Un menú formal en casa no necesita cinco tiempos ni protocolo. Necesita estructura.
La fórmula: un primero que se adelanta (sopa fría de pepino, hecha la víspera), un segundo con guarnición (solomillo con chips de batata y padrón) y un postre preparado de antemano (bizcocho de ricotta con sorbete).
Solo 4 reglas son innegociables: de lo suave a lo intenso, pescado antes que carne, no repetir especie, y los vinos en la misma escalera.