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IA replicaría concentración de riqueza, advierte David Harvey en UNAM
Mary Frances Rodríguez Van Gort enfatizó que Harvey y Semo coinciden en que el capitalismo es un proceso diferenciado y en creciente transformación
Por Gabriela Díaz | ReporteraLa inteligencia artificial (IA) está marcando un nuevo cambio en la economía y la forma de organización del capital, pero seguirá una tendencia similar al surgimiento de internet donde unas cuantas personas acumulan riqueza gracias a ella, planteó el geógrafo David Harvey en reunión con estudiantes y profesorado de la UNAM.
El autor de “La historia del Capital” (2026) recordó que en la década de los 90 del siglo pasado, cuando el uso de la llamada super carretera de la información comenzó a ser común más allá de las universidades, se hablaba de una utopía en la que el conocimiento estaría al alcance de todas las personas y que su empleo sería masivo en beneficio de la humanidad.
El geógrafo británico estuvo acompañado por la directora de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), Mary Frances Rodríguez Van Gort, quien destacó que la participación de Harvey en el homenaje al profesor emérito de la Facultad de Economía, Enrique Semo, se debe a que ambos confluyen en cómo comprender el capitalismo como un proceso diferenciado y en creciente transformación.
En su conferencia, Harvey subrayó que el problema con la IA es cómo se utiliza, porque con ella pueden realizase cosas brillantes. Es cuestión de ver que hoy el resultado es que tenemos múltiples plataformas de pago y al mismo tiempo se da la extracción masiva de datos personales. No hubo liberación, únicamente es cambio de modelo de negocio. –sn–
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Impulsan regulación de Inteligencia Artificial para proteger derechos de autor en México
La inteligencia artificial ha colocado en segundo plano a creativos y autores, quienes se enfrentan a una competencia desleal frente a plataformas que facilitan la creación de imágenes y audios.
Por Gabriela Díaz | ReporteraLa acelerada irrupción de la Inteligencia Artificial en el trabajo creativo poco a poco relega a autores y creativos a un segundo plano frente a plataformas y aplicaciones que, a petición particular, pueden generar textos, imágenes o música, con las consecuentes afectaciones económicas para quienes realizan esos trabajos.
Por esta razón, los legisladores Miguel Alonso Reyes y Mónica Sandoval Hernández, impulsaron una iniciativa para adicionar una serie de artículos a las Leyes Federales del Derecho de Autor y del Trabajo, con el fin de establecer los conceptos y lineamientos que normen la autorización de uso de materiales originales e inéditos, así como la aplicación de Inteligencia Artificial.
Para ello, la iniciativa plantea como autorización previa, libre e informada; a la manifestación de voluntad otorgada por la persona titular, o por quien legalmente corresponda, en la que consten, al menos, las modalidades de uso, su alcance, temporalidad, territorio y finalidad.
El uso sintético de imagen o voz: lo define como la generación, clonación, síntesis, recreación o emulación, total o parcial, de la imagen o voz de una persona, mediante herramientas tecnológicas, incluidos modelos o sistemas de inteligencia artificial.
Y refiere que las modalidades de explotación: serán toda forma de utilización o comunicación al público, fijación, reproducción, puesta a disposición, transformación o cualquier otra análoga, conforme al principio de independencia de modalidades reconocido por esta Ley. –sn–
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La mayor filtración silenciosa de la historia
⏱️ Tiempo estimado de lectura: 6 minutos y 20 segundos.
Resumen
Durante años nos repitieron que WhatsApp es “seguro” porque usa cifrado de extremo a extremo.
Durante años nos repitieron que WhatsApp es “seguro” porque usa cifrado de extremo a extremo.
Y es cierto: los mensajes están protegidos.
Pero esa verdad cómoda oculta algo mucho más grande.
Y es cierto: los mensajes están protegidos. Pero esa verdad cómoda oculta algo mucho más grande.
En noviembre de 2025, un grupo de investigadores de la Universidad de Viena publicó un trabajo
llamado “Hey there! You are using WhatsApp: Enumerating Three Billion Accounts for Security and Privacy”,
en el que demostraron que, durante más de un año, fue posible recorrer prácticamente toda la base de usuarios de WhatsApp sin ser bloqueados ni encontrar límites efectivos. Con una sola computadora y una sola conexión lograron consultar miles de números por segundo y terminaron recopilando datos de 3.5 mil millones de cuentas activas. No publicaron la base de datos por razones éticas. Pero podrían haberlo hecho.No se rompió el cifrado. Se rompió la privacidad
Vale aclararlo desde el inicio: nadie está leyendo tus mensajes. El cifrado funciona. El problema es todo lo demás.
En la práctica, por cada cuenta se podía obtener una serie de datos que, tomados de manera aislada, parecen inofensivos, pero juntos permiten reconstruir perfiles humanos completos.
Entre los datos que se podían extraer se encontraban:- número de teléfono
- foto de perfil
- texto de estado
- dispositivos conectados a la cuenta
- tipo de teléfono (Android o iPhone)
- momentos de actividad (si el teléfono parecía activo o inactivo)
- límites de edad de la cuenta
- claves públicas relacionadas con la protección de mensajes
Tomado de a uno puede parecer menor, pero combinado a escala planetaria se convierte en un mapa social. En los propios datos encontraron personas que, sin querer, dejaban pistas sobre su vida en su propia información pública: ideología política, religión, orientación sexual, consumo de drogas, afiliaciones, datos laborales y vínculos con otras redes sociales. Todo sin leer un solo mensaje.
El detalle que debería haber encendido todas las alarmas
Además del volumen de datos que era posible recopilar, el estudio detectó señales preocupantes en la parte de seguridad: millones de claves de protección reutilizadas entre cuentas distintas y casos extremos donde se observaron configuraciones defectuosas. Esto no rompe el sistema matemático del cifrado, pero sí debilita su implementación. En seguridad, la implementación es tan importante como los principios que la sostienen.
El pasado que sigue atacando: la filtración de Meta de 2021
Hay otra capa de esta historia que lo vuelve todavía más tangible. En 2021 se filtraron datos de más de 500 millones de usuarios de Facebook, incluyendo números de teléfono. Ese material todavía circula.
Los investigadores compararon esa filtración con los datos actuales de WhatsApp y descubrieron que el 58 % de esos números siguen activos seis años después.
Es decir: un número filtrado en el pasado sigue siendo una puerta abierta en el presente.
La conclusión es incómoda pero clara: una filtración no se “olvida”. Se vuelve infraestructura para
estafas, suplantación de identidad, llamadas automáticas, campañas de spam y ataques dirigidos.
El tiempo no cura estas cosas. Las consolida.De la teoría al mundo real: cuando existía una herramienta para explotarlo
Mientras el trabajo académico mostraba el problema a gran escala, apareció también una prueba práctica en forma de proyecto abierto en GitHub: device-activity-tracker.
La idea era inquietante por lo simple: con solo conocer el número de WhatsApp de una persona era posible inferir señales del estado del teléfono (si estaba activo o inactivo, si parecía tener conexión o no, qué tipo de red usaba) y, con eso, reconstruir patrones de actividad diaria sin enviar mensajes visibles ni generar notificaciones.
Con el tiempo, WhatsApp modificó el funcionamiento interno que permitía esa técnica específica y, según los propios desarrolladores del proyecto, ese método hoy ya no funciona como antes
(ver discusión en GitHub: issue 11).
Pero el punto no es solo que haya sido corregido. El punto es cuánto tardaron.
Los investigadores notificaron problemas a WhatsApp en 2024. La corrección real tomó forma recién cuando la investigación estaba por publicarse, más de un año después.
Durante todo ese tiempo, el ataque fue viable.Nueva filtración reciente
En los últimos días ha salido a la luz una filtración de datos de 17.5 millones de cuentas de Instagram. Datos de usuarios como correos electrónicos, nombres de perfiles y hasta direcciones particulares registradas en la plataforma están ya en manos de hackers. Solo basta hacer un entrecruzamiento de datos masivos para compararlo con lo obtenido ya en 2021. Pero más allá de eso, muchos usuarios ya están recibiendo notificaciones para cambiar sus contraseñas de instagram por correo electrónico que, parecen reales; pero no lo son.
Lo que podés hacer hoy
En cuanto a WhatsApp: El cifrado protege tus mensajes. No protege tu identidad ni tu vida alrededor de los mensajes. La privacidad real depende de cómo usamos estas plataformas y qué tan visibles hacemos nuestros propios datos.
Para reducir la exposición, lo más simple y efectivo es revisar quién puede ver tu información básica: tu foto de perfil, tu estado, tu última conexión y tu presencia en línea. Si estas cosas están visibles para cualquiera, estás regalando contexto que, en conjunto, puede ser usado para construir un retrato completo de tu vida. Lo mejor es dejarlo visible solo para tus contactos.
También es útil evitar poner enlaces a otras redes o información personal en tu perfil. No porque eso sea “ilegal”, sino porque facilita el cruce de identidades: un número + otra red social = una biografía completa.
Una revisión rápida de los dispositivos conectados a tu cuenta puede ayudar también: si hay sesiones que no reconocés, cerrarlas es una medida de higiene digital que no cuesta nada.
En cuanto a instagram, si recibís un correo electrónico en el que te piden cambiar tu contraseña entrando a un link, no lo hagas. Cambiala directamente desde el menú de configuración dentro de la propia aplicación.Conclusión
La seguridad moderna no se rompe con un ataque espectacular. Se desgasta con filtraciones silenciosas que, juntas, permiten mapear a la humanidad. No hace falta leer tus mensajes para saber quién sos. Basta con todo lo que los rodea.
#Ciberseguridad #DerechosDigitales #Facebook #FiltracionesDeDatos #Instagram #InteligenciaArtificial #Meta #PrivacidadDigital #ProtecciónDeDatosPersonales #SeguridadInformática #TecnologíaYSociedad #WhatsApp
Pero además, empresas que se jactan de solicitarnos datos para confirmar que somos usuarios reales, no hacen lo suficiente para cuidar estos datos que les proporcionamos. Recientes robos de datos a ARCA (Ex AFIP) y ANSES en Argentina, nos demuestran que esto afecta también y con mayor importancia aún, a instituciones gubernamentales. Aunque el gobierno haya desmentido dicha filtración, las preguntas siguen abiertas: ¿Hoy en día con el avance de la tecnología en todos los ámbitos, qué podría hacer una Inteligencia Artificial con toda esa información recopilada, procesada y analizada? ¿No deberían las empresas concentrarse en incrementar la seguridad de nuestros datos, en lugar de lanzar IAs a usuarios no preparados para utilizarlas? ¿O dicho sea de paso, a usuarios extremadamente preparados para crear sus propios Agentes de Inteligencia Artificial, para realizar hackeos masivos de esta índole?
Por mi parte, sinceramente quisiera no conocer esas respuestas. Pero soy programadora. Y lamentablemente, las conozco. -
La mayor filtración silenciosa de la historia
⏱️ Tiempo estimado de lectura: 6 minutos y 20 segundos.
Resumen
Durante años nos repitieron que WhatsApp es “seguro” porque usa cifrado de extremo a extremo.
Durante años nos repitieron que WhatsApp es “seguro” porque usa cifrado de extremo a extremo.
Y es cierto: los mensajes están protegidos.
Pero esa verdad cómoda oculta algo mucho más grande.
Y es cierto: los mensajes están protegidos. Pero esa verdad cómoda oculta algo mucho más grande.
En noviembre de 2025, un grupo de investigadores de la Universidad de Viena publicó un trabajo
llamado “Hey there! You are using WhatsApp: Enumerating Three Billion Accounts for Security and Privacy”,
en el que demostraron que, durante más de un año, fue posible recorrer prácticamente toda la base de usuarios de WhatsApp sin ser bloqueados ni encontrar límites efectivos. Con una sola computadora y una sola conexión lograron consultar miles de números por segundo y terminaron recopilando datos de 3.5 mil millones de cuentas activas. No publicaron la base de datos por razones éticas. Pero podrían haberlo hecho.No se rompió el cifrado. Se rompió la privacidad
Vale aclararlo desde el inicio: nadie está leyendo tus mensajes. El cifrado funciona. El problema es todo lo demás.
En la práctica, por cada cuenta se podía obtener una serie de datos que, tomados de manera aislada, parecen inofensivos, pero juntos permiten reconstruir perfiles humanos completos.
Entre los datos que se podían extraer se encontraban:- número de teléfono
- foto de perfil
- texto de estado
- dispositivos conectados a la cuenta
- tipo de teléfono (Android o iPhone)
- momentos de actividad (si el teléfono parecía activo o inactivo)
- límites de edad de la cuenta
- claves públicas relacionadas con la protección de mensajes
Tomado de a uno puede parecer menor, pero combinado a escala planetaria se convierte en un mapa social. En los propios datos encontraron personas que, sin querer, dejaban pistas sobre su vida en su propia información pública: ideología política, religión, orientación sexual, consumo de drogas, afiliaciones, datos laborales y vínculos con otras redes sociales. Todo sin leer un solo mensaje.
El detalle que debería haber encendido todas las alarmas
Además del volumen de datos que era posible recopilar, el estudio detectó señales preocupantes en la parte de seguridad: millones de claves de protección reutilizadas entre cuentas distintas y casos extremos donde se observaron configuraciones defectuosas. Esto no rompe el sistema matemático del cifrado, pero sí debilita su implementación. En seguridad, la implementación es tan importante como los principios que la sostienen.
El pasado que sigue atacando: la filtración de Meta de 2021
Hay otra capa de esta historia que lo vuelve todavía más tangible. En 2021 se filtraron datos de más de 500 millones de usuarios de Facebook, incluyendo números de teléfono. Ese material todavía circula.
Los investigadores compararon esa filtración con los datos actuales de WhatsApp y descubrieron que el 58 % de esos números siguen activos seis años después.
Es decir: un número filtrado en el pasado sigue siendo una puerta abierta en el presente.
La conclusión es incómoda pero clara: una filtración no se “olvida”. Se vuelve infraestructura para
estafas, suplantación de identidad, llamadas automáticas, campañas de spam y ataques dirigidos.
El tiempo no cura estas cosas. Las consolida.De la teoría al mundo real: cuando existía una herramienta para explotarlo
Mientras el trabajo académico mostraba el problema a gran escala, apareció también una prueba práctica en forma de proyecto abierto en GitHub: device-activity-tracker.
La idea era inquietante por lo simple: con solo conocer el número de WhatsApp de una persona era posible inferir señales del estado del teléfono (si estaba activo o inactivo, si parecía tener conexión o no, qué tipo de red usaba) y, con eso, reconstruir patrones de actividad diaria sin enviar mensajes visibles ni generar notificaciones.
Con el tiempo, WhatsApp modificó el funcionamiento interno que permitía esa técnica específica y, según los propios desarrolladores del proyecto, ese método hoy ya no funciona como antes
(ver discusión en GitHub: issue 11).
Pero el punto no es solo que haya sido corregido. El punto es cuánto tardaron.
Los investigadores notificaron problemas a WhatsApp en 2024. La corrección real tomó forma recién cuando la investigación estaba por publicarse, más de un año después.
Durante todo ese tiempo, el ataque fue viable.Nueva filtración reciente
En los últimos días ha salido a la luz una filtración de datos de 17.5 millones de cuentas de Instagram. Datos de usuarios como correos electrónicos, nombres de perfiles y hasta direcciones particulares registradas en la plataforma están ya en manos de hackers. Solo basta hacer un entrecruzamiento de datos masivos para compararlo con lo obtenido ya en 2021. Pero más allá de eso, muchos usuarios ya están recibiendo notificaciones para cambiar sus contraseñas de instagram por correo electrónico que, parecen reales; pero no lo son.
Lo que podés hacer hoy
En cuanto a WhatsApp: El cifrado protege tus mensajes. No protege tu identidad ni tu vida alrededor de los mensajes. La privacidad real depende de cómo usamos estas plataformas y qué tan visibles hacemos nuestros propios datos.
Para reducir la exposición, lo más simple y efectivo es revisar quién puede ver tu información básica: tu foto de perfil, tu estado, tu última conexión y tu presencia en línea. Si estas cosas están visibles para cualquiera, estás regalando contexto que, en conjunto, puede ser usado para construir un retrato completo de tu vida. Lo mejor es dejarlo visible solo para tus contactos.
También es útil evitar poner enlaces a otras redes o información personal en tu perfil. No porque eso sea “ilegal”, sino porque facilita el cruce de identidades: un número + otra red social = una biografía completa.
Una revisión rápida de los dispositivos conectados a tu cuenta puede ayudar también: si hay sesiones que no reconocés, cerrarlas es una medida de higiene digital que no cuesta nada.
En cuanto a instagram, si recibís un correo electrónico en el que te piden cambiar tu contraseña entrando a un link, no lo hagas. Cambiala directamente desde el menú de configuración dentro de la propia aplicación.Conclusión
La seguridad moderna no se rompe con un ataque espectacular. Se desgasta con filtraciones silenciosas que, juntas, permiten mapear a la humanidad. No hace falta leer tus mensajes para saber quién sos. Basta con todo lo que los rodea.
#Ciberseguridad #DerechosDigitales #Facebook #FiltracionesDeDatos #Instagram #InteligenciaArtificial #Meta #PrivacidadDigital #ProtecciónDeDatosPersonales #SeguridadInformática #TecnologíaYSociedad #WhatsApp
Pero además, empresas que se jactan de solicitarnos datos para confirmar que somos usuarios reales, no hacen lo suficiente para cuidar estos datos que les proporcionamos. Recientes robos de datos a ARCA (Ex AFIP) y ANSES en Argentina, nos demuestran que esto afecta también y con mayor importancia aún, a instituciones gubernamentales. Aunque el gobierno haya desmentido dicha filtración, las preguntas siguen abiertas: ¿Hoy en día con el avance de la tecnología en todos los ámbitos, qué podría hacer una Inteligencia Artificial con toda esa información recopilada, procesada y analizada? ¿No deberían las empresas concentrarse en incrementar la seguridad de nuestros datos, en lugar de lanzar IAs a usuarios no preparados para utilizarlas? ¿O dicho sea de paso, a usuarios extremadamente preparados para crear sus propios Agentes de Inteligencia Artificial, para realizar hackeos masivos de esta índole?
Por mi parte, sinceramente quisiera no conocer esas respuestas. Pero soy programadora. Y lamentablemente, las conozco. -
La mayor filtración silenciosa de la historia
⏱️ Tiempo estimado de lectura: 6 minutos y 20 segundos.
Resumen
Durante años nos repitieron que WhatsApp es “seguro” porque usa cifrado de extremo a extremo.
Durante años nos repitieron que WhatsApp es “seguro” porque usa cifrado de extremo a extremo.
Y es cierto: los mensajes están protegidos.
Pero esa verdad cómoda oculta algo mucho más grande.
Y es cierto: los mensajes están protegidos. Pero esa verdad cómoda oculta algo mucho más grande.
En noviembre de 2025, un grupo de investigadores de la Universidad de Viena publicó un trabajo
llamado “Hey there! You are using WhatsApp: Enumerating Three Billion Accounts for Security and Privacy”,
en el que demostraron que, durante más de un año, fue posible recorrer prácticamente toda la base de usuarios de WhatsApp sin ser bloqueados ni encontrar límites efectivos. Con una sola computadora y una sola conexión lograron consultar miles de números por segundo y terminaron recopilando datos de 3.5 mil millones de cuentas activas. No publicaron la base de datos por razones éticas. Pero podrían haberlo hecho.No se rompió el cifrado. Se rompió la privacidad
Vale aclararlo desde el inicio: nadie está leyendo tus mensajes. El cifrado funciona. El problema es todo lo demás.
En la práctica, por cada cuenta se podía obtener una serie de datos que, tomados de manera aislada, parecen inofensivos, pero juntos permiten reconstruir perfiles humanos completos.
Entre los datos que se podían extraer se encontraban:- número de teléfono
- foto de perfil
- texto de estado
- dispositivos conectados a la cuenta
- tipo de teléfono (Android o iPhone)
- momentos de actividad (si el teléfono parecía activo o inactivo)
- límites de edad de la cuenta
- claves públicas relacionadas con la protección de mensajes
Tomado de a uno puede parecer menor, pero combinado a escala planetaria se convierte en un mapa social. En los propios datos encontraron personas que, sin querer, dejaban pistas sobre su vida en su propia información pública: ideología política, religión, orientación sexual, consumo de drogas, afiliaciones, datos laborales y vínculos con otras redes sociales. Todo sin leer un solo mensaje.
El detalle que debería haber encendido todas las alarmas
Además del volumen de datos que era posible recopilar, el estudio detectó señales preocupantes en la parte de seguridad: millones de claves de protección reutilizadas entre cuentas distintas y casos extremos donde se observaron configuraciones defectuosas. Esto no rompe el sistema matemático del cifrado, pero sí debilita su implementación. En seguridad, la implementación es tan importante como los principios que la sostienen.
El pasado que sigue atacando: la filtración de Meta de 2021
Hay otra capa de esta historia que lo vuelve todavía más tangible. En 2021 se filtraron datos de más de 500 millones de usuarios de Facebook, incluyendo números de teléfono. Ese material todavía circula.
Los investigadores compararon esa filtración con los datos actuales de WhatsApp y descubrieron que el 58 % de esos números siguen activos seis años después.
Es decir: un número filtrado en el pasado sigue siendo una puerta abierta en el presente.
La conclusión es incómoda pero clara: una filtración no se “olvida”. Se vuelve infraestructura para
estafas, suplantación de identidad, llamadas automáticas, campañas de spam y ataques dirigidos.
El tiempo no cura estas cosas. Las consolida.De la teoría al mundo real: cuando existía una herramienta para explotarlo
Mientras el trabajo académico mostraba el problema a gran escala, apareció también una prueba práctica en forma de proyecto abierto en GitHub: device-activity-tracker.
La idea era inquietante por lo simple: con solo conocer el número de WhatsApp de una persona era posible inferir señales del estado del teléfono (si estaba activo o inactivo, si parecía tener conexión o no, qué tipo de red usaba) y, con eso, reconstruir patrones de actividad diaria sin enviar mensajes visibles ni generar notificaciones.
Con el tiempo, WhatsApp modificó el funcionamiento interno que permitía esa técnica específica y, según los propios desarrolladores del proyecto, ese método hoy ya no funciona como antes
(ver discusión en GitHub: issue 11).
Pero el punto no es solo que haya sido corregido. El punto es cuánto tardaron.
Los investigadores notificaron problemas a WhatsApp en 2024. La corrección real tomó forma recién cuando la investigación estaba por publicarse, más de un año después.
Durante todo ese tiempo, el ataque fue viable.Nueva filtración reciente
En los últimos días ha salido a la luz una filtración de datos de 17.5 millones de cuentas de Instagram. Datos de usuarios como correos electrónicos, nombres de perfiles y hasta direcciones particulares registradas en la plataforma están ya en manos de hackers. Solo basta hacer un entrecruzamiento de datos masivos para compararlo con lo obtenido ya en 2021. Pero más allá de eso, muchos usuarios ya están recibiendo notificaciones para cambiar sus contraseñas de instagram por correo electrónico que, parecen reales; pero no lo son.
Lo que podés hacer hoy
En cuanto a WhatsApp: El cifrado protege tus mensajes. No protege tu identidad ni tu vida alrededor de los mensajes. La privacidad real depende de cómo usamos estas plataformas y qué tan visibles hacemos nuestros propios datos.
Para reducir la exposición, lo más simple y efectivo es revisar quién puede ver tu información básica: tu foto de perfil, tu estado, tu última conexión y tu presencia en línea. Si estas cosas están visibles para cualquiera, estás regalando contexto que, en conjunto, puede ser usado para construir un retrato completo de tu vida. Lo mejor es dejarlo visible solo para tus contactos.
También es útil evitar poner enlaces a otras redes o información personal en tu perfil. No porque eso sea “ilegal”, sino porque facilita el cruce de identidades: un número + otra red social = una biografía completa.
Una revisión rápida de los dispositivos conectados a tu cuenta puede ayudar también: si hay sesiones que no reconocés, cerrarlas es una medida de higiene digital que no cuesta nada.
En cuanto a instagram, si recibís un correo electrónico en el que te piden cambiar tu contraseña entrando a un link, no lo hagas. Cambiala directamente desde el menú de configuración dentro de la propia aplicación.Conclusión
La seguridad moderna no se rompe con un ataque espectacular. Se desgasta con filtraciones silenciosas que, juntas, permiten mapear a la humanidad. No hace falta leer tus mensajes para saber quién sos. Basta con todo lo que los rodea.
#Ciberseguridad #DerechosDigitales #Facebook #FiltracionesDeDatos #Instagram #InteligenciaArtificial #Meta #PrivacidadDigital #ProtecciónDeDatosPersonales #SeguridadInformática #TecnologíaYSociedad #WhatsApp
Pero además, empresas que se jactan de solicitarnos datos para confirmar que somos usuarios reales, no hacen lo suficiente para cuidar estos datos que les proporcionamos. Recientes robos de datos a ARCA (Ex AFIP) y ANSES en Argentina, nos demuestran que esto afecta también y con mayor importancia aún, a instituciones gubernamentales. Aunque el gobierno haya desmentido dicha filtración, las preguntas siguen abiertas: ¿Hoy en día con el avance de la tecnología en todos los ámbitos, qué podría hacer una Inteligencia Artificial con toda esa información recopilada, procesada y analizada? ¿No deberían las empresas concentrarse en incrementar la seguridad de nuestros datos, en lugar de lanzar IAs a usuarios no preparados para utilizarlas? ¿O dicho sea de paso, a usuarios extremadamente preparados para crear sus propios Agentes de Inteligencia Artificial, para realizar hackeos masivos de esta índole?
Por mi parte, sinceramente quisiera no conocer esas respuestas. Pero soy programadora. Y lamentablemente, las conozco. -
La mayor filtración silenciosa de la historia
⏱️ Tiempo estimado de lectura: 6 minutos y 20 segundos.
Resumen
Durante años nos repitieron que WhatsApp es “seguro” porque usa cifrado de extremo a extremo.
Durante años nos repitieron que WhatsApp es “seguro” porque usa cifrado de extremo a extremo.
Y es cierto: los mensajes están protegidos.
Pero esa verdad cómoda oculta algo mucho más grande.
Y es cierto: los mensajes están protegidos. Pero esa verdad cómoda oculta algo mucho más grande.
En noviembre de 2025, un grupo de investigadores de la Universidad de Viena publicó un trabajo
llamado “Hey there! You are using WhatsApp: Enumerating Three Billion Accounts for Security and Privacy”,
en el que demostraron que, durante más de un año, fue posible recorrer prácticamente toda la base de usuarios de WhatsApp sin ser bloqueados ni encontrar límites efectivos. Con una sola computadora y una sola conexión lograron consultar miles de números por segundo y terminaron recopilando datos de 3.5 mil millones de cuentas activas. No publicaron la base de datos por razones éticas. Pero podrían haberlo hecho.No se rompió el cifrado. Se rompió la privacidad
Vale aclararlo desde el inicio: nadie está leyendo tus mensajes. El cifrado funciona. El problema es todo lo demás.
En la práctica, por cada cuenta se podía obtener una serie de datos que, tomados de manera aislada, parecen inofensivos, pero juntos permiten reconstruir perfiles humanos completos.
Entre los datos que se podían extraer se encontraban:- número de teléfono
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- texto de estado
- dispositivos conectados a la cuenta
- tipo de teléfono (Android o iPhone)
- momentos de actividad (si el teléfono parecía activo o inactivo)
- límites de edad de la cuenta
- claves públicas relacionadas con la protección de mensajes
Tomado de a uno puede parecer menor, pero combinado a escala planetaria se convierte en un mapa social. En los propios datos encontraron personas que, sin querer, dejaban pistas sobre su vida en su propia información pública: ideología política, religión, orientación sexual, consumo de drogas, afiliaciones, datos laborales y vínculos con otras redes sociales. Todo sin leer un solo mensaje.
El detalle que debería haber encendido todas las alarmas
Además del volumen de datos que era posible recopilar, el estudio detectó señales preocupantes en la parte de seguridad: millones de claves de protección reutilizadas entre cuentas distintas y casos extremos donde se observaron configuraciones defectuosas. Esto no rompe el sistema matemático del cifrado, pero sí debilita su implementación. En seguridad, la implementación es tan importante como los principios que la sostienen.
El pasado que sigue atacando: la filtración de Meta de 2021
Hay otra capa de esta historia que lo vuelve todavía más tangible. En 2021 se filtraron datos de más de 500 millones de usuarios de Facebook, incluyendo números de teléfono. Ese material todavía circula.
Los investigadores compararon esa filtración con los datos actuales de WhatsApp y descubrieron que el 58 % de esos números siguen activos seis años después.
Es decir: un número filtrado en el pasado sigue siendo una puerta abierta en el presente.
La conclusión es incómoda pero clara: una filtración no se “olvida”. Se vuelve infraestructura para
estafas, suplantación de identidad, llamadas automáticas, campañas de spam y ataques dirigidos.
El tiempo no cura estas cosas. Las consolida.De la teoría al mundo real: cuando existía una herramienta para explotarlo
Mientras el trabajo académico mostraba el problema a gran escala, apareció también una prueba práctica en forma de proyecto abierto en GitHub: device-activity-tracker.
La idea era inquietante por lo simple: con solo conocer el número de WhatsApp de una persona era posible inferir señales del estado del teléfono (si estaba activo o inactivo, si parecía tener conexión o no, qué tipo de red usaba) y, con eso, reconstruir patrones de actividad diaria sin enviar mensajes visibles ni generar notificaciones.
Con el tiempo, WhatsApp modificó el funcionamiento interno que permitía esa técnica específica y, según los propios desarrolladores del proyecto, ese método hoy ya no funciona como antes
(ver discusión en GitHub: issue 11).
Pero el punto no es solo que haya sido corregido. El punto es cuánto tardaron.
Los investigadores notificaron problemas a WhatsApp en 2024. La corrección real tomó forma recién cuando la investigación estaba por publicarse, más de un año después.
Durante todo ese tiempo, el ataque fue viable.Nueva filtración reciente
En los últimos días ha salido a la luz una filtración de datos de 17.5 millones de cuentas de Instagram. Datos de usuarios como correos electrónicos, nombres de perfiles y hasta direcciones particulares registradas en la plataforma están ya en manos de hackers. Solo basta hacer un entrecruzamiento de datos masivos para compararlo con lo obtenido ya en 2021. Pero más allá de eso, muchos usuarios ya están recibiendo notificaciones para cambiar sus contraseñas de instagram por correo electrónico que, parecen reales; pero no lo son.
Lo que podés hacer hoy
En cuanto a WhatsApp: El cifrado protege tus mensajes. No protege tu identidad ni tu vida alrededor de los mensajes. La privacidad real depende de cómo usamos estas plataformas y qué tan visibles hacemos nuestros propios datos.
Para reducir la exposición, lo más simple y efectivo es revisar quién puede ver tu información básica: tu foto de perfil, tu estado, tu última conexión y tu presencia en línea. Si estas cosas están visibles para cualquiera, estás regalando contexto que, en conjunto, puede ser usado para construir un retrato completo de tu vida. Lo mejor es dejarlo visible solo para tus contactos.
También es útil evitar poner enlaces a otras redes o información personal en tu perfil. No porque eso sea “ilegal”, sino porque facilita el cruce de identidades: un número + otra red social = una biografía completa.
Una revisión rápida de los dispositivos conectados a tu cuenta puede ayudar también: si hay sesiones que no reconocés, cerrarlas es una medida de higiene digital que no cuesta nada.
En cuanto a instagram, si recibís un correo electrónico en el que te piden cambiar tu contraseña entrando a un link, no lo hagas. Cambiala directamente desde el menú de configuración dentro de la propia aplicación.Conclusión
La seguridad moderna no se rompe con un ataque espectacular. Se desgasta con filtraciones silenciosas que, juntas, permiten mapear a la humanidad. No hace falta leer tus mensajes para saber quién sos. Basta con todo lo que los rodea.
#Ciberseguridad #DerechosDigitales #Facebook #FiltracionesDeDatos #Instagram #InteligenciaArtificial #Meta #PrivacidadDigital #ProtecciónDeDatosPersonales #SeguridadInformática #TecnologíaYSociedad #WhatsApp
Pero además, empresas que se jactan de solicitarnos datos para confirmar que somos usuarios reales, no hacen lo suficiente para cuidar estos datos que les proporcionamos. Recientes robos de datos a ARCA (Ex AFIP) y ANSES en Argentina, nos demuestran que esto afecta también y con mayor importancia aún, a instituciones gubernamentales. Aunque el gobierno haya desmentido dicha filtración, las preguntas siguen abiertas: ¿Hoy en día con el avance de la tecnología en todos los ámbitos, qué podría hacer una Inteligencia Artificial con toda esa información recopilada, procesada y analizada? ¿No deberían las empresas concentrarse en incrementar la seguridad de nuestros datos, en lugar de lanzar IAs a usuarios no preparados para utilizarlas? ¿O dicho sea de paso, a usuarios extremadamente preparados para crear sus propios Agentes de Inteligencia Artificial, para realizar hackeos masivos de esta índole?
Por mi parte, sinceramente quisiera no conocer esas respuestas. Pero soy programadora. Y lamentablemente, las conozco. -
La mayor filtración silenciosa de la historia
⏱️ Tiempo estimado de lectura: 6 minutos y 20 segundos.
Resumen
Durante años nos repitieron que WhatsApp es “seguro” porque usa cifrado de extremo a extremo.
Durante años nos repitieron que WhatsApp es “seguro” porque usa cifrado de extremo a extremo.
Y es cierto: los mensajes están protegidos.
Pero esa verdad cómoda oculta algo mucho más grande.
Y es cierto: los mensajes están protegidos. Pero esa verdad cómoda oculta algo mucho más grande.
En noviembre de 2025, un grupo de investigadores de la Universidad de Viena publicó un trabajo
llamado “Hey there! You are using WhatsApp: Enumerating Three Billion Accounts for Security and Privacy”,
en el que demostraron que, durante más de un año, fue posible recorrer prácticamente toda la base de usuarios de WhatsApp sin ser bloqueados ni encontrar límites efectivos. Con una sola computadora y una sola conexión lograron consultar miles de números por segundo y terminaron recopilando datos de 3.5 mil millones de cuentas activas. No publicaron la base de datos por razones éticas. Pero podrían haberlo hecho.No se rompió el cifrado. Se rompió la privacidad
Vale aclararlo desde el inicio: nadie está leyendo tus mensajes. El cifrado funciona. El problema es todo lo demás.
En la práctica, por cada cuenta se podía obtener una serie de datos que, tomados de manera aislada, parecen inofensivos, pero juntos permiten reconstruir perfiles humanos completos.
Entre los datos que se podían extraer se encontraban:- número de teléfono
- foto de perfil
- texto de estado
- dispositivos conectados a la cuenta
- tipo de teléfono (Android o iPhone)
- momentos de actividad (si el teléfono parecía activo o inactivo)
- límites de edad de la cuenta
- claves públicas relacionadas con la protección de mensajes
Tomado de a uno puede parecer menor, pero combinado a escala planetaria se convierte en un mapa social. En los propios datos encontraron personas que, sin querer, dejaban pistas sobre su vida en su propia información pública: ideología política, religión, orientación sexual, consumo de drogas, afiliaciones, datos laborales y vínculos con otras redes sociales. Todo sin leer un solo mensaje.
El detalle que debería haber encendido todas las alarmas
Además del volumen de datos que era posible recopilar, el estudio detectó señales preocupantes en la parte de seguridad: millones de claves de protección reutilizadas entre cuentas distintas y casos extremos donde se observaron configuraciones defectuosas. Esto no rompe el sistema matemático del cifrado, pero sí debilita su implementación. En seguridad, la implementación es tan importante como los principios que la sostienen.
El pasado que sigue atacando: la filtración de Meta de 2021
Hay otra capa de esta historia que lo vuelve todavía más tangible. En 2021 se filtraron datos de más de 500 millones de usuarios de Facebook, incluyendo números de teléfono. Ese material todavía circula.
Los investigadores compararon esa filtración con los datos actuales de WhatsApp y descubrieron que el 58 % de esos números siguen activos seis años después.
Es decir: un número filtrado en el pasado sigue siendo una puerta abierta en el presente.
La conclusión es incómoda pero clara: una filtración no se “olvida”. Se vuelve infraestructura para
estafas, suplantación de identidad, llamadas automáticas, campañas de spam y ataques dirigidos.
El tiempo no cura estas cosas. Las consolida.De la teoría al mundo real: cuando existía una herramienta para explotarlo
Mientras el trabajo académico mostraba el problema a gran escala, apareció también una prueba práctica en forma de proyecto abierto en GitHub: device-activity-tracker.
La idea era inquietante por lo simple: con solo conocer el número de WhatsApp de una persona era posible inferir señales del estado del teléfono (si estaba activo o inactivo, si parecía tener conexión o no, qué tipo de red usaba) y, con eso, reconstruir patrones de actividad diaria sin enviar mensajes visibles ni generar notificaciones.
Con el tiempo, WhatsApp modificó el funcionamiento interno que permitía esa técnica específica y, según los propios desarrolladores del proyecto, ese método hoy ya no funciona como antes
(ver discusión en GitHub: issue 11).
Pero el punto no es solo que haya sido corregido. El punto es cuánto tardaron.
Los investigadores notificaron problemas a WhatsApp en 2024. La corrección real tomó forma recién cuando la investigación estaba por publicarse, más de un año después.
Durante todo ese tiempo, el ataque fue viable.Nueva filtración reciente
En los últimos días ha salido a la luz una filtración de datos de 17.5 millones de cuentas de Instagram. Datos de usuarios como correos electrónicos, nombres de perfiles y hasta direcciones particulares registradas en la plataforma están ya en manos de hackers. Solo basta hacer un entrecruzamiento de datos masivos para compararlo con lo obtenido ya en 2021. Pero más allá de eso, muchos usuarios ya están recibiendo notificaciones para cambiar sus contraseñas de instagram por correo electrónico que, parecen reales; pero no lo son.
Lo que podés hacer hoy
En cuanto a WhatsApp: El cifrado protege tus mensajes. No protege tu identidad ni tu vida alrededor de los mensajes. La privacidad real depende de cómo usamos estas plataformas y qué tan visibles hacemos nuestros propios datos.
Para reducir la exposición, lo más simple y efectivo es revisar quién puede ver tu información básica: tu foto de perfil, tu estado, tu última conexión y tu presencia en línea. Si estas cosas están visibles para cualquiera, estás regalando contexto que, en conjunto, puede ser usado para construir un retrato completo de tu vida. Lo mejor es dejarlo visible solo para tus contactos.
También es útil evitar poner enlaces a otras redes o información personal en tu perfil. No porque eso sea “ilegal”, sino porque facilita el cruce de identidades: un número + otra red social = una biografía completa.
Una revisión rápida de los dispositivos conectados a tu cuenta puede ayudar también: si hay sesiones que no reconocés, cerrarlas es una medida de higiene digital que no cuesta nada.
En cuanto a instagram, si recibís un correo electrónico en el que te piden cambiar tu contraseña entrando a un link, no lo hagas. Cambiala directamente desde el menú de configuración dentro de la propia aplicación.Conclusión
La seguridad moderna no se rompe con un ataque espectacular. Se desgasta con filtraciones silenciosas que, juntas, permiten mapear a la humanidad. No hace falta leer tus mensajes para saber quién sos. Basta con todo lo que los rodea.
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Pero además, empresas que se jactan de solicitarnos datos para confirmar que somos usuarios reales, no hacen lo suficiente para cuidar estos datos que les proporcionamos. Recientes robos de datos a ARCA (Ex AFIP) y ANSES en Argentina, nos demuestran que esto afecta también y con mayor importancia aún, a instituciones gubernamentales. Aunque el gobierno haya desmentido dicha filtración, las preguntas siguen abiertas: ¿Hoy en día con el avance de la tecnología en todos los ámbitos, qué podría hacer una Inteligencia Artificial con toda esa información recopilada, procesada y analizada? ¿No deberían las empresas concentrarse en incrementar la seguridad de nuestros datos, en lugar de lanzar IAs a usuarios no preparados para utilizarlas? ¿O dicho sea de paso, a usuarios extremadamente preparados para crear sus propios Agentes de Inteligencia Artificial, para realizar hackeos masivos de esta índole?
Por mi parte, sinceramente quisiera no conocer esas respuestas. Pero soy programadora. Y lamentablemente, las conozco. -
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📱¿Qué pasa en tu sesera cuando apagas el móvil durante 72 horas? Un breve descanso del smartphone revela sorprendentes cambios neuronales que podrían explicar nuestra creciente dependencia digital. https://tinyurl.com/2awjy5xp
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