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#kafka — Public Fediverse posts

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  1. Löytyy ihan uutta syvyyttä Kafkan Muodonmuutoksen lukemiseen kun on päivän makoillut ensin selällään kuumeisena ja nivelkivuissa. Vielä en tosin juoksentele seinillä 😅 🪲

    #kirjamastodon #kafka

  2. Löytyy ihan uutta syvyyttä Kafkan Muodonmuutoksen lukemiseen kun on päivän makoillut ensin selällään kuumeisena ja nivelkivuissa. Vielä en tosin juoksentele seinillä 😅 🪲

    #kirjamastodon #kafka

  3. Löytyy ihan uutta syvyyttä Kafkan Muodonmuutoksen lukemiseen kun on päivän makoillut ensin selällään kuumeisena ja nivelkivuissa. Vielä en tosin juoksentele seinillä 😅 🪲

    #kirjamastodon #kafka

  4. Löytyy ihan uutta syvyyttä Kafkan Muodonmuutoksen lukemiseen kun on päivän makoillut ensin selällään kuumeisena ja nivelkivuissa. Vielä en tosin juoksentele seinillä 😅 🪲

    #kirjamastodon #kafka

  5. Cobradores, de Raymond Carver: el relato más kafkiano del realismo sucio

    Foto: Unsplash

    Sigo leyendo ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, el primer libro de relatos de Raymond Carver, y me he encontrado con «Cobradores», que es distinto a casi todo lo demás del volumen. Aquí no hay un matrimonio deshaciéndose en la cocina. Hay un hombre solo en una casa y alguien llamando a la puerta.

    Un hombre en paro y alguien llamando a la puerta

    El narrador está sin trabajo. Lleva días esperando una carta que le confirme un empleo, y mientras tanto no hace nada, tumbado, escuchando. Llaman a la puerta. Es un vendedor, Aubrey Bell, que anuncia que la señora Slater ha ganado en un sorteo una limpieza de alfombras gratuita.

    El narrador le dice que la señora Slater no está. Y aquí empieza lo raro: nunca dice si él es el señor Slater. No lo confirma, no lo niega, deja la pregunta sin respuesta durante todo el relato. Bell entra igualmente. Y una vez dentro, ya no se va.

    La aspiradora, el colchón y lo que sale de dentro

    Lo que sigue es una demostración comercial que se alarga hasta hacerse insoportable. Bell aspira la casa mientras habla de cosas que no vienen a cuento, tranquilo, como si tuviera todo el tiempo del mundo y todo el derecho a estar ahí. En un momento aspira el colchón y le enseña al narrador lo que ha sacado de dentro: la suciedad y los restos de piel muerta acumulados en la cama donde duerme.

    Es una escena doméstica y a la vez profundamente violenta, aunque nadie levante la voz. Un desconocido está sacando a la vista lo que este hombre tiene debajo, literalmente, y el hombre lo mira sin moverse. No lo echa. No dice que no quiere la aspiradora. No dice casi nada.

    Foto: Unsplash

    Por qué esto es Kafka con moqueta

    Este relato funciona con la misma mecánica que Kafka, aunque el decorado sea una casa cualquiera de la América de los setenta y no un tribunal.

    Primero, el intruso con autoridad inexplicable. Bell entra amparado en un trámite absurdo, un sorteo que nadie recuerda haber jugado, y ese papeleo mínimo le basta para ocupar la casa. Es exactamente lo que hacen los guardias que despiertan a Josef K. en El proceso: llegan a su habitación, se instalan, y la explicación de por qué pueden hacerlo nunca llega.

    Segundo, la pasividad del protagonista. En Kafka nadie da un puñetazo en la mesa. Se discute, se pregunta, se colabora con el procedimiento. Aquí igual: el narrador podría cerrar la puerta en cualquier momento y no lo hace.

    Y tercero, la identidad que se disuelve. Josef K. es una inicial. El narrador de Carver es un hombre que no llega a decir su nombre en su propia casa. Cuando alguien pierde el trabajo y espera una carta que decida por él, deja de tener nombre y pasa a ser un caso pendiente.

    La carta

    El final es lo mejor y no lo voy a destripar del todo, pero tiene que ver con esa carta que el narrador lleva todo el relato esperando. Carver no explica nada, no cierra nada y no le da al lector la escena que estaría pidiendo. Se limita a colocar el objeto en el sitio equivocado y a irse.

    Ahí está la diferencia con Kafka, por cierto. Kafka construye un mundo entero con sus reglas absurdas. Carver no construye nada: coge una tarde normal, mete a un vendedor dentro y deja que la cosa se pudra sola. El resultado es igual de opresivo con la mitad de los medios.

    Si os interesa este libro, escribí una entrada general sobre la colección entera, y también sobre «Vecinos», que es el otro relato del volumen donde alguien acaba dentro de una casa que no es la suya. Del Carver más tardío hablé hace poco en «Desde donde llamo».

    ¿Veis vosotros también ese parentesco entre Carver y Kafka, o os parece que fuerzo la comparación? Decídmelo en los comentarios, que este es de los temas que me pueden tener discutiendo un rato largo. Y si queréis lo que voy leyendo y pensando entre entrada y entrada, ando en Substack con notas más cortas que no llegan al blog.

    #booklovers #bookreview #bookstodon #cobradores #Cuentos #Kafka #lectura #leer #libros #Literatura #raymondcarver #realismosucio #relatocorto
  6. Cobradores, de Raymond Carver: el relato más kafkiano del realismo sucio

    Foto: Unsplash

    Sigo leyendo ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, el primer libro de relatos de Raymond Carver, y me he encontrado con «Cobradores», que es distinto a casi todo lo demás del volumen. Aquí no hay un matrimonio deshaciéndose en la cocina. Hay un hombre solo en una casa y alguien llamando a la puerta.

    Un hombre en paro y alguien llamando a la puerta

    El narrador está sin trabajo. Lleva días esperando una carta que le confirme un empleo, y mientras tanto no hace nada, tumbado, escuchando. Llaman a la puerta. Es un vendedor, Aubrey Bell, que anuncia que la señora Slater ha ganado en un sorteo una limpieza de alfombras gratuita.

    El narrador le dice que la señora Slater no está. Y aquí empieza lo raro: nunca dice si él es el señor Slater. No lo confirma, no lo niega, deja la pregunta sin respuesta durante todo el relato. Bell entra igualmente. Y una vez dentro, ya no se va.

    La aspiradora, el colchón y lo que sale de dentro

    Lo que sigue es una demostración comercial que se alarga hasta hacerse insoportable. Bell aspira la casa mientras habla de cosas que no vienen a cuento, tranquilo, como si tuviera todo el tiempo del mundo y todo el derecho a estar ahí. En un momento aspira el colchón y le enseña al narrador lo que ha sacado de dentro: la suciedad y los restos de piel muerta acumulados en la cama donde duerme.

    Es una escena doméstica y a la vez profundamente violenta, aunque nadie levante la voz. Un desconocido está sacando a la vista lo que este hombre tiene debajo, literalmente, y el hombre lo mira sin moverse. No lo echa. No dice que no quiere la aspiradora. No dice casi nada.

    Foto: Unsplash

    Por qué esto es Kafka con moqueta

    Este relato funciona con la misma mecánica que Kafka, aunque el decorado sea una casa cualquiera de la América de los setenta y no un tribunal.

    Primero, el intruso con autoridad inexplicable. Bell entra amparado en un trámite absurdo, un sorteo que nadie recuerda haber jugado, y ese papeleo mínimo le basta para ocupar la casa. Es exactamente lo que hacen los guardias que despiertan a Josef K. en El proceso: llegan a su habitación, se instalan, y la explicación de por qué pueden hacerlo nunca llega.

    Segundo, la pasividad del protagonista. En Kafka nadie da un puñetazo en la mesa. Se discute, se pregunta, se colabora con el procedimiento. Aquí igual: el narrador podría cerrar la puerta en cualquier momento y no lo hace.

    Y tercero, la identidad que se disuelve. Josef K. es una inicial. El narrador de Carver es un hombre que no llega a decir su nombre en su propia casa. Cuando alguien pierde el trabajo y espera una carta que decida por él, deja de tener nombre y pasa a ser un caso pendiente.

    La carta

    El final es lo mejor y no lo voy a destripar del todo, pero tiene que ver con esa carta que el narrador lleva todo el relato esperando. Carver no explica nada, no cierra nada y no le da al lector la escena que estaría pidiendo. Se limita a colocar el objeto en el sitio equivocado y a irse.

    Ahí está la diferencia con Kafka, por cierto. Kafka construye un mundo entero con sus reglas absurdas. Carver no construye nada: coge una tarde normal, mete a un vendedor dentro y deja que la cosa se pudra sola. El resultado es igual de opresivo con la mitad de los medios.

    Si os interesa este libro, escribí una entrada general sobre la colección entera, y también sobre «Vecinos», que es el otro relato del volumen donde alguien acaba dentro de una casa que no es la suya. Del Carver más tardío hablé hace poco en «Desde donde llamo».

    ¿Veis vosotros también ese parentesco entre Carver y Kafka, o os parece que fuerzo la comparación? Decídmelo en los comentarios, que este es de los temas que me pueden tener discutiendo un rato largo. Y si queréis lo que voy leyendo y pensando entre entrada y entrada, ando en Substack con notas más cortas que no llegan al blog.

    #booklovers #bookreview #bookstodon #cobradores #Cuentos #Kafka #lectura #leer #libros #Literatura #raymondcarver #realismosucio #relatocorto
  7. Cobradores, de Raymond Carver: el relato más kafkiano del realismo sucio

    Foto: Unsplash

    Sigo leyendo ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, el primer libro de relatos de Raymond Carver, y me he encontrado con «Cobradores», que es distinto a casi todo lo demás del volumen. Aquí no hay un matrimonio deshaciéndose en la cocina. Hay un hombre solo en una casa y alguien llamando a la puerta.

    Un hombre en paro y alguien llamando a la puerta

    El narrador está sin trabajo. Lleva días esperando una carta que le confirme un empleo, y mientras tanto no hace nada, tumbado, escuchando. Llaman a la puerta. Es un vendedor, Aubrey Bell, que anuncia que la señora Slater ha ganado en un sorteo una limpieza de alfombras gratuita.

    El narrador le dice que la señora Slater no está. Y aquí empieza lo raro: nunca dice si él es el señor Slater. No lo confirma, no lo niega, deja la pregunta sin respuesta durante todo el relato. Bell entra igualmente. Y una vez dentro, ya no se va.

    La aspiradora, el colchón y lo que sale de dentro

    Lo que sigue es una demostración comercial que se alarga hasta hacerse insoportable. Bell aspira la casa mientras habla de cosas que no vienen a cuento, tranquilo, como si tuviera todo el tiempo del mundo y todo el derecho a estar ahí. En un momento aspira el colchón y le enseña al narrador lo que ha sacado de dentro: la suciedad y los restos de piel muerta acumulados en la cama donde duerme.

    Es una escena doméstica y a la vez profundamente violenta, aunque nadie levante la voz. Un desconocido está sacando a la vista lo que este hombre tiene debajo, literalmente, y el hombre lo mira sin moverse. No lo echa. No dice que no quiere la aspiradora. No dice casi nada.

    Foto: Unsplash

    Por qué esto es Kafka con moqueta

    Este relato funciona con la misma mecánica que Kafka, aunque el decorado sea una casa cualquiera de la América de los setenta y no un tribunal.

    Primero, el intruso con autoridad inexplicable. Bell entra amparado en un trámite absurdo, un sorteo que nadie recuerda haber jugado, y ese papeleo mínimo le basta para ocupar la casa. Es exactamente lo que hacen los guardias que despiertan a Josef K. en El proceso: llegan a su habitación, se instalan, y la explicación de por qué pueden hacerlo nunca llega.

    Segundo, la pasividad del protagonista. En Kafka nadie da un puñetazo en la mesa. Se discute, se pregunta, se colabora con el procedimiento. Aquí igual: el narrador podría cerrar la puerta en cualquier momento y no lo hace.

    Y tercero, la identidad que se disuelve. Josef K. es una inicial. El narrador de Carver es un hombre que no llega a decir su nombre en su propia casa. Cuando alguien pierde el trabajo y espera una carta que decida por él, deja de tener nombre y pasa a ser un caso pendiente.

    La carta

    El final es lo mejor y no lo voy a destripar del todo, pero tiene que ver con esa carta que el narrador lleva todo el relato esperando. Carver no explica nada, no cierra nada y no le da al lector la escena que estaría pidiendo. Se limita a colocar el objeto en el sitio equivocado y a irse.

    Ahí está la diferencia con Kafka, por cierto. Kafka construye un mundo entero con sus reglas absurdas. Carver no construye nada: coge una tarde normal, mete a un vendedor dentro y deja que la cosa se pudra sola. El resultado es igual de opresivo con la mitad de los medios.

    Si os interesa este libro, escribí una entrada general sobre la colección entera, y también sobre «Vecinos», que es el otro relato del volumen donde alguien acaba dentro de una casa que no es la suya. Del Carver más tardío hablé hace poco en «Desde donde llamo».

    ¿Veis vosotros también ese parentesco entre Carver y Kafka, o os parece que fuerzo la comparación? Decídmelo en los comentarios, que este es de los temas que me pueden tener discutiendo un rato largo. Y si queréis lo que voy leyendo y pensando entre entrada y entrada, ando en Substack con notas más cortas que no llegan al blog.

    #booklovers #bookreview #bookstodon #cobradores #Cuentos #Kafka #lectura #leer #libros #Literatura #raymondcarver #realismosucio #relatocorto
  8. Cobradores, de Raymond Carver: el relato más kafkiano del realismo sucio

    Foto: Unsplash

    Sigo leyendo ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, el primer libro de relatos de Raymond Carver, y me he encontrado con «Cobradores», que es distinto a casi todo lo demás del volumen. Aquí no hay un matrimonio deshaciéndose en la cocina. Hay un hombre solo en una casa y alguien llamando a la puerta.

    Un hombre en paro y alguien llamando a la puerta

    El narrador está sin trabajo. Lleva días esperando una carta que le confirme un empleo, y mientras tanto no hace nada, tumbado, escuchando. Llaman a la puerta. Es un vendedor, Aubrey Bell, que anuncia que la señora Slater ha ganado en un sorteo una limpieza de alfombras gratuita.

    El narrador le dice que la señora Slater no está. Y aquí empieza lo raro: nunca dice si él es el señor Slater. No lo confirma, no lo niega, deja la pregunta sin respuesta durante todo el relato. Bell entra igualmente. Y una vez dentro, ya no se va.

    La aspiradora, el colchón y lo que sale de dentro

    Lo que sigue es una demostración comercial que se alarga hasta hacerse insoportable. Bell aspira la casa mientras habla de cosas que no vienen a cuento, tranquilo, como si tuviera todo el tiempo del mundo y todo el derecho a estar ahí. En un momento aspira el colchón y le enseña al narrador lo que ha sacado de dentro: la suciedad y los restos de piel muerta acumulados en la cama donde duerme.

    Es una escena doméstica y a la vez profundamente violenta, aunque nadie levante la voz. Un desconocido está sacando a la vista lo que este hombre tiene debajo, literalmente, y el hombre lo mira sin moverse. No lo echa. No dice que no quiere la aspiradora. No dice casi nada.

    Foto: Unsplash

    Por qué esto es Kafka con moqueta

    Este relato funciona con la misma mecánica que Kafka, aunque el decorado sea una casa cualquiera de la América de los setenta y no un tribunal.

    Primero, el intruso con autoridad inexplicable. Bell entra amparado en un trámite absurdo, un sorteo que nadie recuerda haber jugado, y ese papeleo mínimo le basta para ocupar la casa. Es exactamente lo que hacen los guardias que despiertan a Josef K. en El proceso: llegan a su habitación, se instalan, y la explicación de por qué pueden hacerlo nunca llega.

    Segundo, la pasividad del protagonista. En Kafka nadie da un puñetazo en la mesa. Se discute, se pregunta, se colabora con el procedimiento. Aquí igual: el narrador podría cerrar la puerta en cualquier momento y no lo hace.

    Y tercero, la identidad que se disuelve. Josef K. es una inicial. El narrador de Carver es un hombre que no llega a decir su nombre en su propia casa. Cuando alguien pierde el trabajo y espera una carta que decida por él, deja de tener nombre y pasa a ser un caso pendiente.

    La carta

    El final es lo mejor y no lo voy a destripar del todo, pero tiene que ver con esa carta que el narrador lleva todo el relato esperando. Carver no explica nada, no cierra nada y no le da al lector la escena que estaría pidiendo. Se limita a colocar el objeto en el sitio equivocado y a irse.

    Ahí está la diferencia con Kafka, por cierto. Kafka construye un mundo entero con sus reglas absurdas. Carver no construye nada: coge una tarde normal, mete a un vendedor dentro y deja que la cosa se pudra sola. El resultado es igual de opresivo con la mitad de los medios.

    Si os interesa este libro, escribí una entrada general sobre la colección entera, y también sobre «Vecinos», que es el otro relato del volumen donde alguien acaba dentro de una casa que no es la suya. Del Carver más tardío hablé hace poco en «Desde donde llamo».

    ¿Veis vosotros también ese parentesco entre Carver y Kafka, o os parece que fuerzo la comparación? Decídmelo en los comentarios, que este es de los temas que me pueden tener discutiendo un rato largo. Y si queréis lo que voy leyendo y pensando entre entrada y entrada, ando en Substack con notas más cortas que no llegan al blog.

    #booklovers #bookreview #bookstodon #cobradores #Cuentos #Kafka #lectura #leer #libros #Literatura #raymondcarver #realismosucio #relatocorto
  9. Cobradores, de Raymond Carver: el relato más kafkiano del realismo sucio

    Foto: Unsplash

    Sigo leyendo ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, el primer libro de relatos de Raymond Carver, y me he encontrado con «Cobradores», que es distinto a casi todo lo demás del volumen. Aquí no hay un matrimonio deshaciéndose en la cocina. Hay un hombre solo en una casa y alguien llamando a la puerta.

    Un hombre en paro y alguien llamando a la puerta

    El narrador está sin trabajo. Lleva días esperando una carta que le confirme un empleo, y mientras tanto no hace nada, tumbado, escuchando. Llaman a la puerta. Es un vendedor, Aubrey Bell, que anuncia que la señora Slater ha ganado en un sorteo una limpieza de alfombras gratuita.

    El narrador le dice que la señora Slater no está. Y aquí empieza lo raro: nunca dice si él es el señor Slater. No lo confirma, no lo niega, deja la pregunta sin respuesta durante todo el relato. Bell entra igualmente. Y una vez dentro, ya no se va.

    La aspiradora, el colchón y lo que sale de dentro

    Lo que sigue es una demostración comercial que se alarga hasta hacerse insoportable. Bell aspira la casa mientras habla de cosas que no vienen a cuento, tranquilo, como si tuviera todo el tiempo del mundo y todo el derecho a estar ahí. En un momento aspira el colchón y le enseña al narrador lo que ha sacado de dentro: la suciedad y los restos de piel muerta acumulados en la cama donde duerme.

    Es una escena doméstica y a la vez profundamente violenta, aunque nadie levante la voz. Un desconocido está sacando a la vista lo que este hombre tiene debajo, literalmente, y el hombre lo mira sin moverse. No lo echa. No dice que no quiere la aspiradora. No dice casi nada.

    Foto: Unsplash

    Por qué esto es Kafka con moqueta

    Este relato funciona con la misma mecánica que Kafka, aunque el decorado sea una casa cualquiera de la América de los setenta y no un tribunal.

    Primero, el intruso con autoridad inexplicable. Bell entra amparado en un trámite absurdo, un sorteo que nadie recuerda haber jugado, y ese papeleo mínimo le basta para ocupar la casa. Es exactamente lo que hacen los guardias que despiertan a Josef K. en El proceso: llegan a su habitación, se instalan, y la explicación de por qué pueden hacerlo nunca llega.

    Segundo, la pasividad del protagonista. En Kafka nadie da un puñetazo en la mesa. Se discute, se pregunta, se colabora con el procedimiento. Aquí igual: el narrador podría cerrar la puerta en cualquier momento y no lo hace.

    Y tercero, la identidad que se disuelve. Josef K. es una inicial. El narrador de Carver es un hombre que no llega a decir su nombre en su propia casa. Cuando alguien pierde el trabajo y espera una carta que decida por él, deja de tener nombre y pasa a ser un caso pendiente.

    La carta

    El final es lo mejor y no lo voy a destripar del todo, pero tiene que ver con esa carta que el narrador lleva todo el relato esperando. Carver no explica nada, no cierra nada y no le da al lector la escena que estaría pidiendo. Se limita a colocar el objeto en el sitio equivocado y a irse.

    Ahí está la diferencia con Kafka, por cierto. Kafka construye un mundo entero con sus reglas absurdas. Carver no construye nada: coge una tarde normal, mete a un vendedor dentro y deja que la cosa se pudra sola. El resultado es igual de opresivo con la mitad de los medios.

    Si os interesa este libro, escribí una entrada general sobre la colección entera, y también sobre «Vecinos», que es el otro relato del volumen donde alguien acaba dentro de una casa que no es la suya. Del Carver más tardío hablé hace poco en «Desde donde llamo».

    ¿Veis vosotros también ese parentesco entre Carver y Kafka, o os parece que fuerzo la comparación? Decídmelo en los comentarios, que este es de los temas que me pueden tener discutiendo un rato largo. Y si queréis lo que voy leyendo y pensando entre entrada y entrada, ando en Substack con notas más cortas que no llegan al blog.

    #booklovers #bookreview #bookstodon #cobradores #Cuentos #Kafka #lectura #leer #libros #Literatura #raymondcarver #realismosucio #relatocorto
  10. Kafka Consumer в тестовой автоматизации: архитектурный разбор

    Привет, Хабр! На связи Егор Лаптев — QA Fullstack Java в SENSE на проекте крупного российского банка. End-to-end тесты UI проверяют только то, что видно на экране: кнопка нажалась, форма открылась, данные отобразились. Но в распределённых системах значительная часть бизнес-логики уходит за кадр — в асинхронные события, которые летят через Kafka. Если событие не дошло до топика или пришло с неверным payload, пользователь этого не увидит, а бизнес-процесс сломается. В этой статье расскажу, как мы научились проверять Kafka-события прямо в автотестах — без Kafka UI, kcat и обёрточных сервисов, одной зависимостью и так, чтобы это работало в корпоративной сети с SSL. Покажу архитектуру коннектора, разберу три основных проблемы (SSL-сертификаты, конфликты consumer group и асинхронные тайминги), и поделюсь моделью работы инженера в связке с AI-агентом. Кому будет полезно: QA-инженерам и специалистам по автоматизации, которые тестируют распределённые системы и хотят проверять Kafka-события прямо в автотестах; и инженерам, которым интересна практическая модель работы в связке с AI-агентом — как она ускоряет разработку тестовой инфраструктуры.

    habr.com/ru/companies/it_sense

    #kafka #kafka_consumer #kafka_в_тестировании #qa_automation #sasl #асинхронное_тестирование #aiагенты #allure #consumer_group #распределенные_системы

  11. A quotation from Kafka

    Writing is a sweet and marvelous reward, but a reward for what? In the course of the night it became clear to me, as plain as a children’s show-and-tell lesson, that it is a reward for serving the devil. This descent down to the dark powers, this unleashing of ghosts by nature bound, these questionable embraces and whatever else may be going on down there, none of it remembered as one writes stories in the sunlight up above. Perhaps there are also different ways of writing, but I only know this one; at night, when fear keeps me from sleeping, I only know this one.

    Franz Kafka (1883-1924) Czech-Austrian Jewish writer
    Letter (1922-07-05) to Max Brod

    More info about this quote: wist.info/kafka-franz/79871/

    #quote #quotes #quotation #qotd #kafka #franzkafka #creativity #damnation #devil #fear #impetus #muse #writing

  12. [Перевод] MySQL в Uber

    Как поддерживать свыше 2300 кластеров MySQL без заметных простоев? В Uber это решают разделением на плоскости данных, управления и обнаружения и строгим приведением фактического состояния к desired state. В материале — анатомия control plane (Odin, Cadence, контроллер с правилами), как устроены плавные и аварийные переключения primary, замена узлов и онлайн-изменения схемы; как discovery на etcd и реверс-прокси даёт стабильный VIP; как наблюдаемость, CDC (Storagetapper→Kafka→Hive) и бэкапы закрывают эксплуатацию. ФВ фокусе — инженерные решения, которые позволяют удерживать 99,99% доступности без ручной магии. К архитектуре

    habr.com/ru/companies/otus/art

    #кластер_MySQL #плоскость_управления #алансировка_нагрузки #наблюдаемость #CDC #kafka #Cadence #etcd

  13. Опыт разработки сервиса отправки сообщений в Apache Kafka с использованием SASL/Kerberos и Avro Schema Registry

    По техзаданию необходимо было создать сервис, который в зависимости от топика, отправлял бы сообщения или на один инстанс Kafka (строку, с простой авторизацией с помощью SSL), или на другой, но уже с сериализацией и авторизацией через Kerberos.

    habr.com/ru/articles/819289/

    #kafka #springboot #kerberos #sasl

  14. Развертывание защищенного dev кластера bitnami/kafka в k8s с помощью helm

    Всем привет. На этот раз хотел бы поделиться материалом, связанным непосредственно с devops работой. Недавно возникла потребность раскатить kafka кластер в kubernetes. В ходе развертывания возникло очень много сложностей, встречено множество подводных камней, и, естественно, в большинстве случаев рецепта в интернете найдено не было, поэтому приходилось искать решения самостоятельно методом проб и ошибок. Все, что здесь будет описано это сугубо личный опыт на одном из проектов. Сегодня я расскажу как с нуля раскатить dev контур bitnami/kafka кластера с помощью helm чартов, как обезопасить ваш кластер kafka и какие сложности могут вам встретиться.

    habr.com/ru/articles/803969/

    #kubernetes #helm #k8s #kafka #bitnami #ssl #tls #security #sasl #authentication