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#relatos — Public Fediverse posts

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  1. El 24 de julio de 1991 muere en Miami,
    🖋️ Isaac Bashevis Singer
    Nacido en Polonia, huyendo de los nazis llegó a EE.UU. en 1935.
    Se quedará pero seguirá escribiendo en su lengua natal, el yiddish.
    🏅 #PremioNobel de #Literatura en 1978
    Maravilloso narrador, no es extraño que año tras año surjan nuevas ediciones de sus siempre muy recomendables #novelas y #relatos... Hablando de relatos, me gustaría sugerir este par de #libros que destaco en la imagen 👇️, editados por Nórdica, entre otras propuestas de lectura.
    #EscritoresRecomendados #LiteraturaEstadounidense #LecturasMemorables

  2. El 24 de julio de 1991 muere en Miami,
    🖋️ Isaac Bashevis Singer
    Nacido en Polonia, huyendo de los nazis llegó a EE.UU. en 1935.
    Se quedará pero seguirá escribiendo en su lengua natal, el yiddish.
    🏅 #PremioNobel de #Literatura en 1978
    Maravilloso narrador, no es extraño que año tras año surjan nuevas ediciones de sus siempre muy recomendables #novelas y #relatos... Hablando de relatos, me gustaría sugerir este par de #libros que destaco en la imagen 👇️, editados por Nórdica, entre otras propuestas de lectura.
    #EscritoresRecomendados #LiteraturaEstadounidense #LecturasMemorables

  3. El 24 de julio de 1991 muere en Miami,
    🖋️ Isaac Bashevis Singer
    Nacido en Polonia, huyendo de los nazis llegó a EE.UU. en 1935.
    Se quedará pero seguirá escribiendo en su lengua natal, el yiddish.
    🏅 #PremioNobel de #Literatura en 1978
    Maravilloso narrador, no es extraño que año tras año surjan nuevas ediciones de sus siempre muy recomendables #novelas y #relatos... Hablando de relatos, me gustaría sugerir este par de #libros que destaco en la imagen 👇️, editados por Nórdica, entre otras propuestas de lectura.
    #EscritoresRecomendados #LiteraturaEstadounidense #LecturasMemorables

  4. Uno más para mi colección de #relatos , este en clave de #solarpunk más #biopunk

    «Cuesta abajo sobre la mullida y pálida pista de micelio, la bicicleta de Ellie parecía volar sobre los sembrados de patatas y trigo que corrían a ambos lados y en dirección opuesta a su movimiento. De tanto en tanto, uno de los fibrosos nudos de la pista hacía temblar el manillar al golpear las ruedas de madera, y el saco de tela se movía para mostrar la menguante barra de pan. La mano de Ellie tanteaba el manillar, la bolsa y la oquedad, pinzaba un pedazo de pan sin dejar de prestar atención al sendero, y se metía en la boca la fracción robada. Su abuela le regañaría por eso dentro de una hora, pero de momento el tiempo a toda velocidad hacia el valle era completamente suyo, y el trofeo harinoso logrado en su expedición también»

    publish.obsidian.md/euklidiada

  5. Uno más para mi colección de #relatos , este en clave de #solarpunk más #biopunk

    «Cuesta abajo sobre la mullida y pálida pista de micelio, la bicicleta de Ellie parecía volar sobre los sembrados de patatas y trigo que corrían a ambos lados y en dirección opuesta a su movimiento. De tanto en tanto, uno de los fibrosos nudos de la pista hacía temblar el manillar al golpear las ruedas de madera, y el saco de tela se movía para mostrar la menguante barra de pan. La mano de Ellie tanteaba el manillar, la bolsa y la oquedad, pinzaba un pedazo de pan sin dejar de prestar atención al sendero, y se metía en la boca la fracción robada. Su abuela le regañaría por eso dentro de una hora, pero de momento el tiempo a toda velocidad hacia el valle era completamente suyo, y el trofeo harinoso logrado en su expedición también»

    publish.obsidian.md/euklidiada

  6. «El aullido que provenía de su propia garganta se fusionó con el movimiento de descenso del martillo, el sonido del metal deformándose por el impacto y el alarido de los altavoces del inerte que destrozaba con su último impulso eléctrico. Siguió gritando por encima de la alarma que le indicaba que el traje se había quedado sin batería, congelado como una estatua a la muerte en la última colina abandonada de Marte. Tras la caída de potencia, Semper se había quedado casi completamente a oscuras dentro de la armadura. Solo una pequeña luz auxiliar, roja, parpadeante, indicaba la muerte eléctrica de la que había sido su arma y escudo durante la batalla. Apagada la climatización, todos los poros de su piel comenzaron a sudar y notó la presión de la sangre bajo la piel. Ahora que todo estaba negro y las pantallas y los relojes habían dejado de funcionar, el ruido del bombeo de su propio corazón se convirtió en su única referencia del tiempo, pero ese descanso no duró muchos latidos»

    Uno más para la colección de #relatos , esta vez bélico.

    publish.obsidian.md/euklidiada

  7. «El aullido que provenía de su propia garganta se fusionó con el movimiento de descenso del martillo, el sonido del metal deformándose por el impacto y el alarido de los altavoces del inerte que destrozaba con su último impulso eléctrico. Siguió gritando por encima de la alarma que le indicaba que el traje se había quedado sin batería, congelado como una estatua a la muerte en la última colina abandonada de Marte. Tras la caída de potencia, Semper se había quedado casi completamente a oscuras dentro de la armadura. Solo una pequeña luz auxiliar, roja, parpadeante, indicaba la muerte eléctrica de la que había sido su arma y escudo durante la batalla. Apagada la climatización, todos los poros de su piel comenzaron a sudar y notó la presión de la sangre bajo la piel. Ahora que todo estaba negro y las pantallas y los relojes habían dejado de funcionar, el ruido del bombeo de su propio corazón se convirtió en su única referencia del tiempo, pero ese descanso no duró muchos latidos»

    Uno más para la colección de #relatos , esta vez bélico.

    publish.obsidian.md/euklidiada

  8. Sauce ciego, mujer dormida, de Murakami: el relato del hombre que desaparece en una escalera

    Hay un relato de Haruki Murakami que no me he podido quitar de la cabeza. Un hombre baja por la escalera de su edificio, entre dos plantas, y no llega nunca abajo. No se cae, no se marcha, no huye de nadie. Simplemente desaparece en ese tramo de escalones, como si el hueco entre un piso y otro fuera una puerta a otro sitio. Su mujer contrata a un investigador peculiar, que trabaja gratis y sin método, y este se dedica a rondar la escalera durante días, hablando con los pocos vecinos que no usan el ascensor. Eso es casi todo lo que pasa. Y a mí me atrapó por completo.

    Foto: Unsplash

    El relato está en Sauce ciego, mujer dormida, la gran colección de cuentos de Murakami, y quiero empezar por él una serie: ir leyendo despacio este libro y contar aquí, de vez en cuando, alguno de sus relatos. Este me parecía el sitio exacto por donde entrar.

    El estilo de Murakami: lo cotidiano que se tuerce

    Si has leído a Murakami, ya sabes de qué hablo. Y si no, esta es una buena puerta. Lo suyo no son los grandes acontecimientos ni los mundos inventados desde cero. Lo suyo es la vida de todos los días, un hombre que se prepara la cena, alguien que atiende el teléfono, una pareja que discute por una tontería, y de pronto, sin aviso, una grieta. Algo que no encaja. Un pozo, un gato que no vuelve, una llamada que no debería existir.

    Es el mismo territorio en el que se mueve Raymond Carver, aunque cada uno tire para su lado: en Carver, el abismo que se esconde bajo lo cotidiano es del todo humano; en Murakami, esa misma grieta se abre a algo que ya no tiene explicación. Los dos escriben lo normal con una calma casi hipnótica, y por eso, cuando aparece lo extraño, no lo sientes como fantasía: lo sientes como algo que podría pasarte a ti, esta misma tarde, en tu propia escalera.

    El relato del hombre que desaparece

    Foto: Unsplash

    Lo que hace especial a este cuento es que Murakami va un paso más allá de su propia costumbre. Casi siempre deja que lo inexplicable asome un momento y luego vuelve a cerrar la puerta, dejándote con la duda. Aquí no. Aquí deja que lo cotidiano se disuelva del todo en lo desconocido, y toma una decisión valiente: no explicar nada.

    No hay una teoría sobre dónde estuvo el hombre. No hay dimensión paralela descrita con detalle, ni truco final que lo ordene todo. El desaparecido, cuando reaparece, tampoco sabe nada. Y esa negativa a explicar, que en otro escritor sería una trampa o una pereza, en Murakami es justo lo que produce el escalofrío. Porque así es como funciona de verdad el misterio: no cuando te lo aclaran, sino cuando te dejan mirando el hueco.

    Un libro para leer sin prisa

    Sauce ciego, mujer dormida reúne veinticuatro relatos, y esa es una de sus mayores virtudes. Puedes leerlo de un tirón o dejarlo en la mesilla y coger uno cada noche, como quien se asoma cada vez a una ventana distinta. Los hay melancólicos, los hay casi cómicos, los hay francamente inquietantes como este. Todos comparten esa misma sensación de que la realidad es más fina de lo que parece, y que basta un descuido para atravesarla.

    Por eso he decidido no reseñarlo entero de golpe, sino ir volviendo a él. Este hombre perdido en la escalera es solo el primero. Iremos entrando en los demás poco a poco.

    Y a ti, ¿qué relato de Murakami te dejó pensando y no supiste muy bien por qué?

    Sigue leyendo en Rincones de papel:

    #booklovers #bookreview #bookstodon #cuento #lectura #leer #libros #Literatura #literaturaJaponesa #Murakami #relatos #SauceCiegoMujerDormida
  9. Sauce ciego, mujer dormida, de Murakami: el relato del hombre que desaparece en una escalera

    Hay un relato de Haruki Murakami que no me he podido quitar de la cabeza. Un hombre baja por la escalera de su edificio, entre dos plantas, y no llega nunca abajo. No se cae, no se marcha, no huye de nadie. Simplemente desaparece en ese tramo de escalones, como si el hueco entre un piso y otro fuera una puerta a otro sitio. Su mujer contrata a un investigador peculiar, que trabaja gratis y sin método, y este se dedica a rondar la escalera durante días, hablando con los pocos vecinos que no usan el ascensor. Eso es casi todo lo que pasa. Y a mí me atrapó por completo.

    Foto: Unsplash

    El relato está en Sauce ciego, mujer dormida, la gran colección de cuentos de Murakami, y quiero empezar por él una serie: ir leyendo despacio este libro y contar aquí, de vez en cuando, alguno de sus relatos. Este me parecía el sitio exacto por donde entrar.

    El estilo de Murakami: lo cotidiano que se tuerce

    Si has leído a Murakami, ya sabes de qué hablo. Y si no, esta es una buena puerta. Lo suyo no son los grandes acontecimientos ni los mundos inventados desde cero. Lo suyo es la vida de todos los días, un hombre que se prepara la cena, alguien que atiende el teléfono, una pareja que discute por una tontería, y de pronto, sin aviso, una grieta. Algo que no encaja. Un pozo, un gato que no vuelve, una llamada que no debería existir.

    Es el mismo territorio en el que se mueve Raymond Carver, aunque cada uno tire para su lado: en Carver, el abismo que se esconde bajo lo cotidiano es del todo humano; en Murakami, esa misma grieta se abre a algo que ya no tiene explicación. Los dos escriben lo normal con una calma casi hipnótica, y por eso, cuando aparece lo extraño, no lo sientes como fantasía: lo sientes como algo que podría pasarte a ti, esta misma tarde, en tu propia escalera.

    El relato del hombre que desaparece

    Foto: Unsplash

    Lo que hace especial a este cuento es que Murakami va un paso más allá de su propia costumbre. Casi siempre deja que lo inexplicable asome un momento y luego vuelve a cerrar la puerta, dejándote con la duda. Aquí no. Aquí deja que lo cotidiano se disuelva del todo en lo desconocido, y toma una decisión valiente: no explicar nada.

    No hay una teoría sobre dónde estuvo el hombre. No hay dimensión paralela descrita con detalle, ni truco final que lo ordene todo. El desaparecido, cuando reaparece, tampoco sabe nada. Y esa negativa a explicar, que en otro escritor sería una trampa o una pereza, en Murakami es justo lo que produce el escalofrío. Porque así es como funciona de verdad el misterio: no cuando te lo aclaran, sino cuando te dejan mirando el hueco.

    Un libro para leer sin prisa

    Sauce ciego, mujer dormida reúne veinticuatro relatos, y esa es una de sus mayores virtudes. Puedes leerlo de un tirón o dejarlo en la mesilla y coger uno cada noche, como quien se asoma cada vez a una ventana distinta. Los hay melancólicos, los hay casi cómicos, los hay francamente inquietantes como este. Todos comparten esa misma sensación de que la realidad es más fina de lo que parece, y que basta un descuido para atravesarla.

    Por eso he decidido no reseñarlo entero de golpe, sino ir volviendo a él. Este hombre perdido en la escalera es solo el primero. Iremos entrando en los demás poco a poco.

    Y a ti, ¿qué relato de Murakami te dejó pensando y no supiste muy bien por qué?

    Sigue leyendo en Rincones de papel:

    #booklovers #bookreview #bookstodon #cuento #lectura #leer #libros #Literatura #literaturaJaponesa #Murakami #relatos #SauceCiegoMujerDormida
  10. Sauce ciego, mujer dormida, de Murakami: el relato del hombre que desaparece en una escalera

    Hay un relato de Haruki Murakami que no me he podido quitar de la cabeza. Un hombre baja por la escalera de su edificio, entre dos plantas, y no llega nunca abajo. No se cae, no se marcha, no huye de nadie. Simplemente desaparece en ese tramo de escalones, como si el hueco entre un piso y otro fuera una puerta a otro sitio. Su mujer contrata a un investigador peculiar, que trabaja gratis y sin método, y este se dedica a rondar la escalera durante días, hablando con los pocos vecinos que no usan el ascensor. Eso es casi todo lo que pasa. Y a mí me atrapó por completo.

    Foto: Unsplash

    El relato está en Sauce ciego, mujer dormida, la gran colección de cuentos de Murakami, y quiero empezar por él una serie: ir leyendo despacio este libro y contar aquí, de vez en cuando, alguno de sus relatos. Este me parecía el sitio exacto por donde entrar.

    El estilo de Murakami: lo cotidiano que se tuerce

    Si has leído a Murakami, ya sabes de qué hablo. Y si no, esta es una buena puerta. Lo suyo no son los grandes acontecimientos ni los mundos inventados desde cero. Lo suyo es la vida de todos los días, un hombre que se prepara la cena, alguien que atiende el teléfono, una pareja que discute por una tontería, y de pronto, sin aviso, una grieta. Algo que no encaja. Un pozo, un gato que no vuelve, una llamada que no debería existir.

    Es el mismo territorio en el que se mueve Raymond Carver, aunque cada uno tire para su lado: en Carver, el abismo que se esconde bajo lo cotidiano es del todo humano; en Murakami, esa misma grieta se abre a algo que ya no tiene explicación. Los dos escriben lo normal con una calma casi hipnótica, y por eso, cuando aparece lo extraño, no lo sientes como fantasía: lo sientes como algo que podría pasarte a ti, esta misma tarde, en tu propia escalera.

    El relato del hombre que desaparece

    Foto: Unsplash

    Lo que hace especial a este cuento es que Murakami va un paso más allá de su propia costumbre. Casi siempre deja que lo inexplicable asome un momento y luego vuelve a cerrar la puerta, dejándote con la duda. Aquí no. Aquí deja que lo cotidiano se disuelva del todo en lo desconocido, y toma una decisión valiente: no explicar nada.

    No hay una teoría sobre dónde estuvo el hombre. No hay dimensión paralela descrita con detalle, ni truco final que lo ordene todo. El desaparecido, cuando reaparece, tampoco sabe nada. Y esa negativa a explicar, que en otro escritor sería una trampa o una pereza, en Murakami es justo lo que produce el escalofrío. Porque así es como funciona de verdad el misterio: no cuando te lo aclaran, sino cuando te dejan mirando el hueco.

    Un libro para leer sin prisa

    Sauce ciego, mujer dormida reúne veinticuatro relatos, y esa es una de sus mayores virtudes. Puedes leerlo de un tirón o dejarlo en la mesilla y coger uno cada noche, como quien se asoma cada vez a una ventana distinta. Los hay melancólicos, los hay casi cómicos, los hay francamente inquietantes como este. Todos comparten esa misma sensación de que la realidad es más fina de lo que parece, y que basta un descuido para atravesarla.

    Por eso he decidido no reseñarlo entero de golpe, sino ir volviendo a él. Este hombre perdido en la escalera es solo el primero. Iremos entrando en los demás poco a poco.

    Y a ti, ¿qué relato de Murakami te dejó pensando y no supiste muy bien por qué?

    Sigue leyendo en Rincones de papel:

    #booklovers #bookreview #bookstodon #cuento #lectura #leer #libros #Literatura #literaturaJaponesa #Murakami #relatos #SauceCiegoMujerDormida
  11. Sauce ciego, mujer dormida, de Murakami: el relato del hombre que desaparece en una escalera

    Hay un relato de Haruki Murakami que no me he podido quitar de la cabeza. Un hombre baja por la escalera de su edificio, entre dos plantas, y no llega nunca abajo. No se cae, no se marcha, no huye de nadie. Simplemente desaparece en ese tramo de escalones, como si el hueco entre un piso y otro fuera una puerta a otro sitio. Su mujer contrata a un investigador peculiar, que trabaja gratis y sin método, y este se dedica a rondar la escalera durante días, hablando con los pocos vecinos que no usan el ascensor. Eso es casi todo lo que pasa. Y a mí me atrapó por completo.

    Foto: Unsplash

    El relato está en Sauce ciego, mujer dormida, la gran colección de cuentos de Murakami, y quiero empezar por él una serie: ir leyendo despacio este libro y contar aquí, de vez en cuando, alguno de sus relatos. Este me parecía el sitio exacto por donde entrar.

    El estilo de Murakami: lo cotidiano que se tuerce

    Si has leído a Murakami, ya sabes de qué hablo. Y si no, esta es una buena puerta. Lo suyo no son los grandes acontecimientos ni los mundos inventados desde cero. Lo suyo es la vida de todos los días, un hombre que se prepara la cena, alguien que atiende el teléfono, una pareja que discute por una tontería, y de pronto, sin aviso, una grieta. Algo que no encaja. Un pozo, un gato que no vuelve, una llamada que no debería existir.

    Es el mismo territorio en el que se mueve Raymond Carver, aunque cada uno tire para su lado: en Carver, el abismo que se esconde bajo lo cotidiano es del todo humano; en Murakami, esa misma grieta se abre a algo que ya no tiene explicación. Los dos escriben lo normal con una calma casi hipnótica, y por eso, cuando aparece lo extraño, no lo sientes como fantasía: lo sientes como algo que podría pasarte a ti, esta misma tarde, en tu propia escalera.

    El relato del hombre que desaparece

    Foto: Unsplash

    Lo que hace especial a este cuento es que Murakami va un paso más allá de su propia costumbre. Casi siempre deja que lo inexplicable asome un momento y luego vuelve a cerrar la puerta, dejándote con la duda. Aquí no. Aquí deja que lo cotidiano se disuelva del todo en lo desconocido, y toma una decisión valiente: no explicar nada.

    No hay una teoría sobre dónde estuvo el hombre. No hay dimensión paralela descrita con detalle, ni truco final que lo ordene todo. El desaparecido, cuando reaparece, tampoco sabe nada. Y esa negativa a explicar, que en otro escritor sería una trampa o una pereza, en Murakami es justo lo que produce el escalofrío. Porque así es como funciona de verdad el misterio: no cuando te lo aclaran, sino cuando te dejan mirando el hueco.

    Un libro para leer sin prisa

    Sauce ciego, mujer dormida reúne veinticuatro relatos, y esa es una de sus mayores virtudes. Puedes leerlo de un tirón o dejarlo en la mesilla y coger uno cada noche, como quien se asoma cada vez a una ventana distinta. Los hay melancólicos, los hay casi cómicos, los hay francamente inquietantes como este. Todos comparten esa misma sensación de que la realidad es más fina de lo que parece, y que basta un descuido para atravesarla.

    Por eso he decidido no reseñarlo entero de golpe, sino ir volviendo a él. Este hombre perdido en la escalera es solo el primero. Iremos entrando en los demás poco a poco.

    Y a ti, ¿qué relato de Murakami te dejó pensando y no supiste muy bien por qué?

    Sigue leyendo en Rincones de papel:

    #booklovers #bookreview #bookstodon #cuento #lectura #leer #libros #Literatura #literaturaJaponesa #Murakami #relatos #SauceCiegoMujerDormida
  12. Sauce ciego, mujer dormida, de Murakami: el relato del hombre que desaparece en una escalera

    Hay un relato de Haruki Murakami que no me he podido quitar de la cabeza. Un hombre baja por la escalera de su edificio, entre dos plantas, y no llega nunca abajo. No se cae, no se marcha, no huye de nadie. Simplemente desaparece en ese tramo de escalones, como si el hueco entre un piso y otro fuera una puerta a otro sitio. Su mujer contrata a un investigador peculiar, que trabaja gratis y sin método, y este se dedica a rondar la escalera durante días, hablando con los pocos vecinos que no usan el ascensor. Eso es casi todo lo que pasa. Y a mí me atrapó por completo.

    Foto: Unsplash

    El relato está en Sauce ciego, mujer dormida, la gran colección de cuentos de Murakami, y quiero empezar por él una serie: ir leyendo despacio este libro y contar aquí, de vez en cuando, alguno de sus relatos. Este me parecía el sitio exacto por donde entrar.

    El estilo de Murakami: lo cotidiano que se tuerce

    Si has leído a Murakami, ya sabes de qué hablo. Y si no, esta es una buena puerta. Lo suyo no son los grandes acontecimientos ni los mundos inventados desde cero. Lo suyo es la vida de todos los días, un hombre que se prepara la cena, alguien que atiende el teléfono, una pareja que discute por una tontería, y de pronto, sin aviso, una grieta. Algo que no encaja. Un pozo, un gato que no vuelve, una llamada que no debería existir.

    Es el mismo territorio en el que se mueve Raymond Carver, aunque cada uno tire para su lado: en Carver, el abismo que se esconde bajo lo cotidiano es del todo humano; en Murakami, esa misma grieta se abre a algo que ya no tiene explicación. Los dos escriben lo normal con una calma casi hipnótica, y por eso, cuando aparece lo extraño, no lo sientes como fantasía: lo sientes como algo que podría pasarte a ti, esta misma tarde, en tu propia escalera.

    El relato del hombre que desaparece

    Foto: Unsplash

    Lo que hace especial a este cuento es que Murakami va un paso más allá de su propia costumbre. Casi siempre deja que lo inexplicable asome un momento y luego vuelve a cerrar la puerta, dejándote con la duda. Aquí no. Aquí deja que lo cotidiano se disuelva del todo en lo desconocido, y toma una decisión valiente: no explicar nada.

    No hay una teoría sobre dónde estuvo el hombre. No hay dimensión paralela descrita con detalle, ni truco final que lo ordene todo. El desaparecido, cuando reaparece, tampoco sabe nada. Y esa negativa a explicar, que en otro escritor sería una trampa o una pereza, en Murakami es justo lo que produce el escalofrío. Porque así es como funciona de verdad el misterio: no cuando te lo aclaran, sino cuando te dejan mirando el hueco.

    Un libro para leer sin prisa

    Sauce ciego, mujer dormida reúne veinticuatro relatos, y esa es una de sus mayores virtudes. Puedes leerlo de un tirón o dejarlo en la mesilla y coger uno cada noche, como quien se asoma cada vez a una ventana distinta. Los hay melancólicos, los hay casi cómicos, los hay francamente inquietantes como este. Todos comparten esa misma sensación de que la realidad es más fina de lo que parece, y que basta un descuido para atravesarla.

    Por eso he decidido no reseñarlo entero de golpe, sino ir volviendo a él. Este hombre perdido en la escalera es solo el primero. Iremos entrando en los demás poco a poco.

    Y a ti, ¿qué relato de Murakami te dejó pensando y no supiste muy bien por qué?

    Sigue leyendo en Rincones de papel:

    #booklovers #bookreview #bookstodon #cuento #lectura #leer #libros #Literatura #literaturaJaponesa #Murakami #relatos #SauceCiegoMujerDormida
  13. «Lindsey se quedó mirando el mensaje en la pantalla durante unos minutos, tal y como había en repetidas ocasiones al día durante las últimas semanas. El anuncio, que hacía poco había pasado de naranja brillante a un rojo imposible de ignorar, informaba de que se estaba quedando sin espacio físico y que debía tomar decisiones de inmediato. Si no lo hacía, el sistema las tomaría por ella, y entonces volvería a pasar lo de Fran»

    Uno más de mis #relatos

    Llevo unos cuantos días tecleando y con cuatro relatos la web empieza a parecer algo confusa. ¿Alguna idea sobre cómo ordenarlos? #ayuda

    publish.obsidian.md/euklidiada

  14. «Lindsey se quedó mirando el mensaje en la pantalla durante unos minutos, tal y como había en repetidas ocasiones al día durante las últimas semanas. El anuncio, que hacía poco había pasado de naranja brillante a un rojo imposible de ignorar, informaba de que se estaba quedando sin espacio físico y que debía tomar decisiones de inmediato. Si no lo hacía, el sistema las tomaría por ella, y entonces volvería a pasar lo de Fran»

    Uno más de mis #relatos

    Llevo unos cuantos días tecleando y con cuatro relatos la web empieza a parecer algo confusa. ¿Alguna idea sobre cómo ordenarlos? #ayuda

    publish.obsidian.md/euklidiada

  15. «Lindsey se quedó mirando el mensaje en la pantalla durante unos minutos, tal y como había en repetidas ocasiones al día durante las últimas semanas. El anuncio, que hacía poco había pasado de naranja brillante a un rojo imposible de ignorar, informaba de que se estaba quedando sin espacio físico y que debía tomar decisiones de inmediato. Si no lo hacía, el sistema las tomaría por ella, y entonces volvería a pasar lo de Fran»

    Uno más de mis #relatos

    Llevo unos cuantos días tecleando y con cuatro relatos la web empieza a parecer algo confusa. ¿Alguna idea sobre cómo ordenarlos? #ayuda

    publish.obsidian.md/euklidiada

  16. «Lindsey se quedó mirando el mensaje en la pantalla durante unos minutos, tal y como había en repetidas ocasiones al día durante las últimas semanas. El anuncio, que hacía poco había pasado de naranja brillante a un rojo imposible de ignorar, informaba de que se estaba quedando sin espacio físico y que debía tomar decisiones de inmediato. Si no lo hacía, el sistema las tomaría por ella, y entonces volvería a pasar lo de Fran»

    Uno más de mis #relatos

    Llevo unos cuantos días tecleando y con cuatro relatos la web empieza a parecer algo confusa. ¿Alguna idea sobre cómo ordenarlos? #ayuda

    publish.obsidian.md/euklidiada

  17. «Lindsey se quedó mirando el mensaje en la pantalla durante unos minutos, tal y como había en repetidas ocasiones al día durante las últimas semanas. El anuncio, que hacía poco había pasado de naranja brillante a un rojo imposible de ignorar, informaba de que se estaba quedando sin espacio físico y que debía tomar decisiones de inmediato. Si no lo hacía, el sistema las tomaría por ella, y entonces volvería a pasar lo de Fran»

    Uno más de mis #relatos

    Llevo unos cuantos días tecleando y con cuatro relatos la web empieza a parecer algo confusa. ¿Alguna idea sobre cómo ordenarlos? #ayuda

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  18. Este 17 de julio, cumple 59 años,
    🖊️ Kelly Robson (she/her) ¡Felicidades! 🎂
    Reconocida escritora canadiense de #CienciaFicción y #Fantasía
    De ella, aquí, Gigamesh, ha editado la sugerente novela,
    📖 Las aguas de Versalles, con ilustraciones de Corominas.
    Y por otra parte, también la misma editorial incluye un relato suyo en 📖 Lenguas maternas, atractiva recopilación de #relatos reunidos en un libro que también está ilustrado 👇️

  19. Este 17 de julio, cumple 59 años,
    🖊️ Kelly Robson (she/her) ¡Felicidades! 🎂
    Reconocida escritora canadiense de #CienciaFicción y #Fantasía
    De ella, aquí, Gigamesh, ha editado la sugerente novela,
    📖 Las aguas de Versalles, con ilustraciones de Corominas.
    Y por otra parte, también la misma editorial incluye un relato suyo en 📖 Lenguas maternas, atractiva recopilación de #relatos reunidos en un libro que también está ilustrado 👇️

  20. Este 17 de julio, cumple 59 años,
    🖊️ Kelly Robson (she/her) ¡Felicidades! 🎂
    Reconocida escritora canadiense de #CienciaFicción y #Fantasía
    De ella, aquí, Gigamesh, ha editado la sugerente novela,
    📖 Las aguas de Versalles, con ilustraciones de Corominas.
    Y por otra parte, también la misma editorial incluye un relato suyo en 📖 Lenguas maternas, atractiva recopilación de #relatos reunidos en un libro que también está ilustrado 👇️

  21. Nueva York, una de las imágenes icónicas del capitalismo tardío. Usada hasta la saciedad para representar la civilización, progreso y de la mayor potencia mundial, EEUU. Sobre ella se construyeron muchos #relatos inverosímiles sobre sueño americano, nueva vida urbanita y moderna, éxito de un supuesto sistema que disfrazaba todas sus consecuencias negativas externalizando los problemas hacia el sur global
    A través de la obra del fotógrafo Thomas Hoepker, reflexionamos sobre dicha narrativa

  22. «La puerta de marco rojo pulsó durante unos segundos con el brillo que caracterizaba a estas estructuras-puente, hasta terminar de materializarse, condensada finalmente en un tono carmesí. Luego, un crujido metálico similar al de un pestillo anunció el alineamiento con el otro lado, y un instante después la hoja se introdujo en la pared sin hacer uso de bisagras. En su lugar, se deslizó hacia atrás y hacia uno de los lados, haciendo visible un espacio de completa oscuridad sobre la que descansaba una figura de estatura y complexión media, con el rostro convencional y las facciones casi inexistentes. Johan había estado múltiples veces en presencia de proxies, pero nunca en la misma estancia con uno de apariencia tan vaga.»

    Uno más de mis #relatos

    publish.obsidian.md/euklidiada

  23. «La puerta de marco rojo pulsó durante unos segundos con el brillo que caracterizaba a estas estructuras-puente, hasta terminar de materializarse, condensada finalmente en un tono carmesí. Luego, un crujido metálico similar al de un pestillo anunció el alineamiento con el otro lado, y un instante después la hoja se introdujo en la pared sin hacer uso de bisagras. En su lugar, se deslizó hacia atrás y hacia uno de los lados, haciendo visible un espacio de completa oscuridad sobre la que descansaba una figura de estatura y complexión media, con el rostro convencional y las facciones casi inexistentes. Johan había estado múltiples veces en presencia de proxies, pero nunca en la misma estancia con uno de apariencia tan vaga.»

    Uno más de mis #relatos

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  24. «Este es mi hogar ahora. Supongo que negar que tuvimos otra forma de habitar fue la única manera que encontramos para seguir adelante. Acompañados por nuevas soluciones tecnológicas que recibimos con los brazos abiertos, los cambios se sucedieron de forma tan gradual que resultaron prácticamente invisibles. Me acuerdo de la moda de las mascarillas y la customización de los filtros para salir a la calle, de los vídeos graciosos y los chistes que mostraban rostros oscurecidos a la altura de los ojos y pálidas narices y barbillas. Lo que durante un par de años fue un meme pronto se convirtió en un imperativo social. ¿De verdad ibas a caminar por la calle sin mascarilla? ¿En serio ibas a ser tan mal padre como para no comprarle a su hijo aquella que mejor se adaptaba a su rostro?»

    #relatos

    publish.obsidian.md/euklidiada

  25. «Este es mi hogar ahora. Supongo que negar que tuvimos otra forma de habitar fue la única manera que encontramos para seguir adelante. Acompañados por nuevas soluciones tecnológicas que recibimos con los brazos abiertos, los cambios se sucedieron de forma tan gradual que resultaron prácticamente invisibles. Me acuerdo de la moda de las mascarillas y la customización de los filtros para salir a la calle, de los vídeos graciosos y los chistes que mostraban rostros oscurecidos a la altura de los ojos y pálidas narices y barbillas. Lo que durante un par de años fue un meme pronto se convirtió en un imperativo social. ¿De verdad ibas a caminar por la calle sin mascarilla? ¿En serio ibas a ser tan mal padre como para no comprarle a su hijo aquella que mejor se adaptaba a su rostro?»

    #relatos

    publish.obsidian.md/euklidiada

  26. «El tren frenó en la estación tras un imperceptible siseo electromagnético y abrió sus puertas. Los pasajeros buscaban el espacio que ocuparía la puerta junto al andén de la forma en la que las palomas buscan el próximo puñado de migas de pan. Las puertas se abrieron y vomitaron cientos de rostros desconocidos, absorbiendo luego una cantidad proporcional, como si el tubo de metal respirase personas. En el absoluto caos ordenado con base en empujones, subieron todos, incluido él. Incluida esa silueta ofensivamente invisible, insultantemente etérea.

    Fue el último en subir, y las puertas se cerraron a sus espaldas sin prestarle demasiada atención, como si los sensores que regían el mecanismo de seguridad no pudiesen identificarle del todo. Las máquinas ejecutaban su programación sin titubeos, y él era tan invisible a ojos de las personas como a sus sensores.»

    He vuelto a escribir #relatos

    publish.obsidian.md/euklidiada

  27. «El tren frenó en la estación tras un imperceptible siseo electromagnético y abrió sus puertas. Los pasajeros buscaban el espacio que ocuparía la puerta junto al andén de la forma en la que las palomas buscan el próximo puñado de migas de pan. Las puertas se abrieron y vomitaron cientos de rostros desconocidos, absorbiendo luego una cantidad proporcional, como si el tubo de metal respirase personas. En el absoluto caos ordenado con base en empujones, subieron todos, incluido él. Incluida esa silueta ofensivamente invisible, insultantemente etérea.

    Fue el último en subir, y las puertas se cerraron a sus espaldas sin prestarle demasiada atención, como si los sensores que regían el mecanismo de seguridad no pudiesen identificarle del todo. Las máquinas ejecutaban su programación sin titubeos, y él era tan invisible a ojos de las personas como a sus sensores.»

    He vuelto a escribir #relatos

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  28. Futuraville

    (...) Vamos, señor Jones, debe usted aceptarlo. Permítase el lujo de no torturarse más. Usted, como otros de su época, heredaron un mundo que estaba lejos de su control. No ha fallado en la vida, no es que fuera menos valioso... sencillamente tuvo mala suerte, como muchos otros. Comprendo la frustración, ese desasosiego, la falta de raíces, las dudas... Pero ahora debe limitarse a vivir el presente, y construir un futuro. Verá; hace muchos años que trato a gente como usted. He […]

    thecheis.com/2026/07/08/futura

  29. Futuraville

    (...) Vamos, señor Jones, debe usted aceptarlo. Permítase el lujo de no torturarse más. Usted, como otros de su época, heredaron un mundo que estaba lejos de su control. No ha fallado en la vida, no es que fuera menos valioso... sencillamente tuvo mala suerte, como muchos otros. Comprendo la frustración, ese desasosiego, la falta de raíces, las dudas... Pero ahora debe limitarse a vivir el presente, y construir un futuro. Verá; hace muchos años que trato a gente como usted. He […]

    thecheis.com/2026/07/08/futura

  30. Pregunta para #escritores que participáis en concursos de #relatos. Cuando no os seleccionan, ¿qué hacéis con el relato que habíais presentado? ¿Le dais un repaso y lo mandáis a otro concurso o lo descartáis? Por otro lado, si es un relato de género (concretamente terror), ¿lo mandaríais a concursos generalistas o no vale la pena?

  31. Pregunta para #escritores que participáis en concursos de #relatos. Cuando no os seleccionan, ¿qué hacéis con el relato que habíais presentado? ¿Le dais un repaso y lo mandáis a otro concurso o lo descartáis? Por otro lado, si es un relato de género (concretamente terror), ¿lo mandaríais a concursos generalistas o no vale la pena?

  32. Dato mata relato. Si cuentas el mercado de la 2ª (que es el que Sony obvia y quiere destruir), al menos en Españita la compra mayoritaria de videojuegos es FÍSICA.

    #Videojuegos #Sony #datos #relatos #españa #FormatoFísico

    youtu.be/6mIRqecPJQo?is=0Dad2i

  33. Pasan unos años más y...
    Cuando crees que lo has superado todo, te vienen problemas de salud que progresivamente van poniendo fin a tu vida.
    Finalmente y como premio a haber nacido, mueres.
    4/4

    #FilosofíaDeLaVida #Relatos #Ironías

  34. Pasan unos años más y...
    Cuando crees que lo has superado todo, te vienen problemas de salud que progresivamente van poniendo fin a tu vida.
    Finalmente y como premio a haber nacido, mueres.
    4/4

    #FilosofíaDeLaVida #Relatos #Ironías

  35. Más tarde te insisten en que tienes que hacer una familia.
    Te casas, te hipotecas y pasas años viviendo entre el trabajo y entre cuatro puñeteras paredes, que es tu casa.
    Tienes niños que cuidas y mimas, pero a los años te obligan a callar, porque eres un viejo y no sabes nada de la vida.
    3/4

    #FilosofíaDeLaVida #Relatos #Ironías

  36. Más tarde te insisten en que tienes que hacer una familia.
    Te casas, te hipotecas y pasas años viviendo entre el trabajo y entre cuatro puñeteras paredes, que es tu casa.
    Tienes niños que cuidas y mimas, pero a los años te obligan a callar, porque eres un viejo y no sabes nada de la vida.
    3/4

    #FilosofíaDeLaVida #Relatos #Ironías

  37. Por un tiempo te manipulan y te obligan a beber, comer y vestir sin pensar si todo eso es de tu agrado.
    Luego eres enviado a un coso que llaman colegio donde hay que hacer lo que te dicen y no lo que quieres.
    Cuando crees que has vencido tu nivel de escolaridad te dicen que tienes que estudiar más si quieres ser alguien en este infierno que llaman vida.
    2/4

    #FilosofíaDeLaVida #Relatos #Ironías

  38. Por un tiempo te manipulan y te obligan a beber, comer y vestir sin pensar si todo eso es de tu agrado.
    Luego eres enviado a un coso que llaman colegio donde hay que hacer lo que te dicen y no lo que quieres.
    Cuando crees que has vencido tu nivel de escolaridad te dicen que tienes que estudiar más si quieres ser alguien en este infierno que llaman vida.
    2/4

    #FilosofíaDeLaVida #Relatos #Ironías

  39. « Como el Hamster
    en la rueda »

    Al principio eres un niño en formación que está maravillosamente bien en el vientre materno, calentito, bien cuidadito y relajado.
    De repente sales de esa comodidad. Entonces tienes que llorar, respirar y enfrentarte al ruido, los olores tanto buenos como malos, la luz, la oscuridad, el calor y el frio.
    1/4

    #FilosofíaDeLaVida #Relatos #Ironías

  40. « Como el Hamster
    en la rueda »

    Al principio eres un niño en formación que está maravillosamente bien en el vientre materno, calentito, bien cuidadito y relajado.
    De repente sales de esa comodidad. Entonces tienes que llorar, respirar y enfrentarte al ruido, los olores tanto buenos como malos, la luz, la oscuridad, el calor y el frio.
    1/4

    #FilosofíaDeLaVida #Relatos #Ironías

  41. Julio LORAS. "Cuentos de los hombres del monte". A.C. Ontejas, 2022.

    -¿Un naranjero? ¡Hum! ¿Con que un naranjero, eh? ¡Bien! Pues, siendo así, está claro: tú sabes, como yo y como todos los guardias, que los naranjeros, desgraciadamente, se disparan con frecuencia si reciben un golpe en la culata. Creo que el teniente muerto apoyó descuidadamente el naranjero en una piedra, se le disparó y se pegó un tiro en la cabeza. ¿No te parece, Higinio?
    -Me parece perfecto, mi teniente.

    #Libros #Relatos

  42. Julio LORAS. "Cuentos de los hombres del monte". A.C. Ontejas, 2022.

    -¿Un naranjero? ¡Hum! ¿Con que un naranjero, eh? ¡Bien! Pues, siendo así, está claro: tú sabes, como yo y como todos los guardias, que los naranjeros, desgraciadamente, se disparan con frecuencia si reciben un golpe en la culata. Creo que el teniente muerto apoyó descuidadamente el naranjero en una piedra, se le disparó y se pegó un tiro en la cabeza. ¿No te parece, Higinio?
    -Me parece perfecto, mi teniente.

    #Libros #Relatos

  43. Este verano todos nuestros libros te caben en la maleta. Ya están disponibles nuestras últimas novedades en formato ebook, y más de 100 títulos en nuestra web te están esperando
    dyskolo.cc/tienda
    ¡Buenas lecturas!
    #libros #ebookLibre #novela #ensayo #relatos #LeerEnVacaciones #booktodon

  44. Este verano todos nuestros libros te caben en la maleta. Ya están disponibles nuestras últimas novedades en formato ebook, y más de 100 títulos en nuestra web te están esperando
    dyskolo.cc/tienda
    ¡Buenas lecturas!
    #libros #ebookLibre #novela #ensayo #relatos #LeerEnVacaciones #booktodon

  45. Hoy vengo solo a recordaros, que ya me quedan pocos ejemplares de la primera edición de Orbitar o colisionar y que aún puedes pedir uno para vacaciones.
    ¡No te quedes sin el tuyo!🪐🪐🪐
    #book #libro #orbitarocolisionar #relatos #bocaaboca

    instagram.com/reel/DaH_lp-tLkp/