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1000 results for “codito”
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Hace un par de semanas que me terminé de ver #CodigoLyoko entera y fuá, es que tremendo serión.
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Código fuente: Capítulo 3 · Reglas del juego
Capítulo 3 del relato de ciencia ficción «Código fuente»https://www.haciendoelsueco.com/codigo-fuente-capitulo-2-%c2%b7-preguntas/
Tras frotarse las manos, Juan intentó decir algo pero se quedó dubitativo.
- ¿Qué pasa? - preguntó la inteligencia artificial.- Estaba pensando en que tengo que ser muy cuidadoso con lo que
https://www.haciendoelsueco.com/codigo-fuente-capitulo-3-%c2%b7-reglas-del-juego/
#Blog #Creando #Literatura -
Yet another (fantastic) student piece. Janna Schillinger "Von der Detektivarbeit einer kodikologischen Novizin: Eine Autopsie der Lagenstruktur Dom. Cod. 83-II" https://dhbuw.hypotheses.org/831
Give her all the likes you got! Put on google translate
@leoba #codicology #visColl -
A statue of an angel in the churchyard of St Giles's church in Codicote in Hertfordshire. #codicote #stgiles #angel #statue #churchyard
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@nuvault
1. Fantastico... y ojala lo consiga la comunidad de devs del #CodigoLibre y ojala de la mano de la #FSF
2. Siempre se agradece si los videos se compartan via #Invidious (y no via YT) o en su defecto ver si se encuentra disponible en #Peertube o en alguna plataforma como #odysee -
Con qué reemplazan spotify o youtube?
En el celu uso Newpipe, todavía no incursiono en peertube. El la pc, youtube sin loguearme.
Spotify, en el navegador de la pc, o en el celu con el modo trabajo.
Varias veces me planteé volver al mp3 o a los cd's, pero me da paja 😒.
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Esta é nossa oportunidade de #reimaginar as redes sociais, e nossa #relação com elas. E redescobrir a promessa perdida da Internet. Para construir novos mundos #digitais sobre as ruínas do antigo. E para fazermos isso juntas.
Vê mais no video:
https://kolektiva.media/w/w4UtTrqeGtfRrHWoZtSSwj -
Ajuda-nos a traduzir o #coletivosorg :slight_smile: O coletivos.org é feito de várias ferramentas open source… e muitas delas precisam de quem as traduza, aqui deixamos os links para todas as #traduções de aplicações que utilizamos no coletivos, para podermos utiliza-las em português. :star_struck: :hugs: :unicorn: #suporte #apoioMútuo #CódigoLivre
https://forum.coletivos.org/t/aqui-podes-encontrar-lista-de-software-que-precisa-de-traducoes/1008
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Nosotros no tenemos #código #invitación para #Bluesky, pero tenemos un podcast la mar de divertido.
Un saludo a los cuñaos que estáis buscando cómo perder el tiempo en otra red social. -
también existe este libro sobre el negocio del agua, parece interesante de leer.
#chile #elnegociodelagua #noessequiaessaqueo #AntonioWalker #CódigodeAguas
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Amigos 📢
El #manual de la instancia se ha actualizado. Para revisarlo, por favor diríjanse a:
https://politicaconciencia.astrosmxsftp.org/red-social/como-usarla/
Para revisar los #TérminosDelServicio por favor den clic en:
https://politicaconciencia.astrosmxsftp.org/red-social/terminos-del-servicio/
De igual forma, para conocer el #CódigoDeConducta, vayan a:
https://politicaconciencia.astrosmxsftp.org/red-social/codigo-de-conducta/
Atentamente
El equipo de Política ConCiencia -
#library #libraries #archives #museum #museums #blackprintculture #cataloging #rarebooks #womeninprint #artistbooks #bookhistory #childrensbooks #comics #specialcollections #pedagogy #bibliography #culturalheritage #bookselling #librarianship #jewishbook #publishing #archivalresearch #research #exhibition #exhibitiondisplay #digitalhumanities #codicology #comics
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Uma das nossas extensões favoritas para o nosso browser favorito, o #firefox é o "Privacy Redirect" :ablobowo: shorturl.at/cmuXZ
Assim proteges-te das redes sociais de vigilância em massa! :acab: :molotov: 🎊 🍻
#EncriptaçãoDasMassas #MetadataÉparaSempre #autoDefesaDigital #CódigoLivre
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Uma das nossas extensões favoritas para o nosso browser favorito, o #firefox é o "Privacy Redirect" :ablobowo: shorturl.at/cmuXZ
Assim proteges-te das redes sociais de vigilância em massa! :acab: :molotov: 🎊 🍻
#EncriptaçãoDasMassas #MetadataÉparaSempre #autoDefesaDigital #CódigoLivre
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Uma das nossas extensões favoritas para o nosso browser favorito, o #firefox é o "Privacy Redirect" :ablobowo: shorturl.at/cmuXZ
Assim proteges-te das redes sociais de vigilância em massa! :acab: :molotov: 🎊 🍻
#EncriptaçãoDasMassas #MetadataÉparaSempre #autoDefesaDigital #CódigoLivre
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¿Has probado #Bluesky ? https://bsky.app/
Es una solución de #microblogging creada por Jack Dorsey, cofundador de #Twitter, con la idea de que sea #descentralizada liberando el código para que cada cual pueda levantar libremente sus instancias, como #Mastodon.
#Códigos de invitación de un solo uso:
bsky-social-s6mhh-augwi
bsky-social-umorw-dxcccSi al usar el código ya está gastado, pon un comentario y vemos si podemos conseguir más códigos. 🌅
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Esta é nossa oportunidade de #reimaginar as redes sociais, e nossa #relação com elas. E redescobrir a promessa perdida da Internet. Para construir novos mundos #digitais sobre as ruínas do antigo. E para fazermos isso juntas.
Vê mais no video:
https://kolektiva.media/w/w4UtTrqeGtfRrHWoZtSSwj -
Esta é nossa oportunidade de #reimaginar as redes sociais, e nossa #relação com elas. E redescobrir a promessa perdida da Internet. Para construir novos mundos #digitais sobre as ruínas do antigo. E para fazermos isso juntas.
Vê mais no video:
https://kolektiva.media/w/w4UtTrqeGtfRrHWoZtSSwj -
When dealing with #Amazon's #SPAPI (Selling Partner API), calling their operation #ListAllFulfillmentOrders, their response may contain a #nextToken element. If your display of that token uses some kind of url-encoding / quoting, do not put that token back into ListAllFulfillmentOrders: it will fail, claiming your token is a bad batch key. Make sure to unquote / decode it, first. #CodigoBaseException
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Cuestión que ahora estoy con Python con cosas muy muy simples para acostumbrarme al código.
He de decir, cómo estoy ocupando más lenguaje matemático que otra cosa, no se me está haciendo tan difícil pero sin dudas codear es algo que no me gustaría hacer el resto de mi vida. -
Cuestión que ahora estoy con Python con cosas muy muy simples para acostumbrarme al código.
He de decir, cómo estoy ocupando más lenguaje matemático que otra cosa, no se me está haciendo tan difícil pero sin dudas codear es algo que no me gustaría hacer el resto de mi vida. -
Cuestión que ahora estoy con Python con cosas muy muy simples para acostumbrarme al código.
He de decir, cómo estoy ocupando más lenguaje matemático que otra cosa, no se me está haciendo tan difícil pero sin dudas codear es algo que no me gustaría hacer el resto de mi vida. -
Cuestión que ahora estoy con Python con cosas muy muy simples para acostumbrarme al código.
He de decir, cómo estoy ocupando más lenguaje matemático que otra cosa, no se me está haciendo tan difícil pero sin dudas codear es algo que no me gustaría hacer el resto de mi vida. -
El juego Harvestella supera las expectativas al mezclar la aventura al estilo de los RPGs, la delicadeza de la novela ligera y la calidez de la simulación de vida.
Gracias Square Enix Latam por permitirnos jugar algo tan hermoso como #Harvestella en Plethora Network #nintendoswitch
Posted by Plethora Network on Friday, November 11, 2022
Hacía tiempo que un juego no me impresionaba por el atrevimiento de su propuesta y, sincerándome contigo, leyente, jamás había jugado una creación inmersiva firmada bajo el imponente sello de Square Enix.
No fue hasta que la mismísima compañía nos hizo llegar un código para jugar HARVESTELLA en Nintendo Switch, un título del que tanto se estaba hablando en las redes sociales debido a su diferenciación: un híbrido de JRPGs y simulación de vida agrícola. ¿Quién pudiera haber imaginado que algo por el estilo fuera tan… grandioso y placentero?
Es correcto, querido leyente. Este juego ha superado mis expectativas sobre lo que es un RPG o un juego inspirado en las novelas ligeras (y admito que no he parado de jugarlo). Por añadidura, creo que el resultado hubiera sido distinto de no haber sido desarrollado por Square Enix, pues los mundos mágicos y etéreos que tanto distinguen a la firma, quedan espectacular bajo esta combinación.
#Harvestella por Square Enix Latam, un maravilloso combo de RPG, combate y life simulation. Reseña pronto en Plethora Network! #nintendoswitch
Posted by Plethora Network on Friday, November 11, 2022
Empecé a jugar HARVESTELLA pensando que solo iba a tomar el papel de granjera feliz con sus terrenos agrícolas y viviendo en un hermoso cottage, de ésos sublimes que se ven en redes sociales como Instagram o Tik Tok. No fue del todo preciso mi tino, y estoy más que satisfecha con ello; la acción y los sistemas de combate como peleadora, maga, entre otros, le dan un giro inesperado a este título. Nunca se había logrado consolidar el esfuerzo de mezclar géneros tan eficientemente.
A pesar de que, aparentemente, la dirección del desarrollo de los juegos tipo RPG apunta hacia los mundos abiertos, HARVESTELLA no cuenta con esa característica. Este título te va guiando a pasos lentos pero firmes con una historia principal, además de proveer diversas tareas secundarias (los famosos side quests, claro, algo típico en los RPGs); lo que sucede es que, conforme avanzas, la historia te intriga más y más, llegando al punto de atraparte.
© 2022 SQUARE ENIX CO., LTD. All Rights Reserved.No es sólo el relato lo que interesa, también es la forma como es contado: el aspecto de novela ligera le da un toque delicado y refinado; la ambientación, como el diseño de sonido, la estética y la música, sirve como un conjuro de encantamiento al espectador que se envuelve en la historia. Es un juego visualmente apantallante e ideal para quienes buscan la sazón de la aventura y acción en la calidez y la calma de leer un buen libro.
© 2022 SQUARE ENIX CO., LTD. All Rights Reserved.Como comentario extra, me pareció interesante que, al inicio de este juego acogedor, pudieras elegir ser una persona no binaria, lo cual creo que resulta ser una buena noticia para las personas que se puedan identificar con esta elección, logrando llegar a una amplia audiencia. Adicionalmente, en muy pocas ocasiones me tocó presenciar algunos bugs, pero es un detalle tan mínimo, que no le presté demasiada importancia, puesto que no rompe con el juego y la experiencia.
© 2022 SQUARE ENIX CO., LTD. All Rights Reserved.En general, considero que los estudios desarrolladores de videojuegos deberían aventurarse y proponer títulos híbridos, que “tomen un poco de aquí y un poco de allá” para formar propuestas cada vez más interesantes y entretenidas, así pudiéramos ver más éxitos à la combo breaker como el de Square Enix con HARVESTELLA, con base en las 26 mil copias vendidas de esta nueva IP durante, apenas, su primera semana en Nintendo Switch.
#Harvestella por Square Enix Latam
Posted by Plethora Network on Friday, November 11, 2022
Pese a que todavía no he terminado de jugarlo, ya estoy esperando la noticia de una segunda parte.
Harvestella, review por Plethora Network. © 2022 SQUARE ENIX CO., LTD. All Rights Reserved.https://pletnet.io/harvestella-analisis-juego-square-enix-rpg-sim/
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:stargif: 𝑳𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒄𝒉𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆 𝒅𝒆 𝑱𝒂𝒑𝒐́𝒏 :stargif:
En Kioto hay templos donde la gente entra buscando silencio, incienso y calma… sin imaginar que sobre sus cabezas permanece una de las memorias más inquietantes de la historia japonesa.
A esos techos se les conoce como chitenjō, literalmente “techos de sangre”.
A simple vista parecen viejos paneles de madera oscurecidos por los siglos.
Pero si uno se fija bien, empiezan a distinguirse manchas irregulares, huellas parecidas a dedos, sombras que recuerdan siluetas humanas.
Y no son decoración ni leyendas inventadas para turistas.Esa madera perteneció al suelo del castillo de Fushimi.
La historia se remonta al año 1600, uno de los momentos más tensos y decisivos del Japón feudal.
El país estaba dividido por luchas de poder entre grandes clanes samuráis.
En medio de ese caos, el señor feudal Tokugawa Ieyasu intentaba consolidar alianzas que terminarían cambiando la historia del país.Para ganar tiempo frente a sus enemigos, dejó la defensa del castillo de Fushimi en manos de uno de sus samuráis más fieles: Torii Mototada.
Mototada sabía perfectamente que aquella misión era casi un suicidio.
Frente a él avanzaba un ejército muchísimo más numeroso.
Resistir no significaba vencer.
Significaba retrasar al enemigo el tiempo suficiente para permitir que Tokugawa reorganizara sus fuerzas antes de la batalla que decidiría el futuro de Japón.Y aun así aceptó quedarse.
Durante días, el castillo resistió el asedio entre incendios, flechas y ataques constantes.
Los defensores sabían que no recibirían ayuda.
Cada hora que aguantaban era una hora ganada para su señor.Cuando finalmente las defensas cedieron y la derrota se volvió inevitable, los últimos samuráis eligieron morir según el código de honor de la época antes que rendirse.
Muchos practicaron seppuku, el suicidio ritual samurái.
Sus cuerpos quedaron sobre las tablas de madera del castillo.
La sangre empapó el suelo y, según relatan las crónicas, las marcas permanecieron grabadas en la madera.Años después ocurrió algo inesperado.
En lugar de destruir aquel suelo o esconderlo, las tablas fueron retiradas y llevadas a varios templos de Kioto.
Allí se reutilizaron como techos.No para decorar.
No para glorificar la violencia.
Sino como memoria.
Los monjes y responsables de los templos consideraron que aquellas marcas representaban el sacrificio de hombres que habían entregado su vida en uno de los episodios más decisivos del Japón feudal.
Elevar el suelo al techo tenía un significado simbólico profundo: las huellas de los muertos quedarían por encima de quienes entraran a rezar, como recordatorio permanente del coste humano de la guerra y del poder.Todavía hoy pueden verse en templos como Yōgen-in o Genkō-an.
Y lo impactante no es solo pensar que esas manchas llevan más de cuatro siglos allí.
Es entender la mentalidad detrás de la decisión.
En muchos lugares del mundo, escenarios así habrían sido ocultados, limpiados o borrados con el tiempo.
En Japón hicieron lo contrario: transformaron un lugar marcado por la muerte en un espacio de contemplación.Convirtieron un suelo de batalla en un techo para la memoria.
Y quizá ahí está la parte más poderosa de esta historia.
Porque esos techos no fueron hechos para impresionar turistas ni alimentar leyendas oscuras. Fueron creados para obligar a recordar.
Para que nadie olvidara que detrás de la unificación de Japón hubo sacrificios reales, cuerpos reales y personas que sabían que iban a morir cuando decidieron quedarse.
Hay algo profundamente humano en eso.
La idea de que algunas heridas históricas no deben desaparecer bajo capas de pintura nueva, sino permanecer visibles aunque sea en silencio.
Sobre todo porque el silencio, a veces, también cuenta historias.
▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #japon #samurais #kioto #curiosidades #historiaantigua #templos #culturajaponesa #tokugawa #samurai #arquitectura #memoriahistorica
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:stargif: 𝑳𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒄𝒉𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆 𝒅𝒆 𝑱𝒂𝒑𝒐́𝒏 :stargif:
En Kioto hay templos donde la gente entra buscando silencio, incienso y calma… sin imaginar que sobre sus cabezas permanece una de las memorias más inquietantes de la historia japonesa.
A esos techos se les conoce como chitenjō, literalmente “techos de sangre”.
A simple vista parecen viejos paneles de madera oscurecidos por los siglos.
Pero si uno se fija bien, empiezan a distinguirse manchas irregulares, huellas parecidas a dedos, sombras que recuerdan siluetas humanas.
Y no son decoración ni leyendas inventadas para turistas.Esa madera perteneció al suelo del castillo de Fushimi.
La historia se remonta al año 1600, uno de los momentos más tensos y decisivos del Japón feudal.
El país estaba dividido por luchas de poder entre grandes clanes samuráis.
En medio de ese caos, el señor feudal Tokugawa Ieyasu intentaba consolidar alianzas que terminarían cambiando la historia del país.Para ganar tiempo frente a sus enemigos, dejó la defensa del castillo de Fushimi en manos de uno de sus samuráis más fieles: Torii Mototada.
Mototada sabía perfectamente que aquella misión era casi un suicidio.
Frente a él avanzaba un ejército muchísimo más numeroso.
Resistir no significaba vencer.
Significaba retrasar al enemigo el tiempo suficiente para permitir que Tokugawa reorganizara sus fuerzas antes de la batalla que decidiría el futuro de Japón.Y aun así aceptó quedarse.
Durante días, el castillo resistió el asedio entre incendios, flechas y ataques constantes.
Los defensores sabían que no recibirían ayuda.
Cada hora que aguantaban era una hora ganada para su señor.Cuando finalmente las defensas cedieron y la derrota se volvió inevitable, los últimos samuráis eligieron morir según el código de honor de la época antes que rendirse.
Muchos practicaron seppuku, el suicidio ritual samurái.
Sus cuerpos quedaron sobre las tablas de madera del castillo.
La sangre empapó el suelo y, según relatan las crónicas, las marcas permanecieron grabadas en la madera.Años después ocurrió algo inesperado.
En lugar de destruir aquel suelo o esconderlo, las tablas fueron retiradas y llevadas a varios templos de Kioto.
Allí se reutilizaron como techos.No para decorar.
No para glorificar la violencia.
Sino como memoria.
Los monjes y responsables de los templos consideraron que aquellas marcas representaban el sacrificio de hombres que habían entregado su vida en uno de los episodios más decisivos del Japón feudal.
Elevar el suelo al techo tenía un significado simbólico profundo: las huellas de los muertos quedarían por encima de quienes entraran a rezar, como recordatorio permanente del coste humano de la guerra y del poder.Todavía hoy pueden verse en templos como Yōgen-in o Genkō-an.
Y lo impactante no es solo pensar que esas manchas llevan más de cuatro siglos allí.
Es entender la mentalidad detrás de la decisión.
En muchos lugares del mundo, escenarios así habrían sido ocultados, limpiados o borrados con el tiempo.
En Japón hicieron lo contrario: transformaron un lugar marcado por la muerte en un espacio de contemplación.Convirtieron un suelo de batalla en un techo para la memoria.
Y quizá ahí está la parte más poderosa de esta historia.
Porque esos techos no fueron hechos para impresionar turistas ni alimentar leyendas oscuras. Fueron creados para obligar a recordar.
Para que nadie olvidara que detrás de la unificación de Japón hubo sacrificios reales, cuerpos reales y personas que sabían que iban a morir cuando decidieron quedarse.
Hay algo profundamente humano en eso.
La idea de que algunas heridas históricas no deben desaparecer bajo capas de pintura nueva, sino permanecer visibles aunque sea en silencio.
Sobre todo porque el silencio, a veces, también cuenta historias.
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#historia #japon #samurais #kioto #curiosidades #historiaantigua #templos #culturajaponesa #tokugawa #samurai #arquitectura #memoriahistorica
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:stargif: 𝑳𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒄𝒉𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆 𝒅𝒆 𝑱𝒂𝒑𝒐́𝒏 :stargif:
En Kioto hay templos donde la gente entra buscando silencio, incienso y calma… sin imaginar que sobre sus cabezas permanece una de las memorias más inquietantes de la historia japonesa.
A esos techos se les conoce como chitenjō, literalmente “techos de sangre”.
A simple vista parecen viejos paneles de madera oscurecidos por los siglos.
Pero si uno se fija bien, empiezan a distinguirse manchas irregulares, huellas parecidas a dedos, sombras que recuerdan siluetas humanas.
Y no son decoración ni leyendas inventadas para turistas.Esa madera perteneció al suelo del castillo de Fushimi.
La historia se remonta al año 1600, uno de los momentos más tensos y decisivos del Japón feudal.
El país estaba dividido por luchas de poder entre grandes clanes samuráis.
En medio de ese caos, el señor feudal Tokugawa Ieyasu intentaba consolidar alianzas que terminarían cambiando la historia del país.Para ganar tiempo frente a sus enemigos, dejó la defensa del castillo de Fushimi en manos de uno de sus samuráis más fieles: Torii Mototada.
Mototada sabía perfectamente que aquella misión era casi un suicidio.
Frente a él avanzaba un ejército muchísimo más numeroso.
Resistir no significaba vencer.
Significaba retrasar al enemigo el tiempo suficiente para permitir que Tokugawa reorganizara sus fuerzas antes de la batalla que decidiría el futuro de Japón.Y aun así aceptó quedarse.
Durante días, el castillo resistió el asedio entre incendios, flechas y ataques constantes.
Los defensores sabían que no recibirían ayuda.
Cada hora que aguantaban era una hora ganada para su señor.Cuando finalmente las defensas cedieron y la derrota se volvió inevitable, los últimos samuráis eligieron morir según el código de honor de la época antes que rendirse.
Muchos practicaron seppuku, el suicidio ritual samurái.
Sus cuerpos quedaron sobre las tablas de madera del castillo.
La sangre empapó el suelo y, según relatan las crónicas, las marcas permanecieron grabadas en la madera.Años después ocurrió algo inesperado.
En lugar de destruir aquel suelo o esconderlo, las tablas fueron retiradas y llevadas a varios templos de Kioto.
Allí se reutilizaron como techos.No para decorar.
No para glorificar la violencia.
Sino como memoria.
Los monjes y responsables de los templos consideraron que aquellas marcas representaban el sacrificio de hombres que habían entregado su vida en uno de los episodios más decisivos del Japón feudal.
Elevar el suelo al techo tenía un significado simbólico profundo: las huellas de los muertos quedarían por encima de quienes entraran a rezar, como recordatorio permanente del coste humano de la guerra y del poder.Todavía hoy pueden verse en templos como Yōgen-in o Genkō-an.
Y lo impactante no es solo pensar que esas manchas llevan más de cuatro siglos allí.
Es entender la mentalidad detrás de la decisión.
En muchos lugares del mundo, escenarios así habrían sido ocultados, limpiados o borrados con el tiempo.
En Japón hicieron lo contrario: transformaron un lugar marcado por la muerte en un espacio de contemplación.Convirtieron un suelo de batalla en un techo para la memoria.
Y quizá ahí está la parte más poderosa de esta historia.
Porque esos techos no fueron hechos para impresionar turistas ni alimentar leyendas oscuras. Fueron creados para obligar a recordar.
Para que nadie olvidara que detrás de la unificación de Japón hubo sacrificios reales, cuerpos reales y personas que sabían que iban a morir cuando decidieron quedarse.
Hay algo profundamente humano en eso.
La idea de que algunas heridas históricas no deben desaparecer bajo capas de pintura nueva, sino permanecer visibles aunque sea en silencio.
Sobre todo porque el silencio, a veces, también cuenta historias.
▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #japon #samurais #kioto #curiosidades #historiaantigua #templos #culturajaponesa #tokugawa #samurai #arquitectura #memoriahistorica
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:stargif: 𝑪𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒍𝒐𝒔 𝒕𝒂𝒄𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒆𝒓𝒂𝒏 𝒄𝒐𝒔𝒂 𝒅𝒆 𝒔𝒐𝒍𝒅𝒂𝒅𝒐𝒔 :stargif:
Puede sonar raro, pero los tacones no nacieron en un armario ni en una pasarela.
Nacieron en un contexto práctico, muy lejos de la moda.
En el siglo X, la caballería persa los utilizaba como una herramienta funcional: el tacón encajaba en el estribo y daba estabilidad al jinete.
Eso les permitía levantarse mejor sobre el caballo y disparar flechas con más precisión.
No era estética, era ingeniería aplicada a la guerra.De hecho, la idea de elevar el cuerpo no era exclusiva de Persia.
En el Antiguo Egipto ya se han encontrado representaciones de carniceros usando plataformas elevadas para no pisar la sangre del suelo.
Y en Japón, los “geta”, sandalias de madera, elevaban a la persona para evitar el barro y la humedad.
Distintas culturas, una misma solución: separar el cuerpo del suelo por razones prácticas.Siglos después, ese detalle funcional terminó en Europa y cambió completamente de significado.
En el siglo XVII, Luis XIV los convirtió en un símbolo de poder.
No cualquiera podía llevarlos, y menos aún con suelas rojas.
Eso estaba reservado a su círculo más cercano.
Era una forma de marcar jerarquías sin decir una palabra: veías el color y sabías quién tenía acceso directo al rey.Incluso el color tenía su propio lenguaje.
La famosa suela roja, que hoy asociamos a lujo moderno, ya funcionaba entonces como un código de estatus en la corte de Luis XIV.
Mucho antes de convertirse en marca, ya era un símbolo de poder.Pero llegó la Revolución Francesa y todo lo que oliera a aristocracia pasó a ser peligroso.
Literalmente.
Los hombres dejaron de usar tacones, joyas y ropa ostentosa porque podía ser una sentencia social demasiado arriesgada.
A ese cambio se le conoce como el “Gran Renunciamiento Masculino”: el paso a una estética sobria, oscura, donde lo importante ya no era aparentar estatus, sino proyectar trabajo y seriedad.En ese mismo contexto, incluso la medicina empezó a reinterpretarlos.
En el siglo XVIII, algunos médicos europeos llegaron a recomendar tacones a los hombres, no como moda, sino como corrección postural o alivio de ciertos dolores de espalda.
Un objeto que había sido símbolo de poder pasaba a considerarse casi una herramienta ortopédica.Y aquí viene uno de esos giros curiosos de la historia: las mujeres empezaron a usar tacones en parte para parecerse a los hombres, para adoptar esa imagen de poder.
Pero cuando ellos los abandonaron, los tacones se quedaron en el armario femenino.
Nadie lo decretó.
Nadie los “cedió”.
Simplemente pasó.Con el tiempo, la industria los redefinió por completo.
Lo que durante siglos había sido masculino, militar o político, pasó a venderse como símbolo de feminidad.
Sin mencionar casi nunca su origen.Otro detalle interesante: durante la Segunda Guerra Mundial, el racionamiento de cuero y metal afectó directamente a la fabricación de zapatos.
Los tacones se simplificaron y perdieron complejidad técnica durante años.
Después de la guerra, volvieron con fuerza, asociados a la reconstrucción económica y a una imagen renovada de feminidad.Y si avanzamos un poco más, llegamos al tacón de aguja.
El famoso “stiletto”.
Ese diseño extremo no fue posible hasta los años 50 por un problema bastante básico: la física.
Un tacón tan fino, hecho solo de madera o plástico, se rompía con el peso del cuerpo.La solución vino de donde menos se esperaba: la ingeniería.
Diseñadores como Roger Vivier (trabajando para Dior) o Salvatore Ferragamo incorporaron una varilla de acero templado dentro del tacón.
Esa “alma” metálica distribuía el peso y permitía que el tacón fuera delgado sin partirse.
Tecnología inspirada, en parte, en la aviación.El nombre tampoco es casual: “stiletto” viene de la daga italiana, una hoja fina pensada para atravesar armaduras.
Y hay un dato que pone todo en perspectiva: una persona de unos 60 kg caminando con tacones de aguja puede ejercer más presión por centímetro cuadrado que un elefante.
No es solo una sensación incómoda, es pura física.Al final, la historia de los tacones tiene algo casi irónico.
Empezaron como una herramienta para la guerra, pasaron a ser símbolo de poder, luego desaparecieron por miedo político… y terminaron convertidos en un estándar estético cotidiano.De ayudar a mantener el equilibrio en combate… a ser, para muchos, una pequeña “tortura” diaria.
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#historia #curiosidades #moda #tacones #origenes #historiareal #cultura #sociedad #datoscuriosos #ecosdelpasado #siglos #cambiossociales
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:stargif: 𝑪𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒍𝒐𝒔 𝒕𝒂𝒄𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒆𝒓𝒂𝒏 𝒄𝒐𝒔𝒂 𝒅𝒆 𝒔𝒐𝒍𝒅𝒂𝒅𝒐𝒔 :stargif:
Puede sonar raro, pero los tacones no nacieron en un armario ni en una pasarela.
Nacieron en un contexto práctico, muy lejos de la moda.
En el siglo X, la caballería persa los utilizaba como una herramienta funcional: el tacón encajaba en el estribo y daba estabilidad al jinete.
Eso les permitía levantarse mejor sobre el caballo y disparar flechas con más precisión.
No era estética, era ingeniería aplicada a la guerra.De hecho, la idea de elevar el cuerpo no era exclusiva de Persia.
En el Antiguo Egipto ya se han encontrado representaciones de carniceros usando plataformas elevadas para no pisar la sangre del suelo.
Y en Japón, los “geta”, sandalias de madera, elevaban a la persona para evitar el barro y la humedad.
Distintas culturas, una misma solución: separar el cuerpo del suelo por razones prácticas.Siglos después, ese detalle funcional terminó en Europa y cambió completamente de significado.
En el siglo XVII, Luis XIV los convirtió en un símbolo de poder.
No cualquiera podía llevarlos, y menos aún con suelas rojas.
Eso estaba reservado a su círculo más cercano.
Era una forma de marcar jerarquías sin decir una palabra: veías el color y sabías quién tenía acceso directo al rey.Incluso el color tenía su propio lenguaje.
La famosa suela roja, que hoy asociamos a lujo moderno, ya funcionaba entonces como un código de estatus en la corte de Luis XIV.
Mucho antes de convertirse en marca, ya era un símbolo de poder.Pero llegó la Revolución Francesa y todo lo que oliera a aristocracia pasó a ser peligroso.
Literalmente.
Los hombres dejaron de usar tacones, joyas y ropa ostentosa porque podía ser una sentencia social demasiado arriesgada.
A ese cambio se le conoce como el “Gran Renunciamiento Masculino”: el paso a una estética sobria, oscura, donde lo importante ya no era aparentar estatus, sino proyectar trabajo y seriedad.En ese mismo contexto, incluso la medicina empezó a reinterpretarlos.
En el siglo XVIII, algunos médicos europeos llegaron a recomendar tacones a los hombres, no como moda, sino como corrección postural o alivio de ciertos dolores de espalda.
Un objeto que había sido símbolo de poder pasaba a considerarse casi una herramienta ortopédica.Y aquí viene uno de esos giros curiosos de la historia: las mujeres empezaron a usar tacones en parte para parecerse a los hombres, para adoptar esa imagen de poder.
Pero cuando ellos los abandonaron, los tacones se quedaron en el armario femenino.
Nadie lo decretó.
Nadie los “cedió”.
Simplemente pasó.Con el tiempo, la industria los redefinió por completo.
Lo que durante siglos había sido masculino, militar o político, pasó a venderse como símbolo de feminidad.
Sin mencionar casi nunca su origen.Otro detalle interesante: durante la Segunda Guerra Mundial, el racionamiento de cuero y metal afectó directamente a la fabricación de zapatos.
Los tacones se simplificaron y perdieron complejidad técnica durante años.
Después de la guerra, volvieron con fuerza, asociados a la reconstrucción económica y a una imagen renovada de feminidad.Y si avanzamos un poco más, llegamos al tacón de aguja.
El famoso “stiletto”.
Ese diseño extremo no fue posible hasta los años 50 por un problema bastante básico: la física.
Un tacón tan fino, hecho solo de madera o plástico, se rompía con el peso del cuerpo.La solución vino de donde menos se esperaba: la ingeniería.
Diseñadores como Roger Vivier (trabajando para Dior) o Salvatore Ferragamo incorporaron una varilla de acero templado dentro del tacón.
Esa “alma” metálica distribuía el peso y permitía que el tacón fuera delgado sin partirse.
Tecnología inspirada, en parte, en la aviación.El nombre tampoco es casual: “stiletto” viene de la daga italiana, una hoja fina pensada para atravesar armaduras.
Y hay un dato que pone todo en perspectiva: una persona de unos 60 kg caminando con tacones de aguja puede ejercer más presión por centímetro cuadrado que un elefante.
No es solo una sensación incómoda, es pura física.Al final, la historia de los tacones tiene algo casi irónico.
Empezaron como una herramienta para la guerra, pasaron a ser símbolo de poder, luego desaparecieron por miedo político… y terminaron convertidos en un estándar estético cotidiano.De ayudar a mantener el equilibrio en combate… a ser, para muchos, una pequeña “tortura” diaria.
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:stargif: 𝑪𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒍𝒐𝒔 𝒕𝒂𝒄𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒆𝒓𝒂𝒏 𝒄𝒐𝒔𝒂 𝒅𝒆 𝒔𝒐𝒍𝒅𝒂𝒅𝒐𝒔 :stargif:
Puede sonar raro, pero los tacones no nacieron en un armario ni en una pasarela.
Nacieron en un contexto práctico, muy lejos de la moda.
En el siglo X, la caballería persa los utilizaba como una herramienta funcional: el tacón encajaba en el estribo y daba estabilidad al jinete.
Eso les permitía levantarse mejor sobre el caballo y disparar flechas con más precisión.
No era estética, era ingeniería aplicada a la guerra.De hecho, la idea de elevar el cuerpo no era exclusiva de Persia.
En el Antiguo Egipto ya se han encontrado representaciones de carniceros usando plataformas elevadas para no pisar la sangre del suelo.
Y en Japón, los “geta”, sandalias de madera, elevaban a la persona para evitar el barro y la humedad.
Distintas culturas, una misma solución: separar el cuerpo del suelo por razones prácticas.Siglos después, ese detalle funcional terminó en Europa y cambió completamente de significado.
En el siglo XVII, Luis XIV los convirtió en un símbolo de poder.
No cualquiera podía llevarlos, y menos aún con suelas rojas.
Eso estaba reservado a su círculo más cercano.
Era una forma de marcar jerarquías sin decir una palabra: veías el color y sabías quién tenía acceso directo al rey.Incluso el color tenía su propio lenguaje.
La famosa suela roja, que hoy asociamos a lujo moderno, ya funcionaba entonces como un código de estatus en la corte de Luis XIV.
Mucho antes de convertirse en marca, ya era un símbolo de poder.Pero llegó la Revolución Francesa y todo lo que oliera a aristocracia pasó a ser peligroso.
Literalmente.
Los hombres dejaron de usar tacones, joyas y ropa ostentosa porque podía ser una sentencia social demasiado arriesgada.
A ese cambio se le conoce como el “Gran Renunciamiento Masculino”: el paso a una estética sobria, oscura, donde lo importante ya no era aparentar estatus, sino proyectar trabajo y seriedad.En ese mismo contexto, incluso la medicina empezó a reinterpretarlos.
En el siglo XVIII, algunos médicos europeos llegaron a recomendar tacones a los hombres, no como moda, sino como corrección postural o alivio de ciertos dolores de espalda.
Un objeto que había sido símbolo de poder pasaba a considerarse casi una herramienta ortopédica.Y aquí viene uno de esos giros curiosos de la historia: las mujeres empezaron a usar tacones en parte para parecerse a los hombres, para adoptar esa imagen de poder.
Pero cuando ellos los abandonaron, los tacones se quedaron en el armario femenino.
Nadie lo decretó.
Nadie los “cedió”.
Simplemente pasó.Con el tiempo, la industria los redefinió por completo.
Lo que durante siglos había sido masculino, militar o político, pasó a venderse como símbolo de feminidad.
Sin mencionar casi nunca su origen.Otro detalle interesante: durante la Segunda Guerra Mundial, el racionamiento de cuero y metal afectó directamente a la fabricación de zapatos.
Los tacones se simplificaron y perdieron complejidad técnica durante años.
Después de la guerra, volvieron con fuerza, asociados a la reconstrucción económica y a una imagen renovada de feminidad.Y si avanzamos un poco más, llegamos al tacón de aguja.
El famoso “stiletto”.
Ese diseño extremo no fue posible hasta los años 50 por un problema bastante básico: la física.
Un tacón tan fino, hecho solo de madera o plástico, se rompía con el peso del cuerpo.La solución vino de donde menos se esperaba: la ingeniería.
Diseñadores como Roger Vivier (trabajando para Dior) o Salvatore Ferragamo incorporaron una varilla de acero templado dentro del tacón.
Esa “alma” metálica distribuía el peso y permitía que el tacón fuera delgado sin partirse.
Tecnología inspirada, en parte, en la aviación.El nombre tampoco es casual: “stiletto” viene de la daga italiana, una hoja fina pensada para atravesar armaduras.
Y hay un dato que pone todo en perspectiva: una persona de unos 60 kg caminando con tacones de aguja puede ejercer más presión por centímetro cuadrado que un elefante.
No es solo una sensación incómoda, es pura física.Al final, la historia de los tacones tiene algo casi irónico.
Empezaron como una herramienta para la guerra, pasaron a ser símbolo de poder, luego desaparecieron por miedo político… y terminaron convertidos en un estándar estético cotidiano.De ayudar a mantener el equilibrio en combate… a ser, para muchos, una pequeña “tortura” diaria.
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