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  1. El combustible 🛢 va caro en gringolandia 🇺🇸.
    7 dólares / galón -> 1,85 dólares/ litro.
    (1 galón = 3,785 litros)
    _
    #Trump 🥕 se va a dar una buena hostia en las elecciones de noviembre | Empieza el VOTO POR CORREO (19/9/2026) "Comienza en varios estados el voto por correo para las legislativas de noviembre" infobae.com/estados-unidos/202
    _
    ... "La crisis del combustible en #Francia 🇫🇷 se agrava: el 11% de las estaciones de servicio reportan problemas de suministro mientras el precio del diésel alcanza niveles RÉCORD.
    La crisis del combustible en Francia se está agudizando: el 11% de las estaciones de servicio informan de PROBLEMAS DE SUMINISTRO, los precios del diésel superan los 2,39 euros por litro y la ESCASEZ regional empeora " moneycontrol.com/europe/?url=h ( el DIÉSEL solo se consigue a partir de #PETRÓLEO DE CALIDAD como el que viene de Arabia )

  2. El combustible 🛢 va caro en gringolandia 🇺🇸.
    7 dólares / galón -> 1,85 dólares/ litro.
    (1 galón = 3,785 litros)
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    #Trump 🥕 se va a dar una buena hostia en las elecciones de noviembre | Empieza el VOTO POR CORREO (19/9/2026) "Comienza en varios estados el voto por correo para las legislativas de noviembre" infobae.com/estados-unidos/202
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    ... "La crisis del combustible en #Francia 🇫🇷 se agrava: el 11% de las estaciones de servicio reportan problemas de suministro mientras el precio del diésel alcanza niveles RÉCORD.
    La crisis del combustible en Francia se está agudizando: el 11% de las estaciones de servicio informan de PROBLEMAS DE SUMINISTRO, los precios del diésel superan los 2,39 euros por litro y la ESCASEZ regional empeora " moneycontrol.com/europe/?url=h ( el DIÉSEL solo se consigue a partir de #PETRÓLEO DE CALIDAD como el que viene de Arabia )

  3. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    En el Palacio del Elíseo había una diferencia que parece pequeña, pero dice bastante de cómo entendían Charles y Yvonne de Gaulle el dinero público.

    El general no quería mezclar las cuentas del presidente de Francia con las de la familia.

    Por eso, en sus apartamentos privados se instaló un contador eléctrico separado.
    La electricidad que correspondía a su vida personal podía distinguirse de la que generaba la actividad oficial del palacio.
    De Gaulle quería pagar de su bolsillo aquello que no tuviera que ver con sus funciones.

    Yvonne de Gaulle llevó la misma idea a cosas todavía más pequeñas.

    Cuando llegaron al Elíseo, compró en los grandes almacenes Le Bon Marché una vajilla para utilizarla en sus comidas privadas.
    No quería utilizar el servicio de mesa perteneciente al Estado para la vida cotidiana de la familia.

    La separación llegaba también a los nietos.

    Los jueves, cuando algunos de ellos iban al Elíseo a merendar, De Gaulle sacaba dinero de su bolsillo para pagar los dulces.
    Según los testimonios recogidos sobre aquellos años, incluso mandaba al cocinero a comprar los pasteles a una pastelería cercana.

    Puede parecer una exageración vista desde hoy.
    Pero precisamente ahí está la gracia de la historia: el hombre que vivía en uno de los edificios más importantes de Francia se preocupaba por no convertir una merienda familiar en un gasto del Estado.

    La austeridad no se quedaba en la electricidad o los pasteles.

    Los de Gaulle tampoco parecían tener demasiado interés en convertir el Elíseo en un hogar de lujo.
    Cuando Georges Pompidou llegó al palacio después de De Gaulle, llamó la atención el estado de los apartamentos privados: muebles gastados, sillones desgastados y una decoración que llevaba años prácticamente sin cambiar.

    Yvonne, además, nunca terminó de considerar aquel palacio como su verdadera casa.

    Su hogar estaba en La Boisserie, la propiedad de Colombey-les-Deux-Églises que Charles y Yvonne habían comprado en 1934, mucho antes de que él llegara a la presidencia.
    Ella regresaba allí siempre que podía y, según una semblanza publicada por Le Monde tras su muerte, cada fin de semana intentaban volver a Colombey.

    De Gaulle dejó el poder en abril de 1969.

    Volvió entonces a La Boisserie y allí pasó los últimos meses de su vida.

    Murió el 9 de noviembre de 1970, en aquella casa que siempre había sentido más suya que el enorme palacio presidencial.

    Con los años se han contado muchas anécdotas sobre su austeridad, algunas difíciles de comprobar y otras adornadas hasta convertirlas casi en leyenda.

    Pero hay detalles bastante más sencillos que cuentan la historia por sí solos.

    Una vajilla comprada por su mujer.

    Una merienda pagada con dinero del bolsillo.

    Y un contador eléctrico separado para distinguir al presidente de Francia del hombre que vivía dentro del palacio.

    Porque para Charles de Gaulle una cosa era ocupar el Elíseo.

    Y otra muy distinta era pensar que, por ocuparlo, todo lo que había dentro tenía que pagarlo la República.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #francia #charlesdegaulle #yvonnedegaulle #elysee #historiapolitica #curiosidadeshistoricas #personajeshistoricos #sigloxx #historiareal

  4. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    En el Palacio del Elíseo había una diferencia que parece pequeña, pero dice bastante de cómo entendían Charles y Yvonne de Gaulle el dinero público.

    El general no quería mezclar las cuentas del presidente de Francia con las de la familia.

    Por eso, en sus apartamentos privados se instaló un contador eléctrico separado.
    La electricidad que correspondía a su vida personal podía distinguirse de la que generaba la actividad oficial del palacio.
    De Gaulle quería pagar de su bolsillo aquello que no tuviera que ver con sus funciones.

    Yvonne de Gaulle llevó la misma idea a cosas todavía más pequeñas.

    Cuando llegaron al Elíseo, compró en los grandes almacenes Le Bon Marché una vajilla para utilizarla en sus comidas privadas.
    No quería utilizar el servicio de mesa perteneciente al Estado para la vida cotidiana de la familia.

    La separación llegaba también a los nietos.

    Los jueves, cuando algunos de ellos iban al Elíseo a merendar, De Gaulle sacaba dinero de su bolsillo para pagar los dulces.
    Según los testimonios recogidos sobre aquellos años, incluso mandaba al cocinero a comprar los pasteles a una pastelería cercana.

    Puede parecer una exageración vista desde hoy.
    Pero precisamente ahí está la gracia de la historia: el hombre que vivía en uno de los edificios más importantes de Francia se preocupaba por no convertir una merienda familiar en un gasto del Estado.

    La austeridad no se quedaba en la electricidad o los pasteles.

    Los de Gaulle tampoco parecían tener demasiado interés en convertir el Elíseo en un hogar de lujo.
    Cuando Georges Pompidou llegó al palacio después de De Gaulle, llamó la atención el estado de los apartamentos privados: muebles gastados, sillones desgastados y una decoración que llevaba años prácticamente sin cambiar.

    Yvonne, además, nunca terminó de considerar aquel palacio como su verdadera casa.

    Su hogar estaba en La Boisserie, la propiedad de Colombey-les-Deux-Églises que Charles y Yvonne habían comprado en 1934, mucho antes de que él llegara a la presidencia.
    Ella regresaba allí siempre que podía y, según una semblanza publicada por Le Monde tras su muerte, cada fin de semana intentaban volver a Colombey.

    De Gaulle dejó el poder en abril de 1969.

    Volvió entonces a La Boisserie y allí pasó los últimos meses de su vida.

    Murió el 9 de noviembre de 1970, en aquella casa que siempre había sentido más suya que el enorme palacio presidencial.

    Con los años se han contado muchas anécdotas sobre su austeridad, algunas difíciles de comprobar y otras adornadas hasta convertirlas casi en leyenda.

    Pero hay detalles bastante más sencillos que cuentan la historia por sí solos.

    Una vajilla comprada por su mujer.

    Una merienda pagada con dinero del bolsillo.

    Y un contador eléctrico separado para distinguir al presidente de Francia del hombre que vivía dentro del palacio.

    Porque para Charles de Gaulle una cosa era ocupar el Elíseo.

    Y otra muy distinta era pensar que, por ocuparlo, todo lo que había dentro tenía que pagarlo la República.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #francia #charlesdegaulle #yvonnedegaulle #elysee #historiapolitica #curiosidadeshistoricas #personajeshistoricos #sigloxx #historiareal

  5. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    En el Palacio del Elíseo había una diferencia que parece pequeña, pero dice bastante de cómo entendían Charles y Yvonne de Gaulle el dinero público.

    El general no quería mezclar las cuentas del presidente de Francia con las de la familia.

    Por eso, en sus apartamentos privados se instaló un contador eléctrico separado.
    La electricidad que correspondía a su vida personal podía distinguirse de la que generaba la actividad oficial del palacio.
    De Gaulle quería pagar de su bolsillo aquello que no tuviera que ver con sus funciones.

    Yvonne de Gaulle llevó la misma idea a cosas todavía más pequeñas.

    Cuando llegaron al Elíseo, compró en los grandes almacenes Le Bon Marché una vajilla para utilizarla en sus comidas privadas.
    No quería utilizar el servicio de mesa perteneciente al Estado para la vida cotidiana de la familia.

    La separación llegaba también a los nietos.

    Los jueves, cuando algunos de ellos iban al Elíseo a merendar, De Gaulle sacaba dinero de su bolsillo para pagar los dulces.
    Según los testimonios recogidos sobre aquellos años, incluso mandaba al cocinero a comprar los pasteles a una pastelería cercana.

    Puede parecer una exageración vista desde hoy.
    Pero precisamente ahí está la gracia de la historia: el hombre que vivía en uno de los edificios más importantes de Francia se preocupaba por no convertir una merienda familiar en un gasto del Estado.

    La austeridad no se quedaba en la electricidad o los pasteles.

    Los de Gaulle tampoco parecían tener demasiado interés en convertir el Elíseo en un hogar de lujo.
    Cuando Georges Pompidou llegó al palacio después de De Gaulle, llamó la atención el estado de los apartamentos privados: muebles gastados, sillones desgastados y una decoración que llevaba años prácticamente sin cambiar.

    Yvonne, además, nunca terminó de considerar aquel palacio como su verdadera casa.

    Su hogar estaba en La Boisserie, la propiedad de Colombey-les-Deux-Églises que Charles y Yvonne habían comprado en 1934, mucho antes de que él llegara a la presidencia.
    Ella regresaba allí siempre que podía y, según una semblanza publicada por Le Monde tras su muerte, cada fin de semana intentaban volver a Colombey.

    De Gaulle dejó el poder en abril de 1969.

    Volvió entonces a La Boisserie y allí pasó los últimos meses de su vida.

    Murió el 9 de noviembre de 1970, en aquella casa que siempre había sentido más suya que el enorme palacio presidencial.

    Con los años se han contado muchas anécdotas sobre su austeridad, algunas difíciles de comprobar y otras adornadas hasta convertirlas casi en leyenda.

    Pero hay detalles bastante más sencillos que cuentan la historia por sí solos.

    Una vajilla comprada por su mujer.

    Una merienda pagada con dinero del bolsillo.

    Y un contador eléctrico separado para distinguir al presidente de Francia del hombre que vivía dentro del palacio.

    Porque para Charles de Gaulle una cosa era ocupar el Elíseo.

    Y otra muy distinta era pensar que, por ocuparlo, todo lo que había dentro tenía que pagarlo la República.

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    #historia #francia #charlesdegaulle #yvonnedegaulle #elysee #historiapolitica #curiosidadeshistoricas #personajeshistoricos #sigloxx #historiareal

  6. Ataque antidemocrático: el gobierno quiere cambiar las reglas de votación y penalizar a los candidatos pequeños [FRA]

    Ataque antidemocrático: el gobierno quiere cambiar las... #tardigram #francia #gobierno #reglas-votación #elecciones #Politica

    tardigram.com/m/Politica/t/729

  7. Menos misiles para Ucrania y más vigilancia en Ceuta y Melilla

    Miles de jóvenes cruzaron la frontera de Marruecos con Ceuta por mar el 31 de julio pasado (Foto: Reduan Dris / Efe)

    Como si fuera una pesadilla, el gobierno de Pedro Sánchez está dando este verano una exhibición de incompetencia en una cuestión tan crítica como es la seguridad nacional en la frontera sur con Marruecos, la única zona, junto con las islas Canarias, que nuestro país linda con países no pertenecientes a la Unión Europea. La avalancha de finales de julio en Ceuta, que supuso la entrada de unos 80.000 migrantes marroquíes y subsaharianos, ya había tenido precedentes en años anteriores tanto en Ceuta como en Melilla, de modo que se trataba de una amenaza conocida pero, a la vista de lo sucedido, totalmente subestimada que ha tenido graves consecuencias, tanto por los 140 jóvenes que se estima que murieron ahogados como por la nefasta gestión de la crisis humanitaria, que sigue sin resolverse adecuadamente mes y medio después.

    No hay que ser del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para darse cuenta de que, tras la sonora oposición de Sánchez a las masacres de Israel en Gaza y a permitir el uso de las bases militares para el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, ambos países no tardarían en adoptar algún tipo de represalia contra España. Y España solo tiene un talón de Aquiles: Marruecos, que además es un fiel aliado de EEUU e Israel. Hasta ahora, el control de la frontera sur contaba con la enorme colaboración de Marruecos, pero de repente el régimen alauita dejó de colaborar, todos sabemos por indicación de quiénes, y Ceuta se llenó de migrantes provocando la hilaridad de la extrema derecha europea y norteamericana, que vieron como sus tesis de la «gran invasión» se hacían realidad ante la inoperancia y desbarajuste del gobierno español.

    Hay que ser pardillo para no haberlo visto venir, aunque fuera a punto de comenzar las vacaciones de verano. Desgraciadamente, esta disociación entre la realidad y la alta política es una epidemia dentro de la Unión Europea. Sus dirigentes están enfrascados en aplicar políticas neoliberales a todo mientras crece la desigualdad, disminuye el poder adquisitivo, la vivienda se convierte en objeto de especulación en los mercados financieros y se alimenta la carnicería de la guerra de Ucrania para que la industria europea de armamento se forre como nunca. Y luego, algunos se llevan las manos a la cabeza cuando los partidos eurófobos de extrema derecha crecen como la espuma. Normal.

    Hay que invertir las prioridades: primero Ceuta y Melilla, después Ucrania

    Según el último estudio del Centro Europeo de Relaciones Exteriores, elaborado a través de 5.000 entrevistas en seis países, entre ellos Alemania, Francia, Reino Unido e Italia, pero no España, el mayor problema es la guerra de Ucrania (para el 47 por ciento de los encuestados), seguido de las dificultades económicas (33%), muchas de ellas derivadas del conflicto bélico, que disparó la inflación y aumentó los costes del gas natural, y por ende de los productos industriales.

    Pero en lo que coincidieron tres de cada cuatro entrevistados es en que estos retos no se afrontan bien y culpan de ello a sus gobernantes, a los que critican que piensen más en su futuro personal que en el futuro de sus países dentro de una Europa más integrada. Los europeos tienen miedo al futuro, al calentamiento global, a la guerra, a la pérdida de productividad y a la amenaza de la inteligencia artificial sobre sus empleos. Antes Bruselas ofrecía respuestas creíbles a tales problemas, ahora da palos de ciego cuando no echa más gasolina al fuego (Gaza, Ucrania, Irán).

    Por lo que respecta a España, en los más de cuatro años de guerra hemos destinado más de 17.000 millones de euros a ayuda militar y de todo tipo para Ucrania a fondo perdido. Recientemente, el gobierno anunció más de 309 millones de euros para hacer frente a la crisis migratoria en Ceuta, a los que hay que sumar casi 115 millones por parte de la Comisión Europea. Es evidente que hay que invertir las prioridades: primero Ceuta y Melilla, después Ucrania.

    En Ceuta y Melilla no se puede volver a repetir un asalto como el de este verano, 80.000 personas de las cuales todavía no han sido devueltas cerca de 10.000, entre ellos muchos menores. En Ucrania hay que abandonar la hipocresía interesada y reconocer que la guerra civil entre la parte rusófona y la de lengua ucraniana solo puede acabar con la separación territorial del Donbass del resto de Ucrania, donde por cierto el ruso dejó de ser lengua cooficial tras la invasión rusa de febrero de 2022. Si Marruecos es un vecino que siempre estará ahí y con el que hay que llevarse lo mejor posible, con Rusia sucede lo mismo y la Unión Europea se perjudica y se debilita cada día que tarda en recomponer sus relaciones diplomáticas, económicas, militares y culturales con la Federación Rusa, como bien saben en Alemania.

    Foto: Reduan Dris / Efe

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    Para leer más: Ucrania

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