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#mitologia — Public Fediverse posts

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  1. :stargif: 𝑶𝒏𝒐𝒎𝒂́𝒄𝒓𝒊𝒕𝒐: 𝒆𝒍 𝒇𝒂𝒍𝒔𝒊𝒇𝒊𝒄𝒂𝒅𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝒐𝒓𝒂́𝒄𝒖𝒍𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒎𝒂𝒏𝒊𝒑𝒖𝒍𝒐́ 𝒎𝒊𝒕𝒐𝒔, 𝒕𝒊𝒓𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒚 𝒆𝒎𝒑𝒆𝒓𝒂𝒅𝒐𝒓𝒆𝒔 :stargif:

    En la Atenas del siglo VI a. C., una ciudad que empezaba a convertirse en centro de pensamiento, religión y poder político, apareció una figura tan influyente como polémica: Onomácrito.
    No fue un filósofo ni un gran general.
    Su poder estaba en algo mucho más sutil: las palabras.

    Trabajó en la corte del tirano Pisístrato y, posteriormente, bajo el gobierno de su hijo Hiparco.
    Su tarea consistía en recopilar y ordenar antiguos oráculos atribuidos al profeta mítico Museo, una figura relacionada con las tradiciones religiosas órficas y con los misterios sagrados de Eleusis.

    El problema es que Onomácrito no se limitó a copiar textos antiguos.

    Según las fuentes clásicas, comenzó a interpolar versos, añadir fragmentos propios y modificar oráculos para que coincidieran con los intereses políticos de los gobernantes.
    En otras palabras, transformó la recopilación religiosa en una herramienta de propaganda.

    Su engaño no duró para siempre.
    Fue descubierto por el poeta y músico Laso de Hermíone, quien lo acusó públicamente de haber inventado un oráculo que anunciaba que las islas cercanas a Lemnos desaparecerían bajo el mar.
    La denuncia fue tan clara que Hiparco se vio obligado a desterrarlo para evitar un escándalo que dañara la reputación de su gobierno.

    Pero la historia de Onomácrito no terminó ahí.

    Tras el exilio, viajó hacia el este y terminó en la corte del rey persa Jerjes I, en la ciudad de Susa.
    Allí encontró una nueva oportunidad para usar su talento.
    Cuando el monarca dudaba sobre lanzar la gran invasión contra Grecia —que acabaría formando parte de las Guerras Médicas— Onomácrito interpretó los oráculos de forma interesada, leyendo solo aquellos que predecían la victoria persa y ocultando cualquier presagio negativo.

    Heródoto menciona este episodio como ejemplo del peso que podían tener los augurios y las profecías en las decisiones políticas del mundo antiguo.

    Además de su papel como manipulador de profecías, la tradición también lo relaciona con la transmisión de textos órficos.
    Algunos estudiosos creen que pudo intervenir en la difusión o modificación de ciertos mitos religiosos, entre ellos el relato en el que los Titanes despedazan al dios Dioniso.
    Ese mito tuvo gran influencia en la teología órfica, donde se explicaba la dualidad del ser humano: una naturaleza divina mezclada con una parte corrupta heredada de los Titanes.

    No sabemos casi nada sobre su vida privada.
    No se conservan datos sobre su familia, su infancia o su origen.
    En el siglo VI a. C., los cronistas rara vez registraban esos detalles; lo que quedaba en la memoria eran los actos públicos.

    Y en el caso de Onomácrito, esos actos fueron suficientes para hacerlo inolvidable.

    Su historia revela algo muy antiguo y muy humano: incluso en la Grecia que más tarde daría origen a la filosofía y a la lógica, los mitos, las profecías y la interpretación de los textos podían ser herramientas de poder político.

    Quizá por eso su figura sigue resultando tan moderna.

    Porque demuestra que la manipulación de la información no es un fenómeno reciente.
    Hace más de dos mil quinientos años, ya había personas capaces de cambiar la historia simplemente alterando unas pocas líneas de un texto sagrado.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #antiguagrecia #mitología #oráculos #historiacuriosa #herodoto #jerjes #guerrasmédicas #misteriosdeeleusis #ecosdelpasado

  2. :stargif: 𝑶𝒏𝒐𝒎𝒂́𝒄𝒓𝒊𝒕𝒐: 𝒆𝒍 𝒇𝒂𝒍𝒔𝒊𝒇𝒊𝒄𝒂𝒅𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝒐𝒓𝒂́𝒄𝒖𝒍𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒎𝒂𝒏𝒊𝒑𝒖𝒍𝒐́ 𝒎𝒊𝒕𝒐𝒔, 𝒕𝒊𝒓𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒚 𝒆𝒎𝒑𝒆𝒓𝒂𝒅𝒐𝒓𝒆𝒔 :stargif:

    En la Atenas del siglo VI a. C., una ciudad que empezaba a convertirse en centro de pensamiento, religión y poder político, apareció una figura tan influyente como polémica: Onomácrito.
    No fue un filósofo ni un gran general.
    Su poder estaba en algo mucho más sutil: las palabras.

    Trabajó en la corte del tirano Pisístrato y, posteriormente, bajo el gobierno de su hijo Hiparco.
    Su tarea consistía en recopilar y ordenar antiguos oráculos atribuidos al profeta mítico Museo, una figura relacionada con las tradiciones religiosas órficas y con los misterios sagrados de Eleusis.

    El problema es que Onomácrito no se limitó a copiar textos antiguos.

    Según las fuentes clásicas, comenzó a interpolar versos, añadir fragmentos propios y modificar oráculos para que coincidieran con los intereses políticos de los gobernantes.
    En otras palabras, transformó la recopilación religiosa en una herramienta de propaganda.

    Su engaño no duró para siempre.
    Fue descubierto por el poeta y músico Laso de Hermíone, quien lo acusó públicamente de haber inventado un oráculo que anunciaba que las islas cercanas a Lemnos desaparecerían bajo el mar.
    La denuncia fue tan clara que Hiparco se vio obligado a desterrarlo para evitar un escándalo que dañara la reputación de su gobierno.

    Pero la historia de Onomácrito no terminó ahí.

    Tras el exilio, viajó hacia el este y terminó en la corte del rey persa Jerjes I, en la ciudad de Susa.
    Allí encontró una nueva oportunidad para usar su talento.
    Cuando el monarca dudaba sobre lanzar la gran invasión contra Grecia —que acabaría formando parte de las Guerras Médicas— Onomácrito interpretó los oráculos de forma interesada, leyendo solo aquellos que predecían la victoria persa y ocultando cualquier presagio negativo.

    Heródoto menciona este episodio como ejemplo del peso que podían tener los augurios y las profecías en las decisiones políticas del mundo antiguo.

    Además de su papel como manipulador de profecías, la tradición también lo relaciona con la transmisión de textos órficos.
    Algunos estudiosos creen que pudo intervenir en la difusión o modificación de ciertos mitos religiosos, entre ellos el relato en el que los Titanes despedazan al dios Dioniso.
    Ese mito tuvo gran influencia en la teología órfica, donde se explicaba la dualidad del ser humano: una naturaleza divina mezclada con una parte corrupta heredada de los Titanes.

    No sabemos casi nada sobre su vida privada.
    No se conservan datos sobre su familia, su infancia o su origen.
    En el siglo VI a. C., los cronistas rara vez registraban esos detalles; lo que quedaba en la memoria eran los actos públicos.

    Y en el caso de Onomácrito, esos actos fueron suficientes para hacerlo inolvidable.

    Su historia revela algo muy antiguo y muy humano: incluso en la Grecia que más tarde daría origen a la filosofía y a la lógica, los mitos, las profecías y la interpretación de los textos podían ser herramientas de poder político.

    Quizá por eso su figura sigue resultando tan moderna.

    Porque demuestra que la manipulación de la información no es un fenómeno reciente.
    Hace más de dos mil quinientos años, ya había personas capaces de cambiar la historia simplemente alterando unas pocas líneas de un texto sagrado.

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    #historia #antiguagrecia #mitología #oráculos #historiacuriosa #herodoto #jerjes #guerrasmédicas #misteriosdeeleusis #ecosdelpasado

  3. :stargif: 𝑶𝒏𝒐𝒎𝒂́𝒄𝒓𝒊𝒕𝒐: 𝒆𝒍 𝒇𝒂𝒍𝒔𝒊𝒇𝒊𝒄𝒂𝒅𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝒐𝒓𝒂́𝒄𝒖𝒍𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒎𝒂𝒏𝒊𝒑𝒖𝒍𝒐́ 𝒎𝒊𝒕𝒐𝒔, 𝒕𝒊𝒓𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒚 𝒆𝒎𝒑𝒆𝒓𝒂𝒅𝒐𝒓𝒆𝒔 :stargif:

    En la Atenas del siglo VI a. C., una ciudad que empezaba a convertirse en centro de pensamiento, religión y poder político, apareció una figura tan influyente como polémica: Onomácrito.
    No fue un filósofo ni un gran general.
    Su poder estaba en algo mucho más sutil: las palabras.

    Trabajó en la corte del tirano Pisístrato y, posteriormente, bajo el gobierno de su hijo Hiparco.
    Su tarea consistía en recopilar y ordenar antiguos oráculos atribuidos al profeta mítico Museo, una figura relacionada con las tradiciones religiosas órficas y con los misterios sagrados de Eleusis.

    El problema es que Onomácrito no se limitó a copiar textos antiguos.

    Según las fuentes clásicas, comenzó a interpolar versos, añadir fragmentos propios y modificar oráculos para que coincidieran con los intereses políticos de los gobernantes.
    En otras palabras, transformó la recopilación religiosa en una herramienta de propaganda.

    Su engaño no duró para siempre.
    Fue descubierto por el poeta y músico Laso de Hermíone, quien lo acusó públicamente de haber inventado un oráculo que anunciaba que las islas cercanas a Lemnos desaparecerían bajo el mar.
    La denuncia fue tan clara que Hiparco se vio obligado a desterrarlo para evitar un escándalo que dañara la reputación de su gobierno.

    Pero la historia de Onomácrito no terminó ahí.

    Tras el exilio, viajó hacia el este y terminó en la corte del rey persa Jerjes I, en la ciudad de Susa.
    Allí encontró una nueva oportunidad para usar su talento.
    Cuando el monarca dudaba sobre lanzar la gran invasión contra Grecia —que acabaría formando parte de las Guerras Médicas— Onomácrito interpretó los oráculos de forma interesada, leyendo solo aquellos que predecían la victoria persa y ocultando cualquier presagio negativo.

    Heródoto menciona este episodio como ejemplo del peso que podían tener los augurios y las profecías en las decisiones políticas del mundo antiguo.

    Además de su papel como manipulador de profecías, la tradición también lo relaciona con la transmisión de textos órficos.
    Algunos estudiosos creen que pudo intervenir en la difusión o modificación de ciertos mitos religiosos, entre ellos el relato en el que los Titanes despedazan al dios Dioniso.
    Ese mito tuvo gran influencia en la teología órfica, donde se explicaba la dualidad del ser humano: una naturaleza divina mezclada con una parte corrupta heredada de los Titanes.

    No sabemos casi nada sobre su vida privada.
    No se conservan datos sobre su familia, su infancia o su origen.
    En el siglo VI a. C., los cronistas rara vez registraban esos detalles; lo que quedaba en la memoria eran los actos públicos.

    Y en el caso de Onomácrito, esos actos fueron suficientes para hacerlo inolvidable.

    Su historia revela algo muy antiguo y muy humano: incluso en la Grecia que más tarde daría origen a la filosofía y a la lógica, los mitos, las profecías y la interpretación de los textos podían ser herramientas de poder político.

    Quizá por eso su figura sigue resultando tan moderna.

    Porque demuestra que la manipulación de la información no es un fenómeno reciente.
    Hace más de dos mil quinientos años, ya había personas capaces de cambiar la historia simplemente alterando unas pocas líneas de un texto sagrado.

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    #historia #antiguagrecia #mitología #oráculos #historiacuriosa #herodoto #jerjes #guerrasmédicas #misteriosdeeleusis #ecosdelpasado

  4. :stargif: 𝑶𝒏𝒐𝒎𝒂́𝒄𝒓𝒊𝒕𝒐: 𝒆𝒍 𝒇𝒂𝒍𝒔𝒊𝒇𝒊𝒄𝒂𝒅𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝒐𝒓𝒂́𝒄𝒖𝒍𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒎𝒂𝒏𝒊𝒑𝒖𝒍𝒐́ 𝒎𝒊𝒕𝒐𝒔, 𝒕𝒊𝒓𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒚 𝒆𝒎𝒑𝒆𝒓𝒂𝒅𝒐𝒓𝒆𝒔 :stargif:

    En la Atenas del siglo VI a. C., una ciudad que empezaba a convertirse en centro de pensamiento, religión y poder político, apareció una figura tan influyente como polémica: Onomácrito.
    No fue un filósofo ni un gran general.
    Su poder estaba en algo mucho más sutil: las palabras.

    Trabajó en la corte del tirano Pisístrato y, posteriormente, bajo el gobierno de su hijo Hiparco.
    Su tarea consistía en recopilar y ordenar antiguos oráculos atribuidos al profeta mítico Museo, una figura relacionada con las tradiciones religiosas órficas y con los misterios sagrados de Eleusis.

    El problema es que Onomácrito no se limitó a copiar textos antiguos.

    Según las fuentes clásicas, comenzó a interpolar versos, añadir fragmentos propios y modificar oráculos para que coincidieran con los intereses políticos de los gobernantes.
    En otras palabras, transformó la recopilación religiosa en una herramienta de propaganda.

    Su engaño no duró para siempre.
    Fue descubierto por el poeta y músico Laso de Hermíone, quien lo acusó públicamente de haber inventado un oráculo que anunciaba que las islas cercanas a Lemnos desaparecerían bajo el mar.
    La denuncia fue tan clara que Hiparco se vio obligado a desterrarlo para evitar un escándalo que dañara la reputación de su gobierno.

    Pero la historia de Onomácrito no terminó ahí.

    Tras el exilio, viajó hacia el este y terminó en la corte del rey persa Jerjes I, en la ciudad de Susa.
    Allí encontró una nueva oportunidad para usar su talento.
    Cuando el monarca dudaba sobre lanzar la gran invasión contra Grecia —que acabaría formando parte de las Guerras Médicas— Onomácrito interpretó los oráculos de forma interesada, leyendo solo aquellos que predecían la victoria persa y ocultando cualquier presagio negativo.

    Heródoto menciona este episodio como ejemplo del peso que podían tener los augurios y las profecías en las decisiones políticas del mundo antiguo.

    Además de su papel como manipulador de profecías, la tradición también lo relaciona con la transmisión de textos órficos.
    Algunos estudiosos creen que pudo intervenir en la difusión o modificación de ciertos mitos religiosos, entre ellos el relato en el que los Titanes despedazan al dios Dioniso.
    Ese mito tuvo gran influencia en la teología órfica, donde se explicaba la dualidad del ser humano: una naturaleza divina mezclada con una parte corrupta heredada de los Titanes.

    No sabemos casi nada sobre su vida privada.
    No se conservan datos sobre su familia, su infancia o su origen.
    En el siglo VI a. C., los cronistas rara vez registraban esos detalles; lo que quedaba en la memoria eran los actos públicos.

    Y en el caso de Onomácrito, esos actos fueron suficientes para hacerlo inolvidable.

    Su historia revela algo muy antiguo y muy humano: incluso en la Grecia que más tarde daría origen a la filosofía y a la lógica, los mitos, las profecías y la interpretación de los textos podían ser herramientas de poder político.

    Quizá por eso su figura sigue resultando tan moderna.

    Porque demuestra que la manipulación de la información no es un fenómeno reciente.
    Hace más de dos mil quinientos años, ya había personas capaces de cambiar la historia simplemente alterando unas pocas líneas de un texto sagrado.

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    #historia #antiguagrecia #mitología #oráculos #historiacuriosa #herodoto #jerjes #guerrasmédicas #misteriosdeeleusis #ecosdelpasado

  5. "#Oiartzun.go ihotietan #basandere pertsonai mitologikoari erreferentzia egiten dion pertsonai bat dute, "basandre""."Zakuz, larruz eta oihalez egindako jantziak eramaten dituzte soinean. Buruan kolore ezberdinez egindako ile luzea. Larruzko abarkak. Arropan apaingarri moduan, hezurrak, huntza, zintzarriak …eramaten dituzte. Aurpegi berezi eta basatia dute, hortz, begi eta sudur handiz osatua. Makila, eta animalien barrerak ere izaten dituzte eskuan jendea zirikatzeko.[6]" #mitologia #inauteriak

  6. Asphodelus cerasiferus
    Porrassa, gamó, albó, asfodel...

    És una planta de la família de l'all i la ceba.
    Comestible, però...
    Com molts aliments silvestres, cal saber com preparar-la, perquè en ser més riques en principis actius, són més nutritives, més medicinals, però també poden ser més tòxiques que les cultivades que, com explicaré a la xerrada d'aquest dissabte a Escornalbou, han perdut nutrients i virtuts per guanyar hidrats de carboni i aigua.

    La medicina popular i tradicional ha recorregut als tubercles de la porrassa per al mal d'orella, en oleat; per la tos i els problemes respiratoris i urinaris en decocció en ús intern; i pels èczemes i altres problemes cutanis, ferides, cops i morenes, en emplastre.

    Com a aliment, ha sigut molt apreciat des de ben antic, però sempre remullat i/o cuit, llençant després l'aigua, o fermentat, per a eliminar amb aquests processos els tòxics asfodelina i asfodelòsid. Tant les fulles com els tubercles.

    Les llavors, en canvi, es poden menjar sense aquests passos previs, tot i que se solien torrar. Tenen mucílag i es barrejaven en grans quantitats amb la massa del pa.

    A l'antiga Grècia, un plat comú eren els tubercles cuits al caliu, entremig de les cendres.
    També els podem fregir, després d'haver-los remullat prèviament.

    Les inflorescències immadures i les fulles, també s'han menjat arreu. De fet, la purrussalda, un plat típic d'Euskadi, es feia originalment amb les parts baixes i tendres de les fulles d'Asphodelus albus, una parenta també comestible.

    A Grècia, també, per un procés que no he aconseguit trobar, dels tubercles se n'extreien els sucres per fer-ne un edulcorant. Perquè en té forces, i per això en alguns llocs s'ha fet servir per fer-ne begudes alcohòliques.

    A les seves parts subterrànies també se'ls han trobat aplicacions en l'artesania, com a tint groc i, seques i fetes pols, com a goma per enganxar sabates i altres treballs.

    Finalment, com tantes plantes, ha tingut un lloc en l'espiritualitat mediterrània. Planta consagrada a Persèfone i Hades, els guardians de l'inframón. Es deia que entapissa els Camps Elisis, una de les zones del món dels morts, on van a descansar les deesses i déus, i les ànimes dels herois i heroïnes i tot ésser que mereixi tal glòria.
    També s'hi ha recorregut com a protector i per a realitzar exorcismes.

    floracatalana.cat/flora/vascul
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