🧿 𝑳𝒂𝒓𝒔 𝑱𝒐𝒂𝒄𝒉𝒊𝒎 𝑴𝒊𝒕𝒕𝒂𝒏𝒌: 𝒔𝒂𝒍𝒊𝒐́ 𝒄𝒐𝒓𝒓𝒊𝒆𝒏𝒅𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝒂𝒆𝒓𝒐𝒑𝒖𝒆𝒓𝒕𝒐 𝒚 𝒏𝒐 𝒗𝒐𝒍𝒗𝒊𝒐́ 𝒂 𝒂𝒑𝒂𝒓𝒆𝒄𝒆𝒓 🧿
El 8 de julio de 2014, a las 10:11 de la mañana, las cámaras de seguridad del aeropuerto de Varna, en Bulgaria, grabaron una escena que años después seguiría dando vueltas por internet.
Un joven rubio, vestido con una camiseta amarilla y pantalones cortos, salió corriendo de la terminal como si alguien lo persiguiera.
Cruzó el exterior del aeropuerto, trepó una valla y se perdió entre la vegetación.
No llevaba equipaje.
Tampoco su teléfono, su cartera ni el pasaporte.
Todo se había quedado dentro.
Aquel joven tenía 28 años y se llamaba Lars Joachim Mittank.
Desde ese momento no se ha vuelto a saber nada de él.
Lars había nacido el 9 de febrero de 1986 en Berlín y vivía en el norte de Alemania.
El 30 de junio de 2014 viajó a Bulgaria con cinco amigos para pasar unos días de vacaciones en Golden Sands, una zona turística junto al mar Negro, muy conocida por sus playas, hoteles y vida nocturna.
Los primeros días fueron normales.
Nada hacía pensar que aquel viaje acabaría convirtiéndose en uno de los casos de desaparición más conocidos de internet.
El problema llegó durante una salida nocturna, el 5 de julio.
Lars se vio envuelto en una discusión con otros jóvenes alemanes, al parecer relacionada con el fútbol.
Él era seguidor del Werder Bremen y, según las versiones que reconstruyeron después sus acompañantes, hubo diferencias con aficionados del Bayern de Múnich.
La discusión terminó en una pelea.
Lars contó que varios hombres lo habían atacado y que, después del altercado, recibió un fuerte golpe en el oído izquierdo.
La ficha oficial de búsqueda de la policía alemana confirma que apenas podía oír por ese oído tras la agresión.
En algunos relatos posteriores se habla de cuatro atacantes e incluso de un bate, pero esos detalles no aparecen confirmados en la información policial.
Lo que sí consta es que sufrió una lesión importante y necesitó atención médica.
El 7 de julio acudió a un médico.
Le diagnosticaron una lesión en el tímpano y le recomendaron que no viajara en avión.
También le recetaron un antibiótico, Cefzil 500, cuyo principio activo era cefprozil.
Sus amigos tenían previsto regresar a Alemania y le propusieron quedarse con él, pero Lars les dijo que no hacía falta.
Ellos volvieron a casa y él se quedó en Bulgaria para recuperarse y organizar el viaje de vuelta.
Después de que sus amigos se marcharan, Lars se trasladó a un hotel de Varna, más cerca del aeropuerto.
Fue entonces cuando empezó a llamar repetidamente a su madre, Sandra.
Las conversaciones fueron cada vez más preocupantes.
Le decía que no se sentía seguro, que había hombres que querían hacerle daño y que temía que alguien estuviera intentando robarle o matarlo.
Llegó a pedirle que cancelara sus tarjetas bancarias.
Su madre intentaba tranquilizarlo desde Alemania, pero no podía hacer mucho más que hablar con él y buscar la manera de que regresara.
También se sabe que Lars se comportaba de forma extraña en el hotel.
Las cámaras lo grabaron caminando de un lado a otro, mirando por las ventanas y entrando y saliendo del edificio durante la noche.
En algún momento llegó a esconderse en un ascensor.
No está claro qué había provocado aquel miedo.
¿Seguía preocupado por los hombres con los que se había peleado?
¿Había ocurrido algo más durante las horas que pasó solo?
¿Estaba sufriendo algún problema médico? Nadie ha podido responderlo.
La mañana del 8 de julio Lars llegó al aeropuerto de Varna.
Había conseguido organizar su regreso a Alemania y tenía también una alternativa para viajar en autobús.
Antes de marcharse entró en la consulta médica del aeropuerto para que revisaran de nuevo su oído.
Allí lo atendió el médico Kosta Kostov.
Según el relato que el facultativo ofreció posteriormente, Lars estaba muy nervioso y desconfiaba de la medicación que le habían recetado.
Durante la consulta entró un trabajador de la construcción que estaba realizando tareas en el aeropuerto.
La presencia de aquel hombre pareció alterarlo todavía más.
El médico contó que Lars empezó a temblar y que, de repente, gritó que no quería morir allí y que tenía que salir.
Entonces se levantó y echó a correr.
No se preocupó de recoger sus cosas.
Dejó dentro de la consulta y de la terminal el equipaje, el teléfono y el resto de sus pertenencias.
Las cámaras lo grabaron atravesando el aeropuerto y saliendo al exterior a toda velocidad.
Después saltó una valla y se adentró en una zona de campo cercana.
Algunas reconstrucciones hablan de un terreno de vegetación alta y campos de cultivo.
Fue la última vez que se tuvo constancia de su paradero.
La desaparición provocó una búsqueda en la zona del aeropuerto y sus alrededores.
La policía búlgara y las autoridades alemanas participaron en las investigaciones.
Se utilizaron perros rastreadores y se revisaron posibles pistas, pero no apareció ningún rastro que permitiera saber hacia dónde había ido.
Su madre no dejó de buscarlo.
Sandra Mittank difundió fotografías, concedió entrevistas y pidió ayuda públicamente.
También se investigaron posibles avistamientos en distintos países, pero ninguno pudo confirmarse.
Con el paso del tiempo surgieron varias explicaciones posibles.
Una de ellas apunta a que la agresión pudo haberle provocado algo más que una lesión en el oído, quizá un traumatismo que afectara a su comportamiento.
Otra posibilidad es que estuviera atravesando un episodio de paranoia o una crisis psicológica.
También se ha hablado de una posible reacción a la medicación, aunque nunca se ha demostrado que el antibiótico fuera responsable de lo ocurrido.
Y, por supuesto, está la posibilidad de que realmente creyera que alguien iba a hacerle daño y huyera por miedo.
Pero tampoco hay pruebas de que alguien lo estuviera persiguiendo aquel día.
Lo que no se puede afirmar es que sufriera una enfermedad mental previa: no hay una explicación médica confirmada que permita cerrar el caso.
Las imágenes de Lars corriendo por el aeropuerto se han difundido millones de veces.
Se han publicado vídeos, documentales y reconstrucciones, y su desaparición se ha convertido en uno de esos casos que siguen despertando preguntas cada vez que alguien vuelve a ver la grabación.
Pero detrás de las imágenes hay una familia que lleva más de una década esperando noticias.
Lars tenía 28 años cuando desapareció.
Medía aproximadamente 1,80 metros, era delgado y tenía el pelo rubio oscuro.
La última vez que fue visto llevaba una camiseta amarilla, pantalones cortos oscuros y zapatillas deportivas blancas.
No llegó a subir al avión.
Tampoco tomó el autobús que tenía como alternativa.
No volvió a llamar a su madre ni utilizó su teléfono.
Su ficha de búsqueda continúa publicada por la policía alemana.
Doce años después, sigue sin saberse si Lars consiguió salir de aquella zona, si sufrió algún accidente o si alguien llegó a verlo después de abandonar el aeropuerto.
La grabación termina con un joven alejándose a toda velocidad.
Y ahí se acaba también la última pista confirmada de su vida.
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https://www.youtube.com/watch?v=UH4P6ZYlbGo ➡️ 𝐷𝑜𝑐𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙
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