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1000 results for “Arboy”

  1. Ann Arbor invites residents to join talks on moving away from DTE gas

    City Council voted 11-0 Monday night, March 20, to OK a resolution empowering City Administrator Milton Dohoney to begin negotiations with DTE and other interested utilities about initiating a careful transition to renewable energy for heating homes and other buildings across the city.

    mlive.com/news/ann-arbor/2023/

  2. Ann Arbor's own celebration of #badmovies, #CineMalPractice, is having a live show for the first time since the pandemic started, so here I am downtown, voting for clips and eating bad snacks. Even more #ninjas that usual this year. cinemalpractice.com/

  3. Al árbol Poró se le conoce popularmente como el árbol "de los cuchillitos" por la forma de sus flores. Es un árbol muy sembrado como sombra en cafetales y en ambientes urbanos.

    #CostaRica #poró #flowerphotography #Flowers

  4. Ann Arbor folks, there is a community comment opportunity for proposed changes to US 23 between Ellsworth and Plymouth road. This will impact pedestrian and bike egress across US23, the B to B trail, and, of course, car traffic.

    You can attend the in-person event today from 12--2 and 2-4 at 105 Morris Lawrence Building on the Washtenaw Community College Campus or comment online here

    mksk.mysocialpinpoint.com/us-2

    #traffic #bicycleCommute #pedestrians #Washtenaw #HOVlanes #ClimateChange

  5. EL ARBOL (the tree) Specifically, the family tree. It's 10x20, multimedia on canvas. Find it in my shop: brokentoyland.com/forsale.htm
    #art #arte #elarbol #outsiderart #nobrow

  6. Ann Arbor folks, there is a community comment opportunity for proposed changes to US 23 between Ellsworth and Plymouth road. This will impact pedestrian and bike egress across US23, the B to B trail, and, of course, car traffic.

    You can attend the in-person event today from 12--2 and 2-4 at 105 Morris Lawrence Building on the Washtenaw Community College Campus or comment online here

    mksk.mysocialpinpoint.com/us-2

  7. Ann Arbor folks, there is a community comment opportunity for proposed changes to US 23 between Ellsworth and Plymouth road. This will impact pedestrian and bike egress across US23, the B to B trail, and, of course, car traffic.

    You can attend the in-person event today from 12--2 and 2-4 at 105 Morris Lawrence Building on the Washtenaw Community College Campus or comment online here

    mksk.mysocialpinpoint.com/us-2

    #traffic #bicycleCommute #pedestrians #Washtenaw #HOVlanes #ClimateChange

  8. This week’s #ThursdayFiveList theme is #HalfMiddleOfTheCenter — songs about things that are in the middle, things that are half of something or stuff being the center or centered.

    Journey to the Center of the Mind — The Amboy Dukes
    youtube.com/watch?v=_onagRhKN5E

    Centerfield — John Fogerty
    youtube.com/watch?v=Xq3hEMUeBGQ

    Note: I live in Half Moon Bay, California and I just now discovered following songs:

    Half Moon Bay — Train
    youtube.com/watch?v=Qj5vj7ECp-Q

    Half Moon Bay — Dan Fogelberg
    youtube.com/watch?v=jqxLykt_0Vc

    Half Moon Bay — Armik
    youtube.com/watch?v=X9rvx7u96Fk

  9. This week’s #ThursdayFiveList theme is #HalfMiddleOfTheCenter — songs about things that are in the middle, things that are half of something or stuff being the center or centered.

    Journey to the Center of the Mind — The Amboy Dukes
    youtube.com/watch?v=_onagRhKN5E

    Centerfield — John Fogerty
    youtube.com/watch?v=Xq3hEMUeBGQ

    Note: I live in Half Moon Bay, California and I just now discovered following songs:

    Half Moon Bay — Train
    youtube.com/watch?v=Qj5vj7ECp-Q

    Half Moon Bay — Dan Fogelberg
    youtube.com/watch?v=jqxLykt_0Vc

    Half Moon Bay — Armik
    youtube.com/watch?v=X9rvx7u96Fk

  10. This week’s #ThursdayFiveList theme is #HalfMiddleOfTheCenter — songs about things that are in the middle, things that are half of something or stuff being the center or centered.

    Journey to the Center of the Mind — The Amboy Dukes
    youtube.com/watch?v=_onagRhKN5E

    Centerfield — John Fogerty
    youtube.com/watch?v=Xq3hEMUeBGQ

    Note: I live in Half Moon Bay, California and I just now discovered following songs:

    Half Moon Bay — Train
    youtube.com/watch?v=Qj5vj7ECp-Q

    Half Moon Bay — Dan Fogelberg
    youtube.com/watch?v=jqxLykt_0Vc

    Half Moon Bay — Armik
    youtube.com/watch?v=X9rvx7u96Fk

  11. This week’s #ThursdayFiveList theme is #HalfMiddleOfTheCenter — songs about things that are in the middle, things that are half of something or stuff being the center or centered.

    Journey to the Center of the Mind — The Amboy Dukes
    youtube.com/watch?v=_onagRhKN5E

    Centerfield — John Fogerty
    youtube.com/watch?v=Xq3hEMUeBGQ

    Note: I live in Half Moon Bay, California and I just now discovered following songs:

    Half Moon Bay — Train
    youtube.com/watch?v=Qj5vj7ECp-Q

    Half Moon Bay — Dan Fogelberg
    youtube.com/watch?v=jqxLykt_0Vc

    Half Moon Bay — Armik
    youtube.com/watch?v=X9rvx7u96Fk

  12. This week’s #ThursdayFiveList theme is #HalfMiddleOfTheCenter — songs about things that are in the middle, things that are half of something or stuff being the center or centered.

    Journey to the Center of the Mind — The Amboy Dukes
    youtube.com/watch?v=_onagRhKN5E

    Centerfield — John Fogerty
    youtube.com/watch?v=Xq3hEMUeBGQ

    Note: I live in Half Moon Bay, California and I just now discovered following songs:

    Half Moon Bay — Train
    youtube.com/watch?v=Qj5vj7ECp-Q

    Half Moon Bay — Dan Fogelberg
    youtube.com/watch?v=jqxLykt_0Vc

    Half Moon Bay — Armik
    youtube.com/watch?v=X9rvx7u96Fk

  13. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    En Camboya hay un árbol que hoy sigue en pie, pero ya nadie lo mira como un simple árbol.

    Está dentro de Choeung Ek, uno de los campos de exterminio más conocidos del régimen de los Jemeres Rojos.
    A simple vista el lugar parece tranquilo: hierba, senderos, árboles y silencio.
    Pero bajo ese suelo fueron encontradas miles de fosas comunes.

    Entre 1975 y 1979, el régimen de Pol Pot intentó transformar el país en una sociedad agraria extrema eliminando todo lo que consideraba una amenaza: intelectuales, profesores, médicos, religiosos, opositores políticos e incluso personas cuyo único “delito” era llevar gafas o hablar otro idioma.

    La paranoia del régimen llegó a niveles brutales.

    Se calcula que murieron entre 1,5 y 2 millones de personas entre ejecuciones, torturas, hambre y trabajos forzados.
    Para un país del tamaño de Camboya, aquello fue devastador.
    Prácticamente todas las familias perdieron a alguien.

    Y uno de los lugares donde terminaban muchos prisioneros era Choeung Ek.

    Antes de convertirse en campo de exterminio, aquella zona había sido un cementerio chino y un huerto.
    Después se transformó en un lugar donde llevaban a personas detenidas en la prisión S-21, también conocida como Tuol Sleng, un antiguo instituto convertido en centro de tortura.

    La mayoría de quienes entraban allí nunca salían vivos.

    Muchos prisioneros eran obligados a confesar conspiraciones absurdas bajo tortura antes de ser trasladados de noche a Choeung Ek para ser ejecutados.

    El régimen intentaba ahorrar munición, así que muchas víctimas fueron asesinadas con herramientas agrícolas, barras de hierro, machetes o golpes en la cabeza.

    Y ahí aparece uno de los símbolos más estremecedores del lugar: el llamado “Árbol de la Muerte”.

    Junto a ese árbol se encontró una fosa común con restos de bebés y niños pequeños.

    Según los testimonios de supervivientes y antiguos guardias, algunos niños eran asesinados allí porque el régimen creía que dejar vivos a los hijos de los considerados “enemigos” podía generar futuras venganzas contra la revolución.

    La lógica del terror había llegado a un punto donde incluso la infancia era vista como una amenaza política.

    Hoy el árbol está cubierto muchas veces por pulseras, juguetes y cintas dejadas por visitantes como forma de homenaje silencioso.

    Muy cerca también se encuentra el llamado “Árbol Mágico”.

    El nombre suena casi inocente, pero su función era terrible.
    Desde allí colgaban altavoces que reproducían música revolucionaria y discursos a gran volumen para tapar los gritos y los sonidos de las ejecuciones durante la noche.

    El horror no solo debía hacerse.
    También debía ocultarse.

    Lo más inquietante de lugares como Choeung Ek es que no fueron creados por monstruos aislados en una cueva lejana.
    Fueron organizados por un Estado completo, con guardias, órdenes, burocracia y personas convencidas de que estaban construyendo un mundo mejor mientras destruían vidas humanas.

    Esa es probablemente una de las lecciones más incómodas del genocidio camboyano.

    La violencia extrema rara vez empieza de golpe.

    Empieza poco a poco, cuando una ideología deja de ver personas y empieza a ver categorías: enemigos, traidores, impuros, peligrosos.
    Cuando el miedo sustituye a la empatía y obedecer se vuelve más importante que pensar.

    Tras la caída de los Jemeres Rojos en 1979, muchas de las fosas comunes siguieron apareciendo durante años.
    Incluso hoy, después de las lluvias intensas, a veces emergen fragmentos de ropa o huesos del suelo.

    Camboya decidió conservar Choeung Ek como lugar de memoria.

    En el centro del recinto se levanta una estupa budista llena de cráneos humanos recuperados de las fosas.
    No están allí para impresionar turistas, sino para recordar hasta dónde puede llegar un régimen cuando el poder absoluto se combina con fanatismo y deshumanización.

    Porque olvidar estos lugares no los hace desaparecer.

    Solo hace más fácil que algún día el horror vuelva con otro nombre, otra bandera y otro discurso.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #camboya #genocidio #polpot #jemeresrojos #memoriahistorica #derechoshumanos #historiareal #curiosidades #asia #historiadelmundo #choeungek

  14. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    En Camboya hay un árbol que hoy sigue en pie, pero ya nadie lo mira como un simple árbol.

    Está dentro de Choeung Ek, uno de los campos de exterminio más conocidos del régimen de los Jemeres Rojos.
    A simple vista el lugar parece tranquilo: hierba, senderos, árboles y silencio.
    Pero bajo ese suelo fueron encontradas miles de fosas comunes.

    Entre 1975 y 1979, el régimen de Pol Pot intentó transformar el país en una sociedad agraria extrema eliminando todo lo que consideraba una amenaza: intelectuales, profesores, médicos, religiosos, opositores políticos e incluso personas cuyo único “delito” era llevar gafas o hablar otro idioma.

    La paranoia del régimen llegó a niveles brutales.

    Se calcula que murieron entre 1,5 y 2 millones de personas entre ejecuciones, torturas, hambre y trabajos forzados.
    Para un país del tamaño de Camboya, aquello fue devastador.
    Prácticamente todas las familias perdieron a alguien.

    Y uno de los lugares donde terminaban muchos prisioneros era Choeung Ek.

    Antes de convertirse en campo de exterminio, aquella zona había sido un cementerio chino y un huerto.
    Después se transformó en un lugar donde llevaban a personas detenidas en la prisión S-21, también conocida como Tuol Sleng, un antiguo instituto convertido en centro de tortura.

    La mayoría de quienes entraban allí nunca salían vivos.

    Muchos prisioneros eran obligados a confesar conspiraciones absurdas bajo tortura antes de ser trasladados de noche a Choeung Ek para ser ejecutados.

    El régimen intentaba ahorrar munición, así que muchas víctimas fueron asesinadas con herramientas agrícolas, barras de hierro, machetes o golpes en la cabeza.

    Y ahí aparece uno de los símbolos más estremecedores del lugar: el llamado “Árbol de la Muerte”.

    Junto a ese árbol se encontró una fosa común con restos de bebés y niños pequeños.

    Según los testimonios de supervivientes y antiguos guardias, algunos niños eran asesinados allí porque el régimen creía que dejar vivos a los hijos de los considerados “enemigos” podía generar futuras venganzas contra la revolución.

    La lógica del terror había llegado a un punto donde incluso la infancia era vista como una amenaza política.

    Hoy el árbol está cubierto muchas veces por pulseras, juguetes y cintas dejadas por visitantes como forma de homenaje silencioso.

    Muy cerca también se encuentra el llamado “Árbol Mágico”.

    El nombre suena casi inocente, pero su función era terrible.
    Desde allí colgaban altavoces que reproducían música revolucionaria y discursos a gran volumen para tapar los gritos y los sonidos de las ejecuciones durante la noche.

    El horror no solo debía hacerse.
    También debía ocultarse.

    Lo más inquietante de lugares como Choeung Ek es que no fueron creados por monstruos aislados en una cueva lejana.
    Fueron organizados por un Estado completo, con guardias, órdenes, burocracia y personas convencidas de que estaban construyendo un mundo mejor mientras destruían vidas humanas.

    Esa es probablemente una de las lecciones más incómodas del genocidio camboyano.

    La violencia extrema rara vez empieza de golpe.

    Empieza poco a poco, cuando una ideología deja de ver personas y empieza a ver categorías: enemigos, traidores, impuros, peligrosos.
    Cuando el miedo sustituye a la empatía y obedecer se vuelve más importante que pensar.

    Tras la caída de los Jemeres Rojos en 1979, muchas de las fosas comunes siguieron apareciendo durante años.
    Incluso hoy, después de las lluvias intensas, a veces emergen fragmentos de ropa o huesos del suelo.

    Camboya decidió conservar Choeung Ek como lugar de memoria.

    En el centro del recinto se levanta una estupa budista llena de cráneos humanos recuperados de las fosas.
    No están allí para impresionar turistas, sino para recordar hasta dónde puede llegar un régimen cuando el poder absoluto se combina con fanatismo y deshumanización.

    Porque olvidar estos lugares no los hace desaparecer.

    Solo hace más fácil que algún día el horror vuelva con otro nombre, otra bandera y otro discurso.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #camboya #genocidio #polpot #jemeresrojos #memoriahistorica #derechoshumanos #historiareal #curiosidades #asia #historiadelmundo #choeungek

  15. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    En Camboya hay un árbol que hoy sigue en pie, pero ya nadie lo mira como un simple árbol.

    Está dentro de Choeung Ek, uno de los campos de exterminio más conocidos del régimen de los Jemeres Rojos.
    A simple vista el lugar parece tranquilo: hierba, senderos, árboles y silencio.
    Pero bajo ese suelo fueron encontradas miles de fosas comunes.

    Entre 1975 y 1979, el régimen de Pol Pot intentó transformar el país en una sociedad agraria extrema eliminando todo lo que consideraba una amenaza: intelectuales, profesores, médicos, religiosos, opositores políticos e incluso personas cuyo único “delito” era llevar gafas o hablar otro idioma.

    La paranoia del régimen llegó a niveles brutales.

    Se calcula que murieron entre 1,5 y 2 millones de personas entre ejecuciones, torturas, hambre y trabajos forzados.
    Para un país del tamaño de Camboya, aquello fue devastador.
    Prácticamente todas las familias perdieron a alguien.

    Y uno de los lugares donde terminaban muchos prisioneros era Choeung Ek.

    Antes de convertirse en campo de exterminio, aquella zona había sido un cementerio chino y un huerto.
    Después se transformó en un lugar donde llevaban a personas detenidas en la prisión S-21, también conocida como Tuol Sleng, un antiguo instituto convertido en centro de tortura.

    La mayoría de quienes entraban allí nunca salían vivos.

    Muchos prisioneros eran obligados a confesar conspiraciones absurdas bajo tortura antes de ser trasladados de noche a Choeung Ek para ser ejecutados.

    El régimen intentaba ahorrar munición, así que muchas víctimas fueron asesinadas con herramientas agrícolas, barras de hierro, machetes o golpes en la cabeza.

    Y ahí aparece uno de los símbolos más estremecedores del lugar: el llamado “Árbol de la Muerte”.

    Junto a ese árbol se encontró una fosa común con restos de bebés y niños pequeños.

    Según los testimonios de supervivientes y antiguos guardias, algunos niños eran asesinados allí porque el régimen creía que dejar vivos a los hijos de los considerados “enemigos” podía generar futuras venganzas contra la revolución.

    La lógica del terror había llegado a un punto donde incluso la infancia era vista como una amenaza política.

    Hoy el árbol está cubierto muchas veces por pulseras, juguetes y cintas dejadas por visitantes como forma de homenaje silencioso.

    Muy cerca también se encuentra el llamado “Árbol Mágico”.

    El nombre suena casi inocente, pero su función era terrible.
    Desde allí colgaban altavoces que reproducían música revolucionaria y discursos a gran volumen para tapar los gritos y los sonidos de las ejecuciones durante la noche.

    El horror no solo debía hacerse.
    También debía ocultarse.

    Lo más inquietante de lugares como Choeung Ek es que no fueron creados por monstruos aislados en una cueva lejana.
    Fueron organizados por un Estado completo, con guardias, órdenes, burocracia y personas convencidas de que estaban construyendo un mundo mejor mientras destruían vidas humanas.

    Esa es probablemente una de las lecciones más incómodas del genocidio camboyano.

    La violencia extrema rara vez empieza de golpe.

    Empieza poco a poco, cuando una ideología deja de ver personas y empieza a ver categorías: enemigos, traidores, impuros, peligrosos.
    Cuando el miedo sustituye a la empatía y obedecer se vuelve más importante que pensar.

    Tras la caída de los Jemeres Rojos en 1979, muchas de las fosas comunes siguieron apareciendo durante años.
    Incluso hoy, después de las lluvias intensas, a veces emergen fragmentos de ropa o huesos del suelo.

    Camboya decidió conservar Choeung Ek como lugar de memoria.

    En el centro del recinto se levanta una estupa budista llena de cráneos humanos recuperados de las fosas.
    No están allí para impresionar turistas, sino para recordar hasta dónde puede llegar un régimen cuando el poder absoluto se combina con fanatismo y deshumanización.

    Porque olvidar estos lugares no los hace desaparecer.

    Solo hace más fácil que algún día el horror vuelva con otro nombre, otra bandera y otro discurso.

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    #historia #camboya #genocidio #polpot #jemeresrojos #memoriahistorica #derechoshumanos #historiareal #curiosidades #asia #historiadelmundo #choeungek

  16. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Sadiman no era científico, político ni millonario.
    Era un agricultor de una aldea de Indonesia que veía cómo las montañas alrededor de su pueblo se secaban cada año más.

    Los manantiales desaparecían, la tierra se agrietaba y conseguir agua empezaba a convertirse en un problema serio para cientos de familias.
    Mucha gente asumió que era inevitable.
    Sadiman no.

    A finales de los años noventa tomó una decisión que parecía absurda para muchos vecinos: empezar a plantar árboles en las laderas secas y degradadas de la montaña.

    Uno por uno.

    Sin ayuda del gobierno.
    Sin dinero.
    Sin campañas ecologistas detrás.
    Solo él, una azada y una idea fija en la cabeza.

    Durante más de veinte años caminó kilómetros cargando semillas y pequeños brotes.
    Plantó miles de árboles banyan, conocidos también como higueras estranguladoras, porque sus raíces profundas son especialmente buenas reteniendo agua y evitando la erosión del suelo.

    Muchos se burlaban de él.
    Le decían que estaba loco, que perdía el tiempo cuidando árboles en una tierra condenada a la sequía.
    Algunos incluso pensaban que era una obsesión inútil de un anciano testarudo.

    Pero Sadiman apenas respondía.
    Seguía cavando.

    Con el tiempo llegó algo que parecía imposible.

    Las raíces empezaron a estabilizar el terreno.
    El suelo recuperó humedad.
    Los pequeños manantiales regresaron poco a poco.
    Y finalmente varias aldeas de la zona volvieron a tener acceso constante a agua limpia incluso durante la estación seca.

    Lo que había empezado como el trabajo silencioso de un solo hombre terminó beneficiando a cientos de familias.

    Y entonces cambió la forma en que lo miraban.

    Quienes antes se reían empezaron a llamarlo “el guardián del agua”.
    Su historia se hizo conocida en Indonesia porque demostraba algo incómodo: muchas veces la solución existe, pero requiere paciencia.
    Mucha paciencia.

    Sadiman nunca habló como un activista famoso.
    De hecho, seguía viviendo de forma humilde y sencilla.
    Pero entendió algo que muchos olvidan: plantar un árbol no es solo cuidar la naturaleza.
    A veces es cuidar a las personas que vivirán allí dentro de veinte años.

    Su historia deja una idea muy poderosa.

    Hay trabajos que parecen inútiles solo porque sus frutos tardan demasiado en aparecer.
    Y hay personas que cambian el mundo no con grandes discursos, sino con la terquedad silenciosa de seguir haciendo lo correcto incluso cuando nadie cree en ellas.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #sadiman #medioambiente #ecologia #historiasreales #naturaleza #reforestacion #agua #indonesia #curiosidades #cambioclimatico #ecosdelpasado