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#folclore — Public Fediverse posts

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  1. 🧿 𝑬𝒍 𝑫𝒓𝒂𝒄 𝒅𝒆 𝒏𝒂 𝑪𝒐𝒄𝒂: 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒖𝒏 𝒄𝒐𝒄𝒐𝒅𝒓𝒊𝒍𝒐 𝒑𝒂𝒓𝒆𝒄𝒊́𝒂 𝒖𝒏 𝒅𝒓𝒂𝒈𝒐́𝒏 🧿

    A raíz de un comentario que me dejaron por aquí, tiré del hilo de esta historia porque merece pararse un momento.

    En Palma de Mallorca, hacia finales del siglo XVIII, empezaron a circular rumores extraños en la zona de la Portella, muy cerca de la catedral.
    Calles estrechas, oscuras, silenciosas… el tipo de lugar donde cualquier ruido ya parece algo más de lo que es.

    La gente hablaba de una criatura que aparecía por las noches.
    Al principio eran solo sonidos, luego sombras, después ya tenía forma en los relatos: un dragón.

    Así nació la historia del Drac de na Coca.

    En ese contexto aparece Bartomeu Coc (o Bartolomeu Coc en algunas versiones), un personaje local que ha quedado ligado para siempre a la leyenda.
    No era un héroe mítico ni un caballero de cuento.
    Era un hombre de la ciudad, probablemente de posición acomodada, conocido en la tradición popular como alguien con suficiente presencia social como para enfrentarse a lo que la gente decía que estaba pasando.

    Según la historia, una noche se encontró cara a cara con la supuesta bestia.
    Y la mató.

    Sin grandes adornos.
    Sin gestas imposibles.
    Un enfrentamiento directo.

    Y aquí es donde todo cambia.

    Cuando el animal apareció muerto, la imagen que dejó desconcertó a muchos: no era un dragón.
    Era un cocodrilo.
    Un animal real, probablemente llegado a la isla a través de barcos comerciales, algo totalmente fuera de su entorno natural.

    Para la gente de la época, sin referencias claras, aquello encajaba mejor en lo monstruoso que en lo real.
    Por eso la mente colectiva hizo el resto: lo convirtió en dragón.

    El cuerpo fue conservado y acabó formando parte del imaginario de la ciudad, dando origen a una de sus leyendas más conocidas.

    Con el tiempo, el Drac de na Coca pasó de ser un miedo nocturno a símbolo festivo y cultural de Palma.

    Y al final, la historia deja una idea bastante clara: muchas veces no hacen falta criaturas fantásticas, solo algo desconocido en el lugar equivocado.

    Hoy en día el Drac de na Coca no es un misterio ni un animal perdido.
    El cuerpo del cocodrilo (porque al final era eso, un cocodrilo real) está conservado y expuesto en el Museo Diocesano de Palma, muy cerca de la catedral.
    Allí se puede ver como pieza histórica, aunque el paso del tiempo lo ha dejado bastante deteriorado.
    Es, literalmente, el “dragón” original convertido en objeto de museo.

    También ha habido momentos en los que no estaba en exposición constante o se mostraba en fechas concretas, pero la referencia principal sigue siendo esa: el museo como lugar de conservación del cuerpo.

    Y aquí viene lo curioso de verdad: no es solo un relato antiguo.
    La ciudad lo ha recuperado como símbolo.
    Hoy el Drac de na Coca forma parte de fiestas y representaciones, e incluso existe una escultura moderna en el Parc de la Mar que lo reinterpreta como dragón, no como animal real.

    En cuanto a Bartomeu Coc (o Bartomeu Coch, según las fuentes), la historia es más difusa en lo histórico que en lo legendario.
    Se le recuerda como un caballero local que, según la tradición, se enfrentó al animal y lo mató cuando la ciudad lo tenía ya convertido en amenaza popular.
    Después de eso, el cuerpo acabó embalsamado y conservado como curiosidad.

    No hay muchos datos “oficiales” sobre su vida fuera de la leyenda.
    Lo que sí queda claro es que su figura quedó atrapada en ese punto donde historia y mito se mezclan: para unos fue un hecho real de caza de un animal exótico, para otros el héroe que acabó con un dragón.

    Al final, lo que queda hoy es esto:
    un cocodrilo viejo en un museo, un nombre ligado a una historia de valentía… y una ciudad que convirtió algo raro en leyenda.

    Si lo piensas, es bastante típico del Mediterráneo: algo llega fuera de lugar, la gente no sabe qué es… y nace un dragón.

    /𝘕𝘰 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘦 𝘶𝘯 𝘳𝘦𝘵𝘢𝘣𝘭𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘪𝘨𝘶𝘰 𝘯𝘪 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘪𝘯𝘵𝘶𝘳𝘢 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘦𝘷𝘢𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘳𝘦𝘱𝘳𝘦𝘴𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢 𝘉𝘢𝘳𝘵𝘰𝘮𝘦𝘶 𝘊𝘰𝘤 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘋𝘳𝘢𝘤 𝘥𝘦 𝘯𝘢 𝘊𝘰𝘤𝘢.
    𝘌𝘴𝘰 𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘰́ 𝘢 𝘧𝘪𝘫𝘢𝘳 𝘦𝘯 𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘳𝘦𝘭𝘪𝘨𝘪𝘰𝘴𝘰 𝘯𝘪 𝘦𝘯 𝘱𝘪𝘯𝘵𝘶𝘳𝘢 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰́𝘳𝘪𝘤𝘢 𝘤𝘭𝘢𝘴𝘪𝘤𝘢 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦́𝘭 𝘯𝘰 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘫𝘦 𝘣𝘪́𝘣𝘭𝘪𝘤𝘰 𝘯𝘪 𝘴𝘢𝘯𝘵𝘰, 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘰𝘳𝘢𝘭 /

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    @giordino
    #leyendas #mallorca #historia #misterio #folclore #curiosidades #ecosdelpasado #mallorca #dracdenacoca #leyendas #historia #palma #folclore #curiosidades

  2. 🧿 𝑬𝒍 𝑫𝒓𝒂𝒄 𝒅𝒆 𝒏𝒂 𝑪𝒐𝒄𝒂: 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒖𝒏 𝒄𝒐𝒄𝒐𝒅𝒓𝒊𝒍𝒐 𝒑𝒂𝒓𝒆𝒄𝒊́𝒂 𝒖𝒏 𝒅𝒓𝒂𝒈𝒐́𝒏 🧿

    A raíz de un comentario que me dejaron por aquí, tiré del hilo de esta historia porque merece pararse un momento.

    En Palma de Mallorca, hacia finales del siglo XVIII, empezaron a circular rumores extraños en la zona de la Portella, muy cerca de la catedral.
    Calles estrechas, oscuras, silenciosas… el tipo de lugar donde cualquier ruido ya parece algo más de lo que es.

    La gente hablaba de una criatura que aparecía por las noches.
    Al principio eran solo sonidos, luego sombras, después ya tenía forma en los relatos: un dragón.

    Así nació la historia del Drac de na Coca.

    En ese contexto aparece Bartomeu Coc (o Bartolomeu Coc en algunas versiones), un personaje local que ha quedado ligado para siempre a la leyenda.
    No era un héroe mítico ni un caballero de cuento.
    Era un hombre de la ciudad, probablemente de posición acomodada, conocido en la tradición popular como alguien con suficiente presencia social como para enfrentarse a lo que la gente decía que estaba pasando.

    Según la historia, una noche se encontró cara a cara con la supuesta bestia.
    Y la mató.

    Sin grandes adornos.
    Sin gestas imposibles.
    Un enfrentamiento directo.

    Y aquí es donde todo cambia.

    Cuando el animal apareció muerto, la imagen que dejó desconcertó a muchos: no era un dragón.
    Era un cocodrilo.
    Un animal real, probablemente llegado a la isla a través de barcos comerciales, algo totalmente fuera de su entorno natural.

    Para la gente de la época, sin referencias claras, aquello encajaba mejor en lo monstruoso que en lo real.
    Por eso la mente colectiva hizo el resto: lo convirtió en dragón.

    El cuerpo fue conservado y acabó formando parte del imaginario de la ciudad, dando origen a una de sus leyendas más conocidas.

    Con el tiempo, el Drac de na Coca pasó de ser un miedo nocturno a símbolo festivo y cultural de Palma.

    Y al final, la historia deja una idea bastante clara: muchas veces no hacen falta criaturas fantásticas, solo algo desconocido en el lugar equivocado.

    Hoy en día el Drac de na Coca no es un misterio ni un animal perdido.
    El cuerpo del cocodrilo (porque al final era eso, un cocodrilo real) está conservado y expuesto en el Museo Diocesano de Palma, muy cerca de la catedral.
    Allí se puede ver como pieza histórica, aunque el paso del tiempo lo ha dejado bastante deteriorado.
    Es, literalmente, el “dragón” original convertido en objeto de museo.

    También ha habido momentos en los que no estaba en exposición constante o se mostraba en fechas concretas, pero la referencia principal sigue siendo esa: el museo como lugar de conservación del cuerpo.

    Y aquí viene lo curioso de verdad: no es solo un relato antiguo.
    La ciudad lo ha recuperado como símbolo.
    Hoy el Drac de na Coca forma parte de fiestas y representaciones, e incluso existe una escultura moderna en el Parc de la Mar que lo reinterpreta como dragón, no como animal real.

    En cuanto a Bartomeu Coc (o Bartomeu Coch, según las fuentes), la historia es más difusa en lo histórico que en lo legendario.
    Se le recuerda como un caballero local que, según la tradición, se enfrentó al animal y lo mató cuando la ciudad lo tenía ya convertido en amenaza popular.
    Después de eso, el cuerpo acabó embalsamado y conservado como curiosidad.

    No hay muchos datos “oficiales” sobre su vida fuera de la leyenda.
    Lo que sí queda claro es que su figura quedó atrapada en ese punto donde historia y mito se mezclan: para unos fue un hecho real de caza de un animal exótico, para otros el héroe que acabó con un dragón.

    Al final, lo que queda hoy es esto:
    un cocodrilo viejo en un museo, un nombre ligado a una historia de valentía… y una ciudad que convirtió algo raro en leyenda.

    Si lo piensas, es bastante típico del Mediterráneo: algo llega fuera de lugar, la gente no sabe qué es… y nace un dragón.

    /𝘕𝘰 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘦 𝘶𝘯 𝘳𝘦𝘵𝘢𝘣𝘭𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘪𝘨𝘶𝘰 𝘯𝘪 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘪𝘯𝘵𝘶𝘳𝘢 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘦𝘷𝘢𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘳𝘦𝘱𝘳𝘦𝘴𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢 𝘉𝘢𝘳𝘵𝘰𝘮𝘦𝘶 𝘊𝘰𝘤 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘋𝘳𝘢𝘤 𝘥𝘦 𝘯𝘢 𝘊𝘰𝘤𝘢.
    𝘌𝘴𝘰 𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘰́ 𝘢 𝘧𝘪𝘫𝘢𝘳 𝘦𝘯 𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘳𝘦𝘭𝘪𝘨𝘪𝘰𝘴𝘰 𝘯𝘪 𝘦𝘯 𝘱𝘪𝘯𝘵𝘶𝘳𝘢 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰́𝘳𝘪𝘤𝘢 𝘤𝘭𝘢𝘴𝘪𝘤𝘢 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦́𝘭 𝘯𝘰 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘫𝘦 𝘣𝘪́𝘣𝘭𝘪𝘤𝘰 𝘯𝘪 𝘴𝘢𝘯𝘵𝘰, 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘰𝘳𝘢𝘭 /

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    @giordino
    #leyendas #mallorca #historia #misterio #folclore #curiosidades #ecosdelpasado #mallorca #dracdenacoca #leyendas #historia #palma #folclore #curiosidades

  3. 🧿 𝑬𝒍 𝑫𝒓𝒂𝒄 𝒅𝒆 𝒏𝒂 𝑪𝒐𝒄𝒂: 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒖𝒏 𝒄𝒐𝒄𝒐𝒅𝒓𝒊𝒍𝒐 𝒑𝒂𝒓𝒆𝒄𝒊́𝒂 𝒖𝒏 𝒅𝒓𝒂𝒈𝒐́𝒏 🧿

    A raíz de un comentario que me dejaron por aquí, tiré del hilo de esta historia porque merece pararse un momento.

    En Palma de Mallorca, hacia finales del siglo XVIII, empezaron a circular rumores extraños en la zona de la Portella, muy cerca de la catedral.
    Calles estrechas, oscuras, silenciosas… el tipo de lugar donde cualquier ruido ya parece algo más de lo que es.

    La gente hablaba de una criatura que aparecía por las noches.
    Al principio eran solo sonidos, luego sombras, después ya tenía forma en los relatos: un dragón.

    Así nació la historia del Drac de na Coca.

    En ese contexto aparece Bartomeu Coc (o Bartolomeu Coc en algunas versiones), un personaje local que ha quedado ligado para siempre a la leyenda.
    No era un héroe mítico ni un caballero de cuento.
    Era un hombre de la ciudad, probablemente de posición acomodada, conocido en la tradición popular como alguien con suficiente presencia social como para enfrentarse a lo que la gente decía que estaba pasando.

    Según la historia, una noche se encontró cara a cara con la supuesta bestia.
    Y la mató.

    Sin grandes adornos.
    Sin gestas imposibles.
    Un enfrentamiento directo.

    Y aquí es donde todo cambia.

    Cuando el animal apareció muerto, la imagen que dejó desconcertó a muchos: no era un dragón.
    Era un cocodrilo.
    Un animal real, probablemente llegado a la isla a través de barcos comerciales, algo totalmente fuera de su entorno natural.

    Para la gente de la época, sin referencias claras, aquello encajaba mejor en lo monstruoso que en lo real.
    Por eso la mente colectiva hizo el resto: lo convirtió en dragón.

    El cuerpo fue conservado y acabó formando parte del imaginario de la ciudad, dando origen a una de sus leyendas más conocidas.

    Con el tiempo, el Drac de na Coca pasó de ser un miedo nocturno a símbolo festivo y cultural de Palma.

    Y al final, la historia deja una idea bastante clara: muchas veces no hacen falta criaturas fantásticas, solo algo desconocido en el lugar equivocado.

    Hoy en día el Drac de na Coca no es un misterio ni un animal perdido.
    El cuerpo del cocodrilo (porque al final era eso, un cocodrilo real) está conservado y expuesto en el Museo Diocesano de Palma, muy cerca de la catedral.
    Allí se puede ver como pieza histórica, aunque el paso del tiempo lo ha dejado bastante deteriorado.
    Es, literalmente, el “dragón” original convertido en objeto de museo.

    También ha habido momentos en los que no estaba en exposición constante o se mostraba en fechas concretas, pero la referencia principal sigue siendo esa: el museo como lugar de conservación del cuerpo.

    Y aquí viene lo curioso de verdad: no es solo un relato antiguo.
    La ciudad lo ha recuperado como símbolo.
    Hoy el Drac de na Coca forma parte de fiestas y representaciones, e incluso existe una escultura moderna en el Parc de la Mar que lo reinterpreta como dragón, no como animal real.

    En cuanto a Bartomeu Coc (o Bartomeu Coch, según las fuentes), la historia es más difusa en lo histórico que en lo legendario.
    Se le recuerda como un caballero local que, según la tradición, se enfrentó al animal y lo mató cuando la ciudad lo tenía ya convertido en amenaza popular.
    Después de eso, el cuerpo acabó embalsamado y conservado como curiosidad.

    No hay muchos datos “oficiales” sobre su vida fuera de la leyenda.
    Lo que sí queda claro es que su figura quedó atrapada en ese punto donde historia y mito se mezclan: para unos fue un hecho real de caza de un animal exótico, para otros el héroe que acabó con un dragón.

    Al final, lo que queda hoy es esto:
    un cocodrilo viejo en un museo, un nombre ligado a una historia de valentía… y una ciudad que convirtió algo raro en leyenda.

    Si lo piensas, es bastante típico del Mediterráneo: algo llega fuera de lugar, la gente no sabe qué es… y nace un dragón.

    /𝘕𝘰 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘦 𝘶𝘯 𝘳𝘦𝘵𝘢𝘣𝘭𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘪𝘨𝘶𝘰 𝘯𝘪 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘪𝘯𝘵𝘶𝘳𝘢 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘦𝘷𝘢𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘳𝘦𝘱𝘳𝘦𝘴𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢 𝘉𝘢𝘳𝘵𝘰𝘮𝘦𝘶 𝘊𝘰𝘤 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘋𝘳𝘢𝘤 𝘥𝘦 𝘯𝘢 𝘊𝘰𝘤𝘢.
    𝘌𝘴𝘰 𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘰́ 𝘢 𝘧𝘪𝘫𝘢𝘳 𝘦𝘯 𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘳𝘦𝘭𝘪𝘨𝘪𝘰𝘴𝘰 𝘯𝘪 𝘦𝘯 𝘱𝘪𝘯𝘵𝘶𝘳𝘢 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰́𝘳𝘪𝘤𝘢 𝘤𝘭𝘢𝘴𝘪𝘤𝘢 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦́𝘭 𝘯𝘰 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘫𝘦 𝘣𝘪́𝘣𝘭𝘪𝘤𝘰 𝘯𝘪 𝘴𝘢𝘯𝘵𝘰, 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘰𝘳𝘢𝘭 /

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    @giordino
    #leyendas #mallorca #historia #misterio #folclore #curiosidades #ecosdelpasado #mallorca #dracdenacoca #leyendas #historia #palma #folclore #curiosidades

  4. 🧿 𝑳𝒆𝒚𝒆𝒏𝒅𝒂𝒔 𝒐𝒔𝒄𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒚 𝒄𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑽𝒂𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 🧿

    Valencia no solo tiene historia “oficial”.
    También arrastra un buen puñado de historias raras, inquietantes y muy humanas, de esas que nacen del miedo, la fe… y la necesidad.
    Algunas tienen moraleja, otras solo te dejan pensando.
    Pero todas forman parte de ese imaginario que la gente ha ido transmitiendo durante siglos.

    ▪️La primera es de las que huelen a desesperación pura.

    Se cuenta que en zonas cercanas a la Albufera de Valencia, o en pueblos de huerta y costa, vivía un hombre que ya no podía más.
    No tenía nada, ni comida para su familia.
    Y cuando alguien llega a ese punto… toma decisiones que en otro momento ni se le pasarían por la cabeza.

    Una noche, se fue hasta una cruz de término, de esas que marcaban la entrada a los pueblos.
    Medianoche.
    Silencio total.
    Y allí, delante de la cruz, hizo lo impensable: renegar de su suerte e invocar al diablo.
    Sin rodeos.
    Su alma a cambio de dinero.

    No hubo fuego ni cuernos ni espectáculo.
    Lo que llegó fue algo más sutil: una especie de sombra, un frío raro… y a los pies de la cruz, un pañuelo anudado.

    Dentro había monedas de oro.

    Y aquí es donde la historia se pone interesante, porque nunca es tan fácil.
    Ese dinero no era limpio.
    Dicen que quien lo usaba con avaricia acababa mal: perdía la cabeza, o directamente veía cómo las monedas se convertían en carbón o ceniza al amanecer.
    Como si todo hubiese sido una broma cruel.

    Solo había una forma de romper ese destino: gastar el dinero rápido… pero en algo bueno.
    Ayudar a otros.
    Darlo.
    Quitárselo de encima antes de que “te encontrara” lo que fuera que te lo había dado.

    No es difícil ver la intención: una advertencia disfrazada de historia.

    ▪️La segunda leyenda ya no es solo cuento.
    La puedes ver con tus propios ojos.

    Si entras al Colegio del Corpus Christi, conocido como El Patriarca, te vas a encontrar con algo bastante inesperado: un cocodrilo disecado colgado en la pared.

    Y claro, eso tenía que tener historia.

    La versión popular dice que hace siglos, en las orillas del Turia, vivía una bestia.
    Un dragón, o un caimán, según quién lo cuente.
    Atacaba a la gente sin aviso, y nadie conseguía matarlo porque tenía la piel dura como el hierro.

    Aquí entra el típico giro: un joven condenado a muerte, encerrado en las Torres de Quart, pidió una oportunidad.
    Su razonamiento era simple y bastante inteligente: si moría, daba igual, ya estaba condenado.
    Pero si ganaba… Valencia se libraba del problema.

    Le dejaron intentarlo.

    Y no fue con fuerza bruta, sino con cabeza.
    Se fabricó una armadura cubierta de espejos.
    Cuando la bestia salió a por él, se encontró con su propio reflejo multiplicado y cegador.
    Entre el sol y el brillo, el animal se desorientó, incluso dicen que se asustó al “verse” a sí mismo.

    Ese momento fue suficiente.
    El joven atacó el único punto débil: la garganta.

    La mató.

    Y sí, cumplió su parte del trato.
    Fue perdonado.

    El animal, según la tradición, acabó disecado y expuesto como recordatorio de algo muy concreto: la inteligencia puede más que la fuerza.

    Luego está la parte real, que no quita encanto.
    Ese cocodrilo no salió del río Turia.
    Fue un regalo traído desde América, concretamente desde Perú, al patriarca Juan de Ribera a finales del siglo XVI.
    Se colocó allí como símbolo, incluso se decía que representaba el silencio, porque el animal no tiene lengua visible.

    Pero la leyenda se impuso.
    Y sigue viva.

    De hecho, quedó hasta en forma de advertencia: “Si parles, el drac te menja”.
    Si hablas, el dragón te come.
    Una forma bastante gráfica de decirte que a veces es mejor callar.

    ▪️Y para rematar, otra historia que no es oscura, pero sí curiosa y muy ligada a la identidad de la ciudad: el famoso murciélago del escudo.

    Si miras el emblema de Valencia, o incluso el del Valencia CF, ahí está, arriba del todo.

    El origen está en la conquista de la ciudad por Jaime I de Aragón en 1238.

    Durante el asedio, una noche todo estaba en calma… hasta que empezó un golpeteo raro.
    Un sonido insistente que venía de un tambor en la tienda del rey.
    Eso despertó a los soldados, que se pusieron en alerta.

    Y gracias a eso, detectaron un ataque sorpresa de las tropas musulmanas.

    Consiguieron defenderse.

    Cuando fueron a ver quién había dado la alarma… no había ningún soldado.
    Solo un murciélago atrapado, golpeando el tambor al intentar salir.

    Ese pequeño accidente salvó la situación.

    Y como gesto de agradecimiento, Jaime I decidió poner al animal en su escudo.
    Desde entonces, el “rat penat” se quedó como símbolo de vigilancia y buena suerte.

    No es una historia épica al uso, pero tiene algo muy humano: a veces lo que cambia el rumbo de todo no es lo más grande… sino lo más inesperado.

    Al final, todas estas historias tienen algo en común.
    Mezclan religión, miedo, ingenio y necesidad.
    No sabes cuánto hay de verdad en cada una, pero tampoco importa demasiado.
    Siguen vivas porque dicen algo que la gente reconoce, incluso hoy.

    🦇Otro asunto no menos curioso, la tensión legal real, aunque no fue una “guerra” abierta como a veces se cuenta 😉

    El conflicto giró en torno al uso del murciélago como símbolo.
    Por un lado está el Valencia CF, que lleva el “rat penat” en su escudo desde hace más de un siglo.
    Y por otro, Batman :comics_dc_batman: , cuyo emblema también es un murciélago, propiedad de DC Comics.

    Lo que pasó realmente fue esto:
    Cuando el Valencia intentó registrar o actualizar versiones modernas de su escudo (sobre todo para merchandising), desde DC Comics se opusieron en algunos procesos de registro, argumentando que ciertos diseños podían generar confusión con la imagen de Batman, que está muy protegida legalmente.

    Aquí viene lo importante:
    No estaban reclamando “el murciélago” como idea general —eso sería absurdo—, sino formas concretas del diseño.
    En propiedad intelectual no importa tanto el animal, sino cómo lo dibujas: silueta, alas, proporciones, estilo… ahí es donde pueden surgir problemas.

    El Valencia, por su parte, tiene una posición bastante sólida: su símbolo es muchísimo más antiguo.
    El murciélago ya aparecía en el escudo de la ciudad de Valencia desde la Edad Media, ligado a la leyenda del “rat penat” y a Jaime I de Aragón.
    Es decir, no es un logo moderno inventado por marketing.

    Al final, no hubo un juicio espectacular ni una prohibición dramática.
    Fue más bien un pulso legal puntual dentro de procesos de registro de marcas.
    Cada parte defendiendo lo suyo.

    Si te quedas con una idea clara, sería esta:
    no se peleaban por el murciélago como símbolo histórico, sino por versiones modernas del diseño en contextos comerciales.

    Y siendo honestos, aquí el Valencia juega con ventaja histórica… pero DC juega con el peso de una marca global brutal.
    Ninguno iba a ceder fácilmente 😄

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    ivoox.com/leyenda-del-murciela

    #valencia #leyendas #historia #folclore #misterio #tradicion #curiosidades #batman #futbol #marcas #leyenda

  5. 🧿 𝑳𝒆𝒚𝒆𝒏𝒅𝒂𝒔 𝒐𝒔𝒄𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒚 𝒄𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑽𝒂𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 🧿

    Valencia no solo tiene historia “oficial”.
    También arrastra un buen puñado de historias raras, inquietantes y muy humanas, de esas que nacen del miedo, la fe… y la necesidad.
    Algunas tienen moraleja, otras solo te dejan pensando.
    Pero todas forman parte de ese imaginario que la gente ha ido transmitiendo durante siglos.

    ▪️La primera es de las que huelen a desesperación pura.

    Se cuenta que en zonas cercanas a la Albufera de Valencia, o en pueblos de huerta y costa, vivía un hombre que ya no podía más.
    No tenía nada, ni comida para su familia.
    Y cuando alguien llega a ese punto… toma decisiones que en otro momento ni se le pasarían por la cabeza.

    Una noche, se fue hasta una cruz de término, de esas que marcaban la entrada a los pueblos.
    Medianoche.
    Silencio total.
    Y allí, delante de la cruz, hizo lo impensable: renegar de su suerte e invocar al diablo.
    Sin rodeos.
    Su alma a cambio de dinero.

    No hubo fuego ni cuernos ni espectáculo.
    Lo que llegó fue algo más sutil: una especie de sombra, un frío raro… y a los pies de la cruz, un pañuelo anudado.

    Dentro había monedas de oro.

    Y aquí es donde la historia se pone interesante, porque nunca es tan fácil.
    Ese dinero no era limpio.
    Dicen que quien lo usaba con avaricia acababa mal: perdía la cabeza, o directamente veía cómo las monedas se convertían en carbón o ceniza al amanecer.
    Como si todo hubiese sido una broma cruel.

    Solo había una forma de romper ese destino: gastar el dinero rápido… pero en algo bueno.
    Ayudar a otros.
    Darlo.
    Quitárselo de encima antes de que “te encontrara” lo que fuera que te lo había dado.

    No es difícil ver la intención: una advertencia disfrazada de historia.

    ▪️La segunda leyenda ya no es solo cuento.
    La puedes ver con tus propios ojos.

    Si entras al Colegio del Corpus Christi, conocido como El Patriarca, te vas a encontrar con algo bastante inesperado: un cocodrilo disecado colgado en la pared.

    Y claro, eso tenía que tener historia.

    La versión popular dice que hace siglos, en las orillas del Turia, vivía una bestia.
    Un dragón, o un caimán, según quién lo cuente.
    Atacaba a la gente sin aviso, y nadie conseguía matarlo porque tenía la piel dura como el hierro.

    Aquí entra el típico giro: un joven condenado a muerte, encerrado en las Torres de Quart, pidió una oportunidad.
    Su razonamiento era simple y bastante inteligente: si moría, daba igual, ya estaba condenado.
    Pero si ganaba… Valencia se libraba del problema.

    Le dejaron intentarlo.

    Y no fue con fuerza bruta, sino con cabeza.
    Se fabricó una armadura cubierta de espejos.
    Cuando la bestia salió a por él, se encontró con su propio reflejo multiplicado y cegador.
    Entre el sol y el brillo, el animal se desorientó, incluso dicen que se asustó al “verse” a sí mismo.

    Ese momento fue suficiente.
    El joven atacó el único punto débil: la garganta.

    La mató.

    Y sí, cumplió su parte del trato.
    Fue perdonado.

    El animal, según la tradición, acabó disecado y expuesto como recordatorio de algo muy concreto: la inteligencia puede más que la fuerza.

    Luego está la parte real, que no quita encanto.
    Ese cocodrilo no salió del río Turia.
    Fue un regalo traído desde América, concretamente desde Perú, al patriarca Juan de Ribera a finales del siglo XVI.
    Se colocó allí como símbolo, incluso se decía que representaba el silencio, porque el animal no tiene lengua visible.

    Pero la leyenda se impuso.
    Y sigue viva.

    De hecho, quedó hasta en forma de advertencia: “Si parles, el drac te menja”.
    Si hablas, el dragón te come.
    Una forma bastante gráfica de decirte que a veces es mejor callar.

    ▪️Y para rematar, otra historia que no es oscura, pero sí curiosa y muy ligada a la identidad de la ciudad: el famoso murciélago del escudo.

    Si miras el emblema de Valencia, o incluso el del Valencia CF, ahí está, arriba del todo.

    El origen está en la conquista de la ciudad por Jaime I de Aragón en 1238.

    Durante el asedio, una noche todo estaba en calma… hasta que empezó un golpeteo raro.
    Un sonido insistente que venía de un tambor en la tienda del rey.
    Eso despertó a los soldados, que se pusieron en alerta.

    Y gracias a eso, detectaron un ataque sorpresa de las tropas musulmanas.

    Consiguieron defenderse.

    Cuando fueron a ver quién había dado la alarma… no había ningún soldado.
    Solo un murciélago atrapado, golpeando el tambor al intentar salir.

    Ese pequeño accidente salvó la situación.

    Y como gesto de agradecimiento, Jaime I decidió poner al animal en su escudo.
    Desde entonces, el “rat penat” se quedó como símbolo de vigilancia y buena suerte.

    No es una historia épica al uso, pero tiene algo muy humano: a veces lo que cambia el rumbo de todo no es lo más grande… sino lo más inesperado.

    Al final, todas estas historias tienen algo en común.
    Mezclan religión, miedo, ingenio y necesidad.
    No sabes cuánto hay de verdad en cada una, pero tampoco importa demasiado.
    Siguen vivas porque dicen algo que la gente reconoce, incluso hoy.

    🦇Otro asunto no menos curioso, la tensión legal real, aunque no fue una “guerra” abierta como a veces se cuenta 😉

    El conflicto giró en torno al uso del murciélago como símbolo.
    Por un lado está el Valencia CF, que lleva el “rat penat” en su escudo desde hace más de un siglo.
    Y por otro, Batman :comics_dc_batman: , cuyo emblema también es un murciélago, propiedad de DC Comics.

    Lo que pasó realmente fue esto:
    Cuando el Valencia intentó registrar o actualizar versiones modernas de su escudo (sobre todo para merchandising), desde DC Comics se opusieron en algunos procesos de registro, argumentando que ciertos diseños podían generar confusión con la imagen de Batman, que está muy protegida legalmente.

    Aquí viene lo importante:
    No estaban reclamando “el murciélago” como idea general —eso sería absurdo—, sino formas concretas del diseño.
    En propiedad intelectual no importa tanto el animal, sino cómo lo dibujas: silueta, alas, proporciones, estilo… ahí es donde pueden surgir problemas.

    El Valencia, por su parte, tiene una posición bastante sólida: su símbolo es muchísimo más antiguo.
    El murciélago ya aparecía en el escudo de la ciudad de Valencia desde la Edad Media, ligado a la leyenda del “rat penat” y a Jaime I de Aragón.
    Es decir, no es un logo moderno inventado por marketing.

    Al final, no hubo un juicio espectacular ni una prohibición dramática.
    Fue más bien un pulso legal puntual dentro de procesos de registro de marcas.
    Cada parte defendiendo lo suyo.

    Si te quedas con una idea clara, sería esta:
    no se peleaban por el murciélago como símbolo histórico, sino por versiones modernas del diseño en contextos comerciales.

    Y siendo honestos, aquí el Valencia juega con ventaja histórica… pero DC juega con el peso de una marca global brutal.
    Ninguno iba a ceder fácilmente 😄

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

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    #valencia #leyendas #historia #folclore #misterio #tradicion #curiosidades #batman #futbol #marcas #leyenda

  6. 🧿 𝑳𝒆𝒚𝒆𝒏𝒅𝒂𝒔 𝒐𝒔𝒄𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒚 𝒄𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑽𝒂𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 🧿

    Valencia no solo tiene historia “oficial”.
    También arrastra un buen puñado de historias raras, inquietantes y muy humanas, de esas que nacen del miedo, la fe… y la necesidad.
    Algunas tienen moraleja, otras solo te dejan pensando.
    Pero todas forman parte de ese imaginario que la gente ha ido transmitiendo durante siglos.

    ▪️La primera es de las que huelen a desesperación pura.

    Se cuenta que en zonas cercanas a la Albufera de Valencia, o en pueblos de huerta y costa, vivía un hombre que ya no podía más.
    No tenía nada, ni comida para su familia.
    Y cuando alguien llega a ese punto… toma decisiones que en otro momento ni se le pasarían por la cabeza.

    Una noche, se fue hasta una cruz de término, de esas que marcaban la entrada a los pueblos.
    Medianoche.
    Silencio total.
    Y allí, delante de la cruz, hizo lo impensable: renegar de su suerte e invocar al diablo.
    Sin rodeos.
    Su alma a cambio de dinero.

    No hubo fuego ni cuernos ni espectáculo.
    Lo que llegó fue algo más sutil: una especie de sombra, un frío raro… y a los pies de la cruz, un pañuelo anudado.

    Dentro había monedas de oro.

    Y aquí es donde la historia se pone interesante, porque nunca es tan fácil.
    Ese dinero no era limpio.
    Dicen que quien lo usaba con avaricia acababa mal: perdía la cabeza, o directamente veía cómo las monedas se convertían en carbón o ceniza al amanecer.
    Como si todo hubiese sido una broma cruel.

    Solo había una forma de romper ese destino: gastar el dinero rápido… pero en algo bueno.
    Ayudar a otros.
    Darlo.
    Quitárselo de encima antes de que “te encontrara” lo que fuera que te lo había dado.

    No es difícil ver la intención: una advertencia disfrazada de historia.

    ▪️La segunda leyenda ya no es solo cuento.
    La puedes ver con tus propios ojos.

    Si entras al Colegio del Corpus Christi, conocido como El Patriarca, te vas a encontrar con algo bastante inesperado: un cocodrilo disecado colgado en la pared.

    Y claro, eso tenía que tener historia.

    La versión popular dice que hace siglos, en las orillas del Turia, vivía una bestia.
    Un dragón, o un caimán, según quién lo cuente.
    Atacaba a la gente sin aviso, y nadie conseguía matarlo porque tenía la piel dura como el hierro.

    Aquí entra el típico giro: un joven condenado a muerte, encerrado en las Torres de Quart, pidió una oportunidad.
    Su razonamiento era simple y bastante inteligente: si moría, daba igual, ya estaba condenado.
    Pero si ganaba… Valencia se libraba del problema.

    Le dejaron intentarlo.

    Y no fue con fuerza bruta, sino con cabeza.
    Se fabricó una armadura cubierta de espejos.
    Cuando la bestia salió a por él, se encontró con su propio reflejo multiplicado y cegador.
    Entre el sol y el brillo, el animal se desorientó, incluso dicen que se asustó al “verse” a sí mismo.

    Ese momento fue suficiente.
    El joven atacó el único punto débil: la garganta.

    La mató.

    Y sí, cumplió su parte del trato.
    Fue perdonado.

    El animal, según la tradición, acabó disecado y expuesto como recordatorio de algo muy concreto: la inteligencia puede más que la fuerza.

    Luego está la parte real, que no quita encanto.
    Ese cocodrilo no salió del río Turia.
    Fue un regalo traído desde América, concretamente desde Perú, al patriarca Juan de Ribera a finales del siglo XVI.
    Se colocó allí como símbolo, incluso se decía que representaba el silencio, porque el animal no tiene lengua visible.

    Pero la leyenda se impuso.
    Y sigue viva.

    De hecho, quedó hasta en forma de advertencia: “Si parles, el drac te menja”.
    Si hablas, el dragón te come.
    Una forma bastante gráfica de decirte que a veces es mejor callar.

    ▪️Y para rematar, otra historia que no es oscura, pero sí curiosa y muy ligada a la identidad de la ciudad: el famoso murciélago del escudo.

    Si miras el emblema de Valencia, o incluso el del Valencia CF, ahí está, arriba del todo.

    El origen está en la conquista de la ciudad por Jaime I de Aragón en 1238.

    Durante el asedio, una noche todo estaba en calma… hasta que empezó un golpeteo raro.
    Un sonido insistente que venía de un tambor en la tienda del rey.
    Eso despertó a los soldados, que se pusieron en alerta.

    Y gracias a eso, detectaron un ataque sorpresa de las tropas musulmanas.

    Consiguieron defenderse.

    Cuando fueron a ver quién había dado la alarma… no había ningún soldado.
    Solo un murciélago atrapado, golpeando el tambor al intentar salir.

    Ese pequeño accidente salvó la situación.

    Y como gesto de agradecimiento, Jaime I decidió poner al animal en su escudo.
    Desde entonces, el “rat penat” se quedó como símbolo de vigilancia y buena suerte.

    No es una historia épica al uso, pero tiene algo muy humano: a veces lo que cambia el rumbo de todo no es lo más grande… sino lo más inesperado.

    Al final, todas estas historias tienen algo en común.
    Mezclan religión, miedo, ingenio y necesidad.
    No sabes cuánto hay de verdad en cada una, pero tampoco importa demasiado.
    Siguen vivas porque dicen algo que la gente reconoce, incluso hoy.

    🦇Otro asunto no menos curioso, la tensión legal real, aunque no fue una “guerra” abierta como a veces se cuenta 😉

    El conflicto giró en torno al uso del murciélago como símbolo.
    Por un lado está el Valencia CF, que lleva el “rat penat” en su escudo desde hace más de un siglo.
    Y por otro, Batman :comics_dc_batman: , cuyo emblema también es un murciélago, propiedad de DC Comics.

    Lo que pasó realmente fue esto:
    Cuando el Valencia intentó registrar o actualizar versiones modernas de su escudo (sobre todo para merchandising), desde DC Comics se opusieron en algunos procesos de registro, argumentando que ciertos diseños podían generar confusión con la imagen de Batman, que está muy protegida legalmente.

    Aquí viene lo importante:
    No estaban reclamando “el murciélago” como idea general —eso sería absurdo—, sino formas concretas del diseño.
    En propiedad intelectual no importa tanto el animal, sino cómo lo dibujas: silueta, alas, proporciones, estilo… ahí es donde pueden surgir problemas.

    El Valencia, por su parte, tiene una posición bastante sólida: su símbolo es muchísimo más antiguo.
    El murciélago ya aparecía en el escudo de la ciudad de Valencia desde la Edad Media, ligado a la leyenda del “rat penat” y a Jaime I de Aragón.
    Es decir, no es un logo moderno inventado por marketing.

    Al final, no hubo un juicio espectacular ni una prohibición dramática.
    Fue más bien un pulso legal puntual dentro de procesos de registro de marcas.
    Cada parte defendiendo lo suyo.

    Si te quedas con una idea clara, sería esta:
    no se peleaban por el murciélago como símbolo histórico, sino por versiones modernas del diseño en contextos comerciales.

    Y siendo honestos, aquí el Valencia juega con ventaja histórica… pero DC juega con el peso de una marca global brutal.
    Ninguno iba a ceder fácilmente 😄

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    #valencia #leyendas #historia #folclore #misterio #tradicion #curiosidades #batman #futbol #marcas #leyenda

  7. #datocurioso

    ¿Sabían que el mago Merlín nunca existió bajo ese nombre en las leyendas originales y que su figura actual es un rompecabezas literario creado a partir de la unión de dos personas completamente distintas?

    El personaje que hoy reconocemos con túnica y sombrero nació en las crónicas del siglo XII gracias a un clérigo galés llamado Geoffrey de Monmouth, quien recopiló antiguas tradiciones celtas para escribir su famosa Historia de los Reyes de Bretaña en 1136. En los manuscritos galeses más antiguos, el sabio original se llamaba Myrddin Wyllt, un bardo y poeta del siglo VI que, tras perder a su rey en la sangrienta batalla de Arfderydd en el año 573, enloqueció de dolor y huyó a vivir como un ermitaño salvaje en los bosques escoceses, adquiriendo supuestos dones proféticos. Al trasladar el relato al latín, el escritor notó que traducir el nombre directamente como Merdinus sonaba exactamente igual a una palabra sumamente vulgar en el francés de la época (Merde, mierda), por lo que alteró el sonido original para bautizarlo formalmente como Merlinus, origen directo del término actual.

    El segundo componente de este ensamble histórico proviene de Ambrosius Aurelianus, un líder militar romano-británico real del siglo V que luchó con éxito contra las invasiones de los sajones. Geoffrey de Monmouth tomó una crónica previa del monje Nennio que narraba las hazañas de un niño profeta sin padre llamado Ambrosio ante el rey Vortigern, y decidió fusionar su biografía con las leyendas del bardo loco del bosque. El autor unió ambas líneas de tiempo, retrasó los hechos varias décadas y creó al híbrido definitivo que llamó Merlinus Ambrosius. Toda la narrativa posterior de Camelot, su papel como consejero de Uther Pendragon y el truco para colocar al rey Arturo en el trono son adiciones literarias medievales que sepultaron la verdadera identidad de un guerrero romano y un bardo proscrito bajo el manto de la hechicería.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #Merlín #Historia #Mitología #EdadMedia #Literatura #Folclore

  8. #datocurioso

    ¿Sabían que en los registros históricos de la Inglaterra medieval el nombre de Robin Hood no pertenecía a un héroe noble, sino que era un alias genérico que los jueces utilizaban para clasificar a cualquier ladrón común que anduviera prófugo?

    La leyenda popular nos ha vendido la imagen de un aristócrata despojado de sus tierras que regresa de las Cruzadas para refugiarse en el bosque de Sherwood, robando a las clases altas para repartir el botín entre las comunidades desfavorecidas. Sin embargo, las crónicas judiciales de los siglos XIII y XIV cuentan una realidad muy diferente en términos burocráticos. En el año 1225, un tribunal de Yorkshire ordenó la confiscación de los bienes de un fugitivo llamado Robert Hod, quien debía dinero a una institución religiosa y huyó de la justicia. Al poco tiempo, los escribas del gobierno local comenzaron a modificar la ortografía en sus archivos, convirtiendo el apelativo de este delincuente en una etiqueta legal estándar para marcar a los fugitivos.

    Para el año 1261, los registros financieros de diversas regiones británicas muestran que las autoridades llamaban automáticamente Robin Hood a cualquier asaltante de caminos, sin importar su verdadera identidad o su lugar de procedencia, funcionando de manera muy similar al uso moderno del nombre Juan Pérez en los reportes civiles. Además, los poemas escritos más antiguos, como el texto de Piers Plowman de 1377, describen a este personaje como un hombre rústico y sumamente violento que atacaba de preferencia a clérigos y oficiales del rey. La famosa narrativa del arquero idealista que luchaba contra el príncipe Juan y entregaba monedas de oro a los campesinos no existía en la época feudal, sino que fue una invención de los escritores románticos de la era victoriana, quienes transformaron los reportes de crímenes rurales en un mito de justicia social adaptable a los teatros de la época.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #RobinHood #Historia #Inglaterra #Folclore #EdadMedia #Mitos #Curiosidades

  9. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    La expresión «el coño de la Bernarda» es una de las frases más populares, vulgares y pintorescas del español.
    Aunque hoy se utiliza para describir una situación caótica, desorganizada o un lugar donde cualquiera entra y sale sin control, su origen sigue envuelto en una mezcla de historia, tradición oral y leyenda.

    Cuando alguien dice que un sitio «parece el coño de la Bernarda», no suele estar haciendo una referencia sexual, sino señalando que allí reina el desorden absoluto, la confusión o la falta de normas.
    Es una expresión que ha sobrevivido durante generaciones y que forma parte del folclore popular español.

    Existen dos teorías principales sobre su origen.

    ▪️La más conocida sitúa la historia en las Alpujarras granadinas durante el siglo XVI.
    Según esta versión, Bernarda era una santera o curandera que gozaba de enorme fama entre musulmanes y cristianos.
    La leyenda asegura que poseía un don milagroso localizado en sus partes íntimas.
    Se decía que quien tocaba aquella zona podía curar enfermedades, recuperar la fertilidad, mejorar las cosechas o resolver problemas que parecían imposibles.
    La noticia se extendió rápidamente y comenzaron a llegar peregrinos de todas partes.
    El ir y venir constante de personas, el tumulto y la falta de control habrían dado origen a la expresión.

    ▪️La segunda teoría es mucho más reciente y sitúa los hechos durante la Guerra del Rif, en Marruecos, hacia 1925.
    Según esta versión, Bernarda era una prostituta que atendía a soldados españoles desplazados al conflicto.
    Su popularidad llegó a ser tan grande que se formaban largas colas de militares esperando turno.
    El desorden, las aglomeraciones y el caos organizativo que rodeaban su negocio habrían provocado que los propios soldados comenzaran a utilizar su nombre como sinónimo de confusión y falta de control.

    Algunos lingüistas y estudiosos de la tradición popular consideran que ninguna de las dos historias puede demostrarse con absoluta certeza.
    De hecho, es posible que la expresión existiera antes y que las leyendas surgieran posteriormente para intentar explicarla.
    Esto ocurre con frecuencia en el refranero español, donde muchas frases populares terminan rodeadas de relatos que mezclan hechos reales con imaginación popular.

    Sea cual sea su verdadero origen, la expresión acabó asentándose en el lenguaje cotidiano y hoy se utiliza para referirse a cualquier lugar, institución o situación donde reina el desorden.
    Puede aplicarse a una oficina mal gestionada, una reunión caótica, una casa llena de gente entrando y saliendo o cualquier escenario donde parece que nadie tiene el control de lo que está ocurriendo.

    Como sucede con muchas expresiones tradicionales españolas, «el coño de la Bernarda» ha sobrevivido al paso del tiempo porque transmite una idea muy concreta de forma gráfica y contundente.
    Entre la leyenda, la historia y el humor popular, sigue siendo uno de los dichos más curiosos y conocidos del idioma español.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #curiosidades #lenguaje #expresionespopulares #culturapopular #tradiciones #folclore #etimología #historiadeespaña #refranero #sabiasque #ecosdelpasado

  10. #datocurioso

    ¿Sabían que el mito del vampiro moderno comparte raíces directas con los procesos naturales de descomposición biológica de los cadáveres?

    Durante siglos, antes del desarrollo de los conocimientos médicos sobre los virus y las bacterias, las poblaciones europeas recurrían a la superstición para explicar las epidemias que diezmaban a comunidades enteras. Cuando una persona fallecía debido a una enfermedad desconocida y, a los pocos días, sus familiares empezaban a mostrar los mismos síntomas mortales, los aldeanos asumían de inmediato que el primer difunto regresaba por las noches a arrebatarles la vida, naciendo así en Rumanía el mito del strigoi, un espíritu maligno que habitaba en el cuerpo de los muertos. Para detener esta supuesta amenaza, la gente abría los ataúdes semanas después del entierro y se topaba con un panorama que, para su falta de conocimiento científico, confirmaba sus peores temores.

    Al destapar la tumba, los pobladores observaban que el cuerpo parecía estar más robusto, que la piel de la boca se tornaba de un color rojo intenso y que de los labios brotaban fluidos oscuros parecidos a la sangre de una víctima reciente. Lejos de ser el resultado de un banquete nocturno, la ciencia ha demostrado que estos cambios corresponden enteramente a las fases naturales de la putrefacción, donde los gases internos acumulados hinchan los tejidos del cadáver, la retracción de la piel hace que las uñas y los dientes parezcan más grandes, y la presión abdominal empuja los líquidos internos hacia el exterior a través de la nariz y las fauces. Además, el movimiento natural de los tejidos provocaba burbujeos y desplazamientos del cuerpo dentro de la caja, haciendo pensar a los testigos que el fallecido continuaba activo bajo tierra.

    El terror que generaba este fenómeno visual llevó a la creación de rituales extremos para asegurar que el muerto permaneciera en su sitio, como clavar estacas de madera en el pecho, colocar piedras pesadas dentro de las mandíbulas, rodear las tumbas con plantas aromáticas o atravesar los huesos con barras de hierro, una práctica documentada por arqueólogos en yacimientos medievales de Bulgaria. Lo más asombroso es que este miedo colectivo no se quedó estancado en la Edad Media, pues en febrero del año 2004, en el pueblo rumano de Marotinu de Sus, un grupo de hombres exhumó el cuerpo de un familiar llamado Toma Petre para extraerle el corazón, quemarlo y mezclar las cenizas con agua para que los enfermos la bebieran como remedio, los viejos mitos del folclore balcánico sobrevivieron incluso hasta la llegada de la era de la telefonía móvil y el internet.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #Historia #Folclore #Vampiros #Strigoi #Arqueología #Ciencia

  11. 🧿 𝑻𝒐𝒎𝒂 𝑷𝒆𝒕𝒓𝒆, 𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒆𝒓𝒕𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒗𝒐𝒍𝒗𝒊𝒐́ 𝒂 𝒄𝒐𝒏𝒗𝒆𝒓𝒕𝒊𝒓𝒔𝒆 𝒆𝒏 𝒗𝒂𝒎𝒑𝒊𝒓𝒐 🧿

    En diciembre de 2003, en el pequeño pueblo rumano de Marotinu de Sus, murió Toma Petre.
    Tenía 76 años y, a primera vista, no había nada extraordinario en aquella muerte.

    Pero en los meses siguientes comenzaron a suceder cosas que algunos vecinos relacionaron con él.

    Varias personas aseguraron sentirse enfermas, tener pesadillas o sufrir una especie de agotamiento inexplicable.
    Y en aquella comunidad todavía sobrevivía una antigua creencia: algunos muertos podían regresar como *strigoi*, seres semejantes a los vampiros de las leyendas rumanas.

    La familia empezó a sospechar de Toma.

    En febrero de 2004, unas seis semanas después de su entierro, varios hombres desenterraron el cadáver durante la noche.
    Abrieron el ataúd y realizaron un ritual destinado a impedir que el muerto pudiera regresar.

    Según los testimonios recogidos entonces, le abrieron el pecho y extrajeron el corazón.

    Lo que hicieron después resulta todavía más difícil de creer.

    El corazón fue quemado y las cenizas se mezclaron con agua.
    La mezcla se entregó a algunas de las personas que aseguraban estar enfermas para que la bebieran.

    La historia llegó a las autoridades rumanas y los participantes terminaron siendo detenidos y procesados.
    No estamos hablando de una leyenda medieval: ocurrió en Rumanía en pleno siglo XXI.

    Y precisamente por eso el caso llamó tanto la atención.

    La palabra rumana *strigoi* pertenece a una tradición mucho más antigua que la imagen moderna del vampiro.
    En el folclore rumano existía la creencia de que determinadas personas podían regresar después de morir y causar enfermedades, pesadillas o desgracias a los vivos.

    Para evitarlo se practicaban rituales sobre determinados cadáveres.
    Se podía clavar una estaca, atravesar el cuerpo con un objeto de hierro, mutilarlo o quemar determinadas partes.

    Miles de kilómetros y muchos siglos de distancia separan estas historias de los enterramientos medievales encontrados en Bulgaria.
    Pero allí los arqueólogos han encontrado algo que resulta inquietantemente parecido.

    En distintos yacimientos búlgaros han aparecido esqueletos enterrados con el cuerpo atravesado por objetos de hierro.
    Uno de los casos más conocidos procede de Perperikon.
    El cuerpo había sido inmovilizado con un objeto de hierro, aparentemente para impedir que el muerto pudiera levantarse de la tumba.

    Los arqueólogos no encontraron vampiros, naturalmente.

    Encontraron personas que habían sido enterradas siguiendo rituales destinados a impedir que pudieran regresar.

    Y es aquí donde aparece Josh Gates.

    En uno de los episodios de *Expedition Unknown*, Gates viajó hasta Rumanía para investigar la historia de Toma Petre y después continuó hacia Bulgaria, siguiendo las huellas de las antiguas creencias sobre los vampiros.

    En Bulgaria se encontró con Ivo Maev, investigador de las tradiciones locales, que le mostró otro aspecto de estas creencias.
    En una zona de los montes Ródope, cerca del llamado Puente del Diablo, habló de antiguos rituales relacionados con los muertos.

    Uno de ellos consistía en utilizar determinadas plantas alrededor de una tumba para proteger a los vivos del regreso del difunto.

    Puede parecer una escena sacada de una película de terror.

    Lo inquietante es que no lo es.

    Durante siglos, en diferentes lugares de Europa, la gente realmente tuvo miedo de que determinados muertos regresaran.

    No sabían de virus, bacterias ni procesos de descomposición.
    Cuando alguien moría y después otras personas enfermaban, tenían que encontrar una explicación con los conocimientos que poseían.

    Y un cadáver podía ofrecerles una explicación aterradora.

    Un cuerpo podía hincharse después de morir.
    Podía expulsar líquidos por la boca o la nariz.
    La piel podía retraerse dejando los dientes aparentemente más grandes.
    Los cabellos y las uñas podían parecer que habían crecido.

    Para alguien que abría un ataúd semanas después, aquello podía parecer la prueba de que el muerto no estaba tan muerto como debería.

    Por eso encontramos tumbas con piedras sobre el cuerpo, hoces colocadas sobre el cuello, estacas, clavos, hierro atravesando los huesos e incluso cadáveres decapitados o quemados.

    No eran vampiros.

    Eran personas que tenían miedo de los muertos.

    Y, en el caso de Toma Petre, ese miedo sobrevivió hasta 2004.

    Quizá sea esa la parte más perturbadora de toda esta historia.

    El vampiro que todos conocemos nació entre cuentos, supersticiones y literatura.

    Pero algunos de los rituales que dieron forma a esa leyenda no pertenecen únicamente al pasado.

    Algunos todavía estaban vivos cuando nosotros ya teníamos televisión por satélite, teléfonos móviles e internet.

    Y mientras Josh Gates recorría aquellos lugares buscando las huellas de los vampiros, la verdadera historia estaba allí mismo, bajo tierra:

    en las tumbas de personas que alguien, alguna vez, tuvo tanto miedo de que regresaran que decidió asegurarse de que no pudieran hacerlo.

    Si os gusta la historia, la arqueología y esos misterios que se encuentran a medio camino entre la realidad y la leyenda, os recomiendo echar un vistazo a los programas de Josh Gates.

    En España podéis encontrar *Expedición al pasado* en **DMAX** a las 14:21

    Gates recorre lugares históricos, habla con arqueólogos e investigadores y sigue pistas que muchas veces llevan siglos escondidas.
    No todo lo que investiga termina siendo cierto, y precisamente ahí está parte del interés: comprobar qué hay detrás de la leyenda.

    Para quienes disfrutamos de la historia, es de esos programas que te hacen terminar un episodio y empezar a buscar por tu cuenta. 🙂

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    youtube.com/watch?v=AFBS97tpnK0

    #historia #rumania #bulgaria
    #vampiros #strigoi #folclore
    #misterios #arqueologia
    #tomaPetre #joshgates
    #expeditionunknown #perperikon
    #montesrodope

  12. #datocurioso

    ¿Sabían que el mito moderno del vampiro que vemos en el cine y la literatura no viene realmente de Rumania, sino de una mezcla con fantasmas de Irlanda?

    Casi todo lo consumido hoy sobre estos seres proviene de la novela Drácula de Bram Stoker escrita en 1897, tomando al cadáver del folclore eslavo pero sumando poderes de leyendas irlandesas. Además, durante el siglo XVIII existieron gremios reales de cazadores de vampiros en los Balcanes respaldados por crónicas de la época.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #Vampiros #Mitos #Historia #Folclore #Drácula