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  1. Esteban Pérez Bolívar @estebanperezbolivar.wordpress.com@estebanperezbolivar.wordpress.com ·

    CINE Y MAR III – LA VERDAD TRAS LA MENTIRA

    El tercer largometraje de la exitosa saga Aeropuerto —centrada en desastres aéreos— presentó un percance tan espectacular como imposible: el hundimiento de un Boeing 747 cuyos ocupantes quedan atrapados, con vida, dentro del avión.

    El filme fue un gran éxito internacional

    En los foros sobre la película surgidos a lo largo de los años se comenta que una situación semejante sería extremadamente improbable. Entre las razones está la presión del agua, que comprometería el fuselaje e inundaría el interior. Pero también existe el argumento contrario: un avión presurizado y sin vías de agua se comportaría, en cierto modo, como un gigantesco flotador con forma de avión y tendría dificultades para hundirse.

    Eso sin tomar en cuenta el oxímoron que representa la expresión «amerizaje sin averías». Ningún amerizaje deja un avión en perfecto estado, ni siquiera el famoso caso del río Hudson retratado en el filme Sully.

    En síntesis, lo de que un 747 se hunda en casi perfecto estado y que sus pasajeros sobrevivan durante horas dentro es… ¡mentira!

    El 747 hundido visto desde un A6 Intruder de la US Navy

    Las películas de desastres no son documentales. Necesitan exagerar, simplificar y, en ocasiones, desafiar abiertamente las leyes de la física.

    Lo curioso es que los propios productores de Aeropuerto 77 lo reconocen… ¡en la propia película!

    Justo antes de los créditos finales aparece un texto que dice:

    «El incidente presentado en este filme es ficticio; las capacidades de rescate de la US Navy son reales.»

    Esa frase fue la chispa que originó este tercer artículo de la serie «Cine y Mar».

    Porque Aeropuerto 77 contó con la colaboración de la US Navy, que puso a disposición de la producción barcos, buzos y equipos especializados en rescate submarinos.

    Así que vamos a olvidarnos por un momento del drama del amerizaje, de los pasajeros atrapados y de las inevitables licencias cinematográficas.

    Vamos a fijarnos en lo que ocurre después.

    Porque cuando llega el momento de rescatar el avión hundido, Hollywood empieza a contar una historia mucho más real.

    ¿Por qué viajar hasta finales de los años 70?

    Porque las capacidades actuales de la US Navy para rescatar submarinos y sus tripulaciones resultan, vistas desde aquella época, casi increíbles: drones, sistemas autónomos, vehículos operados remotamente, sensores y cálculos de flotabilidad realizados con una precisión inimaginable para los pioneros del salvamento submarino.

    Pero todo ese desarrollo tecnológico tiene antecedentes.

    El primer submarino que perdió la US Navy en el siglo XX fue el USS F-4, hundido en aguas de Hawái en 1915.

    Arriba, plano de los submarinos de la serie F. Abajo, el esquema del exclusivo 747 del millonario Phillip Stevens, dueño de la Corporación Stevens, mostrado a los pasajeros por una aeromoza

    Allí comienza también una historia de aprendizaje porque la lista de submarinos norteamericanos perdidos por accidentes o colisiones no es corta. Cada accidente obligó a la US Navy a aprender y perfeccionar sus procedimientos para rescatar a las tripulaciones —si permanecían con vida— y, cuando eso ya no era posible, recuperar los cuerpos y el propio submarino.

    Uno de los grandes avances llegó precisamente con el F-4: los pontones.

    Los pontones eran enormes cilindros metálicos que se llenaban de agua. Se colocaban por parejas, unidos por cadenas, a ambos lados del submarino hundido.

    Una vez situados en posición, se expulsaba el agua y se introducía aire.

    Ilustración de la época que muestra el reflotamiento y remolque a puerto del F-4

    El resultado era sencillo en su principio y extraordinariamente complejo en su ejecución: aumentar la flotabilidad hasta conseguir que el submarino ascendiera.

    El sistema se mantuvo durante décadas. En 1939, por ejemplo, el USS Squalus también fue reflotado mediante pontones.

    Con el paso del tiempo, los materiales evolucionaron y los grandes cilindros metálicos fueron sustituidos por bolsas de aire.

    El principio, sin embargo, seguía siendo exactamente el mismo: colocar bolsas a ambos lados del objeto hundido, unirlas mediante resistentes cinchas que pasan por debajo del casco y llenarlas de aire.

    Aquí es donde Aeropuerto 77 deja de ser una película de desastres para mostrar escenas reales de rescate submarino.

    Buzos reales de la US Navy colocan las bolsas de aire alrededor del fuselaje del 747

    Hay incluso un detalle especialmente interesante.

    Una secuencia muestra a los buzos utilizando una lanza curva para abrirse paso bajo el fuselaje.

    Un buzo sostiene la lanza curva

    Otro buzo acopla un alargador a medida que la lanza se abre paso bajo el fuselaje

    Una vez alcanzado el otro lado, se pasa la cincha, se unen las bolsa y…

    … se inicia su llenado con aire

    La herramienta formaba parte del equipo empleado en las operaciones de salvamento de aquella época. Una boquilla situada en su extremo expulsaba aire para remover la arena o el limo y permitir que la lanza avanzara por debajo del casco.

    Después, otro buzo va añadiendo extensiones hasta conseguir atravesar completamente por debajo del avión.

    Una vez alcanzado el otro lado, se pasa la cincha; se unen las bolsas y se sopla aire dentro hasta que… ¡el 747 empieza a subir!

    Lo mismo habría ocurrido con un submarino.

     Finalmente, el avión alcanza la superficie y comienza la angustiosa evacuación de los pasajeros.

    Tras este apogeo -nunca mejor dicho- Aeropuerto 77 vuelve a hacer lo que mejor sabían hacer las películas de desastres de los años 70, llevar la realidad hasta el límite… ¡y superarlo!, porque el hundimiento final del 747 es ficticio. Jamás habría durado tanto tiempo en la superficie pero, de lo contrario los espectadores no habrían apretado los reposabrazos de las butacas hasta arrancarles el tapizado.

    Los botes; equipos y buzos eran de la US Navy

    Jack Lemmon —piloto del 747— salva in extremis a su amada

    Lo importante es que los procedimientos empleados para intentar devolverlo a la superficie no son ficticios, que es, para mí, lo más interesante de esta película.

    La película miente sobre el accidente, pero dice la verdad sobre el rescate.

    Quizá esa sea una de las cosas más fascinantes del cine: incluso cuando inventa una catástrofe imposible, puede mostrarnos una tecnología real, un procedimiento auténtico o una historia que merece ser conocida.

    Arriba, despliegue de la US Navy para reflotar al USS Squalus (1939). Abajo, despliegue de la US Navy para reflotar al 747 del filme

    En Aeropuerto 77, detrás de un Boeing 747 hundido en la ficción, encontramos casi medio siglo de experiencia de la US Navy en una de las disciplinas más difíciles de la ingeniería naval: encontrar, alcanzar y devolver a la superficie lo que yace bajo el mar.

    Pero hay una última conexión que me gustaría añadir.

    La siguiente fotografía fue tomada en 1939, durante las operaciones de rescate del USS Squalus. En ella aparece otro submarino: el USS Sculpin.

    USS Sculpin durante las operaciones para reflotar al USS Squalus, en 1939. El submarino, gemelo del accidentado, sirvió como referencia durante los trabajos de rescate

    El Sculpin era gemelo del Squalus y permaneció en la zona durante la operación de salvamento. Su semejanza con el submarino accidentado permitió utilizarlo como modelo para resolver algunos de los problemas técnicos de la operación, entre ellos el delicado acoplamiento de la campana de rescate que permitió salvar a parte de la tripulación del Squalus.

    Cuando encontré esta fotografía, difícilmente podía imaginar que aquel submarino acabaría teniendo un papel tan importante en mi propia obra ya que el USS Sculpin es el protagonista de mi novela Silencio en el Pacífico: El comodoro, el submarino y la Batalla de Tarawa.

    La novela comienza en noviembre de 1943, cuando el Sculpin recibe la misión de interceptar un convoy japonés mientras a bordo viaja el comodoro John P. Cromwell, depositario de secretos que no pueden caer en manos del enemigo. A partir de ahí, la historia conduce a su tripulación hasta uno de los episodios más dramáticos de la guerra submarina en el Pacífico.

    Así que esta fotografía tiene para mí un significado especial.

    El Sculpin mostrado en este artículo todavía está en 1939, participando en una exitosa operación de salvamento de la historia de la US Navy.

    Cuatro años después, el mismo submarino y su tripulación se encontrarían al otro lado de la trama, ya no como salvadores, sino como hombres que podrían necesitar ser salvados.

    Pero, esa es otra historia… Historia que cuento en Silencio en el Pacífico.

    #747 #77 #Aeropuerto #Airport #Amazon #ARA #Argentina #Arhur #armada #aviación #Boeing #Bolívar #cine #desastres #Escritura #Esteban #Estrecho #filmes #Guerra #gulf #Hailey #Hollywood #Iran #Juan #Kursk #literatura #mar #marino #mentira #naval #Navy #Oman #Pérez #películas #Persian #Podcast #realidad #rescate #S42 #San #Strait #submarinos #transporte #Ucrania #US #Zafarrancho
  2. Esteban Pérez Bolívar @estebanperezbolivar.wordpress.com@estebanperezbolivar.wordpress.com ·

    CINE Y MAR III – LA VERDAD TRAS LA MENTIRA

    El tercer largometraje de la exitosa saga Aeropuerto —centrada en desastres aéreos— presentó un percance tan espectacular como imposible: el hundimiento de un Boeing 747 cuyos ocupantes quedan atrapados, con vida, dentro del avión.

    El filme fue un gran éxito internacional

    En los foros sobre la película surgidos a lo largo de los años se comenta que una situación semejante sería extremadamente improbable. Entre las razones está la presión del agua, que comprometería el fuselaje e inundaría el interior. Pero también existe el argumento contrario: un avión presurizado y sin vías de agua se comportaría, en cierto modo, como un gigantesco flotador con forma de avión y tendría dificultades para hundirse.

    Eso sin tomar en cuenta el oxímoron que representa la expresión «amerizaje sin averías». Ningún amerizaje deja un avión en perfecto estado, ni siquiera el famoso caso del río Hudson retratado en el filme Sully.

    En síntesis, lo de que un 747 se hunda en casi perfecto estado y que sus pasajeros sobrevivan durante horas dentro es… ¡mentira!

    El 747 hundido visto desde un A6 Intruder de la US Navy

    Las películas de desastres no son documentales. Necesitan exagerar, simplificar y, en ocasiones, desafiar abiertamente las leyes de la física.

    Lo curioso es que los propios productores de Aeropuerto 77 lo reconocen… ¡en la propia película!

    Justo antes de los créditos finales aparece un texto que dice:

    «El incidente presentado en este filme es ficticio; las capacidades de rescate de la US Navy son reales.»

    Esa frase fue la chispa que originó este tercer artículo de la serie «Cine y Mar».

    Porque Aeropuerto 77 contó con la colaboración de la US Navy, que puso a disposición de la producción barcos, buzos y equipos especializados en rescate submarinos.

    Así que vamos a olvidarnos por un momento del drama del amerizaje, de los pasajeros atrapados y de las inevitables licencias cinematográficas.

    Vamos a fijarnos en lo que ocurre después.

    Porque cuando llega el momento de rescatar el avión hundido, Hollywood empieza a contar una historia mucho más real.

    ¿Por qué viajar hasta finales de los años 70?

    Porque las capacidades actuales de la US Navy para rescatar submarinos y sus tripulaciones resultan, vistas desde aquella época, casi increíbles: drones, sistemas autónomos, vehículos operados remotamente, sensores y cálculos de flotabilidad realizados con una precisión inimaginable para los pioneros del salvamento submarino.

    Pero todo ese desarrollo tecnológico tiene antecedentes.

    El primer submarino que perdió la US Navy en el siglo XX fue el USS F-4, hundido en aguas de Hawái en 1915.

    Arriba, plano de los submarinos de la serie F. Abajo, el esquema del exclusivo 747 del millonario Phillip Stevens, dueño de la Corporación Stevens, mostrado a los pasajeros por una aeromoza

    Allí comienza también una historia de aprendizaje porque la lista de submarinos norteamericanos perdidos por accidentes o colisiones no es corta. Cada accidente obligó a la US Navy a aprender y perfeccionar sus procedimientos para rescatar a las tripulaciones —si permanecían con vida— y, cuando eso ya no era posible, recuperar los cuerpos y el propio submarino.

    Uno de los grandes avances llegó precisamente con el F-4: los pontones.

    Los pontones eran enormes cilindros metálicos que se llenaban de agua. Se colocaban por parejas, unidos por cadenas, a ambos lados del submarino hundido.

    Una vez situados en posición, se expulsaba el agua y se introducía aire.

    Ilustración de la época que muestra el reflotamiento y remolque a puerto del F-4

    El resultado era sencillo en su principio y extraordinariamente complejo en su ejecución: aumentar la flotabilidad hasta conseguir que el submarino ascendiera.

    El sistema se mantuvo durante décadas. En 1939, por ejemplo, el USS Squalus también fue reflotado mediante pontones.

    Con el paso del tiempo, los materiales evolucionaron y los grandes cilindros metálicos fueron sustituidos por bolsas de aire.

    El principio, sin embargo, seguía siendo exactamente el mismo: colocar bolsas a ambos lados del objeto hundido, unirlas mediante resistentes cinchas que pasan por debajo del casco y llenarlas de aire.

    Aquí es donde Aeropuerto 77 deja de ser una película de desastres para mostrar escenas reales de rescate submarino.

    Buzos reales de la US Navy colocan las bolsas de aire alrededor del fuselaje del 747

    Hay incluso un detalle especialmente interesante.

    Una secuencia muestra a los buzos utilizando una lanza curva para abrirse paso bajo el fuselaje.

    Un buzo sostiene la lanza curva

    Otro buzo acopla un alargador a medida que la lanza se abre paso bajo el fuselaje

    Una vez alcanzado el otro lado, se pasa la cincha, se unen las bolsa y…

    … se inicia su llenado con aire

    La herramienta formaba parte del equipo empleado en las operaciones de salvamento de aquella época. Una boquilla situada en su extremo expulsaba aire para remover la arena o el limo y permitir que la lanza avanzara por debajo del casco.

    Después, otro buzo va añadiendo extensiones hasta conseguir atravesar completamente por debajo del avión.

    Una vez alcanzado el otro lado, se pasa la cincha; se unen las bolsas y se sopla aire dentro hasta que… ¡el 747 empieza a subir!

    Lo mismo habría ocurrido con un submarino.

     Finalmente, el avión alcanza la superficie y comienza la angustiosa evacuación de los pasajeros.

    Tras este apogeo -nunca mejor dicho- Aeropuerto 77 vuelve a hacer lo que mejor sabían hacer las películas de desastres de los años 70, llevar la realidad hasta el límite… ¡y superarlo!, porque el hundimiento final del 747 es ficticio. Jamás habría durado tanto tiempo en la superficie pero, de lo contrario los espectadores no habrían apretado los reposabrazos de las butacas hasta arrancarles el tapizado.

    Los botes; equipos y buzos eran de la US Navy

    Jack Lemmon —piloto del 747— salva in extremis a su amada

    Lo importante es que los procedimientos empleados para intentar devolverlo a la superficie no son ficticios, que es, para mí, lo más interesante de esta película.

    La película miente sobre el accidente, pero dice la verdad sobre el rescate.

    Quizá esa sea una de las cosas más fascinantes del cine: incluso cuando inventa una catástrofe imposible, puede mostrarnos una tecnología real, un procedimiento auténtico o una historia que merece ser conocida.

    Arriba, despliegue de la US Navy para reflotar al USS Squalus (1939). Abajo, despliegue de la US Navy para reflotar al 747 del filme

    En Aeropuerto 77, detrás de un Boeing 747 hundido en la ficción, encontramos casi medio siglo de experiencia de la US Navy en una de las disciplinas más difíciles de la ingeniería naval: encontrar, alcanzar y devolver a la superficie lo que yace bajo el mar.

    Pero hay una última conexión que me gustaría añadir.

    La siguiente fotografía fue tomada en 1939, durante las operaciones de rescate del USS Squalus. En ella aparece otro submarino: el USS Sculpin.

    USS Sculpin durante las operaciones para reflotar al USS Squalus, en 1939. El submarino, gemelo del accidentado, sirvió como referencia durante los trabajos de rescate

    El Sculpin era gemelo del Squalus y permaneció en la zona durante la operación de salvamento. Su semejanza con el submarino accidentado permitió utilizarlo como modelo para resolver algunos de los problemas técnicos de la operación, entre ellos el delicado acoplamiento de la campana de rescate que permitió salvar a parte de la tripulación del Squalus.

    Cuando encontré esta fotografía, difícilmente podía imaginar que aquel submarino acabaría teniendo un papel tan importante en mi propia obra ya que el USS Sculpin es el protagonista de mi novela Silencio en el Pacífico: El comodoro, el submarino y la Batalla de Tarawa.

    La novela comienza en noviembre de 1943, cuando el Sculpin recibe la misión de interceptar un convoy japonés mientras a bordo viaja el comodoro John P. Cromwell, depositario de secretos que no pueden caer en manos del enemigo. A partir de ahí, la historia conduce a su tripulación hasta uno de los episodios más dramáticos de la guerra submarina en el Pacífico.

    Así que esta fotografía tiene para mí un significado especial.

    El Sculpin mostrado en este artículo todavía está en 1939, participando en una exitosa operación de salvamento de la historia de la US Navy.

    Cuatro años después, el mismo submarino y su tripulación se encontrarían al otro lado de la trama, ya no como salvadores, sino como hombres que podrían necesitar ser salvados.

    Pero, esa es otra historia… Historia que cuento en Silencio en el Pacífico.

    #747 #77 #Aeropuerto #Airport #Amazon #ARA #Argentina #Arhur #armada #aviación #Boeing #Bolívar #cine #desastres #Escritura #Esteban #Estrecho #filmes #Guerra #gulf #Hailey #Hollywood #Iran #Juan #Kursk #literatura #mar #marino #mentira #naval #Navy #Oman #Pérez #películas #Persian #Podcast #realidad #rescate #S42 #San #Strait #submarinos #transporte #Ucrania #US #Zafarrancho
  3. Esteban Pérez Bolívar @estebanperezbolivar.wordpress.com@estebanperezbolivar.wordpress.com ·

    CINE Y MAR III – LA VERDAD TRAS LA MENTIRA

    El tercer largometraje de la exitosa saga Aeropuerto —centrada en desastres aéreos— presentó un percance tan espectacular como imposible: el hundimiento de un Boeing 747 cuyos ocupantes quedan atrapados, con vida, dentro del avión.

    El filme fue un gran éxito internacional

    En los foros sobre la película surgidos a lo largo de los años se comenta que una situación semejante sería extremadamente improbable. Entre las razones está la presión del agua, que comprometería el fuselaje e inundaría el interior. Pero también existe el argumento contrario: un avión presurizado y sin vías de agua se comportaría, en cierto modo, como un gigantesco flotador con forma de avión y tendría dificultades para hundirse.

    Eso sin tomar en cuenta el oxímoron que representa la expresión «amerizaje sin averías». Ningún amerizaje deja un avión en perfecto estado, ni siquiera el famoso caso del río Hudson retratado en el filme Sully.

    En síntesis, lo de que un 747 se hunda en casi perfecto estado y que sus pasajeros sobrevivan durante horas dentro es… ¡mentira!

    El 747 hundido visto desde un A6 Intruder de la US Navy

    Las películas de desastres no son documentales. Necesitan exagerar, simplificar y, en ocasiones, desafiar abiertamente las leyes de la física.

    Lo curioso es que los propios productores de Aeropuerto 77 lo reconocen… ¡en la propia película!

    Justo antes de los créditos finales aparece un texto que dice:

    «El incidente presentado en este filme es ficticio; las capacidades de rescate de la US Navy son reales.»

    Esa frase fue la chispa que originó este tercer artículo de la serie «Cine y Mar».

    Porque Aeropuerto 77 contó con la colaboración de la US Navy, que puso a disposición de la producción barcos, buzos y equipos especializados en rescate submarinos.

    Así que vamos a olvidarnos por un momento del drama del amerizaje, de los pasajeros atrapados y de las inevitables licencias cinematográficas.

    Vamos a fijarnos en lo que ocurre después.

    Porque cuando llega el momento de rescatar el avión hundido, Hollywood empieza a contar una historia mucho más real.

    ¿Por qué viajar hasta finales de los años 70?

    Porque las capacidades actuales de la US Navy para rescatar submarinos y sus tripulaciones resultan, vistas desde aquella época, casi increíbles: drones, sistemas autónomos, vehículos operados remotamente, sensores y cálculos de flotabilidad realizados con una precisión inimaginable para los pioneros del salvamento submarino.

    Pero todo ese desarrollo tecnológico tiene antecedentes.

    El primer submarino que perdió la US Navy en el siglo XX fue el USS F-4, hundido en aguas de Hawái en 1915.

    Arriba, plano de los submarinos de la serie F. Abajo, el esquema del exclusivo 747 del millonario Phillip Stevens, dueño de la Corporación Stevens, mostrado a los pasajeros por una aeromoza

    Allí comienza también una historia de aprendizaje porque la lista de submarinos norteamericanos perdidos por accidentes o colisiones no es corta. Cada accidente obligó a la US Navy a aprender y perfeccionar sus procedimientos para rescatar a las tripulaciones —si permanecían con vida— y, cuando eso ya no era posible, recuperar los cuerpos y el propio submarino.

    Uno de los grandes avances llegó precisamente con el F-4: los pontones.

    Los pontones eran enormes cilindros metálicos que se llenaban de agua. Se colocaban por parejas, unidos por cadenas, a ambos lados del submarino hundido.

    Una vez situados en posición, se expulsaba el agua y se introducía aire.

    Ilustración de la época que muestra el reflotamiento y remolque a puerto del F-4

    El resultado era sencillo en su principio y extraordinariamente complejo en su ejecución: aumentar la flotabilidad hasta conseguir que el submarino ascendiera.

    El sistema se mantuvo durante décadas. En 1939, por ejemplo, el USS Squalus también fue reflotado mediante pontones.

    Con el paso del tiempo, los materiales evolucionaron y los grandes cilindros metálicos fueron sustituidos por bolsas de aire.

    El principio, sin embargo, seguía siendo exactamente el mismo: colocar bolsas a ambos lados del objeto hundido, unirlas mediante resistentes cinchas que pasan por debajo del casco y llenarlas de aire.

    Aquí es donde Aeropuerto 77 deja de ser una película de desastres para mostrar escenas reales de rescate submarino.

    Buzos reales de la US Navy colocan las bolsas de aire alrededor del fuselaje del 747

    Hay incluso un detalle especialmente interesante.

    Una secuencia muestra a los buzos utilizando una lanza curva para abrirse paso bajo el fuselaje.

    Un buzo sostiene la lanza curva

    Otro buzo acopla un alargador a medida que la lanza se abre paso bajo el fuselaje

    Una vez alcanzado el otro lado, se pasa la cincha, se unen las bolsa y…

    … se inicia su llenado con aire

    La herramienta formaba parte del equipo empleado en las operaciones de salvamento de aquella época. Una boquilla situada en su extremo expulsaba aire para remover la arena o el limo y permitir que la lanza avanzara por debajo del casco.

    Después, otro buzo va añadiendo extensiones hasta conseguir atravesar completamente por debajo del avión.

    Una vez alcanzado el otro lado, se pasa la cincha; se unen las bolsas y se sopla aire dentro hasta que… ¡el 747 empieza a subir!

    Lo mismo habría ocurrido con un submarino.

     Finalmente, el avión alcanza la superficie y comienza la angustiosa evacuación de los pasajeros.

    Tras este apogeo -nunca mejor dicho- Aeropuerto 77 vuelve a hacer lo que mejor sabían hacer las películas de desastres de los años 70, llevar la realidad hasta el límite… ¡y superarlo!, porque el hundimiento final del 747 es ficticio. Jamás habría durado tanto tiempo en la superficie pero, de lo contrario los espectadores no habrían apretado los reposabrazos de las butacas hasta arrancarles el tapizado.

    Los botes; equipos y buzos eran de la US Navy

    Jack Lemmon —piloto del 747— salva in extremis a su amada

    Lo importante es que los procedimientos empleados para intentar devolverlo a la superficie no son ficticios, que es, para mí, lo más interesante de esta película.

    La película miente sobre el accidente, pero dice la verdad sobre el rescate.

    Quizá esa sea una de las cosas más fascinantes del cine: incluso cuando inventa una catástrofe imposible, puede mostrarnos una tecnología real, un procedimiento auténtico o una historia que merece ser conocida.

    Arriba, despliegue de la US Navy para reflotar al USS Squalus (1939). Abajo, despliegue de la US Navy para reflotar al 747 del filme

    En Aeropuerto 77, detrás de un Boeing 747 hundido en la ficción, encontramos casi medio siglo de experiencia de la US Navy en una de las disciplinas más difíciles de la ingeniería naval: encontrar, alcanzar y devolver a la superficie lo que yace bajo el mar.

    Pero hay una última conexión que me gustaría añadir.

    La siguiente fotografía fue tomada en 1939, durante las operaciones de rescate del USS Squalus. En ella aparece otro submarino: el USS Sculpin.

    USS Sculpin durante las operaciones para reflotar al USS Squalus, en 1939. El submarino, gemelo del accidentado, sirvió como referencia durante los trabajos de rescate

    El Sculpin era gemelo del Squalus y permaneció en la zona durante la operación de salvamento. Su semejanza con el submarino accidentado permitió utilizarlo como modelo para resolver algunos de los problemas técnicos de la operación, entre ellos el delicado acoplamiento de la campana de rescate que permitió salvar a parte de la tripulación del Squalus.

    Cuando encontré esta fotografía, difícilmente podía imaginar que aquel submarino acabaría teniendo un papel tan importante en mi propia obra ya que el USS Sculpin es el protagonista de mi novela Silencio en el Pacífico: El comodoro, el submarino y la Batalla de Tarawa.

    La novela comienza en noviembre de 1943, cuando el Sculpin recibe la misión de interceptar un convoy japonés mientras a bordo viaja el comodoro John P. Cromwell, depositario de secretos que no pueden caer en manos del enemigo. A partir de ahí, la historia conduce a su tripulación hasta uno de los episodios más dramáticos de la guerra submarina en el Pacífico.

    Así que esta fotografía tiene para mí un significado especial.

    El Sculpin mostrado en este artículo todavía está en 1939, participando en una exitosa operación de salvamento de la historia de la US Navy.

    Cuatro años después, el mismo submarino y su tripulación se encontrarían al otro lado de la trama, ya no como salvadores, sino como hombres que podrían necesitar ser salvados.

    Pero, esa es otra historia… Historia que cuento en Silencio en el Pacífico.

    #747 #77 #Aeropuerto #Airport #Amazon #ARA #Argentina #Arhur #armada #aviación #Boeing #Bolívar #cine #desastres #Escritura #Esteban #Estrecho #filmes #Guerra #gulf #Hailey #Hollywood #Iran #Juan #Kursk #literatura #mar #marino #mentira #naval #Navy #Oman #Pérez #películas #Persian #Podcast #realidad #rescate #S42 #San #Strait #submarinos #transporte #Ucrania #US #Zafarrancho
  4. Esteban Pérez Bolívar @estebanperezbolivar.wordpress.com@estebanperezbolivar.wordpress.com ·

    CINE Y MAR III – LA VERDAD TRAS LA MENTIRA

    El tercer largometraje de la exitosa saga Aeropuerto —centrada en desastres aéreos— presentó un percance tan espectacular como imposible: el hundimiento de un Boeing 747 cuyos ocupantes quedan atrapados, con vida, dentro del avión.

    El filme fue un gran éxito internacional

    En los foros sobre la película surgidos a lo largo de los años se comenta que una situación semejante sería extremadamente improbable. Entre las razones está la presión del agua, que comprometería el fuselaje e inundaría el interior. Pero también existe el argumento contrario: un avión presurizado y sin vías de agua se comportaría, en cierto modo, como un gigantesco flotador con forma de avión y tendría dificultades para hundirse.

    Eso sin tomar en cuenta el oxímoron que representa la expresión «amerizaje sin averías». Ningún amerizaje deja un avión en perfecto estado, ni siquiera el famoso caso del río Hudson retratado en el filme Sully.

    En síntesis, lo de que un 747 se hunda en casi perfecto estado y que sus pasajeros sobrevivan durante horas dentro es… ¡mentira!

    El 747 hundido visto desde un A6 Intruder de la US Navy

    Las películas de desastres no son documentales. Necesitan exagerar, simplificar y, en ocasiones, desafiar abiertamente las leyes de la física.

    Lo curioso es que los propios productores de Aeropuerto 77 lo reconocen… ¡en la propia película!

    Justo antes de los créditos finales aparece un texto que dice:

    «El incidente presentado en este filme es ficticio; las capacidades de rescate de la US Navy son reales.»

    Esa frase fue la chispa que originó este tercer artículo de la serie «Cine y Mar».

    Porque Aeropuerto 77 contó con la colaboración de la US Navy, que puso a disposición de la producción barcos, buzos y equipos especializados en rescate submarinos.

    Así que vamos a olvidarnos por un momento del drama del amerizaje, de los pasajeros atrapados y de las inevitables licencias cinematográficas.

    Vamos a fijarnos en lo que ocurre después.

    Porque cuando llega el momento de rescatar el avión hundido, Hollywood empieza a contar una historia mucho más real.

    ¿Por qué viajar hasta finales de los años 70?

    Porque las capacidades actuales de la US Navy para rescatar submarinos y sus tripulaciones resultan, vistas desde aquella época, casi increíbles: drones, sistemas autónomos, vehículos operados remotamente, sensores y cálculos de flotabilidad realizados con una precisión inimaginable para los pioneros del salvamento submarino.

    Pero todo ese desarrollo tecnológico tiene antecedentes.

    El primer submarino que perdió la US Navy en el siglo XX fue el USS F-4, hundido en aguas de Hawái en 1915.

    Arriba, plano de los submarinos de la serie F. Abajo, el esquema del exclusivo 747 del millonario Phillip Stevens, dueño de la Corporación Stevens, mostrado a los pasajeros por una aeromoza

    Allí comienza también una historia de aprendizaje porque la lista de submarinos norteamericanos perdidos por accidentes o colisiones no es corta. Cada accidente obligó a la US Navy a aprender y perfeccionar sus procedimientos para rescatar a las tripulaciones —si permanecían con vida— y, cuando eso ya no era posible, recuperar los cuerpos y el propio submarino.

    Uno de los grandes avances llegó precisamente con el F-4: los pontones.

    Los pontones eran enormes cilindros metálicos que se llenaban de agua. Se colocaban por parejas, unidos por cadenas, a ambos lados del submarino hundido.

    Una vez situados en posición, se expulsaba el agua y se introducía aire.

    Ilustración de la época que muestra el reflotamiento y remolque a puerto del F-4

    El resultado era sencillo en su principio y extraordinariamente complejo en su ejecución: aumentar la flotabilidad hasta conseguir que el submarino ascendiera.

    El sistema se mantuvo durante décadas. En 1939, por ejemplo, el USS Squalus también fue reflotado mediante pontones.

    Con el paso del tiempo, los materiales evolucionaron y los grandes cilindros metálicos fueron sustituidos por bolsas de aire.

    El principio, sin embargo, seguía siendo exactamente el mismo: colocar bolsas a ambos lados del objeto hundido, unirlas mediante resistentes cinchas que pasan por debajo del casco y llenarlas de aire.

    Aquí es donde Aeropuerto 77 deja de ser una película de desastres para mostrar escenas reales de rescate submarino.

    Buzos reales de la US Navy colocan las bolsas de aire alrededor del fuselaje del 747

    Hay incluso un detalle especialmente interesante.

    Una secuencia muestra a los buzos utilizando una lanza curva para abrirse paso bajo el fuselaje.

    Un buzo sostiene la lanza curva

    Otro buzo acopla un alargador a medida que la lanza se abre paso bajo el fuselaje

    Una vez alcanzado el otro lado, se pasa la cincha, se unen las bolsa y…

    … se inicia su llenado con aire

    La herramienta formaba parte del equipo empleado en las operaciones de salvamento de aquella época. Una boquilla situada en su extremo expulsaba aire para remover la arena o el limo y permitir que la lanza avanzara por debajo del casco.

    Después, otro buzo va añadiendo extensiones hasta conseguir atravesar completamente por debajo del avión.

    Una vez alcanzado el otro lado, se pasa la cincha; se unen las bolsas y se sopla aire dentro hasta que… ¡el 747 empieza a subir!

    Lo mismo habría ocurrido con un submarino.

     Finalmente, el avión alcanza la superficie y comienza la angustiosa evacuación de los pasajeros.

    Tras este apogeo -nunca mejor dicho- Aeropuerto 77 vuelve a hacer lo que mejor sabían hacer las películas de desastres de los años 70, llevar la realidad hasta el límite… ¡y superarlo!, porque el hundimiento final del 747 es ficticio. Jamás habría durado tanto tiempo en la superficie pero, de lo contrario los espectadores no habrían apretado los reposabrazos de las butacas hasta arrancarles el tapizado.

    Los botes; equipos y buzos eran de la US Navy

    Jack Lemmon —piloto del 747— salva in extremis a su amada

    Lo importante es que los procedimientos empleados para intentar devolverlo a la superficie no son ficticios, que es, para mí, lo más interesante de esta película.

    La película miente sobre el accidente, pero dice la verdad sobre el rescate.

    Quizá esa sea una de las cosas más fascinantes del cine: incluso cuando inventa una catástrofe imposible, puede mostrarnos una tecnología real, un procedimiento auténtico o una historia que merece ser conocida.

    Arriba, despliegue de la US Navy para reflotar al USS Squalus (1939). Abajo, despliegue de la US Navy para reflotar al 747 del filme

    En Aeropuerto 77, detrás de un Boeing 747 hundido en la ficción, encontramos casi medio siglo de experiencia de la US Navy en una de las disciplinas más difíciles de la ingeniería naval: encontrar, alcanzar y devolver a la superficie lo que yace bajo el mar.

    Pero hay una última conexión que me gustaría añadir.

    La siguiente fotografía fue tomada en 1939, durante las operaciones de rescate del USS Squalus. En ella aparece otro submarino: el USS Sculpin.

    USS Sculpin durante las operaciones para reflotar al USS Squalus, en 1939. El submarino, gemelo del accidentado, sirvió como referencia durante los trabajos de rescate

    El Sculpin era gemelo del Squalus y permaneció en la zona durante la operación de salvamento. Su semejanza con el submarino accidentado permitió utilizarlo como modelo para resolver algunos de los problemas técnicos de la operación, entre ellos el delicado acoplamiento de la campana de rescate que permitió salvar a parte de la tripulación del Squalus.

    Cuando encontré esta fotografía, difícilmente podía imaginar que aquel submarino acabaría teniendo un papel tan importante en mi propia obra ya que el USS Sculpin es el protagonista de mi novela Silencio en el Pacífico: El comodoro, el submarino y la Batalla de Tarawa.

    La novela comienza en noviembre de 1943, cuando el Sculpin recibe la misión de interceptar un convoy japonés mientras a bordo viaja el comodoro John P. Cromwell, depositario de secretos que no pueden caer en manos del enemigo. A partir de ahí, la historia conduce a su tripulación hasta uno de los episodios más dramáticos de la guerra submarina en el Pacífico.

    Así que esta fotografía tiene para mí un significado especial.

    El Sculpin mostrado en este artículo todavía está en 1939, participando en una exitosa operación de salvamento de la historia de la US Navy.

    Cuatro años después, el mismo submarino y su tripulación se encontrarían al otro lado de la trama, ya no como salvadores, sino como hombres que podrían necesitar ser salvados.

    Pero, esa es otra historia… Historia que cuento en Silencio en el Pacífico.

    #747 #77 #Aeropuerto #Airport #Amazon #ARA #Argentina #Arhur #armada #aviación #Boeing #Bolívar #cine #desastres #Escritura #Esteban #Estrecho #filmes #Guerra #gulf #Hailey #Hollywood #Iran #Juan #Kursk #literatura #mar #marino #mentira #naval #Navy #Oman #Pérez #películas #Persian #Podcast #realidad #rescate #S42 #San #Strait #submarinos #transporte #Ucrania #US #Zafarrancho
  5. Esteban Pérez Bolívar @estebanperezbolivar.wordpress.com@estebanperezbolivar.wordpress.com ·

    CINE Y MAR III – LA VERDAD TRAS LA MENTIRA

    El tercer largometraje de la exitosa saga Aeropuerto —centrada en desastres aéreos— presentó un percance tan espectacular como imposible: el hundimiento de un Boeing 747 cuyos ocupantes quedan atrapados, con vida, dentro del avión.

    El filme fue un gran éxito internacional

    En los foros sobre la película surgidos a lo largo de los años se comenta que una situación semejante sería extremadamente improbable. Entre las razones está la presión del agua, que comprometería el fuselaje e inundaría el interior. Pero también existe el argumento contrario: un avión presurizado y sin vías de agua se comportaría, en cierto modo, como un gigantesco flotador con forma de avión y tendría dificultades para hundirse.

    Eso sin tomar en cuenta el oxímoron que representa la expresión «amerizaje sin averías». Ningún amerizaje deja un avión en perfecto estado, ni siquiera el famoso caso del río Hudson retratado en el filme Sully.

    En síntesis, lo de que un 747 se hunda en casi perfecto estado y que sus pasajeros sobrevivan durante horas dentro es… ¡mentira!

    El 747 hundido visto desde un A6 Intruder de la US Navy

    Las películas de desastres no son documentales. Necesitan exagerar, simplificar y, en ocasiones, desafiar abiertamente las leyes de la física.

    Lo curioso es que los propios productores de Aeropuerto 77 lo reconocen… ¡en la propia película!

    Justo antes de los créditos finales aparece un texto que dice:

    «El incidente presentado en este filme es ficticio; las capacidades de rescate de la US Navy son reales.»

    Esa frase fue la chispa que originó este tercer artículo de la serie «Cine y Mar».

    Porque Aeropuerto 77 contó con la colaboración de la US Navy, que puso a disposición de la producción barcos, buzos y equipos especializados en rescate submarinos.

    Así que vamos a olvidarnos por un momento del drama del amerizaje, de los pasajeros atrapados y de las inevitables licencias cinematográficas.

    Vamos a fijarnos en lo que ocurre después.

    Porque cuando llega el momento de rescatar el avión hundido, Hollywood empieza a contar una historia mucho más real.

    ¿Por qué viajar hasta finales de los años 70?

    Porque las capacidades actuales de la US Navy para rescatar submarinos y sus tripulaciones resultan, vistas desde aquella época, casi increíbles: drones, sistemas autónomos, vehículos operados remotamente, sensores y cálculos de flotabilidad realizados con una precisión inimaginable para los pioneros del salvamento submarino.

    Pero todo ese desarrollo tecnológico tiene antecedentes.

    El primer submarino que perdió la US Navy en el siglo XX fue el USS F-4, hundido en aguas de Hawái en 1915.

    Arriba, plano de los submarinos de la serie F. Abajo, el esquema del exclusivo 747 del millonario Phillip Stevens, dueño de la Corporación Stevens, mostrado a los pasajeros por una aeromoza

    Allí comienza también una historia de aprendizaje porque la lista de submarinos norteamericanos perdidos por accidentes o colisiones no es corta. Cada accidente obligó a la US Navy a aprender y perfeccionar sus procedimientos para rescatar a las tripulaciones —si permanecían con vida— y, cuando eso ya no era posible, recuperar los cuerpos y el propio submarino.

    Uno de los grandes avances llegó precisamente con el F-4: los pontones.

    Los pontones eran enormes cilindros metálicos que se llenaban de agua. Se colocaban por parejas, unidos por cadenas, a ambos lados del submarino hundido.

    Una vez situados en posición, se expulsaba el agua y se introducía aire.

    Ilustración de la época que muestra el reflotamiento y remolque a puerto del F-4

    El resultado era sencillo en su principio y extraordinariamente complejo en su ejecución: aumentar la flotabilidad hasta conseguir que el submarino ascendiera.

    El sistema se mantuvo durante décadas. En 1939, por ejemplo, el USS Squalus también fue reflotado mediante pontones.

    Con el paso del tiempo, los materiales evolucionaron y los grandes cilindros metálicos fueron sustituidos por bolsas de aire.

    El principio, sin embargo, seguía siendo exactamente el mismo: colocar bolsas a ambos lados del objeto hundido, unirlas mediante resistentes cinchas que pasan por debajo del casco y llenarlas de aire.

    Aquí es donde Aeropuerto 77 deja de ser una película de desastres para mostrar escenas reales de rescate submarino.

    Buzos reales de la US Navy colocan las bolsas de aire alrededor del fuselaje del 747

    Hay incluso un detalle especialmente interesante.

    Una secuencia muestra a los buzos utilizando una lanza curva para abrirse paso bajo el fuselaje.

    Un buzo sostiene la lanza curva

    Otro buzo acopla un alargador a medida que la lanza se abre paso bajo el fuselaje

    Una vez alcanzado el otro lado, se pasa la cincha, se unen las bolsa y…

    … se inicia su llenado con aire

    La herramienta formaba parte del equipo empleado en las operaciones de salvamento de aquella época. Una boquilla situada en su extremo expulsaba aire para remover la arena o el limo y permitir que la lanza avanzara por debajo del casco.

    Después, otro buzo va añadiendo extensiones hasta conseguir atravesar completamente por debajo del avión.

    Una vez alcanzado el otro lado, se pasa la cincha; se unen las bolsas y se sopla aire dentro hasta que… ¡el 747 empieza a subir!

    Lo mismo habría ocurrido con un submarino.

     Finalmente, el avión alcanza la superficie y comienza la angustiosa evacuación de los pasajeros.

    Tras este apogeo -nunca mejor dicho- Aeropuerto 77 vuelve a hacer lo que mejor sabían hacer las películas de desastres de los años 70, llevar la realidad hasta el límite… ¡y superarlo!, porque el hundimiento final del 747 es ficticio. Jamás habría durado tanto tiempo en la superficie pero, de lo contrario los espectadores no habrían apretado los reposabrazos de las butacas hasta arrancarles el tapizado.

    Los botes; equipos y buzos eran de la US Navy

    Jack Lemmon —piloto del 747— salva in extremis a su amada

    Lo importante es que los procedimientos empleados para intentar devolverlo a la superficie no son ficticios, que es, para mí, lo más interesante de esta película.

    La película miente sobre el accidente, pero dice la verdad sobre el rescate.

    Quizá esa sea una de las cosas más fascinantes del cine: incluso cuando inventa una catástrofe imposible, puede mostrarnos una tecnología real, un procedimiento auténtico o una historia que merece ser conocida.

    Arriba, despliegue de la US Navy para reflotar al USS Squalus (1939). Abajo, despliegue de la US Navy para reflotar al 747 del filme

    En Aeropuerto 77, detrás de un Boeing 747 hundido en la ficción, encontramos casi medio siglo de experiencia de la US Navy en una de las disciplinas más difíciles de la ingeniería naval: encontrar, alcanzar y devolver a la superficie lo que yace bajo el mar.

    Pero hay una última conexión que me gustaría añadir.

    La siguiente fotografía fue tomada en 1939, durante las operaciones de rescate del USS Squalus. En ella aparece otro submarino: el USS Sculpin.

    USS Sculpin durante las operaciones para reflotar al USS Squalus, en 1939. El submarino, gemelo del accidentado, sirvió como referencia durante los trabajos de rescate

    El Sculpin era gemelo del Squalus y permaneció en la zona durante la operación de salvamento. Su semejanza con el submarino accidentado permitió utilizarlo como modelo para resolver algunos de los problemas técnicos de la operación, entre ellos el delicado acoplamiento de la campana de rescate que permitió salvar a parte de la tripulación del Squalus.

    Cuando encontré esta fotografía, difícilmente podía imaginar que aquel submarino acabaría teniendo un papel tan importante en mi propia obra ya que el USS Sculpin es el protagonista de mi novela Silencio en el Pacífico: El comodoro, el submarino y la Batalla de Tarawa.

    La novela comienza en noviembre de 1943, cuando el Sculpin recibe la misión de interceptar un convoy japonés mientras a bordo viaja el comodoro John P. Cromwell, depositario de secretos que no pueden caer en manos del enemigo. A partir de ahí, la historia conduce a su tripulación hasta uno de los episodios más dramáticos de la guerra submarina en el Pacífico.

    Así que esta fotografía tiene para mí un significado especial.

    El Sculpin mostrado en este artículo todavía está en 1939, participando en una exitosa operación de salvamento de la historia de la US Navy.

    Cuatro años después, el mismo submarino y su tripulación se encontrarían al otro lado de la trama, ya no como salvadores, sino como hombres que podrían necesitar ser salvados.

    Pero, esa es otra historia… Historia que cuento en Silencio en el Pacífico.

    #747 #77 #Aeropuerto #Airport #Amazon #ARA #Argentina #Arhur #armada #aviación #Boeing #Bolívar #cine #desastres #Escritura #Esteban #Estrecho #filmes #Guerra #gulf #Hailey #Hollywood #Iran #Juan #Kursk #literatura #mar #marino #mentira #naval #Navy #Oman #Pérez #películas #Persian #Podcast #realidad #rescate #S42 #San #Strait #submarinos #transporte #Ucrania #US #Zafarrancho
  6. North Korea Sends 400 Drone Operators to Kursk as Troops Hit 8,500

    Ukraine intelligence says 8,500 North Korean troops now in Kursk region, including 400 trained drone operators and 1,000 engineers, as Pyongyang seeks Russian air defense in return.

    pulseofnations.lol/north-korea

    #DroneOperators #Kursk #NorthKorea #Pyongyang #UkraineWar

  7. North Korea Deploys 400-Person Drone Unit to Kursk Oblast

    Ukrainian intelligence reports North Korea has sent 8,500 troops including a dedicated drone unit to Russia's Kursk region, with Putin seeking up to 50,000 more.

    pulseofnations.lol/north-korea

    #Drones #Kursk #Military #NorthKorea #Russia #UkraineWar

  8. EU will Milliardenerträge aus eingefrorenen russischen Vermögen an Ukraine geben

    Seit der Vollinvasion der Ukraine verhängt die EU Sanktionen gegen das Russland von Kremlchef Wladimir Putin. Gelder wurden festgesetzt, die Erträge aus den Zinsen sollen jetzt Kyjiw zugutekommen.

    spiegel.de/wirtschaft/russland

    #Angriffskrieg #Europa #Ukraine #Kursk
    #Milliardenerträge #Zinsen #Kyjiw #Krieg #Russland #Kriegsverbrecher #Staatsterrorismus
    #Besatzer #Invasoren #Kampfverluste

  9. Chef von russischem Drohnenhersteller bei Autoexplosion verletzt

    Wladimir Tkatschuk soll sich in einem kritischen Zustand befinden: Der Wagen des Chefs von Uraldronsawod ist laut übereinstimmenden Medienberichten explodiert. Die Behörden ermitteln wegen versuchten Mordes.

    spiegel.de/ausland/russland-ch

    #Angriffskrieg #Europa #Ukraine #Kursk
    #Autoexplosion #Drohnenhersteller #Jekaterinburg #Krieg #Russland #Kriegsverbrecher #Staatsterrorismus
    #Besatzer #Invasoren #Kampfverluste

  10. Russia’s gasoline crisis spreads to St. Petersburg, Belgorod, Kursk, and occupied Luhansk — 40% of refining capacity is offline after Ukrainian strikes

    Drone hits to 8 of the country’s 10 largest plants in May alone have triggered coupon rationing, 20-litre caps, and 3-kilometre queues.

    euromaidanpress.com/2026/06/03

    #WarOfAggression #Ukraine #drone #Oil #Crimea #GasCrisis #refinerie #warfare #army #war #Russia #missiles #gasoline #WarCriminal #invaders #Petersburg #Belgorod #Kursk #occupiers
    #перемогаYкраїни

  11. Beautiful weather for takeoff from Kursk East airport (Russian Federation) “METAR UUOK 090530Z 14001MPS CAVOK 16/07 Q1016 R12/090060 NOSIG RMK QFE744/0992” : See what it means on bigorre.org/aero/meteo/uuok/en #kurskeastairport #airport #kursk #russianfederation #uuok #urs #metar #aviation #aviationweather #avgeek vl

  12. North Korean troops in Russia attack Ukrainian border communities

    HUR said that, as of January 2026, #NorthKorean #troops are stationed in #Russia's #Kursk Oblast launch attacks on #Ukrainian border oblasts

    Kursk borders #Ukraine’s northern #SumyOblast

    Under Russian command, North Korean #soldiers fire barrel #artillery, multiple launch #rocket systems (MLRS), conduct aerial & artillery #reconnaissance, adjust #MLRS strikes

    kyivindependent.com/north-kore

    #RussianInvasion #RussiaInvadedUkraine

  13. Sunday, November 9, 2025

    Russia targeted substations powering nuclear plants during large-scale overnight energy attack -- One night with interceptor drone squad hunting Russian Shaheds -- Russia has lost 1,150,100 troops in Ukraine since Feb. 24, 2022 -- "We had only a few seconds before it hit" Russian drones force journalists farther from Ukraine’s front lines ... and more

    activitypub.writeworks.uk/2025

  14. Thursday, September 25, 2025

    [vlog] We’re in another Cold War, British historian says -- Russian troops shoot family, use underage daughter as human shield in eastern Ukraine -- Ukraine struggles to keep hold of its next generation -- Ukraine’s message to Europe: You are under threat from Russia; We can help ... and more

    activitypub.writeworks.uk/2025

  15. Friday, July 4, 2025

    One of Russia’s most critical targets: Ukraine confirms strike on missile battery plant in Lipetsk — Nothing but terror and murder: Russia pounds Kyiv with ballistic missiles in massive overnight attack — Ukrainian drones destroy Russian ammunition depot in Donetsk Oblast — China’s foreign minister tells EU that Beijing cannot afford Russia to lose in Ukraine … and more

    activitypub.writeworks.uk/2025

  16. In den russ. Oblasten #Brjansk & #Kursk, die an die #Ukraine grenzen, sind in der Nacht zwei Brücken durch Explosionen eingestürzt & 2 Züge entgleist. Laut russ. Ermittlungsbehörde läge Sabotage vor. Damit wäre russ. Logistik, die sich auf die Bahn stützt, wohl beeinträchtigt. www.n-tv.de/25805204

    Brücken in russischen Grenzreg...

  17. #Ukraine 🇺🇦 UAV hits on #Russia 🇷🇺 #Syzran refinery, #Novoshakhtinsk refinery and #Chertkovo oil depot

    🇷🇺 advanced in #Lebedevka while 🇺🇦 advanced in #Kurilovka in #Kursk oblast'

    🇺🇦 pushed back 🇷🇺 in #Udachne on #Pokrovsk direction

    🇺🇸 announced suspension of military support for 🇺🇦 as a leverage for the resources agreement

  18. 🇺🇦 regained positions in #Pishchane

    In another large air attack by 🇷🇺 overnight, 🇺🇦 successfully defended against 6 out of 6 🇷🇺 Iskander-M/S-400 ballistic missiles, and 111 out of 123 🇷🇺 #Shahed drones. Apartment buildings, office spaces, and civilian infrastructure were damaged.

    🇷🇺 advanced near Makiivka, Novosilka, Shevchenko, Kotlyne, Andriivka and Dachne

    🇺🇦 & 🇷🇺 are in discussions with Red Cross about opening a humanitarian corridor in #Kursk

    🇬🇧 chairs #Ramstein format meeting of 🇺🇦 allies

  19. #Ukraine 🇺🇦 UAV hit #Russia 🇷🇺 oil depot in #Engels, #Saratov oblast'

    🇺🇦 conducted successful counterattacks in #Baranivka and #Vozdvizhenka and in #Kotlino and #Pishchane on #Pokrovsk direction

    Also 🇺🇦 counterattacked in #Novodarivka in #Zaporizhzhia oblast'

    🇺🇦 confirmed control of north part of #Toretsk which 🇷🇺 declared "liberated" a week ago

    🇺🇦 stopped massive 🇷🇺 attack on #Yampolivka on #Lyman direction

    🇺🇦 continues control over newly gained #CherkasskayaKonopelka in #Kursk oblast'

  20. 🇺🇦 pushed back 🇷🇺 near #Pishchane

    🇺🇦 targeted 🇷🇺 OMON base in #Grozny

    🇷🇺 advanced in Kurakhove, near Dvorichna and Lozova

    🇰🇵 troops killed 8 Chechen troops in "friendly fire" attack in #Kursk

    🇺🇦 confirmed "significant number" of 🇰🇵 troops joined 🇷🇺 forces in attacks

    🇺🇦 is producing 122mm rockets for BM-21 Grad #MLRS

    🇺🇦 downed 108/108 #Shahed drones

    🇷🇺 #oil tankers Volgoneft 212 & 239 damaged by waves in the #Kerch strait

    This week, 🇷🇺 attacked 🇺🇦 with 630 guided #bombs, ~550 #drones and +100 #missiles

  21. @albafella1 🔞 Destruction of enemy soldiers who played the role of the ☠️ unconvincingly. #Kursk region.

    x.com/albafella1/status/184085

    ( #NSFW #Ukraine v #Russia the brutal inhumanity of #Putiins war of choice. Who sacrifices 1000s of his own people a day. Only a #MadCzar 🇷🇺)

  22. It is that time once again defenders of freedom and 'democracy' on both sides of the Atlantic 🌊 to don our flight suits and helmets 🪖 jump into our #F16s and the hurt on #Muscovy 🇷🇺. #SlavaUkraine 💪🏽🇺🇦🏆 #NAFO #NATO #Kursk air patrol

    Repost from @highspeedboom

    Big Stepper F-16 #f16 #viper #airrefueling #oomoperator #kc135

  23. Il professore John #Mearsheimer - analista geopolitico americano - sostiene che l'operazione nel #Kursk è priva di senso militare
    youtube.com/watch?v=Dm3gs84roT

  24. #Chernobyl-style #risk’ at #Russian #reactor {#Kursk #NPP} bangkokpost.com/world/2851936/

    The United Nations’ nuclear watchdog says it is enormously concerned by fighting near a Russian nuclear power plant because the old Soviet reactors {#RBMK 1000} in operation are particularly exposed.

  25. The Russian Orthodox Church (#ROC) called the operation of the Armed Forces of #Ukraine (AFU) in the #Kursk region an invasion of Satanists, stated Metropolitan #Kirill of #Stavropol and #Nevinnomyssk, head of the military department of the #Moscow Patriarchate.

    «Unfortunately, the Nazis and Satanists have entered our great territory, our great #Russia, in the Kursk region,” he said.

    moscowtimes.ru/2024/08/18/vrpt