#relatos — Public Fediverse posts
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El 18 de agosto de 1912, nace en Roma,
🖊️ Elsa Morante
Destacada escritora de la #LiteraturaItaliana del XX
Una autora intensa, que rompió esquemas y pasó, tras su muerte en 1985, por un injusto olvido.
Por suerte, terminó resurgiendo y desde hace unos años, aquí está bien atendida en español por la editorial Lumen que viene publicando periódicamente en español, lo imprescindible de su #narrativa, #novelas y #relatos
#LiteraturaEuropea #EscritorasRecomendadas #Literatura -
«Los viejos túmulos de lava se escurrían sobre sí mismos en fascinantes formaciones de colmillos que cosían el terreno directamente sobre la bóveda de estrellas, dedos de metalobasalto tratando de escapar de la dura gravedad del mundo muerto. Aquellas estructuras nacían de un lecho cristalino y fracturado, endurecido a lo largo de varios milenios de succión atmosférica. El antiguo planeta gaseoso, ctónico desde antes de que los seres humanos alzasen la vista a otros sistemas solares, se extendía hasta un infinito oscuro en que la superficie de un rosado próximo al negro se fundía con el brillo de otros soles. Según el equipo investigador, eso era lo que ocurría cuando un sol robaba la atmósfera de forma paulatina, permitiendo que los elementos más densos condensaran capa tras capa, milenio tras milenio, hasta que toda la atmósfera quedaba disipada. Sin un casco-HUD que mostrase la línea del horizonte mediante una proyección, era imposible distinguir los brillos creados por el terreno fracturado o los puntos de las estrellas»
https://publish.obsidian.md/euklidiadas/INDICE/Relatos/Caleidoscopio
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—¡Eh! —La voz de Gorka hizo que su compañero diese un brinco, tras lo que Paul sonrió y observó de vuelta por encima de aquellas ridículas gafas de sol graduadas—. ¿De dónde has sacado eso?
Paul era la persona más rara que conocía, con diferencia, y quizá por eso fue interesante invitarle al piso cuando también le dieron la patada en su relación...
https://publish.obsidian.md/euklidiadas/INDICE/Relatos/Punto+Jonbar
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El 15 de agosto de 2012, muere a los 87 años,
🖊️ Harry Harrison
Escritor estadounidense de #CienciaFicción,
también editor y crítico.
En sus #novelas y #relatos encontrarás un marcado carácter paródico.
Tras un largo periodo de cierto abandono editorial... hace un tiempo, por suerte, parece que Minotauro ha decidido ir recuperando su obra...
#LiteraturaPopular #LiterturaDeGénero -
«El suelo empezó a vibrar segundos después de que el segundo sol se sumergía en el horizonte, y ahora eran las botas de Shahid las que se hundían en el terreno. Con el movimiento oscilatorio del suelo, la arena formaba patrones zen como si de un antiguo jardín japonés se tratara...»
https://publish.obsidian.md/euklidiadas/INDICE/Relatos/Destino+de+hielo+o+fuego
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Muy buenas, gente, ¿alguien conoce una comunidad en alguna plataforma para intercambiar opiniones constructivas sobre relatos de los demás?
Como sabéis, llevo un tiempo escribiendo un relato diario y publicando uno de ellos cada 2-3 días. Es un ejercicio que me parece divertido. No creo que guarde relación con mi próxima profesión y lo hago simplemente porque me lo paso bien creando mundos e historias. Es algo que me llena.
Ahora me gustaría pasar al siguiente nivel: en lugar de simplemente redactarlos, o redactarlos y publicar una selección; querría que fuesen leídos y machacados por cruentos lectores y opinólogos. Simplemente por las risas. Y me parece coherente que ese tipo de comunidades juegue con los bancos de horas o con pasarse relatos unos a otros, pero no localizo nada o no sé dónde buscar.
He visto un par de foros de r/ pero allí la gente vomita su spam, redacta rants de por qué nadie les lee y no hay piña.
Así que aprovecho, y planteo la posibilidad de montar algún grupete por aquí que se dedique a ponerse retos literarios en formato de relato. ✌️
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El séptimo hombre, de Murakami: la ola que se llevó a su amigo y el miedo que tardó treinta años en soltar
Sigo con la serie que empecé hace unas semanas: ir leyendo despacio Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami, y contar aquí uno de sus relatos de vez en cuando. Después de la soledad de Tony Takitani, toca uno de los cuentos más inquietantes del libro: «El séptimo hombre».
Foto: UnsplashUn grupo que se cuenta sus miedos
El relato arranca con un truco sencillo: un grupo de personas reunidas una noche de tormenta se van turnando para contar lo que más miedo les ha dado en la vida. El narrador es el último, el séptimo, y lo que cuenta no es un susto cualquiera. Es algo que le pasó a los diez años y que decidió el resto de su vida, aunque él tardó décadas en entenderlo así.
La ola, K. y la sonrisa que no debía estar ahí
Vive en un pueblo costero, en temporada de tifones. Su mejor amigo se llama K., un chico más pequeño y frágil que él, con un don raro para dibujar. Un día de temporal salen juntos a ver el mar embravecido desde la playa, algo que han hecho otras veces sin que pase nada. Pero esa vez llega una ola distinta, mucho más alta que las demás, y el narrador corre hacia las dunas. K. se queda unos segundos de más. Cuando el narrador se gira para gritarle que corra, ve algo que no debería ver: a K. dentro de la ola, envuelto en el agua, mirándolo con una sonrisa. No de miedo. Una sonrisa.
Esa imagen es la que se le queda grabada, más que la propia desaparición de su amigo. K. no vuelve a aparecer con vida.
Lo que da miedo no es la ola, es quedarse quieto
Ahí está lo mejor del cuento. El peligro real duró segundos. Lo que destroza al narrador durante treinta años no es haber estado cerca de morir, es haberse quedado paralizado mirando a su amigo en vez de gritarle antes, de avisarle, de hacer algo. La culpa no es por lo que la ola hizo. Es por lo que él no hizo. Se muda de pueblo, deja de dibujar aunque se le daba bien, evita el mar, evita casarse, evita casi todo lo que implique acercarse demasiado a otra persona. El miedo que cuenta esa noche no es a las olas: es a quedarse quieto otra vez cuando de verdad importe.
Un dibujo que tarda treinta años en abrirse
Antes de morir, K. le había regalado un dibujo enrollado, hecho para él. El narrador lo guarda sin mirarlo ni una sola vez durante tres décadas, convencido de que dentro hay algo terrible, quizá su propia cara de pánico, quizá la ola misma. Cuando por fin, ya adulto, vuelve al pueblo y se obliga a desenrollarlo, no hay nada monstruoso. Es solo un paisaje, tranquilo, sin nada que temer. El miedo llevaba treinta años viviendo de lo que él imaginaba, no de lo que había dentro del papel.
¿Qué hay dentro de tu dibujo enrollado?
Murakami no necesita monstruos para esto: le basta una ola, un niño que corre y otro que no llega a tiempo. Y una idea que se sostiene sola: a veces el miedo real no está en lo que pasó, está en lo que llevamos años sin atrevernos a mirar de frente.
¿Hay algo que llevas tiempo evitando mirar de cerca solo por si acaso resulta ser tan terrible como lo imaginas?
Si quieres seguir la serie de Sauce ciego, mujer dormida, aquí tienes los relatos que ya he contado: el hombre que desaparece en una escalera y Tony Takitani.
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#booklovers #bookreview #bookstodon #cuento #ElSéptimoHombre #lectura #leer #libros #Literatura #literaturaJaponesa #miedo #Murakami #relatos #SauceCiegoMujerDormida -
Íria miraba preocupada a sus padres. Se trataba de una noticia importante no solo para sus vidas, sino también para las del resto de la familia. La baja gravedad de los anillos interiores no era una cuestión menor y mudarse a ellos no era una decisión que debiera tomarse a la ligera, menos aún cuando hipotecaba la vida futura de los nietos.
https://publish.obsidian.md/euklidiadas/INDICE/Relatos/Una+cuesti%C3%B3n+de+peso
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«—Por favor, tomen asiento, gracias, empezaremos en unos minutos —enunció a través de la megafonía la doctora Anne Striker.
Haciendo juego con las bolsas oscuras bajo los ojos, la voz de la doctora denotaba cansancio antes incluso de iniciar la charla. A pesar de solicitar el asiento, ella permanecía en pie oteando un horizonte más amplio de lo que estaba acostumbrada. El estadio olímpico se llenaba lentamente, a medida que el selecto público caminaba hacia asientos etiquetados con sus títulos y nombres. La labor de control de accesos y logística interna estaba siendo una pesadilla, pero gracias a la profesionalidad del personal y su diligencia no se estaban reportando problemas de calado...»
Mi primer relato de 2026 de más de 3000 palabras, ficción especulativa.
https://publish.obsidian.md/euklidiadas/INDICE/Relatos/La+conferencia
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Un 9 de agosto muere,
🖋️ Walter Tevis (San Francisco, 1928 - Nueva York, 1984)
Destacado escritor estadounidense, que se mueve con mucha soltura en diferentes géneros... Durante un tiempo recordado, sobre todo, gracias al #cine y ultimamente por el merecido éxito alcanzado por la serie para #televisión basada en su novela 📖 📺 Gambito de dama
Por suerte, ahora vive un gran momento editorial con la recuperación de sus muy recomendables #novelas y con la llegada en 2026 de la 1ª edición en español de todos sus #relatos en 📖 El rey ha muerto, libro publicado por la Editorial Impedimenta
#LiteraturaEstadounidense #CulturaPopular #EscritoresRecomendados -
Simplemente, el silencio no era una característica de aquel edificio. Las tablas del suelo, a veces hasta las de las paredes, crujían al más ligero paso o movimiento, incluso emitían dolorosos restallidos cuando alguien se giraba en su cama, acompañados por quejumbrosos chirridos de los viejos somieres. Las barandillas de madera también chasqueaban ante el paso de las horas, como si de un macabro reloj arbóreo muerto se tratase, desperezándose con espasmos a horas irregulares en función de cómo las abandonara el frío o el calor. A aquellos ruidos se sumaban ocasionales silbidos bajo las puertas cerradas y junto a las ventanas entreabiertas, producidos por corrientes de aire que trataban de escapar o entrar a las estancias, cada puerta o ventana convertida en una armónica cuya respiración helaba el aire incluso en pleno verano, y a los que los golpeteos de los goznes se sumaban para aportar el siniestro toque metálico.
https://publish.obsidian.md/euklidiadas/INDICE/Relatos/Crujidos
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📚 Último libro leído: #PinceladasDeColorRojoSangreYOtrasHistorias de Cristian Blanco @cblancowriter
Trece historias de terror de los temas y estilos más variados; gustará tanto a los fans de los autores neoclásicos del género, como a los devoradores de nuevos mitos creepypasta.👌
⭐️⭐️⭐️⭐️/5
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#libros #terror #horror #books #creepypasta #lecturas #lectores #literatura #literaverso #booktodon #relatos #historias #cuento #cuentos #kindle #amazon -
—¿Crees que vendrán este año los barcos de viento? —Por la forma en la que solía distraerse, el pequeño había recibido la tarea menos relevante de todo el proceso: separar las hebras en distintos montones con los que más tarde trenzar diferentes tipos de cuerdas. En lugar de poner el foco en los montones, que a menudo confundía, mezclaba y cambiaba de orden, deshaciendo de tanto en tanto parte del proceso, el pequeño estaba inmerso en sus asuntos. Esto obligaba a su abuela a poner orden, recordar para qué era cada montón y volver a insistir en que debía mirar hacia abajo en lugar de otear un horizonte amarillento que hacía apenas unos minutos había dejado de ser rojizo.
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Cuidado, de Raymond Carver: cuando arreglas el oído y no el matrimonio
Sigo con Catedral. Normalmente voy creando entradas sobre los relatos que me voy leyendo, para tenerlos frescos mientras avanzo en el libro, y el último que he terminado es «Cuidado». Después de «Vitaminas» y «Plumas», este es de los más tristes que llevo, aunque tenga momentos casi cómicos.
Foto: UnsplashUn hombre solo en un ático
Lloyd es alcohólico y acaba de separarse de su mujer, Inez. Vive en la habitación de un ático diminuto e intenta controlar la bebida sin conseguirlo. Carver no necesita explicar mucho más: con la habitación, con la botella, con el silencio, ya deja claro que aquí hay un hombre que se está cayendo a pedazos despacio.
Él e Inez, según cuenta Lloyd, antes casi se leían el pensamiento. Ahora ya no consiguen ni hablar bien.
El oído que no destapa
Lloyd tiene un oído taponado de cera. No oye bien, y encima pierde el equilibrio. Lo intenta arreglar a golpes en la cabeza, sin éxito. Cuando Inez lo visita, prueba con una lima envuelta en un papel, y tampoco. Al final, un poco de aceite templado que le presta la casera es lo único que funciona.
Es un detalle casi ridículo, y ahí está la gracia amarga de Carver: mientras los dos deberían estar hablando de su matrimonio, se pasan la escena entera peleándose con un oído tapado.
Foto: UnsplashLa visita que no llega a nada
Inez se presenta después de dos semanas separados, con un vestido de primavera que Lloyd no le había visto nunca. Va con la intención de hablar de algo importante entre ellos, seguramente de cómo sigue esto a partir de ahora. Pero el oído de Lloyd se lo impide: toda la visita se va en resolver ese problema tonto, y la conversación de verdad queda aplazada.
En cuanto el oído se destapa, Inez se marcha rápido, diciendo que ya hablarán con calma, más tarde, comiendo juntos. Lloyd se queda solo, aliviado por el oído, pero no por nada más de lo importante. Abre una botella de champán, e intenta convencerse a sí mismo de que esta vez sí, de que va a poder con todo.
¿Alguna vez habéis usado un problema insignificante y tonto para no afrontar uno de verdad? Contádmelo, tengo curiosidad.
Sigo con este hilo de Catedral. Si os apetece que analice otro relato del libro, decídmelo.
Sigue leyendo en Rincones de papel:
- Plumas, de Raymond Carver: el pavo real, el bebé feo y la vida que no tuvieron
- Vitaminas, de Raymond Carver: la noche en que todo se tuerce
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El 5 de agosto de 1850 nace,
🖋️ Guy de Maupassant
Escritor francés que morirá en 1893.
Escribió en pleno auge del 'naturalismo'.
En la #HistoriaDeLaLiteratura, es uno de los grandes maestros de la #NarrativaCorta, formato donde tocó todos los géneros.
Su obra ha superado con nota el paso del tiempo y en los últimos años, vive una merecida recuperación con nuevas ediciones de sus #relatos y #novelas.
#LiteraturaFrancesa #Narrativa #Literatura #EscritoresRecomendados
En la imagen, varias ediciones de Alianza Editorial 👇️ -
«De vez en cuando ocurría. Era raro, pero ocurría. Alguien salía en misión de combate a decenas o cientos de años luz dejando a un hijo o una hija en Tierra, y varios siglos más tarde ambos coincidían en alguna misión de una roca perdida de la mano de Dios con edades similares debido a los efectos de la dilatación temporal. También era jodidamente violento para los implicados debido al abandono infantil que representaba, y nunca se habían registrado tres generaciones coincidiendo en la misma tartana. Hasta ahora»
https://publish.obsidian.md/euklidiadas/INDICE/Relatos/Batalla+de+Singh+(3439+EC)
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Muy contenta de que se haya publicado esta antología, en la que aparece mi relato «Malicia» 🖤🖤🖤
#books #libros #bookstodon #literatura #literature #shorstories #relatos #horror #terror #spanish #castellano
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Plumas, de Raymond Carver: el pavo real, el bebé feo y la vida que no tuvieron
Sigo con Catedral. Después de «Vitaminas», vuelvo al principio del libro, a «Plumas», el relato que de verdad lo abre. Y es un buen sitio para empezar: en unas pocas páginas, Carver mete un pavo real, un bebé espantoso y un molde de escayola con una dentadura torcida, y con eso construye una de sus historias más raras y más tristes.
Foto: UnsplashUna cena en el campo
Jack y Fran llevan una vida tranquila, sin hijos, contentos con lo poco que tienen. Un compañero de trabajo de Jack, Bud, los invita a cenar a su casa, veinte kilómetros fuera de la ciudad. Fran no tiene ganas de ir, pero acaban aceptando y se presentan con un pan casero.
Nada más llegar, un pavo real llamado Joey se posa sobre el capó del coche. Dentro de la casa conocen a Olla, la mujer de Bud, que les prepara una cena por todo lo alto. Y entre los adornos del salón hay algo que no esperan: un molde de escayola con la dentadura torcida y espantosa que Olla tenía antes de que Bud le pagara el aparato para arreglársela. Lo enseña con un orgullo extraño, como un trofeo de lo que ya no es.
El pavo real y el bebé
Después conocen a Harold, el hijo de Bud y Olla, un bebé tan feo que a Jack y Fran les cuesta disimular. Pero cuando Joey, el pavo real, entra en la casa y se acerca a la cuna, Fran se queda mirando la escena como hipnotizada. Algo en ese momento, el animal precioso junto al bebé feo, en esa casa rara y feliz, la conmueve de una forma que ni ella misma sabe explicar.
Foto: UnsplashLo que queda cuando la noche termina
Esa misma noche, ya en casa, Fran le pide a Jack que la deje embarazada. Y ahí Carver da la vuelta a todo: los años que vienen después no se parecen en nada a lo que Fran sintió esa noche. Lo que había en casa de Bud y Olla (el pavo real entrando en la cocina, Olla orgullosa hasta de sus dientes torcidos de antes) era una vida imperfecta pero viva, de verdad compartida entre los dos. Jack y Fran tienen a su hijo y no encuentran nada de eso: Carver llega a decir que el niño ya tiene algo retorcido dentro. Fran deja de trabajar, y entre ellos ya casi no se habla. Jack, contándolo desde el presente, entiende que aquella noche no les regaló una vida mejor, solo les dejó ver, por unas horas, cómo podría haber sido la suya. De las plumas de pavo real que Olla les regaló al despedirse ya no queda casi color. Ahí está la lección amarga del relato: no se puede copiar la vida de nadie solo porque una noche lo pasaste bien en su casa.
¿Alguna vez una noche especial os hizo tomar una decisión que después no salió como esperabais? Contádmelo, tengo curiosidad.
Sigo con este hilo de Catedral. Si os apetece que analice otro relato del libro, decídmelo.
Sigue leyendo en Rincones de papel:
- Vitaminas, de Raymond Carver: la noche en que todo se tuerce
- Gordo, de Raymond Carver: cuando un desconocido te cambia por dentro
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«Miró preocupado el panel informativo de la pared. La cadena de números azul eléctrico le devolvía una cifra cada segundo más baja a medida que las milésimas bajaban al ritmo de su acelerada respiración. No es fácil consumir oxígeno de forma calmada cuando estás a punto de quedarte sin suministro. Un segundo cartel auxiliar indicaba la duración del cartucho a la velocidad actual de consumo. Tres días, siete horas y dos minutos. Actualización: y un minuto. Se pasó las manos por el pelo, ensuciando las lentes en el proceso con su propio sudor frío»
https://publish.obsidian.md/euklidiadas/INDICE/Relatos/La+suscripci%C3%B3n
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Vitaminas, de Raymond Carver: la noche en que todo se tuerce
Cambio de libro. Después de ir desgranando ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, quiero abrir otro hilo con Catedral, la colección que para muchos es la obra más madura de Raymond Carver. Empiezo por «Vitaminas», el sexto relato del libro, porque es de los que mejor resume, en pocas páginas, lo que Carver sabe hacer.
Foto: UnsplashUn matrimonio que se apaga sin ruido
El narrador limpia un hospital por las noches, un trabajo que él mismo llama “de nada”. Su mujer, Patti, vende vitaminas a domicilio, y con el tiempo ha llegado a montar su propia oficina y llevar un pequeño equipo de vendedoras. No hay gritos ni portazos entre ellos. Hay algo peor: una vida que sigue funcionando por pura inercia, mientras por dentro ya no queda gran cosa.
Entre las vendedoras de Patti está Donna. El narrador empieza a fijarse en ella después de un momento cómplice en una fiesta de Navidad, y esa atracción, tan poco dicha como todo en Carver, va a acabar llevándolos a los dos a un sitio del que no van a salir igual.
La noche en el Off-Broadway
Foto: UnsplashEl narrador ve el coche de Donna aparcado junto a un bar de mala muerte, el Off-Broadway, y entra. Una copa lleva a otra, y unos conocidos les presentan a Nelson, un veterano que acaba de volver de Vietnam. Lo que empieza como una charla de bar se vuelve, poco a poco, amenazante.
Nelson lleva encima una oreja humana reseca, un trofeo de guerra que enseña sin que nadie se lo pida. Cuando Donna lo rechaza, él responde con una propuesta explícita y sórdida, delante de todos. Solo la intervención del dueño del bar corta la escena antes de que vaya a más.
Lo que queda después
De camino a casa, ya en el coche, Donna confiesa que necesitaba el dinero que Nelson le ofrecía, y habla de irse a Portland, como quien busca una salida de toda esta vida. El narrador la deja y vuelve a la suya, donde encuentra a Patti sonámbula, a oscuras, buscando una aspirina que no aparece.
Carver no explica qué siente el narrador con todo lo que ha pasado esa noche. Simplemente lo deja ahí, despierto, con su mujer perdida en su propio sueño y él cargando con algo que no va a poder contarle a nadie. Ese silencio final, otra vez, dice más que cualquier confesión.
¿Alguna vez habéis notado que una relación se apagaba antes de que pasara nada “grave” de verdad? Contádmelo, tengo curiosidad.
Seguiré con este hilo de Catedral más adelante. Si os apetece que analice otro relato del libro, decídmelo.
Sigue leyendo en Rincones de papel:
- Gordo, de Raymond Carver: cuando un desconocido te cambia por dentro
- Vecinos, de Raymond Carver: el abismo escondido en lo cotidiano
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«Gwen fijó la cámara y mostró a Adrian el avance de la masa a través de la zona boscosa. Debido al ángulo de caída, los protagonistas de la escena eran árboles de copa frondosa, que vibraban al ritmo de las pisadas sobre el suelo, y pequeños destellos verde oliva se filtraban entre las hojas. El bosque era antiguo, denso y húmedo, el tipo de espacio nunca tocado por la mano del ser humano, en un estado de abandono propio de la naturaleza, tupido hasta el punto de no disponer de arbustos ni hierbas a ras de suelo, lo que permitía avanzar a la horda»
https://publish.obsidian.md/euklidiadas/INDICE/Relatos/La+horda+m%C3%A1s+cruel
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Tony Takitani, de Murakami: la soledad que hereda hasta la ropa
Sigo con la serie que empecé hace unos días: ir leyendo despacio Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami, y contar aquí uno de sus relatos de vez en cuando. Después del hombre que desapareció en una escalera, toca uno de los más conocidos del libro: «Tony Takitani».
Foto: UnsplashUn hombre nacido para estar solo
Tony Takitani se llama Tony por casualidad. Su padre, un trombonista japonés que pasó la guerra encarcelado en China, le puso el nombre de un oficial americano al que había tratado, sin pensar demasiado en lo raro que sonaría para un niño creciendo en Japón. Ese nombre extraño marca a Tony desde el principio: un chico solitario, ilustrador de precisión, que nunca ha necesitado a nadie de verdad. Se le da bien dibujar máquinas exactas y vivir sin ruido.
Hasta que conoce a Eiko. Lo que le atrapa de ella no es solo la persona, es la manera en que lleva la ropa, una elegancia que parece casi imposible. Con el tiempo descubre que esa elegancia esconde algo más inquietante: Eiko compra ropa de forma compulsiva, como quien no puede dejar de respirar. Se casan, y la casa empieza a llenarse de armarios que ya no caben.
Lo que queda cuando se van las personas
Eiko muere de golpe, en un accidente de coche, un día que iba a devolver un abrigo. Tony se queda solo en una casa que ya no puede ni mirar, llena de la ropa de su mujer. Contrata a una chica con su misma talla para que se la vaya poniendo, casi como si eso pudiera sustituirla. La candidata se prueba un abrigo y rompe a llorar: dice que sentir tantas ganas de esa ropa le da miedo de sí misma. Tony no puede seguir con la idea. Vende toda la ropa. Años después, cuando muere su padre, hace lo mismo con su inmensa colección de discos de jazz. Al final no le queda nada que le recuerde a nadie. Y esa es, quizás, la única forma de paz que Tony conoce.
Foto: UnsplashMurakami y Carver: la misma economía, soledades distintas
No es casualidad que este relato me recuerde tanto a Raymond Carver. Murakami lo tradujo al japonés a finales de los años ochenta, y tras su muerte le dedicó un ensayo, «Comrades literarios», donde lo llama su maestro más valioso como escritor. Se nota en cada frase de «Tony Takitani»: la misma economía, la misma desconfianza hacia la palabra que explica de más, la misma costumbre de dejar que un objeto concreto, un abrigo, un disco, cargue con el peso de lo que el personaje siente y nunca dice.
Pero la soledad de cada uno nace en un sitio distinto. En Carver, como vimos en «Vecinos» o en «Gordo», el vacío se abre entre dos personas: en una conversación que no llega a ninguna parte, en un matrimonio que funciona hasta que deja de funcionar. Es una soledad de andar por casa, la de no terminar de conocer del todo a quien tienes al lado. En Tony Takitani, la soledad no la provoca ningún desencuentro. Tony ya nació para estar solo, casi por el propio nombre que le pusieron, y los dos intentos que hace por dejar de estarlo, una mujer, una casa llena de cosas, acaban los dos igual: vaciándose. Los objetos ocupan ahí el lugar que deberían ocupar las personas, y cuando desaparecen, no queda ni siquiera el rastro de haber estado acompañado.
¿Y a vosotros, qué os parece más de temer: la soledad de no llegar a conocer del todo a quien tenéis cerca, o la de haber nacido, como Tony, ya preparados para estar solos? Contádmelo en los comentarios, tengo curiosidad por leeros.
Seguiré con la serie de Sauce ciego, mujer dormida poco a poco. Si hay algún relato del libro que os apetece que comente, decídmelo.
Sigue leyendo en Rincones de papel:
- Sauce ciego, mujer dormida, de Murakami: el relato del hombre que desaparece en una escalera
- Vecinos, de Raymond Carver: el abismo escondido en lo cotidiano
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En mi historia, dos personas se quedan atrapadas durante días en el aeropuerto de NY, a causa de una tormenta de nieve. Los dos están casados pero entre ellos pronto se establece una conexión inevitable. Bésame en mitad de la tormenta es una historia alegre y triste a la vez, una historia que te hace viajar a una situación con unas particularidades especiales. Porque estar atrapado sin conexión durante días, no ocurre todos los días, y es el caldo de cultivo ideal para una bonita historia de amor. #orbitarocolisionar #libro #book #relatos #EsterGarcia
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୨୧ La llave llevaba días en el bolsillo de su abrigo.
Cada mañana pensaba:
«Hoy la dejo».
Y cada tarde volvía a casa con ella.No necesitaba esa llave.
Ni iba a volver a abrir aquella puerta.
Pero mientras siguiera guardándola, todavía podía fingir que no todo estaba decidido.Aquella mañana se bajó del autobús dos paradas antes.
Necesitaba caminar.
No para hacer tiempo, sino para reunir el valor que llevaba semanas posponiendo.Cuando llegó al portal levantó la vista.
Su nombre ya no estaba.
Solo quedaba el de él, escrito con el mismo rotulador negro de siempre.
Donde antes aparecía el suyo solo quedaba una marca más clara, como esas huellas que dejan los cuadros cuando llevan demasiado tiempo colgados de una pared.Se quedó inmóvil unos segundos.
Recordó la ilusión con la que habían abierto aquella puerta por primera vez.
Las cajas sin deshacer.
Las discusiones por dónde poner el sofá.
Los domingos en pijama.
Las promesas que parecían tan fáciles cuando todavía nadie imaginaba un final.Después llegaron los silencios.
Las conversaciones que terminaban antes de empezar.
La sensación de estar pidiendo cariño en lugar de recibirlo.
El cansancio de intentar salvar una relación que solo sostenía una persona.Lo más duro no había sido perderle.
Había sido aceptar que llevaba demasiado tiempo queriendo por dos.
Sacó la llave del bolsillo y la sostuvo unos instantes entre los dedos.
Qué poco pesa un trozo de metal para todo lo que puede llegar a contener.
La dejó caer dentro del buzón.
El sonido fue seco.
Y, sin embargo, sintió que era ella quien acababa de romperse un poco más.
Se dio la vuelta despacio.
No porque hubiera dejado de quererle.
Sino porque, por fin, había entendido que quedarse esperando delante de una puerta cerrada no iba a hacer que alguien la abriera desde dentro.
Siguió caminando.
Por primera vez en mucho tiempo llevaba las manos vacías.
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#relatos #microrelato #reflexiones #parejas #ruptura #duelo #emociones #psicologia #vidacotidiana #sentimientos #amor #escribir
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«El traqueteo del metro siempre me ha ayudado a pensar, focalizarme y despejar la mente para afrontar los desafíos del día a día. Recostado en el asiento y con los pies sobre el que tengo enfrente, me calo el sombrero hasta perder la visual a pesar de que dentro del vagón no cae agua y enciendo el cigarro de liar ignorando a la pareja que tengo a pocos metros de distancia. Por la forma en la que sus hormonas condicionan sus actos, no parece que les vaya a importar que llene el vagón de cáncer respirable. A pesar de sus intentos por librar a la humanidad del lento suicidio del humo, la Pauta aún no ha conseguido que dejemos de fumar. Mi muñeca vibra con fuerza. No necesito remangarme la gabardina para visualizar el mensaje que me envía al gadget en el que ya no miramos las horas. Un mensaje brillante parpadea en rojo con letras blancas «FUMAR ES MALO PARA TU SALUD, TE RECOMIENDO QUE LO DEJES». Ignoro el texto mientras suelto una calada junto a los sensores del reloj. Nadie va a decirme cómo me voy a matar, especialmente no hoy. Especialmente no el día en que las predicciones no se cumplen»
El último de mis #relatos
https://publish.obsidian.md/euklidiadas/INDICE/Relatos/La+Pauta
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Pues esto me ha encantado 🖤🖤🖤
#books #libros #literatura #literature #bookstodon #relatos #shortstories #spanish #castellano
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El 24 de julio de 1991 muere en Miami,
🖋️ Isaac Bashevis Singer
Nacido en Polonia, huyendo de los nazis llegó a EE.UU. en 1935.
Se quedará pero seguirá escribiendo en su lengua natal, el yiddish.
🏅 #PremioNobel de #Literatura en 1978
Maravilloso narrador, no es extraño que año tras año surjan nuevas ediciones de sus siempre muy recomendables #novelas y #relatos... Hablando de relatos, me gustaría sugerir este par de #libros que destaco en la imagen 👇️, editados por Nórdica, entre otras propuestas de lectura.
#EscritoresRecomendados #LiteraturaEstadounidense #LecturasMemorables -
Uno más para mi colección de #relatos , este en clave de #solarpunk más #biopunk
«Cuesta abajo sobre la mullida y pálida pista de micelio, la bicicleta de Ellie parecía volar sobre los sembrados de patatas y trigo que corrían a ambos lados y en dirección opuesta a su movimiento. De tanto en tanto, uno de los fibrosos nudos de la pista hacía temblar el manillar al golpear las ruedas de madera, y el saco de tela se movía para mostrar la menguante barra de pan. La mano de Ellie tanteaba el manillar, la bolsa y la oquedad, pinzaba un pedazo de pan sin dejar de prestar atención al sendero, y se metía en la boca la fracción robada. Su abuela le regañaría por eso dentro de una hora, pero de momento el tiempo a toda velocidad hacia el valle era completamente suyo, y el trofeo harinoso logrado en su expedición también»
https://publish.obsidian.md/euklidiadas/INDICE/Relatos/Que+la+brisa+empuje+tu+d%C3%ADa
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«El aullido que provenía de su propia garganta se fusionó con el movimiento de descenso del martillo, el sonido del metal deformándose por el impacto y el alarido de los altavoces del inerte que destrozaba con su último impulso eléctrico. Siguió gritando por encima de la alarma que le indicaba que el traje se había quedado sin batería, congelado como una estatua a la muerte en la última colina abandonada de Marte. Tras la caída de potencia, Semper se había quedado casi completamente a oscuras dentro de la armadura. Solo una pequeña luz auxiliar, roja, parpadeante, indicaba la muerte eléctrica de la que había sido su arma y escudo durante la batalla. Apagada la climatización, todos los poros de su piel comenzaron a sudar y notó la presión de la sangre bajo la piel. Ahora que todo estaba negro y las pantallas y los relojes habían dejado de funcionar, el ruido del bombeo de su propio corazón se convirtió en su única referencia del tiempo, pero ese descanso no duró muchos latidos»
Uno más para la colección de #relatos , esta vez bélico.
https://publish.obsidian.md/euklidiadas/INDICE/Relatos/Arena+de+sangre