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149 results for “CarlosVitesse”
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BMD-78. Regresa la Fórmula 1 (GP de Miami)
Photo by Jonathan Borba on Pexels.comhttps://open.spotify.com/episode/1Wi1ysZFstuNCOB0CnLgMQ?si=3c629fdb96ec49b8
Soy Carlos Vitesse y esto es Bitácora Mental Daily.
Llevo viendo Fórmula 1 desde los 70, y confieso que nunca había extrañado tan poco el reinicio del campeonato como este año 2026 por el parón imprevisto de un mes que hemos tenido en la máxima categoría de la competición del motor, debido a la guerra de Irán.
Y por lo que he escuchado y leído, son muchos los que están igual, es decir, que el nuevo reglamento está provocando más de un bostezo a aquellos que conocimos otros tiempos, en los que había que sudar en cada curva para poder adelantar a alguien. Pero sea como sea, la actividad regresa, y será desde mañana 1 de mayo en EEUU, en el Gran Premio de Miami.
Y los horarios para España son:
Viernes 1 de mayo
18:00 h – 1.ª sesión de entrenamientos libres.
22:30 h – Sprint Quali
Sábado 2 –
18:00 h – Carrera al Sprint.
22:00 h – Quali
Domingo 3
22:00 h – Carrera
Será interesante ver cómo se comportan los coches tras el parón y lo que pueda haber avanzado cada equipo, sobre todo Aston Martín, que tuvo un comienzo de año desastroso.
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#2026 #Automovilismo #Carreras #F1 #Fórmula1 #Miami -
BMD-76. Novedades en pagos con Bizum
https://open.spotify.com/episode/7GXBnW3xqh1KHzEXM8zJI8?si=6e91b6d0883242d8
Soy Carlos Vitesse y esto es Bitácora Mental Daily.
Bizum ha anunciado que a partir del 18 de mayo, también permitirá usar este método de pago en tiendas físicas.
Comentan que al principio no todos los bancos y comercios estarán operando con esta modalidad, pero que se irán incorporando al sistema poco a poco en los próximos meses.
Estiman que a finales de este año, la gran mayoría de usuarios podrán pagar presencialmente con Bizum, ya sea a través de la aplicación del banco o de Bizum Pay, su propia aplicación para gestionar los pagos en aquellas entidades que no se sumen al nuevo método..
Para los comercios, cobrar a través de Bizum, a pesar de que tendrán que pagar una comisión, como ya lo hacen por el uso del TPV con las tarjetas de crédito, parece que supondrá un ahorro porque el coste será menor. Podríamos estar ante el comienzo de un cambio importante, y pronto iremos viendo cómo afecta a intermediarios de toda la vida, como Visa, Mastercard, etc.
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#Bancos #Bizum #Créditos #Novedades #Pagos #Tarjetas -
BMD-76. Novedades en pagos con Bizum
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Soy Carlos Vitesse y esto es Bitácora Mental Daily.
Bizum ha anunciado que a partir del 18 de mayo, también permitirá usar este método de pago en tiendas físicas.
Comentan que al principio no todos los bancos y comercios estarán operando con esta modalidad, pero que se irán incorporando al sistema poco a poco en los próximos meses.
Estiman que a finales de este año, la gran mayoría de usuarios podrán pagar presencialmente con Bizum, ya sea a través de la aplicación del banco o de Bizum Pay, su propia aplicación para gestionar los pagos en aquellas entidades que no se sumen al nuevo método..
Para los comercios, cobrar a través de Bizum, a pesar de que tendrán que pagar una comisión, como ya lo hacen por el uso del TPV con las tarjetas de crédito, parece que supondrá un ahorro porque el coste será menor. Podríamos estar ante el comienzo de un cambio importante, y pronto iremos viendo cómo afecta a intermediarios de toda la vida, como Visa, Mastercard, etc.
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BMD-75. Nuevos billetes de euros
Photo by Willfried Wende on Pexels.comhttps://open.spotify.com/episode/4IzdcxeA5mNg240N2ljtpq?si=e77fadb45cc546af
Soy Carlos Vitesse, y esto es Bitácora Mental Daily.
Parece que Europa va a rediseñar los billetes de euros, por cuestiones de seguridad, accesibilidad, etc.
Hasta ahora, las ilustraciones que lleva el papel moneda utilizan elementos arquitectónicos genéricos, de forma de no identificarlos con un país concreto, para evitar polémicas.
El nuevo diseño plantea utilizar rostros de personajes históricos, y por ejemplo se habría propuesto la figura de Cervantes para los billetes de 50 euros. Y del mismo modo podrían aparecer Beethoven, Leonardo da Vinci y otras figuras históricas europeas, dicen para conectar con los ciudadanos, y reforzar el sentimiento de pertenencia.
Parece que hay otra opción, representar la naturaleza europea a través de ríos y aves.
Y desde mi punto de vista, creo que sería lo más inteligente, teniendo en cuenta la gran diferencia cultural entre países, y que desde hace mucho tiempo cualquier cosa es motivo de discusión y polarización.
Y hasta aquí este episodio; gracias por escuchar o leer este contenido, y te espero en el próximo.
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#Billetes #Cervantes #Diseño #Euros #Monedas -
BMD-75. Nuevos billetes de euros
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Soy Carlos Vitesse, y esto es Bitácora Mental Daily.
Parece que Europa va a rediseñar los billetes de euros, por cuestiones de seguridad, accesibilidad, etc.
Hasta ahora, las ilustraciones que lleva el papel moneda utilizan elementos arquitectónicos genéricos, de forma de no identificarlos con un país concreto, para evitar polémicas.
El nuevo diseño plantea utilizar rostros de personajes históricos, y por ejemplo se habría propuesto la figura de Cervantes para los billetes de 50 euros. Y del mismo modo podrían aparecer Beethoven, Leonardo da Vinci y otras figuras históricas europeas, dicen para conectar con los ciudadanos, y reforzar el sentimiento de pertenencia.
Parece que hay otra opción, representar la naturaleza europea a través de ríos y aves.
Y desde mi punto de vista, creo que sería lo más inteligente, teniendo en cuenta la gran diferencia cultural entre países, y que desde hace mucho tiempo cualquier cosa es motivo de discusión y polarización.
Y hasta aquí este episodio; gracias por escuchar o leer este contenido, y te espero en el próximo.
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272- Vivir al límite
https://open.spotify.com/episode/4Kk48Fazf3EC3BejGybTpc?si=12e37919ee624209
¡Hola! ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vittese, y te doy la bienvenida a un nuevo episodio de Bitácora Mental.
Estaba terminando de ver la primera temporada de la serie española Marbella, y comentábamos con mi mujer lo que muestra. Una realidad de la que unos estamos más alejados que otros, pero que, aunque seguramente con matices, representa el día a día de uno de los tantos sitios en el mundo, en los que la vida y la muerte van ligadas a los excesos en todo sentido. Y vivir al límite en ocasiones se elige, pero en otros, es la única opción, y quizá muchas veces, por una desmedida ambición.
Y la ficción deja claro, por si aún no lo estaba, que para la policía, no solo trabajar, incluso sobrevivir, es un tema muy delicado, donde hasta la más firme vocación de servicio puede ser quebrantada por alguna coyuntura.
Aquello de que toda persona tiene un precio es una premisa que aplica perfectamente para quienes se mueven al margen de la ley, y a la vez deciden cuándo ese precio es demasiado alto y no lo pagarán, momento en que tu suerte, independientemente de lo buena que haya sido, puede caer en desgracia rápidamente, y tu vida formar parte de la historia olvidada.
El dinero y el poder son ingredientes de un cóctel que embriaga rápidamente a mucha gente, y si le agregamos el consumo de ciertas sustancias, se vuelve explosivo.
El ser humano tiene la mala costumbre de autoengañarse, y el “yo controlo” está al tope de ese ranking de discursos que no fallan a la hora de proclamarse, y también incumplirse. Y a partir de ahí —por si no lo había aún— el drama gana en intensidad, y la realidad puede incluso superar a la mejor ficción.
Nuestra especie suele considerarse poderosa, y difícilmente repara en su extrema debilidad, una que se soporta por encima de los hombros, y que resulta altamente vulnerable, tanto física como psicológicamente.
El inconformismo, la impaciencia, la ambición y tantas otras cuestiones que conocemos desde el propio inicio de los tiempos atentan muchas veces contra ese delicado equilibrio que sostiene mentalmente a una persona.
La pobreza, la violencia, la discriminación y la injusticia también juegan un papel muy importante en las sociedades, siendo un caldo de cultivo que impulsa o incita conductas hacia esas líneas rojas que, una vez traspasadas, hacen prácticamente imposible el volver atrás. Nada justifica la violencia, pero en ocasiones podemos llegar a comprender de dónde surge y por qué ha florecido.
Vivir por encima de las posibilidades es, sin duda, otro motivo recurrente como disparador de la búsqueda del límite, que siempre parece estar más lejos en la realidad del involucrado que desde la óptica de quienes asisten como observadores.
Y sin duda, el postureo es un vicio cada vez más arraigado en la sociedad actual, donde los objetivos de vida parecen incompatibles con la normalidad en todo sentido. Tener y mostrar hoy cotizan muy por encima del ser, algo que cuesta construir, y por eso muchos lo buscan a través de la vía rápida, en un viaje de tentaciones en el que el seductor poder, generalmente, se suma a la fiesta y, una vez conquistado e incorporado al personaje, le hace aún más patético.
Acumular parece potenciar el éxito cuando se proyecta como imagen. Y ser el más rico del cementerio no tiene gracia; por eso la ostentación es el disfrute de los mortales con poca materia gris, o quizá afectada de una u otra forma.
Solo se puede conducir un coche a la vez, y lo mismo a la hora de vivir en una casa, pero tener mucho de todo da envidia, y eso es poder, aunque resulte peligroso. Y del mismo modo ir de fiesta en fiesta, no importa la edad, no hay cuerpo que lo aguante. Y estar a la altura, pero además jactarse y demostrarlo, lleva a sumergirse cada vez más en arenas movedizas, de las que no se sale solo, y en demasiadas ocasiones tampoco con las mejores ayudas.
Estar bien rodeado desde que se pone un pie en este mundo, sin duda, es muy importante, pero ya sabemos que la familia no se elige, y del mismo modo tantas otras cosas. Pero en lo que de nosotros depende, es importante saber rodearse de personas ricas, y no precisamente en el sentido material. Eso siempre ayuda a ver las cosas desde un punto de vista que te hace crecer y tomar buenas decisiones, incluso cuando las fáciles se ven más tentadoras.
Y es inevitable a esta altura recordar a Joaquín Sabina cantando: “…era tan pobre, que no tenía más que dinero…”, porque “no es más rico quien más tiene, sino el que menos necesita».
Y hasta aquí la entrega de hoy. Gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.
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#Droga #Excesos #Marbella #Movistar #Series -
272- Vivir al límite
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¡Hola! ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vittese, y te doy la bienvenida a un nuevo episodio de Bitácora Mental.
Estaba terminando de ver la primera temporada de la serie española Marbella, y comentábamos con mi mujer lo que muestra. Una realidad de la que unos estamos más alejados que otros, pero que, aunque seguramente con matices, representa el día a día de uno de los tantos sitios en el mundo, en los que la vida y la muerte van ligadas a los excesos en todo sentido. Y vivir al límite en ocasiones se elige, pero en otros, es la única opción, y quizá muchas veces, por una desmedida ambición.
Y la ficción deja claro, por si aún no lo estaba, que para la policía, no solo trabajar, incluso sobrevivir, es un tema muy delicado, donde hasta la más firme vocación de servicio puede ser quebrantada por alguna coyuntura.
Aquello de que toda persona tiene un precio es una premisa que aplica perfectamente para quienes se mueven al margen de la ley, y a la vez deciden cuándo ese precio es demasiado alto y no lo pagarán, momento en que tu suerte, independientemente de lo buena que haya sido, puede caer en desgracia rápidamente, y tu vida formar parte de la historia olvidada.
El dinero y el poder son ingredientes de un cóctel que embriaga rápidamente a mucha gente, y si le agregamos el consumo de ciertas sustancias, se vuelve explosivo.
El ser humano tiene la mala costumbre de autoengañarse, y el “yo controlo” está al tope de ese ranking de discursos que no fallan a la hora de proclamarse, y también incumplirse. Y a partir de ahí —por si no lo había aún— el drama gana en intensidad, y la realidad puede incluso superar a la mejor ficción.
Nuestra especie suele considerarse poderosa, y difícilmente repara en su extrema debilidad, una que se soporta por encima de los hombros, y que resulta altamente vulnerable, tanto física como psicológicamente.
El inconformismo, la impaciencia, la ambición y tantas otras cuestiones que conocemos desde el propio inicio de los tiempos atentan muchas veces contra ese delicado equilibrio que sostiene mentalmente a una persona.
La pobreza, la violencia, la discriminación y la injusticia también juegan un papel muy importante en las sociedades, siendo un caldo de cultivo que impulsa o incita conductas hacia esas líneas rojas que, una vez traspasadas, hacen prácticamente imposible el volver atrás. Nada justifica la violencia, pero en ocasiones podemos llegar a comprender de dónde surge y por qué ha florecido.
Vivir por encima de las posibilidades es, sin duda, otro motivo recurrente como disparador de la búsqueda del límite, que siempre parece estar más lejos en la realidad del involucrado que desde la óptica de quienes asisten como observadores.
Y sin duda, el postureo es un vicio cada vez más arraigado en la sociedad actual, donde los objetivos de vida parecen incompatibles con la normalidad en todo sentido. Tener y mostrar hoy cotizan muy por encima del ser, algo que cuesta construir, y por eso muchos lo buscan a través de la vía rápida, en un viaje de tentaciones en el que el seductor poder, generalmente, se suma a la fiesta y, una vez conquistado e incorporado al personaje, le hace aún más patético.
Acumular parece potenciar el éxito cuando se proyecta como imagen. Y ser el más rico del cementerio no tiene gracia; por eso la ostentación es el disfrute de los mortales con poca materia gris, o quizá afectada de una u otra forma.
Solo se puede conducir un coche a la vez, y lo mismo a la hora de vivir en una casa, pero tener mucho de todo da envidia, y eso es poder, aunque resulte peligroso. Y del mismo modo ir de fiesta en fiesta, no importa la edad, no hay cuerpo que lo aguante. Y estar a la altura, pero además jactarse y demostrarlo, lleva a sumergirse cada vez más en arenas movedizas, de las que no se sale solo, y en demasiadas ocasiones tampoco con las mejores ayudas.
Estar bien rodeado desde que se pone un pie en este mundo, sin duda, es muy importante, pero ya sabemos que la familia no se elige, y del mismo modo tantas otras cosas. Pero en lo que de nosotros depende, es importante saber rodearse de personas ricas, y no precisamente en el sentido material. Eso siempre ayuda a ver las cosas desde un punto de vista que te hace crecer y tomar buenas decisiones, incluso cuando las fáciles se ven más tentadoras.
Y es inevitable a esta altura recordar a Joaquín Sabina cantando: “…era tan pobre, que no tenía más que dinero…”, porque “no es más rico quien más tiene, sino el que menos necesita».
Y hasta aquí la entrega de hoy. Gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.
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261- Hay gente para todo
Fotografía: theslshop.com
https://open.spotify.com/episode/02xcYzZXOb3yDWmKi1MWQo?si=fb803096c5d64346
Hola. ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida, a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Leyendo noticias en el día a día, siempre aparece alguna, de esas que a uno le llaman la atención por el motivo que sea, pero generalmente porque dan cuenta de situaciones, en las que alguien resulta protagonista de algún hecho, que -como mínimo- podríamos tachar de curioso. Y en lo personal, más de una vez suelo compartirlo en redes sociales, diciendo “hay gente para todo”. Y hoy quiero citar, brevemente, dos casos que me encontré en los periódicos, hace unos días.
En el primero de ellos, el protagonista es un tal Sr. Hough, prestigioso relojero de la ciudad de Staffordshire en Inglaterra, al que parece que en los 80 le iba muy bien, y me gustaría recalcar lo de “muy bien”, por lo que mencionaré a continuación. Resulta que este señor inglés, el 30 de noviembre de 1982, decidió comprarse un coche nuevo, que por aquellos días no estaba al alcance de cualquiera.
El “capricho” fue un Mercedes 500 SL, con todos los extras disponibles, por ejemplo asientos calefactables. Hablamos de un V8 de 5,000 cm³ con 245 caballos, automático, y por el cual Mr. Hough, pagó lo que al día de hoy serían más de 120,000 euros.
Lo extraño del tema, es que contrariamente a lo que sería lógico pensar, en vez de comenzar a conducirlo y disfrutarlo, nuestro protagonista decidió llevárselo a su casa en un remolque, no matricularlo, y guardarlo. Evidentemente, tenía muy claro el asunto, porque ya se sabe que un coche que no se utiliza a diario, se deteriora rápidamente, y por eso se encargó de darle las condiciones necesarias para una buena conservación. Hough lo guardó en un sitio climatizado y deshumidificado, desde el propio día de la compra.
Tras más de 42 años, recientemente en agosto, el orgulloso propietario de ese 500 SL, decidió que era buen momento para “dejarlo ir”. Y fue así que le hizo una llamada a Sam Bailey, -a quien ya conocía-, con intención de que este, le comprara el coche. Bailey es el CEO de la empresa THE SL SHOP, que se dedica a la venta, reparación y restauración de Mercedes SL, y al interesarse por el coche, decidió inspeccionarlo, para comprobar que realmente era algo especial. Y definitivamente así fue, porque hablamos de un coche de 1982, nuevo, sin matricular, y que no necesita restauración, porque se conserva impoluto desde hace más de cuatro décadas, al punto que se menciona que aún conserva su olor a nuevo.
Por tal motivo, el flamante dueño ha dicho que no va a sacar a la venta esta joya, y que el 500 continuará siendo conservado en una sala climatizada, pero también expuesto al público, para que las nuevas generaciones puedan ver esta maravillosa cápsula del tiempo.
Además, en colaboración con Mercedes Benz UK, el coche será exhibido por un tiempo en Mercedes-Benz World, un complejo automovilístico en el antiguo circuito de Brooklands, en Weybridge, Reino Unido, donde entre otras actividades pueden realizarse cursos de conducción, probar modelos AMG, y se exponen más de 100 coches en un edificio de 3 plantas. Y para terminar con este caso, te comento que la carátula del episodio es la foto del coche, y aquí tienes uno los sitios donde he conseguido parte de la información.
Bien… vamos con el segundo caso, y que nos lleva hasta la India. Se trata del funeral de un ex oficial de la fuerza área de ese país, Moham Lal, de 74 años, viudo, con tres hijos, y muy conocido en su ciudad. La información no da muchos detalles sobre el motivo de su popularidad, pero sí da cuenta de que era respetado por su contribución social, y que gracias a él, se había conseguido construir un crematorio en el pueblo, adecuado para llevar adelante todas las tradiciones indias, a la hora de un fallecimiento.
Y fue así que se difundió la noticia sobre la muerte de este hombre, y se organizó todo el ritual pertinente. Hubo oraciones, cantos religiosos, e hicieron la procesión correspondiente. Pero Moham no terminó en el crematorio, porque en determinado momento, frente a los presentes, se levantó del ataúd, y además de explicar que estaba perfectamente vivo y sano, comentó que había montado toda la farsa sobre su fallecimiento, porque se trataba de un experimento social.
Explicó que quería vivir -nunca mejor dicho- todo el proceso de una defunción desde dentro, pero sobre todo, presenciar en directo, cuánto respeto y cariño, le demostraban las personas del lugar.
No se comentan las reacciones al verlo “vivito y coleando”, pero parece que incluso con esa sorpresa, continuaron con la ceremonia tradicional, en la que Mohan no terminó en cenizas -en esta ocasión-, lo sustituyeron por la quema simbólica de una efigie, y para de alguna forma resarcir a los presentes por el mal momento que les había hecho pasar, Moham Lal, agasajó a los asistentes, con gran convite.
En resumen que parece que salió todo bien, y el protagonista del montaje consiguió lo que quería, comprobar que mucha gente había ido a despedirlo, porque lo apreciaban. Aunque llegados a esta altura, me pregunto si cuando por ley de vida vuelva al sitio, pero sea un hecho real, ¿la gente acudirá masivamente a rendirle sus respetos como sucedido esta vez? Puede que no lo sepamos nunca, pero en todo caso, el involucrado, tampoco.
En fin, como habrás escuchado, son dos noticias diferentes, pero que me llevan a lo que decía al principio, “hay gente para todo”. Y hasta aquí lo que quería compartir contigo hoy en mi Bitácora Mental. Muchas gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.
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#1982 #500SL #Clásicos #Coches #ExperimentoSocial #Funeral #MercedesBenz
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261- Hay gente para todo
Fotografía: theslshop.com
https://open.spotify.com/episode/02xcYzZXOb3yDWmKi1MWQo?si=fb803096c5d64346
Hola. ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida, a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Leyendo noticias en el día a día, siempre aparece alguna, de esas que a uno le llaman la atención por el motivo que sea, pero generalmente porque dan cuenta de situaciones, en las que alguien resulta protagonista de algún hecho, que -como mínimo- podríamos tachar de curioso. Y en lo personal, más de una vez suelo compartirlo en redes sociales, diciendo “hay gente para todo”. Y hoy quiero citar, brevemente, dos casos que me encontré en los periódicos, hace unos días.
En el primero de ellos, el protagonista es un tal Sr. Hough, prestigioso relojero de la ciudad de Staffordshire en Inglaterra, al que parece que en los 80 le iba muy bien, y me gustaría recalcar lo de “muy bien”, por lo que mencionaré a continuación. Resulta que este señor inglés, el 30 de noviembre de 1982, decidió comprarse un coche nuevo, que por aquellos días no estaba al alcance de cualquiera.
El “capricho” fue un Mercedes 500 SL, con todos los extras disponibles, por ejemplo asientos calefactables. Hablamos de un V8 de 5,000 cm³ con 245 caballos, automático, y por el cual Mr. Hough, pagó lo que al día de hoy serían más de 120,000 euros.
Lo extraño del tema, es que contrariamente a lo que sería lógico pensar, en vez de comenzar a conducirlo y disfrutarlo, nuestro protagonista decidió llevárselo a su casa en un remolque, no matricularlo, y guardarlo. Evidentemente, tenía muy claro el asunto, porque ya se sabe que un coche que no se utiliza a diario, se deteriora rápidamente, y por eso se encargó de darle las condiciones necesarias para una buena conservación. Hough lo guardó en un sitio climatizado y deshumidificado, desde el propio día de la compra.
Tras más de 42 años, recientemente en agosto, el orgulloso propietario de ese 500 SL, decidió que era buen momento para “dejarlo ir”. Y fue así que le hizo una llamada a Sam Bailey, -a quien ya conocía-, con intención de que este, le comprara el coche. Bailey es el CEO de la empresa THE SL SHOP, que se dedica a la venta, reparación y restauración de Mercedes SL, y al interesarse por el coche, decidió inspeccionarlo, para comprobar que realmente era algo especial. Y definitivamente así fue, porque hablamos de un coche de 1982, nuevo, sin matricular, y que no necesita restauración, porque se conserva impoluto desde hace más de cuatro décadas, al punto que se menciona que aún conserva su olor a nuevo.
Por tal motivo, el flamante dueño ha dicho que no va a sacar a la venta esta joya, y que el 500 continuará siendo conservado en una sala climatizada, pero también expuesto al público, para que las nuevas generaciones puedan ver esta maravillosa cápsula del tiempo.
Además, en colaboración con Mercedes Benz UK, el coche será exhibido por un tiempo en Mercedes-Benz World, un complejo automovilístico en el antiguo circuito de Brooklands, en Weybridge, Reino Unido, donde entre otras actividades pueden realizarse cursos de conducción, probar modelos AMG, y se exponen más de 100 coches en un edificio de 3 plantas. Y para terminar con este caso, te comento que la carátula del episodio es la foto del coche, y aquí tienes uno los sitios donde he conseguido parte de la información.
Bien… vamos con el segundo caso, y que nos lleva hasta la India. Se trata del funeral de un ex oficial de la fuerza área de ese país, Moham Lal, de 74 años, viudo, con tres hijos, y muy conocido en su ciudad. La información no da muchos detalles sobre el motivo de su popularidad, pero sí da cuenta de que era respetado por su contribución social, y que gracias a él, se había conseguido construir un crematorio en el pueblo, adecuado para llevar adelante todas las tradiciones indias, a la hora de un fallecimiento.
Y fue así que se difundió la noticia sobre la muerte de este hombre, y se organizó todo el ritual pertinente. Hubo oraciones, cantos religiosos, e hicieron la procesión correspondiente. Pero Moham no terminó en el crematorio, porque en determinado momento, frente a los presentes, se levantó del ataúd, y además de explicar que estaba perfectamente vivo y sano, comentó que había montado toda la farsa sobre su fallecimiento, porque se trataba de un experimento social.
Explicó que quería vivir -nunca mejor dicho- todo el proceso de una defunción desde dentro, pero sobre todo, presenciar en directo, cuánto respeto y cariño, le demostraban las personas del lugar.
No se comentan las reacciones al verlo “vivito y coleando”, pero parece que incluso con esa sorpresa, continuaron con la ceremonia tradicional, en la que Mohan no terminó en cenizas -en esta ocasión-, lo sustituyeron por la quema simbólica de una efigie, y para de alguna forma resarcir a los presentes por el mal momento que les había hecho pasar, Moham Lal, agasajó a los asistentes, con gran convite.
En resumen que parece que salió todo bien, y el protagonista del montaje consiguió lo que quería, comprobar que mucha gente había ido a despedirlo, porque lo apreciaban. Aunque llegados a esta altura, me pregunto si cuando por ley de vida vuelva al sitio, pero sea un hecho real, ¿la gente acudirá masivamente a rendirle sus respetos como sucedido esta vez? Puede que no lo sepamos nunca, pero en todo caso, el involucrado, tampoco.
En fin, como habrás escuchado, son dos noticias diferentes, pero que me llevan a lo que decía al principio, “hay gente para todo”. Y hasta aquí lo que quería compartir contigo hoy en mi Bitácora Mental. Muchas gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.
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257- Fingiendo trabajar
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Hola. ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida, a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Ya estamos en septiembre, y habiendo dejado atrás agosto, el mes de vacaciones por excelencia, la mayoría de las personas regresan a la rutina, retomando su actividad laboral. Pero como dice el dicho: “querer no es poder”, porque una parte de la población carece de empleo, y ya le gustaría poder compartir espacio en un sitio, en el que se sintieran útiles.
No sé si ocurre en España, pero todos hemos visto series o películas en que alguien es despedido, y esa persona, por vergüenza, mantener las apariencias, o la razón que sea, esconde su condición de desempleado. Pero es algo que cuesta sostener cuando uno no tienen nada que hacer durante el día, o mejor dicho, a donde ir durante todas esas horas, por lo que incluso en la ficción, vemos que el engaño se descubre, o la persona termina “confesando”.
Es sabido que más allá de cómo procese cada uno la situación de desempleo, existen algunas sociedades en las que esa condición, y la imagen personal que se proyecta hacia familiares, amigos, vecinos, etc., se toma de forma diferente que en España. Pues resulta que estuve leyendo un artículo sobre el desempleo, y me pareció interesante compartirlo en este episodio, para aquellos que -como yo-, no lo sabían.
Ya escuchamos más de una vez que la economía China está en desaceleración, un proceso que invariablemente se manifiesta en menos ofertas de empleo, siendo el paro, -en el caso de los jóvenes-, superior al 14%. Todo un problema, y más teniendo en cuenta que este año, serán más de 12 millones, los nuevos graduados que pretenderán hacerse un hueco en el mercado laboral, donde ser universitario y con alta cualificación, ya no es garantía de conseguir un contrato.
Como habitualmente, ante las más diversas coyunturas, siempre hay alguien que saca partido del momento, y el artículo comentaba que en este caso, se ha generado un nuevo negocio, que consiste en ayudar a esas personas que no tienen empleo o lo han perdido, a que puedan simular que están en activo.
El fenómeno se viene observando en muchas ciudades, y consiste en ofrecer un espacio de oficina, en el que el interesado, -pagando al cambio entre 4 y 6 euros diarios-, pueda tener un sitio al que ir cada día por la mañana, teniendo una rutina, en la que con un horario libre, puede hacer exactamente lo que haría en un trabajo real.
Seguramente esto no diste mucho de la apariencia que podría tener lo que conocemos como un coworking, con la diferencia de que aquí se paga para aparentar que se trabaja, en vez de realmente hacerlo. Y lo de aparentar es literal, porque los usuarios, muchas veces toman fotografías de las instalaciones, y se las envían a familiares, amigos y demás, con el fin de demostrar que están trabajando, cuando en realidad no es así. Pero como dijimos antes, en algunos sitios está muy mal visto ser desempleado, por lo que ante la presión familiar, tener que mantener las apariencias, y situaciones personales, a veces complejas, este tipo de soluciones, resultan necesarias.
Por otra parte, mejoran la autoestima del involucrado, y a mantenerse física y mentalmente activo, preparado para la acción real, porque puede aprovechar esas horas para buscar empleo desde esa oficina, mientras comparte espacio con más personas en su misma situación, teniendo también la posibilidad de nuevos contactos, o incluso colaboraciones para nuevos proyectos.
Estos espacios son completamente funcionales, porque están equipados con ordenadores, obviamente con acceso a internet, y disponen de salas de reuniones y demás, con lo que la experiencia es real dentro de la ficción, al punto de que se hacen pausas para el café, y la cuota diaria puede incluir alguna bebida, o bocadillo.
Otro asunto, no menor, es que estas empresas de simulación de trabajo, muchas veces son una solución para graduados universitarios, a los que como requisito final para conseguir el título, se les exige justificar que han hecho una pasantía, o han desempeñado un trabajo en una empresa. Asistiendo a este tipo de oficinas, aprovechan para tener lo que diríamos su “coartada”, por lo que envían fotos a su universidad, y muestran su sitio de trabajo, cumpliendo con ese trámite, que obviamente tiene “trampa”, pero se utiliza. Y en algunos casos, ese tipo de clientes son el 40%.
Como en todo, algunos se lo toman muy en serio, y hay quien llega sobre las 8 o 9 de la mañana, vestido como si fuera a cumplir realmente con una tarea remunerada, y se queda hasta las 10 u 11 de la noche, en que emprende el regreso a casa, satisfecho de haber cumplido con su deber, en vista de lo cual, queda claro que en esta ficción, hay negocio.
Y esto es lo que quería decirte hoy en mi Bitácora Mental. Muchas gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.
Puedes escuchar Bitácora Mental #Podcast en cualquiera de éstas plataformas y aplicaciones:
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257- Fingiendo trabajar
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Hola. ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida, a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Ya estamos en septiembre, y habiendo dejado atrás agosto, el mes de vacaciones por excelencia, la mayoría de las personas regresan a la rutina, retomando su actividad laboral. Pero como dice el dicho: “querer no es poder”, porque una parte de la población carece de empleo, y ya le gustaría poder compartir espacio en un sitio, en el que se sintieran útiles.
No sé si ocurre en España, pero todos hemos visto series o películas en que alguien es despedido, y esa persona, por vergüenza, mantener las apariencias, o la razón que sea, esconde su condición de desempleado. Pero es algo que cuesta sostener cuando uno no tienen nada que hacer durante el día, o mejor dicho, a donde ir durante todas esas horas, por lo que incluso en la ficción, vemos que el engaño se descubre, o la persona termina “confesando”.
Es sabido que más allá de cómo procese cada uno la situación de desempleo, existen algunas sociedades en las que esa condición, y la imagen personal que se proyecta hacia familiares, amigos, vecinos, etc., se toma de forma diferente que en España. Pues resulta que estuve leyendo un artículo sobre el desempleo, y me pareció interesante compartirlo en este episodio, para aquellos que -como yo-, no lo sabían.
Ya escuchamos más de una vez que la economía China está en desaceleración, un proceso que invariablemente se manifiesta en menos ofertas de empleo, siendo el paro, -en el caso de los jóvenes-, superior al 14%. Todo un problema, y más teniendo en cuenta que este año, serán más de 12 millones, los nuevos graduados que pretenderán hacerse un hueco en el mercado laboral, donde ser universitario y con alta cualificación, ya no es garantía de conseguir un contrato.
Como habitualmente, ante las más diversas coyunturas, siempre hay alguien que saca partido del momento, y el artículo comentaba que en este caso, se ha generado un nuevo negocio, que consiste en ayudar a esas personas que no tienen empleo o lo han perdido, a que puedan simular que están en activo.
El fenómeno se viene observando en muchas ciudades, y consiste en ofrecer un espacio de oficina, en el que el interesado, -pagando al cambio entre 4 y 6 euros diarios-, pueda tener un sitio al que ir cada día por la mañana, teniendo una rutina, en la que con un horario libre, puede hacer exactamente lo que haría en un trabajo real.
Seguramente esto no diste mucho de la apariencia que podría tener lo que conocemos como un coworking, con la diferencia de que aquí se paga para aparentar que se trabaja, en vez de realmente hacerlo. Y lo de aparentar es literal, porque los usuarios, muchas veces toman fotografías de las instalaciones, y se las envían a familiares, amigos y demás, con el fin de demostrar que están trabajando, cuando en realidad no es así. Pero como dijimos antes, en algunos sitios está muy mal visto ser desempleado, por lo que ante la presión familiar, tener que mantener las apariencias, y situaciones personales, a veces complejas, este tipo de soluciones, resultan necesarias.
Por otra parte, mejoran la autoestima del involucrado, y a mantenerse física y mentalmente activo, preparado para la acción real, porque puede aprovechar esas horas para buscar empleo desde esa oficina, mientras comparte espacio con más personas en su misma situación, teniendo también la posibilidad de nuevos contactos, o incluso colaboraciones para nuevos proyectos.
Estos espacios son completamente funcionales, porque están equipados con ordenadores, obviamente con acceso a internet, y disponen de salas de reuniones y demás, con lo que la experiencia es real dentro de la ficción, al punto de que se hacen pausas para el café, y la cuota diaria puede incluir alguna bebida, o bocadillo.
Otro asunto, no menor, es que estas empresas de simulación de trabajo, muchas veces son una solución para graduados universitarios, a los que como requisito final para conseguir el título, se les exige justificar que han hecho una pasantía, o han desempeñado un trabajo en una empresa. Asistiendo a este tipo de oficinas, aprovechan para tener lo que diríamos su “coartada”, por lo que envían fotos a su universidad, y muestran su sitio de trabajo, cumpliendo con ese trámite, que obviamente tiene “trampa”, pero se utiliza. Y en algunos casos, ese tipo de clientes son el 40%.
Como en todo, algunos se lo toman muy en serio, y hay quien llega sobre las 8 o 9 de la mañana, vestido como si fuera a cumplir realmente con una tarea remunerada, y se queda hasta las 10 u 11 de la noche, en que emprende el regreso a casa, satisfecho de haber cumplido con su deber, en vista de lo cual, queda claro que en esta ficción, hay negocio.
Y esto es lo que quería decirte hoy en mi Bitácora Mental. Muchas gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.
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256- Tóxicos para nosotros mismos
Photo by Willfried Wende on Pexels.comhttps://open.spotify.com/episode/1QuvEsJyLFMTOogqt8ODfw?si=3226307595074445
Hola. ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida, a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Hace unos días, me encontré un par de videos cortos en las redes sociales, y quiero comentarlos rápidamente contigo, porque creo que tenemos tan interiorizado el que se hagan mal las cosas, que ya somos tóxicos para nosotros mismos.
Este podcast no va de política, pero los videos en cuestión sí, por tanto, voy a encarar el tema a mi estilo, poniendo el foco solo en lo verdaderamente importante, a partir de lo cual voy a expresar una opinión, de sentido común.
Te cuento… se trata de las declaraciones de un alcalde, en las que comunicaba que después de muchos años, había conseguido sanear totalmente las cuentas del ayuntamiento, ponerse al día con todos los pagos, y tener deuda cero.
Como acabo de decirte, voy a poner el foco en lo que merece el comentario, por tanto, no voy a decir ni quien es el alcalde, ni de que partido, -si perteneciera a alguno-, ni ningún otro detalle que desvíe la atención, porque para eso ya están los políticos, y los tontos incondicionales, que se encargan de hacer que la gente se olvide, de que tiene derecho a saber, y pedir explicaciones cuando algo se hace mal.
Lo que sí quiero aportar como dato del caso, es que el político en cuestión, está al frente de una ciudad de unos 80.000 habitantes, y que maneja un presupuesto anual de más de 100 millones de euros. Así que no estamos hablando de un pueblo perdido de España, y lo que dijo -y voy a comentar-, creo que es una referencia muy válida, para que cada uno y según el sitio en el que viva, se haga una idea de que entre hacer las cosas bien y mal, hay mucha diferencia, y afecta directamente al contribuyente.
Pero vamos al grano… Esta persona, decía que había recibido la alcaldía hace muchos años, y con las cuentas en un estado deplorable. Con facturas pendientes por decenas de millones de euros, y una deuda acumulada de varios cientos, al punto que hicieron colapsar el Ayuntamiento, y los servicios que prestaba a los ciudadanos.
Comentó que los propios trabajadores del consistorio, tenían que llevarse el papel higiénico desde casa, porque en su lugar de trabajo no había. Comentó también, que tuvieron problemas con la recogida de basura, y llegaron a pararse los coches de la policía, debido a las deudas del Ayuntamiento, con lo que las gasolineras no les permitían repostar, para poder cumplir con el patrullaje.
Daba cuenta también de que se encontró con inmuebles alquilados por el ayuntamiento, como naves y locales diversos, que no se utilizaban, a pesar de lo cual se paga el arrendamiento, ocasionando un gasto inútil. Y, por otro lado, había casos en los que no se cumplía con el pago del alquiler, generando e incrementando las deudas municipales.
Decía que también se encontró con un parque de ciento y pico de vehículos propiedad del ayuntamiento, de los cuales un 30% no aparecían por ningún lado, y no se sabía donde estaban. Había vehículos, unos cuantos vehículos deteriorados y que no estaban en funcionamiento, pero no se habían dado de baja. En algunos casos se paga sus seguros, y en otros directamente no se llevaba a cabo, generando deudas y deudas.
Comentaba el alcalde, que para regularizar el asunto, se dio la orden de que al final de cada jornada, todos los vehículos propiedad del ayuntamiento, debían quedar en un sitio bajo supervisión. Y mencionaba que a partir de ese momento, oh casualidad, el gasto de combustible para mantener en servicio a la flota, disminuyó un 75%, ahorrándose miles y miles de euros.
Comentó también, que al ver el gasto en tóner para fotocopiadores e impresoras, se dio cuenta de que se estaba pagando un disparate, porque él sabía cuanto pagaban en otro sitio donde había trabajado. Se gestionó entonces el cambio necesario, consiguiendo el mismo servicio, a precio real de mercado, obteniendo un ahorro de 350.000 euros menos al año.
Otra medida de ahorro, que implementó a su llegada hace muchos años y continúa del mismo modo, fue el hecho de quitar los coches oficiales. Por tanto, el alcalde y el resto de empleados, van a trabajar por sus propios medios.
También eliminó ciento y pico largo de líneas móviles, que pagaba el ayuntamiento, con lo que tanto el alcalde como los concejales, tienen que pagarse sus gastos de telefonía, ahorrándole a los ciudadanos casi 200.000 euros anuales.
Y le decía a la gente que hicieran la cuenta de ese ahorro, multiplicado por la cantidad de años que lleva en el cargo, a la vez que daba algún otro dato interesante de ahorro, y seguramente me he perdido cosas porque como dije solo vi un par de cortes de un vídeo que seguramente será largo. Pero creo que con lo que acabo de comentar ya da para pensar bastante.
Está claro que nadie es perfecto, y seguramente algún error también habrá cometido, pero creo que coincidirás conmigo en que lo que te acabo de contar, da gusto escucharlo, porque la gestión del dinero público es un asunto muy serio.
Y el gran problema que tiene el ciudadano de hoy, es que está tan acostumbrado a ser maltratado, que le tomen el pelo, que le roben en la cara, y tantas otras cosas de las que somos víctimas a diario, y a las que no les damos ya la menor importancia, porque estamos más pendientes de la tontería de turno en redes sociales, que no puedo ni más ni menos que pensar que tenemos lo que nos merecemos.
La de este alcalde es una excepción, cuando debería ser la regla. El mirar las cuentas, y cuidar el dinero, lo hacemos cada uno en nuestra propia casa, pero miramos a otro lado cuando se hace desde la política, por personas que nos son más que empleados del ciudadano de a pie. Representantes elegidos por el pueblo, a los que se encomiendan tareas y gestiones, que en la inmensa mayoría de los casos no cumplen, y terminan perjudicándonos, arruinándonos, haciendo un mal uso de ese poder que les hemos otorgado, y sin el cual no son nada, ni nadie. Porque la inmensa mayoría están allí por amiguismo, no por sus aptitudes y capacidades, por lo que seguramente no tendrían lugar en la empresa privada.
¿Por qué permitimos todo lo que permitimos, si es tan fácil hace las cosas bien? Solo es necesario tener un poco de vocación real, de servicio, convicciones firmes, ser honesto, y si acaso apoyarse en las personas con los conocimientos adecuados, para realizar una gestión eficiente.
El problema no son ellos, el problema somos nosotros, los verdaderos tóxicos, irresponsables y descerebrados, que permitimos todo tipo de atropellos, sin la menor resistencia. Y después vamos llorando por los rincones…
Que la vivienda está muy cara, que los sueldos son malos, que la cesta de la compra está imposible, que por ser pobre no puedo entrar con mi coche al centro de las ciudades, a pesar de que contamina menos que uno nuevo de 80.000 de esos que se compran por capricho y no para ir a trabajar.
Que para operarme me han dado fecha para dentro de un año y pico, que el ayuntamiento me está masacrando con la subida IBI, que pagamos un 21% de IVA cuando antes era el 16% y sobraba dinero. Y así millones y millones de quejas, de millones y millones de ciudadanos, sin capacidad de reacción, más allá de decir tonterías en redes sociales, de las que los políticos se ríen, o te ponen bots para contestarte, acosarte y que te sometas al darte por vencido.
Es que somos irresponsables al punto de no ir a votar… ¿Cuándo nos vamos a dar cuenta, de que no hay absolutamente nada en nuestra vida y nuestro día a día, que no sea política? No tenemos vida propia, tenemos la vida que esos representantes políticos decidan sin tu consentimiento, y ese poder, se los da tú.
Creo que va siendo hora de despertar, y no premiar a quien no se lo merece. Y eso aplica desde el pueblo más chico y perdido del territorio español, pasando por las autonomías, y llegando al gobierno de España. Es hora de asumir responsabilidades, y entender que nada pasa porque sí, todo tiene un responsable, y puede que ahora mismo, seas tú. Así que, como dice el dicho, “el que por su culpa muere, nadie le llore”.
Y esto es lo que quería decirte hoy en mi Bitácora Mental. Muchas gracias por tu tiempo al escuchar o leer este contenido, y te espero en el próximo.
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256- Tóxicos para nosotros mismos
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Hola. ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida, a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Hace unos días, me encontré un par de videos cortos en las redes sociales, y quiero comentarlos rápidamente contigo, porque creo que tenemos tan interiorizado el que se hagan mal las cosas, que ya somos tóxicos para nosotros mismos.
Este podcast no va de política, pero los videos en cuestión sí, por tanto, voy a encarar el tema a mi estilo, poniendo el foco solo en lo verdaderamente importante, a partir de lo cual voy a expresar una opinión, de sentido común.
Te cuento… se trata de las declaraciones de un alcalde, en las que comunicaba que después de muchos años, había conseguido sanear totalmente las cuentas del ayuntamiento, ponerse al día con todos los pagos, y tener deuda cero.
Como acabo de decirte, voy a poner el foco en lo que merece el comentario, por tanto, no voy a decir ni quien es el alcalde, ni de que partido, -si perteneciera a alguno-, ni ningún otro detalle que desvíe la atención, porque para eso ya están los políticos, y los tontos incondicionales, que se encargan de hacer que la gente se olvide, de que tiene derecho a saber, y pedir explicaciones cuando algo se hace mal.
Lo que sí quiero aportar como dato del caso, es que el político en cuestión, está al frente de una ciudad de unos 80.000 habitantes, y que maneja un presupuesto anual de más de 100 millones de euros. Así que no estamos hablando de un pueblo perdido de España, y lo que dijo -y voy a comentar-, creo que es una referencia muy válida, para que cada uno y según el sitio en el que viva, se haga una idea de que entre hacer las cosas bien y mal, hay mucha diferencia, y afecta directamente al contribuyente.
Pero vamos al grano… Esta persona, decía que había recibido la alcaldía hace muchos años, y con las cuentas en un estado deplorable. Con facturas pendientes por decenas de millones de euros, y una deuda acumulada de varios cientos, al punto que hicieron colapsar el Ayuntamiento, y los servicios que prestaba a los ciudadanos.
Comentó que los propios trabajadores del consistorio, tenían que llevarse el papel higiénico desde casa, porque en su lugar de trabajo no había. Comentó también, que tuvieron problemas con la recogida de basura, y llegaron a pararse los coches de la policía, debido a las deudas del Ayuntamiento, con lo que las gasolineras no les permitían repostar, para poder cumplir con el patrullaje.
Daba cuenta también de que se encontró con inmuebles alquilados por el ayuntamiento, como naves y locales diversos, que no se utilizaban, a pesar de lo cual se paga el arrendamiento, ocasionando un gasto inútil. Y, por otro lado, había casos en los que no se cumplía con el pago del alquiler, generando e incrementando las deudas municipales.
Decía que también se encontró con un parque de ciento y pico de vehículos propiedad del ayuntamiento, de los cuales un 30% no aparecían por ningún lado, y no se sabía donde estaban. Había vehículos, unos cuantos vehículos deteriorados y que no estaban en funcionamiento, pero no se habían dado de baja. En algunos casos se paga sus seguros, y en otros directamente no se llevaba a cabo, generando deudas y deudas.
Comentaba el alcalde, que para regularizar el asunto, se dio la orden de que al final de cada jornada, todos los vehículos propiedad del ayuntamiento, debían quedar en un sitio bajo supervisión. Y mencionaba que a partir de ese momento, oh casualidad, el gasto de combustible para mantener en servicio a la flota, disminuyó un 75%, ahorrándose miles y miles de euros.
Comentó también, que al ver el gasto en tóner para fotocopiadores e impresoras, se dio cuenta de que se estaba pagando un disparate, porque él sabía cuanto pagaban en otro sitio donde había trabajado. Se gestionó entonces el cambio necesario, consiguiendo el mismo servicio, a precio real de mercado, obteniendo un ahorro de 350.000 euros menos al año.
Otra medida de ahorro, que implementó a su llegada hace muchos años y continúa del mismo modo, fue el hecho de quitar los coches oficiales. Por tanto, el alcalde y el resto de empleados, van a trabajar por sus propios medios.
También eliminó ciento y pico largo de líneas móviles, que pagaba el ayuntamiento, con lo que tanto el alcalde como los concejales, tienen que pagarse sus gastos de telefonía, ahorrándole a los ciudadanos casi 200.000 euros anuales.
Y le decía a la gente que hicieran la cuenta de ese ahorro, multiplicado por la cantidad de años que lleva en el cargo, a la vez que daba algún otro dato interesante de ahorro, y seguramente me he perdido cosas porque como dije solo vi un par de cortes de un vídeo que seguramente será largo. Pero creo que con lo que acabo de comentar ya da para pensar bastante.
Está claro que nadie es perfecto, y seguramente algún error también habrá cometido, pero creo que coincidirás conmigo en que lo que te acabo de contar, da gusto escucharlo, porque la gestión del dinero público es un asunto muy serio.
Y el gran problema que tiene el ciudadano de hoy, es que está tan acostumbrado a ser maltratado, que le tomen el pelo, que le roben en la cara, y tantas otras cosas de las que somos víctimas a diario, y a las que no les damos ya la menor importancia, porque estamos más pendientes de la tontería de turno en redes sociales, que no puedo ni más ni menos que pensar que tenemos lo que nos merecemos.
La de este alcalde es una excepción, cuando debería ser la regla. El mirar las cuentas, y cuidar el dinero, lo hacemos cada uno en nuestra propia casa, pero miramos a otro lado cuando se hace desde la política, por personas que nos son más que empleados del ciudadano de a pie. Representantes elegidos por el pueblo, a los que se encomiendan tareas y gestiones, que en la inmensa mayoría de los casos no cumplen, y terminan perjudicándonos, arruinándonos, haciendo un mal uso de ese poder que les hemos otorgado, y sin el cual no son nada, ni nadie. Porque la inmensa mayoría están allí por amiguismo, no por sus aptitudes y capacidades, por lo que seguramente no tendrían lugar en la empresa privada.
¿Por qué permitimos todo lo que permitimos, si es tan fácil hace las cosas bien? Solo es necesario tener un poco de vocación real, de servicio, convicciones firmes, ser honesto, y si acaso apoyarse en las personas con los conocimientos adecuados, para realizar una gestión eficiente.
El problema no son ellos, el problema somos nosotros, los verdaderos tóxicos, irresponsables y descerebrados, que permitimos todo tipo de atropellos, sin la menor resistencia. Y después vamos llorando por los rincones…
Que la vivienda está muy cara, que los sueldos son malos, que la cesta de la compra está imposible, que por ser pobre no puedo entrar con mi coche al centro de las ciudades, a pesar de que contamina menos que uno nuevo de 80.000 de esos que se compran por capricho y no para ir a trabajar.
Que para operarme me han dado fecha para dentro de un año y pico, que el ayuntamiento me está masacrando con la subida IBI, que pagamos un 21% de IVA cuando antes era el 16% y sobraba dinero. Y así millones y millones de quejas, de millones y millones de ciudadanos, sin capacidad de reacción, más allá de decir tonterías en redes sociales, de las que los políticos se ríen, o te ponen bots para contestarte, acosarte y que te sometas al darte por vencido.
Es que somos irresponsables al punto de no ir a votar… ¿Cuándo nos vamos a dar cuenta, de que no hay absolutamente nada en nuestra vida y nuestro día a día, que no sea política? No tenemos vida propia, tenemos la vida que esos representantes políticos decidan sin tu consentimiento, y ese poder, se los da tú.
Creo que va siendo hora de despertar, y no premiar a quien no se lo merece. Y eso aplica desde el pueblo más chico y perdido del territorio español, pasando por las autonomías, y llegando al gobierno de España. Es hora de asumir responsabilidades, y entender que nada pasa porque sí, todo tiene un responsable, y puede que ahora mismo, seas tú. Así que, como dice el dicho, “el que por su culpa muere, nadie le llore”.
Y esto es lo que quería decirte hoy en mi Bitácora Mental. Muchas gracias por tu tiempo al escuchar o leer este contenido, y te espero en el próximo.
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256- Tóxicos para nosotros mismos
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Hola. ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida, a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Hace unos días, me encontré un par de videos cortos en las redes sociales, y quiero comentarlos rápidamente contigo, porque creo que tenemos tan interiorizado el que se hagan mal las cosas, que ya somos tóxicos para nosotros mismos.
Este podcast no va de política, pero los videos en cuestión sí, por tanto, voy a encarar el tema a mi estilo, poniendo el foco solo en lo verdaderamente importante, a partir de lo cual voy a expresar una opinión, de sentido común.
Te cuento… se trata de las declaraciones de un alcalde, en las que comunicaba que después de muchos años, había conseguido sanear totalmente las cuentas del ayuntamiento, ponerse al día con todos los pagos, y tener deuda cero.
Como acabo de decirte, voy a poner el foco en lo que merece el comentario, por tanto, no voy a decir ni quien es el alcalde, ni de que partido, -si perteneciera a alguno-, ni ningún otro detalle que desvíe la atención, porque para eso ya están los políticos, y los tontos incondicionales, que se encargan de hacer que la gente se olvide, de que tiene derecho a saber, y pedir explicaciones cuando algo se hace mal.
Lo que sí quiero aportar como dato del caso, es que el político en cuestión, está al frente de una ciudad de unos 80.000 habitantes, y que maneja un presupuesto anual de más de 100 millones de euros. Así que no estamos hablando de un pueblo perdido de España, y lo que dijo -y voy a comentar-, creo que es una referencia muy válida, para que cada uno y según el sitio en el que viva, se haga una idea de que entre hacer las cosas bien y mal, hay mucha diferencia, y afecta directamente al contribuyente.
Pero vamos al grano… Esta persona, decía que había recibido la alcaldía hace muchos años, y con las cuentas en un estado deplorable. Con facturas pendientes por decenas de millones de euros, y una deuda acumulada de varios cientos, al punto que hicieron colapsar el Ayuntamiento, y los servicios que prestaba a los ciudadanos.
Comentó que los propios trabajadores del consistorio, tenían que llevarse el papel higiénico desde casa, porque en su lugar de trabajo no había. Comentó también, que tuvieron problemas con la recogida de basura, y llegaron a pararse los coches de la policía, debido a las deudas del Ayuntamiento, con lo que las gasolineras no les permitían repostar, para poder cumplir con el patrullaje.
Daba cuenta también de que se encontró con inmuebles alquilados por el ayuntamiento, como naves y locales diversos, que no se utilizaban, a pesar de lo cual se paga el arrendamiento, ocasionando un gasto inútil. Y, por otro lado, había casos en los que no se cumplía con el pago del alquiler, generando e incrementando las deudas municipales.
Decía que también se encontró con un parque de ciento y pico de vehículos propiedad del ayuntamiento, de los cuales un 30% no aparecían por ningún lado, y no se sabía donde estaban. Había vehículos, unos cuantos vehículos deteriorados y que no estaban en funcionamiento, pero no se habían dado de baja. En algunos casos se paga sus seguros, y en otros directamente no se llevaba a cabo, generando deudas y deudas.
Comentaba el alcalde, que para regularizar el asunto, se dio la orden de que al final de cada jornada, todos los vehículos propiedad del ayuntamiento, debían quedar en un sitio bajo supervisión. Y mencionaba que a partir de ese momento, oh casualidad, el gasto de combustible para mantener en servicio a la flota, disminuyó un 75%, ahorrándose miles y miles de euros.
Comentó también, que al ver el gasto en tóner para fotocopiadores e impresoras, se dio cuenta de que se estaba pagando un disparate, porque él sabía cuanto pagaban en otro sitio donde había trabajado. Se gestionó entonces el cambio necesario, consiguiendo el mismo servicio, a precio real de mercado, obteniendo un ahorro de 350.000 euros menos al año.
Otra medida de ahorro, que implementó a su llegada hace muchos años y continúa del mismo modo, fue el hecho de quitar los coches oficiales. Por tanto, el alcalde y el resto de empleados, van a trabajar por sus propios medios.
También eliminó ciento y pico largo de líneas móviles, que pagaba el ayuntamiento, con lo que tanto el alcalde como los concejales, tienen que pagarse sus gastos de telefonía, ahorrándole a los ciudadanos casi 200.000 euros anuales.
Y le decía a la gente que hicieran la cuenta de ese ahorro, multiplicado por la cantidad de años que lleva en el cargo, a la vez que daba algún otro dato interesante de ahorro, y seguramente me he perdido cosas porque como dije solo vi un par de cortes de un vídeo que seguramente será largo. Pero creo que con lo que acabo de comentar ya da para pensar bastante.
Está claro que nadie es perfecto, y seguramente algún error también habrá cometido, pero creo que coincidirás conmigo en que lo que te acabo de contar, da gusto escucharlo, porque la gestión del dinero público es un asunto muy serio.
Y el gran problema que tiene el ciudadano de hoy, es que está tan acostumbrado a ser maltratado, que le tomen el pelo, que le roben en la cara, y tantas otras cosas de las que somos víctimas a diario, y a las que no les damos ya la menor importancia, porque estamos más pendientes de la tontería de turno en redes sociales, que no puedo ni más ni menos que pensar que tenemos lo que nos merecemos.
La de este alcalde es una excepción, cuando debería ser la regla. El mirar las cuentas, y cuidar el dinero, lo hacemos cada uno en nuestra propia casa, pero miramos a otro lado cuando se hace desde la política, por personas que nos son más que empleados del ciudadano de a pie. Representantes elegidos por el pueblo, a los que se encomiendan tareas y gestiones, que en la inmensa mayoría de los casos no cumplen, y terminan perjudicándonos, arruinándonos, haciendo un mal uso de ese poder que les hemos otorgado, y sin el cual no son nada, ni nadie. Porque la inmensa mayoría están allí por amiguismo, no por sus aptitudes y capacidades, por lo que seguramente no tendrían lugar en la empresa privada.
¿Por qué permitimos todo lo que permitimos, si es tan fácil hace las cosas bien? Solo es necesario tener un poco de vocación real, de servicio, convicciones firmes, ser honesto, y si acaso apoyarse en las personas con los conocimientos adecuados, para realizar una gestión eficiente.
El problema no son ellos, el problema somos nosotros, los verdaderos tóxicos, irresponsables y descerebrados, que permitimos todo tipo de atropellos, sin la menor resistencia. Y después vamos llorando por los rincones…
Que la vivienda está muy cara, que los sueldos son malos, que la cesta de la compra está imposible, que por ser pobre no puedo entrar con mi coche al centro de las ciudades, a pesar de que contamina menos que uno nuevo de 80.000 de esos que se compran por capricho y no para ir a trabajar.
Que para operarme me han dado fecha para dentro de un año y pico, que el ayuntamiento me está masacrando con la subida IBI, que pagamos un 21% de IVA cuando antes era el 16% y sobraba dinero. Y así millones y millones de quejas, de millones y millones de ciudadanos, sin capacidad de reacción, más allá de decir tonterías en redes sociales, de las que los políticos se ríen, o te ponen bots para contestarte, acosarte y que te sometas al darte por vencido.
Es que somos irresponsables al punto de no ir a votar… ¿Cuándo nos vamos a dar cuenta, de que no hay absolutamente nada en nuestra vida y nuestro día a día, que no sea política? No tenemos vida propia, tenemos la vida que esos representantes políticos decidan sin tu consentimiento, y ese poder, se los da tú.
Creo que va siendo hora de despertar, y no premiar a quien no se lo merece. Y eso aplica desde el pueblo más chico y perdido del territorio español, pasando por las autonomías, y llegando al gobierno de España. Es hora de asumir responsabilidades, y entender que nada pasa porque sí, todo tiene un responsable, y puede que ahora mismo, seas tú. Así que, como dice el dicho, “el que por su culpa muere, nadie le llore”.
Y esto es lo que quería decirte hoy en mi Bitácora Mental. Muchas gracias por tu tiempo al escuchar o leer este contenido, y te espero en el próximo.
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248- «En cámara lenta»
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Hola, ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Más o menos en éstas fechas, cada año don verano hace su aparición en escena. En 2025 ha entrado a las 04:42 AM de ayer, sábado 21 de junio, y al menos “en los papeles”, su presencia se extenderá durante 93 días y 16 horas, hasta que el 22 de septiembre, momento en que llegará su relevo, otro viejo conocido, el otoño.
Y del mismo modo que el ciclo se cumple desde tiempos en los que ni estábamos sobre este planeta, en mortales como el que está hablando ahora mismo, también es recurrente que con la subida de las temperaturas, los procesos mentales se ralenticen, como si fuera un oso dispuesto a hibernar.
Sinceramente, no sé bien a qué se debe, pero desde que tengo memoria, nunca me he llevado bien con el calor. Durante gran parte de mi vida, estuve convencido de que todo obedecía a un sobrepeso excesivo, y que de allí partían todos los males. Pero la hipótesis fue fallida, porque durante los períodos excepcionales en los que conseguí corregir ese problema, o incluso desde hace seis años en que a través de un cambio radical, mi nueva normalidad es no tener sobrepeso, he comprobado que el calor, me resulta un enemigo muy duro.
Y otro factor que no ha hecho variar las cosas -al menos de momento-, es la edad. Puede que ahora mismo lo lleve con una mínima diferencia en positivo, pero es tan inapreciable, que no tiene casi sentido hacer hincapié en ella.
Recuerdo sí, que con unos cuantos años menos, trabajando en verano y dependiendo de la actividad concreta en cada momento, notaba un malestar creciente al ritmo de la subida de la temperatura, haciendo que fuera más irritable, pero sobre todo dejándome KO, como si el clima me diera un golpe en toda la cara, al estilo de Mike Tyson, en las épocas en que la gente pagaba la entrada para verlo desde la platea, y a los pocos segundos de comenzar el primer round, ya había finalizado el combate.
Y dicho así, todavía podría parecer que ejerciendo una actividad más sedentaria, podría de alguna forma “estar a salvo”. Pero ahí radica el problema, porque incluso en tareas de oficina, donde no había aire acondicionado, tirando de ventilador, la suerte era la misma.
Me recuerdo en jornadas laborales, varios minutos hipnotizado por la leve brisa de alguno de esos electrodomésticos, y actuando como el perezoso, -sin serlo-, involuntariamente imitando a la perfección la forma de moverse de ese animal, permaneciendo inmóvil durante largos ratos, o moviéndome a su exasperante velocidad, como si mi vida pasara en cámara superlenta, mientras alrededor todo parecía normal.
Y seguramente, tú que me estás escuchando, pensarás, “calor, tenemos todos”, o incluso que lo de afectarnos también le ocurre a todo mortal, pero es que mi umbral de tolerancia es demasiado bajo, o al menos eso considero yo. Se supone que uno, con el tiempo, se adapta al sitio en el que vive. A más o menos frío, calor, humedad, etc., pero después de 20 años de veranos, con demasiados días “andaluces”, a pesar de estar siempre en la provincia de Barcelona, no he visto cambio. A partir de los 28ºC, “no soy persona”, y es algo muy molesto.
Hay quienes tienen problemas por la tensión baja, pero incluso cuando la tenía por las nubes, con una alimentación que pretendía hacerla subir hasta la estratosfera, los síntomas eran los mismos. Una sensación de que todo entra en cámara lenta, e hilar dos frases seguidas, me representan la misma dificultad, como aquella a la que se enfrenta un niño muerto de sueño, al que se le pide que ponga atención.
Y a esta altura estarás pensando, “vaya tontería que me estás contando, espero que tengas algo interesante que decir, porque se te termina el episodio”. Pues… ¿Y si te digo la mítica frase de Buggs Bunny? “Esto es todo amigos”, seguro que se confirman tus peores presagios. Y por eso te lo cuento, porque este discurso cantinflesco tiene un motivo, y sobre todo sentido, que es el de prevenirte, de que de aquí a septiembre, las publicaciones de este pódcast -en frecuencia y contenido-, pueden ser tan aleatorias, como que te toque la primitiva.
Por eso, -aunque no digo que vaya a ocurrir-, y por si acaso, incluso con el bienestar que aporta en determinados momentos un aire acondicionado, las neuronas deciden no hacer horas extras, y cumplir a rajatabla con lo mínimo indispensable y necesario… ¡Feliz verano! Porque, ya lo dice el dicho: “el que avisa, no es traidor”.
Y hasta aquí la entrega de hoy de Bitácora Mental. Gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.
Puedes escuchar Bitácora Mental #Podcast en cualquiera de éstas plataformas y aplicaciones:
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248- «En cámara lenta»
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Y del mismo modo que el ciclo se cumple desde tiempos en los que ni estábamos sobre este planeta, en mortales como el que está hablando ahora mismo, también es recurrente que con la subida de las temperaturas, los procesos mentales se ralenticen, como si fuera un oso dispuesto a hibernar.
Sinceramente, no sé bien a qué se debe, pero desde que tengo memoria, nunca me he llevado bien con el calor. Durante gran parte de mi vida, estuve convencido de que todo obedecía a un sobrepeso excesivo, y que de allí partían todos los males. Pero la hipótesis fue fallida, porque durante los períodos excepcionales en los que conseguí corregir ese problema, o incluso desde hace seis años en que a través de un cambio radical, mi nueva normalidad es no tener sobrepeso, he comprobado que el calor, me resulta un enemigo muy duro.
Y otro factor que no ha hecho variar las cosas -al menos de momento-, es la edad. Puede que ahora mismo lo lleve con una mínima diferencia en positivo, pero es tan inapreciable, que no tiene casi sentido hacer hincapié en ella.
Recuerdo sí, que con unos cuantos años menos, trabajando en verano y dependiendo de la actividad concreta en cada momento, notaba un malestar creciente al ritmo de la subida de la temperatura, haciendo que fuera más irritable, pero sobre todo dejándome KO, como si el clima me diera un golpe en toda la cara, al estilo de Mike Tyson, en las épocas en que la gente pagaba la entrada para verlo desde la platea, y a los pocos segundos de comenzar el primer round, ya había finalizado el combate.
Y dicho así, todavía podría parecer que ejerciendo una actividad más sedentaria, podría de alguna forma “estar a salvo”. Pero ahí radica el problema, porque incluso en tareas de oficina, donde no había aire acondicionado, tirando de ventilador, la suerte era la misma.
Me recuerdo en jornadas laborales, varios minutos hipnotizado por la leve brisa de alguno de esos electrodomésticos, y actuando como el perezoso, -sin serlo-, involuntariamente imitando a la perfección la forma de moverse de ese animal, permaneciendo inmóvil durante largos ratos, o moviéndome a su exasperante velocidad, como si mi vida pasara en cámara superlenta, mientras alrededor todo parecía normal.
Y seguramente, tú que me estás escuchando, pensarás, “calor, tenemos todos”, o incluso que lo de afectarnos también le ocurre a todo mortal, pero es que mi umbral de tolerancia es demasiado bajo, o al menos eso considero yo. Se supone que uno, con el tiempo, se adapta al sitio en el que vive. A más o menos frío, calor, humedad, etc., pero después de 20 años de veranos, con demasiados días “andaluces”, a pesar de estar siempre en la provincia de Barcelona, no he visto cambio. A partir de los 28ºC, “no soy persona”, y es algo muy molesto.
Hay quienes tienen problemas por la tensión baja, pero incluso cuando la tenía por las nubes, con una alimentación que pretendía hacerla subir hasta la estratosfera, los síntomas eran los mismos. Una sensación de que todo entra en cámara lenta, e hilar dos frases seguidas, me representan la misma dificultad, como aquella a la que se enfrenta un niño muerto de sueño, al que se le pide que ponga atención.
Y a esta altura estarás pensando, “vaya tontería que me estás contando, espero que tengas algo interesante que decir, porque se te termina el episodio”. Pues… ¿Y si te digo la mítica frase de Buggs Bunny? “Esto es todo amigos”, seguro que se confirman tus peores presagios. Y por eso te lo cuento, porque este discurso cantinflesco tiene un motivo, y sobre todo sentido, que es el de prevenirte, de que de aquí a septiembre, las publicaciones de este pódcast -en frecuencia y contenido-, pueden ser tan aleatorias, como que te toque la primitiva.
Por eso, -aunque no digo que vaya a ocurrir-, y por si acaso, incluso con el bienestar que aporta en determinados momentos un aire acondicionado, las neuronas deciden no hacer horas extras, y cumplir a rajatabla con lo mínimo indispensable y necesario… ¡Feliz verano! Porque, ya lo dice el dicho: “el que avisa, no es traidor”.
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Sinceramente, no sé bien a qué se debe, pero desde que tengo memoria, nunca me he llevado bien con el calor. Durante gran parte de mi vida, estuve convencido de que todo obedecía a un sobrepeso excesivo, y que de allí partían todos los males. Pero la hipótesis fue fallida, porque durante los períodos excepcionales en los que conseguí corregir ese problema, o incluso desde hace seis años en que a través de un cambio radical, mi nueva normalidad es no tener sobrepeso, he comprobado que el calor, me resulta un enemigo muy duro.
Y otro factor que no ha hecho variar las cosas -al menos de momento-, es la edad. Puede que ahora mismo lo lleve con una mínima diferencia en positivo, pero es tan inapreciable, que no tiene casi sentido hacer hincapié en ella.
Recuerdo sí, que con unos cuantos años menos, trabajando en verano y dependiendo de la actividad concreta en cada momento, notaba un malestar creciente al ritmo de la subida de la temperatura, haciendo que fuera más irritable, pero sobre todo dejándome KO, como si el clima me diera un golpe en toda la cara, al estilo de Mike Tyson, en las épocas en que la gente pagaba la entrada para verlo desde la platea, y a los pocos segundos de comenzar el primer round, ya había finalizado el combate.
Y dicho así, todavía podría parecer que ejerciendo una actividad más sedentaria, podría de alguna forma “estar a salvo”. Pero ahí radica el problema, porque incluso en tareas de oficina, donde no había aire acondicionado, tirando de ventilador, la suerte era la misma.
Me recuerdo en jornadas laborales, varios minutos hipnotizado por la leve brisa de alguno de esos electrodomésticos, y actuando como el perezoso, -sin serlo-, involuntariamente imitando a la perfección la forma de moverse de ese animal, permaneciendo inmóvil durante largos ratos, o moviéndome a su exasperante velocidad, como si mi vida pasara en cámara superlenta, mientras alrededor todo parecía normal.
Y seguramente, tú que me estás escuchando, pensarás, “calor, tenemos todos”, o incluso que lo de afectarnos también le ocurre a todo mortal, pero es que mi umbral de tolerancia es demasiado bajo, o al menos eso considero yo. Se supone que uno, con el tiempo, se adapta al sitio en el que vive. A más o menos frío, calor, humedad, etc., pero después de 20 años de veranos, con demasiados días “andaluces”, a pesar de estar siempre en la provincia de Barcelona, no he visto cambio. A partir de los 28ºC, “no soy persona”, y es algo muy molesto.
Hay quienes tienen problemas por la tensión baja, pero incluso cuando la tenía por las nubes, con una alimentación que pretendía hacerla subir hasta la estratosfera, los síntomas eran los mismos. Una sensación de que todo entra en cámara lenta, e hilar dos frases seguidas, me representan la misma dificultad, como aquella a la que se enfrenta un niño muerto de sueño, al que se le pide que ponga atención.
Y a esta altura estarás pensando, “vaya tontería que me estás contando, espero que tengas algo interesante que decir, porque se te termina el episodio”. Pues… ¿Y si te digo la mítica frase de Buggs Bunny? “Esto es todo amigos”, seguro que se confirman tus peores presagios. Y por eso te lo cuento, porque este discurso cantinflesco tiene un motivo, y sobre todo sentido, que es el de prevenirte, de que de aquí a septiembre, las publicaciones de este pódcast -en frecuencia y contenido-, pueden ser tan aleatorias, como que te toque la primitiva.
Por eso, -aunque no digo que vaya a ocurrir-, y por si acaso, incluso con el bienestar que aporta en determinados momentos un aire acondicionado, las neuronas deciden no hacer horas extras, y cumplir a rajatabla con lo mínimo indispensable y necesario… ¡Feliz verano! Porque, ya lo dice el dicho: “el que avisa, no es traidor”.
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247- Frankenstein motorizado
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Hola. ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida, a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Qué los coches están carísimos, no es ninguna novedad, y no me refiero solo a los nuevos o cero kilómetro, porque es más que sabido, que desde la pandemia -con todos los problemas directos e indirectos que nos trajo-, los precios se dispararon de forma preocupante. El porqué, ya casi es irrelevante, pero entre escasez de materiales varios, ideología, avaricia, y algunas otras desagradables cuestiones inherentes a la condición del ser humano, nos han traído hasta aquí, una situación harto compleja, en la que hasta ahora tenías que conformarte con un, «es lo que hay».
En ocasiones, para que algo mejore, primero se tiene que poner muy mal, y por suerte o por desgracia estamos en esa fase, así que no perderé tiempo en detalles, causas o derivaciones de todo éste asunto. Creo que ya estamos en la etapa de pasar pantalla, porque como se suele decir «las cosas caen por su propio peso», y tirando también del conocido «más vale tarde, que nunca», desde los cerebros que nos gobiernan hasta los que pierden ahora mismo sus dineros tras decisiones alejadas de la realidad, han llegado a la conclusión de que fue «peor el remedio que la enfermedad». Por tanto, tranquilo, tranquila, que siempre que llovió, paró.
No obstante, si ahora mismo estás en la situación de tener que comprarte un coche nuevo, o de segunda mano, lamentablemente hay que hacer frente a precios que son poco amigables con el bolsillo del ciudadano de a pie. Por eso, más que nunca se impone hacer una compra inteligente, en la que uno evalúe muy bien cuáles son sus necesidades, y qué tipo de vehículo es el que puede cumplir con ellas, sin destruirnos la economía.
Como siempre, hay quienes pueden darse caprichos, y probablemente no les interese en lo más mínimo lo que estoy diciendo, pero ojo, que incluso si vas «sobrado», en un momento voy a hacer un comentario, que igual te salva de gastarte una pasta imprevista, y no deseada.
Como todo en la vida, a la hora de vender algo, hay gente de la que te puedes fiar -aunque cada vez menos-, y otra que actúa conscientemente de mala fe, y solo busca maximizar su beneficio, sin importar lo que haya que hacer.
Si hablamos de la venta de coches, y teniendo en cuenta lo que han subido de precio, aunque desde toda la vida ha habido -llamémosle «malos vendedores», por no decir otra cosa-, hoy más que nunca, que te cuelen un vehículo que no es lo que parece, resulta muy caro, a la hora de solucionar cualquier problema. Y ojo que no me refiero solo a tratar con automotoras, porque en muchas ocasiones, los particulares son incluso peores.
Hace un tiempo estaba leyendo un artículo sobre la manipulación del kilometraje en los coches, y como siempre estoy mirando vídeo en YouTube, relacionados con el mundo del automóvil, me sugirió un canal que me resultó interesante. Casualmente, me encontré con otro artículo que hablaba del kilometraje manipulado, y me pareció un tema sobre el que podía grabar, y aquí estoy haciéndolo.
Y te voy a hablar muy brevemente del primero de los artículos, del que te dejaré enlace en las notas del programa, donde decía que según datos de carVertical, el BMW Serie 5, es en España el coche al que más se le quitan kilómetros para intentar venderlo, por un mejor precio. Hablamos de que, 1 de cada 10, están trucados.
Otros que en un porcentaje un poco menor también tienen éste problema, son por ejemplo el Audi A6, o el BMW Serie 3. Pero si hablamos del coche al que más kilómetros se le han restado, -según datos del año anterior-, resulta ser el Opel Astra.
Por otro lado, en porcentaje de vehículos, parece que los que menos se manipulan son, por ejemplo: el Seat León, Volkswagen Tiguan, y el Mercedes Clase GLE, pero ojo que menor porcentaje no quiere decir menos kilómetros manipulados, porque por ejemplo la media que le quitan a los León, es de casi 130.000 kilómetros.
Y si esa cifra te parece un disparate, estamos de acuerdo, pero peor es lo que hacen con el Audi A6 cuyo dato promedio es rebajarles casi 190.000 kilómetros, y al Opel Astra -de media-, 235.000 kilómetros. Yo la verdad me quedo con la boca abierta, pero parece que así están las cosas.
En el segundo artículo al que hacía referencia, si hablamos de marcas, se menciona que Mercedes Benz, -con más de un 20% de los casos inspeccionados-, es el qué más sufre de manipulación en el kilometraje. En segundo lugar, alrededor de un 16% de los casos está Volkswagen, y tercero, con más de un 14%, se encuentra Seat.
¿Y por qué te cuento todo lo anterior? Para recordarte que no son tiempos para dejarse llevar por las apariencias, y como mínimo a la hora de comprar algo, hay que revisarlo un poco. Aquello de que el coche es de un señor mayor, o tantas otras historias, ya no cuelan hace años. Y a pesar de que alguna todavía puede ser verdad, uno no puede fiarse de que le ha tocado la lotería, y ha conseguido justamente ese coche que todos quieren, y pocos venden.
Hace ya muchísimo tiempo que es posible conseguir informes del vehículo que a uno le pueda interesar, por ejemplo el conocido «Carfax«, y hoy más que nunca es importantísimo hacerlo. Saber si lo que nos están ofreciendo ha tenido accidentes o daños, su situación legal, historial de propietarios, mantenimientos, kilometraje, y tantas otras cuestiones, son informaciones fundamentales antes de desembolsar cualquier suma de dinero. Porque incluso pequeñas cantidades, hoy también lo justifican, ya que podrían evitarte un grandísimo dolor de cabeza.
Además de los informes, como alternativa o incluso complemento, siempre ha existido la opción de llevarlo a un taller de confianza, para que nos den una idea de cómo está realmente en áreas que no se ven a primera vista, y que un profesional sabe investigar. Eso permite saber si hay necesidad de reparaciones urgentes, e incluso hacer una previsión del gasto.
Pero ojo que en algunos casos, más que un taller de confianza, que quizá no está especializado en la marca y modelo que nos interesa, igual es bueno contar con la opinión de un experto. Y sobre éste tema, quería comentarte algo…
Hace un momento, dije que YouTube me había recomendado un canal de temática de coches, y justamente tiene relación con lo que estamos hablando. Es una empresa que se dedica a revisar vehículos para quien está interesado en comprarlos, y como están ahora mismo los precios, creo que puede ser útil para bastante gente, porque hoy día cualquier coche vale una pasta, y es importante saber exactamente lo que estás comprando.
Y te lo dice alguien que sufrió en carne propia, lo de confiar en un particular que vendía un coche que a la vista estaba precioso, y resultó un veneno. Y es más, no puedes bajar la guardia en ningún momento, porque incluso durante mis años de vendedor de coches, en alguna ocasión me colaron algo, que dices… ¿Cómo es posible que alguien tenga tan mala leche?
Y no voy a entrar en detalles, pero he visto de todo. Hay vendedores «profesionales», pero también particulares, que son capaces de cosas inimaginables, con tal de ahorrarse un dinero, y evitar reparar algo en mal estado, que no se ve fácilmente, y que puede provocar un accidente mortal. Y por supuesto, también están los que no llegan a eso, pero te quieren vender, «gato por liebre», y hay cosas que tienen solución, pero otras no.
Y sobre ésto último, te voy a contar algo, para que, -si aún no lo tenías claro-, entiendas que no alcanza con saber si de verdad un coche tiene los kilómetros que dicen, o descubrir algún pequeño detalle, de esos que pueden inflar el precio. Hay vendedores muy astutos, y también verdaderos artistas.
Te cuento, hace ya muchos años, durante mi etapa de vendedor de coches de segunda mano, compartí espacio de trabajo, con un chapista, en un taller que hacía el servicio oficial de una conocida marca francesa, cuyos vehículos cero kilómetro y de segunda mano, se vendían allí mismo, en el local contiguo, donde estaba el salón de exposición y oficinas.
Ésta persona era brillante, y en la parte de taller no solo se reparaban coches de la automotora, y se hacían los servicios oficiales, también se atendían y vendían coches de clientes, e incluso del propio chapista, que además de trabajar por cuenta ajena, tenía su propio negocio de compra venta, que desarrollaba allí mismo. Su especialidad era reparar choques, pero no de esos que solo se cambian piezas.
Recuerdo una vez que, el artista en cuestión, apareció por el taller con dos coches que había comprado a una aseguradora. Ambos eran de la marca Volkswagen, y de un modelo que estaba haciendo furor en los 80, con lo que se vendían como churros. Uno había tenido un fuerte choque por detrás, y el otro, lo mismo, pero por delante. Y nos dijo, «de los dos, voy a hacer uno, y lo venderé».
Y así fue, le tomó su tiempo, pero lo hizo, y a primera vista no se notaba nada. Evidentemente, para un cliente el coste sería inasumible, pero como era un proyecto suyo, y lo hacía en tiempos muertos y fines de semana, ni siquiera tenía que desplazarse fuera de su trabajo, para dedicarle horas a su negocio. Cuando el taller no tenía algo grande que reparar, él seguía con lo suyo.
Y los que estábamos allí vimos el proceso, cortó los dos vehículos por donde le servía cada uno, desechó la parte chocada, y se quedó con la buena. Incluso recuerdo que se dio el lujo de desechar las aletas delanteras del que supuestamente usaría su frente con el motor, porque no estaban nuevas. Y en vez de comprar esos recambios originales, tenía otro coche de diferente marca y modelo, con aletas parecidas, y él mismo las adaptó para que quedaran como las de fábrica.
Y repito, no me lo contaron, lo vi. Y te puedo asegurar que cuando el coche estuvo listo para salir a la calle, con su documentación en regla y demás, si no lo revisaba un experto, no te dabas cuenta, pero como dice el título del episodio, era un Frankenstein motorizado, porque de tres coches, había hecho uno.
Después de ese día, si ya no me fiaba de nada ni de nadie, te aseguro que fui todavía más detallista, pero es que a veces no basta con un informe, o la mirada de un mecánico de confianza, es necesario un verdadero especialista, y una inspección a fondo, porque te la pueden colar.
Y creo que todos tenemos muy claro lo caro que resulta entrar a un taller por cualquier tipo de reparación, y además el problema de quedarse sin vehículo, quizá varios días. Por eso, quiero compartir contigo en las notas del programa, cuál es ese canal de YouTube que mencionaba, donde se ofrecen inspecciones detalladas, por si te apetece darle una mirada. Pero antes, aclaro que esto no es publicidad, ni tengo ningún tipo de relación con el canal, persona, o empresa que sube el contenido, o presta los servicios.
Comparto porque en su web dice que están en las principales ciudades de España, (dan el detalle), pero mencionan que también se desplazan, y tienen sus precios «desde» a la vista, para darte una idea de lo que puede costar una inspección, que como estás de caros hoy los coches, puede ser un gasto más que justificado, incluso para vehículos de varios años, que normalmente son los que tienen más cosas ocultas.
Evidentemente, para el caso de coches de alto precio, tiene aún mucho más sentido, porque como se ve en varios vídeos, en ocasiones te presentan un coche al que le han sustituido piezas, o han hecho otras cosas que evidencian un mal trato, y arrojan una realidad muy diferente a la que te quieren vender, porque nunca hay que olvidar aquello de que «no todo lo que brilla, es oro».
Y hasta aquí lo que te quería comentar hoy. Gracias por tu tiempo al leer o escuchar Bitácora Mental, y será hasta la próxima.
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Hola. ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida, a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Qué los coches están carísimos, no es ninguna novedad, y no me refiero solo a los nuevos o cero kilómetro, porque es más que sabido, que desde la pandemia -con todos los problemas directos e indirectos que nos trajo-, los precios se dispararon de forma preocupante. El porqué, ya casi es irrelevante, pero entre escasez de materiales varios, ideología, avaricia, y algunas otras desagradables cuestiones inherentes a la condición del ser humano, nos han traído hasta aquí, una situación harto compleja, en la que hasta ahora tenías que conformarte con un, «es lo que hay».
En ocasiones, para que algo mejore, primero se tiene que poner muy mal, y por suerte o por desgracia estamos en esa fase, así que no perderé tiempo en detalles, causas o derivaciones de todo éste asunto. Creo que ya estamos en la etapa de pasar pantalla, porque como se suele decir «las cosas caen por su propio peso», y tirando también del conocido «más vale tarde, que nunca», desde los cerebros que nos gobiernan hasta los que pierden ahora mismo sus dineros tras decisiones alejadas de la realidad, han llegado a la conclusión de que fue «peor el remedio que la enfermedad». Por tanto, tranquilo, tranquila, que siempre que llovió, paró.
No obstante, si ahora mismo estás en la situación de tener que comprarte un coche nuevo, o de segunda mano, lamentablemente hay que hacer frente a precios que son poco amigables con el bolsillo del ciudadano de a pie. Por eso, más que nunca se impone hacer una compra inteligente, en la que uno evalúe muy bien cuáles son sus necesidades, y qué tipo de vehículo es el que puede cumplir con ellas, sin destruirnos la economía.
Como siempre, hay quienes pueden darse caprichos, y probablemente no les interese en lo más mínimo lo que estoy diciendo, pero ojo, que incluso si vas «sobrado», en un momento voy a hacer un comentario, que igual te salva de gastarte una pasta imprevista, y no deseada.
Como todo en la vida, a la hora de vender algo, hay gente de la que te puedes fiar -aunque cada vez menos-, y otra que actúa conscientemente de mala fe, y solo busca maximizar su beneficio, sin importar lo que haya que hacer.
Si hablamos de la venta de coches, y teniendo en cuenta lo que han subido de precio, aunque desde toda la vida ha habido -llamémosle «malos vendedores», por no decir otra cosa-, hoy más que nunca, que te cuelen un vehículo que no es lo que parece, resulta muy caro, a la hora de solucionar cualquier problema. Y ojo que no me refiero solo a tratar con automotoras, porque en muchas ocasiones, los particulares son incluso peores.
Hace un tiempo estaba leyendo un artículo sobre la manipulación del kilometraje en los coches, y como siempre estoy mirando vídeo en YouTube, relacionados con el mundo del automóvil, me sugirió un canal que me resultó interesante. Casualmente, me encontré con otro artículo que hablaba del kilometraje manipulado, y me pareció un tema sobre el que podía grabar, y aquí estoy haciéndolo.
Y te voy a hablar muy brevemente del primero de los artículos, del que te dejaré enlace en las notas del programa, donde decía que según datos de carVertical, el BMW Serie 5, es en España el coche al que más se le quitan kilómetros para intentar venderlo, por un mejor precio. Hablamos de que, 1 de cada 10, están trucados.
Otros que en un porcentaje un poco menor también tienen éste problema, son por ejemplo el Audi A6, o el BMW Serie 3. Pero si hablamos del coche al que más kilómetros se le han restado, -según datos del año anterior-, resulta ser el Opel Astra.
Por otro lado, en porcentaje de vehículos, parece que los que menos se manipulan son, por ejemplo: el Seat León, Volkswagen Tiguan, y el Mercedes Clase GLE, pero ojo que menor porcentaje no quiere decir menos kilómetros manipulados, porque por ejemplo la media que le quitan a los León, es de casi 130.000 kilómetros.
Y si esa cifra te parece un disparate, estamos de acuerdo, pero peor es lo que hacen con el Audi A6 cuyo dato promedio es rebajarles casi 190.000 kilómetros, y al Opel Astra -de media-, 235.000 kilómetros. Yo la verdad me quedo con la boca abierta, pero parece que así están las cosas.
En el segundo artículo al que hacía referencia, si hablamos de marcas, se menciona que Mercedes Benz, -con más de un 20% de los casos inspeccionados-, es el qué más sufre de manipulación en el kilometraje. En segundo lugar, alrededor de un 16% de los casos está Volkswagen, y tercero, con más de un 14%, se encuentra Seat.
¿Y por qué te cuento todo lo anterior? Para recordarte que no son tiempos para dejarse llevar por las apariencias, y como mínimo a la hora de comprar algo, hay que revisarlo un poco. Aquello de que el coche es de un señor mayor, o tantas otras historias, ya no cuelan hace años. Y a pesar de que alguna todavía puede ser verdad, uno no puede fiarse de que le ha tocado la lotería, y ha conseguido justamente ese coche que todos quieren, y pocos venden.
Hace ya muchísimo tiempo que es posible conseguir informes del vehículo que a uno le pueda interesar, por ejemplo el conocido «Carfax«, y hoy más que nunca es importantísimo hacerlo. Saber si lo que nos están ofreciendo ha tenido accidentes o daños, su situación legal, historial de propietarios, mantenimientos, kilometraje, y tantas otras cuestiones, son informaciones fundamentales antes de desembolsar cualquier suma de dinero. Porque incluso pequeñas cantidades, hoy también lo justifican, ya que podrían evitarte un grandísimo dolor de cabeza.
Además de los informes, como alternativa o incluso complemento, siempre ha existido la opción de llevarlo a un taller de confianza, para que nos den una idea de cómo está realmente en áreas que no se ven a primera vista, y que un profesional sabe investigar. Eso permite saber si hay necesidad de reparaciones urgentes, e incluso hacer una previsión del gasto.
Pero ojo que en algunos casos, más que un taller de confianza, que quizá no está especializado en la marca y modelo que nos interesa, igual es bueno contar con la opinión de un experto. Y sobre éste tema, quería comentarte algo…
Hace un momento, dije que YouTube me había recomendado un canal de temática de coches, y justamente tiene relación con lo que estamos hablando. Es una empresa que se dedica a revisar vehículos para quien está interesado en comprarlos, y como están ahora mismo los precios, creo que puede ser útil para bastante gente, porque hoy día cualquier coche vale una pasta, y es importante saber exactamente lo que estás comprando.
Y te lo dice alguien que sufrió en carne propia, lo de confiar en un particular que vendía un coche que a la vista estaba precioso, y resultó un veneno. Y es más, no puedes bajar la guardia en ningún momento, porque incluso durante mis años de vendedor de coches, en alguna ocasión me colaron algo, que dices… ¿Cómo es posible que alguien tenga tan mala leche?
Y no voy a entrar en detalles, pero he visto de todo. Hay vendedores «profesionales», pero también particulares, que son capaces de cosas inimaginables, con tal de ahorrarse un dinero, y evitar reparar algo en mal estado, que no se ve fácilmente, y que puede provocar un accidente mortal. Y por supuesto, también están los que no llegan a eso, pero te quieren vender, «gato por liebre», y hay cosas que tienen solución, pero otras no.
Y sobre ésto último, te voy a contar algo, para que, -si aún no lo tenías claro-, entiendas que no alcanza con saber si de verdad un coche tiene los kilómetros que dicen, o descubrir algún pequeño detalle, de esos que pueden inflar el precio. Hay vendedores muy astutos, y también verdaderos artistas.
Te cuento, hace ya muchos años, durante mi etapa de vendedor de coches de segunda mano, compartí espacio de trabajo, con un chapista, en un taller que hacía el servicio oficial de una conocida marca francesa, cuyos vehículos cero kilómetro y de segunda mano, se vendían allí mismo, en el local contiguo, donde estaba el salón de exposición y oficinas.
Ésta persona era brillante, y en la parte de taller no solo se reparaban coches de la automotora, y se hacían los servicios oficiales, también se atendían y vendían coches de clientes, e incluso del propio chapista, que además de trabajar por cuenta ajena, tenía su propio negocio de compra venta, que desarrollaba allí mismo. Su especialidad era reparar choques, pero no de esos que solo se cambian piezas.
Recuerdo una vez que, el artista en cuestión, apareció por el taller con dos coches que había comprado a una aseguradora. Ambos eran de la marca Volkswagen, y de un modelo que estaba haciendo furor en los 80, con lo que se vendían como churros. Uno había tenido un fuerte choque por detrás, y el otro, lo mismo, pero por delante. Y nos dijo, «de los dos, voy a hacer uno, y lo venderé».
Y así fue, le tomó su tiempo, pero lo hizo, y a primera vista no se notaba nada. Evidentemente, para un cliente el coste sería inasumible, pero como era un proyecto suyo, y lo hacía en tiempos muertos y fines de semana, ni siquiera tenía que desplazarse fuera de su trabajo, para dedicarle horas a su negocio. Cuando el taller no tenía algo grande que reparar, él seguía con lo suyo.
Y los que estábamos allí vimos el proceso, cortó los dos vehículos por donde le servía cada uno, desechó la parte chocada, y se quedó con la buena. Incluso recuerdo que se dio el lujo de desechar las aletas delanteras del que supuestamente usaría su frente con el motor, porque no estaban nuevas. Y en vez de comprar esos recambios originales, tenía otro coche de diferente marca y modelo, con aletas parecidas, y él mismo las adaptó para que quedaran como las de fábrica.
Y repito, no me lo contaron, lo vi. Y te puedo asegurar que cuando el coche estuvo listo para salir a la calle, con su documentación en regla y demás, si no lo revisaba un experto, no te dabas cuenta, pero como dice el título del episodio, era un Frankenstein motorizado, porque de tres coches, había hecho uno.
Después de ese día, si ya no me fiaba de nada ni de nadie, te aseguro que fui todavía más detallista, pero es que a veces no basta con un informe, o la mirada de un mecánico de confianza, es necesario un verdadero especialista, y una inspección a fondo, porque te la pueden colar.
Y creo que todos tenemos muy claro lo caro que resulta entrar a un taller por cualquier tipo de reparación, y además el problema de quedarse sin vehículo, quizá varios días. Por eso, quiero compartir contigo en las notas del programa, cuál es ese canal de YouTube que mencionaba, donde se ofrecen inspecciones detalladas, por si te apetece darle una mirada. Pero antes, aclaro que esto no es publicidad, ni tengo ningún tipo de relación con el canal, persona, o empresa que sube el contenido, o presta los servicios.
Comparto porque en su web dice que están en las principales ciudades de España, (dan el detalle), pero mencionan que también se desplazan, y tienen sus precios «desde» a la vista, para darte una idea de lo que puede costar una inspección, que como estás de caros hoy los coches, puede ser un gasto más que justificado, incluso para vehículos de varios años, que normalmente son los que tienen más cosas ocultas.
Evidentemente, para el caso de coches de alto precio, tiene aún mucho más sentido, porque como se ve en varios vídeos, en ocasiones te presentan un coche al que le han sustituido piezas, o han hecho otras cosas que evidencian un mal trato, y arrojan una realidad muy diferente a la que te quieren vender, porque nunca hay que olvidar aquello de que «no todo lo que brilla, es oro».
Y hasta aquí lo que te quería comentar hoy. Gracias por tu tiempo al leer o escuchar Bitácora Mental, y será hasta la próxima.
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245- Atención al cliente
Photo by Valeria Boltneva on Pexels.comhttps://open.spotify.com/episode/4rtmOOpM0xKPGRtopRdif9?si=0698d43058d44682
Hola, ¿qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Estaba escuchando el último episodio del podcast «Frente al cliente», de Jose el camarero, en el que participó como invitado el Sr. Mancuentro, y pensé en enviarle un audio para comentarle algo. Pero recordé que en las dos semanas anteriores, en las que estuvieron respectivamente Mar Monsoriu y Jorge Marín Nieto, también me quedé con ganas de compartir un par de pensamientos sobre los temas que estaban tratando. Me di cuenta entonces que iba a ser muy largo, y que lo mejor sería grabar un episodio de ésta Bitácora, así que, aquí estoy haciéndolo, y aprovecho para enviarles un saludo a todas las personas que acabo de mencionar.
Antes de continuar, te dejo enlaces a cada uno de esos tres episodios, así que, si no conoces el podcast o no has escuchado esos audios, te lo pongo fácil.
En la peluquería con Jorge Marín (Eove) https://pod.link/1494751111/episode/7996c1a3809bfef0b62a26213866087e
La IA en las cartas dinámicas con Mar Monsoriu https://pod.link/1494751111/episode/0da958285c083f8f285a726b03da476c
Palomitas con Mancuentro https://pod.link/1494751111/episode/1f40471b4535c63bfff8fc09e0996893
Bien, voy cronológicamente. En primer lugar, el programa con Jorge Marín. En él, se trataron varios temas, pero me interesaba hablar especialmente de los horarios. Sabemos que en Madrid hay una libertad que por ejemplo no tenemos en Catalunya, y como todo en la vida, cada cosa tiene sus ventajas y sus desventajas.
La liberación de horarios -bien hecha-, debería servir para crear más puestos de trabajo, dinamizar el comercio, y obviamente generar un beneficio para la sociedad en su conjunto, incluido el estado. Ese socio silencioso, que siempre se lleva lo suyo, y nunca quiere saber de tus problemas.
Creo que la época en que vivimos, donde mucha gente ya ni compra en supermercados, tiendas de ropa, ferreterías, o cualquier cosa que se te ocurra, porque hace su pedido on line a cualquier hora del día o la noche, y recibe la compra cómodamente en casa, el hecho de tener restricciones horarias, lejos de ayudar a la economía local, atenta directamente contra infinidad de empleos de los más vulnerables.
Y no me quiero extender en esto, porque sin duda el debate y sus aristas darían para horas de análisis, por eso -y en resumen-, solo quiero decir que, estoy a favor de la liberación horaria. Obviamente, siempre que vaya ligada con una legislación adecuada, para que no atente contra los derechos de los trabajadores, pero también el de los ciudadanos, porque ciertas actividades comerciales, en algunos sitios concretos y sin un horario razonable, pueden ser un grandísimo problema para los residentes.
Creo que lo más importante en todo ésto, es el papel del estado, con una responsabilidad de control, irrenunciable. Por eso, resulta inadmisible algo público y notorio, que Jose ha comentado más de una vez en su podcat. Me refiero a las jornadas interminables de los trabajadores de ese sector, el no respetarse los descansos correspondientes, el que en muchos casos se les haga cotizar por menos horas, y tantas otras cosas.
El coste de tener inspectores, o controlar de la forma que sea que no haya abusos, es prioritario, y está más que cubierto por los impuestos que pagamos, que no son precisamente pocos. Pero si el coste fuera un argumento para no dar la guerra, solo con las multas ya se financiaría el sistema de control, porque todos sabemos que hay mucho por corregir.
Volviendo a la liberación de horarios, no puede resultar en que alguien tenga que trabajar cubriendo más de lo humanamente posible. No se puede pagar igual cualquier día y horario de la semana, o un festivo, a cambio de alguna ventaja, que siempre resulta mínima, y termina jugando en contra.
Tenemos tecnología para controlar lo necesario, y hacer que si un comercio abre más horas o días, eso no implique explotación laboral, y muy por el contrario, resulte en la creación de nuevos puestos de trabajo, con una oferta atractiva para clientes habituales y nuevos consumidores, para que dejen su dinero en el comercio de cercanía, y no en plataformas de internet (las que sean) donde el dinero muchas veces no se queda en España.
Quizá son necesarios algunos cambios de mentalidad para dar un paso positivo en todo ésto, y aceptar de una vez que, del mismo modo que tomarse un taxi de madrugada tiene un sobreprecio, otras cosas también lo tengan. Hay que ponerse en la piel del trabajador. ¿A quién no le gusta llegar a su casa temprano, cenar con su familia, y dormirse cómodamente en su cama a una hora decente? ¿Por qué entonces pretendemos que haya una parte de la población, que tengan que estar a nuestro servicio, cuando sea y como sea, con una remuneración y carga horaria, que en demasiados casos da hasta vergüenza ajena?
Entonces, ¿si todos queremos que nos respeten y cumplir un horario, por qué la gente llega a un bar o un restaurante, -aunque también ocurre en otros sitios-, y siendo la hora de cierre, pretende que el establecimiento siga abierto y atendiéndoles hasta que como clientes, se quieran ir? Esos trabajadores también tiene derecho a terminar su jornada, y no regalar su trabajo y su salud. Por eso, igual deberíamos ser un poco más empáticos, y respetar debidamente el trabajo de los demás, como exigimos, se respete el nuestro.
Quizá ha llegado la hora de precios diferenciales, para poder pagar sueldos diferenciales, y así extender horarios, aumentar puestos de empleo, y mover la economía de una forma lógica, y razonable. Pero claro, no nos gusta pagar más caras las cosas, siempre queremos el máximo por el mínimo, es decir queremos pagar el mismo precio por consumir algo un miércoles a las 2 de la tarde, que un domingo de Navidad, o el Día de la Madre, y que haya gente que nos sirva, cuando y como queramos, porque nosotros tenemos derecho a tomarnos libres esos días, pero ellos no.
Hay que ir haciéndose a la idea de que el mundo está cambiando, y cada vez lo hará más rápido. Y si algún comercio, o lo que sea, no puede adaptarse y ser rentable, quedará por el camino, como han desaparecido los videoclubs, o tantas otras cosas, que por uno u otro motivo, ya no existen.
Y para hablar de estos cambios, paso ya al episodio que contó con Mar Monsoriu. En él, se hablaba de inteligencia artificial y su aplicación en el sector de la restauración. Desde mi punto de vista, y ligado con lo que comentaba hace un momento, no pasará mucho tiempo antes de que la inteligencia artificial, además de permitir mejorar muchísimo los servicios y optimizar inventarios y otras cosas, creo que ayudará a una personalización del cliente, como no hemos visto nunca.
Seguramente tú que estás escuchando, recuerdes un episodio de hace años en la serie «Black Mirror», donde las personas estaban condicionadas en su día a día, por la valoración que tenían. Una puntuación que variaba en tiempo real, de acuerdo a las interacciones y comportamiento que tuvieran en el momento y situación que se encontraran. Trabajo, relaciones sociales, etc., con lo que iban cosechando puntuaciones que luego se tenían en cuenta para conseguir una hipoteca, empleo, o lo que fuera. Es decir, cada cosa que hacían y como se comportaban, influía directamente en que su vida fuera más fácil o difícil, pudiendo convertirse en marginados sociales, en el caso de una puntuación muy mala.
Y a eso me refiero en cierto modo. Llevamos ya años en que nos registramos en todo tipo de aplicaciones, sitios, redes o lo que sea para poder usarlas, y allí tenemos interacciones con otros usuarios, clientes, hacemos compras, ventas, etc., y de algún modo ya funciona todo este tema de las valoraciones. Por tanto, es solo un pequeño paso que, pasemos a registrarnos en cadenas de comida, y otros establecimientos, en los que además de acceder -como decía Jose-, a una carta personalizada, en la que se tienen en cuenta si tenemos alguna alergia y demás, tengamos la posibilidad de precios adecuados a nuestro perfil de cliente.
Sí, ya sé que esto suena un poco a ciencia ficción, y hablando de lo que se consume por ejemplo en un restaurante, no parece haber mucho margen de maniobra, pero seamos realistas, es posible premiar a un buen cliente. Y me explico, no es lo mismo una familia que reserva una mesa para cuatro personas en un restaurante, cumple con su horario de llegada, consume una cantidad importante, y rápidamente libera esa mesa para otra gente, que otras cuatro personas que se tiran cuatro horas charlando, entre dos cervezas compartidas. La rentabilidad del negocio, en cada caso es muy diferente.
También depende del tipo de productos consumidos, el horario, el comportamiento, y otras mil variables que pueden ser parametrizadas. Porque lo de que el cliente siempre tiene la razón, y pone las reseñas que se le vengan en gana, normalmente poniendo a parir al damnificado de turno, puede que tenga los días contados. Igual estamos más cerca de los que creemos, de que el restaurante pueda también valorar al cliente, y a través de una carta de precios personalizada, hacerle saber que no es bienvenido allí, sin tener que decir una sola palabra, ni mencionar lo del derecho de admisión.
Y ya sé que puede haber injusticias o abusos, ¿pero acaso no los ha habido toda la vida, y han quedado impunes? Ahora entramos en una nueva etapa, en la que todo es más controlable. La inteligencia artificial puede contribuir muchísimo a «afinar» cantidad de aspectos del día a día en cualquier comercio, y seguro que nos dará más seguridad y ventajas, que desventajas. Porque nadie quiere perder dinero, ni perjudicar su imagen comercial.
Por tanto, creo que podemos confiar en la objetividad -en este ejemplo por parte de los restauradores-, a la hora de velar por sus intereses, sobre todo teniendo en cuenta que el cliente tiene millones de sitios donde elegir, pero quien abre las puertas al público, no puede darse el lujo de hacer caprichos contra su bolsillo.
Finalmente, un breve apunte sobre el último episodio con el Sr. Mancuentro, quien comentaba que a su mujer no la habían dejado entrar al cine, comiendo un helado. En mi opinión, creo que se debe más que nada a que, desde la empresa cinematográfica, quieren poner algún límite, para evitar los abusos que lamentablemente siempre se cometen.
El hecho de no poner ningún tipo de restricción, dejaría la puerta abierta para que cada cliente que ingresara a la sala, decidiera cómo y con qué lo hace. Seguramente en la mayoría de los casos no habría problema, pero tampoco es menos cierto que podría darse la situación -por ejemplo-, de un grupo de amigos entrando con una bolsa de churros cada uno, otros de fiesta con bebidas alcohólicas, o lo mismo una familia llegando presurosa de un McDonalds, con sendas hamburguesas, patatas, y salsas varias, que podrían terminar afectando la experiencia de otros usuarios de la sala, así como a las propias instalaciones, en lo que se refiere a higiene y demás.
Creo que van por ahí los tiros, y como se dice, a veces pagan “justos por pecadores”, y una persona correcta, con un helado en mano, termina siendo “censurada” para evitar males mayores. Aunque en fondo creo que todos tenemos claro que el punto clave es el económico, porque el cine quiere vender entradas, y más cosas, con lo que si las personas se traen alimentos desde casa, o lo compran fuera y entran con ellos consumiéndolos, siempre existe la posibilidad de perder ventas.
Y para terminar, hablando de entrar a un sitio con cosas que allí o se venden, o no, quería compartir algo que me ha ocurrido varias veces, y que seguramente otros también han observado.
Cada tanto vamos con mi mujer a un establecimiento de comida rápida, y no es el de las hamburguesas que se le ocurre primero a todo el mundo, pero identificar a la cadena en cuestión no es relevante para lo que quiero compartir, aunque puedo decir que es una empresa que tiene sus restaurantes en Catalunya, y también está en Andorra.
A veces pasamos meses sin ir, pero cuando acudimos al sitio en cuestión, siempre lo hacemos temprano. Normalmente, es en fin de semana, pero se han dado situaciones entre semana, y esas son las que más me han llamado la atención, y el motivo por el que comparto estas palabras.
Recientemente, no sé si fue un miércoles o un jueves, nos llegamos hasta allí sobre las 12:30 h, y no fue la primera vez que nos sorprendió encontrarnos el parking tan lleno, que no lo podíamos creer. No era una fecha especial, tan solo un día de trabajo como cualquier otro, y tuvimos suerte de conseguir el único sitio que quedaba, en un espacio en el que, a la misma hora, un sábado o domingo está absolutamente vacío.
Pues bien, aparcado el coche, entramos al restaurante, y la mayoría de las mesas estaban ocupadas, pero nadie estaba comiendo. Había muchísima gente, sentada de a 1, 2, 3, 4 o incluso más personas por mesa, y todo plagado de ordenadores portátiles, entre los que era evidente que se había consumido café, agua, o bebidas refrescantes, pero en cuanto a comida, más allá de las migas de algún croissant ya digerido, no había rastros.
Hicimos entonces nuestro pedido, que a la hora de pagar, seguramente sumaba más que lo consumido en todas las mesas que teníamos a la vista. Y mientras esperábamos que nos prepararan la orden, nos quedamos comentando lo que veíamos. Básicamente, gente teletrabajando, porque creo que hasta pusieron el aceite a calentar para nosotros.
No había nadie más esperando pedido, con lo que muy pronto recibimos el nuestro, y fuimos hasta una de las mesas que estaban libres. Estuvimos allí más o menos una hora, y a la altura del postre y café, la cosa se fue entonando. Comenzaron a llegar más personas, que evidentemente iban a por algo sólido, y no en plan coworking.
Lo que nos llamó más la atención es que casi cuando nos íbamos, en una mesa en la que estaban trabajando varias personas, algunas sacaron de sus mochilas su «Tupper», y se pusieron allí a hacer su descanso programado, como cualquier hijo de vecino en su sitio de trabajo.
No era la primera vez que lo veíamos, y más allá de si está bien o mal, el derecho de admisión, y otras cosas de las que se ha hablado en los episodios de podcast que he mencionado anteriormente, o lo dicho incluso aquí mismo, la verdad es que me resulta un tanto sorprendente, y me da curiosidad saber ¿por qué ocurre esto?
Aclaro que no me refiero al hecho de que alguien abra su mochila, bolso, o lo que sea, y saque su «Tupper» con alimentos que se venden en el establecimiento en el que se encuentra, me refiero a lo de teletrabajar. Pero sobre todo por el perfil de la mayoría de los que ocupaban las mesas.
Te cuento, hablando de la última vez que fuimos, tanto a mí como a mi mujer nos gustan mucho los coches, y aparcando vimos dos de esos que cuestan más que un piso. Había otros “caros”, pero como están las cosas hoy día, uf! Casi que uno se acostumbra a todo.
Pues resulta que mientras estábamos comiendo, mi mujer me decía, ¿de quién sería uno de esos que sin duda llamaban la atención? Y resultó que en determinado momento, cerca de nosotros, un señor cerró su ordenador, salió del local, y se subió al mencionado coche. Del mismo modo ocurrió con un grupo de gente, que una vez fuera, comenzaron a despedirse al lado de otro de esos coches que hacen girar cabezas.
Y así hemos visto repetida la escena en más de una ocasión, cuando llega la hora en que el estómago reclama su prioridad. Vimos a algunas personas que se acercaban a pedir algo, otras -como dije-, tiraban de «Tupper» compartiendo mesa con los que habían hecho pedido, y también los que dejaban el lugar, habiendo consumido un café, un agua o poco más, tras seguramente unas cuatro horas ocupando una, o varias mesas.
No tengo ni idea de si el restaurante ofrecen wifi gratis, es de pago, o directamente quien va con ordenador se busca la vida. Incluso puede que alguno ni vaya allí a trabajar, aunque así lo parezca, pero todo el asunto me provoca mucha curiosidad.
Seguramente la inmensa mayoría de las personas a las que estoy haciendo referencia, a juzgar por las pintas y otros detalles, viven en un sitio donde pueden tener un espacio perfectamente dedicado y adecuado a sus necesidades. Ya sé que en casa puede haber niños y otros asuntos, pero creo que por lo que acabo de contar, siendo un día de semana, horario laboral, y el perfil al que me refiero, la escena no me cuadra.
Por tanto… ¿Qué mueve a todas estas personas a llenar un restaurante un día de semana toda la mañana? ¿Qué les ofrece o les cautiva tanto? ¿Van a ligar, pretenden ahorrarse algo, evitar recibir colegas o subordinados de trabajo en casa? Pues no lo sé.
Y tampoco lo entiendo desde el punto de vista del restaurante. ¿Da buena imagen tener las mesas llenas por horas, aunque se consuma poco, porque igual tienen que estar abiertos, pagara la luz, al personal, y todo lo demás? ¿Es rentable en alguna medida? Creo que tengo más preguntas que respuestas, y por eso he querido compartirlo contigo, porque igual sabes la respuesta y me lo aclaras, o incluso eres uno de los que se sientan en esas mesas, y te apetece explicarlo.
Y hasta aquí la entrega de hoy de Bitácora Mental. Gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.
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Hola, ¿qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Estaba escuchando el último episodio del podcast «Frente al cliente», de Jose el camarero, en el que participó como invitado el Sr. Mancuentro, y pensé en enviarle un audio para comentarle algo. Pero recordé que en las dos semanas anteriores, en las que estuvieron respectivamente Mar Monsoriu y Jorge Marín Nieto, también me quedé con ganas de compartir un par de pensamientos sobre los temas que estaban tratando. Me di cuenta entonces que iba a ser muy largo, y que lo mejor sería grabar un episodio de ésta Bitácora, así que, aquí estoy haciéndolo, y aprovecho para enviarles un saludo a todas las personas que acabo de mencionar.
Antes de continuar, te dejo enlaces a cada uno de esos tres episodios, así que, si no conoces el podcast o no has escuchado esos audios, te lo pongo fácil.
En la peluquería con Jorge Marín (Eove) https://pod.link/1494751111/episode/7996c1a3809bfef0b62a26213866087e
La IA en las cartas dinámicas con Mar Monsoriu https://pod.link/1494751111/episode/0da958285c083f8f285a726b03da476c
Palomitas con Mancuentro https://pod.link/1494751111/episode/1f40471b4535c63bfff8fc09e0996893
Bien, voy cronológicamente. En primer lugar, el programa con Jorge Marín. En él, se trataron varios temas, pero me interesaba hablar especialmente de los horarios. Sabemos que en Madrid hay una libertad que por ejemplo no tenemos en Catalunya, y como todo en la vida, cada cosa tiene sus ventajas y sus desventajas.
La liberación de horarios -bien hecha-, debería servir para crear más puestos de trabajo, dinamizar el comercio, y obviamente generar un beneficio para la sociedad en su conjunto, incluido el estado. Ese socio silencioso, que siempre se lleva lo suyo, y nunca quiere saber de tus problemas.
Creo que la época en que vivimos, donde mucha gente ya ni compra en supermercados, tiendas de ropa, ferreterías, o cualquier cosa que se te ocurra, porque hace su pedido on line a cualquier hora del día o la noche, y recibe la compra cómodamente en casa, el hecho de tener restricciones horarias, lejos de ayudar a la economía local, atenta directamente contra infinidad de empleos de los más vulnerables.
Y no me quiero extender en esto, porque sin duda el debate y sus aristas darían para horas de análisis, por eso -y en resumen-, solo quiero decir que, estoy a favor de la liberación horaria. Obviamente, siempre que vaya ligada con una legislación adecuada, para que no atente contra los derechos de los trabajadores, pero también el de los ciudadanos, porque ciertas actividades comerciales, en algunos sitios concretos y sin un horario razonable, pueden ser un grandísimo problema para los residentes.
Creo que lo más importante en todo ésto, es el papel del estado, con una responsabilidad de control, irrenunciable. Por eso, resulta inadmisible algo público y notorio, que Jose ha comentado más de una vez en su podcat. Me refiero a las jornadas interminables de los trabajadores de ese sector, el no respetarse los descansos correspondientes, el que en muchos casos se les haga cotizar por menos horas, y tantas otras cosas.
El coste de tener inspectores, o controlar de la forma que sea que no haya abusos, es prioritario, y está más que cubierto por los impuestos que pagamos, que no son precisamente pocos. Pero si el coste fuera un argumento para no dar la guerra, solo con las multas ya se financiaría el sistema de control, porque todos sabemos que hay mucho por corregir.
Volviendo a la liberación de horarios, no puede resultar en que alguien tenga que trabajar cubriendo más de lo humanamente posible. No se puede pagar igual cualquier día y horario de la semana, o un festivo, a cambio de alguna ventaja, que siempre resulta mínima, y termina jugando en contra.
Tenemos tecnología para controlar lo necesario, y hacer que si un comercio abre más horas o días, eso no implique explotación laboral, y muy por el contrario, resulte en la creación de nuevos puestos de trabajo, con una oferta atractiva para clientes habituales y nuevos consumidores, para que dejen su dinero en el comercio de cercanía, y no en plataformas de internet (las que sean) donde el dinero muchas veces no se queda en España.
Quizá son necesarios algunos cambios de mentalidad para dar un paso positivo en todo ésto, y aceptar de una vez que, del mismo modo que tomarse un taxi de madrugada tiene un sobreprecio, otras cosas también lo tengan. Hay que ponerse en la piel del trabajador. ¿A quién no le gusta llegar a su casa temprano, cenar con su familia, y dormirse cómodamente en su cama a una hora decente? ¿Por qué entonces pretendemos que haya una parte de la población, que tengan que estar a nuestro servicio, cuando sea y como sea, con una remuneración y carga horaria, que en demasiados casos da hasta vergüenza ajena?
Entonces, ¿si todos queremos que nos respeten y cumplir un horario, por qué la gente llega a un bar o un restaurante, -aunque también ocurre en otros sitios-, y siendo la hora de cierre, pretende que el establecimiento siga abierto y atendiéndoles hasta que como clientes, se quieran ir? Esos trabajadores también tiene derecho a terminar su jornada, y no regalar su trabajo y su salud. Por eso, igual deberíamos ser un poco más empáticos, y respetar debidamente el trabajo de los demás, como exigimos, se respete el nuestro.
Quizá ha llegado la hora de precios diferenciales, para poder pagar sueldos diferenciales, y así extender horarios, aumentar puestos de empleo, y mover la economía de una forma lógica, y razonable. Pero claro, no nos gusta pagar más caras las cosas, siempre queremos el máximo por el mínimo, es decir queremos pagar el mismo precio por consumir algo un miércoles a las 2 de la tarde, que un domingo de Navidad, o el Día de la Madre, y que haya gente que nos sirva, cuando y como queramos, porque nosotros tenemos derecho a tomarnos libres esos días, pero ellos no.
Hay que ir haciéndose a la idea de que el mundo está cambiando, y cada vez lo hará más rápido. Y si algún comercio, o lo que sea, no puede adaptarse y ser rentable, quedará por el camino, como han desaparecido los videoclubs, o tantas otras cosas, que por uno u otro motivo, ya no existen.
Y para hablar de estos cambios, paso ya al episodio que contó con Mar Monsoriu. En él, se hablaba de inteligencia artificial y su aplicación en el sector de la restauración. Desde mi punto de vista, y ligado con lo que comentaba hace un momento, no pasará mucho tiempo antes de que la inteligencia artificial, además de permitir mejorar muchísimo los servicios y optimizar inventarios y otras cosas, creo que ayudará a una personalización del cliente, como no hemos visto nunca.
Seguramente tú que estás escuchando, recuerdes un episodio de hace años en la serie «Black Mirror», donde las personas estaban condicionadas en su día a día, por la valoración que tenían. Una puntuación que variaba en tiempo real, de acuerdo a las interacciones y comportamiento que tuvieran en el momento y situación que se encontraran. Trabajo, relaciones sociales, etc., con lo que iban cosechando puntuaciones que luego se tenían en cuenta para conseguir una hipoteca, empleo, o lo que fuera. Es decir, cada cosa que hacían y como se comportaban, influía directamente en que su vida fuera más fácil o difícil, pudiendo convertirse en marginados sociales, en el caso de una puntuación muy mala.
Y a eso me refiero en cierto modo. Llevamos ya años en que nos registramos en todo tipo de aplicaciones, sitios, redes o lo que sea para poder usarlas, y allí tenemos interacciones con otros usuarios, clientes, hacemos compras, ventas, etc., y de algún modo ya funciona todo este tema de las valoraciones. Por tanto, es solo un pequeño paso que, pasemos a registrarnos en cadenas de comida, y otros establecimientos, en los que además de acceder -como decía Jose-, a una carta personalizada, en la que se tienen en cuenta si tenemos alguna alergia y demás, tengamos la posibilidad de precios adecuados a nuestro perfil de cliente.
Sí, ya sé que esto suena un poco a ciencia ficción, y hablando de lo que se consume por ejemplo en un restaurante, no parece haber mucho margen de maniobra, pero seamos realistas, es posible premiar a un buen cliente. Y me explico, no es lo mismo una familia que reserva una mesa para cuatro personas en un restaurante, cumple con su horario de llegada, consume una cantidad importante, y rápidamente libera esa mesa para otra gente, que otras cuatro personas que se tiran cuatro horas charlando, entre dos cervezas compartidas. La rentabilidad del negocio, en cada caso es muy diferente.
También depende del tipo de productos consumidos, el horario, el comportamiento, y otras mil variables que pueden ser parametrizadas. Porque lo de que el cliente siempre tiene la razón, y pone las reseñas que se le vengan en gana, normalmente poniendo a parir al damnificado de turno, puede que tenga los días contados. Igual estamos más cerca de los que creemos, de que el restaurante pueda también valorar al cliente, y a través de una carta de precios personalizada, hacerle saber que no es bienvenido allí, sin tener que decir una sola palabra, ni mencionar lo del derecho de admisión.
Y ya sé que puede haber injusticias o abusos, ¿pero acaso no los ha habido toda la vida, y han quedado impunes? Ahora entramos en una nueva etapa, en la que todo es más controlable. La inteligencia artificial puede contribuir muchísimo a «afinar» cantidad de aspectos del día a día en cualquier comercio, y seguro que nos dará más seguridad y ventajas, que desventajas. Porque nadie quiere perder dinero, ni perjudicar su imagen comercial.
Por tanto, creo que podemos confiar en la objetividad -en este ejemplo por parte de los restauradores-, a la hora de velar por sus intereses, sobre todo teniendo en cuenta que el cliente tiene millones de sitios donde elegir, pero quien abre las puertas al público, no puede darse el lujo de hacer caprichos contra su bolsillo.
Finalmente, un breve apunte sobre el último episodio con el Sr. Mancuentro, quien comentaba que a su mujer no la habían dejado entrar al cine, comiendo un helado. En mi opinión, creo que se debe más que nada a que, desde la empresa cinematográfica, quieren poner algún límite, para evitar los abusos que lamentablemente siempre se cometen.
El hecho de no poner ningún tipo de restricción, dejaría la puerta abierta para que cada cliente que ingresara a la sala, decidiera cómo y con qué lo hace. Seguramente en la mayoría de los casos no habría problema, pero tampoco es menos cierto que podría darse la situación -por ejemplo-, de un grupo de amigos entrando con una bolsa de churros cada uno, otros de fiesta con bebidas alcohólicas, o lo mismo una familia llegando presurosa de un McDonalds, con sendas hamburguesas, patatas, y salsas varias, que podrían terminar afectando la experiencia de otros usuarios de la sala, así como a las propias instalaciones, en lo que se refiere a higiene y demás.
Creo que van por ahí los tiros, y como se dice, a veces pagan “justos por pecadores”, y una persona correcta, con un helado en mano, termina siendo “censurada” para evitar males mayores. Aunque en fondo creo que todos tenemos claro que el punto clave es el económico, porque el cine quiere vender entradas, y más cosas, con lo que si las personas se traen alimentos desde casa, o lo compran fuera y entran con ellos consumiéndolos, siempre existe la posibilidad de perder ventas.
Y para terminar, hablando de entrar a un sitio con cosas que allí o se venden, o no, quería compartir algo que me ha ocurrido varias veces, y que seguramente otros también han observado.
Cada tanto vamos con mi mujer a un establecimiento de comida rápida, y no es el de las hamburguesas que se le ocurre primero a todo el mundo, pero identificar a la cadena en cuestión no es relevante para lo que quiero compartir, aunque puedo decir que es una empresa que tiene sus restaurantes en Catalunya, y también está en Andorra.
A veces pasamos meses sin ir, pero cuando acudimos al sitio en cuestión, siempre lo hacemos temprano. Normalmente, es en fin de semana, pero se han dado situaciones entre semana, y esas son las que más me han llamado la atención, y el motivo por el que comparto estas palabras.
Recientemente, no sé si fue un miércoles o un jueves, nos llegamos hasta allí sobre las 12:30 h, y no fue la primera vez que nos sorprendió encontrarnos el parking tan lleno, que no lo podíamos creer. No era una fecha especial, tan solo un día de trabajo como cualquier otro, y tuvimos suerte de conseguir el único sitio que quedaba, en un espacio en el que, a la misma hora, un sábado o domingo está absolutamente vacío.
Pues bien, aparcado el coche, entramos al restaurante, y la mayoría de las mesas estaban ocupadas, pero nadie estaba comiendo. Había muchísima gente, sentada de a 1, 2, 3, 4 o incluso más personas por mesa, y todo plagado de ordenadores portátiles, entre los que era evidente que se había consumido café, agua, o bebidas refrescantes, pero en cuanto a comida, más allá de las migas de algún croissant ya digerido, no había rastros.
Hicimos entonces nuestro pedido, que a la hora de pagar, seguramente sumaba más que lo consumido en todas las mesas que teníamos a la vista. Y mientras esperábamos que nos prepararan la orden, nos quedamos comentando lo que veíamos. Básicamente, gente teletrabajando, porque creo que hasta pusieron el aceite a calentar para nosotros.
No había nadie más esperando pedido, con lo que muy pronto recibimos el nuestro, y fuimos hasta una de las mesas que estaban libres. Estuvimos allí más o menos una hora, y a la altura del postre y café, la cosa se fue entonando. Comenzaron a llegar más personas, que evidentemente iban a por algo sólido, y no en plan coworking.
Lo que nos llamó más la atención es que casi cuando nos íbamos, en una mesa en la que estaban trabajando varias personas, algunas sacaron de sus mochilas su «Tupper», y se pusieron allí a hacer su descanso programado, como cualquier hijo de vecino en su sitio de trabajo.
No era la primera vez que lo veíamos, y más allá de si está bien o mal, el derecho de admisión, y otras cosas de las que se ha hablado en los episodios de podcast que he mencionado anteriormente, o lo dicho incluso aquí mismo, la verdad es que me resulta un tanto sorprendente, y me da curiosidad saber ¿por qué ocurre esto?
Aclaro que no me refiero al hecho de que alguien abra su mochila, bolso, o lo que sea, y saque su «Tupper» con alimentos que se venden en el establecimiento en el que se encuentra, me refiero a lo de teletrabajar. Pero sobre todo por el perfil de la mayoría de los que ocupaban las mesas.
Te cuento, hablando de la última vez que fuimos, tanto a mí como a mi mujer nos gustan mucho los coches, y aparcando vimos dos de esos que cuestan más que un piso. Había otros “caros”, pero como están las cosas hoy día, uf! Casi que uno se acostumbra a todo.
Pues resulta que mientras estábamos comiendo, mi mujer me decía, ¿de quién sería uno de esos que sin duda llamaban la atención? Y resultó que en determinado momento, cerca de nosotros, un señor cerró su ordenador, salió del local, y se subió al mencionado coche. Del mismo modo ocurrió con un grupo de gente, que una vez fuera, comenzaron a despedirse al lado de otro de esos coches que hacen girar cabezas.
Y así hemos visto repetida la escena en más de una ocasión, cuando llega la hora en que el estómago reclama su prioridad. Vimos a algunas personas que se acercaban a pedir algo, otras -como dije-, tiraban de «Tupper» compartiendo mesa con los que habían hecho pedido, y también los que dejaban el lugar, habiendo consumido un café, un agua o poco más, tras seguramente unas cuatro horas ocupando una, o varias mesas.
No tengo ni idea de si el restaurante ofrecen wifi gratis, es de pago, o directamente quien va con ordenador se busca la vida. Incluso puede que alguno ni vaya allí a trabajar, aunque así lo parezca, pero todo el asunto me provoca mucha curiosidad.
Seguramente la inmensa mayoría de las personas a las que estoy haciendo referencia, a juzgar por las pintas y otros detalles, viven en un sitio donde pueden tener un espacio perfectamente dedicado y adecuado a sus necesidades. Ya sé que en casa puede haber niños y otros asuntos, pero creo que por lo que acabo de contar, siendo un día de semana, horario laboral, y el perfil al que me refiero, la escena no me cuadra.
Por tanto… ¿Qué mueve a todas estas personas a llenar un restaurante un día de semana toda la mañana? ¿Qué les ofrece o les cautiva tanto? ¿Van a ligar, pretenden ahorrarse algo, evitar recibir colegas o subordinados de trabajo en casa? Pues no lo sé.
Y tampoco lo entiendo desde el punto de vista del restaurante. ¿Da buena imagen tener las mesas llenas por horas, aunque se consuma poco, porque igual tienen que estar abiertos, pagara la luz, al personal, y todo lo demás? ¿Es rentable en alguna medida? Creo que tengo más preguntas que respuestas, y por eso he querido compartirlo contigo, porque igual sabes la respuesta y me lo aclaras, o incluso eres uno de los que se sientan en esas mesas, y te apetece explicarlo.
Y hasta aquí la entrega de hoy de Bitácora Mental. Gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.
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#Comestibles #Educación #Horarios #InteligenciaArtificial #Modales #Negocios #Salarios
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240- Querer y no poder
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Hola, ¿qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida a una nueva entrega de Bitácora Mental.
En cuestión de coches, dependiendo de cómo se encuentre el bolsillo, uno termina comprando lo que quiere, aunque cada vez más… lo que puede. Y eso me hizo pensar que no hace tanto, hubo una época en que la gente se compraba un cero kilómetro, porque era de tontos no hacerlo.
Recorrías cualquier calle de tu ciudad, y en menos de cien metros te encontrabas con cuatro oficinas bancarias y otras tantas de inmobiliarias. Recuerdo perfectamente que en mis primeros días en España, me resultaba más complicado dar con una farmacia, que el hecho de que te concedieran un préstamo para el piso, aprovechar para meter el coche en la hipoteca, y para festejarlo, incluir también un viaje y la estadía.
Qué tiempos aquellos, en lo que un jefe que tuve, en una charla distendida mientras nos mostraba su flamante coche, nos dijo que no quería comprarlo porque el anterior estaba casi nuevo. Y confesó haberlo hecho por puro postureo, debido a que la familia lo miraba mal, y lo trataban como si fuera un fracasado. Lo mismo sus jefes, y autoridades superiores de la empresa. Le habían hecho entender que daba mala imagen no darse un capricho de cuatro ruedas, algo que demostrara que tenía una vida exitosa.
Poco después de aquello, estuve trabajando en otro sitio junto con mi mujer. Por aquel entonces necesitábamos dos coches, y habíamos comprado un seminuevo de un precio razonable, desoyendo al comercial que quería que saliera del concesionario con un Audi 4, o lo que fuera, pero de mayor precio. Y fue así que el coche de 10 años que teníamos se lo quedó ella, que solo lo usaba en determinados casos, y yo pasé a conducir ese que pagaríamos durante 8 años, en el que cada día llegábamos juntos al trabajo.
Siempre íbamos con tiempo, para conseguir un buen sitio en el parking de la empresa, y una vez allí, escuchábamos el informativo en la radio, mientras mirábamos los vehículos aparcados, y los que venían llegando. Siempre nos gustaron los coches, así que comentábamos lo que veíamos, y sabíamos de quién era cada uno, además de sus precios, porque estábamos al tanto del mercado.
Lo que nos causaba mucha gracia es que siendo la mayoría de empleados del sexo femenino, eran ellas las que traían los mejores coches. En algunos casos los maridos conducían vehículos más nuevos y caros, pero en la inmensa mayoría de esas parejas, los hombres eran los que llevaban los coches viejos, y muy viejos.
Aquel parking era la puesta en escena de una tremenda lucha de vanidades motorizada, de la que quisieron hacer partícipe a mi mujer, diciéndole directamente que su coche era viejo, que le daba mala imagen, y que debería comprarse uno nuevo. Su reacción fue explicarles que con el salario que cobraba, hacerlo sería un error. Y lo curioso del asunto es que debido a su puesto, tenía una nómina bastante por encima del de aquellas personas que le incitaban a darse el capricho. Trabajadoras que en algunos casos dedicaban la mitad de su ingreso, solo a la cuota del coche, una absoluta locura para quienes veníamos de otras latitudes, y curtidos en lo que significaban las crisis económicas, que en España algunas generaciones recién conocieron en carne propia, a partir del 2008.
En fin, qué tiempos aquellos, en los que era más fácil ver por la calle un Audi o un BMW que un Seat. Es que, como dice el dicho, “lo bueno dura poco”, o al menos generalmente eso ocurre, porque para la mayoría, por aquellos días la realidad era una, aunque no se quisiera ver. Éramos pobres, igual que ahora, solo que algunos tenían ínfulas de ricos, y durante un tiempo se les dio bien, pero si veías las nóminas de la mayoría de la gente de a pie, la que construye y sostiene el país en el día a día, no había duda, porque el 60% era mileurista, o ni llegaba a eso. Y por más que ha pasado tiempo, y que algunas cosas eran más baratas, con ese ingreso mensual, antes tampoco se hacían milagros.
Y vaya si cambiaron rápido las cosas, en 2008 apareció en el mercado el Dacia Sandero, y a pesar de que la gente se resistió todo lo que pudo, desde el 2017 viene siendo el coche más vendido en toda Europa. Y si hablamos de España, su reinado comenzó bastante antes, porque desde 2013 es líder en ventas del canal particulares, y desde hace 2 años el más vendido ya a nivel general. Eso no deja ninguna duda de que llevamos ya muchos años, comprando lo que apenas podemos, y muy lejos de lo que queremos.
Y es que estaba mirando datos hace unos días, pero la tendencia continúa imparable, y no me refiero a las ventas de cero kilómetros o un modelo en concreto, hablo del hecho de comprar lo que se puede, y no lo que se quiere. Te cuento, resulta que el mercado del vehículo de ocasión, en los que va del año, ha subido un 8,3%. Y como prueba de que los bolsillos siguen empeorando, tenemos el dato de que en el primer trimestre de este año 2025, la venta de coches con más de 15 años ha subido un 8,5% y son los más vendidos, representando el 40% de las operaciones de segunda mano.
Y todo sabemos cómo se ha demonizado al diesel y que a nivel de coches nuevos sus ventas vienen bajando, pero a nivel de usados ha subido un 2,1%, y son el 51% de las ventas. Queda claro que la gente busca el ahorro al máximo, allí donde le sea posible.
También ha aumentado la venta de segunda mano en lo que respecta a vehículos movidos por gasolina, -un 7,2%-, y su parte del pastel ahora mismo es del 36,7%.
Si hablamos de los eléctricos puros, -obviamente siempre en referencia a las ventas de segunda mano-, han aumentado, pero aún representan un porcentaje muy bajo de las operaciones, igual que los híbridos enchufables, siendo sus porcentajes el 1,2 y 1,8 respectivamente.
En resumen que se venden unos 2 coches usados por cada uno nuevo, y que en España la media de edad del parque automovilístico, en lo que respecta a turismos, está rozando ya los 15 años, el doble que en la época de los “caprichos”.
Pero por nuestras calles y carreteras circulan todo tipo de vehículos, así que no está de más comentar que la edad media de los industriales, -principalmente camiones-, ya está por encima de los 15 años, y en el caso de los vehículos comerciales, la situación es similar a la de los turismos. Los que están un poco más jóvenes, son los autobuses, microbuses y autocares, cuyo promedio está a medio camino entre los 11 y los 12 años.
Pero volviendo a los turismos, y para tener una idea de cómo estamos a nivel europeo, si tenemos en cuenta datos al cierre de 2023, el que no se consuela es porque no quiere, ya que basándonos en ellos, estábamos mejor que Letonia, Lituania, Hungría, Eslovaquia, Polonia, Rumanía, Chequia y Grecia. Pero ojo que Europa en general no está para tirar cohetes, porque a esa fecha, su edad media estaba ya en los 12,5 años de antigüedad.
Continuando con esos datos, los países con mejores datos fueron Austria, donde la antigüedad era 9,3 años, luego Dinamarca 9,6 años y Bélgica 9,9 años. A fines del 2023, España tenía un promedio de 14,2 años, y vecinos como Alemania estaban en una antigüedad promedio de 10,3 años (seguro hoy ha empeorado bastante). El dato de Francia era de 11,2 años, los italianos promediaban 12,8 años, y también los portugueses iban por delante de nosotros, con 13,6 años de promedio de antigüedad en su parque automotor.
En fin, así estaban y están las cosas, con lo que teniendo en cuenta las últimas movidas, todo apunta a que en el corto y mediano plazo, más vale ser conservador, porque hay demasiados indicadores y realidades, que hacen presagiar que vienen curvas, por lo que ir más despacio y con el cinturón de seguridad que cada uno pueda ponerse, parece lo más recomendable.
Y hasta aquí la entrega de Bitácora Mental de hoy, muchas gracias por tu tiempo al leer o escuchar éste contenido, y te espero en el próximo.
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En cuestión de coches, dependiendo de cómo se encuentre el bolsillo, uno termina comprando lo que quiere, aunque cada vez más… lo que puede. Y eso me hizo pensar que no hace tanto, hubo una época en que la gente se compraba un cero kilómetro, porque era de tontos no hacerlo.
Recorrías cualquier calle de tu ciudad, y en menos de cien metros te encontrabas con cuatro oficinas bancarias y otras tantas de inmobiliarias. Recuerdo perfectamente que en mis primeros días en España, me resultaba más complicado dar con una farmacia, que el hecho de que te concedieran un préstamo para el piso, aprovechar para meter el coche en la hipoteca, y para festejarlo, incluir también un viaje y la estadía.
Qué tiempos aquellos, en lo que un jefe que tuve, en una charla distendida mientras nos mostraba su flamante coche, nos dijo que no quería comprarlo porque el anterior estaba casi nuevo. Y confesó haberlo hecho por puro postureo, debido a que la familia lo miraba mal, y lo trataban como si fuera un fracasado. Lo mismo sus jefes, y autoridades superiores de la empresa. Le habían hecho entender que daba mala imagen no darse un capricho de cuatro ruedas, algo que demostrara que tenía una vida exitosa.
Poco después de aquello, estuve trabajando en otro sitio junto con mi mujer. Por aquel entonces necesitábamos dos coches, y habíamos comprado un seminuevo de un precio razonable, desoyendo al comercial que quería que saliera del concesionario con un Audi 4, o lo que fuera, pero de mayor precio. Y fue así que el coche de 10 años que teníamos se lo quedó ella, que solo lo usaba en determinados casos, y yo pasé a conducir ese que pagaríamos durante 8 años, en el que cada día llegábamos juntos al trabajo.
Siempre íbamos con tiempo, para conseguir un buen sitio en el parking de la empresa, y una vez allí, escuchábamos el informativo en la radio, mientras mirábamos los vehículos aparcados, y los que venían llegando. Siempre nos gustaron los coches, así que comentábamos lo que veíamos, y sabíamos de quién era cada uno, además de sus precios, porque estábamos al tanto del mercado.
Lo que nos causaba mucha gracia es que siendo la mayoría de empleados del sexo femenino, eran ellas las que traían los mejores coches. En algunos casos los maridos conducían vehículos más nuevos y caros, pero en la inmensa mayoría de esas parejas, los hombres eran los que llevaban los coches viejos, y muy viejos.
Aquel parking era la puesta en escena de una tremenda lucha de vanidades motorizada, de la que quisieron hacer partícipe a mi mujer, diciéndole directamente que su coche era viejo, que le daba mala imagen, y que debería comprarse uno nuevo. Su reacción fue explicarles que con el salario que cobraba, hacerlo sería un error. Y lo curioso del asunto es que debido a su puesto, tenía una nómina bastante por encima del de aquellas personas que le incitaban a darse el capricho. Trabajadoras que en algunos casos dedicaban la mitad de su ingreso, solo a la cuota del coche, una absoluta locura para quienes veníamos de otras latitudes, y curtidos en lo que significaban las crisis económicas, que en España algunas generaciones recién conocieron en carne propia, a partir del 2008.
En fin, qué tiempos aquellos, en los que era más fácil ver por la calle un Audi o un BMW que un Seat. Es que, como dice el dicho, “lo bueno dura poco”, o al menos generalmente eso ocurre, porque para la mayoría, por aquellos días la realidad era una, aunque no se quisiera ver. Éramos pobres, igual que ahora, solo que algunos tenían ínfulas de ricos, y durante un tiempo se les dio bien, pero si veías las nóminas de la mayoría de la gente de a pie, la que construye y sostiene el país en el día a día, no había duda, porque el 60% era mileurista, o ni llegaba a eso. Y por más que ha pasado tiempo, y que algunas cosas eran más baratas, con ese ingreso mensual, antes tampoco se hacían milagros.
Y vaya si cambiaron rápido las cosas, en 2008 apareció en el mercado el Dacia Sandero, y a pesar de que la gente se resistió todo lo que pudo, desde el 2017 viene siendo el coche más vendido en toda Europa. Y si hablamos de España, su reinado comenzó bastante antes, porque desde 2013 es líder en ventas del canal particulares, y desde hace 2 años el más vendido ya a nivel general. Eso no deja ninguna duda de que llevamos ya muchos años, comprando lo que apenas podemos, y muy lejos de lo que queremos.
Y es que estaba mirando datos hace unos días, pero la tendencia continúa imparable, y no me refiero a las ventas de cero kilómetros o un modelo en concreto, hablo del hecho de comprar lo que se puede, y no lo que se quiere. Te cuento, resulta que el mercado del vehículo de ocasión, en los que va del año, ha subido un 8,3%. Y como prueba de que los bolsillos siguen empeorando, tenemos el dato de que en el primer trimestre de este año 2025, la venta de coches con más de 15 años ha subido un 8,5% y son los más vendidos, representando el 40% de las operaciones de segunda mano.
Y todo sabemos cómo se ha demonizado al diesel y que a nivel de coches nuevos sus ventas vienen bajando, pero a nivel de usados ha subido un 2,1%, y son el 51% de las ventas. Queda claro que la gente busca el ahorro al máximo, allí donde le sea posible.
También ha aumentado la venta de segunda mano en lo que respecta a vehículos movidos por gasolina, -un 7,2%-, y su parte del pastel ahora mismo es del 36,7%.
Si hablamos de los eléctricos puros, -obviamente siempre en referencia a las ventas de segunda mano-, han aumentado, pero aún representan un porcentaje muy bajo de las operaciones, igual que los híbridos enchufables, siendo sus porcentajes el 1,2 y 1,8 respectivamente.
En resumen que se venden unos 2 coches usados por cada uno nuevo, y que en España la media de edad del parque automovilístico, en lo que respecta a turismos, está rozando ya los 15 años, el doble que en la época de los “caprichos”.
Pero por nuestras calles y carreteras circulan todo tipo de vehículos, así que no está de más comentar que la edad media de los industriales, -principalmente camiones-, ya está por encima de los 15 años, y en el caso de los vehículos comerciales, la situación es similar a la de los turismos. Los que están un poco más jóvenes, son los autobuses, microbuses y autocares, cuyo promedio está a medio camino entre los 11 y los 12 años.
Pero volviendo a los turismos, y para tener una idea de cómo estamos a nivel europeo, si tenemos en cuenta datos al cierre de 2023, el que no se consuela es porque no quiere, ya que basándonos en ellos, estábamos mejor que Letonia, Lituania, Hungría, Eslovaquia, Polonia, Rumanía, Chequia y Grecia. Pero ojo que Europa en general no está para tirar cohetes, porque a esa fecha, su edad media estaba ya en los 12,5 años de antigüedad.
Continuando con esos datos, los países con mejores datos fueron Austria, donde la antigüedad era 9,3 años, luego Dinamarca 9,6 años y Bélgica 9,9 años. A fines del 2023, España tenía un promedio de 14,2 años, y vecinos como Alemania estaban en una antigüedad promedio de 10,3 años (seguro hoy ha empeorado bastante). El dato de Francia era de 11,2 años, los italianos promediaban 12,8 años, y también los portugueses iban por delante de nosotros, con 13,6 años de promedio de antigüedad en su parque automotor.
En fin, así estaban y están las cosas, con lo que teniendo en cuenta las últimas movidas, todo apunta a que en el corto y mediano plazo, más vale ser conservador, porque hay demasiados indicadores y realidades, que hacen presagiar que vienen curvas, por lo que ir más despacio y con el cinturón de seguridad que cada uno pueda ponerse, parece lo más recomendable.
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En cuestión de coches, dependiendo de cómo se encuentre el bolsillo, uno termina comprando lo que quiere, aunque cada vez más… lo que puede. Y eso me hizo pensar que no hace tanto, hubo una época en que la gente se compraba un cero kilómetro, porque era de tontos no hacerlo.
Recorrías cualquier calle de tu ciudad, y en menos de cien metros te encontrabas con cuatro oficinas bancarias y otras tantas de inmobiliarias. Recuerdo perfectamente que en mis primeros días en España, me resultaba más complicado dar con una farmacia, que el hecho de que te concedieran un préstamo para el piso, aprovechar para meter el coche en la hipoteca, y para festejarlo, incluir también un viaje y la estadía.
Qué tiempos aquellos, en lo que un jefe que tuve, en una charla distendida mientras nos mostraba su flamante coche, nos dijo que no quería comprarlo porque el anterior estaba casi nuevo. Y confesó haberlo hecho por puro postureo, debido a que la familia lo miraba mal, y lo trataban como si fuera un fracasado. Lo mismo sus jefes, y autoridades superiores de la empresa. Le habían hecho entender que daba mala imagen no darse un capricho de cuatro ruedas, algo que demostrara que tenía una vida exitosa.
Poco después de aquello, estuve trabajando en otro sitio junto con mi mujer. Por aquel entonces necesitábamos dos coches, y habíamos comprado un seminuevo de un precio razonable, desoyendo al comercial que quería que saliera del concesionario con un Audi 4, o lo que fuera, pero de mayor precio. Y fue así que el coche de 10 años que teníamos se lo quedó ella, que solo lo usaba en determinados casos, y yo pasé a conducir ese que pagaríamos durante 8 años, en el que cada día llegábamos juntos al trabajo.
Siempre íbamos con tiempo, para conseguir un buen sitio en el parking de la empresa, y una vez allí, escuchábamos el informativo en la radio, mientras mirábamos los vehículos aparcados, y los que venían llegando. Siempre nos gustaron los coches, así que comentábamos lo que veíamos, y sabíamos de quién era cada uno, además de sus precios, porque estábamos al tanto del mercado.
Lo que nos causaba mucha gracia es que siendo la mayoría de empleados del sexo femenino, eran ellas las que traían los mejores coches. En algunos casos los maridos conducían vehículos más nuevos y caros, pero en la inmensa mayoría de esas parejas, los hombres eran los que llevaban los coches viejos, y muy viejos.
Aquel parking era la puesta en escena de una tremenda lucha de vanidades motorizada, de la que quisieron hacer partícipe a mi mujer, diciéndole directamente que su coche era viejo, que le daba mala imagen, y que debería comprarse uno nuevo. Su reacción fue explicarles que con el salario que cobraba, hacerlo sería un error. Y lo curioso del asunto es que debido a su puesto, tenía una nómina bastante por encima del de aquellas personas que le incitaban a darse el capricho. Trabajadoras que en algunos casos dedicaban la mitad de su ingreso, solo a la cuota del coche, una absoluta locura para quienes veníamos de otras latitudes, y curtidos en lo que significaban las crisis económicas, que en España algunas generaciones recién conocieron en carne propia, a partir del 2008.
En fin, qué tiempos aquellos, en los que era más fácil ver por la calle un Audi o un BMW que un Seat. Es que, como dice el dicho, “lo bueno dura poco”, o al menos generalmente eso ocurre, porque para la mayoría, por aquellos días la realidad era una, aunque no se quisiera ver. Éramos pobres, igual que ahora, solo que algunos tenían ínfulas de ricos, y durante un tiempo se les dio bien, pero si veías las nóminas de la mayoría de la gente de a pie, la que construye y sostiene el país en el día a día, no había duda, porque el 60% era mileurista, o ni llegaba a eso. Y por más que ha pasado tiempo, y que algunas cosas eran más baratas, con ese ingreso mensual, antes tampoco se hacían milagros.
Y vaya si cambiaron rápido las cosas, en 2008 apareció en el mercado el Dacia Sandero, y a pesar de que la gente se resistió todo lo que pudo, desde el 2017 viene siendo el coche más vendido en toda Europa. Y si hablamos de España, su reinado comenzó bastante antes, porque desde 2013 es líder en ventas del canal particulares, y desde hace 2 años el más vendido ya a nivel general. Eso no deja ninguna duda de que llevamos ya muchos años, comprando lo que apenas podemos, y muy lejos de lo que queremos.
Y es que estaba mirando datos hace unos días, pero la tendencia continúa imparable, y no me refiero a las ventas de cero kilómetros o un modelo en concreto, hablo del hecho de comprar lo que se puede, y no lo que se quiere. Te cuento, resulta que el mercado del vehículo de ocasión, en los que va del año, ha subido un 8,3%. Y como prueba de que los bolsillos siguen empeorando, tenemos el dato de que en el primer trimestre de este año 2025, la venta de coches con más de 15 años ha subido un 8,5% y son los más vendidos, representando el 40% de las operaciones de segunda mano.
Y todo sabemos cómo se ha demonizado al diesel y que a nivel de coches nuevos sus ventas vienen bajando, pero a nivel de usados ha subido un 2,1%, y son el 51% de las ventas. Queda claro que la gente busca el ahorro al máximo, allí donde le sea posible.
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Si hablamos de los eléctricos puros, -obviamente siempre en referencia a las ventas de segunda mano-, han aumentado, pero aún representan un porcentaje muy bajo de las operaciones, igual que los híbridos enchufables, siendo sus porcentajes el 1,2 y 1,8 respectivamente.
En resumen que se venden unos 2 coches usados por cada uno nuevo, y que en España la media de edad del parque automovilístico, en lo que respecta a turismos, está rozando ya los 15 años, el doble que en la época de los “caprichos”.
Pero por nuestras calles y carreteras circulan todo tipo de vehículos, así que no está de más comentar que la edad media de los industriales, -principalmente camiones-, ya está por encima de los 15 años, y en el caso de los vehículos comerciales, la situación es similar a la de los turismos. Los que están un poco más jóvenes, son los autobuses, microbuses y autocares, cuyo promedio está a medio camino entre los 11 y los 12 años.
Pero volviendo a los turismos, y para tener una idea de cómo estamos a nivel europeo, si tenemos en cuenta datos al cierre de 2023, el que no se consuela es porque no quiere, ya que basándonos en ellos, estábamos mejor que Letonia, Lituania, Hungría, Eslovaquia, Polonia, Rumanía, Chequia y Grecia. Pero ojo que Europa en general no está para tirar cohetes, porque a esa fecha, su edad media estaba ya en los 12,5 años de antigüedad.
Continuando con esos datos, los países con mejores datos fueron Austria, donde la antigüedad era 9,3 años, luego Dinamarca 9,6 años y Bélgica 9,9 años. A fines del 2023, España tenía un promedio de 14,2 años, y vecinos como Alemania estaban en una antigüedad promedio de 10,3 años (seguro hoy ha empeorado bastante). El dato de Francia era de 11,2 años, los italianos promediaban 12,8 años, y también los portugueses iban por delante de nosotros, con 13,6 años de promedio de antigüedad en su parque automotor.
En fin, así estaban y están las cosas, con lo que teniendo en cuenta las últimas movidas, todo apunta a que en el corto y mediano plazo, más vale ser conservador, porque hay demasiados indicadores y realidades, que hacen presagiar que vienen curvas, por lo que ir más despacio y con el cinturón de seguridad que cada uno pueda ponerse, parece lo más recomendable.
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Hola, ¿qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida a una nueva entrega de Bitácora Mental.
En cuestión de coches, dependiendo de cómo se encuentre el bolsillo, uno termina comprando lo que quiere, aunque cada vez más… lo que puede. Y eso me hizo pensar que no hace tanto, hubo una época en que la gente se compraba un cero kilómetro, porque era de tontos no hacerlo.
Recorrías cualquier calle de tu ciudad, y en menos de cien metros te encontrabas con cuatro oficinas bancarias y otras tantas de inmobiliarias. Recuerdo perfectamente que en mis primeros días en España, me resultaba más complicado dar con una farmacia, que el hecho de que te concedieran un préstamo para el piso, aprovechar para meter el coche en la hipoteca, y para festejarlo, incluir también un viaje y la estadía.
Qué tiempos aquellos, en lo que un jefe que tuve, en una charla distendida mientras nos mostraba su flamante coche, nos dijo que no quería comprarlo porque el anterior estaba casi nuevo. Y confesó haberlo hecho por puro postureo, debido a que la familia lo miraba mal, y lo trataban como si fuera un fracasado. Lo mismo sus jefes, y autoridades superiores de la empresa. Le habían hecho entender que daba mala imagen no darse un capricho de cuatro ruedas, algo que demostrara que tenía una vida exitosa.
Poco después de aquello, estuve trabajando en otro sitio junto con mi mujer. Por aquel entonces necesitábamos dos coches, y habíamos comprado un seminuevo de un precio razonable, desoyendo al comercial que quería que saliera del concesionario con un Audi 4, o lo que fuera, pero de mayor precio. Y fue así que el coche de 10 años que teníamos se lo quedó ella, que solo lo usaba en determinados casos, y yo pasé a conducir ese que pagaríamos durante 8 años, en el que cada día llegábamos juntos al trabajo.
Siempre íbamos con tiempo, para conseguir un buen sitio en el parking de la empresa, y una vez allí, escuchábamos el informativo en la radio, mientras mirábamos los vehículos aparcados, y los que venían llegando. Siempre nos gustaron los coches, así que comentábamos lo que veíamos, y sabíamos de quién era cada uno, además de sus precios, porque estábamos al tanto del mercado.
Lo que nos causaba mucha gracia es que siendo la mayoría de empleados del sexo femenino, eran ellas las que traían los mejores coches. En algunos casos los maridos conducían vehículos más nuevos y caros, pero en la inmensa mayoría de esas parejas, los hombres eran los que llevaban los coches viejos, y muy viejos.
Aquel parking era la puesta en escena de una tremenda lucha de vanidades motorizada, de la que quisieron hacer partícipe a mi mujer, diciéndole directamente que su coche era viejo, que le daba mala imagen, y que debería comprarse uno nuevo. Su reacción fue explicarles que con el salario que cobraba, hacerlo sería un error. Y lo curioso del asunto es que debido a su puesto, tenía una nómina bastante por encima del de aquellas personas que le incitaban a darse el capricho. Trabajadoras que en algunos casos dedicaban la mitad de su ingreso, solo a la cuota del coche, una absoluta locura para quienes veníamos de otras latitudes, y curtidos en lo que significaban las crisis económicas, que en España algunas generaciones recién conocieron en carne propia, a partir del 2008.
En fin, qué tiempos aquellos, en los que era más fácil ver por la calle un Audi o un BMW que un Seat. Es que, como dice el dicho, “lo bueno dura poco”, o al menos generalmente eso ocurre, porque para la mayoría, por aquellos días la realidad era una, aunque no se quisiera ver. Éramos pobres, igual que ahora, solo que algunos tenían ínfulas de ricos, y durante un tiempo se les dio bien, pero si veías las nóminas de la mayoría de la gente de a pie, la que construye y sostiene el país en el día a día, no había duda, porque el 60% era mileurista, o ni llegaba a eso. Y por más que ha pasado tiempo, y que algunas cosas eran más baratas, con ese ingreso mensual, antes tampoco se hacían milagros.
Y vaya si cambiaron rápido las cosas, en 2008 apareció en el mercado el Dacia Sandero, y a pesar de que la gente se resistió todo lo que pudo, desde el 2017 viene siendo el coche más vendido en toda Europa. Y si hablamos de España, su reinado comenzó bastante antes, porque desde 2013 es líder en ventas del canal particulares, y desde hace 2 años el más vendido ya a nivel general. Eso no deja ninguna duda de que llevamos ya muchos años, comprando lo que apenas podemos, y muy lejos de lo que queremos.
Y es que estaba mirando datos hace unos días, pero la tendencia continúa imparable, y no me refiero a las ventas de cero kilómetros o un modelo en concreto, hablo del hecho de comprar lo que se puede, y no lo que se quiere. Te cuento, resulta que el mercado del vehículo de ocasión, en los que va del año, ha subido un 8,3%. Y como prueba de que los bolsillos siguen empeorando, tenemos el dato de que en el primer trimestre de este año 2025, la venta de coches con más de 15 años ha subido un 8,5% y son los más vendidos, representando el 40% de las operaciones de segunda mano.
Y todo sabemos cómo se ha demonizado al diesel y que a nivel de coches nuevos sus ventas vienen bajando, pero a nivel de usados ha subido un 2,1%, y son el 51% de las ventas. Queda claro que la gente busca el ahorro al máximo, allí donde le sea posible.
También ha aumentado la venta de segunda mano en lo que respecta a vehículos movidos por gasolina, -un 7,2%-, y su parte del pastel ahora mismo es del 36,7%.
Si hablamos de los eléctricos puros, -obviamente siempre en referencia a las ventas de segunda mano-, han aumentado, pero aún representan un porcentaje muy bajo de las operaciones, igual que los híbridos enchufables, siendo sus porcentajes el 1,2 y 1,8 respectivamente.
En resumen que se venden unos 2 coches usados por cada uno nuevo, y que en España la media de edad del parque automovilístico, en lo que respecta a turismos, está rozando ya los 15 años, el doble que en la época de los “caprichos”.
Pero por nuestras calles y carreteras circulan todo tipo de vehículos, así que no está de más comentar que la edad media de los industriales, -principalmente camiones-, ya está por encima de los 15 años, y en el caso de los vehículos comerciales, la situación es similar a la de los turismos. Los que están un poco más jóvenes, son los autobuses, microbuses y autocares, cuyo promedio está a medio camino entre los 11 y los 12 años.
Pero volviendo a los turismos, y para tener una idea de cómo estamos a nivel europeo, si tenemos en cuenta datos al cierre de 2023, el que no se consuela es porque no quiere, ya que basándonos en ellos, estábamos mejor que Letonia, Lituania, Hungría, Eslovaquia, Polonia, Rumanía, Chequia y Grecia. Pero ojo que Europa en general no está para tirar cohetes, porque a esa fecha, su edad media estaba ya en los 12,5 años de antigüedad.
Continuando con esos datos, los países con mejores datos fueron Austria, donde la antigüedad era 9,3 años, luego Dinamarca 9,6 años y Bélgica 9,9 años. A fines del 2023, España tenía un promedio de 14,2 años, y vecinos como Alemania estaban en una antigüedad promedio de 10,3 años (seguro hoy ha empeorado bastante). El dato de Francia era de 11,2 años, los italianos promediaban 12,8 años, y también los portugueses iban por delante de nosotros, con 13,6 años de promedio de antigüedad en su parque automotor.
En fin, así estaban y están las cosas, con lo que teniendo en cuenta las últimas movidas, todo apunta a que en el corto y mediano plazo, más vale ser conservador, porque hay demasiados indicadores y realidades, que hacen presagiar que vienen curvas, por lo que ir más despacio y con el cinturón de seguridad que cada uno pueda ponerse, parece lo más recomendable.
Y hasta aquí la entrega de Bitácora Mental de hoy, muchas gracias por tu tiempo al leer o escuchar éste contenido, y te espero en el próximo.
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240- Querer y no poder
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Hola, ¿qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida a una nueva entrega de Bitácora Mental.
En cuestión de coches, dependiendo de cómo se encuentre el bolsillo, uno termina comprando lo que quiere, aunque cada vez más… lo que puede. Y eso me hizo pensar que no hace tanto, hubo una época en que la gente se compraba un cero kilómetro, porque era de tontos no hacerlo.
Recorrías cualquier calle de tu ciudad, y en menos de cien metros te encontrabas con cuatro oficinas bancarias y otras tantas de inmobiliarias. Recuerdo perfectamente que en mis primeros días en España, me resultaba más complicado dar con una farmacia, que el hecho de que te concedieran un préstamo para el piso, aprovechar para meter el coche en la hipoteca, y para festejarlo, incluir también un viaje y la estadía.
Qué tiempos aquellos, en lo que un jefe que tuve, en una charla distendida mientras nos mostraba su flamante coche, nos dijo que no quería comprarlo porque el anterior estaba casi nuevo. Y confesó haberlo hecho por puro postureo, debido a que la familia lo miraba mal, y lo trataban como si fuera un fracasado. Lo mismo sus jefes, y autoridades superiores de la empresa. Le habían hecho entender que daba mala imagen no darse un capricho de cuatro ruedas, algo que demostrara que tenía una vida exitosa.
Poco después de aquello, estuve trabajando en otro sitio junto con mi mujer. Por aquel entonces necesitábamos dos coches, y habíamos comprado un seminuevo de un precio razonable, desoyendo al comercial que quería que saliera del concesionario con un Audi 4, o lo que fuera, pero de mayor precio. Y fue así que el coche de 10 años que teníamos se lo quedó ella, que solo lo usaba en determinados casos, y yo pasé a conducir ese que pagaríamos durante 8 años, en el que cada día llegábamos juntos al trabajo.
Siempre íbamos con tiempo, para conseguir un buen sitio en el parking de la empresa, y una vez allí, escuchábamos el informativo en la radio, mientras mirábamos los vehículos aparcados, y los que venían llegando. Siempre nos gustaron los coches, así que comentábamos lo que veíamos, y sabíamos de quién era cada uno, además de sus precios, porque estábamos al tanto del mercado.
Lo que nos causaba mucha gracia es que siendo la mayoría de empleados del sexo femenino, eran ellas las que traían los mejores coches. En algunos casos los maridos conducían vehículos más nuevos y caros, pero en la inmensa mayoría de esas parejas, los hombres eran los que llevaban los coches viejos, y muy viejos.
Aquel parking era la puesta en escena de una tremenda lucha de vanidades motorizada, de la que quisieron hacer partícipe a mi mujer, diciéndole directamente que su coche era viejo, que le daba mala imagen, y que debería comprarse uno nuevo. Su reacción fue explicarles que con el salario que cobraba, hacerlo sería un error. Y lo curioso del asunto es que debido a su puesto, tenía una nómina bastante por encima del de aquellas personas que le incitaban a darse el capricho. Trabajadoras que en algunos casos dedicaban la mitad de su ingreso, solo a la cuota del coche, una absoluta locura para quienes veníamos de otras latitudes, y curtidos en lo que significaban las crisis económicas, que en España algunas generaciones recién conocieron en carne propia, a partir del 2008.
En fin, qué tiempos aquellos, en los que era más fácil ver por la calle un Audi o un BMW que un Seat. Es que, como dice el dicho, “lo bueno dura poco”, o al menos generalmente eso ocurre, porque para la mayoría, por aquellos días la realidad era una, aunque no se quisiera ver. Éramos pobres, igual que ahora, solo que algunos tenían ínfulas de ricos, y durante un tiempo se les dio bien, pero si veías las nóminas de la mayoría de la gente de a pie, la que construye y sostiene el país en el día a día, no había duda, porque el 60% era mileurista, o ni llegaba a eso. Y por más que ha pasado tiempo, y que algunas cosas eran más baratas, con ese ingreso mensual, antes tampoco se hacían milagros.
Y vaya si cambiaron rápido las cosas, en 2008 apareció en el mercado el Dacia Sandero, y a pesar de que la gente se resistió todo lo que pudo, desde el 2017 viene siendo el coche más vendido en toda Europa. Y si hablamos de España, su reinado comenzó bastante antes, porque desde 2013 es líder en ventas del canal particulares, y desde hace 2 años el más vendido ya a nivel general. Eso no deja ninguna duda de que llevamos ya muchos años, comprando lo que apenas podemos, y muy lejos de lo que queremos.
Y es que estaba mirando datos hace unos días, pero la tendencia continúa imparable, y no me refiero a las ventas de cero kilómetros o un modelo en concreto, hablo del hecho de comprar lo que se puede, y no lo que se quiere. Te cuento, resulta que el mercado del vehículo de ocasión, en los que va del año, ha subido un 8,3%. Y como prueba de que los bolsillos siguen empeorando, tenemos el dato de que en el primer trimestre de este año 2025, la venta de coches con más de 15 años ha subido un 8,5% y son los más vendidos, representando el 40% de las operaciones de segunda mano.
Y todo sabemos cómo se ha demonizado al diesel y que a nivel de coches nuevos sus ventas vienen bajando, pero a nivel de usados ha subido un 2,1%, y son el 51% de las ventas. Queda claro que la gente busca el ahorro al máximo, allí donde le sea posible.
También ha aumentado la venta de segunda mano en lo que respecta a vehículos movidos por gasolina, -un 7,2%-, y su parte del pastel ahora mismo es del 36,7%.
Si hablamos de los eléctricos puros, -obviamente siempre en referencia a las ventas de segunda mano-, han aumentado, pero aún representan un porcentaje muy bajo de las operaciones, igual que los híbridos enchufables, siendo sus porcentajes el 1,2 y 1,8 respectivamente.
En resumen que se venden unos 2 coches usados por cada uno nuevo, y que en España la media de edad del parque automovilístico, en lo que respecta a turismos, está rozando ya los 15 años, el doble que en la época de los “caprichos”.
Pero por nuestras calles y carreteras circulan todo tipo de vehículos, así que no está de más comentar que la edad media de los industriales, -principalmente camiones-, ya está por encima de los 15 años, y en el caso de los vehículos comerciales, la situación es similar a la de los turismos. Los que están un poco más jóvenes, son los autobuses, microbuses y autocares, cuyo promedio está a medio camino entre los 11 y los 12 años.
Pero volviendo a los turismos, y para tener una idea de cómo estamos a nivel europeo, si tenemos en cuenta datos al cierre de 2023, el que no se consuela es porque no quiere, ya que basándonos en ellos, estábamos mejor que Letonia, Lituania, Hungría, Eslovaquia, Polonia, Rumanía, Chequia y Grecia. Pero ojo que Europa en general no está para tirar cohetes, porque a esa fecha, su edad media estaba ya en los 12,5 años de antigüedad.
Continuando con esos datos, los países con mejores datos fueron Austria, donde la antigüedad era 9,3 años, luego Dinamarca 9,6 años y Bélgica 9,9 años. A fines del 2023, España tenía un promedio de 14,2 años, y vecinos como Alemania estaban en una antigüedad promedio de 10,3 años (seguro hoy ha empeorado bastante). El dato de Francia era de 11,2 años, los italianos promediaban 12,8 años, y también los portugueses iban por delante de nosotros, con 13,6 años de promedio de antigüedad en su parque automotor.
En fin, así estaban y están las cosas, con lo que teniendo en cuenta las últimas movidas, todo apunta a que en el corto y mediano plazo, más vale ser conservador, porque hay demasiados indicadores y realidades, que hacen presagiar que vienen curvas, por lo que ir más despacio y con el cinturón de seguridad que cada uno pueda ponerse, parece lo más recomendable.
Y hasta aquí la entrega de Bitácora Mental de hoy, muchas gracias por tu tiempo al leer o escuchar éste contenido, y te espero en el próximo.
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273- No respetar una PMR serán 500 €
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¡Hola! ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vittese, y te doy la bienvenida a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Dentro de la jungla en la que vivimos la mayoría de los que habitamos en las ciudades —aunque también en muchos pueblos se respira ese aire contaminado de la falta de empatía—, si hablamos de no respetar al volante, hay un hecho que en lo personal considero muy grave, pero que para algunos es simplemente ser más listo que otros.
Creo que todos tenemos claro que en España hay millones y millones de coches, y que aparcar en las calles cada vez se vuelve más complicado, y si para una persona que podríamos llamar “normal” más de una vez se hace cuesta arriba, imagina lo mismo para quien tiene movilidad reducida, pero además comprueba que no se respetan los espacios destinados a este tipo de personas.
Como siempre, habrá quien diga que no le consta, y que la gente respeta esas plazas, pero en lo personal, tengo comprobado infinidad de veces que no es así. Y aclaro que no es que yo las utilice. Mi afirmación parte de la base de que a diario circulo por sitios donde existen, y los vehículos que las ocupan no son de personas con falta de movilidad, y realmente da vergüenza ajena el comportamiento incívico que tienen que tolerar aquellos que deberían ser respetados, y sobre los que se lanzan discursos muy grandilocuentes, pero que en el día a día se les ignora desde demasiadas esferas de la sociedad.
Y recuerdo perfectamente hace un tiempo, y en apenas dos horas, cuando sin quererlo, fui testigo de cómo tres listillos de turno hacían caso omiso del Reglamento General de Circulación y la Ley de Seguridad Vial, ocupando plazas de movilidad reducida, cuando evidentemente no tenían derecho a ello.
Y seguramente sea una casualidad de esas como quien compra un billete de lotería y le toca el gordo, y probablemente lo que voy a decir sea tan impopular, como políticamente incorrecto de mencionar, pero los tres hechos que acabo de mencionar no son un invento, los he visto de primera mano involuntariamente, y además con testigos. Pero ¿a qué viene este cantinflesco preámbulo? Pues… al hecho de que jamás me hubiera imaginado que en los tres casos, quienes iban al volante eran mujeres.
Pero peor aún, en ningún caso iban solas; les acompañaban pareja e incluso chicas adolescentes. Y ojo, que la plaza estaba pintada correctamente, y se veía de lejos que era un espacio especialmente dedicado al uso de determinadas personas.
En resumen, que en los casos que comento, las personas fueron directo a lo suyo y no les interesó absolutamente nada. Como dije antes, fui testigo involuntario, en un caso por estar comiendo con vistas al sitio, y en otro esperando fuera de un establecimiento comercial. Todo el mismo día y en poco rato.
Ha dado la casualidad de que fueron mujeres y te lo estoy contando, pero de ninguna forma pretendo decir que son ellas las más “infractoras”. Yo te cuento lo que vi ese día; igual que otra persona, podría decirte que solo le ha visto esta conducta a hombres. Pero el sexo en este caso es totalmente irrelevante; lo medular es que la gente no respeta, y eso perjudica y mucho a quienes tienen movilidad reducida y necesitan aparcar en esos sitios, creados especialmente con esa finalidad, y no para ser utilizados por personas que no quieren perder ni un segundo para hacerlo donde deben.
Hay gente que no lo sabe, pero ocupar una plaza de movilidad reducida sin tener derecho a ella implicaba hasta ahora una infracción grave, penada con multa de 200 euros. Pero las cosas están cambiando.
En mayo del año pasado (2025), el CERMI, Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad, solicitó al Congreso un cambio en la ley de tráfico, y que aparcar sin permiso en una plaza de las que hablamos signifique una infracción muy grave, y se pidió aumentar la cuantía de la multa, pasando de 200 a 500 euros.
La cuestión es que el pasado octubre, este punto recibió el aval unánime del congreso, y está en trámite parlamentario, teniendo ahora que pasar por la aprobación del Senado, para su posterior publicación en el BOE y que se comience a aplicar la ley.
Se había manejado que, además de la multa, se quitaran puntos del carnet, pero por ahora y según el texto debatido, lo que se ha conseguido es aprobar el aumento de la multa.
Hasta que no finalice el trámite parlamentario, la infracción continuará siendo penada con 200 euros, pero habrá que estar atentos porque en cualquier momento podría pasar a 500 euros, que parece un poco más adecuado al perjuicio que se le causa a las personas con movilidad reducida.
Y a esta altura, conviene recordar que este tipo de infracciones no solo se aplican al aparcar en la calle; también procede en propiedades privadas de uso público.
Es decir, la mayoría de supermercados, centros comerciales, hospitales, etc., que quedan alcanzados por la Ley de Tráfico, basándose en la Ley de Seguridad Vial y el Reglamento General de Circulación, aplicadas a vías y terrenos públicos o privados de uso común o general, cuando el acceso es libre, es decir, allí no hay una barrera para abonados, o temas del estilo. En esos casos no se aplica directamente la Ley de Tráfico, y es algo más complicado. No se podría multar, pero quedaría espacio para otras medidas, y que no vienen al caso, porque vamos a centrarnos en la situación más común, los espacios de acceso público.
Allí quien debe multar es la Policía local o agentes de movilidad, pero el personal de seguridad o empleados pueden avisar a la Policía, reportando los datos del vehículo, en el caso de que, al habérsele solicitado que se retirara, no se cumpliera de buena voluntad, o el dueño no apareciera ante el requerimiento.
En resumen, que si vemos que se está cometiendo un atropello contra los derechos de las personas con movilidad reducida, ocupándose indebidamente una plaza señalizada claramente para uso exclusivo de ese tipo de personas, si el vehículo aparcado no tiene a la vista la tarjeta azul que lo habilita, está caducada o es falsa, tenemos la opción de llamar a la Policía Local y denunciar el hecho, si este ocurre en la calle o en sitios como los antes mencionados, en los que aplica la ley en cuestión.
Hay que dar la ubicación exacta, es decir, la calle y demás datos, identificar el supermercado, centro comercial o lo que fuera, aportar la matrícula, marca y modelo del vehículo, y mencionar que se trata de una plaza ocupada sin tarjeta habilitante visible.
No es necesario quedarse allí esperando a las autoridades, y si se quiere presentar la queja formal ante el ayuntamiento o la Policía Local, es relevante tomar una foto del vehículo y la plaza, pero sin que aparezcan rostros ni datos de otras personas.
Obviamente, en el caso de ocurrir en centros comerciales, supermercados, etc., lo primero y más lógico sería comunicarlo al establecimiento, para que a través de megafonía se solicitara la retirada del vehículo. Además, algunos tienen normativas internas que les permiten tomar otras medidas.
Es importante también tener en cuenta que, si se comprueba que en ese sitio se toleran las conductas incívicas y no se toman medidas, se puede presentar una queja en el libro de reclamaciones del establecimiento, o enviar un escrito al ayuntamiento, indicando que allí no se respeta la ley de accesibilidad a los espacios de movilidad reducida.
Es de sentido común, pero en ningún caso resulta recomendable hacer de policía y buscar confrontación con el infractor. El hecho puede ser indignante, incluso si uno mismo es el afectado, pero la sociedad tiene sus reglas y, cuando se incumplen, existen los mecanismos naturales para corregirlo. Así que lo más inteligente es mantener la “cabeza fría”, no sea cosa que “el remedio sea peor que la enfermedad”.
Y hasta aquí la entrega de hoy; gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.
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#Aparcar #Minusvalía #MovilidadReducida #Parkings #Plazas #PMR -
273- No respetar una PMR serán 500 €
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¡Hola! ¿Qué tal, cómo estás? Soy Carlos Vittese, y te doy la bienvenida a una nueva entrega de Bitácora Mental.
Dentro de la jungla en la que vivimos la mayoría de los que habitamos en las ciudades —aunque también en muchos pueblos se respira ese aire contaminado de la falta de empatía—, si hablamos de no respetar al volante, hay un hecho que en lo personal considero muy grave, pero que para algunos es simplemente ser más listo que otros.
Creo que todos tenemos claro que en España hay millones y millones de coches, y que aparcar en las calles cada vez se vuelve más complicado, y si para una persona que podríamos llamar “normal” más de una vez se hace cuesta arriba, imagina lo mismo para quien tiene movilidad reducida, pero además comprueba que no se respetan los espacios destinados a este tipo de personas.
Como siempre, habrá quien diga que no le consta, y que la gente respeta esas plazas, pero en lo personal, tengo comprobado infinidad de veces que no es así. Y aclaro que no es que yo las utilice. Mi afirmación parte de la base de que a diario circulo por sitios donde existen, y los vehículos que las ocupan no son de personas con falta de movilidad, y realmente da vergüenza ajena el comportamiento incívico que tienen que tolerar aquellos que deberían ser respetados, y sobre los que se lanzan discursos muy grandilocuentes, pero que en el día a día se les ignora desde demasiadas esferas de la sociedad.
Y recuerdo perfectamente hace un tiempo, y en apenas dos horas, cuando sin quererlo, fui testigo de cómo tres listillos de turno hacían caso omiso del Reglamento General de Circulación y la Ley de Seguridad Vial, ocupando plazas de movilidad reducida, cuando evidentemente no tenían derecho a ello.
Y seguramente sea una casualidad de esas como quien compra un billete de lotería y le toca el gordo, y probablemente lo que voy a decir sea tan impopular, como políticamente incorrecto de mencionar, pero los tres hechos que acabo de mencionar no son un invento, los he visto de primera mano involuntariamente, y además con testigos. Pero ¿a qué viene este cantinflesco preámbulo? Pues… al hecho de que jamás me hubiera imaginado que en los tres casos, quienes iban al volante eran mujeres.
Pero peor aún, en ningún caso iban solas; les acompañaban pareja e incluso chicas adolescentes. Y ojo, que la plaza estaba pintada correctamente, y se veía de lejos que era un espacio especialmente dedicado al uso de determinadas personas.
En resumen, que en los casos que comento, las personas fueron directo a lo suyo y no les interesó absolutamente nada. Como dije antes, fui testigo involuntario, en un caso por estar comiendo con vistas al sitio, y en otro esperando fuera de un establecimiento comercial. Todo el mismo día y en poco rato.
Ha dado la casualidad de que fueron mujeres y te lo estoy contando, pero de ninguna forma pretendo decir que son ellas las más “infractoras”. Yo te cuento lo que vi ese día; igual que otra persona, podría decirte que solo le ha visto esta conducta a hombres. Pero el sexo en este caso es totalmente irrelevante; lo medular es que la gente no respeta, y eso perjudica y mucho a quienes tienen movilidad reducida y necesitan aparcar en esos sitios, creados especialmente con esa finalidad, y no para ser utilizados por personas que no quieren perder ni un segundo para hacerlo donde deben.
Hay gente que no lo sabe, pero ocupar una plaza de movilidad reducida sin tener derecho a ella implicaba hasta ahora una infracción grave, penada con multa de 200 euros. Pero las cosas están cambiando.
En mayo del año pasado (2025), el CERMI, Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad, solicitó al Congreso un cambio en la ley de tráfico, y que aparcar sin permiso en una plaza de las que hablamos signifique una infracción muy grave, y se pidió aumentar la cuantía de la multa, pasando de 200 a 500 euros.
La cuestión es que el pasado octubre, este punto recibió el aval unánime del congreso, y está en trámite parlamentario, teniendo ahora que pasar por la aprobación del Senado, para su posterior publicación en el BOE y que se comience a aplicar la ley.
Se había manejado que, además de la multa, se quitaran puntos del carnet, pero por ahora y según el texto debatido, lo que se ha conseguido es aprobar el aumento de la multa.
Hasta que no finalice el trámite parlamentario, la infracción continuará siendo penada con 200 euros, pero habrá que estar atentos porque en cualquier momento podría pasar a 500 euros, que parece un poco más adecuado al perjuicio que se le causa a las personas con movilidad reducida.
Y a esta altura, conviene recordar que este tipo de infracciones no solo se aplican al aparcar en la calle; también procede en propiedades privadas de uso público.
Es decir, la mayoría de supermercados, centros comerciales, hospitales, etc., que quedan alcanzados por la Ley de Tráfico, basándose en la Ley de Seguridad Vial y el Reglamento General de Circulación, aplicadas a vías y terrenos públicos o privados de uso común o general, cuando el acceso es libre, es decir, allí no hay una barrera para abonados, o temas del estilo. En esos casos no se aplica directamente la Ley de Tráfico, y es algo más complicado. No se podría multar, pero quedaría espacio para otras medidas, y que no vienen al caso, porque vamos a centrarnos en la situación más común, los espacios de acceso público.
Allí quien debe multar es la Policía local o agentes de movilidad, pero el personal de seguridad o empleados pueden avisar a la Policía, reportando los datos del vehículo, en el caso de que, al habérsele solicitado que se retirara, no se cumpliera de buena voluntad, o el dueño no apareciera ante el requerimiento.
En resumen, que si vemos que se está cometiendo un atropello contra los derechos de las personas con movilidad reducida, ocupándose indebidamente una plaza señalizada claramente para uso exclusivo de ese tipo de personas, si el vehículo aparcado no tiene a la vista la tarjeta azul que lo habilita, está caducada o es falsa, tenemos la opción de llamar a la Policía Local y denunciar el hecho, si este ocurre en la calle o en sitios como los antes mencionados, en los que aplica la ley en cuestión.
Hay que dar la ubicación exacta, es decir, la calle y demás datos, identificar el supermercado, centro comercial o lo que fuera, aportar la matrícula, marca y modelo del vehículo, y mencionar que se trata de una plaza ocupada sin tarjeta habilitante visible.
No es necesario quedarse allí esperando a las autoridades, y si se quiere presentar la queja formal ante el ayuntamiento o la Policía Local, es relevante tomar una foto del vehículo y la plaza, pero sin que aparezcan rostros ni datos de otras personas.
Obviamente, en el caso de ocurrir en centros comerciales, supermercados, etc., lo primero y más lógico sería comunicarlo al establecimiento, para que a través de megafonía se solicitara la retirada del vehículo. Además, algunos tienen normativas internas que les permiten tomar otras medidas.
Es importante también tener en cuenta que, si se comprueba que en ese sitio se toleran las conductas incívicas y no se toman medidas, se puede presentar una queja en el libro de reclamaciones del establecimiento, o enviar un escrito al ayuntamiento, indicando que allí no se respeta la ley de accesibilidad a los espacios de movilidad reducida.
Es de sentido común, pero en ningún caso resulta recomendable hacer de policía y buscar confrontación con el infractor. El hecho puede ser indignante, incluso si uno mismo es el afectado, pero la sociedad tiene sus reglas y, cuando se incumplen, existen los mecanismos naturales para corregirlo. Así que lo más inteligente es mantener la “cabeza fría”, no sea cosa que “el remedio sea peor que la enfermedad”.
Y hasta aquí la entrega de hoy; gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.
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265- Envío felicitación, y me entero de su divorcio.
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¡Hola! ¿Qué tal? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida, a una nueva entrega de mi Bitácora Mental.
Se termina el año, e igual que en los anteriores, uno aprovecha para intercambiar mensajes, felicitando las Navidades a familiares y amigos, con los que en algunos casos tenemos relaciones más cercanas, y otros algo más distantes, en las que estas fechas, sirven para ponerse al día.
Y dentro de esas comunicaciones de ida y vuelta, a veces nos llevamos alguna sorpresa. Porque cuando el contacto no es permanente, se pueden acumular cosas por decir, incluso alguna importante -quizá en proceso-, y que se había evitado compartir hasta que es “buen momento”, y quien recibe la noticia, a veces se sorprende.
Y tal ha sido mi caso, cuando en contacto con una de esas personas, con la que hacía algo menos de dos meses que no intercambiábamos mensajes, me dijo que se había separado, y estaba en trámites de divorcio.
Y tengo que decir que no me lo esperaba, porque una pareja que recorre el último lustro, antes de entrar en su sexta década de vida, que han estado unidos durante 35 años, tenido varios hijos, y en la que nunca vi una señal clara de que algo fuera mal, no era ni de lejos -para mí- candidata a las estadísticas de divorcios. Pero, una vez más, resonaron en mi cabeza esas frases célebres, en este caso, “las apariencias engañan”.
Un divorcio siempre es un dolor de cabeza, porque son pocos los casos en que el proceso se lleva adelante “amigablemente”, que debería ser lo más sensato, sobre todo cuando hay hijos, que son los que se llevan la peor parte, y ni que hablar si son menores. Demasiadas veces nos dejamos llevar por todo tipo de emociones, revanchismos, y bajezas morales varias, que solo contribuyen al enriquecimiento de abogados, saturación de juzgados, y malestar general, físico y mental de los involucrados, directos e indirectos. Porque no nos engañemos, la familia sufre, y los amigos también, porque todo se ve afectado.
Y de esto puedo hablar con propiedad, porque se van a cumplir treinta años de que experimentara lo peor de un divorcio en carne propia, y no se lo deseo a nadie. Soy consciente de que existen circunstancias especiales, como la violencia, el engaño, o alguna otra cosa que afecte a la pareja, y que haga complicado el permanecer sereno, o actuar con humildad y respeto a la hora de resolver legalmente el asunto, dando por finiquitado un proyecto de vida que no ha funcionado. Pero es que, en muchos casos, la poca voluntad de una -o ambas partes-, es lo que provoca una guerra innecesaria, en la que nadie gana, todos pierden, incluso quien se percibe ganador.
Creo que indistintamente de lo que haya ocurrido, y de los motivos por los cuales uno de los contrayentes haya decidido poner fin a la relación, es primordial rodearse y/o asesorarse con quien puede aportar cosas buenas a la causa, mediando, gestionando, o lo que sea pertinente, con el fin de resolver el asunto de la mejor forma y en el menor tiempo posible, para que ambas partes puedan seguir su camino, mirando hacia adelante, y no a cada paso, hacia atrás.
Pero no quiero ponerme a filosofar sobre las relaciones humanas, porque no es el sitio ni el momento adecuado, pero sí me gustaría compartir contigo algunos datos que me puse a buscar, porque me picó la curiosidad sobre el tema matrimonios y divorcios. Sobre todo porque tengo la sensación de que lo primero, cada vez se da menos, y lo segundo, es más frecuente.
¿La gente se casa más, o menos que antes?
Te cuento… En 1975, España tenía una población que redondeando, eran 36.000.000 de personas, y en aquel año se contrajeron 271.347 matrimonios. Diez años después, en 1985, los matrimonios fueron 199.658. En 1995 contrajeron matrimonio 200.688 parejas, y en 2005 fueron 209.125. En 2015 los matrimonios fueron 169.910 y el último dato, que corresponde a 2024, dice que se celebraron 175.364 enlaces.
Si tenemos en cuenta que, en 1975, España tenía una población de 36.000.000 y al primero de enero de 2025 la cifra se disparó hasta los 49.128.297 habitantes, queda claro que la gente se casa menos. Si hacemos una regla de tres, de acuerdo a lo que ocurría en 1975, hoy deberían casarse más de 370.000 personas. Pero, como acabo de decir, en 2024 se casaron poco más de 175.000. Eso significa que los matrimonios se han reducido a menos de la mitad, respecto a lo que ocurría a mediados de los años 70, y a pesar de que desde hace 20 años está legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo, que se cuentan por miles cada año.
Y aprovecho para hacer un par de apuntes interesantes. En primer lugar, que si no fuera por la inmigración, la cifra de matrimonios habría caído bastante más, porque este tipo de enlaces significan casi una de cada cinco bodas. Y en segundo término, otro dato que habla mucho de como ha ido cambiando la sociedad, porque se indica que el 80% de los matrimonios, se llevan a cabo solo por civil, es decir, solo un 20% tiene ceremonia religiosa.
¿Y con los divorcios, cómo está la cosa?
Cabe aclarar que en España, comenzaron a ser legales en 1932, pero fueron derogados, -creo- en 1939, por el régimen franquista. Tuvieron que pasar muchos años, hasta que recién en 1981, más precisamente el 7 de julio de ese año, se publicó en el BOE la Ley 30/1981, que reinstauró en democracia, esa figura legal.
Bien, vamos con los datos… No me termina de quedar claro el porqué, pero buscando estadísticas sobre este tema en el INE, la información que encontré, comienza en 2005. Ese año se llevaron a cabo 137.044 divorcios, incluyendo nulidades y separaciones. En 2015, con el mismo criterio, el total fueron 101.357, y el último informe publicado, correspondiente a 2024, figuran 86.595 divorcios.
Y de estos datos, haciendo unos cálculos rápidos, -contrariamente a lo que pensaba-, si tomamos los tres años que mencionaba recién, 2005, 2015 y 2024, resulta que a medida que nos acercamos a 2025, el porcentaje de divorcios sobre el de matrimonios es menor, y en 20 años, ha descendido casi un 15%, resultando actualmente de que por cada dos matrimonios, uno se divorcia.
¿Y qué tal las edades, a la hora de contraer matrimonio?
Del mismo modo que comenté el hecho de que tenía la sensación de que la gente ahora se casa menos, algo que ha quedado claro, también uno percibe que los que contraen matrimonio lo hacen a mayor edad, así que me puse a investigar sobre eso, y estos son los datos.
En 1975, -siempre hablando de España y en promedio-, los hombres llegaban al matrimonio con 27 años y medio. En ese mismo momento, las mujeres lo hacían con 24 años y medio de edad. Una década más tarde, en 1985, las edades eran 28,17 y 25,34 respectivamente.
A mediados de los 90, en 1995 había subido a 30,56 en el caso de los hombres, y 27,85 en las mujeres. Transcurridos otros 10 años, en 2005 los hombres ya daban el paso con un promedio de 33,49 años, y las mujeres con 30 años y medio.
Y ya más cerca de nuestros días, en 2015 ellos contraían matrimonio con 37,32 años, y ellas con 34,37 años. Finalmente, el dato más reciente, correspondiente a 2024, nos dice que los hombres en promedio deciden casarse a los 40 años, más precisamente con 39,86 y en el caso de las mujeres, con 37,25 años. Sin duda, esta información habla mucho de como está la vida en nuestro país, donde la economía condiciona mucho, y cada vez más.
¿A qué edad se divorcia la gente en España?
Te comento que el último dato que es de 2024, y dice que los hombres, en promedio, lo hacen cuando se estrenan como cincuentones, a los 49,81 años. Y en el caso de las mujeres, a los 46,43 años, siempre hablando de información a nivel de todo el territorio español, e incluyendo extranjeros, como en todos los datos que estoy dando. Y para redondear un poco el panorama, te comento que hace 20 años, las edades en las que se divorciaba la gente en España, era con aproximadamente 5 años menos. Los hombres con 44,93 años, y las mujeres con 41,60 años.
¿Cuánto nos dura, el amor?
Pues resulta que, en promedio, son unos 16 años y medio. Y casi 1 de cada 3 divorcios, se producen después de 20 años de matrimonio, siendo cada vez más frecuentes. Por otra parte, 1 de cada 5 rupturas, ocurren entre los 5 y los 9 años de casados.
Saber elegir…
Se dice que las parejas que comienzan como amigos, tienen más posibilidades de mantenerse unidas. En lo personal, creo que desde hace ya muchos años, los jóvenes tienen una ventaja que décadas antes no se tenía, y es el hecho de que resulta normal hacer convivencia con tu pareja. Eso ayuda mucho a saber si es la persona indicada o no, antes de dar un paso importante, como el matrimonio civil, y ni que hablar, tener hijos. Toda decisión exige responsabilidad, porque tiene consecuencias, por lo que hacer las cosas “con la cabeza fría”, siempre suele ser lo más aconsejable.
Y a pesar de que por las edades promedio actuales a las que las personas contraen matrimonio, podría indicar que son lo suficientemente maduras para saber lo que hacen, en la práctica, y a pesar de lo mucho que hemos avanzado en todo sentido, parece bastante claro que se cometen demasiados errores. Sobre todo porque la gente no cambia, simplemente deja de fingir, o terminamos “viendo” lo que siempre existió, y que antes no quisimos asumir.
Y acabo como comencé, diciendo que se termina el año, y no tenía previsto estar de nuevo por aquí, por eso ya había deseado un muy feliz 2026 en la entrega anterior, pero no cuesta nada volver a hacerlo, así que en el año nuevo que comienza, que se lleven a cabo todos tus sueños.
Y esto es lo que quería comentarte hoy en Bitácora Mental. Gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.
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265- Envío felicitación, y me entero de su divorcio.
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¡Hola! ¿Qué tal? Soy Carlos Vitesse, y te doy la bienvenida, a una nueva entrega de mi Bitácora Mental.
Se termina el año, e igual que en los anteriores, uno aprovecha para intercambiar mensajes, felicitando las Navidades a familiares y amigos, con los que en algunos casos tenemos relaciones más cercanas, y otros algo más distantes, en las que estas fechas, sirven para ponerse al día.
Y dentro de esas comunicaciones de ida y vuelta, a veces nos llevamos alguna sorpresa. Porque cuando el contacto no es permanente, se pueden acumular cosas por decir, incluso alguna importante -quizá en proceso-, y que se había evitado compartir hasta que es “buen momento”, y quien recibe la noticia, a veces se sorprende.
Y tal ha sido mi caso, cuando en contacto con una de esas personas, con la que hacía algo menos de dos meses que no intercambiábamos mensajes, me dijo que se había separado, y estaba en trámites de divorcio.
Y tengo que decir que no me lo esperaba, porque una pareja que recorre el último lustro, antes de entrar en su sexta década de vida, que han estado unidos durante 35 años, tenido varios hijos, y en la que nunca vi una señal clara de que algo fuera mal, no era ni de lejos -para mí- candidata a las estadísticas de divorcios. Pero, una vez más, resonaron en mi cabeza esas frases célebres, en este caso, “las apariencias engañan”.
Un divorcio siempre es un dolor de cabeza, porque son pocos los casos en que el proceso se lleva adelante “amigablemente”, que debería ser lo más sensato, sobre todo cuando hay hijos, que son los que se llevan la peor parte, y ni que hablar si son menores. Demasiadas veces nos dejamos llevar por todo tipo de emociones, revanchismos, y bajezas morales varias, que solo contribuyen al enriquecimiento de abogados, saturación de juzgados, y malestar general, físico y mental de los involucrados, directos e indirectos. Porque no nos engañemos, la familia sufre, y los amigos también, porque todo se ve afectado.
Y de esto puedo hablar con propiedad, porque se van a cumplir treinta años de que experimentara lo peor de un divorcio en carne propia, y no se lo deseo a nadie. Soy consciente de que existen circunstancias especiales, como la violencia, el engaño, o alguna otra cosa que afecte a la pareja, y que haga complicado el permanecer sereno, o actuar con humildad y respeto a la hora de resolver legalmente el asunto, dando por finiquitado un proyecto de vida que no ha funcionado. Pero es que, en muchos casos, la poca voluntad de una -o ambas partes-, es lo que provoca una guerra innecesaria, en la que nadie gana, todos pierden, incluso quien se percibe ganador.
Creo que indistintamente de lo que haya ocurrido, y de los motivos por los cuales uno de los contrayentes haya decidido poner fin a la relación, es primordial rodearse y/o asesorarse con quien puede aportar cosas buenas a la causa, mediando, gestionando, o lo que sea pertinente, con el fin de resolver el asunto de la mejor forma y en el menor tiempo posible, para que ambas partes puedan seguir su camino, mirando hacia adelante, y no a cada paso, hacia atrás.
Pero no quiero ponerme a filosofar sobre las relaciones humanas, porque no es el sitio ni el momento adecuado, pero sí me gustaría compartir contigo algunos datos que me puse a buscar, porque me picó la curiosidad sobre el tema matrimonios y divorcios. Sobre todo porque tengo la sensación de que lo primero, cada vez se da menos, y lo segundo, es más frecuente.
¿La gente se casa más, o menos que antes?
Te cuento… En 1975, España tenía una población que redondeando, eran 36.000.000 de personas, y en aquel año se contrajeron 271.347 matrimonios. Diez años después, en 1985, los matrimonios fueron 199.658. En 1995 contrajeron matrimonio 200.688 parejas, y en 2005 fueron 209.125. En 2015 los matrimonios fueron 169.910 y el último dato, que corresponde a 2024, dice que se celebraron 175.364 enlaces.
Si tenemos en cuenta que, en 1975, España tenía una población de 36.000.000 y al primero de enero de 2025 la cifra se disparó hasta los 49.128.297 habitantes, queda claro que la gente se casa menos. Si hacemos una regla de tres, de acuerdo a lo que ocurría en 1975, hoy deberían casarse más de 370.000 personas. Pero, como acabo de decir, en 2024 se casaron poco más de 175.000. Eso significa que los matrimonios se han reducido a menos de la mitad, respecto a lo que ocurría a mediados de los años 70, y a pesar de que desde hace 20 años está legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo, que se cuentan por miles cada año.
Y aprovecho para hacer un par de apuntes interesantes. En primer lugar, que si no fuera por la inmigración, la cifra de matrimonios habría caído bastante más, porque este tipo de enlaces significan casi una de cada cinco bodas. Y en segundo término, otro dato que habla mucho de como ha ido cambiando la sociedad, porque se indica que el 80% de los matrimonios, se llevan a cabo solo por civil, es decir, solo un 20% tiene ceremonia religiosa.
¿Y con los divorcios, cómo está la cosa?
Cabe aclarar que en España, comenzaron a ser legales en 1932, pero fueron derogados, -creo- en 1939, por el régimen franquista. Tuvieron que pasar muchos años, hasta que recién en 1981, más precisamente el 7 de julio de ese año, se publicó en el BOE la Ley 30/1981, que reinstauró en democracia, esa figura legal.
Bien, vamos con los datos… No me termina de quedar claro el porqué, pero buscando estadísticas sobre este tema en el INE, la información que encontré, comienza en 2005. Ese año se llevaron a cabo 137.044 divorcios, incluyendo nulidades y separaciones. En 2015, con el mismo criterio, el total fueron 101.357, y el último informe publicado, correspondiente a 2024, figuran 86.595 divorcios.
Y de estos datos, haciendo unos cálculos rápidos, -contrariamente a lo que pensaba-, si tomamos los tres años que mencionaba recién, 2005, 2015 y 2024, resulta que a medida que nos acercamos a 2025, el porcentaje de divorcios sobre el de matrimonios es menor, y en 20 años, ha descendido casi un 15%, resultando actualmente de que por cada dos matrimonios, uno se divorcia.
¿Y qué tal las edades, a la hora de contraer matrimonio?
Del mismo modo que comenté el hecho de que tenía la sensación de que la gente ahora se casa menos, algo que ha quedado claro, también uno percibe que los que contraen matrimonio lo hacen a mayor edad, así que me puse a investigar sobre eso, y estos son los datos.
En 1975, -siempre hablando de España y en promedio-, los hombres llegaban al matrimonio con 27 años y medio. En ese mismo momento, las mujeres lo hacían con 24 años y medio de edad. Una década más tarde, en 1985, las edades eran 28,17 y 25,34 respectivamente.
A mediados de los 90, en 1995 había subido a 30,56 en el caso de los hombres, y 27,85 en las mujeres. Transcurridos otros 10 años, en 2005 los hombres ya daban el paso con un promedio de 33,49 años, y las mujeres con 30 años y medio.
Y ya más cerca de nuestros días, en 2015 ellos contraían matrimonio con 37,32 años, y ellas con 34,37 años. Finalmente, el dato más reciente, correspondiente a 2024, nos dice que los hombres en promedio deciden casarse a los 40 años, más precisamente con 39,86 y en el caso de las mujeres, con 37,25 años. Sin duda, esta información habla mucho de como está la vida en nuestro país, donde la economía condiciona mucho, y cada vez más.
¿A qué edad se divorcia la gente en España?
Te comento que el último dato que es de 2024, y dice que los hombres, en promedio, lo hacen cuando se estrenan como cincuentones, a los 49,81 años. Y en el caso de las mujeres, a los 46,43 años, siempre hablando de información a nivel de todo el territorio español, e incluyendo extranjeros, como en todos los datos que estoy dando. Y para redondear un poco el panorama, te comento que hace 20 años, las edades en las que se divorciaba la gente en España, era con aproximadamente 5 años menos. Los hombres con 44,93 años, y las mujeres con 41,60 años.
¿Cuánto nos dura, el amor?
Pues resulta que, en promedio, son unos 16 años y medio. Y casi 1 de cada 3 divorcios, se producen después de 20 años de matrimonio, siendo cada vez más frecuentes. Por otra parte, 1 de cada 5 rupturas, ocurren entre los 5 y los 9 años de casados.
Saber elegir…
Se dice que las parejas que comienzan como amigos, tienen más posibilidades de mantenerse unidas. En lo personal, creo que desde hace ya muchos años, los jóvenes tienen una ventaja que décadas antes no se tenía, y es el hecho de que resulta normal hacer convivencia con tu pareja. Eso ayuda mucho a saber si es la persona indicada o no, antes de dar un paso importante, como el matrimonio civil, y ni que hablar, tener hijos. Toda decisión exige responsabilidad, porque tiene consecuencias, por lo que hacer las cosas “con la cabeza fría”, siempre suele ser lo más aconsejable.
Y a pesar de que por las edades promedio actuales a las que las personas contraen matrimonio, podría indicar que son lo suficientemente maduras para saber lo que hacen, en la práctica, y a pesar de lo mucho que hemos avanzado en todo sentido, parece bastante claro que se cometen demasiados errores. Sobre todo porque la gente no cambia, simplemente deja de fingir, o terminamos “viendo” lo que siempre existió, y que antes no quisimos asumir.
Y acabo como comencé, diciendo que se termina el año, y no tenía previsto estar de nuevo por aquí, por eso ya había deseado un muy feliz 2026 en la entrega anterior, pero no cuesta nada volver a hacerlo, así que en el año nuevo que comienza, que se lleven a cabo todos tus sueños.
Y esto es lo que quería comentarte hoy en Bitácora Mental. Gracias por tu tiempo al leer o escuchar este contenido, y te espero en el próximo.
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