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#ensayo — Public Fediverse posts

Live and recent posts from across the Fediverse tagged #ensayo, aggregated by home.social.

  1. El manifiesto de la cuenta innecesaria

    Hay una pregunta que me parece más útil que cualquier discusión sobre tecnología, innovación o redes sociales:

    ¿Cuántas plataformas puedo eliminar sin que mi vida cambie en absoluto?

    Durante años nos enseñaron que registrarse era progreso.

    Abrir una cuenta.

    Crear un perfil.

    Aceptar términos que nadie lee.

    Entregar datos a empresas que jamás conoceremos.

    Seguir marcas, políticos, celebridades y multimillonarios como si nuestra atención fuera un aplauso gratuito.

    Y acumulamos cuentas como quien acumula objetos en un cuarto de San Alejo digital.

    Yo también lo hice.

    Tuve Facebook.

    Tuve Twitter.

    Tuve TikTok.

    Tuve Threads.

    Tuve LinkedIn.

    Tuve Flickr.

    Tuve Discord.

    Cada una prometía algo distinto.

    Más conexiones.

    Más oportunidades.

    Más visibilidad.

    Más comunidad.

    Más futuro.

    Con el tiempo descubrí algo incómodo:

    La mayoría no me aportaba nada que justificara seguir allí.

    No mejoraban mi trabajo.

    No mejoraban mis relaciones.

    No mejoraban mi vida.

    Simplemente seguían existiendo porque un día abrí una cuenta y nunca me tomé el trabajo de cerrarla.

    Por eso empecé a hacer limpieza.

    Facebook afuera.

    Twitter afuera.

    TikTok afuera.

    Threads afuera.

    LinkedIn afuera.

    Flickr afuera.

    Discord afuera.

    Y ocurrió algo sorprendente.

    Nada.

    No perdí clientes.

    No perdí amigos.

    No desaparecieron oportunidades.

    No colapsó mi carrera.

    No cambió absolutamente nada.

    Al final quedaron dos supervivientes:

    Instagram y WhatsApp.

    Instagram porque todavía funciona como vitrina, portafolio y punto de contacto.

    WhatsApp porque, nos guste o no, se convirtió en infraestructura básica de la vida moderna.

    Todo lo demás era equipaje.

    La madurez digital no consiste en estar en todas partes.

    Consiste en identificar qué sobra.

    Cada cuenta eliminada es una contraseña menos.

    Una notificación menos.

    Una base de datos menos con mis datos.

    Un algoritmo menos peleando por mi atención.

    Una empresa menos vigilando mis hábitos.

    Nos enseñaron que la libertad digital consistía en conectarnos a todo.

    Empiezo a sospechar que la libertad digital consiste en poder irse.

    Cerrar la cuenta.

    Borrar la aplicación.

    Y descubrir que el mundo sigue girando exactamente igual.

    Tal vez la pregunta más inteligente de la era digital no sea:

    ¿En cuántas plataformas estoy?

    Sino:

    ¿Cuántas puedo eliminar hoy sin que mi vida cambie en absoluto?

    Y ni les cuento de eliminar aplicaciones de domicilios, tan útiles como cagar en agua potable. Ahí también descubrí algo perturbador: cocinar sigue funcionando, la tienda de la esquina sigue existiendo y el mundo tampoco se acaba.

    Quizá llevamos años confundiendo comodidad con necesidad.

    @elmandelacamara

    Operario de cámara obsoleto, cansado y consciente de la desinstalación digital.

    #algoritmos #Atención #culturaDigital #desinstalaciónDigital #Discord #elmandelacamara #Ensayo #Facebook #fatigaDigital #Flickr #huellaDigital #instagram #Internet #LinkedIn #minimalismoDigital #Opinión #privacidad #privacidadDigital #redesSociales #Reflexión #Tecnología #Threads #TikTok #twitter #vidaDigital #WhatsApp
  2. El 8 de septiembre se recuerda a,
    🪶 Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 - Villanueva de los Infantes, 1645)
    por el aniversario de su muerte.
    Toca sugerencia:
    De su obra se conoce mucho menos el #pensamiento que su #teatro, #poesía o #novela.
    Por eso, son muy de agradecer publicaciones como la de este #ensayo,
    📖 Defensa de la felicidad: Alegato en favor de Epicuro
    Publicado por Reino de Cordelia
    #Literatura #ClásicosAtemporales #SigloDeOro #LiteraturaEspañola

  3. El 8 de septiembre se recuerda a,
    🪶 Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 - Villanueva de los Infantes, 1645)
    por el aniversario de su muerte.
    Toca sugerencia:
    De su obra se conoce mucho menos el #pensamiento que su #teatro, #poesía o #novela.
    Por eso, son muy de agradecer publicaciones como la de este #ensayo,
    📖 Defensa de la felicidad: Alegato en favor de Epicuro
    Publicado por Reino de Cordelia
    #Literatura #ClásicosAtemporales #SigloDeOro #LiteraturaEspañola

  4. El 8 de septiembre se recuerda a,
    🪶 Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 - Villanueva de los Infantes, 1645)
    por el aniversario de su muerte.
    Toca sugerencia:
    De su obra se conoce mucho menos el #pensamiento que su #teatro, #poesía o #novela.
    Por eso, son muy de agradecer publicaciones como la de este #ensayo,
    📖 Defensa de la felicidad: Alegato en favor de Epicuro
    Publicado por Reino de Cordelia
    #Literatura #ClásicosAtemporales #SigloDeOro #LiteraturaEspañola

  5. De Atila a Napoleón y de Italia a Chipre, guía de viaje por los 1.300 años de historia de la República de Venecia: "Su historia es tan fascinante como cualquier serie de ficción, incluso más"

    fed.brid.gy/r/https://www.elmu

  6. Un 16 de julio, nace en Gijón,
    🖊️ Ángeles Caso
    Hoy, cumple 67 años, ¡Felicidades! 🎂
    Destacada periodista, gran narradora y ensayista de #PensamientoFeminista.
    Ella se define como “escritora, historiadora especializada en historia del arte y comunicadora”
    #Feminismo #LiteraturaEspañola #Narrativa #Ensayo
    Dejo unas sugerencias entre sus #Novelas y #Ensayos 👇
    #EscritorasFeministas #Feminismo

  7. La evolución de la Zoociedad

    Hoy quisimos salir a almorzar a un restaurante casero. La comida estaba muy buena. De esas que todavía saben a cocina de verdad y no a una receta industrial.

    Pero terminé mirando más a las personas que al plato.

    Eso siempre me pasa.

    No salgo únicamente a comer. Salgo a observar. A fotografiar desconocidos. A intentar entender esta cosa que llamamos sociedad y que, hace tiempo, decidí llamar Zoociedad.

    En una mesa había una señora mayor. Almorzaba mientras hablaba con alguien. Su mesa estaba vacía.

    No estaba completamente sola.

    Pero la escena me dejó pensando.

    No en ella.

    En mí.

    Porque yo también almuerzo solo muchas veces. También entro a un café con mi cámara, me siento en silencio y observo cómo transcurre la vida de personas cuyos nombres jamás conoceré.

    La diferencia es que todavía no llego a la vejez.

    Y entonces apareció una pregunta incómoda.

    ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a un desconocido: “¿Puedo sentarme con usted y acompañarlo mientras almorzamos?”

    La pregunta incomoda.

    Suena extraña.

    Hasta peligrosa.

    La Zoociedad nos enseñó que un desconocido es un posible ladrón, un estafador, alguien con malas intenciones o, simplemente, una persona a la que no debemos dirigirle la palabra.

    Compartimos ascensores sin saludarnos.

    Esperamos en la misma fila sin cruzar una mirada.

    Viajamos hombro con hombro mirando una pantalla.

    Almorzamos separados por un metro de distancia y por kilómetros de silencio.

    Mientras observaba a aquella señora pensé, por un instante, en acercarme.

    Preguntarle si podía sentarme.

    Conversar un rato.

    Compartir el almuerzo con alguien a quien probablemente nunca volvería a ver.

    No lo hice.

    Me ganó la costumbre.

    Esa norma invisible que nadie escribió, pero que todos obedecemos.

    La de no invadir.

    La de no hablar.

    La de no acercarse.

    No sé si aquella señora necesitaba compañía.

    No sé si habría aceptado.

    No sé absolutamente nada de su vida.

    Quizá estaba feliz hablando con alguien.

    Quizá esperaba a un familiar.

    Quizá simplemente disfrutaba ese momento.

    No tengo derecho a escribir su historia.

    Pero sí puedo escribir la mía.

    Y la mía dice que tuve miedo de hacer una pregunta tan sencilla como humana.

    Entonces pensé en eso que llamamos evolución.

    Nos enseñaron que evolucionar era construir ciudades, inventar internet, crear inteligencia artificial, fabricar teléfonos capaces de hacer millones de operaciones por segundo.

    Todo parece avanzar.

    Menos nosotros.

    Construimos algoritmos capaces de anticipar qué compraremos mañana, pero seguimos sin entender qué siente quien está sentado a un metro de distancia.

    Podemos hablar por videollamada con alguien al otro lado del planeta mientras ignoramos a quien comparte el mismo restaurante.

    Nunca habíamos estado tan conectados.

    Nunca habíamos estado tan encapsulados.

    Antes la evolución consistía en aprender a convivir.

    Hoy parece consistir en optimizar.

    Optimizar el tiempo.

    Optimizar la productividad.

    Optimizar el cuerpo.

    Optimizar el contenido.

    Optimizar la atención.

    Todo debe ser eficiente.

    Incluso las relaciones.

    Si alguien deja de entretenernos, deslizamos el dedo.

    Si una conversación tarda demasiado, desbloqueamos el celular.

    Si una persona envejece, muchas veces deja de existir para la mirada de los demás.

    La Zoociedad no siempre es cruel.

    Muchas veces solo es indiferente.

    Y la indiferencia tiene una capacidad extraordinaria: convierte lo extraordinario en rutina.

    Una señora almorzando con una mesa vacía.

    Un vigilante que nadie saluda.

    Un barrendero limpiando la basura ajena.

    Un vendedor ambulante caminando kilómetros.

    Un domiciliario comiendo de pie entre un pedido y otro.

    Los vemos todos los días.

    Precisamente por eso dejamos de verlos.

    Quizá la evolución nunca consistió en crear máquinas más inteligentes.

    Quizá consistía en no olvidar cómo acercarse a otro ser humano.

    Porque resulta curioso que una especie capaz de enviar sondas al espacio considere extraño sentarse a compartir una mesa con un desconocido.

    Tal vez esa sea la verdadera paradoja de la Zoociedad.

    Somos expertos en conectar dispositivos.

    Pero cada vez nos cuesta más conectar personas.

    Salí de ese restaurante pensando que la fotografía no había sido de aquella señora.

    La fotografía había sido para mí.

    Fue un espejo.

    Un recordatorio de que la soledad no empieza con las canas.

    Empieza el día en que dejamos de hablar con quien no conocemos.

    Empieza cuando la prudencia se convierte en indiferencia.

    Empieza cuando creemos que cada mesa debe ser una isla.

    Quizá por eso sigo saliendo con una cámara a mirar desconocidos.

    No busco la fotografía perfecta.

    Busco preguntas.

    Busco esos instantes que nadie publica porque no generan likes, pero que dicen más sobre nosotros que cualquier tendencia del día.

    Vivimos rodeados de smartphones, Smart TV, relojes inteligentes, asistentes de hogar, neveras inteligentes, aspiradoras inteligentes y quién sabe cuántas smartpollas en vinagre más.

    Todo parece ser inteligente.

    Las casas.

    Los carros.

    Los electrodomésticos.

    Los algoritmos.

    Las máquinas.

    Menos nosotros cuando se trata de hacer algo tan simple como mirar a otro ser humano y decirle:

    ”¿Le puedo acompañar el almuerzo?”

    Será que soy un modelo obsoleto.

    Uno de esos humanos versión antigua.

    Cansado.

    Fuera de serie.

    Convencido de que compartir una mesa todavía vale más que compartir un enlace.

    Quizá algún día sea yo quien esté sentado allí.

    Almorzando solo.

    Hablando con alguien.

    O simplemente mirando por la ventana.

    Y quizá otro desconocido, con una cámara en las manos, imagine mi historia desde la mesa de enfrente.

    Probablemente se equivoque.

    Como probablemente también me equivoqué yo.

    Porque una fotografía nunca alcanza para explicar una vida.

    Pero sí puede recordarnos una pregunta que casi nadie se atreve a hacer:

    ¿Puedo sentarme con usted y acompañarlo mientras almorzamos?

    Quizá la evolución de una sociedad no se mida por la velocidad de sus procesadores ni por la inteligencia de sus algoritmos.

    Quizá se mida por la naturalidad con la que un desconocido puede compartir una mesa sin que eso parezca un acto extraordinario.

    Porque el verdadero progreso no será el día en que inventemos un asistente más inteligente.

    Será el día en que dejemos de necesitar un dispositivo para recordar que, antes que usuarios, consumidores o perfiles, seguimos siendo personas.

    @elmandelacamara
    Operario de cámara. Observador de la Zoociedad. Cansado, obsoleto y fuera del rebaño.

    #adultosMayores #aislamientoSocial #algoritmos #blogPersonal #Bogotá #Cali #Caliwood #cámara #ciudad #Colombia #comportamientoHumano #conexiónHumana #culturaDigital #desconocidos #dignidad #elmandelacamara #empatía #Ensayo #ensayoFotográfico #experiencias #filosofíaCotidiana #fotografíaCallejera #fotografíaDocumental #humanidad #inteligenciaArtificial #invisibles #modernidad #observaciónSocial #observadorUrbano #operadorDeCámara #progreso #redes #Reflexión #relacionesHumanas #restaurantes #smartphones #Sociedad #soledad #streetPhotography #Tecnología #vejez #VidaCotidiana #Zoociedad
  8. Escuchan los riffs, no las letras

    Siempre me ha causado gracia la gente que escucha Megadeth y sale con el discurso de “firmes por la patria”.

    Ponen Symphony of Destruction a todo volumen.

    Mueven la cabeza.

    Hacen cuernos con la mano.

    Se sienten rebeldes.

    Y luego repiten exactamente los mismos discursos que la canción cuestiona.

    No digo que haya que estar de acuerdo con Dave Mustaine. Ni siquiera él ha sido siempre coherente con sus propias letras.

    Pero es curioso ver cómo muchos escuchan la música y nunca las palabras.

    Escuchan guitarras.

    No escuchan advertencias.

    Escuchan velocidad.

    No escuchan crítica.

    Escuchan rebeldía.

    No escuchan preguntas.

    A veces pienso que si entendieran realmente algunas de las letras que cantan con tanta pasión, terminarían más incómodos que orgullosos.

    Pero supongo que es más fácil agitar una bandera que leer una letra.

    “I don’t care, you can kiss my ass.”

    Y con eso queda resumida gran parte de mi relación con los fanáticos de cualquier dogma, venga de donde venga.

    @elmandelacamara
    Operario de cámara
    Obsoleto. Cansado. Consciente.

    #ArteYSociedad #Bogotá #Cali #Caliwood #Conformismo #contracultura #CulturaMusical #CulturaPopular #DaveMustaine #Dogmas #Dostoyevski #elmandelacamara #Ensayo #firmesPorLaPatria #HeavyMetal #Ideologías #LetrasDeCanciones #Música #Megadeth #Metal #observaciónSocial #opinión #Patriotismo #pensamientoCrítico #politica #Rebeldía #Reflexiones #Sociedad #SymphonyOfDestruction #TheMatrix #ThrashMetal #Zoociedad
  9. @Cirkadia entre mis últimas #lecturas recomendaría #ensayos como Declaración de Dependencia de Rebekka de Wit deconatus.com/libros/declaraci y Utopías cotidianas de Kristen Ghodsee (este lo estoy terminando ahora): capitanswing.com/libros/utopia
    Otro que he disfrutado muchísimo (aunque no sé si es lo que buscas porque más que #ensayo divulgativo es ensayo narrativo y político) es La nada fértil, de Sarah Babiker. En @ElSaltoDiario la entrevistan: elsaltodiario.com/literatura/s

    #bookstodon #literaverso #mastolibros