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#jeff-bezos — Public Fediverse posts

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  1. europesays.com/people/144965/ Lauren Sanchez Bezos shows her adventurous side in a white swimsuit while scuba diving in Fiji #Celebrities #JeffBezos #LaurenSanchez

  2. Samsung’s profits jumped 1,800% and beat Apple and Nvidia — and investors dumped the stock anyway

    The selloff in semiconductor stocks worsened this week as shares in Samsung Electronics tumbled, despite a very optimistic…
    #EuropeSays #Korea #KR #SamsungElectronics #DaveRamsey #JeffBezos #Samsung #SKhynix #SouthKorean
    europesays.com/korea/79259/

  3. europesays.com/people/144683/ Blue Origin raises outside capital for the first time to compete as rival SpaceX’s stock falters #ElonMusk #JeffBezos #SpaceRace

  4. Bezos’ Blue Origin valued at $130 billion in first public fundraising round

    Jeff Bezos‘ Blue Origin is raising about $10 billion, in its first outside funding round that will value…
    #NewsBeep #News #Space #Amazon.comInc #AndrewRossSorkin #ASTSpaceMobileInc #BreakingNews:Business #BreakingNews:Technology #businessnews #CA #Canada #ElonMusk #JeffBezos #Science #SpaceExplorationTechnologiesCorp
    newsbeep.com/ca/788353/

  5. Bezos’ Blue Origin valued at $130 billion in first public fundraising round

    Jeff Bezos‘ Blue Origin is raising about $10 billion, in its first outside funding round that will value…
    #NewsBeep #News #Space #Amazon.comInc #AndrewRossSorkin #ASTSpaceMobileInc #BreakingNews:Business #BreakingNews:Technology #businessnews #ElonMusk #JeffBezos #Science #SpaceExplorationTechnologiesCorp #UK #UnitedKingdom
    newsbeep.com/uk/680444/

  6. europesays.com/people/144090/ It’s time to revise Jeff Bezos’ famous ‘2-pizza rule’ for the AI era, Cursor field CTO says #JeffBezos

  7. europesays.com/people/144027/ It’s time to revise Jeff Bezos’ famous ‘2-pizza rule’ for the AI era, Cursor field CTO says #cursor #DavidPan #JeffBezos #pizzas

  8. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Cuando MacKenzie Scott tenía solo seis años escribió su primer libro.

    Se titulaba *The Book Worm* y tenía nada menos que **142 páginas escritas a mano**.
    Contaba la historia de un gusano al que le encantaba leer.
    Años después, una inundación destruyó el único ejemplar.

    Muchos niños habrían dejado aquella aventura ahí.

    Ella no.

    Desde muy pequeña tenía claro que quería ser escritora.
    Esa pasión la llevó a estudiar Filología Inglesa en la Universidad de Princeton, donde tuvo como profesora de escritura creativa a **Toni Morrison**, que años más tarde recibiría el Premio Nobel de Literatura.
    Morrison llegó a decir que MacKenzie era una de las mejores alumnas que había tenido nunca, un elogio que no hacía precisamente a la ligera.

    Tras graduarse en 1992 encontró trabajo en **D. E. Shaw**, un prestigioso fondo de inversión de Nueva York.

    Allí conoció a un compañero de oficina llamado **Jeff Bezos**.

    Según ha contado ella misma, fue Bezos quien dio el primer paso.
    Decía que se enamoró de su risa antes incluso de conocerla bien.
    Tres meses después estaban comprometidos y, poco después, se casaban.

    En 1994 ambos dejaron Nueva York para cruzar Estados Unidos en coche rumbo a Seattle con una idea que sonaba bastante extraña para la época: vender libros por Internet.

    Durante aquel viaje, Jeff iba escribiendo el plan de negocio mientras MacKenzie conducía gran parte del trayecto.

    Aquella pequeña empresa se llamaría **Amazon**.

    Los primeros años fueron cualquier cosa menos glamurosos.
    MacKenzie no era una simple acompañante.
    Llevaba la contabilidad, gestionaba trámites administrativos, ayudaba a preparar envíos e incluso empaquetaba pedidos en el suelo del almacén cuando hacía falta.
    Como tantos otros emprendedores de los años noventa, trabajaban donde podían y hacían un poco de todo.

    Mientras Amazon empezaba a despegar, ella seguía persiguiendo otro sueño: escribir novelas.

    No fue fácil.

    Tardó casi diez años en terminar la primera.
    En 2005 publicó **The Testing of Luther Albright**, que recibió el **American Book Award**.
    En 2013 llegó su segunda novela, *Traps*. Nunca dejó de definirse como escritora, aunque el éxito de Amazon eclipsara esa faceta.

    En 2019 llegó el acontecimiento que dio la vuelta al mundo: su divorcio de Jeff Bezos.

    Como parte del acuerdo recibió alrededor del **4 % de las acciones de Amazon**, lo que la convirtió de la noche a la mañana en una de las personas más ricas del planeta.

    Muchos pensaban que empezaría una vida de lujos y grandes titulares.

    Ocurrió exactamente lo contrario.

    Ese mismo año firmó el **Giving Pledge**, la iniciativa impulsada por Bill Gates, Melinda French Gates y Warren Buffett para animar a los grandes millonarios a donar la mayor parte de su patrimonio.

    Su explicación fue tan sencilla como contundente:

    *"Tengo una cantidad desproporcionada de dinero para compartir."*

    Y no se quedó en las palabras.

    Empezó a donar miles de millones de dólares a universidades, bancos de alimentos, hospitales, bibliotecas, organizaciones dedicadas a la vivienda, asociaciones que luchan contra la pobreza y cientos de pequeños proyectos locales que rara vez aparecen en los grandes medios.

    Su forma de donar también rompió todos los esquemas.

    En lugar de exigir informes interminables, campañas con su nombre o edificios dedicados a ella, hacía justo lo contrario.
    Muchas organizaciones descubrían que habían recibido decenas de millones de dólares mediante una simple llamada o un correo electrónico.

    Sin condiciones.

    Sin pedir protagonismo.

    Confiando en que quienes llevaban años trabajando sobre el terreno sabían mejor que nadie dónde hacía falta ese dinero.

    Con el tiempo creó **Yield Giving**, una plataforma donde publica gran parte de sus donaciones para dar transparencia al proceso y facilitar ayudas a organizaciones más pequeñas, muchas de las cuales nunca habían tenido acceso a grandes fundaciones.

    A finales de 2025 ya había donado **más de 26.000 millones de dólares**, una cifra sin precedentes para una persona viva en un periodo tan corto.
    Solo en 2025 repartió más de **7.000 millones**, incluyendo importantes ayudas a universidades históricamente afroamericanas, organizaciones rurales y proyectos comunitarios de todo Estados Unidos.

    MacKenzie Scott sigue siendo una de las mujeres más ricas del mundo.

    La diferencia es que cada año intenta ser un poco menos rica.

    Mientras otros multimillonarios compiten por aparecer en las listas de las mayores fortunas, ella ha conseguido algo bastante más raro: ser conocida por la velocidad con la que decide desprenderse de ellas.

    Quizá la niña que escribió un libro sobre un gusano amante de la lectura nunca imaginó todo lo que vendría después.

    Pero sí parece haber mantenido la misma idea de fondo: que las historias tienen más valor cuando ayudan a cambiar la vida de alguien.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #mackenziescott #amazon #jeffbezos #filantropía #mujereshistóricas #escritoras #curiosidades #empresas #yieldgiving #givingpledge

  9. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Cuando MacKenzie Scott tenía solo seis años escribió su primer libro.

    Se titulaba *The Book Worm* y tenía nada menos que **142 páginas escritas a mano**.
    Contaba la historia de un gusano al que le encantaba leer.
    Años después, una inundación destruyó el único ejemplar.

    Muchos niños habrían dejado aquella aventura ahí.

    Ella no.

    Desde muy pequeña tenía claro que quería ser escritora.
    Esa pasión la llevó a estudiar Filología Inglesa en la Universidad de Princeton, donde tuvo como profesora de escritura creativa a **Toni Morrison**, que años más tarde recibiría el Premio Nobel de Literatura.
    Morrison llegó a decir que MacKenzie era una de las mejores alumnas que había tenido nunca, un elogio que no hacía precisamente a la ligera.

    Tras graduarse en 1992 encontró trabajo en **D. E. Shaw**, un prestigioso fondo de inversión de Nueva York.

    Allí conoció a un compañero de oficina llamado **Jeff Bezos**.

    Según ha contado ella misma, fue Bezos quien dio el primer paso.
    Decía que se enamoró de su risa antes incluso de conocerla bien.
    Tres meses después estaban comprometidos y, poco después, se casaban.

    En 1994 ambos dejaron Nueva York para cruzar Estados Unidos en coche rumbo a Seattle con una idea que sonaba bastante extraña para la época: vender libros por Internet.

    Durante aquel viaje, Jeff iba escribiendo el plan de negocio mientras MacKenzie conducía gran parte del trayecto.

    Aquella pequeña empresa se llamaría **Amazon**.

    Los primeros años fueron cualquier cosa menos glamurosos.
    MacKenzie no era una simple acompañante.
    Llevaba la contabilidad, gestionaba trámites administrativos, ayudaba a preparar envíos e incluso empaquetaba pedidos en el suelo del almacén cuando hacía falta.
    Como tantos otros emprendedores de los años noventa, trabajaban donde podían y hacían un poco de todo.

    Mientras Amazon empezaba a despegar, ella seguía persiguiendo otro sueño: escribir novelas.

    No fue fácil.

    Tardó casi diez años en terminar la primera.
    En 2005 publicó **The Testing of Luther Albright**, que recibió el **American Book Award**.
    En 2013 llegó su segunda novela, *Traps*. Nunca dejó de definirse como escritora, aunque el éxito de Amazon eclipsara esa faceta.

    En 2019 llegó el acontecimiento que dio la vuelta al mundo: su divorcio de Jeff Bezos.

    Como parte del acuerdo recibió alrededor del **4 % de las acciones de Amazon**, lo que la convirtió de la noche a la mañana en una de las personas más ricas del planeta.

    Muchos pensaban que empezaría una vida de lujos y grandes titulares.

    Ocurrió exactamente lo contrario.

    Ese mismo año firmó el **Giving Pledge**, la iniciativa impulsada por Bill Gates, Melinda French Gates y Warren Buffett para animar a los grandes millonarios a donar la mayor parte de su patrimonio.

    Su explicación fue tan sencilla como contundente:

    *"Tengo una cantidad desproporcionada de dinero para compartir."*

    Y no se quedó en las palabras.

    Empezó a donar miles de millones de dólares a universidades, bancos de alimentos, hospitales, bibliotecas, organizaciones dedicadas a la vivienda, asociaciones que luchan contra la pobreza y cientos de pequeños proyectos locales que rara vez aparecen en los grandes medios.

    Su forma de donar también rompió todos los esquemas.

    En lugar de exigir informes interminables, campañas con su nombre o edificios dedicados a ella, hacía justo lo contrario.
    Muchas organizaciones descubrían que habían recibido decenas de millones de dólares mediante una simple llamada o un correo electrónico.

    Sin condiciones.

    Sin pedir protagonismo.

    Confiando en que quienes llevaban años trabajando sobre el terreno sabían mejor que nadie dónde hacía falta ese dinero.

    Con el tiempo creó **Yield Giving**, una plataforma donde publica gran parte de sus donaciones para dar transparencia al proceso y facilitar ayudas a organizaciones más pequeñas, muchas de las cuales nunca habían tenido acceso a grandes fundaciones.

    A finales de 2025 ya había donado **más de 26.000 millones de dólares**, una cifra sin precedentes para una persona viva en un periodo tan corto.
    Solo en 2025 repartió más de **7.000 millones**, incluyendo importantes ayudas a universidades históricamente afroamericanas, organizaciones rurales y proyectos comunitarios de todo Estados Unidos.

    MacKenzie Scott sigue siendo una de las mujeres más ricas del mundo.

    La diferencia es que cada año intenta ser un poco menos rica.

    Mientras otros multimillonarios compiten por aparecer en las listas de las mayores fortunas, ella ha conseguido algo bastante más raro: ser conocida por la velocidad con la que decide desprenderse de ellas.

    Quizá la niña que escribió un libro sobre un gusano amante de la lectura nunca imaginó todo lo que vendría después.

    Pero sí parece haber mantenido la misma idea de fondo: que las historias tienen más valor cuando ayudan a cambiar la vida de alguien.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #mackenziescott #amazon #jeffbezos #filantropía #mujereshistóricas #escritoras #curiosidades #empresas #yieldgiving #givingpledge

  10. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Cuando MacKenzie Scott tenía solo seis años escribió su primer libro.

    Se titulaba *The Book Worm* y tenía nada menos que **142 páginas escritas a mano**.
    Contaba la historia de un gusano al que le encantaba leer.
    Años después, una inundación destruyó el único ejemplar.

    Muchos niños habrían dejado aquella aventura ahí.

    Ella no.

    Desde muy pequeña tenía claro que quería ser escritora.
    Esa pasión la llevó a estudiar Filología Inglesa en la Universidad de Princeton, donde tuvo como profesora de escritura creativa a **Toni Morrison**, que años más tarde recibiría el Premio Nobel de Literatura.
    Morrison llegó a decir que MacKenzie era una de las mejores alumnas que había tenido nunca, un elogio que no hacía precisamente a la ligera.

    Tras graduarse en 1992 encontró trabajo en **D. E. Shaw**, un prestigioso fondo de inversión de Nueva York.

    Allí conoció a un compañero de oficina llamado **Jeff Bezos**.

    Según ha contado ella misma, fue Bezos quien dio el primer paso.
    Decía que se enamoró de su risa antes incluso de conocerla bien.
    Tres meses después estaban comprometidos y, poco después, se casaban.

    En 1994 ambos dejaron Nueva York para cruzar Estados Unidos en coche rumbo a Seattle con una idea que sonaba bastante extraña para la época: vender libros por Internet.

    Durante aquel viaje, Jeff iba escribiendo el plan de negocio mientras MacKenzie conducía gran parte del trayecto.

    Aquella pequeña empresa se llamaría **Amazon**.

    Los primeros años fueron cualquier cosa menos glamurosos.
    MacKenzie no era una simple acompañante.
    Llevaba la contabilidad, gestionaba trámites administrativos, ayudaba a preparar envíos e incluso empaquetaba pedidos en el suelo del almacén cuando hacía falta.
    Como tantos otros emprendedores de los años noventa, trabajaban donde podían y hacían un poco de todo.

    Mientras Amazon empezaba a despegar, ella seguía persiguiendo otro sueño: escribir novelas.

    No fue fácil.

    Tardó casi diez años en terminar la primera.
    En 2005 publicó **The Testing of Luther Albright**, que recibió el **American Book Award**.
    En 2013 llegó su segunda novela, *Traps*. Nunca dejó de definirse como escritora, aunque el éxito de Amazon eclipsara esa faceta.

    En 2019 llegó el acontecimiento que dio la vuelta al mundo: su divorcio de Jeff Bezos.

    Como parte del acuerdo recibió alrededor del **4 % de las acciones de Amazon**, lo que la convirtió de la noche a la mañana en una de las personas más ricas del planeta.

    Muchos pensaban que empezaría una vida de lujos y grandes titulares.

    Ocurrió exactamente lo contrario.

    Ese mismo año firmó el **Giving Pledge**, la iniciativa impulsada por Bill Gates, Melinda French Gates y Warren Buffett para animar a los grandes millonarios a donar la mayor parte de su patrimonio.

    Su explicación fue tan sencilla como contundente:

    *"Tengo una cantidad desproporcionada de dinero para compartir."*

    Y no se quedó en las palabras.

    Empezó a donar miles de millones de dólares a universidades, bancos de alimentos, hospitales, bibliotecas, organizaciones dedicadas a la vivienda, asociaciones que luchan contra la pobreza y cientos de pequeños proyectos locales que rara vez aparecen en los grandes medios.

    Su forma de donar también rompió todos los esquemas.

    En lugar de exigir informes interminables, campañas con su nombre o edificios dedicados a ella, hacía justo lo contrario.
    Muchas organizaciones descubrían que habían recibido decenas de millones de dólares mediante una simple llamada o un correo electrónico.

    Sin condiciones.

    Sin pedir protagonismo.

    Confiando en que quienes llevaban años trabajando sobre el terreno sabían mejor que nadie dónde hacía falta ese dinero.

    Con el tiempo creó **Yield Giving**, una plataforma donde publica gran parte de sus donaciones para dar transparencia al proceso y facilitar ayudas a organizaciones más pequeñas, muchas de las cuales nunca habían tenido acceso a grandes fundaciones.

    A finales de 2025 ya había donado **más de 26.000 millones de dólares**, una cifra sin precedentes para una persona viva en un periodo tan corto.
    Solo en 2025 repartió más de **7.000 millones**, incluyendo importantes ayudas a universidades históricamente afroamericanas, organizaciones rurales y proyectos comunitarios de todo Estados Unidos.

    MacKenzie Scott sigue siendo una de las mujeres más ricas del mundo.

    La diferencia es que cada año intenta ser un poco menos rica.

    Mientras otros multimillonarios compiten por aparecer en las listas de las mayores fortunas, ella ha conseguido algo bastante más raro: ser conocida por la velocidad con la que decide desprenderse de ellas.

    Quizá la niña que escribió un libro sobre un gusano amante de la lectura nunca imaginó todo lo que vendría después.

    Pero sí parece haber mantenido la misma idea de fondo: que las historias tienen más valor cuando ayudan a cambiar la vida de alguien.

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    #historia #mackenziescott #amazon #jeffbezos #filantropía #mujereshistóricas #escritoras #curiosidades #empresas #yieldgiving #givingpledge

  11. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Cuando MacKenzie Scott tenía solo seis años escribió su primer libro.

    Se titulaba *The Book Worm* y tenía nada menos que **142 páginas escritas a mano**.
    Contaba la historia de un gusano al que le encantaba leer.
    Años después, una inundación destruyó el único ejemplar.

    Muchos niños habrían dejado aquella aventura ahí.

    Ella no.

    Desde muy pequeña tenía claro que quería ser escritora.
    Esa pasión la llevó a estudiar Filología Inglesa en la Universidad de Princeton, donde tuvo como profesora de escritura creativa a **Toni Morrison**, que años más tarde recibiría el Premio Nobel de Literatura.
    Morrison llegó a decir que MacKenzie era una de las mejores alumnas que había tenido nunca, un elogio que no hacía precisamente a la ligera.

    Tras graduarse en 1992 encontró trabajo en **D. E. Shaw**, un prestigioso fondo de inversión de Nueva York.

    Allí conoció a un compañero de oficina llamado **Jeff Bezos**.

    Según ha contado ella misma, fue Bezos quien dio el primer paso.
    Decía que se enamoró de su risa antes incluso de conocerla bien.
    Tres meses después estaban comprometidos y, poco después, se casaban.

    En 1994 ambos dejaron Nueva York para cruzar Estados Unidos en coche rumbo a Seattle con una idea que sonaba bastante extraña para la época: vender libros por Internet.

    Durante aquel viaje, Jeff iba escribiendo el plan de negocio mientras MacKenzie conducía gran parte del trayecto.

    Aquella pequeña empresa se llamaría **Amazon**.

    Los primeros años fueron cualquier cosa menos glamurosos.
    MacKenzie no era una simple acompañante.
    Llevaba la contabilidad, gestionaba trámites administrativos, ayudaba a preparar envíos e incluso empaquetaba pedidos en el suelo del almacén cuando hacía falta.
    Como tantos otros emprendedores de los años noventa, trabajaban donde podían y hacían un poco de todo.

    Mientras Amazon empezaba a despegar, ella seguía persiguiendo otro sueño: escribir novelas.

    No fue fácil.

    Tardó casi diez años en terminar la primera.
    En 2005 publicó **The Testing of Luther Albright**, que recibió el **American Book Award**.
    En 2013 llegó su segunda novela, *Traps*. Nunca dejó de definirse como escritora, aunque el éxito de Amazon eclipsara esa faceta.

    En 2019 llegó el acontecimiento que dio la vuelta al mundo: su divorcio de Jeff Bezos.

    Como parte del acuerdo recibió alrededor del **4 % de las acciones de Amazon**, lo que la convirtió de la noche a la mañana en una de las personas más ricas del planeta.

    Muchos pensaban que empezaría una vida de lujos y grandes titulares.

    Ocurrió exactamente lo contrario.

    Ese mismo año firmó el **Giving Pledge**, la iniciativa impulsada por Bill Gates, Melinda French Gates y Warren Buffett para animar a los grandes millonarios a donar la mayor parte de su patrimonio.

    Su explicación fue tan sencilla como contundente:

    *"Tengo una cantidad desproporcionada de dinero para compartir."*

    Y no se quedó en las palabras.

    Empezó a donar miles de millones de dólares a universidades, bancos de alimentos, hospitales, bibliotecas, organizaciones dedicadas a la vivienda, asociaciones que luchan contra la pobreza y cientos de pequeños proyectos locales que rara vez aparecen en los grandes medios.

    Su forma de donar también rompió todos los esquemas.

    En lugar de exigir informes interminables, campañas con su nombre o edificios dedicados a ella, hacía justo lo contrario.
    Muchas organizaciones descubrían que habían recibido decenas de millones de dólares mediante una simple llamada o un correo electrónico.

    Sin condiciones.

    Sin pedir protagonismo.

    Confiando en que quienes llevaban años trabajando sobre el terreno sabían mejor que nadie dónde hacía falta ese dinero.

    Con el tiempo creó **Yield Giving**, una plataforma donde publica gran parte de sus donaciones para dar transparencia al proceso y facilitar ayudas a organizaciones más pequeñas, muchas de las cuales nunca habían tenido acceso a grandes fundaciones.

    A finales de 2025 ya había donado **más de 26.000 millones de dólares**, una cifra sin precedentes para una persona viva en un periodo tan corto.
    Solo en 2025 repartió más de **7.000 millones**, incluyendo importantes ayudas a universidades históricamente afroamericanas, organizaciones rurales y proyectos comunitarios de todo Estados Unidos.

    MacKenzie Scott sigue siendo una de las mujeres más ricas del mundo.

    La diferencia es que cada año intenta ser un poco menos rica.

    Mientras otros multimillonarios compiten por aparecer en las listas de las mayores fortunas, ella ha conseguido algo bastante más raro: ser conocida por la velocidad con la que decide desprenderse de ellas.

    Quizá la niña que escribió un libro sobre un gusano amante de la lectura nunca imaginó todo lo que vendría después.

    Pero sí parece haber mantenido la misma idea de fondo: que las historias tienen más valor cuando ayudan a cambiar la vida de alguien.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #mackenziescott #amazon #jeffbezos #filantropía #mujereshistóricas #escritoras #curiosidades #empresas #yieldgiving #givingpledge

  12. 57% of retirees carry debt and 27% live on Social Security alone — 3 signs you’re beating the odds

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    #NewsBeep #News #Personalfinance #AU #Australia #Business #consumerdebt #DaveRamsey #Finance #JeffBezos #OlderAmericans #PersonalFinance #SocialSecurity #SocialSecurityAdministration
    newsbeep.com/au/777732/

  13. Amazon has deployed enough satellites to launch Leo service this year

    A United Launch Alliance Atlas V rocket is shown on its launch pad carrying Amazon’s Project Kuiper internet…
    #NewsBeep #News #US #USA #UnitedStates #UnitedStatesOfAmerica #Space #Amazon.comInc #BreakingNews:Technology #businessnews #Environment #Internet #JeffBezos #LEO #Science #SpaceExplorationTechnologiesCorp #Technology
    newsbeep.com/us/739548/

  14. Amazon has deployed enough satellites to launch Leo service this year

    A United Launch Alliance Atlas V rocket is shown on its launch pad carrying Amazon’s Project Kuiper internet…
    #NewsBeep #News #Space #Amazon.comInc #AU #Australia #BreakingNews:Technology #businessnews #Environment #Internet #JeffBezos #LEO #Science #SpaceExplorationTechnologiesCorp #Technology
    newsbeep.com/au/774943/

  15. @dbattistella If Prehistoric Jeff Bezos invented the plough we'd never hear of it because he wouldn't share it with anyone

    #JeffBezos

  16. @dbattistella If Prehistoric Jeff Bezos invented the plough we'd never hear of it because he wouldn't share it with anyone

    #JeffBezos

  17. @dbattistella If Prehistoric Jeff Bezos invented the plough we'd never hear of it because he wouldn't share it with anyone

    #JeffBezos

  18. @dbattistella If Prehistoric Jeff Bezos invented the plough we'd never hear of it because he wouldn't share it with anyone

    #JeffBezos