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#humanidad — Public Fediverse posts

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  1. En medio de la guerra, hay quienes regalan una flor.
    No para negar el estruendo… sino para recordar que aún se puede amar. #Esperanza #Paz #Solidaridad #Humanidad #Corazones #FlorEnMedioDelCaos #Resiliencia #Juntos #Fuerza

  2. #Explotación y #esclavitud laboral. #Depredación de la #naturaleza, #sobrecalentamiento global, #destrucción del #MedioAmbiente en todo el planeta. Avance hacia su Tercera #GuerraMundial.
    Todo esto es obra del #Capitalismo.
    Lo que vendieron como "el fin de la #historia" nos conduce en realidad al fin de la #humanidad.
    Son ellos o nosotros. La #vida o el capitalismo.

  3. #Explotación y #esclavitud laboral. #Depredación de la #naturaleza, #sobrecalentamiento global, #destrucción del #MedioAmbiente en todo el planeta. Avance hacia su Tercera #GuerraMundial.
    Todo esto es obra del #Capitalismo.
    Lo que vendieron como "el fin de la #historia" nos conduce en realidad al fin de la #humanidad.
    Son ellos o nosotros. La #vida o el capitalismo.

  4. #Explotación y #esclavitud laboral. #Depredación de la #naturaleza, #sobrecalentamiento global, #destrucción del #MedioAmbiente en todo el planeta. Avance hacia su Tercera #GuerraMundial.
    Todo esto es obra del #Capitalismo.
    Lo que vendieron como "el fin de la #historia" nos conduce en realidad al fin de la #humanidad.
    Son ellos o nosotros. La #vida o el capitalismo.

  5. #Explotación y #esclavitud laboral. #Depredación de la #naturaleza, #sobrecalentamiento global, #destrucción del #MedioAmbiente en todo el planeta. Avance hacia su Tercera #GuerraMundial.
    Todo esto es obra del #Capitalismo.
    Lo que vendieron como "el fin de la #historia" nos conduce en realidad al fin de la #humanidad.
    Son ellos o nosotros. La #vida o el capitalismo.

  6. :dancing_panda: Hay personas que, veinte años después, siguen recordando cómo las trataste.

    No porque les dijeras una frase espectacular ni porque les dieras un consejo digno de enmarcar.
    Muchas veces ni siquiera recuerdan las palabras exactas.

    Recuerdan que las escuchaste sin mirar el reloj.

    Que no las hiciste sentir pequeñas.

    Que tuviste paciencia cuando estaban perdidas.

    Que fuiste generoso cuando no tenías obligación de serlo.

    Con el tiempo me he dado cuenta de que el impacto que dejamos en los demás rara vez depende de momentos grandiosos.
    Lo que se queda es la sensación.

    La tranquilidad que daba hablar contigo.

    El respeto con el que tratabas a la gente.

    La forma en que reaccionabas cuando el otro estaba mal.

    Y eso también da un poco de vértigo, porque significa que muchas veces no nos recuerdan por lo que dijimos un día, sino por cómo los hicimos sentir de manera constante.

    Al final, las frases brillantes impresionan unos minutos.
    El trato humano es lo que permanece años.

    ◈ ─── ◈ ─── ◈

    #reflexión #psicología #vidareal #emociones #respeto #empatía #pensamientos #relaciones #crecimientopersonal #humanidad

  7. :dancing_panda: Hay personas que, veinte años después, siguen recordando cómo las trataste.

    No porque les dijeras una frase espectacular ni porque les dieras un consejo digno de enmarcar.
    Muchas veces ni siquiera recuerdan las palabras exactas.

    Recuerdan que las escuchaste sin mirar el reloj.

    Que no las hiciste sentir pequeñas.

    Que tuviste paciencia cuando estaban perdidas.

    Que fuiste generoso cuando no tenías obligación de serlo.

    Con el tiempo me he dado cuenta de que el impacto que dejamos en los demás rara vez depende de momentos grandiosos.
    Lo que se queda es la sensación.

    La tranquilidad que daba hablar contigo.

    El respeto con el que tratabas a la gente.

    La forma en que reaccionabas cuando el otro estaba mal.

    Y eso también da un poco de vértigo, porque significa que muchas veces no nos recuerdan por lo que dijimos un día, sino por cómo los hicimos sentir de manera constante.

    Al final, las frases brillantes impresionan unos minutos.
    El trato humano es lo que permanece años.

    ◈ ─── ◈ ─── ◈

    #reflexión #psicología #vidareal #emociones #respeto #empatía #pensamientos #relaciones #crecimientopersonal #humanidad

  8. Sobre el secreto masónico desde la Logia 'Humanidad'

    Sobre el secreto masónico desde la Logia 'Humanidad' #masoneria #masones #historia #albacete #logia #humanidad #iglesia #católica #persecución #Historia

    tardigram.com/m/Historia/t/377

  9. :blobcheerbounce: A veces vamos por la vida con el piloto automático, soltando juicios sobre la gente en los primeros cinco segundos.
    Es un mecanismo de defensa o pura pereza mental, no sé, pero nos encanta etiquetar: el serio es un borde, el que habla alto es un pesado y el que va de tranqui no tiene ni idea.

    Y luego, zas, te das cuenta de que te has equivocado hasta el fondo.

    La verdad es que la mayoría nos pasamos el día interpretando personajes para sobrevivir al entorno.
    Nos ponemos una coraza o una careta simplemente porque es más seguro que mostrar cómo estamos realmente por dentro.
    Lo gracioso es que, cuando vemos a los demás, exigimos transparencia total, pero nosotros somos los primeros en ocultar nuestras grietas.
    Nada es lo que parece porque nadie enseña sus cartas a la primera de cambio; todo el mundo tiene una historia detrás, miedos que le aprietan y batallas que ni siquiera intuyes.
    Al final, dejar de juzgar es un alivio, te quita una carga de encima increíble.

    ✤ ───────── ✤

    #percepcion #realidad #reflexion #juicios #humanidad

  10. La evolución de la Zoociedad

    Hoy quisimos salir a almorzar a un restaurante casero. La comida estaba muy buena. De esas que todavía saben a cocina de verdad y no a una receta industrial.

    Pero terminé mirando más a las personas que al plato.

    Eso siempre me pasa.

    No salgo únicamente a comer. Salgo a observar. A fotografiar desconocidos. A intentar entender esta cosa que llamamos sociedad y que, hace tiempo, decidí llamar Zoociedad.

    En una mesa había una señora mayor. Almorzaba mientras hablaba con alguien. Su mesa estaba vacía.

    No estaba completamente sola.

    Pero la escena me dejó pensando.

    No en ella.

    En mí.

    Porque yo también almuerzo solo muchas veces. También entro a un café con mi cámara, me siento en silencio y observo cómo transcurre la vida de personas cuyos nombres jamás conoceré.

    La diferencia es que todavía no llego a la vejez.

    Y entonces apareció una pregunta incómoda.

    ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a un desconocido: “¿Puedo sentarme con usted y acompañarlo mientras almorzamos?”

    La pregunta incomoda.

    Suena extraña.

    Hasta peligrosa.

    La Zoociedad nos enseñó que un desconocido es un posible ladrón, un estafador, alguien con malas intenciones o, simplemente, una persona a la que no debemos dirigirle la palabra.

    Compartimos ascensores sin saludarnos.

    Esperamos en la misma fila sin cruzar una mirada.

    Viajamos hombro con hombro mirando una pantalla.

    Almorzamos separados por un metro de distancia y por kilómetros de silencio.

    Mientras observaba a aquella señora pensé, por un instante, en acercarme.

    Preguntarle si podía sentarme.

    Conversar un rato.

    Compartir el almuerzo con alguien a quien probablemente nunca volvería a ver.

    No lo hice.

    Me ganó la costumbre.

    Esa norma invisible que nadie escribió, pero que todos obedecemos.

    La de no invadir.

    La de no hablar.

    La de no acercarse.

    No sé si aquella señora necesitaba compañía.

    No sé si habría aceptado.

    No sé absolutamente nada de su vida.

    Quizá estaba feliz hablando con alguien.

    Quizá esperaba a un familiar.

    Quizá simplemente disfrutaba ese momento.

    No tengo derecho a escribir su historia.

    Pero sí puedo escribir la mía.

    Y la mía dice que tuve miedo de hacer una pregunta tan sencilla como humana.

    Entonces pensé en eso que llamamos evolución.

    Nos enseñaron que evolucionar era construir ciudades, inventar internet, crear inteligencia artificial, fabricar teléfonos capaces de hacer millones de operaciones por segundo.

    Todo parece avanzar.

    Menos nosotros.

    Construimos algoritmos capaces de anticipar qué compraremos mañana, pero seguimos sin entender qué siente quien está sentado a un metro de distancia.

    Podemos hablar por videollamada con alguien al otro lado del planeta mientras ignoramos a quien comparte el mismo restaurante.

    Nunca habíamos estado tan conectados.

    Nunca habíamos estado tan encapsulados.

    Antes la evolución consistía en aprender a convivir.

    Hoy parece consistir en optimizar.

    Optimizar el tiempo.

    Optimizar la productividad.

    Optimizar el cuerpo.

    Optimizar el contenido.

    Optimizar la atención.

    Todo debe ser eficiente.

    Incluso las relaciones.

    Si alguien deja de entretenernos, deslizamos el dedo.

    Si una conversación tarda demasiado, desbloqueamos el celular.

    Si una persona envejece, muchas veces deja de existir para la mirada de los demás.

    La Zoociedad no siempre es cruel.

    Muchas veces solo es indiferente.

    Y la indiferencia tiene una capacidad extraordinaria: convierte lo extraordinario en rutina.

    Una señora almorzando con una mesa vacía.

    Un vigilante que nadie saluda.

    Un barrendero limpiando la basura ajena.

    Un vendedor ambulante caminando kilómetros.

    Un domiciliario comiendo de pie entre un pedido y otro.

    Los vemos todos los días.

    Precisamente por eso dejamos de verlos.

    Quizá la evolución nunca consistió en crear máquinas más inteligentes.

    Quizá consistía en no olvidar cómo acercarse a otro ser humano.

    Porque resulta curioso que una especie capaz de enviar sondas al espacio considere extraño sentarse a compartir una mesa con un desconocido.

    Tal vez esa sea la verdadera paradoja de la Zoociedad.

    Somos expertos en conectar dispositivos.

    Pero cada vez nos cuesta más conectar personas.

    Salí de ese restaurante pensando que la fotografía no había sido de aquella señora.

    La fotografía había sido para mí.

    Fue un espejo.

    Un recordatorio de que la soledad no empieza con las canas.

    Empieza el día en que dejamos de hablar con quien no conocemos.

    Empieza cuando la prudencia se convierte en indiferencia.

    Empieza cuando creemos que cada mesa debe ser una isla.

    Quizá por eso sigo saliendo con una cámara a mirar desconocidos.

    No busco la fotografía perfecta.

    Busco preguntas.

    Busco esos instantes que nadie publica porque no generan likes, pero que dicen más sobre nosotros que cualquier tendencia del día.

    Vivimos rodeados de smartphones, Smart TV, relojes inteligentes, asistentes de hogar, neveras inteligentes, aspiradoras inteligentes y quién sabe cuántas smartpollas en vinagre más.

    Todo parece ser inteligente.

    Las casas.

    Los carros.

    Los electrodomésticos.

    Los algoritmos.

    Las máquinas.

    Menos nosotros cuando se trata de hacer algo tan simple como mirar a otro ser humano y decirle:

    ”¿Le puedo acompañar el almuerzo?”

    Será que soy un modelo obsoleto.

    Uno de esos humanos versión antigua.

    Cansado.

    Fuera de serie.

    Convencido de que compartir una mesa todavía vale más que compartir un enlace.

    Quizá algún día sea yo quien esté sentado allí.

    Almorzando solo.

    Hablando con alguien.

    O simplemente mirando por la ventana.

    Y quizá otro desconocido, con una cámara en las manos, imagine mi historia desde la mesa de enfrente.

    Probablemente se equivoque.

    Como probablemente también me equivoqué yo.

    Porque una fotografía nunca alcanza para explicar una vida.

    Pero sí puede recordarnos una pregunta que casi nadie se atreve a hacer:

    ¿Puedo sentarme con usted y acompañarlo mientras almorzamos?

    Quizá la evolución de una sociedad no se mida por la velocidad de sus procesadores ni por la inteligencia de sus algoritmos.

    Quizá se mida por la naturalidad con la que un desconocido puede compartir una mesa sin que eso parezca un acto extraordinario.

    Porque el verdadero progreso no será el día en que inventemos un asistente más inteligente.

    Será el día en que dejemos de necesitar un dispositivo para recordar que, antes que usuarios, consumidores o perfiles, seguimos siendo personas.

    @elmandelacamara
    Operario de cámara. Observador de la Zoociedad. Cansado, obsoleto y fuera del rebaño.

    #adultosMayores #aislamientoSocial #algoritmos #blogPersonal #Bogotá #Cali #Caliwood #cámara #ciudad #Colombia #comportamientoHumano #conexiónHumana #culturaDigital #desconocidos #dignidad #elmandelacamara #empatía #Ensayo #ensayoFotográfico #experiencias #filosofíaCotidiana #fotografíaCallejera #fotografíaDocumental #humanidad #inteligenciaArtificial #invisibles #modernidad #observaciónSocial #observadorUrbano #operadorDeCámara #progreso #redes #Reflexión #relacionesHumanas #restaurantes #smartphones #Sociedad #soledad #streetPhotography #Tecnología #vejez #VidaCotidiana #Zoociedad
  11. La evolución de la Zoociedad

    Hoy quisimos salir a almorzar a un restaurante casero. La comida estaba muy buena. De esas que todavía saben a cocina de verdad y no a una receta industrial.

    Pero terminé mirando más a las personas que al plato.

    Eso siempre me pasa.

    No salgo únicamente a comer. Salgo a observar. A fotografiar desconocidos. A intentar entender esta cosa que llamamos sociedad y que, hace tiempo, decidí llamar Zoociedad.

    En una mesa había una señora mayor. Almorzaba mientras hablaba con alguien. Su mesa estaba vacía.

    No estaba completamente sola.

    Pero la escena me dejó pensando.

    No en ella.

    En mí.

    Porque yo también almuerzo solo muchas veces. También entro a un café con mi cámara, me siento en silencio y observo cómo transcurre la vida de personas cuyos nombres jamás conoceré.

    La diferencia es que todavía no llego a la vejez.

    Y entonces apareció una pregunta incómoda.

    ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a un desconocido: “¿Puedo sentarme con usted y acompañarlo mientras almorzamos?”

    La pregunta incomoda.

    Suena extraña.

    Hasta peligrosa.

    La Zoociedad nos enseñó que un desconocido es un posible ladrón, un estafador, alguien con malas intenciones o, simplemente, una persona a la que no debemos dirigirle la palabra.

    Compartimos ascensores sin saludarnos.

    Esperamos en la misma fila sin cruzar una mirada.

    Viajamos hombro con hombro mirando una pantalla.

    Almorzamos separados por un metro de distancia y por kilómetros de silencio.

    Mientras observaba a aquella señora pensé, por un instante, en acercarme.

    Preguntarle si podía sentarme.

    Conversar un rato.

    Compartir el almuerzo con alguien a quien probablemente nunca volvería a ver.

    No lo hice.

    Me ganó la costumbre.

    Esa norma invisible que nadie escribió, pero que todos obedecemos.

    La de no invadir.

    La de no hablar.

    La de no acercarse.

    No sé si aquella señora necesitaba compañía.

    No sé si habría aceptado.

    No sé absolutamente nada de su vida.

    Quizá estaba feliz hablando con alguien.

    Quizá esperaba a un familiar.

    Quizá simplemente disfrutaba ese momento.

    No tengo derecho a escribir su historia.

    Pero sí puedo escribir la mía.

    Y la mía dice que tuve miedo de hacer una pregunta tan sencilla como humana.

    Entonces pensé en eso que llamamos evolución.

    Nos enseñaron que evolucionar era construir ciudades, inventar internet, crear inteligencia artificial, fabricar teléfonos capaces de hacer millones de operaciones por segundo.

    Todo parece avanzar.

    Menos nosotros.

    Construimos algoritmos capaces de anticipar qué compraremos mañana, pero seguimos sin entender qué siente quien está sentado a un metro de distancia.

    Podemos hablar por videollamada con alguien al otro lado del planeta mientras ignoramos a quien comparte el mismo restaurante.

    Nunca habíamos estado tan conectados.

    Nunca habíamos estado tan encapsulados.

    Antes la evolución consistía en aprender a convivir.

    Hoy parece consistir en optimizar.

    Optimizar el tiempo.

    Optimizar la productividad.

    Optimizar el cuerpo.

    Optimizar el contenido.

    Optimizar la atención.

    Todo debe ser eficiente.

    Incluso las relaciones.

    Si alguien deja de entretenernos, deslizamos el dedo.

    Si una conversación tarda demasiado, desbloqueamos el celular.

    Si una persona envejece, muchas veces deja de existir para la mirada de los demás.

    La Zoociedad no siempre es cruel.

    Muchas veces solo es indiferente.

    Y la indiferencia tiene una capacidad extraordinaria: convierte lo extraordinario en rutina.

    Una señora almorzando con una mesa vacía.

    Un vigilante que nadie saluda.

    Un barrendero limpiando la basura ajena.

    Un vendedor ambulante caminando kilómetros.

    Un domiciliario comiendo de pie entre un pedido y otro.

    Los vemos todos los días.

    Precisamente por eso dejamos de verlos.

    Quizá la evolución nunca consistió en crear máquinas más inteligentes.

    Quizá consistía en no olvidar cómo acercarse a otro ser humano.

    Porque resulta curioso que una especie capaz de enviar sondas al espacio considere extraño sentarse a compartir una mesa con un desconocido.

    Tal vez esa sea la verdadera paradoja de la Zoociedad.

    Somos expertos en conectar dispositivos.

    Pero cada vez nos cuesta más conectar personas.

    Salí de ese restaurante pensando que la fotografía no había sido de aquella señora.

    La fotografía había sido para mí.

    Fue un espejo.

    Un recordatorio de que la soledad no empieza con las canas.

    Empieza el día en que dejamos de hablar con quien no conocemos.

    Empieza cuando la prudencia se convierte en indiferencia.

    Empieza cuando creemos que cada mesa debe ser una isla.

    Quizá por eso sigo saliendo con una cámara a mirar desconocidos.

    No busco la fotografía perfecta.

    Busco preguntas.

    Busco esos instantes que nadie publica porque no generan likes, pero que dicen más sobre nosotros que cualquier tendencia del día.

    Vivimos rodeados de smartphones, Smart TV, relojes inteligentes, asistentes de hogar, neveras inteligentes, aspiradoras inteligentes y quién sabe cuántas smartpollas en vinagre más.

    Todo parece ser inteligente.

    Las casas.

    Los carros.

    Los electrodomésticos.

    Los algoritmos.

    Las máquinas.

    Menos nosotros cuando se trata de hacer algo tan simple como mirar a otro ser humano y decirle:

    ”¿Le puedo acompañar el almuerzo?”

    Será que soy un modelo obsoleto.

    Uno de esos humanos versión antigua.

    Cansado.

    Fuera de serie.

    Convencido de que compartir una mesa todavía vale más que compartir un enlace.

    Quizá algún día sea yo quien esté sentado allí.

    Almorzando solo.

    Hablando con alguien.

    O simplemente mirando por la ventana.

    Y quizá otro desconocido, con una cámara en las manos, imagine mi historia desde la mesa de enfrente.

    Probablemente se equivoque.

    Como probablemente también me equivoqué yo.

    Porque una fotografía nunca alcanza para explicar una vida.

    Pero sí puede recordarnos una pregunta que casi nadie se atreve a hacer:

    ¿Puedo sentarme con usted y acompañarlo mientras almorzamos?

    Quizá la evolución de una sociedad no se mida por la velocidad de sus procesadores ni por la inteligencia de sus algoritmos.

    Quizá se mida por la naturalidad con la que un desconocido puede compartir una mesa sin que eso parezca un acto extraordinario.

    Porque el verdadero progreso no será el día en que inventemos un asistente más inteligente.

    Será el día en que dejemos de necesitar un dispositivo para recordar que, antes que usuarios, consumidores o perfiles, seguimos siendo personas.

    @elmandelacamara
    Operario de cámara. Observador de la Zoociedad. Cansado, obsoleto y fuera del rebaño.

    #adultosMayores #aislamientoSocial #algoritmos #blogPersonal #Bogotá #Cali #Caliwood #cámara #ciudad #Colombia #comportamientoHumano #conexiónHumana #culturaDigital #desconocidos #dignidad #elmandelacamara #empatía #Ensayo #ensayoFotográfico #experiencias #filosofíaCotidiana #fotografíaCallejera #fotografíaDocumental #humanidad #inteligenciaArtificial #invisibles #modernidad #observaciónSocial #observadorUrbano #operadorDeCámara #progreso #redes #Reflexión #relacionesHumanas #restaurantes #smartphones #Sociedad #soledad #streetPhotography #Tecnología #vejez #VidaCotidiana #Zoociedad
  12. La evolución de la Zoociedad

    Hoy quisimos salir a almorzar a un restaurante casero. La comida estaba muy buena. De esas que todavía saben a cocina de verdad y no a una receta industrial.

    Pero terminé mirando más a las personas que al plato.

    Eso siempre me pasa.

    No salgo únicamente a comer. Salgo a observar. A fotografiar desconocidos. A intentar entender esta cosa que llamamos sociedad y que, hace tiempo, decidí llamar Zoociedad.

    En una mesa había una señora mayor. Almorzaba mientras hablaba con alguien. Su mesa estaba vacía.

    No estaba completamente sola.

    Pero la escena me dejó pensando.

    No en ella.

    En mí.

    Porque yo también almuerzo solo muchas veces. También entro a un café con mi cámara, me siento en silencio y observo cómo transcurre la vida de personas cuyos nombres jamás conoceré.

    La diferencia es que todavía no llego a la vejez.

    Y entonces apareció una pregunta incómoda.

    ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a un desconocido: “¿Puedo sentarme con usted y acompañarlo mientras almorzamos?”

    La pregunta incomoda.

    Suena extraña.

    Hasta peligrosa.

    La Zoociedad nos enseñó que un desconocido es un posible ladrón, un estafador, alguien con malas intenciones o, simplemente, una persona a la que no debemos dirigirle la palabra.

    Compartimos ascensores sin saludarnos.

    Esperamos en la misma fila sin cruzar una mirada.

    Viajamos hombro con hombro mirando una pantalla.

    Almorzamos separados por un metro de distancia y por kilómetros de silencio.

    Mientras observaba a aquella señora pensé, por un instante, en acercarme.

    Preguntarle si podía sentarme.

    Conversar un rato.

    Compartir el almuerzo con alguien a quien probablemente nunca volvería a ver.

    No lo hice.

    Me ganó la costumbre.

    Esa norma invisible que nadie escribió, pero que todos obedecemos.

    La de no invadir.

    La de no hablar.

    La de no acercarse.

    No sé si aquella señora necesitaba compañía.

    No sé si habría aceptado.

    No sé absolutamente nada de su vida.

    Quizá estaba feliz hablando con alguien.

    Quizá esperaba a un familiar.

    Quizá simplemente disfrutaba ese momento.

    No tengo derecho a escribir su historia.

    Pero sí puedo escribir la mía.

    Y la mía dice que tuve miedo de hacer una pregunta tan sencilla como humana.

    Entonces pensé en eso que llamamos evolución.

    Nos enseñaron que evolucionar era construir ciudades, inventar internet, crear inteligencia artificial, fabricar teléfonos capaces de hacer millones de operaciones por segundo.

    Todo parece avanzar.

    Menos nosotros.

    Construimos algoritmos capaces de anticipar qué compraremos mañana, pero seguimos sin entender qué siente quien está sentado a un metro de distancia.

    Podemos hablar por videollamada con alguien al otro lado del planeta mientras ignoramos a quien comparte el mismo restaurante.

    Nunca habíamos estado tan conectados.

    Nunca habíamos estado tan encapsulados.

    Antes la evolución consistía en aprender a convivir.

    Hoy parece consistir en optimizar.

    Optimizar el tiempo.

    Optimizar la productividad.

    Optimizar el cuerpo.

    Optimizar el contenido.

    Optimizar la atención.

    Todo debe ser eficiente.

    Incluso las relaciones.

    Si alguien deja de entretenernos, deslizamos el dedo.

    Si una conversación tarda demasiado, desbloqueamos el celular.

    Si una persona envejece, muchas veces deja de existir para la mirada de los demás.

    La Zoociedad no siempre es cruel.

    Muchas veces solo es indiferente.

    Y la indiferencia tiene una capacidad extraordinaria: convierte lo extraordinario en rutina.

    Una señora almorzando con una mesa vacía.

    Un vigilante que nadie saluda.

    Un barrendero limpiando la basura ajena.

    Un vendedor ambulante caminando kilómetros.

    Un domiciliario comiendo de pie entre un pedido y otro.

    Los vemos todos los días.

    Precisamente por eso dejamos de verlos.

    Quizá la evolución nunca consistió en crear máquinas más inteligentes.

    Quizá consistía en no olvidar cómo acercarse a otro ser humano.

    Porque resulta curioso que una especie capaz de enviar sondas al espacio considere extraño sentarse a compartir una mesa con un desconocido.

    Tal vez esa sea la verdadera paradoja de la Zoociedad.

    Somos expertos en conectar dispositivos.

    Pero cada vez nos cuesta más conectar personas.

    Salí de ese restaurante pensando que la fotografía no había sido de aquella señora.

    La fotografía había sido para mí.

    Fue un espejo.

    Un recordatorio de que la soledad no empieza con las canas.

    Empieza el día en que dejamos de hablar con quien no conocemos.

    Empieza cuando la prudencia se convierte en indiferencia.

    Empieza cuando creemos que cada mesa debe ser una isla.

    Quizá por eso sigo saliendo con una cámara a mirar desconocidos.

    No busco la fotografía perfecta.

    Busco preguntas.

    Busco esos instantes que nadie publica porque no generan likes, pero que dicen más sobre nosotros que cualquier tendencia del día.

    Vivimos rodeados de smartphones, Smart TV, relojes inteligentes, asistentes de hogar, neveras inteligentes, aspiradoras inteligentes y quién sabe cuántas smartpollas en vinagre más.

    Todo parece ser inteligente.

    Las casas.

    Los carros.

    Los electrodomésticos.

    Los algoritmos.

    Las máquinas.

    Menos nosotros cuando se trata de hacer algo tan simple como mirar a otro ser humano y decirle:

    ”¿Le puedo acompañar el almuerzo?”

    Será que soy un modelo obsoleto.

    Uno de esos humanos versión antigua.

    Cansado.

    Fuera de serie.

    Convencido de que compartir una mesa todavía vale más que compartir un enlace.

    Quizá algún día sea yo quien esté sentado allí.

    Almorzando solo.

    Hablando con alguien.

    O simplemente mirando por la ventana.

    Y quizá otro desconocido, con una cámara en las manos, imagine mi historia desde la mesa de enfrente.

    Probablemente se equivoque.

    Como probablemente también me equivoqué yo.

    Porque una fotografía nunca alcanza para explicar una vida.

    Pero sí puede recordarnos una pregunta que casi nadie se atreve a hacer:

    ¿Puedo sentarme con usted y acompañarlo mientras almorzamos?

    Quizá la evolución de una sociedad no se mida por la velocidad de sus procesadores ni por la inteligencia de sus algoritmos.

    Quizá se mida por la naturalidad con la que un desconocido puede compartir una mesa sin que eso parezca un acto extraordinario.

    Porque el verdadero progreso no será el día en que inventemos un asistente más inteligente.

    Será el día en que dejemos de necesitar un dispositivo para recordar que, antes que usuarios, consumidores o perfiles, seguimos siendo personas.

    @elmandelacamara
    Operario de cámara. Observador de la Zoociedad. Cansado, obsoleto y fuera del rebaño.

    #adultosMayores #aislamientoSocial #algoritmos #blogPersonal #Bogotá #Cali #Caliwood #cámara #ciudad #Colombia #comportamientoHumano #conexiónHumana #culturaDigital #desconocidos #dignidad #elmandelacamara #empatía #Ensayo #ensayoFotográfico #experiencias #filosofíaCotidiana #fotografíaCallejera #fotografíaDocumental #humanidad #inteligenciaArtificial #invisibles #modernidad #observaciónSocial #observadorUrbano #operadorDeCámara #progreso #redes #Reflexión #relacionesHumanas #restaurantes #smartphones #Sociedad #soledad #streetPhotography #Tecnología #vejez #VidaCotidiana #Zoociedad
  13. La evolución de la Zoociedad

    Hoy quisimos salir a almorzar a un restaurante casero. La comida estaba muy buena. De esas que todavía saben a cocina de verdad y no a una receta industrial.

    Pero terminé mirando más a las personas que al plato.

    Eso siempre me pasa.

    No salgo únicamente a comer. Salgo a observar. A fotografiar desconocidos. A intentar entender esta cosa que llamamos sociedad y que, hace tiempo, decidí llamar Zoociedad.

    En una mesa había una señora mayor. Almorzaba mientras hablaba con alguien. Su mesa estaba vacía.

    No estaba completamente sola.

    Pero la escena me dejó pensando.

    No en ella.

    En mí.

    Porque yo también almuerzo solo muchas veces. También entro a un café con mi cámara, me siento en silencio y observo cómo transcurre la vida de personas cuyos nombres jamás conoceré.

    La diferencia es que todavía no llego a la vejez.

    Y entonces apareció una pregunta incómoda.

    ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a un desconocido: “¿Puedo sentarme con usted y acompañarlo mientras almorzamos?”

    La pregunta incomoda.

    Suena extraña.

    Hasta peligrosa.

    La Zoociedad nos enseñó que un desconocido es un posible ladrón, un estafador, alguien con malas intenciones o, simplemente, una persona a la que no debemos dirigirle la palabra.

    Compartimos ascensores sin saludarnos.

    Esperamos en la misma fila sin cruzar una mirada.

    Viajamos hombro con hombro mirando una pantalla.

    Almorzamos separados por un metro de distancia y por kilómetros de silencio.

    Mientras observaba a aquella señora pensé, por un instante, en acercarme.

    Preguntarle si podía sentarme.

    Conversar un rato.

    Compartir el almuerzo con alguien a quien probablemente nunca volvería a ver.

    No lo hice.

    Me ganó la costumbre.

    Esa norma invisible que nadie escribió, pero que todos obedecemos.

    La de no invadir.

    La de no hablar.

    La de no acercarse.

    No sé si aquella señora necesitaba compañía.

    No sé si habría aceptado.

    No sé absolutamente nada de su vida.

    Quizá estaba feliz hablando con alguien.

    Quizá esperaba a un familiar.

    Quizá simplemente disfrutaba ese momento.

    No tengo derecho a escribir su historia.

    Pero sí puedo escribir la mía.

    Y la mía dice que tuve miedo de hacer una pregunta tan sencilla como humana.

    Entonces pensé en eso que llamamos evolución.

    Nos enseñaron que evolucionar era construir ciudades, inventar internet, crear inteligencia artificial, fabricar teléfonos capaces de hacer millones de operaciones por segundo.

    Todo parece avanzar.

    Menos nosotros.

    Construimos algoritmos capaces de anticipar qué compraremos mañana, pero seguimos sin entender qué siente quien está sentado a un metro de distancia.

    Podemos hablar por videollamada con alguien al otro lado del planeta mientras ignoramos a quien comparte el mismo restaurante.

    Nunca habíamos estado tan conectados.

    Nunca habíamos estado tan encapsulados.

    Antes la evolución consistía en aprender a convivir.

    Hoy parece consistir en optimizar.

    Optimizar el tiempo.

    Optimizar la productividad.

    Optimizar el cuerpo.

    Optimizar el contenido.

    Optimizar la atención.

    Todo debe ser eficiente.

    Incluso las relaciones.

    Si alguien deja de entretenernos, deslizamos el dedo.

    Si una conversación tarda demasiado, desbloqueamos el celular.

    Si una persona envejece, muchas veces deja de existir para la mirada de los demás.

    La Zoociedad no siempre es cruel.

    Muchas veces solo es indiferente.

    Y la indiferencia tiene una capacidad extraordinaria: convierte lo extraordinario en rutina.

    Una señora almorzando con una mesa vacía.

    Un vigilante que nadie saluda.

    Un barrendero limpiando la basura ajena.

    Un vendedor ambulante caminando kilómetros.

    Un domiciliario comiendo de pie entre un pedido y otro.

    Los vemos todos los días.

    Precisamente por eso dejamos de verlos.

    Quizá la evolución nunca consistió en crear máquinas más inteligentes.

    Quizá consistía en no olvidar cómo acercarse a otro ser humano.

    Porque resulta curioso que una especie capaz de enviar sondas al espacio considere extraño sentarse a compartir una mesa con un desconocido.

    Tal vez esa sea la verdadera paradoja de la Zoociedad.

    Somos expertos en conectar dispositivos.

    Pero cada vez nos cuesta más conectar personas.

    Salí de ese restaurante pensando que la fotografía no había sido de aquella señora.

    La fotografía había sido para mí.

    Fue un espejo.

    Un recordatorio de que la soledad no empieza con las canas.

    Empieza el día en que dejamos de hablar con quien no conocemos.

    Empieza cuando la prudencia se convierte en indiferencia.

    Empieza cuando creemos que cada mesa debe ser una isla.

    Quizá por eso sigo saliendo con una cámara a mirar desconocidos.

    No busco la fotografía perfecta.

    Busco preguntas.

    Busco esos instantes que nadie publica porque no generan likes, pero que dicen más sobre nosotros que cualquier tendencia del día.

    Vivimos rodeados de smartphones, Smart TV, relojes inteligentes, asistentes de hogar, neveras inteligentes, aspiradoras inteligentes y quién sabe cuántas smartpollas en vinagre más.

    Todo parece ser inteligente.

    Las casas.

    Los carros.

    Los electrodomésticos.

    Los algoritmos.

    Las máquinas.

    Menos nosotros cuando se trata de hacer algo tan simple como mirar a otro ser humano y decirle:

    ”¿Le puedo acompañar el almuerzo?”

    Será que soy un modelo obsoleto.

    Uno de esos humanos versión antigua.

    Cansado.

    Fuera de serie.

    Convencido de que compartir una mesa todavía vale más que compartir un enlace.

    Quizá algún día sea yo quien esté sentado allí.

    Almorzando solo.

    Hablando con alguien.

    O simplemente mirando por la ventana.

    Y quizá otro desconocido, con una cámara en las manos, imagine mi historia desde la mesa de enfrente.

    Probablemente se equivoque.

    Como probablemente también me equivoqué yo.

    Porque una fotografía nunca alcanza para explicar una vida.

    Pero sí puede recordarnos una pregunta que casi nadie se atreve a hacer:

    ¿Puedo sentarme con usted y acompañarlo mientras almorzamos?

    Quizá la evolución de una sociedad no se mida por la velocidad de sus procesadores ni por la inteligencia de sus algoritmos.

    Quizá se mida por la naturalidad con la que un desconocido puede compartir una mesa sin que eso parezca un acto extraordinario.

    Porque el verdadero progreso no será el día en que inventemos un asistente más inteligente.

    Será el día en que dejemos de necesitar un dispositivo para recordar que, antes que usuarios, consumidores o perfiles, seguimos siendo personas.

    @elmandelacamara
    Operario de cámara. Observador de la Zoociedad. Cansado, obsoleto y fuera del rebaño.

    #adultosMayores #aislamientoSocial #algoritmos #blogPersonal #Bogotá #Cali #Caliwood #cámara #ciudad #Colombia #comportamientoHumano #conexiónHumana #culturaDigital #desconocidos #dignidad #elmandelacamara #empatía #Ensayo #ensayoFotográfico #experiencias #filosofíaCotidiana #fotografíaCallejera #fotografíaDocumental #humanidad #inteligenciaArtificial #invisibles #modernidad #observaciónSocial #observadorUrbano #operadorDeCámara #progreso #redes #Reflexión #relacionesHumanas #restaurantes #smartphones #Sociedad #soledad #streetPhotography #Tecnología #vejez #VidaCotidiana #Zoociedad
  14. La evolución de la Zoociedad

    Hoy quisimos salir a almorzar a un restaurante casero. La comida estaba muy buena. De esas que todavía saben a cocina de verdad y no a una receta industrial.

    Pero terminé mirando más a las personas que al plato.

    Eso siempre me pasa.

    No salgo únicamente a comer. Salgo a observar. A fotografiar desconocidos. A intentar entender esta cosa que llamamos sociedad y que, hace tiempo, decidí llamar Zoociedad.

    En una mesa había una señora mayor. Almorzaba mientras hablaba con alguien. Su mesa estaba vacía.

    No estaba completamente sola.

    Pero la escena me dejó pensando.

    No en ella.

    En mí.

    Porque yo también almuerzo solo muchas veces. También entro a un café con mi cámara, me siento en silencio y observo cómo transcurre la vida de personas cuyos nombres jamás conoceré.

    La diferencia es que todavía no llego a la vejez.

    Y entonces apareció una pregunta incómoda.

    ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a un desconocido: “¿Puedo sentarme con usted y acompañarlo mientras almorzamos?”

    La pregunta incomoda.

    Suena extraña.

    Hasta peligrosa.

    La Zoociedad nos enseñó que un desconocido es un posible ladrón, un estafador, alguien con malas intenciones o, simplemente, una persona a la que no debemos dirigirle la palabra.

    Compartimos ascensores sin saludarnos.

    Esperamos en la misma fila sin cruzar una mirada.

    Viajamos hombro con hombro mirando una pantalla.

    Almorzamos separados por un metro de distancia y por kilómetros de silencio.

    Mientras observaba a aquella señora pensé, por un instante, en acercarme.

    Preguntarle si podía sentarme.

    Conversar un rato.

    Compartir el almuerzo con alguien a quien probablemente nunca volvería a ver.

    No lo hice.

    Me ganó la costumbre.

    Esa norma invisible que nadie escribió, pero que todos obedecemos.

    La de no invadir.

    La de no hablar.

    La de no acercarse.

    No sé si aquella señora necesitaba compañía.

    No sé si habría aceptado.

    No sé absolutamente nada de su vida.

    Quizá estaba feliz hablando con alguien.

    Quizá esperaba a un familiar.

    Quizá simplemente disfrutaba ese momento.

    No tengo derecho a escribir su historia.

    Pero sí puedo escribir la mía.

    Y la mía dice que tuve miedo de hacer una pregunta tan sencilla como humana.

    Entonces pensé en eso que llamamos evolución.

    Nos enseñaron que evolucionar era construir ciudades, inventar internet, crear inteligencia artificial, fabricar teléfonos capaces de hacer millones de operaciones por segundo.

    Todo parece avanzar.

    Menos nosotros.

    Construimos algoritmos capaces de anticipar qué compraremos mañana, pero seguimos sin entender qué siente quien está sentado a un metro de distancia.

    Podemos hablar por videollamada con alguien al otro lado del planeta mientras ignoramos a quien comparte el mismo restaurante.

    Nunca habíamos estado tan conectados.

    Nunca habíamos estado tan encapsulados.

    Antes la evolución consistía en aprender a convivir.

    Hoy parece consistir en optimizar.

    Optimizar el tiempo.

    Optimizar la productividad.

    Optimizar el cuerpo.

    Optimizar el contenido.

    Optimizar la atención.

    Todo debe ser eficiente.

    Incluso las relaciones.

    Si alguien deja de entretenernos, deslizamos el dedo.

    Si una conversación tarda demasiado, desbloqueamos el celular.

    Si una persona envejece, muchas veces deja de existir para la mirada de los demás.

    La Zoociedad no siempre es cruel.

    Muchas veces solo es indiferente.

    Y la indiferencia tiene una capacidad extraordinaria: convierte lo extraordinario en rutina.

    Una señora almorzando con una mesa vacía.

    Un vigilante que nadie saluda.

    Un barrendero limpiando la basura ajena.

    Un vendedor ambulante caminando kilómetros.

    Un domiciliario comiendo de pie entre un pedido y otro.

    Los vemos todos los días.

    Precisamente por eso dejamos de verlos.

    Quizá la evolución nunca consistió en crear máquinas más inteligentes.

    Quizá consistía en no olvidar cómo acercarse a otro ser humano.

    Porque resulta curioso que una especie capaz de enviar sondas al espacio considere extraño sentarse a compartir una mesa con un desconocido.

    Tal vez esa sea la verdadera paradoja de la Zoociedad.

    Somos expertos en conectar dispositivos.

    Pero cada vez nos cuesta más conectar personas.

    Salí de ese restaurante pensando que la fotografía no había sido de aquella señora.

    La fotografía había sido para mí.

    Fue un espejo.

    Un recordatorio de que la soledad no empieza con las canas.

    Empieza el día en que dejamos de hablar con quien no conocemos.

    Empieza cuando la prudencia se convierte en indiferencia.

    Empieza cuando creemos que cada mesa debe ser una isla.

    Quizá por eso sigo saliendo con una cámara a mirar desconocidos.

    No busco la fotografía perfecta.

    Busco preguntas.

    Busco esos instantes que nadie publica porque no generan likes, pero que dicen más sobre nosotros que cualquier tendencia del día.

    Vivimos rodeados de smartphones, Smart TV, relojes inteligentes, asistentes de hogar, neveras inteligentes, aspiradoras inteligentes y quién sabe cuántas smartpollas en vinagre más.

    Todo parece ser inteligente.

    Las casas.

    Los carros.

    Los electrodomésticos.

    Los algoritmos.

    Las máquinas.

    Menos nosotros cuando se trata de hacer algo tan simple como mirar a otro ser humano y decirle:

    ”¿Le puedo acompañar el almuerzo?”

    Será que soy un modelo obsoleto.

    Uno de esos humanos versión antigua.

    Cansado.

    Fuera de serie.

    Convencido de que compartir una mesa todavía vale más que compartir un enlace.

    Quizá algún día sea yo quien esté sentado allí.

    Almorzando solo.

    Hablando con alguien.

    O simplemente mirando por la ventana.

    Y quizá otro desconocido, con una cámara en las manos, imagine mi historia desde la mesa de enfrente.

    Probablemente se equivoque.

    Como probablemente también me equivoqué yo.

    Porque una fotografía nunca alcanza para explicar una vida.

    Pero sí puede recordarnos una pregunta que casi nadie se atreve a hacer:

    ¿Puedo sentarme con usted y acompañarlo mientras almorzamos?

    Quizá la evolución de una sociedad no se mida por la velocidad de sus procesadores ni por la inteligencia de sus algoritmos.

    Quizá se mida por la naturalidad con la que un desconocido puede compartir una mesa sin que eso parezca un acto extraordinario.

    Porque el verdadero progreso no será el día en que inventemos un asistente más inteligente.

    Será el día en que dejemos de necesitar un dispositivo para recordar que, antes que usuarios, consumidores o perfiles, seguimos siendo personas.

    @elmandelacamara
    Operario de cámara. Observador de la Zoociedad. Cansado, obsoleto y fuera del rebaño.

    #adultosMayores #aislamientoSocial #algoritmos #blogPersonal #Bogotá #Cali #Caliwood #cámara #ciudad #Colombia #comportamientoHumano #conexiónHumana #culturaDigital #desconocidos #dignidad #elmandelacamara #empatía #Ensayo #ensayoFotográfico #experiencias #filosofíaCotidiana #fotografíaCallejera #fotografíaDocumental #humanidad #inteligenciaArtificial #invisibles #modernidad #observaciónSocial #observadorUrbano #operadorDeCámara #progreso #redes #Reflexión #relacionesHumanas #restaurantes #smartphones #Sociedad #soledad #streetPhotography #Tecnología #vejez #VidaCotidiana #Zoociedad
  15. Una de las principales razones del porque "Él qué quiere puede" y "Todo tiene que ver con fuerza de voluntad", son más falsos que cualquier discurso político emitido por gringolandía desde siempre...

    Y no lo digo porque al tener TDAH, aprendí qué la "Fuerza de voluntad" es inútil, sino porque aprendí qué somos seres espirituales, biológicos y culturales, atravesados por diversas dimensiones sensitivas, condicionadas por nuestras historias de vida...
    #humanidad #paz

    facebook.com/share/r/17ixN4t2D

  16. :ajolote_bailando: Al final, siempre es más fácil soltar el golpe desde la barrera.
    Es curioso cómo nos gusta disfrazar de "opinión" o de "justicia" lo que, en el fondo, no es más que regodearse un poco en el mal ajeno cuando alguien tropieza.
    Porque sí, hay quien parece que lleva el botiquín con sal en vez de con antiséptico, esperando a que te caigas para terminar de rematarte.

    Me revienta esa falta de humanidad disfrazada de franqueza.
    Si alguien está en el suelo, lo último que necesita es que alguien venga a darle lecciones de moral o a recordarle lo evidente.
    Si la vida te obliga a tocar el daño de otro, se hace con guantes de seda, no con bisturís oxidados.
    Pero supongo que eso requiere un nivel de empatía que no todo el mundo tiene instalado en el sistema.

    Qué sabré yo, igual es que me he vuelto demasiado blanda o que, simplemente, hay gente que prefiere ser protagonista del desastre ajeno antes que mirarse un poco al espejo.

    ─── ⋆⋅☆⋅⋆ ───

    #empatia #reflexion #sinceridad #humanidad #comportamiento

  17. Creo que buena parte del futuro de la #humanidad depende de poder sacar las lecciones del #sigloXX y sus dos #guerrasmundiales, y hacernos una nueva piel, un nuevo cerebro que incorpore esas lecciones a las nuevas sociedades.

  18. ❖ Al final, todo se resume en lo mismo: aprender a soltar el lastre y entender que el mundo no se acaba porque alguien te dé la espalda.
    Es irónico, porque pasamos media vida intentando ser autosuficientes para que no nos hagan daño, y la otra media dándonos cuenta de que, sin los demás, la carga se vuelve innecesariamente pesada.

    No se trata de ir por ahí salvando a nadie —que bastante tenemos con lo nuestro—, sino de esa capacidad de decir “aquí estoy” sin esperar una medalla.
    Eso es lo que realmente nos hace humanos, aunque suene a frase de anuncio.
    He aprendido a palos que mucha gente no quiere que le sostengas la mano, solo quiere que le aplaudan mientras se quejan de la caída.
    Con esa gente, lo mejor es el puente, sí, pero de lejos.

    Pero cuando alguien realmente merece la pena, no hace falta mucha parafernalia.
    Un gesto, un mensaje a tiempo, o simplemente estar ahí cuando el silencio se vuelve insoportable, es suficiente.
    Al final, somos lo que dejamos en la cabeza y en el pecho de quien nos rodea.
    Y si esa huella es haber sido un apoyo, pues oye, algo habremos hecho bien en este lío.

    ❖ ── ✦ ── ❖

    #reflexiones #vida #humanidad #aprendizaje #sinceridad #imagenretocadaconIA

  19. Una nueva flotilla humanitaria se alista en Barcelona para llevar ayuda a Gaza. Cien países, miles de personas unidas por la solidaridad. Como dijo Darwish: "La sangre derramada pide que resistamos".

    Mientras el mundo mira, nosotros actuamos. Tu apoyo hace posible esta misión.

    Lee más: chileglobalsumud.cl/blog/una-n

    #palestina #solidaridad #humanidad

  20. Una nueva flotilla humanitaria se alista en Barcelona para llevar ayuda a Gaza. Cien países, miles de personas unidas por la solidaridad. Como dijo Darwish: "La sangre derramada pide que resistamos".

    Mientras el mundo mira, nosotros actuamos. Tu apoyo hace posible esta misión.

    Lee más: chileglobalsumud.cl/blog/una-n

    #palestina #solidaridad #humanidad

  21. ✶━━━━━━━✶━━━━━━━✶

    El mundo sería maravilloso
    si la gente utilizara para pensar
    el tiempo que usa para ofender.

    ✶━━━━━━━✶━━━━━━━✶

    #reflexion #sinceridad #realidad #tiempo #humanidad

  22. ✶━━━━━━━✶━━━━━━━✶

    El mundo sería maravilloso
    si la gente utilizara para pensar
    el tiempo que usa para ofender.

    ✶━━━━━━━✶━━━━━━━✶

    #reflexion #sinceridad #realidad #tiempo #humanidad

  23. 🦋Hay gente que aparece porque sí.
    Coincides un día, cruzas unas palabras y ya está.

    Y luego hay otras personas que se van quedando sin hacer ruido.
    Como una canción que escuchas de fondo y acabas sabiéndote de memoria sin recordar cuándo la aprendiste.

    No llegan con grandes promesas ni fuegos artificiales.
    Simplemente ocupan un rincón de tu vida hasta que dejan de ser visita y se convierten en hogar.

    Y un día te sorprendes pensando en ellas mientras haces cualquier tontería cotidiana.
    Ahí es cuando entiendes que ya forman parte de ti.

    Así, exactamente así, como tú. ⭐️💫

    🦋༺♡༻🦋

    #reflexiones #personas #amistad #afecto #sentimientos #emociones #vidacotidiana #escribir #pensamientos #humanidad

  24. 🦋Hay gente que aparece porque sí.
    Coincides un día, cruzas unas palabras y ya está.

    Y luego hay otras personas que se van quedando sin hacer ruido.
    Como una canción que escuchas de fondo y acabas sabiéndote de memoria sin recordar cuándo la aprendiste.

    No llegan con grandes promesas ni fuegos artificiales.
    Simplemente ocupan un rincón de tu vida hasta que dejan de ser visita y se convierten en hogar.

    Y un día te sorprendes pensando en ellas mientras haces cualquier tontería cotidiana.
    Ahí es cuando entiendes que ya forman parte de ti.

    Así, exactamente así, como tú. ⭐️💫

    🦋༺♡༻🦋

    #reflexiones #personas #amistad #afecto #sentimientos #emociones #vidacotidiana #escribir #pensamientos #humanidad

  25. 🦋Hay gente que aparece porque sí.
    Coincides un día, cruzas unas palabras y ya está.

    Y luego hay otras personas que se van quedando sin hacer ruido.
    Como una canción que escuchas de fondo y acabas sabiéndote de memoria sin recordar cuándo la aprendiste.

    No llegan con grandes promesas ni fuegos artificiales.
    Simplemente ocupan un rincón de tu vida hasta que dejan de ser visita y se convierten en hogar.

    Y un día te sorprendes pensando en ellas mientras haces cualquier tontería cotidiana.
    Ahí es cuando entiendes que ya forman parte de ti.

    Así, exactamente así, como tú. ⭐️💫

    🦋༺♡༻🦋

    #reflexiones #personas #amistad #afecto #sentimientos #emociones #vidacotidiana #escribir #pensamientos #humanidad

  26. 🦋Hay gente que aparece porque sí.
    Coincides un día, cruzas unas palabras y ya está.

    Y luego hay otras personas que se van quedando sin hacer ruido.
    Como una canción que escuchas de fondo y acabas sabiéndote de memoria sin recordar cuándo la aprendiste.

    No llegan con grandes promesas ni fuegos artificiales.
    Simplemente ocupan un rincón de tu vida hasta que dejan de ser visita y se convierten en hogar.

    Y un día te sorprendes pensando en ellas mientras haces cualquier tontería cotidiana.
    Ahí es cuando entiendes que ya forman parte de ti.

    Así, exactamente así, como tú. ⭐️💫

    🦋༺♡༻🦋

    #reflexiones #personas #amistad #afecto #sentimientos #emociones #vidacotidiana #escribir #pensamientos #humanidad

  27. 🦋Hay gente que aparece porque sí.
    Coincides un día, cruzas unas palabras y ya está.

    Y luego hay otras personas que se van quedando sin hacer ruido.
    Como una canción que escuchas de fondo y acabas sabiéndote de memoria sin recordar cuándo la aprendiste.

    No llegan con grandes promesas ni fuegos artificiales.
    Simplemente ocupan un rincón de tu vida hasta que dejan de ser visita y se convierten en hogar.

    Y un día te sorprendes pensando en ellas mientras haces cualquier tontería cotidiana.
    Ahí es cuando entiendes que ya forman parte de ti.

    Así, exactamente así, como tú. ⭐️💫

    🦋༺♡༻🦋

    #reflexiones #personas #amistad #afecto #sentimientos #emociones #vidacotidiana #escribir #pensamientos #humanidad

  28. La situación humanitaria en Gaza exige acción urgente. Una nueva flotilla se prepara para zarpar desde Barcelona con decenas de barcos y miles de personas comprometidas con llevar ayuda. Conoce esta iniciativa de solidaridad internacional que continúa la lucha por la dignidad.

    chileglobalsumud.cl/blog/una-n

    #savegaza #solidaridad #humanidad

  29. · · ───── · ·

    "Sospecho que en el futuro la situación irá de mal en peor.
    La ciencia avanzara tanto que la sociedad irá decayendo a un prototipo de persona más cómoda, conformista, indiferente, sedentaria, ignorante, irrespetuosa, endeble, antisocial, miedosa y mediocre.
    Está será la mayor de las fatalidades."

    · · ───── · ·

    Friedrich Nietzsche (1844-1900)

    · · ───── · ·

    #futuro #sociedad #reflexión #decadencia #humanidad #Nietzsche

  30. · · ───── · ·

    "Sospecho que en el futuro la situación irá de mal en peor.
    La ciencia avanzara tanto que la sociedad irá decayendo a un prototipo de persona más cómoda, conformista, indiferente, sedentaria, ignorante, irrespetuosa, endeble, antisocial, miedosa y mediocre.
    Está será la mayor de las fatalidades."

    · · ───── · ·

    Friedrich Nietzsche (1844-1900)

    · · ───── · ·

    #futuro #sociedad #reflexión #decadencia #humanidad #Nietzsche

  31. 🌿 1 de junio.
    Lunes con cara de “a ver qué me traes” y yo con café, paciencia regulera y ganas de que el día no venga con tutorial oculto.

    Junio abre la puerta.
    Que entre lo bueno, lo tranquilo… y si no es mucho pedir, que las sorpresas vengan sin factura emocional.

    Perfect lunes, criaturas valientes ☕✨

    #buenosdias #lunes #junio #felizlunes #criaturasvalientes #mastoes #cafeyvida #reflexionescotidianas #vidasencilla #escribir #humanidad #primerodejunio

  32. 🌿 1 de junio.
    Lunes con cara de “a ver qué me traes” y yo con café, paciencia regulera y ganas de que el día no venga con tutorial oculto.

    Junio abre la puerta.
    Que entre lo bueno, lo tranquilo… y si no es mucho pedir, que las sorpresas vengan sin factura emocional.

    Perfect lunes, criaturas valientes ☕✨

    #buenosdias #lunes #junio #felizlunes #criaturasvalientes #mastoes #cafeyvida #reflexionescotidianas #vidasencilla #escribir #humanidad #primerodejunio

  33. 🌿 1 de junio.
    Lunes con cara de “a ver qué me traes” y yo con café, paciencia regulera y ganas de que el día no venga con tutorial oculto.

    Junio abre la puerta.
    Que entre lo bueno, lo tranquilo… y si no es mucho pedir, que las sorpresas vengan sin factura emocional.

    Perfect lunes, criaturas valientes ☕✨

    #buenosdias #lunes #junio #felizlunes #criaturasvalientes #mastoes #cafeyvida #reflexionescotidianas #vidasencilla #escribir #humanidad #primerodejunio

  34. 🌿 1 de junio.
    Lunes con cara de “a ver qué me traes” y yo con café, paciencia regulera y ganas de que el día no venga con tutorial oculto.

    Junio abre la puerta.
    Que entre lo bueno, lo tranquilo… y si no es mucho pedir, que las sorpresas vengan sin factura emocional.

    Perfect lunes, criaturas valientes ☕✨

    #buenosdias #lunes #junio #felizlunes #criaturasvalientes #mastoes #cafeyvida #reflexionescotidianas #vidasencilla #escribir #humanidad #primerodejunio

  35. ✧・゚: ✧・゚:    :・゚✧:・゚✧

    La ternura es silenciosa..
    Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que ocasiona destrucción hay millones de caricias que alimentan la vida .

    ✧・゚: ✧・゚:    :・゚✧:・゚✧

    #ternura #vida #esperanza #humanidad

  36. Buenas noches, criaturas valientes 🌙

    Si mañana el mundo insiste en correr, que os pille descansados.
    Apagad un poco el ruido, dejad las batallas pequeñas en la silla y no negociéis con pensamientos que solo aparecen de madrugada a cobrar alquiler.

    Dormid bonito.
    Y si el día ha sido raro, pesado o directamente un señor insoportable… ya ha cumplido su turno.

    Nos leemos al otro lado del sueño ✨

    🌒🌓🌒🌓

    #buenasnoches #criaturasvalientes #descanso #reflexiones #vidacotidiana #nochestranquilas #pensamientos #humanidad #dormirbien #calma

  37. Buenas noches, criaturas valientes 🌙

    Si mañana el mundo insiste en correr, que os pille descansados.
    Apagad un poco el ruido, dejad las batallas pequeñas en la silla y no negociéis con pensamientos que solo aparecen de madrugada a cobrar alquiler.

    Dormid bonito.
    Y si el día ha sido raro, pesado o directamente un señor insoportable… ya ha cumplido su turno.

    Nos leemos al otro lado del sueño ✨

    🌒🌓🌒🌓

    #buenasnoches #criaturasvalientes #descanso #reflexiones #vidacotidiana #nochestranquilas #pensamientos #humanidad #dormirbien #calma

  38. ☀️

    30 de mayo.

    Sábado con sol de ese que no pide permiso
    y empieza a colarse por las ventanas
    como un vecino demasiado confiado.

    Que el calor no te robe la calma.
    Ve despacio si puedes.
    Agua cerca, sombra amiga
    y un rato para ti, aunque sea pequeño.

    No todos los días tienen que ser memorables.
    A veces basta con que sean suaves,
    con una risa tonta,
    un ventilador peleando por su dignidad
    y la sensación tranquila
    de haber llegado vivos al fin de la semana.

    Feliz y sereno sábado 💛

    …‿ℒℴνℯ⁀❣

    🌞🌞🌞

    #felizsabado #sabado #calor #primavera #buenfindesemana #vida #momentos #humanidad #tranquilidad #españa #30demayo

  39. ╭──── ✦ ────╮

    Al mundo
    le hace falta gente
    que de verdad sienta
    las cosas que dice.

    ╰──── ✦ ────╯

    #sinceridad #autenticidad #realidad #humanidad

  40. :neondance: Nos hemos acostumbrado a ir a una velocidad que roza lo absurdo, y al final, el que no encaja en el ritmo digital se vuelve invisible.
    Da rabia ver cómo dejamos atrás a gente que tiene tanto que aportar, solo porque no les da la gana (o no les da la vida) estar todo el día aprendiendo a usar el último botoncito de turno.

    Parece que si no vas a mil, ya no existes.
    Y lo peor es esa sensación de que, al final, nos vamos a quedar solos en una burbuja ultra eficiente, pero sin nadie con quien compartirla.
    Al final, lo que sostiene el mundo no es la velocidad, es el cuidado, y de eso nos estamos olvidando por completo.
    Mirar un poco al lado no nos va a quitar tiempo, pero igual nos salva de convertirnos en autómatas.

    ⟡ ── ⟡ ── ⟡ ── ⟡

    #reflexion #realidad #tiemposmodernos #humanidad #miraralado

  41. :neondance: Nos hemos acostumbrado a ir a una velocidad que roza lo absurdo, y al final, el que no encaja en el ritmo digital se vuelve invisible.
    Da rabia ver cómo dejamos atrás a gente que tiene tanto que aportar, solo porque no les da la gana (o no les da la vida) estar todo el día aprendiendo a usar el último botoncito de turno.

    Parece que si no vas a mil, ya no existes.
    Y lo peor es esa sensación de que, al final, nos vamos a quedar solos en una burbuja ultra eficiente, pero sin nadie con quien compartirla.
    Al final, lo que sostiene el mundo no es la velocidad, es el cuidado, y de eso nos estamos olvidando por completo.
    Mirar un poco al lado no nos va a quitar tiempo, pero igual nos salva de convertirnos en autómatas.

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    #reflexion #realidad #tiemposmodernos #humanidad #miraralado

  42. ◉ Hay algo curioso en la gente.

    Muchos quieren saber de tu vida, mirar lo que haces y asomarse a tus pasos como quien espía por una ventana, pero luego les cuesta un mundo dejar un apoyo, una palabra amable o un simple “bien por ti”.

    Y no, ese silencio no siempre significa indiferencia.

    A veces es incomodidad.
    O comparación.
    O esa extraña mezcla de curiosidad y resistencia que aparece cuando alguien se mueve, crea o avanza mientras otros siguen mirando desde la barrera.

    Pero aquí va lo importante: no necesitas aprobación ajena para darle valor a lo que haces.

    Porque quien no tiene interés, simplemente pasa de largo.
    El que se queda observando, por el motivo que sea, ya está prestando atención.

    Así que sigue.
    Sin pedir permiso y sin vivir pendiente del aplauso.
    Tu camino no se mide por los espectadores ni por el ruido que hagan desde la grada.

    ⋆༶⋆˙⊹ ───── ⊹˙⋆༶⋆

    #reflexiones #vidacotidiana #personas #miradas #pensamientos #autoestima #escribir #mastoes #mastodonesp #realidad #emociones #crecer #humanidad

  43. ◉ Hay algo curioso en la gente.

    Muchos quieren saber de tu vida, mirar lo que haces y asomarse a tus pasos como quien espía por una ventana, pero luego les cuesta un mundo dejar un apoyo, una palabra amable o un simple “bien por ti”.

    Y no, ese silencio no siempre significa indiferencia.

    A veces es incomodidad.
    O comparación.
    O esa extraña mezcla de curiosidad y resistencia que aparece cuando alguien se mueve, crea o avanza mientras otros siguen mirando desde la barrera.

    Pero aquí va lo importante: no necesitas aprobación ajena para darle valor a lo que haces.

    Porque quien no tiene interés, simplemente pasa de largo.
    El que se queda observando, por el motivo que sea, ya está prestando atención.

    Así que sigue.
    Sin pedir permiso y sin vivir pendiente del aplauso.
    Tu camino no se mide por los espectadores ni por el ruido que hagan desde la grada.

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    #reflexiones #vidacotidiana #personas #miradas #pensamientos #autoestima #escribir #mastoes #mastodonesp #realidad #emociones #crecer #humanidad