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¿Sabían que la imagen de la bruja con nariz aguileña, verrugas y la cara verde no tiene nada que ver con las verdaderas brujas sino con una campaña de desprestigio y un invento de cine?
El mito impuesto sobre la imagen de la bruja
Hace muchos años, las mujeres que conocían los ciclos de la naturaleza, las plantas curativas y los remedios tradicionales eran las sabias y sanadoras a las que las comunidades acudían con respeto. El cambio llegó a finales de la Edad Media y durante los siglos XVI y XVII, cuando las instituciones religiosas como la iglesia y organismos civiles de la época buscaron perseguir y centralizar ese conocimiento. Para infundir miedo y quitarles el respaldo del pueblo, la propaganda de los primeros panfletos impresos inventó una caricatura grotesca. Bajo la lógica de ese tiempo de que la fealdad física reflejaba el mal, les dibujaron narices exageradas y ganchudas para endurecer sus rostros, y transformaron lunares o marcas comunes de la piel en supuestas "señales malignas", que los cuentos infantiles convirtieron en verrugas.
Por otro lado, el color verde de la piel es una invención puramente moderna que no existió jamás en los registros históricos ni en las antiguas creencias. Esta idea nació en 1939 con la película de El mago de Oz. En el libro original el personaje no tenía ese tono de piel, pero los productores de cine querían lucir en la gran pantalla una tecnología nueva y muy costosa llamada Technicolor. Al pintar a la actriz de un verde encendido para que contrastara fuertemente con su vestimenta negra, causaron un impacto tan grande en la audiencia que la cultura popular terminó adoptando ese truco publicitario como un estándar falso para representar la maldad, convirtiéndose en un estereotipo altamente ofensivo para la comunidad pagana y los practicantes reales de brujería.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
Alt text via @altbot y @TeLoDescribot
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¿Sabían que la imagen de la bruja con nariz aguileña, verrugas y la cara verde no tiene nada que ver con las verdaderas brujas sino con una campaña de desprestigio y un invento de cine?
El mito impuesto sobre la imagen de la bruja
Hace muchos años, las mujeres que conocían los ciclos de la naturaleza, las plantas curativas y los remedios tradicionales eran las sabias y sanadoras a las que las comunidades acudían con respeto. El cambio llegó a finales de la Edad Media y durante los siglos XVI y XVII, cuando las instituciones religiosas como la iglesia y organismos civiles de la época buscaron perseguir y centralizar ese conocimiento. Para infundir miedo y quitarles el respaldo del pueblo, la propaganda de los primeros panfletos impresos inventó una caricatura grotesca. Bajo la lógica de ese tiempo de que la fealdad física reflejaba el mal, les dibujaron narices exageradas y ganchudas para endurecer sus rostros, y transformaron lunares o marcas comunes de la piel en supuestas "señales malignas", que los cuentos infantiles convirtieron en verrugas.
Por otro lado, el color verde de la piel es una invención puramente moderna que no existió jamás en los registros históricos ni en las antiguas creencias. Esta idea nació en 1939 con la película de El mago de Oz. En el libro original el personaje no tenía ese tono de piel, pero los productores de cine querían lucir en la gran pantalla una tecnología nueva y muy costosa llamada Technicolor. Al pintar a la actriz de un verde encendido para que contrastara fuertemente con su vestimenta negra, causaron un impacto tan grande en la audiencia que la cultura popular terminó adoptando ese truco publicitario como un estándar falso para representar la maldad, convirtiéndose en un estereotipo altamente ofensivo para la comunidad pagana y los practicantes reales de brujería.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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¿Sabían que la imagen de la bruja con nariz aguileña, verrugas y la cara verde no tiene nada que ver con las verdaderas brujas sino con una campaña de desprestigio y un invento de cine?
El mito impuesto sobre la imagen de la bruja
Hace muchos años, las mujeres que conocían los ciclos de la naturaleza, las plantas curativas y los remedios tradicionales eran las sabias y sanadoras a las que las comunidades acudían con respeto. El cambio llegó a finales de la Edad Media y durante los siglos XVI y XVII, cuando las instituciones religiosas como la iglesia y organismos civiles de la época buscaron perseguir y centralizar ese conocimiento. Para infundir miedo y quitarles el respaldo del pueblo, la propaganda de los primeros panfletos impresos inventó una caricatura grotesca. Bajo la lógica de ese tiempo de que la fealdad física reflejaba el mal, les dibujaron narices exageradas y ganchudas para endurecer sus rostros, y transformaron lunares o marcas comunes de la piel en supuestas "señales malignas", que los cuentos infantiles convirtieron en verrugas.
Por otro lado, el color verde de la piel es una invención puramente moderna que no existió jamás en los registros históricos ni en las antiguas creencias. Esta idea nació en 1939 con la película de El mago de Oz. En el libro original el personaje no tenía ese tono de piel, pero los productores de cine querían lucir en la gran pantalla una tecnología nueva y muy costosa llamada Technicolor. Al pintar a la actriz de un verde encendido para que contrastara fuertemente con su vestimenta negra, causaron un impacto tan grande en la audiencia que la cultura popular terminó adoptando ese truco publicitario como un estándar falso para representar la maldad, convirtiéndose en un estereotipo altamente ofensivo para la comunidad pagana y los practicantes reales de brujería.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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¿Sabían que la imagen de la bruja con nariz aguileña, verrugas y la cara verde no tiene nada que ver con las verdaderas brujas sino con una campaña de desprestigio y un invento de cine?
El mito impuesto sobre la imagen de la bruja
Hace muchos años, las mujeres que conocían los ciclos de la naturaleza, las plantas curativas y los remedios tradicionales eran las sabias y sanadoras a las que las comunidades acudían con respeto. El cambio llegó a finales de la Edad Media y durante los siglos XVI y XVII, cuando las instituciones religiosas como la iglesia y organismos civiles de la época buscaron perseguir y centralizar ese conocimiento. Para infundir miedo y quitarles el respaldo del pueblo, la propaganda de los primeros panfletos impresos inventó una caricatura grotesca. Bajo la lógica de ese tiempo de que la fealdad física reflejaba el mal, les dibujaron narices exageradas y ganchudas para endurecer sus rostros, y transformaron lunares o marcas comunes de la piel en supuestas "señales malignas", que los cuentos infantiles convirtieron en verrugas.
Por otro lado, el color verde de la piel es una invención puramente moderna que no existió jamás en los registros históricos ni en las antiguas creencias. Esta idea nació en 1939 con la película de El mago de Oz. En el libro original el personaje no tenía ese tono de piel, pero los productores de cine querían lucir en la gran pantalla una tecnología nueva y muy costosa llamada Technicolor. Al pintar a la actriz de un verde encendido para que contrastara fuertemente con su vestimenta negra, causaron un impacto tan grande en la audiencia que la cultura popular terminó adoptando ese truco publicitario como un estándar falso para representar la maldad, convirtiéndose en un estereotipo altamente ofensivo para la comunidad pagana y los practicantes reales de brujería.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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