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#japon — Public Fediverse posts

Live and recent posts from across the Fediverse tagged #japon, aggregated by home.social.

  1. Au Japon, un plaisantin de 27 ans a été arrêté après avoir menacé de faire sauter le Q.G. de Nintendo.

    Le suspect est domicilié à Hekinan, au sud de Nagoya, à plus de 150 km à l’est du Q.G. (qui est à Kyoto).

    #BobOmb #Nintendo #Japon

  2. Cuando lo termine, lo voy a contrastar con un libro llamado "Mujer y niñas japonesas", que fue escrito por una profesora estadounidense que visitó Japón aproximadamente en los mismos años en los que está ambientado "Yo, el 🐱".

    #gatos #librossobregatos #librería #japón #historiajaponesa #librostodon

  3. Cuando lo termine, lo voy a contrastar con un libro llamado "Mujer y niñas japonesas", que fue escrito por una profesora estadounidense que visitó Japón aproximadamente en los mismos años en los que está ambientado "Yo, el 🐱".

    #gatos #librossobregatos #librería #japón #historiajaponesa #librostodon

  4. Plus de 14 000 #ours abattus au #Japon en un an

    Ces abattages font suite à des attaques d’ours de plus en plus nombreuses avec 13 personnes mortes l’an dernier. Le Japon avait même déployé l’armée pour lutter contre ces attaques. Si les ours croisent de plus en plus souvent la route des humains, c’est à cause du #réchauffementclimatique reporterre.net/14-000-ours-aba

    #animaux #nature #climat #actu #info #information #actualites

  5. :stargif: 𝑳𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒄𝒉𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆 𝒅𝒆 𝑱𝒂𝒑𝒐́𝒏 :stargif:

    En Kioto hay templos donde la gente entra buscando silencio, incienso y calma… sin imaginar que sobre sus cabezas permanece una de las memorias más inquietantes de la historia japonesa.

    A esos techos se les conoce como chitenjō, literalmente “techos de sangre”.

    A simple vista parecen viejos paneles de madera oscurecidos por los siglos.
    Pero si uno se fija bien, empiezan a distinguirse manchas irregulares, huellas parecidas a dedos, sombras que recuerdan siluetas humanas.
    Y no son decoración ni leyendas inventadas para turistas.

    Esa madera perteneció al suelo del castillo de Fushimi.

    La historia se remonta al año 1600, uno de los momentos más tensos y decisivos del Japón feudal.
    El país estaba dividido por luchas de poder entre grandes clanes samuráis.
    En medio de ese caos, el señor feudal Tokugawa Ieyasu intentaba consolidar alianzas que terminarían cambiando la historia del país.

    Para ganar tiempo frente a sus enemigos, dejó la defensa del castillo de Fushimi en manos de uno de sus samuráis más fieles: Torii Mototada.

    Mototada sabía perfectamente que aquella misión era casi un suicidio.

    Frente a él avanzaba un ejército muchísimo más numeroso.
    Resistir no significaba vencer.
    Significaba retrasar al enemigo el tiempo suficiente para permitir que Tokugawa reorganizara sus fuerzas antes de la batalla que decidiría el futuro de Japón.

    Y aun así aceptó quedarse.

    Durante días, el castillo resistió el asedio entre incendios, flechas y ataques constantes.
    Los defensores sabían que no recibirían ayuda.
    Cada hora que aguantaban era una hora ganada para su señor.

    Cuando finalmente las defensas cedieron y la derrota se volvió inevitable, los últimos samuráis eligieron morir según el código de honor de la época antes que rendirse.

    Muchos practicaron seppuku, el suicidio ritual samurái.

    Sus cuerpos quedaron sobre las tablas de madera del castillo.
    La sangre empapó el suelo y, según relatan las crónicas, las marcas permanecieron grabadas en la madera.

    Años después ocurrió algo inesperado.

    En lugar de destruir aquel suelo o esconderlo, las tablas fueron retiradas y llevadas a varios templos de Kioto.
    Allí se reutilizaron como techos.

    No para decorar.

    No para glorificar la violencia.

    Sino como memoria.

    Los monjes y responsables de los templos consideraron que aquellas marcas representaban el sacrificio de hombres que habían entregado su vida en uno de los episodios más decisivos del Japón feudal.
    Elevar el suelo al techo tenía un significado simbólico profundo: las huellas de los muertos quedarían por encima de quienes entraran a rezar, como recordatorio permanente del coste humano de la guerra y del poder.

    Todavía hoy pueden verse en templos como Yōgen-in o Genkō-an.

    Y lo impactante no es solo pensar que esas manchas llevan más de cuatro siglos allí.

    Es entender la mentalidad detrás de la decisión.

    En muchos lugares del mundo, escenarios así habrían sido ocultados, limpiados o borrados con el tiempo.
    En Japón hicieron lo contrario: transformaron un lugar marcado por la muerte en un espacio de contemplación.

    Convirtieron un suelo de batalla en un techo para la memoria.

    Y quizá ahí está la parte más poderosa de esta historia.

    Porque esos techos no fueron hechos para impresionar turistas ni alimentar leyendas oscuras. Fueron creados para obligar a recordar.

    Para que nadie olvidara que detrás de la unificación de Japón hubo sacrificios reales, cuerpos reales y personas que sabían que iban a morir cuando decidieron quedarse.

    Hay algo profundamente humano en eso.

    La idea de que algunas heridas históricas no deben desaparecer bajo capas de pintura nueva, sino permanecer visibles aunque sea en silencio.

    Sobre todo porque el silencio, a veces, también cuenta historias.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #japon #samurais #kioto #curiosidades #historiaantigua #templos #culturajaponesa #tokugawa #samurai #arquitectura #memoriahistorica

  6. :stargif: 𝑳𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒄𝒉𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆 𝒅𝒆 𝑱𝒂𝒑𝒐́𝒏 :stargif:

    En Kioto hay templos donde la gente entra buscando silencio, incienso y calma… sin imaginar que sobre sus cabezas permanece una de las memorias más inquietantes de la historia japonesa.

    A esos techos se les conoce como chitenjō, literalmente “techos de sangre”.

    A simple vista parecen viejos paneles de madera oscurecidos por los siglos.
    Pero si uno se fija bien, empiezan a distinguirse manchas irregulares, huellas parecidas a dedos, sombras que recuerdan siluetas humanas.
    Y no son decoración ni leyendas inventadas para turistas.

    Esa madera perteneció al suelo del castillo de Fushimi.

    La historia se remonta al año 1600, uno de los momentos más tensos y decisivos del Japón feudal.
    El país estaba dividido por luchas de poder entre grandes clanes samuráis.
    En medio de ese caos, el señor feudal Tokugawa Ieyasu intentaba consolidar alianzas que terminarían cambiando la historia del país.

    Para ganar tiempo frente a sus enemigos, dejó la defensa del castillo de Fushimi en manos de uno de sus samuráis más fieles: Torii Mototada.

    Mototada sabía perfectamente que aquella misión era casi un suicidio.

    Frente a él avanzaba un ejército muchísimo más numeroso.
    Resistir no significaba vencer.
    Significaba retrasar al enemigo el tiempo suficiente para permitir que Tokugawa reorganizara sus fuerzas antes de la batalla que decidiría el futuro de Japón.

    Y aun así aceptó quedarse.

    Durante días, el castillo resistió el asedio entre incendios, flechas y ataques constantes.
    Los defensores sabían que no recibirían ayuda.
    Cada hora que aguantaban era una hora ganada para su señor.

    Cuando finalmente las defensas cedieron y la derrota se volvió inevitable, los últimos samuráis eligieron morir según el código de honor de la época antes que rendirse.

    Muchos practicaron seppuku, el suicidio ritual samurái.

    Sus cuerpos quedaron sobre las tablas de madera del castillo.
    La sangre empapó el suelo y, según relatan las crónicas, las marcas permanecieron grabadas en la madera.

    Años después ocurrió algo inesperado.

    En lugar de destruir aquel suelo o esconderlo, las tablas fueron retiradas y llevadas a varios templos de Kioto.
    Allí se reutilizaron como techos.

    No para decorar.

    No para glorificar la violencia.

    Sino como memoria.

    Los monjes y responsables de los templos consideraron que aquellas marcas representaban el sacrificio de hombres que habían entregado su vida en uno de los episodios más decisivos del Japón feudal.
    Elevar el suelo al techo tenía un significado simbólico profundo: las huellas de los muertos quedarían por encima de quienes entraran a rezar, como recordatorio permanente del coste humano de la guerra y del poder.

    Todavía hoy pueden verse en templos como Yōgen-in o Genkō-an.

    Y lo impactante no es solo pensar que esas manchas llevan más de cuatro siglos allí.

    Es entender la mentalidad detrás de la decisión.

    En muchos lugares del mundo, escenarios así habrían sido ocultados, limpiados o borrados con el tiempo.
    En Japón hicieron lo contrario: transformaron un lugar marcado por la muerte en un espacio de contemplación.

    Convirtieron un suelo de batalla en un techo para la memoria.

    Y quizá ahí está la parte más poderosa de esta historia.

    Porque esos techos no fueron hechos para impresionar turistas ni alimentar leyendas oscuras. Fueron creados para obligar a recordar.

    Para que nadie olvidara que detrás de la unificación de Japón hubo sacrificios reales, cuerpos reales y personas que sabían que iban a morir cuando decidieron quedarse.

    Hay algo profundamente humano en eso.

    La idea de que algunas heridas históricas no deben desaparecer bajo capas de pintura nueva, sino permanecer visibles aunque sea en silencio.

    Sobre todo porque el silencio, a veces, también cuenta historias.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #japon #samurais #kioto #curiosidades #historiaantigua #templos #culturajaponesa #tokugawa #samurai #arquitectura #memoriahistorica

  7. :stargif: 𝑳𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒄𝒉𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆 𝒅𝒆 𝑱𝒂𝒑𝒐́𝒏 :stargif:

    En Kioto hay templos donde la gente entra buscando silencio, incienso y calma… sin imaginar que sobre sus cabezas permanece una de las memorias más inquietantes de la historia japonesa.

    A esos techos se les conoce como chitenjō, literalmente “techos de sangre”.

    A simple vista parecen viejos paneles de madera oscurecidos por los siglos.
    Pero si uno se fija bien, empiezan a distinguirse manchas irregulares, huellas parecidas a dedos, sombras que recuerdan siluetas humanas.
    Y no son decoración ni leyendas inventadas para turistas.

    Esa madera perteneció al suelo del castillo de Fushimi.

    La historia se remonta al año 1600, uno de los momentos más tensos y decisivos del Japón feudal.
    El país estaba dividido por luchas de poder entre grandes clanes samuráis.
    En medio de ese caos, el señor feudal Tokugawa Ieyasu intentaba consolidar alianzas que terminarían cambiando la historia del país.

    Para ganar tiempo frente a sus enemigos, dejó la defensa del castillo de Fushimi en manos de uno de sus samuráis más fieles: Torii Mototada.

    Mototada sabía perfectamente que aquella misión era casi un suicidio.

    Frente a él avanzaba un ejército muchísimo más numeroso.
    Resistir no significaba vencer.
    Significaba retrasar al enemigo el tiempo suficiente para permitir que Tokugawa reorganizara sus fuerzas antes de la batalla que decidiría el futuro de Japón.

    Y aun así aceptó quedarse.

    Durante días, el castillo resistió el asedio entre incendios, flechas y ataques constantes.
    Los defensores sabían que no recibirían ayuda.
    Cada hora que aguantaban era una hora ganada para su señor.

    Cuando finalmente las defensas cedieron y la derrota se volvió inevitable, los últimos samuráis eligieron morir según el código de honor de la época antes que rendirse.

    Muchos practicaron seppuku, el suicidio ritual samurái.

    Sus cuerpos quedaron sobre las tablas de madera del castillo.
    La sangre empapó el suelo y, según relatan las crónicas, las marcas permanecieron grabadas en la madera.

    Años después ocurrió algo inesperado.

    En lugar de destruir aquel suelo o esconderlo, las tablas fueron retiradas y llevadas a varios templos de Kioto.
    Allí se reutilizaron como techos.

    No para decorar.

    No para glorificar la violencia.

    Sino como memoria.

    Los monjes y responsables de los templos consideraron que aquellas marcas representaban el sacrificio de hombres que habían entregado su vida en uno de los episodios más decisivos del Japón feudal.
    Elevar el suelo al techo tenía un significado simbólico profundo: las huellas de los muertos quedarían por encima de quienes entraran a rezar, como recordatorio permanente del coste humano de la guerra y del poder.

    Todavía hoy pueden verse en templos como Yōgen-in o Genkō-an.

    Y lo impactante no es solo pensar que esas manchas llevan más de cuatro siglos allí.

    Es entender la mentalidad detrás de la decisión.

    En muchos lugares del mundo, escenarios así habrían sido ocultados, limpiados o borrados con el tiempo.
    En Japón hicieron lo contrario: transformaron un lugar marcado por la muerte en un espacio de contemplación.

    Convirtieron un suelo de batalla en un techo para la memoria.

    Y quizá ahí está la parte más poderosa de esta historia.

    Porque esos techos no fueron hechos para impresionar turistas ni alimentar leyendas oscuras. Fueron creados para obligar a recordar.

    Para que nadie olvidara que detrás de la unificación de Japón hubo sacrificios reales, cuerpos reales y personas que sabían que iban a morir cuando decidieron quedarse.

    Hay algo profundamente humano en eso.

    La idea de que algunas heridas históricas no deben desaparecer bajo capas de pintura nueva, sino permanecer visibles aunque sea en silencio.

    Sobre todo porque el silencio, a veces, también cuenta historias.

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    #historia #japon #samurais #kioto #curiosidades #historiaantigua #templos #culturajaponesa #tokugawa #samurai #arquitectura #memoriahistorica

  8. La #UniónEuropea y #Japón son ahora compañeros en la defensa planetaria contra asteroides: La #ESA y la #JAXA firmaron un acuerdo de cooperación para profundizar la colaboración en la defensa planetaria, reafirmando su independencia espacial | @WIRED, 11.05.2026 #dossierUE links.uv.es/a13WbXI

  9. La marca japonesa de patatas fritas Calbee anuncia que hará las bolsas en blanco y negro por el alto precio de los derivados del #petróleo necesarios para producirlas en color. Es una ingeniosa maniobra de ‘#marketing’ en un mercado —el de los aperitivos japoneses— EXTREMADAMENTE sensible a las variaciones de precio
    #Japón🇯🇵 #alimentación #economía #noticias english.kyodonews.net/articles

  10. Japon : de nouveaux missiles à longue portée rapprochent Washington et Pékin d’un éventuel conflit
    les-crises.fr/japon-de-nouveau
    À la veille du sommet Trump-Xi, Tokyo prend des mesures qui pourraient attiser les tensions entre les deux puissances. Source : Responsible Statecraft, Pavel DevyatkinTraduit par les lecteurs du site Les-Crises À l’approche du sommet américano-chinois le plus crucial depuis des années, le déploiement par le Japon de nouveaux missiles à longue portée provoque la […]
    #Politique #Géopolitique #Chine #Japon #Usa

  11. #boycott #Biennale de #Venise
    lemonde.fr/culture/article/202
    Une douzaine de pavillons, dont ceux de la #Belgique, des #PaysBas, de l’#Autriche, du #Japon #Espagne #Corée du Sud, ont fermé totalement ou partiellement, tandis que d’autres se sont joints au mouvement par solidarité. L’Alliance #ArtNotGenocide a appelé à l’exclusion d’Israël de l’événement

  12. #boycott #Biennale de #Venise
    lemonde.fr/culture/article/202
    Une douzaine de pavillons, dont ceux de la #Belgique, des #PaysBas, de l’#Autriche, du #Japon #Espagne #Corée du Sud, ont fermé totalement ou partiellement, tandis que d’autres se sont joints au mouvement par solidarité. L’Alliance #ArtNotGenocide a appelé à l’exclusion d’Israël de l’événement

  13. #boycott #Biennale de #Venise
    lemonde.fr/culture/article/202
    Une douzaine de pavillons, dont ceux de la #Belgique, des #PaysBas, de l’#Autriche, du #Japon #Espagne #Corée du Sud, ont fermé totalement ou partiellement, tandis que d’autres se sont joints au mouvement par solidarité. L’Alliance #ArtNotGenocide a appelé à l’exclusion d’Israël de l’événement

  14. #boycott #Biennale de #Venise
    lemonde.fr/culture/article/202
    Une douzaine de pavillons, dont ceux de la #Belgique, des #PaysBas, de l’#Autriche, du #Japon #Espagne #Corée du Sud, ont fermé totalement ou partiellement, tandis que d’autres se sont joints au mouvement par solidarité. L’Alliance #ArtNotGenocide a appelé à l’exclusion d’Israël de l’événement

  15. #boycott #Biennale de #Venise
    lemonde.fr/culture/article/202
    Une douzaine de pavillons, dont ceux de la #Belgique, des #PaysBas, de l’#Autriche, du #Japon #Espagne #Corée du Sud, ont fermé totalement ou partiellement, tandis que d’autres se sont joints au mouvement par solidarité. L’Alliance #ArtNotGenocide a appelé à l’exclusion d’Israël de l’événement

  16. SIGUE ⬇️

    Muchísima gente veía a Sada Abe no solo como una asesina, sino también como una figura extraña que desafiaba la imagen tradicional de la mujer japonesa de la época. Había personas horrorizadas… pero también otras fascinadas por aquella mujer que hablaba sin vergüenza sobre deseo sexual, obsesión y posesión amorosa en un Japón todavía muy conservador.

    Finalmente fue condenada por homicidio y mutilación de cadáver.

    La sentencia fue relativamente reducida: seis años de prisión.

    Y aquí viene otro giro sorprendente.

    En 1941, antes de cumplir toda la condena, recibió una amnistía imperial concedida con motivo del aniversario del emperador Hirohito (el emperador Showa).
    Salió de prisión y trató de rehacer su vida usando otros nombres.

    Durante años trabajó discretamente en hostelería y pequeños negocios.
    También concedió entrevistas y llegó a escribir una autobiografía contando su versión de la historia.
    Con el tiempo se convirtió casi en una figura de culto en Japón.

    Porque el país nunca terminó de olvidar el caso.

    Se hicieron novelas, obras de teatro, canciones y películas inspiradas en ella.
    La más famosa es probablemente "El imperio de los sentidos", dirigida por Nagisa Oshima en 1976, basada directamente en el caso y todavía considerada una de las películas más polémicas de la historia del cine japonés por sus escenas sexuales explícitas.

    Lo curioso es que Sada Abe terminó desapareciendo casi por completo de la vida pública en los años 70.

    Y desde entonces su final sigue siendo un misterio.

    Algunas versiones dicen que murió sola y discretamente.
    Otras aseguran que cambió de identidad y vivió en silencio hasta muy anciana.
    Nunca quedó del todo claro.

    Quizá por eso el caso sigue fascinando tanto.

    Porque no encaja fácilmente en una sola explicación.

    No fue simplemente un crimen pasional cualquiera.
    Tocaba temas que el Japón de preguerra apenas sabía cómo manejar públicamente: deseo femenino, dependencia emocional, obsesión sexual, posesión y violencia íntima.

    Y detrás del escándalo había también una mujer profundamente marcada por trauma, abandono y relaciones destructivas.

    Eso no convierte a Sada Abe en víctima inocente.

    Pero tampoco permite reducir toda la historia a un simple titular morboso.

    Porque lo que realmente aterrorizó a mucha gente en 1936 no fue solo el crimen.

    Fue descubrir hasta dónde puede llegar una obsesión cuando el amor deja de parecerse al amor.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtu.be/hcf3DIO_70g

    #sadaabe #japón #historiareal #crimenreal #historias #tokio #truecrime #años30 #curiosidades #culturajaponesa #casoreal #historia #ecosdelpasado