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🏛⚔️📜 Hernán Cortés murió hace siglos… pero la batalla por su memoria sigue abierta.
💁🏻♀️ Carrusel completo en IG:
https://www.instagram.com/p/DYNDSACimkV#HernánCortés #HistoriaDeMéxico #ImperioEspañol #MemoriaHistórica #TemploDelPasado
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Población de Encarnación de Itapúa en 1751: 3372 hab.
Fuente: Ibáñez de Echavárri, B. Regno gesuitico del Paraguay. Lisbona: Imprenta Real . 1760. Pag. 14
https://archive.org/detalla/regnogesuiticode00ibez/page/14/mode/1up
#estadísticas #Encarnación #Itapúa #ytapua #Paraguay #historia #jesuitas #compañía #imperioespañol -
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▪️Curiosidades
🔸Perdió sus extremidades en tres momentos distintos, no en la misma batalla.
🔸Era famoso por su sangre fría en combate, incluso después de quedar mutilado.
🔸Durante una acción naval frente a Barcelona utilizó paja húmeda incendiada para crear una cortina de humo y escapar de un cerco enemigo.
🔸A pesar de sus mutilaciones, seguía embarcando y dirigiendo operaciones personalmente.Poco después de la victoria en Cartagena, Lezo enfermó gravemente.
Las condiciones sanitarias tras el asedio eran terribles: cadáveres, enfermedades tropicales y falta de medicinas.Murió el 7 de septiembre de 1741 en Cartagena de Indias, probablemente por una infección agravada por tifus o peste.
Lo más triste es que murió sin honores y prácticamente en desgracia, debido a sus enfrentamientos políticos.
Fue enterrado de forma discreta y su tumba exacta sigue siendo desconocida, aunque muchos historiadores creen que podría estar en el antiguo convento de la Veracruz de la ciudad.Con el paso del tiempo, la figura de Lezo fue recuperada por historiadores y marinos.
Hoy es considerado uno de los grandes héroes navales españoles.Tiene estatuas en lugares como Madrid, Cartagena y también en su tierra natal del País Vasco.
Su historia se estudia como ejemplo de estrategia, resistencia y liderazgo militar.Y hay algo que resume bien su leyenda:
un almirante tuerto, cojo y manco que derrotó a la mayor flota de su tiempo.No está mal para alguien al que llamaban Mediohombre.
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#blasdelezo #historia #historiadeespaña #armadaespañola #cartagenadeindias #sigloxviii #batallanaval #imperioespañol #curiosidadeshistóricas #ecosdelpasado
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▪️Curiosidades
🔸Perdió sus extremidades en tres momentos distintos, no en la misma batalla.
🔸Era famoso por su sangre fría en combate, incluso después de quedar mutilado.
🔸Durante una acción naval frente a Barcelona utilizó paja húmeda incendiada para crear una cortina de humo y escapar de un cerco enemigo.
🔸A pesar de sus mutilaciones, seguía embarcando y dirigiendo operaciones personalmente.Poco después de la victoria en Cartagena, Lezo enfermó gravemente.
Las condiciones sanitarias tras el asedio eran terribles: cadáveres, enfermedades tropicales y falta de medicinas.Murió el 7 de septiembre de 1741 en Cartagena de Indias, probablemente por una infección agravada por tifus o peste.
Lo más triste es que murió sin honores y prácticamente en desgracia, debido a sus enfrentamientos políticos.
Fue enterrado de forma discreta y su tumba exacta sigue siendo desconocida, aunque muchos historiadores creen que podría estar en el antiguo convento de la Veracruz de la ciudad.Con el paso del tiempo, la figura de Lezo fue recuperada por historiadores y marinos.
Hoy es considerado uno de los grandes héroes navales españoles.Tiene estatuas en lugares como Madrid, Cartagena y también en su tierra natal del País Vasco.
Su historia se estudia como ejemplo de estrategia, resistencia y liderazgo militar.Y hay algo que resume bien su leyenda:
un almirante tuerto, cojo y manco que derrotó a la mayor flota de su tiempo.No está mal para alguien al que llamaban Mediohombre.
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#blasdelezo #historia #historiadeespaña #armadaespañola #cartagenadeindias #sigloxviii #batallanaval #imperioespañol #curiosidadeshistóricas #ecosdelpasado
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Felicitas era considerada una mujer muy moderna para la época.
Tras la muerte de Gálvez regresó a Madrid, donde organizó tertulias ilustradas en las que se hablaba francés y se debatían ideas políticas y filosóficas.
Aquello despertaba cierta desconfianza en los sectores más conservadores de la corte.Y precisamente en la corte empezaron a surgir rumores incómodos sobre Gálvez.
Algunos decían que su ascenso había sido demasiado rápido gracias a la influencia de su tío, José de Gálvez, uno de los hombres más poderosos del imperio.
Otros militares lo veían como un “enchufado” de la familia.Pero las sospechas más graves aparecieron cuando era virrey.
Gálvez era tremendamente popular entre la población local y aplicaba reformas ilustradas que modernizaban la administración y el ejército.
Eso, unido a su matrimonio con una criolla y su éxito militar, hizo que algunos espías informaran a Madrid de algo inquietante: temían que estuviera construyendo una base de poder para independizar México y proclamarse rey.Mientras tanto, el virreinato vivía una crisis terrible.
En 1785 una serie de heladas destruyó las cosechas y provocó una hambruna devastadora.
Gálvez reaccionó con medidas radicales: donó parte de su fortuna personal para comprar alimentos, obligó a terratenientes y a la Iglesia a vender grano a precios controlados y organizó grandes obras públicas para dar trabajo a la población.
Entre ellas impulsó la construcción del Castillo de Chapultepec.Además tenía una costumbre muy poco habitual para un virrey: se paseaba por la ciudad sin escolta, mezclándose con la gente común.
Esa cercanía le ganó un enorme cariño popular… pero en Madrid empezó a interpretarse como algo peligroso.La historia dio un giro inesperado en 1786.
Con solo 40 años, Bernardo de Gálvez murió repentinamente.
La versión oficial habló de una enfermedad infecciosa, posiblemente causada por agua contaminada.
Pero durante siglos circularon rumores de envenenamiento.
Algunos pensaban que sus enemigos políticos querían frenar su creciente poder antes de que fuera demasiado tarde.Su muerte dejó abierta una pregunta que nunca tendrá respuesta: si hubiera vivido más tiempo, ¿habría sido el primer gran líder independentista de México… o simplemente uno de los mejores gobernantes del imperio español?
Sea como sea, su legado sigue vivo.
La ciudad texana de Galveston lleva su nombre.
Y en 2014, el presidente Barack Obama le concedió la ciudadanía honoraria de Estados Unidos, un reconocimiento que solo unas pocas personas en la historia han recibido.Y mientras Hollywood sigue contando historias de cowboys y sheriffs, la verdadera precuela del Oeste sigue ahí: presidios de adobe, soldados con armaduras de cuero, caballos agotados en medio del desierto… y hombres que hablaban castellano defendiendo una frontera inmensa.
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#historia #historiadeespaña #lejanooeste #bernardodegalvez #imperioespañol #historiadeamerica #dragonesdecuera #curiosidadeshistoricas #ecosdelpasado
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:stargif: 𝑷𝒐𝒏𝒄𝒆 𝒅𝒆 𝑳𝒆𝒐́𝒏: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒂𝒎𝒃𝒊𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒚 𝒍𝒂 𝒍𝒆𝒚𝒆𝒏𝒅𝒂 :stargif:
En abril de 1513, las naves de Juan Ponce de León divisaron una costa verde y desconocida.
Aquella tierra terminaría llamándose Florida y marcaría un nuevo capítulo en la expansión de la Monarquía Hispánica por el Atlántico.Durante siglos se repitió la misma historia: un explorador obsesionado con encontrar la famosa Fuente de la Juventud.
La imagen es potente, casi de cuento.
Pero la realidad histórica fue bastante más compleja.Ponce de León nació hacia 1460 o 1465 en Santervás de Campos.
Su origen exacto sigue siendo algo difuso.
Algunas crónicas apuntan a que pudo ser hijo natural de un miembro de la familia noble de los Ponce de León.
Lo que sí parece claro es que creció en un entorno humilde pese a esa posible ascendencia.De joven sirvió como paje en la corte de Fernando II de Aragón y más tarde como escudero de Pedro Núñez de Guzmán.
Allí aprendió el manejo de las armas y las tácticas militares que más tarde aplicaría en el Caribe.Su vida cambió cuando viajó al Nuevo Mundo.
Participó en la colonización de La Española y pronto acumuló tierras y riqueza gracias al sistema de encomiendas.
En ese contexto se casó, alrededor del año 1500, con una mujer llamada Leonor en Santo Domingo.Sobre Leonor existen pocos datos claros.
Algunas fuentes dicen que era hija de un posadero español; otras sugieren que pudo tener origen indígena y que fue bautizada con ese nombre tras su conversión al cristianismo.
Lo cierto es que formaron una familia estable para la época.Tuvieron cuatro hijos: Luis, el único varón, y tres hijas llamadas Juana, María e Isabel.
Mientras Ponce de León construía su carrera política y militar, su familia permanecía en el Caribe administrando propiedades y haciendas.Su ascenso fue rápido.
En 1508 fundó el primer asentamiento europeo permanente en Puerto Rico y se convirtió en su primer gobernador.
Pero el poder en el Nuevo Mundo era frágil.El hijo de Cristóbal Colón, Diego Colón, inició una batalla legal contra la Corona para recuperar los privilegios concedidos a su padre en las Capitulaciones de Santa Fe.
En 1511 los tribunales le dieron la razón.La consecuencia fue humillante para Ponce de León: perdió el gobierno de Puerto Rico y tuvo que entregar el poder a hombres nombrados por Diego Colón.
Sin cargo político y con su prestigio tocado, buscó una salida.
El rey Fernando le concedió permiso para explorar nuevas tierras fuera de la jurisdicción de los Colón.
Así nació la expedición de 1513.El viaje fue duro: corrientes desconocidas, calor extremo, costas pantanosas y enfrentamientos con pueblos indígenas. Pero también dejó descubrimientos importantes.
Durante aquella navegación los españoles identificaron la poderosa Corriente del Golfo, una ruta marítima que más tarde permitiría a los barcos regresar a Europa con mucha más rapidez.El nombre de Florida surgió por una coincidencia de calendario.
Ponce de León avistó la costa durante las celebraciones de la Pascua Florida, y decidió bautizar así a la nueva tierra.Años después regresó para intentar colonizarla.
Pero el segundo intento terminó en tragedia.
En 1521, durante un enfrentamiento con los indígenas Calusa, fue alcanzado por una flecha.
Gravemente herido, fue trasladado a La Habana, donde murió poco tiempo después.Con el paso de los años, cronistas como Gonzalo Fernández de Oviedo difundieron la historia de que buscaba la Fuente de la Juventud.
La anécdota acabó convirtiéndose en leyenda.Pero si miramos su vida completa, vemos algo más humano: un soldado que ascendió desde una posición modesta, que acumuló poder en el Caribe, que lo perdió en una batalla política… y que se lanzó a explorar nuevas tierras para recuperar su lugar en la historia.
Quizá por eso su figura sigue generando debate.
No fue un héroe romántico ni un simple villano.
Fue, como muchos hombres de su tiempo, una mezcla de ambición, dureza y necesidad de dejar huella antes de desaparecer.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #historiadeespaña #edadmoderna #exploradores #imperioespañol #florida #historiadelcaribe #curiosidadeshistoricas #ecosdelpasado
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:stargif: 𝑰𝒏𝒆́𝒔 𝑺𝒖𝒂́𝒓𝒆𝒛: 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆, 𝒂𝒎𝒃𝒊𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒚 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒓 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒇𝒓𝒐𝒏𝒕𝒆𝒓𝒂 𝒎𝒂́𝒔 𝒇𝒆𝒓𝒐𝒛 𝒅𝒆 𝑨𝒎𝒆́𝒓𝒊𝒄𝒂 :stargif:
Septiembre de 1541.
Santiago de la Nueva Extremadura arde.
No es una exageración épica: la ciudad fue literalmente reducida a cenizas.
Apenas medio centenar de españoles resisten el asedio mapuche liderado por Michimalonco.
Y al frente no está solo el gobernador, sino una mujer nacida hacia 1507 en Plasencia: Inés Suárez.No era noble.
No era rica.
Era hija de un artesano, criada en un entorno humilde de “cristianos viejos”.
Aprendió costura porque era lo que una mujer pobre podía aprender.
Ese detalle, aparentemente menor, le dio algo esencial: independencia práctica.
No fue criada para obedecer en silencio.Se casó joven con Juan de Málaga.
Él marchó a América y la dejó atrás.
Aquí empieza el primer ángulo incómodo: Inés no aceptó el abandono como destino.
Consiguió licencia real para viajar sola en 1537.
Una mujer cruzando el Atlántico sin marido al lado no era habitual; era una declaración de carácter.Al llegar a Cuzco descubre que su esposo ha muerto tras la Batalla de las Salinas.
Como viuda recibe una encomienda.
No es una limosna: es poder económico basado en trabajo indígena.
Desde ese momento, Inés ya no es solo superviviente; es parte del engranaje colonial.Ahí entra en su vida Pedro de Valdivia.
Se convierte en su amante.
No es un romance de novela: es una alianza estratégica y emocional.
Para viajar con él a Chile debe presentarse como sirvienta, porque la Iglesia prohíbe que los conquistadores viajen con concubinas.
Apariencia pública de recato; realidad privada de influencia.Y llegamos a 1541.
El asedio.
Cuando la ciudad está cercada, Inés toma una decisión brutal: ordenar la ejecución de siete caciques prisioneros y arrojar sus cabezas a los atacantes.
No es un acto de locura, es una maniobra psicológica.
Terror contra terror.
Funcionó.
El asalto se desorganizó.
Santiago sobrevivió, aunque convertida en ruinas.Aquí conviene ser claros: ese gesto salvó la ciudad española, pero fue un acto extremo dentro de una guerra feroz.
No hay épica limpia.
Hay violencia, cálculo y miedo.Después vino la política.
En 1548, el juicio de residencia contra Valdivia en Lima.
El virrey Pedro de la Gasca lo acusa de amancebamiento escandaloso.
La Corona no podía permitir que el gobernador viviera públicamente con su amante mientras se evangelizaba el territorio.La orden fue clara: o Inés se casaba con un hombre “honorable” o volvía a España.
Y Valdivia debía traer a su esposa legítima, Marina Ortiz de Gaete, desde Extremadura.Valdivia eligió conservar el poder.
Inés aceptó casarse en 1549 con Rodrigo de Quiroga, mano derecha del gobernador.
¿Traición sentimental?
Probablemente.
¿Supervivencia política?
Sin duda.Desde entonces, Inés cambió de piel.
De mujer de armas pasó a matrona respetada.
Fundó obras religiosas, promovió templos como la ermita de Montserrat, ejerció caridad.
No fue una caída en desgracia; fue una transformación inteligente.
Sabía que en América el poder femenino no podía mostrarse de frente, debía administrarse con discreción.Mientras tanto, Marina viajaba hacia Chile.
Vendió bienes, cruzó el océano tras casi veinte años esperando a su marido.
Pero el destino fue cruel: cuando llegó en 1554, Valdivia ya había muerto en la Batalla de Tucapel.Su muerte es otro episodio sin filtros.
Capturado por las fuerzas de Lautaro, antiguo mozo de caballerizas que aprendió tácticas españolas observándolo, fue ejecutado tras un consejo mapuche.
La leyenda del oro fundido es eso: leyenda.
Las versiones más aceptadas hablan de un golpe de macana y de rituales posteriores con su cuerpo.
Fue una muerte diseñada para enviar un mensaje.Y entonces el contraste se hizo brutal.
Marina, esposa legal, llegó a una ciudad donde Inés era respetada y poderosa.
Marina reclamó herencias, encomiendas, reconocimiento.
Pasó años litigando por lo que consideraba suyo.
Vivía en la misma Santiago que Inés, probablemente cruzándose en la Catedral.
Una con prestigio y estabilidad.
La otra con título legítimo pero escaso poder real.Inés murió en 1580, rica, devota y respetada.
Marina murió peleando por una pensión.
Es el desenlace más incómodo: la “otra” ganó la memoria colectiva; la esposa legítima quedó diluida.Inés Suárez no fue una heroína simple.
Fue ambiciosa, estratégica, capaz de violencia y de diplomacia.
Supo usar la apariencia de virtud para conservar influencia.
Supo cuándo empuñar la espada y cuándo sostener un rosario.
Fue producto de su tiempo, pero también lo moldeó.No es un relato de buenos y malos.
Es una historia de poder en estado puro, en la frontera más dura del Imperio./no existe un retrato oficial de Marina Ortiz de Gaete/
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#historia #conquistadechile #inessuarez #pedrodevaldivia #lautaro #marinaortizdegaete #sigloxvi #historiadeamerica #mujeresenlahistoria #santiagodechile #imperioespañol #extremadura #plasencia #historiacolonial #ecosdelpasado
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:stargif: 𝑰𝒏𝒆́𝒔 𝑺𝒖𝒂́𝒓𝒆𝒛: 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆, 𝒂𝒎𝒃𝒊𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒚 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒓 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒇𝒓𝒐𝒏𝒕𝒆𝒓𝒂 𝒎𝒂́𝒔 𝒇𝒆𝒓𝒐𝒛 𝒅𝒆 𝑨𝒎𝒆́𝒓𝒊𝒄𝒂 :stargif:
Septiembre de 1541.
Santiago de la Nueva Extremadura arde.
No es una exageración épica: la ciudad fue literalmente reducida a cenizas.
Apenas medio centenar de españoles resisten el asedio mapuche liderado por Michimalonco.
Y al frente no está solo el gobernador, sino una mujer nacida hacia 1507 en Plasencia: Inés Suárez.No era noble.
No era rica.
Era hija de un artesano, criada en un entorno humilde de “cristianos viejos”.
Aprendió costura porque era lo que una mujer pobre podía aprender.
Ese detalle, aparentemente menor, le dio algo esencial: independencia práctica.
No fue criada para obedecer en silencio.Se casó joven con Juan de Málaga.
Él marchó a América y la dejó atrás.
Aquí empieza el primer ángulo incómodo: Inés no aceptó el abandono como destino.
Consiguió licencia real para viajar sola en 1537.
Una mujer cruzando el Atlántico sin marido al lado no era habitual; era una declaración de carácter.Al llegar a Cuzco descubre que su esposo ha muerto tras la Batalla de las Salinas.
Como viuda recibe una encomienda.
No es una limosna: es poder económico basado en trabajo indígena.
Desde ese momento, Inés ya no es solo superviviente; es parte del engranaje colonial.Ahí entra en su vida Pedro de Valdivia.
Se convierte en su amante.
No es un romance de novela: es una alianza estratégica y emocional.
Para viajar con él a Chile debe presentarse como sirvienta, porque la Iglesia prohíbe que los conquistadores viajen con concubinas.
Apariencia pública de recato; realidad privada de influencia.Y llegamos a 1541.
El asedio.
Cuando la ciudad está cercada, Inés toma una decisión brutal: ordenar la ejecución de siete caciques prisioneros y arrojar sus cabezas a los atacantes.
No es un acto de locura, es una maniobra psicológica.
Terror contra terror.
Funcionó.
El asalto se desorganizó.
Santiago sobrevivió, aunque convertida en ruinas.Aquí conviene ser claros: ese gesto salvó la ciudad española, pero fue un acto extremo dentro de una guerra feroz.
No hay épica limpia.
Hay violencia, cálculo y miedo.Después vino la política.
En 1548, el juicio de residencia contra Valdivia en Lima.
El virrey Pedro de la Gasca lo acusa de amancebamiento escandaloso.
La Corona no podía permitir que el gobernador viviera públicamente con su amante mientras se evangelizaba el territorio.La orden fue clara: o Inés se casaba con un hombre “honorable” o volvía a España.
Y Valdivia debía traer a su esposa legítima, Marina Ortiz de Gaete, desde Extremadura.Valdivia eligió conservar el poder.
Inés aceptó casarse en 1549 con Rodrigo de Quiroga, mano derecha del gobernador.
¿Traición sentimental?
Probablemente.
¿Supervivencia política?
Sin duda.Desde entonces, Inés cambió de piel.
De mujer de armas pasó a matrona respetada.
Fundó obras religiosas, promovió templos como la ermita de Montserrat, ejerció caridad.
No fue una caída en desgracia; fue una transformación inteligente.
Sabía que en América el poder femenino no podía mostrarse de frente, debía administrarse con discreción.Mientras tanto, Marina viajaba hacia Chile.
Vendió bienes, cruzó el océano tras casi veinte años esperando a su marido.
Pero el destino fue cruel: cuando llegó en 1554, Valdivia ya había muerto en la Batalla de Tucapel.Su muerte es otro episodio sin filtros.
Capturado por las fuerzas de Lautaro, antiguo mozo de caballerizas que aprendió tácticas españolas observándolo, fue ejecutado tras un consejo mapuche.
La leyenda del oro fundido es eso: leyenda.
Las versiones más aceptadas hablan de un golpe de macana y de rituales posteriores con su cuerpo.
Fue una muerte diseñada para enviar un mensaje.Y entonces el contraste se hizo brutal.
Marina, esposa legal, llegó a una ciudad donde Inés era respetada y poderosa.
Marina reclamó herencias, encomiendas, reconocimiento.
Pasó años litigando por lo que consideraba suyo.
Vivía en la misma Santiago que Inés, probablemente cruzándose en la Catedral.
Una con prestigio y estabilidad.
La otra con título legítimo pero escaso poder real.Inés murió en 1580, rica, devota y respetada.
Marina murió peleando por una pensión.
Es el desenlace más incómodo: la “otra” ganó la memoria colectiva; la esposa legítima quedó diluida.Inés Suárez no fue una heroína simple.
Fue ambiciosa, estratégica, capaz de violencia y de diplomacia.
Supo usar la apariencia de virtud para conservar influencia.
Supo cuándo empuñar la espada y cuándo sostener un rosario.
Fue producto de su tiempo, pero también lo moldeó.No es un relato de buenos y malos.
Es una historia de poder en estado puro, en la frontera más dura del Imperio./no existe un retrato oficial de Marina Ortiz de Gaete/
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Septiembre de 1541.
Santiago de la Nueva Extremadura arde.
No es una exageración épica: la ciudad fue literalmente reducida a cenizas.
Apenas medio centenar de españoles resisten el asedio mapuche liderado por Michimalonco.
Y al frente no está solo el gobernador, sino una mujer nacida hacia 1507 en Plasencia: Inés Suárez.No era noble.
No era rica.
Era hija de un artesano, criada en un entorno humilde de “cristianos viejos”.
Aprendió costura porque era lo que una mujer pobre podía aprender.
Ese detalle, aparentemente menor, le dio algo esencial: independencia práctica.
No fue criada para obedecer en silencio.Se casó joven con Juan de Málaga.
Él marchó a América y la dejó atrás.
Aquí empieza el primer ángulo incómodo: Inés no aceptó el abandono como destino.
Consiguió licencia real para viajar sola en 1537.
Una mujer cruzando el Atlántico sin marido al lado no era habitual; era una declaración de carácter.Al llegar a Cuzco descubre que su esposo ha muerto tras la Batalla de las Salinas.
Como viuda recibe una encomienda.
No es una limosna: es poder económico basado en trabajo indígena.
Desde ese momento, Inés ya no es solo superviviente; es parte del engranaje colonial.Ahí entra en su vida Pedro de Valdivia.
Se convierte en su amante.
No es un romance de novela: es una alianza estratégica y emocional.
Para viajar con él a Chile debe presentarse como sirvienta, porque la Iglesia prohíbe que los conquistadores viajen con concubinas.
Apariencia pública de recato; realidad privada de influencia.Y llegamos a 1541.
El asedio.
Cuando la ciudad está cercada, Inés toma una decisión brutal: ordenar la ejecución de siete caciques prisioneros y arrojar sus cabezas a los atacantes.
No es un acto de locura, es una maniobra psicológica.
Terror contra terror.
Funcionó.
El asalto se desorganizó.
Santiago sobrevivió, aunque convertida en ruinas.Aquí conviene ser claros: ese gesto salvó la ciudad española, pero fue un acto extremo dentro de una guerra feroz.
No hay épica limpia.
Hay violencia, cálculo y miedo.Después vino la política.
En 1548, el juicio de residencia contra Valdivia en Lima.
El virrey Pedro de la Gasca lo acusa de amancebamiento escandaloso.
La Corona no podía permitir que el gobernador viviera públicamente con su amante mientras se evangelizaba el territorio.La orden fue clara: o Inés se casaba con un hombre “honorable” o volvía a España.
Y Valdivia debía traer a su esposa legítima, Marina Ortiz de Gaete, desde Extremadura.Valdivia eligió conservar el poder.
Inés aceptó casarse en 1549 con Rodrigo de Quiroga, mano derecha del gobernador.
¿Traición sentimental?
Probablemente.
¿Supervivencia política?
Sin duda.Desde entonces, Inés cambió de piel.
De mujer de armas pasó a matrona respetada.
Fundó obras religiosas, promovió templos como la ermita de Montserrat, ejerció caridad.
No fue una caída en desgracia; fue una transformación inteligente.
Sabía que en América el poder femenino no podía mostrarse de frente, debía administrarse con discreción.Mientras tanto, Marina viajaba hacia Chile.
Vendió bienes, cruzó el océano tras casi veinte años esperando a su marido.
Pero el destino fue cruel: cuando llegó en 1554, Valdivia ya había muerto en la Batalla de Tucapel.Su muerte es otro episodio sin filtros.
Capturado por las fuerzas de Lautaro, antiguo mozo de caballerizas que aprendió tácticas españolas observándolo, fue ejecutado tras un consejo mapuche.
La leyenda del oro fundido es eso: leyenda.
Las versiones más aceptadas hablan de un golpe de macana y de rituales posteriores con su cuerpo.
Fue una muerte diseñada para enviar un mensaje.Y entonces el contraste se hizo brutal.
Marina, esposa legal, llegó a una ciudad donde Inés era respetada y poderosa.
Marina reclamó herencias, encomiendas, reconocimiento.
Pasó años litigando por lo que consideraba suyo.
Vivía en la misma Santiago que Inés, probablemente cruzándose en la Catedral.
Una con prestigio y estabilidad.
La otra con título legítimo pero escaso poder real.Inés murió en 1580, rica, devota y respetada.
Marina murió peleando por una pensión.
Es el desenlace más incómodo: la “otra” ganó la memoria colectiva; la esposa legítima quedó diluida.Inés Suárez no fue una heroína simple.
Fue ambiciosa, estratégica, capaz de violencia y de diplomacia.
Supo usar la apariencia de virtud para conservar influencia.
Supo cuándo empuñar la espada y cuándo sostener un rosario.
Fue producto de su tiempo, pero también lo moldeó.No es un relato de buenos y malos.
Es una historia de poder en estado puro, en la frontera más dura del Imperio./no existe un retrato oficial de Marina Ortiz de Gaete/
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Septiembre de 1541.
Santiago de la Nueva Extremadura arde.
No es una exageración épica: la ciudad fue literalmente reducida a cenizas.
Apenas medio centenar de españoles resisten el asedio mapuche liderado por Michimalonco.
Y al frente no está solo el gobernador, sino una mujer nacida hacia 1507 en Plasencia: Inés Suárez.No era noble.
No era rica.
Era hija de un artesano, criada en un entorno humilde de “cristianos viejos”.
Aprendió costura porque era lo que una mujer pobre podía aprender.
Ese detalle, aparentemente menor, le dio algo esencial: independencia práctica.
No fue criada para obedecer en silencio.Se casó joven con Juan de Málaga.
Él marchó a América y la dejó atrás.
Aquí empieza el primer ángulo incómodo: Inés no aceptó el abandono como destino.
Consiguió licencia real para viajar sola en 1537.
Una mujer cruzando el Atlántico sin marido al lado no era habitual; era una declaración de carácter.Al llegar a Cuzco descubre que su esposo ha muerto tras la Batalla de las Salinas.
Como viuda recibe una encomienda.
No es una limosna: es poder económico basado en trabajo indígena.
Desde ese momento, Inés ya no es solo superviviente; es parte del engranaje colonial.Ahí entra en su vida Pedro de Valdivia.
Se convierte en su amante.
No es un romance de novela: es una alianza estratégica y emocional.
Para viajar con él a Chile debe presentarse como sirvienta, porque la Iglesia prohíbe que los conquistadores viajen con concubinas.
Apariencia pública de recato; realidad privada de influencia.Y llegamos a 1541.
El asedio.
Cuando la ciudad está cercada, Inés toma una decisión brutal: ordenar la ejecución de siete caciques prisioneros y arrojar sus cabezas a los atacantes.
No es un acto de locura, es una maniobra psicológica.
Terror contra terror.
Funcionó.
El asalto se desorganizó.
Santiago sobrevivió, aunque convertida en ruinas.Aquí conviene ser claros: ese gesto salvó la ciudad española, pero fue un acto extremo dentro de una guerra feroz.
No hay épica limpia.
Hay violencia, cálculo y miedo.Después vino la política.
En 1548, el juicio de residencia contra Valdivia en Lima.
El virrey Pedro de la Gasca lo acusa de amancebamiento escandaloso.
La Corona no podía permitir que el gobernador viviera públicamente con su amante mientras se evangelizaba el territorio.La orden fue clara: o Inés se casaba con un hombre “honorable” o volvía a España.
Y Valdivia debía traer a su esposa legítima, Marina Ortiz de Gaete, desde Extremadura.Valdivia eligió conservar el poder.
Inés aceptó casarse en 1549 con Rodrigo de Quiroga, mano derecha del gobernador.
¿Traición sentimental?
Probablemente.
¿Supervivencia política?
Sin duda.Desde entonces, Inés cambió de piel.
De mujer de armas pasó a matrona respetada.
Fundó obras religiosas, promovió templos como la ermita de Montserrat, ejerció caridad.
No fue una caída en desgracia; fue una transformación inteligente.
Sabía que en América el poder femenino no podía mostrarse de frente, debía administrarse con discreción.Mientras tanto, Marina viajaba hacia Chile.
Vendió bienes, cruzó el océano tras casi veinte años esperando a su marido.
Pero el destino fue cruel: cuando llegó en 1554, Valdivia ya había muerto en la Batalla de Tucapel.Su muerte es otro episodio sin filtros.
Capturado por las fuerzas de Lautaro, antiguo mozo de caballerizas que aprendió tácticas españolas observándolo, fue ejecutado tras un consejo mapuche.
La leyenda del oro fundido es eso: leyenda.
Las versiones más aceptadas hablan de un golpe de macana y de rituales posteriores con su cuerpo.
Fue una muerte diseñada para enviar un mensaje.Y entonces el contraste se hizo brutal.
Marina, esposa legal, llegó a una ciudad donde Inés era respetada y poderosa.
Marina reclamó herencias, encomiendas, reconocimiento.
Pasó años litigando por lo que consideraba suyo.
Vivía en la misma Santiago que Inés, probablemente cruzándose en la Catedral.
Una con prestigio y estabilidad.
La otra con título legítimo pero escaso poder real.Inés murió en 1580, rica, devota y respetada.
Marina murió peleando por una pensión.
Es el desenlace más incómodo: la “otra” ganó la memoria colectiva; la esposa legítima quedó diluida.Inés Suárez no fue una heroína simple.
Fue ambiciosa, estratégica, capaz de violencia y de diplomacia.
Supo usar la apariencia de virtud para conservar influencia.
Supo cuándo empuñar la espada y cuándo sostener un rosario.
Fue producto de su tiempo, pero también lo moldeó.No es un relato de buenos y malos.
Es una historia de poder en estado puro, en la frontera más dura del Imperio./no existe un retrato oficial de Marina Ortiz de Gaete/
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#historia #conquistadechile #inessuarez #pedrodevaldivia #lautaro #marinaortizdegaete #sigloxvi #historiadeamerica #mujeresenlahistoria #santiagodechile #imperioespañol #extremadura #plasencia #historiacolonial #ecosdelpasado
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:stargif: 𝑨𝒍𝒂𝒔𝒌𝒂 𝒆𝒔𝒑𝒂𝒏̃𝒐𝒍𝒂: 𝒉𝒊𝒆𝒍𝒐, 𝒗𝒐𝒅𝒌𝒂 𝒚 𝒕𝒓𝒂𝒊𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒇𝒊𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐 :stargif:
Alaska.
Hielo, niebla y un océano que no perdona errores.
Hoy cuesta imaginarlo, pero en el siglo XVIII España llegó hasta allí.
No como anécdota, no como excursión científica aislada, sino como proyecto estratégico.
Antes de que Estados Unidos soñara con comprarla y mientras Rusia aún consolidaba su presencia, la bandera española ya había ondeado en aquellas latitudes imposibles.El movimiento no fue caprichoso.
Desde Siberia, los cazadores rusos de pieles avanzaban hacia el este explotando nutrías marinas, oro blando del Pacífico norte.
En Madrid, Carlos III entendió que si no se reaccionaba, el norte del Pacífico quedaría fuera del tablero español.
Y reaccionó como sabía hacerlo la monarquía borbónica: enviando expediciones, oficiales formados y órdenes claras.Exploradores como Juan Pérez, Bruno de Hezeta y, sobre todo, Juan Francisco de la Bodega y Quadra cartografiaron costas desconocidas, describieron pueblos indígenas y tomaron posesión simbólica de territorios que nadie en la corte había visto jamás.
No eran viajes cómodos: tormentas, escorbuto, frío extremo y meses sin tocar puerto seguro.En 1788, los españoles llegaron a Unalaska y se encontraron con colonos rusos.
Lejos de la épica del combate, hubo cenas tensas, vodka, observación mutua y cálculos políticos.
Los diarios españoles describen asentamientos precarios y una convivencia durísima con los aleutianos.
Aquello no era un imperio de mármol; era una frontera áspera y sin romanticismo.El momento crítico llegó en 1789.
Esteban José Martínez tomó la ensenada de Nutca y apresó barcos británicos que consideraba intrusos.
La llamada Crisis de Nutca puso a España y Gran Bretaña al borde de la guerra.
El problema es que el viejo sistema de alianzas se tambaleaba: Francia estaba en plena Revolución y el apoyo no era seguro.
Las Convenciones de Nutca obligaron a negociar y compartir presencia.
Fue el principio del retroceso.Aun así, en 1790 Salvador Fidalgo fundó Valdez y Puerto Córdova en nombre de Carlos IV.
España tenía guarnición estable en el paralelo 60 norte.
No era un mito: era administración, soldados y bandera.Entre todos ellos destaca una figura brillante y trágica: Alejandro Malaspina.
Su expedición científica dio la vuelta al mundo entre 1789 y 1794, cartografiando desde el Cabo de Hornos hasta Alaska.
Regresó como héroe ilustrado, pero no quiso limitarse a entregar mapas.
Propuso reformas profundas: más autonomía para las colonias, modernización económica, menos rigidez administrativa.
Quería salvar el Imperio adaptándolo.Eso lo enfrentó con Manuel Godoy.
En 1795 fue arrestado acusado de conspiración.
Juicio dudoso.
Diez años de prisión en el Castillo de San Antón.
Sus papeles confiscados.
Sus hallazgos científicos guardados en cajones.
Liberado en 1802 gracias a la presión de Napoleon Bonaparte, fue desterrado.
Murió en 1810, viendo cómo las colonias que quiso reformar comenzaban a independizarse.Mientras tanto, los topónimos permanecieron.
Valdez.
Cordova.
El glaciar Malaspina.
Incluso la isla de Vancouver estuvo a punto de llamarse Isla de Quadra y Vancouver, por la cordial relación entre Bodega y el británico George Vancouver.
El apellido español se borró con el tiempo, como tantas otras cosas.España llegó hasta el borde del mundo conocido.
No perdió Alaska por falta de marinos valientes, sino por debilidad diplomática y desgaste imperial.
La retirada fue silenciosa.
Sin grandes derrotas navales, pero con concesiones firmadas.Hoy Alaska es sinónimo de auroras boreales y petróleo.
Pero durante unos años fue frontera española.
Y eso no es propaganda: es historia.
Una página incómoda, poco contada y demasiado fácil de olvidar.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#alaska #imperioespañol #historia #malaspina #bodegayquadra #nutca #carlosiii #carlosiv #manuelgodoy #pacificonorte #geopolitica
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:stargif: 𝑨𝒍𝒂𝒔𝒌𝒂 𝒆𝒔𝒑𝒂𝒏̃𝒐𝒍𝒂: 𝒉𝒊𝒆𝒍𝒐, 𝒗𝒐𝒅𝒌𝒂 𝒚 𝒕𝒓𝒂𝒊𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒇𝒊𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐 :stargif:
Alaska.
Hielo, niebla y un océano que no perdona errores.
Hoy cuesta imaginarlo, pero en el siglo XVIII España llegó hasta allí.
No como anécdota, no como excursión científica aislada, sino como proyecto estratégico.
Antes de que Estados Unidos soñara con comprarla y mientras Rusia aún consolidaba su presencia, la bandera española ya había ondeado en aquellas latitudes imposibles.El movimiento no fue caprichoso.
Desde Siberia, los cazadores rusos de pieles avanzaban hacia el este explotando nutrías marinas, oro blando del Pacífico norte.
En Madrid, Carlos III entendió que si no se reaccionaba, el norte del Pacífico quedaría fuera del tablero español.
Y reaccionó como sabía hacerlo la monarquía borbónica: enviando expediciones, oficiales formados y órdenes claras.Exploradores como Juan Pérez, Bruno de Hezeta y, sobre todo, Juan Francisco de la Bodega y Quadra cartografiaron costas desconocidas, describieron pueblos indígenas y tomaron posesión simbólica de territorios que nadie en la corte había visto jamás.
No eran viajes cómodos: tormentas, escorbuto, frío extremo y meses sin tocar puerto seguro.En 1788, los españoles llegaron a Unalaska y se encontraron con colonos rusos.
Lejos de la épica del combate, hubo cenas tensas, vodka, observación mutua y cálculos políticos.
Los diarios españoles describen asentamientos precarios y una convivencia durísima con los aleutianos.
Aquello no era un imperio de mármol; era una frontera áspera y sin romanticismo.El momento crítico llegó en 1789.
Esteban José Martínez tomó la ensenada de Nutca y apresó barcos británicos que consideraba intrusos.
La llamada Crisis de Nutca puso a España y Gran Bretaña al borde de la guerra.
El problema es que el viejo sistema de alianzas se tambaleaba: Francia estaba en plena Revolución y el apoyo no era seguro.
Las Convenciones de Nutca obligaron a negociar y compartir presencia.
Fue el principio del retroceso.Aun así, en 1790 Salvador Fidalgo fundó Valdez y Puerto Córdova en nombre de Carlos IV.
España tenía guarnición estable en el paralelo 60 norte.
No era un mito: era administración, soldados y bandera.Entre todos ellos destaca una figura brillante y trágica: Alejandro Malaspina.
Su expedición científica dio la vuelta al mundo entre 1789 y 1794, cartografiando desde el Cabo de Hornos hasta Alaska.
Regresó como héroe ilustrado, pero no quiso limitarse a entregar mapas.
Propuso reformas profundas: más autonomía para las colonias, modernización económica, menos rigidez administrativa.
Quería salvar el Imperio adaptándolo.Eso lo enfrentó con Manuel Godoy.
En 1795 fue arrestado acusado de conspiración.
Juicio dudoso.
Diez años de prisión en el Castillo de San Antón.
Sus papeles confiscados.
Sus hallazgos científicos guardados en cajones.
Liberado en 1802 gracias a la presión de Napoleon Bonaparte, fue desterrado.
Murió en 1810, viendo cómo las colonias que quiso reformar comenzaban a independizarse.Mientras tanto, los topónimos permanecieron.
Valdez.
Cordova.
El glaciar Malaspina.
Incluso la isla de Vancouver estuvo a punto de llamarse Isla de Quadra y Vancouver, por la cordial relación entre Bodega y el británico George Vancouver.
El apellido español se borró con el tiempo, como tantas otras cosas.España llegó hasta el borde del mundo conocido.
No perdió Alaska por falta de marinos valientes, sino por debilidad diplomática y desgaste imperial.
La retirada fue silenciosa.
Sin grandes derrotas navales, pero con concesiones firmadas.Hoy Alaska es sinónimo de auroras boreales y petróleo.
Pero durante unos años fue frontera española.
Y eso no es propaganda: es historia.
Una página incómoda, poco contada y demasiado fácil de olvidar.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#alaska #imperioespañol #historia #malaspina #bodegayquadra #nutca #carlosiii #carlosiv #manuelgodoy #pacificonorte #geopolitica
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:stargif: 𝑨𝒍𝒂𝒔𝒌𝒂 𝒆𝒔𝒑𝒂𝒏̃𝒐𝒍𝒂: 𝒉𝒊𝒆𝒍𝒐, 𝒗𝒐𝒅𝒌𝒂 𝒚 𝒕𝒓𝒂𝒊𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒇𝒊𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐 :stargif:
Alaska.
Hielo, niebla y un océano que no perdona errores.
Hoy cuesta imaginarlo, pero en el siglo XVIII España llegó hasta allí.
No como anécdota, no como excursión científica aislada, sino como proyecto estratégico.
Antes de que Estados Unidos soñara con comprarla y mientras Rusia aún consolidaba su presencia, la bandera española ya había ondeado en aquellas latitudes imposibles.El movimiento no fue caprichoso.
Desde Siberia, los cazadores rusos de pieles avanzaban hacia el este explotando nutrías marinas, oro blando del Pacífico norte.
En Madrid, Carlos III entendió que si no se reaccionaba, el norte del Pacífico quedaría fuera del tablero español.
Y reaccionó como sabía hacerlo la monarquía borbónica: enviando expediciones, oficiales formados y órdenes claras.Exploradores como Juan Pérez, Bruno de Hezeta y, sobre todo, Juan Francisco de la Bodega y Quadra cartografiaron costas desconocidas, describieron pueblos indígenas y tomaron posesión simbólica de territorios que nadie en la corte había visto jamás.
No eran viajes cómodos: tormentas, escorbuto, frío extremo y meses sin tocar puerto seguro.En 1788, los españoles llegaron a Unalaska y se encontraron con colonos rusos.
Lejos de la épica del combate, hubo cenas tensas, vodka, observación mutua y cálculos políticos.
Los diarios españoles describen asentamientos precarios y una convivencia durísima con los aleutianos.
Aquello no era un imperio de mármol; era una frontera áspera y sin romanticismo.El momento crítico llegó en 1789.
Esteban José Martínez tomó la ensenada de Nutca y apresó barcos británicos que consideraba intrusos.
La llamada Crisis de Nutca puso a España y Gran Bretaña al borde de la guerra.
El problema es que el viejo sistema de alianzas se tambaleaba: Francia estaba en plena Revolución y el apoyo no era seguro.
Las Convenciones de Nutca obligaron a negociar y compartir presencia.
Fue el principio del retroceso.Aun así, en 1790 Salvador Fidalgo fundó Valdez y Puerto Córdova en nombre de Carlos IV.
España tenía guarnición estable en el paralelo 60 norte.
No era un mito: era administración, soldados y bandera.Entre todos ellos destaca una figura brillante y trágica: Alejandro Malaspina.
Su expedición científica dio la vuelta al mundo entre 1789 y 1794, cartografiando desde el Cabo de Hornos hasta Alaska.
Regresó como héroe ilustrado, pero no quiso limitarse a entregar mapas.
Propuso reformas profundas: más autonomía para las colonias, modernización económica, menos rigidez administrativa.
Quería salvar el Imperio adaptándolo.Eso lo enfrentó con Manuel Godoy.
En 1795 fue arrestado acusado de conspiración.
Juicio dudoso.
Diez años de prisión en el Castillo de San Antón.
Sus papeles confiscados.
Sus hallazgos científicos guardados en cajones.
Liberado en 1802 gracias a la presión de Napoleon Bonaparte, fue desterrado.
Murió en 1810, viendo cómo las colonias que quiso reformar comenzaban a independizarse.Mientras tanto, los topónimos permanecieron.
Valdez.
Cordova.
El glaciar Malaspina.
Incluso la isla de Vancouver estuvo a punto de llamarse Isla de Quadra y Vancouver, por la cordial relación entre Bodega y el británico George Vancouver.
El apellido español se borró con el tiempo, como tantas otras cosas.España llegó hasta el borde del mundo conocido.
No perdió Alaska por falta de marinos valientes, sino por debilidad diplomática y desgaste imperial.
La retirada fue silenciosa.
Sin grandes derrotas navales, pero con concesiones firmadas.Hoy Alaska es sinónimo de auroras boreales y petróleo.
Pero durante unos años fue frontera española.
Y eso no es propaganda: es historia.
Una página incómoda, poco contada y demasiado fácil de olvidar.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#alaska #imperioespañol #historia #malaspina #bodegayquadra #nutca #carlosiii #carlosiv #manuelgodoy #pacificonorte #geopolitica
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:stargif: 𝑨𝒍𝒂𝒔𝒌𝒂 𝒆𝒔𝒑𝒂𝒏̃𝒐𝒍𝒂: 𝒉𝒊𝒆𝒍𝒐, 𝒗𝒐𝒅𝒌𝒂 𝒚 𝒕𝒓𝒂𝒊𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒇𝒊𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐 :stargif:
Alaska.
Hielo, niebla y un océano que no perdona errores.
Hoy cuesta imaginarlo, pero en el siglo XVIII España llegó hasta allí.
No como anécdota, no como excursión científica aislada, sino como proyecto estratégico.
Antes de que Estados Unidos soñara con comprarla y mientras Rusia aún consolidaba su presencia, la bandera española ya había ondeado en aquellas latitudes imposibles.El movimiento no fue caprichoso.
Desde Siberia, los cazadores rusos de pieles avanzaban hacia el este explotando nutrías marinas, oro blando del Pacífico norte.
En Madrid, Carlos III entendió que si no se reaccionaba, el norte del Pacífico quedaría fuera del tablero español.
Y reaccionó como sabía hacerlo la monarquía borbónica: enviando expediciones, oficiales formados y órdenes claras.Exploradores como Juan Pérez, Bruno de Hezeta y, sobre todo, Juan Francisco de la Bodega y Quadra cartografiaron costas desconocidas, describieron pueblos indígenas y tomaron posesión simbólica de territorios que nadie en la corte había visto jamás.
No eran viajes cómodos: tormentas, escorbuto, frío extremo y meses sin tocar puerto seguro.En 1788, los españoles llegaron a Unalaska y se encontraron con colonos rusos.
Lejos de la épica del combate, hubo cenas tensas, vodka, observación mutua y cálculos políticos.
Los diarios españoles describen asentamientos precarios y una convivencia durísima con los aleutianos.
Aquello no era un imperio de mármol; era una frontera áspera y sin romanticismo.El momento crítico llegó en 1789.
Esteban José Martínez tomó la ensenada de Nutca y apresó barcos británicos que consideraba intrusos.
La llamada Crisis de Nutca puso a España y Gran Bretaña al borde de la guerra.
El problema es que el viejo sistema de alianzas se tambaleaba: Francia estaba en plena Revolución y el apoyo no era seguro.
Las Convenciones de Nutca obligaron a negociar y compartir presencia.
Fue el principio del retroceso.Aun así, en 1790 Salvador Fidalgo fundó Valdez y Puerto Córdova en nombre de Carlos IV.
España tenía guarnición estable en el paralelo 60 norte.
No era un mito: era administración, soldados y bandera.Entre todos ellos destaca una figura brillante y trágica: Alejandro Malaspina.
Su expedición científica dio la vuelta al mundo entre 1789 y 1794, cartografiando desde el Cabo de Hornos hasta Alaska.
Regresó como héroe ilustrado, pero no quiso limitarse a entregar mapas.
Propuso reformas profundas: más autonomía para las colonias, modernización económica, menos rigidez administrativa.
Quería salvar el Imperio adaptándolo.Eso lo enfrentó con Manuel Godoy.
En 1795 fue arrestado acusado de conspiración.
Juicio dudoso.
Diez años de prisión en el Castillo de San Antón.
Sus papeles confiscados.
Sus hallazgos científicos guardados en cajones.
Liberado en 1802 gracias a la presión de Napoleon Bonaparte, fue desterrado.
Murió en 1810, viendo cómo las colonias que quiso reformar comenzaban a independizarse.Mientras tanto, los topónimos permanecieron.
Valdez.
Cordova.
El glaciar Malaspina.
Incluso la isla de Vancouver estuvo a punto de llamarse Isla de Quadra y Vancouver, por la cordial relación entre Bodega y el británico George Vancouver.
El apellido español se borró con el tiempo, como tantas otras cosas.España llegó hasta el borde del mundo conocido.
No perdió Alaska por falta de marinos valientes, sino por debilidad diplomática y desgaste imperial.
La retirada fue silenciosa.
Sin grandes derrotas navales, pero con concesiones firmadas.Hoy Alaska es sinónimo de auroras boreales y petróleo.
Pero durante unos años fue frontera española.
Y eso no es propaganda: es historia.
Una página incómoda, poco contada y demasiado fácil de olvidar.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#alaska #imperioespañol #historia #malaspina #bodegayquadra #nutca #carlosiii #carlosiv #manuelgodoy #pacificonorte #geopolitica
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:stargif: 𝑪𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒁𝒂𝒓𝒂𝒈𝒐𝒛𝒂 𝒇𝒖𝒆 𝒄𝒂𝒑𝒊𝒕𝒂𝒍 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐 (𝒚 𝒄𝒂𝒔𝒊 𝒏𝒂𝒅𝒊𝒆 𝒍𝒐 𝒓𝒆𝒄𝒖𝒆𝒓𝒅𝒂) :stargif:
En la primavera de 1518, Zaragoza dejó de ser una ciudad más del reino de Aragón.
Durante ocho meses fue, literalmente, el centro del poder.
Allí se sentó un muchacho de 18 años llamado Carlos de Habsburgo que era rey por herencia, pero no por consenso.No hablaba castellano, no conocía los fueros y llegó rodeado de consejeros flamencos que despertaban más recelo que respeto.
En Aragón eso no funcionaba.
Aquí el rey no mandaba por decreto divino, sino por pacto.
Y se lo dejaron claro desde el primer día.Carlos tuvo que aprender rápido.
Negociar.
Escuchar.
Ceder.
Jurar uno a uno los derechos del reino.
Fue en Zaragoza donde dejó de ser un archiduque borgoñón y empezó a convertirse en Carlos I.
Un baño de realidad político que marcaría todo su reinado.Instaló la corte en la Aljafería.
Y eso lo cambia todo, porque en el siglo XVI la capital no era una ciudad fija: la capital era donde estaba el rey.
Y durante esos meses, la silla del imperio estuvo bajo los arcos mudéjares de Zaragoza.Mientras los aragoneses defendían sus fueros con el famoso “nos que somos tanto como vos”, en esas mismas salas se tomaban decisiones que iban mucho más allá de la península.
En septiembre de 1518, el Consejo de Indias aprobó una expedición arriesgada y casi suicida: encontrar un paso hacia Asia bordeando América.
Al mando iba Fernando de Magallanes.
El final lo firmaría Juan Sebastián Elcano.La primera vuelta al mundo empezó a gestarse allí, entre discusiones de impuestos, juramentos solemnes y techos que aún recordaban a los Reyes Católicos.
En la planta alta de la Aljafería, bajo el lema del “tanto monta”, Carlos gobernaba un imperio que todavía estaba tomando forma.Por un instante fugaz, Zaragoza fue capital de dos mundos: el viejo, celoso de sus leyes, y el nuevo, que se abría paso hacia los océanos.
Ocho meses bastaron para cambiar la historia global… y luego la corte siguió su camino.La ciudad volvió a su lugar en el mapa.
Pero durante 1518, el imperio se gobernó desde aquí.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#zaragoza #aljaferia #carlosi #historiadeespaña #sigloxvi #imperioespañol #magallanesyelcano #historiaglobal
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:stargif: 𝑪𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒁𝒂𝒓𝒂𝒈𝒐𝒛𝒂 𝒇𝒖𝒆 𝒄𝒂𝒑𝒊𝒕𝒂𝒍 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐 (𝒚 𝒄𝒂𝒔𝒊 𝒏𝒂𝒅𝒊𝒆 𝒍𝒐 𝒓𝒆𝒄𝒖𝒆𝒓𝒅𝒂) :stargif:
En la primavera de 1518, Zaragoza dejó de ser una ciudad más del reino de Aragón.
Durante ocho meses fue, literalmente, el centro del poder.
Allí se sentó un muchacho de 18 años llamado Carlos de Habsburgo que era rey por herencia, pero no por consenso.No hablaba castellano, no conocía los fueros y llegó rodeado de consejeros flamencos que despertaban más recelo que respeto.
En Aragón eso no funcionaba.
Aquí el rey no mandaba por decreto divino, sino por pacto.
Y se lo dejaron claro desde el primer día.Carlos tuvo que aprender rápido.
Negociar.
Escuchar.
Ceder.
Jurar uno a uno los derechos del reino.
Fue en Zaragoza donde dejó de ser un archiduque borgoñón y empezó a convertirse en Carlos I.
Un baño de realidad político que marcaría todo su reinado.Instaló la corte en la Aljafería.
Y eso lo cambia todo, porque en el siglo XVI la capital no era una ciudad fija: la capital era donde estaba el rey.
Y durante esos meses, la silla del imperio estuvo bajo los arcos mudéjares de Zaragoza.Mientras los aragoneses defendían sus fueros con el famoso “nos que somos tanto como vos”, en esas mismas salas se tomaban decisiones que iban mucho más allá de la península.
En septiembre de 1518, el Consejo de Indias aprobó una expedición arriesgada y casi suicida: encontrar un paso hacia Asia bordeando América.
Al mando iba Fernando de Magallanes.
El final lo firmaría Juan Sebastián Elcano.La primera vuelta al mundo empezó a gestarse allí, entre discusiones de impuestos, juramentos solemnes y techos que aún recordaban a los Reyes Católicos.
En la planta alta de la Aljafería, bajo el lema del “tanto monta”, Carlos gobernaba un imperio que todavía estaba tomando forma.Por un instante fugaz, Zaragoza fue capital de dos mundos: el viejo, celoso de sus leyes, y el nuevo, que se abría paso hacia los océanos.
Ocho meses bastaron para cambiar la historia global… y luego la corte siguió su camino.La ciudad volvió a su lugar en el mapa.
Pero durante 1518, el imperio se gobernó desde aquí.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#zaragoza #aljaferia #carlosi #historiadeespaña #sigloxvi #imperioespañol #magallanesyelcano #historiaglobal
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:stargif: 𝑪𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒁𝒂𝒓𝒂𝒈𝒐𝒛𝒂 𝒇𝒖𝒆 𝒄𝒂𝒑𝒊𝒕𝒂𝒍 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐 (𝒚 𝒄𝒂𝒔𝒊 𝒏𝒂𝒅𝒊𝒆 𝒍𝒐 𝒓𝒆𝒄𝒖𝒆𝒓𝒅𝒂) :stargif:
En la primavera de 1518, Zaragoza dejó de ser una ciudad más del reino de Aragón.
Durante ocho meses fue, literalmente, el centro del poder.
Allí se sentó un muchacho de 18 años llamado Carlos de Habsburgo que era rey por herencia, pero no por consenso.No hablaba castellano, no conocía los fueros y llegó rodeado de consejeros flamencos que despertaban más recelo que respeto.
En Aragón eso no funcionaba.
Aquí el rey no mandaba por decreto divino, sino por pacto.
Y se lo dejaron claro desde el primer día.Carlos tuvo que aprender rápido.
Negociar.
Escuchar.
Ceder.
Jurar uno a uno los derechos del reino.
Fue en Zaragoza donde dejó de ser un archiduque borgoñón y empezó a convertirse en Carlos I.
Un baño de realidad político que marcaría todo su reinado.Instaló la corte en la Aljafería.
Y eso lo cambia todo, porque en el siglo XVI la capital no era una ciudad fija: la capital era donde estaba el rey.
Y durante esos meses, la silla del imperio estuvo bajo los arcos mudéjares de Zaragoza.Mientras los aragoneses defendían sus fueros con el famoso “nos que somos tanto como vos”, en esas mismas salas se tomaban decisiones que iban mucho más allá de la península.
En septiembre de 1518, el Consejo de Indias aprobó una expedición arriesgada y casi suicida: encontrar un paso hacia Asia bordeando América.
Al mando iba Fernando de Magallanes.
El final lo firmaría Juan Sebastián Elcano.La primera vuelta al mundo empezó a gestarse allí, entre discusiones de impuestos, juramentos solemnes y techos que aún recordaban a los Reyes Católicos.
En la planta alta de la Aljafería, bajo el lema del “tanto monta”, Carlos gobernaba un imperio que todavía estaba tomando forma.Por un instante fugaz, Zaragoza fue capital de dos mundos: el viejo, celoso de sus leyes, y el nuevo, que se abría paso hacia los océanos.
Ocho meses bastaron para cambiar la historia global… y luego la corte siguió su camino.La ciudad volvió a su lugar en el mapa.
Pero durante 1518, el imperio se gobernó desde aquí.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#zaragoza #aljaferia #carlosi #historiadeespaña #sigloxvi #imperioespañol #magallanesyelcano #historiaglobal
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Yo antes corregía textos para editoriales y también para el Ministerio de Defensa, y una cosa os puedo decir. Bueno, dos:
1. Cuanto más alto rango tiene un militar peor escribe: peor gramática y mayores errores ortográficos.
2. Después de leídas 1.300 páginas de cartas oficiales del Imperio de febrero de 1587 a febrero de 1588, saqué dos conclusiones por encima de todo: una, que Felipe II no fue un rey ocioso y estaba muy pendiente y hacía seguimiento minucioso y mandaba en absolutamente todo (igualito que los reyes que lo siguieron); y dos, el enorme protagonismo que en la conquista y colonización de América tuvieron los vascos, muchas veces ignorado. -
https://archive.org/details/nzila-ya-mpika
Nzila ya Mpika (la ruta del esclavo): Una aproximación lingüística by Jesús Fuentes Guerra
Topics
#lingüística, #lingüísticahistórica, #lingüísticadiacrónica, #Kikongo, #Kongo, #esclavitud, #comerciodeesclavos, #comercioAtlánticodeesclavos, #Áfricacentral, #cuba, #imperioespañol, #sigloXIX, #diásporaAfricana, #sociolingüística, #historiaJesús Fuentes trata de precisar la oriundez de los esclavos que llegaron a la región central de Cuba, a la par que critica y enriquece otros trabajos sobre su historia y sus lenguas.
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https://archive.org/details/afrodescendientes
Afrodescendientes en el Istmo de Panamá 1501-2012, II edición by Melva Lowe de Goodin
Topics
#Panamá, #negrofobia, #diásporaafricana, #historiaPanameña, #imperioespañol, #imperialismoespañol, #colonialismoespañol, #esclavitud, #tratadeesclavos, #historiadePanamáEsta obra de la profesora Melva Lowe de Goodin, Afrodescendientes en el Istmo de Panamá 1501-2012, servirá para reconocer la presencia africana que ha impactado en la nación panameña y que está más bien ausente del pensum académico de escuelas y universidades.
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https://archive.org/details/corisco-benga
La Bahía de Corisco y la Historia de los Benga by Pedro Luka N. Andeke
Topics
#BahíadeCorisco, #Corisco, #Mandj, #GuineaEcuatorial, #Benga, #historia, #colonización, #imperioespañol, #imperialismoespañol, #repartodeÁfrica"La Bahía de Corisco y la Historia de los Benga es un libro ameno e interesante donde su autor refleja con pasión y profundo trabajo la historia, costumbres y aspetos esenciales de esta étnia, que forma parte de la cultura de Guinea Ecuatorial. Esperamos que los lectores encuentren en este libro, un material de estudio apropriado para conocer un poco más de la historia [???] tan singular país, el único de habla hispana en todo el Continente africano.
La Editorial." -
https://archive.org/details/esclavitud-en-el-paraguay
Esclavitud en el Paraguay: Vida cotidiana del esclavo en las Indias Meridionales by Alfredo Boccia Romañach
Topics
#Paraguay, #blackchattelslavery, #esclavitud, #historianegra, #comerciodeesclavos, #Afroparaguayos, #cimarrones, #RíodelaPlata, #CuencadelPlata, #guerra, #esclavitudparaguayo, #pueblasindigenas, #argentina, #brasil, #imperioespañol, #imperioportugués, #esclavistas, #laconquista, #colonialismo, #imperialismoCentro UNESCO Asunción / SERVILIBRO