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  1. :stargif: 𝑪𝒂𝒓𝒂𝒄𝒂𝒍𝒍𝒂: 𝒆𝒍 𝒆𝒎𝒑𝒆𝒓𝒂𝒅𝒐𝒓 𝒒𝒖𝒆 𝒈𝒐𝒃𝒆𝒓𝒏𝒐́ 𝑹𝒐𝒎𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒐𝒓 :stargif:

    Marco Aurelio Severo Antonino, conocido por la historia como Caracalla, nació en el año 188 en Lugdunum, la actual Lyon.
    Su nombre de nacimiento fue Lucio Septimio Basiano, pero su padre lo rebautizó para vincularlo con la dinastía de los Antoninos y reforzar su legitimidad.
    Desde el principio, su vida estuvo marcada por la política, la ambición y el ejército.

    Era hijo del emperador Septimio Severo, nacido en Leptis Magna (actual Libia), de raíces púnicas y bereberes, y de Julia Domna, siria, culta e influyente, hija de un sumo sacerdote del dios Sol.
    Severo gobernó apoyándose firmemente en el ejército y dejó a sus hijos una consigna clara antes de morir en 211: enriquecer a los soldados y no preocuparse por nadie más.
    Julia Domna, por su parte, ejerció una intensa labor política y administrativa, ostentando el título de “Madre de los Campamentos” y manteniendo influencia incluso tras el asesinato de Geta.

    La infancia de Caracalla transcurrió en gran medida en los frentes militares.
    A los diez años fue nombrado co-augusto, compartiendo oficialmente el poder con su padre.
    No fue educado como un príncipe aislado en palacio, sino como heredero de un régimen militarizado.
    La rivalidad con su hermano menor, Geta, apenas once meses más joven, comenzó pronto.
    Ambos crecieron desconfiando el uno del otro; las fuentes antiguas señalan que evitaban compartir espacios e incluso temían ser envenenados.

    Cuando Septimio Severo murió en Britania en 211, el Imperio quedó en manos de los dos hermanos.
    La convivencia fue imposible.
    Ese mismo año, Caracalla mandó asesinar a Geta en presencia de su madre.
    Tras el fratricidio, justificó el acto ante el Senado y emprendió una severa purga contra partidarios de su hermano.
    Entre las víctimas estuvo el célebre jurista Papiniano.
    Además, impuso una damnatio memoriae contra Geta: su nombre y su imagen fueron eliminados de inscripciones, monedas y estatuas en todo el Imperio.

    En 212 promulgó la Constitutio Antoniniana, que concedía la ciudadanía romana a todos los hombres libres del Imperio.
    La medida ampliaba formalmente la igualdad jurídica, pero también incrementaba la base fiscal, ya que ciertos impuestos estaban reservados a los ciudadanos.
    Paralelamente, aumentó el salario de los soldados de 500 a 750 denarios, lo que reforzó su apoyo militar pero agravó la presión financiera.
    La moneda se devaluó progresivamente y la estabilidad económica comenzó a resentirse.

    Su apodo, “Caracalla”, provenía de una capa con capucha de origen galo que popularizó entre las tropas.
    No fue un título oficial, sino un sobrenombre que terminó imponiéndose en la memoria histórica.

    Impulsó grandes obras públicas, como las imponentes Termas de Caracalla, inauguradas en 216, símbolo de monumentalidad imperial.
    Sin embargo, su gobierno también estuvo marcado por la violencia.
    En 215, durante su estancia en Alejandría, ordenó una represión masiva tras sentirse ofendido por burlas sobre el asesinato de Geta. L
    as fuentes antiguas describen ejecuciones y saqueos en la ciudad.

    Caracalla desarrolló una fuerte obsesión con Alejandro Magno.
    Intentó imitar su imagen y promovió unidades militares equipadas al estilo macedonio, aunque su utilidad real es discutida por los historiadores.
    También practicaba la mitridatización, consumiendo pequeñas dosis de venenos para prevenir intentos de asesinato, reflejo de su constante paranoia.

    En el plano personal, su matrimonio con Fulvia Plautila fue impuesto por razones políticas.
    Tras acceder al poder absoluto, la exilió y más tarde ordenó su ejecución.
    Los rumores de incesto con Julia Domna aparecen en fuentes hostiles, pero la mayoría de los historiadores modernos los consideran propaganda destinada a desacreditarlo.

    El 8 de abril de 217, cerca de Carras, fue asesinado por un soldado llamado Justino Marcial mientras se encontraba de viaje.
    Detrás de la conspiración estaba su prefecto del pretorio, Macrino, quien temía ser ejecutado tras una profecía que lo señalaba como futuro emperador.

    Caracalla dejó un Imperio territorialmente intacto pero financieramente tensionado y políticamente más dependiente del ejército.
    Su reinado anticipó algunas de las dinámicas que desembocarían en la crisis del siglo III.
    Gobernó con energía, dureza y desconfianza constante.
    Su figura permanece asociada a la expansión jurídica de la ciudadanía y, al mismo tiempo, a un ejercicio del poder marcado por el miedo y la violencia.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #caracalla #imperioromano #historiaromana #dinastiasevera #septimiosevero #juliadomna #geta #constitutioantoniniana #termasdecaracalla #alejandromagno #romaimperial #crisisdelsigloiii #historiaantigua #senadoromano #legionesromanas

  2. :stargif: 𝑪𝒂𝒓𝒂𝒄𝒂𝒍𝒍𝒂: 𝒆𝒍 𝒆𝒎𝒑𝒆𝒓𝒂𝒅𝒐𝒓 𝒒𝒖𝒆 𝒈𝒐𝒃𝒆𝒓𝒏𝒐́ 𝑹𝒐𝒎𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒐𝒓 :stargif:

    Marco Aurelio Severo Antonino, conocido por la historia como Caracalla, nació en el año 188 en Lugdunum, la actual Lyon.
    Su nombre de nacimiento fue Lucio Septimio Basiano, pero su padre lo rebautizó para vincularlo con la dinastía de los Antoninos y reforzar su legitimidad.
    Desde el principio, su vida estuvo marcada por la política, la ambición y el ejército.

    Era hijo del emperador Septimio Severo, nacido en Leptis Magna (actual Libia), de raíces púnicas y bereberes, y de Julia Domna, siria, culta e influyente, hija de un sumo sacerdote del dios Sol.
    Severo gobernó apoyándose firmemente en el ejército y dejó a sus hijos una consigna clara antes de morir en 211: enriquecer a los soldados y no preocuparse por nadie más.
    Julia Domna, por su parte, ejerció una intensa labor política y administrativa, ostentando el título de “Madre de los Campamentos” y manteniendo influencia incluso tras el asesinato de Geta.

    La infancia de Caracalla transcurrió en gran medida en los frentes militares.
    A los diez años fue nombrado co-augusto, compartiendo oficialmente el poder con su padre.
    No fue educado como un príncipe aislado en palacio, sino como heredero de un régimen militarizado.
    La rivalidad con su hermano menor, Geta, apenas once meses más joven, comenzó pronto.
    Ambos crecieron desconfiando el uno del otro; las fuentes antiguas señalan que evitaban compartir espacios e incluso temían ser envenenados.

    Cuando Septimio Severo murió en Britania en 211, el Imperio quedó en manos de los dos hermanos.
    La convivencia fue imposible.
    Ese mismo año, Caracalla mandó asesinar a Geta en presencia de su madre.
    Tras el fratricidio, justificó el acto ante el Senado y emprendió una severa purga contra partidarios de su hermano.
    Entre las víctimas estuvo el célebre jurista Papiniano.
    Además, impuso una damnatio memoriae contra Geta: su nombre y su imagen fueron eliminados de inscripciones, monedas y estatuas en todo el Imperio.

    En 212 promulgó la Constitutio Antoniniana, que concedía la ciudadanía romana a todos los hombres libres del Imperio.
    La medida ampliaba formalmente la igualdad jurídica, pero también incrementaba la base fiscal, ya que ciertos impuestos estaban reservados a los ciudadanos.
    Paralelamente, aumentó el salario de los soldados de 500 a 750 denarios, lo que reforzó su apoyo militar pero agravó la presión financiera.
    La moneda se devaluó progresivamente y la estabilidad económica comenzó a resentirse.

    Su apodo, “Caracalla”, provenía de una capa con capucha de origen galo que popularizó entre las tropas.
    No fue un título oficial, sino un sobrenombre que terminó imponiéndose en la memoria histórica.

    Impulsó grandes obras públicas, como las imponentes Termas de Caracalla, inauguradas en 216, símbolo de monumentalidad imperial.
    Sin embargo, su gobierno también estuvo marcado por la violencia.
    En 215, durante su estancia en Alejandría, ordenó una represión masiva tras sentirse ofendido por burlas sobre el asesinato de Geta. L
    as fuentes antiguas describen ejecuciones y saqueos en la ciudad.

    Caracalla desarrolló una fuerte obsesión con Alejandro Magno.
    Intentó imitar su imagen y promovió unidades militares equipadas al estilo macedonio, aunque su utilidad real es discutida por los historiadores.
    También practicaba la mitridatización, consumiendo pequeñas dosis de venenos para prevenir intentos de asesinato, reflejo de su constante paranoia.

    En el plano personal, su matrimonio con Fulvia Plautila fue impuesto por razones políticas.
    Tras acceder al poder absoluto, la exilió y más tarde ordenó su ejecución.
    Los rumores de incesto con Julia Domna aparecen en fuentes hostiles, pero la mayoría de los historiadores modernos los consideran propaganda destinada a desacreditarlo.

    El 8 de abril de 217, cerca de Carras, fue asesinado por un soldado llamado Justino Marcial mientras se encontraba de viaje.
    Detrás de la conspiración estaba su prefecto del pretorio, Macrino, quien temía ser ejecutado tras una profecía que lo señalaba como futuro emperador.

    Caracalla dejó un Imperio territorialmente intacto pero financieramente tensionado y políticamente más dependiente del ejército.
    Su reinado anticipó algunas de las dinámicas que desembocarían en la crisis del siglo III.
    Gobernó con energía, dureza y desconfianza constante.
    Su figura permanece asociada a la expansión jurídica de la ciudadanía y, al mismo tiempo, a un ejercicio del poder marcado por el miedo y la violencia.

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    #caracalla #imperioromano #historiaromana #dinastiasevera #septimiosevero #juliadomna #geta #constitutioantoniniana #termasdecaracalla #alejandromagno #romaimperial #crisisdelsigloiii #historiaantigua #senadoromano #legionesromanas

  3. :stargif: 𝑪𝒂𝒓𝒂𝒄𝒂𝒍𝒍𝒂: 𝒆𝒍 𝒆𝒎𝒑𝒆𝒓𝒂𝒅𝒐𝒓 𝒒𝒖𝒆 𝒈𝒐𝒃𝒆𝒓𝒏𝒐́ 𝑹𝒐𝒎𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒐𝒓 :stargif:

    Marco Aurelio Severo Antonino, conocido por la historia como Caracalla, nació en el año 188 en Lugdunum, la actual Lyon.
    Su nombre de nacimiento fue Lucio Septimio Basiano, pero su padre lo rebautizó para vincularlo con la dinastía de los Antoninos y reforzar su legitimidad.
    Desde el principio, su vida estuvo marcada por la política, la ambición y el ejército.

    Era hijo del emperador Septimio Severo, nacido en Leptis Magna (actual Libia), de raíces púnicas y bereberes, y de Julia Domna, siria, culta e influyente, hija de un sumo sacerdote del dios Sol.
    Severo gobernó apoyándose firmemente en el ejército y dejó a sus hijos una consigna clara antes de morir en 211: enriquecer a los soldados y no preocuparse por nadie más.
    Julia Domna, por su parte, ejerció una intensa labor política y administrativa, ostentando el título de “Madre de los Campamentos” y manteniendo influencia incluso tras el asesinato de Geta.

    La infancia de Caracalla transcurrió en gran medida en los frentes militares.
    A los diez años fue nombrado co-augusto, compartiendo oficialmente el poder con su padre.
    No fue educado como un príncipe aislado en palacio, sino como heredero de un régimen militarizado.
    La rivalidad con su hermano menor, Geta, apenas once meses más joven, comenzó pronto.
    Ambos crecieron desconfiando el uno del otro; las fuentes antiguas señalan que evitaban compartir espacios e incluso temían ser envenenados.

    Cuando Septimio Severo murió en Britania en 211, el Imperio quedó en manos de los dos hermanos.
    La convivencia fue imposible.
    Ese mismo año, Caracalla mandó asesinar a Geta en presencia de su madre.
    Tras el fratricidio, justificó el acto ante el Senado y emprendió una severa purga contra partidarios de su hermano.
    Entre las víctimas estuvo el célebre jurista Papiniano.
    Además, impuso una damnatio memoriae contra Geta: su nombre y su imagen fueron eliminados de inscripciones, monedas y estatuas en todo el Imperio.

    En 212 promulgó la Constitutio Antoniniana, que concedía la ciudadanía romana a todos los hombres libres del Imperio.
    La medida ampliaba formalmente la igualdad jurídica, pero también incrementaba la base fiscal, ya que ciertos impuestos estaban reservados a los ciudadanos.
    Paralelamente, aumentó el salario de los soldados de 500 a 750 denarios, lo que reforzó su apoyo militar pero agravó la presión financiera.
    La moneda se devaluó progresivamente y la estabilidad económica comenzó a resentirse.

    Su apodo, “Caracalla”, provenía de una capa con capucha de origen galo que popularizó entre las tropas.
    No fue un título oficial, sino un sobrenombre que terminó imponiéndose en la memoria histórica.

    Impulsó grandes obras públicas, como las imponentes Termas de Caracalla, inauguradas en 216, símbolo de monumentalidad imperial.
    Sin embargo, su gobierno también estuvo marcado por la violencia.
    En 215, durante su estancia en Alejandría, ordenó una represión masiva tras sentirse ofendido por burlas sobre el asesinato de Geta. L
    as fuentes antiguas describen ejecuciones y saqueos en la ciudad.

    Caracalla desarrolló una fuerte obsesión con Alejandro Magno.
    Intentó imitar su imagen y promovió unidades militares equipadas al estilo macedonio, aunque su utilidad real es discutida por los historiadores.
    También practicaba la mitridatización, consumiendo pequeñas dosis de venenos para prevenir intentos de asesinato, reflejo de su constante paranoia.

    En el plano personal, su matrimonio con Fulvia Plautila fue impuesto por razones políticas.
    Tras acceder al poder absoluto, la exilió y más tarde ordenó su ejecución.
    Los rumores de incesto con Julia Domna aparecen en fuentes hostiles, pero la mayoría de los historiadores modernos los consideran propaganda destinada a desacreditarlo.

    El 8 de abril de 217, cerca de Carras, fue asesinado por un soldado llamado Justino Marcial mientras se encontraba de viaje.
    Detrás de la conspiración estaba su prefecto del pretorio, Macrino, quien temía ser ejecutado tras una profecía que lo señalaba como futuro emperador.

    Caracalla dejó un Imperio territorialmente intacto pero financieramente tensionado y políticamente más dependiente del ejército.
    Su reinado anticipó algunas de las dinámicas que desembocarían en la crisis del siglo III.
    Gobernó con energía, dureza y desconfianza constante.
    Su figura permanece asociada a la expansión jurídica de la ciudadanía y, al mismo tiempo, a un ejercicio del poder marcado por el miedo y la violencia.

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    #caracalla #imperioromano #historiaromana #dinastiasevera #septimiosevero #juliadomna #geta #constitutioantoniniana #termasdecaracalla #alejandromagno #romaimperial #crisisdelsigloiii #historiaantigua #senadoromano #legionesromanas

  4. :stargif: 𝑪𝒂𝒓𝒂𝒄𝒂𝒍𝒍𝒂: 𝒆𝒍 𝒆𝒎𝒑𝒆𝒓𝒂𝒅𝒐𝒓 𝒒𝒖𝒆 𝒈𝒐𝒃𝒆𝒓𝒏𝒐́ 𝑹𝒐𝒎𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒐𝒓 :stargif:

    Marco Aurelio Severo Antonino, conocido por la historia como Caracalla, nació en el año 188 en Lugdunum, la actual Lyon.
    Su nombre de nacimiento fue Lucio Septimio Basiano, pero su padre lo rebautizó para vincularlo con la dinastía de los Antoninos y reforzar su legitimidad.
    Desde el principio, su vida estuvo marcada por la política, la ambición y el ejército.

    Era hijo del emperador Septimio Severo, nacido en Leptis Magna (actual Libia), de raíces púnicas y bereberes, y de Julia Domna, siria, culta e influyente, hija de un sumo sacerdote del dios Sol.
    Severo gobernó apoyándose firmemente en el ejército y dejó a sus hijos una consigna clara antes de morir en 211: enriquecer a los soldados y no preocuparse por nadie más.
    Julia Domna, por su parte, ejerció una intensa labor política y administrativa, ostentando el título de “Madre de los Campamentos” y manteniendo influencia incluso tras el asesinato de Geta.

    La infancia de Caracalla transcurrió en gran medida en los frentes militares.
    A los diez años fue nombrado co-augusto, compartiendo oficialmente el poder con su padre.
    No fue educado como un príncipe aislado en palacio, sino como heredero de un régimen militarizado.
    La rivalidad con su hermano menor, Geta, apenas once meses más joven, comenzó pronto.
    Ambos crecieron desconfiando el uno del otro; las fuentes antiguas señalan que evitaban compartir espacios e incluso temían ser envenenados.

    Cuando Septimio Severo murió en Britania en 211, el Imperio quedó en manos de los dos hermanos.
    La convivencia fue imposible.
    Ese mismo año, Caracalla mandó asesinar a Geta en presencia de su madre.
    Tras el fratricidio, justificó el acto ante el Senado y emprendió una severa purga contra partidarios de su hermano.
    Entre las víctimas estuvo el célebre jurista Papiniano.
    Además, impuso una damnatio memoriae contra Geta: su nombre y su imagen fueron eliminados de inscripciones, monedas y estatuas en todo el Imperio.

    En 212 promulgó la Constitutio Antoniniana, que concedía la ciudadanía romana a todos los hombres libres del Imperio.
    La medida ampliaba formalmente la igualdad jurídica, pero también incrementaba la base fiscal, ya que ciertos impuestos estaban reservados a los ciudadanos.
    Paralelamente, aumentó el salario de los soldados de 500 a 750 denarios, lo que reforzó su apoyo militar pero agravó la presión financiera.
    La moneda se devaluó progresivamente y la estabilidad económica comenzó a resentirse.

    Su apodo, “Caracalla”, provenía de una capa con capucha de origen galo que popularizó entre las tropas.
    No fue un título oficial, sino un sobrenombre que terminó imponiéndose en la memoria histórica.

    Impulsó grandes obras públicas, como las imponentes Termas de Caracalla, inauguradas en 216, símbolo de monumentalidad imperial.
    Sin embargo, su gobierno también estuvo marcado por la violencia.
    En 215, durante su estancia en Alejandría, ordenó una represión masiva tras sentirse ofendido por burlas sobre el asesinato de Geta. L
    as fuentes antiguas describen ejecuciones y saqueos en la ciudad.

    Caracalla desarrolló una fuerte obsesión con Alejandro Magno.
    Intentó imitar su imagen y promovió unidades militares equipadas al estilo macedonio, aunque su utilidad real es discutida por los historiadores.
    También practicaba la mitridatización, consumiendo pequeñas dosis de venenos para prevenir intentos de asesinato, reflejo de su constante paranoia.

    En el plano personal, su matrimonio con Fulvia Plautila fue impuesto por razones políticas.
    Tras acceder al poder absoluto, la exilió y más tarde ordenó su ejecución.
    Los rumores de incesto con Julia Domna aparecen en fuentes hostiles, pero la mayoría de los historiadores modernos los consideran propaganda destinada a desacreditarlo.

    El 8 de abril de 217, cerca de Carras, fue asesinado por un soldado llamado Justino Marcial mientras se encontraba de viaje.
    Detrás de la conspiración estaba su prefecto del pretorio, Macrino, quien temía ser ejecutado tras una profecía que lo señalaba como futuro emperador.

    Caracalla dejó un Imperio territorialmente intacto pero financieramente tensionado y políticamente más dependiente del ejército.
    Su reinado anticipó algunas de las dinámicas que desembocarían en la crisis del siglo III.
    Gobernó con energía, dureza y desconfianza constante.
    Su figura permanece asociada a la expansión jurídica de la ciudadanía y, al mismo tiempo, a un ejercicio del poder marcado por el miedo y la violencia.

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    #caracalla #imperioromano #historiaromana #dinastiasevera #septimiosevero #juliadomna #geta #constitutioantoniniana #termasdecaracalla #alejandromagno #romaimperial #crisisdelsigloiii #historiaantigua #senadoromano #legionesromanas

  5. :stargif: 𝑪𝒂𝒓𝒂𝒄𝒂𝒍𝒍𝒂: 𝒆𝒍 𝒆𝒎𝒑𝒆𝒓𝒂𝒅𝒐𝒓 𝒒𝒖𝒆 𝒈𝒐𝒃𝒆𝒓𝒏𝒐́ 𝑹𝒐𝒎𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒐𝒓 :stargif:

    Marco Aurelio Severo Antonino, conocido por la historia como Caracalla, nació en el año 188 en Lugdunum, la actual Lyon.
    Su nombre de nacimiento fue Lucio Septimio Basiano, pero su padre lo rebautizó para vincularlo con la dinastía de los Antoninos y reforzar su legitimidad.
    Desde el principio, su vida estuvo marcada por la política, la ambición y el ejército.

    Era hijo del emperador Septimio Severo, nacido en Leptis Magna (actual Libia), de raíces púnicas y bereberes, y de Julia Domna, siria, culta e influyente, hija de un sumo sacerdote del dios Sol.
    Severo gobernó apoyándose firmemente en el ejército y dejó a sus hijos una consigna clara antes de morir en 211: enriquecer a los soldados y no preocuparse por nadie más.
    Julia Domna, por su parte, ejerció una intensa labor política y administrativa, ostentando el título de “Madre de los Campamentos” y manteniendo influencia incluso tras el asesinato de Geta.

    La infancia de Caracalla transcurrió en gran medida en los frentes militares.
    A los diez años fue nombrado co-augusto, compartiendo oficialmente el poder con su padre.
    No fue educado como un príncipe aislado en palacio, sino como heredero de un régimen militarizado.
    La rivalidad con su hermano menor, Geta, apenas once meses más joven, comenzó pronto.
    Ambos crecieron desconfiando el uno del otro; las fuentes antiguas señalan que evitaban compartir espacios e incluso temían ser envenenados.

    Cuando Septimio Severo murió en Britania en 211, el Imperio quedó en manos de los dos hermanos.
    La convivencia fue imposible.
    Ese mismo año, Caracalla mandó asesinar a Geta en presencia de su madre.
    Tras el fratricidio, justificó el acto ante el Senado y emprendió una severa purga contra partidarios de su hermano.
    Entre las víctimas estuvo el célebre jurista Papiniano.
    Además, impuso una damnatio memoriae contra Geta: su nombre y su imagen fueron eliminados de inscripciones, monedas y estatuas en todo el Imperio.

    En 212 promulgó la Constitutio Antoniniana, que concedía la ciudadanía romana a todos los hombres libres del Imperio.
    La medida ampliaba formalmente la igualdad jurídica, pero también incrementaba la base fiscal, ya que ciertos impuestos estaban reservados a los ciudadanos.
    Paralelamente, aumentó el salario de los soldados de 500 a 750 denarios, lo que reforzó su apoyo militar pero agravó la presión financiera.
    La moneda se devaluó progresivamente y la estabilidad económica comenzó a resentirse.

    Su apodo, “Caracalla”, provenía de una capa con capucha de origen galo que popularizó entre las tropas.
    No fue un título oficial, sino un sobrenombre que terminó imponiéndose en la memoria histórica.

    Impulsó grandes obras públicas, como las imponentes Termas de Caracalla, inauguradas en 216, símbolo de monumentalidad imperial.
    Sin embargo, su gobierno también estuvo marcado por la violencia.
    En 215, durante su estancia en Alejandría, ordenó una represión masiva tras sentirse ofendido por burlas sobre el asesinato de Geta. L
    as fuentes antiguas describen ejecuciones y saqueos en la ciudad.

    Caracalla desarrolló una fuerte obsesión con Alejandro Magno.
    Intentó imitar su imagen y promovió unidades militares equipadas al estilo macedonio, aunque su utilidad real es discutida por los historiadores.
    También practicaba la mitridatización, consumiendo pequeñas dosis de venenos para prevenir intentos de asesinato, reflejo de su constante paranoia.

    En el plano personal, su matrimonio con Fulvia Plautila fue impuesto por razones políticas.
    Tras acceder al poder absoluto, la exilió y más tarde ordenó su ejecución.
    Los rumores de incesto con Julia Domna aparecen en fuentes hostiles, pero la mayoría de los historiadores modernos los consideran propaganda destinada a desacreditarlo.

    El 8 de abril de 217, cerca de Carras, fue asesinado por un soldado llamado Justino Marcial mientras se encontraba de viaje.
    Detrás de la conspiración estaba su prefecto del pretorio, Macrino, quien temía ser ejecutado tras una profecía que lo señalaba como futuro emperador.

    Caracalla dejó un Imperio territorialmente intacto pero financieramente tensionado y políticamente más dependiente del ejército.
    Su reinado anticipó algunas de las dinámicas que desembocarían en la crisis del siglo III.
    Gobernó con energía, dureza y desconfianza constante.
    Su figura permanece asociada a la expansión jurídica de la ciudadanía y, al mismo tiempo, a un ejercicio del poder marcado por el miedo y la violencia.

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    #caracalla #imperioromano #historiaromana #dinastiasevera #septimiosevero #juliadomna #geta #constitutioantoniniana #termasdecaracalla #alejandromagno #romaimperial #crisisdelsigloiii #historiaantigua #senadoromano #legionesromanas

  6. De triomfboog van Septimius Severus

    De triomfboog van Septiumius Severus

    Een van de liefste scenes die Hollywood ooit produceerde is die van een Amerikaanse journalist in Rome die, ’s nachts op weg naar huis wandelend, bij het Forum Romanum een jonge vrouw aantreft, die daar op een muurtje ligt te slapen. Hoe het verder gaat moet u zelf maar zien. Het is een van mijn lievelingsfilms, u zult geen spijt hebben. Mij gaat het echter om het muurtje. Of beter, om de triomfboog op de achtergrond: die van keizer Septimius Severus (r.193-211).

    De Senaat schonk de vorst dit gedenkteken nadat hij de Parthen had verslagen en de oostgrens van het imperium had verlegd van de Eufraat naar de Tigris. De plaats van het monument lag voor de hand: Severus had namelijk ooit gedroomd dat hij op deze plek door een paard zou worden opgetild en keizer zou worden. Het monument, gemaakt van wit marmer, was destijds nog imposanter dan tegenwoordig omdat bovenop een beeldengroep stond: de keizer in een zesspan, geflankeerd door voetknechten en ruiters.

    De Parthische Oorlogen

    Het verloop van de oostelijke campagnes is op tweemaal twee reliëfs afgebeeld, al weten we niet precies wat we zien. Een mogelijke interpretatie is dat het zwaarbeschadigde linkerreliëf aan de Forumzijde onderaan toont hoe het Romeinse leger in het voorjaar van 195 opbreekt voor de oorlog. In het midden was ooit een veldslag te zien en bovenaan de bevrijding van Nisibis, de hoofdstad van een bedreigd vazalstaatje. Hier is een reconstructietekening van dat beschadigde reliëf:

    Reconstructietekening, forumzijde links

    Toen Severus zich in Nisibis had geïnstalleerd, bewoog de Parthische koning de Romeinse bondgenoot Edessa ertoe om in opstand te komen. Op het iets beter bewaarde rechterreliëf is uitgebeeld hoe de Romeinen de stad met een stormram aanvallen en capitulatie afdwingen. Middenin is te zien hoe de verslagenen zich aan de keizer onderwerpen. Bovenaan zien we Severus spreken met zijn nieuwe onderdanen over de inrichting van de nieuwe provincie Mesopotamië.

    Reconstructietekening, forumzijde rechts

    Twee jaar later vond de veldtocht plaats tegen de Parthische hoofdsteden Seleukeia en Ktesifon, een eindje ten zuiden van het huidige Bagdad. Deze nieuwe militaire operatie is afgebeeld op de Capitoolzijde van de triomfboog. Het linkerreliëf toont de aanval op Seleukeia: de stad ligt middenin en de Parthen vluchten naar alle kanten: rechts naar de vlakte, links over de rivier. Bovenaan zien we hoe de stad zich overgeeft.

    Reconstructietekening, Capitoolzijde links

    Op het rechterreliëf aan de Capitoolzijde is aan de onderkant te zien hoe de Romeinen, opnieuw met een stormram, Ktesifon innemen en daarboven hoe Severus zijn manschappen toespreekt. We weten dat de veroveraar bij die gelegenheid zijn oudste zoon Caracalla uitriep tot medekeizer, augustus, en zijn jongste zoon Geta tot kroonprins, caesar.

    Reconstructietekening, Capitoolzijde rechts

    Het werd gevierd op 28 januari 198, niet toevallig de honderdste verjaardag van de troonsbestijging van Trajanus, want zo bracht Severus in herinnering dat hij was geslaagd waar zijn beroemde voorganger had gefaald: de annexatie van land ten oosten van de Eufraat. Het Romeinse Rijk bereikte in 198 zijn grootste omvang. Het Parthische heeft zich er nooit meer van hersteld.

    Geen triomftocht

    De Senaat beloofde de triomftocht al in 195, na de eerste campagne, maar Severus weigerde. Hij was toen net als overwinnaar tevoorschijn gekomen uit een burgeroorlog, het Vijfkeizerjaar, en wilde niet de indruk wekken te triomferen over landgenoten. De campagne van 197 diende deels om de burgeroorlog te doen vergeten.

    Na deze veldtocht maakte Severus een rondreis door het imperium, zodat hij pas in 203, toen hij al tien jaar aan de macht was, de voor hem gebouwde zijn triomfboog zag. De spelen bij zijn terugkeer waren groots en het goud uit Ktesifon werd kwistig uitgedeeld: iedereen in Rome kreeg tien goudstukken, een gemiddeld jaarsalaris.

    Voor de tweede maal stond de Senaat de keizer een triomftocht toe, maar opnieuw weigerde Severus de eer: ditmaal omdat hij leed aan jicht en een modderfiguur zou slaan in de zegekar. De triomfboog zelf wees hij echter niet af.

    Het opschrift

    Het opschrift is een verhaal apart. Het was kunstmatig op lengte gebracht door allerlei titels toe te voegen. De bevolking van het Romeinse Rijk was immers halfgeletterd en geletterden koketteerden graag met hun vaardigheid. Hoe langer de tekst die ze hardop konden voorlezen, hoe beter.

    De inscriptie op de triomfboog van Septimius Severus

    De tekst luidde oorspronkelijk:

    Aan Imperator Caesar Lucius Septimius, zoon van Marcus, Severus Pius Pertinax Augustus, vader des vaderlands, overwinnaar van de Arabische Parthen, overwinnaar van de Adiabenische Parthen, opperpriester, in het elfde jaar van zijn bevoegdheid als volkstribuun, elfmaal uitgeroepen tot Imperator, driemaal consul, proconsul;

    en aan Imperator Caesar Marcus Aurelius, zoon van Lucius, Antoninus Augustus Pius Felix, in het zesde jaar van zijn bevoegdheid als volkstribuun, consul, proconsul;

    en aan Publius Septimius, zoon van Lucius, Geta, de zeer hoogstaande Caesar;

    omdat zij met hun bijzondere talenten de staat intern hebben hersteld en het Rijk van het Romeinse volk naar buiten toe hebben vergroot;

    geschonken door Senaat en volk van Rome.

    De Imperator Caesar Marcus Aurelius Antoninus Augustus Pius Felix en de zeer hoogstaande Caesar Publius Septimius Geta waarvan sprake is, zijn de officiële namen van Caracalla en Geta. Toen die twee na de dood van hun vader de regering overnamen, kregen ze ruzie. De geschiedschrijver Herodianos vertelt de afloop:

    Door zijn verlangen naar de alleenheerschappij besloot Caracalla het uiterste te wagen en een beslissing te forceren door moord met het zwaard, ook als hem dat zijn leven zou kosten. Heimelijke aanslagen hadden immers geen succes en daarom voelde hij zich gedwongen tot een gevaarlijke en riskante onderneming. Toen de broers eens bij hun moeder tezamen waren – Geta uit liefde voor haar, Caracalla omdat het bezoek kans bood op een aanslag – doorstak hij zijn broer. Geta werd dodelijk getroffen en hij stierf, terwijl zijn bloed over de borst van zijn moeder stroomde.noot Herodianos, Romeinse Geschiedenis 4.4.2-3; vert. M.F.A. Brok.

    Na deze dramatische gebeurtenis werd het opschrift op de triomfboog aangepast: de woorden : en voor Publius Septimius, zoon van Lucius, Geta, de zeer hoogstaande Caesar” werden veranderd in “vader des vaderlands, de beste en sterkste vorsten”. Dat de eigenlijke bewoordingen anders waren, is echter nog te zien. In de groeven van de inscriptie lagen in de Oudheid namelijk letters van verguld brons die met pennen waren verankerd in de steen. Toen de nieuwe inscriptie werd aangebracht, bleven in de vierde regel de ankergaten van de oude letters achter, en aan de hand daarvan is de oorspronkelijke versie van de inscriptie gereconstrueerd.

    Geschiedvervalsing dus, en niemand trapte erin. Onmiddellijk na de retouchering circuleerde het grapje dat Caracalla aan zijn militaire eretitels Geticus had kunnen toevoegen, wat zowel “Overwinnaar der Geten” als “Moordenaar van Geta” betekende.

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