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  1. Bien, las reparten más dinero que nunca ... pero muchas piden préstamos para financiar esos dividendos. a costa de fondos de inversión -muchos de que no se podrán cobrar :ai_yaysuperfast: expansion.com/inversion/2026/0

  2. Bien, las #empresas reparten más dinero que nunca #ricos... pero muchas piden préstamos para financiar esos dividendos. #burbuja a costa de fondos de inversión -muchos de #pensiones que no se podrán cobrar :ai_yaysuperfast: expansion.com/inversion/2026/0

  3. 🚢🎸 #Empresas | ¡Atención, metaleros! Inicia la venta general para el crucero 70000tons of Metal 2027. La travesía zarpará de Miami a Puerto Plata con 60 bandas a bordo, incluidas Arch Enemy, Exodus y HammerFall. 🏝️🔊 #70000Tons #HeavyMetal #Conciertos
    zurl.co/StAYo

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  7. 🚢🎸 #Empresas | ¡Atención, metaleros! Inicia la venta general para el crucero 70000tons of Metal 2027. La travesía zarpará de Miami a Puerto Plata con 60 bandas a bordo, incluidas Arch Enemy, Exodus y HammerFall. 🏝️🔊 #70000Tons #HeavyMetal #Conciertos
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  8. 🧿 𝑷𝒆𝒑𝒔𝒊, ¿𝑫𝒐́𝒏𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒎𝒊 𝒂𝒗𝒊𝒐́𝒏? 🧿

    Lo de Pepsi y el avión militar no fue solo una anécdota absurda de los años 90.
    Fue uno de esos momentos en los que una gran multinacional descubrió, demasiado tarde, que un chiste publicitario podía acabar convertido en una batalla legal muy seria.

    Todo empezó en 1996, en plena guerra comercial entre Pepsi y Coca-Cola.
    Pepsi llevaba décadas intentando construir una imagen más joven, más rebelde y más moderna que su rival.
    La marca quería que sus anuncios parecieran videoclips, películas o pequeños espectáculos de cultura pop.
    Y dentro de esa estrategia nació la campaña “Pepsi Stuff”.

    La idea era sencilla: comprabas productos Pepsi, acumulabas puntos y luego podías canjearlos por premios.
    Había camisetas, gafas de sol, chaquetas… merchandising típico de los 90.
    El problema llegó con un anuncio de televisión que decidió exagerar la broma demasiado.

    En el spot aparecía un adolescente llegando al instituto con distintos accesorios de Pepsi.
    Primero una camiseta.
    Luego unas gafas.
    Después una chaqueta de cuero.
    Y finalmente, en el remate humorístico del anuncio, el chico aterrizaba frente al colegio pilotando un avión de combate AV-8 Harrier II.

    Debajo aparecía el texto:
    “Harrier Fighter — 7.000.000 Pepsi Points”.

    Pepsi pensó que era tan ridículo que nadie lo tomaría en serio.
    Pero ahí apareció John Leonard.

    Leonard tenía solo 20 años, pero entendió algo que a la empresa se le había escapado: las bases legales de la promoción permitían comprar puntos adicionales por 10 centavos cada uno.
    Y en ningún sitio se decía expresamente que el avión fuese una broma.

    Así que hizo cuentas.

    Comprar 7 millones de puntos costaba unos 700.000 dólares.

    El problema era conseguir semejante cantidad.
    Pero Leonard no era un adolescente improvisando en un garaje.
    Convenció a varios inversores, entre ellos un empresario llamado Michael Hoffman, que quedó fascinado por el vacío legal.

    El plan era brillante por lo simple que resultaba.

    Leonard reunió 15 puntos reales de Pepsi —porque las normas exigían al menos algunos originales— y envió junto a ellos un cheque por 700.008,50 dólares para comprar el resto.

    Legalmente estaba intentando aceptar una oferta comercial exactamente como aparecía en la promoción.

    Y entonces Pepsi entró en pánico.

    La empresa respondió devolviendo el cheque y afirmando que el anuncio era “obviamente humorístico”.
    Pero Leonard no se echó atrás.
    Demandó a Pepsi por incumplimiento de contrato.

    Aquello convirtió una campaña publicitaria en un caso jurídico histórico.

    El juicio, Leonard v. Pepsico, terminó llegando a un tribunal federal de Nueva York en 1999.
    Y lo fascinante es que durante el proceso no se discutía si Pepsi tenía un avión o no.
    La cuestión real era otra:

    ¿Puede un anuncio televisivo considerarse una oferta contractual válida?

    La jueza Kimba Wood concluyó que no.
    Dictaminó que ninguna persona razonable podría creer seriamente que una empresa de refrescos estaba ofreciendo un avión militar valorado en decenas de millones de dólares.

    Y ahí Pepsi ganó.

    Pero aunque vencieran en los tribunales, la compañía quedó bastante avergonzada.
    Porque el caso había demostrado que su promoción estaba redactada de forma descuidada.

    Después del juicio modificaron el anuncio.
    Cambiaron la cifra del Harrier a 700 millones de puntos y añadieron algo que antes no existía:
    “Just kidding”.
    “Es una broma”.

    Básicamente tuvieron que explicar oficialmente el chiste porque un estudiante universitario estuvo peligrosamente cerca de convertirlo en un problema real.

    Lo más curioso es que, aunque todo parezca una locura, el avión jamás habría terminado en manos de Leonard incluso si hubiese ganado.

    El Harrier no es un coche deportivo ni una avioneta privada.
    Es un avión de ataque militar con sistemas de combate, radar y tecnología restringida.
    El gobierno estadounidense jamás habría permitido entregar un aparato operativo a un civil.

    Además, el anuncio mostraba al joven aterrizando verticalmente en el patio del instituto, algo que en la vida real habría sido un desastre absoluto.
    Los motores de un Harrier generan una potencia brutal.
    El calor y la presión habrían destrozado el suelo y reventado ventanas alrededor.

    Pero el caso se hizo tan famoso porque tocaba algo muy humano:
    la sensación de que una gran empresa había prometido algo y luego intentaba escabullirse diciendo que era “solo humor”.

    Décadas después, Netflix convirtió toda la historia en el documental “Pepsi, ¿dónde está mi avión?”, y ahí mucha gente descubrió que John Leonard nunca fue un oportunista caricaturesco.

    De hecho, hoy trabaja como guardabosques en Alaska, en el Parque Nacional Denali, viviendo una vida bastante tranquila y alejada del mundo corporativo.
    Y lo más llamativo es que tanto él como antiguos ejecutivos de Pepsi hablan ahora del asunto con bastante sentido del humor.

    Pero el caso del Harrier solo fue una pieza más dentro de la guerra salvaje entre Pepsi y Coca-Cola.

    Porque durante décadas ambas compañías protagonizaron probablemente la rivalidad comercial más agresiva del planeta.

    Uno de los movimientos más importantes fue el famoso “Pepsi Challenge” de 1975.

    Pepsi instalaba puestos en centros comerciales y hacía pruebas a ciegas.
    La gente probaba dos vasos sin saber cuál era cuál.
    Y muchísimos elegían Pepsi.

    ¿Por qué?

    Porque Pepsi es ligeramente más dulce que Coca-Cola.
    En un simple sorbo rápido, el cerebro suele reaccionar mejor al sabor más dulce.

    Aquello fue un golpe psicológico enorme para Coca-Cola.

    Tanto que en 1985 la empresa cometió uno de los mayores errores de marketing de todos los tiempos: lanzó la “New Coke”, una fórmula más dulce diseñada para competir directamente con Pepsi.

    El público la odió.

    Y no porque supiera mal necesariamente, sino porque Coca-Cola había tocado algo emocional.
    La marca estaba ligada a recuerdos, costumbres y nostalgia.
    La gente sintió que les habían cambiado parte de su identidad cultural.

    La reacción fue tan brutal que Coca-Cola tuvo que recuperar la fórmula clásica solo tres meses después.

    Y ahí se entendió algo importantísimo:
    la gente no compra solo sabor.
    Compra recuerdos, símbolos y emociones.

    Pepsi, mientras tanto, apostó por otro camino: las celebridades.

    Y ahí fue donde empezó a gastar cifras completamente desorbitadas.

    En 1984 firmaron con Michael Jackson el contrato publicitario más caro jamás visto hasta entonces: 5 millones de dólares.

    Pero el rodaje terminó mal.

    Durante una grabación, los fuegos artificiales explotaron antes de tiempo y el pelo de Michael se incendió delante de las cámaras.
    Sufrió quemaduras importantes en el cuero cabelludo.

    Pepsi acabó pagándole una indemnización de 1,5 millones de dólares, que él donó a un centro médico especializado en quemaduras.

    Años después llegó Madonna.

    Le pagaron otros 5 millones para usar “Like a Prayer” en un anuncio elegante y aparentemente inocente.
    Pero cuando salió el videoclip oficial, lleno de cruces ardiendo y referencias religiosas, estalló el escándalo.

    El Vaticano pidió boicots.

    Pepsi retiró la campaña inmediatamente.

    Madonna se quedó el dinero.

    Y probablemente aprendieron que contratar estrellas gigantes también significa heredar sus polémicas.

    Luego llegaron Britney Spears, Beyoncé, Pink, Cindy Crawford, David Beckham, Shaquille O’Neal…

    Pepsi quería parecer moderna constantemente.
    Coca-Cola buscaba parecer eterna.

    Esa diferencia explica casi toda su rivalidad.

    Y luego está una de las historias más surrealistas de todas:
    el momento en que Pepsi tuvo una flota militar soviética.

    Sí, ocurrió de verdad.

    Durante la Guerra Fría, Pepsi logró entrar en la URSS, convirtiéndose en uno de los primeros productos estadounidenses vendidos allí.
    El problema era que el rublo soviético no podía intercambiarse libremente por dólares.

    Así que hicieron trueques.

    Al principio, Pepsi recibía vodka Stolichnaya como pago.

    Pero el negocio creció tanto que el vodka ya no bastaba para compensar la deuda.
    Entonces la Unión Soviética ofreció algo completamente absurdo:
    submarinos, destructores y barcos militares antiguos.

    Durante unos días, Pepsi técnicamente tuvo una de las mayores flotas navales del mundo.

    Por supuesto, no iban a bombardear a Coca-Cola con submarinos soviéticos.
    Los barcos fueron vendidos rápidamente como chatarra a una empresa noruega para reciclar el metal.

    Pero la imagen quedó para la historia:
    una marca de refrescos “desarmando” indirectamente a la URSS.

    Y quizá lo más increíble de toda esta historia es que muchas de las campañas de Pepsi funcionaban precisamente porque parecían excesivas, ridículas y gigantescas.

    Hasta que un día alguien decidió leer la letra pequeña.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=iTkmrAHbwKA

    #pepsi #cocacola #historia #marketing #publicidad #años90 #netflix #michaeljackson #madonna #kendalljenner #guerrafría #curiosidades #documental #empresas #historiacuriosa #cultura_pop #pepsistuff #johnleonard #economia #viral

  9. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Cuando MacKenzie Scott tenía solo seis años escribió su primer libro.

    Se titulaba *The Book Worm* y tenía nada menos que **142 páginas escritas a mano**.
    Contaba la historia de un gusano al que le encantaba leer.
    Años después, una inundación destruyó el único ejemplar.

    Muchos niños habrían dejado aquella aventura ahí.

    Ella no.

    Desde muy pequeña tenía claro que quería ser escritora.
    Esa pasión la llevó a estudiar Filología Inglesa en la Universidad de Princeton, donde tuvo como profesora de escritura creativa a **Toni Morrison**, que años más tarde recibiría el Premio Nobel de Literatura.
    Morrison llegó a decir que MacKenzie era una de las mejores alumnas que había tenido nunca, un elogio que no hacía precisamente a la ligera.

    Tras graduarse en 1992 encontró trabajo en **D. E. Shaw**, un prestigioso fondo de inversión de Nueva York.

    Allí conoció a un compañero de oficina llamado **Jeff Bezos**.

    Según ha contado ella misma, fue Bezos quien dio el primer paso.
    Decía que se enamoró de su risa antes incluso de conocerla bien.
    Tres meses después estaban comprometidos y, poco después, se casaban.

    En 1994 ambos dejaron Nueva York para cruzar Estados Unidos en coche rumbo a Seattle con una idea que sonaba bastante extraña para la época: vender libros por Internet.

    Durante aquel viaje, Jeff iba escribiendo el plan de negocio mientras MacKenzie conducía gran parte del trayecto.

    Aquella pequeña empresa se llamaría **Amazon**.

    Los primeros años fueron cualquier cosa menos glamurosos.
    MacKenzie no era una simple acompañante.
    Llevaba la contabilidad, gestionaba trámites administrativos, ayudaba a preparar envíos e incluso empaquetaba pedidos en el suelo del almacén cuando hacía falta.
    Como tantos otros emprendedores de los años noventa, trabajaban donde podían y hacían un poco de todo.

    Mientras Amazon empezaba a despegar, ella seguía persiguiendo otro sueño: escribir novelas.

    No fue fácil.

    Tardó casi diez años en terminar la primera.
    En 2005 publicó **The Testing of Luther Albright**, que recibió el **American Book Award**.
    En 2013 llegó su segunda novela, *Traps*. Nunca dejó de definirse como escritora, aunque el éxito de Amazon eclipsara esa faceta.

    En 2019 llegó el acontecimiento que dio la vuelta al mundo: su divorcio de Jeff Bezos.

    Como parte del acuerdo recibió alrededor del **4 % de las acciones de Amazon**, lo que la convirtió de la noche a la mañana en una de las personas más ricas del planeta.

    Muchos pensaban que empezaría una vida de lujos y grandes titulares.

    Ocurrió exactamente lo contrario.

    Ese mismo año firmó el **Giving Pledge**, la iniciativa impulsada por Bill Gates, Melinda French Gates y Warren Buffett para animar a los grandes millonarios a donar la mayor parte de su patrimonio.

    Su explicación fue tan sencilla como contundente:

    *"Tengo una cantidad desproporcionada de dinero para compartir."*

    Y no se quedó en las palabras.

    Empezó a donar miles de millones de dólares a universidades, bancos de alimentos, hospitales, bibliotecas, organizaciones dedicadas a la vivienda, asociaciones que luchan contra la pobreza y cientos de pequeños proyectos locales que rara vez aparecen en los grandes medios.

    Su forma de donar también rompió todos los esquemas.

    En lugar de exigir informes interminables, campañas con su nombre o edificios dedicados a ella, hacía justo lo contrario.
    Muchas organizaciones descubrían que habían recibido decenas de millones de dólares mediante una simple llamada o un correo electrónico.

    Sin condiciones.

    Sin pedir protagonismo.

    Confiando en que quienes llevaban años trabajando sobre el terreno sabían mejor que nadie dónde hacía falta ese dinero.

    Con el tiempo creó **Yield Giving**, una plataforma donde publica gran parte de sus donaciones para dar transparencia al proceso y facilitar ayudas a organizaciones más pequeñas, muchas de las cuales nunca habían tenido acceso a grandes fundaciones.

    A finales de 2025 ya había donado **más de 26.000 millones de dólares**, una cifra sin precedentes para una persona viva en un periodo tan corto.
    Solo en 2025 repartió más de **7.000 millones**, incluyendo importantes ayudas a universidades históricamente afroamericanas, organizaciones rurales y proyectos comunitarios de todo Estados Unidos.

    MacKenzie Scott sigue siendo una de las mujeres más ricas del mundo.

    La diferencia es que cada año intenta ser un poco menos rica.

    Mientras otros multimillonarios compiten por aparecer en las listas de las mayores fortunas, ella ha conseguido algo bastante más raro: ser conocida por la velocidad con la que decide desprenderse de ellas.

    Quizá la niña que escribió un libro sobre un gusano amante de la lectura nunca imaginó todo lo que vendría después.

    Pero sí parece haber mantenido la misma idea de fondo: que las historias tienen más valor cuando ayudan a cambiar la vida de alguien.

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    #historia #mackenziescott #amazon #jeffbezos #filantropia #mujereshistoricas #escritoras #curiosidades #empresas #yieldgiving #givingpledge

  10. #ElMundo: "El #jefe quiere este #dinero": así funciona la inédita operación de #recaudación de #fondos de #Trump

    Meredith #O'Rourke, apodada la " #princesa de las #tinieblas", ejecuta el deseo del presidente de extraer cientos de #millones de #dólares a #grandes #empresas para sus #proyectos #personales

    ¿ Si ́no es una #mafia esto, entonces que és ?
    #Trump es el jefe de una #mafia. : es.un #mafioso

    elmundo.es/internacional/2026/

  11. XXXVII Día Infantil y Juvenil de Vallecas 🎉 13 de Junio de 2026

    El sábado 13 de Junio, los peques, jóvenes y mayores de Vallecas tomarán la calle Payaso Fofó para jugar y divertirse en la trigésima sexta edición del Día Infantil y Juvenil de Vallecas.

    Una jornada festiva organizada por la Coordinadora Infantil y Juvenil de Tiempo Libre de Vallecas y en la que todo el mundo está invitado a participar, jugar, bailar, aprender, convivir y disfrutar, haciendo que la calle se convierta en un espacio lúdico.

    Para conocer todos los horarios y actividades de esta edición, pulsar en el siguiente enlace y podréis leer la noticia completa en nuestra web.

    portalvallecas.es/xxxvii-dia-i

    #Fiesta #DíaInfantilyJuvenil #Actividades #Juegos #Música #Baile #Actuaciones #PayasoFofó #AlfonsoAragón #Asociaciones #Colectivos #Entidades #Empresas #PuentedeVallecas #Vallecas #Vallekas

  12. «Otro tanto podría decirse de las ganancias económicas: un estudio del #MIT encontró que el 95% de los proyectos con #IA analizados no aumentaron el #rendimiento de las #empresas; un informe de McKinsey & Co encontró que más del 80% de las empresas que adoptaron IA en sus procesos no obtuvieron un “impacto tangible” en las #ganancias; y la consultora Gartner ya ubica a la IA en la fase de la desilusión de su ciclo de sobreexpectación (#hype cycle).»
    cenital.com/la-burbuja-de-la-i
    #capitalismo #burbuja

  13. Con “jugarreta” de Gobierno, PUSC, PLP, cristianos y empresarios vuelve plan de jornadas de 12 horas

    Este martes, la Comisión de Asuntos Jurídicos dictaminó positivamente el proyecto que eliminaría las horas extra para extender las jornadas.
    La entrada Con “jugarreta” de Gobierno, PUSC, PLP, cristianos y empresarios vuelve plan de jornad [...]

    #AlbinoVargas #AlejandraLarios #Asamblea #DannyVargas #EMPRESAS #HorasExtra #Jornadas4x3 #País #RocíoAlfaro #Uccaep #ÚltimaHora

    semanariouniversidad.com/pais/