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116 results for “ebalsa”

  1. Un curieux petit #crabe des côtes de l' #Atlantique Nord-Est voit sa fiche arriver en ligne : l'ébalie tuméfiée.

    BABLOT STRIEVI Kiara, NOËL Pierre, MÜLLER Yves in : #DORIS, 16/02/2025 :
    Ebalia tumefacta (Montagu, 1808), doris.ffessm.fr/ref/specie/251

    #Arthropoda #biodiversite #Decapoda #crustacé #biodiversity #Crustacea #Malacostraca #Manche #Normandie

  2. 'Txatbot hoberenaren bila'

    etzi.pm/txatbot-hoberenaren-bi

    « @Hitz_zentroa azken urtean esperimentuak egiten ari da euskarazko adimen artifizialeko eredu ireki bat sortzeko. Helburua ez da soilik txatboterako eredu bat sortzea, baizik eta euskarari eta euskal kulturari buruzko ezagutza txertatzea».
    @teketen

    Parte hartu ebaluatoian! [Xehetasunak artikuluan]

    #AA #komunitatea #TeknologiaBurujabetza #ebaluatoia

  3. Kurzer Blogartikel beim Hochschulforum Digitalisierung zu einem #Hybridlehre-Workshop an der @unihalle den ich auch mit gestalten durfte:
    "Lehrende erleben hybride Lehrszenarien – Bericht der Praxiswerkstatt „Explore2Teach“ aus dem Verbundprojekt eSALSA"
    hochschulforumdigitalisierung.

  4. In diesem wunderschönen Besprechungsraum der #Universitätsbibliothek der #OVGU trifft sich heute die #AG_ELearning.
    Es geht u.a. um E-Prüfungen im Wintersemester, den #TagDerLehre und #eSALSA.
    Weil der Raum kein Videokonferenzsystem hat, habe ich eigene Technik mitgebracht.

  5. eBay sales kinda suck lately, and now they're trying to automatically opt you in to using their international shipping service (they may have opted you in to this- if you don't want it like I don't, go check to be sure).

    I go to opt out (since my shipping is included in my U.S. listing price, international shipping is expensive and complicated, I don't like intermediary services, I only ship internationally in certain cases), and I get this. Opt out being processed?

    eBay. Seriously.

    #eBay #shipping #EbaySales #SellingOnEbay #ecommerce #OptOut #ugh

  6. Has anyone else who sells on eBay seen REALLY decreased sales recently?

    I've sold on eBay for 23 years now, just casually on and off when I feel like it, and I've sold a LOT of things, from electronics to toys to clothing-- just everything.

    But this year is incredibly strange. I've had no sales since January, absolutely 0, which is extremely unusual. Three whole months, nothing. I think this is a first. Some months I may only sell a couple things, but it's usually SOMETHING.

    I suspect eBay is pushing down listings of sellers who don't pay for their 'promoted' listings. I tried doing some of those, and saw no increased sales when I did it, so I stopped. Sure, you get so many free listings now but why would I pay a final value fee AND a promoted listing fee, when I see no difference in sales? No thanks.

    I have almost 60 things listed in my store, too. And they're all priced pretty decently-- as cheap as I can, with rising shipping rates now, etc.

    It's just weird.

    Are you all seeing this too? Is it the economy? Something else?

    #eBay #eBaySales #FeeBay #ecommerce #electronics #clothes #clothing #toys #collectibles #marketing #economy #downturn #sales #eBaySellers #eBaySelling #SellingOnEbay

  7. Probier's mal mit Gemütlichkeit!

    Am Dienstag traf sich auch mal wieder die #AG_ELearning der Otto-von-Guericke-Universität Magdeburg und zwar diesmal im sehr kleinen, aber auch sehr gemütlichen Garten-Pavillon unserer Hochschulallianz EU GREEN im Grünen auf dem Campus.

    Themen waren unsere Webseite zur Digitalen Lehre, der kommende Tag der Lehre, KI-Richtlinien, Neuigkeiten aus eSALSA und vieles mehr.

  8. :stargif: 𝑺𝒂𝒏 𝑩𝒆𝒓𝒏𝒂𝒓𝒅𝒐: 𝒆𝒍 𝒑𝒖𝒆𝒃𝒍𝒐 𝒅𝒐𝒏𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒎𝒖𝒆𝒓𝒕𝒐𝒔 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒗𝒂𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝒕𝒐𝒅𝒐 :stargif:

    Hay sitios que no salen en los libros grandes de historia, pero cuando los conoces te dejan pensando más que cualquier batalla o rey.
    San Bernardo (Colombia) es uno de esos.
    Un pueblo tranquilo, de los que pasan desapercibidos… hasta que entras en su cementerio.

    Allí empezó todo en los años 50.
    Tras inaugurar un nuevo camposanto con bóvedas elevadas, las familias comenzaron a notar algo raro cuando tocaba exhumar a sus muertos, normalmente a los cinco años.
    Los cuerpos no estaban descompuestos.
    No eran esqueletos.
    Seguían ahí, enteros, como detenidos en el tiempo.

    Y no hablamos de casos aislados.
    Décadas de entierros después, el patrón se repite.
    Sin embalsamamiento, sin químicos, sin trucos.
    Solo cuerpos que, en lugar de pudrirse, se secan.

    El contraste con las famosas Momias de Guanajuato es clave.
    Allí la explicación apunta al suelo.
    Aquí no hay suelo: los cuerpos están en nichos sobre la tierra.
    Eso es lo que vuelve el caso tan desconcertante.

    En el pueblo, la explicación más repetida tiene algo de orgullo local: la dieta.
    La guatila (también llamada papa cidra) y el balú forman parte de la alimentación tradicional.
    Muchos creen que esos alimentos, ricos en antioxidantes, “preparan” el cuerpo para resistir la descomposición.
    Suena bien, pero tiene grietas: en pueblos cercanos como Fusagasugá o Arbeláez se come lo mismo… y los muertos siguen su curso natural.

    Ahí es donde entra la explicación más fría, la que manejan los estudios forenses.
    El diseño del cementerio crea una especie de “horno” natural.
    Las bóvedas están en una zona elevada, con buena ventilación y cambios de temperatura constantes.
    El aire circula, la humedad desaparece rápido, y los cuerpos se deshidratan antes de que las bacterias hagan su trabajo.
    Es decir, no se conservan por dentro… se secan desde fuera hacia dentro.

    Lo curioso es que el fenómeno tiene fecha de inicio bastante clara: 1956, justo cuando se empezó a usar ese sistema de nichos.
    Antes, cuando se enterraba bajo tierra, no pasaba nada fuera de lo normal.
    Eso ya te da una pista bastante sólida de por dónde van los tiros.

    Aun así, no hay un “perfil”.
    No importa la edad, la familia o la causa de muerte.
    Han aparecido momificados bebés, adultos, ancianos.
    Esa falta de patrón refuerza la idea de que no es algo del cuerpo, sino del entorno.

    Y luego está el lado humano, que es el que realmente impacta.

    En el pequeño museo del cementerio hay varios casos, pero uno destaca por encima de todos: Saturnina Vargas.
    Cuando su familia la vio tras la exhumación, no encontró un resto irreconocible.
    Encontró a la misma mujer que recordaban.
    Su cabello canoso seguía ahí, su rostro conservaba expresión, incluso la ropa con la que fue enterrada permanecía intacta.

    No es la típica imagen de momia que uno tiene en la cabeza.
    No es hueso ni polvo.
    Es alguien que parece dormido… demasiado tiempo.

    En el pueblo no lo viven como algo macabro.
    Hay respeto, incluso cierta cercanía.
    No son piezas de museo en el sentido frío, son vecinos que, de alguna manera extraña, siguen presentes.
    Saturnina, de hecho, se ha convertido en una figura casi simbólica, una especie de prueba viva —o inmóvil— de que allí pasa algo fuera de lo común.

    Al final, San Bernardo es una mezcla rara: ciencia, tradición y algo de misterio que no termina de desaparecer.
    Probablemente la explicación física sea la correcta.
    Pero eso no quita la sensación extraña cuando te das cuenta de que, en ese lugar, la muerte no siempre significa desaparecer.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #colombia #sanbernardo #momias #curiosidades #antropologia #misterios #ecosdelpasado

  9. :stargif: 𝑺𝒂𝒏 𝑩𝒆𝒓𝒏𝒂𝒓𝒅𝒐: 𝒆𝒍 𝒑𝒖𝒆𝒃𝒍𝒐 𝒅𝒐𝒏𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒎𝒖𝒆𝒓𝒕𝒐𝒔 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒗𝒂𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝒕𝒐𝒅𝒐 :stargif:

    Hay sitios que no salen en los libros grandes de historia, pero cuando los conoces te dejan pensando más que cualquier batalla o rey.
    San Bernardo (Colombia) es uno de esos.
    Un pueblo tranquilo, de los que pasan desapercibidos… hasta que entras en su cementerio.

    Allí empezó todo en los años 50.
    Tras inaugurar un nuevo camposanto con bóvedas elevadas, las familias comenzaron a notar algo raro cuando tocaba exhumar a sus muertos, normalmente a los cinco años.
    Los cuerpos no estaban descompuestos.
    No eran esqueletos.
    Seguían ahí, enteros, como detenidos en el tiempo.

    Y no hablamos de casos aislados.
    Décadas de entierros después, el patrón se repite.
    Sin embalsamamiento, sin químicos, sin trucos.
    Solo cuerpos que, en lugar de pudrirse, se secan.

    El contraste con las famosas Momias de Guanajuato es clave.
    Allí la explicación apunta al suelo.
    Aquí no hay suelo: los cuerpos están en nichos sobre la tierra.
    Eso es lo que vuelve el caso tan desconcertante.

    En el pueblo, la explicación más repetida tiene algo de orgullo local: la dieta.
    La guatila (también llamada papa cidra) y el balú forman parte de la alimentación tradicional.
    Muchos creen que esos alimentos, ricos en antioxidantes, “preparan” el cuerpo para resistir la descomposición.
    Suena bien, pero tiene grietas: en pueblos cercanos como Fusagasugá o Arbeláez se come lo mismo… y los muertos siguen su curso natural.

    Ahí es donde entra la explicación más fría, la que manejan los estudios forenses.
    El diseño del cementerio crea una especie de “horno” natural.
    Las bóvedas están en una zona elevada, con buena ventilación y cambios de temperatura constantes.
    El aire circula, la humedad desaparece rápido, y los cuerpos se deshidratan antes de que las bacterias hagan su trabajo.
    Es decir, no se conservan por dentro… se secan desde fuera hacia dentro.

    Lo curioso es que el fenómeno tiene fecha de inicio bastante clara: 1956, justo cuando se empezó a usar ese sistema de nichos.
    Antes, cuando se enterraba bajo tierra, no pasaba nada fuera de lo normal.
    Eso ya te da una pista bastante sólida de por dónde van los tiros.

    Aun así, no hay un “perfil”.
    No importa la edad, la familia o la causa de muerte.
    Han aparecido momificados bebés, adultos, ancianos.
    Esa falta de patrón refuerza la idea de que no es algo del cuerpo, sino del entorno.

    Y luego está el lado humano, que es el que realmente impacta.

    En el pequeño museo del cementerio hay varios casos, pero uno destaca por encima de todos: Saturnina Vargas.
    Cuando su familia la vio tras la exhumación, no encontró un resto irreconocible.
    Encontró a la misma mujer que recordaban.
    Su cabello canoso seguía ahí, su rostro conservaba expresión, incluso la ropa con la que fue enterrada permanecía intacta.

    No es la típica imagen de momia que uno tiene en la cabeza.
    No es hueso ni polvo.
    Es alguien que parece dormido… demasiado tiempo.

    En el pueblo no lo viven como algo macabro.
    Hay respeto, incluso cierta cercanía.
    No son piezas de museo en el sentido frío, son vecinos que, de alguna manera extraña, siguen presentes.
    Saturnina, de hecho, se ha convertido en una figura casi simbólica, una especie de prueba viva —o inmóvil— de que allí pasa algo fuera de lo común.

    Al final, San Bernardo es una mezcla rara: ciencia, tradición y algo de misterio que no termina de desaparecer.
    Probablemente la explicación física sea la correcta.
    Pero eso no quita la sensación extraña cuando te das cuenta de que, en ese lugar, la muerte no siempre significa desaparecer.

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    #historia #colombia #sanbernardo #momias #curiosidades #antropologia #misterios #ecosdelpasado

  10. :stargif: 𝑺𝒂𝒏 𝑩𝒆𝒓𝒏𝒂𝒓𝒅𝒐: 𝒆𝒍 𝒑𝒖𝒆𝒃𝒍𝒐 𝒅𝒐𝒏𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒎𝒖𝒆𝒓𝒕𝒐𝒔 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒗𝒂𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝒕𝒐𝒅𝒐 :stargif:

    Hay sitios que no salen en los libros grandes de historia, pero cuando los conoces te dejan pensando más que cualquier batalla o rey.
    San Bernardo (Colombia) es uno de esos.
    Un pueblo tranquilo, de los que pasan desapercibidos… hasta que entras en su cementerio.

    Allí empezó todo en los años 50.
    Tras inaugurar un nuevo camposanto con bóvedas elevadas, las familias comenzaron a notar algo raro cuando tocaba exhumar a sus muertos, normalmente a los cinco años.
    Los cuerpos no estaban descompuestos.
    No eran esqueletos.
    Seguían ahí, enteros, como detenidos en el tiempo.

    Y no hablamos de casos aislados.
    Décadas de entierros después, el patrón se repite.
    Sin embalsamamiento, sin químicos, sin trucos.
    Solo cuerpos que, en lugar de pudrirse, se secan.

    El contraste con las famosas Momias de Guanajuato es clave.
    Allí la explicación apunta al suelo.
    Aquí no hay suelo: los cuerpos están en nichos sobre la tierra.
    Eso es lo que vuelve el caso tan desconcertante.

    En el pueblo, la explicación más repetida tiene algo de orgullo local: la dieta.
    La guatila (también llamada papa cidra) y el balú forman parte de la alimentación tradicional.
    Muchos creen que esos alimentos, ricos en antioxidantes, “preparan” el cuerpo para resistir la descomposición.
    Suena bien, pero tiene grietas: en pueblos cercanos como Fusagasugá o Arbeláez se come lo mismo… y los muertos siguen su curso natural.

    Ahí es donde entra la explicación más fría, la que manejan los estudios forenses.
    El diseño del cementerio crea una especie de “horno” natural.
    Las bóvedas están en una zona elevada, con buena ventilación y cambios de temperatura constantes.
    El aire circula, la humedad desaparece rápido, y los cuerpos se deshidratan antes de que las bacterias hagan su trabajo.
    Es decir, no se conservan por dentro… se secan desde fuera hacia dentro.

    Lo curioso es que el fenómeno tiene fecha de inicio bastante clara: 1956, justo cuando se empezó a usar ese sistema de nichos.
    Antes, cuando se enterraba bajo tierra, no pasaba nada fuera de lo normal.
    Eso ya te da una pista bastante sólida de por dónde van los tiros.

    Aun así, no hay un “perfil”.
    No importa la edad, la familia o la causa de muerte.
    Han aparecido momificados bebés, adultos, ancianos.
    Esa falta de patrón refuerza la idea de que no es algo del cuerpo, sino del entorno.

    Y luego está el lado humano, que es el que realmente impacta.

    En el pequeño museo del cementerio hay varios casos, pero uno destaca por encima de todos: Saturnina Vargas.
    Cuando su familia la vio tras la exhumación, no encontró un resto irreconocible.
    Encontró a la misma mujer que recordaban.
    Su cabello canoso seguía ahí, su rostro conservaba expresión, incluso la ropa con la que fue enterrada permanecía intacta.

    No es la típica imagen de momia que uno tiene en la cabeza.
    No es hueso ni polvo.
    Es alguien que parece dormido… demasiado tiempo.

    En el pueblo no lo viven como algo macabro.
    Hay respeto, incluso cierta cercanía.
    No son piezas de museo en el sentido frío, son vecinos que, de alguna manera extraña, siguen presentes.
    Saturnina, de hecho, se ha convertido en una figura casi simbólica, una especie de prueba viva —o inmóvil— de que allí pasa algo fuera de lo común.

    Al final, San Bernardo es una mezcla rara: ciencia, tradición y algo de misterio que no termina de desaparecer.
    Probablemente la explicación física sea la correcta.
    Pero eso no quita la sensación extraña cuando te das cuenta de que, en ese lugar, la muerte no siempre significa desaparecer.

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    #historia #colombia #sanbernardo #momias #curiosidades #antropologia #misterios #ecosdelpasado

  11. :stargif: 𝑺𝒂𝒏 𝑩𝒆𝒓𝒏𝒂𝒓𝒅𝒐: 𝒆𝒍 𝒑𝒖𝒆𝒃𝒍𝒐 𝒅𝒐𝒏𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒎𝒖𝒆𝒓𝒕𝒐𝒔 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒗𝒂𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝒕𝒐𝒅𝒐 :stargif:

    Hay sitios que no salen en los libros grandes de historia, pero cuando los conoces te dejan pensando más que cualquier batalla o rey.
    San Bernardo (Colombia) es uno de esos.
    Un pueblo tranquilo, de los que pasan desapercibidos… hasta que entras en su cementerio.

    Allí empezó todo en los años 50.
    Tras inaugurar un nuevo camposanto con bóvedas elevadas, las familias comenzaron a notar algo raro cuando tocaba exhumar a sus muertos, normalmente a los cinco años.
    Los cuerpos no estaban descompuestos.
    No eran esqueletos.
    Seguían ahí, enteros, como detenidos en el tiempo.

    Y no hablamos de casos aislados.
    Décadas de entierros después, el patrón se repite.
    Sin embalsamamiento, sin químicos, sin trucos.
    Solo cuerpos que, en lugar de pudrirse, se secan.

    El contraste con las famosas Momias de Guanajuato es clave.
    Allí la explicación apunta al suelo.
    Aquí no hay suelo: los cuerpos están en nichos sobre la tierra.
    Eso es lo que vuelve el caso tan desconcertante.

    En el pueblo, la explicación más repetida tiene algo de orgullo local: la dieta.
    La guatila (también llamada papa cidra) y el balú forman parte de la alimentación tradicional.
    Muchos creen que esos alimentos, ricos en antioxidantes, “preparan” el cuerpo para resistir la descomposición.
    Suena bien, pero tiene grietas: en pueblos cercanos como Fusagasugá o Arbeláez se come lo mismo… y los muertos siguen su curso natural.

    Ahí es donde entra la explicación más fría, la que manejan los estudios forenses.
    El diseño del cementerio crea una especie de “horno” natural.
    Las bóvedas están en una zona elevada, con buena ventilación y cambios de temperatura constantes.
    El aire circula, la humedad desaparece rápido, y los cuerpos se deshidratan antes de que las bacterias hagan su trabajo.
    Es decir, no se conservan por dentro… se secan desde fuera hacia dentro.

    Lo curioso es que el fenómeno tiene fecha de inicio bastante clara: 1956, justo cuando se empezó a usar ese sistema de nichos.
    Antes, cuando se enterraba bajo tierra, no pasaba nada fuera de lo normal.
    Eso ya te da una pista bastante sólida de por dónde van los tiros.

    Aun así, no hay un “perfil”.
    No importa la edad, la familia o la causa de muerte.
    Han aparecido momificados bebés, adultos, ancianos.
    Esa falta de patrón refuerza la idea de que no es algo del cuerpo, sino del entorno.

    Y luego está el lado humano, que es el que realmente impacta.

    En el pequeño museo del cementerio hay varios casos, pero uno destaca por encima de todos: Saturnina Vargas.
    Cuando su familia la vio tras la exhumación, no encontró un resto irreconocible.
    Encontró a la misma mujer que recordaban.
    Su cabello canoso seguía ahí, su rostro conservaba expresión, incluso la ropa con la que fue enterrada permanecía intacta.

    No es la típica imagen de momia que uno tiene en la cabeza.
    No es hueso ni polvo.
    Es alguien que parece dormido… demasiado tiempo.

    En el pueblo no lo viven como algo macabro.
    Hay respeto, incluso cierta cercanía.
    No son piezas de museo en el sentido frío, son vecinos que, de alguna manera extraña, siguen presentes.
    Saturnina, de hecho, se ha convertido en una figura casi simbólica, una especie de prueba viva —o inmóvil— de que allí pasa algo fuera de lo común.

    Al final, San Bernardo es una mezcla rara: ciencia, tradición y algo de misterio que no termina de desaparecer.
    Probablemente la explicación física sea la correcta.
    Pero eso no quita la sensación extraña cuando te das cuenta de que, en ese lugar, la muerte no siempre significa desaparecer.

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    #historia #colombia #sanbernardo #momias #curiosidades #antropologia #misterios #ecosdelpasado

  12. :stargif: 𝑬𝒍 𝒇𝒖𝒏𝒆𝒓𝒂𝒍 𝒑𝒓𝒐𝒃𝒍𝒆𝒎𝒂́𝒕𝒊𝒄𝒐 𝒅𝒆 𝑷𝒊́𝒐 𝑿𝑰𝑰 :stargif:

    No fue solo la muerte de un papa.
    Fue una despedida que terminó convertida en escándalo.

    Pío XII murió el 9 de octubre de 1958 en Castel Gandolfo, a los 82 años.
    Todo debía desarrollarse bajo la solemnidad habitual de un funeral papal.
    Pero su cuerpo fue sometido a un método de conservación distinto al tradicional, impulsado por su médico personal, Riccardo Galeazzi Lisi, que evitó el procedimiento clásico de embalsamamiento y apostó por una preservación externa basada en hierbas aromáticas, aceites y vendajes.

    La idea, según él, era “más natural” y respetuosa con el cuerpo.
    En la práctica fue un desastre.

    En lugar de conservar el cadáver durante los días de exposición pública en Basílica de San Pedro, el método fracasó.
    La descomposición avanzó con rapidez, el cuerpo empezó a hincharse, cambió visiblemente y el olor se volvió muy fuerte.
    Los testigos contaron que incluso el calor de las luces y la cantidad de gente que pasaba por la capilla ardiente aceleraron el deterioro.

    La situación obligó a intervenir de urgencia.
    Hubo que volver a tratar el cadáver, reforzar los vendajes y reducir la exposición pública para intentar contener el problema.
    Algunos guardias suizos que vigilaban el féretro dijeron años después que el olor era tan intenso que tenían que ser relevados con frecuencia.

    Y todavía había algo peor.

    Galeazzi Lisi no quedó marcado solo por el fracaso médico.
    Poco después estalló un escándalo cuando salió a la luz que había negociado fotografías y relatos de la agonía del pontífice con la prensa.
    En aquella época varias revistas europeas pagaban grandes sumas por exclusivas sobre el Vaticano, y el médico intentó aprovecharlo.

    La indignación fue enorme.

    El Vaticano reaccionó rápido: Galeazzi Lisi fue expulsado del entorno papal y se le retiraron los privilegios que tenía dentro del Estado pontificio.
    Su nombre quedó unido para siempre a uno de los episodios más incómodos y vergonzosos de la historia moderna del Vaticano.

    Por eso la historia de Pío XII sigue causando impresión.

    No porque internet la haya exagerado, sino porque en su núcleo es real: el cuerpo de un papa, expuesto ante el mundo, no pudo ser preservado como se esperaba y terminó convirtiéndose en una humillación pública que el Vaticano jamás quiso repetir.

    Después de aquello, la Iglesia endureció mucho sus protocolos funerarios.
    Se reforzó el control médico del embalsamamiento, se establecieron procedimientos más claros para la conservación del cuerpo y se limitó estrictamente la difusión de imágenes o información sobre la agonía de un pontífice.

    Pío XII había atravesado momentos enormes de la historia del siglo XX: la Segunda Guerra Mundial, la posguerra europea y años de tensiones políticas y diplomáticas dentro y fuera de la Iglesia.

    Pero su último capítulo quedó marcado por algo mucho más terrenal y mucho más incómodo:
    un cuerpo que ni el poder del Vaticano pudo impedir que siguiera su curso final.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #vaticano #historiadelvaticano #píoxii #curiosidadeshistóricas #historiareal #ecosdelpasado

  13. :stargif: 𝑬𝒍 𝒇𝒖𝒏𝒆𝒓𝒂𝒍 𝒑𝒓𝒐𝒃𝒍𝒆𝒎𝒂́𝒕𝒊𝒄𝒐 𝒅𝒆 𝑷𝒊́𝒐 𝑿𝑰𝑰 :stargif:

    No fue solo la muerte de un papa.
    Fue una despedida que terminó convertida en escándalo.

    Pío XII murió el 9 de octubre de 1958 en Castel Gandolfo, a los 82 años.
    Todo debía desarrollarse bajo la solemnidad habitual de un funeral papal.
    Pero su cuerpo fue sometido a un método de conservación distinto al tradicional, impulsado por su médico personal, Riccardo Galeazzi Lisi, que evitó el procedimiento clásico de embalsamamiento y apostó por una preservación externa basada en hierbas aromáticas, aceites y vendajes.

    La idea, según él, era “más natural” y respetuosa con el cuerpo.
    En la práctica fue un desastre.

    En lugar de conservar el cadáver durante los días de exposición pública en Basílica de San Pedro, el método fracasó.
    La descomposición avanzó con rapidez, el cuerpo empezó a hincharse, cambió visiblemente y el olor se volvió muy fuerte.
    Los testigos contaron que incluso el calor de las luces y la cantidad de gente que pasaba por la capilla ardiente aceleraron el deterioro.

    La situación obligó a intervenir de urgencia.
    Hubo que volver a tratar el cadáver, reforzar los vendajes y reducir la exposición pública para intentar contener el problema.
    Algunos guardias suizos que vigilaban el féretro dijeron años después que el olor era tan intenso que tenían que ser relevados con frecuencia.

    Y todavía había algo peor.

    Galeazzi Lisi no quedó marcado solo por el fracaso médico.
    Poco después estalló un escándalo cuando salió a la luz que había negociado fotografías y relatos de la agonía del pontífice con la prensa.
    En aquella época varias revistas europeas pagaban grandes sumas por exclusivas sobre el Vaticano, y el médico intentó aprovecharlo.

    La indignación fue enorme.

    El Vaticano reaccionó rápido: Galeazzi Lisi fue expulsado del entorno papal y se le retiraron los privilegios que tenía dentro del Estado pontificio.
    Su nombre quedó unido para siempre a uno de los episodios más incómodos y vergonzosos de la historia moderna del Vaticano.

    Por eso la historia de Pío XII sigue causando impresión.

    No porque internet la haya exagerado, sino porque en su núcleo es real: el cuerpo de un papa, expuesto ante el mundo, no pudo ser preservado como se esperaba y terminó convirtiéndose en una humillación pública que el Vaticano jamás quiso repetir.

    Después de aquello, la Iglesia endureció mucho sus protocolos funerarios.
    Se reforzó el control médico del embalsamamiento, se establecieron procedimientos más claros para la conservación del cuerpo y se limitó estrictamente la difusión de imágenes o información sobre la agonía de un pontífice.

    Pío XII había atravesado momentos enormes de la historia del siglo XX: la Segunda Guerra Mundial, la posguerra europea y años de tensiones políticas y diplomáticas dentro y fuera de la Iglesia.

    Pero su último capítulo quedó marcado por algo mucho más terrenal y mucho más incómodo:
    un cuerpo que ni el poder del Vaticano pudo impedir que siguiera su curso final.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #vaticano #historiadelvaticano #píoxii #curiosidadeshistóricas #historiareal #ecosdelpasado

  14. 📢 Studientag BNE in der Lehrer:innenbildung

    📅 29.4.2026, 9:30-15:30

    🚪 Haus 31, Franckesche Stiftungen und natürlich bei uns in der #HSLW

    Keynote:
    "Das Politische der Nachhaltigkeit - Perspektiven für die Lehrkräftebildung"

    Jun. Prof. Harald Hantke (Leuphana)

    Mehr Infos zum Programm:
    zlb.uni-halle.de/zentrum/mitgl

    Anmeldung:
    event.esalsa.de/bne-studientag/

    #halle #bne #zlb #MLU

  15. 📢 Studientag BNE in der Lehrer:innenbildung

    📅 29.4.2026, 9:30-15:30

    🚪 Haus 31, Franckesche Stiftungen und natürlich bei uns in der #HSLW

    Keynote:
    "Das Politische der Nachhaltigkeit - Perspektiven für die Lehrkräftebildung"

    Jun. Prof. Harald Hantke (Leuphana)

    Mehr Infos zum Programm:
    zlb.uni-halle.de/zentrum/mitgl

    Anmeldung:
    event.esalsa.de/bne-studientag/

    #halle #bne #zlb #MLU

  16. 📢 Studientag BNE in der Lehrer:innenbildung

    📅 29.4.2026, 9:30-15:30

    🚪 Haus 31, Franckesche Stiftungen und natürlich bei uns in der #HSLW

    Keynote:
    "Das Politische der Nachhaltigkeit - Perspektiven für die Lehrkräftebildung"

    Jun. Prof. Harald Hantke (Leuphana)

    Mehr Infos zum Programm:
    zlb.uni-halle.de/zentrum/mitgl

    Anmeldung:
    event.esalsa.de/bne-studientag/

    #halle #bne #zlb #MLU

  17. :stargif: 𝑲𝑽𝟔𝟐: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒆𝒍 𝒐𝒓𝒐 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒊𝒅𝒂 :stargif:

    4 de noviembre de 1922.
    En el Valle de los Reyes, Howard Carter abre un umbral sellado durante más de tres milenios.
    Ante él, la tumba KV62 de Tutankamón.
    Oro apilado, carros desmontados, tronos, amuletos, la máscara funeraria.
    El mundo vuelve la mirada a Egipto y nace una fiebre que mezcla ciencia, codicia y mito.

    Pero el esplendor tuvo un reverso áspero.
    Los aceites y resinas del embalsamamiento habían soldado el cuerpo al ataúd de oro.
    Sin tomografías ni escáneres, Carter y el anatomista Douglas Derry trabajaron como podían: cuchillos calentados al fuego para reblandecer la masa negra, intentos de usar el sol del valle —más de 60 grados— para despegar el cadáver.
    No bastó.
    La momia fue desarticulada: brazos y piernas separados, la cabeza desprendida para liberar la máscara.
    Hoy lo llamaríamos inaceptable; en 1925 era práctica habitual en una arqueología que priorizaba el objeto sobre el cuerpo.

    Aquel examen determinó que el faraón murió con 18 o 19 años.
    Durante décadas se habló de asesinato por un golpe en la cabeza.
    Las tomografías y análisis genéticos del siglo XXI matizaron el relato: salud frágil, necrosis ósea en el pie (probable enfermedad de Köhler), dependencia de bastones —se hallaron más de un centenar en la tumba— y una combinación letal de malaria y fractura infectada tras una caída.
    El “rey niño” no era el atleta idealizado por sus estatuas, sino un joven marcado por la endogamia dinástica.

    Su vida fue breve y política.
    Hijo o yerno de Akenatón, heredó el terremoto religioso del monoteísmo atoniano.
    Cambió su nombre de Tutankatón a Tutankamón, restauró el culto tradicional y devolvió la capital a Tebas.
    Su tumba, pequeña y apresurada, sugiere una muerte inesperada y un entierro de urgencia.
    Ironía cruel: esa modestia la salvó de los saqueadores y la convirtió en el hallazgo más célebre de la egiptología.

    Dentro de la KV62 también se hallaron inscripciones funerarias y relieves cuidadosamente grabados en las paredes y sarcófagos.
    Eran fórmulas del Libro de los Muertos y advertencias rituales para proteger al faraón:

    “Yo soy el que ahuyenta a los saqueadores con la llama del desierto”.

    “Quien entre aquí con malas intenciones será juzgado por el Gran Dios”.

    No eran maldiciones mágicas, sino declaraciones que aseguraban el respeto y la seguridad de la tumba.
    Además, se encontraban textos religiosos que guiaban al rey en la vida después de la muerte, nombres y títulos reales, referencias a los dioses restaurados tras
    Akenatón y escenas de rituales funerarios.
    Estas inscripciones muestran la profunda conexión entre poder, religión y protección del más allá en el Antiguo Egipto.

    Luego vino la “maldición”.
    La muerte de Lord Carnarvon, mecenas de la expedición, cinco meses después, encendió la imaginación popular.
    La frase más citada nunca apareció en la tumba; fue amplificada por la prensa y novelistas como Marie Corelli.
    De 58 personas presentes en la apertura, solo ocho murieron en los doce años siguientes.
    El propio Carter vivió hasta 1939.
    ¿Hongos como Aspergillus en cámaras selladas?
    ¿Radón natural?
    Hipótesis plausibles.
    Maldición, no.

    Lord Carnarvon murió cinco meses después por septicemia tras un corte con una cuchilla de afeitar sobre una picadura de mosquito.
    George Jay Gould falleció poco después de visitar la tumba, víctima de una neumonía.
    Aubrey Herbert murió tras una infección derivada de una operación dental.
    Incluso Sir Archibald Douglas Reid, radiólogo de la expedición, murió en circunstancias misteriosas tras regresar a Londres.
    La mayoría fueron causas naturales o coincidencias, aunque el sensacionalismo las convirtió en “maldición”.

    Entre los tesoros, un objeto desafía el tiempo: el puñal de hierro hallado entre los vendajes.
    En 2016 se confirmó su origen meteórico por su alto contenido en níquel y cobalto.
    Para los egipcios era “metal del cielo”.
    Más que exotismo, habla de pericia técnica: forjar un material rarísimo sin que se oxide exige manos expertas y conocimiento empírico refinado.

    La KV62 es una paradoja.
    Fue una irrupción brutal sobre un cuerpo sagrado y, al mismo tiempo, el punto de partida de una arqueología que aprendió —a golpes— a ser más respetuosa y científica.
    Hoy, Tutankamón descansa en su tumba original, fragmentado y reensamblado.
    No es solo un icono dorado; es la memoria de cómo miramos el pasado y de cuánto hemos cambiado al hacerlo.
    Y esa lección, más que el oro, es lo que realmente perdura.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #tutankamon #kv62 #valledelosreyes #howardcarter #egiptologia #antiguoegipto #arqueologia #maldiciondelosfaraones #historiaantigua #reynino

  18. :stargif: 𝑲𝑽𝟔𝟐: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒆𝒍 𝒐𝒓𝒐 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒊𝒅𝒂 :stargif:

    4 de noviembre de 1922.
    En el Valle de los Reyes, Howard Carter abre un umbral sellado durante más de tres milenios.
    Ante él, la tumba KV62 de Tutankamón.
    Oro apilado, carros desmontados, tronos, amuletos, la máscara funeraria.
    El mundo vuelve la mirada a Egipto y nace una fiebre que mezcla ciencia, codicia y mito.

    Pero el esplendor tuvo un reverso áspero.
    Los aceites y resinas del embalsamamiento habían soldado el cuerpo al ataúd de oro.
    Sin tomografías ni escáneres, Carter y el anatomista Douglas Derry trabajaron como podían: cuchillos calentados al fuego para reblandecer la masa negra, intentos de usar el sol del valle —más de 60 grados— para despegar el cadáver.
    No bastó.
    La momia fue desarticulada: brazos y piernas separados, la cabeza desprendida para liberar la máscara.
    Hoy lo llamaríamos inaceptable; en 1925 era práctica habitual en una arqueología que priorizaba el objeto sobre el cuerpo.

    Aquel examen determinó que el faraón murió con 18 o 19 años.
    Durante décadas se habló de asesinato por un golpe en la cabeza.
    Las tomografías y análisis genéticos del siglo XXI matizaron el relato: salud frágil, necrosis ósea en el pie (probable enfermedad de Köhler), dependencia de bastones —se hallaron más de un centenar en la tumba— y una combinación letal de malaria y fractura infectada tras una caída.
    El “rey niño” no era el atleta idealizado por sus estatuas, sino un joven marcado por la endogamia dinástica.

    Su vida fue breve y política.
    Hijo o yerno de Akenatón, heredó el terremoto religioso del monoteísmo atoniano.
    Cambió su nombre de Tutankatón a Tutankamón, restauró el culto tradicional y devolvió la capital a Tebas.
    Su tumba, pequeña y apresurada, sugiere una muerte inesperada y un entierro de urgencia.
    Ironía cruel: esa modestia la salvó de los saqueadores y la convirtió en el hallazgo más célebre de la egiptología.

    Dentro de la KV62 también se hallaron inscripciones funerarias y relieves cuidadosamente grabados en las paredes y sarcófagos.
    Eran fórmulas del Libro de los Muertos y advertencias rituales para proteger al faraón:

    “Yo soy el que ahuyenta a los saqueadores con la llama del desierto”.

    “Quien entre aquí con malas intenciones será juzgado por el Gran Dios”.

    No eran maldiciones mágicas, sino declaraciones que aseguraban el respeto y la seguridad de la tumba.
    Además, se encontraban textos religiosos que guiaban al rey en la vida después de la muerte, nombres y títulos reales, referencias a los dioses restaurados tras
    Akenatón y escenas de rituales funerarios.
    Estas inscripciones muestran la profunda conexión entre poder, religión y protección del más allá en el Antiguo Egipto.

    Luego vino la “maldición”.
    La muerte de Lord Carnarvon, mecenas de la expedición, cinco meses después, encendió la imaginación popular.
    La frase más citada nunca apareció en la tumba; fue amplificada por la prensa y novelistas como Marie Corelli.
    De 58 personas presentes en la apertura, solo ocho murieron en los doce años siguientes.
    El propio Carter vivió hasta 1939.
    ¿Hongos como Aspergillus en cámaras selladas?
    ¿Radón natural?
    Hipótesis plausibles.
    Maldición, no.

    Lord Carnarvon murió cinco meses después por septicemia tras un corte con una cuchilla de afeitar sobre una picadura de mosquito.
    George Jay Gould falleció poco después de visitar la tumba, víctima de una neumonía.
    Aubrey Herbert murió tras una infección derivada de una operación dental.
    Incluso Sir Archibald Douglas Reid, radiólogo de la expedición, murió en circunstancias misteriosas tras regresar a Londres.
    La mayoría fueron causas naturales o coincidencias, aunque el sensacionalismo las convirtió en “maldición”.

    Entre los tesoros, un objeto desafía el tiempo: el puñal de hierro hallado entre los vendajes.
    En 2016 se confirmó su origen meteórico por su alto contenido en níquel y cobalto.
    Para los egipcios era “metal del cielo”.
    Más que exotismo, habla de pericia técnica: forjar un material rarísimo sin que se oxide exige manos expertas y conocimiento empírico refinado.

    La KV62 es una paradoja.
    Fue una irrupción brutal sobre un cuerpo sagrado y, al mismo tiempo, el punto de partida de una arqueología que aprendió —a golpes— a ser más respetuosa y científica.
    Hoy, Tutankamón descansa en su tumba original, fragmentado y reensamblado.
    No es solo un icono dorado; es la memoria de cómo miramos el pasado y de cuánto hemos cambiado al hacerlo.
    Y esa lección, más que el oro, es lo que realmente perdura.

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    #tutankamon #kv62 #valledelosreyes #howardcarter #egiptologia #antiguoegipto #arqueologia #maldiciondelosfaraones #historiaantigua #reynino

  19. :stargif: 𝑲𝑽𝟔𝟐: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒆𝒍 𝒐𝒓𝒐 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒊𝒅𝒂 :stargif:

    4 de noviembre de 1922.
    En el Valle de los Reyes, Howard Carter abre un umbral sellado durante más de tres milenios.
    Ante él, la tumba KV62 de Tutankamón.
    Oro apilado, carros desmontados, tronos, amuletos, la máscara funeraria.
    El mundo vuelve la mirada a Egipto y nace una fiebre que mezcla ciencia, codicia y mito.

    Pero el esplendor tuvo un reverso áspero.
    Los aceites y resinas del embalsamamiento habían soldado el cuerpo al ataúd de oro.
    Sin tomografías ni escáneres, Carter y el anatomista Douglas Derry trabajaron como podían: cuchillos calentados al fuego para reblandecer la masa negra, intentos de usar el sol del valle —más de 60 grados— para despegar el cadáver.
    No bastó.
    La momia fue desarticulada: brazos y piernas separados, la cabeza desprendida para liberar la máscara.
    Hoy lo llamaríamos inaceptable; en 1925 era práctica habitual en una arqueología que priorizaba el objeto sobre el cuerpo.

    Aquel examen determinó que el faraón murió con 18 o 19 años.
    Durante décadas se habló de asesinato por un golpe en la cabeza.
    Las tomografías y análisis genéticos del siglo XXI matizaron el relato: salud frágil, necrosis ósea en el pie (probable enfermedad de Köhler), dependencia de bastones —se hallaron más de un centenar en la tumba— y una combinación letal de malaria y fractura infectada tras una caída.
    El “rey niño” no era el atleta idealizado por sus estatuas, sino un joven marcado por la endogamia dinástica.

    Su vida fue breve y política.
    Hijo o yerno de Akenatón, heredó el terremoto religioso del monoteísmo atoniano.
    Cambió su nombre de Tutankatón a Tutankamón, restauró el culto tradicional y devolvió la capital a Tebas.
    Su tumba, pequeña y apresurada, sugiere una muerte inesperada y un entierro de urgencia.
    Ironía cruel: esa modestia la salvó de los saqueadores y la convirtió en el hallazgo más célebre de la egiptología.

    Dentro de la KV62 también se hallaron inscripciones funerarias y relieves cuidadosamente grabados en las paredes y sarcófagos.
    Eran fórmulas del Libro de los Muertos y advertencias rituales para proteger al faraón:

    “Yo soy el que ahuyenta a los saqueadores con la llama del desierto”.

    “Quien entre aquí con malas intenciones será juzgado por el Gran Dios”.

    No eran maldiciones mágicas, sino declaraciones que aseguraban el respeto y la seguridad de la tumba.
    Además, se encontraban textos religiosos que guiaban al rey en la vida después de la muerte, nombres y títulos reales, referencias a los dioses restaurados tras
    Akenatón y escenas de rituales funerarios.
    Estas inscripciones muestran la profunda conexión entre poder, religión y protección del más allá en el Antiguo Egipto.

    Luego vino la “maldición”.
    La muerte de Lord Carnarvon, mecenas de la expedición, cinco meses después, encendió la imaginación popular.
    La frase más citada nunca apareció en la tumba; fue amplificada por la prensa y novelistas como Marie Corelli.
    De 58 personas presentes en la apertura, solo ocho murieron en los doce años siguientes.
    El propio Carter vivió hasta 1939.
    ¿Hongos como Aspergillus en cámaras selladas?
    ¿Radón natural?
    Hipótesis plausibles.
    Maldición, no.

    Lord Carnarvon murió cinco meses después por septicemia tras un corte con una cuchilla de afeitar sobre una picadura de mosquito.
    George Jay Gould falleció poco después de visitar la tumba, víctima de una neumonía.
    Aubrey Herbert murió tras una infección derivada de una operación dental.
    Incluso Sir Archibald Douglas Reid, radiólogo de la expedición, murió en circunstancias misteriosas tras regresar a Londres.
    La mayoría fueron causas naturales o coincidencias, aunque el sensacionalismo las convirtió en “maldición”.

    Entre los tesoros, un objeto desafía el tiempo: el puñal de hierro hallado entre los vendajes.
    En 2016 se confirmó su origen meteórico por su alto contenido en níquel y cobalto.
    Para los egipcios era “metal del cielo”.
    Más que exotismo, habla de pericia técnica: forjar un material rarísimo sin que se oxide exige manos expertas y conocimiento empírico refinado.

    La KV62 es una paradoja.
    Fue una irrupción brutal sobre un cuerpo sagrado y, al mismo tiempo, el punto de partida de una arqueología que aprendió —a golpes— a ser más respetuosa y científica.
    Hoy, Tutankamón descansa en su tumba original, fragmentado y reensamblado.
    No es solo un icono dorado; es la memoria de cómo miramos el pasado y de cuánto hemos cambiado al hacerlo.
    Y esa lección, más que el oro, es lo que realmente perdura.

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    #tutankamon #kv62 #valledelosreyes #howardcarter #egiptologia #antiguoegipto #arqueologia #maldiciondelosfaraones #historiaantigua #reynino

  20. :stargif: 𝑲𝑽𝟔𝟐: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒆𝒍 𝒐𝒓𝒐 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒊𝒅𝒂 :stargif:

    4 de noviembre de 1922.
    En el Valle de los Reyes, Howard Carter abre un umbral sellado durante más de tres milenios.
    Ante él, la tumba KV62 de Tutankamón.
    Oro apilado, carros desmontados, tronos, amuletos, la máscara funeraria.
    El mundo vuelve la mirada a Egipto y nace una fiebre que mezcla ciencia, codicia y mito.

    Pero el esplendor tuvo un reverso áspero.
    Los aceites y resinas del embalsamamiento habían soldado el cuerpo al ataúd de oro.
    Sin tomografías ni escáneres, Carter y el anatomista Douglas Derry trabajaron como podían: cuchillos calentados al fuego para reblandecer la masa negra, intentos de usar el sol del valle —más de 60 grados— para despegar el cadáver.
    No bastó.
    La momia fue desarticulada: brazos y piernas separados, la cabeza desprendida para liberar la máscara.
    Hoy lo llamaríamos inaceptable; en 1925 era práctica habitual en una arqueología que priorizaba el objeto sobre el cuerpo.

    Aquel examen determinó que el faraón murió con 18 o 19 años.
    Durante décadas se habló de asesinato por un golpe en la cabeza.
    Las tomografías y análisis genéticos del siglo XXI matizaron el relato: salud frágil, necrosis ósea en el pie (probable enfermedad de Köhler), dependencia de bastones —se hallaron más de un centenar en la tumba— y una combinación letal de malaria y fractura infectada tras una caída.
    El “rey niño” no era el atleta idealizado por sus estatuas, sino un joven marcado por la endogamia dinástica.

    Su vida fue breve y política.
    Hijo o yerno de Akenatón, heredó el terremoto religioso del monoteísmo atoniano.
    Cambió su nombre de Tutankatón a Tutankamón, restauró el culto tradicional y devolvió la capital a Tebas.
    Su tumba, pequeña y apresurada, sugiere una muerte inesperada y un entierro de urgencia.
    Ironía cruel: esa modestia la salvó de los saqueadores y la convirtió en el hallazgo más célebre de la egiptología.

    Dentro de la KV62 también se hallaron inscripciones funerarias y relieves cuidadosamente grabados en las paredes y sarcófagos.
    Eran fórmulas del Libro de los Muertos y advertencias rituales para proteger al faraón:

    “Yo soy el que ahuyenta a los saqueadores con la llama del desierto”.

    “Quien entre aquí con malas intenciones será juzgado por el Gran Dios”.

    No eran maldiciones mágicas, sino declaraciones que aseguraban el respeto y la seguridad de la tumba.
    Además, se encontraban textos religiosos que guiaban al rey en la vida después de la muerte, nombres y títulos reales, referencias a los dioses restaurados tras
    Akenatón y escenas de rituales funerarios.
    Estas inscripciones muestran la profunda conexión entre poder, religión y protección del más allá en el Antiguo Egipto.

    Luego vino la “maldición”.
    La muerte de Lord Carnarvon, mecenas de la expedición, cinco meses después, encendió la imaginación popular.
    La frase más citada nunca apareció en la tumba; fue amplificada por la prensa y novelistas como Marie Corelli.
    De 58 personas presentes en la apertura, solo ocho murieron en los doce años siguientes.
    El propio Carter vivió hasta 1939.
    ¿Hongos como Aspergillus en cámaras selladas?
    ¿Radón natural?
    Hipótesis plausibles.
    Maldición, no.

    Lord Carnarvon murió cinco meses después por septicemia tras un corte con una cuchilla de afeitar sobre una picadura de mosquito.
    George Jay Gould falleció poco después de visitar la tumba, víctima de una neumonía.
    Aubrey Herbert murió tras una infección derivada de una operación dental.
    Incluso Sir Archibald Douglas Reid, radiólogo de la expedición, murió en circunstancias misteriosas tras regresar a Londres.
    La mayoría fueron causas naturales o coincidencias, aunque el sensacionalismo las convirtió en “maldición”.

    Entre los tesoros, un objeto desafía el tiempo: el puñal de hierro hallado entre los vendajes.
    En 2016 se confirmó su origen meteórico por su alto contenido en níquel y cobalto.
    Para los egipcios era “metal del cielo”.
    Más que exotismo, habla de pericia técnica: forjar un material rarísimo sin que se oxide exige manos expertas y conocimiento empírico refinado.

    La KV62 es una paradoja.
    Fue una irrupción brutal sobre un cuerpo sagrado y, al mismo tiempo, el punto de partida de una arqueología que aprendió —a golpes— a ser más respetuosa y científica.
    Hoy, Tutankamón descansa en su tumba original, fragmentado y reensamblado.
    No es solo un icono dorado; es la memoria de cómo miramos el pasado y de cuánto hemos cambiado al hacerlo.
    Y esa lección, más que el oro, es lo que realmente perdura.

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    #tutankamon #kv62 #valledelosreyes #howardcarter #egiptologia #antiguoegipto #arqueologia #maldiciondelosfaraones #historiaantigua #reynino

  21. :stargif: 𝑲𝑽𝟔𝟐: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒆𝒍 𝒐𝒓𝒐 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒊𝒅𝒂 :stargif:

    4 de noviembre de 1922.
    En el Valle de los Reyes, Howard Carter abre un umbral sellado durante más de tres milenios.
    Ante él, la tumba KV62 de Tutankamón.
    Oro apilado, carros desmontados, tronos, amuletos, la máscara funeraria.
    El mundo vuelve la mirada a Egipto y nace una fiebre que mezcla ciencia, codicia y mito.

    Pero el esplendor tuvo un reverso áspero.
    Los aceites y resinas del embalsamamiento habían soldado el cuerpo al ataúd de oro.
    Sin tomografías ni escáneres, Carter y el anatomista Douglas Derry trabajaron como podían: cuchillos calentados al fuego para reblandecer la masa negra, intentos de usar el sol del valle —más de 60 grados— para despegar el cadáver.
    No bastó.
    La momia fue desarticulada: brazos y piernas separados, la cabeza desprendida para liberar la máscara.
    Hoy lo llamaríamos inaceptable; en 1925 era práctica habitual en una arqueología que priorizaba el objeto sobre el cuerpo.

    Aquel examen determinó que el faraón murió con 18 o 19 años.
    Durante décadas se habló de asesinato por un golpe en la cabeza.
    Las tomografías y análisis genéticos del siglo XXI matizaron el relato: salud frágil, necrosis ósea en el pie (probable enfermedad de Köhler), dependencia de bastones —se hallaron más de un centenar en la tumba— y una combinación letal de malaria y fractura infectada tras una caída.
    El “rey niño” no era el atleta idealizado por sus estatuas, sino un joven marcado por la endogamia dinástica.

    Su vida fue breve y política.
    Hijo o yerno de Akenatón, heredó el terremoto religioso del monoteísmo atoniano.
    Cambió su nombre de Tutankatón a Tutankamón, restauró el culto tradicional y devolvió la capital a Tebas.
    Su tumba, pequeña y apresurada, sugiere una muerte inesperada y un entierro de urgencia.
    Ironía cruel: esa modestia la salvó de los saqueadores y la convirtió en el hallazgo más célebre de la egiptología.

    Dentro de la KV62 también se hallaron inscripciones funerarias y relieves cuidadosamente grabados en las paredes y sarcófagos.
    Eran fórmulas del Libro de los Muertos y advertencias rituales para proteger al faraón:

    “Yo soy el que ahuyenta a los saqueadores con la llama del desierto”.

    “Quien entre aquí con malas intenciones será juzgado por el Gran Dios”.

    No eran maldiciones mágicas, sino declaraciones que aseguraban el respeto y la seguridad de la tumba.
    Además, se encontraban textos religiosos que guiaban al rey en la vida después de la muerte, nombres y títulos reales, referencias a los dioses restaurados tras
    Akenatón y escenas de rituales funerarios.
    Estas inscripciones muestran la profunda conexión entre poder, religión y protección del más allá en el Antiguo Egipto.

    Luego vino la “maldición”.
    La muerte de Lord Carnarvon, mecenas de la expedición, cinco meses después, encendió la imaginación popular.
    La frase más citada nunca apareció en la tumba; fue amplificada por la prensa y novelistas como Marie Corelli.
    De 58 personas presentes en la apertura, solo ocho murieron en los doce años siguientes.
    El propio Carter vivió hasta 1939.
    ¿Hongos como Aspergillus en cámaras selladas?
    ¿Radón natural?
    Hipótesis plausibles.
    Maldición, no.

    Lord Carnarvon murió cinco meses después por septicemia tras un corte con una cuchilla de afeitar sobre una picadura de mosquito.
    George Jay Gould falleció poco después de visitar la tumba, víctima de una neumonía.
    Aubrey Herbert murió tras una infección derivada de una operación dental.
    Incluso Sir Archibald Douglas Reid, radiólogo de la expedición, murió en circunstancias misteriosas tras regresar a Londres.
    La mayoría fueron causas naturales o coincidencias, aunque el sensacionalismo las convirtió en “maldición”.

    Entre los tesoros, un objeto desafía el tiempo: el puñal de hierro hallado entre los vendajes.
    En 2016 se confirmó su origen meteórico por su alto contenido en níquel y cobalto.
    Para los egipcios era “metal del cielo”.
    Más que exotismo, habla de pericia técnica: forjar un material rarísimo sin que se oxide exige manos expertas y conocimiento empírico refinado.

    La KV62 es una paradoja.
    Fue una irrupción brutal sobre un cuerpo sagrado y, al mismo tiempo, el punto de partida de una arqueología que aprendió —a golpes— a ser más respetuosa y científica.
    Hoy, Tutankamón descansa en su tumba original, fragmentado y reensamblado.
    No es solo un icono dorado; es la memoria de cómo miramos el pasado y de cuánto hemos cambiado al hacerlo.
    Y esa lección, más que el oro, es lo que realmente perdura.

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    #tutankamon #kv62 #valledelosreyes #howardcarter #egiptologia #antiguoegipto #arqueologia #maldiciondelosfaraones #historiaantigua #reynino

  22. 🩹 Múmia
    Alinhamento: Mal 💀

    Antigos soberanos e sacerdotes preservados pela magia da morte. Acordam com memórias fragmentadas e sede de recuperar poder e legado.

    Condenadas por rituais antigos, servem a maldições eternas. Sua presença traz decadência.

    Despertas de tumbas ancestrais, as Múmias são servos de uma maldição eterna. Seus corpos embalsamados são resistentes a venenos e não conhecem as necessidades dos vivos, pois não precisam comer nem beber. São guerreiros tenazes, com uma força sobrenatural e conhecimento de Tactics e Forensics. Sua natureza amaldiçoada também lhes concede um talento para Enhance Potions (Aprimorar Poções), dominando alquimias esquecidas.

    No #roleplay, interpretar uma Múmia significa carregar arrogância real e profundo desprezo pelos vivos. O tempo já lhes tirou tudo… e eles desejam tomar de volta, com interesse.

    Conheça mais sobre essa e outras espécies de Ecos de Sosaria em:

    ecosdesosaria.com

    wiki.ecosdesosaria.com/wiki/Es

    #EcosDeSosaria #UltimaOnline #MMORPG #RPG #DnD @[email protected]

  23. :stargif: 𝑬𝒍 𝒄𝒂𝒅𝒂́𝒗𝒆𝒓 𝒓𝒐𝒃𝒂𝒅𝒐 𝒅𝒆 𝑨𝒍𝒆𝒋𝒂𝒏𝒅𝒓𝒐 𝑴𝒂𝒈𝒏𝒐 :stargif:

    Tras morir en Babilonia en el 323 a. C., Alejandro Magno dejó algo más que un imperio sin heredero.
    Su cadáver se convirtió en el símbolo político más valioso del mundo antiguo ⚔️
    Poseerlo significaba legitimidad, continuidad y derecho a gobernar en su nombre.
    Por eso, antes incluso de que llegara a su destino, fue robado.

    El plan original era trasladar el cuerpo a Macedonia.
    Durante casi dos años se preparó un funeral digno de un dios: el cadáver fue embalsamado y colocado en un carruaje de oro macizo, concebido más como un templo móvil que como un féretro.
    Pero nunca llegó a su destino.
    Ptolomeo, uno de los generales más astutos de Alejandro, entendió antes que nadie el valor simbólico del muerto. Interceptó el cortejo en Siria y lo desvió hacia Egipto.
    Aquel “secuestro” fue una jugada maestra: el conquistador no descansaría en la tierra de sus antepasados, sino en el reino que Ptolomeo quería hacer suyo.

    Primero fue enterrado en Menfis y más tarde trasladado a Alejandría, la ciudad que Alejandro había fundado y que se convertiría en la capital del nuevo reino ptolemaico.
    Allí reposó en un mausoleo conocido como el Soma, el “Cuerpo”.
    No era una tumba cualquiera, sino un lugar de poder.
    Generales, emperadores y aspirantes a gobernar acudían a rendir homenaje al conquistador, buscando legitimarse a través de su proximidad física.

    Julio César visitó el mausoleo para presentarle sus respetos.
    Augusto, llevado por la emoción, rompió accidentalmente la nariz del cadáver momificado al intentar besarlo.
    Calígula, según las fuentes, robó la coraza de Alejandro para usarla él mismo, como si pudiera apropiarse de su gloria.
    Mientras el cuerpo estuvo visible, Alejandro siguió gobernando, incluso muerto 🏛️

    A partir del siglo IV d. C., el rastro se pierde.
    Terremotos, revueltas y la transformación cristiana de Alejandría borraron la ubicación exacta del Soma.
    Desde entonces, su tumba se ha convertido en uno de los grandes enigmas de la historia.
    Algunos creen que sigue enterrado bajo la propia ciudad, sepultado por siglos de construcciones, quizá bajo la zona donde hoy se alza la mezquita de Nabi Daniel.
    Otros sostienen que fue trasladado al oasis de Siwa, el lugar donde el oráculo lo proclamó hijo de Amón.
    Existe incluso una teoría tan polémica como fascinante: que el cuerpo venerado en Venecia como San Marcos sea en realidad el de Alejandro, llevado por mercaderes en la Edad Media.

    Hoy no existe una tumba confirmada del mayor conquistador de la Antigüedad.
    Su imperio se fragmentó, sus sucesores se traicionaron y su cuerpo desapareció.
    Pero el hecho de que, más de dos mil años después, sigamos buscándolo demuestra una verdad incómoda: Alejandro Magno nunca dejó de ser poderoso, ni
    siquiera después de muerto.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #alejandromagno #imperios #antiguedad #historiaantigua #misterioshistoricos #robosfamosos #tumbasperdidas #diadocos #macedonia #egipto #alejandria #poder #leyendas #arqueologia

  24. :stargif: 𝑬𝒍 𝒄𝒂𝒅𝒂́𝒗𝒆𝒓 𝒓𝒐𝒃𝒂𝒅𝒐 𝒅𝒆 𝑨𝒍𝒆𝒋𝒂𝒏𝒅𝒓𝒐 𝑴𝒂𝒈𝒏𝒐 :stargif:

    Tras morir en Babilonia en el 323 a. C., Alejandro Magno dejó algo más que un imperio sin heredero.
    Su cadáver se convirtió en el símbolo político más valioso del mundo antiguo ⚔️
    Poseerlo significaba legitimidad, continuidad y derecho a gobernar en su nombre.
    Por eso, antes incluso de que llegara a su destino, fue robado.

    El plan original era trasladar el cuerpo a Macedonia.
    Durante casi dos años se preparó un funeral digno de un dios: el cadáver fue embalsamado y colocado en un carruaje de oro macizo, concebido más como un templo móvil que como un féretro.
    Pero nunca llegó a su destino.
    Ptolomeo, uno de los generales más astutos de Alejandro, entendió antes que nadie el valor simbólico del muerto. Interceptó el cortejo en Siria y lo desvió hacia Egipto.
    Aquel “secuestro” fue una jugada maestra: el conquistador no descansaría en la tierra de sus antepasados, sino en el reino que Ptolomeo quería hacer suyo.

    Primero fue enterrado en Menfis y más tarde trasladado a Alejandría, la ciudad que Alejandro había fundado y que se convertiría en la capital del nuevo reino ptolemaico.
    Allí reposó en un mausoleo conocido como el Soma, el “Cuerpo”.
    No era una tumba cualquiera, sino un lugar de poder.
    Generales, emperadores y aspirantes a gobernar acudían a rendir homenaje al conquistador, buscando legitimarse a través de su proximidad física.

    Julio César visitó el mausoleo para presentarle sus respetos.
    Augusto, llevado por la emoción, rompió accidentalmente la nariz del cadáver momificado al intentar besarlo.
    Calígula, según las fuentes, robó la coraza de Alejandro para usarla él mismo, como si pudiera apropiarse de su gloria.
    Mientras el cuerpo estuvo visible, Alejandro siguió gobernando, incluso muerto 🏛️

    A partir del siglo IV d. C., el rastro se pierde.
    Terremotos, revueltas y la transformación cristiana de Alejandría borraron la ubicación exacta del Soma.
    Desde entonces, su tumba se ha convertido en uno de los grandes enigmas de la historia.
    Algunos creen que sigue enterrado bajo la propia ciudad, sepultado por siglos de construcciones, quizá bajo la zona donde hoy se alza la mezquita de Nabi Daniel.
    Otros sostienen que fue trasladado al oasis de Siwa, el lugar donde el oráculo lo proclamó hijo de Amón.
    Existe incluso una teoría tan polémica como fascinante: que el cuerpo venerado en Venecia como San Marcos sea en realidad el de Alejandro, llevado por mercaderes en la Edad Media.

    Hoy no existe una tumba confirmada del mayor conquistador de la Antigüedad.
    Su imperio se fragmentó, sus sucesores se traicionaron y su cuerpo desapareció.
    Pero el hecho de que, más de dos mil años después, sigamos buscándolo demuestra una verdad incómoda: Alejandro Magno nunca dejó de ser poderoso, ni
    siquiera después de muerto.

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    #historia #alejandromagno #imperios #antiguedad #historiaantigua #misterioshistoricos #robosfamosos #tumbasperdidas #diadocos #macedonia #egipto #alejandria #poder #leyendas #arqueologia

  25. :stargif: 𝑬𝒍 𝒄𝒂𝒅𝒂́𝒗𝒆𝒓 𝒓𝒐𝒃𝒂𝒅𝒐 𝒅𝒆 𝑨𝒍𝒆𝒋𝒂𝒏𝒅𝒓𝒐 𝑴𝒂𝒈𝒏𝒐 :stargif:

    Tras morir en Babilonia en el 323 a. C., Alejandro Magno dejó algo más que un imperio sin heredero.
    Su cadáver se convirtió en el símbolo político más valioso del mundo antiguo ⚔️
    Poseerlo significaba legitimidad, continuidad y derecho a gobernar en su nombre.
    Por eso, antes incluso de que llegara a su destino, fue robado.

    El plan original era trasladar el cuerpo a Macedonia.
    Durante casi dos años se preparó un funeral digno de un dios: el cadáver fue embalsamado y colocado en un carruaje de oro macizo, concebido más como un templo móvil que como un féretro.
    Pero nunca llegó a su destino.
    Ptolomeo, uno de los generales más astutos de Alejandro, entendió antes que nadie el valor simbólico del muerto. Interceptó el cortejo en Siria y lo desvió hacia Egipto.
    Aquel “secuestro” fue una jugada maestra: el conquistador no descansaría en la tierra de sus antepasados, sino en el reino que Ptolomeo quería hacer suyo.

    Primero fue enterrado en Menfis y más tarde trasladado a Alejandría, la ciudad que Alejandro había fundado y que se convertiría en la capital del nuevo reino ptolemaico.
    Allí reposó en un mausoleo conocido como el Soma, el “Cuerpo”.
    No era una tumba cualquiera, sino un lugar de poder.
    Generales, emperadores y aspirantes a gobernar acudían a rendir homenaje al conquistador, buscando legitimarse a través de su proximidad física.

    Julio César visitó el mausoleo para presentarle sus respetos.
    Augusto, llevado por la emoción, rompió accidentalmente la nariz del cadáver momificado al intentar besarlo.
    Calígula, según las fuentes, robó la coraza de Alejandro para usarla él mismo, como si pudiera apropiarse de su gloria.
    Mientras el cuerpo estuvo visible, Alejandro siguió gobernando, incluso muerto 🏛️

    A partir del siglo IV d. C., el rastro se pierde.
    Terremotos, revueltas y la transformación cristiana de Alejandría borraron la ubicación exacta del Soma.
    Desde entonces, su tumba se ha convertido en uno de los grandes enigmas de la historia.
    Algunos creen que sigue enterrado bajo la propia ciudad, sepultado por siglos de construcciones, quizá bajo la zona donde hoy se alza la mezquita de Nabi Daniel.
    Otros sostienen que fue trasladado al oasis de Siwa, el lugar donde el oráculo lo proclamó hijo de Amón.
    Existe incluso una teoría tan polémica como fascinante: que el cuerpo venerado en Venecia como San Marcos sea en realidad el de Alejandro, llevado por mercaderes en la Edad Media.

    Hoy no existe una tumba confirmada del mayor conquistador de la Antigüedad.
    Su imperio se fragmentó, sus sucesores se traicionaron y su cuerpo desapareció.
    Pero el hecho de que, más de dos mil años después, sigamos buscándolo demuestra una verdad incómoda: Alejandro Magno nunca dejó de ser poderoso, ni
    siquiera después de muerto.

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    #historia #alejandromagno #imperios #antiguedad #historiaantigua #misterioshistoricos #robosfamosos #tumbasperdidas #diadocos #macedonia #egipto #alejandria #poder #leyendas #arqueologia

  26. El año de 80.000 cordobeses sin beber #agua del grifo inspira una herramienta sobre todos los riesgos de #sequía para la población por el grupo de #DinámicaFluvial e #Hidrología de la #Universidad de #Córdoba, factores que inciden en no tener agua potable, como la previsión de precipitaciones, recursos hídricos embalsados y su calidad o #contaminación
    Para el proyecto, en fase inicial, la idea pasa por desarrollar esta especie de servicio climático sobre la sequía para periodos estacionales

  27. Studientag: Bildung für Nachhaltige Entwicklung in der Lehrer*innenbildung

    📅 Mittwoch, 30.04.2025

    🕘 9:00 - 15:00 Uhr

    📍 Franckeplatz 1, Haus 31 (Rollstuhlgerecht)

    👉 hier geht´s zum Programm:
    zlb.uni-halle.de/zentrum/mitgl

    ✨ Jetzt anmelden:
    event.esalsa.de/bne-studientag/

    #HSLW #ZLB #MLU #BNE #Lehrerinnenbildung #Nachhaltigkeit #ZukunftGestalten #UniHalle #HalleSaale #UBA #Freiday

  28. Studientag: Bildung für Nachhaltige Entwicklung in der Lehrer*innenbildung

    📅 Mittwoch, 30.04.2025

    🕘 9:00 - 15:00 Uhr

    📍 Franckeplatz 1, Haus 31 (Rollstuhlgerecht)

    👉 hier geht´s zum Programm:
    zlb.uni-halle.de/zentrum/mitgl

    ✨ Jetzt anmelden:
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    #HSLW #ZLB #MLU #BNE #Lehrerinnenbildung #Nachhaltigkeit #ZukunftGestalten #UniHalle #HalleSaale #UBA #Freiday

  29. Es día 1... y eso significa ¡#shadowshot! De la mano de @Iris_Zancho os traemos una aventura para #DnD5e. Adentráos y descubrid los secretos enterrados bajo «Alhabyad, la casa de las embalsamadoras».

    Gratis, solo durante las próximas 24h. shadowlands.es/shadowshots