¿Sabías que la adicción a la adrenalina es un mito?
Mucha gente utiliza la expresión adicto a la adrenalina para describir a quienes practican deportes extremos, manejan a exceso de velocidad o buscan situaciones de peligro constante de forma deliberada. Sin embargo, la ciencia médica demuestra que esta afirmación es falsa. A nivel biológico, nadie se vuelve adicto a la adrenalina por sí sola, ya que esta hormona es una sustancia de estrés puro que el cuerpo libera para encender la alarma de huida o pelea. Su presencia provoca que el corazón se acelere, las manos suden y los músculos se tensen, una combinación de síntomas que en realidad se siente bastante desagradable, tal como ocurre durante un ataque de pánico.
El secreto detrás de esta conducta se encuentra en lo que ocurre un instante después de que el peligro termina. Cuando el cerebro procesa que lograste sobrevivir a la situación extrema, apaga la alerta de inmediato e inunda el sistema con una descarga masiva de dopamina y endorfinas. Este cóctel químico genera una sensación brutal de placer, alivio, euforia y poder absoluto. Las personas que buscan el riesgo de manera constante no están persiguiendo la sustancia del miedo; se han vuelto adictas a la enorme recompensa química que su propia mente les regala como premio por haber salido ilesas de una amenaza.
M. P., MSc. en Psicología Clínica
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