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#madonna — Public Fediverse posts

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  1. 116 Madonna Art mix 01-2020
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    #drakre52 #morphing #art #madonna
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  2. 🧿 𝑷𝒆𝒑𝒔𝒊, ¿𝑫𝒐́𝒏𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒎𝒊 𝒂𝒗𝒊𝒐́𝒏? 🧿

    Lo de Pepsi y el avión militar no fue solo una anécdota absurda de los años 90.
    Fue uno de esos momentos en los que una gran multinacional descubrió, demasiado tarde, que un chiste publicitario podía acabar convertido en una batalla legal muy seria.

    Todo empezó en 1996, en plena guerra comercial entre Pepsi y Coca-Cola.
    Pepsi llevaba décadas intentando construir una imagen más joven, más rebelde y más moderna que su rival.
    La marca quería que sus anuncios parecieran videoclips, películas o pequeños espectáculos de cultura pop.
    Y dentro de esa estrategia nació la campaña “Pepsi Stuff”.

    La idea era sencilla: comprabas productos Pepsi, acumulabas puntos y luego podías canjearlos por premios.
    Había camisetas, gafas de sol, chaquetas… merchandising típico de los 90.
    El problema llegó con un anuncio de televisión que decidió exagerar la broma demasiado.

    En el spot aparecía un adolescente llegando al instituto con distintos accesorios de Pepsi.
    Primero una camiseta.
    Luego unas gafas.
    Después una chaqueta de cuero.
    Y finalmente, en el remate humorístico del anuncio, el chico aterrizaba frente al colegio pilotando un avión de combate AV-8 Harrier II.

    Debajo aparecía el texto:
    “Harrier Fighter — 7.000.000 Pepsi Points”.

    Pepsi pensó que era tan ridículo que nadie lo tomaría en serio.
    Pero ahí apareció John Leonard.

    Leonard tenía solo 20 años, pero entendió algo que a la empresa se le había escapado: las bases legales de la promoción permitían comprar puntos adicionales por 10 centavos cada uno.
    Y en ningún sitio se decía expresamente que el avión fuese una broma.

    Así que hizo cuentas.

    Comprar 7 millones de puntos costaba unos 700.000 dólares.

    El problema era conseguir semejante cantidad.
    Pero Leonard no era un adolescente improvisando en un garaje.
    Convenció a varios inversores, entre ellos un empresario llamado Michael Hoffman, que quedó fascinado por el vacío legal.

    El plan era brillante por lo simple que resultaba.

    Leonard reunió 15 puntos reales de Pepsi —porque las normas exigían al menos algunos originales— y envió junto a ellos un cheque por 700.008,50 dólares para comprar el resto.

    Legalmente estaba intentando aceptar una oferta comercial exactamente como aparecía en la promoción.

    Y entonces Pepsi entró en pánico.

    La empresa respondió devolviendo el cheque y afirmando que el anuncio era “obviamente humorístico”.
    Pero Leonard no se echó atrás.
    Demandó a Pepsi por incumplimiento de contrato.

    Aquello convirtió una campaña publicitaria en un caso jurídico histórico.

    El juicio, Leonard v. Pepsico, terminó llegando a un tribunal federal de Nueva York en 1999.
    Y lo fascinante es que durante el proceso no se discutía si Pepsi tenía un avión o no.
    La cuestión real era otra:

    ¿Puede un anuncio televisivo considerarse una oferta contractual válida?

    La jueza Kimba Wood concluyó que no.
    Dictaminó que ninguna persona razonable podría creer seriamente que una empresa de refrescos estaba ofreciendo un avión militar valorado en decenas de millones de dólares.

    Y ahí Pepsi ganó.

    Pero aunque vencieran en los tribunales, la compañía quedó bastante avergonzada.
    Porque el caso había demostrado que su promoción estaba redactada de forma descuidada.

    Después del juicio modificaron el anuncio.
    Cambiaron la cifra del Harrier a 700 millones de puntos y añadieron algo que antes no existía:
    “Just kidding”.
    “Es una broma”.

    Básicamente tuvieron que explicar oficialmente el chiste porque un estudiante universitario estuvo peligrosamente cerca de convertirlo en un problema real.

    Lo más curioso es que, aunque todo parezca una locura, el avión jamás habría terminado en manos de Leonard incluso si hubiese ganado.

    El Harrier no es un coche deportivo ni una avioneta privada.
    Es un avión de ataque militar con sistemas de combate, radar y tecnología restringida.
    El gobierno estadounidense jamás habría permitido entregar un aparato operativo a un civil.

    Además, el anuncio mostraba al joven aterrizando verticalmente en el patio del instituto, algo que en la vida real habría sido un desastre absoluto.
    Los motores de un Harrier generan una potencia brutal.
    El calor y la presión habrían destrozado el suelo y reventado ventanas alrededor.

    Pero el caso se hizo tan famoso porque tocaba algo muy humano:
    la sensación de que una gran empresa había prometido algo y luego intentaba escabullirse diciendo que era “solo humor”.

    Décadas después, Netflix convirtió toda la historia en el documental “Pepsi, ¿dónde está mi avión?”, y ahí mucha gente descubrió que John Leonard nunca fue un oportunista caricaturesco.

    De hecho, hoy trabaja como guardabosques en Alaska, en el Parque Nacional Denali, viviendo una vida bastante tranquila y alejada del mundo corporativo.
    Y lo más llamativo es que tanto él como antiguos ejecutivos de Pepsi hablan ahora del asunto con bastante sentido del humor.

    Pero el caso del Harrier solo fue una pieza más dentro de la guerra salvaje entre Pepsi y Coca-Cola.

    Porque durante décadas ambas compañías protagonizaron probablemente la rivalidad comercial más agresiva del planeta.

    Uno de los movimientos más importantes fue el famoso “Pepsi Challenge” de 1975.

    Pepsi instalaba puestos en centros comerciales y hacía pruebas a ciegas.
    La gente probaba dos vasos sin saber cuál era cuál.
    Y muchísimos elegían Pepsi.

    ¿Por qué?

    Porque Pepsi es ligeramente más dulce que Coca-Cola.
    En un simple sorbo rápido, el cerebro suele reaccionar mejor al sabor más dulce.

    Aquello fue un golpe psicológico enorme para Coca-Cola.

    Tanto que en 1985 la empresa cometió uno de los mayores errores de marketing de todos los tiempos: lanzó la “New Coke”, una fórmula más dulce diseñada para competir directamente con Pepsi.

    El público la odió.

    Y no porque supiera mal necesariamente, sino porque Coca-Cola había tocado algo emocional.
    La marca estaba ligada a recuerdos, costumbres y nostalgia.
    La gente sintió que les habían cambiado parte de su identidad cultural.

    La reacción fue tan brutal que Coca-Cola tuvo que recuperar la fórmula clásica solo tres meses después.

    Y ahí se entendió algo importantísimo:
    la gente no compra solo sabor.
    Compra recuerdos, símbolos y emociones.

    Pepsi, mientras tanto, apostó por otro camino: las celebridades.

    Y ahí fue donde empezó a gastar cifras completamente desorbitadas.

    En 1984 firmaron con Michael Jackson el contrato publicitario más caro jamás visto hasta entonces: 5 millones de dólares.

    Pero el rodaje terminó mal.

    Durante una grabación, los fuegos artificiales explotaron antes de tiempo y el pelo de Michael se incendió delante de las cámaras.
    Sufrió quemaduras importantes en el cuero cabelludo.

    Pepsi acabó pagándole una indemnización de 1,5 millones de dólares, que él donó a un centro médico especializado en quemaduras.

    Años después llegó Madonna.

    Le pagaron otros 5 millones para usar “Like a Prayer” en un anuncio elegante y aparentemente inocente.
    Pero cuando salió el videoclip oficial, lleno de cruces ardiendo y referencias religiosas, estalló el escándalo.

    El Vaticano pidió boicots.

    Pepsi retiró la campaña inmediatamente.

    Madonna se quedó el dinero.

    Y probablemente aprendieron que contratar estrellas gigantes también significa heredar sus polémicas.

    Luego llegaron Britney Spears, Beyoncé, Pink, Cindy Crawford, David Beckham, Shaquille O’Neal…

    Pepsi quería parecer moderna constantemente.
    Coca-Cola buscaba parecer eterna.

    Esa diferencia explica casi toda su rivalidad.

    Y luego está una de las historias más surrealistas de todas:
    el momento en que Pepsi tuvo una flota militar soviética.

    Sí, ocurrió de verdad.

    Durante la Guerra Fría, Pepsi logró entrar en la URSS, convirtiéndose en uno de los primeros productos estadounidenses vendidos allí.
    El problema era que el rublo soviético no podía intercambiarse libremente por dólares.

    Así que hicieron trueques.

    Al principio, Pepsi recibía vodka Stolichnaya como pago.

    Pero el negocio creció tanto que el vodka ya no bastaba para compensar la deuda.
    Entonces la Unión Soviética ofreció algo completamente absurdo:
    submarinos, destructores y barcos militares antiguos.

    Durante unos días, Pepsi técnicamente tuvo una de las mayores flotas navales del mundo.

    Por supuesto, no iban a bombardear a Coca-Cola con submarinos soviéticos.
    Los barcos fueron vendidos rápidamente como chatarra a una empresa noruega para reciclar el metal.

    Pero la imagen quedó para la historia:
    una marca de refrescos “desarmando” indirectamente a la URSS.

    Y quizá lo más increíble de toda esta historia es que muchas de las campañas de Pepsi funcionaban precisamente porque parecían excesivas, ridículas y gigantescas.

    Hasta que un día alguien decidió leer la letra pequeña.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=iTkmrAHbwKA

    #pepsi #cocacola #historia #marketing #publicidad #años90 #netflix #michaeljackson #madonna #kendalljenner #guerrafría #curiosidades #documental #empresas #historiacuriosa #cultura_pop #pepsistuff #johnleonard #economia #viral

  3. 🧿 𝑷𝒆𝒑𝒔𝒊, ¿𝑫𝒐́𝒏𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒎𝒊 𝒂𝒗𝒊𝒐́𝒏? 🧿

    Lo de Pepsi y el avión militar no fue solo una anécdota absurda de los años 90.
    Fue uno de esos momentos en los que una gran multinacional descubrió, demasiado tarde, que un chiste publicitario podía acabar convertido en una batalla legal muy seria.

    Todo empezó en 1996, en plena guerra comercial entre Pepsi y Coca-Cola.
    Pepsi llevaba décadas intentando construir una imagen más joven, más rebelde y más moderna que su rival.
    La marca quería que sus anuncios parecieran videoclips, películas o pequeños espectáculos de cultura pop.
    Y dentro de esa estrategia nació la campaña “Pepsi Stuff”.

    La idea era sencilla: comprabas productos Pepsi, acumulabas puntos y luego podías canjearlos por premios.
    Había camisetas, gafas de sol, chaquetas… merchandising típico de los 90.
    El problema llegó con un anuncio de televisión que decidió exagerar la broma demasiado.

    En el spot aparecía un adolescente llegando al instituto con distintos accesorios de Pepsi.
    Primero una camiseta.
    Luego unas gafas.
    Después una chaqueta de cuero.
    Y finalmente, en el remate humorístico del anuncio, el chico aterrizaba frente al colegio pilotando un avión de combate AV-8 Harrier II.

    Debajo aparecía el texto:
    “Harrier Fighter — 7.000.000 Pepsi Points”.

    Pepsi pensó que era tan ridículo que nadie lo tomaría en serio.
    Pero ahí apareció John Leonard.

    Leonard tenía solo 20 años, pero entendió algo que a la empresa se le había escapado: las bases legales de la promoción permitían comprar puntos adicionales por 10 centavos cada uno.
    Y en ningún sitio se decía expresamente que el avión fuese una broma.

    Así que hizo cuentas.

    Comprar 7 millones de puntos costaba unos 700.000 dólares.

    El problema era conseguir semejante cantidad.
    Pero Leonard no era un adolescente improvisando en un garaje.
    Convenció a varios inversores, entre ellos un empresario llamado Michael Hoffman, que quedó fascinado por el vacío legal.

    El plan era brillante por lo simple que resultaba.

    Leonard reunió 15 puntos reales de Pepsi —porque las normas exigían al menos algunos originales— y envió junto a ellos un cheque por 700.008,50 dólares para comprar el resto.

    Legalmente estaba intentando aceptar una oferta comercial exactamente como aparecía en la promoción.

    Y entonces Pepsi entró en pánico.

    La empresa respondió devolviendo el cheque y afirmando que el anuncio era “obviamente humorístico”.
    Pero Leonard no se echó atrás.
    Demandó a Pepsi por incumplimiento de contrato.

    Aquello convirtió una campaña publicitaria en un caso jurídico histórico.

    El juicio, Leonard v. Pepsico, terminó llegando a un tribunal federal de Nueva York en 1999.
    Y lo fascinante es que durante el proceso no se discutía si Pepsi tenía un avión o no.
    La cuestión real era otra:

    ¿Puede un anuncio televisivo considerarse una oferta contractual válida?

    La jueza Kimba Wood concluyó que no.
    Dictaminó que ninguna persona razonable podría creer seriamente que una empresa de refrescos estaba ofreciendo un avión militar valorado en decenas de millones de dólares.

    Y ahí Pepsi ganó.

    Pero aunque vencieran en los tribunales, la compañía quedó bastante avergonzada.
    Porque el caso había demostrado que su promoción estaba redactada de forma descuidada.

    Después del juicio modificaron el anuncio.
    Cambiaron la cifra del Harrier a 700 millones de puntos y añadieron algo que antes no existía:
    “Just kidding”.
    “Es una broma”.

    Básicamente tuvieron que explicar oficialmente el chiste porque un estudiante universitario estuvo peligrosamente cerca de convertirlo en un problema real.

    Lo más curioso es que, aunque todo parezca una locura, el avión jamás habría terminado en manos de Leonard incluso si hubiese ganado.

    El Harrier no es un coche deportivo ni una avioneta privada.
    Es un avión de ataque militar con sistemas de combate, radar y tecnología restringida.
    El gobierno estadounidense jamás habría permitido entregar un aparato operativo a un civil.

    Además, el anuncio mostraba al joven aterrizando verticalmente en el patio del instituto, algo que en la vida real habría sido un desastre absoluto.
    Los motores de un Harrier generan una potencia brutal.
    El calor y la presión habrían destrozado el suelo y reventado ventanas alrededor.

    Pero el caso se hizo tan famoso porque tocaba algo muy humano:
    la sensación de que una gran empresa había prometido algo y luego intentaba escabullirse diciendo que era “solo humor”.

    Décadas después, Netflix convirtió toda la historia en el documental “Pepsi, ¿dónde está mi avión?”, y ahí mucha gente descubrió que John Leonard nunca fue un oportunista caricaturesco.

    De hecho, hoy trabaja como guardabosques en Alaska, en el Parque Nacional Denali, viviendo una vida bastante tranquila y alejada del mundo corporativo.
    Y lo más llamativo es que tanto él como antiguos ejecutivos de Pepsi hablan ahora del asunto con bastante sentido del humor.

    Pero el caso del Harrier solo fue una pieza más dentro de la guerra salvaje entre Pepsi y Coca-Cola.

    Porque durante décadas ambas compañías protagonizaron probablemente la rivalidad comercial más agresiva del planeta.

    Uno de los movimientos más importantes fue el famoso “Pepsi Challenge” de 1975.

    Pepsi instalaba puestos en centros comerciales y hacía pruebas a ciegas.
    La gente probaba dos vasos sin saber cuál era cuál.
    Y muchísimos elegían Pepsi.

    ¿Por qué?

    Porque Pepsi es ligeramente más dulce que Coca-Cola.
    En un simple sorbo rápido, el cerebro suele reaccionar mejor al sabor más dulce.

    Aquello fue un golpe psicológico enorme para Coca-Cola.

    Tanto que en 1985 la empresa cometió uno de los mayores errores de marketing de todos los tiempos: lanzó la “New Coke”, una fórmula más dulce diseñada para competir directamente con Pepsi.

    El público la odió.

    Y no porque supiera mal necesariamente, sino porque Coca-Cola había tocado algo emocional.
    La marca estaba ligada a recuerdos, costumbres y nostalgia.
    La gente sintió que les habían cambiado parte de su identidad cultural.

    La reacción fue tan brutal que Coca-Cola tuvo que recuperar la fórmula clásica solo tres meses después.

    Y ahí se entendió algo importantísimo:
    la gente no compra solo sabor.
    Compra recuerdos, símbolos y emociones.

    Pepsi, mientras tanto, apostó por otro camino: las celebridades.

    Y ahí fue donde empezó a gastar cifras completamente desorbitadas.

    En 1984 firmaron con Michael Jackson el contrato publicitario más caro jamás visto hasta entonces: 5 millones de dólares.

    Pero el rodaje terminó mal.

    Durante una grabación, los fuegos artificiales explotaron antes de tiempo y el pelo de Michael se incendió delante de las cámaras.
    Sufrió quemaduras importantes en el cuero cabelludo.

    Pepsi acabó pagándole una indemnización de 1,5 millones de dólares, que él donó a un centro médico especializado en quemaduras.

    Años después llegó Madonna.

    Le pagaron otros 5 millones para usar “Like a Prayer” en un anuncio elegante y aparentemente inocente.
    Pero cuando salió el videoclip oficial, lleno de cruces ardiendo y referencias religiosas, estalló el escándalo.

    El Vaticano pidió boicots.

    Pepsi retiró la campaña inmediatamente.

    Madonna se quedó el dinero.

    Y probablemente aprendieron que contratar estrellas gigantes también significa heredar sus polémicas.

    Luego llegaron Britney Spears, Beyoncé, Pink, Cindy Crawford, David Beckham, Shaquille O’Neal…

    Pepsi quería parecer moderna constantemente.
    Coca-Cola buscaba parecer eterna.

    Esa diferencia explica casi toda su rivalidad.

    Y luego está una de las historias más surrealistas de todas:
    el momento en que Pepsi tuvo una flota militar soviética.

    Sí, ocurrió de verdad.

    Durante la Guerra Fría, Pepsi logró entrar en la URSS, convirtiéndose en uno de los primeros productos estadounidenses vendidos allí.
    El problema era que el rublo soviético no podía intercambiarse libremente por dólares.

    Así que hicieron trueques.

    Al principio, Pepsi recibía vodka Stolichnaya como pago.

    Pero el negocio creció tanto que el vodka ya no bastaba para compensar la deuda.
    Entonces la Unión Soviética ofreció algo completamente absurdo:
    submarinos, destructores y barcos militares antiguos.

    Durante unos días, Pepsi técnicamente tuvo una de las mayores flotas navales del mundo.

    Por supuesto, no iban a bombardear a Coca-Cola con submarinos soviéticos.
    Los barcos fueron vendidos rápidamente como chatarra a una empresa noruega para reciclar el metal.

    Pero la imagen quedó para la historia:
    una marca de refrescos “desarmando” indirectamente a la URSS.

    Y quizá lo más increíble de toda esta historia es que muchas de las campañas de Pepsi funcionaban precisamente porque parecían excesivas, ridículas y gigantescas.

    Hasta que un día alguien decidió leer la letra pequeña.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=iTkmrAHbwKA

    #pepsi #cocacola #historia #marketing #publicidad #años90 #netflix #michaeljackson #madonna #kendalljenner #guerrafría #curiosidades #documental #empresas #historiacuriosa #cultura_pop #pepsistuff #johnleonard #economia #viral

  4. 🧿 𝑷𝒆𝒑𝒔𝒊, ¿𝑫𝒐́𝒏𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒎𝒊 𝒂𝒗𝒊𝒐́𝒏? 🧿

    Lo de Pepsi y el avión militar no fue solo una anécdota absurda de los años 90.
    Fue uno de esos momentos en los que una gran multinacional descubrió, demasiado tarde, que un chiste publicitario podía acabar convertido en una batalla legal muy seria.

    Todo empezó en 1996, en plena guerra comercial entre Pepsi y Coca-Cola.
    Pepsi llevaba décadas intentando construir una imagen más joven, más rebelde y más moderna que su rival.
    La marca quería que sus anuncios parecieran videoclips, películas o pequeños espectáculos de cultura pop.
    Y dentro de esa estrategia nació la campaña “Pepsi Stuff”.

    La idea era sencilla: comprabas productos Pepsi, acumulabas puntos y luego podías canjearlos por premios.
    Había camisetas, gafas de sol, chaquetas… merchandising típico de los 90.
    El problema llegó con un anuncio de televisión que decidió exagerar la broma demasiado.

    En el spot aparecía un adolescente llegando al instituto con distintos accesorios de Pepsi.
    Primero una camiseta.
    Luego unas gafas.
    Después una chaqueta de cuero.
    Y finalmente, en el remate humorístico del anuncio, el chico aterrizaba frente al colegio pilotando un avión de combate AV-8 Harrier II.

    Debajo aparecía el texto:
    “Harrier Fighter — 7.000.000 Pepsi Points”.

    Pepsi pensó que era tan ridículo que nadie lo tomaría en serio.
    Pero ahí apareció John Leonard.

    Leonard tenía solo 20 años, pero entendió algo que a la empresa se le había escapado: las bases legales de la promoción permitían comprar puntos adicionales por 10 centavos cada uno.
    Y en ningún sitio se decía expresamente que el avión fuese una broma.

    Así que hizo cuentas.

    Comprar 7 millones de puntos costaba unos 700.000 dólares.

    El problema era conseguir semejante cantidad.
    Pero Leonard no era un adolescente improvisando en un garaje.
    Convenció a varios inversores, entre ellos un empresario llamado Michael Hoffman, que quedó fascinado por el vacío legal.

    El plan era brillante por lo simple que resultaba.

    Leonard reunió 15 puntos reales de Pepsi —porque las normas exigían al menos algunos originales— y envió junto a ellos un cheque por 700.008,50 dólares para comprar el resto.

    Legalmente estaba intentando aceptar una oferta comercial exactamente como aparecía en la promoción.

    Y entonces Pepsi entró en pánico.

    La empresa respondió devolviendo el cheque y afirmando que el anuncio era “obviamente humorístico”.
    Pero Leonard no se echó atrás.
    Demandó a Pepsi por incumplimiento de contrato.

    Aquello convirtió una campaña publicitaria en un caso jurídico histórico.

    El juicio, Leonard v. Pepsico, terminó llegando a un tribunal federal de Nueva York en 1999.
    Y lo fascinante es que durante el proceso no se discutía si Pepsi tenía un avión o no.
    La cuestión real era otra:

    ¿Puede un anuncio televisivo considerarse una oferta contractual válida?

    La jueza Kimba Wood concluyó que no.
    Dictaminó que ninguna persona razonable podría creer seriamente que una empresa de refrescos estaba ofreciendo un avión militar valorado en decenas de millones de dólares.

    Y ahí Pepsi ganó.

    Pero aunque vencieran en los tribunales, la compañía quedó bastante avergonzada.
    Porque el caso había demostrado que su promoción estaba redactada de forma descuidada.

    Después del juicio modificaron el anuncio.
    Cambiaron la cifra del Harrier a 700 millones de puntos y añadieron algo que antes no existía:
    “Just kidding”.
    “Es una broma”.

    Básicamente tuvieron que explicar oficialmente el chiste porque un estudiante universitario estuvo peligrosamente cerca de convertirlo en un problema real.

    Lo más curioso es que, aunque todo parezca una locura, el avión jamás habría terminado en manos de Leonard incluso si hubiese ganado.

    El Harrier no es un coche deportivo ni una avioneta privada.
    Es un avión de ataque militar con sistemas de combate, radar y tecnología restringida.
    El gobierno estadounidense jamás habría permitido entregar un aparato operativo a un civil.

    Además, el anuncio mostraba al joven aterrizando verticalmente en el patio del instituto, algo que en la vida real habría sido un desastre absoluto.
    Los motores de un Harrier generan una potencia brutal.
    El calor y la presión habrían destrozado el suelo y reventado ventanas alrededor.

    Pero el caso se hizo tan famoso porque tocaba algo muy humano:
    la sensación de que una gran empresa había prometido algo y luego intentaba escabullirse diciendo que era “solo humor”.

    Décadas después, Netflix convirtió toda la historia en el documental “Pepsi, ¿dónde está mi avión?”, y ahí mucha gente descubrió que John Leonard nunca fue un oportunista caricaturesco.

    De hecho, hoy trabaja como guardabosques en Alaska, en el Parque Nacional Denali, viviendo una vida bastante tranquila y alejada del mundo corporativo.
    Y lo más llamativo es que tanto él como antiguos ejecutivos de Pepsi hablan ahora del asunto con bastante sentido del humor.

    Pero el caso del Harrier solo fue una pieza más dentro de la guerra salvaje entre Pepsi y Coca-Cola.

    Porque durante décadas ambas compañías protagonizaron probablemente la rivalidad comercial más agresiva del planeta.

    Uno de los movimientos más importantes fue el famoso “Pepsi Challenge” de 1975.

    Pepsi instalaba puestos en centros comerciales y hacía pruebas a ciegas.
    La gente probaba dos vasos sin saber cuál era cuál.
    Y muchísimos elegían Pepsi.

    ¿Por qué?

    Porque Pepsi es ligeramente más dulce que Coca-Cola.
    En un simple sorbo rápido, el cerebro suele reaccionar mejor al sabor más dulce.

    Aquello fue un golpe psicológico enorme para Coca-Cola.

    Tanto que en 1985 la empresa cometió uno de los mayores errores de marketing de todos los tiempos: lanzó la “New Coke”, una fórmula más dulce diseñada para competir directamente con Pepsi.

    El público la odió.

    Y no porque supiera mal necesariamente, sino porque Coca-Cola había tocado algo emocional.
    La marca estaba ligada a recuerdos, costumbres y nostalgia.
    La gente sintió que les habían cambiado parte de su identidad cultural.

    La reacción fue tan brutal que Coca-Cola tuvo que recuperar la fórmula clásica solo tres meses después.

    Y ahí se entendió algo importantísimo:
    la gente no compra solo sabor.
    Compra recuerdos, símbolos y emociones.

    Pepsi, mientras tanto, apostó por otro camino: las celebridades.

    Y ahí fue donde empezó a gastar cifras completamente desorbitadas.

    En 1984 firmaron con Michael Jackson el contrato publicitario más caro jamás visto hasta entonces: 5 millones de dólares.

    Pero el rodaje terminó mal.

    Durante una grabación, los fuegos artificiales explotaron antes de tiempo y el pelo de Michael se incendió delante de las cámaras.
    Sufrió quemaduras importantes en el cuero cabelludo.

    Pepsi acabó pagándole una indemnización de 1,5 millones de dólares, que él donó a un centro médico especializado en quemaduras.

    Años después llegó Madonna.

    Le pagaron otros 5 millones para usar “Like a Prayer” en un anuncio elegante y aparentemente inocente.
    Pero cuando salió el videoclip oficial, lleno de cruces ardiendo y referencias religiosas, estalló el escándalo.

    El Vaticano pidió boicots.

    Pepsi retiró la campaña inmediatamente.

    Madonna se quedó el dinero.

    Y probablemente aprendieron que contratar estrellas gigantes también significa heredar sus polémicas.

    Luego llegaron Britney Spears, Beyoncé, Pink, Cindy Crawford, David Beckham, Shaquille O’Neal…

    Pepsi quería parecer moderna constantemente.
    Coca-Cola buscaba parecer eterna.

    Esa diferencia explica casi toda su rivalidad.

    Y luego está una de las historias más surrealistas de todas:
    el momento en que Pepsi tuvo una flota militar soviética.

    Sí, ocurrió de verdad.

    Durante la Guerra Fría, Pepsi logró entrar en la URSS, convirtiéndose en uno de los primeros productos estadounidenses vendidos allí.
    El problema era que el rublo soviético no podía intercambiarse libremente por dólares.

    Así que hicieron trueques.

    Al principio, Pepsi recibía vodka Stolichnaya como pago.

    Pero el negocio creció tanto que el vodka ya no bastaba para compensar la deuda.
    Entonces la Unión Soviética ofreció algo completamente absurdo:
    submarinos, destructores y barcos militares antiguos.

    Durante unos días, Pepsi técnicamente tuvo una de las mayores flotas navales del mundo.

    Por supuesto, no iban a bombardear a Coca-Cola con submarinos soviéticos.
    Los barcos fueron vendidos rápidamente como chatarra a una empresa noruega para reciclar el metal.

    Pero la imagen quedó para la historia:
    una marca de refrescos “desarmando” indirectamente a la URSS.

    Y quizá lo más increíble de toda esta historia es que muchas de las campañas de Pepsi funcionaban precisamente porque parecían excesivas, ridículas y gigantescas.

    Hasta que un día alguien decidió leer la letra pequeña.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

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    #pepsi #cocacola #historia #marketing #publicidad #años90 #netflix #michaeljackson #madonna #kendalljenner #guerrafría #curiosidades #documental #empresas #historiacuriosa #cultura_pop #pepsistuff #johnleonard #economia #viral

  5. le plus vieux 𝘵𝘦𝘢𝘴𝘦𝘳 connu

    Salut la génération 🅧 ! 😘

    Je viens de m’apercevoir que le clip de Prince pour sa chanson “𝘒𝘪𝘴𝘴” est le plus vieux “𝘵𝘦𝘢𝘴𝘦𝘳” (désoléℯ𝗲𝕖𝐞𝗲𝙚, je n’ai pas trouvé d’équivalent en français) que je connaisse. Ou alors, c’était une prophétie. 😱🔮😱 À 1:36, sans qu’on le comprenne et sans images subliminales, c’est l’album de Madonna de 2026 “𝗖𝗼𝗻𝗳𝗲𝘀𝘀𝗶𝗼𝗻𝘀 𝗜𝗜” qui est annoncé !!! 😱 En 1986 !!! Et on se rend compte que non seulement c’est Madonna qui danse avec Prince, mais aussi qu’elle n’a pas vieilli depuis ! Nan ! Je rigole, bien sûr ! 😁😆😅🤣😈🤡

    https://youtu.be/H9tEvfIsDyo?si=xnFT3jGRmS81CQJ6&t=96

    #Confessions2 #humour #Madonna #Madonna2026 #pétasserie #Prince #PrinceKiss #prophétie #teaser
  6. 115 Madonna Art mix 01-2020
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    #drakre52 #morphing #art #madonna
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    drakre52-art.jimdosite.com
    drakre52.bsky.social

  7. "She's got herself a universe" - Madonna, "Ray of Light". #Madonna

  8. Madonna's True Blue album hit #1 on the Billboard Top 200 chart on August 16, 1986.

    #Music, #Madonna, #80s, #80sMusic, #1980s, #1980sMusic

  9. Madonna's "Papa Don't Preach" hit number one on the Billboard Hot 100 on August 16, 1986 and spent two weeks at the top of the chart.

    #Music, #Madonna, #80s, #80sMusic, #1980s, #1980sMusic

  10. William Orbit, pop producer for Madonna, All Saints and more, dies aged 69
    By Ben Beaumont-Thomas

    Musician’s projects included Madonna’s Ray of Light, Blur’s 13 and All Saints’ chart-topping singles Pure Shores and Black Coffee

    theguardian.com/music/2026/aug

    #Popandrock #Music #Culture #Madonna #AllSaints #U2 #TheGuardian #BenBeaumontThomas

  11. What To Watch On YouTube Right Now – Part 147

    Welcome back my readers, YouTube viewers and all others who followed this series of articles focused on YouTube videos worth watching.

    Have you been searching for something fun or interesting to watch on YouTube? Do you feel bored right now and you crave for something to see on the world’s most popular online video destination?

    I recommend you check out the following videos I found.

    #1 Saints Row 2 Revisited – Having played the original Saints Row on my Xbox 360 console in 2006, I wished for a sequel to happen as I enjoyed the game a lot. Saints Row 2 was released in 2008 but it was in 2010 when I played it as it was locally sold to me with a really low price, and I enjoyed the game a lot. As a direct sequel, Saints Row 2 took place in the fictional city of Stilwater (the main setting of the first game) which has been expanded and modified a lot by Volition to not only reflect the passage of time but also offer gamers a bigger environment to explore and enjoy. Among fans of the Saints Row series, it has been argued that Saints Row 2 is the best to play and I myself enjoyed replaying it the most. There is a lot of inspiration behind the game and you can learn all about it by watching the informative video below. Saints Row 2 was made by Volition long before it turned woke and ruined the franchise with Saints Row (2022).

    https://youtu.be/9jB43UhCyuE?si=POESPmYH8vrPqlns

    #2 EOM Reacts To Weird Science – If you have seen the 1985 sci-fi teen comedy film Weird Science, did you notice any connects between it and the 1950s sci-fi comic book series published by EC Comics? Did you recognize Bill Paxton, Anthony Michael Hall and Robert Downey Jr. when they were so young making the movie? By today’s standards, Weird Science is very unique when it comes to teen comedy, science fiction and sexiness in cinema. To find out more about it, watch EOM Reacts’ video below.

    https://youtu.be/O14wBHYu-64?si=ia0sAmVJcmnZAGa-

    #3 The Last Time The Future Felt New – Remember the many technological and creative breakthroughs that happened in the late 1990s? As the world slowly crawled to the year 2000, there were these changes that came with technology and turned out to be futuristic in different ways and in different forms to many people. To understand what I am saying, I encourage you all to watch the video below. Enjoy the discoveries and retrospective.

    https://youtu.be/NX1ufkstpuM?si=t3S3wdvCaQaHOkif

    #4 A Look At Chichibu in Japan – Here is something for you who intend to visit Japan soon. In Saitama Prefecture is the place called Chichibu is emerging as one of the nation’s most astonishing tourist destinations. It has rich natural beauty, retro streets and lots of hidden gems that are attracting visitors right now. To learn more about Chichibu, watch the informative video of Nippon TV below.

    https://youtu.be/z_dmH7wP7ZA?si=h4OjY_QiDaOzMnsM

    #5 Reaction Videos Of Live Free Or Die Hard – What do you get when you have the famous action here John McClane (played by Bruce Willis) who is not versed with technology and has to deal with a cyber terrorist who is messing with the entire United States? You get the 2007 movie Live Free or Die Hard (AKA Die Hard 4.0) which was huge box office success and made the Die Hard film franchise relevant in the 21st century and proved that moviegoers love watching Bruce Willis as John McClane. Considering its reputation, it is not surprising that the movie got featured in many reaction videos on YouTube. For your entertainment, watch the selected reaction videos below.

    https://youtu.be/ywnMc8vsMw8?si=5psWdz-bNOI5YZy9

    https://youtu.be/NH5s-ROB_Kc?si=Xsh360bsvSASCtA-

    https://youtu.be/7FYnw1JLN8c?si=zLm9UyWZbMKWoBmt

    https://youtu.be/38OJl0jgIPs?si=bJxh5wMNRi-kYOnK

    #6 Satoru Iwata Remembered – It has been over a decade since Satoru Iwata died. He is still remembered for rising from working as a video game programmer to reaching the top of Nintendo’s hierarchy by becoming its president and chief executive officer (CEO). Under his leadership, Nintendo achieved strong growth and it stood its ground in the console wars over many years. Considering the frustrating state of modern-day video gaming, Iwata’s wisdom and business savvy are missed. No matter what the trends of gaming and business were, Iwata maintained strong insight about the gaming industry and really stuck to principles. Watch and learn from the video below.

    https://youtu.be/97oTFMml25s?si=aGchpIvq5EIGWFP-

    #7 Double Dragon Revisited – I have been playing video games since I was very young. While me and my friends played Double Dragon on the Nintendo Entertainment System (NES) and on personal computer (PC), I never had the chance to play the game’s original arcade version. By the time I started playing more games in the arcades, Double Dragon was long gone. In the mid-1990s, a Double Dragon live-action movie was released and it only reminded me that Double Dragon grew a lot as a game franchise. That said, now is a good time to examine the very first Double Dragon game, who made it and what led to its creation. Watch the video below.

    https://youtu.be/9xdzfI7U2Mc?si=2Ns7L0-cP5EjETdj

    #8 Ranting For Vengeance Slams New Ghost In The Shell – Anyone among you a long-time fan of the manga and the 1990s anime film of Ghost in the Shell? There is a new TV series of it titled as The Ghost in the Shell released recently and Ranting For Vengeance slammed it in a recent video he posted on YouTube. He also has reasons and explanations supporting his stand against it. Watch his video below now!

    https://youtu.be/Ow1zba_hZEM?si=yWuUC-FIvcYH0tei

    #9 Woke Disease In Video Gaming – Over the past several years, wokeness in video games intensified a lot and ruined gaming a lot. There are woke nuts, social justice warriors (SJWS), feminists, Islamists and LGBTQ activists working as game developers and many of the games they worked on were laced with identity politics and other elements reflecting their beliefs and political agenda. The are also Leftists among video game journalists who work in tandem with woke game developers, and these propagandists distort public perception of video games as we know it. That said, you must guard your minds whenever you read video game news articles, reviews and opinion pieces. Watch and learn from the video below.

    https://youtu.be/X1EOo_nWD50?si=q5T3B4jjmwsQMly6

    #10 Leftists Love Violence – Let’s be very clear here. Today’s Democrats and their allies are so twisted, they have grown heartless to people who are simply do not share their beliefs and values. Today’s Leftists are so Satanic, they celebrated political violence a lot. Watch and learn from the video below.

    https://youtu.be/-SoTEN-JDh0?si=1dghWPTu-3hIC-7s

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  12. Das #WMFinale war eine einzige #Shitshow. 👎

    Langweiliges Spiel, langweiliger Kommentator vom ZDF und völlig unpassende dämliche #HalfTimeShow.

    Oma #Madonna zwischen Grinsekatze #Ronaldinho und Pummelchen #Ronaldo war unfreiwillig komisch.

    Genauso wie das besingen von "Love" in einem Land, dass nur noch für "Hate" steht.

  13. Paris Haute Couture Week 2026: Balenciaga and Jean Paul Gaultier unveil bold new visions

    Day three of the fall/winter 2026-27 haute couture shows in Paris marked two debuts: Pierpaolo Piccioli at Balenciaga…
    #France #FR #Europe #EU #Paris #Balenciaga #CardiB #CristóbalBalenciaga #DuranLantink #jean-paulgaultier #London #Madonna #ManishMalhotra #MetGala #PierpaoloPiccioli #Popmart #RobertWun #Valentino #Viktor&Rolf
    europesays.com/france/48828/

  14. 𝗠𝗮𝗱𝗼𝗻𝗻𝗮 𝗻𝗼𝗲𝗺𝘁 𝗝𝗼𝗵𝗻 𝗙. 𝗞𝗲𝗻𝗻𝗲𝗱𝘆 𝗷𝗿. 𝗵𝗮𝗮𝗿 𝗯𝗲𝘀𝘁𝗲 𝗯𝗲𝗱𝗽𝗮𝗿𝘁𝗻𝗲𝗿

    Madonna heeft goede herinneringen aan haar kortstondige relatie met John F. Kennedy Jr. De 67-jarige zangeres is vooral lovend over het seksleven dat ze met de overleden advocaat had, meldt Page Six.

    rtl.nl/boulevard/artikel/56069

    #Madonna #JohnFKennedy #bedpartner

  15. "Lucky Star" is a song by American singer #Madonna from her 1983 self-titled debut album. Written by Madonna and produced by #ReggieLucas, the track was originally intended for DJ #MarkKamins, a friend of the singer and resident at the New York nightclub #Danceteria. After the success of her first single, "#Everybody" (1982), #SireRecords approved the recording of a full album. Tensions between Madonna.
    youtube.com/watch?v=JNmFMMzcNN0

  16. 𝗠𝗮𝗱𝗼𝗻𝗻𝗮 𝗯𝗿𝗲𝗻𝗴𝘁 𝗸𝗼𝗺𝗲𝗻𝗱𝗲 𝘇𝗼𝗺𝗲𝗿 𝗼𝗽𝘃𝗼𝗹𝗴𝗲𝗿 𝘃𝗮𝗻 𝗽𝗹𝗮𝗮𝘁 𝘂𝗶𝘁 2005 𝘂𝗶𝘁

    Madonna brengt komende zomer nieuwe muziek uit. De Amerikaanse zangeres kondigde woensdag haar nieuwe album Confessions On A Dance Floor - Part II aan, dat op 3 juli verschijnt.

    rtl.nl/boulevard/artikel/55909

    #Madonna #zomer #opvolger

  17. "Lucky Star" is a song by American singer #Madonna from her 1983 self-titled debut album. Written by Madonna and produced by #ReggieLucas, the track was originally intended for DJ #MarkKamins, a friend of the singer and resident at the New York nightclub #Danceteria. After the success of her first single, "#Everybody" (1982), #SireRecords approved the recording of a full album. Tensions between Madonna.
    youtube.com/watch?v=ThHz9wlBeLU