fuera una puerta a otro sitio. Su mujer contrata a un investigador peculiar, que trabaja gratis y sin método, y este se dedica a rondar la escalera durante días, hablando con los pocos vecinos que no usan el ascensor. Eso es casi todo lo que pasa. Y a mí me atrapó por completo.
Foto: UnsplashEl relato está en Sauce ciego, mujer dormida, la gran colección de cuentos de Murakami, y quiero empezar por él una serie: ir leyendo despacio este libro y contar aquí, de vez en cuando, alguno de sus relatos. Este me parecía el sitio exacto por donde entrar.
El estilo de Murakami: lo cotidiano que se tuerce
Si has leído a Murakami, ya sabes de qué hablo. Y si no, esta es una buena puerta. Lo suyo no son los grandes acontecimientos ni los mundos inventados desde cero. Lo suyo es la vida de todos los días, un hombre que se prepara la cena, alguien que atiende el teléfono, una pareja que discute por una tontería, y de pronto, sin aviso, una grieta. Algo que no encaja. Un pozo, un gato que no vuelve, una llamada que no debería existir.
Es el mismo territorio en el que se mueve Raymond Carver, aunque cada uno tire para su lado: en Carver, el abismo que se esconde bajo lo cotidiano es del todo humano; en Murakami, esa misma grieta se abre a algo que ya no tiene explicación. Los dos escriben lo normal con una calma casi hipnótica, y por eso, cuando aparece lo extraño, no lo sientes como fantasía: lo sientes como algo que podría pasarte a ti, esta misma tarde, en tu propia escalera.
El relato del hombre que desaparece
Foto: UnsplashLo que hace especial a este cuento es que Murakami va un paso más allá de su propia costumbre. Casi siempre deja que lo inexplicable asome un momento y luego vuelve a cerrar la puerta, dejándote con la duda. Aquí no. Aquí deja que lo cotidiano se disuelva del todo en lo desconocido, y toma una decisión valiente: no explicar nada.
No hay una teoría sobre dónde estuvo el hombre. No hay dimensión paralela descrita con detalle, ni truco final que lo ordene todo. El desaparecido, cuando reaparece, tampoco sabe nada. Y esa negativa a explicar, que en otro escritor sería una trampa o una pereza, en Murakami es justo lo que produce el escalofrío. Porque así es como funciona de verdad el misterio: no cuando te lo aclaran, sino cuando te dejan mirando el hueco.
Un libro para leer sin prisa
Sauce ciego, mujer dormida reúne veinticuatro relatos, y esa es una de sus mayores virtudes. Puedes leerlo de un tirón o dejarlo en la mesilla y coger uno cada noche, como quien se asoma cada vez a una ventana distinta. Los hay melancólicos, los hay casi cómicos, los hay francamente inquietantes como este. Todos comparten esa misma sensación de que la realidad es más fina de lo que parece, y que basta un descuido para atravesarla.
Por eso he decidido no reseñarlo entero de golpe, sino ir volviendo a él. Este hombre perdido en la escalera es solo el primero. Iremos entrando en los demás poco a poco.
Y a ti, ¿qué relato de Murakami te dejó pensando y no supiste muy bien por qué?
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Dichos, sonrisas, y tú...: Amigos
Sin ti, amigo, ¿Quién soy?; Si mi, amigo, ¿Quién eres?; #literatura
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Dichos, sonrisas, y tú...: El éxito...
No hay ascensor hacia el éxitotienes que subir por las escaleras. ;-) #frases #psicologia
#cuento #relato #sonrisa #motivación
https://dichossonrisasytu.blogspot.com/2013/06/el-exito.html
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Dichos, sonrisas, y tú...: El éxito...
No hay ascensor hacia el éxitotienes que subir por las escaleras. ;-) #frases #psicologia
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https://dichossonrisasytu.blogspot.com/2013/06/el-exito.html
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En un parque cualquiera, las palomas parecen seguir una lógica que el narrador apenas comienza a advertir.
«Las palomas» es un relato breve sobre la extrañeza que puede ocultarse en lo más cotidiano.
https://cgalcocer.com/las-palomas/
#writing #literature #RelatoBreve #Ficción #LiteraturaMexicana #Cuento #Narrativa
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En un parque cualquiera, las palomas parecen seguir una lógica que el narrador apenas comienza a advertir.
«Las palomas» es un relato breve sobre la extrañeza que puede ocultarse en lo más cotidiano.
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Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 29.
Relato – Doctor Nómada (quinta parte) | Bonus trackhttps://miperravida.anacronico.rocks/mi-perra-vida-temporada-2026-episodio-29/
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Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 29.
Relato – Doctor Nómada (quinta parte) | Bonus trackhttps://miperravida.anacronico.rocks/mi-perra-vida-temporada-2026-episodio-29/
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Dichos, sonrisas, y tú...: Motivación
¿Motivación? ES lo que está dentro de ti! La confianza en ti mismo #frases #psicologia
#cuento #relato #sonrisa #motivación
https://dichossonrisasytu.blogspot.com/2013/03/motivacion.html
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🚂 «De Madrid a Sevilla, y viceversa», relato por Óscar A. Martínez Molina
👉 https://margencero.es/margencero/de-madrid-a-sevilla-y-viceversa/
🕰 Tiempo aprox. de lectura: 7 min
📌 #relato #cuento #cuentos #literatura #literaturaactual #narrativas #ficciones #revistaalmiar #revistasdeliteratura #margencero #lector #lectores #ytúquélees #almiar #cultura #lecturas #lecturasrecomendadas #books #writing #literature #humanities -
Dichos, sonrisas, y tú...: Ser Feliz
No hay profesión más importante que ser feliz y es vocacional. #frases #literatura
#cuento #relato #sonrisa #motivación
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