#autoconocimiento — Public Fediverse posts
Live and recent posts from across the Fediverse tagged #autoconocimiento, aggregated by home.social.
-
El viaje hacia tu propio centro
El secreto de los antiguos alquimistas para transformar la mente humana
La palabra VITRIOL es uno de los códigos más importantes de la historia espiritual y psicológica de la humanidad. No se refiere a un líquido peligroso, sino a las iniciales de una frase en latín que invita a las personas a mirar dentro de sí mismas ( Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Occultum Lapidem ). Los antiguos alquimistas escribían este acrónimo para resumir su trabajo más sagrado. La traducción de este mensaje es directa: debes bajar al fondo de tu propia tierra, corregir lo que encuentres dañado y así hallarás la piedra oculta. Para un ojo crítico, este proceso no tiene nada que ver con magia de fantasía o con fabricar oro, sino con la supervivencia mental.
El psicólogo Carl Jung descubrió que los textos de alquimia eran en realidad los primeros manuales de psicología de la historia. El interior de la tierra que menciona el VITRIOL representa el inconsciente, ese rincón oscuro de la mente donde se esconden los miedos, los traumas y los deseos reprimidos. Bajar ahí da miedo porque implica aceptar las debilidades propias. Sin embargo, la clave del éxito está en la palabra rectificar. Esto significa analizar los errores, limpiar las conductas destructivas y aprender de las experiencias dolorosas.
La recompensa de este viaje es la piedra oculta, que en el mundo real se traduce como paz mental, madurez y equilibrio emocional. Quien logra completar este descenso deja de culpar al mundo exterior por sus problemas y toma el control de su vida. El VITRIOL es la prueba histórica de que, mucho antes de que existieran los consultorios de terapia modernos, los seres humanos ya sabían que la única forma de sanar y mejorar el entorno era transformando primero el propio interior.
— Amber Luna, Bruja y Antropóloga
#Psicología #Alquimia #Jung #Autoconocimiento #Historia #Filosofía #Psicología
-
O medo angustia a alma
O medo angustia a alma
Adiando o sucesso de hoje
Desejos no papel são só desejos
Luz fraca no caminho.
Carlos de Campos
Toda as traduções são feitas pela IA
-----
🇺🇸 Inglês
Fear Torments the Soul
Postponing today's success
Desires on paper are only desires
A faint light along the way.
Carlos de Campos
All translations are made by AI.
---
🇪🇸 Espanhol
El miedo angustia el alma
Posponiendo el éxito de hoy
Los deseos en el papel son solo deseos
Una luz tenue en el camino.
Carlos de Campos
Todas las traducciones son realizadas por IA.
---
🇮🇳 Hindi
भय आत्मा को व्याकुल करता है
आज की सफलता को टालते हुए
कागज़ पर लिखी इच्छाएँ बस इच्छाएँ हैं
राह में मंद रोशनी।
Carlos de Campos
सभी अनुवाद AI द्वारा किए गए हैं।
---
🇨🇳 Chinês simplificado
恐惧使灵魂焦虑
推迟今天的成功
纸上的愿望终究只是愿望
路上微弱的光。
Carlos de Campos
所有翻译均由人工智能完成。
---
🇮🇩 Indonésio
Ketakutan Menggelisahkan Jiwa
Menunda keberhasilan hari ini
Keinginan di atas kertas hanyalah keinginan
Cahaya redup di jalan.
Carlos de Campos
Semua terjemahan dibuat oleh AI.
---
🇷🇺 Russo
Страх тревожит душу
Откладывая сегодняшний успех
Желания на бумаге — лишь желания
Слабый свет на пути.
Carlos de Campos
Все переводы выполнены с помощью ИИ.
---Avalie isto:
#alma #amor #angústia #anguish #angustia #ansiedad #ansiedade #anxiety #autoconhecimento #autoconocimiento #असततववदकवत #आतमजञन #आतम #इचछए #कवत #चतन #चतनशलकवत #चत #छटकवत #टलमटल #नयनतमकवत #पएटरकस #परकश #पररण #बरजलयईकवत #बरजलयईसहतय #भय #मरग #मलककवत #वयकलत #सपन #सफलत #समकलनकवत #सहतय #éxito #Brasil #BrazilianLiterature #brazilianPoetry #cahaya #caminho #camino #CarlosDeCampos #contemporaryPoetry #灵魂 #焦虑 #痛苦 #短诗 #desejos #deseos #desires #Dreams #авторскаяпоэзия #бразильскаялитература #бразильскаяпоэзия #душа #желания #короткоестихотворение #литература #мечты #минималистскаяпоэзия #мотивация #поэзия #поэтрикс #прокрастинация #путь #existentialPoetry #道路 #自我认知 #诗 #诗歌 #诗歌三行诗 #fear #homem #jalan #jiwa #kecemasan #kegelisahan #keinginan #kesuksesan #ketakutan #light #literatura #literaturaBrasileña #literaturaBrasileira #literature #luz #medo #MemóriaEPoesia #miedo #mimpi #minimalistPoetry #motivação #motivación #motivasi #motivation #Mulher #Mundo #размышление #рефлексивнаяпоэзия #самопознание #свет #современнаяпоэзия #стихотворение #страх #тоска #тревога #успех #экзистенциальнаяпоэзия #originalPoetry #path #pengenalanDiri #penundaan #poem #poema #poemaCorto #poemaCurto #poesía #poesíaBrasileña #poesíaContemporánea #poesíaExistencial #poesíaMinimalista #poesíaOriginal #poesíaReflexiva #poesia #poesiaAutoral #poesiaBrasileira #PoesiaContemporânea #PoesiaExistencial #PoesiaGeral #PoesiaMinimalista #poesiaReflexiva #Poetrix #Poetry #procrastinação #procrastinación #procrastination #puisi #puisiBrasil #puisiEksistensial #puisiKontemporer #puisiMinimalis #puisiOrisinal #puisiPendek #puisiReflektif #Reflection #reflectivePoetry #refleksi #reflexão #reflexión #sajak #sastra #sastraBrasil #selfKnowledge #shortPoem #sonhos #soul #Success #sucesso #sueños #光 #动力 #原创诗歌 #反思 #哲理诗 #存在主义诗歌 #巴西诗歌 #巴西文学 #当代诗歌 #恐惧 #成功 #拖延 #文学 #极简诗歌 #梦想 #欲望 -
:ajolote_bailando: Hay una diferencia enorme entre quien intenta ser buena persona y quien necesita convencer a todo el mundo de que lo es.
Las personas que tienen conciencia suelen dudar de sí mismas.
Se equivocan, le dan vueltas a las cosas y, a veces, hasta cargan con culpas que no les corresponden.
En cambio, quien va proclamando constantemente lo buena, honesta o ejemplar que es, muchas veces no busca serlo: busca que los demás lo crean.Al final, la bondad no necesita un altavoz.
Se nota mucho más en cómo tratas a la gente cuando nadie mira que en las etiquetas que te cuelgas a ti mismo.✧・゚: ✧・゚: :・゚✧:・゚✧
#reflexión #psicología #conductahumana #emociones #personas #autoconocimiento #pensamientos #vida #amorpropio #actitudes
-
Objeto, sujeto, zombi
A veces, la versión de mí que sobrevivía en lugar de vivir regresa como un muerto viviente en una mala película de zombies. Regresa y toma el control, como si no hubiera conseguido ya lo que me propuse cuando cambié experiencia por supervivencia. O, peor, como si no hubiera entendido la lección más importante de todo aquello. La única que realmente valió la pena.
Pero sí que lo entendí. Perfectamente. Es solo que tengo mala memoria y soy de olvido fácil. Sobre todo, en los días que tengo el ánimo bajo, como hoy. Y estaba a punto de escribir que, además, todo es culpa de la sociedad, que nos bombardea con ideas más o menos absurdas y nos genera falsas necesidades, ajenas a cualquier deseo o ambición personal. Pero la excusa es demasiado fácil. Demasiado simple.
La culpa —ese concepto tan católico—, si la hay, es toda nuestra. Toda mía, en este caso. Y no es por darme importancia, sino por reconocer una verdad que no por ser omitida dolerá menos: es más fácil y cómodo dejarse llevar que pensar por uno mismo. Más simple que tener ideas propias. Mucho más sencillo que luchar por ellas, nadar contra corriente, pero no como un salmón cualquiera, siguiendo instintos e impulsos físicos ni siquiera comprendidos. Para nada. Sino como el superhombre nietzscheano —supermujer, si se me permite— que se sobrepone y supera a cualquier corriente de su tiempo y pensamiento imperante para construir las propias.
Muy decimonónico todo —o de principios del veinte…—, pero qué queréis, soy una romántica. Nada me gusta más que una tormenta, un espíritu atormentado, un buen mito o una leyenda. Quizás un filósofo misógino. O un poeta sifilítico, pero inspirado. Tal vez, cuando era joven, también la absenta.
Y es que, si me paro a pensarlo, soy una maldita encarnación, un siglo tardía, eso sí, de una heroína romántica. Quizás tuve que nacer cien años tarde porque, por aquel entonces, como mujer, era difícil ser nada más que objeto y servidora gusta de defender su función como sujeto, aunque la función que me toque ejecutar sea la de verbos tristes como enfermar, sufrir o perder. Ahora, que si lo pienso bien, es eso lo que me convierte en romántica, en realidad.
Vaya tela, encajar tan bien en un movimiento y vivir con un siglo de retraso. Aunque, si me detengo a observarlo, también es eso muy, muy romántico. Es como el mito del fantasma pero elevado a la enésima potencia. No es que sea un espíritu del ayer que ha permanecido, por apego o por lo que sea, vinculado a un plano que no es el suyo. Es peor todavía. Es un alma de una época que ya no existe condenada a vivir en una época que no le corresponde, sin castillos ni dandis decadentes, sin la inocencia previa a las grandes guerras, ni la fe en el progreso, ni la nostalgia, siquiera, de un pasado dorado.
Quizás, visto desde ese ángulo, no sea tan romántica como me creo, sino neorromántica —aunque estoy segura, sin necesidad de buscarlo, de que, como todo en nuestro tiempo, ya se habrá banalizado este término para referirse a cualquier cosa concretísima, como, yo qué sé, un tipo de ropa o un estilo de música—.
En mi mundo, a partir de hoy, neorromántico es sufrir una enfermedad crónica, a poder ser autoinmune, pero no necesariamente, en lugar de sífilis y tuberculosis, tan propias ellas del romanticismo original.
También lo es creer que los mundos imaginarios tal vez no lo son tanto, que un buen mito o leyenda puede explicar tanto o más que la mejor de las teorías científicas y, al mismo tiempo, que la ciencia, tarde o temprano, explicará muchas de las cosas que ahora niega.
Una neorromántica no tiene problema en creer tanto en fantasmas como en la conciencia de las máquinas. Y, quizás, ya no beba absenta, pero, oigan, que el matcha es antioxidante, con toda una tradición que lo sostiene y mitología propia, y, en fin, también es verde.
Y, puestos a ello, con tal de exorcizar días malos, como este, una neorromántica se viste acorde al estilo que representa, que un vestido largo hasta los pies y vaporoso es tan propio de Ibiza en verano como del siglo XIX —vale, quizás, el mío para viajar en el tiempo es un poco demasiado escotado, pero por algo hemos añadido el prefijo neo al término que nos define—.
Dicho sea de paso, una buena neorromántica gusta de escribir y es una experta diarista. Quizás por aquello de la obsesión por el yo de los románticos, que ha perdurado hasta nuestros días a través de las décadas.
Pero, de todo, lo mejor de ser una neorromántica es que tener días tontos, días malos —días de mierda— forma parte, por completo, de su propia esencia. Seamos realistas, no hay romántico o romántica que valga, con o sin prefijo rejuvenecedor, que no esté atormentado por el mero hecho de su existencia, a la par que maravillado por la misma.
Y eso, queridos, desmitifica al zombi del pasado que, sin éxito, se empeña en tomar el mando. Hasta cuando es un muerto viviente el que gobierna mi mente, mi esencia sigue siendo la misma, porque, decidme, qué hay más romántico que luchar con tu propia psique por el control del barco.
#autoconocimiento #autoironía #Blog #Diario #duelo #enfermedadCrónica #escritura #escrituraCreativa #experiencias #humor #identidad #ironía #liminalidad #neorromántica #Resiliencia #romanticismo #saludMental #superhombreNietzscheano -
#presentación
Hola Soy Adriana. Estoy en proceso e descubrir cada vez mas espacios de libertad interiores y exteriores. Me interesa temas vinculados al trabajo personal, soy #terapeuta y realizo #viajes guiados de #autoconocimiento y recuperación de la #vitalidad.
#Alegria de ser parte y de sembrar #semillas de nuevas formas.
gracias -
Tú eres la felicidad que buscas
https://auraastral.es/libros/tu-eres-la-felicidad-que-buscas-1/
#TuEresLaFelicidadQueBuscas #RupertSpira #NoDualidad
#AdvaitaVedanta #Consciencia #Presencia #SerEsencial
#DespertarEspiritual #PazInterior #FelicidadReal #Mindfulness #Autoconocimiento #SaludMental #Plenitud
#Introspección -
Amar también es aprender a negociar.
#shorts #ultimahora #youtube #Instagram #viral #tiktok #twitter #facebook #españa #reels #amorconsciente #relaciones #crecimientopersonal #inteligenciaemocional #pareja #autoconocimiento #motivacion #PabloCoelho #MarioAlonsoPuig #JorgeBucay #WalterRiso #EnricCorbera
-
En un mundo que habla sin cesar de autoestima, de tranquilidad, de momentos de desconexión…
hay quienes encontramos consuelo en la soledad desde siempre.No hablo de la soledad que uno elige ni de la que la vida impone.
Hablo de esos pocos que necesitamos silencio, espacio para pensar, para sentir, para escuchar incluso nuestra propia respiración.No es moda ni evasión.
Es un regreso a lo propio.Un café en calma, un vino al atardecer, una comida sin prisa, un viaje sin mapas…
Y aún así, aparecen esas miradas que no entiendes: curiosas, juzgando, tristes, como si necesitaran una justificación por simplemente estar solos y disfrutarlo.
Sí, existen los distintos.
Los que valoramos nuestros ratos de calma.
Los que aprendemos a escucharnos y a ser nuestro propio refugio.Mientras tanto, el mundo sigue girando.
Los relojes siguen marcando la hora.
Nada se detiene.Si te apetece, hazlo.
Siéntate, respira, escucha.
Al final, tú eres tu mejor compañía.
—❖—#soledad #refugio #autoconocimiento #calma #momentospropios #escucharte #silencio #viajesinteriores #plenitud #tiempoparati
-
En un mundo que habla sin cesar de autoestima, de tranquilidad, de momentos de desconexión…
hay quienes encontramos consuelo en la soledad desde siempre.No hablo de la soledad que uno elige ni de la que la vida impone.
Hablo de esos pocos que necesitamos silencio, espacio para pensar, para sentir, para escuchar incluso nuestra propia respiración.No es moda ni evasión.
Es un regreso a lo propio.Un café en calma, un vino al atardecer, una comida sin prisa, un viaje sin mapas…
Y aún así, aparecen esas miradas que no entiendes: curiosas, juzgando, tristes, como si necesitaran una justificación por simplemente estar solos y disfrutarlo.
Sí, existen los distintos.
Los que valoramos nuestros ratos de calma.
Los que aprendemos a escucharnos y a ser nuestro propio refugio.Mientras tanto, el mundo sigue girando.
Los relojes siguen marcando la hora.
Nada se detiene.Si te apetece, hazlo.
Siéntate, respira, escucha.
Al final, tú eres tu mejor compañía.
—❖—#soledad #refugio #autoconocimiento #calma #momentospropios #escucharte #silencio #viajesinteriores #plenitud #tiempoparati
-
Angustia
⏱️ Tiempo estimado de lectura: 12 minutos y 50 segundos.
Es uno de los sentimientos, de las emociones más crueles que el ser humano pueda llegar a sentir. Porque la angustia, se nutre del resto de las emociones negativas para crecer. Y a veces, se hace tan grande, que se vuelve incontrolable. Es como hacer un licuado. Sí, no va a ser la última vez que use esta metáfora, porque la vida en sí, es la mezcla de muchas cosas, que se ponen en un aparato que las tritura, y de todo eso, hace una sola cosa. En este caso, el producto final, está hecho de muchos otros sentimientos. Odio, amor, miedo, desconfianza, decepción, bronca, rencor, tristeza, entre tantos otros. De algunos, dependiendo del caso, puede tener un poco más, y de otros, un poco menos. Es más, no siempre son los mismos. Puede que haya alguno o algunos, que no estén.
No es solo esto lo que hace a la angustia tan cruel. Hay mucho más. Porque la angustia, a diferencia del resto de los sentimientos, nunca se apaga del todo. El rencor puede irse. El odio, ir disipándose. El amor, caer en el olvido. Pero ella, sigue ahí. Sigue ahí, porque aunque todo se vaya yendo de a poco, la razón principal por la que nos angustiamos, está tan arraigada en nuestra mente, como el primer día. Y puede durar días, semanas, meses, años. Si no sabemos manejarla, contrarrestarla, y en definitiva, superarla y dejarla atrás, nos destruye. Porque ese es su cometido. Ir destruyéndonos de a poco, hasta que de nosotros, solo quede la nada misma.
Mi Angustia
Son las 3 de la mañana, o tal vez un poco más, no lo sé, no estoy segura. No me quiero levantar a fijarme la hora, no tengo ganas. Intenté de todo. Dejar de pensar, practicar reiki, meditación, escuchar música, leer un libro, todo. Y nada funciona. De niña aprendí a llorar en silencio. Cuando no podía contarle a nadie que quería ser una niña, una mujer, lloraba. Y lloraba despacio, muy despacio, sin ruido. Para que nadie me escuche. Pero las lágrimas caían sobre mi almohada. Siempre caen, siempre quedan. Pero el llanto, no se oye, nunca se oye. Es como la metáfora del árbol y el bosque. Si el llanto no se escucha, no existe, no está, no importa, no vale, no sirve de nada. Aún así, si se escucha, muchas veces, tampoco sirve. Pero el llanto es una calma para el cuerpo, para el alma, para la mente, y para el espíritu. O eso creo yo. Una vez lloramos, podemos descargar todo eso que llevamos dentro. Ya sea alegría, felicidad, o… tristeza, angustia, como en este caso. Las lágrimas se lavan con el agua, se van. Pero el llanto, también queda dentro nuestro. Y ese llanto que queda dentro, también es difícil de superar.
Las horas continúan pasando. La noche no se detiene, se hace día de nuevo. Y la marcha inexorable del tiempo, me recuerda que no dormí nada, y que tengo que levantarme. Que tengo que empezar de nuevo, sin siquiera haber terminado. Que tengo que seguir, sin siquiera haber descansado. Que a pesar de que yo no puedo hacerlo, el mundo, la vida, la gente, las cosas, todo tiene que continuar. Y me cuesta mucho darme cuenta de que tengo que hacer lo mismo.
Soy un software. Yo misma me programo para seguir órdenes, ritmos, actividades, para hacer cosas. Para no detenerme. Y claro, yo sé de eso, de programar, de hacer que las aplicaciones hagan lo que necesito que hagan. Para eso me programé. Para hacer lo que necesito hacer, ni nada más ni nada menos. Para seguir una lógica. Un conjunto de instrucciones predeterminadas, que logran que las cosas, salgan relativamente bien. Y funciona. Para todo lo demás, funciona. Pero para mi mente, no.
Me duele la cabeza, la panza; Todos los días. Voy al médico. El diagnóstico, al fin, al momento de publicar esta entrada, ya lo sé. Celiaquía. Pero es el estrés, el que hace que se agrave la enfermedad. Quedarme despierta, no sirve, porque al día siguiente tengo sueño. Empiezo a tomar té de tilo, y ahora sí, puedo dormir. Pero dormir, tampoco sirve. Porque cuando duermo, duermo mal, tengo pesadillas. Y me despierto más asustada y cansada que antes. A veces me despierto a la madrugada y lloro, no puedo evitarlo. No puedo evitar pensar, recordar, intentar entender el por qué de todo. Los recuerdos, la tortura constante de lo que me acontece, es como un puñal que vuelve a clavarse una y otra y otra vez, en mi mente, en mi alma, un alma, que al menos por ahora, está rota. Y que necesita sanar.
Intento hablar, y no puedo. No me sale explicar cosas que ni yo misma puedo entender. Me ha pasado muchas veces. Esta, es una más de ellas. Intento escribir. Estas líneas y las anteriores, van formando una secuencia que me ayuda a sacar afuera lo que llevo dentro, aunque nadie entienda realmente de qué se trata. Y como dije, no puedo hablar. Solo llorar, escribir, intentar soñar, intentar dormir bien, intentar no despertarme a la madrugada, intentar buscar soluciones. Explorar todas las variables posibles en esta aplicación de la vida. Una aplicación que, aunque creas que podés planificarla, programarla de alguna forma, al parecer, no es solo una cuestión de voluntad. Es mucho más que eso. Y es muy difícil darte cuenta de que, aunque creas tener el control de todo, hay muchísimas cosas que se te van a escapar. Porque no todo depende de vos, de mí, ,de cualquier otra persona. Depende de muchas más cosas, de muchísimos factores externos.
Intento llevar un diario. Con fechas, situaciones, ideas, cosas que se me ocurren, etc. Me sirve. Me ayuda a tratar de, si bien ya sé que tengo el control de muy pocas cosas, por lo menos intentar tenerlo sobre mí misma. Es bueno, es sanador, es desestresante, de alguna forma. Pero a la noche, siempre a la noche, me encuentro sola. Con mi mente, mis fantasmas. Una mezcla horrible de sucesos reales, con otros que jamás ocurrieron, con otros que podrían ocurrir, y otros que jamás tal vez ocurrirán. ¿O sí? No lo sé, ya no lo sé. Ya no estoy segura de nada.
Me siento una estúpida. Por confiar tanto en las personas, toda mi vida. Por creer que el mundo está lleno de buenas personas. Por pensar que, por ser discapacitada no iban a querer lastimarme. Que error, que grave error. Durante toda mi vida confié demasiado. Y no debería haberlo hecho.
—No te digas estúpida. Porque si te lo repetís mucho, te lo vas a creer. No fuiste estúpida, fuiste ingenua. Confiaste en las personas equivocadas. Y por eso te pasó lo que sea que te haya pasado. Pero podés salir de eso, aprender. Es lo que tenés que hacer, para que no vuelva a pasarte. Y vengarte. Sí, pagarles con la misma moneda, a aquellos que te hicieron daño. O si podés, mucho peor. Dejarlos tan destruidos hasta que no quede ni un despojo de esas personas. —Me dijo una persona a la que solo pude contarle que traicionaron mi confianza, esta vez, por última vez. ¿Quiero? ¿Puedo? ¿Debo? Siguen siendo las preguntas esenciales que tengo que hacerme.
Continúo preguntándome: ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo? Realmente, no creo merecerlo. No creo ser tan mala persona como para tener que sufrir tanto. Sinceramente, no lo entiendo, no puedo terminar de entenderlo. A veces creo que nunca lo voy a entender.
—Lo que pasa es que vos pensás que todo el mundo es bueno. Y lamentablemente, está muy lleno de gente de mierda. Gente egoísta que no mira más allá de su propio ombligo. Y es horrible. Pero es así. Y tenés que aprender a no confiar. Lamentablemente también, a las personas más buenas, les pasan las peores cosas. Es así, es el karma de la vida, —me dijo una persona cercana a mí.
Lo intento cuando me ducho. Me quedo bajo el agua durante largos ratos, esperando que todo lo malo se vaya. Intento rituales de sanación espiritual, meditación, técnicas de respiración y relajación. Lo intento todo. Y todo sirve, me ayuda a ir saliendo de a poco. Pero a veces, no puedo. Me inventé un mantra. Empiezo a contar, cada vez que subo y que bajo, que me levanto y vuelvo a caer: 0, 1, 2, 3. 0, 1, 2, 3. Ni un número más. ninguno. Solo hasta ahí. Y vuelvo a repetir: 0, 1, 2, 3. 0, 1, 2, 3. A continuación, una pregunta inocente, pequeña, infantil, perturba mi mente. Y la respuesta, no me gusta para nada.
—¿Qué poder te gustaría tener?
—Volar, —respondo inmediatamente.
—No, pero dejame terminar la frase. ¿El fuego, o el hielo?
—El fuego, como los dragones.
—Y pero te gusta Frozen. ¿No te gustaría tener el poder del hielo?
—Sí, me gusta Frozen, pero no quiere decir que me guste su poder. Me gusta el fuego, y volar. Porque me gustan los dragones. Y los dragones, vuelan y escupen fuego.
Sí, me gustaría ser una dragona. Grande, majestuosa, poderosa. Mirar a la luna llena un día y convertirme en una. Así nadie jamás se burlaría de mí. Nadie más me traicionaría, nadie más se reiría en mi cara, nunca más. Volar y escupir fuego a todo aquel que se atreva a intentar tomarme por estúpida. A todo aquel que se atreva a intentar tomarme el pelo, a jugar conmigo. Esa sería mi venganza perfecta. Ese sería mi daño, mi poder. La mayor expresión de mi ira. Pero eso no existe más que en mi imaginación. Y ahí se queda, ahí termina. Ahí encuentra su punto final. ¿Entonces, qué hago? ¿Qué puedo, quiero, o debo hacer? No tengo respuestas para eso.
No me importa qué digan de mí, no me importa lo que piensen. No me importa que crean que me estoy victimizando. No importa si piensan que estoy exagerando. Ya no me importa. Solo me importa lo que pienso, lo que siento en estos momentos. Estoy enojada conmigo, con el mundo, con la vida. Estoy… Sí, angustiada. Muy angustiada. Quiero llorar, gritar, hacer estallar todo en este preciso instante. Siempre traté de brindarme a los demás, sin intentar recibir nada a cambio. Pero hubo quienes se aprovecharon de mi bondad, de mi ingenuidad, y por último, de mi confianza. Por eso, ya nada ni nadie me importa. Solo, la gente que sé que realmente me quiere, y a la que sé que realmente le importo.
Salgo. Me junto con amigas. 0, 1, 2, 3 veces. Las veces que lo necesite. Salgo a pasear, visito a familiares. Voy a la plaza. Camino, camino mucho. Voy hacia ninguna parte, a la nada misma. Mi cuerpo sabe hacia donde tiene que ir, qué tiene que hacer. Pero mi mente, al menos por un rato, lo olvida. Solo salgo, y camino. Las voces, los ruidos de los autos, colectivos, motos, camiones, bicicletas, todo me distrae, me lleva hacia otro lado. Los perros, los chicos, todo me transporta. Continúo caminando. El sol en mi cara, alumbrándome como diciéndome: «hola, estoy acá. No estás sola. Siempre voy a estar para acompañarte, a menos que sea de noche, o esté nublado. Si es de noche, vas a tener a tu luna, a tu querida y tan adorada luna». Me saca una leve sonrisa. El viento me empuja hacia atrás, como queriéndose llevar la parte baja de mi vestido, mi cartera, y a mí misma. Pero por un tiempo, logra llevarse todo lo malo, lo negativo. Sé que, como en los casos anteriores, solo van a ser momentos de pequeña paz, antes de que mi mente, caiga en sus propias guerras. Pero eso, al menos por ahora, me sirve, me alcanza. Funciona. Quisiera quedarme así, en calma, en paz. Ya no tener que pensar en nada más que solo el ruido, y mi mente en blanco, o diciéndome: «vos podés, dale que vos podés. Pudiste con mucho. Esto no tiene que ser la excepción. Tenés que salir adelante, tenés que seguir. Porque sos fuerte, sos valiente. Solo tenés que dejar todo eso atrás, y seguir adelante». Sí, dale, cuando vos quieras che. Posta que es re fácil genia. Sos re grosa conciencia, e. Calladita te ves más bonita. ¿Nunca te dijeron eso? Bueno, vos fijate que es así loca. No puedo. Lo intento, y muchas veces siento que no puedo. Intento que mi mente quede en blanco de nuevo. Continúo caminando. Despacio, muy despacio. Sé que quienes me vieran, no me reconocerían, no sabrían que soy yo.
Estoy a punto de cruzar una calle. Faltan unos metros para llegar a la esquina. Un señor grande se me acerca y me pregunta:
—¿Disculpame, vas a cruzar nena?
—Sí, —le respondo.
Llego a la esquina. él se acerca despacio. Lo tomo del hombro. Esperamos que los autos pasen para poder cruzar…
—Hace rato que no te veía, que no nos encontrábamos. —Me dice. Ahí, le reconozco la voz.
—¿Como andás? Estás muy linda. Me alegro muchísimo que estés así. Que puedas ser feliz. Me alegro mucho, enserio. De todo corazón. —Me dice. Y sé que no lo dice con malicia, ni con ningún otro tipo de mala intención.
Recuerdo nuestras charlas, sus luchas, la marcha a la que fuimos. Las historias compartidas, y lo que no me animé a contarle. Lo que ahora él, se dio cuenta. El cambio que vio en mí. Fue hace ya un largo tiempo cuando nos conocimos, y cuando nos vimos por última vez… Vamos cruzando la calle despacio, muy despacio, a su ritmo. Los autos y colectivos esperan pacientes a que terminemos de pasar.
—Muchísimas gracias. —Le respondo—. Realmente me hace muy bien todo lo que me está diciendo. Mis luchas se están poniendo complicadas, pero ya tengo mi DNI, y ese sé que es un enorme logro.
—De nada chiquita, no tenés nada que agradecer. Las luchas son complicadas, pero siempre hay una luz al final del túnel. Te lo dice un sobreviviente, vos sabés… Bueno, te dejo. ¿De acá ya podés seguir solita?
—Sí, —le respondo—. ¡Muchas gracias de nuevo!
Tal vez sí, tal vez es así. Tal vez, solo tenemos que dejar pasar el tiempo, y esperar a que las cosas se vayan acomodando, para que de una vez por todas, empecemos a sanar. A dejar todo lo malo atrás. Pero, no podemos hacerlo solos, él, tampoco pudo. Y ahí, es donde también están las personas que quieren vernos bien, a las que les importamos. Y además, las personitas más importantes de este mundo para mí. Esas personitas especiales sin las que, todas las luchas, metas y objetivos, no tendrían el mismo significado, no serían iguales. Tal vez, como dice mi hermano, encontramos esas respuestas, caminando por la calle. tal vez, en realidad, solo encontramos, más preguntas. Tal vez, aunque vayamos y vengamos, siempre terminamos en el mismo lugar…
Matías Barberis: «El mismo lugar».
#AlmasRotas #angustia #autoconocimiento #crisisEmocional #emociones #escrituraTerapéutica #experienciaTrans #IdentidadDeGénero #insomnio #introspección #reflexiónPersonal #resilienciaEmocional #SaludMental #soledad #tristeza