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Cine «Señor, dame paciencia»
Título original: Señor, dame paciencia
Calificación edad: PG+13 (No recomendado para menores de 13 años)
Director: Álvaro Díaz Lorenzo
Actores principales: Jordi Sánchez
País: España
Género: Comedia
Año: 2017
Calificación calidad: 5 (Aceptable, basado en la calificación de 4/10 en Decine21[1])
Argumento y comentario:
«Señor, dame paciencia» es una comedia española que narra la historia de Gregorio, un banquero conservador y gruñón cuya vida da un giro inesperado tras el fallecimiento de su esposa[1]. Obligado a cumplir la última voluntad de su mujer, Gregorio debe pasar un fin de semana con sus hijos y sus respectivas parejas para esparcir las cenizas en el Guadalquivir[1].
El viaje se convierte en una prueba de tolerancia para Gregorio, quien debe enfrentarse a las diferentes personalidades y estilos de vida de sus hijos: Sandra, casada con un catalán culé; Alicia, que sale con un hippie antisistema; y Carlos, que se presenta con su novio vasco de origen senegalés[1]. Esta situación multicultural pondrá a prueba los prejuicios y la capacidad de aceptación de Gregorio, llevándolo a un viaje de autodescubrimiento y crecimiento personal.
La película aborda temas como la diversidad cultural, la aceptación familiar y los choques generacionales con un tono humorístico. Aunque la premisa es interesante y tiene potencial para la comedia y la reflexión social, la calificación sugiere que la ejecución puede ser mejorable.
Citas:
[1] https://decine21.com/peliculas/senor-dame-paciencia-34654
[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Se%C3%B1or,dame_paciencia(serie_de_televisi%C3%B3n)
[3] https://www.loslunesseriefilos.com/2024/12/asi-es-senor-dime-paciencia-estreno-trailer-antena3.html
[4] https://festivaldemalaga.com/Content/source/img/superdestacados/20200401110850_159_super_destacado_descarga.pdf
[5] https://www.filmaffinity.com/es/film928908.html
[6] https://www.filmaffinity.com/es/film617686.html
[7] https://www.sensacine.com/series/serie-27433/
[8] https://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-248245/
[9] https://www.tecuentolapelicula.com/peliculassz/senordamepaciencia.htmlFuente: Respuesta de Perplexity: pplx.ai/share
https://www.youtube.com/watch?v=cQ-hh6StFUk
#AlvaroDiazLorenzo #cineEspañol #comedia #dailyprompt #JordiSanchez
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Cine «Señor, dame paciencia»
Título original: Señor, dame paciencia
Calificación edad: PG+13 (No recomendado para menores de 13 años)
Director: Álvaro Díaz Lorenzo
Actores principales: Jordi Sánchez
País: España
Género: Comedia
Año: 2017
Calificación calidad: 5 (Aceptable, basado en la calificación de 4/10 en Decine21[1])
Argumento y comentario:
«Señor, dame paciencia» es una comedia española que narra la historia de Gregorio, un banquero conservador y gruñón cuya vida da un giro inesperado tras el fallecimiento de su esposa[1]. Obligado a cumplir la última voluntad de su mujer, Gregorio debe pasar un fin de semana con sus hijos y sus respectivas parejas para esparcir las cenizas en el Guadalquivir[1].
El viaje se convierte en una prueba de tolerancia para Gregorio, quien debe enfrentarse a las diferentes personalidades y estilos de vida de sus hijos: Sandra, casada con un catalán culé; Alicia, que sale con un hippie antisistema; y Carlos, que se presenta con su novio vasco de origen senegalés[1]. Esta situación multicultural pondrá a prueba los prejuicios y la capacidad de aceptación de Gregorio, llevándolo a un viaje de autodescubrimiento y crecimiento personal.
La película aborda temas como la diversidad cultural, la aceptación familiar y los choques generacionales con un tono humorístico. Aunque la premisa es interesante y tiene potencial para la comedia y la reflexión social, la calificación sugiere que la ejecución puede ser mejorable.
Citas:
[1] https://decine21.com/peliculas/senor-dame-paciencia-34654
[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Se%C3%B1or,dame_paciencia(serie_de_televisi%C3%B3n)
[3] https://www.loslunesseriefilos.com/2024/12/asi-es-senor-dime-paciencia-estreno-trailer-antena3.html
[4] https://festivaldemalaga.com/Content/source/img/superdestacados/20200401110850_159_super_destacado_descarga.pdf
[5] https://www.filmaffinity.com/es/film928908.html
[6] https://www.filmaffinity.com/es/film617686.html
[7] https://www.sensacine.com/series/serie-27433/
[8] https://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-248245/
[9] https://www.tecuentolapelicula.com/peliculassz/senordamepaciencia.htmlFuente: Respuesta de Perplexity: pplx.ai/share
https://www.youtube.com/watch?v=cQ-hh6StFUk
#AlvaroDiazLorenzo #cineEspañol #comedia #dailyprompt #JordiSanchez
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Cine «Señor, dame paciencia»
Título original: Señor, dame paciencia
Calificación edad: PG+13 (No recomendado para menores de 13 años)
Director: Álvaro Díaz Lorenzo
Actores principales: Jordi Sánchez
País: España
Género: Comedia
Año: 2017
Calificación calidad: 5 (Aceptable, basado en la calificación de 4/10 en Decine21[1])
Argumento y comentario:
«Señor, dame paciencia» es una comedia española que narra la historia de Gregorio, un banquero conservador y gruñón cuya vida da un giro inesperado tras el fallecimiento de su esposa[1]. Obligado a cumplir la última voluntad de su mujer, Gregorio debe pasar un fin de semana con sus hijos y sus respectivas parejas para esparcir las cenizas en el Guadalquivir[1].
El viaje se convierte en una prueba de tolerancia para Gregorio, quien debe enfrentarse a las diferentes personalidades y estilos de vida de sus hijos: Sandra, casada con un catalán culé; Alicia, que sale con un hippie antisistema; y Carlos, que se presenta con su novio vasco de origen senegalés[1]. Esta situación multicultural pondrá a prueba los prejuicios y la capacidad de aceptación de Gregorio, llevándolo a un viaje de autodescubrimiento y crecimiento personal.
La película aborda temas como la diversidad cultural, la aceptación familiar y los choques generacionales con un tono humorístico. Aunque la premisa es interesante y tiene potencial para la comedia y la reflexión social, la calificación sugiere que la ejecución puede ser mejorable.
Citas:
[1] https://decine21.com/peliculas/senor-dame-paciencia-34654
[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Se%C3%B1or,dame_paciencia(serie_de_televisi%C3%B3n)
[3] https://www.loslunesseriefilos.com/2024/12/asi-es-senor-dime-paciencia-estreno-trailer-antena3.html
[4] https://festivaldemalaga.com/Content/source/img/superdestacados/20200401110850_159_super_destacado_descarga.pdf
[5] https://www.filmaffinity.com/es/film928908.html
[6] https://www.filmaffinity.com/es/film617686.html
[7] https://www.sensacine.com/series/serie-27433/
[8] https://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-248245/
[9] https://www.tecuentolapelicula.com/peliculassz/senordamepaciencia.htmlFuente: Respuesta de Perplexity: pplx.ai/share
https://www.youtube.com/watch?v=cQ-hh6StFUk
#AlvaroDiazLorenzo #cineEspañol #comedia #dailyprompt #JordiSanchez
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New selling point for wind farms : reduce erosion (once we get better models telling us where to put them) by reducing wind and storm surge. Read: keep your oceanfront property safe on someone else's dime, you east coast old money families.
"North Sea wind farms may be reshaping sediment flows by 1.5 million tons a year" https://phys.org/news/2026-03-north-sea-farms-reshaping-sediment.html #WindFarms
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#HarlanCrow Provided #ClarenceThomas at Least 3 Previously Undisclosed Private Jet Trips, #Senate Probe Finds
The #SCOTUS justice flew to Montana & other destinations on the #billionaire #GOP #megadonor’s dime. Crow’s lawyer revealed these flights to the Senate #Judiciary Committee, whose ongoing investigation was sparked by #ProPublica’s reporting.
#law #ethics #ActivistCourt
https://www.propublica.org/article/clarence-thomas-harlan-crow-private-jet-flights-senate-investigation-scotus -
So yes, keep enough cash on hand to survive 2-3 weeks (if possible), but don't worry about yoinking out every last dime.
If you're with a credit union, like I am, check that you're with an NCUA-insured #CreditUnion to know that you have similar protections on your money.
Note that there are no such provisions for money market accounts. Those are unsecured account types.
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The Register: OpenAI’s ChatGPT is so popular that almost no one will pay for it. “OpenAI is losing about three times more money than it’s earning, and 95 percent of those using ChatGPT, which generates roughly 70 percent of the company’s recurring revenue, aren’t paying a dime to help stem the losses.”
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Un logiciel pour mesurer plus finement la copie privée ? Le niet des ayants droit de la culture
👉 La Fédération Française des Télécoms veut moderniser le calcul de cette dîme culturelle en s’appuyant sur les technologies. Au sein de la Commission Copie Privée, l’initiative n’est pas du goût des ayants droit.
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Un logiciel pour mesurer plus finement la copie privée ? Le niet des ayants droit de la culture
👉 La Fédération Française des Télécoms veut moderniser le calcul de cette dîme culturelle en s’appuyant sur les technologies. Au sein de la Commission Copie Privée, l’initiative n’est pas du goût des ayants droit.
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@iuculano Absolutely! Been saying this for years. Call your Congress critters. Also I f you walk into a McDonald’s or Burger King or any business and Fox News is on the TV asked to speak to the manager… tell them the reason you’re leaving without spending a dime is because they have Fox on their TV. #UnFoxOurLives #UnFoxMyCableBox #UnFoxOurMilitaryBases #BoycottFoxAdvertisers
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Q&A: Riccardo Vittoria, Founder And CEO Of Acai Travel
Riccardo Vittoria is a pioneer of artificial intelligence in travel. Fresh off a minority investment from Amadeus Ventures in his firm, Acai Travel, he spoke with Jay Campbell about how AI is reshaping travel operations.
https://www.thecompanydime.com/acai-travel-riccardo-vittoria
#businesstraveltech #corporatetravel #businesstravel #travelmanagement #travelmanagementcompany #artificialintelligence
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Gavin
La moquette rossa, il soffitto poco più alto di due metri e il profilo dorato che segnava il passaggio da soffitto alla parete rendevano estranea la stanza circolare che avevo di fronte a me, quasi non fossi più nella stessa casa. La parete, in realtà, era stata scavata, creando delle nicchie in cui erano incastrati degli scaffali colmi di libri.
Nel centro della stanza, c’era un’armatura argentea che luccicava sotto la forte luce che due faretti le puntavano addosso. Era molto più grande di me e di sicuro era appartenuta a mio zio che era sempre stato un uomo alto e ben piazzato prima della malattia. Sulle placche pettorali era stata attaccata una busta marrone; sembrava molto antica e aveva uno strano simbolo che rassomigliava a due draghi che si mordevano la coda a vicenda. Aprii la busta e trovai un nuovo messaggio scritto a mano da mio zio:Ben fatto, Jason!
Sapevo che saresti riuscito a capire tutti gli indizi e a trovare questo posto. Perdona la riservatezza, ma dovevo essere sicuro che fossi tu ad aprire la porta e non quel pigrone di mio figlio. Sapevo quanto questa porta fosse al centro dei tuoi pensieri fin da quando eri piccolo e che avresti fatto di tutto pur di riuscire ad aprirla.Tuttavia, se stai leggendo questo, io ora sono morto.
Quello che hai davanti è una parte della mia vita che è stata nascosta a chiunque, anche a tua zia. Non potevo rischiare che qualcuno scoprisse questo luogo. Purtroppo non abbiamo la stessa taglia, ma confido che il buon Gavin saprà forgiarti un’armatura adeguata. Premi il libro nero nella libreria centrale. Ti troverai davanti delle scale. Scendile senza esitazione e sbrigati.
Lanchestry è in pericolo!Sir Martin Clannes
Avrei pensato che tutto questo fosse uno strano scherzo di mio zio: inventarsi un bizzarro nome e uno strano mondo per prendersi gioco di me. Qualcosa però, forse il simbolo sulla busta o la sottolineatura dell’ultima frase, mi fecero intuire che questa volta non era la solita invenzione di mio zio; qualcosa di vero c’era. Farsi fare un’armatura – che sembrava del tutto autentica – era una spesa decisamente fuori luogo per un semplice gioco.
Cercai con gli occhi il libro di cui parlava mio zio nella lettera e lo premetti. La libreria davanti a me scricchiolò, cominciò a muoversi verso il muro e una folata d’aria umida mi investì in pieno. Lo scaffale si era aperto completamente e davanti avevo solo un’oscurità ignota. Andai in macchina per prendere una mini torcia e tornai nella sala dell’armatura. Accesi la torcia e la puntai verso l’apertura dietro la libreria: vidi una parete di mattoni color rosso scuro che sembrava scendere verso sinistra.
Scesi con cautela: mi fidavo di mio zio e sapevo che non mi avrebbe mai messo volutamente in pericolo, ma non avevo idea di cosa mi aspettasse una volta terminati gli scalini. Ero su una lunga scala a chioccola che mi portò davanti a un’altra porta di legno. Tirai il chiavistello e aprii la porta che mi introdusse in un’umida grotta. Mi voltai, ma la porta si era chiusa ed era sparita nella parete rocciosa. Non potevo tornare a Leanstone, quindi esplorai la grotta. Camminai per una manciata di minuti, prima di riuscire a vedere una luce e l’apertura che mi portò davanti a un mondo totalmente diverso da quello che mi aspettavo.
Sapevo di essere sceso di parecchi metri e mi aspettavo di essere nel ventre della montagna. Invece, davanti a me c’era un muro formato da quelli che sembravano altissimi pini. L’ingresso della grotta era separata dalla pineta da un’ampia radura circolare che sembrava tenere lontani i pini dall’ingresso da cui ero arrivato. Mentre mi guardavo intorno per capire il da farsi, vedi una flebile luce tra gli alberi. Misi la mini torcia in tasca e mi incamminai.Mentre mi avvicinavo, la flebile luce si rivelò essere una lanterna appesa a un rudimentale lampione senza lampadina che indicava l’inizio di un sentiero in terra battuta che si snodava tra i grandi fusti robusti. Mi addentrai nel fitto del bosco seguendo le luci delle lanterne poste a intervalli irregolari sul percorso.
Dopo diverso tempo in cui l’unico suono, oltre al rumore delle mie scarpe che schiacciavano la terra, era quello delle foglie più alte mosse dal vento, iniziai a sentire un suono differente, un tintinnio, come di metallo che batteva. Era insolitamente ritmico e cadenzato e capii che non era un suono naturale: qualcuno stava battendo del ferro come facevano i vecchi maniscalchi.
Giunsi al termine del bosco e vidi che il sentiero curvava fino a raggiungere una piccola capanna con un tetto in paglia tutta arruffata. Il tintinnio si era fatto più forte, ma ancora non riuscivo a scorgere chi lo stava producendo.
Mi avvicinai con cautela alla casa, mi schiacciai contro il muro e sbirciai dietro l’angolo: un grosso omone con una folta chioma castana mi dava le spalle e brandiva un pesante martello che schiantava su una grossa incudine. Poggiò il martello sul tavolino e infilò la spada arancione che stava battendo in una grossa tinozza. L’acqua lanciò un lungo sibilo quando il metallo incandescente si immerse e una grossa nuvola bianca di vapore si alzò dal recipiente. Il sibilo fu inaspettato ed emisi un gemito.
L’omone si voltò di scatto mentre manteneva immersa la spada ancora sibilante. I suoi occhi marroni erano profondi, ma non lasciavano trasparire rabbia, piuttosto curiosità. Anche la bocca, in mezzo a tutta quella barba castana, non aveva un’espressione di rabbia, ma sorpresa. Restava lì a fissarmi incuriosito senza muoversi. Si mosse solo quando la spada smise di sibilare e il vapore aveva smesso di sollevarsi dalla tinozza.
Appoggiò la spada su una rastrelliera, si mise le grosse mani callose sui fianchi e, con una voce profonda, esordì con un semplice «Salve».
Rimasi immobile, indeciso se rispondere al saluto o fuggire il più velocemente possibile verso la grotta.
«Ehi, dico a te!» continuò, sollevando l’indice per puntarlo verso di me e sorridendo. Gli occhi erano ora solo due piccole fessure e le guance rosse spuntavano da sopra i peli della barba come due colline illuminate dalla luce purpurea del tramonto.
«Forza, vieni avanti! Sono grosso, ma non mangio le persone. Non fino a che Angus sfornerà il suo buonissimo pane. Io mi chiamo Gavin e sono il fabbro reale di Barleigh. E tu… A giudicare dai tuoi abiti devi essere un visitatore dalla grotta, come sir Martin.»
Mi feci coraggio e uscii da dietro il muro. Quell’uomo sembrava davvero amichevole e gentile. E poi aveva nominato Sir Martin, lo stesso nome sul biglietto che avevo trovato nella stanza rossa.
«Conosceva mio zio?»
«Conoscevo? Stai insinuando che sir Martin è forse morto?»
«Purtroppo sì. È morto pochi giorni fa.»
«Questa notizia mi rammarica molto. Quell’uomo era di animo nobile.»
«Sì, lo era davvero. Io mi chiamo Jason e Carl – o meglio, sir Martin – era mio zio.»
«Jason?» disse, alzando un sopracciglio esageratamente folto che gli diede un aria buffa. «Beh, non ho mai sentito un nome tanto bizzarro!»
«Bizzarro?»
«Certamente. Jason» rise di gusto «che nome strambo.»
«Siete tutti così poco accoglienti da queste parti?»
«No, no.» disse tra le risa. Il fabbro tentò di ricomporsi con scarsi risultati.
«Vieni, entriamo in casa.»
Si tolse il grosso grembiule grigioverde che portava in vita e lo lanciò su una grossa incudine. Aprì la porta della casa mentre stava ancora ridacchiando e, non appena ebbe varcato la porta, urlò: «Mairead!»
Da un’altra stanza giunse una graziosa donna dai lunghi capelli biondi distribuiti in grossi boccoli che le arrivavano fino a metà addome. Indossava una semplice tunica bianca e un grembiule, sporco di sangue.
«È questo il modo di rivolgerti a tua moglie, Gavin Dubhach?» urlò lei, in risposta al marito, mentre si asciugava le mani in un panno. Posò gli occhi su di me e la sua espressione mutò.
«Oh, salve» disse, sfoggiando un gran sorriso che la rese ancora più bella di quanto non fosse quando era entrata nella stanza con un’espressione furiosa.
«Ho urlato il tuo nome perché non so mai dove sei. So bene che la mia amata non merita questo trattamento, ma abbiamo un ospite.»
«Lo vedo. Ma questo» disse voltandosi verso Gavin «è un altro ottimo motivo per non urlare il mio nome come se fossi uno di quei rozzi di Gardeter.»
«Hai ragione mia amata.»
Quell’uomo grande e grosso era stato ammansito da una donna molto più piccola di lui e ora se ne stava a capo basso, quasi contemplasse la terra che stava calpestando.
«Benvenuto, straniero. Sei anche tu un visitatore dalla grotta, come sir Martin?»
«Sì, signora. Sir Martin era mio zio.»
«Era?»
«Sir Martin è morto, Mairead.»
«Oh.» disse la donna accigliandosi. «Mi spiace molto. Ma ora che ne sarà di Bede?» chiese voltandosi verso Gavin.
«Non temere Mairead, troveremo il modo per salvare il regno.» la confortò Gavin prendendola tra le sue grosse braccia. «Lo troveremo.»
Rimasi a guardarli per un po’ prima di interrompere quell’abbraccio consolatorio.
«Ecco, a tal proposito. Mio zio mi ha lasciato una lettera in cui diceva che Lanchestry è in pericolo.»
«Lanchestry, in verità, non è in pericolo. La nazione gode di buona salute e il nostro re è giusto, ma i raccolti negli ultimi anni sono spesso stati distrutti da due draghi.»
«Draghi?»
«Sì. Ne parlavano leggende così antiche che ormai nessuno credeva davvero fossero esistiti. Poi campi bruciati, bestiame rapito o mangiato durante la notte e hanno convinto la gente che forse le vecchie leggende non erano solo storie di fantasia. La conferma giunse un giorno, quando Hidth, un contadino che abita non lontano da qui, raggiunse alcune guardie che passavano vicino alle sue proprietà; era spaventato e tremava, quasi troppo per parlare, ma riuscì a far capire ai soldati che qualcosa non andava. Le guardie lo seguirono e, dietro una collinetta, trovarono i due draghi che combattevano nel campo di grano di Hidth, dopo averlo bruciato coi loro soffi. La voce si sparse e da allora le cose sono molto peggiorate. I draghi sembrano litigare, ma a farne le spese sono i contadini di Lanchestry.»
«E per cosa litigano?»
«Nessuno lo sa. Sono stati quieti e in tranquillità per anni, ma ormai sono due anni che lottano interminabilmente. I campi sono quasi interamente incoltivabili, il bestiame rimasto è molto magro e i contadini a stento riescono a sostenere la richiesta delle città. I tre Re e le due Regine del paese sono riusciti a tenere il popolo tranquillo per ora, ma la situazione si fa sempre più tesa. Se Letif e Ghenda continueranno la loro lotta, tempi bui aspettano Bede. Sir Martin aveva in mente una soluzione, ma da morto non ci potrà aiutare.»
Mairead si schiarì la gola con un colpo di tosse. Quando Gavin la guardò, lei inclinò la testa verso di me. Gavin spalancò gli occhi e rimase immobile.
«Diglielo. Se è il nipote di sir Martin deve sapere tutto quello che succede.»
Gavin sospirò.
«Hai ragione Mairead.» Fece una pausa, come per raccogliere i pensieri e trovare le parole giuste e poi raccontò: «Pochi giorni fa alcune guardie si sono fermate a parlare davanti alla fornace che ho in città. Discutevano delle recenti scorribande di Letif sulle montagne della regione di Feldmill, a ovest. Mentre parlavano, uno dei due si è fatto scuro in volto e, dopo aver controllato che nessuno potesse sentirli, ha sussurrato all’altro che tra le fila dell’esercito reale si vocifera che ai draghi siano stati rubati degli antichi monili o artefatti e che i due si siano accusati a vicenda. Sono solo voci, però e nessuno sa quale sia il vero motivo.»
Gavin guardò Mairead che annuì.
«Nella lettera, mio zio ha detto che io posso aiutare Lanchestry, ma non ho idea di cosa fare. Mi ha detto di venire a cercarti e chiederti di farmi un’armatura, ma poi non ho idea di cosa fare. Non ho mai fatto a botte nemmeno a scuola, lottare contro un drago è impensabile!»
«Non preoccuparti, ragazzo. Anche sir Martin non aveva idea di cosa fare, ma un giorno tornò dalla grotta con un’idea.»
«Quale idea?»
«Non la conosco, purtroppo.» rispose, accigliandosi. «Mi chiese se, in qualità di fabbro dell’esercito, potessi procurargli un appuntamento privato col re. Non fu facile, ma chiedendo al capo della Guardia reale riuscii a far parlare sir Martin con re Thelnet. Il consiglio fu privato: si ritirarono in una stanza, senza permettere ad altri di ascoltare. Una volta usciti, sir Martin e re Thelnet si scambiarono una stretta di mano e si salutarono. Quando tornammo qui mi salutò e fu l’ultima volta che lo vidi.»
La sua voce era rotta dall’emozione. Maired era seduta in un angolo ed era scoppiata in un silenzioso pianto mentre Gavin parlava.
Stavo per chiedere a Gavin cosa avremmo dovuto fare, quando dalle finestre si sentì il suono lontano di un campanaccio. Maired corse verso la porta con gli occhi ancora in lacrime e uscì, lasciando la porta spalancata dietro di lei. Sentii un sommesso «Madre!» urlato da una voce e nient’altro.
Il rumore del campanaccio si faceva sempre più forte, accompagnato da un legnoso cigolio. Poco dopo, i due suoni si fermarono e dalla porta entrò un ragazzo: era piuttosto tarchiato, con i capelli bruni e sembrava avere la mia età.
«Gwyn! Finalmente sei tornato.»
«Scusa, padre. Cedric non aveva le zucchine al bancone, quindi ho dovuto aspettare il carico di metà mattina. Sono piuttosto grinzose, ma sono le migliori che potesse darmi.»
«Capisco. Mettile pure in cucina, poi terminerò di cucinare la zuppa.»
«Perché mamma è scappata di casa?»
«Perché sir Martin, un vecchio amico, è morto, Gwyn.»
«Sir Martin?»
«Sì. Forse non lo ricordi, è passato molto tempo dall’ultima volta che l’abbiamo visto. Era un caro amico e, forse, l’unico che avrebbe potuto risolvere il problema dei draghi.»
«Oh, capisco. Devo andare a cercarla?»
«No. Dev’essere andata al vecchio laghetto. Lasciamola da sola con i suoi pensieri. Quando sarà quasi il tramonto, se non sarà tornata, andremo a cercarla.»
«D’accordo.»
Gwyn rimase accigliato mentre portava i sacchi pieni di frutta e verdura dal carretto in cucina. Poi, mentre portava l’ultimo sacco, mi vide ed ebbe un sussulto.
«Ah! Non ti avevo visto! Chi sei?»
«Molto piacere» risposi allungando la mano «io mi chiamo Jason. Sono il nipote di sir Martin.»
Gwyn rimase immobile a fissare me e la mia mano mentre con entrambe le braccia teneva il pesante sacco di iuta. Ritrassi la mano, consapevole che, con le braccia così occupate, non mi avrebbe mai stretto la mano. Portato l’ultimo sacco, mi fece un gesto invitandomi a seguirlo fuori casa. Titubante lo seguii e lo vidi prendere una grossa corda. Rimasi bloccato dalla paura mentre si avvicinava tenendo in mano la fune con uno sguardo inespressivo. Chiusi gli occhi attendendo che mi legasse. Tuttavia, non successe niente. Riaprii gli occhi e vidi Gwyn che mi porgeva la corda.
«Prendi questa. Dammi una mano a legare il carretto dietro la fornace.»
Ancora incredulo, presi la corda e lo aiutai a portare il carretto di legno dietro la casa e lo legammo saldamente.Il cielo si stava tingendo di rosa e Maired uscì dal bosco di pini. Aveva gli occhi rossi e gonfi per il lungo pianto e il suo vestito aveva l’orlo sporco di fango. Quando vide Gwyn lo abbracciò amorevolmente e tornò in casa per cambiarsi il vestito.
La zuppa cucinata da Gavin era davvero squisita, ma mi trattenni dal chiedere una seconda porzione: in quanto ospite, mi avevano riservato una prima porzione decisamente abbondante, nonostante le mie proteste per avere tutti porzioni uguali.
«Domani» esordì improvvisamente Gavin mentre cenavamo «partiremo per andare a palazzo. Proveremo a farti incontrare il Re, sperando che sia abbastanza di buon umore per accettare “È il nipote di sir Martin” come motivazione per averti a colloquio. Ci serviranno diverse provviste e due teli dove poter dormire. Prenderemo il vecchio carretto; è un po’ malandato, ma ci permetterà di portare più cose e potremo dormire su qualcosa di rigido, nel caso non trovassimo un luogo ideale per la notte. Ne approfitterò anche per portare in città le armature e le armi della Guardia reale che ho già riparato.»
«Gli serviranno anche degli altri vestiti» disse Gwyn indicandomi con la testa, mentre riempiva un altro cucchiaio con la zuppa.
«Hai ragione, non può certo viaggiare per la regione con quei pantaloni blu.»
Rimase pensoso per un po’, squadrandomi per bene. «Prenderai qualche vestito di Gwyn. Non siete grossi uguali, ma rimboccando un po’ maniche e pantaloni dovrebbero andare bene.»
Gwyn non protestò e continuò a mangiare.
Terminata la zuppa, Gwyn mi propose di uscire un po’ a goderci il fresco della brezza estiva. Nel cielo completamente terso brillavano migliaia di stelle e la radura davanti alla casa, così come la foresta di pini, era illuminata dalla forte luce della luna piena. Tra l’erba volavano le lucciole, che coi loro richiami luminosi cercavano un partner e segnalavano l’inizio della stagione più calda dell’anno.
«Quanti anni hai?» mi chiese improvvisamente Gwyn, mentre eravamo sdraiati nel prato.
«19. Tu?»
«22.»
Il silenzio era rotto solamente dal canto dei grilli e dal tubare delle civette.
«Puoi raccontarmi di sir Martin?» mi chiese.
«Certo. Sir Martin era mio zio. Io però non l’ho mai chiamato sir Martin; anzi, nessuno nel mio mondo lo chiamava così. Aveva tanti nomi: noi della famiglia lo chiamavamo Carl, mentre in altri ambienti era noto come Marcel N. Tannis.
«Era un brav’uomo. Era mio zio in quanto fratello di mio padre e sono sempre stati in buoni rapporti. Quando ero piccolo, passavo le estati in una casa di montagna, la stessa da cui sono arrivato in questa regione. Gli piaceva giocare con le persone, ma non per prendersi gioco di loro, voleva semplicemente che non impigrissero troppo la propria mente e che tenessero sveglio il cervello. “Se il cervello dorme, il corpo è come una scatola vuota” diceva sempre.»
Gwyn rimase in silenzio per un po’. Sembrava pensare a quello che avevo detto.
«Mi piacerebbe visitare il tuo mondo.» disse infine.
«Non lo so. Non sono sicuro tu possa uscire dal tuo mondo per venire nel mio.»
«Per quale motivo? Tu sei nel mio eppure nessuno ti ha invitato.»
«Mio zio ha detto che Bede ha bisogno del mio aiuto. Ho solo risposto alla sua richiesta.»
«Non abbiamo bisogno del tuo aiuto.»
«Tuo padre sembrava di giudizio diverso.»
«Mio padre si fida troppo delle altre persone. Dovrebbe essere più accorto con le persone con cui stringe affari e con le sue conoscenze.»
Rimasi in silenzio. Non sapevo quando sarei dovuto restare ospite di Gavin e della sua famiglia, ma creare attriti con chi mi stava offrendo un pasto e un tetto non mi sembrava una buona idea.
«Credo tu abbia ragione Gwyn. Tuo padre è un bonaccione e io ho sempre pensato che un fabbro dovrebbe essere più burbero. Comunque non preoccuparti. Non ho intenzione di essere vostro ospite per troppo tempo. Non sono nemmeno sicuro di essere la persona giusta per una cosa così importante come salvare un’intera regione.»
Gwyn grugnì in assenso e non disse altro.
Poco dopo si alzò un vento freddo che annunciava un temporale e tornammo in casa.
Maired e Gavin avevano imbottito una tela di lino con del fieno, preparandomi un piccolo giaciglio vicino alla cucina così da non dover dormire sul freddo pavimento in terra.La mattina seguente venni svegliato dalle prime luci dell’alba che filtravano dal piccolo spazio tra la porta d’ingresso e il pavimento. Gavin si alzò poco dopo di me, andò in cucina e preparò della pappa d’avena come colazione. La servì in tavola e attendemmo il risveglio di Maired e Gwyn. La pappa d’avena era molto saporita, ma non riuscii a godermela fino in fondo: ero piuttosto preoccupato da quello che mi aspettava nelle ore seguenti. Ero lì solo da poche ore e già un tizio bonario ma sconosciuto voleva portarmi di fronte al suo re.
Non ebbi molto tempo per pensare alle mie preoccupazioni: Gavin mangiò la pappa d’avena velocemente, si alzò, prese un grosso sacco verde dalla cucina e mi diede una forte pacca sulla schiena mentre ancora stavo finendo di mangiare.
«Forza! Si parte!» -
La transizione linguistica che nessuno racconta
di Antonio Zoppetti
L’altro giorno leggevo che l’accademia della Crusca ha partecipato alla Bright Night 2025 dell’Università di Firenze, e sul suo sito si legge:
“Bright Night (‘Brilliant Researchers Impact on Growth Health and Trust in research’) è il nome dato alla Notte europea delle Ricercatrici e dei Ricercatori, la manifestazione ideata dalla Commissione Europea con l’obiettivo di diffondere la cultura scientifica delle Università.”
Leggendo tra le righe, si intuisce una certa insofferenza per questa denominazione in inglese, presentata come qualcosa di imposto da altri, e affiancata alla traduzione italiana a cui viene dato maggior risalto.
Bisognerebbe però spendere qualche riflessione su quello che l’Accademia, ma più in generale i linguisti e gli intellettuali italiani, non dicono.Perché l’Università di Firenze ha scelto l’inglese?
La scelta di denominare in inglese i nomi delle manifestazioni non è un’insolita bizzarria – come si potrebbe evincere dalle parole della Crusca – è invece una ben precisa strategia che vale per ogni tipo di manifestazione, evento o mostra. In ottobre, a Milano, ci sarà la Cook-Fest, il food festival del Corriere della Sera, e il settimo Fringe Milano Off International ideato da due nativi italiani con la testa nell’anglosfera. Tempo fa avevo denunciato come persino una mostra dedicata alla figura simbolo dell’italiano era stata anglicizzata attraverso il Dante Vibes, e prima ancora avevo fatto delle ricerche sulle denominazioni in inglese che erano prevalenti rispetto a quelle in italiano persino nelle manifestazioni paesane (notevole il Tractor Day).
Chi si occupa di studiare la lingua italiana non solo dovrebbe raccontare queste cose, ma anche quantificarle (qual è la percentuale delle denominazioni in inglese nel panorama culturale italiano? Non trovo studi in merito, chissà come mai… ma la mia impressione è che prevalgano).
Invece di limitarsi a contare gli anglicismi magari per concludere che sono pochi, passeggeri o poco frequenti, i linguisti dovrebbero riflettere seriamente sulle loro cause e soprattutto sul loro impatto nella nostra società. Alcuni studiosi sono convinti che il fenomeno nasca da una “moda”, dal loro essere “di prestigio” o dal fatto che siano più sintetici degli equivalenti italiani. Ma queste spiegazioni sono ridicole e insufficienti, la verità è un’altra ed è ben più profonda: certe manifestazioni ideate dall’Ue come la Bright Night – ma anche dalle realtà tutte italiane che inseguono la stessa strategia a partire dalla Rcs Academy che forma i futuri giornalisti e comunicatori – non hanno solo “l’obiettivo di diffondere la cultura scientifica delle Università”, ma anche di diffondere l’inglese, che fa parte del pacchetto, benché non sia dichiarato e avvenga in modo surrettizio.Se la nostra società spinge i cittadini verso la transizione ecologica ed energetica (e vorrebbe convincere tutti a comprare auto elettriche che hanno per ora scarso successo), o verso la transizione digitale (con ostacoli all’uso del contante o balzelli che di fatto escludono chi non è in grado di usare internet), è in atto anche un’altra transizione che però viene sottaciuta: la transizione linguistica.
La transizione linguistica
La transizione linguistica è il graduale processo di adozione dell’inglese da parte delle popolazioni non anglofone con l’obiettivo di renderlo un requisito per tutti, e risolvere così i problemi della comunicazione internazionale, strategica soprattutto per i mercati globali. Il progetto include un profondo cambiamento culturale e organizzativo per fare in modo che le popolazioni non anglofone imparino l’inglese, e le realtà dove questo è già avvenuto – per esempio l’Olanda, l’Islanda o alcuni Paesi scandinavi – sono presentate come “virtuose” e avanzate, mentre le altre sono considerate “arretrate”, perché questo processo non si è “ancora” realizzato, e dietro quell’ancora si svela un ben preciso progetto di colonizzazione linguistica. Questo progetto è perseguito senza che nessuno ne metta in risalto gli effetti collaterali, e cioè la regressione delle lingue locali e la loro anglicizzazione. E quel che è peggio nessuno o quasi sembra cogliere che mentre tutto il mondo dovrebbe convertirsi allo studio dell’inglese, i Paesi anglofoni non hanno l’esigenza di apprendere alcuna altra lingua al di fuori della propria che preferiscono rendere “universale”. Tutto ciò comporta invece problemi etici, cognitivi ed economici di grande rilevanza. Ma guai a sollevare il problema, non aprite quella porta!
Le leve della transizione linguistica sono molteplici e differenziate, ma ruotano attorno a due cardini: ci sono interventi espliciti per introdurre e ufficializzare l’inglese a partire dalla scuola, e altri indiretti che si basano sull’esclusione e la stigmatizzazione sociale di chi non si inchina alla dittatura dell’inglese.
Questa seconda strategia è ben visibile per esempio quando un politico italiano è costretto a esprimersi in inglese in qualche contesto internazionale. Se lo parla in modo disinvolto supera la prova mediatica – e in ogni trasmissione di attualità si esalta la padronanza della lingua superiore di volta in volta di Draghi, Meloni e via governando – altrimenti viene esposto al pubblico ludibrio (come nel caso di Renzi o Rutelli).
La gogna mediatica spinge perciò a bollare come ignorante (in assoluto) chi non conosce l’inglese, indipendentemente dal contesto e dalle sue competenze. In quest’ottica, un professorone che conosce a menadito il latino o il greco, e che magari è un poliglotta che parla correntemente francese, spagnolo e tedesco, se non sa l’inglese è comunque un riprovevole ignorante, che non può che vergognarsi. Viceversa, un imprenditore statunitense arricchito e imbruttito che non sa parlare altro che la propria lingua naturale e che possiede la cultura pragmatica e poco profonda di uno statunitense medio è visto come un modello positivo (in fin dei conti sa l’unica cosa che vale la pena di sapere: la lingua dei padroni).
L’affermazione della superiorità della lingua inglese comporta allo stesso tempo lo svilimento dell’apprendimento di altre lingue straniere (tedesco, francese, spagnolo…) che viene considerato un vezzo privo di obiettivi concreti, un po’ come studiare il pianoforte, che non fa parte del paniere della “cultura” ufficiale. Questa visione coloniale non è messa in discussione quasi da nessuno, a parte qualche paria escluso dal panorama culturale italiano.
L’idea è che essere internazionali non significhi esprimere qualcosa in tutte le lingue del mondo, ma viceversa abbandonarle per adottare la lingua naturale dei Paesi dominanti. Chi non si adegua ne paga le conseguenze, come sta avvenendo per esempio nei contesti scientifici. Anche se nessuno vieta di pubblicare nella propria lingua nazionale, o in quelle ben più diffuse dell’inglese come il cinese o lo spagnolo, di fatto esistono una serie di pregiudizi che premiano le pubblicazioni in inglese a cui viene attribuita maggiore rilevanza e dunque visibilità. Perciò, pubblicare in inglese diventa conveniente, se non indispensabile, per poter essere presi in considerazione ed emergere. Dunque, uno studio in italiano non ha la stessa circolazione di uno pubblicato in inglese (a meno che qualcuno non lo traduca nella lingua dominante per rilanciarlo in questo modo), per motivi linguistici e non in base ai contenuti scientifici che veicola.
La transizione linguistica, però, non si persegue solo attraverso queste e altre modalità surrettizie, ma anche attraverso politiche linguistiche più coercitive.
La politica linguistica per istituzionalizzare l’inglese
Le politiche linguistiche nella scuola italiana ed europea prevedono di creare le nuove generazioni bilingui a base inglese sin dai primi anni delle elementari, per arrivare a privilegiare l’inglese come lingua di insegnamento per l’università e i corsi di specializzazione a discapito delle lingue locali. Negli ultimi vent’anni, gli atenei italiani che hanno scelto di insegnare direttamente in inglese, escludendo l’italiano come lingua della formazione, sono infatti sempre di più. Anche in questo caso la transizione linguistica è incentivata dai sistemi di punteggio “internazionali” (in realtà statunitensi) che si basano sulla capacità di attrarre gli studenti stranieri, e questo obiettivo si persegue insegnando direttamente in inglese e non certo favorendo l’insegnamento dell’italiano a chi viene da noi né erogando corsi in altre lingue (“non avrai altra lingua al di fuori di me”, recita il primo comandamento della transizione linguistica anglomane). E così il progetto Erasmus, nato per favorire gli scambi interlinguistici, si è ben presto trasformato in una potente leva per la diffusione del monolinguismo a base inglese, visto che nella pratica si declina solo così. Lo stesso vale per i programmi scolastici che prevedono l’apprendimento di una materia direttamente in una lingua straniera, denominati con la sigla inglese “CLIL” (Content and Language Integrated Learning): sulla carta c’è scritto “lingua straniera”, ma di fatto quella lingua diventa sempre e solo l’inglese e non circolano analoghi corsi in altre lingue, a parte poche eccezioni.
Se a scuola, un tempo, era obbligatorio studiare una lingua straniera, grazie alle riforme che hanno sostituito “lingua straniera” con “inglese”, oggi la lingua della perfida Albione è diventata un obbligo e un requisito per tutti. Dalla scuola si è poi passati alla pubblica amministrazione, e con la riforma Madia l’inglese è diventato anche un requisito per accedere ai concorsi pubblici. L’inglese è diventato la lingua obbligatoria per presentare i Progetti di ricerca di interesse nazionale (PRIN) e anche il Fondo italiano per la scienza (FIS): nel nostro Paese si devono presentare e discutere in inglese, mica in italiano, e questi sono i primi passi che ufficializzano l’inglese anche nel nostro territorio.
Intanto l’inglese è già diventato la lingua ufficiale internazionale per esempio dell’aviazione o del mondo dei militari (almeno del blocco occidentale, e cioè dei “buoni” che sanzionano Putin ma non Netanyahu).
Quanto all’Unione Europea, nonostante sia nata all’insegna del plurilinguismo, l’inglese è sempre più introdotto come la lingua della comunicazione pubblica – anche se è conosciuto da una minoranza di europei e di italiani – e soprattutto è ormai la lingua di lavoro prevalente o quasi unica (soprattutto nella documentazione in Rete): l’italiano è da tempo stato estromesso, e il francese e il tedesco rimangono sulla carta ma di fatto sono in via di abbandono.
La transizione linguistica insegue la filosofia di “una fetta di salame alla volta” (ogni fettina non porta risultati visibili in modo macroscopico, ma piano piano il salame si consuma) ed è fatta di tantissime piccole mosse che sembrano insignificanti, prese singolarmente, ma nel complesso ci portano dove ci vogliono portare. Per esempio i documenti personali o sanitari che sono diventati bilingui, dunque nelle carte d’identità rilasciate dalla Repubblica italiana le scritte sono ormai bilingui (nome/name, scadenza/expiry), come se l’inglese fosse la lingua ufficiale dell’Europa.
Questo suicidio linguistico inseguito dalle politiche anglomani tutte interne si inserisce in un ben più ampio fenomeno mondiale che è la conseguenza dell’egemonia culturale, politica, economica e sociale degli Stati Uniti, e in particolare dell’espansione delle multinazionali. E così arriviamo anche al fenomeno degli anglicismi, che si moltiplicano con ritmi esponenziali da ormai molti decenni, e sono solo l’effetto collaterale dell’affermarsi dell’inglese globale.
Se, nei piani alti, si allarga il progetto di instaurare in modo ufficiale una diglossia post-moderna che fa del globalese la lingua superiore, nei piani più bassi il ricorso al lessico, alla terminologia e alla ri-concettualizzazione in inglese (assassino/killer, calcolatore/computer, verde/green) è la conseguenza di questo modo di essere “internazionali”. E così la città araba di Gaza si esprime nella lingua di chi sta sterminando i palestinesi e pianifica la sostituzione etnica (Gaza City), il confinamento al tempo del covid è diventato lockdown, mentre le insegne dei negozi (divenuti shop, store, megastore, outlet, showroom…) sono sempre più in inglese, come i titoli dei film al cinema e le trasmissioni dei palinsesti televisivi, in un’anglicizzazione dei generi cinematografici (biopic, romance) e persino dei libri, che fuori dall’editoria si declina con i nomi degli eventi e delle fiere in inglese. È l’intero panorama linguistico italiano che sta cambiando pelle, a partire dalle comunicazioni bilingui della metropolitana milanese o delle ferrovie dello Stato che ci induce a una sorta di ipnosi bilingue (prossima fermata… next stop…) che ci ribalta nell’inconscio in modo sempre più profondo.
Ecco perché hanno deciso di chiamare in inglese la manifestazione a cui ha partecipato la Crusca, per tornare da dove eravamo partiti: non perché questa decisione sia una stravaganza isolata, ma perché è l’espressione della transizione linguistica in atto che nessuno si prende la briga di raccontare.
#anglicismiNellItaliano #inglese #ingleseNellaScienza #interferenzaLinguistica #internazionalismi #itanglese #linguaItaliana #paroleInglesiNellItaliano
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L’antilingua dell’itanglese
di Antonio Zoppetti
Il giornalista ferma un visitatore in fiera.
L’intervistato, in piedi davanti a lui, risponde alle domande un po’ balbettando, ma attento a dire tutto quel che ha da dire nel modo più preciso e senza una parola di troppo: “Visto che stamattina volevo fare una pausa per staccare, invece di andare a correre come faccio spesso, ho pensato di fare un giro in fiera per concedermi qualche acquisto. Ho scoperto che ci sono anche dibattiti e spettacoli. Mi sembra una manifestazione di alto livello e senza concorrenti, in questa piccola città di provincia”.Impassibile, il giornalista riassume per il suo pubblico la sua fedele trascrizione: «Per un break e un po’ di relax, invece di fare jogging, meglio concedersi un tour in fiera e approfittarne per fare shopping. Tra talk e show, questo happening al top pare non abbia competitor in città.”
Ogni giorno, soprattutto da cent’anni a questa parte, per un processo ormai automatico, centinaia di migliaia di nostri concittadini traducono mentalmente con la velocità di macchine elettroniche la lingua italiana in un’antilingua a base inglese. Funzionari e tecnici, esperti e consigli d’amministrazione, redazioni di giornali e di telegiornali scrivono, parlano, pensano in itanglese.
Caratteristica principale dell’antilingua in itanglese è quella che definirei il «terrore semantico» verso l’italiano, cioè la fuga di fronte a ogni vocabolo che abbia di per se stesso un significato storico in italiano, da sostituire con elementi dal suono e dalla grafia in inglese, come se «concorrente», «giro» o «pausa» fossero parole oscene di fronte a competitor, tour o break, come se «rilassarsi», «fare compere» o «andare a correre» indicassero azioni turpi rispetto al relax, allo shopping e al jogging.
Nell’itanglese gli elementi distintivi dell’italiano sono costantemente allontanati, relegati in fondo a una prospettiva di vocaboli che devono suonare in inglese, anche a costo di risultare vaghi e sfuggenti.(…) Chi parla itanglese ha sempre paura di mostrare familiarità e interesse per le cose di cui parla, crede di dover sottintendere: «(…) La mia «funzione» è ben più in alto delle cose che dico e che faccio, la mia «funzione» è più in alto di tutto, anche di me stesso ». La motivazione psicologica dell’itanglese è la mancanza d’un vero rapporto con la nostra storia e cultura, ossia in fondo l’odio per se stessi. La lingua invece vive solo d’un rapporto con la vita che diventa comunicazione, d’una pienezza esistenziale che diventa espressione. Perciò dove trionfa l’iitanglese – l’antilingua di chi non sa dire «equivoco», ma deve dire «misunderstanding» – la lingua italiana viene uccisa.
A distanza di 60 anni, ho provato a riscrivere così il celeberrimo passo di Italo Calvino sull’antilingua (uscito su Il Giorno del 3 febbraio 1965), sostituendo gli esempi di “burocatichese” con quelli in itanglese. A parte qualche forzatura, questo attingere all’angloamericano sistematico e compulsivo è diventato la norma, nella comunicazione mediatica e in sempre più settori.
Nel brano originale era la lingua naturale e spontanea del testimone a essere riscritta nell’antilingua del verbale dei carabinieri. “Stamattina presto andavo in cantina ad accedere la stufa e ho trovato tutti questi fiaschi di vino dietro la cassa del carbone. Ne ho preso uno per bermelo a cena” diventava: “Il sottoscritto essendosi recato nelle prime ore antimeridiane nei locali dello scantinato per eseguire l’avviamento dell’impianto termico, dichiara d’essere casualmente incorso nel rinnovamento di un quantitativo di prodotti vinicoli, situati in posizione retrostante al recipiente adibito al contenimento del combustibile, e di avere effettuato l’asportazione di uno dei detti articoli nell’intento di consumarlo durante il pasto pomeridiano”.
Anche Claudio Marazzini ha osservato che “oggi l’inglese svolge appunto la funzione di burocratese e sfocia in quello che Calvino chiama antilingua, cioè una lingua che si stacca dalle parole dell’uso comune per rifugiarsi in un orizzonte vago e artificioso, proprio per questo rassicurante, in quanto evasivo rispetto alla realtà.” Per rendersene conto basta leggere il Sillabo per l’imprenditorialità sfornato dal Ministero dell’Università o il Piano scuola 4.0: “Per imparare a essere imprenditori non occorre saper lavorare in gruppo, bensì conoscere le leggi del team building, non serve progettare, ma occorre conoscere il design thinking, essere esperti in business model canvas e adottare un approccio che sappia sfruttare la open innovation, senza peraltro dimenticare di comunicare le proprie idee con adeguati pitch deck e pitch day. Più che un’educazione all’imprenditorialità, questo documento sembra promuovere un abbandono sistematico della lingua italiana e delle sue risorse nei programmi formativi delle forze imprenditoriali del futuro.”(C. Marazzini, “Ecologia degli idiomi nazionali: sostenibilità delle lingue e salute dell’italiano” in L’italiano e la sostenibilità, a cura di Marco Biffi, Maria Vittoria Dell’Anna, Riccardo Gualdo, goWare, Firenze 2023, pp. 166-167).
Tra le principali differenze tra l’antilingua e l’itanglese, la prima incarna la dissoluzione della chiarezza e della concretezza, il secondo va nella stessa direzione ma punta all’abbandono dell’italiano perché vuole infiorettare qualunque cosa con suoni inglesi. Inoltre, fuori dal gergo burocratico degli addetti ai lavori, nessuno difenderebbe lo stile dell’antilingua, nessuno auspicherebbe che un simile modello possa uscire dal suo ambito per penetrare nella letteratura, nella comunicazione di tutti i giorni e nella lingua comune. L’itanglese è invece preferito e ostentato dalle classi alte, si allarga grazie alle scelte lessicali considerate più prestigiose proprio in quelli che Pasolini definiva i centri di irradiazione della lingua, e che per Gramsci costituivano il modello linguistico delle classi dirigenti che poi si estende alle masse che lo prendono come canone e lo imitano. Basta pensare a una comunicazione delle Fs rivolta al cittadino che recita: “Per visualizzare i Barcode del tuo ticketeless effettua il Self Check-in dal tuo smartphone”, mentre si potrebbe formulare più chiaramente: “Per visualizzare i codici a barre del tuo biglietto digitale effettua il convalida dal tuo dispositivo”.
L’itanglese si amplia di giorno in giorno grazie alle scelte lessicali dei comunicatori che invece di impiegare la lingua del destinatario preferiscono educarlo al loro modello linguistico in cui l’anglicismo scalza l’italiano e la lingua di tutti. Ciò dipende da una cultura coloniale dove gli intellettuali non sanno far altro che formarsi su testi inglesi di cui si ripetono le pratiche e i concetti con le stesse parole, senza saperli e volerli tradurre in italiano. In questo contesto l’anglicismo ha il sopravvento, e sul principale quotidiano “italiano” – in una “newsletter” denominata “Big Bubble” – un’espressione incomprensibile ai più come fence-sitting (letteralmente “sedersi sul recinto”) viene usata al posto di indecisione o esitazione, in attesa che anche gli ignavi di Dante diverranno forse fenge-sitter(s).
Tutto ciò avviene, giorno dopo giorno, con la complicità di certi linguisti ignavi, che invece di deprecare questo fenomeno lo difendono e lo accettano in nome di un presunto descrittivismo. Questi linguisti si limitano a registrare le parole “in uso” senza voler intervenire, ci raccontano, anche se non raccontano affatto che questo “uso” legittimatore è quello delle élite anglomani, non certo quello delle masse che lo subiscono. Così facendo credono di essere “neutrali”, ma non prendere posizione davanti a una lingua dominante che sta schiacciando l’italiano e lo sta facendo regredire e abbandonare, non significa essere neutrali, significa essere complici di un’anglicizzazione selvaggia che è l’effetto collaterale di una dittatura dell’inglese globale che sta mettendo a rischio le lingue nazionali sul piano della cultura, prima ancora di quello linguistico. E infatti, questi stessi linguisti descrittivi a fasi alterne, non si sognerebbero mai – in nome dell’uso – di legittimare il burocatichese o l’antilingua, che deprecano nonostante sia in uso in molti ambiti, così come non si fanno alcuno scrupolo a diramare linee guida per cambiare l’uso storico dell’italiano in nome del politicamente corretto, per mettere al bando parole come “negro” o “razza”, per educare alla femminilizzazione delle cariche o al linguaggio inclusivo. La sacralità dell’uso viene invocata per affermare l’itanglese, e messa sotto al tappeto negli altri casi, se fa loro comodo.
Con il senno di poi, l’antilingua di Calvino non ha avuto il sopravvento, è rimasta confinata nei suoi settori marginali del burocratichese, senza diventare lingua comune di tutti. L’itanglese, al contrario, si impone come una lingua “superiore”, moderna e internazionale; per qualche anglomane dalla mente colonizzata certe scelte di ricorrere all’anglicismo sarebbero addirittura “necessarie”.
#anglicismiNellItaliano #inglese #interferenzaLinguistica #itanglese #linguaItaliana #paroleInglesiNellItaliano #rassegnaStampa
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If you have no time to read,
please scroll to all the screenshots further down below.(And read the comments at the very bottom of this page.)
UPDATE 2024: Please note that I don’t update every year (some updates below from May 2024) as my posts are always too long. But the main bullying catalyst in Pret has always been, and will always be their mircomanaging and humiliating weekly mystery shopper visits.
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This is the REALITY of Pret A Manger behind the facade WORLDWIDE. The clean facade of freebies, the forced smiles (tested by Mystery Shoppers), the “ethical” front of Pret that got away with 2 customer deaths, a third allergy reaction nearly fatal (new court-case in November 2020), several injured, multiple warnings ignored etc. Seeking independent investigation into a staff suicide.
UPDATE: LAWSUIT filed against Pret in NYC for racism and discrimination (bottom of page).
Link (More reviews further below in this blog post)
A rare complaint from Hong Kong where most people put their heads down and continue under hard conditions:
Link to 2019 Tweet. An online conversion from HKD 45 to British Pound is roughly £4.65 an hour! And Pret didn’t even respond to the Tweet.
UPDATE: August 2021:
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A VERY common bullying incident from a Manager towards a Team Member. But this time it didn’t happen behind the facade in the kitchen, office or staff room, hidden away from customers, this time it happened in front of customers. The “ethical profile” of Pret is a facade the public still believes, because the bullying is usually happening behind the scenes, away from customers’ eyes. And then, when the Manager or Leader has finished bullying the staff member, the intimidated and humiliated Team Member then is send out to the shop floor, and expected to smile for Mystery Shopper bonus and fool customers with a fake happiness. And as many are from other countries, young, have children to feed or Uni tuition to pay, they feel stuck, too exhausted to find a new job and not knowing where to turn to.
Link (Excerpt of Manager review)
And when the bullying is happening on the shop floor, shops are so noisy with loud music, shouting of staff to make and get coffee orders, talking, busyness. Customers are occupied on their phones or laptops, distracted with talking, eating etc. So, when it happens in the shop, people don’t even notice.
Even when I was bullied during bereavement under the watchful eye of HR, I NEVER told a customer or colleague. I was complimented by customers and received rewards from Mystery Shoppers for my service, smile, giving freebies etc. And after my shift at times I headed for the bridge and still don’t know how I survived. But none of my colleagues and customers knew my inner state and turmoil. I explain in detail in two consecutive YouTube slides about what weekly Mystery Shoppers test staff on.
Via this link: “Smile for the Misery Shopper“. There’s a reason I renamed it to “misery” shopper. Keep the slide playing for the next mystery shopper report where a staff got the £100 reward for love-bombing the mystery shopper, while everyone else didn’t get bonus due to missing food in the fridge.
This misery shopper scheme creates a host of mental health issues under Emotional Labour, that staff are forced to perform. What @Katecordon witnessed here and confronted Pret in below Tweet, is so familiar to me, and this would be a situation where I as a Team Leader then had to console the Team Member crying in the staff room and at times speak to the Manager. Only ONE time when I spoke to the Manager why they shouted at the TM, this Manager apologized to the TM. But this was only one Manager out of many who did not apologize and rather bullied me then as well for speaking out. But I didn’t care!
The Team Member in below customer Tweet made a very simple, innocent, normal mistake. No big deal. And by the way, the TM made that mistake because she was most likely NOT trained in the first place! The Manager must have stood nearby witnessing this mistake. To correct the mistake the TM then did give the 10% discount, but explained at the same time that she made a mistake and gave the 10% as a one-off. PERFECT customer service!!! In fact, a Mystery Shopper would have probably given the TM an “outstanding card”, meaning the extra £100 reward, or even £200 if the overall scores were perfect. Mystery Shoppers many times gave the reward, even when a mistake happened, but they rewarded the staff member due to how they handled the mistake.
The same is by law, when a price tag gives an old cheaper price even though the price has increased, the business is obligated to charge that old cheaper price, even if the till system is updated with the new expensive price. But this TM probably doesn’t know the law on this and did instinctively the right thing because she cares! The TM here did a perfect, correct and kind customer service, but was bullied by the Manager for making a simple mistake and then giving the 10% discount as a good will gesture, which is commendable! And this Manager is particularly offensive by talking down on the customer as well: “It’s company policy, love“. Very, very, very, very common bullying incident in Pret! Bullying and fear management by the book.
The reason this Manager makes a huge issue out of the 10% discount wrongly given as a student discount, is that Pret only does regular discounts in some places like malls or train stations (but not all malls or stations), where the other companies and train station staff within that station or mall get a 10% discount showing their staff badge. So, this Manager would have to do half a minute of paper work to explain for the financial file why the 10% was given in this Manchester airport, that doesn’t give student discounts. Managers hate to do little paper work issues like this as they want their financial records to look perfect. I got in trouble many times for doing it the proper way in recording mistakes, because Managers didn’t like mistakes in their financial files and rather stress staff to not make these mistakes. And at one time I’ve had enough and told one Manager that if a financial file is perfect without any mistakes, this would ring alarm bells with me if I was a financial auditor. But that’s another story. And honest mistakes that are effectively recorded can be traced back in the system and explained. Again, no big deal.
And also by the way, this Manager most likely continued the bullying later in the office, as bullying Pret managers and leaders can’t let go and continue later on, especially when caught out by customers and they “lost face” in front of the TM they just bullied. So, they try to “establish” authority and continue behind closed doors. I hope that young lady finds quick support! And if this Manager is disciplined by Pret, then only because he got caught by a customer who called him out publicly, like he did with his Team Member. If the TM alone would have complained to HR, nothing would have happened.
This shows as well in the very first review from the new LAX Pret shop that was opened in the summer 2019. I could not have put it into better words how this bullying environment thrives in Pret worldwide. I love American reviews, because they find amazing words!:
Caught in the act!
A customer witnessed very common and regular bullying:
Full text:
Link to Tweet
A little reality check and crash course of Pret’s “ethical” profile. What staff dare to say in anonymity, away from the fear management. Clive Schlee “retired” with quite a legacy!
Glassdoor scores on Pret and its leadership. I wrote a new blog post as well on > Pret’s new CEO Pano Christou, and Clive Schlee remaining in the background as a non-executive Director, while on his Twitter account he still presents himself as the CEO of Pret! (UPDATE: July 2020, Schlee’s Twitter account has also been deleted in July 2020). I explain in above blog why Pano Christou deleted his Twitter account. Clive Schlee let Pano Christou take over on Glassdoor already in July 2019, even though Schlee’s retirement was set for September 2019. This typical passing the buck downwards is to avoid further negative scoring. And yet, still not taking responsibility.
UPDATE: May 2024 – I believe due to the intense stress and a more “wild west” style change on the bottom line, staff at times lash out at customers as well. Pret have made a lot of cuts since the pandemic while the CEO gets millions in bonus, rising every year.
Just some updates, but I will not update any more as the posts are always too long.
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March 2024 Staff Review: “Every single shop had a bad vibe to it … if you don’t do well then everyone lost their bonus and would hate you for the week”
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UPDATE: 20. Nov. 2021:
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Link Feb. 2020
UPDATE Feb. 2020
UPDATE: Feb. 2022
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NOTE:
Pret settled TWO lawsuits in NY having had to pay 4000 workers back after illegally having “shaved off” (rounded down) their pay. But in the UK no-one goes to court, even though the same problem of unpaid hours is systemic throughout the company, as I have experienced countless times myself. One review below shows the hopelessness on the feeling that staff can’t do anything about this.And only after getting caught and a public outcry and boycotts for not wanting to pay 500 (!) young summer recruits. Do the math on how much money that is. And getting young folk in, who don’t know their rights and are brainwashed easier. Pret always tries and changes direction when caught and boycotted.
The Guardian Link
A little reminder that Clive Schlee pocketed £30 Million on bonus alone when JAB Holdings bought Pret! Link to article.
Daily Mail deleted, but Pressreader has all the reports.
UPDATE 2021/2022
The Guardian:
“Pret CEO handed near-£4m bonus in year staff pay was cut.
Pano Christou also given 27% salary rise in 2021 as chain took more than £50m in government support.” Link (Please note, his bonus is now £5 million and counting, plus annual payrise).Only a few of the many reviews and complaints:
Link to FULL review and how HQ played dumb!
Link to FULL review WORTH READING! One quote from above review on the hopelessness, compared to U.S. staff who filed class-action suit against Pret twice: “Sometimes it can be challenging maintaining a natural smile on my face for 8 hours straight. … Pret will do anything not to pay you. They will bend the law and the contract in any way they can, and there is nothing you can do about it (unless smile).”
Because the legal system is different here…no pro-bono lawyer likes to take this on as I’ve experienced, because when you win, the payout is so low, lawyers don’t want to pick this up for their 33% peanuts from a low reward in the UK legal system. Too much work for little reward.
etc. etc. etc. …
Several reviews on Pret’s shiny London Head Office
from current and former employees at the time of reviewing on Indeed and Glassdoor. Again, these are reviews on Pret’s HEAD OFFICE in Victoria, London where the CEO and other Senior Leadership also have their desks in the open plan offices where I saw them many times working on laptops etc.Also, some reviews from office / corporates in New York.
Link “People don’t seem to get promoted unless you are a bully or belittle your team members. The place is toxic.“
Another one from January 2019
Link “… working really really long hours. No work life balance whatsoever”.
2017 review on HQ from an IT Analyst on Glassdoor:
Link “Manipulative and exploitative approach to employees as owners and senior management concerned about profit margin only. People are taken into account only if it makes a good PR. Genuinely fake and dishonest company.”
UPDATE 05. January 2020 NEW HQ review (customer service team) on homophobia, manipulative HR dealings etc.
Link “Pret has brought over many managers and leaders from the UK and ‘beheaded’ many of the US employees who built the brand…”
This is really upsetting, because I remember when I asked my managers over the years where such-an-such an OPs Manager or General Manager is, I often heard that they where sent to New York, as the American Managers can’t handle the work / can’t manage properly. I remember being confused about this, because I lived in Florida for almost 6 years and traveled to different cities over the years, visiting friends. I stayed 3 months on the West Coast, visited North Dakota, the East Coast, the deep South, often for several months. I have many American friends. Americans are one of THE hardest working people. They are inventive, passionate, disciplined, fun, helpful etc. I was confused, but then thought that I know how complex and micromanaging Pret is, so I didn’t think any more of it. But now I realize, reading all the American reviews that what I was told was bullcrap!
Reading the above review and all the other reviews from the U.S., the main thing the American reviews have in common is: favoritism and racism. And it’s really upsetting, because I know the American mentality vs. the British.
UPDATE: Feb. 2020 from Washington DC – Fired due to pregnancy!
Probational period is 3 months, so they quickly fired her and she can’t take it up in court.
Link I can verify that. I worked in over a dozen Pret shops over the years, and EVERY manager seems to take it personal when you move on. I only moved shop due to management. The reason was always management. They don’t look at you anymore, seem offended when you move on, and yet, they can’t give you a positive word while you work there and then wonder why you leave! And the language barrier is big. You do feel left out very quick when the majority are from a certain country, and you work with them for 8+ hours without understanding a word all day. You feel left out, not understanding their language. And this is not meant racist at all. It’s just a courtesy and inclusiveness to speak English.
Bullying from the top down: A review by a Team Leader who runs the kitchen and the shop! OPs (area manager) bullying the manager who cries in the office. This OPs sounds particularly nasty, and reminds me of an OPs that I had before my brother died and I was still strong holding out under this kind of “leadership”! It’s also a recent review from 03. October 2019 (this is Chicago, but this happens in other countries/cities as well):
Link “My typical work day consist of Ops Manager yelling and cursing at my manager. … Managers cry in their offices because of how stressed they are. … Managers are secretly looking for new jobs right now to get out of Pret.“
Review by former purchasing Director, NY
Link “This place is what hell must be like.”
This is probably THE ANGRIEST review I have come across, and even by an Assistant Manager!
YouTube
“I hate Pret” group on facebook.com/preth8ers
A customer in Chicago in 2017, commenting about a Pret staff who died, and then making a general comment on Pret:
“I knew Dante. He was an extremely nice person. That being said, Pret is a horrible company to work for.”
Link Depression…
Link Depression…
Link “This job should be reported to the department of labor”.
Pret settled 2 lawsuits in New York, re-paying 4000 workers. In the UK hardly anyone sues because the legal system is different, low rewards that no lawyer wants to pick up. In the U.S. one reviewer on Indeed recently wrote that Pret is always getting sued.Link “This company is everything that is wrong with the world. … Corporate hell on earth.”
Former General Manager 4 years after Bridgepoint purchased Pret:
Link Review from NY 2011, but this is throughout the company and still today, quote: “Management is very incompetent. It is clear they have little to know training and have absolutely no training or experience in employee relations or even customer relations for that matter. Every manager I have worked with – I have worked with 6 – will immediately try to belittle you. Not sure exactly why this is such a common practice among managers but it is an intrinsic behavior within the company itself. … Even though Pret A Manger emphasizes that they are a “people first” type of company, the reality of it is is that they are solely concerned with sales and view their employees as faceless and a dime a dozen.
You’re not God. Take a continuing ed course in management, employee relations, and labor rights. This should be a requirement before even obtaining the position.“I can only underline above (and ALL) reviews, and yet know that Pret does NOT care about labour rights etc.
UPDATE 2024
2024 in general.
As Pret read my blog, you will notice that Glassdoor and Indeed reviews have “improved”, but many of those 5 star reviews read like job ads. 😉
Also always check the voting, those also speak for itself. In case Pret recruit people to leave fake positive reviews, check the voting on those reviews. On Twitter I was told by a friend of the late Jeffrey Hyman, who founded Pret, that Pret recruited someone to keep deleting Hyman off the Wikipedia page on Pret. Pret and the two RE-co-founders Sinclair Beecham and Julian Metcalfe REFUSE to mention Hyman.
Beecham and Metcalfe want to appear as these ground-breaking entrepreneurs, while in reality they grew up with a golden spoon in their mouths, lots of cash and lots of high society, even royal connections. Why do you think Pret keep getting away with so many things, which would have gotten a small independent business shut down in a heartbeat!
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UPDATE: 25.11.2019
A new review from a Team Leader also with 10 years experience:
Link I gave this review an extra blog entry because it deserves an extra mention: >>> Pret A Manger in a Nutshell
The Times article and photo
Undercover report by Amy Sharpe, Sunday Mirror photo on “staff who are hugely over-stretched”.
Link “… get down from that high horse you’re on”
Link “A lot of people cry in the staff room especially in their entry period”
23. Oct. 2019 “I have work[ed] in different shops and they are all very similar, it is a toxic environment, Never in my life I have seen so many different coworkers cry in the job. Give more training to your managers, and hire better people, don’t allow them to abuse the staff, it is appalling.”
The next review from recently is a very typical scenario of abusive fear-management by Managers. Scaring low-wage workers that they’re “playing with lives” while the top Senior Leadership got away with TWO customer deaths, Clive Schlee sneaking out quietly, remaining in the background as a non-executive Director, while having ignored customer warnings (link to article), not acting until the deaths became public:
The following is THE MOST poignant former Pret staff review I have come across, and I have read them ALL!
»This job can annihilate every piece of humanity inside of you.
You will lose everything that makes you human.«
Link “I spend 6 months racing all day and barely spoke 3-5 words a day on my shifts if I’m not on till where you are required to have the widest fake smile on earth…”
UPDATE 2024 – The “yes” vote count is now 54.
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UPDATE: 31.10.2019
A review by a (then) current General Manager that absolutely breaks my heart! One of many along the lines of no work-life balance, due to under-staffed shops and not paid for overtime.
Link “I am about to lose my family as I am never there. I leave to work at 4 am and get home 7 at night. My children looking at me like a I am a stranger. It’s not a life. … Bullying, long hours, shortage of staff, – it’s a proper Modern day slavery”
I think this is the most heart-breaking review I’ve ever seen by any staff member, let alone a Manager. I hope they find a way! I actually cried when I read this.
Another recent Manager review from Chicago tells a similar story, quote: “With the wrong management, the shops begin to break down and brings inner conflict. Pay could be better, especially for seasoned employees. Management gets overworked to save on labor costs. Don’t expect to see much of home as a manager.” Link
Another GM from London in August 2019:
Link A little side note, GMs go to quarterly meetings where the CEO and top leadership are present as well, so GMs know Senior Leaders more than the regular staff. Some GMs disapprove of the CEO – at the time it still was Clive Schlee. But I find it interesting that this GM has NO opinion of the CEO, as if this GM doesn’t care to even mention their like/dislike.
And another GM on Indeed from Glasgow, Scotland:
“Amazing in the beginning – showered with benefits and entitlements and opportunities to advance. Terrible once you see how horribly mismanaged and micromanaged the company is. Zero care for human beings and nothing but boosting sales and company growth.“A little reminder again that Clive Schlee pocketed £30 Million on bonus alone when JAB Holdings bought Pret! Link to article.
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UPDATE: 10. November 2019
Brand new Manager review on Indeed worth reading!Link Quote: “Managers are forced to cheat on results and break standards just so that the area manager looks good on paper, though he stays at home most of the days whilst the shops collapse.”
Yes, but this has always been like this. OPs Managers sit in the pub at lunch time when shops are horrendously busy. OPs Managers fly out to Dubai, Paris or in the U.S. to Vegas, Orlando etc. as mentioned above, to party and blow the hard earned money the shops bring in. Many times I didn’t see my OPs Manager for at least THREE MONTHS at a time, and when they came in, they bossed us around and played scary fear management for a few minutes, before disappearing again for months! The only thing I saw regularly was EMAILS and pressuring us on numbers and Mystery Shopper results!Quote: “Since 2018 there is so much pressure in getting the standards right however I’ve seen kitchens running on two people on night shifts and even one on day shift (where four people are required per shift) as area management does want figures to be right on paper- this could cause enormous issues if something went wrong i.e. allergens.”
Quote: “People are over stretched and tired since the pressure to achieve selection in stores is high but not enough labour in.“
Quote:
“We as managers aim to make our teams happy and safe however the over stretching on labour just made us cover the gaps over and over not realising the biggest gap was within us unable to have a normal life or humanity due to the amount of hours being psychologically forced into work.”Quote:
“I have met great people and higher management in this company but there is an unacceptable level of fear culture up here in Edinburgh, where people believe they won’t actually be okay if they quit their job if unhappy. It’s 2019 and if your employer raises you to be scared to develop elsewhere then it’s not a good employer.”Nothing more to add!
And the gift that keeps on giving, a NEW MANAGER review on Glassdoor 16. Nov. 2019
Link “Those willing to step on others make it to the top. Talk the talk but actually don’t live by the values they preach.”
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This review is one of my absolute favourites, and brings some humour into all this!
Also, pay attention to the YES vs NO votes on all these reviews.
I could go on and on and on, and add countless more along those lines of above reviews, but my posts tend to get too long. I just post one more which is the shortest review I have come across. It doesn’t take many words to describe Pret A Manger. This is even from a Team Leader. Well, it’s simply Pret:
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UPDATE July 2020
Lawsuit filed on 01. July 2020 against Pret for racism, discrimination, hostile work environment at several shops in New York City.
–> Battle v Pret A Manger & Ramos.
(Perfect name to battle Pret!)
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Above comments and articles are only a fraction of a long list of staff reviews and complaints. For an extensive, yet not exhaustive list please visit: Pret Staff Complaints (list needs to be updated, I stopped in August 2019) with a few collected in below slideshow.
Finally, some very wise words I came across once on Twitter, but I know Pret will not heed (they read my blog) because they are stuck in this profit-driven business and always find ways to sweet-talk their way out of responsibility:
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»It’s amazing to me how many business leaders separate their employees from their customers/patrons. Your employees are your core target audience to put word-of-mouth out about your organization.« — @minmilyjung on Twitter
Any employee reading this, especially in Pret and the service industry:
Join a Union and leave reviews on Glassdoor, Indeed and other employee review platforms.
The following Unions cover the food industry:
The BFAWU are the best informed about Pret and have helped Pret staff already. The President of BFAWU met up with me twice and also with a Pret staff who wasn’t even in a union, to assist. The BFAWU have been instrumental on the first ever McDonald’s strikes in the UK. Also another vital and very active Union that specialize in helping foreign workers is IWGB.
BFAWU1 — IWGB — McStrike (UK) — GMB Union — Unite — Fast Food Forward (USA)
The BFAWU and IWGB are very active with McDonald’s strikes and are the best informed about Pret A Manger.
Pret A Manger Staff Reviews SLIDESHOW.
The above slideshow is just a selection, the list goes on in → Pret Staff Complaints.
I continue to ask for independent investigation into Pret staff suicides.
NOTE: When on Glassdoor, one has to register and be signed in to read reviews. Glassdoor has changed its selection of reviews. On Pret A Manger reviews, Glassdoor is now sieving out Managers and Leaders reviews on the front page.
To see ALL the recent reviews on Glassdoor, click where it says “Popular” and select “Most recent” or “Lowest Rating” AND Clear All “Full-time, Part-time”. Also, Glassdoor demands logins now, where you can only see ONE review without being registered and logged in. The reason why the amount of reviews change from 683 to 697 may be that Glassdoor withholds some reviews. But I’m not sure how that works. On Indeed at the Location feature, scroll up to select “All” and it will automatically list all cities/countries in chronological order starting with the newest.Indeed now even started handpicking reviews as “the most useful review selected by Indeed”, which shows that these review sites are not neutral, as they only select the positive ones, no matter how “rotten” the company may be or how many experienced staff have voted their agreement with the (negative) review:
DEFAULT view:
Click on Sort: “Most recent” and “Clear All”
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DONATIONS
I fully fund my blog and choose not to use ads
If you would like to donate, it would be appreciated. Thank you!
£10.00
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I worked at Pret A Manger and survived systemic workplace bullying during bereavement that involved HR, the top leadership, HQ and even the now “retired” former CEO Clive Schlee. I declined 4 settlement offers if I am silent about my ordeal. But I rather starve and speak out to help others. For an overview of important blog entries of my experience with Pret, please visit “My Ordeal with Pret A Manger”. The little arrow to the right next to each heading will lead directly to the post.
I tell my story for the first time verbally in below audio player interview on a podcast by The Adam Paradox, and wrote two articles in the Scottish Left Review: 1. “Late Night Girl’s” Story with Pret and 2. Pushing Back Against Pret and was mentioned by the BBC.
Thank you for reading/listening.Please also see my MEDIA page for the press articles I influenced.
NEW LinkTree
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Interview: (The count might show 0:00 – but just press play).
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(LTT) “How Bad is Dialup Internet in 2025?”
https://www.youtube.com/watch?v=T-qyNFjZaQs
Linus Tips Tech ha fatto questo esperimentino l’altro giorno… chissà se per puro sfizio personale, o per una ritrovata nostalgia per i tempi in cui si stava meglio quando si stava peggio, visto che almeno, quando lui era ragazzino, ed Internet in casa era al massimo 56k, certamente non c’era una crisi sul mercato delle RAM dovuta allo schifo che fanno gli AI-bro… ma sto divagando un botto, ops; meglio vedere che ha combinato… o, in altri termini, cos’ha da dire uno che, comunque, nonostante la mia eternità, è più vecchio di me. 🌐
Allora, “quanto fa schifo usare Internet via modem telefonico nel 2025???” è la domanda che egli si pone con questo video… e, la risposta è: molto… e c’è per caso gente stupita di ciò? Però insomma, diciamo che in realtà dipende, perché dire “Internet” è dire un po’ tutto e niente. Se si intendono le e-mail (attraverso client nativi classici), e roba di quel tipo, allora OK, la dialuppa funziona… e, addirittura, è possibile pure fare un pochino di esotico gaming, altro ché! (Oddio, sempre ammesso che gli astri permettano, che non sempre è il caso….) Purtroppo, però, il web, che effettivamente ad oggi è praticamente il 98% di Internet mi sa, è un vero disastro, a dire poco… è assolutamente inutilizzabile, a dire meglio. 👻
Almeno usando un browser moderno del calibro di Chromium, testando le home page di vari siti… Google richiede più di una pausa pipì per caricare, Wikipedia almeno quanto una pausa sigaretta veloce, e Reddit è abbastanza pesante da consentire forse una pausa cacca (ma non diarrea eh, attenzione se ci provate). Bloccare il caricamento automatico delle immagini (che neanche sapevo fosse una funzionalità in Chromium!!!) aiuta un pochino, come osserva Linus, e bloccare gli script (dove possibile) pure un po’ in più, aggiungo io… ma il vero problema è che le pagine web ormai son grosse, piene spesso sia di HTML ciccione inutile (e WordPress in questo fa scuola, comunque…), e di tanti script e tracker e robe… ma, sorprendentemente, pure il solo CSS è spesso pesantissimo!!! 🥴
Non ho tantissimo tempo da perdere come Linus, io, ma comunque un po’ di tempo da perdere lo avevo, poco fa… Quindi, ho fatto qualche test al volo con certi miei siti, usando la funzione di Chromium per fare il throttling della rete, con gli stessi parametri che Linus ha usato per simulare accuratamente una linea 56k, dopo aver rinunciato a fare le prove con la vera dial-up, che si è rivelata più merdosa del previsto (perché in realtà ben meno di 56k… non ironicamente, non c’è più la dial-up di una volta): 53 k/s down, 48 k/s up, 250 ms ping, 1.5% packet drop. Se i miei Pignio e Aggregodo, che usano dei grossi framework CSS, impiegano praticamente un fottuto minuto a caricare la home così… Brutkey, il mio client Misskey per web legacy, in meno di 10 secondi ha presentato la timeline, gustoso! Ho in realtà provato anche a caricare la home di un subreddit su Reddit Old, con ovviamente sia immagini che script disattivati, e ci ha messo solo 20 secondi… Quindi, ok, male ma non malissimo. 🙄
Comunque, è veramente assurdo che nel 2025 ci sia ancora la dial-up in giro… cosa a proposito della quale non sono contro eh, perché oh, magari lo sfizio, gnam, evviva poter scegliere… Ma è assolutamente merdoso che in molti posti, per molte persone, sia l’unica opzione davvero accessibile, cioè l’unica con prezzi accettabili o forse anche l’unica fisicamente disponibile… questo non va bene, che schifo. La cosa incredibile però è che, per quello che so (poi magari so male, ma intanto…), solo il Nord America è messo così di merda… porca miseria, pure nei fottuti villaggi dell’Africa hanno delle connessioni wireless accettabili, cioè, che cazzo!!! 🥀
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Aspettando l'estinzione umana @aspettandolestinzioneumana.wordpress.com@aspettandolestinzioneumana.wordpress.com ·Ho capito già da tempo che non sono e non sarò mai un influencer.
Non che aspiri a diventarlo (anzi…), ma direi che un minimo di riscontro mi piacerebbe riceverlo quando, tanto per dirne una, cerco di vendere una discreta quantità di libri usati per finanziare la pappa da destinare ai mici in stallo e di colonia.
Ho tentato questa strada su Facebook, dove al momento ho il maggior numero di follower. Risultato da quando mi sono iscritto a maggio: zero. Risultato sotto Natale, quando tutti dovrebbero essere più buoni e altruisti: zero.
Posso capire che dare soldi sotto forma di donazione susciti qualche sospetto, ma comprando dei libri rimarrebbe comunque qualcosa di tangibile in mano; si tratta a tutti gli effetti di uno scambio equo per entrambe le parti.
Quasi tutti i miei contatti si dichiarano animalisti, gattofili e, in alcuni casi, vegani. E parliamo di gente con lavori ben retribuiti, in alcuni casi addirittura benestante.
È davvero uno sforzo immane per loro comprare 5 o 10 euro di libri sapendo che contribuirebbero a sfamare mici che non aiutano nemmeno personalmente?
E non ho trovato problemi solo nella vendita dei libri usati o dei miei e-book.Già da tempo ho in mente di aprire un rifugio privato per gatti; rifugio privato e non associazione perché, nel secondo caso, ci sarebbero troppe teste a gestire il tutto e finiremmo per scontrarci (come ho avuto modo di appurare per altre questioni…).
Da un punto di vista imprenditoriale e burocratico sono un inetto completo, quindi ho tentato di chiedere informazioni a chi ne sapeva più di me. Sempre su Facebook ho presentato, in diverse sedi, un annuncio nel quale chiedevo aiuto per capire come iniziare. L’ho pubblicato dividendolo in due parti: una breve e sintetica e una lunga e dettagliata. La ridotta soglia di attenzione dell’utente medio di Facebook ha spinto praticamente tutti a rispondermi senza considerare nemmeno la parte breve.
In poche parole penso che si siano limitati a vedere la lunghezza dell’annuncio e abbiano risposto cose del tipo “Troppo lungo, non leggerò” o “Chiedi a un’associazione”.Se avessi voluto aprire un’associazione mi sarei rivolto a una di loro, non vi pare? Ma avendo l’intento di concentrarmi su un rifugio privato – e non conoscendone nessuno – non avrei ottenuto risposte esaustive su come eseguire, presumo, una procedura differente.
La lunghezza dell’annuncio, invece, anticipava domande che, se letto in maniera seria, mi avrebbero sicuramente posto in un secondo momento; diciamo che ho provato a giocare d’anticipo per non perdere troppo tempo dopo.
E così neppure in quel caso ho raggiunto l’obiettivo che mi ero prefissato. Ma scommetto che, se mi filmassi mentre compio scemenze. non solo avrei un seguito molto maggiore, ma mi darebbero anche retta.
Mi hanno suggerito di cambiare approccio pubblicando più foto e video, ma a me piace scrivere ed è con le parole che voglio esprimermi. E il numero di utenti che mi segue non m’interessa; eppure anche conoscere poche persone competenti e disponibili sembra sia un’utopia.La settimana prossima dovrei svolgere un colloquio telefonico con una casa editrice per la pubblicazione di un romanzo che, neanche a farlo apposta, parla anche di gatti e influencer. Questa casa editrice pubblica nel formato print-on-demand e dovrei poter ricevere qualche consiglio utile sul fronte promozionale; tuttavia è altamente probabile che, essendo la mia una causa persa, non se ne farà niente.
Non riuscendo a vendere un libro scritto da Umberto Eco a 1 euro, come potrei convincere qualcuno a spenderne 10 per uno scritto da me? A meno che l’editore non mi riveli una formula magica, è assolutamente impossibile che ci riesca.
Ho capito che sono io il punto debole che rende fragile la mia limitata rete sociale. Ma la mia unica colpa è non voler essere un personaggio.
Sembra che ormai ci sia competizione in ogni ambito, incluso quello del volontariato.
Chi danneggio se apro anch’io un rifugio per gatti? Tolgo qualcosa a qualcuno? Non possiamo avere tutti il nostro spazio, senza intralciarci? La condivisione di un ideale non dovrebbe spingerci, semmai, a collaborare?
Macché, se chiedo qualcosa, anche un semplice consiglio, tutti snobbano la richiesta; però loro pretendono attenzioni da prima donna, spammano, pubblicano scemenze pur di conservare visibilità. Se commenti non scendono mai dal piedistallo per rispondere. Scrivono pure in maniera sgrammaticata, ma a quanto pare sembra che l’ignoranza costituisca una virtù.
Nella catena alimentare dei social network esisto solo per nutrire una famelica creatura chiamata ego; spero di andare di traverso a qualcuno.Vittorio Tatti
https://aspettandolestinzioneumana.wordpress.com/2024/05/29/vaccino-contro-linfluenzerite/
#annunci #eBook #egocentrismo #facebook #Gatti #gattile #idiozia #influencer #libri #pubblicità #rifugio #socialNetwork #visibilità
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Chiedo a te @Grub_09, ma anche a chi è più esperto di me di #Truffe.
Sappiamo tutti che oltre all’accesso dati personali, le aziende ambiscono ai dati biometrici (e molto altro).
Sappiamo che attualmente sono facilmente ottenibili tramite app #ai legate alla fotocamera e microfono.Ora vorrei capire quanto ci sia di veritiero nel fatto che una nuova #truffa possa essere legata a persone che chiedono aiuto in strada, su come usare il proprio smartphone, che registra dati biometrici. #mastoaiuto
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Chiedo a te @Grub_09, ma anche a chi è più esperto di me di #Truffe.
Sappiamo tutti che oltre all’accesso dati personali, le aziende ambiscono ai dati biometrici (e molto altro).
Sappiamo che attualmente sono facilmente ottenibili tramite app #ai legate alla fotocamera e microfono.Ora vorrei capire quanto ci sia di veritiero nel fatto che una nuova #truffa possa essere legata a persone che chiedono aiuto in strada, su come usare il proprio smartphone, che registra dati biometrici. #mastoaiuto
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Chiedo a te @Grub_09, ma anche a chi è più esperto di me di #Truffe.
Sappiamo tutti che oltre all’accesso dati personali, le aziende ambiscono ai dati biometrici (e molto altro).
Sappiamo che attualmente sono facilmente ottenibili tramite app #ai legate alla fotocamera e microfono.Ora vorrei capire quanto ci sia di veritiero nel fatto che una nuova #truffa possa essere legata a persone che chiedono aiuto in strada, su come usare il proprio smartphone, che registra dati biometrici. #mastoaiuto
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Sappiamo che attualmente sono facilmente ottenibili tramite app #ai legate alla fotocamera e microfono.Ora vorrei capire quanto ci sia di veritiero nel fatto che una nuova #truffa possa essere legata a persone che chiedono aiuto in strada, su come usare il proprio smartphone, che registra dati biometrici. #mastoaiuto
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#Biden dovrebbe ritirare il suo appello per l'estradizione di Julian #Assange e respingere tutte le accuse contro di lui, sulla nuova rivelazione che Assange è stato soggetto agli stessi crimini governativi che hanno portato all'archiviazione della mia stessa accusa mezzo secolo fa.
Questi crimini governativi includono #sorveglianza illegale e senza mandato, cospirazione per "inabilitarmi completamente" e - nelle parole del mio giudice - "eventi bizzarri" che "offedono il senso della giustizia". Tutti questi si applicano esattamente ai crimini appena rivelati contro Assange.
Ecco la dichiarazione del giudice Matthew #Byrne che respinge le accuse contro di me e Tony #Russo, il 12 maggio 1973. AG #Garland dovrebbe intraprendere un'azione simile su Assange questa settimana. E se ciò non accade, l'Alta Corte britannica dovrebbe respingere il ricorso.
www.nytimes.com/1973/05/12/arc…
Il thread del grandissimo Daniel #Ellsberg su Twitter
www.twitter.com/DanielEllsberg…
Enter a title -
⟦ Da bambina, mia nonna, nata in #Ucraina nel 1903, mi raccontava dei #pogrom contro gli ebrei avvenuti dopo la rivoluzione comunista.
I ricordi di quelle esperienze l’hanno accompagnata fino all’ultimo giorno della sua vita; non dimenticherò mai come, verso la fine dei suoi giorni, quando il passato si confondeva con il presente, si affacciava alla finestra e sussurrava, con tono straziante: «Gevalt, gevalt!».
Questo grido, una richiesta di aiuto da parte delle vittime di tutto il mondo, risuona dentro di me oggi di fronte ai violenti pogrom che gli ebrei stanno compiendo contro i palestinesi in #Cisgiordania, controllata da #Israele. ⬇️2
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La Guerra secondo Kubrick (parte 6 di 8)
FULL METAL JACKET: LA “MECCANIZZAZIONE” DELL’UOMO
Due anni dopo la realizzazione di Shining, del 1980, l’attenzione di Stanley Kubrick ricade sul racconto The Short Timers di Gustav Hasford, in cui alcuni giovani marines vengono addestrati in un campo di addestramento per poi essere mandati in Vietnam a combattere. Affascinato dai vari risvolti della storia («Quando ho letto il libro ho trovato irresistibili l’originalità, la bellezza dello stile, la semplicità», ha detto il regista), Kubrick acquistò i diritti del libro, cominciando così a lavorare alla sceneggiatura di Full Metal Jacket, uscito nel 1987. Michael Herr, co-sceneggiatore del film, ricorda lo scambio di battute tra lui e Kubrick alla “nascita” di Full Metal Jacket; il regista disse di voler fare un film di guerra, Herr gli fece notare che aveva già fatto Orizzonti di gloria, al che Kubrick rispose: «Quello è contro la guerra. Voglio fare un film di guerra solo per considerarne il soggetto, senza una posizione morale o politica, ma come fenomeno».Il termine “full metal jacket” (letteralmente “copertura piena di piombo”), che non compare in nessuna parte del racconto, descrive il rivestimento di un tipo di proiettile e in un certo senso richiama alla metaforica corazza di metallo (come quella degli automi) nella quale venivano avvolti i marines per essere trasformati in killer.
L’intenzione del regista, attraverso questo film, è di inserire alcuni temi già affrontati nelle sue opere precedenti in un contesto bellico moderno, come quello vietnamita: «Il Vietnam è stata probabilmente l’unica guerra dominata dai falchi intellettuali che manipolavano i fatti e perfezionavano la realtà, ingannando sia loro stessi che il pubblico».
Ma il tema che più di altri Kubrick intende affrontare con Full Metal Jacket è quello della “meccanizzazione” dell’uomo, ovvero del rendere automatico un qualcosa di naturale, un tema nel quale il regista si era addentrato esplicitamente, già dal titolo, in Arancia meccanica, nel 1971.
Le vicende di Full Metal Jacket si svolgono in due segmenti ben delineati: l’addestramento a Parris Island e il Vietnam. La scena d’apertura del film mostra un gruppo di ragazzi a cui stanno radendo a zero le teste: ci troviamo nel campo d’addestramento di Parris Island; il sergente istruttore Hartman si presenta ad un gruppo di reclute, destinate a diventare marines, “macchine da guerra”. Il linguaggio dell’istruttore è offensivo e osceno; egli mostra immediatamente tutta la sua severità nei confronti di chi non si è ancora inquadrato nella disciplina imposta dalla procedura militare. In questa fase iniziale di presentazione emergono i personaggi di Joker, un giovane dall’aria intellettuale e scherzosa, di Cowboy e in particolare di Palla di Lardo, un ragazzo goffo e imbranato, sul quale Hartman riversa tutta la sua crudele offensività. Le scene che seguono mostrano il training al quale vengono sottoposte le varie reclute, dove agli esercizi fisici si alternano fasi in cui l’istruttore cerca di plagiare le menti dei futuri soldati mediante riti collettivi inneggianti alla guerra e alle armi. Joker, nonostante i continui rimproveri subiti, diventa caposquadra, mentre Palla di Lardo, messo continuamente alla berlina, viene emarginato dai suoi stessi compagni di camerata, costretti da Hartman a pagare per ogni errore del loro compagno. Una notte il ragazzo subisce un pestaggio da parte di tutti gli altri soldati, Joker compreso (anche se inizialmente esitante); nei giorni seguenti Palla di Lardo mostra segni di instabilità, la sua “trasformazione” in macchina da guerra è quasi completa, per la soddisfazione del suo istruttore. L’ultima notte a Parris Island è però tragica: Palla di Lardo è sorpreso da Joker nel bagno mentre sta caricando il suo fucile con pallottole «blindatissime» (“full metal jacket” appunto); all’arrivo di Hartman il giovane gli spara e poi si uccide.
Una dissolvenza ci porta nel Vietnam; Joker è corrispondente di guerra per il giornale dell’esercito «Stars and Stripes». Durante l’offensiva del Tet, nella quale i vietcong attaccano l’esercito statunitense, Joker viene mandato al fronte a fare un reportage con il suo amico Rafterman. Qui ritrova il compagno di corso Cowboy e si unisce alla sua squadra; il gruppo riesce a liberare una città con poca difficoltà, l’entusiasmo aumenta con l’arrivo degli inviati televisivi che intervistano i vari marines. I soldati partono per una nuova missione verso la città di Hue, ma perdono l’orientamento e si ritrovano sotto il tiro di un cecchino, che uccide due di loro e in seguito lo stesso Cowboy. I rimanenti soldati individuano la posizione del cecchino e lo sorprendono alle spalle: si tratta di una giovane ragazza, alla quale Joker prova a sparare, non riuscendo poiché gli si inceppa il fucile. Mentre sta per essere ucciso, Rafterman giunge a salvarlo, sparando al cecchino; la ragazza è agonizzante, circondata dai soldati: Joker pone fine alle sofferenze della giovane, uccidendola. Il gruppo si allontana nella notte intonando il ritornello di Mickey Mouse.
Il tema kubrickiano che vediamo immediatamente riemergere in Full Metal Jacket è quello che mostra il sistema e la struttura dell’istituzione militare: «l’esercito affiora come struttura rigida e asettica, impersonale, funzionale; (…) una struttura violenta, costruzione ossessivamente minuziosa finalizzata alla distruzione e psicologicamente distruttrice e autodistruttrice di se stessa». Il fine dell’esercito si concentra quindi nella distruzione della personalità umana, con l’obiettivo di possedere il controllo assoluto sull’individuo, attraverso la sua “meccanizzazione”. Lo stesso Hartman, presentandosi alle reclute, sottolinea questo passaggio fondamentale da essere naturale a essere meccanico: «Se voi signorine finirete questo corso e se sopravviverete all’addestramento, sarete un’arma, sarete dispensatori di morte, pregherete per combattere». Ma trasformare uomini in armi è possibile? Secondo Stanley Kubrick la risposta è affermativa: «Sì, trasformare esseri umani in armi è possibile. Come dice il sergente nel mio film: “Un’arma è solo un utensile, è il cuore duro che uccide”» (nella versione italiana del film è in realtà tradotto: «Il vostro fucile è solo uno strumento, è il cuore di pietra quello che uccide»). Il duro training al quale si sottopongono i soldati è finalizzato a distruggere la paura della morte e per distruggere questa è necessario distruggere la personalità: già nella primissima scena tale distruzione è inscritta nelle immagini dei giovani dal barbiere, dove vengono tutti quanti rasati a zero, primo elemento del processo di meccanizzazione ad accomunare i ragazzi, ognuno reso una sorta di “clone” dell’altro; in questa scena vediamo il barbiere militare “operare” sulle loro teste, quasi a presagire quel lavaggio del cervello al quale verranno sottoposti in seguito. In Full Metal Jacket: «il cervello è il vero campo di battaglia, il vero Vietnam, presupposto e posta in gioco della guerra. Parris Island è il luogo (isolano – isolato – isolante) del lavaggio del cervello e delle lavate di testa, è il luogo in cui s’interviene direttamente sulla testa»; non a caso sulla locandina del film è presente un elmetto, ovvero la “testa” del soldato.
Joker, voce narrante del film, descrive in poche parole il luogo in cui si trova: «Parris Island, Carolina del Sud, campo di addestramento reclute del corpo dei marines degli Stati Uniti. Corso di otto settimane per falsi duri e pazzi furiosi». In questa bipartizione la giovane recluta mostra la sua lucidità, autoescludendosi di fatto dalla categoria dei “pazzi furiosi” e inserendosi quindi in quella dei “falsi duri”. Joker per tutto il film non è altro che questo, poiché sembra sfuggire alla disumanizzazione della sua personalità: quando alla fine è chiamato alla battaglia, fallisce, perché in lui è ancora acceso il lume dell’umanità e dell’intelligenza, perché non è un vero killer e il suo primo omicidio è causato dalla compassione e non dall’odio. Di conseguenza va osservato come ne Il dottor Stranamore e in Orizzonti di gloria la follia della guerra fosse dovuta all’orgoglio e all’ambizione dei generali, in Full Metal Jacket, invece, si basa essenzialmente sul tentativo del soldato Joker di restare sano in un ambiente folle.
Come sottolinea Magnisi: «Tutto il primo atto della pellicola sarà una lunga introduzione (un vero addestramento anche per gli spettatori) alla sottocultura dei marines, osservata con iperrealismo clinico dall’occhio di Kubrick, all’interno di un’ossessione per la geometria e la regola, l’ordine e la disciplina». L’obiettivo dell’istruttore Hartman (peraltro interpretato da un vero istruttore dei marines, Lee Ermey) è standardizzare tutte le reclute secondo canoni prestabiliti, omogeneizzare il gruppo, escludendo ogni tipo di diversità, motivo per cui il soldato Palla di Lardo risulta il più difficile da “meccanizzare”, poiché la sua diversità è evidente nelle caratteristiche fisiche (la grassezza) e motorie (la goffaggine), che lo portano inevitabilmente ad essere il bersaglio prediletto del suo istruttore, che non risparmia oltraggi e offese per cercare di motivare (quindi standardizzare) il ragazzo: «Ma tu ci sei nato sotto forma di viscido sacco di merda, Palla di Lardo, o ci hai studiato per diventarlo? (…) Perché tu sei un ciccione ributtante e fai schifo, Palla di Lardo!».
Gli esercizi fisici, nonostante la durezza, risultano essere la parte d’addestramento più innocua e meno importante, è l’indottrinamento psicologico, invece, la parte fondamentale per plagiare le giovani reclute; il linguaggio usato da Hartman è esplicito e aggressivo, e le vittime di esso non possono che subirlo passivamente. L’istruttore cerca continuamente di costruire un rapporto di intimità e complicità tra la recluta ed il fucile, sottolineando l’importanza di questo connubio (ed è immediato il richiamo alle ispezioni del generale Mireau nelle trincee di Orizzonti di gloria): «Stanotte vi porterete a letto il vostro fucile e darete al vostro fucile un nome di ragazza, perché sarà quello l’unico buco che voialtri rimedierete qui dentro. (…) Siete sposati al fucile, quel coso fatto di legno e di ferro, e rimarrete fedeli soltanto a lui!». E ancora: «La più micidiale combinazione del mondo: un marine col suo fucile. Ma è sulla volontà di uccidere che bisogna concentrarsi. (…) Il vostro fucile è solo uno strumento, è il cuore di pietra quello che uccide». Joker, in uno dei rari interventi della sua voce fuori campo, dice che: «Il corpo dei marines non vuole dei robot, il corpo dei marines vuole dei killer, il corpo dei marines mira a creare uomini indistruttibili, uomini senza paura»; per cancellare la paura della morte dai soldati, il sistema deve quindi cercare di vendere un’immortalità “a basso costo”: «Un marine può morire, siamo qui per questo, ma il corpo dei Marine vivrà per sempre e questo significa che voi vivrete per sempre», dice Hartman e tutte le marcette e i ritornelli che fa intonare ai suoi soldati non sono altro che un accumulo di elementi che rappresentano una procedura (per un istruttore militare è la prassi) che ha come fine ultimo quello di plagiare le menti delle reclute. Tra tante situazioni, è piuttosto eloquente in questo caso la preghiera che i soldati devono recitare, fucile in mano, prima di andare a dormire: «Questo è il mio fucile, ce ne sono tanti come lui, ma questo è il mio. Il mio fucile è il mio migliore amico, è la mia vita. Io devo dominarlo come domino la mia vita. Senza di me il mio fucile non è niente, senza il mio fucile io sono niente. Devo colpire il bersaglio; devo sparare meglio del mio nemico che cerca di ammazzare me. Devo sparare io prima che lui spari a me e lo farò. Al cospetto di Dio giuro su questo credo: il mio fucile e me stesso siamo i difensori della patria, siamo i dominatori dei nostri nemici, siamo i salvatori della nostra vita e così sia, finché non ci sarà più nemico, ma solo pace. Amen».
Un aspetto particolare che troviamo in Full Metal Jacket, ma che già abbiamo incontrato in Orizzonti di gloria, è il continuo tentativo della struttura militare di provare a piegare alla propria logica ogni tipo di azione ed ideologia, inglobandola nel proprio sistema: nella prima parte del film Joker dice al suo istruttore di non credere in Dio, nonostante le ripetute ed insistenti affermazioni del sergente riguardo al valore ideologico della religione cattolica; in un primo momento Hartman sembra infuriato, ma invece di punire il ragazzo lo nomina caposquadra, dicendo che: «Il soldato Joker è ignorante e senza dio, ma ha fegato e il fegato è tutto». In questo modo, come nota Eugeni, l’esercito dimostra: «la terribile capacità di ricondurre ai propri parametri ogni opposizione, non contrastandola, ma semplicemente privandola del proprio senso originario». Un comportamento simile lo aveva assunto anche Broulard in Orizzonti di gloria, ritenendo la nobile azione difensiva di Dax niente più che una tattica per ottenere una promozione. Inoltre, come abbiamo visto nelle pellicole trattate in precedenza, dove gli eserciti combattono e uccidono i loro stessi soldati, anche in Full Metal Jacket il sistema finisce per implodere, per combattere contro se stesso: gli sforzi fatti da Hartman per rendere Palla di Lardo un killer vengono “premiati” nel finale della prima macrosequenza del film, dove il soldato, divenuto una macchina impazzita (come il computer Hal in 2001), uccide il suo istruttore, divenendo di fatto il killer che il duro addestramento doveva creare: «Quando Palla di Lardo scarica su [Hartman] i suoi proiettili blindati, nessuno tira sospiri di sollievo, ma anzi si resta agghiacciati, perché è chiaro che la morte di Hartman lascia viva e intatta l’istituzione; non arriva ad espiazione di alcuna colpa, ma a conferma dell’efficacia di un insegnamento».
L’esperienza di Palla di Lardo incarna alla perfezione il tema dell’uomo come nemico di se stesso; già nelle prime scene del film l’ordine di Hartman alla sua recluta («strangolati da solo!», autocitando Stranamore) non era che il preludio all’omicidio-suicidio commesso dal soldato nell’ultima scena ambientata a Parris Island: «[Palla di Lardo] lobotomizzato da brutalità e umiliazioni, interiorizza la violenza dell’ambiente in cui è stato costretto a calarsi, discendendo nel cuore di tenebra della sua follia. (…) L’apprendista stregone Hartman è stato la vittima del suo Frankenstein che, come quella creatura riplasmata, rifiuta di vivere in questo mondo ultra-violento».
Qui si chiude la prima parte del film, quella dedicata alla fase di addestramento; a proposito di questa è interessante citare un articolo del 1987 comparso sui «Cahiers du Cinéma»: «I film di Kubrick descrivono il mondo come un cervello, inevitabilmente soggetto a disfunzioni (per ragioni a volte esterne, a volte interne). Full Metal Jacket illustra in modo ammirevole questa tesi. Il microcosmo del campo di addestramento di Parris Island in effetti è organizzato come un cervello composto da cellule umane che pensano e reagiscono nello stesso modo, fino a quando il suo buon funzionamento si disintegra: dall’interno nel momento in cui una cellula singola (Palla di Lardo) comincia ad eseguire inesorabilmente le direttive di istinto di morte che regolano l’organo nella sua interezza; dall’esterno con l’offensiva del Tet, rappresentazione esteriorizzata di un’identica forza».La morte di Palla di Lardo chiude il cerchio della violenza apertosi nel campo di addestramento, ma è solo il prologo alla guerra vera: terminata la rappresentazione dell’inferno interiore all’uomo (Parris Island), una breve dissolvenza ci porta nell’inferno esteriore, il Vietnam, che vede Joker come anello di congiunzione tra le due parti. Se nella prima grande sequenza la struttura dell’esercito costruisce i suoi killer, le sue macchine da guerra, mostrando la propria capacità di controllo sulle reclute (ad eccezione della “cellula impazzita” Palla di Lardo), la seconda parte del film svela la debolezza e la precarietà di questo processo di “meccanizzazione”; a contatto con la guerra saltano tutti i meccanismi di controllo e i suoi protagonisti si perdono: «La macchina militare si trova ad affrontare un territorio labirintico, complesso e smarrisce le coordinate: coordinate morali, coordinate militari (tutti i “gialli” possono essere nemici, il nemico non è più identificabile), coordinate fisiche (la pattuglia dispersa nello spazio labirintico di Hue)».
Il Vietnam di Kubrick è iconograficamente un Vietnam inedito: non ci sono le giungle che i viet-movie precedenti avevano mostrato al pubblico; il regista rifiuta di ambientare il film attorno ad uno stereotipo e sfrutta una fabbrica in disuso sulle rive del Tamigi per realizzare il “suo” Vietnam: «L’architettura degli stabilimenti dell’ex fabbrica era l’architettura funzionale degli anni Trenta, esattamente uguale a quella di quartieri industriali delle città vietnamite come Saigon o Hue. L’ambientazione si prestava idealmente al soggetto del film».
La prima scena, della parte ambientata in Vietnam, ci mostra subito Joker; di conseguenza lo spettatore mette a fuoco la sua figura come figura-chiave del film: qui ritroviamo il soldato nelle vesti di giornalista per «Stars and Stripes», nonostante la disapprovazione mostrata in precedenza a Parris Island da Hartman («Ti sei messo in testa di essere un cazzo di scrittore? (…) Non sei qui come scrittore, qui sei un killer!»). Nella redazione del giornale campeggia la scritta con il motto «First to go Last to know» (“primi ad andare, ultimi a sapere”), a sottolineare il fatto che la verità non era l’elemento primario di un giornale di guerra, che anzi doveva scrivere storie fasulle per accattivarsi il consenso dell’opinione pubblica sull’impiego dei soldati americani in Vietnam; a questo proposito è esemplare il discorso che il caporedattore di «Stars and Stripes» rivolge a Joker: «Noi pubblichiamo due tipi di storie: marines che spendono la paga per comprare ai gialli dentifrici e deodoranti, tipo “arte di sedurre i cuori”, okay? ..E storie di combattimenti con un sacco di morti, tipo “come vincere la guerra”». Lo stesso Kubrick ha spiegato come, quella del Vietnam, sia stata la prima guerra ad esser condotta negli Stati Uniti soprattutto come una campagna pubblicitaria: «La manipolazione della verità attraverso i mezzi di comunicazione di massa del governo fu uno degli obiettivi di questa campagna. Ciò ha condotto al fatto che l’opinione pubblica americana ha avuto un’immagine falsa e manipolata dell’intera guerra». Kubrick sapeva che il conflitto vietnamita era stato il primo ad essere seguito dai media televisivi, per questo non ha risparmiato nel film i riferimenti all’iconografia tracciata dagli stessi media: quando uno dei soldati, Animal Mother, domanda a Joker se avesse mai visto il fronte, questi gli risponde: «Accidenti se l’ho visto: in televisione»; o ancora il soldato Cowboy, quando in un’intervista televisiva parla della guerra: «Quando siamo a Hue, noi entriamo in città, no? E lì è proprio come una guerra, capito? Come quello che… quello che io pensavo che deve essere una guerra vera, come io pensavo, come io… come me l’ero immaginata»; di conseguenza: «La guerra è già vista, è già registrata nell’archivio mnemonico di chi vi combatte grazie a cinema e televisione». La presenza televisiva è in ogni dove, come i riferimenti dei soldati ai miti cinematografici americani, su tutti il genere western: Joker imita e cita più volte John Wayne, gli altri soldati paragonano i vietcong agli indiani, i “cattivi” per eccellenza nei western hollywoodiani del passato («Ma gli indiani chi li fa?» «Tocca ai musi gialli fare gli indiani»).
Dopo l’ennesima risposta beffarda rivolta al suo caporedattore, Joker viene spedito insieme a Rafterman (“l’uomo della zattera”, un richiamo a Fear and Desire) nella “zona calda”; è qui che incontra per la prima volta il reale orrore per la guerra, i suoi occhi si posano su una fossa comune e la sua indignazione lo porta ad una conclusione apparentemente ovvia («I morti sanno soltanto una cosa: che è meglio essere vivi»), ma che riassume appieno una delle verità che il regista vuole mostrare nella seconda parte del film: i soldati che vengono mandati a combattere in guerra, non lottano per niente se non per restare vivi, né per ideali né per fama quindi, ma solo per la sopravvivenza. Una verità che sottolinea il contesto mentale e non fisico del conflitto mostrato da Kubrick: «In guerra è meglio esser vivi che morti e tutto il resto non conta. Dirlo a parole è semplice, “spiegarlo” con un film molto difficile. Spiegarlo crudelmente e virilmente come fa Full Metal Jacket, poi, richiede un’estrema precisione di tono, perché l’orrore di Full Metal Jacket non è negli schizzi di sangue e negli arti amputati ma nella dimensione mentale del combattimento, nella meccanizzazione della barbarie: il prodotto coerente della propedeutica di Hartman». Subito dopo questa scena, troviamo un elemento fondamentale della seconda parte del film, ovvero la spiegazione che Joker fornisce ad un ufficiale, dopo che questi ha notato sull’uniforme del soldato la presenza del distintivo della pace e della scritta “Born to Kill” (“nato per uccidere”) sull’elmetto: «Io volevo soltanto fare riferimento alla dualità dell’essere umano, signore, l’ambiguità dell’uomo, una teoria junghiana, signore». È l’ennesimo sberleffo di un buffone (in inglese “joker”, per l’appunto) che cerca di contrastare gli orrori della guerra mediante l’ironia e lo scherzo, oppure si tratta del tentativo di un uomo di elevarsi e di differenziarsi da una massa di automi tutti uguali tra loro, tutti standardizzati, attraverso l’uso dell’intelletto e della cultura? Sembra che la risposta si trovi a metà strada tra le due parti: Joker da un lato si ribella al sistema (come Palla di Lardo anche lui è un personaggio diverso dalla massa, ma molto meno vulnerabile) grazie alla sua coscienza e alla sua personalità, ma dall’altro sa stare al gioco dell’istituzione militare, comportandosi da perfetto integrato (partecipa al pestaggio collettivo contro Palla di Lardo, afferma alla televisione di voler essere il primo ragazzo del suo palazzo «a fare centro dentro qualcuno»): «Joker ha un ruolo di focalizzatore omodiegetico assai marcato, ma spesso assente e in chiara distonia con quanto concretamente fatto dal personaggio. Egli alterna momenti di lucidità osservativa ad altri di complicità irriflessa».Lo stesso Kubrick spiega la presenza del distintivo della pace sull’uniforme del protagonista: «Si tratta di un simbolo che indica dualismo. Il soldato Joker dice infatti al suo superiore che gli chiede cosa voglia significare quel bottone: che gli esseri umani sono divisi fra odio e diffidenza da una parte, amicizia e disponibilità dall’altra». La dualità dell’essere umano evidenziata dal regista trova riscontro anche nei comportamenti degli altri personaggi: su tutti il soldato Animal Mother, presentato inizialmente come una sorta di Rambo dispensatore di morte (sul suo elmetto c’è scritto: “I am become death”, “sono diventato morte”), è colui che invece ha la lucidità di riconoscere che quella alla quale stanno assistendo in Vietnam è «una strage», inoltre contraddice gli ordini e si espone al fuoco del cecchino pur di andare a salvare i compagni feriti.
Kubrick, nella scena in cui l’ufficiale chiede spiegazioni a Joker, evidenzia la follia e l’ottusità delle alte sfere del sistema militare; la sua critica per questo tipo di personaggi si nota nella frase finale messa in bocca all’ufficiale in questione, che dice al soldato: «È un mondo spietato, figliolo, bisogna tener duro fino a quando non passerà questa mania della pace». Il regista sembra voler dire che quello al quale stiamo assistendo «è un universo alla rovescia, di pazzi al comando, con la voce pensante di Joker unico sguardo lucido. (…) Il Vietnam, come ogni guerra, è il regno del militarismo, l’obbligo dell’impiego universale della violenza come mezzo ai fini dello Stato»; un concetto di violenza gratuita che emerge dalle parole dei vari soldati, per esempio da quelle del capopattuglia di Cowboy, Crazy Earl: «Siamo i giganti verdi dei detersivi, solo che noi andiamo in giro a ripulire il mondo col mitra. Quelle che abbiamo fatto fuori oggi sono le persone più meravigliose del mondo: quando torneremo a casa di sicuro non troveremo più gente a cui valga la pena di sparare». La violenza è quindi l’unica realtà: «Gli uomini non possono governarla, sono loro a essere guidati dai processi conduttivi di quest’energia che hanno scatenato e che ora li sovrasta. Le battaglie non si decidono da uomini che calcolano e riflettono, ma tra soldati ormai depredati delle facoltà razionali, cieche forze che non sono che impeto. È il segreto ultimo della guerra: la riduzione della persona umana a materia inerte, dominata dall’istinto crudele della preda o del cacciatore».
Nell’ultima parte del film, la pattuglia si perde nello spazio labirintico di Hue, un corrispettivo fisico e spaziale della situazione interiore dei personaggi, che il regista ama spesso delineare nelle sue pellicole, da Fear in Desire, fino ad Eyes Wide Shut («Kubrick sembra interessato a offrire un ulteriore esempio di quella poetica della perdita di controllo sulle coordinate spaziali e temporali già operativa in gran parte della produzione filmica precedente»). In questo spazio, nel pieno dello smarrimento, un cecchino uccide prima il soldato Eightball, quindi Doc Jay, che era corso ad aiutare il compagno. Cowboy vuole far ripiegare il gruppo e abbandonare i compagni, ma Animal Mother si oppone e si lancia in avanti, riuscendo a far guadagnare terreno alla sua squadra: anche Cowboy però viene ucciso dal cecchino. Decisi nel voler vendicare i compagni, i rimanenti soldati si mettono alla ricerca del nemico; è Joker a trovarlo per primo e a scoprire che si tratta di una ragazzina armata. Il fucile del soldato si inceppa ed egli è costretto a rifugiarsi dietro ad una colonna, mentre le pallottole dell’avversaria si scagliano contro la sua postazione. Rafterman giunge sul posto e colpisce la ragazza, quindi si lascia andare ad urla di entusiasmo di fronte alla sua prima vittima: «Sono un duro, sono uno che fa fuori i nemici, sono un killer!». La ragazza però è ancora viva, agonizzante; Animal Mother intende lasciarla lì («Che marcisca qui»), mentre Joker vorrebbe aiutarla. Kubrick, dopo aver concesso a Joker la possibilità di uscire da ogni situazione precedente in modo ironico e sarcastico (conformemente al soprannome del soldato), in questa sequenza finale mette il suo protagonista faccia a faccia con l’orrore, con la possibilità di «far centro dentro qualcuno» che il soldato, sarcasticamente, aveva desiderato di avere. Joker dà il colpo di grazia alla ragazza, mosso da pietà, sicuramente, ma allo stesso tempo: «volente o nolente Joker si è trasformato in una killing machine: una piccola rotella senza volto nell’ingranaggio della morte. Hartman, probabilmente, sorride nella tomba. La tragica ironia finale di Full Metal Jacket è che la guerra ha preso in giro anche il suo giullare». Dopo questo “battesimo di morte”, Joker raggiunge gli altri soldati e si unisce alla marcia nell’oscurità; le sue ultime parole: «Sono proprio contento di essere vivo, tutto d’un pezzo, prossimo al congedo. Certo, vivo in un mondo di merda, questo sì, ma sono vivo e non ho più paura». Ora che non ha più paura, anche il soldato Joker, lo scrittore che difendeva la verità giornalistica, è divenuto una macchina per uccidere? Anche lui, l’intellettuale che citava Jung di fronte ai suoi superiori, ha raggiunto il suo punto di non ritorno, come avevano fatto in precedenza Palla di Lardo e Rafterman? In quest’ottica «Full Metal Jacket è un’opera disperata, dilaniata, che sancisce la fine di ogni residua illusione kubrickiana sulla natura dell’uomo e sulle sue possibilità di salvezza».
Tutti i marines si uniscono in un canto: intonano la Marcia di Topolino. Stavolta non si tratta del finale umanista di Orizzonti di gloria, ma di una regressione dei soldati allo stato infantile: «Quegli uomini in marcia, cui la guerra ha rivoluzionato ogni scala di valori, dei bambini condividono la crudeltà amorale, l’assenza di scrupoli etici, la aggressività necessaria, l’assenza di principi che non siano quelli naturali ed elementari, l’immunità da ogni ipocrisia; infine la noncuranza stessa della propria morte».Partono i titoli di coda, in contemporanea ai versi della splendida Paint it black (“dipingilo di nero”) dei Rolling Stones; Mick Jagger canta: «I see a red door and I want it painted black; no colors anymore I want them to turn black» (“vedo una porta rossa e voglio dipingerla di nero; non voglio più colori ma tutto dipinto di nero”), proprio quando le immagini sono finite e lo schermo è diventato nero; «It’s not easy facing up when your whole world is black» (“non è facile restare a testa alta quando il mondo intero è nero”); e ancora: «I look inside myself and see my heart is black» (“guardo dentro me stesso e vedo che il mio cuore è nero”). Il messaggio del pessimista Kubrick, anche durante i titoli di coda, è vivo, diretto, lucido, spietato e soprattutto definitivo.
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La Guerra secondo Kubrick (parte 6 di 8)
FULL METAL JACKET: LA “MECCANIZZAZIONE” DELL’UOMO
Due anni dopo la realizzazione di Shining, del 1980, l’attenzione di Stanley Kubrick ricade sul racconto The Short Timers di Gustav Hasford, in cui alcuni giovani marines vengono addestrati in un campo di addestramento per poi essere mandati in Vietnam a combattere. Affascinato dai vari risvolti della storia («Quando ho letto il libro ho trovato irresistibili l’originalità, la bellezza dello stile, la semplicità», ha detto il regista), Kubrick acquistò i diritti del libro, cominciando così a lavorare alla sceneggiatura di Full Metal Jacket, uscito nel 1987. Michael Herr, co-sceneggiatore del film, ricorda lo scambio di battute tra lui e Kubrick alla “nascita” di Full Metal Jacket; il regista disse di voler fare un film di guerra, Herr gli fece notare che aveva già fatto Orizzonti di gloria, al che Kubrick rispose: «Quello è contro la guerra. Voglio fare un film di guerra solo per considerarne il soggetto, senza una posizione morale o politica, ma come fenomeno».Il termine “full metal jacket” (letteralmente “copertura piena di piombo”), che non compare in nessuna parte del racconto, descrive il rivestimento di un tipo di proiettile e in un certo senso richiama alla metaforica corazza di metallo (come quella degli automi) nella quale venivano avvolti i marines per essere trasformati in killer.
L’intenzione del regista, attraverso questo film, è di inserire alcuni temi già affrontati nelle sue opere precedenti in un contesto bellico moderno, come quello vietnamita: «Il Vietnam è stata probabilmente l’unica guerra dominata dai falchi intellettuali che manipolavano i fatti e perfezionavano la realtà, ingannando sia loro stessi che il pubblico».
Ma il tema che più di altri Kubrick intende affrontare con Full Metal Jacket è quello della “meccanizzazione” dell’uomo, ovvero del rendere automatico un qualcosa di naturale, un tema nel quale il regista si era addentrato esplicitamente, già dal titolo, in Arancia meccanica, nel 1971.
Le vicende di Full Metal Jacket si svolgono in due segmenti ben delineati: l’addestramento a Parris Island e il Vietnam. La scena d’apertura del film mostra un gruppo di ragazzi a cui stanno radendo a zero le teste: ci troviamo nel campo d’addestramento di Parris Island; il sergente istruttore Hartman si presenta ad un gruppo di reclute, destinate a diventare marines, “macchine da guerra”. Il linguaggio dell’istruttore è offensivo e osceno; egli mostra immediatamente tutta la sua severità nei confronti di chi non si è ancora inquadrato nella disciplina imposta dalla procedura militare. In questa fase iniziale di presentazione emergono i personaggi di Joker, un giovane dall’aria intellettuale e scherzosa, di Cowboy e in particolare di Palla di Lardo, un ragazzo goffo e imbranato, sul quale Hartman riversa tutta la sua crudele offensività. Le scene che seguono mostrano il training al quale vengono sottoposte le varie reclute, dove agli esercizi fisici si alternano fasi in cui l’istruttore cerca di plagiare le menti dei futuri soldati mediante riti collettivi inneggianti alla guerra e alle armi. Joker, nonostante i continui rimproveri subiti, diventa caposquadra, mentre Palla di Lardo, messo continuamente alla berlina, viene emarginato dai suoi stessi compagni di camerata, costretti da Hartman a pagare per ogni errore del loro compagno. Una notte il ragazzo subisce un pestaggio da parte di tutti gli altri soldati, Joker compreso (anche se inizialmente esitante); nei giorni seguenti Palla di Lardo mostra segni di instabilità, la sua “trasformazione” in macchina da guerra è quasi completa, per la soddisfazione del suo istruttore. L’ultima notte a Parris Island è però tragica: Palla di Lardo è sorpreso da Joker nel bagno mentre sta caricando il suo fucile con pallottole «blindatissime» (“full metal jacket” appunto); all’arrivo di Hartman il giovane gli spara e poi si uccide.
Una dissolvenza ci porta nel Vietnam; Joker è corrispondente di guerra per il giornale dell’esercito «Stars and Stripes». Durante l’offensiva del Tet, nella quale i vietcong attaccano l’esercito statunitense, Joker viene mandato al fronte a fare un reportage con il suo amico Rafterman. Qui ritrova il compagno di corso Cowboy e si unisce alla sua squadra; il gruppo riesce a liberare una città con poca difficoltà, l’entusiasmo aumenta con l’arrivo degli inviati televisivi che intervistano i vari marines. I soldati partono per una nuova missione verso la città di Hue, ma perdono l’orientamento e si ritrovano sotto il tiro di un cecchino, che uccide due di loro e in seguito lo stesso Cowboy. I rimanenti soldati individuano la posizione del cecchino e lo sorprendono alle spalle: si tratta di una giovane ragazza, alla quale Joker prova a sparare, non riuscendo poiché gli si inceppa il fucile. Mentre sta per essere ucciso, Rafterman giunge a salvarlo, sparando al cecchino; la ragazza è agonizzante, circondata dai soldati: Joker pone fine alle sofferenze della giovane, uccidendola. Il gruppo si allontana nella notte intonando il ritornello di Mickey Mouse.
Il tema kubrickiano che vediamo immediatamente riemergere in Full Metal Jacket è quello che mostra il sistema e la struttura dell’istituzione militare: «l’esercito affiora come struttura rigida e asettica, impersonale, funzionale; (…) una struttura violenta, costruzione ossessivamente minuziosa finalizzata alla distruzione e psicologicamente distruttrice e autodistruttrice di se stessa». Il fine dell’esercito si concentra quindi nella distruzione della personalità umana, con l’obiettivo di possedere il controllo assoluto sull’individuo, attraverso la sua “meccanizzazione”. Lo stesso Hartman, presentandosi alle reclute, sottolinea questo passaggio fondamentale da essere naturale a essere meccanico: «Se voi signorine finirete questo corso e se sopravviverete all’addestramento, sarete un’arma, sarete dispensatori di morte, pregherete per combattere». Ma trasformare uomini in armi è possibile? Secondo Stanley Kubrick la risposta è affermativa: «Sì, trasformare esseri umani in armi è possibile. Come dice il sergente nel mio film: “Un’arma è solo un utensile, è il cuore duro che uccide”» (nella versione italiana del film è in realtà tradotto: «Il vostro fucile è solo uno strumento, è il cuore di pietra quello che uccide»). Il duro training al quale si sottopongono i soldati è finalizzato a distruggere la paura della morte e per distruggere questa è necessario distruggere la personalità: già nella primissima scena tale distruzione è inscritta nelle immagini dei giovani dal barbiere, dove vengono tutti quanti rasati a zero, primo elemento del processo di meccanizzazione ad accomunare i ragazzi, ognuno reso una sorta di “clone” dell’altro; in questa scena vediamo il barbiere militare “operare” sulle loro teste, quasi a presagire quel lavaggio del cervello al quale verranno sottoposti in seguito. In Full Metal Jacket: «il cervello è il vero campo di battaglia, il vero Vietnam, presupposto e posta in gioco della guerra. Parris Island è il luogo (isolano – isolato – isolante) del lavaggio del cervello e delle lavate di testa, è il luogo in cui s’interviene direttamente sulla testa»; non a caso sulla locandina del film è presente un elmetto, ovvero la “testa” del soldato.
Joker, voce narrante del film, descrive in poche parole il luogo in cui si trova: «Parris Island, Carolina del Sud, campo di addestramento reclute del corpo dei marines degli Stati Uniti. Corso di otto settimane per falsi duri e pazzi furiosi». In questa bipartizione la giovane recluta mostra la sua lucidità, autoescludendosi di fatto dalla categoria dei “pazzi furiosi” e inserendosi quindi in quella dei “falsi duri”. Joker per tutto il film non è altro che questo, poiché sembra sfuggire alla disumanizzazione della sua personalità: quando alla fine è chiamato alla battaglia, fallisce, perché in lui è ancora acceso il lume dell’umanità e dell’intelligenza, perché non è un vero killer e il suo primo omicidio è causato dalla compassione e non dall’odio. Di conseguenza va osservato come ne Il dottor Stranamore e in Orizzonti di gloria la follia della guerra fosse dovuta all’orgoglio e all’ambizione dei generali, in Full Metal Jacket, invece, si basa essenzialmente sul tentativo del soldato Joker di restare sano in un ambiente folle.
Come sottolinea Magnisi: «Tutto il primo atto della pellicola sarà una lunga introduzione (un vero addestramento anche per gli spettatori) alla sottocultura dei marines, osservata con iperrealismo clinico dall’occhio di Kubrick, all’interno di un’ossessione per la geometria e la regola, l’ordine e la disciplina». L’obiettivo dell’istruttore Hartman (peraltro interpretato da un vero istruttore dei marines, Lee Ermey) è standardizzare tutte le reclute secondo canoni prestabiliti, omogeneizzare il gruppo, escludendo ogni tipo di diversità, motivo per cui il soldato Palla di Lardo risulta il più difficile da “meccanizzare”, poiché la sua diversità è evidente nelle caratteristiche fisiche (la grassezza) e motorie (la goffaggine), che lo portano inevitabilmente ad essere il bersaglio prediletto del suo istruttore, che non risparmia oltraggi e offese per cercare di motivare (quindi standardizzare) il ragazzo: «Ma tu ci sei nato sotto forma di viscido sacco di merda, Palla di Lardo, o ci hai studiato per diventarlo? (…) Perché tu sei un ciccione ributtante e fai schifo, Palla di Lardo!».
Gli esercizi fisici, nonostante la durezza, risultano essere la parte d’addestramento più innocua e meno importante, è l’indottrinamento psicologico, invece, la parte fondamentale per plagiare le giovani reclute; il linguaggio usato da Hartman è esplicito e aggressivo, e le vittime di esso non possono che subirlo passivamente. L’istruttore cerca continuamente di costruire un rapporto di intimità e complicità tra la recluta ed il fucile, sottolineando l’importanza di questo connubio (ed è immediato il richiamo alle ispezioni del generale Mireau nelle trincee di Orizzonti di gloria): «Stanotte vi porterete a letto il vostro fucile e darete al vostro fucile un nome di ragazza, perché sarà quello l’unico buco che voialtri rimedierete qui dentro. (…) Siete sposati al fucile, quel coso fatto di legno e di ferro, e rimarrete fedeli soltanto a lui!». E ancora: «La più micidiale combinazione del mondo: un marine col suo fucile. Ma è sulla volontà di uccidere che bisogna concentrarsi. (…) Il vostro fucile è solo uno strumento, è il cuore di pietra quello che uccide». Joker, in uno dei rari interventi della sua voce fuori campo, dice che: «Il corpo dei marines non vuole dei robot, il corpo dei marines vuole dei killer, il corpo dei marines mira a creare uomini indistruttibili, uomini senza paura»; per cancellare la paura della morte dai soldati, il sistema deve quindi cercare di vendere un’immortalità “a basso costo”: «Un marine può morire, siamo qui per questo, ma il corpo dei Marine vivrà per sempre e questo significa che voi vivrete per sempre», dice Hartman e tutte le marcette e i ritornelli che fa intonare ai suoi soldati non sono altro che un accumulo di elementi che rappresentano una procedura (per un istruttore militare è la prassi) che ha come fine ultimo quello di plagiare le menti delle reclute. Tra tante situazioni, è piuttosto eloquente in questo caso la preghiera che i soldati devono recitare, fucile in mano, prima di andare a dormire: «Questo è il mio fucile, ce ne sono tanti come lui, ma questo è il mio. Il mio fucile è il mio migliore amico, è la mia vita. Io devo dominarlo come domino la mia vita. Senza di me il mio fucile non è niente, senza il mio fucile io sono niente. Devo colpire il bersaglio; devo sparare meglio del mio nemico che cerca di ammazzare me. Devo sparare io prima che lui spari a me e lo farò. Al cospetto di Dio giuro su questo credo: il mio fucile e me stesso siamo i difensori della patria, siamo i dominatori dei nostri nemici, siamo i salvatori della nostra vita e così sia, finché non ci sarà più nemico, ma solo pace. Amen».
Un aspetto particolare che troviamo in Full Metal Jacket, ma che già abbiamo incontrato in Orizzonti di gloria, è il continuo tentativo della struttura militare di provare a piegare alla propria logica ogni tipo di azione ed ideologia, inglobandola nel proprio sistema: nella prima parte del film Joker dice al suo istruttore di non credere in Dio, nonostante le ripetute ed insistenti affermazioni del sergente riguardo al valore ideologico della religione cattolica; in un primo momento Hartman sembra infuriato, ma invece di punire il ragazzo lo nomina caposquadra, dicendo che: «Il soldato Joker è ignorante e senza dio, ma ha fegato e il fegato è tutto». In questo modo, come nota Eugeni, l’esercito dimostra: «la terribile capacità di ricondurre ai propri parametri ogni opposizione, non contrastandola, ma semplicemente privandola del proprio senso originario». Un comportamento simile lo aveva assunto anche Broulard in Orizzonti di gloria, ritenendo la nobile azione difensiva di Dax niente più che una tattica per ottenere una promozione. Inoltre, come abbiamo visto nelle pellicole trattate in precedenza, dove gli eserciti combattono e uccidono i loro stessi soldati, anche in Full Metal Jacket il sistema finisce per implodere, per combattere contro se stesso: gli sforzi fatti da Hartman per rendere Palla di Lardo un killer vengono “premiati” nel finale della prima macrosequenza del film, dove il soldato, divenuto una macchina impazzita (come il computer Hal in 2001), uccide il suo istruttore, divenendo di fatto il killer che il duro addestramento doveva creare: «Quando Palla di Lardo scarica su [Hartman] i suoi proiettili blindati, nessuno tira sospiri di sollievo, ma anzi si resta agghiacciati, perché è chiaro che la morte di Hartman lascia viva e intatta l’istituzione; non arriva ad espiazione di alcuna colpa, ma a conferma dell’efficacia di un insegnamento».
L’esperienza di Palla di Lardo incarna alla perfezione il tema dell’uomo come nemico di se stesso; già nelle prime scene del film l’ordine di Hartman alla sua recluta («strangolati da solo!», autocitando Stranamore) non era che il preludio all’omicidio-suicidio commesso dal soldato nell’ultima scena ambientata a Parris Island: «[Palla di Lardo] lobotomizzato da brutalità e umiliazioni, interiorizza la violenza dell’ambiente in cui è stato costretto a calarsi, discendendo nel cuore di tenebra della sua follia. (…) L’apprendista stregone Hartman è stato la vittima del suo Frankenstein che, come quella creatura riplasmata, rifiuta di vivere in questo mondo ultra-violento».
Qui si chiude la prima parte del film, quella dedicata alla fase di addestramento; a proposito di questa è interessante citare un articolo del 1987 comparso sui «Cahiers du Cinéma»: «I film di Kubrick descrivono il mondo come un cervello, inevitabilmente soggetto a disfunzioni (per ragioni a volte esterne, a volte interne). Full Metal Jacket illustra in modo ammirevole questa tesi. Il microcosmo del campo di addestramento di Parris Island in effetti è organizzato come un cervello composto da cellule umane che pensano e reagiscono nello stesso modo, fino a quando il suo buon funzionamento si disintegra: dall’interno nel momento in cui una cellula singola (Palla di Lardo) comincia ad eseguire inesorabilmente le direttive di istinto di morte che regolano l’organo nella sua interezza; dall’esterno con l’offensiva del Tet, rappresentazione esteriorizzata di un’identica forza».La morte di Palla di Lardo chiude il cerchio della violenza apertosi nel campo di addestramento, ma è solo il prologo alla guerra vera: terminata la rappresentazione dell’inferno interiore all’uomo (Parris Island), una breve dissolvenza ci porta nell’inferno esteriore, il Vietnam, che vede Joker come anello di congiunzione tra le due parti. Se nella prima grande sequenza la struttura dell’esercito costruisce i suoi killer, le sue macchine da guerra, mostrando la propria capacità di controllo sulle reclute (ad eccezione della “cellula impazzita” Palla di Lardo), la seconda parte del film svela la debolezza e la precarietà di questo processo di “meccanizzazione”; a contatto con la guerra saltano tutti i meccanismi di controllo e i suoi protagonisti si perdono: «La macchina militare si trova ad affrontare un territorio labirintico, complesso e smarrisce le coordinate: coordinate morali, coordinate militari (tutti i “gialli” possono essere nemici, il nemico non è più identificabile), coordinate fisiche (la pattuglia dispersa nello spazio labirintico di Hue)».
Il Vietnam di Kubrick è iconograficamente un Vietnam inedito: non ci sono le giungle che i viet-movie precedenti avevano mostrato al pubblico; il regista rifiuta di ambientare il film attorno ad uno stereotipo e sfrutta una fabbrica in disuso sulle rive del Tamigi per realizzare il “suo” Vietnam: «L’architettura degli stabilimenti dell’ex fabbrica era l’architettura funzionale degli anni Trenta, esattamente uguale a quella di quartieri industriali delle città vietnamite come Saigon o Hue. L’ambientazione si prestava idealmente al soggetto del film».
La prima scena, della parte ambientata in Vietnam, ci mostra subito Joker; di conseguenza lo spettatore mette a fuoco la sua figura come figura-chiave del film: qui ritroviamo il soldato nelle vesti di giornalista per «Stars and Stripes», nonostante la disapprovazione mostrata in precedenza a Parris Island da Hartman («Ti sei messo in testa di essere un cazzo di scrittore? (…) Non sei qui come scrittore, qui sei un killer!»). Nella redazione del giornale campeggia la scritta con il motto «First to go Last to know» (“primi ad andare, ultimi a sapere”), a sottolineare il fatto che la verità non era l’elemento primario di un giornale di guerra, che anzi doveva scrivere storie fasulle per accattivarsi il consenso dell’opinione pubblica sull’impiego dei soldati americani in Vietnam; a questo proposito è esemplare il discorso che il caporedattore di «Stars and Stripes» rivolge a Joker: «Noi pubblichiamo due tipi di storie: marines che spendono la paga per comprare ai gialli dentifrici e deodoranti, tipo “arte di sedurre i cuori”, okay? ..E storie di combattimenti con un sacco di morti, tipo “come vincere la guerra”». Lo stesso Kubrick ha spiegato come, quella del Vietnam, sia stata la prima guerra ad esser condotta negli Stati Uniti soprattutto come una campagna pubblicitaria: «La manipolazione della verità attraverso i mezzi di comunicazione di massa del governo fu uno degli obiettivi di questa campagna. Ciò ha condotto al fatto che l’opinione pubblica americana ha avuto un’immagine falsa e manipolata dell’intera guerra». Kubrick sapeva che il conflitto vietnamita era stato il primo ad essere seguito dai media televisivi, per questo non ha risparmiato nel film i riferimenti all’iconografia tracciata dagli stessi media: quando uno dei soldati, Animal Mother, domanda a Joker se avesse mai visto il fronte, questi gli risponde: «Accidenti se l’ho visto: in televisione»; o ancora il soldato Cowboy, quando in un’intervista televisiva parla della guerra: «Quando siamo a Hue, noi entriamo in città, no? E lì è proprio come una guerra, capito? Come quello che… quello che io pensavo che deve essere una guerra vera, come io pensavo, come io… come me l’ero immaginata»; di conseguenza: «La guerra è già vista, è già registrata nell’archivio mnemonico di chi vi combatte grazie a cinema e televisione». La presenza televisiva è in ogni dove, come i riferimenti dei soldati ai miti cinematografici americani, su tutti il genere western: Joker imita e cita più volte John Wayne, gli altri soldati paragonano i vietcong agli indiani, i “cattivi” per eccellenza nei western hollywoodiani del passato («Ma gli indiani chi li fa?» «Tocca ai musi gialli fare gli indiani»).
Dopo l’ennesima risposta beffarda rivolta al suo caporedattore, Joker viene spedito insieme a Rafterman (“l’uomo della zattera”, un richiamo a Fear and Desire) nella “zona calda”; è qui che incontra per la prima volta il reale orrore per la guerra, i suoi occhi si posano su una fossa comune e la sua indignazione lo porta ad una conclusione apparentemente ovvia («I morti sanno soltanto una cosa: che è meglio essere vivi»), ma che riassume appieno una delle verità che il regista vuole mostrare nella seconda parte del film: i soldati che vengono mandati a combattere in guerra, non lottano per niente se non per restare vivi, né per ideali né per fama quindi, ma solo per la sopravvivenza. Una verità che sottolinea il contesto mentale e non fisico del conflitto mostrato da Kubrick: «In guerra è meglio esser vivi che morti e tutto il resto non conta. Dirlo a parole è semplice, “spiegarlo” con un film molto difficile. Spiegarlo crudelmente e virilmente come fa Full Metal Jacket, poi, richiede un’estrema precisione di tono, perché l’orrore di Full Metal Jacket non è negli schizzi di sangue e negli arti amputati ma nella dimensione mentale del combattimento, nella meccanizzazione della barbarie: il prodotto coerente della propedeutica di Hartman». Subito dopo questa scena, troviamo un elemento fondamentale della seconda parte del film, ovvero la spiegazione che Joker fornisce ad un ufficiale, dopo che questi ha notato sull’uniforme del soldato la presenza del distintivo della pace e della scritta “Born to Kill” (“nato per uccidere”) sull’elmetto: «Io volevo soltanto fare riferimento alla dualità dell’essere umano, signore, l’ambiguità dell’uomo, una teoria junghiana, signore». È l’ennesimo sberleffo di un buffone (in inglese “joker”, per l’appunto) che cerca di contrastare gli orrori della guerra mediante l’ironia e lo scherzo, oppure si tratta del tentativo di un uomo di elevarsi e di differenziarsi da una massa di automi tutti uguali tra loro, tutti standardizzati, attraverso l’uso dell’intelletto e della cultura? Sembra che la risposta si trovi a metà strada tra le due parti: Joker da un lato si ribella al sistema (come Palla di Lardo anche lui è un personaggio diverso dalla massa, ma molto meno vulnerabile) grazie alla sua coscienza e alla sua personalità, ma dall’altro sa stare al gioco dell’istituzione militare, comportandosi da perfetto integrato (partecipa al pestaggio collettivo contro Palla di Lardo, afferma alla televisione di voler essere il primo ragazzo del suo palazzo «a fare centro dentro qualcuno»): «Joker ha un ruolo di focalizzatore omodiegetico assai marcato, ma spesso assente e in chiara distonia con quanto concretamente fatto dal personaggio. Egli alterna momenti di lucidità osservativa ad altri di complicità irriflessa».Lo stesso Kubrick spiega la presenza del distintivo della pace sull’uniforme del protagonista: «Si tratta di un simbolo che indica dualismo. Il soldato Joker dice infatti al suo superiore che gli chiede cosa voglia significare quel bottone: che gli esseri umani sono divisi fra odio e diffidenza da una parte, amicizia e disponibilità dall’altra». La dualità dell’essere umano evidenziata dal regista trova riscontro anche nei comportamenti degli altri personaggi: su tutti il soldato Animal Mother, presentato inizialmente come una sorta di Rambo dispensatore di morte (sul suo elmetto c’è scritto: “I am become death”, “sono diventato morte”), è colui che invece ha la lucidità di riconoscere che quella alla quale stanno assistendo in Vietnam è «una strage», inoltre contraddice gli ordini e si espone al fuoco del cecchino pur di andare a salvare i compagni feriti.
Kubrick, nella scena in cui l’ufficiale chiede spiegazioni a Joker, evidenzia la follia e l’ottusità delle alte sfere del sistema militare; la sua critica per questo tipo di personaggi si nota nella frase finale messa in bocca all’ufficiale in questione, che dice al soldato: «È un mondo spietato, figliolo, bisogna tener duro fino a quando non passerà questa mania della pace». Il regista sembra voler dire che quello al quale stiamo assistendo «è un universo alla rovescia, di pazzi al comando, con la voce pensante di Joker unico sguardo lucido. (…) Il Vietnam, come ogni guerra, è il regno del militarismo, l’obbligo dell’impiego universale della violenza come mezzo ai fini dello Stato»; un concetto di violenza gratuita che emerge dalle parole dei vari soldati, per esempio da quelle del capopattuglia di Cowboy, Crazy Earl: «Siamo i giganti verdi dei detersivi, solo che noi andiamo in giro a ripulire il mondo col mitra. Quelle che abbiamo fatto fuori oggi sono le persone più meravigliose del mondo: quando torneremo a casa di sicuro non troveremo più gente a cui valga la pena di sparare». La violenza è quindi l’unica realtà: «Gli uomini non possono governarla, sono loro a essere guidati dai processi conduttivi di quest’energia che hanno scatenato e che ora li sovrasta. Le battaglie non si decidono da uomini che calcolano e riflettono, ma tra soldati ormai depredati delle facoltà razionali, cieche forze che non sono che impeto. È il segreto ultimo della guerra: la riduzione della persona umana a materia inerte, dominata dall’istinto crudele della preda o del cacciatore».
Nell’ultima parte del film, la pattuglia si perde nello spazio labirintico di Hue, un corrispettivo fisico e spaziale della situazione interiore dei personaggi, che il regista ama spesso delineare nelle sue pellicole, da Fear in Desire, fino ad Eyes Wide Shut («Kubrick sembra interessato a offrire un ulteriore esempio di quella poetica della perdita di controllo sulle coordinate spaziali e temporali già operativa in gran parte della produzione filmica precedente»). In questo spazio, nel pieno dello smarrimento, un cecchino uccide prima il soldato Eightball, quindi Doc Jay, che era corso ad aiutare il compagno. Cowboy vuole far ripiegare il gruppo e abbandonare i compagni, ma Animal Mother si oppone e si lancia in avanti, riuscendo a far guadagnare terreno alla sua squadra: anche Cowboy però viene ucciso dal cecchino. Decisi nel voler vendicare i compagni, i rimanenti soldati si mettono alla ricerca del nemico; è Joker a trovarlo per primo e a scoprire che si tratta di una ragazzina armata. Il fucile del soldato si inceppa ed egli è costretto a rifugiarsi dietro ad una colonna, mentre le pallottole dell’avversaria si scagliano contro la sua postazione. Rafterman giunge sul posto e colpisce la ragazza, quindi si lascia andare ad urla di entusiasmo di fronte alla sua prima vittima: «Sono un duro, sono uno che fa fuori i nemici, sono un killer!». La ragazza però è ancora viva, agonizzante; Animal Mother intende lasciarla lì («Che marcisca qui»), mentre Joker vorrebbe aiutarla. Kubrick, dopo aver concesso a Joker la possibilità di uscire da ogni situazione precedente in modo ironico e sarcastico (conformemente al soprannome del soldato), in questa sequenza finale mette il suo protagonista faccia a faccia con l’orrore, con la possibilità di «far centro dentro qualcuno» che il soldato, sarcasticamente, aveva desiderato di avere. Joker dà il colpo di grazia alla ragazza, mosso da pietà, sicuramente, ma allo stesso tempo: «volente o nolente Joker si è trasformato in una killing machine: una piccola rotella senza volto nell’ingranaggio della morte. Hartman, probabilmente, sorride nella tomba. La tragica ironia finale di Full Metal Jacket è che la guerra ha preso in giro anche il suo giullare». Dopo questo “battesimo di morte”, Joker raggiunge gli altri soldati e si unisce alla marcia nell’oscurità; le sue ultime parole: «Sono proprio contento di essere vivo, tutto d’un pezzo, prossimo al congedo. Certo, vivo in un mondo di merda, questo sì, ma sono vivo e non ho più paura». Ora che non ha più paura, anche il soldato Joker, lo scrittore che difendeva la verità giornalistica, è divenuto una macchina per uccidere? Anche lui, l’intellettuale che citava Jung di fronte ai suoi superiori, ha raggiunto il suo punto di non ritorno, come avevano fatto in precedenza Palla di Lardo e Rafterman? In quest’ottica «Full Metal Jacket è un’opera disperata, dilaniata, che sancisce la fine di ogni residua illusione kubrickiana sulla natura dell’uomo e sulle sue possibilità di salvezza».
Tutti i marines si uniscono in un canto: intonano la Marcia di Topolino. Stavolta non si tratta del finale umanista di Orizzonti di gloria, ma di una regressione dei soldati allo stato infantile: «Quegli uomini in marcia, cui la guerra ha rivoluzionato ogni scala di valori, dei bambini condividono la crudeltà amorale, l’assenza di scrupoli etici, la aggressività necessaria, l’assenza di principi che non siano quelli naturali ed elementari, l’immunità da ogni ipocrisia; infine la noncuranza stessa della propria morte».Partono i titoli di coda, in contemporanea ai versi della splendida Paint it black (“dipingilo di nero”) dei Rolling Stones; Mick Jagger canta: «I see a red door and I want it painted black; no colors anymore I want them to turn black» (“vedo una porta rossa e voglio dipingerla di nero; non voglio più colori ma tutto dipinto di nero”), proprio quando le immagini sono finite e lo schermo è diventato nero; «It’s not easy facing up when your whole world is black» (“non è facile restare a testa alta quando il mondo intero è nero”); e ancora: «I look inside myself and see my heart is black» (“guardo dentro me stesso e vedo che il mio cuore è nero”). Il messaggio del pessimista Kubrick, anche durante i titoli di coda, è vivo, diretto, lucido, spietato e soprattutto definitivo.
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La Guerra secondo Kubrick (parte 6 di 8)
FULL METAL JACKET: LA “MECCANIZZAZIONE” DELL’UOMO
Due anni dopo la realizzazione di Shining, del 1980, l’attenzione di Stanley Kubrick ricade sul racconto The Short Timers di Gustav Hasford, in cui alcuni giovani marines vengono addestrati in un campo di addestramento per poi essere mandati in Vietnam a combattere. Affascinato dai vari risvolti della storia («Quando ho letto il libro ho trovato irresistibili l’originalità, la bellezza dello stile, la semplicità», ha detto il regista), Kubrick acquistò i diritti del libro, cominciando così a lavorare alla sceneggiatura di Full Metal Jacket, uscito nel 1987. Michael Herr, co-sceneggiatore del film, ricorda lo scambio di battute tra lui e Kubrick alla “nascita” di Full Metal Jacket; il regista disse di voler fare un film di guerra, Herr gli fece notare che aveva già fatto Orizzonti di gloria, al che Kubrick rispose: «Quello è contro la guerra. Voglio fare un film di guerra solo per considerarne il soggetto, senza una posizione morale o politica, ma come fenomeno».Il termine “full metal jacket” (letteralmente “copertura piena di piombo”), che non compare in nessuna parte del racconto, descrive il rivestimento di un tipo di proiettile e in un certo senso richiama alla metaforica corazza di metallo (come quella degli automi) nella quale venivano avvolti i marines per essere trasformati in killer.
L’intenzione del regista, attraverso questo film, è di inserire alcuni temi già affrontati nelle sue opere precedenti in un contesto bellico moderno, come quello vietnamita: «Il Vietnam è stata probabilmente l’unica guerra dominata dai falchi intellettuali che manipolavano i fatti e perfezionavano la realtà, ingannando sia loro stessi che il pubblico».
Ma il tema che più di altri Kubrick intende affrontare con Full Metal Jacket è quello della “meccanizzazione” dell’uomo, ovvero del rendere automatico un qualcosa di naturale, un tema nel quale il regista si era addentrato esplicitamente, già dal titolo, in Arancia meccanica, nel 1971.
Le vicende di Full Metal Jacket si svolgono in due segmenti ben delineati: l’addestramento a Parris Island e il Vietnam. La scena d’apertura del film mostra un gruppo di ragazzi a cui stanno radendo a zero le teste: ci troviamo nel campo d’addestramento di Parris Island; il sergente istruttore Hartman si presenta ad un gruppo di reclute, destinate a diventare marines, “macchine da guerra”. Il linguaggio dell’istruttore è offensivo e osceno; egli mostra immediatamente tutta la sua severità nei confronti di chi non si è ancora inquadrato nella disciplina imposta dalla procedura militare. In questa fase iniziale di presentazione emergono i personaggi di Joker, un giovane dall’aria intellettuale e scherzosa, di Cowboy e in particolare di Palla di Lardo, un ragazzo goffo e imbranato, sul quale Hartman riversa tutta la sua crudele offensività. Le scene che seguono mostrano il training al quale vengono sottoposte le varie reclute, dove agli esercizi fisici si alternano fasi in cui l’istruttore cerca di plagiare le menti dei futuri soldati mediante riti collettivi inneggianti alla guerra e alle armi. Joker, nonostante i continui rimproveri subiti, diventa caposquadra, mentre Palla di Lardo, messo continuamente alla berlina, viene emarginato dai suoi stessi compagni di camerata, costretti da Hartman a pagare per ogni errore del loro compagno. Una notte il ragazzo subisce un pestaggio da parte di tutti gli altri soldati, Joker compreso (anche se inizialmente esitante); nei giorni seguenti Palla di Lardo mostra segni di instabilità, la sua “trasformazione” in macchina da guerra è quasi completa, per la soddisfazione del suo istruttore. L’ultima notte a Parris Island è però tragica: Palla di Lardo è sorpreso da Joker nel bagno mentre sta caricando il suo fucile con pallottole «blindatissime» (“full metal jacket” appunto); all’arrivo di Hartman il giovane gli spara e poi si uccide.
Una dissolvenza ci porta nel Vietnam; Joker è corrispondente di guerra per il giornale dell’esercito «Stars and Stripes». Durante l’offensiva del Tet, nella quale i vietcong attaccano l’esercito statunitense, Joker viene mandato al fronte a fare un reportage con il suo amico Rafterman. Qui ritrova il compagno di corso Cowboy e si unisce alla sua squadra; il gruppo riesce a liberare una città con poca difficoltà, l’entusiasmo aumenta con l’arrivo degli inviati televisivi che intervistano i vari marines. I soldati partono per una nuova missione verso la città di Hue, ma perdono l’orientamento e si ritrovano sotto il tiro di un cecchino, che uccide due di loro e in seguito lo stesso Cowboy. I rimanenti soldati individuano la posizione del cecchino e lo sorprendono alle spalle: si tratta di una giovane ragazza, alla quale Joker prova a sparare, non riuscendo poiché gli si inceppa il fucile. Mentre sta per essere ucciso, Rafterman giunge a salvarlo, sparando al cecchino; la ragazza è agonizzante, circondata dai soldati: Joker pone fine alle sofferenze della giovane, uccidendola. Il gruppo si allontana nella notte intonando il ritornello di Mickey Mouse.
Il tema kubrickiano che vediamo immediatamente riemergere in Full Metal Jacket è quello che mostra il sistema e la struttura dell’istituzione militare: «l’esercito affiora come struttura rigida e asettica, impersonale, funzionale; (…) una struttura violenta, costruzione ossessivamente minuziosa finalizzata alla distruzione e psicologicamente distruttrice e autodistruttrice di se stessa». Il fine dell’esercito si concentra quindi nella distruzione della personalità umana, con l’obiettivo di possedere il controllo assoluto sull’individuo, attraverso la sua “meccanizzazione”. Lo stesso Hartman, presentandosi alle reclute, sottolinea questo passaggio fondamentale da essere naturale a essere meccanico: «Se voi signorine finirete questo corso e se sopravviverete all’addestramento, sarete un’arma, sarete dispensatori di morte, pregherete per combattere». Ma trasformare uomini in armi è possibile? Secondo Stanley Kubrick la risposta è affermativa: «Sì, trasformare esseri umani in armi è possibile. Come dice il sergente nel mio film: “Un’arma è solo un utensile, è il cuore duro che uccide”» (nella versione italiana del film è in realtà tradotto: «Il vostro fucile è solo uno strumento, è il cuore di pietra quello che uccide»). Il duro training al quale si sottopongono i soldati è finalizzato a distruggere la paura della morte e per distruggere questa è necessario distruggere la personalità: già nella primissima scena tale distruzione è inscritta nelle immagini dei giovani dal barbiere, dove vengono tutti quanti rasati a zero, primo elemento del processo di meccanizzazione ad accomunare i ragazzi, ognuno reso una sorta di “clone” dell’altro; in questa scena vediamo il barbiere militare “operare” sulle loro teste, quasi a presagire quel lavaggio del cervello al quale verranno sottoposti in seguito. In Full Metal Jacket: «il cervello è il vero campo di battaglia, il vero Vietnam, presupposto e posta in gioco della guerra. Parris Island è il luogo (isolano – isolato – isolante) del lavaggio del cervello e delle lavate di testa, è il luogo in cui s’interviene direttamente sulla testa»; non a caso sulla locandina del film è presente un elmetto, ovvero la “testa” del soldato.
Joker, voce narrante del film, descrive in poche parole il luogo in cui si trova: «Parris Island, Carolina del Sud, campo di addestramento reclute del corpo dei marines degli Stati Uniti. Corso di otto settimane per falsi duri e pazzi furiosi». In questa bipartizione la giovane recluta mostra la sua lucidità, autoescludendosi di fatto dalla categoria dei “pazzi furiosi” e inserendosi quindi in quella dei “falsi duri”. Joker per tutto il film non è altro che questo, poiché sembra sfuggire alla disumanizzazione della sua personalità: quando alla fine è chiamato alla battaglia, fallisce, perché in lui è ancora acceso il lume dell’umanità e dell’intelligenza, perché non è un vero killer e il suo primo omicidio è causato dalla compassione e non dall’odio. Di conseguenza va osservato come ne Il dottor Stranamore e in Orizzonti di gloria la follia della guerra fosse dovuta all’orgoglio e all’ambizione dei generali, in Full Metal Jacket, invece, si basa essenzialmente sul tentativo del soldato Joker di restare sano in un ambiente folle.
Come sottolinea Magnisi: «Tutto il primo atto della pellicola sarà una lunga introduzione (un vero addestramento anche per gli spettatori) alla sottocultura dei marines, osservata con iperrealismo clinico dall’occhio di Kubrick, all’interno di un’ossessione per la geometria e la regola, l’ordine e la disciplina». L’obiettivo dell’istruttore Hartman (peraltro interpretato da un vero istruttore dei marines, Lee Ermey) è standardizzare tutte le reclute secondo canoni prestabiliti, omogeneizzare il gruppo, escludendo ogni tipo di diversità, motivo per cui il soldato Palla di Lardo risulta il più difficile da “meccanizzare”, poiché la sua diversità è evidente nelle caratteristiche fisiche (la grassezza) e motorie (la goffaggine), che lo portano inevitabilmente ad essere il bersaglio prediletto del suo istruttore, che non risparmia oltraggi e offese per cercare di motivare (quindi standardizzare) il ragazzo: «Ma tu ci sei nato sotto forma di viscido sacco di merda, Palla di Lardo, o ci hai studiato per diventarlo? (…) Perché tu sei un ciccione ributtante e fai schifo, Palla di Lardo!».
Gli esercizi fisici, nonostante la durezza, risultano essere la parte d’addestramento più innocua e meno importante, è l’indottrinamento psicologico, invece, la parte fondamentale per plagiare le giovani reclute; il linguaggio usato da Hartman è esplicito e aggressivo, e le vittime di esso non possono che subirlo passivamente. L’istruttore cerca continuamente di costruire un rapporto di intimità e complicità tra la recluta ed il fucile, sottolineando l’importanza di questo connubio (ed è immediato il richiamo alle ispezioni del generale Mireau nelle trincee di Orizzonti di gloria): «Stanotte vi porterete a letto il vostro fucile e darete al vostro fucile un nome di ragazza, perché sarà quello l’unico buco che voialtri rimedierete qui dentro. (…) Siete sposati al fucile, quel coso fatto di legno e di ferro, e rimarrete fedeli soltanto a lui!». E ancora: «La più micidiale combinazione del mondo: un marine col suo fucile. Ma è sulla volontà di uccidere che bisogna concentrarsi. (…) Il vostro fucile è solo uno strumento, è il cuore di pietra quello che uccide». Joker, in uno dei rari interventi della sua voce fuori campo, dice che: «Il corpo dei marines non vuole dei robot, il corpo dei marines vuole dei killer, il corpo dei marines mira a creare uomini indistruttibili, uomini senza paura»; per cancellare la paura della morte dai soldati, il sistema deve quindi cercare di vendere un’immortalità “a basso costo”: «Un marine può morire, siamo qui per questo, ma il corpo dei Marine vivrà per sempre e questo significa che voi vivrete per sempre», dice Hartman e tutte le marcette e i ritornelli che fa intonare ai suoi soldati non sono altro che un accumulo di elementi che rappresentano una procedura (per un istruttore militare è la prassi) che ha come fine ultimo quello di plagiare le menti delle reclute. Tra tante situazioni, è piuttosto eloquente in questo caso la preghiera che i soldati devono recitare, fucile in mano, prima di andare a dormire: «Questo è il mio fucile, ce ne sono tanti come lui, ma questo è il mio. Il mio fucile è il mio migliore amico, è la mia vita. Io devo dominarlo come domino la mia vita. Senza di me il mio fucile non è niente, senza il mio fucile io sono niente. Devo colpire il bersaglio; devo sparare meglio del mio nemico che cerca di ammazzare me. Devo sparare io prima che lui spari a me e lo farò. Al cospetto di Dio giuro su questo credo: il mio fucile e me stesso siamo i difensori della patria, siamo i dominatori dei nostri nemici, siamo i salvatori della nostra vita e così sia, finché non ci sarà più nemico, ma solo pace. Amen».
Un aspetto particolare che troviamo in Full Metal Jacket, ma che già abbiamo incontrato in Orizzonti di gloria, è il continuo tentativo della struttura militare di provare a piegare alla propria logica ogni tipo di azione ed ideologia, inglobandola nel proprio sistema: nella prima parte del film Joker dice al suo istruttore di non credere in Dio, nonostante le ripetute ed insistenti affermazioni del sergente riguardo al valore ideologico della religione cattolica; in un primo momento Hartman sembra infuriato, ma invece di punire il ragazzo lo nomina caposquadra, dicendo che: «Il soldato Joker è ignorante e senza dio, ma ha fegato e il fegato è tutto». In questo modo, come nota Eugeni, l’esercito dimostra: «la terribile capacità di ricondurre ai propri parametri ogni opposizione, non contrastandola, ma semplicemente privandola del proprio senso originario». Un comportamento simile lo aveva assunto anche Broulard in Orizzonti di gloria, ritenendo la nobile azione difensiva di Dax niente più che una tattica per ottenere una promozione. Inoltre, come abbiamo visto nelle pellicole trattate in precedenza, dove gli eserciti combattono e uccidono i loro stessi soldati, anche in Full Metal Jacket il sistema finisce per implodere, per combattere contro se stesso: gli sforzi fatti da Hartman per rendere Palla di Lardo un killer vengono “premiati” nel finale della prima macrosequenza del film, dove il soldato, divenuto una macchina impazzita (come il computer Hal in 2001), uccide il suo istruttore, divenendo di fatto il killer che il duro addestramento doveva creare: «Quando Palla di Lardo scarica su [Hartman] i suoi proiettili blindati, nessuno tira sospiri di sollievo, ma anzi si resta agghiacciati, perché è chiaro che la morte di Hartman lascia viva e intatta l’istituzione; non arriva ad espiazione di alcuna colpa, ma a conferma dell’efficacia di un insegnamento».
L’esperienza di Palla di Lardo incarna alla perfezione il tema dell’uomo come nemico di se stesso; già nelle prime scene del film l’ordine di Hartman alla sua recluta («strangolati da solo!», autocitando Stranamore) non era che il preludio all’omicidio-suicidio commesso dal soldato nell’ultima scena ambientata a Parris Island: «[Palla di Lardo] lobotomizzato da brutalità e umiliazioni, interiorizza la violenza dell’ambiente in cui è stato costretto a calarsi, discendendo nel cuore di tenebra della sua follia. (…) L’apprendista stregone Hartman è stato la vittima del suo Frankenstein che, come quella creatura riplasmata, rifiuta di vivere in questo mondo ultra-violento».
Qui si chiude la prima parte del film, quella dedicata alla fase di addestramento; a proposito di questa è interessante citare un articolo del 1987 comparso sui «Cahiers du Cinéma»: «I film di Kubrick descrivono il mondo come un cervello, inevitabilmente soggetto a disfunzioni (per ragioni a volte esterne, a volte interne). Full Metal Jacket illustra in modo ammirevole questa tesi. Il microcosmo del campo di addestramento di Parris Island in effetti è organizzato come un cervello composto da cellule umane che pensano e reagiscono nello stesso modo, fino a quando il suo buon funzionamento si disintegra: dall’interno nel momento in cui una cellula singola (Palla di Lardo) comincia ad eseguire inesorabilmente le direttive di istinto di morte che regolano l’organo nella sua interezza; dall’esterno con l’offensiva del Tet, rappresentazione esteriorizzata di un’identica forza».La morte di Palla di Lardo chiude il cerchio della violenza apertosi nel campo di addestramento, ma è solo il prologo alla guerra vera: terminata la rappresentazione dell’inferno interiore all’uomo (Parris Island), una breve dissolvenza ci porta nell’inferno esteriore, il Vietnam, che vede Joker come anello di congiunzione tra le due parti. Se nella prima grande sequenza la struttura dell’esercito costruisce i suoi killer, le sue macchine da guerra, mostrando la propria capacità di controllo sulle reclute (ad eccezione della “cellula impazzita” Palla di Lardo), la seconda parte del film svela la debolezza e la precarietà di questo processo di “meccanizzazione”; a contatto con la guerra saltano tutti i meccanismi di controllo e i suoi protagonisti si perdono: «La macchina militare si trova ad affrontare un territorio labirintico, complesso e smarrisce le coordinate: coordinate morali, coordinate militari (tutti i “gialli” possono essere nemici, il nemico non è più identificabile), coordinate fisiche (la pattuglia dispersa nello spazio labirintico di Hue)».
Il Vietnam di Kubrick è iconograficamente un Vietnam inedito: non ci sono le giungle che i viet-movie precedenti avevano mostrato al pubblico; il regista rifiuta di ambientare il film attorno ad uno stereotipo e sfrutta una fabbrica in disuso sulle rive del Tamigi per realizzare il “suo” Vietnam: «L’architettura degli stabilimenti dell’ex fabbrica era l’architettura funzionale degli anni Trenta, esattamente uguale a quella di quartieri industriali delle città vietnamite come Saigon o Hue. L’ambientazione si prestava idealmente al soggetto del film».
La prima scena, della parte ambientata in Vietnam, ci mostra subito Joker; di conseguenza lo spettatore mette a fuoco la sua figura come figura-chiave del film: qui ritroviamo il soldato nelle vesti di giornalista per «Stars and Stripes», nonostante la disapprovazione mostrata in precedenza a Parris Island da Hartman («Ti sei messo in testa di essere un cazzo di scrittore? (…) Non sei qui come scrittore, qui sei un killer!»). Nella redazione del giornale campeggia la scritta con il motto «First to go Last to know» (“primi ad andare, ultimi a sapere”), a sottolineare il fatto che la verità non era l’elemento primario di un giornale di guerra, che anzi doveva scrivere storie fasulle per accattivarsi il consenso dell’opinione pubblica sull’impiego dei soldati americani in Vietnam; a questo proposito è esemplare il discorso che il caporedattore di «Stars and Stripes» rivolge a Joker: «Noi pubblichiamo due tipi di storie: marines che spendono la paga per comprare ai gialli dentifrici e deodoranti, tipo “arte di sedurre i cuori”, okay? ..E storie di combattimenti con un sacco di morti, tipo “come vincere la guerra”». Lo stesso Kubrick ha spiegato come, quella del Vietnam, sia stata la prima guerra ad esser condotta negli Stati Uniti soprattutto come una campagna pubblicitaria: «La manipolazione della verità attraverso i mezzi di comunicazione di massa del governo fu uno degli obiettivi di questa campagna. Ciò ha condotto al fatto che l’opinione pubblica americana ha avuto un’immagine falsa e manipolata dell’intera guerra». Kubrick sapeva che il conflitto vietnamita era stato il primo ad essere seguito dai media televisivi, per questo non ha risparmiato nel film i riferimenti all’iconografia tracciata dagli stessi media: quando uno dei soldati, Animal Mother, domanda a Joker se avesse mai visto il fronte, questi gli risponde: «Accidenti se l’ho visto: in televisione»; o ancora il soldato Cowboy, quando in un’intervista televisiva parla della guerra: «Quando siamo a Hue, noi entriamo in città, no? E lì è proprio come una guerra, capito? Come quello che… quello che io pensavo che deve essere una guerra vera, come io pensavo, come io… come me l’ero immaginata»; di conseguenza: «La guerra è già vista, è già registrata nell’archivio mnemonico di chi vi combatte grazie a cinema e televisione». La presenza televisiva è in ogni dove, come i riferimenti dei soldati ai miti cinematografici americani, su tutti il genere western: Joker imita e cita più volte John Wayne, gli altri soldati paragonano i vietcong agli indiani, i “cattivi” per eccellenza nei western hollywoodiani del passato («Ma gli indiani chi li fa?» «Tocca ai musi gialli fare gli indiani»).
Dopo l’ennesima risposta beffarda rivolta al suo caporedattore, Joker viene spedito insieme a Rafterman (“l’uomo della zattera”, un richiamo a Fear and Desire) nella “zona calda”; è qui che incontra per la prima volta il reale orrore per la guerra, i suoi occhi si posano su una fossa comune e la sua indignazione lo porta ad una conclusione apparentemente ovvia («I morti sanno soltanto una cosa: che è meglio essere vivi»), ma che riassume appieno una delle verità che il regista vuole mostrare nella seconda parte del film: i soldati che vengono mandati a combattere in guerra, non lottano per niente se non per restare vivi, né per ideali né per fama quindi, ma solo per la sopravvivenza. Una verità che sottolinea il contesto mentale e non fisico del conflitto mostrato da Kubrick: «In guerra è meglio esser vivi che morti e tutto il resto non conta. Dirlo a parole è semplice, “spiegarlo” con un film molto difficile. Spiegarlo crudelmente e virilmente come fa Full Metal Jacket, poi, richiede un’estrema precisione di tono, perché l’orrore di Full Metal Jacket non è negli schizzi di sangue e negli arti amputati ma nella dimensione mentale del combattimento, nella meccanizzazione della barbarie: il prodotto coerente della propedeutica di Hartman». Subito dopo questa scena, troviamo un elemento fondamentale della seconda parte del film, ovvero la spiegazione che Joker fornisce ad un ufficiale, dopo che questi ha notato sull’uniforme del soldato la presenza del distintivo della pace e della scritta “Born to Kill” (“nato per uccidere”) sull’elmetto: «Io volevo soltanto fare riferimento alla dualità dell’essere umano, signore, l’ambiguità dell’uomo, una teoria junghiana, signore». È l’ennesimo sberleffo di un buffone (in inglese “joker”, per l’appunto) che cerca di contrastare gli orrori della guerra mediante l’ironia e lo scherzo, oppure si tratta del tentativo di un uomo di elevarsi e di differenziarsi da una massa di automi tutti uguali tra loro, tutti standardizzati, attraverso l’uso dell’intelletto e della cultura? Sembra che la risposta si trovi a metà strada tra le due parti: Joker da un lato si ribella al sistema (come Palla di Lardo anche lui è un personaggio diverso dalla massa, ma molto meno vulnerabile) grazie alla sua coscienza e alla sua personalità, ma dall’altro sa stare al gioco dell’istituzione militare, comportandosi da perfetto integrato (partecipa al pestaggio collettivo contro Palla di Lardo, afferma alla televisione di voler essere il primo ragazzo del suo palazzo «a fare centro dentro qualcuno»): «Joker ha un ruolo di focalizzatore omodiegetico assai marcato, ma spesso assente e in chiara distonia con quanto concretamente fatto dal personaggio. Egli alterna momenti di lucidità osservativa ad altri di complicità irriflessa».Lo stesso Kubrick spiega la presenza del distintivo della pace sull’uniforme del protagonista: «Si tratta di un simbolo che indica dualismo. Il soldato Joker dice infatti al suo superiore che gli chiede cosa voglia significare quel bottone: che gli esseri umani sono divisi fra odio e diffidenza da una parte, amicizia e disponibilità dall’altra». La dualità dell’essere umano evidenziata dal regista trova riscontro anche nei comportamenti degli altri personaggi: su tutti il soldato Animal Mother, presentato inizialmente come una sorta di Rambo dispensatore di morte (sul suo elmetto c’è scritto: “I am become death”, “sono diventato morte”), è colui che invece ha la lucidità di riconoscere che quella alla quale stanno assistendo in Vietnam è «una strage», inoltre contraddice gli ordini e si espone al fuoco del cecchino pur di andare a salvare i compagni feriti.
Kubrick, nella scena in cui l’ufficiale chiede spiegazioni a Joker, evidenzia la follia e l’ottusità delle alte sfere del sistema militare; la sua critica per questo tipo di personaggi si nota nella frase finale messa in bocca all’ufficiale in questione, che dice al soldato: «È un mondo spietato, figliolo, bisogna tener duro fino a quando non passerà questa mania della pace». Il regista sembra voler dire che quello al quale stiamo assistendo «è un universo alla rovescia, di pazzi al comando, con la voce pensante di Joker unico sguardo lucido. (…) Il Vietnam, come ogni guerra, è il regno del militarismo, l’obbligo dell’impiego universale della violenza come mezzo ai fini dello Stato»; un concetto di violenza gratuita che emerge dalle parole dei vari soldati, per esempio da quelle del capopattuglia di Cowboy, Crazy Earl: «Siamo i giganti verdi dei detersivi, solo che noi andiamo in giro a ripulire il mondo col mitra. Quelle che abbiamo fatto fuori oggi sono le persone più meravigliose del mondo: quando torneremo a casa di sicuro non troveremo più gente a cui valga la pena di sparare». La violenza è quindi l’unica realtà: «Gli uomini non possono governarla, sono loro a essere guidati dai processi conduttivi di quest’energia che hanno scatenato e che ora li sovrasta. Le battaglie non si decidono da uomini che calcolano e riflettono, ma tra soldati ormai depredati delle facoltà razionali, cieche forze che non sono che impeto. È il segreto ultimo della guerra: la riduzione della persona umana a materia inerte, dominata dall’istinto crudele della preda o del cacciatore».
Nell’ultima parte del film, la pattuglia si perde nello spazio labirintico di Hue, un corrispettivo fisico e spaziale della situazione interiore dei personaggi, che il regista ama spesso delineare nelle sue pellicole, da Fear in Desire, fino ad Eyes Wide Shut («Kubrick sembra interessato a offrire un ulteriore esempio di quella poetica della perdita di controllo sulle coordinate spaziali e temporali già operativa in gran parte della produzione filmica precedente»). In questo spazio, nel pieno dello smarrimento, un cecchino uccide prima il soldato Eightball, quindi Doc Jay, che era corso ad aiutare il compagno. Cowboy vuole far ripiegare il gruppo e abbandonare i compagni, ma Animal Mother si oppone e si lancia in avanti, riuscendo a far guadagnare terreno alla sua squadra: anche Cowboy però viene ucciso dal cecchino. Decisi nel voler vendicare i compagni, i rimanenti soldati si mettono alla ricerca del nemico; è Joker a trovarlo per primo e a scoprire che si tratta di una ragazzina armata. Il fucile del soldato si inceppa ed egli è costretto a rifugiarsi dietro ad una colonna, mentre le pallottole dell’avversaria si scagliano contro la sua postazione. Rafterman giunge sul posto e colpisce la ragazza, quindi si lascia andare ad urla di entusiasmo di fronte alla sua prima vittima: «Sono un duro, sono uno che fa fuori i nemici, sono un killer!». La ragazza però è ancora viva, agonizzante; Animal Mother intende lasciarla lì («Che marcisca qui»), mentre Joker vorrebbe aiutarla. Kubrick, dopo aver concesso a Joker la possibilità di uscire da ogni situazione precedente in modo ironico e sarcastico (conformemente al soprannome del soldato), in questa sequenza finale mette il suo protagonista faccia a faccia con l’orrore, con la possibilità di «far centro dentro qualcuno» che il soldato, sarcasticamente, aveva desiderato di avere. Joker dà il colpo di grazia alla ragazza, mosso da pietà, sicuramente, ma allo stesso tempo: «volente o nolente Joker si è trasformato in una killing machine: una piccola rotella senza volto nell’ingranaggio della morte. Hartman, probabilmente, sorride nella tomba. La tragica ironia finale di Full Metal Jacket è che la guerra ha preso in giro anche il suo giullare». Dopo questo “battesimo di morte”, Joker raggiunge gli altri soldati e si unisce alla marcia nell’oscurità; le sue ultime parole: «Sono proprio contento di essere vivo, tutto d’un pezzo, prossimo al congedo. Certo, vivo in un mondo di merda, questo sì, ma sono vivo e non ho più paura». Ora che non ha più paura, anche il soldato Joker, lo scrittore che difendeva la verità giornalistica, è divenuto una macchina per uccidere? Anche lui, l’intellettuale che citava Jung di fronte ai suoi superiori, ha raggiunto il suo punto di non ritorno, come avevano fatto in precedenza Palla di Lardo e Rafterman? In quest’ottica «Full Metal Jacket è un’opera disperata, dilaniata, che sancisce la fine di ogni residua illusione kubrickiana sulla natura dell’uomo e sulle sue possibilità di salvezza».
Tutti i marines si uniscono in un canto: intonano la Marcia di Topolino. Stavolta non si tratta del finale umanista di Orizzonti di gloria, ma di una regressione dei soldati allo stato infantile: «Quegli uomini in marcia, cui la guerra ha rivoluzionato ogni scala di valori, dei bambini condividono la crudeltà amorale, l’assenza di scrupoli etici, la aggressività necessaria, l’assenza di principi che non siano quelli naturali ed elementari, l’immunità da ogni ipocrisia; infine la noncuranza stessa della propria morte».Partono i titoli di coda, in contemporanea ai versi della splendida Paint it black (“dipingilo di nero”) dei Rolling Stones; Mick Jagger canta: «I see a red door and I want it painted black; no colors anymore I want them to turn black» (“vedo una porta rossa e voglio dipingerla di nero; non voglio più colori ma tutto dipinto di nero”), proprio quando le immagini sono finite e lo schermo è diventato nero; «It’s not easy facing up when your whole world is black» (“non è facile restare a testa alta quando il mondo intero è nero”); e ancora: «I look inside myself and see my heart is black» (“guardo dentro me stesso e vedo che il mio cuore è nero”). Il messaggio del pessimista Kubrick, anche durante i titoli di coda, è vivo, diretto, lucido, spietato e soprattutto definitivo.
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La Guerra secondo Kubrick (parte 6 di 8)
FULL METAL JACKET: LA “MECCANIZZAZIONE” DELL’UOMO
Due anni dopo la realizzazione di Shining, del 1980, l’attenzione di Stanley Kubrick ricade sul racconto The Short Timers di Gustav Hasford, in cui alcuni giovani marines vengono addestrati in un campo di addestramento per poi essere mandati in Vietnam a combattere. Affascinato dai vari risvolti della storia («Quando ho letto il libro ho trovato irresistibili l’originalità, la bellezza dello stile, la semplicità», ha detto il regista), Kubrick acquistò i diritti del libro, cominciando così a lavorare alla sceneggiatura di Full Metal Jacket, uscito nel 1987. Michael Herr, co-sceneggiatore del film, ricorda lo scambio di battute tra lui e Kubrick alla “nascita” di Full Metal Jacket; il regista disse di voler fare un film di guerra, Herr gli fece notare che aveva già fatto Orizzonti di gloria, al che Kubrick rispose: «Quello è contro la guerra. Voglio fare un film di guerra solo per considerarne il soggetto, senza una posizione morale o politica, ma come fenomeno».Il termine “full metal jacket” (letteralmente “copertura piena di piombo”), che non compare in nessuna parte del racconto, descrive il rivestimento di un tipo di proiettile e in un certo senso richiama alla metaforica corazza di metallo (come quella degli automi) nella quale venivano avvolti i marines per essere trasformati in killer.
L’intenzione del regista, attraverso questo film, è di inserire alcuni temi già affrontati nelle sue opere precedenti in un contesto bellico moderno, come quello vietnamita: «Il Vietnam è stata probabilmente l’unica guerra dominata dai falchi intellettuali che manipolavano i fatti e perfezionavano la realtà, ingannando sia loro stessi che il pubblico».
Ma il tema che più di altri Kubrick intende affrontare con Full Metal Jacket è quello della “meccanizzazione” dell’uomo, ovvero del rendere automatico un qualcosa di naturale, un tema nel quale il regista si era addentrato esplicitamente, già dal titolo, in Arancia meccanica, nel 1971.
Le vicende di Full Metal Jacket si svolgono in due segmenti ben delineati: l’addestramento a Parris Island e il Vietnam. La scena d’apertura del film mostra un gruppo di ragazzi a cui stanno radendo a zero le teste: ci troviamo nel campo d’addestramento di Parris Island; il sergente istruttore Hartman si presenta ad un gruppo di reclute, destinate a diventare marines, “macchine da guerra”. Il linguaggio dell’istruttore è offensivo e osceno; egli mostra immediatamente tutta la sua severità nei confronti di chi non si è ancora inquadrato nella disciplina imposta dalla procedura militare. In questa fase iniziale di presentazione emergono i personaggi di Joker, un giovane dall’aria intellettuale e scherzosa, di Cowboy e in particolare di Palla di Lardo, un ragazzo goffo e imbranato, sul quale Hartman riversa tutta la sua crudele offensività. Le scene che seguono mostrano il training al quale vengono sottoposte le varie reclute, dove agli esercizi fisici si alternano fasi in cui l’istruttore cerca di plagiare le menti dei futuri soldati mediante riti collettivi inneggianti alla guerra e alle armi. Joker, nonostante i continui rimproveri subiti, diventa caposquadra, mentre Palla di Lardo, messo continuamente alla berlina, viene emarginato dai suoi stessi compagni di camerata, costretti da Hartman a pagare per ogni errore del loro compagno. Una notte il ragazzo subisce un pestaggio da parte di tutti gli altri soldati, Joker compreso (anche se inizialmente esitante); nei giorni seguenti Palla di Lardo mostra segni di instabilità, la sua “trasformazione” in macchina da guerra è quasi completa, per la soddisfazione del suo istruttore. L’ultima notte a Parris Island è però tragica: Palla di Lardo è sorpreso da Joker nel bagno mentre sta caricando il suo fucile con pallottole «blindatissime» (“full metal jacket” appunto); all’arrivo di Hartman il giovane gli spara e poi si uccide.
Una dissolvenza ci porta nel Vietnam; Joker è corrispondente di guerra per il giornale dell’esercito «Stars and Stripes». Durante l’offensiva del Tet, nella quale i vietcong attaccano l’esercito statunitense, Joker viene mandato al fronte a fare un reportage con il suo amico Rafterman. Qui ritrova il compagno di corso Cowboy e si unisce alla sua squadra; il gruppo riesce a liberare una città con poca difficoltà, l’entusiasmo aumenta con l’arrivo degli inviati televisivi che intervistano i vari marines. I soldati partono per una nuova missione verso la città di Hue, ma perdono l’orientamento e si ritrovano sotto il tiro di un cecchino, che uccide due di loro e in seguito lo stesso Cowboy. I rimanenti soldati individuano la posizione del cecchino e lo sorprendono alle spalle: si tratta di una giovane ragazza, alla quale Joker prova a sparare, non riuscendo poiché gli si inceppa il fucile. Mentre sta per essere ucciso, Rafterman giunge a salvarlo, sparando al cecchino; la ragazza è agonizzante, circondata dai soldati: Joker pone fine alle sofferenze della giovane, uccidendola. Il gruppo si allontana nella notte intonando il ritornello di Mickey Mouse.
Il tema kubrickiano che vediamo immediatamente riemergere in Full Metal Jacket è quello che mostra il sistema e la struttura dell’istituzione militare: «l’esercito affiora come struttura rigida e asettica, impersonale, funzionale; (…) una struttura violenta, costruzione ossessivamente minuziosa finalizzata alla distruzione e psicologicamente distruttrice e autodistruttrice di se stessa». Il fine dell’esercito si concentra quindi nella distruzione della personalità umana, con l’obiettivo di possedere il controllo assoluto sull’individuo, attraverso la sua “meccanizzazione”. Lo stesso Hartman, presentandosi alle reclute, sottolinea questo passaggio fondamentale da essere naturale a essere meccanico: «Se voi signorine finirete questo corso e se sopravviverete all’addestramento, sarete un’arma, sarete dispensatori di morte, pregherete per combattere». Ma trasformare uomini in armi è possibile? Secondo Stanley Kubrick la risposta è affermativa: «Sì, trasformare esseri umani in armi è possibile. Come dice il sergente nel mio film: “Un’arma è solo un utensile, è il cuore duro che uccide”» (nella versione italiana del film è in realtà tradotto: «Il vostro fucile è solo uno strumento, è il cuore di pietra quello che uccide»). Il duro training al quale si sottopongono i soldati è finalizzato a distruggere la paura della morte e per distruggere questa è necessario distruggere la personalità: già nella primissima scena tale distruzione è inscritta nelle immagini dei giovani dal barbiere, dove vengono tutti quanti rasati a zero, primo elemento del processo di meccanizzazione ad accomunare i ragazzi, ognuno reso una sorta di “clone” dell’altro; in questa scena vediamo il barbiere militare “operare” sulle loro teste, quasi a presagire quel lavaggio del cervello al quale verranno sottoposti in seguito. In Full Metal Jacket: «il cervello è il vero campo di battaglia, il vero Vietnam, presupposto e posta in gioco della guerra. Parris Island è il luogo (isolano – isolato – isolante) del lavaggio del cervello e delle lavate di testa, è il luogo in cui s’interviene direttamente sulla testa»; non a caso sulla locandina del film è presente un elmetto, ovvero la “testa” del soldato.
Joker, voce narrante del film, descrive in poche parole il luogo in cui si trova: «Parris Island, Carolina del Sud, campo di addestramento reclute del corpo dei marines degli Stati Uniti. Corso di otto settimane per falsi duri e pazzi furiosi». In questa bipartizione la giovane recluta mostra la sua lucidità, autoescludendosi di fatto dalla categoria dei “pazzi furiosi” e inserendosi quindi in quella dei “falsi duri”. Joker per tutto il film non è altro che questo, poiché sembra sfuggire alla disumanizzazione della sua personalità: quando alla fine è chiamato alla battaglia, fallisce, perché in lui è ancora acceso il lume dell’umanità e dell’intelligenza, perché non è un vero killer e il suo primo omicidio è causato dalla compassione e non dall’odio. Di conseguenza va osservato come ne Il dottor Stranamore e in Orizzonti di gloria la follia della guerra fosse dovuta all’orgoglio e all’ambizione dei generali, in Full Metal Jacket, invece, si basa essenzialmente sul tentativo del soldato Joker di restare sano in un ambiente folle.
Come sottolinea Magnisi: «Tutto il primo atto della pellicola sarà una lunga introduzione (un vero addestramento anche per gli spettatori) alla sottocultura dei marines, osservata con iperrealismo clinico dall’occhio di Kubrick, all’interno di un’ossessione per la geometria e la regola, l’ordine e la disciplina». L’obiettivo dell’istruttore Hartman (peraltro interpretato da un vero istruttore dei marines, Lee Ermey) è standardizzare tutte le reclute secondo canoni prestabiliti, omogeneizzare il gruppo, escludendo ogni tipo di diversità, motivo per cui il soldato Palla di Lardo risulta il più difficile da “meccanizzare”, poiché la sua diversità è evidente nelle caratteristiche fisiche (la grassezza) e motorie (la goffaggine), che lo portano inevitabilmente ad essere il bersaglio prediletto del suo istruttore, che non risparmia oltraggi e offese per cercare di motivare (quindi standardizzare) il ragazzo: «Ma tu ci sei nato sotto forma di viscido sacco di merda, Palla di Lardo, o ci hai studiato per diventarlo? (…) Perché tu sei un ciccione ributtante e fai schifo, Palla di Lardo!».
Gli esercizi fisici, nonostante la durezza, risultano essere la parte d’addestramento più innocua e meno importante, è l’indottrinamento psicologico, invece, la parte fondamentale per plagiare le giovani reclute; il linguaggio usato da Hartman è esplicito e aggressivo, e le vittime di esso non possono che subirlo passivamente. L’istruttore cerca continuamente di costruire un rapporto di intimità e complicità tra la recluta ed il fucile, sottolineando l’importanza di questo connubio (ed è immediato il richiamo alle ispezioni del generale Mireau nelle trincee di Orizzonti di gloria): «Stanotte vi porterete a letto il vostro fucile e darete al vostro fucile un nome di ragazza, perché sarà quello l’unico buco che voialtri rimedierete qui dentro. (…) Siete sposati al fucile, quel coso fatto di legno e di ferro, e rimarrete fedeli soltanto a lui!». E ancora: «La più micidiale combinazione del mondo: un marine col suo fucile. Ma è sulla volontà di uccidere che bisogna concentrarsi. (…) Il vostro fucile è solo uno strumento, è il cuore di pietra quello che uccide». Joker, in uno dei rari interventi della sua voce fuori campo, dice che: «Il corpo dei marines non vuole dei robot, il corpo dei marines vuole dei killer, il corpo dei marines mira a creare uomini indistruttibili, uomini senza paura»; per cancellare la paura della morte dai soldati, il sistema deve quindi cercare di vendere un’immortalità “a basso costo”: «Un marine può morire, siamo qui per questo, ma il corpo dei Marine vivrà per sempre e questo significa che voi vivrete per sempre», dice Hartman e tutte le marcette e i ritornelli che fa intonare ai suoi soldati non sono altro che un accumulo di elementi che rappresentano una procedura (per un istruttore militare è la prassi) che ha come fine ultimo quello di plagiare le menti delle reclute. Tra tante situazioni, è piuttosto eloquente in questo caso la preghiera che i soldati devono recitare, fucile in mano, prima di andare a dormire: «Questo è il mio fucile, ce ne sono tanti come lui, ma questo è il mio. Il mio fucile è il mio migliore amico, è la mia vita. Io devo dominarlo come domino la mia vita. Senza di me il mio fucile non è niente, senza il mio fucile io sono niente. Devo colpire il bersaglio; devo sparare meglio del mio nemico che cerca di ammazzare me. Devo sparare io prima che lui spari a me e lo farò. Al cospetto di Dio giuro su questo credo: il mio fucile e me stesso siamo i difensori della patria, siamo i dominatori dei nostri nemici, siamo i salvatori della nostra vita e così sia, finché non ci sarà più nemico, ma solo pace. Amen».
Un aspetto particolare che troviamo in Full Metal Jacket, ma che già abbiamo incontrato in Orizzonti di gloria, è il continuo tentativo della struttura militare di provare a piegare alla propria logica ogni tipo di azione ed ideologia, inglobandola nel proprio sistema: nella prima parte del film Joker dice al suo istruttore di non credere in Dio, nonostante le ripetute ed insistenti affermazioni del sergente riguardo al valore ideologico della religione cattolica; in un primo momento Hartman sembra infuriato, ma invece di punire il ragazzo lo nomina caposquadra, dicendo che: «Il soldato Joker è ignorante e senza dio, ma ha fegato e il fegato è tutto». In questo modo, come nota Eugeni, l’esercito dimostra: «la terribile capacità di ricondurre ai propri parametri ogni opposizione, non contrastandola, ma semplicemente privandola del proprio senso originario». Un comportamento simile lo aveva assunto anche Broulard in Orizzonti di gloria, ritenendo la nobile azione difensiva di Dax niente più che una tattica per ottenere una promozione. Inoltre, come abbiamo visto nelle pellicole trattate in precedenza, dove gli eserciti combattono e uccidono i loro stessi soldati, anche in Full Metal Jacket il sistema finisce per implodere, per combattere contro se stesso: gli sforzi fatti da Hartman per rendere Palla di Lardo un killer vengono “premiati” nel finale della prima macrosequenza del film, dove il soldato, divenuto una macchina impazzita (come il computer Hal in 2001), uccide il suo istruttore, divenendo di fatto il killer che il duro addestramento doveva creare: «Quando Palla di Lardo scarica su [Hartman] i suoi proiettili blindati, nessuno tira sospiri di sollievo, ma anzi si resta agghiacciati, perché è chiaro che la morte di Hartman lascia viva e intatta l’istituzione; non arriva ad espiazione di alcuna colpa, ma a conferma dell’efficacia di un insegnamento».
L’esperienza di Palla di Lardo incarna alla perfezione il tema dell’uomo come nemico di se stesso; già nelle prime scene del film l’ordine di Hartman alla sua recluta («strangolati da solo!», autocitando Stranamore) non era che il preludio all’omicidio-suicidio commesso dal soldato nell’ultima scena ambientata a Parris Island: «[Palla di Lardo] lobotomizzato da brutalità e umiliazioni, interiorizza la violenza dell’ambiente in cui è stato costretto a calarsi, discendendo nel cuore di tenebra della sua follia. (…) L’apprendista stregone Hartman è stato la vittima del suo Frankenstein che, come quella creatura riplasmata, rifiuta di vivere in questo mondo ultra-violento».
Qui si chiude la prima parte del film, quella dedicata alla fase di addestramento; a proposito di questa è interessante citare un articolo del 1987 comparso sui «Cahiers du Cinéma»: «I film di Kubrick descrivono il mondo come un cervello, inevitabilmente soggetto a disfunzioni (per ragioni a volte esterne, a volte interne). Full Metal Jacket illustra in modo ammirevole questa tesi. Il microcosmo del campo di addestramento di Parris Island in effetti è organizzato come un cervello composto da cellule umane che pensano e reagiscono nello stesso modo, fino a quando il suo buon funzionamento si disintegra: dall’interno nel momento in cui una cellula singola (Palla di Lardo) comincia ad eseguire inesorabilmente le direttive di istinto di morte che regolano l’organo nella sua interezza; dall’esterno con l’offensiva del Tet, rappresentazione esteriorizzata di un’identica forza».La morte di Palla di Lardo chiude il cerchio della violenza apertosi nel campo di addestramento, ma è solo il prologo alla guerra vera: terminata la rappresentazione dell’inferno interiore all’uomo (Parris Island), una breve dissolvenza ci porta nell’inferno esteriore, il Vietnam, che vede Joker come anello di congiunzione tra le due parti. Se nella prima grande sequenza la struttura dell’esercito costruisce i suoi killer, le sue macchine da guerra, mostrando la propria capacità di controllo sulle reclute (ad eccezione della “cellula impazzita” Palla di Lardo), la seconda parte del film svela la debolezza e la precarietà di questo processo di “meccanizzazione”; a contatto con la guerra saltano tutti i meccanismi di controllo e i suoi protagonisti si perdono: «La macchina militare si trova ad affrontare un territorio labirintico, complesso e smarrisce le coordinate: coordinate morali, coordinate militari (tutti i “gialli” possono essere nemici, il nemico non è più identificabile), coordinate fisiche (la pattuglia dispersa nello spazio labirintico di Hue)».
Il Vietnam di Kubrick è iconograficamente un Vietnam inedito: non ci sono le giungle che i viet-movie precedenti avevano mostrato al pubblico; il regista rifiuta di ambientare il film attorno ad uno stereotipo e sfrutta una fabbrica in disuso sulle rive del Tamigi per realizzare il “suo” Vietnam: «L’architettura degli stabilimenti dell’ex fabbrica era l’architettura funzionale degli anni Trenta, esattamente uguale a quella di quartieri industriali delle città vietnamite come Saigon o Hue. L’ambientazione si prestava idealmente al soggetto del film».
La prima scena, della parte ambientata in Vietnam, ci mostra subito Joker; di conseguenza lo spettatore mette a fuoco la sua figura come figura-chiave del film: qui ritroviamo il soldato nelle vesti di giornalista per «Stars and Stripes», nonostante la disapprovazione mostrata in precedenza a Parris Island da Hartman («Ti sei messo in testa di essere un cazzo di scrittore? (…) Non sei qui come scrittore, qui sei un killer!»). Nella redazione del giornale campeggia la scritta con il motto «First to go Last to know» (“primi ad andare, ultimi a sapere”), a sottolineare il fatto che la verità non era l’elemento primario di un giornale di guerra, che anzi doveva scrivere storie fasulle per accattivarsi il consenso dell’opinione pubblica sull’impiego dei soldati americani in Vietnam; a questo proposito è esemplare il discorso che il caporedattore di «Stars and Stripes» rivolge a Joker: «Noi pubblichiamo due tipi di storie: marines che spendono la paga per comprare ai gialli dentifrici e deodoranti, tipo “arte di sedurre i cuori”, okay? ..E storie di combattimenti con un sacco di morti, tipo “come vincere la guerra”». Lo stesso Kubrick ha spiegato come, quella del Vietnam, sia stata la prima guerra ad esser condotta negli Stati Uniti soprattutto come una campagna pubblicitaria: «La manipolazione della verità attraverso i mezzi di comunicazione di massa del governo fu uno degli obiettivi di questa campagna. Ciò ha condotto al fatto che l’opinione pubblica americana ha avuto un’immagine falsa e manipolata dell’intera guerra». Kubrick sapeva che il conflitto vietnamita era stato il primo ad essere seguito dai media televisivi, per questo non ha risparmiato nel film i riferimenti all’iconografia tracciata dagli stessi media: quando uno dei soldati, Animal Mother, domanda a Joker se avesse mai visto il fronte, questi gli risponde: «Accidenti se l’ho visto: in televisione»; o ancora il soldato Cowboy, quando in un’intervista televisiva parla della guerra: «Quando siamo a Hue, noi entriamo in città, no? E lì è proprio come una guerra, capito? Come quello che… quello che io pensavo che deve essere una guerra vera, come io pensavo, come io… come me l’ero immaginata»; di conseguenza: «La guerra è già vista, è già registrata nell’archivio mnemonico di chi vi combatte grazie a cinema e televisione». La presenza televisiva è in ogni dove, come i riferimenti dei soldati ai miti cinematografici americani, su tutti il genere western: Joker imita e cita più volte John Wayne, gli altri soldati paragonano i vietcong agli indiani, i “cattivi” per eccellenza nei western hollywoodiani del passato («Ma gli indiani chi li fa?» «Tocca ai musi gialli fare gli indiani»).
Dopo l’ennesima risposta beffarda rivolta al suo caporedattore, Joker viene spedito insieme a Rafterman (“l’uomo della zattera”, un richiamo a Fear and Desire) nella “zona calda”; è qui che incontra per la prima volta il reale orrore per la guerra, i suoi occhi si posano su una fossa comune e la sua indignazione lo porta ad una conclusione apparentemente ovvia («I morti sanno soltanto una cosa: che è meglio essere vivi»), ma che riassume appieno una delle verità che il regista vuole mostrare nella seconda parte del film: i soldati che vengono mandati a combattere in guerra, non lottano per niente se non per restare vivi, né per ideali né per fama quindi, ma solo per la sopravvivenza. Una verità che sottolinea il contesto mentale e non fisico del conflitto mostrato da Kubrick: «In guerra è meglio esser vivi che morti e tutto il resto non conta. Dirlo a parole è semplice, “spiegarlo” con un film molto difficile. Spiegarlo crudelmente e virilmente come fa Full Metal Jacket, poi, richiede un’estrema precisione di tono, perché l’orrore di Full Metal Jacket non è negli schizzi di sangue e negli arti amputati ma nella dimensione mentale del combattimento, nella meccanizzazione della barbarie: il prodotto coerente della propedeutica di Hartman». Subito dopo questa scena, troviamo un elemento fondamentale della seconda parte del film, ovvero la spiegazione che Joker fornisce ad un ufficiale, dopo che questi ha notato sull’uniforme del soldato la presenza del distintivo della pace e della scritta “Born to Kill” (“nato per uccidere”) sull’elmetto: «Io volevo soltanto fare riferimento alla dualità dell’essere umano, signore, l’ambiguità dell’uomo, una teoria junghiana, signore». È l’ennesimo sberleffo di un buffone (in inglese “joker”, per l’appunto) che cerca di contrastare gli orrori della guerra mediante l’ironia e lo scherzo, oppure si tratta del tentativo di un uomo di elevarsi e di differenziarsi da una massa di automi tutti uguali tra loro, tutti standardizzati, attraverso l’uso dell’intelletto e della cultura? Sembra che la risposta si trovi a metà strada tra le due parti: Joker da un lato si ribella al sistema (come Palla di Lardo anche lui è un personaggio diverso dalla massa, ma molto meno vulnerabile) grazie alla sua coscienza e alla sua personalità, ma dall’altro sa stare al gioco dell’istituzione militare, comportandosi da perfetto integrato (partecipa al pestaggio collettivo contro Palla di Lardo, afferma alla televisione di voler essere il primo ragazzo del suo palazzo «a fare centro dentro qualcuno»): «Joker ha un ruolo di focalizzatore omodiegetico assai marcato, ma spesso assente e in chiara distonia con quanto concretamente fatto dal personaggio. Egli alterna momenti di lucidità osservativa ad altri di complicità irriflessa».Lo stesso Kubrick spiega la presenza del distintivo della pace sull’uniforme del protagonista: «Si tratta di un simbolo che indica dualismo. Il soldato Joker dice infatti al suo superiore che gli chiede cosa voglia significare quel bottone: che gli esseri umani sono divisi fra odio e diffidenza da una parte, amicizia e disponibilità dall’altra». La dualità dell’essere umano evidenziata dal regista trova riscontro anche nei comportamenti degli altri personaggi: su tutti il soldato Animal Mother, presentato inizialmente come una sorta di Rambo dispensatore di morte (sul suo elmetto c’è scritto: “I am become death”, “sono diventato morte”), è colui che invece ha la lucidità di riconoscere che quella alla quale stanno assistendo in Vietnam è «una strage», inoltre contraddice gli ordini e si espone al fuoco del cecchino pur di andare a salvare i compagni feriti.
Kubrick, nella scena in cui l’ufficiale chiede spiegazioni a Joker, evidenzia la follia e l’ottusità delle alte sfere del sistema militare; la sua critica per questo tipo di personaggi si nota nella frase finale messa in bocca all’ufficiale in questione, che dice al soldato: «È un mondo spietato, figliolo, bisogna tener duro fino a quando non passerà questa mania della pace». Il regista sembra voler dire che quello al quale stiamo assistendo «è un universo alla rovescia, di pazzi al comando, con la voce pensante di Joker unico sguardo lucido. (…) Il Vietnam, come ogni guerra, è il regno del militarismo, l’obbligo dell’impiego universale della violenza come mezzo ai fini dello Stato»; un concetto di violenza gratuita che emerge dalle parole dei vari soldati, per esempio da quelle del capopattuglia di Cowboy, Crazy Earl: «Siamo i giganti verdi dei detersivi, solo che noi andiamo in giro a ripulire il mondo col mitra. Quelle che abbiamo fatto fuori oggi sono le persone più meravigliose del mondo: quando torneremo a casa di sicuro non troveremo più gente a cui valga la pena di sparare». La violenza è quindi l’unica realtà: «Gli uomini non possono governarla, sono loro a essere guidati dai processi conduttivi di quest’energia che hanno scatenato e che ora li sovrasta. Le battaglie non si decidono da uomini che calcolano e riflettono, ma tra soldati ormai depredati delle facoltà razionali, cieche forze che non sono che impeto. È il segreto ultimo della guerra: la riduzione della persona umana a materia inerte, dominata dall’istinto crudele della preda o del cacciatore».
Nell’ultima parte del film, la pattuglia si perde nello spazio labirintico di Hue, un corrispettivo fisico e spaziale della situazione interiore dei personaggi, che il regista ama spesso delineare nelle sue pellicole, da Fear in Desire, fino ad Eyes Wide Shut («Kubrick sembra interessato a offrire un ulteriore esempio di quella poetica della perdita di controllo sulle coordinate spaziali e temporali già operativa in gran parte della produzione filmica precedente»). In questo spazio, nel pieno dello smarrimento, un cecchino uccide prima il soldato Eightball, quindi Doc Jay, che era corso ad aiutare il compagno. Cowboy vuole far ripiegare il gruppo e abbandonare i compagni, ma Animal Mother si oppone e si lancia in avanti, riuscendo a far guadagnare terreno alla sua squadra: anche Cowboy però viene ucciso dal cecchino. Decisi nel voler vendicare i compagni, i rimanenti soldati si mettono alla ricerca del nemico; è Joker a trovarlo per primo e a scoprire che si tratta di una ragazzina armata. Il fucile del soldato si inceppa ed egli è costretto a rifugiarsi dietro ad una colonna, mentre le pallottole dell’avversaria si scagliano contro la sua postazione. Rafterman giunge sul posto e colpisce la ragazza, quindi si lascia andare ad urla di entusiasmo di fronte alla sua prima vittima: «Sono un duro, sono uno che fa fuori i nemici, sono un killer!». La ragazza però è ancora viva, agonizzante; Animal Mother intende lasciarla lì («Che marcisca qui»), mentre Joker vorrebbe aiutarla. Kubrick, dopo aver concesso a Joker la possibilità di uscire da ogni situazione precedente in modo ironico e sarcastico (conformemente al soprannome del soldato), in questa sequenza finale mette il suo protagonista faccia a faccia con l’orrore, con la possibilità di «far centro dentro qualcuno» che il soldato, sarcasticamente, aveva desiderato di avere. Joker dà il colpo di grazia alla ragazza, mosso da pietà, sicuramente, ma allo stesso tempo: «volente o nolente Joker si è trasformato in una killing machine: una piccola rotella senza volto nell’ingranaggio della morte. Hartman, probabilmente, sorride nella tomba. La tragica ironia finale di Full Metal Jacket è che la guerra ha preso in giro anche il suo giullare». Dopo questo “battesimo di morte”, Joker raggiunge gli altri soldati e si unisce alla marcia nell’oscurità; le sue ultime parole: «Sono proprio contento di essere vivo, tutto d’un pezzo, prossimo al congedo. Certo, vivo in un mondo di merda, questo sì, ma sono vivo e non ho più paura». Ora che non ha più paura, anche il soldato Joker, lo scrittore che difendeva la verità giornalistica, è divenuto una macchina per uccidere? Anche lui, l’intellettuale che citava Jung di fronte ai suoi superiori, ha raggiunto il suo punto di non ritorno, come avevano fatto in precedenza Palla di Lardo e Rafterman? In quest’ottica «Full Metal Jacket è un’opera disperata, dilaniata, che sancisce la fine di ogni residua illusione kubrickiana sulla natura dell’uomo e sulle sue possibilità di salvezza».
Tutti i marines si uniscono in un canto: intonano la Marcia di Topolino. Stavolta non si tratta del finale umanista di Orizzonti di gloria, ma di una regressione dei soldati allo stato infantile: «Quegli uomini in marcia, cui la guerra ha rivoluzionato ogni scala di valori, dei bambini condividono la crudeltà amorale, l’assenza di scrupoli etici, la aggressività necessaria, l’assenza di principi che non siano quelli naturali ed elementari, l’immunità da ogni ipocrisia; infine la noncuranza stessa della propria morte».Partono i titoli di coda, in contemporanea ai versi della splendida Paint it black (“dipingilo di nero”) dei Rolling Stones; Mick Jagger canta: «I see a red door and I want it painted black; no colors anymore I want them to turn black» (“vedo una porta rossa e voglio dipingerla di nero; non voglio più colori ma tutto dipinto di nero”), proprio quando le immagini sono finite e lo schermo è diventato nero; «It’s not easy facing up when your whole world is black» (“non è facile restare a testa alta quando il mondo intero è nero”); e ancora: «I look inside myself and see my heart is black» (“guardo dentro me stesso e vedo che il mio cuore è nero”). Il messaggio del pessimista Kubrick, anche durante i titoli di coda, è vivo, diretto, lucido, spietato e soprattutto definitivo.
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La Guerra secondo Kubrick (parte 6 di 8)
FULL METAL JACKET: LA “MECCANIZZAZIONE” DELL’UOMO
Due anni dopo la realizzazione di Shining, del 1980, l’attenzione di Stanley Kubrick ricade sul racconto The Short Timers di Gustav Hasford, in cui alcuni giovani marines vengono addestrati in un campo di addestramento per poi essere mandati in Vietnam a combattere. Affascinato dai vari risvolti della storia («Quando ho letto il libro ho trovato irresistibili l’originalità, la bellezza dello stile, la semplicità», ha detto il regista), Kubrick acquistò i diritti del libro, cominciando così a lavorare alla sceneggiatura di Full Metal Jacket, uscito nel 1987. Michael Herr, co-sceneggiatore del film, ricorda lo scambio di battute tra lui e Kubrick alla “nascita” di Full Metal Jacket; il regista disse di voler fare un film di guerra, Herr gli fece notare che aveva già fatto Orizzonti di gloria, al che Kubrick rispose: «Quello è contro la guerra. Voglio fare un film di guerra solo per considerarne il soggetto, senza una posizione morale o politica, ma come fenomeno».Il termine “full metal jacket” (letteralmente “copertura piena di piombo”), che non compare in nessuna parte del racconto, descrive il rivestimento di un tipo di proiettile e in un certo senso richiama alla metaforica corazza di metallo (come quella degli automi) nella quale venivano avvolti i marines per essere trasformati in killer.
L’intenzione del regista, attraverso questo film, è di inserire alcuni temi già affrontati nelle sue opere precedenti in un contesto bellico moderno, come quello vietnamita: «Il Vietnam è stata probabilmente l’unica guerra dominata dai falchi intellettuali che manipolavano i fatti e perfezionavano la realtà, ingannando sia loro stessi che il pubblico».
Ma il tema che più di altri Kubrick intende affrontare con Full Metal Jacket è quello della “meccanizzazione” dell’uomo, ovvero del rendere automatico un qualcosa di naturale, un tema nel quale il regista si era addentrato esplicitamente, già dal titolo, in Arancia meccanica, nel 1971.
Le vicende di Full Metal Jacket si svolgono in due segmenti ben delineati: l’addestramento a Parris Island e il Vietnam. La scena d’apertura del film mostra un gruppo di ragazzi a cui stanno radendo a zero le teste: ci troviamo nel campo d’addestramento di Parris Island; il sergente istruttore Hartman si presenta ad un gruppo di reclute, destinate a diventare marines, “macchine da guerra”. Il linguaggio dell’istruttore è offensivo e osceno; egli mostra immediatamente tutta la sua severità nei confronti di chi non si è ancora inquadrato nella disciplina imposta dalla procedura militare. In questa fase iniziale di presentazione emergono i personaggi di Joker, un giovane dall’aria intellettuale e scherzosa, di Cowboy e in particolare di Palla di Lardo, un ragazzo goffo e imbranato, sul quale Hartman riversa tutta la sua crudele offensività. Le scene che seguono mostrano il training al quale vengono sottoposte le varie reclute, dove agli esercizi fisici si alternano fasi in cui l’istruttore cerca di plagiare le menti dei futuri soldati mediante riti collettivi inneggianti alla guerra e alle armi. Joker, nonostante i continui rimproveri subiti, diventa caposquadra, mentre Palla di Lardo, messo continuamente alla berlina, viene emarginato dai suoi stessi compagni di camerata, costretti da Hartman a pagare per ogni errore del loro compagno. Una notte il ragazzo subisce un pestaggio da parte di tutti gli altri soldati, Joker compreso (anche se inizialmente esitante); nei giorni seguenti Palla di Lardo mostra segni di instabilità, la sua “trasformazione” in macchina da guerra è quasi completa, per la soddisfazione del suo istruttore. L’ultima notte a Parris Island è però tragica: Palla di Lardo è sorpreso da Joker nel bagno mentre sta caricando il suo fucile con pallottole «blindatissime» (“full metal jacket” appunto); all’arrivo di Hartman il giovane gli spara e poi si uccide.
Una dissolvenza ci porta nel Vietnam; Joker è corrispondente di guerra per il giornale dell’esercito «Stars and Stripes». Durante l’offensiva del Tet, nella quale i vietcong attaccano l’esercito statunitense, Joker viene mandato al fronte a fare un reportage con il suo amico Rafterman. Qui ritrova il compagno di corso Cowboy e si unisce alla sua squadra; il gruppo riesce a liberare una città con poca difficoltà, l’entusiasmo aumenta con l’arrivo degli inviati televisivi che intervistano i vari marines. I soldati partono per una nuova missione verso la città di Hue, ma perdono l’orientamento e si ritrovano sotto il tiro di un cecchino, che uccide due di loro e in seguito lo stesso Cowboy. I rimanenti soldati individuano la posizione del cecchino e lo sorprendono alle spalle: si tratta di una giovane ragazza, alla quale Joker prova a sparare, non riuscendo poiché gli si inceppa il fucile. Mentre sta per essere ucciso, Rafterman giunge a salvarlo, sparando al cecchino; la ragazza è agonizzante, circondata dai soldati: Joker pone fine alle sofferenze della giovane, uccidendola. Il gruppo si allontana nella notte intonando il ritornello di Mickey Mouse.
Il tema kubrickiano che vediamo immediatamente riemergere in Full Metal Jacket è quello che mostra il sistema e la struttura dell’istituzione militare: «l’esercito affiora come struttura rigida e asettica, impersonale, funzionale; (…) una struttura violenta, costruzione ossessivamente minuziosa finalizzata alla distruzione e psicologicamente distruttrice e autodistruttrice di se stessa». Il fine dell’esercito si concentra quindi nella distruzione della personalità umana, con l’obiettivo di possedere il controllo assoluto sull’individuo, attraverso la sua “meccanizzazione”. Lo stesso Hartman, presentandosi alle reclute, sottolinea questo passaggio fondamentale da essere naturale a essere meccanico: «Se voi signorine finirete questo corso e se sopravviverete all’addestramento, sarete un’arma, sarete dispensatori di morte, pregherete per combattere». Ma trasformare uomini in armi è possibile? Secondo Stanley Kubrick la risposta è affermativa: «Sì, trasformare esseri umani in armi è possibile. Come dice il sergente nel mio film: “Un’arma è solo un utensile, è il cuore duro che uccide”» (nella versione italiana del film è in realtà tradotto: «Il vostro fucile è solo uno strumento, è il cuore di pietra quello che uccide»). Il duro training al quale si sottopongono i soldati è finalizzato a distruggere la paura della morte e per distruggere questa è necessario distruggere la personalità: già nella primissima scena tale distruzione è inscritta nelle immagini dei giovani dal barbiere, dove vengono tutti quanti rasati a zero, primo elemento del processo di meccanizzazione ad accomunare i ragazzi, ognuno reso una sorta di “clone” dell’altro; in questa scena vediamo il barbiere militare “operare” sulle loro teste, quasi a presagire quel lavaggio del cervello al quale verranno sottoposti in seguito. In Full Metal Jacket: «il cervello è il vero campo di battaglia, il vero Vietnam, presupposto e posta in gioco della guerra. Parris Island è il luogo (isolano – isolato – isolante) del lavaggio del cervello e delle lavate di testa, è il luogo in cui s’interviene direttamente sulla testa»; non a caso sulla locandina del film è presente un elmetto, ovvero la “testa” del soldato.
Joker, voce narrante del film, descrive in poche parole il luogo in cui si trova: «Parris Island, Carolina del Sud, campo di addestramento reclute del corpo dei marines degli Stati Uniti. Corso di otto settimane per falsi duri e pazzi furiosi». In questa bipartizione la giovane recluta mostra la sua lucidità, autoescludendosi di fatto dalla categoria dei “pazzi furiosi” e inserendosi quindi in quella dei “falsi duri”. Joker per tutto il film non è altro che questo, poiché sembra sfuggire alla disumanizzazione della sua personalità: quando alla fine è chiamato alla battaglia, fallisce, perché in lui è ancora acceso il lume dell’umanità e dell’intelligenza, perché non è un vero killer e il suo primo omicidio è causato dalla compassione e non dall’odio. Di conseguenza va osservato come ne Il dottor Stranamore e in Orizzonti di gloria la follia della guerra fosse dovuta all’orgoglio e all’ambizione dei generali, in Full Metal Jacket, invece, si basa essenzialmente sul tentativo del soldato Joker di restare sano in un ambiente folle.
Come sottolinea Magnisi: «Tutto il primo atto della pellicola sarà una lunga introduzione (un vero addestramento anche per gli spettatori) alla sottocultura dei marines, osservata con iperrealismo clinico dall’occhio di Kubrick, all’interno di un’ossessione per la geometria e la regola, l’ordine e la disciplina». L’obiettivo dell’istruttore Hartman (peraltro interpretato da un vero istruttore dei marines, Lee Ermey) è standardizzare tutte le reclute secondo canoni prestabiliti, omogeneizzare il gruppo, escludendo ogni tipo di diversità, motivo per cui il soldato Palla di Lardo risulta il più difficile da “meccanizzare”, poiché la sua diversità è evidente nelle caratteristiche fisiche (la grassezza) e motorie (la goffaggine), che lo portano inevitabilmente ad essere il bersaglio prediletto del suo istruttore, che non risparmia oltraggi e offese per cercare di motivare (quindi standardizzare) il ragazzo: «Ma tu ci sei nato sotto forma di viscido sacco di merda, Palla di Lardo, o ci hai studiato per diventarlo? (…) Perché tu sei un ciccione ributtante e fai schifo, Palla di Lardo!».
Gli esercizi fisici, nonostante la durezza, risultano essere la parte d’addestramento più innocua e meno importante, è l’indottrinamento psicologico, invece, la parte fondamentale per plagiare le giovani reclute; il linguaggio usato da Hartman è esplicito e aggressivo, e le vittime di esso non possono che subirlo passivamente. L’istruttore cerca continuamente di costruire un rapporto di intimità e complicità tra la recluta ed il fucile, sottolineando l’importanza di questo connubio (ed è immediato il richiamo alle ispezioni del generale Mireau nelle trincee di Orizzonti di gloria): «Stanotte vi porterete a letto il vostro fucile e darete al vostro fucile un nome di ragazza, perché sarà quello l’unico buco che voialtri rimedierete qui dentro. (…) Siete sposati al fucile, quel coso fatto di legno e di ferro, e rimarrete fedeli soltanto a lui!». E ancora: «La più micidiale combinazione del mondo: un marine col suo fucile. Ma è sulla volontà di uccidere che bisogna concentrarsi. (…) Il vostro fucile è solo uno strumento, è il cuore di pietra quello che uccide». Joker, in uno dei rari interventi della sua voce fuori campo, dice che: «Il corpo dei marines non vuole dei robot, il corpo dei marines vuole dei killer, il corpo dei marines mira a creare uomini indistruttibili, uomini senza paura»; per cancellare la paura della morte dai soldati, il sistema deve quindi cercare di vendere un’immortalità “a basso costo”: «Un marine può morire, siamo qui per questo, ma il corpo dei Marine vivrà per sempre e questo significa che voi vivrete per sempre», dice Hartman e tutte le marcette e i ritornelli che fa intonare ai suoi soldati non sono altro che un accumulo di elementi che rappresentano una procedura (per un istruttore militare è la prassi) che ha come fine ultimo quello di plagiare le menti delle reclute. Tra tante situazioni, è piuttosto eloquente in questo caso la preghiera che i soldati devono recitare, fucile in mano, prima di andare a dormire: «Questo è il mio fucile, ce ne sono tanti come lui, ma questo è il mio. Il mio fucile è il mio migliore amico, è la mia vita. Io devo dominarlo come domino la mia vita. Senza di me il mio fucile non è niente, senza il mio fucile io sono niente. Devo colpire il bersaglio; devo sparare meglio del mio nemico che cerca di ammazzare me. Devo sparare io prima che lui spari a me e lo farò. Al cospetto di Dio giuro su questo credo: il mio fucile e me stesso siamo i difensori della patria, siamo i dominatori dei nostri nemici, siamo i salvatori della nostra vita e così sia, finché non ci sarà più nemico, ma solo pace. Amen».
Un aspetto particolare che troviamo in Full Metal Jacket, ma che già abbiamo incontrato in Orizzonti di gloria, è il continuo tentativo della struttura militare di provare a piegare alla propria logica ogni tipo di azione ed ideologia, inglobandola nel proprio sistema: nella prima parte del film Joker dice al suo istruttore di non credere in Dio, nonostante le ripetute ed insistenti affermazioni del sergente riguardo al valore ideologico della religione cattolica; in un primo momento Hartman sembra infuriato, ma invece di punire il ragazzo lo nomina caposquadra, dicendo che: «Il soldato Joker è ignorante e senza dio, ma ha fegato e il fegato è tutto». In questo modo, come nota Eugeni, l’esercito dimostra: «la terribile capacità di ricondurre ai propri parametri ogni opposizione, non contrastandola, ma semplicemente privandola del proprio senso originario». Un comportamento simile lo aveva assunto anche Broulard in Orizzonti di gloria, ritenendo la nobile azione difensiva di Dax niente più che una tattica per ottenere una promozione. Inoltre, come abbiamo visto nelle pellicole trattate in precedenza, dove gli eserciti combattono e uccidono i loro stessi soldati, anche in Full Metal Jacket il sistema finisce per implodere, per combattere contro se stesso: gli sforzi fatti da Hartman per rendere Palla di Lardo un killer vengono “premiati” nel finale della prima macrosequenza del film, dove il soldato, divenuto una macchina impazzita (come il computer Hal in 2001), uccide il suo istruttore, divenendo di fatto il killer che il duro addestramento doveva creare: «Quando Palla di Lardo scarica su [Hartman] i suoi proiettili blindati, nessuno tira sospiri di sollievo, ma anzi si resta agghiacciati, perché è chiaro che la morte di Hartman lascia viva e intatta l’istituzione; non arriva ad espiazione di alcuna colpa, ma a conferma dell’efficacia di un insegnamento».
L’esperienza di Palla di Lardo incarna alla perfezione il tema dell’uomo come nemico di se stesso; già nelle prime scene del film l’ordine di Hartman alla sua recluta («strangolati da solo!», autocitando Stranamore) non era che il preludio all’omicidio-suicidio commesso dal soldato nell’ultima scena ambientata a Parris Island: «[Palla di Lardo] lobotomizzato da brutalità e umiliazioni, interiorizza la violenza dell’ambiente in cui è stato costretto a calarsi, discendendo nel cuore di tenebra della sua follia. (…) L’apprendista stregone Hartman è stato la vittima del suo Frankenstein che, come quella creatura riplasmata, rifiuta di vivere in questo mondo ultra-violento».
Qui si chiude la prima parte del film, quella dedicata alla fase di addestramento; a proposito di questa è interessante citare un articolo del 1987 comparso sui «Cahiers du Cinéma»: «I film di Kubrick descrivono il mondo come un cervello, inevitabilmente soggetto a disfunzioni (per ragioni a volte esterne, a volte interne). Full Metal Jacket illustra in modo ammirevole questa tesi. Il microcosmo del campo di addestramento di Parris Island in effetti è organizzato come un cervello composto da cellule umane che pensano e reagiscono nello stesso modo, fino a quando il suo buon funzionamento si disintegra: dall’interno nel momento in cui una cellula singola (Palla di Lardo) comincia ad eseguire inesorabilmente le direttive di istinto di morte che regolano l’organo nella sua interezza; dall’esterno con l’offensiva del Tet, rappresentazione esteriorizzata di un’identica forza».La morte di Palla di Lardo chiude il cerchio della violenza apertosi nel campo di addestramento, ma è solo il prologo alla guerra vera: terminata la rappresentazione dell’inferno interiore all’uomo (Parris Island), una breve dissolvenza ci porta nell’inferno esteriore, il Vietnam, che vede Joker come anello di congiunzione tra le due parti. Se nella prima grande sequenza la struttura dell’esercito costruisce i suoi killer, le sue macchine da guerra, mostrando la propria capacità di controllo sulle reclute (ad eccezione della “cellula impazzita” Palla di Lardo), la seconda parte del film svela la debolezza e la precarietà di questo processo di “meccanizzazione”; a contatto con la guerra saltano tutti i meccanismi di controllo e i suoi protagonisti si perdono: «La macchina militare si trova ad affrontare un territorio labirintico, complesso e smarrisce le coordinate: coordinate morali, coordinate militari (tutti i “gialli” possono essere nemici, il nemico non è più identificabile), coordinate fisiche (la pattuglia dispersa nello spazio labirintico di Hue)».
Il Vietnam di Kubrick è iconograficamente un Vietnam inedito: non ci sono le giungle che i viet-movie precedenti avevano mostrato al pubblico; il regista rifiuta di ambientare il film attorno ad uno stereotipo e sfrutta una fabbrica in disuso sulle rive del Tamigi per realizzare il “suo” Vietnam: «L’architettura degli stabilimenti dell’ex fabbrica era l’architettura funzionale degli anni Trenta, esattamente uguale a quella di quartieri industriali delle città vietnamite come Saigon o Hue. L’ambientazione si prestava idealmente al soggetto del film».
La prima scena, della parte ambientata in Vietnam, ci mostra subito Joker; di conseguenza lo spettatore mette a fuoco la sua figura come figura-chiave del film: qui ritroviamo il soldato nelle vesti di giornalista per «Stars and Stripes», nonostante la disapprovazione mostrata in precedenza a Parris Island da Hartman («Ti sei messo in testa di essere un cazzo di scrittore? (…) Non sei qui come scrittore, qui sei un killer!»). Nella redazione del giornale campeggia la scritta con il motto «First to go Last to know» (“primi ad andare, ultimi a sapere”), a sottolineare il fatto che la verità non era l’elemento primario di un giornale di guerra, che anzi doveva scrivere storie fasulle per accattivarsi il consenso dell’opinione pubblica sull’impiego dei soldati americani in Vietnam; a questo proposito è esemplare il discorso che il caporedattore di «Stars and Stripes» rivolge a Joker: «Noi pubblichiamo due tipi di storie: marines che spendono la paga per comprare ai gialli dentifrici e deodoranti, tipo “arte di sedurre i cuori”, okay? ..E storie di combattimenti con un sacco di morti, tipo “come vincere la guerra”». Lo stesso Kubrick ha spiegato come, quella del Vietnam, sia stata la prima guerra ad esser condotta negli Stati Uniti soprattutto come una campagna pubblicitaria: «La manipolazione della verità attraverso i mezzi di comunicazione di massa del governo fu uno degli obiettivi di questa campagna. Ciò ha condotto al fatto che l’opinione pubblica americana ha avuto un’immagine falsa e manipolata dell’intera guerra». Kubrick sapeva che il conflitto vietnamita era stato il primo ad essere seguito dai media televisivi, per questo non ha risparmiato nel film i riferimenti all’iconografia tracciata dagli stessi media: quando uno dei soldati, Animal Mother, domanda a Joker se avesse mai visto il fronte, questi gli risponde: «Accidenti se l’ho visto: in televisione»; o ancora il soldato Cowboy, quando in un’intervista televisiva parla della guerra: «Quando siamo a Hue, noi entriamo in città, no? E lì è proprio come una guerra, capito? Come quello che… quello che io pensavo che deve essere una guerra vera, come io pensavo, come io… come me l’ero immaginata»; di conseguenza: «La guerra è già vista, è già registrata nell’archivio mnemonico di chi vi combatte grazie a cinema e televisione». La presenza televisiva è in ogni dove, come i riferimenti dei soldati ai miti cinematografici americani, su tutti il genere western: Joker imita e cita più volte John Wayne, gli altri soldati paragonano i vietcong agli indiani, i “cattivi” per eccellenza nei western hollywoodiani del passato («Ma gli indiani chi li fa?» «Tocca ai musi gialli fare gli indiani»).
Dopo l’ennesima risposta beffarda rivolta al suo caporedattore, Joker viene spedito insieme a Rafterman (“l’uomo della zattera”, un richiamo a Fear and Desire) nella “zona calda”; è qui che incontra per la prima volta il reale orrore per la guerra, i suoi occhi si posano su una fossa comune e la sua indignazione lo porta ad una conclusione apparentemente ovvia («I morti sanno soltanto una cosa: che è meglio essere vivi»), ma che riassume appieno una delle verità che il regista vuole mostrare nella seconda parte del film: i soldati che vengono mandati a combattere in guerra, non lottano per niente se non per restare vivi, né per ideali né per fama quindi, ma solo per la sopravvivenza. Una verità che sottolinea il contesto mentale e non fisico del conflitto mostrato da Kubrick: «In guerra è meglio esser vivi che morti e tutto il resto non conta. Dirlo a parole è semplice, “spiegarlo” con un film molto difficile. Spiegarlo crudelmente e virilmente come fa Full Metal Jacket, poi, richiede un’estrema precisione di tono, perché l’orrore di Full Metal Jacket non è negli schizzi di sangue e negli arti amputati ma nella dimensione mentale del combattimento, nella meccanizzazione della barbarie: il prodotto coerente della propedeutica di Hartman». Subito dopo questa scena, troviamo un elemento fondamentale della seconda parte del film, ovvero la spiegazione che Joker fornisce ad un ufficiale, dopo che questi ha notato sull’uniforme del soldato la presenza del distintivo della pace e della scritta “Born to Kill” (“nato per uccidere”) sull’elmetto: «Io volevo soltanto fare riferimento alla dualità dell’essere umano, signore, l’ambiguità dell’uomo, una teoria junghiana, signore». È l’ennesimo sberleffo di un buffone (in inglese “joker”, per l’appunto) che cerca di contrastare gli orrori della guerra mediante l’ironia e lo scherzo, oppure si tratta del tentativo di un uomo di elevarsi e di differenziarsi da una massa di automi tutti uguali tra loro, tutti standardizzati, attraverso l’uso dell’intelletto e della cultura? Sembra che la risposta si trovi a metà strada tra le due parti: Joker da un lato si ribella al sistema (come Palla di Lardo anche lui è un personaggio diverso dalla massa, ma molto meno vulnerabile) grazie alla sua coscienza e alla sua personalità, ma dall’altro sa stare al gioco dell’istituzione militare, comportandosi da perfetto integrato (partecipa al pestaggio collettivo contro Palla di Lardo, afferma alla televisione di voler essere il primo ragazzo del suo palazzo «a fare centro dentro qualcuno»): «Joker ha un ruolo di focalizzatore omodiegetico assai marcato, ma spesso assente e in chiara distonia con quanto concretamente fatto dal personaggio. Egli alterna momenti di lucidità osservativa ad altri di complicità irriflessa».Lo stesso Kubrick spiega la presenza del distintivo della pace sull’uniforme del protagonista: «Si tratta di un simbolo che indica dualismo. Il soldato Joker dice infatti al suo superiore che gli chiede cosa voglia significare quel bottone: che gli esseri umani sono divisi fra odio e diffidenza da una parte, amicizia e disponibilità dall’altra». La dualità dell’essere umano evidenziata dal regista trova riscontro anche nei comportamenti degli altri personaggi: su tutti il soldato Animal Mother, presentato inizialmente come una sorta di Rambo dispensatore di morte (sul suo elmetto c’è scritto: “I am become death”, “sono diventato morte”), è colui che invece ha la lucidità di riconoscere che quella alla quale stanno assistendo in Vietnam è «una strage», inoltre contraddice gli ordini e si espone al fuoco del cecchino pur di andare a salvare i compagni feriti.
Kubrick, nella scena in cui l’ufficiale chiede spiegazioni a Joker, evidenzia la follia e l’ottusità delle alte sfere del sistema militare; la sua critica per questo tipo di personaggi si nota nella frase finale messa in bocca all’ufficiale in questione, che dice al soldato: «È un mondo spietato, figliolo, bisogna tener duro fino a quando non passerà questa mania della pace». Il regista sembra voler dire che quello al quale stiamo assistendo «è un universo alla rovescia, di pazzi al comando, con la voce pensante di Joker unico sguardo lucido. (…) Il Vietnam, come ogni guerra, è il regno del militarismo, l’obbligo dell’impiego universale della violenza come mezzo ai fini dello Stato»; un concetto di violenza gratuita che emerge dalle parole dei vari soldati, per esempio da quelle del capopattuglia di Cowboy, Crazy Earl: «Siamo i giganti verdi dei detersivi, solo che noi andiamo in giro a ripulire il mondo col mitra. Quelle che abbiamo fatto fuori oggi sono le persone più meravigliose del mondo: quando torneremo a casa di sicuro non troveremo più gente a cui valga la pena di sparare». La violenza è quindi l’unica realtà: «Gli uomini non possono governarla, sono loro a essere guidati dai processi conduttivi di quest’energia che hanno scatenato e che ora li sovrasta. Le battaglie non si decidono da uomini che calcolano e riflettono, ma tra soldati ormai depredati delle facoltà razionali, cieche forze che non sono che impeto. È il segreto ultimo della guerra: la riduzione della persona umana a materia inerte, dominata dall’istinto crudele della preda o del cacciatore».
Nell’ultima parte del film, la pattuglia si perde nello spazio labirintico di Hue, un corrispettivo fisico e spaziale della situazione interiore dei personaggi, che il regista ama spesso delineare nelle sue pellicole, da Fear in Desire, fino ad Eyes Wide Shut («Kubrick sembra interessato a offrire un ulteriore esempio di quella poetica della perdita di controllo sulle coordinate spaziali e temporali già operativa in gran parte della produzione filmica precedente»). In questo spazio, nel pieno dello smarrimento, un cecchino uccide prima il soldato Eightball, quindi Doc Jay, che era corso ad aiutare il compagno. Cowboy vuole far ripiegare il gruppo e abbandonare i compagni, ma Animal Mother si oppone e si lancia in avanti, riuscendo a far guadagnare terreno alla sua squadra: anche Cowboy però viene ucciso dal cecchino. Decisi nel voler vendicare i compagni, i rimanenti soldati si mettono alla ricerca del nemico; è Joker a trovarlo per primo e a scoprire che si tratta di una ragazzina armata. Il fucile del soldato si inceppa ed egli è costretto a rifugiarsi dietro ad una colonna, mentre le pallottole dell’avversaria si scagliano contro la sua postazione. Rafterman giunge sul posto e colpisce la ragazza, quindi si lascia andare ad urla di entusiasmo di fronte alla sua prima vittima: «Sono un duro, sono uno che fa fuori i nemici, sono un killer!». La ragazza però è ancora viva, agonizzante; Animal Mother intende lasciarla lì («Che marcisca qui»), mentre Joker vorrebbe aiutarla. Kubrick, dopo aver concesso a Joker la possibilità di uscire da ogni situazione precedente in modo ironico e sarcastico (conformemente al soprannome del soldato), in questa sequenza finale mette il suo protagonista faccia a faccia con l’orrore, con la possibilità di «far centro dentro qualcuno» che il soldato, sarcasticamente, aveva desiderato di avere. Joker dà il colpo di grazia alla ragazza, mosso da pietà, sicuramente, ma allo stesso tempo: «volente o nolente Joker si è trasformato in una killing machine: una piccola rotella senza volto nell’ingranaggio della morte. Hartman, probabilmente, sorride nella tomba. La tragica ironia finale di Full Metal Jacket è che la guerra ha preso in giro anche il suo giullare». Dopo questo “battesimo di morte”, Joker raggiunge gli altri soldati e si unisce alla marcia nell’oscurità; le sue ultime parole: «Sono proprio contento di essere vivo, tutto d’un pezzo, prossimo al congedo. Certo, vivo in un mondo di merda, questo sì, ma sono vivo e non ho più paura». Ora che non ha più paura, anche il soldato Joker, lo scrittore che difendeva la verità giornalistica, è divenuto una macchina per uccidere? Anche lui, l’intellettuale che citava Jung di fronte ai suoi superiori, ha raggiunto il suo punto di non ritorno, come avevano fatto in precedenza Palla di Lardo e Rafterman? In quest’ottica «Full Metal Jacket è un’opera disperata, dilaniata, che sancisce la fine di ogni residua illusione kubrickiana sulla natura dell’uomo e sulle sue possibilità di salvezza».
Tutti i marines si uniscono in un canto: intonano la Marcia di Topolino. Stavolta non si tratta del finale umanista di Orizzonti di gloria, ma di una regressione dei soldati allo stato infantile: «Quegli uomini in marcia, cui la guerra ha rivoluzionato ogni scala di valori, dei bambini condividono la crudeltà amorale, l’assenza di scrupoli etici, la aggressività necessaria, l’assenza di principi che non siano quelli naturali ed elementari, l’immunità da ogni ipocrisia; infine la noncuranza stessa della propria morte».Partono i titoli di coda, in contemporanea ai versi della splendida Paint it black (“dipingilo di nero”) dei Rolling Stones; Mick Jagger canta: «I see a red door and I want it painted black; no colors anymore I want them to turn black» (“vedo una porta rossa e voglio dipingerla di nero; non voglio più colori ma tutto dipinto di nero”), proprio quando le immagini sono finite e lo schermo è diventato nero; «It’s not easy facing up when your whole world is black» (“non è facile restare a testa alta quando il mondo intero è nero”); e ancora: «I look inside myself and see my heart is black» (“guardo dentro me stesso e vedo che il mio cuore è nero”). Il messaggio del pessimista Kubrick, anche durante i titoli di coda, è vivo, diretto, lucido, spietato e soprattutto definitivo.
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Il Fediverso Italiano fa schifo... @ilfediversofaschifo.wordpress.com@ilfediversofaschifo.wordpress.com ·Molti amministratori del fediverso e alcuni utenti non nascondono la propria insofferenza verso l’istanza mastodon.uno che viene considerata talvolta un vero e proprio elemento di squilibrio all’interno del fediverso italiano.
Questa percezione è probabilmente minoritaria (detto altrimenti, di queste stronzate, alla maggior parte degli utenti del fediverso non frega un cazzo), ma non bisogna mai sottovalutare una percezione solo per il fatto che è minoritaria, soprattutto quando sopravvive a lungo presso alcune sacche di utenza composte anche da persone che da lunga data frequentano il fediverso.
Il Fediverso è divertente e non ci si annoia mai.Curiosamente le stesse persone che da sempre tirano sputi verso l’istanza mastodon.uno hanno organizzato una simpaticissima festa di benvenuto nei miei confronti. Purtroppo hanno finito gli sputi, ma la cosa che mi ha portato un profondo dolore è che mi hanno confuso con un altro tizio, da essi amato.
“Allora si aprirono loro gli occhi e lo riconobbero. Ma egli sparì dalla loro vista“
Oggi ho scoperto che esiste un account che redige pagelle alle istanze e, come spesso purtroppo succede in Italia, si prende molto sul serio, aprendo l’inevitabile blog.
Ora a leggere questo:
un po’ ci si innervosisce, un po’ vien da ridere.
Al fondo il tema più pressante sembrerebbe che le istanze antifasciste e antirazziste non pensano allə poverə liberal e destrorsə che non si sentono benvenutə su Mastodon…
Secondo me un giovane vecchio che metta su un’istanza per lə follower della meloni, di calenda o di qualunque altra meritoria figura dello squallido panorama politico italiano, si trova, tranquillo @fedifaschifo@rolery dobbiamo ringraziare @fedifaschifo perchè si sentiva la mancanza di un blogger dal tono passivo-aggressivo che fa data-mining nel fediverso. È quasi tenero con i suoi commenti da guardone che osserva le altre istanze dal buco della serratura. Ma la cosa buffa è che si pone come “neutrale” cioè senza intenti politici, tipo debunker, e quando qualcuno su internet si pone così in realtà è chiaro che i suoi intenti sono tutt’altro che neutrale. Aspettiamo gli screenshot, campione!Siccome per altro ho il forte sospetto che tu sia quello stesso Uriel Fanelli che di tanto in tanto rispunta in varie forme a rompere i coglioni con cagate simili, e se non lo sei, scrivi comunque queste cagate, ti blocco al volo.
(Se lo sei, se sei Uriel Fanelli, ammesso questo sia il tuo vero nome e cognome, concordo con te sul fatto che la pagina sul git che ho linkato non è fatta molto bene, purtroppo, ma tu resti lo stronzo di sempre, e mi basta la memoria di quel che hai scritto nel tempo, per esserne convinto).
(Aggiungo che se per te è “settarismo politico” quello delle istanze autogestite, ne trovi tante altre con policy molto più lascheMa le accuse verso di me sono piuttosto noiose, quindi andiamo subito a vedere quelle verso mastodon.uno che riguardano diversi argomenti ma che ho voluto sintetizzare nelle 3 B del titolo: Ban, Brandjacking e Byoblu. Vorrei iniziare dall’ultima per concludere con la prima, ma sarà un percorso lungo e faticoso, quindi mettetevi comodi.
Qui un breve sommario:
- Byoblu
- Chi è
- Byoblu su mastodon
- Giusto defederarlo?
- O no?
- L’errore di mastodon.uno
- Conclusioni
- Brandjacking
- La numero .uno!
- Braaaaaan
- Al Tedesco!
- Conclusioni
- Ban
- Regole per tutti
- Rinculi
- Orgoglio e pregiudizio
- Reati di opinione
- Tinder ma con + rancore
- Crisis management
- Ban: conclusioni
- Rant e comunicato contestuale di scuse
Byoblu: l’universo mediatico in cui controinformazione e disinformazione fanno nuoto sincronizzato in una piscina di merda
Byoblu… Chi era costui?
Byoblu è un conglomerato di news, interviste, libri e una vetrina di prodotti da vendere alla comunità, prodotti in linea con le pubblicazioni. Si tratta di un progetto tra i più datati e i più ben fatti. Scordatevi i video cringe con i monologhi Marcianò o le conferenze di Biglino, scordatevi gli articoli radicalizzati di Imola Oggi o del Primato Nazionale: Byoblu sa sempre tenersi sul filo della comunicazione e alterna lo stile delle Iene con quello dei TG delle migliori emittenti locali; ha un fiuto eccezionale nell’intercettare personaggi di valore durante il momento peggiore per la loro reputazione o mentre sono vittime di ostracismo mediatico e li alterna a improbabili ciarlatani famosi nelle loro rispettive tifoserie. La qualità produttiva è in linea con quella odierna delle emittenti nazionali, ma il vero tocco magico è quello di raccogliere il nutrito seguito che accompagna questi personaggi per portarlo nel funnel del proprio marketplace.
Gli strumenti del giornalista della post-veritàSe non sei avvezzo ai meccanismi della contro/dis-informazione, Byoblu è un universo eccitante fatto di mille novità informative che nel caso migliore ci mettono in soggezione perché “bisogna rispettare il giornalismo”, mentre nel caso peggione confermano quel bias che è dentro ciascuno di noi e che ci urla “MA LO VEDI CHE NON CE LO DICONO!?!”
La community di Byoblu è numerosa, ampia, credula, disposta a seguire i propri idoli anche quando cambiano canale informativo e, soprattutto, è prodiga nel finanziarli.
Byoblu è su Mastodon!
Bioblu è su Mastodon!Quando si è affacciata su Mastodon ha creato un sobbalzo presso tutti gli amministratori di istanza.
I dati di archive.org mostrano che a fine aprile 2020 l’istanza social.byoblu.com contasse più di 11.000 utenti ma a dicembre erano già 16.000 e a febbraio 2021 erano 18.500!
Questo successo ha portato alcune istanze italiane a lanciare una comprensibile campagna di sensibilizzazione per defederare l’istanza di Byoblu
⛔ Block social.byoblu.com and keep the fediverse a safer place SHOW LESSIf you value the safety of people around you (and yours), please consider blocking social.byoblu.com to keep the fediverse a safer place.Boost the toots of this account and talk with the users of your instance to decide what to do with Byoblu. Involve the admins in the discussion. Defederate it and who federates it.isolateByoblu #isolateGab #fediadmin #fediverse #block #instanceblock #Byoblucc @isolategab @gabwatchDall’account @isolatebyoblu (link: https://mastodon.social/@isolatebyoblu/104263374191492789)
Parallelamente si è attivata la campagna di pressione su mastohost affinché non concedesse ospitalità all’istanza di Byoblu (una richiesta che con qualche mese di ritardo MastoHost ha infine accolto). Come tutte le campagne di boicottaggio, anche questa ha portato a un dibattito articolato ma anche a forti tensioni tra chi non aveva dubbi e chi riteneva che quella di censurare un’istanza che aveva comunque avuto il merito di portare tantissimi utenti all’interno del fediverso, fosse una decisione troppo drastica.
Mastodon.uno ha deciso di non seguire la campagna per defederare l’istanza di Byoblu, salvo cambiare idea successivamente. Le istanze che hanno aderito alla campagna hanno criticato questo comportamento
I fatti
Non entro nel merito della polemica, anche perché c’è chi ne ha già scritto a sufficienza (qui troverete una tesi accusatoria contro mastodon.uno e qui il post autoassolutorio di mastodon.uno) ma anche perché questa polemica, oltre a essere molto articolata, tende sempre a muoversi su più piani mentre in questo capitolo voglio concentrarmi solo sulla questione Byoblu in base alle uniche domande utili: era giusto defederare Byoblu? era giusto NON defederarlo? mastodon.uno ha sbagliato a non defederare subito Byoblu?
Era giusto defederare Byoblu?
Personalmente sono convinto che sia giusto. Byoblu è un brand consolidato con una strategia commerciale spregiudicata orientata a un pubblico culturalmente indifeso ed emotivamente sovraccarico.
A prescindere dal giudizio morale, se consideriamo che tutte le istanze del Fediverso sono iniziative senza scopo di lucro intraprese su base volontaria e che necessitano di tante risorse (costi macchina, connettività, tempo uomo), non si vede perché dei volontari dovrebbero prestarsi a diventare un’antenna ricevente per un’attività del tutto commerciale.
Se poi gli amministratori di quelle istanze ritenessero (giustamente, a mio parere) che quell’istanza è una specie di serbatoio di rifiuti tossici che contiene tutto il peggio che si possa trovare sui social, allora la defederazione dovrebbe essere un imperativo categorico non negoziabile.
Era giusto NON defederare Byoblu?
Se l’amministratore di un’istanza non ravvisa elementi per farlo, allora è legittimo decidere di non defederare una qualsiasi istanza che non pubblichi contenuti illegali (mi hanno spiegato che un contenuto illegale come materiale pedopornografico o messaggi istigazione a delinquere prodotto da un’istanza può rimanere memorizzato a lungo nella cache di un’altra istanza, comportandone il rischio di sequestro. A me sembra una vulnerabilità piuttosto grave per il fediverso e un buon motivo per evitare in ogni modo di aprire mai un’istanza…).
Gli utenti infatti, fino a prova contraria, sono perfettamente in grado di esercitare autonomamente la decisione di seguire, non seguire, silenziare o bloccare un utente).
Ha sbagliato mastodon.uno a non defederare subito Byoblu?
Secondo me la scelta di attendere non è stata sbagliata. Prima di ergersi a censori conto terzi (i terzi sono i propri utenti) è opportuno ragionarci bene sopra. Come si è visto prima, quando si ha a che fare con professionisti del calibro di Byoblu, non è neanche facile esprimere un giudizio immediato sulla buona fede o meno, sulla pericolosità o meno, di legarsi a un’istanza del genere.
Inoltre sganciarsi da un’istanza di successo (un successo mai visto prima!) non è una scelta furbissima perché significa rischiare di chiudersi a riccio e di diventare irrilevante e quindi di morire come comunità e come progetto.
Infine, una defederazione brutale, porterebbe a spaventare i propri utenti che si chiederanno sempre: “Se oggi la mia istanza può chiudere i ponti con un’altra istanza, domani potrà farlo con due o con dieci. Forse è meglio che mi sposti presso un’altra istanza!”
Byoblu: conclusioni
Mi sembra chiaro che l’accusa a mastodon.uno sia sciocca e dettata solo dalle convinzioni personali. Se è comprensibile criticare un amministratore perché ha bloccato un’istanza, è molto meno comprensibile criticarlo per il fatto di non averne bloccata un’altra, ma è sicuramente vero che queste critiche non possono e non devono sfociare in accuse compiute con intento denigratorio. Le critiche dovrebbero rimanere al massimo sul piano della discussione metodologica.
Brandjacking ma non solo: il marketing spregiudicato di mastodon.uno
Il sorpasso tra mastodon.uno e bidaMentre Byoblu era ancora la più grande istanza del fediverso italiano e una delle prime quattro a livello mondiale, a fine 2020 si consumava un altro sorpasso nel Fediverso: l’istanza mastodon.uno sorpassava mastodon.bida.im come numero di utenti.
Col senno di poi questo sorpasso sembra inevitabile: un’istanza dichiaratamente generalista ha potenzialità di crescita fisiologicamente maggiori rispetto a un’istanza dichiaratamente ideologica. Eppure a quei tempi l’idea di un’istanza generalista non legata dichiaratamente a particolari sfumature ideologiche costituiva ancora una novità e, almeno in Italia, sembrava estranea alla stessa natura di Mastodon come ambiente alternativo ai social tradizionali (tutti genericamente generalisti…).
La novità che ha però costituito il più importante motivo di successo era l’intelligente lavoro di posizionamento del progetto che si è avvalso di tutta una serie di strumenti di promozione web e da alcune vere e proprie forzature.
La prima istanza Mastodon italiana! La numero uno! La più prima di tutte quante insieme!
Mastodon.uno è il primo social italiano etico, libero, gratuito, decentralizzato è una istanza italiana che fa parte della federazione mastodon una rete social che rispetta (sic) la privacy: senza pubblicità, senza paywall, senza algoritmi, senza cookies di profilazione, senza public company quotata in borsa, senza investitori a cui dover riferire, senza tracciabilità.
La profezia del 7 luglio 2019! Ah, non era una profezia? Quindi era una bugia… – Link: https://web.archive.org/web/20190707102519/https://mastodon.uno/about
Questa è semplicemente è una cazzata, una bugia. Un gesuita avrebbe detto che l’affermazione non è falsa, ma è indica soltanto il fatto che mastodon.uno è il primo progetto social italiano che aspira a essere etico, libero, gratuito, decentralizzato. Quindi? Quindi resta sempre una cazzata, ma piccola e che non ti preclude le porte del paradiso.
Non credo però che questo spudorato panzanotto auspicio camuffato da affermazione sia la causa del successo di mastodon.uno, quanto piuttosto la conseguenza di quella determinazione che ha contribuito al suo successo; allo stesso tempo una forzatura del genere non può essere considerata come la pistola fumante di una condanna reputazionale dello staff di mastodon.uno, il gruppo Devol, e del suo frontman FilippoDB (il DB sta per Della Bianca). Si tratta infatti di peccati veniali che sottendono a qualsiasi iniziativa promozionale.
Alla base del successo dell’iniziativa mastodon.uno stanno invece diversi elementi:
- la conoscenza dell’ABC del webmarketing (gli admin delle altre istanze avevano al massimo lanciato qualche #boikottisraele su Reddit)
- l’affermazione di un chiaro posizionamento generalista che si esprime principalmente nella depoliticizzazione (relativa, come abbiamo detto…) del progetto
- la capacità di avvalersi di diversi trucchetti SEO come la traduzione e rielaborazione di diversi testi stranieri sul fediverso, la produzione frequente di contenuti
- la cura e la coerenza grafica dei diversi progetti
- la creazione di una serie di brand forti identificabili nei domini .uno
- una rete di contatti e di competenze del gruppo dei fondatori che si è consolidata negli anni dei circuiti di blog (di qualità non certo eccelsa) che per sopravvivere dovevano scalare le posizioni dei motori di ricerca.
Ovviamente non sto dicendo che questi elementi hanno determinato il successo (attuale) dell’iniziativa, ma solo che ne sono alla base. Il successo (successo di cosa, poi sarebbe utile definirlo: non certo successo economico) del progetto mastodon.uno è dovuto principalmente al fattore “culo”:
- la fortuna di scommettere sul software (mastodon) che sarebbe esploso di lì a poco
- la fortuna di non aver bisogno di particolari investimenti
- la fortuna di non avere altri “concorrenti” con tutte le medesime caratteristiche (progetto generalista), aspirazioni (degooglizzazione) e competenze (in particolare quelle marketing).
Un progetto ha sempre successo per caso. Non esiste la strategia per avere successo. Il problema è che quando un progetto ottiene successo, c’è sempre qualcuno che è convinto di avere capito perché. E la risposta è spesso sempre la stessa, la scorrettezza, e in questa vicenda la scorrettezza ha un nome speciale: brandjacking!
BRAAAAAAAANDJAAACKING VIETNAAAM!
Riassumiamo la questione per brevità:
- il gruppo dei Devol presenta i propri servizi come se fossero i progetti ufficiali italiani di quelle iniziative
- per farlo si appropriano di diversi contenuti prodotti all’estero
- e soprattutto il gruppo dei Devol si è appropriato del marchio di progetti open source, attraverso la registrazione dei… DOMINI DI SECONDO LIVELLO legati alle app sui domini di primo livello “italiani” (.it e .uno)!…
Per quanto riguarda i primi due punti, mi sembra chiaro che non si tratta di appropriazione indebita (non risultano mai affermazioni di ufficialità e i testi pubblicati che ho visto recano sempre una citazione) ma di una semplice personalizzazione/localizzazione propedeutica a una divulgazione che mira evidentemente a consolidare il senso della comunità.
Quanto al punto 3, vediamo come si chiamano 15 delle prime 50 istanze del mondo:
- mastodon.social (non vale, perché è legata al fondatore del progetto)
- mastodon.online (non vale, perché è legata al fondatore del progetto)
- mastodon.world
- mastodon.nl
- mastodon.art
- mastodon-japan.net
- mastodon.scot
- mastodon.cloud
- mastodon.ie
- mastodon.top
- mastodon.nu
- mastodon.au
- mastodon.green
- mastodon.nz
- mastodon.com.tr
Ammettiamo pure che chiunque abbia registrato questi domini sia quello che tecnicamente viene definito fijo de ‘na mignotta, ma chiunque abbia più di 40 anni (ma anche, se permettete, chiunque abbia un genitore che si è occupato di web e non smetteva di parlarne a cena…) sa che la registrazione di domini “strategici” era condizione necessaria per avviare qualsiasi servizio web, al punto che spesso se ne registravano decine o centinaia in vista di progetti che magari non si sarebbero mai realizzati.
È Brandjacking registrare un dominio? È vietato farlo? Se non è vietato non dovrebbe essere consentito? E perché non si dovrbbe fare?
Lipsia o Berlino, purché famo casino!!
In casi di questo genere è difficile prendere una posizione pro o contro. Nelle affermazioni che vorrebbero dimostrare il brandjacking non vedo alcuna dimostrazione logica, ma solo una disordinata ripetizione delle stesse accuse che sfocia nell’ossessione.
In questa ossessione trovano spazio anche alcuni elementi estremamente preoccupanti, come la creazione di blog dedicati a Devol scritti in inglese e alcuni messaggi rivolti ai fondatori dei progetti “brandjackizzati”.
Il ricorso allo “straniero” si è verificato alcune volte. Come ai tempi di Carlo Magno, Enrico VII e Carlo V anche oggi abiamo una preghiera al tedesco (a Eugen Rochko o a Ciarán Ainsworth): Tedesco aiutaci tu! Ecco uno degli episodi meno edificanti che abbiamo potuto vedere:
Diorama chiama Gargron (che non se lo caga di striscio). Link: https://stereodon.social/@diorama/109607743258150469Brandjacking: conclusioni
A me sembra chiaro che la questione del brandjacking sia una gigantesca stronzata e in generale, tutte le accuse che riguardano l’impiego di basilari tecniche di marketing siano inconsistenti, ma possono fare presa su quel pubblico critico verso non solo il capitalismo, ma più in generale qualsiasi tecnica che si sia sviluppata nell’alveo del capitalismo tecnologico.
Per riassumere i motivi per cui quello che viene chiamato brandjacking è una banalissima conseguenza del fatto che chi avvia un progetto web possieda un cervello, ruberò le condivisibilissime parole usate da uno dei diversi sgherri dell’amministratore di mastodon.uno
E perché mai non avrebbe dovuto prenderlo? E se mastodon.it l'avesse preso qualcuno che lo avrebbe fatto diventare una fogna immonda come peertube.it?
Solo che nessuno rompe il ca**o al brendgecching di peertube da parte del più pericoloso e becero cospirazionismo italiota… Mentre tutti stanno là sui blocchi di partenza, pronti a scassare la minchia a m1 😂Pensate che bello se mastodon.it facesse il redirect a Byoblu o se fosse il sito personale di Giorgia Meloni Guido Crosetto (la connontazione di mastodonte non si sposa benissimo con la statura di Giorgyna). Link: https://mastodon.social/@[email protected]/109540776273654477
Ormai si è capito che #brandjacking con l’hashtag è uno shibboleth per riconoscersi, #brandjacking senza hashtag è la tensione sulla lenza di qualche utente che ha abboccato: con o senza hashtag è quindi un segnale e, come tutti i segnali, posso campionarlo e usarlo a mio favore: d’ora in poi, chiunque usa quel segnale finirà nella mia personale collezione, un piccolo muro del rancore che vorrei costruire per separare i problemi finti da quelli veri.
Lo chiamerò il muro del karamels e se mi gira registro anche il dominio karamels.uno!
Il problema infatti non è il presunto brandjacking, quanto piuttosto il danno reputazionale che questi attacchi intrisi di poraccismo massimalista recano a tutto il movimento italiano del Fediverso, sia rodendolo dall’interno attraverso i tanti soggetti affascinati più che dai fatti, dalle polemiche ad essi legati.
Sarebbe opportuno evitare di concentrarsi sulle stronzate suggerite dalle anime più rancorose del fediverso, proprio quando esistono alcune critiche che possono essere mosse all’istanza mastodon.uno, critiche che non solo sollevano problemi reali, ma che possono essere uno spunto di riflessione per migliorare tutto il fediverso italiano (e anche quello non italiano).
Ban ban: il rinculo della moderazione
Premetto che capisco perfettamente che la moderazione costa, sia per le risorse necessarie (non conosco i dati, ma il tempo impiegato per moderare un’istanza è sicuramente elevatissimo), sia per le tensioni che può comportare internamente (tenderei a escludere che i moderatori siano droni che si muovono all’unisono comandati dalla Regina Borg), verso gli utenti (immagino che qualche moderatore possa ricevere minacce) e verso le altre istanze (non tutti adorano il profumo di rant al mattino).
Bisogna tuttavia ricordare il principio fondamentale che deve accompagnare ogni iniziativa intrapresa su base volontaria, inclusa la creazione di un’istanza mastodon:
“Se non te l’ha prescritto il dottore, gli effetti collaterali sono una tua scelta!”
teorema di Galeno
In soldoni, provo una qualche empatia verso i moderatori di .uno, ma non sono disposto a sentire le loro lagne per qualcosa che è una loro scelta. Se si stressano a moderare, possono fare altro o non fare niente. Se sono insoddisfatti del proprio rendimento, cercassero di lavorare meglio. Se hanno già provato a lavorare meglio senza ottenere risultati migliori, allora studiassero un po’ di più, perché nella società della conoscenza, lavorare senza studiare non è un’idea brillantissima.
Le regole della casa del sito
Le regole di Mastodon.uno sono piuttosto stringenti…
…ma non è questo il punto. Il punto è che quando le regole di un’istanza vengono applicate sugli utenti interni all’istanza stessa, queste impattano direttamente su di loro (chi non le rispetta può essere cancellato per sempre o silenziato); tuttavia le regole di un server impattano indirettamente anche sugli utenti delle altre istanze che non dovrebbero essere soggette ad altre regole che non siano quelle del proprio server.
Ma questo presenta alcune ricadute complesse. Facciamo il caso di cinque utenti: un utente pornofilo, un utente suprematista, di un utente novax, di un utente No-TAV e di un molestatore.
- L’utente roccominchia pubblica foto con gangbang
- L’utente lollonero afferma che i bianchi stanno per essere sostituiti dai negri
- L’utente comilva ricorda quanto sia pericoloso iniettarsi siero al grafene
- L’utente bussoleno si augura che vengano fatti saltare i cantieri col tritolo
- L’utente uriel rompe il cazzo a utenti che non l’hanno neanche menzionato dicendo loro che sono fascisti
In base alle regole di M1, se “risiedessero” su mastodon.uno gli utenti 1-4 verrebbero espulsi; il 5 verrebbe probabilmente redarguito, ma se insiste, probabilmente farà la stessa fine degli altri 4.
Se invece risiedessero su altre istanze, gli utenti 1-3 e 5 verrebbero silenziati ma non bannati (forse il n.5, ma solo se continua a rompere il cazzo frequentemente). L’utente 4 invece verrebbe probabilmente direttamente bannato.
Ma cambia qualcosa a seconda di chi siano quegli utenti?
- Se l’utente 1 fosse uno stimato critico d’arte storico della pornografia antica e moderna, residente su mastodon.art, molti utenti potrebbero essere disposti ad abbandonare mastodon.uno per seguirlo
- L’utente 2 è un discusso personaggio politico che diversi utenti vogliono seguire per obiettare alle sue affermazioni. Se venisse silenziato molti thread apparirebbero mutili, se venisse bannato, nessun utente mastodon.uno lo potrebbe seguire per contraddirlo
- L’utente n. 3 è un coglione e quello che gli succede non frega a nessuno
- L’utente 4 è un apprezzato intellettuale anarchico: una parte degli utenti di mastodon.uno ne apprezza le foto di cacche fresche che immortala mentre passeggia sui marciapiedi di Rivarolo
- C’è uno zoccolo duro di utenti apparentemente normali che adorano farsi offendere dall’utente n.5 e sarebbero disposti a chiudere l’account su mastodon.uno per farsi offendere di nuovo.
Inizia a essere chiaro il problema: se gli utenti dentro mastodon.uno devono sottostare a regole più rigide rispetto a quelli che stanno in altre istanze, allora sono svantaggiati?
E, più in generale, assumendo che gli utenti di un’istanza tengano comportamenti perfettamente in linea con le regole dell’istanza stessa, quegli utenti riterranno preferibile o limitativo il fatto non poter accedere a contenuti di altre istanze che sono molto eccentriche rispetto alle policies della propria istanza?
Qua li rinculamo, qua te rinculano
La moderazione interistanza è un’arma a doppio taglio: da una parte mantiene pulito e ordinato il locale per gli iscritti al club, evitando l’ingresso di soggetti o prodotti inappropriati provenienti da altri locali; dall’altra comporta qualche limitazione per i propri iscritti che se vogliono incontrare quella simpatica fattona dell’altro giorno o quel noto stallone da accoppiamento, non potranno farlo nel proprio club.
Ti espull… ti espulg… ti espuls… OK TI BANNO!La sospensione o il silenziamento non costituiscono quindi un gioco a somma zero:
- anche se fanno parte di una grande istanza che garantisce maggiori possibilità di networking, la percezione degli utenti dell’istanza meno permissiva è quella di perdere opportunità di networking
- l’istanza meno permissiva rischia di perdere utenti alla ricerca di altre istanze con minori limitazioni
- se l’istanza cede alla pressione di non bannare o silenziare gli utenti fuori policy, allora gli utenti penseranno che stare in un’altra istanza convenga (basta crearsi una certa notorietà).
Per intenderci, perdere utenti non è un grande problema e dal punto di vista gestionale è anzi solo un vantaggio (meno costi e meno rotture di palle), ma è un fenomeno che dagli amministratori viene percepito come un fallimento.
Quando l’istanza è molto grande inoltre, se è pur vero che le uscite probabilmente non si avvertono neanche, un ban verso un utente esterno può essere fatto passare come un atto di prepotenza da parte di un soggetto forte verso un soggetto debole.
La grandezza di un’istanza infatti aumenta sempre l’impatto di questo tipo di scelte.
Come se non bastasse, il confronto con le istanze più piccole è impietoso: se un’istanza con quattro gatti banna un profilo problematico potrebbe avere reazioni negative da tutti i propri (pochi) utenti; se non lo banna, gli utenti che se ne lamentano saranno comunque pochi (fai prima a contattarli direttamente per spiegar loro il problema). Inoltre nessuno* se la prende con un’istanza piccola per diversi motivi:
- chi attacca mastodon.uno per avere visibilità, che visibilità avrebbe ad attaccare un’istanza con quattro gatti come nebbia.fail?
- se attacchi un’istanza con quattro gatti come nebbia.fail e che magari non funziona neanche tanto bene, fai la figura del bullo che se la prende con il compagno tappo con gli occhiali, la scoliosi, le mani sudate e le magliette di Shy con i modi di dire sardi
* in realtà qualcuno c’è, ma è un caso particolare
Mastodon.uno: orgoglio e pregiudizio
Cosa succede quando un’istanza che ha sempre fatto il possibile per diventare grande diventa grande? E quanto è grande la paura di un’istanza grande, quando si sente minacciata? E se, da chi voleva che il Mastodon diventasse l’Indymedia del quinquennio, un’istanza era odiata già quand’era piccola, quanto sarebbe stata odiata, una volta divenuta grande?
Tornare piccoli sarebbe un fallimento reputazionale, il numero di “rosiconi” aumenta vertiginosamente e, soprattutto, quelli che già rosicavano quando un’istanza davvero generalista, ma ancora piccola, si è affacciata in Italia.
A proposito di rosiconi, il branco che ho incontrato in questi giorni di pubblicazione del blog costituisce una squadretta inter-istanza molto particolare. Si capisce da una breve analisi comportamental che se i suoi membri fossero costretti a intragire solo tra loro, probabilmente si scannerebbero (virtualmente), ma siccome è molto unita nell’attaccare obiettivi comuni (mastodon.uno, “uriel fanelli”, ma anche uno sfigato come me) è un po’ come uno squalo che, secondo il detto (non ho mai verificato se è vero ma sticazzi), deve continuare a nuotare velocemente, altrimenti non incamera abbastanza ossigeno nelle branchie: questo branco di rosiconi (è buffo, ma interagisco spesso e serenamente con loro su mastodon attraverso il mio profilo personale) è parte di quel movimento di cagacazzi che ha sempre alimentato le polemiche contro mastodon.uno. Possiamo chiamarli “la prima ruota”, quella che sa quali ingranaggi muovere per far ruotare altri utenti scontenti: gli ex amici, i bannati, i cagacazzi naturali, etc.
Ma un numero così elevato di rosiconi non fa altro che portare i responsabili dell’istanza mastodon.uno a chiudersi a riccio nel proprio orgoglio: “i nostri nemici ci odiano perché abbiamo successo!”
Come ho già detto, la definizione di successo è alquanto vuota, ma rende bene l’idea. Oggettivamente Mastodon.uno è quella che si può definire un’istanza di successo, così come lo è il suo amministratore: questo mix può effettivamente diventare un catalizzatore di antipatie, odio e invidie. E sappiamo che alcuni provocatori si presentano come “pierini” in cerca di informazioni (una delle uscite più inflazionate è “scusate, sono nuovo/a di queste parti: qualcuno può spiegarmi cos’è il #brandjacking?“). Il pregiudizio dei responsabili di mastodon.uno sta però nel pensare che tutti i “pierini” che cadono nella trappola siano provocatori.
Non importa se questo è vero (spoiler: no, non sono tutti provocatori), ma di certo questa sola eventualità può essere avvertita come pericolosa dagli amministratori di mastodon.uno.
I reati di opinione
Il senso di accerchiamento che ne deriva porta a un atteggiamento pregiudiziale di sospetto o a un vero e proprio accanimento contro tutti gli utenti che parlano male di mastodon.uno.
Una delle cose più odiose dei regimi illiberali sono i procedimenti giudiziari contro i “reati di opinione”: oltre che una violazione contro i diritti umani si tratta anche di un segnale di debolezza del regime.
Sarebbe interessante essere un trojan inserito dentro le chat di coordinamento dei moderatori del fediverso, ma le dinamiche interne di mastodon.uno sembrerebbero piuttosto chiare:
- atteggiamento iperprotettivo verso gli utenti
- sindrome di accerchiamento
- tendenza a nascondere le critiche ingiuste (ok, non tutte lo sono, ma siamo certi che i responsabili di mastodon.uno le ritengano tutte ingiuste!)
Questo porta a un processo di questo tipo:
- l’utente A critica mastodon.uno
- mastodon.uno risponde
- l’utente B della “prima ruota” si aggancia alla discussione e risponde “mastodon.uno è la merda! sono commerciali, scorretti e capitalisti! Censurano chiunque ne parli male! Sono il male assoluto! E poi brandjacking, astroturfing, funkwhale, gerrymandering, shrinkflation, proctolowing!“
- l’utente C chiede “scusa, ma cosa significano quei termini?” creando ulteriore entropia
- l’utente D, ex moderatore di mastodon.uno, dice “non voglio commentare, ma le pratiche di mastodon.uno sono note…* Ma non voglio commentare, anche perché io ora mi trovo su Misskey che è molto meglio di mastodon…* A proposito lo sapete che Misskey che è molto meglio di mastodon…*”
* puntini di sospensione volutamente molto allusivi-dico-non-dico - l’utente A allora esclama “ma quindi mi sono iscritto in un’istanza di criminali?“
- l’utente D risponde “non voglio commentare, ma pensa che anche se sono stato moderatore di mastodon.uno ora mi sono iscritto su Misskey che è molto meglio di mastodon…* A proposito lo sai che Misskey che è molto meglio di mastodon?…“
- l’utente B, con l’evidente durello sotto le mutande, chiama a raccolta qualche amico della “prima ruota” e la shitstorm prende vita e diventerà una sorta di picchetto perenne cui nei prossimi mesi o anni si agganceranno nuove discussioni
- i moderatori di mastodon.uno rosicano, si incazzano, rileggono i messaggi, ci rimuginano, impazziscono e cominciano a bannare, silenziare, cancellare messaggi, denigrare utenti e accusarli di invidia (e dai ragazzi: ancora che fate? Riuscite a capire che, vera o no che sia, quella dell’invidia è una delle controaccuse più patetiche al mondo?).
Lo ammetto: le dinamiche delle altre istanze tollerano spesso (e talvolta avallano con soddisfazione) l’accanimento ideologico di alcuni utenti (alcuni di essi sono amministratori ombra di quelle stesse istanze) contro mastodon.uno, ma l’impressione è che i suoi moderatori siano vittime di una certa dispercezione…
M1sperceptionIl Tinder del rancore non si ferma così
Ma soprattutto, questo approccio nella moderazione sta funzionando? Non ho alcuna esperienza personale nella moderazione ma ho una lunga esperienza nella frequentazione di ambienti moderati, fin da quando ero bambino: gli ultimi forum veramente attivi, i gruppi facebook, i subreddit e infine i server discord e devo ammettere che da quello che riesco a vedere dalla mia istanza (si, alcune app consentono di seguire le timeline locali delle altre istanze!) la timeline locale di mastodon.uno è effettivamente moderata molto bene: trovare contenuti ripetitivi, spam, contenuti inappropriati, deliri complottisti, pubblicità più o meno occulta è praticamente impossibile. Se devo considerare quel volume di messaggi, devo fare davvero i complimenti ai moderatori per la loro operazione di pulizia.
Tuttavia la moderazione di mastodon.uno è evidentemente improntata a un approccio così protettivo verso i propri utenti tale da reprimere alcuni di quegli utenti che meno tollerano il controllo sull’espressione delle proprie opinioni, utenti che in caso di ammonizioni o provvedimenti andranno ovviamente ad arricchire quel fronte, facilmente individuabile, che sembra considerare la campagna contro mastodon.uno il proprio fine ultimo.
Questo porta fisiologicamente a una santa coalizione dedita a sfruttare ogni occasione per polemizzare con mastodon.uno, una festa del rant nella quale sono tutti invitati e in cui tutti vincono, tanto offre mastodon.uno: offre l’infrastruttura (il fediverso è anche pagare i server per ospitare le shitstorm verso se stessi…), la visibilità (decine di migliaia di utenti), la patente di vittima (vittima del cattivo Zuckerberghino in scala 1:1000000) e la possibilità di trovare tanti nuovi amici che solidarizzano con te sulla base dell’interesse comune: il sesso l’odio per mastodon.uno.
Un vero e proprio Tinder del rancore.
Crisis management
Ma è giusto cancellare i messaggi critici? E sospendere gli utenti palesemente polemici verso l’istanza, anche quelli molesti e diffamatori, è accettabile in una comunità matura?
Sono convinto che cancellare le tracce è un segnale di incompetenza nella gestione della reputazione.
A mio parere bisognerebbe “depenalizzare” i reati di opinione ed evitare di silenziare o bannare gli utenti che sia dentro, sia fuori dall’istanza esprimono leciti dubbi o sferrano veri e propri attacchi verso i responsabili di mastodon.uno.
Piuttosto rispondessero a tono a ognuno di loro. Chiedessero scusa quando sarebbe opportuno farlo (le cazzate sulla prima istanza… la character assassination verso le “istanze problematiche“) e quali provvedimenti prenderanno o hanno già preso per farsi perdonare (finora non ho mai letto un’analisi autocritica. Capisco mettersi sulla difensiva, ma ogni tanto sarebbe utile evitare di mostrarsi perfetti…).
E se, come capita, ce n’è qualcuno che fa campagna acquisti per la propria istanza (vero Snowdendeipoveri?) o peggio, fa campagna diffamatoria silenziando e bloccando (dico bene Matteo musicista?) gli amministratori di mastodon.uno (un trucchetto più volte fatto presente come issue per gli sviluppatori…) basta poco per sputtanarlo a dovere. Come?
Attraverso un bel museo della vergogna: un account di istanza che pubblica tutte le conversazioni più rancorose contro mastodon.uno… sarebbe molto divertente.
Ban: conclusioni
Il grilletto facile di mastodon.uno costituisce l’aspetto più odioso di mastodon.uno. Ne capisco i motivi, ma non ne giustifico la pratica (soprattutto in certe occasioni), lo ritengo anzi un arma spuntata e un boomerang reputazionale. Vorrei che l’istanza più organizzata del fediverso italiano, l’unica che per capacità organizzativa può essere paragonata alle grandi istanze internazionali, avvertisse un senso di responsabilità maggiore rispetto a quello che, per tanti altri versi, è in grado di assicurare.
Da questo punto di vista non solo non troverà mai la solidarietà delle altre istanze anche perché esse sono così tanto più piccole che per loro bannare un utente significa perdere percentualmente più fette di networking rispetto a un’istanza molto grande; inoltre difficilmente mostra solidarietà chi fa fatica a digerire la preponderanza di mastodon.uno nel fediverso italiano.
Ma la cosa più importante è che mastodon.uno imparasse a gestire le crisi in maniera meno dilettantesca.
A prescindere da quello che può fare o non fare mastodon.uno, l’ideale sarebbe che fossero gli amministratori delle altre istanze a sbroccare contro i propri utenti quando intraprendono le loro spedizioni punitive contro mastodon.
Gli ospiti di un piccolo campeggio che confinava con un campeggio molto più grande lanciano sulle tende dei loro vicini bottiglie di vetro e sacchetti di immondizia urlando “HEI, IL TUO CAMPEGGIO FA SCHIFO! SIETE MERDE!”. Allora il proprietario del campeggio più piccolo si mise in disparte senza cercare di contenere il vandalismo dei propri avventori. Allora dal cielo, una voce tonante proferì queste parole: “Chi sei tu? Un vigliacco ‘nfame o un farabutto complice in mala fede?”.
parabola dell’amministratore imbelle
Oltre che a cercare di migliorare il clima del fediverso italiano infatti, gli amministratori dovrebbero riflettere sul fatto che le istanze che rosicano non sono un ambiente molto invitante per gli utenti e che al massimo saranno attrattive per altri utenti rosiconi e, quando i rosiconi saranno la maggioranza, gli altri utenti avranno già cambiato istanza e quando gli utenti delle altre istanze (o le istanze stesse) silenzieranno quelle che saranno diventate vere e proprie pozzanghere di rancore, nessuno se ne accorgerà.
Quello non sarà un momento fortunato. Tuttaltro. Perché il danno reputazionale per il Fediverso italiano sarà enorme e gli utenti normali si terranno lontani dalle istanze italiane che ormai sembreranno immerse in un paesaggio e in un clima allegri come quelli di Ken il Guerriero.
Ma con personaggi più patetici
Disclaimer per alcuni utenti con cui ho interloquito recentemente: voi persone piene di merda e rancore mi avete davvero rotto il cazzo. Però mi scuso se vi ho dato l’impressione che mi avete davvero rotto il cazzo perché siete delle persone piene di merda e rancore. Io non ho nulla contro le persone piene di merda e rancore (ho anche diversi amici che sono persone piene di merda e rancore). Mi avete rotto il cazzo perché dimostrate sempre di non capire i messaggi che leggete.
Comunicato con rant e scuse insieme (così mi porto avanti)
Se vuoi contattarmi puoi farlo qui!
- Byoblu
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Tre scandali enormi in 10 anni:
-#HackingTeam
-#Equalize
-#paragonE questi sono solo gli scandali emersi pubblicamente, chissà quanti altri segreti
io voglio scrivere che la #cybersecurity a letto con gli apparati di Stato è una montagna di ME..A