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  1. «La Luna cambia, mengua, crece, sale y se oculta. Es como una mujer, un caos inconstante.»
    —Constantino · Roma 🌙

    Así nacieron los lunes.

    Nuevo Microrrelato:
    La Luna perdió su trono.
    👇

    eitanelmago.gal/2026/09/la-lun

    #Luna #Historia #Roma #Mitología #Lunes #Literatura #Microrrelato #relatoCorto

  2. «La Luna cambia, mengua, crece, sale y se oculta. Es como una mujer, un caos inconstante.»
    —Constantino · Roma 🌙

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  3. «La Luna cambia, mengua, crece, sale y se oculta. Es como una mujer, un caos inconstante.»
    —Constantino · Roma 🌙

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  4. «La Luna cambia, mengua, crece, sale y se oculta. Es como una mujer, un caos inconstante.»
    —Constantino · Roma 🌙

    Así nacieron los lunes.

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  5. «La Luna cambia, mengua, crece, sale y se oculta. Es como una mujer, un caos inconstante.»
    —Constantino · Roma 🌙

    Así nacieron los lunes.

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  6. #reflexion

    El cine de terror como megáfono de la propaganda abrahámica

    Si nos sentamos a ver películas de terror un fin de semana, es muy fácil dejarse llevar por los sustos, la música tensa y los efectos especiales. Sin embargo, detrás de los monstruos y las caras lavadas con maquillaje se esconde un patrón muy viejo que casi nadie nota a simple vista, pero que está bien metido en el ADN de las historias en Occidente. Hablo de cómo Hollywood y la industria del entretenimiento en general funcionan como una especie de máquina publicitaria que premia la fe monoteísta y castiga de forma sistemática a cualquier otra creencia, retratando las antiguas costumbres precristianas o paganas como el origen de toda la maldad en el mundo.

    Esta fórmula no es nueva, sino que copia al pie de la letra las viejas crónicas que los sacerdotes escribían en la Edad Media para justificar el exterminio de los pueblos de la tierra. Si revisamos los clásicos más grandes del género, como la película El exorcista estrenada en el año 1973, vemos este truco de manera muy evidente. Para armar al demonio que se mete en el cuerpo de la niña, los creadores no inventaron nada, sino que fueron a escarbar en el pasado y se robaron la figura de Pazuzu, el antiguo dios del viento en Mesopotamia que las mujeres embarazadas usaban en amuletos para proteger a sus bebés del peligro. El cine tomó a esta deidad de una cultura milenaria, la pintó como la maldad pura sacada del infierno bíblico y le vendió al espectador la idea de que la ciencia, la medicina y la psicología no sirven para nada, dejando como única salida milagrosa que un sacerdote católico llegue con la cruz, las oraciones en latín y el agua bendita a salvar el día.

    El problema es que esta narrativa se sigue repitiendo hasta el cansancio en las producciones modernas, como las sagas de El Conjuro o las historias del subgénero conocido como Folk Horror, donde tenemos ejemplos claros como The Blood on Satan's Claw del año 1971 o la más cercana El ritual del año 2017. La estructura de estos relatos siempre te lleva al mismo callejón sin salida: te ponen a comunidades que adoran a la naturaleza, que hacen ritos en los bosques o que guardan tótems de origen pagano, y te las pintan de inmediato como sectas de locos y asesinos obsesionados con sacrificar inocentes para invocar seres oscuros. Al final de la función, el mensaje que se le queda grabado al público en la mente es el mismo que se usaba en las épocas de las persecuciones, una idea que te dice que cualquier tradición ajena a la biblia es un imán para el diablo y que la única forma de estar a salvo del peligro es refugiarse bajo el ala de la religión oficial, como seguidor y heredero de las tradiciones paganas esta postura me parece de lo más ofensiva.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

    Alt text via @altbot y @TeLoDescribot

    #PensamientoCritico #CineDeTerror #Propaganda #HistoriaDelCine #Mitología

  7. #reflexion

    El cine de terror como megáfono de la propaganda abrahámica

    Si nos sentamos a ver películas de terror un fin de semana, es muy fácil dejarse llevar por los sustos, la música tensa y los efectos especiales. Sin embargo, detrás de los monstruos y las caras lavadas con maquillaje se esconde un patrón muy viejo que casi nadie nota a simple vista, pero que está bien metido en el ADN de las historias en Occidente. Hablo de cómo Hollywood y la industria del entretenimiento en general funcionan como una especie de máquina publicitaria que premia la fe monoteísta y castiga de forma sistemática a cualquier otra creencia, retratando las antiguas costumbres precristianas o paganas como el origen de toda la maldad en el mundo.

    Esta fórmula no es nueva, sino que copia al pie de la letra las viejas crónicas que los sacerdotes escribían en la Edad Media para justificar el exterminio de los pueblos de la tierra. Si revisamos los clásicos más grandes del género, como la película El exorcista estrenada en el año 1973, vemos este truco de manera muy evidente. Para armar al demonio que se mete en el cuerpo de la niña, los creadores no inventaron nada, sino que fueron a escarbar en el pasado y se robaron la figura de Pazuzu, el antiguo dios del viento en Mesopotamia que las mujeres embarazadas usaban en amuletos para proteger a sus bebés del peligro. El cine tomó a esta deidad de una cultura milenaria, la pintó como la maldad pura sacada del infierno bíblico y le vendió al espectador la idea de que la ciencia, la medicina y la psicología no sirven para nada, dejando como única salida milagrosa que un sacerdote católico llegue con la cruz, las oraciones en latín y el agua bendita a salvar el día.

    El problema es que esta narrativa se sigue repitiendo hasta el cansancio en las producciones modernas, como las sagas de El Conjuro o las historias del subgénero conocido como Folk Horror, donde tenemos ejemplos claros como The Blood on Satan's Claw del año 1971 o la más cercana El ritual del año 2017. La estructura de estos relatos siempre te lleva al mismo callejón sin salida: te ponen a comunidades que adoran a la naturaleza, que hacen ritos en los bosques o que guardan tótems de origen pagano, y te las pintan de inmediato como sectas de locos y asesinos obsesionados con sacrificar inocentes para invocar seres oscuros. Al final de la función, el mensaje que se le queda grabado al público en la mente es el mismo que se usaba en las épocas de las persecuciones, una idea que te dice que cualquier tradición ajena a la biblia es un imán para el diablo y que la única forma de estar a salvo del peligro es refugiarse bajo el ala de la religión oficial, como seguidor y heredero de las tradiciones paganas esta postura me parece de lo más ofensiva.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #PensamientoCritico #CineDeTerror #Propaganda #HistoriaDelCine #Mitología

  8. #reflexion

    El cine de terror como megáfono de la propaganda abrahámica

    Si nos sentamos a ver películas de terror un fin de semana, es muy fácil dejarse llevar por los sustos, la música tensa y los efectos especiales. Sin embargo, detrás de los monstruos y las caras lavadas con maquillaje se esconde un patrón muy viejo que casi nadie nota a simple vista, pero que está bien metido en el ADN de las historias en Occidente. Hablo de cómo Hollywood y la industria del entretenimiento en general funcionan como una especie de máquina publicitaria que premia la fe monoteísta y castiga de forma sistemática a cualquier otra creencia, retratando las antiguas costumbres precristianas o paganas como el origen de toda la maldad en el mundo.

    Esta fórmula no es nueva, sino que copia al pie de la letra las viejas crónicas que los sacerdotes escribían en la Edad Media para justificar el exterminio de los pueblos de la tierra. Si revisamos los clásicos más grandes del género, como la película El exorcista estrenada en el año 1973, vemos este truco de manera muy evidente. Para armar al demonio que se mete en el cuerpo de la niña, los creadores no inventaron nada, sino que fueron a escarbar en el pasado y se robaron la figura de Pazuzu, el antiguo dios del viento en Mesopotamia que las mujeres embarazadas usaban en amuletos para proteger a sus bebés del peligro. El cine tomó a esta deidad de una cultura milenaria, la pintó como la maldad pura sacada del infierno bíblico y le vendió al espectador la idea de que la ciencia, la medicina y la psicología no sirven para nada, dejando como única salida milagrosa que un sacerdote católico llegue con la cruz, las oraciones en latín y el agua bendita a salvar el día.

    El problema es que esta narrativa se sigue repitiendo hasta el cansancio en las producciones modernas, como las sagas de El Conjuro o las historias del subgénero conocido como Folk Horror, donde tenemos ejemplos claros como The Blood on Satan's Claw del año 1971 o la más cercana El ritual del año 2017. La estructura de estos relatos siempre te lleva al mismo callejón sin salida: te ponen a comunidades que adoran a la naturaleza, que hacen ritos en los bosques o que guardan tótems de origen pagano, y te las pintan de inmediato como sectas de locos y asesinos obsesionados con sacrificar inocentes para invocar seres oscuros. Al final de la función, el mensaje que se le queda grabado al público en la mente es el mismo que se usaba en las épocas de las persecuciones, una idea que te dice que cualquier tradición ajena a la biblia es un imán para el diablo y que la única forma de estar a salvo del peligro es refugiarse bajo el ala de la religión oficial, como seguidor y heredero de las tradiciones paganas esta postura me parece de lo más ofensiva.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #PensamientoCritico #CineDeTerror #Propaganda #HistoriaDelCine #Mitología

  9. #reflexion

    El cine de terror como megáfono de la propaganda abrahámica

    Si nos sentamos a ver películas de terror un fin de semana, es muy fácil dejarse llevar por los sustos, la música tensa y los efectos especiales. Sin embargo, detrás de los monstruos y las caras lavadas con maquillaje se esconde un patrón muy viejo que casi nadie nota a simple vista, pero que está bien metido en el ADN de las historias en Occidente. Hablo de cómo Hollywood y la industria del entretenimiento en general funcionan como una especie de máquina publicitaria que premia la fe monoteísta y castiga de forma sistemática a cualquier otra creencia, retratando las antiguas costumbres precristianas o paganas como el origen de toda la maldad en el mundo.

    Esta fórmula no es nueva, sino que copia al pie de la letra las viejas crónicas que los sacerdotes escribían en la Edad Media para justificar el exterminio de los pueblos de la tierra. Si revisamos los clásicos más grandes del género, como la película El exorcista estrenada en el año 1973, vemos este truco de manera muy evidente. Para armar al demonio que se mete en el cuerpo de la niña, los creadores no inventaron nada, sino que fueron a escarbar en el pasado y se robaron la figura de Pazuzu, el antiguo dios del viento en Mesopotamia que las mujeres embarazadas usaban en amuletos para proteger a sus bebés del peligro. El cine tomó a esta deidad de una cultura milenaria, la pintó como la maldad pura sacada del infierno bíblico y le vendió al espectador la idea de que la ciencia, la medicina y la psicología no sirven para nada, dejando como única salida milagrosa que un sacerdote católico llegue con la cruz, las oraciones en latín y el agua bendita a salvar el día.

    El problema es que esta narrativa se sigue repitiendo hasta el cansancio en las producciones modernas, como las sagas de El Conjuro o las historias del subgénero conocido como Folk Horror, donde tenemos ejemplos claros como The Blood on Satan's Claw del año 1971 o la más cercana El ritual del año 2017. La estructura de estos relatos siempre te lleva al mismo callejón sin salida: te ponen a comunidades que adoran a la naturaleza, que hacen ritos en los bosques o que guardan tótems de origen pagano, y te las pintan de inmediato como sectas de locos y asesinos obsesionados con sacrificar inocentes para invocar seres oscuros. Al final de la función, el mensaje que se le queda grabado al público en la mente es el mismo que se usaba en las épocas de las persecuciones, una idea que te dice que cualquier tradición ajena a la biblia es un imán para el diablo y que la única forma de estar a salvo del peligro es refugiarse bajo el ala de la religión oficial, como seguidor y heredero de las tradiciones paganas esta postura me parece de lo más ofensiva.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #PensamientoCritico #CineDeTerror #Propaganda #HistoriaDelCine #Mitología

  10. #reflexion

    El cine de terror como megáfono de la propaganda abrahámica

    Si nos sentamos a ver películas de terror un fin de semana, es muy fácil dejarse llevar por los sustos, la música tensa y los efectos especiales. Sin embargo, detrás de los monstruos y las caras lavadas con maquillaje se esconde un patrón muy viejo que casi nadie nota a simple vista, pero que está bien metido en el ADN de las historias en Occidente. Hablo de cómo Hollywood y la industria del entretenimiento en general funcionan como una especie de máquina publicitaria que premia la fe monoteísta y castiga de forma sistemática a cualquier otra creencia, retratando las antiguas costumbres precristianas o paganas como el origen de toda la maldad en el mundo.

    Esta fórmula no es nueva, sino que copia al pie de la letra las viejas crónicas que los sacerdotes escribían en la Edad Media para justificar el exterminio de los pueblos de la tierra. Si revisamos los clásicos más grandes del género, como la película El exorcista estrenada en el año 1973, vemos este truco de manera muy evidente. Para armar al demonio que se mete en el cuerpo de la niña, los creadores no inventaron nada, sino que fueron a escarbar en el pasado y se robaron la figura de Pazuzu, el antiguo dios del viento en Mesopotamia que las mujeres embarazadas usaban en amuletos para proteger a sus bebés del peligro. El cine tomó a esta deidad de una cultura milenaria, la pintó como la maldad pura sacada del infierno bíblico y le vendió al espectador la idea de que la ciencia, la medicina y la psicología no sirven para nada, dejando como única salida milagrosa que un sacerdote católico llegue con la cruz, las oraciones en latín y el agua bendita a salvar el día.

    El problema es que esta narrativa se sigue repitiendo hasta el cansancio en las producciones modernas, como las sagas de El Conjuro o las historias del subgénero conocido como Folk Horror, donde tenemos ejemplos claros como The Blood on Satan's Claw del año 1971 o la más cercana El ritual del año 2017. La estructura de estos relatos siempre te lleva al mismo callejón sin salida: te ponen a comunidades que adoran a la naturaleza, que hacen ritos en los bosques o que guardan tótems de origen pagano, y te las pintan de inmediato como sectas de locos y asesinos obsesionados con sacrificar inocentes para invocar seres oscuros. Al final de la función, el mensaje que se le queda grabado al público en la mente es el mismo que se usaba en las épocas de las persecuciones, una idea que te dice que cualquier tradición ajena a la biblia es un imán para el diablo y que la única forma de estar a salvo del peligro es refugiarse bajo el ala de la religión oficial, como seguidor y heredero de las tradiciones paganas esta postura me parece de lo más ofensiva.

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    #PensamientoCritico #CineDeTerror #Propaganda #HistoriaDelCine #Mitología

  11. #datocurioso

    ¿Sabían que, a diferencia de los simpáticos seres que nos enseñaron las películas de Disney, los genios de las leyendas originales de Medio Oriente eran criaturas temibles que sentían un profundo rencor hacia los humanos?

    En las mitologías de la península arábiga y los textos tradicionales del mundo islámico, estas entidades no viven para conceder tres deseos amigables con una sonrisa, sino que se les conoce como djinns. Según las creencias antiguas de la región, fueron creados a partir de un fuego sin humo mucho antes de que existiera el primer hombre en la Tierra. Al tener libre albedrío igual que nosotros, existen djinns bondadosos, pero la gran mayoría de las historias clásicas describen a espíritus malignos, vengativos y extremadamente territoriales que habitan en desiertos, ruinas o cuevas oscuras.

    La idea de atraparlos en lámparas o anillos tampoco era un juego de niños, sino una forma de castigo impuesta por sabios o reyes poderosos, como el rey Salomón, para someter su naturaleza destructiva. En las narraciones originales de Las mil y una noches, cuando un pescador abre una vasija sellada y libera a un genio, la criatura no le ofrece riquezas ni milagros, sino que lo amenaza de forma inmediata con matarlo. Los djinns consideraban que los humanos éramos una especie inferior que había invadido sus tierras, por lo que usaban su capacidad de cambiar de forma para transformarse en serpientes, escorpiones o tormentas de arena con el único fin de causar desastres y confundir a los viajeros.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y blogger del fediverso

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    #Historia #Mitología #Leyendas #MedioOriente #Cultura

  12. 🧿 ¿𝒀 𝒔𝒊 𝒆𝒍 𝒑𝒓𝒊𝒎𝒆𝒓 𝒗𝒂𝒎𝒑𝒊𝒓𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒏𝒐 𝒉𝒖𝒃𝒊𝒆𝒓𝒂 𝒏𝒂𝒄𝒊𝒅𝒐 𝒆𝒏 𝑻𝒓𝒂𝒏𝒔𝒊𝒍𝒗𝒂𝒏𝒊𝒂, 𝒔𝒊𝒏𝒐 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒑𝒓𝒐𝒑𝒊𝒂 𝑩𝒊𝒃𝒍𝒊𝒂? 🧿

    Cuando pensamos en vampiros, casi todos imaginamos a Drácula, castillos en ruinas, ataúdes y colmillos afilados.
    Pero existe una teoría mucho más antigua y extraña que sitúa el origen de los vampiros miles de años antes, en los primeros capítulos del Génesis.

    No es una historia aceptada por el cristianismo, el judaísmo ni la historia.
    Es una mezcla de textos apócrifos, tradiciones judías medievales, ocultismo moderno y literatura fantástica.
    Aun así, ha fascinado durante siglos porque une algunos de los personajes más misteriosos de la Biblia: Caín y Lilith.

    Todo empieza con el primer asesinato de la humanidad.

    Según el Génesis, Caín y Abel eran hijos de Adán y Eva.
    Movido por los celos, Caín asesinó a su hermano Abel después de que Dios aceptara la ofrenda de este y rechazara la suya.

    Como castigo, Dios no lo mató.
    Hizo algo que muchos consideran todavía peor.

    Lo condenó a vagar por la Tierra para siempre como un errante.
    Además, colocó sobre él la famosa **Marca de Caín**, una señal destinada a impedir que cualquiera lo matara.

    La Biblia nunca explica en qué consistía esa marca.
    Y precisamente ese silencio ha dado pie durante siglos a toda clase de teorías.

    Algunas leyendas sostienen que Caín dejó de ser completamente humano después de recibir el castigo divino.
    Su condena habría sido una especie de inmortalidad llena de sufrimiento: incapaz de encontrar descanso, apartado de Dios y obligado a vivir viendo morir a todas las personas que conocía.

    Hasta aquí estamos hablando únicamente de interpretaciones.
    La Biblia jamás dice que Caín bebiera sangre ni que fuera un vampiro.

    Pero entonces aparece otro personaje fascinante.

    **Lilith.**

    Aquí empieza el verdadero misterio.

    Lilith no aparece en el Génesis como primera esposa de Adán.
    Esa idea procede sobre todo del **Alfabeto de Ben Sira**, un texto judío escrito entre los siglos VIII y X.
    Según esa tradición, Dios creó a Lilith al mismo tiempo que a Adán y del mismo barro.

    El problema fue que Lilith no aceptó obedecer a Adán.

    Cuando este quiso imponerse sobre ella, respondió que ambos habían sido creados iguales.
    Pronunció el nombre secreto de Dios y abandonó el Jardín del Edén.

    Desde entonces, las leyendas la transformaron en un ser nocturno que habitaba los desiertos, seducía a los hombres mientras dormían y atacaba a recién nacidos.
    Con los siglos terminó convirtiéndose en una especie de reina de los demonios.

    Es aquí donde ambas historias se cruzan.

    En ningún texto antiguo reconocido aparece una relación entre Caín y Lilith.

    Sin embargo, las tradiciones esotéricas posteriores comenzaron a imaginar qué habría ocurrido si el primer asesino y la primera rebelde se hubieran encontrado.

    Según estas leyendas, Lilith acogió a Caín durante su exilio.

    Fue ella quien le enseñó la magia prohibida, los secretos de la noche y el poder de alimentarse de la sangre para prolongar la existencia.
    De esa unión habría nacido una nueva raza de seres inmortales: los primeros vampiros.

    La historia se hizo especialmente famosa gracias al llamado **Libro de Nod**.

    Aquí conviene hacer una aclaración importante.

    Mucha gente cree que se trata de un manuscrito antiguo descubierto en algún monasterio, pero no es así.

    El **Libro de Nod** fue escrito en la década de 1990 como parte del universo del juego de rol **Vampire: The Masquerade**.
    Sus autores construyeron una mitología tan completa y convincente que muchísimas personas llegaron a pensar que era un texto religioso perdido.

    En ese libro, Caín se convierte literalmente en el primer vampiro.

    Después de matar a Abel, es maldecido por Dios.
    Los ángeles le ofrecen varias oportunidades para arrepentirse, pero las rechaza todas.
    Como consecuencia recibe varios castigos.

    No podrá morir.

    El sol lo quemará.

    La sangre será su único alimento.

    Y cualquier daño que cause le será devuelto multiplicado.

    Más tarde conoce a Lilith, quien despierta en él poderes sobrenaturales.
    Después crea a otros vampiros, conocidos como la Segunda Generación y la Tercera Generación, los legendarios Antediluvianos, considerados los ancestros de todos los clanes vampíricos.

    Aunque hoy millones de personas conocen esta historia, no forma parte de ninguna tradición bíblica auténtica.

    Pero la conexión entre Caín y los vampiros es bastante anterior al juego.

    Durante el siglo XIX, cuando la fascinación por el ocultismo estaba en pleno auge, algunos escritores ya relacionaban la maldición de Caín con la inmortalidad.
    Incluso varios autores de literatura gótica insinuaron que el primer asesino podía ser el origen de todos los seres condenados a vagar eternamente.

    Después llegó **Drácula**, de Bram Stoker, en 1897.
    Curiosamente, Stoker nunca menciona a Caín, pero sí llena su novela de referencias bíblicas: la condena eterna, la lucha entre el bien y el mal, la sangre como símbolo de vida y la imposibilidad de alcanzar la salvación.

    Con el tiempo, el cine, los juegos de rol, los cómics y las novelas mezclaron todas estas historias hasta crear una única gran leyenda que hoy muchos dan por antigua.

    ¿Existe alguna prueba de que todo esto sea real?

    No.

    No existe ningún manuscrito antiguo que diga que Caín fue un vampiro.

    No hay ningún texto judío o cristiano reconocido que afirme que Lilith creó una raza de inmortales.

    Y el famoso Libro de Nod no es un evangelio perdido, sino una obra de ficción contemporánea.

    Sin embargo, resulta fascinante comprobar cómo unos pocos silencios de la Biblia, unidos a siglos de imaginación, ocultismo y literatura, terminaron dando vida a una de las leyendas más famosas del mundo.

    Porque a veces los grandes mitos no nacen de lo que dicen los libros... sino de todo aquello que dejaron sin explicar.

    "𝐸𝑠𝑡𝑎 𝑡𝑒𝑜𝑟𝑖́𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑐𝑒𝑑𝑒 𝑑𝑒 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑒𝑧𝑐𝑙𝑎 𝑑𝑒 𝑡𝑟𝑎𝑑𝑖𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑎𝑝𝑜́𝑐𝑟𝑖𝑓𝑎𝑠, 𝑙𝑒𝑦𝑒𝑛𝑑𝑎𝑠 𝑚𝑒𝑑𝑖𝑒𝑣𝑎𝑙𝑒𝑠 𝑦 𝑜𝑏𝑟𝑎𝑠 𝑚𝑜𝑑𝑒𝑟𝑛𝑎𝑠, 𝑦 𝑛𝑜 𝑓𝑜𝑟𝑚𝑎 𝑝𝑎𝑟𝑡𝑒 𝑑𝑒𝑙 𝑟𝑒𝑙𝑎𝑡𝑜 𝑏𝑖́𝑏𝑙𝑖𝑐𝑜 𝑜𝑓𝑖𝑐𝑖𝑎𝑙."

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=Yk5UYfcIpCw

    #historia #biblia #caín #lilith #vampiros #mitología #leyendas #librodenod #ocultismo #apócrifos #curiosidades

  13. 𝐋𝐞𝐲𝐞𝐧𝐝𝐚𝐬, 𝐏𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐣𝐞𝐬 𝐞 𝐇𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐞𝐧 𝐏𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫𝐚 𝐏𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚
    ✵𝑳𝒂 𝑫𝒂𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝑳𝒂𝒈𝒐✵
    ☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽

    Yo soy la corriente que refleja la luna,
    el susurro que arrulla a los reyes y los héroes,
    la sombra que se enreda en los secretos de los hombres.

    Entregué a Arturo Excalibur,
    la espada que pesaba más que su destino,
    y vi cómo el niño que era Lanzarote
    crecía en Camelot bajo mi mirada,
    mi cuidado mezclado con magia y misterio.

    Merlín me enseñó su arte y su fuego,
    y mis labios tocaron su poder,
    y su corazón me perteneció, aunque no sin sombras.
    Morgana, hermana de Arturo, lo amaba,
    pero su amor chocó contra mi destino,
    y su celosía quedó atrapada entre bruma y agua.

    Cerré a Merlín en un árbol,
    no por odio, sino por proteger
    la magia que él confiaba y que yo sabía usar.
    Mi corazón es agua que calma y que hiere,
    mi risa es espejo de secretos que no se revelan.

    A veces soy luz para los que buscan redención,
    otras, tormenta para quienes llegan con ambición o engaño.
    Entre Avalon y la orilla de lo imposible,
    yo habito en mi castillo bajo el lago,
    ni buena ni mala, eterna,
    y la leyenda comienza cuando mis ojos miran al mundo.
    ☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽

    #leyenda #damadellago #viviana #mitologia #primerapersona #excalibur #arturo #merlin #morgana #lancelot #poesia #feminapoderosa #ambivalente #trianguloamoroso