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  1. SIGUE ⬇️

    Los diarios también confirman que Himmler visitó personalmente numerosos campos de concentración y exterminio.

    Acudía para supervisar el funcionamiento del sistema, comprobar la eficacia de las instalaciones y mantener reuniones con los responsables de las SS.

    Entre los lugares que inspeccionó estuvieron Dachau, Auschwitz y otros complejos del sistema concentracionario nazi.

    En una de sus visitas presenció una ejecución y una operación de exterminio mediante gas.
    Según los testimonios conservados, la escena le produjo un evidente malestar físico, llegando incluso a vomitar.
    Sin embargo, aquello no le hizo cuestionar el sistema.
    Al contrario, continuó perfeccionándolo y defendiendo su funcionamiento.

    Lo verdaderamente perturbador es que, tras aquellas inspecciones, las agendas muestran cómo continuaba su jornada asistiendo a almuerzos oficiales, reuniones o meriendas con oficiales de las SS como si nada hubiera ocurrido.

    Una crueldad meticulosamente organizada

    Entre las anotaciones también aparecen instrucciones destinadas a aumentar la brutalidad dentro de los campos.

    Una de las más conocidas consistía en entrenar perros de las SS para que fueran capaces de atacar con extrema violencia a los prisioneros que intentaran escapar o rebelarse.

    No se trataba únicamente de impedir fugas.

    El terror formaba parte del propio sistema.

    La violencia debía servir también para deshumanizar completamente a las víctimas y mantener sometidos a los supervivientes.

    Cuando Alemania se derrumbó en mayo de 1945, Himmler comprendió que el final era inevitable.

    Intentó negociar con los Aliados occidentales sin el conocimiento de Hitler, esperando obtener un trato favorable.

    Cuando Hitler descubrió la maniobra lo consideró un traidor y ordenó expulsarlo de todas sus responsabilidades.

    Tras el suicidio de Hitler el 30 de abril de 1945, Himmler trató de escapar.

    Se afeitó parcialmente el bigote, utilizó documentación falsa a nombre de Heinrich Hitzinger y se disfrazó como un simple sargento de la policía militar alemana.

    Su plan duró muy poco.

    El 21 de mayo de 1945 fue detenido por soldados británicos cerca de Bremervörde.
    Dos días después fue trasladado a un centro de interrogatorios en Lüneburg.

    Durante el reconocimiento médico, el 23 de mayo de 1945, un doctor británico descubrió que escondía algo en la boca.

    Antes de que pudieran impedírselo, Himmler mordió una pequeña cápsula de cianuro de potasio que llevaba oculta entre los dientes.

    Murió en apenas unos minutos.

    Tenía 44 años.

    Nunca llegó a sentarse en el banquillo de los acusados durante los Juicios de Núremberg.

    Los diarios de Heinrich Himmler son hoy uno de los documentos más inquietantes conservados sobre el Tercer Reich.

    No porque revelen nuevos crímenes —la magnitud del Holocausto ya era conocida—, sino porque muestran hasta qué punto una persona podía combinar una vida aparentemente normal con la planificación diaria de asesinatos masivos.

    En una misma página podía aparecer una llamada cariñosa a su hija, una consulta médica, una comida con oficiales... y la firma que enviaba a cientos o miles de personas a la muerte.

    Esa mezcla de rutina doméstica y exterminio organizado es, para muchos historiadores, una de las pruebas más estremecedoras de cómo la burocracia puede convertirse en un instrumento del horror cuando desaparecen por completo la ética y la humanidad.

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    rtve.es/play/videos/la-noche-t

    #historia #heinrichhimmler #ss #gestapo #holocausto #segundaguerramundial #tercerreich #nazismo #diariossecretos #historiacontemporánea #ecosdelpasado

  2. SIGUE ⬇️

    Su trabajo quedó recogido en el libro **Los nombres de los números**, un título que resume perfectamente lo que consiguió.

    Porque el objetivo del nazismo no era solo matar.

    También era borrar la identidad.

    Convertir personas en material de laboratorio.

    Reducir vidas enteras a un expediente.

    Menachem Taffel no era el número 107969.

    Era un marido.

    Un padre.

    Un vecino de Berlín.

    Un hombre con recuerdos, proyectos y una familia que también fue asesinada.

    Y junto a él había otras 85 personas que durante demasiado tiempo permanecieron ocultas tras una cifra.

    La ciencia ha permitido algunos de los mayores avances de la humanidad.

    Pero cuando deja de hacerse preguntas y empieza a obedecer ciegamente a una ideología, puede convertirse en una de las herramientas más peligrosas que existen.

    Por eso recordar sus nombres sigue siendo tan importante.

    Porque devolver un nombre a una víctima es impedir que el verdugo tenga la última palabra.

    📌 Un dato curioso: este crimen permaneció prácticamente olvidado durante décadas.
    Mucha gente conoce los experimentos de Josef Mengele en Auschwitz, pero muy pocos han oído hablar de August Hirt, pese a que su proyecto fue uno de los más macabros del régimen nazi: asesinar personas expresamente para exhibir sus esqueletos en un museo anatómico.
    Por eso muchos historiadores consideran que es uno de los capítulos menos conocidos y más perturbadores del Holocausto.

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    youtube.com/watch?v=g80xIwruRqU

    #historia #holocausto #menachemtaffel #augusthirt #auschwitz #natzweilerstruthof #nazismo #segundaguerramundial #memoriahistórica #crimenesdeguerra

  3. El tábano economista @eltabanoeconomista.wordpress.com@eltabanoeconomista.wordpress.com ·

    Gas, guerra y poder en Israel


    Por: Lic. Alejandro Marcó del Pont

    Nuevo mapa del poder en el Mediterráneo Oriental (El Tábano Economista)

    Las guerras, como los grandes incendios, suelen explicarse por la chispa que los enciende. Los titulares del mundo, en su vértigo diario, nos ofrecen razones inmediatas: seguridad, terrorismo, represalias, fronteras, religión o identidad nacional. Pero la historia, esa vieja maestra que rara vez se lee con atención, nos enseña que las transformaciones geopolíticas de calado nunca responden a una única causa, ni siquiera a una docena de ellas.

    Debajo de los discursos oficiales, como corrientes subterráneas en un lecho seco, suelen encontrarse intereses estructurales que operan en horizontes de décadas y no de meses. En el caso de Gaza y del sur del Líbano, la dimensión energética constituye uno de esos factores silenciosos pero decisivos que, sin explicar por sí solos el conflicto, iluminan con una claridad incómoda por qué determinadas decisiones estratégicas –aparentemente desproporcionadas o irracionales desde la óptica humanitaria– adquieren una lógica implacable para el Estado de Israel.

    El Mediterráneo Oriental se ha convertido en el siglo XXI en el escenario de una de las operaciones de reordenamiento geoeconómico más sofisticadas y, a la vez, más violentas de la historia contemporánea. No se trata ya de una simple pugna por unos pocos pozos de gas, sino de la edificación de una arquitectura de coerción donde la energía no es un puente para la paz, como tantas veces se proclamó en la retórica de los foros internacionales, sino el combustible de una maquinaria de guerra que requiere la destrucción continua de pueblos enteros para mantener sus turbinas girando. Esta es una afirmación dura, sin duda, pero que merece ser examinada con la frialdad, porque lo que está en juego es nada menos que la comprensión del orden emergente en una de las regiones más volátiles del planeta.

    Para comprender la magnitud de este fenómeno, conviene recordar un dato fundamental que a menudo se pierde en la bruma de la actualidad. Durante gran parte de su historia moderna, Israel fue un importador neto de energía. Dependía de proveedores externos, a menudo hostiles, y de una geografía poco favorable para garantizar su seguridad energética. Esa vulnerabilidad, que durante décadas condicionó su doctrina de defensa y su política exterior, comenzó a disiparse de forma radical con los descubrimientos gasíferos del Mediterráneo Oriental.

    Los yacimientos de Tamar en 2009, Leviatán en 2010, Tanin en 2016 y Karish en 2022 transformaron la ecuación estratégica israelí con una velocidad que pocos analistas supieron anticipar. De repente, un país históricamente dependiente pasó a disponer de reservas capaces no solo de abastecer su mercado interno con holgura, sino de exportar excedentes a sus vecinos y, lo que resulta aún más relevante, a un mercado europeo ávido de alternativas al gas ruso.

    Desde entonces, la energía dejó de ser una cuestión meramente técnica o comercial para integrarse en el núcleo mismo de la doctrina de seguridad nacional israelí. Diversos estudios académicos, que han ido emergiendo en los últimos años, muestran cómo la política exterior de Jerusalén comenzó a girar alrededor de la construcción de alianzas energéticas con Grecia, Chipre y Egipto, y posteriormente con la Unión Europea. Desesperada por sustituir el gas del Kremlin, UE miró hacia el Mediterráneo Oriental y encontró en Israel un socio prometedor. Las cifras hablan por sí solas: en 2023, las exportaciones israelíes de gas hacia Egipto y Jordania crecieron un 25%, mientras Egipto reexporta una parte significativa de ese gas como GNL hacia los puertos europeos. La ruta energética del Levante hacia el Viejo Continente ya no es un proyecto de futuro; es una realidad en funcionamiento.

    Sin embargo, esta historia, como todas las historias de poder y recursos, no se limita a la aparición de yacimientos y la firma de contratos. Incluye también a un actor sistemáticamente ausente de los acuerdos energéticos regionales: Palestina. Frente a la costa de Gaza se encuentra Gaza Marine, un campo gasífero descubierto en el año 2000 cuya explotación, según estimaciones recientemente citadas por The Guardian, podría proporcionar alrededor de 4.000 millones de dólares en ingresos y ofrecer una base económica estable para una futura entidad palestina.

    El yacimiento de Gaza Marine se encuentra aproximadamente a 36 kilómetros mar adentro de la Franja. Israel, gracias a su tecnología offshore y su poderío naval, puede explotar sus propios campos sin necesidad de controlar físicamente todo el territorio de Gaza. Esta es una objeción técnica que algunos analistas esgrimen para descartar la variable energética como motor principal de la guerra. Sin embargo, el argumento resulta engañoso, porque el control político del litoral, la capacidad de otorgar licencias, de garantizar la seguridad de las infraestructuras exportadoras y de integrar el gas en la red energética regional son funciones que requieren un dominio de facto sobre las aguas adyacentes. Y ese dominio, en la práctica, se ejerce mediante la fuerza naval, el bloqueo y la destrucción sistemática de cualquier infraestructura costera que pudiera albergar una amenaza potencial.

    La destrucción de puertos, embarcaciones y zonas residenciales frente al mar en Gaza no es un efecto colateral del conflicto; es, visto desde esta óptica, una limpieza espacial profundamente intencional. Se trata de garantizar que el perímetro de seguridad de los activos energéticos regionales nunca sea amenazado por actores asimétricos. Israel ha logrado situarse en la posición de guardián energético del Mediterráneo Oriental bombardeando Gaza, convirtiendo la miseria y la muerte de millones de personas en el costo de operación de su nueva identidad como potencia energética.

    El holocausto en Gaza, en este sentido, no es solo una operación militar contra Hamás; es la consolidación violenta de una arquitectura energética que requiere la neutralización de cualquier amenaza, real o potencial, que pueda surgir de la costa palestina. Esta es una de esas verdades incómodas que rara vez se pronuncian en las salas de prensa, pero que se imponen con la fuerza de la evidencia cuando se observa el mapa y se siguen los flujos del capital.

    Pero el Mediterráneo Oriental no es solo Gaza. Al norte, la frontera marítima entre Israel y el Líbano ha sido durante años otro escenario de tensión y disputa. Existe una enorme confusión pública sobre la llamada «Línea 23», que no es una línea de explotación petrolera, sino una línea de delimitación marítima que ambos países han reclamado con argumentos contrapuestos. Durante años, la disputa involucró aproximadamente unos 860 kilómetros cuadrados, que las reclamaciones libanesas ampliaron hasta unos 2.290 kilómetros cuadrados de aguas potencialmente gasíferas.

    En octubre de 2022, Israel y el Líbano alcanzaron un acuerdo histórico mediado por Estados Unidos. Israel conservó el control sobre el yacimiento de Karish, mientras que el Líbano obtuvo derechos de exploración sobre la parte norte del campo de Qana, aunque la mayor parte de este quedó en manos israelíes al trazar la frontera que le correspondia en la línea 29 terminó en Israel linea 1 por la pendiente 45 grados arriba.

    ¿Por qué, entonces, bombardear y ocupar el sur del Líbano de nuevo, si existía un acuerdo negociado? Aquí la variable energética se mezcla inextricablemente con la militar. El problema central para Israel es que Hezbolá posee la capacidad de amenazar tanto las plataformas offshore como los gasoductos y las infraestructuras energéticas en tierra.

    Durante la negociación de 2022, la milicia libanesa utilizó explícitamente la amenaza contra el campo de Karish como instrumento de presión, demostrando que la energía es un campo de batalla más. Desde la óptica israelí, la profundidad de seguridad en el sur del Líbano no solo protege los asentamientos civiles de Galilea, sino también las instalaciones energéticas marítimas y el corredor de exportación que conecta con el resto de la región. Por eso, la dimensión energética y la militar aparecen estrechamente vinculadas en la mente de los planificadores estratégicos de Jerusalén.

    La actual guerra en el sur del Líbano y el establecimiento de facto de una zona de amortiguamiento al norte del río Litani no son solo tácticas de contrainsurgencia; son la extensión territorial de la protección de los activos offshore. Al controlar el litoral libanés y bombardear sistemáticamente las infraestructuras del sur, Israel asegura que ninguna amenaza asimétrica pueda surgir de la costa para interrumpir el flujo de gas de Karish o para amenazar las aproximaciones norteñas al campo de Leviatán.

    Israel no solo explota sus propios yacimientos; concesiona pozos, firma contratos con multinacionales, como Chevron, y establece acuerdos de exportación con Europa. Pero para todo ello necesita el mando militar absoluto sobre las aguas y las costas adyacentes, un mando que solo puede mantenerse mediante la guerra perpetua. No es una cuestión de paranoia, sino de lógica estructural: la infraestructura energética es vulnerable por definición, y en una región tan volátil como el Levante, la seguridad de los activos estratégicos se convierte en una obsesión que justifica cualquier medio.

    La principal vía de exportación de gas israelí a la Unión Europea pasa actualmente por un gasoducto que va de Ashkelon, en Israel, a Al-Arish, en Egipto. Una vez en suelo egipcio, el gas israelí puede usarse internamente o, lo que resulta más lucrativo, alimentarse en las plantas de licuefacción egipcias, desde donde se exporta gas natural licuado a nivel mundial. Este gasoducto, también conocido como gasoducto del Mediterráneo Oriental (EMG), discurre paralelo a la costa de Gaza, atravesando las zonas marítimas que Palestina reclama como propias según su declaración de 2019 de acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS). El trazado del oleoducto cruza la zona contigua palestina y su zona económica exclusiva, un hecho que ha pasado prácticamente desapercibido en el debate público pero que tiene profundas implicaciones jurídicas.

    Según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, adoptada en 1982, cada estado costero tiene soberanía sobre su mar territorial hasta 12 millas náuticas, y derechos exclusivos sobre los recursos naturales en su zona económica exclusiva hasta 200 millas. Israel no es parte de esta convención, un detalle no menor que le permite esquivar con cierta comodidad los compromisos internacionales. Pero Palestina, que sí ha realizado declaraciones al respecto, ve cómo sus aguas son utilizadas para el tránsito de recursos energéticos sin su consentimiento, sin compensación económica y sin ningún tipo de reconocimiento de sus derechos.

    Organizaciones como Global Witness han señalado que no existen pruebas de que Palestina reciba tasas de tránsito u otra compensación monetaria por el paso del gasoducto por sus aguas. En contraste, Ucrania, que no es un país petrolero, obtuvo 800 millones de dólares en 2023 por ingresos de tasas de tránsito que representan aproximadamente el 0,5% de su PIB. La diferencia es abismal y revela el grado de expropiación silenciosa que se está produciendo en el Mediterráneo Oriental.

    La cuestión central, sin embargo, no es únicamente la existencia de gas bajo las aguas frente a Gaza. La cuestión estratégica, la que verdaderamente importa en el tablero geopolítico, es que Israel ha logrado situarse en la posición desde la cual puede autorizar, bloquear, proteger o integrar prácticamente cualquier proyecto energético relevante en el Mediterráneo Oriental meridional.

    Ese poder no deriva solamente de la posesión de yacimientos, que son muchos y valiosos, sino del control de las aguas, de la seguridad marítima, de la infraestructura de exportación, de las conexiones con Egipto y, sobre todo, de la capacidad de determinar quién participa y quién queda excluido de la arquitectura energética regional. Es un poder de gatekeeper, de portero, que otorga una influencia desproporcionada en las decisiones que afectan a toda la región.

    La prueba más evidente de esta dinámica apareció en 2022, cuando la Unión Europea, Israel y Egipto firmaron un memorando para incrementar el suministro de gas hacia Europa tras la ruptura energética provocada por la guerra de Ucrania. Palestina no participó en el acuerdo. Tampoco fue consultada sobre el tránsito de recursos energéticos por zonas marítimas que reclama como propias.

    Lo verdaderamente revelador, y aquí es donde el análisis adquiere su dimensión más profunda, es que el debate ya no gira únicamente sobre la propiedad de un determinado yacimiento. Lo que está en juego es el control del sistema completo. La historia de las grandes potencias demuestra que el poder raramente proviene solo de la posesión de recursos. Los imperios marítimos construyeron su influencia dominando rutas, puertos y corredores comerciales. Estados Unidos consolidó su liderazgo global controlando líneas de comunicación estratégicas y puntos de estrangulamiento como el estrecho de Ormuz o el canal de Panamá. Turquía multiplica su importancia geopolítica gracias a su posición como corredor energético entre Asia y Europa. Israel parece perseguir una lógica similar en el Mediterráneo Oriental, pero con un componente adicional: la capacidad de usar la fuerza militar para garantizar la exclusividad de su dominio.

    Bajo esta perspectiva, Gaza Marine, Leviatán, Karish, Tamar y la frontera marítima con Líbano dejan de ser elementos aislados para convertirse en piezas de un mismo tablero geoeconómico. El objetivo israelí no sería simplemente exportar gas, sino consolidar una arquitectura energética regional donde el Estado hebreo funcione como nodo indispensable entre Oriente Medio y Europa.

    Un centro energético que no solo canalice sus propios recursos, sino que, en el futuro, pueda integrar gas de otros países de la región, siempre bajo su supervisión y control. En ese esquema, Gaza adquiere una relevancia estratégica que va mucho más allá de la lucha contra Hamás. El corredor marítimo frente a sus costas no solo alberga recursos energéticos potenciales; también constituye una zona crítica para la seguridad de la infraestructura gasífera regional. Es una pieza de un rompecabezas que no puede quedar en manos de un actor hostil o incierto.

    Algo similar ocurre en el sur del Líbano. La presencia de Hezbolá cerca de las plataformas offshore israelíes representa una amenaza directa para instalaciones que se han convertido en activos nacionales estratégicos. Desde la perspectiva israelí, la profundidad de seguridad en la frontera norte no solo protege asentamientos civiles, sino también la infraestructura que sustenta su nueva condición de exportador energético. Por eso, cualquier operación militar en la zona adquiere una justificación que va más allá del mero enfrentamiento con una milicia; se convierte en una necesidad estructural para la supervivencia del modelo energético israelí. Esta lógica, una vez comprendida, ayuda a explicar por qué Israel ha estado dispuesto a escalar el conflicto en el Líbano incluso después de haber alcanzado un acuerdo de delimitación marítima. El acuerdo era útil, pero no resolvía el problema de fondo: la amenaza asimétrica que Hezbolá representa para los activos energéticos. Y esa amenaza, desde el punto de vista israelí, solo puede neutralizarse mediante la ocupación y el control del territorio desde el cual podría lanzarse.

    La consecuencia de todo ello es la emergencia de una nueva geografía del poder en el Mediterráneo Oriental. Una geografía donde la seguridad militar, la diplomacia energética y las infraestructuras de transporte se encuentran íntimamente entrelazadas, hasta el punto de que resulta imposible analizar una sin tener en cuenta las otras. La destrucción de Gaza y las operaciones militares en el Líbano no pueden explicarse exclusivamente por la variable energética; sería una simplificación que empobrecería el análisis. Pero tampoco pueden analizarse ignorando el contexto energético que se ha desarrollado paralelamente durante las últimas dos décadas. Esa omisión, tan frecuente en el periodismo de actualidad y en la retórica política, conduce a una comprensión fragmentaria y engañosa de lo que realmente está sucediendo.

    Desde esta perspectiva, lo que emerge es una estrategia israelí de largo plazo, una estrategia que no figura en ningún documento oficial pero que se deduce de la coherencia de las acciones militares, diplomáticas y económicas. Se trata de consolidar una arquitectura energética y logística en el Mediterráneo Oriental donde la seguridad de los espacios adyacentes a sus principales activos energéticos se convierte en una condición indispensable para proyectar influencia económica y geopolítica hacia Europa. Gaza Marine, Leviatán, Karish y la frontera marítima con Líbano no constituyen objetivos aislados, sino componentes de un mismo entramado destinado a transformar a Israel de importador vulnerable de energía en nodo estratégico de conexión entre Oriente Medio y los mercados europeos. Es un salto cualitativo en su posición geopolítica, comparable en su significado histórico a la adquisición de la capacidad nuclear, aunque con un perfil mucho más bajo y, por tanto, más fácil de ocultar detrás de la retórica de la seguridad.

    Pero esta estrategia tiene un precio, y ese precio lo pagan los pueblos vecinos. La explotación del gas israelí no se produce en el vacío; se produce sobre las ruinas de Gaza y bajo las bombas que caen sobre el Líbano. La comunidad internacional, y en particular la Unión Europea, se enfrenta a una elección incómoda. Mientras siga importando gas israelí sin exigir la desmilitarización de las zonas de exclusión, sin demandar el derecho de los palestinos a explotar Gaza Marine, y sin condenar la ocupación y el bombardeo del sur del Líbano como una violación inaceptable de la soberanía regional, estará siendo cómplice de esta arquitectura de coerción. No es una acusación liviana, pero es la conclusión a la que conduce un análisis riguroso de los hechos.

    El gas que fluye por el Mediterráneo Oriental hacia los puertos europeos no es solo una fuente de energía para calentar hogares y hacer funcionar fábricas. Es también el combustible de una máquina de guerra que requiere la destrucción continua de Gaza y el Líbano para mantener sus turbinas girando. Esa es la realidad que los titulares ocultan, que los comunicados oficiales desdibujan y que los debates diplomáticos evitan. Es hora de que el mundo deje de mirar hacia otro lado mientras se quema el futuro de un pueblo para mantener las luces encendidas en otro. La negación de los vecinos de Israel a explotar las energías que les pertenecen no es un efecto secundario de la ocupación, ni una desgracia colateral del conflicto; es, en gran medida, el núcleo mismo del proyecto geopolítico israelí en el Mediterráneo Oriental.

    Este proyecto, sin embargo, no es eterno ni inexpugnable. Descansa sobre una base frágil: la capacidad de mantener la guerra perpetua y la complicidad internacional. Si la comunidad internacional, y especialmente Europa, decidiera priorizar el derecho inalienable de los pueblos a la soberanía sobre sus recursos naturales por encima de sus propias necesidades energéticas a corto plazo, el castillo de naipes empezaría a tambalearse. No se trata de un idealismo ingenuo; se trata de reconocer que la estabilidad duradera en la región no puede construirse sobre la exclusión y la violencia, sino sobre una distribución equitativa de los recursos y un respeto genuino al derecho internacional.

    El Mediterráneo Oriental es, en este sentido, un laboratorio del futuro que nos espera: un mundo donde la energía, el poder y la guerra se entrelazan de forma cada vez más inextricable, y donde las decisiones que se toman hoy en las salas de juntas de las compañías energéticas y en los cuarteles generales de los ejércitos tendrán consecuencias que perdurarán durante generaciones. La pregunta que debemos hacernos no es si el gas es la causa de la guerra, sino si estamos dispuestos a aceptar que la guerra sea el precio del gas. Y si la respuesta es no, entonces habrá que empezar a construir alternativas, por difíciles y complejas que sean, antes de que el Mediterráneo se convierta en un mar de sangre y de gas, y no necesariamente en ese orden.

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  4. SIGUE ⬇️

    Pilecki decidió seguir trabajando para una Polonia libre.
    Recopiló información sobre la represión soviética hasta que fue arrestado en 1947.
    Durante los interrogatorios sufrió brutales torturas.
    Según testimonios posteriores, llegó a decir que, comparado con lo que estaba viviendo en las cárceles comunistas, Auschwitz había sido "un juego de niños", una frase que refleja la extrema dureza de los abusos sufridos.

    Tras un juicio amañado fue acusado falsamente de espionaje y condenado a muerte.
    El 25 de mayo de 1948 fue ejecutado con un disparo en la nuca en una prisión de Varsovia.
    Tenía 47 años.

    Su cuerpo fue enterrado en una fosa anónima y durante décadas el régimen comunista prohibió hablar de él.
    Su nombre desapareció de los libros, de los periódicos y de la memoria oficial de Polonia.

    No fue hasta la caída del comunismo cuando comenzó a recuperarse su historia.
    Hoy Witold Pilecki es considerado uno de los mayores héroes de la resistencia europea y un símbolo del valor llevado hasta sus últimas consecuencias.

    Porque mientras millones de personas intentaban escapar de Auschwitz, él fue el único hombre conocido que decidió entrar voluntariamente.

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    youtube.com/watch?v=B4tfqwaUZD8

    #historia #witoldpilecki #auschwitz #segundaguerramundial #holocausto #polonia #resistencia #historiasreales #memoriahistórica #curiosidadeshistóricas #historiareal #ecosdelpasado #personajeshistóricos #historiadelsigloxx #nazismo

  5. Cuestionar la ley del embudo es insultante y, claro, s'ha ofendío.
    Por cierto, ¿este payo sufrió algún #holocausto?

    #israel #sionismo

    youtube.com/shorts/OU710V_TvRQ

  6. Cuestionar la ley del embudo es insultante y, claro, s'ha ofendío.
    Por cierto, ¿este payo sufrió algún #holocausto?

    #israel #sionismo

    youtube.com/shorts/OU710V_TvRQ

  7. Ensayo crítico sobre la instrumentalización del Holocausto y la guerra en Gaza

    📰 Título original: Death of the Holocaust Industry

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    Ver resumen IA completo es.killbait.com/ensayo-critico

    #opinión #holocausto #gaza #israelpalestina

  8. Heinrich Himmler: Líder Nazi y Arquitecto del Holocausto

    Heinrich Himmler, uno de los hombres más poderosos de la Alemania nazi, murió en 1945, pero su legado como figura clave en el genocidio de los judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial sigue impactando al mundo hoy en día. Como el 4º Reichsführer de la Schutzstaffel (SS) de 1929 a 1945, Himmler fue un arquitecto fundamental…

    #Akerix #Holocausto #HeinrichHimmler #Nazismo
    akerix.com/on-this-day/05-23-h

  9. 🌍 ■ Esto sí es una bomba: EEUU e Israel tenían un plan secreto para reinstaurar a Ahmadineyad en Irán ■ El 'New York Times' desvela la sorprendente elección de los aliados: un expresidente que multiplicó el enriquecimiento de uranio y negó el Holocausto. Es[…]
    huffingtonpost.es/global/esto-

    #israel #iran #holocausto #armasnucleares #alijamenei #ataquecontrairan #global #eeuu

  10. 🌍 ■ Esto sí es una bomba: EEUU e Israel tenían un plan secreto para reinstaurar a Ahmadineyad en Irán ■ El 'New York Times' desvela la sorprendente elección de los aliados: un expresidente que multiplicó el enriquecimiento de uranio y negó el Holocausto. Es[…]
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    #israel #iran #holocausto #armasnucleares #alijamenei #ataquecontrairan #global #eeuu

  11. El Levantamiento del Gueto de Varsovia: un capítulo trágico

    El 16 de mayo de 1943, los nazis acaban con el Levantamiento del Gueto de Varsovia, un intento desesperado de resistencia por parte de la población judía de la ciudad contra la ocupación nazi. Este evento marca uno de los capítulos más trágicos del Holocausto, un genocidio sistemát…

    #Akerix #LevantamientoGuetoVarsovia #Holocausto #ResistenciaJudía
    akerix.com/on-this-day/05-16-t

  12. Los que llevan 80 años negando el holocausto judío, son los mismos que hoy niegan el genocidio palestino.

    "La historia no se repite, pero rima" -Mark Twain#marktwain

    #holocausto #palestina #Genocidio #citas #judaísmo #historia

  13. Los que llevan 80 años negando el holocausto judío, son los mismos que hoy niegan el genocidio palestino.

    "La historia no se repite, pero rima" -Mark Twain#marktwain

    #holocausto #palestina #Genocidio #citas #judaísmo #historia

  14. :stargif: 𝑮𝒆𝒓𝒅𝒂 𝑺𝒕𝒆𝒊𝒏𝒉𝒐𝒇𝒇 :stargif:

    La historia de Gerda Steinhoff incomoda porque rompe una idea muy cómoda: la de pensar que las atrocidades siempre las cometen personas “diferentes” o monstruos fácilmente reconocibles.

    Pero muchas veces no fue así.

    Gerda nació en 1922 en Danzig, cuando aquella ciudad todavía era la llamada Ciudad Libre de Danzig, un territorio extraño y tensionado entre Alemania y Polonia tras la Primera Guerra Mundial.
    Creció en una época de crisis, nacionalismo extremo y resentimiento político constante.
    De su infancia no se conocen demasiados detalles íntimos, y precisamente eso vuelve su caso aún más inquietante: no aparece como alguien excepcional.

    No provenía de una élite militar ni de una familia poderosa.
    No fue una gran ideóloga nazi conocida públicamente.
    Antes de la guerra trabajaba en empleos modestos, especialmente en tareas domésticas y cocinas.
    Algunas fuentes indican que también trabajó en una fábrica.
    Su vida parecía la de miles de jóvenes alemanas de clase trabajadora de aquella época.

    No se conocen estudios importantes, carreras universitarias ni una formación destacada.
    Tampoco tuvo marido ni hijos conocidos.
    De hecho, gran parte de los datos personales de Gerda son difusos porque nunca fue una figura relevante dentro del aparato nazi hasta los últimos años de guerra.

    Y precisamente ahí está una de las partes más incómodas de la historia.

    La guerra abrió espacios de poder para personas corrientes.

    En 1944, con apenas 22 años, Gerda ingresó como guardia auxiliar en el sistema de campos de concentración nazis.
    Fue enviada al campo de Stutthof concentration camp, cerca de Danzig.

    Aquello cambió completamente su vida.

    Los testimonios posteriores la describieron como una guardiana brutal y agresiva.
    Sobrevivientes aseguraron que participaba en castigos físicos, golpes y selecciones de prisioneros.
    En los campos nazis, una “selección” podía significar decidir quién todavía era útil para trabajar y quién sería enviado a morir.

    Y ahí aparece otra cuestión dura de aceptar: muchas guardianas no fueron simples espectadoras pasivas.

    El sistema nazi recompensaba la dureza.

    Las guardianas más crueles podían ascender, recibir privilegios o ser consideradas eficientes por sus superiores.
    En ese ambiente, la violencia terminó normalizándose hasta extremos aterradores.

    Gerda Steinhoff compartió entorno con otras guardianas tristemente conocidas como Jenny-Wanda Barkmann, apodada por algunos prisioneros “la Bella Fantasma” debido a su apariencia joven y al contraste brutal con su comportamiento violento.

    Después de la derrota nazi llegaron los juicios.

    Las autoridades polacas arrestaron a Gerda junto a otros miembros del personal de Stutthof.
    En 1946 fue juzgada durante los Procesos de Stutthof, donde antiguos prisioneros dieron testimonios estremecedores sobre abusos, asesinatos, golpes y maltratos sistemáticos dentro del campo.

    Tenía apenas 24 años.

    Fue declarada culpable y condenada a muerte.

    La ejecución tuvo lugar el 4 de julio de 1946 en Biskupia Górka, en una ejecución pública junto a otros condenados vinculados al campo.
    Miles de personas acudieron a verla.
    Las imágenes del momento siguen resultando impactantes hoy porque muestran hasta qué punto la guerra había dejado heridas abiertas y deseos de justicia inmediata.

    Y aun así, lo más inquietante de su historia no es solamente el final.

    Es el proceso.

    Cómo alguien aparentemente normal puede integrarse en una maquinaria de deshumanización hasta participar activamente en ella.

    Años después, la filósofa Hannah Arendt usaría una expresión famosa para intentar explicar algo parecido: “la banalidad del mal”.
    La idea de que atrocidades enormes no siempre nacen de monstruos caricaturescos, sino también de personas corrientes que dejan de cuestionar órdenes, dejan de ver humanidad en otros y convierten la violencia en rutina.

    Gerda Steinhoff encaja de forma incómoda dentro de esa idea.

    No fue una líder nazi importante.
    No diseñó el sistema.
    No dio los discursos más famosos.

    Pero participó en él.

    Y eso es precisamente lo que vuelve su historia tan perturbadora.

    Porque recuerda que cuando una sociedad convierte el odio en normalidad, incluso personas aparentemente comunes pueden terminar haciendo cosas imperdonables mientras siguen creyendo que simplemente están cumpliendo su trabajo.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #segundaguerramundial #nazismo #stutthof #gerdasteinhoff #holocausto #historiacontada #curiosidadeshistoricas #hannaharendt #historiasreales #ecosdelpasado

  15. :stargif: 𝑮𝒆𝒓𝒅𝒂 𝑺𝒕𝒆𝒊𝒏𝒉𝒐𝒇𝒇 :stargif:

    La historia de Gerda Steinhoff incomoda porque rompe una idea muy cómoda: la de pensar que las atrocidades siempre las cometen personas “diferentes” o monstruos fácilmente reconocibles.

    Pero muchas veces no fue así.

    Gerda nació en 1922 en Danzig, cuando aquella ciudad todavía era la llamada Ciudad Libre de Danzig, un territorio extraño y tensionado entre Alemania y Polonia tras la Primera Guerra Mundial.
    Creció en una época de crisis, nacionalismo extremo y resentimiento político constante.
    De su infancia no se conocen demasiados detalles íntimos, y precisamente eso vuelve su caso aún más inquietante: no aparece como alguien excepcional.

    No provenía de una élite militar ni de una familia poderosa.
    No fue una gran ideóloga nazi conocida públicamente.
    Antes de la guerra trabajaba en empleos modestos, especialmente en tareas domésticas y cocinas.
    Algunas fuentes indican que también trabajó en una fábrica.
    Su vida parecía la de miles de jóvenes alemanas de clase trabajadora de aquella época.

    No se conocen estudios importantes, carreras universitarias ni una formación destacada.
    Tampoco tuvo marido ni hijos conocidos.
    De hecho, gran parte de los datos personales de Gerda son difusos porque nunca fue una figura relevante dentro del aparato nazi hasta los últimos años de guerra.

    Y precisamente ahí está una de las partes más incómodas de la historia.

    La guerra abrió espacios de poder para personas corrientes.

    En 1944, con apenas 22 años, Gerda ingresó como guardia auxiliar en el sistema de campos de concentración nazis.
    Fue enviada al campo de Stutthof concentration camp, cerca de Danzig.

    Aquello cambió completamente su vida.

    Los testimonios posteriores la describieron como una guardiana brutal y agresiva.
    Sobrevivientes aseguraron que participaba en castigos físicos, golpes y selecciones de prisioneros.
    En los campos nazis, una “selección” podía significar decidir quién todavía era útil para trabajar y quién sería enviado a morir.

    Y ahí aparece otra cuestión dura de aceptar: muchas guardianas no fueron simples espectadoras pasivas.

    El sistema nazi recompensaba la dureza.

    Las guardianas más crueles podían ascender, recibir privilegios o ser consideradas eficientes por sus superiores.
    En ese ambiente, la violencia terminó normalizándose hasta extremos aterradores.

    Gerda Steinhoff compartió entorno con otras guardianas tristemente conocidas como Jenny-Wanda Barkmann, apodada por algunos prisioneros “la Bella Fantasma” debido a su apariencia joven y al contraste brutal con su comportamiento violento.

    Después de la derrota nazi llegaron los juicios.

    Las autoridades polacas arrestaron a Gerda junto a otros miembros del personal de Stutthof.
    En 1946 fue juzgada durante los Procesos de Stutthof, donde antiguos prisioneros dieron testimonios estremecedores sobre abusos, asesinatos, golpes y maltratos sistemáticos dentro del campo.

    Tenía apenas 24 años.

    Fue declarada culpable y condenada a muerte.

    La ejecución tuvo lugar el 4 de julio de 1946 en Biskupia Górka, en una ejecución pública junto a otros condenados vinculados al campo.
    Miles de personas acudieron a verla.
    Las imágenes del momento siguen resultando impactantes hoy porque muestran hasta qué punto la guerra había dejado heridas abiertas y deseos de justicia inmediata.

    Y aun así, lo más inquietante de su historia no es solamente el final.

    Es el proceso.

    Cómo alguien aparentemente normal puede integrarse en una maquinaria de deshumanización hasta participar activamente en ella.

    Años después, la filósofa Hannah Arendt usaría una expresión famosa para intentar explicar algo parecido: “la banalidad del mal”.
    La idea de que atrocidades enormes no siempre nacen de monstruos caricaturescos, sino también de personas corrientes que dejan de cuestionar órdenes, dejan de ver humanidad en otros y convierten la violencia en rutina.

    Gerda Steinhoff encaja de forma incómoda dentro de esa idea.

    No fue una líder nazi importante.
    No diseñó el sistema.
    No dio los discursos más famosos.

    Pero participó en él.

    Y eso es precisamente lo que vuelve su historia tan perturbadora.

    Porque recuerda que cuando una sociedad convierte el odio en normalidad, incluso personas aparentemente comunes pueden terminar haciendo cosas imperdonables mientras siguen creyendo que simplemente están cumpliendo su trabajo.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #segundaguerramundial #nazismo #stutthof #gerdasteinhoff #holocausto #historiacontada #curiosidadeshistoricas #hannaharendt #historiasreales #ecosdelpasado

  16. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Treblinka no es una historia fácil de contar, pero es una de esas que no deberían perderse en el ruido del tiempo.

    Fue un campo de exterminio nazi situado en un bosque al noreste de Varsovia, dentro de la llamada Operación Reinhard, la fase más letal del plan de exterminio nazi.
    No era un campo de trabajo ni de tránsito: era una estructura pensada exclusivamente para matar de forma industrial.

    Durante aproximadamente 13 meses, entre 700.000 y 900.000 personas fueron asesinadas allí.
    Los trenes llegaban llenos y, en muy poco tiempo, salían vacíos.
    La mayoría de los prisioneros no sobrevivía ni unas horas tras su llegada.
    Esa es la frialdad del sistema.

    En 1943, cuando los prisioneros entendieron que el campo iba a ser liquidado junto con ellos, organizaron una resistencia clandestina.
    El 2 de agosto de ese año, alrededor de mil internos se rebelaron, incendiaron partes del campo y aprovecharon el caos para huir.
    Más de 300 consiguieron escapar en ese momento, aunque la mayoría sería capturada y asesinada después.
    Solo 54 supervivientes llegaron vivos al final de la guerra.
    54 de casi un millón.

    Tras la rebelión, los nazis hicieron algo que muestra hasta qué punto intentaron borrar lo ocurrido: desmontaron el campo por completo.
    Destruyeron las cámaras de gas, quemaron documentos, araron el terreno y plantaron árboles encima. Incluso colocaron una familia en la zona para dar apariencia de normalidad.
    La idea era simple y brutal: que no quedara rastro visible.

    Pero el intento de borrado no funcionó del todo.
    Esos 54 supervivientes declararon en los juicios posteriores, especialmente en los años 60, y su testimonio reconstruyó lo que había pasado allí.

    Treblinka no sobrevivió como lugar físico, pero sí como memoria.
    Y eso es lo que los nazis no pudieron controlar.

    La pregunta que lanzas al final es clave: plantar árboles encima… ¿es olvidar o esconder?

    En este caso, más que olvido, fue un intento deliberado de ocultar un crimen.
    Y cuando algo se esconde así, normalmente no desaparece: solo espera a ser contado.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #treblinka #holocausto #segundaGuerraMundial #memoriahistorica #operacionreinhard

  17. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Treblinka no es una historia fácil de contar, pero es una de esas que no deberían perderse en el ruido del tiempo.

    Fue un campo de exterminio nazi situado en un bosque al noreste de Varsovia, dentro de la llamada Operación Reinhard, la fase más letal del plan de exterminio nazi.
    No era un campo de trabajo ni de tránsito: era una estructura pensada exclusivamente para matar de forma industrial.

    Durante aproximadamente 13 meses, entre 700.000 y 900.000 personas fueron asesinadas allí.
    Los trenes llegaban llenos y, en muy poco tiempo, salían vacíos.
    La mayoría de los prisioneros no sobrevivía ni unas horas tras su llegada.
    Esa es la frialdad del sistema.

    En 1943, cuando los prisioneros entendieron que el campo iba a ser liquidado junto con ellos, organizaron una resistencia clandestina.
    El 2 de agosto de ese año, alrededor de mil internos se rebelaron, incendiaron partes del campo y aprovecharon el caos para huir.
    Más de 300 consiguieron escapar en ese momento, aunque la mayoría sería capturada y asesinada después.
    Solo 54 supervivientes llegaron vivos al final de la guerra.
    54 de casi un millón.

    Tras la rebelión, los nazis hicieron algo que muestra hasta qué punto intentaron borrar lo ocurrido: desmontaron el campo por completo.
    Destruyeron las cámaras de gas, quemaron documentos, araron el terreno y plantaron árboles encima. Incluso colocaron una familia en la zona para dar apariencia de normalidad.
    La idea era simple y brutal: que no quedara rastro visible.

    Pero el intento de borrado no funcionó del todo.
    Esos 54 supervivientes declararon en los juicios posteriores, especialmente en los años 60, y su testimonio reconstruyó lo que había pasado allí.

    Treblinka no sobrevivió como lugar físico, pero sí como memoria.
    Y eso es lo que los nazis no pudieron controlar.

    La pregunta que lanzas al final es clave: plantar árboles encima… ¿es olvidar o esconder?

    En este caso, más que olvido, fue un intento deliberado de ocultar un crimen.
    Y cuando algo se esconde así, normalmente no desaparece: solo espera a ser contado.

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    #historia #treblinka #holocausto #segundaGuerraMundial #memoriahistorica #operacionreinhard

  18. Odilo Globocnik: Arquitecto del Holocausto y Operación Reinhardt

    Odilo Lotario Globocnik, nacido el 21 de abril de 1904 en Trieste, es una de las figuras más oscuras y controvertidas del régimen nazi. Como oficial de alto rango de las SS y general de la policía, Globocnik fue el principal ejecutor de la Operación Reinhardt, uno de los episodios más mortíferos del Holocausto, que…

    #Holocausto #OperacionReinhardt #OdiloGlobocnik #Nazismo
    akerix.com/on-this-day/04-21-o

  19. 🌐 ■ "Me sentía como un monstruo": soldados de Israel comparan con el Holocausto su labor en Gaza ■ El diario israelí 'Haaretz' publica testimonios de uniformados que "mataron" en la franja o contemplaron violaciones de derechos humanos de[…]
    huffingtonpost.es/global/me-se

    #palestina #ejercitoisrael #derechoshumanos #estrespostraumatico #crimenesdeguerra #gaza #holocausto #global #israel

  20. 🌐 ■ "Me sentía como un monstruo": soldados de Israel comparan con el Holocausto su labor en Gaza ■ El diario israelí 'Haaretz' publica testimonios de uniformados que "mataron" en la franja o contemplaron violaciones de derechos humanos de[…]
    huffingtonpost.es/global/me-se

    #palestina #ejercitoisrael #derechoshumanos #estrespostraumatico #crimenesdeguerra #gaza #holocausto #global #israel

  21. 🕯️🇮🇷 Israel se detiene por completo. Hoy es Yom HaShoah, el día para recordar a las 6 millones de víctimas del Holocausto. 🕍💔 A las 10 AM, todo el país se congeló por 2 minutos bajo el sonido de las sirenas. 🚨✨ Este año es distinto: Netanyahu vinculó la guerra con Irán con la lucha contra el nazismo. 🎖️Miles marchan para decir: ¡Nunca más! 🌍 #auschwitz #BenjaminNetanyahu #holocausto #irán #israel #MemoriaHistórica #onu #YadVashem #YomHaShoah soyarmenio.com/israel-yom-hash

  22. :stargif: 𝑳𝒂 𝒇𝒂𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒐𝒃𝒓𝒆𝒗𝒊𝒗𝒊𝒐́ 𝒃𝒂𝒋𝒐 𝒍𝒂 𝒄𝒊𝒖𝒅𝒂𝒅: 𝒗𝒂𝒍𝒆𝒏𝒕𝒊́𝒂 𝒚 𝒆𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒏𝒛𝒂 𝒆𝒏 𝑳𝒗𝒊𝒗 :stargif:

    1943
    En Lviv, las autoridades nazis comenzaron a liquidar el gueto judío.
    Las calles se llenaron de redadas, deportaciones y ejecuciones.
    Las casas ya no eran refugio; el ático o el sótano donde muchos intentaban esconderse podía convertirse en una trampa en cuestión de horas.

    Ignacy Chiger comprendió que no quedaban muchos lugares donde ocultarse.
    Así que tomó una decisión desesperada: llevó a su esposa y a sus dos hijos, Paweł Chiger y Krystyna Chiger, a un lugar que nadie imaginaba: las alcantarillas de la ciudad.
    Allí, bajo las calles, comenzó una de las historias de supervivencia más duras de la Segunda Guerra Mundial.

    La familia vivía sobre una estrecha cornisa de piedra, apenas unos centímetros por encima del agua sucia que corría por los túneles.
    No había luz, ni aire limpio.
    Solo oscuridad, humedad y silencio absoluto.
    Durante las tormentas, el nivel del agua subía peligrosamente y Ignacy tenía que sostener a sus hijos durante horas para que no se ahogaran.
    Encima de ellos estaba la ciudad, a apenas unos metros, y un menor ruido podía delatarlos.

    Los túneles estaban infestados de ratas y el olor era insoportable.
    Aun así, permanecieron allí catorce meses.
    Sobrevivieron gracias a Leopold Socha, un trabajador de las alcantarillas que comenzó ayudándolos con pan, alimentos y noticias del exterior.
    Cada visita era un riesgo enorme: si los nazis lo hubieran descubierto, lo habrían ejecutado.

    Krystyna Chiger recuerda en su libro "La niña del suéter verde" que aquella prenda, tejida por su abuela, fue su único abrigo en la humedad constante y hoy se conserva en el United States Holocaust Memorial Museum como símbolo de esperanza.

    Tres detalles hacen esta historia aún más extraordinaria:

    ▪️Leopold Socha, el héroe imperfecto: Socha no era un santo; era un exconvicto y ladrón que inicialmente ayudó a los Chiger por dinero.
    Con el tiempo, la relación se transformó en amistad y terminó arriesgando su vida para ocultarlos incluso cuando los nazis ofrecían recompensas por delatarlos.

    ▪️El destino trágico de Socha: Sobrevivió a la guerra, pero murió poco después, en 1945, atropellado por un camión militar soviético mientras intentaba salvar a su hija.
    En su funeral, alguien comentó:
    “Es el castigo de Dios por ayudar a los judíos”, mostrando que el antisemitismo persistía incluso tras el horror nazi.

    ▪️El “Palacio”: Así llamaba Krystyna al rincón más ancho de la alcantarilla donde se refugiaban, un mecanismo de defensa psicológico para soportar la presencia de ratas y el agua fecal que a veces llegaba hasta la boca.

    Finalmente, en 1944, cuando el frente de guerra cambió y las tropas alemanas se retiraron, la familia pudo salir.
    Emergieron por una alcantarilla en plena calle, extremadamente delgados y deslumbrados por la luz del sol después de más de un año en completa oscuridad.

    La historia de los Chiger fue llevada al cine en "In Darkness", dirigida por Agnieszka Holland y nominada al Óscar, recordándonos que en los momentos más oscuros de la historia, la valentía de unos pocos puede salvar vidas.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #holocausto #historiareal #supervivencia #luchaporlavida #krystynachiger #ignacychiger #leopoldsocha #in darkness #ucrania #segunda guerra mundial #valentía #historiasverdaderas

  23. :stargif: 𝑬𝒎𝒊𝒍𝒊𝒆 𝑺𝒄𝒉𝒊𝒏𝒅𝒍𝒆𝒓: 𝒍𝒂 𝒎𝒖𝒋𝒆𝒓 𝒐𝒍𝒗𝒊𝒅𝒂𝒅𝒂 𝒅𝒆𝒕𝒓𝒂́𝒔 𝒅𝒆 “𝑳𝒂 𝒍𝒊𝒔𝒕𝒂 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒉𝒊𝒏𝒅𝒍𝒆𝒓” :stargif:

    Cuando se habla de Oskar Schindler, casi siempre aparece la imagen popularizada por la película Schindler's List.
    El empresario alemán que salvó a unos 1.200 judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

    Pero hay otra figura en esa historia que durante décadas quedó en segundo plano: Emilie Schindler, su esposa.

    Muchos supervivientes la recordaban como “el alma silenciosa” de la fábrica de Brünnlitz.

    Mientras Oskar negociaba con oficiales nazis, sobornaba a las SS y manejaba las relaciones políticas, Emilie sostenía la supervivencia cotidiana dentro de la fábrica.

    Vendió sus joyas en el mercado negro para conseguir comida y medicamentos para los trabajadores judíos.
    En una época en la que el hambre y las enfermedades como el tifus eran habituales en los campos y fábricas del sistema nazi, aquello marcaba la diferencia entre vivir o morir.

    Uno de los episodios más dramáticos ocurrió en el invierno de 1945.
    Un tren con unos 250 prisioneros judíos procedentes del subcampo de Goleszów llegó a la fábrica.
    Los vagones estaban prácticamente congelados y muchos prisioneros estaban al borde de la muerte.

    Emilie se enfrentó a los oficiales que querían devolver el tren.
    Logró que se abrieran los vagones y organizó la atención médica dentro de la fábrica.
    Durante días cuidó personalmente a los supervivientes.

    Muchos de ellos sobrevivieron gracias a esa intervención.

    La historia de los Schindler también está llena de contradicciones.

    Oskar era conocido por su vida excesiva: fiestas, alcohol y amantes.
    Emilie soportó durante años humillaciones públicas, incluso en cenas oficiales con oficiales nazis donde él aparecía acompañado por otras mujeres.

    Mientras tanto, ella trabajaba jornadas interminables organizando la enfermería y la logística de la fábrica.

    La relación nunca fue sencilla.

    Tras la guerra, la pareja emigró a Argentina intentando empezar de nuevo.
    Se instalaron en una granja en San Vicente, cerca de Buenos Aires, pero los negocios fracasaron.

    En 1957, Oskar le dijo a Emilie que viajaría a Alemania para resolver unos asuntos económicos y regresaría pronto.

    No volvió.

    La dejó sola, con deudas y una granja que apenas producía lo suficiente para sobrevivir.

    En Alemania, Oskar sobrevivió durante años gracias a la ayuda económica de algunos de los judíos que había salvado.
    Su salud fue deteriorándose y murió el 9 de octubre de 1974 en Hildesheim, a los 66 años, debido a una insuficiencia hepática.

    Cumpliendo su deseo, fue enterrado en el Monte Sion, en Jerusalén. Es el único antiguo miembro del Partido Nazi enterrado allí, un hecho que refleja la complejidad de su historia.

    Durante años Emilie vivió con enormes dificultades económicas en Argentina.
    Sobrevivía gracias a una pequeña pensión alemana y a la ayuda ocasional de organizaciones judías y de algunos de los llamados “judíos de Schindler”.

    Cuando en 1993 la película de Spielberg convirtió la historia en un fenómeno mundial, ella agradeció que se recordara a los supervivientes, pero también fue crítica.

    Decía que el cine la había retratado como una figura secundaria, casi decorativa.

    En más de una entrevista resumió su papel con una frase directa:

    “Oskar era el héroe, pero yo era la que hacía el trabajo”.

    El memorial del Holocausto Yad Vashem la reconoció como Justa entre las Naciones en 1994, décadas después de la guerra.

    Emilie Schindler murió el 5 de octubre de 2001 en Berlín, a los 93 años, durante una visita a Alemania.

    Su historia recuerda algo importante: muchas veces los grandes relatos históricos tienen protagonistas visibles y otras figuras que sostienen todo desde la sombra.

    Y sin esas personas silenciosas, muchas historias de rescate simplemente no habrían sido posibles.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #holocausto #segundaguerramundial #emilieschindler #oskarschindler #historiasreales #memoriahistorica #mujeresenlahistoria #historiasdelahistoria #ecosdelpasado

  24. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Czesława Kwoka nació en Polonia en 1928. Tenía apenas 14 años cuando fue deportada junto a su madre al campo de concentración de Auschwitz en diciembre de 1942, dentro de la brutal represión nazi contra la población polaca tras la ocupación alemana.

    Su madre murió poco después en el campo.
    Czesława quedó completamente sola, sin hablar alemán, sin entender las órdenes que gritaban los guardias, atrapada en un sistema diseñado para deshumanizar.
    El 18 de febrero de 1943 fue asesinada mediante una inyección de fenol directamente en el corazón, un método utilizado en Auschwitz para ejecuciones rápidas, especialmente contra prisioneros considerados “no aptos” para trabajar.

    La imagen que hoy la hace reconocible en todo el mundo fue tomada por Wilhelm Brasse, un prisionero polaco obligado a trabajar como fotógrafo del campo. Brasse documentaba a los recién llegados siguiendo órdenes de las SS.
    Años después, relató que antes de la sesión un guardia golpeó brutalmente a la niña en el rostro porque no entendía lo que le exigían.
    En la fotografía se aprecia el labio inflamado y una expresión de terror contenido.
    No es una pose: es el miedo real de una niña aislada, herida y consciente de que algo terrible estaba ocurriendo.

    Décadas más tarde, la artista brasileña Marina Amaral restauró y coloreó digitalmente la imagen original en blanco y negro.
    La versión coloreada no cambia los hechos, pero acerca emocionalmente la escena al presente.
    El uniforme a rayas, la piel pálida, el moratón en el labio… todo se vuelve más inmediato, más difícil de apartar la mirada.

    Czesława Kwoka se ha convertido en símbolo de los más de 200.000 niños asesinados en Auschwitz —las cifras varían según las investigaciones, pero el número es estremecedor en cualquier caso— y, en un sentido más amplio, de los millones de menores víctimas del Holocausto.
    Su fotografía no representa solo a una niña polaca; representa la aniquilación sistemática de la infancia bajo el régimen nazi.

    Preservar su nombre y su historia no es un gesto sentimental.
    Es una obligación histórica.
    La memoria no devuelve la vida, pero sí impide que el horror se diluya en estadísticas.
    Y cuando miramos el rostro de Czesława, entendemos que el Holocausto no fue una abstracción: fue una suma de vidas concretas, de niños concretos, de miradas concretas que nunca deberían haber existido en un lugar así.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #czesławakwoka #auschwitz #holocausto #memoriahistórica #segundaguerramundial #niñosdelholocausto #wilhelmbrasse #marinaamaral #historiareal #noolvidar

  25. Um dos livros sobre o #Holocausto que mais me impressionou foi o “Os Bebés de Auschwitz" de Wendy Holden que relata a história de 3 mulheres (Priska, Rachel e Anka) que engravidaram na fase final da 2ª Guerra Mundial e tiveram os seus bebés no último mês deste conflito ainda em cativeiro.

    O programa 60 Minutes da CBS localizou esses 3 bebés (hoje com mais de 80 anos) e recolheu o seu testemunho de como cresceram com esta história invulgar de sobrevivência

    youtube.com/watch?v=sdkdenRs8bE

  26. :stargif: 𝑨𝒖𝒔𝒄𝒉𝒘𝒊𝒕𝒛: 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒆𝒍 𝒉𝒐𝒓𝒓𝒐𝒓 𝒔𝒆 𝒗𝒐𝒍𝒗𝒊𝒐́ 𝒓𝒖𝒕𝒊𝒏𝒂 :stargif:

    Auschwitz no fue solo un campo de exterminio.
    Fue un sistema completo, frío y funcional, donde la deshumanización no era una consecuencia, sino el objetivo principal.
    Allí no se mataba únicamente con gas o balas: se destruía a la persona paso a paso, hasta que la muerte física era casi un trámite final.
    El verdadero triunfo del sistema nazi fue convertir lo inhumano en rutina.

    Desde el primer momento, el prisionero dejaba de existir como individuo.
    La llegada al campo era una coreografía perfectamente ensayada: gritos, perros, órdenes incomprensibles y una selección inmediata que decidía quién viviría unas semanas más y quién moriría en cuestión de horas.
    Familias separadas en segundos.
    Ancianos, enfermos y niños enviados directamente a la muerte sin saberlo.
    No había tiempo para entender, solo para obedecer.

    La desposesión total era el primer golpe psicológico.
    Todo era confiscado: ropa, joyas, documentos, incluso el cabello.
    Aquellos objetos personales, cargados de vida y recuerdos, se apilaban en los almacenes llamados “Canadá”, clasificados con precisión alemana.
    Cada maleta tenía un nombre que ya no volvería a pronunciarse.
    Desnudos, rapados y vestidos con uniformes idénticos, los deportados perdían cualquier rasgo que los distinguiera como seres humanos.

    Después venía el número.
    En Auschwitz, el tatuaje sustituía al nombre.
    No era solo una forma de identificación: era una declaración.
    A partir de ese momento no eras alguien, eras algo.
    Una cifra.
    Un elemento reemplazable dentro de una maquinaria administrativa.
    Los guardias no necesitaban recordar rostros, solo números.
    El lenguaje mismo colaboraba con la deshumanización.

    Las condiciones de vida estaban diseñadas para destruir lentamente. Barracones saturados, literas compartidas por varios cuerpos, frío extremo, suciedad constante y enfermedades que se propagaban sin control.
    El hambre era permanente.
    Las raciones eran insuficientes de forma deliberada.
    Un cuerpo debilitado es más dócil, más desesperado, más fácil de romper.
    La lucha diaria por un trozo de pan erosionaba la solidaridad y empujaba a muchos a un estado de supervivencia animal.

    El trabajo forzado completaba el círculo.
    Auschwitz no solo mataba: explotaba. Grandes empresas se beneficiaron de una mano de obra esclava que trabajaba hasta el colapso.
    Cuando un prisionero ya no rendía, era eliminado y sustituido.
    La muerte no detenía la producción; era parte del proceso.
    El ser humano reducido a herramienta desechable.

    Y en el fondo del abismo estaba el Sonderkommando.
    Prisioneros obligados a participar en el exterminio: sacar cuerpos de las cámaras de gas, cortar cabello, extraer dientes de oro, alimentar los hornos.
    No había elección.
    Negarse significaba morir en el acto.
    Aquello no buscaba solo eficiencia, sino una destrucción moral absoluta.
    Obligar a las víctimas a formar parte del crimen era una forma extrema de aniquilación psicológica.

    Lo más aterrador de Auschwitz no fue solo la violencia, sino su normalización.
    Guardias que terminaban su turno y volvían a casa.
    Oficinistas que rellenaban formularios. Ingenieros que calculaban capacidades de cremación.
    Todo funcionaba con precisión, como cualquier otra institución moderna.
    El mal no gritaba: trabajaba en silencio.

    Auschwitz no es solo un lugar del pasado.
    Es una advertencia.
    Demuestra que cuando una sociedad acepta la deshumanización del otro, cuando la burocracia sustituye a la ética y la obediencia anula la conciencia, el horror puede convertirse en algo cotidiano.
    Y eso es, quizás, lo más difícil de asumir.

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    #auschwitz #holocausto #memoriahistorica #historia #nuncamas #deshumanizacion #segundaguerramundial #crimenescontralahumanidad #ecosdelpasado

  27. No dia 10 de Fevereiro, acolhemos a primeira de várias iniciativas que vamos organizar com o Institut français du Portugal em 2026:

    trata-se de um workshop com os historiadores Frédéric Sallée e Irene Flunser Pimentel em torno do livro "Les Enfants du pays. Histoire intime d’une rafle", que o primeiro publicou em 2025.

    ENTRADA LIVRE

    ℹ️ ihc.fcsh.unl.pt/events/les-enf

    #Histodons #Holocaust #SecondWorldWar #France #Holocausto #França #SegundaGuerraMundial #HistoryInThePublicSphere

  28. 🟨Hoy es de esos días en los que toca pararse un poco.
    El Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto no es solo una fecha en el calendario, es un recordatorio de lo bajo que podemos caer si nos gana el odio.

    "La Lista de Schindler" no es solo una película; es un bofetón de realidad que, aunque pasen treinta años, te deja el corazón en un puño.
    Marcó un antes y un después porque nos enseñó que, en medio del horror más absoluto, siempre hay alguien que decide no mirar hacia otro lado.
    No podemos permitir que el tiempo empañe la memoria, porque olvidar es el primer paso para repetir los mismos errores.
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    #holocausto #memoria #lalistadeschindler #historia #nuncajamas #realidad #sinceridad

  29. O triângulo cor-de-rosa invertido foi originalmente usado em campos de concentração nazi para identificar prisioneiros gay.

    Eis a sua história
    esqrever.com/2021/01/26/a-hist

    #LGBTQ #Holocausto

  30. Esta é a história de Willem Arondeus, o homem gay que, após bombardear um edifício nazi e antes de ser executado, afirmou, orgulhosamente, que “homossexuais não são cobardes!”
    esqrever.com/2020/01/27/a-hist

    #LGBTQ #Gay #Holocausto

  31. Chamavam às mulheres de “anti-sociais”, “criminosas” ou “loucas” nos campos de concentração nazis. Mas as mulheres lésbicas e bissexuais presas durante o Holocausto em Ravensbrück não eram nenhuma dessas coisas.

    As histórias das mulheres lésbicas e bissexuais nos campos nazis:
    esqrever.com/2021/01/27/as-his

    #LGBTQ #Holocausto