#barbanegra — Public Fediverse posts
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https://www.europesays.com/hu/46049/ Ősszel Budapesten koncertezik a legendás Fear Factory #BarbaNegra #Entertainment #FearFactory #HU #Hungarian #Hungary #Magyar #Magyarország #metál #Music #Szórakozás #Zene
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:stargif: 𝑷𝒊𝒓𝒂𝒕𝒂𝒔: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒑𝒂𝒕𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒓𝒆𝒂𝒍 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒐𝒓𝒄𝒂 :stargif:
Cuando pensamos en piratas vemos parches, loros y cofres rebosantes.
Esa imagen nace sobre todo de La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, no del Caribe del siglo XVII.
La realidad fue más áspera y política.Piratas y corsarios formaron parte del engranaje de un mundo en expansión.
El corsario actuaba con patente firmada por su rey; el pirata, sin bandera legal.
Pero la línea era fina.
Para Inglaterra, Francis Drake fue un héroe; para España, un criminal.
Lo mismo ocurrió con Henry Morgan, que saqueó Panamá y terminó siendo gobernador de Jamaica.
En el tablero caribeño chocaban España, Inglaterra, Francia y las Provincias Unidas.
La violencia era herramienta de Estado.Los bucaneros surgieron en La Española como cazadores que ahumaban carne en el “boucan”. Expulsados por autoridades españolas, se lanzaron al mar.
Los filibusteros —del neerlandés vrijbuiter— operaban en costas y ciudades, a menudo bajo legalidad ambigua.
Era un capitalismo feroz flotando sobre rutas de plata y azúcar.La llamada Edad de Oro de la Piratería (aprox. 1650-1730) produjo figuras como Barbanegra, temido por su teatralidad, y mujeres como Mary Read y Anne Bonny, que desafiaron un mundo brutal y masculino.
Paradójicamente, muchos barcos piratas funcionaban con reglas internas avanzadas.
Antes de zarpar firmaban los “Articles”, un código contractual.
Elegían capitán por voto y podían destituirlo.
El contramaestre actuaba como contrapeso del poder.
El botín se repartía con relativa equidad: el capitán cobraba apenas dos o tres partes frente a la única parte del marinero.
Existían indemnizaciones por heridas: perder un brazo o una pierna tenía compensación fijada.
En contraste con las armadas reales, la brecha era mínima.
Democracia práctica en un mundo de monarquías absolutas.La vida diaria, sin embargo, estaba lejos del mito.
La dieta era una lucha contra el tiempo. El hardtack —galleta de mar— era un bloque infestado de gorgojos que se remojaba para poder morderlo.
La carne en salazón adquiría tonos sospechosos.
El escorbuto, por falta de vitamina C, hinchaba encías y abría heridas antiguas.
El agua se corrompía y se mezclaba con ron para hacer grog.
El mantenimiento del barco era constante: calafatear grietas, remendar velas, limpiar cubierta.
El sueño llegaba en hamacas apretadas.
La higiene era casi inexistente.En combate, el cirujano —a menudo barbero o cocinero— serraba miembros sin anestesia real, cauterizando con hierro al rojo.
La infección mataba más que el sable.
Los museos navales británicos conservan kits quirúrgicos que hoy resultan inquietantes.La justicia interna era fría.
Las disputas estaban prohibidas a bordo; debían resolverse en tierra mediante duelo.
El castigo habitual para la traición era el maronaje: abandono en una isla con una pistola y escasa pólvora.
Caminar por la tabla pertenece más a la ficción que a la práctica documentada.
El robo entre compañeros se castigaba con mutilaciones o expulsión: la lealtad económica era sagrada porque garantizaba la supervivencia colectiva.Tampoco todo era combate naval espectacular.
Muchas capturas se lograban por intimidación: izar la bandera negra —o roja, señal de “sin cuartel”— bastaba para que un mercante se rindiera sin disparar.
El terror era una estrategia racional que evitaba daños en el propio barco, el activo más valioso.El final llegó cuando dejaron de ser útiles.
Con tratados de paz y armadas fortalecidas, potencias como Inglaterra decidieron limpiar el Caribe.
Gobernadores como Woodes Rogers recibieron el encargo de erradicar a quienes antes habían servido a la corona.
Muchos aceptaron indultos; otros acabaron en la horca, exhibidos en jaulas como advertencia.El mito sobrevivió porque necesitábamos romanticismo donde hubo violencia y comercio global en gestación.
Y, como ocurre siempre, la piratería no desapareció: cambia de escenario.
Hoy puede surgir frente a Somalia o en forma de ransomware.
El objetivo sigue siendo el mismo: interceptar la riqueza en tránsito.Bajo la bandera negra no había libertad romántica, sino supervivencia, ambición y oportunidad.
Esa es la verdad incómoda. 🏴☠️▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #piratas #edadmoderna #caribe #corsarios #bucaneros #filibusteros #barbanegra #francisdrake #henrymorgan
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:stargif: 𝑷𝒊𝒓𝒂𝒕𝒂𝒔: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒑𝒂𝒕𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒓𝒆𝒂𝒍 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒐𝒓𝒄𝒂 :stargif:
Cuando pensamos en piratas vemos parches, loros y cofres rebosantes.
Esa imagen nace sobre todo de La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, no del Caribe del siglo XVII.
La realidad fue más áspera y política.Piratas y corsarios formaron parte del engranaje de un mundo en expansión.
El corsario actuaba con patente firmada por su rey; el pirata, sin bandera legal.
Pero la línea era fina.
Para Inglaterra, Francis Drake fue un héroe; para España, un criminal.
Lo mismo ocurrió con Henry Morgan, que saqueó Panamá y terminó siendo gobernador de Jamaica.
En el tablero caribeño chocaban España, Inglaterra, Francia y las Provincias Unidas.
La violencia era herramienta de Estado.Los bucaneros surgieron en La Española como cazadores que ahumaban carne en el “boucan”. Expulsados por autoridades españolas, se lanzaron al mar.
Los filibusteros —del neerlandés vrijbuiter— operaban en costas y ciudades, a menudo bajo legalidad ambigua.
Era un capitalismo feroz flotando sobre rutas de plata y azúcar.La llamada Edad de Oro de la Piratería (aprox. 1650-1730) produjo figuras como Barbanegra, temido por su teatralidad, y mujeres como Mary Read y Anne Bonny, que desafiaron un mundo brutal y masculino.
Paradójicamente, muchos barcos piratas funcionaban con reglas internas avanzadas.
Antes de zarpar firmaban los “Articles”, un código contractual.
Elegían capitán por voto y podían destituirlo.
El contramaestre actuaba como contrapeso del poder.
El botín se repartía con relativa equidad: el capitán cobraba apenas dos o tres partes frente a la única parte del marinero.
Existían indemnizaciones por heridas: perder un brazo o una pierna tenía compensación fijada.
En contraste con las armadas reales, la brecha era mínima.
Democracia práctica en un mundo de monarquías absolutas.La vida diaria, sin embargo, estaba lejos del mito.
La dieta era una lucha contra el tiempo. El hardtack —galleta de mar— era un bloque infestado de gorgojos que se remojaba para poder morderlo.
La carne en salazón adquiría tonos sospechosos.
El escorbuto, por falta de vitamina C, hinchaba encías y abría heridas antiguas.
El agua se corrompía y se mezclaba con ron para hacer grog.
El mantenimiento del barco era constante: calafatear grietas, remendar velas, limpiar cubierta.
El sueño llegaba en hamacas apretadas.
La higiene era casi inexistente.En combate, el cirujano —a menudo barbero o cocinero— serraba miembros sin anestesia real, cauterizando con hierro al rojo.
La infección mataba más que el sable.
Los museos navales británicos conservan kits quirúrgicos que hoy resultan inquietantes.La justicia interna era fría.
Las disputas estaban prohibidas a bordo; debían resolverse en tierra mediante duelo.
El castigo habitual para la traición era el maronaje: abandono en una isla con una pistola y escasa pólvora.
Caminar por la tabla pertenece más a la ficción que a la práctica documentada.
El robo entre compañeros se castigaba con mutilaciones o expulsión: la lealtad económica era sagrada porque garantizaba la supervivencia colectiva.Tampoco todo era combate naval espectacular.
Muchas capturas se lograban por intimidación: izar la bandera negra —o roja, señal de “sin cuartel”— bastaba para que un mercante se rindiera sin disparar.
El terror era una estrategia racional que evitaba daños en el propio barco, el activo más valioso.El final llegó cuando dejaron de ser útiles.
Con tratados de paz y armadas fortalecidas, potencias como Inglaterra decidieron limpiar el Caribe.
Gobernadores como Woodes Rogers recibieron el encargo de erradicar a quienes antes habían servido a la corona.
Muchos aceptaron indultos; otros acabaron en la horca, exhibidos en jaulas como advertencia.El mito sobrevivió porque necesitábamos romanticismo donde hubo violencia y comercio global en gestación.
Y, como ocurre siempre, la piratería no desapareció: cambia de escenario.
Hoy puede surgir frente a Somalia o en forma de ransomware.
El objetivo sigue siendo el mismo: interceptar la riqueza en tránsito.Bajo la bandera negra no había libertad romántica, sino supervivencia, ambición y oportunidad.
Esa es la verdad incómoda. 🏴☠️▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #piratas #edadmoderna #caribe #corsarios #bucaneros #filibusteros #barbanegra #francisdrake #henrymorgan
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:stargif: 𝑷𝒊𝒓𝒂𝒕𝒂𝒔: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒑𝒂𝒕𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒓𝒆𝒂𝒍 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒐𝒓𝒄𝒂 :stargif:
Cuando pensamos en piratas vemos parches, loros y cofres rebosantes.
Esa imagen nace sobre todo de La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, no del Caribe del siglo XVII.
La realidad fue más áspera y política.Piratas y corsarios formaron parte del engranaje de un mundo en expansión.
El corsario actuaba con patente firmada por su rey; el pirata, sin bandera legal.
Pero la línea era fina.
Para Inglaterra, Francis Drake fue un héroe; para España, un criminal.
Lo mismo ocurrió con Henry Morgan, que saqueó Panamá y terminó siendo gobernador de Jamaica.
En el tablero caribeño chocaban España, Inglaterra, Francia y las Provincias Unidas.
La violencia era herramienta de Estado.Los bucaneros surgieron en La Española como cazadores que ahumaban carne en el “boucan”. Expulsados por autoridades españolas, se lanzaron al mar.
Los filibusteros —del neerlandés vrijbuiter— operaban en costas y ciudades, a menudo bajo legalidad ambigua.
Era un capitalismo feroz flotando sobre rutas de plata y azúcar.La llamada Edad de Oro de la Piratería (aprox. 1650-1730) produjo figuras como Barbanegra, temido por su teatralidad, y mujeres como Mary Read y Anne Bonny, que desafiaron un mundo brutal y masculino.
Paradójicamente, muchos barcos piratas funcionaban con reglas internas avanzadas.
Antes de zarpar firmaban los “Articles”, un código contractual.
Elegían capitán por voto y podían destituirlo.
El contramaestre actuaba como contrapeso del poder.
El botín se repartía con relativa equidad: el capitán cobraba apenas dos o tres partes frente a la única parte del marinero.
Existían indemnizaciones por heridas: perder un brazo o una pierna tenía compensación fijada.
En contraste con las armadas reales, la brecha era mínima.
Democracia práctica en un mundo de monarquías absolutas.La vida diaria, sin embargo, estaba lejos del mito.
La dieta era una lucha contra el tiempo. El hardtack —galleta de mar— era un bloque infestado de gorgojos que se remojaba para poder morderlo.
La carne en salazón adquiría tonos sospechosos.
El escorbuto, por falta de vitamina C, hinchaba encías y abría heridas antiguas.
El agua se corrompía y se mezclaba con ron para hacer grog.
El mantenimiento del barco era constante: calafatear grietas, remendar velas, limpiar cubierta.
El sueño llegaba en hamacas apretadas.
La higiene era casi inexistente.En combate, el cirujano —a menudo barbero o cocinero— serraba miembros sin anestesia real, cauterizando con hierro al rojo.
La infección mataba más que el sable.
Los museos navales británicos conservan kits quirúrgicos que hoy resultan inquietantes.La justicia interna era fría.
Las disputas estaban prohibidas a bordo; debían resolverse en tierra mediante duelo.
El castigo habitual para la traición era el maronaje: abandono en una isla con una pistola y escasa pólvora.
Caminar por la tabla pertenece más a la ficción que a la práctica documentada.
El robo entre compañeros se castigaba con mutilaciones o expulsión: la lealtad económica era sagrada porque garantizaba la supervivencia colectiva.Tampoco todo era combate naval espectacular.
Muchas capturas se lograban por intimidación: izar la bandera negra —o roja, señal de “sin cuartel”— bastaba para que un mercante se rindiera sin disparar.
El terror era una estrategia racional que evitaba daños en el propio barco, el activo más valioso.El final llegó cuando dejaron de ser útiles.
Con tratados de paz y armadas fortalecidas, potencias como Inglaterra decidieron limpiar el Caribe.
Gobernadores como Woodes Rogers recibieron el encargo de erradicar a quienes antes habían servido a la corona.
Muchos aceptaron indultos; otros acabaron en la horca, exhibidos en jaulas como advertencia.El mito sobrevivió porque necesitábamos romanticismo donde hubo violencia y comercio global en gestación.
Y, como ocurre siempre, la piratería no desapareció: cambia de escenario.
Hoy puede surgir frente a Somalia o en forma de ransomware.
El objetivo sigue siendo el mismo: interceptar la riqueza en tránsito.Bajo la bandera negra no había libertad romántica, sino supervivencia, ambición y oportunidad.
Esa es la verdad incómoda. 🏴☠️▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #piratas #edadmoderna #caribe #corsarios #bucaneros #filibusteros #barbanegra #francisdrake #henrymorgan
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:stargif: 𝑷𝒊𝒓𝒂𝒕𝒂𝒔: 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒑𝒂𝒕𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒓𝒆𝒂𝒍 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒐𝒓𝒄𝒂 :stargif:
Cuando pensamos en piratas vemos parches, loros y cofres rebosantes.
Esa imagen nace sobre todo de La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, no del Caribe del siglo XVII.
La realidad fue más áspera y política.Piratas y corsarios formaron parte del engranaje de un mundo en expansión.
El corsario actuaba con patente firmada por su rey; el pirata, sin bandera legal.
Pero la línea era fina.
Para Inglaterra, Francis Drake fue un héroe; para España, un criminal.
Lo mismo ocurrió con Henry Morgan, que saqueó Panamá y terminó siendo gobernador de Jamaica.
En el tablero caribeño chocaban España, Inglaterra, Francia y las Provincias Unidas.
La violencia era herramienta de Estado.Los bucaneros surgieron en La Española como cazadores que ahumaban carne en el “boucan”. Expulsados por autoridades españolas, se lanzaron al mar.
Los filibusteros —del neerlandés vrijbuiter— operaban en costas y ciudades, a menudo bajo legalidad ambigua.
Era un capitalismo feroz flotando sobre rutas de plata y azúcar.La llamada Edad de Oro de la Piratería (aprox. 1650-1730) produjo figuras como Barbanegra, temido por su teatralidad, y mujeres como Mary Read y Anne Bonny, que desafiaron un mundo brutal y masculino.
Paradójicamente, muchos barcos piratas funcionaban con reglas internas avanzadas.
Antes de zarpar firmaban los “Articles”, un código contractual.
Elegían capitán por voto y podían destituirlo.
El contramaestre actuaba como contrapeso del poder.
El botín se repartía con relativa equidad: el capitán cobraba apenas dos o tres partes frente a la única parte del marinero.
Existían indemnizaciones por heridas: perder un brazo o una pierna tenía compensación fijada.
En contraste con las armadas reales, la brecha era mínima.
Democracia práctica en un mundo de monarquías absolutas.La vida diaria, sin embargo, estaba lejos del mito.
La dieta era una lucha contra el tiempo. El hardtack —galleta de mar— era un bloque infestado de gorgojos que se remojaba para poder morderlo.
La carne en salazón adquiría tonos sospechosos.
El escorbuto, por falta de vitamina C, hinchaba encías y abría heridas antiguas.
El agua se corrompía y se mezclaba con ron para hacer grog.
El mantenimiento del barco era constante: calafatear grietas, remendar velas, limpiar cubierta.
El sueño llegaba en hamacas apretadas.
La higiene era casi inexistente.En combate, el cirujano —a menudo barbero o cocinero— serraba miembros sin anestesia real, cauterizando con hierro al rojo.
La infección mataba más que el sable.
Los museos navales británicos conservan kits quirúrgicos que hoy resultan inquietantes.La justicia interna era fría.
Las disputas estaban prohibidas a bordo; debían resolverse en tierra mediante duelo.
El castigo habitual para la traición era el maronaje: abandono en una isla con una pistola y escasa pólvora.
Caminar por la tabla pertenece más a la ficción que a la práctica documentada.
El robo entre compañeros se castigaba con mutilaciones o expulsión: la lealtad económica era sagrada porque garantizaba la supervivencia colectiva.Tampoco todo era combate naval espectacular.
Muchas capturas se lograban por intimidación: izar la bandera negra —o roja, señal de “sin cuartel”— bastaba para que un mercante se rindiera sin disparar.
El terror era una estrategia racional que evitaba daños en el propio barco, el activo más valioso.El final llegó cuando dejaron de ser útiles.
Con tratados de paz y armadas fortalecidas, potencias como Inglaterra decidieron limpiar el Caribe.
Gobernadores como Woodes Rogers recibieron el encargo de erradicar a quienes antes habían servido a la corona.
Muchos aceptaron indultos; otros acabaron en la horca, exhibidos en jaulas como advertencia.El mito sobrevivió porque necesitábamos romanticismo donde hubo violencia y comercio global en gestación.
Y, como ocurre siempre, la piratería no desapareció: cambia de escenario.
Hoy puede surgir frente a Somalia o en forma de ransomware.
El objetivo sigue siendo el mismo: interceptar la riqueza en tránsito.Bajo la bandera negra no había libertad romántica, sino supervivencia, ambición y oportunidad.
Esa es la verdad incómoda. 🏴☠️▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #piratas #edadmoderna #caribe #corsarios #bucaneros #filibusteros #barbanegra #francisdrake #henrymorgan
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¡La historia del temible pirata Barbanegra... Pero contada por un testigo de excepción. La gata del barco. 🐱
LA GATA DE BARBANEGRA https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ #gato #gata #cómic #pirata #Barbanegra #lagatadeBarbanegra
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Os dejo aquí el enlace para leer cómodamente las primeras 20 páginas del #cómic LA GATA DE BARBANEGRA.
https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/
¡Disfruta del cómic y buen viento!
#cómic #Barbanegra #novelagrafica #pirata #ourflagmeansdeath
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"El domingo es perfecto para visitara a los amigos". https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ #Barbanegra #piratas #cómic
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- ¡CAPITÁN!
- Que pasa ahora, Gutiérrez...
- QUE HOY ES EL ULTIMO DÍA DE PREVENTA DEL CÓMIC "LA GATA DE BARBANEGRA, CAPITÁN!https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ #cómic #Barbanegra
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Solo te quedan tres días...
¡Sube a bordo, marinero de agua dulce!
https://grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ #cómic #barbanegra #Gato -
Rinde tu buque y lee las primeras 20 páginas de LA GATA DE BARBANEGRA aquí: https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ #cómic #piratelife #novelagrafica #Barbanegra #abordaje
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Estamos a solo 15 días para terminar la preventa de LA GATA DE BARBANEGRA. Un #cómic sobre la vida del famoso y despiadado pirata... desde el punto de vista de la gata del barco.
¿Quieres saber más? https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ #pirata #Barbanegra #cómics #novelagrafica #ilustracion
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Seguimos con la preventa de LA GATA DE BARNANEGRA. Aun hay 17 días para participar, regalamos un montón de cosas chulas con el cómic y el plan es mandarlo a vuestra casa en un mes.
Nada mal ¿verdad?
https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ #cómic #pirata #gato #barbanegra -
"Solo quiero descansar un poco".
https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ #Barbanegra #gato #cómic -
"No hay lugar donde escapar... cuando tu buque esta siendo abordado por la tripulación de Barbanegra"
https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ #cómic #piratas #Barbanegra
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¿Cansado de un largo día de trabajo? ¿Solo quieres llegar a tu camarote, quitarte las botas y hacer mimos a tu gata?
Ser #pirata es duro ¿verdad? Tranquilo, tenemos un cómic perfecto para la ocasión 😉 https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ LA GATA DE BARBANEGRA. #cómic #Barbanegra
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¿Sabes que los #gatos son perfectos narradores para historias de #piratas? Podemos demostrarlo. ⚓️
Lee las primeras 20 páginas en: https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ LA GATA DE BARBANEGRA. #cómic #piratería #Caribe #mascotas #gata #gatos #Barbanegra #Blacksails #Ourflagmeansdeath
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Enrólate en la tripulación de la Queen Ann’s Revenge si quieres buen botín. Pero piénsalo bien. Pocos marinos se atreven a ser comandados por el temido pirata Barbanegra...
https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ #pirata #Barbanegra #cómic
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Esta noche tu buque se llena de piratas. ¡A las 12:00 empieza el abordaje!
LEE CON TRANQUILIDAD LAS PRIMERAS PÁGINAS EN: https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/
#pirata #cómic #Barbanegra #gato #mascotas #Caribe #novelagrafica
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3 días para que todo se llene de piratas.
https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ #gata #Barbanegra #pirata #cómic -
Septiembre va a ser un mes pirata. 😀
¡que no se os olvide y atentos al horizonte!https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/
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Atando los últimos cabos para que "LA GATA DE BARBANEGRA" navegue hacia vuestra estantería de cómic. Una historia sobre el pirata más famoso y temible del Caribe. https://grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ #Pirata #Barbanegra #cómic
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¿Queréis saber cuanto ocupan TONELADA Y MEDIA en cómics de piratas? ¡Fácil! Ya tenemos en nuestras manos los ejemplares de "La gata de Barbanegra", el nuevo cómic de Sergio Morán y Jose Fonollosa.
Un #cómic estupendo para ti y terrible para mis riñones 😉 https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ #piratas #cómic #barbanegra
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Estad atentos al horizonte. El 8 de septiembre vuestro navío será abordado por Jose Fonollosa y Sergio S Morán con un cómic que lo tiene todo. Aventuras, historia y PIRATAS.
Bienvenidos a "LA GATA DE BARBANEGRA" ☠️
https://www.grafitoeditorial.com/comic/la-gata-de-barbanegra/ #Barbanegra #piratas #cómic #gatos