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#jeannehebuterne — Public Fediverse posts

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  1. :stargif: 𝑱𝒆𝒂𝒏𝒏𝒆 𝑯𝒆́𝒃𝒖𝒕𝒆𝒓𝒏𝒆: 𝒆𝒍 𝒔𝒂𝒍𝒕𝒐 𝒂𝒍 𝒗𝒂𝒄𝒊́𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝑴𝒐𝒅𝒊𝒈𝒍𝒊𝒂𝒏𝒊 :stargif:

    La imagen es brutal: una joven de 21 años, embarazada de ocho meses, se arroja desde un quinto piso dos días después de enterrar al hombre al que amaba.
    Durante años se repitió que fue “por amor”.
    Pero reducir la muerte de Jeanne Hébuterne a un gesto romántico es una forma cómoda de no mirar lo que realmente ocurrió.

    Jeanne conoció a Amedeo Modigliani en 1917, en la Académie Colarossi.
    Él tenía 33 años; ella, 19.
    Era estudiante de pintura, discreta, talentosa, con una mirada intensa que hoy reconocemos en muchos retratos de Modigliani.
    Su familia, católica y conservadora, rechazó de inmediato la relación: él era judío, bohemio, enfermo, bebedor, pobre.
    Todo lo que una hija “decente” no debía elegir.

    Jeanne lo eligió igual.

    Se fueron a vivir juntos en el París de Montparnasse, entre talleres fríos, deudas y noches largas.
    Tuvieron una hija en 1918. Modigliani la pintó una y otra vez: rostro ovalado, cuello alargado, ojos sin pupilas.
    La convirtió en icono.
    Pero mientras él avanzaba hacia la posteridad, ella iba quedando en la sombra.
    También pintaba.
    Tenía obra propia.
    Casi nadie la miraba.

    En enero de 1920, Modigliani murió con 35 años, oficialmente de meningitis tuberculosa.
    Llevaba días delirando en una habitación miserable.
    Jeanne estaba allí.
    Lo vio apagarse.
    Y no era solo el compañero sentimental el que moría: era el centro de su mundo.

    Dos días después del funeral —al que él fue despedido como un príncipe de la bohemia— Jeanne regresó a casa de sus padres.
    Allí no encontró refugio, sino tensión.
    Se discutía el futuro de sus hijos, la niña pequeña y el bebé que estaba a punto de nacer.
    En la Francia de 1920, ser madre soltera, sin dinero y sin el “escándalo” de un marido reconocido, era una condena social.
    Y su familia nunca había aprobado esa relación.

    Hay que sumar algo más incómodo: estaba embarazada de ocho meses.
    El cuerpo en ese estado vive una tormenta hormonal intensa.
    A eso se añadió un shock traumático reciente, duelo agudo, agotamiento físico y un aislamiento casi total.
    No tenía estabilidad económica, ni respaldo emocional sólido, ni un horizonte claro.
    Solo reproches y un futuro incierto.

    ¿Fue por amor?
    Sí, probablemente lo amaba profundamente.
    Pero también fue desesperación, desamparo y una sensación de no tener salida.
    Cuando una persona pierde su sostén afectivo y además siente que todo alrededor se derrumba, la mente puede estrecharse hasta ver una sola puerta.

    El 26 de enero de 1920 se lanzó por la ventana del quinto piso.
    Murió ella y murió el hijo que esperaba.

    La diferencia en los entierros es un retrato perfecto de la época.
    Modigliani fue enterrado en Père-Lachaise, acompañado por artistas y admiradores.
    Jeanne fue sepultada en secreto por su familia en el cementerio de Bagneux.
    Silencio, vergüenza, discreción.
    Tuvieron que pasar diez años para que el hermano de Modigliani lograra que trasladaran sus restos junto a los de él.
    Desde 1930 reposan juntos bajo una inscripción que habla de “compañera devota hasta el sacrificio extremo”.

    Pero Jeanne no fue solo compañera.
    Fue pintora.
    Fue una joven que desafió a su entorno y pagó un precio altísimo.
    Y su muerte no debería leerse como un gesto romántico sino como el resultado de una suma letal: duelo, presión social, dependencia afectiva, embarazo avanzado y falta de apoyo.

    La bohemia de Montparnasse nos gusta cuando la vemos en cuadros y fotografías.
    Es más difícil mirarla cuando termina en una ventana abierta y una familia discutiendo qué hacer con los hijos.

    La historia de Jeanne Hébuterne es, en el fondo, la historia de una mujer que quedó atrapada entre el amor, el escándalo y la soledad.
    Y cuando nadie sostuvo esa red, el vacío hizo el resto.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #jeannehebuterne #modigliani #historiadelarte #montparnasse #mujeresenlahistoria #artebohemio #paris1920 #memoriahistorica #pintura #ecosdelpasado

  2. :stargif: 𝑱𝒆𝒂𝒏𝒏𝒆 𝑯𝒆́𝒃𝒖𝒕𝒆𝒓𝒏𝒆: 𝒆𝒍 𝒔𝒂𝒍𝒕𝒐 𝒂𝒍 𝒗𝒂𝒄𝒊́𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝑴𝒐𝒅𝒊𝒈𝒍𝒊𝒂𝒏𝒊 :stargif:

    La imagen es brutal: una joven de 21 años, embarazada de ocho meses, se arroja desde un quinto piso dos días después de enterrar al hombre al que amaba.
    Durante años se repitió que fue “por amor”.
    Pero reducir la muerte de Jeanne Hébuterne a un gesto romántico es una forma cómoda de no mirar lo que realmente ocurrió.

    Jeanne conoció a Amedeo Modigliani en 1917, en la Académie Colarossi.
    Él tenía 33 años; ella, 19.
    Era estudiante de pintura, discreta, talentosa, con una mirada intensa que hoy reconocemos en muchos retratos de Modigliani.
    Su familia, católica y conservadora, rechazó de inmediato la relación: él era judío, bohemio, enfermo, bebedor, pobre.
    Todo lo que una hija “decente” no debía elegir.

    Jeanne lo eligió igual.

    Se fueron a vivir juntos en el París de Montparnasse, entre talleres fríos, deudas y noches largas.
    Tuvieron una hija en 1918. Modigliani la pintó una y otra vez: rostro ovalado, cuello alargado, ojos sin pupilas.
    La convirtió en icono.
    Pero mientras él avanzaba hacia la posteridad, ella iba quedando en la sombra.
    También pintaba.
    Tenía obra propia.
    Casi nadie la miraba.

    En enero de 1920, Modigliani murió con 35 años, oficialmente de meningitis tuberculosa.
    Llevaba días delirando en una habitación miserable.
    Jeanne estaba allí.
    Lo vio apagarse.
    Y no era solo el compañero sentimental el que moría: era el centro de su mundo.

    Dos días después del funeral —al que él fue despedido como un príncipe de la bohemia— Jeanne regresó a casa de sus padres.
    Allí no encontró refugio, sino tensión.
    Se discutía el futuro de sus hijos, la niña pequeña y el bebé que estaba a punto de nacer.
    En la Francia de 1920, ser madre soltera, sin dinero y sin el “escándalo” de un marido reconocido, era una condena social.
    Y su familia nunca había aprobado esa relación.

    Hay que sumar algo más incómodo: estaba embarazada de ocho meses.
    El cuerpo en ese estado vive una tormenta hormonal intensa.
    A eso se añadió un shock traumático reciente, duelo agudo, agotamiento físico y un aislamiento casi total.
    No tenía estabilidad económica, ni respaldo emocional sólido, ni un horizonte claro.
    Solo reproches y un futuro incierto.

    ¿Fue por amor?
    Sí, probablemente lo amaba profundamente.
    Pero también fue desesperación, desamparo y una sensación de no tener salida.
    Cuando una persona pierde su sostén afectivo y además siente que todo alrededor se derrumba, la mente puede estrecharse hasta ver una sola puerta.

    El 26 de enero de 1920 se lanzó por la ventana del quinto piso.
    Murió ella y murió el hijo que esperaba.

    La diferencia en los entierros es un retrato perfecto de la época.
    Modigliani fue enterrado en Père-Lachaise, acompañado por artistas y admiradores.
    Jeanne fue sepultada en secreto por su familia en el cementerio de Bagneux.
    Silencio, vergüenza, discreción.
    Tuvieron que pasar diez años para que el hermano de Modigliani lograra que trasladaran sus restos junto a los de él.
    Desde 1930 reposan juntos bajo una inscripción que habla de “compañera devota hasta el sacrificio extremo”.

    Pero Jeanne no fue solo compañera.
    Fue pintora.
    Fue una joven que desafió a su entorno y pagó un precio altísimo.
    Y su muerte no debería leerse como un gesto romántico sino como el resultado de una suma letal: duelo, presión social, dependencia afectiva, embarazo avanzado y falta de apoyo.

    La bohemia de Montparnasse nos gusta cuando la vemos en cuadros y fotografías.
    Es más difícil mirarla cuando termina en una ventana abierta y una familia discutiendo qué hacer con los hijos.

    La historia de Jeanne Hébuterne es, en el fondo, la historia de una mujer que quedó atrapada entre el amor, el escándalo y la soledad.
    Y cuando nadie sostuvo esa red, el vacío hizo el resto.

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    #jeannehebuterne #modigliani #historiadelarte #montparnasse #mujeresenlahistoria #artebohemio #paris1920 #memoriahistorica #pintura #ecosdelpasado

  3. :stargif: 𝑱𝒆𝒂𝒏𝒏𝒆 𝑯𝒆́𝒃𝒖𝒕𝒆𝒓𝒏𝒆: 𝒆𝒍 𝒔𝒂𝒍𝒕𝒐 𝒂𝒍 𝒗𝒂𝒄𝒊́𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝑴𝒐𝒅𝒊𝒈𝒍𝒊𝒂𝒏𝒊 :stargif:

    La imagen es brutal: una joven de 21 años, embarazada de ocho meses, se arroja desde un quinto piso dos días después de enterrar al hombre al que amaba.
    Durante años se repitió que fue “por amor”.
    Pero reducir la muerte de Jeanne Hébuterne a un gesto romántico es una forma cómoda de no mirar lo que realmente ocurrió.

    Jeanne conoció a Amedeo Modigliani en 1917, en la Académie Colarossi.
    Él tenía 33 años; ella, 19.
    Era estudiante de pintura, discreta, talentosa, con una mirada intensa que hoy reconocemos en muchos retratos de Modigliani.
    Su familia, católica y conservadora, rechazó de inmediato la relación: él era judío, bohemio, enfermo, bebedor, pobre.
    Todo lo que una hija “decente” no debía elegir.

    Jeanne lo eligió igual.

    Se fueron a vivir juntos en el París de Montparnasse, entre talleres fríos, deudas y noches largas.
    Tuvieron una hija en 1918. Modigliani la pintó una y otra vez: rostro ovalado, cuello alargado, ojos sin pupilas.
    La convirtió en icono.
    Pero mientras él avanzaba hacia la posteridad, ella iba quedando en la sombra.
    También pintaba.
    Tenía obra propia.
    Casi nadie la miraba.

    En enero de 1920, Modigliani murió con 35 años, oficialmente de meningitis tuberculosa.
    Llevaba días delirando en una habitación miserable.
    Jeanne estaba allí.
    Lo vio apagarse.
    Y no era solo el compañero sentimental el que moría: era el centro de su mundo.

    Dos días después del funeral —al que él fue despedido como un príncipe de la bohemia— Jeanne regresó a casa de sus padres.
    Allí no encontró refugio, sino tensión.
    Se discutía el futuro de sus hijos, la niña pequeña y el bebé que estaba a punto de nacer.
    En la Francia de 1920, ser madre soltera, sin dinero y sin el “escándalo” de un marido reconocido, era una condena social.
    Y su familia nunca había aprobado esa relación.

    Hay que sumar algo más incómodo: estaba embarazada de ocho meses.
    El cuerpo en ese estado vive una tormenta hormonal intensa.
    A eso se añadió un shock traumático reciente, duelo agudo, agotamiento físico y un aislamiento casi total.
    No tenía estabilidad económica, ni respaldo emocional sólido, ni un horizonte claro.
    Solo reproches y un futuro incierto.

    ¿Fue por amor?
    Sí, probablemente lo amaba profundamente.
    Pero también fue desesperación, desamparo y una sensación de no tener salida.
    Cuando una persona pierde su sostén afectivo y además siente que todo alrededor se derrumba, la mente puede estrecharse hasta ver una sola puerta.

    El 26 de enero de 1920 se lanzó por la ventana del quinto piso.
    Murió ella y murió el hijo que esperaba.

    La diferencia en los entierros es un retrato perfecto de la época.
    Modigliani fue enterrado en Père-Lachaise, acompañado por artistas y admiradores.
    Jeanne fue sepultada en secreto por su familia en el cementerio de Bagneux.
    Silencio, vergüenza, discreción.
    Tuvieron que pasar diez años para que el hermano de Modigliani lograra que trasladaran sus restos junto a los de él.
    Desde 1930 reposan juntos bajo una inscripción que habla de “compañera devota hasta el sacrificio extremo”.

    Pero Jeanne no fue solo compañera.
    Fue pintora.
    Fue una joven que desafió a su entorno y pagó un precio altísimo.
    Y su muerte no debería leerse como un gesto romántico sino como el resultado de una suma letal: duelo, presión social, dependencia afectiva, embarazo avanzado y falta de apoyo.

    La bohemia de Montparnasse nos gusta cuando la vemos en cuadros y fotografías.
    Es más difícil mirarla cuando termina en una ventana abierta y una familia discutiendo qué hacer con los hijos.

    La historia de Jeanne Hébuterne es, en el fondo, la historia de una mujer que quedó atrapada entre el amor, el escándalo y la soledad.
    Y cuando nadie sostuvo esa red, el vacío hizo el resto.

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    #jeannehebuterne #modigliani #historiadelarte #montparnasse #mujeresenlahistoria #artebohemio #paris1920 #memoriahistorica #pintura #ecosdelpasado

  4. :stargif: 𝑱𝒆𝒂𝒏𝒏𝒆 𝑯𝒆́𝒃𝒖𝒕𝒆𝒓𝒏𝒆: 𝒆𝒍 𝒔𝒂𝒍𝒕𝒐 𝒂𝒍 𝒗𝒂𝒄𝒊́𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝑴𝒐𝒅𝒊𝒈𝒍𝒊𝒂𝒏𝒊 :stargif:

    La imagen es brutal: una joven de 21 años, embarazada de ocho meses, se arroja desde un quinto piso dos días después de enterrar al hombre al que amaba.
    Durante años se repitió que fue “por amor”.
    Pero reducir la muerte de Jeanne Hébuterne a un gesto romántico es una forma cómoda de no mirar lo que realmente ocurrió.

    Jeanne conoció a Amedeo Modigliani en 1917, en la Académie Colarossi.
    Él tenía 33 años; ella, 19.
    Era estudiante de pintura, discreta, talentosa, con una mirada intensa que hoy reconocemos en muchos retratos de Modigliani.
    Su familia, católica y conservadora, rechazó de inmediato la relación: él era judío, bohemio, enfermo, bebedor, pobre.
    Todo lo que una hija “decente” no debía elegir.

    Jeanne lo eligió igual.

    Se fueron a vivir juntos en el París de Montparnasse, entre talleres fríos, deudas y noches largas.
    Tuvieron una hija en 1918. Modigliani la pintó una y otra vez: rostro ovalado, cuello alargado, ojos sin pupilas.
    La convirtió en icono.
    Pero mientras él avanzaba hacia la posteridad, ella iba quedando en la sombra.
    También pintaba.
    Tenía obra propia.
    Casi nadie la miraba.

    En enero de 1920, Modigliani murió con 35 años, oficialmente de meningitis tuberculosa.
    Llevaba días delirando en una habitación miserable.
    Jeanne estaba allí.
    Lo vio apagarse.
    Y no era solo el compañero sentimental el que moría: era el centro de su mundo.

    Dos días después del funeral —al que él fue despedido como un príncipe de la bohemia— Jeanne regresó a casa de sus padres.
    Allí no encontró refugio, sino tensión.
    Se discutía el futuro de sus hijos, la niña pequeña y el bebé que estaba a punto de nacer.
    En la Francia de 1920, ser madre soltera, sin dinero y sin el “escándalo” de un marido reconocido, era una condena social.
    Y su familia nunca había aprobado esa relación.

    Hay que sumar algo más incómodo: estaba embarazada de ocho meses.
    El cuerpo en ese estado vive una tormenta hormonal intensa.
    A eso se añadió un shock traumático reciente, duelo agudo, agotamiento físico y un aislamiento casi total.
    No tenía estabilidad económica, ni respaldo emocional sólido, ni un horizonte claro.
    Solo reproches y un futuro incierto.

    ¿Fue por amor?
    Sí, probablemente lo amaba profundamente.
    Pero también fue desesperación, desamparo y una sensación de no tener salida.
    Cuando una persona pierde su sostén afectivo y además siente que todo alrededor se derrumba, la mente puede estrecharse hasta ver una sola puerta.

    El 26 de enero de 1920 se lanzó por la ventana del quinto piso.
    Murió ella y murió el hijo que esperaba.

    La diferencia en los entierros es un retrato perfecto de la época.
    Modigliani fue enterrado en Père-Lachaise, acompañado por artistas y admiradores.
    Jeanne fue sepultada en secreto por su familia en el cementerio de Bagneux.
    Silencio, vergüenza, discreción.
    Tuvieron que pasar diez años para que el hermano de Modigliani lograra que trasladaran sus restos junto a los de él.
    Desde 1930 reposan juntos bajo una inscripción que habla de “compañera devota hasta el sacrificio extremo”.

    Pero Jeanne no fue solo compañera.
    Fue pintora.
    Fue una joven que desafió a su entorno y pagó un precio altísimo.
    Y su muerte no debería leerse como un gesto romántico sino como el resultado de una suma letal: duelo, presión social, dependencia afectiva, embarazo avanzado y falta de apoyo.

    La bohemia de Montparnasse nos gusta cuando la vemos en cuadros y fotografías.
    Es más difícil mirarla cuando termina en una ventana abierta y una familia discutiendo qué hacer con los hijos.

    La historia de Jeanne Hébuterne es, en el fondo, la historia de una mujer que quedó atrapada entre el amor, el escándalo y la soledad.
    Y cuando nadie sostuvo esa red, el vacío hizo el resto.

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    #jeannehebuterne #modigliani #historiadelarte #montparnasse #mujeresenlahistoria #artebohemio #paris1920 #memoriahistorica #pintura #ecosdelpasado

  5. :stargif: 𝑱𝒆𝒂𝒏𝒏𝒆 𝑯𝒆́𝒃𝒖𝒕𝒆𝒓𝒏𝒆: 𝒆𝒍 𝒔𝒂𝒍𝒕𝒐 𝒂𝒍 𝒗𝒂𝒄𝒊́𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝑴𝒐𝒅𝒊𝒈𝒍𝒊𝒂𝒏𝒊 :stargif:

    La imagen es brutal: una joven de 21 años, embarazada de ocho meses, se arroja desde un quinto piso dos días después de enterrar al hombre al que amaba.
    Durante años se repitió que fue “por amor”.
    Pero reducir la muerte de Jeanne Hébuterne a un gesto romántico es una forma cómoda de no mirar lo que realmente ocurrió.

    Jeanne conoció a Amedeo Modigliani en 1917, en la Académie Colarossi.
    Él tenía 33 años; ella, 19.
    Era estudiante de pintura, discreta, talentosa, con una mirada intensa que hoy reconocemos en muchos retratos de Modigliani.
    Su familia, católica y conservadora, rechazó de inmediato la relación: él era judío, bohemio, enfermo, bebedor, pobre.
    Todo lo que una hija “decente” no debía elegir.

    Jeanne lo eligió igual.

    Se fueron a vivir juntos en el París de Montparnasse, entre talleres fríos, deudas y noches largas.
    Tuvieron una hija en 1918. Modigliani la pintó una y otra vez: rostro ovalado, cuello alargado, ojos sin pupilas.
    La convirtió en icono.
    Pero mientras él avanzaba hacia la posteridad, ella iba quedando en la sombra.
    También pintaba.
    Tenía obra propia.
    Casi nadie la miraba.

    En enero de 1920, Modigliani murió con 35 años, oficialmente de meningitis tuberculosa.
    Llevaba días delirando en una habitación miserable.
    Jeanne estaba allí.
    Lo vio apagarse.
    Y no era solo el compañero sentimental el que moría: era el centro de su mundo.

    Dos días después del funeral —al que él fue despedido como un príncipe de la bohemia— Jeanne regresó a casa de sus padres.
    Allí no encontró refugio, sino tensión.
    Se discutía el futuro de sus hijos, la niña pequeña y el bebé que estaba a punto de nacer.
    En la Francia de 1920, ser madre soltera, sin dinero y sin el “escándalo” de un marido reconocido, era una condena social.
    Y su familia nunca había aprobado esa relación.

    Hay que sumar algo más incómodo: estaba embarazada de ocho meses.
    El cuerpo en ese estado vive una tormenta hormonal intensa.
    A eso se añadió un shock traumático reciente, duelo agudo, agotamiento físico y un aislamiento casi total.
    No tenía estabilidad económica, ni respaldo emocional sólido, ni un horizonte claro.
    Solo reproches y un futuro incierto.

    ¿Fue por amor?
    Sí, probablemente lo amaba profundamente.
    Pero también fue desesperación, desamparo y una sensación de no tener salida.
    Cuando una persona pierde su sostén afectivo y además siente que todo alrededor se derrumba, la mente puede estrecharse hasta ver una sola puerta.

    El 26 de enero de 1920 se lanzó por la ventana del quinto piso.
    Murió ella y murió el hijo que esperaba.

    La diferencia en los entierros es un retrato perfecto de la época.
    Modigliani fue enterrado en Père-Lachaise, acompañado por artistas y admiradores.
    Jeanne fue sepultada en secreto por su familia en el cementerio de Bagneux.
    Silencio, vergüenza, discreción.
    Tuvieron que pasar diez años para que el hermano de Modigliani lograra que trasladaran sus restos junto a los de él.
    Desde 1930 reposan juntos bajo una inscripción que habla de “compañera devota hasta el sacrificio extremo”.

    Pero Jeanne no fue solo compañera.
    Fue pintora.
    Fue una joven que desafió a su entorno y pagó un precio altísimo.
    Y su muerte no debería leerse como un gesto romántico sino como el resultado de una suma letal: duelo, presión social, dependencia afectiva, embarazo avanzado y falta de apoyo.

    La bohemia de Montparnasse nos gusta cuando la vemos en cuadros y fotografías.
    Es más difícil mirarla cuando termina en una ventana abierta y una familia discutiendo qué hacer con los hijos.

    La historia de Jeanne Hébuterne es, en el fondo, la historia de una mujer que quedó atrapada entre el amor, el escándalo y la soledad.
    Y cuando nadie sostuvo esa red, el vacío hizo el resto.

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    #jeannehebuterne #modigliani #historiadelarte #montparnasse #mujeresenlahistoria #artebohemio #paris1920 #memoriahistorica #pintura #ecosdelpasado

  6. "Self-Portrait," Jeanne Hébuterne, c. 1917.

    Hébuterne (1898-1920) is best remembered today as Amadeo Modigliani's common-law wife and muse, but she was a talented artist in her own right.

    An art student in Paris, she met Modigliani in 1917, when she was 19, and the two fell deeply in love. She moved in with him, much to her parents' dismay, and was featured in much of his art. The two had a daughter in 1918.

    Sadly, their time together was brief; Modigliani died in 1920, and she took her own life a few days later.

    In the year 2000, she finally was featured in an exhibition of Modigliani's work, and she began to be noticed as an artist in her own right. Sad to say, there was a scandal when it turned out that some of the art being displayed by hers was forged; the perpetrator was caught and served time.

    From a private collection.

    #Art #Expressionism #JeanneHebuterne #WomenArists #WomenInArts #Selfportrait

  7. "Self-Portrait," Jeanne Hébuterne, c. 1917.

    Hébuterne (1898-1920) is best remembered today as Amadeo Modigliani's common-law wife and muse, but she was a talented artist in her own right.

    An art student in Paris, she met Modigliani in 1917, when she was 19, and the two fell deeply in love. She moved in with him, much to her parents' dismay, and was featured in much of his art. The two had a daughter in 1918.

    Sadly, their time together was brief; Modigliani died in 1920, and she took her own life a few days later.

    In the year 2000, she finally was featured in an exhibition of Modigliani's work, and she began to be noticed as an artist in her own right. Sad to say, there was a scandal when it turned out that some of the art being displayed by hers was forged; the perpetrator was caught and served time.

    From a private collection.

    #Art #Expressionism #JeanneHebuterne #WomenArists #WomenInArts #Selfportrait

  8. "Self-Portrait," Jeanne Hébuterne, c. 1917.

    Hébuterne (1898-1920) is best remembered today as Amadeo Modigliani's common-law wife and muse, but she was a talented artist in her own right.

    An art student in Paris, she met Modigliani in 1917, when she was 19, and the two fell deeply in love. She moved in with him, much to her parents' dismay, and was featured in much of his art. The two had a daughter in 1918.

    Sadly, their time together was brief; Modigliani died in 1920, and she took her own life a few days later.

    In the year 2000, she finally was featured in an exhibition of Modigliani's work, and she began to be noticed as an artist in her own right. Sad to say, there was a scandal when it turned out that some of the art being displayed by hers was forged; the perpetrator was caught and served time.

    From a private collection.

    #Art #Expressionism #JeanneHebuterne #WomenArists #WomenInArts #Selfportrait

  9. "Self-Portrait," Jeanne Hébuterne, c. 1917.

    Hébuterne (1898-1920) is best remembered today as Amadeo Modigliani's common-law wife and muse, but she was a talented artist in her own right.

    An art student in Paris, she met Modigliani in 1917, when she was 19, and the two fell deeply in love. She moved in with him, much to her parents' dismay, and was featured in much of his art. The two had a daughter in 1918.

    Sadly, their time together was brief; Modigliani died in 1920, and she took her own life a few days later.

    In the year 2000, she finally was featured in an exhibition of Modigliani's work, and she began to be noticed as an artist in her own right. Sad to say, there was a scandal when it turned out that some of the art being displayed by hers was forged; the perpetrator was caught and served time.

    From a private collection.

    #Art #Expressionism #JeanneHebuterne #WomenArists #WomenInArts #Selfportrait

  10. "Self-Portrait," Jeanne Hébuterne, c. 1917.

    Hébuterne (1898-1920) is best remembered today as Amadeo Modigliani's common-law wife and muse, but she was a talented artist in her own right.

    An art student in Paris, she met Modigliani in 1917, when she was 19, and the two fell deeply in love. She moved in with him, much to her parents' dismay, and was featured in much of his art. The two had a daughter in 1918.

    Sadly, their time together was brief; Modigliani died in 1920, and she took her own life a few days later.

    In the year 2000, she finally was featured in an exhibition of Modigliani's work, and she began to be noticed as an artist in her own right. Sad to say, there was a scandal when it turned out that some of the art being displayed by hers was forged; the perpetrator was caught and served time.

    From a private collection.

    #Art #Expressionism #JeanneHebuterne #WomenArists #WomenInArts #Selfportrait