home.social

#leer — Public Fediverse posts

Live and recent posts from across the Fediverse tagged #leer, aggregated by home.social.

fetched live
  1. I just noticed: #Arriva updated their route planner with actual train travel between #Leer (DE) and #Groningen (NL).

    First connection is on Monday October 5 at 7:23. It takes a transfer in Winschoten and 80 minutes.

    First connection from Groningen to Leer is at 5:38 same day and is a direct train taking 59 minutes.

    Of course those times are without the 3959 day delay for that fff bridge.

    edit: this year, it's all this year.

    @jon

    arriva.nl/en/plan-your-trip/tr

    #train #CrossBorderRail #wunderline

  2. Cobradores, de Raymond Carver: el relato más kafkiano del realismo sucio

    Foto: Unsplash

    Sigo leyendo ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, el primer libro de relatos de Raymond Carver, y me he encontrado con «Cobradores», que es distinto a casi todo lo demás del volumen. Aquí no hay un matrimonio deshaciéndose en la cocina. Hay un hombre solo en una casa y alguien llamando a la puerta.

    Un hombre en paro y alguien llamando a la puerta

    El narrador está sin trabajo. Lleva días esperando una carta que le confirme un empleo, y mientras tanto no hace nada, tumbado, escuchando. Llaman a la puerta. Es un vendedor, Aubrey Bell, que anuncia que la señora Slater ha ganado en un sorteo una limpieza de alfombras gratuita.

    El narrador le dice que la señora Slater no está. Y aquí empieza lo raro: nunca dice si él es el señor Slater. No lo confirma, no lo niega, deja la pregunta sin respuesta durante todo el relato. Bell entra igualmente. Y una vez dentro, ya no se va.

    La aspiradora, el colchón y lo que sale de dentro

    Lo que sigue es una demostración comercial que se alarga hasta hacerse insoportable. Bell aspira la casa mientras habla de cosas que no vienen a cuento, tranquilo, como si tuviera todo el tiempo del mundo y todo el derecho a estar ahí. En un momento aspira el colchón y le enseña al narrador lo que ha sacado de dentro: la suciedad y los restos de piel muerta acumulados en la cama donde duerme.

    Es una escena doméstica y a la vez profundamente violenta, aunque nadie levante la voz. Un desconocido está sacando a la vista lo que este hombre tiene debajo, literalmente, y el hombre lo mira sin moverse. No lo echa. No dice que no quiere la aspiradora. No dice casi nada.

    Foto: Unsplash

    Por qué esto es Kafka con moqueta

    Este relato funciona con la misma mecánica que Kafka, aunque el decorado sea una casa cualquiera de la América de los setenta y no un tribunal.

    Primero, el intruso con autoridad inexplicable. Bell entra amparado en un trámite absurdo, un sorteo que nadie recuerda haber jugado, y ese papeleo mínimo le basta para ocupar la casa. Es exactamente lo que hacen los guardias que despiertan a Josef K. en El proceso: llegan a su habitación, se instalan, y la explicación de por qué pueden hacerlo nunca llega.

    Segundo, la pasividad del protagonista. En Kafka nadie da un puñetazo en la mesa. Se discute, se pregunta, se colabora con el procedimiento. Aquí igual: el narrador podría cerrar la puerta en cualquier momento y no lo hace.

    Y tercero, la identidad que se disuelve. Josef K. es una inicial. El narrador de Carver es un hombre que no llega a decir su nombre en su propia casa. Cuando alguien pierde el trabajo y espera una carta que decida por él, deja de tener nombre y pasa a ser un caso pendiente.

    La carta

    El final es lo mejor y no lo voy a destripar del todo, pero tiene que ver con esa carta que el narrador lleva todo el relato esperando. Carver no explica nada, no cierra nada y no le da al lector la escena que estaría pidiendo. Se limita a colocar el objeto en el sitio equivocado y a irse.

    Ahí está la diferencia con Kafka, por cierto. Kafka construye un mundo entero con sus reglas absurdas. Carver no construye nada: coge una tarde normal, mete a un vendedor dentro y deja que la cosa se pudra sola. El resultado es igual de opresivo con la mitad de los medios.

    Si os interesa este libro, escribí una entrada general sobre la colección entera, y también sobre «Vecinos», que es el otro relato del volumen donde alguien acaba dentro de una casa que no es la suya. Del Carver más tardío hablé hace poco en «Desde donde llamo».

    ¿Veis vosotros también ese parentesco entre Carver y Kafka, o os parece que fuerzo la comparación? Decídmelo en los comentarios, que este es de los temas que me pueden tener discutiendo un rato largo. Y si queréis lo que voy leyendo y pensando entre entrada y entrada, ando en Substack con notas más cortas que no llegan al blog.

    #booklovers #bookreview #bookstodon #cobradores #Cuentos #Kafka #lectura #leer #libros #Literatura #raymondcarver #realismosucio #relatocorto
  3. Desde donde llamo: Carver y la cotidianeidad hecha prominente

    Foto: Unsplash

    Acabo de cerrar Catedral, de Raymond Carver, con «Desde donde llamo», que ha sido el último relato de la colección que he leído. No es el que cierra el libro en el índice (ese lugar es para «Catedral», el que le da título), pero es el que más me ha interesado comentar de toda mi lectura de este verano.

    Un hombre en un centro de desintoxicación, contando historias

    El narrador está internado en la casa de Frank Martin, un centro de desintoxicación en California. Ahí conoce a J.P., otro paciente, que le va contando su vida a trozos: cómo se hizo deshollinador de niño, metiéndose por chimeneas de casas ajenas; cómo conoció a Roxy, también deshollinadora, en una boda; cómo el oficio y el matrimonio se fueron pareciendo cada vez más a una rutina, y cómo el alcohol se los fue comiendo despacio, sin un solo golpe de efecto. El narrador, mientras tanto, piensa en su propia mujer y en su propia amante, en las llamadas que podría hacer y no hace. Al final del relato hay un teléfono de pago y la promesa, aplazada, de una llamada en Nochebuena.

    Foto: Unsplash

    Lo aburrido hecho prominente

    Esto es lo que más me interesa de Carver, y de este relato en concreto: coge la cotidianeidad más burda (el café recalentado del centro, las tareas del día, las conversaciones de sobremesa entre pacientes que no tienen nada especial que contarse) y la pone en primer plano hasta que ahí, en ese fondo gris, es donde ocurre todo lo importante. No hay elipsis dramática ni un giro de guion. Hay una llamada que no se hace, una historia de un deshollinador contada por otro paciente, y aun así el peso del relato no está en ningún suceso extraordinario. Está en cómo se cuenta lo ordinario. Carver no dramatiza la adicción con una escena de gran quiebre: la deja transcurrir en diálogos triviales y en silencios entre frase y frase, y el lector va notando el peso sin que nadie se lo señale.

    J.P. y Roxy: la misma casa, el mismo humo

    El propio oficio de J.P. y Roxy es revelador: consiste en limpiar lo que se acumula sin que nadie lo vea, el hollín dentro del tubo de una chimenea que por fuera sigue pareciendo una casa normal, con su humo saliendo tranquilamente. Carver no lo subraya como metáfora, no hace falta, la deja ahí, funcionando sola: por fuera, la vida de J.P. y Roxy también parece una casa normal con humo saliendo por la chimenea, hasta que alguien mira dentro del tubo.

    Por qué me ha interesado como escritor

    Yo escribo sobre todo relatos donde suele pasar algo extraordinario o inquietante, pero también no ficción, y ver a Carver sostener un texto entero sin ninguno de esos dos recursos (ni el giro especulativo, ni el hecho documentado) es casi una lección de contención. Aquí el terror, si se le puede llamar así, no es sobrenatural ni institucional, es la vida repitiéndose sin que nadie la interrumpa. Y la va a interrumpir uno mismo, o no. Esa incertidumbre pequeña, doméstica, sostenida solo con diálogo y detalle cotidiano, pesa más que muchos finales con sobresalto.

    Si esto os ha gustado, ya escribí sobre otros dos relatos de Carver que van en la misma línea: «Vecinos», el abismo escondido en lo cotidiano, y «La esposa del estudiante», dentro de esta misma colección.

    ¿Y a vosotros, qué relato de Carver os parece el mejor de toda su obra? Contádmelo en los comentarios, con esto de Carver me pica siempre la curiosidad. Y si os interesa cómo voy leyendo y escribiendo entre libro y libro, ando también en Substack, donde suelto notas más cortas y espontáneas que no acaban en el blog.

    #booklovers #bookreview #bookstodon #Catedral #Cuentos #lectura #leer #libros #Literatura #minimalismo #raymondcarver #relatocorto
  4. @Sistersofcomedy @annyhartmann
    Bekommt Ostfriesland und die Stadt Leer diese Information auch? Eine Leeranerin bekommt den höchsten Umweltschutzpreis! Haaalooo Leer!! #Ostfriesland #Leer #Kultur #Friesland #Kabarett #Satire #Politik

  5. Gestern wurde KLIMA-BALLERINA in Hannover für das 'Klima-Kommunal' Leuchtturmprojekt ausgezeichnet, heute steht schon ein großer Artikel in den Zeitungen. Herzliche Glückwünsche 💓✌️🏆 #Klima #klimaschutz #klimawandel #Jever #Leer #Klimaballerina #Kabarett #Politik #Umweltschutz @annyhartmann

  6. El universo te cambia la escala de los problemas (y luego no te deja dormir)

    Este verano me ha dado por escribir de vez en cuando algo distinto por aquí, ideas que me rondan la cabeza, antes de volver en septiembre con más reseñas y más literatura. Esta es una de esas.

    Foto: Stellar_speck / Unsplash

    El universo te cambia el tamaño de los problemas

    Llevo semanas metido en libros sobre el universo, y hay algo que me pasa cada vez con más frecuencia. Pienso en algo que me preocupa, algo del trabajo, algo pendiente, y de repente me acuerdo de la escala de lo que estoy leyendo, galaxias que ni siquiera hemos visto, distancias que no caben en la cabeza, y el problema se me queda pequeño. No es que deje de importarme, es que cambia de tamaño.

    No sé si es un truco mental barato o si de verdad hay algo ahí. Pero funciona. Miras algo tan grande que no lo puedes abarcar, y lo tuyo, que hace un momento ocupaba toda la cabeza, se hace más manejable.

    Foto: Jonatan Pie / Unsplash

    ¿Y de noche? ¿Te calma o te desvela?

    Aquí es donde la cosa se complica. Porque de día pensar en el universo me tranquiliza, pero de noche, antes de dormir, me pasa lo contrario. Empiezo a pensar en las distancias, en lo poco que sabemos, en lo grande que es todo esto, y en vez de relajarme, me desvelo. Es la misma idea, pero en otro momento del día hace justo lo opuesto.

    Hace poco escribí aquí sobre La esposa del estudiante, de Raymond Carver, un relato sobre una mujer que no puede dormir mientras su marido duerme profundamente al lado. Ahí el insomnio viene de otro sitio, de la soledad dentro de un matrimonio, no de pensar en galaxias. Pero la sensación de estar despierto de noche, dándole vueltas a algo demasiado grande para resolver esa noche, es prácticamente la misma. Carver lo escribió sobre un matrimonio. A mí me pasa con el universo. El insomnio, por lo visto, no es muy original en sus formas.

    ¿A vosotros qué os quita el sueño en verano? Contádmelo en los comentarios.

    Este tipo de reflexiones también las comparto en mi Substack, por si quieres seguirlas ahí. Y si prefieres quedarte por aquí, ya sabes dónde suscribirte para no perderte la próxima. En unas semanas, de vuelta a las reseñas de siempre.

    #booklovers #bookreview #bookstodon #insomnio #lectura #leer #libros #Literatura #RaymondCarver #reflexion #universo #verano
  7. Moin !
    Petit moment de detente au bord de l'eau avec une super Masto !
    Ca valait 11 heures de voiture 🥰

    #mastapero #LEER #Ostfriesland

  8. Yippie,
    ich lese gerade, dass die #Wunderline , die endlich wieder den Zugverkehr zwischen #Bremen bzw. #Oldenburg und #Groningen ermöglicht, voraussichtlich im Oktober 2026 in Betrieb geht:
    wunderline.eu/de/nachrichten/a

    Ich freue mich schon auf die erste Fahrt...

    Man wird aber anscheinend in #Leer umsteigen müssen, siehe:
    bremen.t-online.de/region/brem

  9. We’re about to pick up the rental car for our trip north to #Leer. It’ll be my daughter’s first time driving on the Autobahn. Should be fun.

  10. Heute war ich in #Leer im "Der Buchladen" uns hab mich so nett mir dem Inhaber über Pen & Paper unterhalten - manche haben vielleicht meinen Post von heute morgen gelesen - ich gab ihm genau das "Leid" geklagt ... und bekam prompt Hilfe in Form von diesem Universalregelwerk 'Turbo fate' aus dem Uhrwerk Verlag ❤️ hab ich auch gleich mitgenommen und freue mich auf einen Rollenspiel-Abend im Buchladen. Er fragt jetzt in der lokalen Szene für mich rum, dann wird daraus ein Abend für RPG Interessierte 😀 #penandpapergermany

  11. El universo, Kafka y La peste: cuando la ciencia y la literatura dicen lo mismo

    Sigo con El universo en tu mano, de Christophe Galfard, y me ha pasado algo que no esperaba: cuanto más leo sobre el tamaño y el funcionamiento del universo, más pienso en Kafka. Y en Camus. Suena raro, pero creo que la ciencia y estos dos escritores están hablando, en el fondo, de lo mismo.

    El absurdo según Kafka

    Cuando escribí sobre El proceso, lo que más me quedé pensando fue esto: a Josef K. lo detienen y lo procesan un tribunal al que nunca llega a entender del todo, por un delito que nunca le explican. No hay una razón clara en ninguna parte. Solo un sistema enorme, indiferente, que sigue funcionando encima de ti sin darte explicaciones.

    Foto: Unsplash

    El absurdo según Camus, en La peste

    En La peste pasa algo parecido, aunque el tono sea distinto. La enfermedad llega a Oran sin avisar y sin motivo, y no distingue entre quien la merece y quien no. No hay una justicia detrás repartiendo el sufrimiento con criterio. El doctor Rieux y los demás siguen luchando contra ella no porque vayan a ganar seguro, sino porque es lo que hay que hacer. Ese es el absurdo de Camus, un mundo que no tiene por qué tener sentido y aun así hay que actuar en él.

    Y el universo, ¿es absurdo también?

    Aquí es donde Galfard me ha hecho pensar. La física no te da una razón de por qué existe algo en vez de nada. El universo no tiene un plan pensado para nosotros, ni un motivo escrito en ninguna parte para que estemos aquí. Es enorme, sigue sus leyes sin que le importe lo que nos pase, y nosotros somos una anécdota diminuta dentro de todo eso. Dicho así, es exactamente el mismo argumento que Kafka y Camus llevan usando desde hace un siglo, solo que ellos lo cuentan con personajes y la física lo cuenta con ecuaciones.

    Foto: NASA Hubble Space Telescope / Unsplash

    Y sin embargo, seguimos aquí

    Lo que más me gusta de esta conexión es que ni Kafka ni Camus se quedan en la desesperación. Josef K. no deja de intentar defenderse, y Rieux no deja de curar enfermos aunque sepa que la peste puede volver. Puede que el universo no tenga un sentido puesto ahí para que lo encontremos, pero eso no impide que sigamos leyendo, escribiendo y buscándole explicación a las cosas de todas formas. A lo mejor ese es el único sentido que hace falta.

    ¿Ves tú también conexiones raras entre lo que lees y lo que aprendes de otros temas? Cuéntamelo en los comentarios.

    Estas cosas más sueltas también las comparto en mi Substack, por si quieres seguirlas ahí. Y si prefieres quedarte por aquí, ya sabes dónde suscribirte.

    #absurdismo #booklovers #bookreview #bookstodon #Camus #ChristopheGalfard #filosofia #Kafka #lectura #leer #libros #Literatura #universo
  12. Mi otra pasión: los secretos del universo, y el libro que me tiene enganchado ahora mismo

    Además de los libros, tengo otra pasión de la que casi nunca hablo por aquí: los secretos del universo, todo lo que aún no sabemos sobre él. Ahora mismo estoy metido en El universo en tu mano, de Christophe Galfard, y me apetecía compartirlo.

    Foto: Spenser Sembrat / Unsplash

    El libro: El universo en tu mano, de Christophe Galfard

    Galfard fue doctorando de física en Cambridge bajo la tutela de Stephen Hawking, y eso se nota en cómo escribe: explica cosmología y física cuántica sin fórmulas complicadas, apoyándose en una sola ecuación en todo el libro. El truco es que te lleva de viaje, literalmente, saltando de tu mano a los confines del universo observable y luego hacia abajo, hasta las partículas más pequeñas que conocemos. Ganó el premio al mejor libro de ciencia en Francia el año que se publicó, y se nota por qué.

    Foto: NASA / Unsplash

    Lo que más me atrapa de estos temas

    Cuanto más leo sobre el universo, más me doy cuenta de que me engancha por la misma razón que me enganchan los cuentos que reseño aquí, el misterio. En un relato de Carver el misterio está en lo que un personaje no dice. En física está en la materia oscura, en lo que hay más allá de lo observable, en preguntas que ni los físicos saben responder todavía. Los dos casos son mundos que se resisten a explicarse del todo, y por lo visto eso es justo lo que más me interesa leer, sea ficción o no.

    Cuéntame lo tuyo

    ¿Y tú, en verano, le dedicas tiempo a algo que no tiene que ver con lo habitual? Cuéntamelo en los comentarios, me encantaría saber qué estáis leyendo o descubriendo estos días.

    Estas cosas más sueltas, del día a día, las suelo compartir también en mi Substack, por si quieres seguirlas ahí. Y si prefieres quedarte por aquí, ya sabes dónde suscribirte.

    #booklovers #bookreview #bookstodon #ChristopheGalfard #cosmologia #divulgacionCientifica #fisica #lectura #lecturasDeVerano #leer #libros #Literatura #universo
  13. Familiärer Emergencycall aus #NRW: "Unsere #Brunnen 1100m vom Rhein entfernt ist jetzt #leer"

    2026 das Jahr, wo es wohl hoffentlich jeder rafft

  14. El séptimo hombre, de Murakami: la ola que se llevó a su amigo y el miedo que tardó treinta años en soltar

    Sigo con la serie que empecé hace unas semanas: ir leyendo despacio Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami, y contar aquí uno de sus relatos de vez en cuando. Después de la soledad de Tony Takitani, toca uno de los cuentos más inquietantes del libro: «El séptimo hombre».

    Foto: Unsplash

    Un grupo que se cuenta sus miedos

    El relato arranca con un truco sencillo: un grupo de personas reunidas una noche de tormenta se van turnando para contar lo que más miedo les ha dado en la vida. El narrador es el último, el séptimo, y lo que cuenta no es un susto cualquiera. Es algo que le pasó a los diez años y que decidió el resto de su vida, aunque él tardó décadas en entenderlo así.

    La ola, K. y la sonrisa que no debía estar ahí

    Vive en un pueblo costero, en temporada de tifones. Su mejor amigo se llama K., un chico más pequeño y frágil que él, con un don raro para dibujar. Un día de temporal salen juntos a ver el mar embravecido desde la playa, algo que han hecho otras veces sin que pase nada. Pero esa vez llega una ola distinta, mucho más alta que las demás, y el narrador corre hacia las dunas. K. se queda unos segundos de más. Cuando el narrador se gira para gritarle que corra, ve algo que no debería ver: a K. dentro de la ola, envuelto en el agua, mirándolo con una sonrisa. No de miedo. Una sonrisa.

    Esa imagen es la que se le queda grabada, más que la propia desaparición de su amigo. K. no vuelve a aparecer con vida.

    Lo que da miedo no es la ola, es quedarse quieto

    Ahí está lo mejor del cuento. El peligro real duró segundos. Lo que destroza al narrador durante treinta años no es haber estado cerca de morir, es haberse quedado paralizado mirando a su amigo en vez de gritarle antes, de avisarle, de hacer algo. La culpa no es por lo que la ola hizo. Es por lo que él no hizo. Se muda de pueblo, deja de dibujar aunque se le daba bien, evita el mar, evita casarse, evita casi todo lo que implique acercarse demasiado a otra persona. El miedo que cuenta esa noche no es a las olas: es a quedarse quieto otra vez cuando de verdad importe.

    Un dibujo que tarda treinta años en abrirse

    Antes de morir, K. le había regalado un dibujo enrollado, hecho para él. El narrador lo guarda sin mirarlo ni una sola vez durante tres décadas, convencido de que dentro hay algo terrible, quizá su propia cara de pánico, quizá la ola misma. Cuando por fin, ya adulto, vuelve al pueblo y se obliga a desenrollarlo, no hay nada monstruoso. Es solo un paisaje, tranquilo, sin nada que temer. El miedo llevaba treinta años viviendo de lo que él imaginaba, no de lo que había dentro del papel.

    ¿Qué hay dentro de tu dibujo enrollado?

    Murakami no necesita monstruos para esto: le basta una ola, un niño que corre y otro que no llega a tiempo. Y una idea que se sostiene sola: a veces el miedo real no está en lo que pasó, está en lo que llevamos años sin atrevernos a mirar de frente.

    ¿Hay algo que llevas tiempo evitando mirar de cerca solo por si acaso resulta ser tan terrible como lo imaginas?

    Si quieres seguir la serie de Sauce ciego, mujer dormida, aquí tienes los relatos que ya he contado: el hombre que desaparece en una escalera y Tony Takitani.

    Si te ha gustado esto, en mi Substack dejo notas más cortas entre entrada y entrada, sobre lecturas y sobre el doctorado. Suscríbete si quieres que te lleguen.

    #booklovers #bookreview #bookstodon #cuento #ElSéptimoHombre #lectura #leer #libros #Literatura #literaturaJaponesa #miedo #Murakami #relatos #SauceCiegoMujerDormida
  15. RE: norden.social/@Attac_Norden/11

    Hmmm,
    im nächsten Monat stehen Kommunalwahlen an
    Matthias Groote bewirbt sich für den Landkreis Leer
    dann für eine dritte Amtszeit als Landrat

    Vielleicht (…) wird angenommen
    eine „harte“ Hand in Rückführungsangelegenheiten
    zahle positiv auf das Wählerstimmenkonto ein

    Andererseits: Dann hätte man vermutlich nicht jemanden
    ausgesucht, der 24 Jahre unter uns lebt

    Hmmm

    #Leer #NancyMensah #Borkum #Abschiebung

  16. Cuidado, de Raymond Carver: cuando arreglas el oído y no el matrimonio

    Sigo con Catedral. Normalmente voy creando entradas sobre los relatos que me voy leyendo, para tenerlos frescos mientras avanzo en el libro, y el último que he terminado es «Cuidado». Después de «Vitaminas» y «Plumas», este es de los más tristes que llevo, aunque tenga momentos casi cómicos.

    Foto: Unsplash

    Un hombre solo en un ático

    Lloyd es alcohólico y acaba de separarse de su mujer, Inez. Vive en la habitación de un ático diminuto e intenta controlar la bebida sin conseguirlo. Carver no necesita explicar mucho más: con la habitación, con la botella, con el silencio, ya deja claro que aquí hay un hombre que se está cayendo a pedazos despacio.

    Él e Inez, según cuenta Lloyd, antes casi se leían el pensamiento. Ahora ya no consiguen ni hablar bien.

    El oído que no destapa

    Lloyd tiene un oído taponado de cera. No oye bien, y encima pierde el equilibrio. Lo intenta arreglar a golpes en la cabeza, sin éxito. Cuando Inez lo visita, prueba con una lima envuelta en un papel, y tampoco. Al final, un poco de aceite templado que le presta la casera es lo único que funciona.

    Es un detalle casi ridículo, y ahí está la gracia amarga de Carver: mientras los dos deberían estar hablando de su matrimonio, se pasan la escena entera peleándose con un oído tapado.

    Foto: Unsplash

    La visita que no llega a nada

    Inez se presenta después de dos semanas separados, con un vestido de primavera que Lloyd no le había visto nunca. Va con la intención de hablar de algo importante entre ellos, seguramente de cómo sigue esto a partir de ahora. Pero el oído de Lloyd se lo impide: toda la visita se va en resolver ese problema tonto, y la conversación de verdad queda aplazada.

    En cuanto el oído se destapa, Inez se marcha rápido, diciendo que ya hablarán con calma, más tarde, comiendo juntos. Lloyd se queda solo, aliviado por el oído, pero no por nada más de lo importante. Abre una botella de champán, e intenta convencerse a sí mismo de que esta vez sí, de que va a poder con todo.

    ¿Alguna vez habéis usado un problema insignificante y tonto para no afrontar uno de verdad? Contádmelo, tengo curiosidad.

    Sigo con este hilo de Catedral. Si os apetece que analice otro relato del libro, decídmelo.

    Sigue leyendo en Rincones de papel:

    #booklovers #bookreview #bookstodon #Catedral #cuento #lectura #leer #libros #Literatura #LiteraturaNorteamericana #RaymondCarver #RealismoSucio #relatos