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#montparnasse — Public Fediverse posts

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  1. Une nouvelle axe verte de Paris. La rue du Commadant Mouchotte a été végétalisé et le rendu est assez impressionnant. Elle relie la gare Montparnasse à la place Catalaogne ou le premier forêt urbain avait été créé.

    #paris #paris14 #montparnasse #catalogne #espacesVerts #vegetalisation #greening #urbanisme #urbanism

  2. Une nouvelle axe verte de Paris. La rue du Commadant Mouchotte a été végétalisé et le rendu est assez impressionnant. Elle relie la gare Montparnasse à la place Catalaogne ou le premier forêt urbain avait été créé.

    #paris #paris14 #montparnasse #catalogne #espacesVerts #vegetalisation #greening #urbanisme #urbanism

  3. Une nouvelle axe verte de Paris. La rue du Commadant Mouchotte a été végétalisé et le rendu est assez impressionnant. Elle relie la gare Montparnasse à la place Catalaogne ou le premier forêt urbain avait été créé.

    #paris #paris14 #montparnasse #catalogne #espacesVerts #vegetalisation #greening #urbanisme #urbanism

  4. Une nouvelle axe verte de Paris. La rue du Commadant Mouchotte a été végétalisé et le rendu est assez impressionnant. Elle relie la gare Montparnasse à la place Catalaogne ou le premier forêt urbain avait été créé.

    #paris #paris14 #montparnasse #catalogne #espacesVerts #vegetalisation #greening #urbanisme #urbanism

  5. Une nouvelle axe verte de Paris. La rue du Commadant Mouchotte a été végétalisé et le rendu est assez impressionnant. Elle relie la gare Montparnasse à la place Catalaogne ou le premier forêt urbain avait été créé.

    #paris #paris14 #montparnasse #catalogne #espacesVerts #vegetalisation #greening #urbanisme #urbanism

  6. Paris Catacombs Reopen: Preservation & Safety Upgrades Complete – News and Statistics

    Apr 8, 2026 The Paris Catacombs have reopened to the public following a five-month period of improvement work,…
    #France #FR #Europe #EU #Paris #historicalsite #Montparnasse #ossuary #ParisCatacombs #preservationwork #renovation #reopening #Tourism #undergroundParis
    europesays.com/france/3606/

  7. :stargif: 𝑱𝒆𝒂𝒏𝒏𝒆 𝑯𝒆́𝒃𝒖𝒕𝒆𝒓𝒏𝒆: 𝒆𝒍 𝒔𝒂𝒍𝒕𝒐 𝒂𝒍 𝒗𝒂𝒄𝒊́𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝑴𝒐𝒅𝒊𝒈𝒍𝒊𝒂𝒏𝒊 :stargif:

    La imagen es brutal: una joven de 21 años, embarazada de ocho meses, se arroja desde un quinto piso dos días después de enterrar al hombre al que amaba.
    Durante años se repitió que fue “por amor”.
    Pero reducir la muerte de Jeanne Hébuterne a un gesto romántico es una forma cómoda de no mirar lo que realmente ocurrió.

    Jeanne conoció a Amedeo Modigliani en 1917, en la Académie Colarossi.
    Él tenía 33 años; ella, 19.
    Era estudiante de pintura, discreta, talentosa, con una mirada intensa que hoy reconocemos en muchos retratos de Modigliani.
    Su familia, católica y conservadora, rechazó de inmediato la relación: él era judío, bohemio, enfermo, bebedor, pobre.
    Todo lo que una hija “decente” no debía elegir.

    Jeanne lo eligió igual.

    Se fueron a vivir juntos en el París de Montparnasse, entre talleres fríos, deudas y noches largas.
    Tuvieron una hija en 1918. Modigliani la pintó una y otra vez: rostro ovalado, cuello alargado, ojos sin pupilas.
    La convirtió en icono.
    Pero mientras él avanzaba hacia la posteridad, ella iba quedando en la sombra.
    También pintaba.
    Tenía obra propia.
    Casi nadie la miraba.

    En enero de 1920, Modigliani murió con 35 años, oficialmente de meningitis tuberculosa.
    Llevaba días delirando en una habitación miserable.
    Jeanne estaba allí.
    Lo vio apagarse.
    Y no era solo el compañero sentimental el que moría: era el centro de su mundo.

    Dos días después del funeral —al que él fue despedido como un príncipe de la bohemia— Jeanne regresó a casa de sus padres.
    Allí no encontró refugio, sino tensión.
    Se discutía el futuro de sus hijos, la niña pequeña y el bebé que estaba a punto de nacer.
    En la Francia de 1920, ser madre soltera, sin dinero y sin el “escándalo” de un marido reconocido, era una condena social.
    Y su familia nunca había aprobado esa relación.

    Hay que sumar algo más incómodo: estaba embarazada de ocho meses.
    El cuerpo en ese estado vive una tormenta hormonal intensa.
    A eso se añadió un shock traumático reciente, duelo agudo, agotamiento físico y un aislamiento casi total.
    No tenía estabilidad económica, ni respaldo emocional sólido, ni un horizonte claro.
    Solo reproches y un futuro incierto.

    ¿Fue por amor?
    Sí, probablemente lo amaba profundamente.
    Pero también fue desesperación, desamparo y una sensación de no tener salida.
    Cuando una persona pierde su sostén afectivo y además siente que todo alrededor se derrumba, la mente puede estrecharse hasta ver una sola puerta.

    El 26 de enero de 1920 se lanzó por la ventana del quinto piso.
    Murió ella y murió el hijo que esperaba.

    La diferencia en los entierros es un retrato perfecto de la época.
    Modigliani fue enterrado en Père-Lachaise, acompañado por artistas y admiradores.
    Jeanne fue sepultada en secreto por su familia en el cementerio de Bagneux.
    Silencio, vergüenza, discreción.
    Tuvieron que pasar diez años para que el hermano de Modigliani lograra que trasladaran sus restos junto a los de él.
    Desde 1930 reposan juntos bajo una inscripción que habla de “compañera devota hasta el sacrificio extremo”.

    Pero Jeanne no fue solo compañera.
    Fue pintora.
    Fue una joven que desafió a su entorno y pagó un precio altísimo.
    Y su muerte no debería leerse como un gesto romántico sino como el resultado de una suma letal: duelo, presión social, dependencia afectiva, embarazo avanzado y falta de apoyo.

    La bohemia de Montparnasse nos gusta cuando la vemos en cuadros y fotografías.
    Es más difícil mirarla cuando termina en una ventana abierta y una familia discutiendo qué hacer con los hijos.

    La historia de Jeanne Hébuterne es, en el fondo, la historia de una mujer que quedó atrapada entre el amor, el escándalo y la soledad.
    Y cuando nadie sostuvo esa red, el vacío hizo el resto.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #jeannehebuterne #modigliani #historiadelarte #montparnasse #mujeresenlahistoria #artebohemio #paris1920 #memoriahistorica #pintura #ecosdelpasado

  8. :stargif: 𝑱𝒆𝒂𝒏𝒏𝒆 𝑯𝒆́𝒃𝒖𝒕𝒆𝒓𝒏𝒆: 𝒆𝒍 𝒔𝒂𝒍𝒕𝒐 𝒂𝒍 𝒗𝒂𝒄𝒊́𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝑴𝒐𝒅𝒊𝒈𝒍𝒊𝒂𝒏𝒊 :stargif:

    La imagen es brutal: una joven de 21 años, embarazada de ocho meses, se arroja desde un quinto piso dos días después de enterrar al hombre al que amaba.
    Durante años se repitió que fue “por amor”.
    Pero reducir la muerte de Jeanne Hébuterne a un gesto romántico es una forma cómoda de no mirar lo que realmente ocurrió.

    Jeanne conoció a Amedeo Modigliani en 1917, en la Académie Colarossi.
    Él tenía 33 años; ella, 19.
    Era estudiante de pintura, discreta, talentosa, con una mirada intensa que hoy reconocemos en muchos retratos de Modigliani.
    Su familia, católica y conservadora, rechazó de inmediato la relación: él era judío, bohemio, enfermo, bebedor, pobre.
    Todo lo que una hija “decente” no debía elegir.

    Jeanne lo eligió igual.

    Se fueron a vivir juntos en el París de Montparnasse, entre talleres fríos, deudas y noches largas.
    Tuvieron una hija en 1918. Modigliani la pintó una y otra vez: rostro ovalado, cuello alargado, ojos sin pupilas.
    La convirtió en icono.
    Pero mientras él avanzaba hacia la posteridad, ella iba quedando en la sombra.
    También pintaba.
    Tenía obra propia.
    Casi nadie la miraba.

    En enero de 1920, Modigliani murió con 35 años, oficialmente de meningitis tuberculosa.
    Llevaba días delirando en una habitación miserable.
    Jeanne estaba allí.
    Lo vio apagarse.
    Y no era solo el compañero sentimental el que moría: era el centro de su mundo.

    Dos días después del funeral —al que él fue despedido como un príncipe de la bohemia— Jeanne regresó a casa de sus padres.
    Allí no encontró refugio, sino tensión.
    Se discutía el futuro de sus hijos, la niña pequeña y el bebé que estaba a punto de nacer.
    En la Francia de 1920, ser madre soltera, sin dinero y sin el “escándalo” de un marido reconocido, era una condena social.
    Y su familia nunca había aprobado esa relación.

    Hay que sumar algo más incómodo: estaba embarazada de ocho meses.
    El cuerpo en ese estado vive una tormenta hormonal intensa.
    A eso se añadió un shock traumático reciente, duelo agudo, agotamiento físico y un aislamiento casi total.
    No tenía estabilidad económica, ni respaldo emocional sólido, ni un horizonte claro.
    Solo reproches y un futuro incierto.

    ¿Fue por amor?
    Sí, probablemente lo amaba profundamente.
    Pero también fue desesperación, desamparo y una sensación de no tener salida.
    Cuando una persona pierde su sostén afectivo y además siente que todo alrededor se derrumba, la mente puede estrecharse hasta ver una sola puerta.

    El 26 de enero de 1920 se lanzó por la ventana del quinto piso.
    Murió ella y murió el hijo que esperaba.

    La diferencia en los entierros es un retrato perfecto de la época.
    Modigliani fue enterrado en Père-Lachaise, acompañado por artistas y admiradores.
    Jeanne fue sepultada en secreto por su familia en el cementerio de Bagneux.
    Silencio, vergüenza, discreción.
    Tuvieron que pasar diez años para que el hermano de Modigliani lograra que trasladaran sus restos junto a los de él.
    Desde 1930 reposan juntos bajo una inscripción que habla de “compañera devota hasta el sacrificio extremo”.

    Pero Jeanne no fue solo compañera.
    Fue pintora.
    Fue una joven que desafió a su entorno y pagó un precio altísimo.
    Y su muerte no debería leerse como un gesto romántico sino como el resultado de una suma letal: duelo, presión social, dependencia afectiva, embarazo avanzado y falta de apoyo.

    La bohemia de Montparnasse nos gusta cuando la vemos en cuadros y fotografías.
    Es más difícil mirarla cuando termina en una ventana abierta y una familia discutiendo qué hacer con los hijos.

    La historia de Jeanne Hébuterne es, en el fondo, la historia de una mujer que quedó atrapada entre el amor, el escándalo y la soledad.
    Y cuando nadie sostuvo esa red, el vacío hizo el resto.

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    #jeannehebuterne #modigliani #historiadelarte #montparnasse #mujeresenlahistoria #artebohemio #paris1920 #memoriahistorica #pintura #ecosdelpasado

  9. :stargif: 𝑱𝒆𝒂𝒏𝒏𝒆 𝑯𝒆́𝒃𝒖𝒕𝒆𝒓𝒏𝒆: 𝒆𝒍 𝒔𝒂𝒍𝒕𝒐 𝒂𝒍 𝒗𝒂𝒄𝒊́𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝑴𝒐𝒅𝒊𝒈𝒍𝒊𝒂𝒏𝒊 :stargif:

    La imagen es brutal: una joven de 21 años, embarazada de ocho meses, se arroja desde un quinto piso dos días después de enterrar al hombre al que amaba.
    Durante años se repitió que fue “por amor”.
    Pero reducir la muerte de Jeanne Hébuterne a un gesto romántico es una forma cómoda de no mirar lo que realmente ocurrió.

    Jeanne conoció a Amedeo Modigliani en 1917, en la Académie Colarossi.
    Él tenía 33 años; ella, 19.
    Era estudiante de pintura, discreta, talentosa, con una mirada intensa que hoy reconocemos en muchos retratos de Modigliani.
    Su familia, católica y conservadora, rechazó de inmediato la relación: él era judío, bohemio, enfermo, bebedor, pobre.
    Todo lo que una hija “decente” no debía elegir.

    Jeanne lo eligió igual.

    Se fueron a vivir juntos en el París de Montparnasse, entre talleres fríos, deudas y noches largas.
    Tuvieron una hija en 1918. Modigliani la pintó una y otra vez: rostro ovalado, cuello alargado, ojos sin pupilas.
    La convirtió en icono.
    Pero mientras él avanzaba hacia la posteridad, ella iba quedando en la sombra.
    También pintaba.
    Tenía obra propia.
    Casi nadie la miraba.

    En enero de 1920, Modigliani murió con 35 años, oficialmente de meningitis tuberculosa.
    Llevaba días delirando en una habitación miserable.
    Jeanne estaba allí.
    Lo vio apagarse.
    Y no era solo el compañero sentimental el que moría: era el centro de su mundo.

    Dos días después del funeral —al que él fue despedido como un príncipe de la bohemia— Jeanne regresó a casa de sus padres.
    Allí no encontró refugio, sino tensión.
    Se discutía el futuro de sus hijos, la niña pequeña y el bebé que estaba a punto de nacer.
    En la Francia de 1920, ser madre soltera, sin dinero y sin el “escándalo” de un marido reconocido, era una condena social.
    Y su familia nunca había aprobado esa relación.

    Hay que sumar algo más incómodo: estaba embarazada de ocho meses.
    El cuerpo en ese estado vive una tormenta hormonal intensa.
    A eso se añadió un shock traumático reciente, duelo agudo, agotamiento físico y un aislamiento casi total.
    No tenía estabilidad económica, ni respaldo emocional sólido, ni un horizonte claro.
    Solo reproches y un futuro incierto.

    ¿Fue por amor?
    Sí, probablemente lo amaba profundamente.
    Pero también fue desesperación, desamparo y una sensación de no tener salida.
    Cuando una persona pierde su sostén afectivo y además siente que todo alrededor se derrumba, la mente puede estrecharse hasta ver una sola puerta.

    El 26 de enero de 1920 se lanzó por la ventana del quinto piso.
    Murió ella y murió el hijo que esperaba.

    La diferencia en los entierros es un retrato perfecto de la época.
    Modigliani fue enterrado en Père-Lachaise, acompañado por artistas y admiradores.
    Jeanne fue sepultada en secreto por su familia en el cementerio de Bagneux.
    Silencio, vergüenza, discreción.
    Tuvieron que pasar diez años para que el hermano de Modigliani lograra que trasladaran sus restos junto a los de él.
    Desde 1930 reposan juntos bajo una inscripción que habla de “compañera devota hasta el sacrificio extremo”.

    Pero Jeanne no fue solo compañera.
    Fue pintora.
    Fue una joven que desafió a su entorno y pagó un precio altísimo.
    Y su muerte no debería leerse como un gesto romántico sino como el resultado de una suma letal: duelo, presión social, dependencia afectiva, embarazo avanzado y falta de apoyo.

    La bohemia de Montparnasse nos gusta cuando la vemos en cuadros y fotografías.
    Es más difícil mirarla cuando termina en una ventana abierta y una familia discutiendo qué hacer con los hijos.

    La historia de Jeanne Hébuterne es, en el fondo, la historia de una mujer que quedó atrapada entre el amor, el escándalo y la soledad.
    Y cuando nadie sostuvo esa red, el vacío hizo el resto.

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    #jeannehebuterne #modigliani #historiadelarte #montparnasse #mujeresenlahistoria #artebohemio #paris1920 #memoriahistorica #pintura #ecosdelpasado

  10. :stargif: 𝑱𝒆𝒂𝒏𝒏𝒆 𝑯𝒆́𝒃𝒖𝒕𝒆𝒓𝒏𝒆: 𝒆𝒍 𝒔𝒂𝒍𝒕𝒐 𝒂𝒍 𝒗𝒂𝒄𝒊́𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝑴𝒐𝒅𝒊𝒈𝒍𝒊𝒂𝒏𝒊 :stargif:

    La imagen es brutal: una joven de 21 años, embarazada de ocho meses, se arroja desde un quinto piso dos días después de enterrar al hombre al que amaba.
    Durante años se repitió que fue “por amor”.
    Pero reducir la muerte de Jeanne Hébuterne a un gesto romántico es una forma cómoda de no mirar lo que realmente ocurrió.

    Jeanne conoció a Amedeo Modigliani en 1917, en la Académie Colarossi.
    Él tenía 33 años; ella, 19.
    Era estudiante de pintura, discreta, talentosa, con una mirada intensa que hoy reconocemos en muchos retratos de Modigliani.
    Su familia, católica y conservadora, rechazó de inmediato la relación: él era judío, bohemio, enfermo, bebedor, pobre.
    Todo lo que una hija “decente” no debía elegir.

    Jeanne lo eligió igual.

    Se fueron a vivir juntos en el París de Montparnasse, entre talleres fríos, deudas y noches largas.
    Tuvieron una hija en 1918. Modigliani la pintó una y otra vez: rostro ovalado, cuello alargado, ojos sin pupilas.
    La convirtió en icono.
    Pero mientras él avanzaba hacia la posteridad, ella iba quedando en la sombra.
    También pintaba.
    Tenía obra propia.
    Casi nadie la miraba.

    En enero de 1920, Modigliani murió con 35 años, oficialmente de meningitis tuberculosa.
    Llevaba días delirando en una habitación miserable.
    Jeanne estaba allí.
    Lo vio apagarse.
    Y no era solo el compañero sentimental el que moría: era el centro de su mundo.

    Dos días después del funeral —al que él fue despedido como un príncipe de la bohemia— Jeanne regresó a casa de sus padres.
    Allí no encontró refugio, sino tensión.
    Se discutía el futuro de sus hijos, la niña pequeña y el bebé que estaba a punto de nacer.
    En la Francia de 1920, ser madre soltera, sin dinero y sin el “escándalo” de un marido reconocido, era una condena social.
    Y su familia nunca había aprobado esa relación.

    Hay que sumar algo más incómodo: estaba embarazada de ocho meses.
    El cuerpo en ese estado vive una tormenta hormonal intensa.
    A eso se añadió un shock traumático reciente, duelo agudo, agotamiento físico y un aislamiento casi total.
    No tenía estabilidad económica, ni respaldo emocional sólido, ni un horizonte claro.
    Solo reproches y un futuro incierto.

    ¿Fue por amor?
    Sí, probablemente lo amaba profundamente.
    Pero también fue desesperación, desamparo y una sensación de no tener salida.
    Cuando una persona pierde su sostén afectivo y además siente que todo alrededor se derrumba, la mente puede estrecharse hasta ver una sola puerta.

    El 26 de enero de 1920 se lanzó por la ventana del quinto piso.
    Murió ella y murió el hijo que esperaba.

    La diferencia en los entierros es un retrato perfecto de la época.
    Modigliani fue enterrado en Père-Lachaise, acompañado por artistas y admiradores.
    Jeanne fue sepultada en secreto por su familia en el cementerio de Bagneux.
    Silencio, vergüenza, discreción.
    Tuvieron que pasar diez años para que el hermano de Modigliani lograra que trasladaran sus restos junto a los de él.
    Desde 1930 reposan juntos bajo una inscripción que habla de “compañera devota hasta el sacrificio extremo”.

    Pero Jeanne no fue solo compañera.
    Fue pintora.
    Fue una joven que desafió a su entorno y pagó un precio altísimo.
    Y su muerte no debería leerse como un gesto romántico sino como el resultado de una suma letal: duelo, presión social, dependencia afectiva, embarazo avanzado y falta de apoyo.

    La bohemia de Montparnasse nos gusta cuando la vemos en cuadros y fotografías.
    Es más difícil mirarla cuando termina en una ventana abierta y una familia discutiendo qué hacer con los hijos.

    La historia de Jeanne Hébuterne es, en el fondo, la historia de una mujer que quedó atrapada entre el amor, el escándalo y la soledad.
    Y cuando nadie sostuvo esa red, el vacío hizo el resto.

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    #jeannehebuterne #modigliani #historiadelarte #montparnasse #mujeresenlahistoria #artebohemio #paris1920 #memoriahistorica #pintura #ecosdelpasado

  11. :stargif: 𝑱𝒆𝒂𝒏𝒏𝒆 𝑯𝒆́𝒃𝒖𝒕𝒆𝒓𝒏𝒆: 𝒆𝒍 𝒔𝒂𝒍𝒕𝒐 𝒂𝒍 𝒗𝒂𝒄𝒊́𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝑴𝒐𝒅𝒊𝒈𝒍𝒊𝒂𝒏𝒊 :stargif:

    La imagen es brutal: una joven de 21 años, embarazada de ocho meses, se arroja desde un quinto piso dos días después de enterrar al hombre al que amaba.
    Durante años se repitió que fue “por amor”.
    Pero reducir la muerte de Jeanne Hébuterne a un gesto romántico es una forma cómoda de no mirar lo que realmente ocurrió.

    Jeanne conoció a Amedeo Modigliani en 1917, en la Académie Colarossi.
    Él tenía 33 años; ella, 19.
    Era estudiante de pintura, discreta, talentosa, con una mirada intensa que hoy reconocemos en muchos retratos de Modigliani.
    Su familia, católica y conservadora, rechazó de inmediato la relación: él era judío, bohemio, enfermo, bebedor, pobre.
    Todo lo que una hija “decente” no debía elegir.

    Jeanne lo eligió igual.

    Se fueron a vivir juntos en el París de Montparnasse, entre talleres fríos, deudas y noches largas.
    Tuvieron una hija en 1918. Modigliani la pintó una y otra vez: rostro ovalado, cuello alargado, ojos sin pupilas.
    La convirtió en icono.
    Pero mientras él avanzaba hacia la posteridad, ella iba quedando en la sombra.
    También pintaba.
    Tenía obra propia.
    Casi nadie la miraba.

    En enero de 1920, Modigliani murió con 35 años, oficialmente de meningitis tuberculosa.
    Llevaba días delirando en una habitación miserable.
    Jeanne estaba allí.
    Lo vio apagarse.
    Y no era solo el compañero sentimental el que moría: era el centro de su mundo.

    Dos días después del funeral —al que él fue despedido como un príncipe de la bohemia— Jeanne regresó a casa de sus padres.
    Allí no encontró refugio, sino tensión.
    Se discutía el futuro de sus hijos, la niña pequeña y el bebé que estaba a punto de nacer.
    En la Francia de 1920, ser madre soltera, sin dinero y sin el “escándalo” de un marido reconocido, era una condena social.
    Y su familia nunca había aprobado esa relación.

    Hay que sumar algo más incómodo: estaba embarazada de ocho meses.
    El cuerpo en ese estado vive una tormenta hormonal intensa.
    A eso se añadió un shock traumático reciente, duelo agudo, agotamiento físico y un aislamiento casi total.
    No tenía estabilidad económica, ni respaldo emocional sólido, ni un horizonte claro.
    Solo reproches y un futuro incierto.

    ¿Fue por amor?
    Sí, probablemente lo amaba profundamente.
    Pero también fue desesperación, desamparo y una sensación de no tener salida.
    Cuando una persona pierde su sostén afectivo y además siente que todo alrededor se derrumba, la mente puede estrecharse hasta ver una sola puerta.

    El 26 de enero de 1920 se lanzó por la ventana del quinto piso.
    Murió ella y murió el hijo que esperaba.

    La diferencia en los entierros es un retrato perfecto de la época.
    Modigliani fue enterrado en Père-Lachaise, acompañado por artistas y admiradores.
    Jeanne fue sepultada en secreto por su familia en el cementerio de Bagneux.
    Silencio, vergüenza, discreción.
    Tuvieron que pasar diez años para que el hermano de Modigliani lograra que trasladaran sus restos junto a los de él.
    Desde 1930 reposan juntos bajo una inscripción que habla de “compañera devota hasta el sacrificio extremo”.

    Pero Jeanne no fue solo compañera.
    Fue pintora.
    Fue una joven que desafió a su entorno y pagó un precio altísimo.
    Y su muerte no debería leerse como un gesto romántico sino como el resultado de una suma letal: duelo, presión social, dependencia afectiva, embarazo avanzado y falta de apoyo.

    La bohemia de Montparnasse nos gusta cuando la vemos en cuadros y fotografías.
    Es más difícil mirarla cuando termina en una ventana abierta y una familia discutiendo qué hacer con los hijos.

    La historia de Jeanne Hébuterne es, en el fondo, la historia de una mujer que quedó atrapada entre el amor, el escándalo y la soledad.
    Y cuando nadie sostuvo esa red, el vacío hizo el resto.

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    #jeannehebuterne #modigliani #historiadelarte #montparnasse #mujeresenlahistoria #artebohemio #paris1920 #memoriahistorica #pintura #ecosdelpasado

  12. ⚡️🇫🇷INFO - Lors de l’interpellation d’un homme armé d’un couteau sur le quai de #Montparnasse, un #policier a ouvert le feu dans la foule, raté sa cible à moins de 3 mètres et blessé un voyageur. Pour se couvrir, son équipage a ensuite menti devant l'#IGPN avant de changer de version face aux images… lecanardenchaine.fr/police-jus

  13. ⭕La gare #Montparnasse a été bouclée après que les forces de l’ordre ont tiré sur un homme armé d'un couteau. Le suspect, #Sylvestre M, 44 ans, né à #Wallis-et-Futuna, est connu pour violences conjugales et était recherché par les autorités.

  14. ⭕La gare #Montparnasse a été bouclée après que les forces de l’ordre ont tiré sur un homme armé d'un couteau. Le suspect, #Sylvestre M, 44 ans, né à #Wallis-et-Futuna, est connu pour violences conjugales et était recherché par les autorités.

  15. #Bilddokumentation des Naziaufmarschs am Samstag, 10.05.2025 in #Paris. Rund 1000 Neonazis zogen nach einem Aufruf des "Comité du 9 Mai" #C9M mit einem jährlichen "Gedenkmarsch" durch das Quartier #Montparnasse. 1/3

    flickr.com/photos/kaischwerdt/

  16. The revival of the Rosebud bar, a historic artist hangout in Paris's Montparnasse neighbourhood.

    When it opened in 1962, the bar was a hangout for writers such as Marguerite Duras, Samuel Beckett, Jean-Paul Sartre and Simone de Beauvoir. It had lost some of its lustre but is now being revived by a new generation of artists.

    mediafaro.org/article/20250214

    #Paris #Montparnasse #Longread #RosebudBar #Artists #MargueriteDuras #SamuelBeckett #JeanPaulSartre #SimoneDeBeauvoir #France

  17. Si jamais vous vous êtes posés la question à quoi ressemble #Montparnasse vu d'en haut ...

  18. What is a sailor doing in Jardin de Luxembourg,? Why is he wearing jeans? And hadn't he better get on with the gardening?

    José Marín-Baldo y Cachia. Around 1880.

    #art #Montparnasse

  19. Kennt jemensch in #Paris #Montparnasse ein wirklich gutes #vegan|es Restaurant?
    Muss ein paar Fleischesser dort überzeugen, die neugierig sind.

    Quelqu'un connaît-il un très bon restaurant #vegan|es à #Paris #montparnasse?

  20. 🔁 Ruben H (@korben_meteo)

    Passage du front froid, depuis le sommet de la tour #montparnasse à Paris

    🐦🔗 twitter.com/korben_meteo/statu
    🕐 22/02 16:38

  21. Pour aller aux toilettes à la gare #Montparnasse ça coûte 1€ et quand tu mets ta pièce dans le portillon tu reçois ce reçu "bon de réduction". Je ne suis décidément plus faite pour ce monde.

  22. Si votre fille Margot vous a ramené de son voyage en train tout seule comme une grande une glacière qui n'est pas à vous, merci de m'en faire part #laRochelle #montparnasse

  23. RT @[email protected]

    😣 Difficile de commenter ce genre d’image : une chasse à courre aux personnes venus contester le rassemblement de la haine
    #Montparnasse #Antifas #GenerationIdentitaire

    🐦🔗: twitter.com/ManifSystem/status