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1000 results for “renau”

  1. Beim Renaulthändler haben wir diesen kleinen Kaninchenkauz gesehen.
    Die wohnen schon ewig da und haben immer Nachwuchs sagte uns ein Verkäufer.

    Kaninchenkauz, Lechusita Vizcachera, Athene cunicularia, Urucurea chichi

    #paraguay #tiere #vögel #kauz #kaninchenkauz

  2. @Louis_Renault
    It's a recurring phenomenon:
    "Linked, 👉abrupt changes of North Atlantic deep water formation, North Atlantic sea ice extent, + widespread climate occurred repeatedly during the last ice age cycle and beyond👈 in response to changing freshwater fluxes + perhaps other causes. This paradigm, developed... by #Broecker, has repeatedly proven to be 👉successfully predictive as well as explanatory w/ high confidence. 👈"

    cobblab.eas.gatech.edu/abrupt/
    @MichaelEMann @andrewfreedman @axios

  3. El Renault 4 (otro comienzo para «El porvenir es una ilusión»

    La charla le llegaba de a ramalazos. Debía irse del bar. Iba para dos horas que estaba ahí.

    —Ahora se puede caminar más tranquilo.

    El otro asintió y bebió un sorbo de café.

    —Faltaba orden. Mirá que no le tenía mucha confianza.

    —Y libertad—concedió y llamó al mozo con el brazo levantado.

    —Dejá yo invito —dijo el más joven.

    Afuera, el invierno lo cubría todo.

    El Negro cruzó la calle. La ciudad parecía ajena a sus pensamientos. Su cita había faltado y no era buena noticia. Los estaban aniquilando desde el golpe de estado, que algunos compañeros y compañeras vieron como un paso necesario para acelerar las contradicciones.

    Él tenía sus reservas. De alguna manera, se habían alejado de la más maravillosa música. Lo supo en la mirada de doña Clara, que conocía su militancia y le dispensó una atención fría en el mercadito del barrio, la última vez que visitó a sus viejos. Mirada que estaba a distancia de los pibes que lucharon para que vuelva el General.

    Gobernaba Isabel todavía.

    En diagonal, un Ford Falcon con tres tipos en su interior. Iba a detener su marcha, pero continuó caminando como si nada. Si venían por él, no tenía chances. La vista al frente, atento a cualquier zarpazo. El corazón parecía que iba a explotarle. Pero no explotó. Llegó a la esquina. Una, dos, diez cuadras, hasta que se encontró con el supermercado.

    Ahí se dio vuelta.

    Nadie lo había seguido.

    Repasó los últimos días, sin instrucciones ni citas. Debía desengancharse de la organización, o, al menos, replegarse. No faltaba tanto para el atardecer, cuando podría tomarse el colectivo hasta esa casa que ya no parecía tan segura. Compró unos paquetes de galletitas y un agua mineral para seguir caminando sin rumbo fijo.

    Entonces lo vio. Como si el Renault 4 lo estuviera esperando.

    Se acercó hasta el auto y fingió buscar las llaves, mientras miraba a su alrededor. Los movimientos certeros, la cerradura que cedía. «El secreto está en que parezca natural», celebró.

    Renegó unos minutos hasta que pudo encenderlo. Para su fortuna —y el día que se alejaba parecía sonreírle— el tanque estaba lleno.

    Buscó una de las salidas de la ciudad.

    Frenó en un paso a nivel con la barrera baja. Podía oír la bocina del tren, que redujo la velocidad. En las ventanillas, las caras de quienes volvía a su casa después del trabajo, ensimismadas en las penurias económicas, ajenas a un gobierno represivo.

    Pensó en el último año. Su vida era un tren a toda velocidad con riesgo de descarrilar. La idea de refugiarse de los milicos en el interior y que pareció tan buena en el bar, ya no lo era. Confiaba en que su amigo siguiera viviendo en Colonia El Porvenir.

    Se habían conocido en la universidad, días antes de que Cámpora venciera en las elecciones presidenciales, el 11 de marzo de 1973. Leandro era amante de los clásicos griegos. El Negro se sumergía en Arlt, Conti, Faulkner y John William Cooke. Ambos coincidían en la urdimbre de creencias y palabras, de caminos diferentes pero abrigados por la misma pasión por las letras y los libros.

    Pese a que congeniaron desde un primer momento, los compañeros comenzaron a separarse cuando él se volcó de lleno a la militancia y la política ocupó el centro de la escena. Leandro profundizó su relación con Claudia y las visitas se hicieron más esporádicas. No obstante, siempre que encontraba un resquicio, el Negro se hacía una escapada hasta La Plata y se refugiaba por unas horas en el mundo cotidiano de sus amigos, sin citas, reuniones y sin la política como ombligo del mundo.

    En el último encuentro, la pareja le contó la buena nueva que le cayó como un balde de agua fría: habían decidido mudarse a Colonia El Porvenir, el hogar de Leandro que pretendía pasar allí los últimos días con su padre, furibundo antiperonista y sobreviviente de dos infartos.

    Tiempo después le llegó una carta desde el centro del país: él se había hecho cargo del negocio familiar y juraba que seguía leyendo y escribiendo. Claudia estaba embarazada y vivían en un pueblo enclavado en el medio de la llanura, abrigado por fantasmas y con el pasado escondido en cada esquina. «Te va a encantar», concluía con entusiasmo.

    Y ahora, cuando el cerco era asfixiante, recordó la carta y se aferró a ella con desesperación.

    Ya en la ruta, se sintió más tranquilo.

    P.D. Podría ser otro comienzo posible de El porvenir es una ilusión, editada por Colisión Libros.

    #ElPorvenirEsUnaIlusión #TextosRecobrados

  4. Unser #Renault #ZOE zeigte mal wieder den #ELEC #Fehler bisher war immer eine leere oder verschlissene 12V Batterie die Ursache. Aufladen der Batterie und Reset über Abklemmen der 12V hat diesmal nicht geholfen. Fehlerauslesen mit #CanZE lief beim EVC Steuergerät in's Leere.

    EVC Reset mit CanZE hilft nur für ein paar Sekunden. Nach Recherche und Hilfe aus der ZOE Gruppe bei Telegram kam dann der passende Hinweis. Renault speichert im EVC die Laufzeit der Kühlmittelpumpe. I

  5. Unser #Renault #ZOE zeigte mal wieder den #ELEC #Fehler bisher war immer eine leere oder verschlissene 12V Batterie die Ursache. Aufladen der Batterie und Reset über Abklemmen der 12V hat diesmal nicht geholfen. Fehlerauslesen mit #CanZE lief beim EVC Steuergerät in's Leere.

    EVC Reset mit CanZE hilft nur für ein paar Sekunden. Nach Recherche und Hilfe aus der ZOE Gruppe bei Telegram kam dann der passende Hinweis. Renault speichert im EVC die Laufzeit der Kühlmittelpumpe. I

  6. Beim Renaulthändler haben wir diesen kleinen Kaninchenkauz gesehen.
    Die wohnen schon ewig da und haben immer Nachwuchs sagte uns ein Verkäufer.

    Kaninchenkauz, Lechusita Vizcachera, Athene cunicularia, Urucurea chichi

    #paraguay #tiere #vögel #kauz #kaninchenkauz

  7. Der Renault Clio war unter jungen und sportlich orientierten Fahrern eine beliebte Einstiegsdroge. Jetzt gibt es mit Clio Esprit Alpine Ersatz, der vieles besser und einiges anders macht als der RS.#Automobil #Renault-Modelle #Kleinwagen #FranzösischeAutobauer
    Renault Clio Esprit Alpine Full Hybrid 145 im Kurztest - die flotte Rennsemmel
  8. Nowe Renault Clio debiutuje w Monachium. Z nowym designem, Google na pokładzie i mocniejszą hybrydą [galeria]

    Renault zaprezentowało szóstą generację swojego absolutnego bestsellera – modelu Clio.

    Ikona europejskich dróg, która od 35 lat wyznacza standardy w segmencie B, przeszła kompletną metamorfozę. Nowe Clio, które zadebiutowało na targach IAA 2025, wyróżnia się odważnym, nowoczesnym wzornictwem, nowym, mocniejszym napędem hybrydowym E-Tech oraz technologiami przeniesionymi wprost z wyższych segmentów, na czele z systemem Google wbudowanym w deskę rozdzielczą.

    Odważny design i większe wymiary

    Nowe Clio zrywa z ewolucyjnym stylem poprzedników na rzecz bardziej wyrazistego wzornictwa. Z przodu dominuje nowy, ekspresyjny pas z wydatną osłoną chłodnicy i charakterystyczną sygnaturą świetlną, w której światła do jazdy dziennej nawiązują do rombu logo marki. Samochód zauważalnie urósł – jest o 67 mm dłuższy (4,12 m) i 39 mm szerszy (1,77 m) od poprzednika, co w połączeniu z 18-calowymi felgami w topowej wersji nadaje mu bardziej sportową i dojrzałą sylwetkę. Mnie uderzyło jedno, nowe Clio nie wygląda jak auto Renault. jakkolwiek dziwnie by to nie brzmiało.

    We wnętrzu postawiono na wyższą jakość i technologię. Uwagę przykuwa przede wszystkim deska rozdzielcza z podwójnym ekranem o przekątnej 10,1 cala w układzie litery „V”, z centralnym wyświetlaczem lekko zwróconym w stronę kierowcy. W topowych wersjach pojawiają się wstawki z Alcantary, a całość uzupełnia ambientowe oświetlenie w 48 kolorach do wyboru.

    Mocniejsza i bardziej oszczędna hybryda

    Nowością w gamie silnikowej debiutującego Clio VI generacji jest udoskonalony napęd full hybrid E-Tech o mocy 160 KM. To o 15 KM więcej niż w poprzedniej generacji. Układ, oparty na czterocylindrowym silniku 1.8 i dwóch silnikach elektrycznych, zapewnia znacznie lepsze osiągi – przyspieszenie od 0 do 100 km/h zajmuje teraz 8,3 sekundy (o sekundę szybciej).

    Jednocześnie jest to najoszczędniejsza hybryda w historii Renault. Producent deklaruje rekordowo niskie zużycie paliwa na poziomie 3,9 l/100 km i emisję CO2 wynoszącą zaledwie 89 g/km. System pozwala na poruszanie się w mieście w trybie w 100% elektrycznym nawet przez 80% czasu jazdy. Ofertę uzupełnią silniki benzynowe TCe 115 KM (również z nową, automatyczną skrzynią EDC) oraz wersja z fabryczną instalacją LPG.

    Technologia z wyższej półki i Google na pokładzie

    Nowe Clio, według Renault, jako pierwsze auto w swojej klasie (miejski segment B) zostało wyposażone w system multimedialny openR link z wbudowanymi usługami Google. Oznacza to, że kierowca ma bezpośredni dostęp do nawigacji Google Maps, asystenta głosowego Google Assistant oraz sklepu Google Play z ponad setką aplikacji (m.in. Amazon Music, Prime Video, HBO Max). Co istotne, Renault oferuje w cenie samochodu pakiet 2 GB danych mobilnych miesięcznie przez trzy lata, co pozwala na swobodne korzystanie z funkcji online bez potrzeby łączenia się z telefonem.

    Na pokładzie może znaleźć się nawet 29 zaawansowanych systemów wspomagania prowadzenia (ADAS), w tym inteligentny tempomat adaptacyjny czy funkcja bezpiecznego wysiadania. Nowością są także narzędzia „Safety Score” i „Safety Coach”, które analizują styl jazdy i udzielają spersonalizowanych porad dotyczących bezpieczeństwa.

    Uproszczona gama i start zamówień

    Gama modelowa została uproszczona do trzech bogato wyposażonych wersji: evolution, techno oraz usportowionej esprit Alpine. Zamówienia na nowe Renault Clio będzie można składać pod koniec tego roku. Na koniec jeszcze porcja zdjęć nowego Clio:








    #ADAS #ETech160KM #espritAlpine #Google #hybryda #IAA2025 #motoryzacja #news #nowaGeneracja #openRLink #premiera #RenaultClio #samochodyMiejskie

  9. Nowe Renault Clio debiutuje w Monachium. Z nowym designem, Google na pokładzie i mocniejszą hybrydą [galeria]

    Renault zaprezentowało szóstą generację swojego absolutnego bestsellera – modelu Clio.

    Ikona europejskich dróg, która od 35 lat wyznacza standardy w segmencie B, przeszła kompletną metamorfozę. Nowe Clio, które zadebiutowało na targach IAA 2025, wyróżnia się odważnym, nowoczesnym wzornictwem, nowym, mocniejszym napędem hybrydowym E-Tech oraz technologiami przeniesionymi wprost z wyższych segmentów, na czele z systemem Google wbudowanym w deskę rozdzielczą.

    Odważny design i większe wymiary

    Nowe Clio zrywa z ewolucyjnym stylem poprzedników na rzecz bardziej wyrazistego wzornictwa. Z przodu dominuje nowy, ekspresyjny pas z wydatną osłoną chłodnicy i charakterystyczną sygnaturą świetlną, w której światła do jazdy dziennej nawiązują do rombu logo marki. Samochód zauważalnie urósł – jest o 67 mm dłuższy (4,12 m) i 39 mm szerszy (1,77 m) od poprzednika, co w połączeniu z 18-calowymi felgami w topowej wersji nadaje mu bardziej sportową i dojrzałą sylwetkę. Mnie uderzyło jedno, nowe Clio nie wygląda jak auto Renault. jakkolwiek dziwnie by to nie brzmiało.

    We wnętrzu postawiono na wyższą jakość i technologię. Uwagę przykuwa przede wszystkim deska rozdzielcza z podwójnym ekranem o przekątnej 10,1 cala w układzie litery „V”, z centralnym wyświetlaczem lekko zwróconym w stronę kierowcy. W topowych wersjach pojawiają się wstawki z Alcantary, a całość uzupełnia ambientowe oświetlenie w 48 kolorach do wyboru.

    Mocniejsza i bardziej oszczędna hybryda

    Nowością w gamie silnikowej debiutującego Clio VI generacji jest udoskonalony napęd full hybrid E-Tech o mocy 160 KM. To o 15 KM więcej niż w poprzedniej generacji. Układ, oparty na czterocylindrowym silniku 1.8 i dwóch silnikach elektrycznych, zapewnia znacznie lepsze osiągi – przyspieszenie od 0 do 100 km/h zajmuje teraz 8,3 sekundy (o sekundę szybciej).

    Jednocześnie jest to najoszczędniejsza hybryda w historii Renault. Producent deklaruje rekordowo niskie zużycie paliwa na poziomie 3,9 l/100 km i emisję CO2 wynoszącą zaledwie 89 g/km. System pozwala na poruszanie się w mieście w trybie w 100% elektrycznym nawet przez 80% czasu jazdy. Ofertę uzupełnią silniki benzynowe TCe 115 KM (również z nową, automatyczną skrzynią EDC) oraz wersja z fabryczną instalacją LPG.

    Technologia z wyższej półki i Google na pokładzie

    Nowe Clio, według Renault, jako pierwsze auto w swojej klasie (miejski segment B) zostało wyposażone w system multimedialny openR link z wbudowanymi usługami Google. Oznacza to, że kierowca ma bezpośredni dostęp do nawigacji Google Maps, asystenta głosowego Google Assistant oraz sklepu Google Play z ponad setką aplikacji (m.in. Amazon Music, Prime Video, HBO Max). Co istotne, Renault oferuje w cenie samochodu pakiet 2 GB danych mobilnych miesięcznie przez trzy lata, co pozwala na swobodne korzystanie z funkcji online bez potrzeby łączenia się z telefonem.

    Na pokładzie może znaleźć się nawet 29 zaawansowanych systemów wspomagania prowadzenia (ADAS), w tym inteligentny tempomat adaptacyjny czy funkcja bezpiecznego wysiadania. Nowością są także narzędzia „Safety Score” i „Safety Coach”, które analizują styl jazdy i udzielają spersonalizowanych porad dotyczących bezpieczeństwa.

    Uproszczona gama i start zamówień

    Gama modelowa została uproszczona do trzech bogato wyposażonych wersji: evolution, techno oraz usportowionej esprit Alpine. Zamówienia na nowe Renault Clio będzie można składać pod koniec tego roku. Na koniec jeszcze porcja zdjęć nowego Clio:








    #ADAS #ETech160KM #espritAlpine #Google #hybryda #IAA2025 #motoryzacja #news #nowaGeneracja #openRLink #premiera #RenaultClio #samochodyMiejskie

  10. Nowe Renault Clio debiutuje w Monachium. Z nowym designem, Google na pokładzie i mocniejszą hybrydą [galeria]

    Renault zaprezentowało szóstą generację swojego absolutnego bestsellera – modelu Clio.

    Ikona europejskich dróg, która od 35 lat wyznacza standardy w segmencie B, przeszła kompletną metamorfozę. Nowe Clio, które zadebiutowało na targach IAA 2025, wyróżnia się odważnym, nowoczesnym wzornictwem, nowym, mocniejszym napędem hybrydowym E-Tech oraz technologiami przeniesionymi wprost z wyższych segmentów, na czele z systemem Google wbudowanym w deskę rozdzielczą.

    Odważny design i większe wymiary

    Nowe Clio zrywa z ewolucyjnym stylem poprzedników na rzecz bardziej wyrazistego wzornictwa. Z przodu dominuje nowy, ekspresyjny pas z wydatną osłoną chłodnicy i charakterystyczną sygnaturą świetlną, w której światła do jazdy dziennej nawiązują do rombu logo marki. Samochód zauważalnie urósł – jest o 67 mm dłuższy (4,12 m) i 39 mm szerszy (1,77 m) od poprzednika, co w połączeniu z 18-calowymi felgami w topowej wersji nadaje mu bardziej sportową i dojrzałą sylwetkę. Mnie uderzyło jedno, nowe Clio nie wygląda jak auto Renault. jakkolwiek dziwnie by to nie brzmiało.

    We wnętrzu postawiono na wyższą jakość i technologię. Uwagę przykuwa przede wszystkim deska rozdzielcza z podwójnym ekranem o przekątnej 10,1 cala w układzie litery „V”, z centralnym wyświetlaczem lekko zwróconym w stronę kierowcy. W topowych wersjach pojawiają się wstawki z Alcantary, a całość uzupełnia ambientowe oświetlenie w 48 kolorach do wyboru.

    Mocniejsza i bardziej oszczędna hybryda

    Nowością w gamie silnikowej debiutującego Clio VI generacji jest udoskonalony napęd full hybrid E-Tech o mocy 160 KM. To o 15 KM więcej niż w poprzedniej generacji. Układ, oparty na czterocylindrowym silniku 1.8 i dwóch silnikach elektrycznych, zapewnia znacznie lepsze osiągi – przyspieszenie od 0 do 100 km/h zajmuje teraz 8,3 sekundy (o sekundę szybciej).

    Jednocześnie jest to najoszczędniejsza hybryda w historii Renault. Producent deklaruje rekordowo niskie zużycie paliwa na poziomie 3,9 l/100 km i emisję CO2 wynoszącą zaledwie 89 g/km. System pozwala na poruszanie się w mieście w trybie w 100% elektrycznym nawet przez 80% czasu jazdy. Ofertę uzupełnią silniki benzynowe TCe 115 KM (również z nową, automatyczną skrzynią EDC) oraz wersja z fabryczną instalacją LPG.

    Technologia z wyższej półki i Google na pokładzie

    Nowe Clio, według Renault, jako pierwsze auto w swojej klasie (miejski segment B) zostało wyposażone w system multimedialny openR link z wbudowanymi usługami Google. Oznacza to, że kierowca ma bezpośredni dostęp do nawigacji Google Maps, asystenta głosowego Google Assistant oraz sklepu Google Play z ponad setką aplikacji (m.in. Amazon Music, Prime Video, HBO Max). Co istotne, Renault oferuje w cenie samochodu pakiet 2 GB danych mobilnych miesięcznie przez trzy lata, co pozwala na swobodne korzystanie z funkcji online bez potrzeby łączenia się z telefonem.

    Na pokładzie może znaleźć się nawet 29 zaawansowanych systemów wspomagania prowadzenia (ADAS), w tym inteligentny tempomat adaptacyjny czy funkcja bezpiecznego wysiadania. Nowością są także narzędzia „Safety Score” i „Safety Coach”, które analizują styl jazdy i udzielają spersonalizowanych porad dotyczących bezpieczeństwa.

    Uproszczona gama i start zamówień

    Gama modelowa została uproszczona do trzech bogato wyposażonych wersji: evolution, techno oraz usportowionej esprit Alpine. Zamówienia na nowe Renault Clio będzie można składać pod koniec tego roku. Na koniec jeszcze porcja zdjęć nowego Clio:








    #ADAS #ETech160KM #espritAlpine #Google #hybryda #IAA2025 #motoryzacja #news #nowaGeneracja #openRLink #premiera #RenaultClio #samochodyMiejskie

  11. El Renault Twingo 2026 está listo para conquistar las ciudades con su diseño moderno y tecnología accesible. ¿Será tu próximo coche? 🚗⚡ #Renault #Twingo2026

    universomotor.com/renault-twin

  12. El Renault 4 (otro comienzo para «El porvenir es una ilusión»

    La charla le llegaba de a ramalazos. Debía irse del bar. Iba para dos horas que estaba ahí.

    —Ahora se puede caminar más tranquilo.

    El otro asintió y bebió un sorbo de café.

    —Faltaba orden. Mirá que no le tenía mucha confianza.

    —Y libertad—concedió y llamó al mozo con el brazo levantado.

    —Dejá yo invito —dijo el más joven.

    Afuera, el invierno lo cubría todo.

    El Negro cruzó la calle. La ciudad parecía ajena a sus pensamientos. Su cita había faltado y no era buena noticia. Los estaban aniquilando desde el golpe de estado, que algunos compañeros y compañeras vieron como un paso necesario para acelerar las contradicciones.

    Él tenía sus reservas. De alguna manera, se habían alejado de la más maravillosa música. Lo supo en la mirada de doña Clara, que conocía su militancia y le dispensó una atención fría en el mercadito del barrio, la última vez que visitó a sus viejos. Mirada que estaba a distancia de los pibes que lucharon para que vuelva el General.

    Gobernaba Isabel todavía.

    En diagonal, un Ford Falcon con tres tipos en su interior. Iba a detener su marcha, pero continuó caminando como si nada. Si venían por él, no tenía chances. La vista al frente, atento a cualquier zarpazo. El corazón parecía que iba a explotarle. Pero no explotó. Llegó a la esquina. Una, dos, diez cuadras, hasta que se encontró con el supermercado.

    Ahí se dio vuelta.

    Nadie lo había seguido.

    Repasó los últimos días, sin instrucciones ni citas. Debía desengancharse de la organización, o, al menos, replegarse. No faltaba tanto para el atardecer, cuando podría tomarse el colectivo hasta esa casa que ya no parecía tan segura. Compró unos paquetes de galletitas y un agua mineral para seguir caminando sin rumbo fijo.

    Entonces lo vio. Como si el Renault 4 lo estuviera esperando.

    Se acercó hasta el auto y fingió buscar las llaves, mientras miraba a su alrededor. Los movimientos certeros, la cerradura que cedía. «El secreto está en que parezca natural», celebró.

    Renegó unos minutos hasta que pudo encenderlo. Para su fortuna —y el día que se alejaba parecía sonreírle— el tanque estaba lleno.

    Buscó una de las salidas de la ciudad.

    Frenó en un paso a nivel con la barrera baja. Podía oír la bocina del tren, que redujo la velocidad. En las ventanillas, las caras de quienes volvía a su casa después del trabajo, ensimismadas en las penurias económicas, ajenas a un gobierno represivo.

    Pensó en el último año. Su vida era un tren a toda velocidad con riesgo de descarrilar. La idea de refugiarse de los milicos en el interior y que pareció tan buena en el bar, ya no lo era. Confiaba en que su amigo siguiera viviendo en Colonia El Porvenir.

    Se habían conocido en la universidad, días antes de que Cámpora venciera en las elecciones presidenciales, el 11 de marzo de 1973. Leandro era amante de los clásicos griegos. El Negro se sumergía en Arlt, Conti, Faulkner y John William Cooke. Ambos coincidían en la urdimbre de creencias y palabras, de caminos diferentes pero abrigados por la misma pasión por las letras y los libros.

    Pese a que congeniaron desde un primer momento, los compañeros comenzaron a separarse cuando él se volcó de lleno a la militancia y la política ocupó el centro de la escena. Leandro profundizó su relación con Claudia y las visitas se hicieron más esporádicas. No obstante, siempre que encontraba un resquicio, el Negro se hacía una escapada hasta La Plata y se refugiaba por unas horas en el mundo cotidiano de sus amigos, sin citas, reuniones y sin la política como ombligo del mundo.

    En el último encuentro, la pareja le contó la buena nueva que le cayó como un balde de agua fría: habían decidido mudarse a Colonia El Porvenir, el hogar de Leandro que pretendía pasar allí los últimos días con su padre, furibundo antiperonista y sobreviviente de dos infartos.

    Tiempo después le llegó una carta desde el centro del país: él se había hecho cargo del negocio familiar y juraba que seguía leyendo y escribiendo. Claudia estaba embarazada y vivían en un pueblo enclavado en el medio de la llanura, abrigado por fantasmas y con el pasado escondido en cada esquina. «Te va a encantar», concluía con entusiasmo.

    Y ahora, cuando el cerco era asfixiante, recordó la carta y se aferró a ella con desesperación.

    Ya en la ruta, se sintió más tranquilo.

    P.D. Podría ser otro comienzo posible de El porvenir es una ilusión, editada por Colisión Libros.

    #ElPorvenirEsUnaIlusión #TextosRecobrados

  13. El Renault 4 (otro comienzo para «El porvenir es una ilusión»

    La charla le llegaba de a ramalazos. Debía irse del bar. Iba para dos horas que estaba ahí.

    —Ahora se puede caminar más tranquilo.

    El otro asintió y bebió un sorbo de café.

    —Faltaba orden. Mirá que no le tenía mucha confianza.

    —Y libertad—concedió y llamó al mozo con el brazo levantado.

    —Dejá yo invito —dijo el más joven.

    Afuera, el invierno lo cubría todo.

    El Negro cruzó la calle. La ciudad parecía ajena a sus pensamientos. Su cita había faltado y no era buena noticia. Los estaban aniquilando desde el golpe de estado, que algunos compañeros y compañeras vieron como un paso necesario para acelerar las contradicciones.

    Él tenía sus reservas. De alguna manera, se habían alejado de la más maravillosa música. Lo supo en la mirada de doña Clara, que conocía su militancia y le dispensó una atención fría en el mercadito del barrio, la última vez que visitó a sus viejos. Mirada que estaba a distancia de los pibes que lucharon para que vuelva el General.

    Gobernaba Isabel todavía.

    En diagonal, un Ford Falcon con tres tipos en su interior. Iba a detener su marcha, pero continuó caminando como si nada. Si venían por él, no tenía chances. La vista al frente, atento a cualquier zarpazo. El corazón parecía que iba a explotarle. Pero no explotó. Llegó a la esquina. Una, dos, diez cuadras, hasta que se encontró con el supermercado.

    Ahí se dio vuelta.

    Nadie lo había seguido.

    Repasó los últimos días, sin instrucciones ni citas. Debía desengancharse de la organización, o, al menos, replegarse. No faltaba tanto para el atardecer, cuando podría tomarse el colectivo hasta esa casa que ya no parecía tan segura. Compró unos paquetes de galletitas y un agua mineral para seguir caminando sin rumbo fijo.

    Entonces lo vio. Como si el Renault 4 lo estuviera esperando.

    Se acercó hasta el auto y fingió buscar las llaves, mientras miraba a su alrededor. Los movimientos certeros, la cerradura que cedía. «El secreto está en que parezca natural», celebró.

    Renegó unos minutos hasta que pudo encenderlo. Para su fortuna —y el día que se alejaba parecía sonreírle— el tanque estaba lleno.

    Buscó una de las salidas de la ciudad.

    Frenó en un paso a nivel con la barrera baja. Podía oír la bocina del tren, que redujo la velocidad. En las ventanillas, las caras de quienes volvía a su casa después del trabajo, ensimismadas en las penurias económicas, ajenas a un gobierno represivo.

    Pensó en el último año. Su vida era un tren a toda velocidad con riesgo de descarrilar. La idea de refugiarse de los milicos en el interior y que pareció tan buena en el bar, ya no lo era. Confiaba en que su amigo siguiera viviendo en Colonia El Porvenir.

    Se habían conocido en la universidad, días antes de que Cámpora venciera en las elecciones presidenciales, el 11 de marzo de 1973. Leandro era amante de los clásicos griegos. El Negro se sumergía en Arlt, Conti, Faulkner y John William Cooke. Ambos coincidían en la urdimbre de creencias y palabras, de caminos diferentes pero abrigados por la misma pasión por las letras y los libros.

    Pese a que congeniaron desde un primer momento, los compañeros comenzaron a separarse cuando él se volcó de lleno a la militancia y la política ocupó el centro de la escena. Leandro profundizó su relación con Claudia y las visitas se hicieron más esporádicas. No obstante, siempre que encontraba un resquicio, el Negro se hacía una escapada hasta La Plata y se refugiaba por unas horas en el mundo cotidiano de sus amigos, sin citas, reuniones y sin la política como ombligo del mundo.

    En el último encuentro, la pareja le contó la buena nueva que le cayó como un balde de agua fría: habían decidido mudarse a Colonia El Porvenir, el hogar de Leandro que pretendía pasar allí los últimos días con su padre, furibundo antiperonista y sobreviviente de dos infartos.

    Tiempo después le llegó una carta desde el centro del país: él se había hecho cargo del negocio familiar y juraba que seguía leyendo y escribiendo. Claudia estaba embarazada y vivían en un pueblo enclavado en el medio de la llanura, abrigado por fantasmas y con el pasado escondido en cada esquina. «Te va a encantar», concluía con entusiasmo.

    Y ahora, cuando el cerco era asfixiante, recordó la carta y se aferró a ella con desesperación.

    Ya en la ruta, se sintió más tranquilo.

    P.D. Podría ser otro comienzo posible de El porvenir es una ilusión, editada por Colisión Libros.

    #ElPorvenirEsUnaIlusión #TextosRecobrados

  14. El Renault 4 (otro comienzo para «El porvenir es una ilusión»

    La charla le llegaba de a ramalazos. Debía irse del bar. Iba para dos horas que estaba ahí.

    —Ahora se puede caminar más tranquilo.

    El otro asintió y bebió un sorbo de café.

    —Faltaba orden. Mirá que no le tenía mucha confianza.

    —Y libertad—concedió y llamó al mozo con el brazo levantado.

    —Dejá yo invito —dijo el más joven.

    Afuera, el invierno lo cubría todo.

    El Negro cruzó la calle. La ciudad parecía ajena a sus pensamientos. Su cita había faltado y no era buena noticia. Los estaban aniquilando desde el golpe de estado, que algunos compañeros y compañeras vieron como un paso necesario para acelerar las contradicciones.

    Él tenía sus reservas. De alguna manera, se habían alejado de la más maravillosa música. Lo supo en la mirada de doña Clara, que conocía su militancia y le dispensó una atención fría en el mercadito del barrio, la última vez que visitó a sus viejos. Mirada que estaba a distancia de los pibes que lucharon para que vuelva el General.

    Gobernaba Isabel todavía.

    En diagonal, un Ford Falcon con tres tipos en su interior. Iba a detener su marcha, pero continuó caminando como si nada. Si venían por él, no tenía chances. La vista al frente, atento a cualquier zarpazo. El corazón parecía que iba a explotarle. Pero no explotó. Llegó a la esquina. Una, dos, diez cuadras, hasta que se encontró con el supermercado.

    Ahí se dio vuelta.

    Nadie lo había seguido.

    Repasó los últimos días, sin instrucciones ni citas. Debía desengancharse de la organización, o, al menos, replegarse. No faltaba tanto para el atardecer, cuando podría tomarse el colectivo hasta esa casa que ya no parecía tan segura. Compró unos paquetes de galletitas y un agua mineral para seguir caminando sin rumbo fijo.

    Entonces lo vio. Como si el Renault 4 lo estuviera esperando.

    Se acercó hasta el auto y fingió buscar las llaves, mientras miraba a su alrededor. Los movimientos certeros, la cerradura que cedía. «El secreto está en que parezca natural», celebró.

    Renegó unos minutos hasta que pudo encenderlo. Para su fortuna —y el día que se alejaba parecía sonreírle— el tanque estaba lleno.

    Buscó una de las salidas de la ciudad.

    Frenó en un paso a nivel con la barrera baja. Podía oír la bocina del tren, que redujo la velocidad. En las ventanillas, las caras de quienes volvía a su casa después del trabajo, ensimismadas en las penurias económicas, ajenas a un gobierno represivo.

    Pensó en el último año. Su vida era un tren a toda velocidad con riesgo de descarrilar. La idea de refugiarse de los milicos en el interior y que pareció tan buena en el bar, ya no lo era. Confiaba en que su amigo siguiera viviendo en Colonia El Porvenir.

    Se habían conocido en la universidad, días antes de que Cámpora venciera en las elecciones presidenciales, el 11 de marzo de 1973. Leandro era amante de los clásicos griegos. El Negro se sumergía en Arlt, Conti, Faulkner y John William Cooke. Ambos coincidían en la urdimbre de creencias y palabras, de caminos diferentes pero abrigados por la misma pasión por las letras y los libros.

    Pese a que congeniaron desde un primer momento, los compañeros comenzaron a separarse cuando él se volcó de lleno a la militancia y la política ocupó el centro de la escena. Leandro profundizó su relación con Claudia y las visitas se hicieron más esporádicas. No obstante, siempre que encontraba un resquicio, el Negro se hacía una escapada hasta La Plata y se refugiaba por unas horas en el mundo cotidiano de sus amigos, sin citas, reuniones y sin la política como ombligo del mundo.

    En el último encuentro, la pareja le contó la buena nueva que le cayó como un balde de agua fría: habían decidido mudarse a Colonia El Porvenir, el hogar de Leandro que pretendía pasar allí los últimos días con su padre, furibundo antiperonista y sobreviviente de dos infartos.

    Tiempo después le llegó una carta desde el centro del país: él se había hecho cargo del negocio familiar y juraba que seguía leyendo y escribiendo. Claudia estaba embarazada y vivían en un pueblo enclavado en el medio de la llanura, abrigado por fantasmas y con el pasado escondido en cada esquina. «Te va a encantar», concluía con entusiasmo.

    Y ahora, cuando el cerco era asfixiante, recordó la carta y se aferró a ella con desesperación.

    Ya en la ruta, se sintió más tranquilo.

    P.D. Podría ser otro comienzo posible de El porvenir es una ilusión, editada por Colisión Libros.

    #ElPorvenirEsUnaIlusión #TextosRecobrados

  15. El Renault 4 (otro comienzo para «El porvenir es una ilusión»

    La charla le llegaba de a ramalazos. Debía irse del bar. Iba para dos horas que estaba ahí.

    —Ahora se puede caminar más tranquilo.

    El otro asintió y bebió un sorbo de café.

    —Faltaba orden. Mirá que no le tenía mucha confianza.

    —Y libertad—concedió y llamó al mozo con el brazo levantado.

    —Dejá yo invito —dijo el más joven.

    Afuera, el invierno lo cubría todo.

    El Negro cruzó la calle. La ciudad parecía ajena a sus pensamientos. Su cita había faltado y no era buena noticia. Los estaban aniquilando desde el golpe de estado, que algunos compañeros y compañeras vieron como un paso necesario para acelerar las contradicciones.

    Él tenía sus reservas. De alguna manera, se habían alejado de la más maravillosa música. Lo supo en la mirada de doña Clara, que conocía su militancia y le dispensó una atención fría en el mercadito del barrio, la última vez que visitó a sus viejos. Mirada que estaba a distancia de los pibes que lucharon para que vuelva el General.

    Gobernaba Isabel todavía.

    En diagonal, un Ford Falcon con tres tipos en su interior. Iba a detener su marcha, pero continuó caminando como si nada. Si venían por él, no tenía chances. La vista al frente, atento a cualquier zarpazo. El corazón parecía que iba a explotarle. Pero no explotó. Llegó a la esquina. Una, dos, diez cuadras, hasta que se encontró con el supermercado.

    Ahí se dio vuelta.

    Nadie lo había seguido.

    Repasó los últimos días, sin instrucciones ni citas. Debía desengancharse de la organización, o, al menos, replegarse. No faltaba tanto para el atardecer, cuando podría tomarse el colectivo hasta esa casa que ya no parecía tan segura. Compró unos paquetes de galletitas y un agua mineral para seguir caminando sin rumbo fijo.

    Entonces lo vio. Como si el Renault 4 lo estuviera esperando.

    Se acercó hasta el auto y fingió buscar las llaves, mientras miraba a su alrededor. Los movimientos certeros, la cerradura que cedía. «El secreto está en que parezca natural», celebró.

    Renegó unos minutos hasta que pudo encenderlo. Para su fortuna —y el día que se alejaba parecía sonreírle— el tanque estaba lleno.

    Buscó una de las salidas de la ciudad.

    Frenó en un paso a nivel con la barrera baja. Podía oír la bocina del tren, que redujo la velocidad. En las ventanillas, las caras de quienes volvía a su casa después del trabajo, ensimismadas en las penurias económicas, ajenas a un gobierno represivo.

    Pensó en el último año. Su vida era un tren a toda velocidad con riesgo de descarrilar. La idea de refugiarse de los milicos en el interior y que pareció tan buena en el bar, ya no lo era. Confiaba en que su amigo siguiera viviendo en Colonia El Porvenir.

    Se habían conocido en la universidad, días antes de que Cámpora venciera en las elecciones presidenciales, el 11 de marzo de 1973. Leandro era amante de los clásicos griegos. El Negro se sumergía en Arlt, Conti, Faulkner y John William Cooke. Ambos coincidían en la urdimbre de creencias y palabras, de caminos diferentes pero abrigados por la misma pasión por las letras y los libros.

    Pese a que congeniaron desde un primer momento, los compañeros comenzaron a separarse cuando él se volcó de lleno a la militancia y la política ocupó el centro de la escena. Leandro profundizó su relación con Claudia y las visitas se hicieron más esporádicas. No obstante, siempre que encontraba un resquicio, el Negro se hacía una escapada hasta La Plata y se refugiaba por unas horas en el mundo cotidiano de sus amigos, sin citas, reuniones y sin la política como ombligo del mundo.

    En el último encuentro, la pareja le contó la buena nueva que le cayó como un balde de agua fría: habían decidido mudarse a Colonia El Porvenir, el hogar de Leandro que pretendía pasar allí los últimos días con su padre, furibundo antiperonista y sobreviviente de dos infartos.

    Tiempo después le llegó una carta desde el centro del país: él se había hecho cargo del negocio familiar y juraba que seguía leyendo y escribiendo. Claudia estaba embarazada y vivían en un pueblo enclavado en el medio de la llanura, abrigado por fantasmas y con el pasado escondido en cada esquina. «Te va a encantar», concluía con entusiasmo.

    Y ahora, cuando el cerco era asfixiante, recordó la carta y se aferró a ella con desesperación.

    Ya en la ruta, se sintió más tranquilo.

    P.D. Podría ser otro comienzo posible de El porvenir es una ilusión, editada por Colisión Libros.

    #ElPorvenirEsUnaIlusión #TextosRecobrados

  16. The #Renault #Scenic II saga continues.

    Yay, I got the correct reverse light switch.
    Nay, there is a bad contact in the connector in addition to the original reverse light switch not working.

    Done:
    - replace protection and switching unit (original one is fine)
    - fix unit connectors (someone damaged the old ones)
    - get new cover/enclosure (someone broke the old ones)
    - replace battery mount bolts (had to drill them out due to rust)
    - replace headlight bulbs (they failed, just to annoy me)
    - derusted (left) wheelhouse mounting bracket (most rusty part on this car I am aware of)

    TODOs:
    - paint wheelhouse mounting bracket
    - replace reverse light switch connector
    - test new reverse light switch with new connector
    - replace reverse light switch in gearbox
    - swap gearbox oil
    - debug AC magentic switch (the thing that started all of this)
    - mount towbar + wire trailer outlet
    - mount bumper, headlights, ...

    #carrepair #autorepair #autoschrauber #diy #repair