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#patriarcado — Public Fediverse posts

Live and recent posts from across the Fediverse tagged #patriarcado, aggregated by home.social.

  1. Presentación del libro «Especismo, Dualidad y Patriarcado»

    🗓️ Viernes 8 de mayo
    🏙️ Logroño 🕖 19:00
    📍 CSOA La Puerta Gótika
    (C/ San Gregorio 2)
    👤 Kris Nogal (autore)

    ➕ Concierto Nuturk Bilis Acústika 🕗 20:15+

    Por ponerlo levemente… creo que esto merecerá la pena. ^~

    #Logroño #PresentaciónDeLibro #LaPuertaGótika #Antiespecismo #Patriarcado #Opresión #2026W19

  2. Presentación del libro «Especismo, Dualidad y Patriarcado»

    🗓️ Viernes 8 de mayo
    🏙️ Logroño 🕖 19:00
    📍 CSOA La Puerta Gótika
    (C/ San Gregorio 2)
    👤 Kris Nogal (autore)

    ➕ Concierto Nuturk Bilis Acústika 🕗 20:15+

    Por ponerlo levemente… creo que esto merecerá la pena. ^~

    #Logroño #PresentaciónDeLibro #LaPuertaGótika #Antiespecismo #Patriarcado #Opresión #2026W19

  3. Presentación del libro «Especismo, Dualidad y Patriarcado»

    🗓️ Viernes 8 de mayo
    🏙️ Logroño 🕖 19:00
    📍 CSOA La Puerta Gótika
    (C/ San Gregorio 2)
    👤 Kris Nogal (autore)

    ➕ Concierto Nuturk Bilis Acústika 🕗 20:15+

    Por ponerlo levemente… creo que esto merecerá la pena. ^~

    #Logroño #PresentaciónDeLibro #LaPuertaGótika #Antiespecismo #Patriarcado #Opresión #2026W19

  4. Presentación del libro «Especismo, Dualidad y Patriarcado»

    🗓️ Viernes 8 de mayo
    🏙️ Logroño 🕖 19:00
    📍 CSOA La Puerta Gótika
    (C/ San Gregorio 2)
    👤 Kris Nogal (autore)

    ➕ Concierto Nuturk Bilis Acústika 🕗 20:15+

    Por ponerlo levemente… creo que esto merecerá la pena. ^~

    #Logroño #PresentaciónDeLibro #LaPuertaGótika #Antiespecismo #Patriarcado #Opresión #2026W19

  5. «"¿Es cierto que usted se dedica a la prostitución?"»

    Artículo de Paula Sánchez, en relación con la pregunta ↑ que se hizo en el juicio de un caso de corrupción y mascarillas.

    🗓️ 13 de abril de 2026
    👤 Paula Sánchez Perera
    📰 publico.es/opinion/columnas/ci

    Sí, así de abajo estamos como sociedad…

    -

    Algunos extractos:

    > A poca gente se le escapará que el objetivo de aquella pregunta era el de desacreditar su testimonio, restarle credibilidad y desviar la atención, para que se hable de ella y no de él. Poner el foco en Jéssica para que, una vez marcada, su palabra no tenga valor.

    > A todas nos han llamado putas en contextos que no tenían nada que ver con el sexo.

    > Porque si se considera que vender sexo necesariamente equivalente a venderse como mujer, lo que se está asumiendo de forma implícita es que las mujeres somos sexo; se está asumiendo que nuestra dignidad y nuestro valor se encuentran entre las piernas. Sin embargo, una cosa es que el discurso patriarcal disemine estos mensajes y otra muy distinta que desde espacios feministas reproduzcamos su carga de sentido en lugar de cuestionarlo.

    #Estigma #Feminismos #Patriarcado #Prostitución #Abril2026

  6. @VallesaNorteny @fanta Sí, a mí me ha dejado sorprendida. Lo de Irene me alegra, les #feministas vamos de la mano aunque no estemos de acuerdo en todo. #vamosjuntas sabemos que enfrente está el #patriarcado más #imperialista #racista y #transfobo y #degenerado que nunca.

  7. @antimidia
    "O INCESTO NAS LEIS DO LEVÍTICO: ANÁLISE DA LEI DE SANTIDADE (LV 18 & LV 20) À LUZ DO CÓDIGO DE HAMMURABI (PARÁGRAFOS 154-158) E A QUESTÃO DO SILÊNCIO SOBRE O INCESTO COM A(S) FILHA(S) NO ANTIGO TESTAMENTO"
    RICARDO LENGRUBER LOBOSCO, Tese de doutorado, PUC 2007.
    "O grande farol moral da humanidade" tá apontando pro precipício desde o início. Nunca foi sobre moral, era sobre propriedade.
    maxwell.vrac.puc-rio.br/coleca

    #patriarcado #Lengruber #Levitico #Hamurabi #Moises #Moisés #incesto #Israel

  8. @antimidia
    "O INCESTO NAS LEIS DO LEVÍTICO: ANÁLISE DA LEI DE SANTIDADE (LV 18 & LV 20) À LUZ DO CÓDIGO DE HAMMURABI (PARÁGRAFOS 154-158) E A QUESTÃO DO SILÊNCIO SOBRE O INCESTO COM A(S) FILHA(S) NO ANTIGO TESTAMENTO"
    RICARDO LENGRUBER LOBOSCO, Tese de doutorado, PUC 2007.
    "O grande farol moral da humanidade" tá apontando pro precipício desde o início. Nunca foi sobre moral, era sobre propriedade.
    maxwell.vrac.puc-rio.br/coleca

    #patriarcado #Lengruber #Levitico #Hamurabi #Moises #Moisés #incesto #Israel

  9. @antimidia
    "O INCESTO NAS LEIS DO LEVÍTICO: ANÁLISE DA LEI DE SANTIDADE (LV 18 & LV 20) À LUZ DO CÓDIGO DE HAMMURABI (PARÁGRAFOS 154-158) E A QUESTÃO DO SILÊNCIO SOBRE O INCESTO COM A(S) FILHA(S) NO ANTIGO TESTAMENTO"
    RICARDO LENGRUBER LOBOSCO, Tese de doutorado, PUC 2007.
    "O grande farol moral da humanidade" tá apontando pro precipício desde o início. Nunca foi sobre moral, era sobre propriedade.
    maxwell.vrac.puc-rio.br/coleca

    #patriarcado #Lengruber #Levitico #Hamurabi #Moises #Moisés #incesto #Israel

  10. @antimidia
    "O INCESTO NAS LEIS DO LEVÍTICO: ANÁLISE DA LEI DE SANTIDADE (LV 18 & LV 20) À LUZ DO CÓDIGO DE HAMMURABI (PARÁGRAFOS 154-158) E A QUESTÃO DO SILÊNCIO SOBRE O INCESTO COM A(S) FILHA(S) NO ANTIGO TESTAMENTO"
    RICARDO LENGRUBER LOBOSCO, Tese de doutorado, PUC 2007.
    "O grande farol moral da humanidade" tá apontando pro precipício desde o início. Nunca foi sobre moral, era sobre propriedade.
    maxwell.vrac.puc-rio.br/coleca

    #patriarcado #Lengruber #Levitico #Hamurabi #Moises #Moisés #incesto #Israel

  11. @antimidia
    Pula direto pra 20 minutos do vídeo. E, depois, o cerne do vídeo, que eu quero deixar explícito, é que em Lev. 18:1-10 possui uma interdição a menos, que os babilônios mantinham. Mas na bíblia foi retirada, pq "o que é meu eu faço o que eu quiser". O trabalho de doutorado que ele cita aí vou linkar num comentário.
    youtube.com/watch?v=X4xBLdChb6

    #biblia #bíblia #levitico #levítico #patriarcado #Osvaldo #tendadonecromante

  12. :stargif: 𝑬𝒍 𝒗𝒆𝒏𝒆𝒏𝒐 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒐 𝒓𝒆𝒄𝒖𝒓𝒔𝒐: 𝒋𝒖𝒔𝒕𝒊𝒄𝒊𝒂 𝒔𝒊𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒐𝒔𝒂 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒂𝒍𝒄𝒐𝒃𝒂 :stargif:

    Durante siglos, el matrimonio fue para muchas mujeres una institución sin salida legal ni física.
    No era una unión basada en la elección personal, sino un acuerdo económico, familiar y social del que resultaba casi imposible escapar.
    Bajo el amparo de la ley, la costumbre y la moral religiosa, la autoridad del marido era amplia y el maltrato, mientras no derivara en la muerte o en un escándalo público, se consideraba un asunto privado, una forma aceptable de “corrección doméstica”.
    Las mujeres tenían muy pocas herramientas para denunciar, separarse o rehacer su vida, y en la práctica quedaban atrapadas en relaciones violentas de por vida.

    En ese callejón sin salida, algunas recurrieron a lo único que no dependía de la fuerza física ni del permiso de nadie: el veneno.
    No como acto de crueldad gratuita, sino como último recurso.
    Los archivos judiciales de la Baja Edad Media y la Edad Moderna recogen casos de maridos muertos en circunstancias sospechosas, y cuando se analizan en detalle, aparece a menudo un trasfondo de abusos prolongados.
    El uso de sustancias tóxicas no responde a una supuesta naturaleza traicionera femenina, sino a una lógica de supervivencia muy concreta.

    El veneno neutralizaba la superioridad física del agresor, podía administrarse de forma gradual y silenciosa, y encajaba bien en un contexto médico incapaz de detectar intoxicaciones.
    Muchas mujeres, además, tenían acceso a estos conocimientos: eran las responsables de la cocina, de los remedios caseros, de la botica doméstica y del cuidado de enfermos.
    Sabían qué hierbas calmaban, cuáles mataban y en qué dosis.
    En una época en la que la muerte por fiebres, cólicos o “malos humores” era habitual, una intoxicación lenta por arsénico o belladona podía pasar perfectamente por natural.

    En este contexto surge la figura de Giulia Tofana, asociada al famoso Aqua Tofana, un veneno incoloro, inodoro e insípido que circuló por la Italia del siglo XVII.
    Se vendía camuflado en frascos de cosméticos o bajo la apariencia de productos religiosos, como el llamado Maná o Aceite de San Nicolás de Bari, lo que permitía ocultarlo a plena vista.
    La leyenda afirma que ayudó a cientos de mujeres a quedar viudas, cifras que probablemente fueron infladas por el pánico moral y la propaganda judicial, pero incluso despojando el relato de exageraciones, lo que aparece es inquietante: existió un mercado clandestino de ayuda entre mujeres.

    No se trataba de asesinas en serie buscando poder o notoriedad.
    Se trataba de mujeres facilitando a otras el único “divorcio” posible en una sociedad que las mantenía atrapadas.
    El veneno no era una forma de dominio, era anonimato.
    No era una declaración política, era una salida desesperada cuando todas las demás puertas estaban cerradas.

    La figura de la esposa envenenadora caló profundamente en el imaginario colectivo, no porque fuera una práctica masiva, sino porque representaba una amenaza invisible al orden patriarcal.
    Un hombre podía vigilar los movimientos de su mujer, controlar su dinero o decidir sobre su cuerpo, pero no podía controlar lo que ella ponía en su plato.
    Ese miedo explica por qué estos casos fueron amplificados hasta el extremo.

    Sermones, panfletos y tratados morales transformaron episodios límite en advertencias generalizadas.
    El mensaje era claro: la mujer, si no estaba vigilada, era peligrosa.
    Así, un síntoma extremo de opresión se convirtió en prueba de una supuesta maldad inherente femenina.
    El problema nunca fue el veneno.
    El problema fue un sistema que empujó a algunas mujeres a verlo como su única salida.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #historiadelasmujeres #edadmoderna #edadmedia #violenciadomestica #matrimoniohistorico #giuliatofana #aquatofana #historiaoculta #patriarcado #justiciasilenciosa #mujeresenlahistoria

  13. :stargif: 𝑬𝒍 𝒗𝒆𝒏𝒆𝒏𝒐 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒐 𝒓𝒆𝒄𝒖𝒓𝒔𝒐: 𝒋𝒖𝒔𝒕𝒊𝒄𝒊𝒂 𝒔𝒊𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒐𝒔𝒂 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒂𝒍𝒄𝒐𝒃𝒂 :stargif:

    Durante siglos, el matrimonio fue para muchas mujeres una institución sin salida legal ni física.
    No era una unión basada en la elección personal, sino un acuerdo económico, familiar y social del que resultaba casi imposible escapar.
    Bajo el amparo de la ley, la costumbre y la moral religiosa, la autoridad del marido era amplia y el maltrato, mientras no derivara en la muerte o en un escándalo público, se consideraba un asunto privado, una forma aceptable de “corrección doméstica”.
    Las mujeres tenían muy pocas herramientas para denunciar, separarse o rehacer su vida, y en la práctica quedaban atrapadas en relaciones violentas de por vida.

    En ese callejón sin salida, algunas recurrieron a lo único que no dependía de la fuerza física ni del permiso de nadie: el veneno.
    No como acto de crueldad gratuita, sino como último recurso.
    Los archivos judiciales de la Baja Edad Media y la Edad Moderna recogen casos de maridos muertos en circunstancias sospechosas, y cuando se analizan en detalle, aparece a menudo un trasfondo de abusos prolongados.
    El uso de sustancias tóxicas no responde a una supuesta naturaleza traicionera femenina, sino a una lógica de supervivencia muy concreta.

    El veneno neutralizaba la superioridad física del agresor, podía administrarse de forma gradual y silenciosa, y encajaba bien en un contexto médico incapaz de detectar intoxicaciones.
    Muchas mujeres, además, tenían acceso a estos conocimientos: eran las responsables de la cocina, de los remedios caseros, de la botica doméstica y del cuidado de enfermos.
    Sabían qué hierbas calmaban, cuáles mataban y en qué dosis.
    En una época en la que la muerte por fiebres, cólicos o “malos humores” era habitual, una intoxicación lenta por arsénico o belladona podía pasar perfectamente por natural.

    En este contexto surge la figura de Giulia Tofana, asociada al famoso Aqua Tofana, un veneno incoloro, inodoro e insípido que circuló por la Italia del siglo XVII.
    Se vendía camuflado en frascos de cosméticos o bajo la apariencia de productos religiosos, como el llamado Maná o Aceite de San Nicolás de Bari, lo que permitía ocultarlo a plena vista.
    La leyenda afirma que ayudó a cientos de mujeres a quedar viudas, cifras que probablemente fueron infladas por el pánico moral y la propaganda judicial, pero incluso despojando el relato de exageraciones, lo que aparece es inquietante: existió un mercado clandestino de ayuda entre mujeres.

    No se trataba de asesinas en serie buscando poder o notoriedad.
    Se trataba de mujeres facilitando a otras el único “divorcio” posible en una sociedad que las mantenía atrapadas.
    El veneno no era una forma de dominio, era anonimato.
    No era una declaración política, era una salida desesperada cuando todas las demás puertas estaban cerradas.

    La figura de la esposa envenenadora caló profundamente en el imaginario colectivo, no porque fuera una práctica masiva, sino porque representaba una amenaza invisible al orden patriarcal.
    Un hombre podía vigilar los movimientos de su mujer, controlar su dinero o decidir sobre su cuerpo, pero no podía controlar lo que ella ponía en su plato.
    Ese miedo explica por qué estos casos fueron amplificados hasta el extremo.

    Sermones, panfletos y tratados morales transformaron episodios límite en advertencias generalizadas.
    El mensaje era claro: la mujer, si no estaba vigilada, era peligrosa.
    Así, un síntoma extremo de opresión se convirtió en prueba de una supuesta maldad inherente femenina.
    El problema nunca fue el veneno.
    El problema fue un sistema que empujó a algunas mujeres a verlo como su única salida.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #historiadelasmujeres #edadmoderna #edadmedia #violenciadomestica #matrimoniohistorico #giuliatofana #aquatofana #historiaoculta #patriarcado #justiciasilenciosa #mujeresenlahistoria

  14. :stargif: 𝑬𝒍 𝒗𝒆𝒏𝒆𝒏𝒐 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒐 𝒓𝒆𝒄𝒖𝒓𝒔𝒐: 𝒋𝒖𝒔𝒕𝒊𝒄𝒊𝒂 𝒔𝒊𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒐𝒔𝒂 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒂𝒍𝒄𝒐𝒃𝒂 :stargif:

    Durante siglos, el matrimonio fue para muchas mujeres una institución sin salida legal ni física.
    No era una unión basada en la elección personal, sino un acuerdo económico, familiar y social del que resultaba casi imposible escapar.
    Bajo el amparo de la ley, la costumbre y la moral religiosa, la autoridad del marido era amplia y el maltrato, mientras no derivara en la muerte o en un escándalo público, se consideraba un asunto privado, una forma aceptable de “corrección doméstica”.
    Las mujeres tenían muy pocas herramientas para denunciar, separarse o rehacer su vida, y en la práctica quedaban atrapadas en relaciones violentas de por vida.

    En ese callejón sin salida, algunas recurrieron a lo único que no dependía de la fuerza física ni del permiso de nadie: el veneno.
    No como acto de crueldad gratuita, sino como último recurso.
    Los archivos judiciales de la Baja Edad Media y la Edad Moderna recogen casos de maridos muertos en circunstancias sospechosas, y cuando se analizan en detalle, aparece a menudo un trasfondo de abusos prolongados.
    El uso de sustancias tóxicas no responde a una supuesta naturaleza traicionera femenina, sino a una lógica de supervivencia muy concreta.

    El veneno neutralizaba la superioridad física del agresor, podía administrarse de forma gradual y silenciosa, y encajaba bien en un contexto médico incapaz de detectar intoxicaciones.
    Muchas mujeres, además, tenían acceso a estos conocimientos: eran las responsables de la cocina, de los remedios caseros, de la botica doméstica y del cuidado de enfermos.
    Sabían qué hierbas calmaban, cuáles mataban y en qué dosis.
    En una época en la que la muerte por fiebres, cólicos o “malos humores” era habitual, una intoxicación lenta por arsénico o belladona podía pasar perfectamente por natural.

    En este contexto surge la figura de Giulia Tofana, asociada al famoso Aqua Tofana, un veneno incoloro, inodoro e insípido que circuló por la Italia del siglo XVII.
    Se vendía camuflado en frascos de cosméticos o bajo la apariencia de productos religiosos, como el llamado Maná o Aceite de San Nicolás de Bari, lo que permitía ocultarlo a plena vista.
    La leyenda afirma que ayudó a cientos de mujeres a quedar viudas, cifras que probablemente fueron infladas por el pánico moral y la propaganda judicial, pero incluso despojando el relato de exageraciones, lo que aparece es inquietante: existió un mercado clandestino de ayuda entre mujeres.

    No se trataba de asesinas en serie buscando poder o notoriedad.
    Se trataba de mujeres facilitando a otras el único “divorcio” posible en una sociedad que las mantenía atrapadas.
    El veneno no era una forma de dominio, era anonimato.
    No era una declaración política, era una salida desesperada cuando todas las demás puertas estaban cerradas.

    La figura de la esposa envenenadora caló profundamente en el imaginario colectivo, no porque fuera una práctica masiva, sino porque representaba una amenaza invisible al orden patriarcal.
    Un hombre podía vigilar los movimientos de su mujer, controlar su dinero o decidir sobre su cuerpo, pero no podía controlar lo que ella ponía en su plato.
    Ese miedo explica por qué estos casos fueron amplificados hasta el extremo.

    Sermones, panfletos y tratados morales transformaron episodios límite en advertencias generalizadas.
    El mensaje era claro: la mujer, si no estaba vigilada, era peligrosa.
    Así, un síntoma extremo de opresión se convirtió en prueba de una supuesta maldad inherente femenina.
    El problema nunca fue el veneno.
    El problema fue un sistema que empujó a algunas mujeres a verlo como su única salida.

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    #historia #historiadelasmujeres #edadmoderna #edadmedia #violenciadomestica #matrimoniohistorico #giuliatofana #aquatofana #historiaoculta #patriarcado #justiciasilenciosa #mujeresenlahistoria

  15. :stargif: 𝑬𝒍 𝒗𝒆𝒏𝒆𝒏𝒐 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒐 𝒓𝒆𝒄𝒖𝒓𝒔𝒐: 𝒋𝒖𝒔𝒕𝒊𝒄𝒊𝒂 𝒔𝒊𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒐𝒔𝒂 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒂𝒍𝒄𝒐𝒃𝒂 :stargif:

    Durante siglos, el matrimonio fue para muchas mujeres una institución sin salida legal ni física.
    No era una unión basada en la elección personal, sino un acuerdo económico, familiar y social del que resultaba casi imposible escapar.
    Bajo el amparo de la ley, la costumbre y la moral religiosa, la autoridad del marido era amplia y el maltrato, mientras no derivara en la muerte o en un escándalo público, se consideraba un asunto privado, una forma aceptable de “corrección doméstica”.
    Las mujeres tenían muy pocas herramientas para denunciar, separarse o rehacer su vida, y en la práctica quedaban atrapadas en relaciones violentas de por vida.

    En ese callejón sin salida, algunas recurrieron a lo único que no dependía de la fuerza física ni del permiso de nadie: el veneno.
    No como acto de crueldad gratuita, sino como último recurso.
    Los archivos judiciales de la Baja Edad Media y la Edad Moderna recogen casos de maridos muertos en circunstancias sospechosas, y cuando se analizan en detalle, aparece a menudo un trasfondo de abusos prolongados.
    El uso de sustancias tóxicas no responde a una supuesta naturaleza traicionera femenina, sino a una lógica de supervivencia muy concreta.

    El veneno neutralizaba la superioridad física del agresor, podía administrarse de forma gradual y silenciosa, y encajaba bien en un contexto médico incapaz de detectar intoxicaciones.
    Muchas mujeres, además, tenían acceso a estos conocimientos: eran las responsables de la cocina, de los remedios caseros, de la botica doméstica y del cuidado de enfermos.
    Sabían qué hierbas calmaban, cuáles mataban y en qué dosis.
    En una época en la que la muerte por fiebres, cólicos o “malos humores” era habitual, una intoxicación lenta por arsénico o belladona podía pasar perfectamente por natural.

    En este contexto surge la figura de Giulia Tofana, asociada al famoso Aqua Tofana, un veneno incoloro, inodoro e insípido que circuló por la Italia del siglo XVII.
    Se vendía camuflado en frascos de cosméticos o bajo la apariencia de productos religiosos, como el llamado Maná o Aceite de San Nicolás de Bari, lo que permitía ocultarlo a plena vista.
    La leyenda afirma que ayudó a cientos de mujeres a quedar viudas, cifras que probablemente fueron infladas por el pánico moral y la propaganda judicial, pero incluso despojando el relato de exageraciones, lo que aparece es inquietante: existió un mercado clandestino de ayuda entre mujeres.

    No se trataba de asesinas en serie buscando poder o notoriedad.
    Se trataba de mujeres facilitando a otras el único “divorcio” posible en una sociedad que las mantenía atrapadas.
    El veneno no era una forma de dominio, era anonimato.
    No era una declaración política, era una salida desesperada cuando todas las demás puertas estaban cerradas.

    La figura de la esposa envenenadora caló profundamente en el imaginario colectivo, no porque fuera una práctica masiva, sino porque representaba una amenaza invisible al orden patriarcal.
    Un hombre podía vigilar los movimientos de su mujer, controlar su dinero o decidir sobre su cuerpo, pero no podía controlar lo que ella ponía en su plato.
    Ese miedo explica por qué estos casos fueron amplificados hasta el extremo.

    Sermones, panfletos y tratados morales transformaron episodios límite en advertencias generalizadas.
    El mensaje era claro: la mujer, si no estaba vigilada, era peligrosa.
    Así, un síntoma extremo de opresión se convirtió en prueba de una supuesta maldad inherente femenina.
    El problema nunca fue el veneno.
    El problema fue un sistema que empujó a algunas mujeres a verlo como su única salida.

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    #historia #historiadelasmujeres #edadmoderna #edadmedia #violenciadomestica #matrimoniohistorico #giuliatofana #aquatofana #historiaoculta #patriarcado #justiciasilenciosa #mujeresenlahistoria