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  1. Aquí lo que hay que notar no es el salvajismo de las palabras de O'Leary —que ha convertido en ser un cretino su imagen de marca y la de su empresa— pero sí cuan lejos se siente autorizado a ir
    #Ryanair #aviación #trolls #noticias rte.ie/news/ireland/2026/0911/

  2. Emirates Skywards ofrece viaje de lujo a Champaña y París desde 275 mil millas

    Emirates Skywards y Moët Hennessy ofrecen un viaje de cuatro noches por Champaña y París con visitas privadas a Veuve Clicquot, Moët & Chandon y Dom Pérignon.

    Por Deyanira Vázquez | Reportera                                        

    Un viaje de cuatro noches por Champaña y París, con acceso privado a algunas de las casas de champán más reconocidas del mundo, forma parte de la nueva experiencia que Emirates Skywards y Moët Hennessy diseñaron para sus socios.

    La experiencia, disponible mediante una subasta de millas Skywards, contempló una participación desde 275 mil millas para dos personas e incluyó alojamiento, gastronomía de alta gama, recorridos privados y acceso a espacios que habitualmente no están abiertos al público. Emirates confirmó que el itinerario está previsto del 7 al 10 de octubre de 2026.

    El recorrido combina algunas de las principales referencias de la región de Champaña con actividades exclusivas en París, en una propuesta que busca convertir las millas de viajero frecuente en una experiencia de lujo difícil de adquirir mediante los canales turísticos convencionales.

    Veuve Clicquot y Moët & Chandon, en el itinerario

    La experiencia comienza en Reims con una visita privada a las históricas bodegas de Veuve Clicquot, acompañada por el embajador de la Maison. El programa incluye una cena con maridaje y alojamiento en el Hôtel du Marc, residencia privada de la casa reservada para invitados.

    Posteriormente, los participantes visitan las bodegas de Moët & Chandon y tienen un almuerzo con maridaje en la Résidence Trianon, una propiedad privada de la Maison ubicada en Épernay.

    El recorrido también contempla tiempo para conocer esta localidad, considerada uno de los principales puntos de referencia de la región vitivinícola de Champaña.

    De Dom Pérignon a un château privado

    La siguiente etapa lleva a los viajeros a Hautvillers, localidad vinculada con la historia de Dom Pérignon. El programa incluye una visita a la abadía y a los viñedos de los alrededores, además de degustaciones de añadas seleccionadas.

    La jornada termina con una cena gastronómica con maridaje en el Château de Saran, propiedad privada asociada con Dom Pérignon y Moët & Chandon.

    Los invitados también pasarán una noche en esta finca ubicada en Chouilly, desde donde se observan los viñedos de Moët Hennessy.

    París completa la experiencia de lujo

    Los últimos dos días están reservados para París. El itinerario contempla un almuerzo exclusivo en un apartamento privado de LVMH, una cena con maridaje de Dom Pérignon en Le Meurice Alain Ducasse, restaurante reconocido con dos estrellas Michelin, y una visita a la Fondation Louis Vuitton.

    El viaje concluye con un crucero de lujo al atardecer por el río Sena, como cierre de una experiencia que combina gastronomía, cultura, patrimonio vitivinícola y hospitalidad de alta gama.

    Una alianza de más de tres décadas

    La experiencia forma parte de una relación comercial entre Emirates y Moët Hennessy que supera los 34 años. La colaboración se extiende a las salas VIP y al servicio de champán a bordo de la aerolínea.

    Emirates señala que es el mayor socio aéreo mundial de Dom Pérignon y que continúa siendo la única aerolínea comercial que sirve oficialmente a bordo Moët & Chandon, Veuve Clicquot y Dom Pérignon.

    En la actualidad, Dom Pérignon se ofrece en First Class de la red global de Emirates. Veuve Clicquot se sirve en Business Class en vuelos hacia América, Reino Unido y Europa, mientras Moët & Chandon está disponible en Business Class en rutas de África, Oriente Medio, Asia-Pacífico y Australasia.

    Skywards convierte millas en experiencias exclusivas

    La propuesta forma parte de Skywards Exclusives, programa mediante el cual Emirates ofrece a sus más de 39 millones de socios acceso a experiencias relacionadas con viajes, deportes, entretenimiento, cultura, gastronomía y estilo de vida.

    La subasta para la experiencia con Moët Hennessy abrió el 7 de agosto de 2026 y Emirates informó que las pujas se desarrollarían por etapas. Los participantes debían contar con las millas suficientes en su cuenta al menos 24 horas antes del cierre, previsto para la medianoche del 30 de agosto.

    La alianza entre Emirates y Moët Hennessy se mantiene así como uno de los elementos centrales de la estrategia de hospitalidad premium de la aerolínea, ahora trasladada de los vuelos y salas VIP a experiencias privadas en Francia. –sn–

    Sociedad Noticias

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  3. AeroSHARK entra en fase final de certificación para el Airbus A330 y busca reducir consumo de combustible

    La tecnología AeroSHARK, inspirada en la piel de tiburón, entra en la fase final de certificación para el Airbus A330-200 y A330-300 con vuelos de prueba de Discover Airlines.

    Por Deyanira Vázquez | Reportera                                        

    La tecnología AeroSHARK, una película de superficie inspirada en la piel de tiburón que reduce la resistencia aerodinámica, entró en la fase final de certificación para los Airbus A330-200 y A330-300. Un A330-300 de Discover Airlines será utilizado para realizar las pruebas de vuelo durante las próximas semanas.

    El proyecto es desarrollado por Lufthansa Technik y Surventis, antes BASF Coatings, y busca reducir el consumo de combustible y las emisiones de dióxido de carbono de los aviones de largo alcance. En su configuración actual, AeroSHARK permite reducir alrededor de 1 por ciento el consumo de combustible y las emisiones de CO₂.

    La fase definitiva del proceso comenzó a finales de agosto. Antes y después de la modificación realizada en los Elbe Flugzeugwerke, en Dresde, el avión de Discover Airlines efectuará vuelos de prueba para aportar los datos necesarios al proceso de certificación.

    ¿Cómo funciona la tecnología AeroSHARK?

    AeroSHARK reproduce mediante una película ultrafina las características de la piel de los tiburones. Su superficie incorpora pequeñas estructuras conocidas como riblets, alineadas con la dirección del flujo de aire.

    Estas estructuras tienen una altura aproximada de 50 micrómetros y disminuyen la fricción sobre la superficie del avión. La película se coloca actualmente en el fuselaje y las cubiertas de los motores, con el propósito de reducir la resistencia durante el vuelo.

    La tecnología ya cuenta con certificación para los Boeing 777-200ER, 777-300ER y 777F. Con el A330, Lufthansa Technik busca extender la aplicación a uno de los principales aviones de fuselaje ancho utilizados en operaciones de largo alcance.

    Un A330 de Discover Airlines será el avión de pruebas

    El proceso contempla una Certificación de Tipo Suplementaria (STC) ante la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA). Para obtenerla se requieren demostraciones técnicas, pruebas en tierra y en vuelo, además de evaluaciones finales durante la operación del avión.

    La certificación actualmente en desarrollo contempla los modelos A330-200 y A330-300. Discover Airlines dispone de ambas variantes dentro de su flota de largo alcance.

    La alianza también cuenta con el respaldo de Mastercard, que participa en la fase actual del proyecto como parte de su asociación estratégica con el Grupo Lufthansa para impulsar iniciativas relacionadas con eficiencia y sostenibilidad en la aviación.

    Buscan llevar la tecnología a alas y estabilizadores

    El proyecto no se limita al fuselaje y las cubiertas de los motores. Lufthansa Technik y Airbus trabajan en una ampliación de AeroSHARK para aplicarlo también a las alas y los estabilizadores horizontal y vertical del A330ceo.

    La colaboración, anunciada en mayo de 2026, pretende desarrollar y certificar la tecnología para esas superficies. De concretarse la aprobación, la cobertura aerodinámica ampliada podría elevar el ahorro de combustible por encima de 2 por ciento en misiones típicas de largo alcance.

    En paralelo, Lufthansa Technik y Surventis prueban una nueva generación del material en aproximadamente 70 parches instalados en un Airbus A319 de Lufthansa City Airlines, como parte de un programa que se extenderá hasta febrero de 2027. –sn–

    Sociedad Noticias

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  4. Esteban Pérez Bolívar @estebanperezbolivar.wordpress.com@estebanperezbolivar.wordpress.com ·

    CINE Y MAR III – LA VERDAD TRAS LA MENTIRA

    El tercer largometraje de la exitosa saga Aeropuerto —centrada en desastres aéreos— presentó un percance tan espectacular como imposible: el hundimiento de un Boeing 747 cuyos ocupantes quedan atrapados, con vida, dentro del avión.

    El filme fue un gran éxito internacional

    En los foros sobre la película surgidos a lo largo de los años se comenta que una situación semejante sería extremadamente improbable. Entre las razones está la presión del agua, que comprometería el fuselaje e inundaría el interior. Pero también existe el argumento contrario: un avión presurizado y sin vías de agua se comportaría, en cierto modo, como un gigantesco flotador con forma de avión y tendría dificultades para hundirse.

    Eso sin tomar en cuenta el oxímoron que representa la expresión «amerizaje sin averías». Ningún amerizaje deja un avión en perfecto estado, ni siquiera el famoso caso del río Hudson retratado en el filme Sully.

    En síntesis, lo de que un 747 se hunda en casi perfecto estado y que sus pasajeros sobrevivan durante horas dentro es… ¡mentira!

    El 747 hundido visto desde un A6 Intruder de la US Navy

    Las películas de desastres no son documentales. Necesitan exagerar, simplificar y, en ocasiones, desafiar abiertamente las leyes de la física.

    Lo curioso es que los propios productores de Aeropuerto 77 lo reconocen… ¡en la propia película!

    Justo antes de los créditos finales aparece un texto que dice:

    «El incidente presentado en este filme es ficticio; las capacidades de rescate de la US Navy son reales.»

    Esa frase fue la chispa que originó este tercer artículo de la serie «Cine y Mar».

    Porque Aeropuerto 77 contó con la colaboración de la US Navy, que puso a disposición de la producción barcos, buzos y equipos especializados en rescate submarinos.

    Así que vamos a olvidarnos por un momento del drama del amerizaje, de los pasajeros atrapados y de las inevitables licencias cinematográficas.

    Vamos a fijarnos en lo que ocurre después.

    Porque cuando llega el momento de rescatar el avión hundido, Hollywood empieza a contar una historia mucho más real.

    ¿Por qué viajar hasta finales de los años 70?

    Porque las capacidades actuales de la US Navy para rescatar submarinos y sus tripulaciones resultan, vistas desde aquella época, casi increíbles: drones, sistemas autónomos, vehículos operados remotamente, sensores y cálculos de flotabilidad realizados con una precisión inimaginable para los pioneros del salvamento submarino.

    Pero todo ese desarrollo tecnológico tiene antecedentes.

    El primer submarino que perdió la US Navy en el siglo XX fue el USS F-4, hundido en aguas de Hawái en 1915.

    Arriba, plano de los submarinos de la serie F. Abajo, el esquema del exclusivo 747 del millonario Phillip Stevens, dueño de la Corporación Stevens, mostrado a los pasajeros por una aeromoza

    Allí comienza también una historia de aprendizaje porque la lista de submarinos norteamericanos perdidos por accidentes o colisiones no es corta. Cada accidente obligó a la US Navy a aprender y perfeccionar sus procedimientos para rescatar a las tripulaciones —si permanecían con vida— y, cuando eso ya no era posible, recuperar los cuerpos y el propio submarino.

    Uno de los grandes avances llegó precisamente con el F-4: los pontones.

    Los pontones eran enormes cilindros metálicos que se llenaban de agua. Se colocaban por parejas, unidos por cadenas, a ambos lados del submarino hundido.

    Una vez situados en posición, se expulsaba el agua y se introducía aire.

    Ilustración de la época que muestra el reflotamiento y remolque a puerto del F-4

    El resultado era sencillo en su principio y extraordinariamente complejo en su ejecución: aumentar la flotabilidad hasta conseguir que el submarino ascendiera.

    El sistema se mantuvo durante décadas. En 1939, por ejemplo, el USS Squalus también fue reflotado mediante pontones.

    Con el paso del tiempo, los materiales evolucionaron y los grandes cilindros metálicos fueron sustituidos por bolsas de aire.

    El principio, sin embargo, seguía siendo exactamente el mismo: colocar bolsas a ambos lados del objeto hundido, unirlas mediante resistentes cinchas que pasan por debajo del casco y llenarlas de aire.

    Aquí es donde Aeropuerto 77 deja de ser una película de desastres para mostrar escenas reales de rescate submarino.

    Buzos reales de la US Navy colocan las bolsas de aire alrededor del fuselaje del 747

    Hay incluso un detalle especialmente interesante.

    Una secuencia muestra a los buzos utilizando una lanza curva para abrirse paso bajo el fuselaje.

    Un buzo sostiene la lanza curva

    Otro buzo acopla un alargador a medida que la lanza se abre paso bajo el fuselaje

    Una vez alcanzado el otro lado, se pasa la cincha, se unen las bolsa y…

    … se inicia su llenado con aire

    La herramienta formaba parte del equipo empleado en las operaciones de salvamento de aquella época. Una boquilla situada en su extremo expulsaba aire para remover la arena o el limo y permitir que la lanza avanzara por debajo del casco.

    Después, otro buzo va añadiendo extensiones hasta conseguir atravesar completamente por debajo del avión.

    Una vez alcanzado el otro lado, se pasa la cincha; se unen las bolsas y se sopla aire dentro hasta que… ¡el 747 empieza a subir!

    Lo mismo habría ocurrido con un submarino.

     Finalmente, el avión alcanza la superficie y comienza la angustiosa evacuación de los pasajeros.

    Tras este apogeo -nunca mejor dicho- Aeropuerto 77 vuelve a hacer lo que mejor sabían hacer las películas de desastres de los años 70, llevar la realidad hasta el límite… ¡y superarlo!, porque el hundimiento final del 747 es ficticio. Jamás habría durado tanto tiempo en la superficie pero, de lo contrario los espectadores no habrían apretado los reposabrazos de las butacas hasta arrancarles el tapizado.

    Los botes; equipos y buzos eran de la US Navy

    Jack Lemmon —piloto del 747— salva in extremis a su amada

    Lo importante es que los procedimientos empleados para intentar devolverlo a la superficie no son ficticios, que es, para mí, lo más interesante de esta película.

    La película miente sobre el accidente, pero dice la verdad sobre el rescate.

    Quizá esa sea una de las cosas más fascinantes del cine: incluso cuando inventa una catástrofe imposible, puede mostrarnos una tecnología real, un procedimiento auténtico o una historia que merece ser conocida.

    Arriba, despliegue de la US Navy para reflotar al USS Squalus (1939). Abajo, despliegue de la US Navy para reflotar al 747 del filme

    En Aeropuerto 77, detrás de un Boeing 747 hundido en la ficción, encontramos casi medio siglo de experiencia de la US Navy en una de las disciplinas más difíciles de la ingeniería naval: encontrar, alcanzar y devolver a la superficie lo que yace bajo el mar.

    Pero hay una última conexión que me gustaría añadir.

    La siguiente fotografía fue tomada en 1939, durante las operaciones de rescate del USS Squalus. En ella aparece otro submarino: el USS Sculpin.

    USS Sculpin durante las operaciones para reflotar al USS Squalus, en 1939. El submarino, gemelo del accidentado, sirvió como referencia durante los trabajos de rescate

    El Sculpin era gemelo del Squalus y permaneció en la zona durante la operación de salvamento. Su semejanza con el submarino accidentado permitió utilizarlo como modelo para resolver algunos de los problemas técnicos de la operación, entre ellos el delicado acoplamiento de la campana de rescate que permitió salvar a parte de la tripulación del Squalus.

    Cuando encontré esta fotografía, difícilmente podía imaginar que aquel submarino acabaría teniendo un papel tan importante en mi propia obra ya que el USS Sculpin es el protagonista de mi novela Silencio en el Pacífico: El comodoro, el submarino y la Batalla de Tarawa.

    La novela comienza en noviembre de 1943, cuando el Sculpin recibe la misión de interceptar un convoy japonés mientras a bordo viaja el comodoro John P. Cromwell, depositario de secretos que no pueden caer en manos del enemigo. A partir de ahí, la historia conduce a su tripulación hasta uno de los episodios más dramáticos de la guerra submarina en el Pacífico.

    Así que esta fotografía tiene para mí un significado especial.

    El Sculpin mostrado en este artículo todavía está en 1939, participando en una exitosa operación de salvamento de la historia de la US Navy.

    Cuatro años después, el mismo submarino y su tripulación se encontrarían al otro lado de la trama, ya no como salvadores, sino como hombres que podrían necesitar ser salvados.

    Pero, esa es otra historia… Historia que cuento en Silencio en el Pacífico.

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  5. Erupción del Anak Krakatoa: ceniza cerró temporalmente el aeropuerto Soekarno-Hatta (Yakarta). 22.798 pasajeros afectados; vuelos cancelados y desviados. Sin riesgo de tsunami. aidoo.news/noticia/xkgJML

    #Noticias #Yakarta #Aviacion #DesastresNaturales #Geologia

  6. 🧿 𝑯𝒊𝒏𝒅𝒆𝒏𝒃𝒖𝒓𝒈: 𝒆𝒍 𝒅𝒊́𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝑻𝑶𝑫𝑶 𝑪𝑨𝑴𝑩𝑰𝑶́ 𝒆𝒏 𝑺𝑬𝑮𝑼𝑵𝑫𝑶𝑺 🧿

    **6 de mayo de 1937.
    Lakehurst, Nueva Jersey.**

    Cientos de personas miran al cielo.

    Los periodistas preparan sus cámaras.
    Los fotógrafos esperan el momento perfecto.
    Las familias observan cómo una inmensa silueta plateada se acerca lentamente.

    El aterrizaje parece rutinario.

    Nadie imagina que, en menos de un minuto, el dirigible más famoso del mundo arderá ante sus ojos y que esas imágenes darán la vuelta al planeta.

    Fue el principio del fin de una era.

    El **LZ 129 Hindenburg** era el mayor objeto volador jamás construido.

    Medía **245 metros de largo**, apenas unos metros menos que el Titanic, y tenía un diámetro de más de 41 metros.
    Su estructura era de aluminio y duraluminio, recubierta por una tela tratada con compuestos especiales para protegerla del clima.

    Había sido construido por la compañía alemana **Luftschiffbau Zeppelin** y comenzó a operar en 1936.

    Su nombre rendía homenaje al presidente alemán **Paul von Hindenburg**, fallecido dos años antes.

    Era el orgullo de la Alemania nazi.

    Cada vuelo servía también como propaganda del régimen de Hitler.
    Antes de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, incluso sobrevoló ciudades alemanas con enormes banderas con la esvástica mientras sonaba música patriótica por altavoces.

    Pero, más allá de la política, viajar en el Hindenburg era el equivalente a hacerlo hoy en un hotel de lujo flotante.

    Olvídate de la imagen de un avión.

    Dentro había pasillos, salones, comedor, biblioteca, bar, habitaciones privadas e incluso un pequeño salón para fumadores.

    Sí, un salón para fumadores.

    Suena completamente absurdo teniendo en cuenta que el dirigible estaba lleno de hidrógeno, un gas extremadamente inflamable.

    Pero aquel compartimento estaba presurizado y completamente aislado del resto de la aeronave.
    Se accedía mediante una doble puerta estanca y los encendedores permanecían bajo llave en manos de un camarero.

    Era considerado uno de los lugares más seguros del dirigible.

    Los pasajeros dormían en pequeños camarotes con literas, desayunaban con vajilla de porcelana, escribían cartas, escuchaban música o contemplaban el océano desde las ventanas panorámicas.

    Viajar así era un auténtico lujo.

    El billete costaba alrededor de **400 dólares de la época**, una fortuna equivalente hoy a varios miles de euros.

    Solo podían permitírselo empresarios, diplomáticos, artistas, periodistas y personas adineradas.

    El Hindenburg despegó de **Fráncfort del Meno (Alemania)** el **3 de mayo de 1937**.

    Su destino era la **Estación Aeronaval de Lakehurst**, en Nueva Jersey, a unos 100 kilómetros de Nueva York.

    Era un vuelo regular de pasajeros.

    A bordo viajaban **97 personas**:

    * **36 pasajeros.**
    * **61 tripulantes.**

    Entre ellos había empresarios, turistas estadounidenses que regresaban a casa, miembros de la alta sociedad, periodistas y también varios oficiales alemanes.

    El comandante era **Max Pruss**, uno de los pilotos más experimentados de la compañía Zeppelin.

    La travesía transcurrió prácticamente sin incidentes.

    Los pasajeros comían, jugaban a las cartas y escribían postales.

    Desde el aire contemplaban el Atlántico como nunca antes se había visto.

    El único problema apareció al llegar a Estados Unidos.

    Sobre Lakehurst había tormentas.

    Los responsables en tierra pidieron al Hindenburg que esperara hasta que mejorara el tiempo.

    Durante varias horas el dirigible dio vueltas sobre la costa mientras aguardaba autorización para aterrizar.

    Ese retraso acabaría siendo decisivo.

    A las **19:21**, el comandante inició finalmente la maniobra de aproximación.

    Todo parecía completamente normal.

    La tripulación lanzó las amarras hacia tierra para que el personal pudiera sujetar el dirigible.

    De repente, algunos testigos observaron una ligera ondulación en la parte trasera.

    Otros aseguraron haber visto una pequeña llama azul.

    Y entonces...

    A las **19:25**, una llamarada apareció cerca de la cola.

    En apenas unos segundos, el fuego recorrió toda la estructura.

    El hidrógeno alimentó las llamas a una velocidad estremecedora.

    El Hindenburg quedó completamente envuelto en fuego.

    Desde la primera chispa hasta que tocó el suelo transcurrieron aproximadamente **34 segundos**.

    Treinta y cuatro segundos bastaron para destruir el mayor dirigible del mundo.

    Mientras todo ocurría, el periodista de radio **Herbert Morrison** narraba el aterrizaje.

    Su retransmisión pasó de la calma al horror absoluto.

    Su grito quedó grabado para siempre:

    > **"Oh, the humanity!"** ("¡Oh, la humanidad!")

    Aquella grabación se convirtió en uno de los documentos sonoros más famosos del siglo XX.

    ¿Cuántas personas murieron?

    Sorprendentemente, muchas menos de las que suele creer la gente.

    Murieron **35 personas** del Hindenburg:

    * 13 pasajeros.
    * 22 tripulantes.

    Además falleció **un miembro del equipo de tierra**, alcanzado por las llamas.

    En total, **36 víctimas mortales**.

    Eso significa que **61 personas sobrevivieron**, muchas de ellas saltando desde el dirigible cuando aún estaba a poca altura del suelo.

    Algunos escaparon prácticamente ilesos.

    Otros sufrieron quemaduras gravísimas.

    ¿Qué provocó el incendio?

    Esa sigue siendo la gran pregunta.

    La teoría más aceptada hoy es la siguiente.

    Durante la maniobra de aterrizaje probablemente se rompió uno de los cables internos de tensión.

    Eso habría provocado una fuga de hidrógeno en la parte trasera.

    Al mismo tiempo, el dirigible acumuló electricidad estática debido a la tormenta y al aire húmedo.

    Cuando las amarras tocaron tierra se produjo una diferencia de potencial.

    Bastó una chispa.

    El hidrógeno hizo el resto.

    Durante décadas circularon otras teorías.

    Algunos hablaron de sabotaje.

    Otros señalaron a una bomba.

    Incluso hubo quien culpó a un disparo realizado desde tierra.

    Nunca apareció ninguna prueba sólida que respaldara esas hipótesis.

    Hoy la inmensa mayoría de investigadores considera que fue un accidente provocado por una fuga de hidrógeno combinada con una descarga electrostática.

    ¿Por qué usaban hidrógeno y no helio?

    Porque Estados Unidos controlaba prácticamente todas las reservas mundiales de helio.

    Alemania quería comprarlo.

    Washington se negó.

    El helio no arde.

    El hidrógeno sí.

    La negativa estadounidense obligó a los alemanes a utilizar un gas mucho más peligroso.

    Muchos historiadores creen que esa decisión terminó siendo uno de los factores que hicieron inevitable la tragedia.

    El impacto fue enorme.

    Millones de personas vieron las fotografías en los periódicos.

    Escucharon la voz de Herbert Morrison.

    Y llegaron a la misma conclusión:

    Los dirigibles eran demasiado peligrosos.

    Aunque los Zeppelin habían realizado miles de vuelos con muy pocos accidentes, el desastre del Hindenburg destruyó para siempre la confianza del público.

    El transporte aéreo pasó definitivamente a manos de los aviones.

    El Hindenburg fue el último gran símbolo de una forma de viajar que desapareció casi de la noche a la mañana.

    Hoy, cuando vemos aquellas imágenes, cuesta creer que el mayor gigante del cielo pudiera desaparecer en solo **34 segundos**.

    Y quizá esa sea la verdadera razón por la que el Hindenburg sigue fascinándonos casi noventa años después.

    No fue solo un accidente.

    Fue el instante exacto en que el futuro cambió de dirección.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtu.be/fURATK5Yt30

    #historia #hindenburg #zeppelin #aviación #alemania #accidente #historiadelaviación #curiosidades #desastres #1937 #ecosdelpasado

  7. Ayer hizo 23 años que fallecierosn en el accidente aéreo del Yak-42 sesenta y cinco militares españoles y trece tripulantes.
    Sobre el accidente se dijeron muchas cosas, bastantes de ellas, falsas. Otras, que eran verdad, no se dijeron o se trató de ocultarlas.
    Ayer escribí en mi blog "Lo Marraco" un artículo sobre el tema.
    #aviacion #defensa #España #historia #accidente

    robertopla.net/blog/el-desastr

  8. 🗓 Efeméride: 17 de diciembre de 1903.

    🛫 Hoy celebramos el primer vuelo controlado de la Historia. Los hermanos Wright lograron alzar su máquina en Kitty Hawk, en Carolina del Norte, y marcaron el nacimiento de la aviación moderna. ¡Un día para recordar!

    #ahEfeméride #Historia #Aviación #HermanosWright #Vuelo