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#memoriademocratica — Public Fediverse posts

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  1. Presentació novel·la "Las ausencias que heredamos"

    associació veïnal i cultural Tres Forques, dijous, 14 de maig, a les 19:00 CEST

    Amb la presència de l'autor:
    La periodista Clara s'endinsa en la història de Vicente Ventura, marcada per la desaparició del seu pare a la Guerra Civil espanyola. En capítols alterns, la novel·la recupera la veu de Gracieta i la seua família, dones represaliades i tancades pel franquisme a la presó de Saturrarán. Dos relats que avancen en paral·lel per revelar com s'hereten la violència i el silenci del passat, i com la memòria es converteix en l'únic camí per comprendre les absències que segueixen habitant el present.

    calendari.cc/event/presentacio

  2. Presentació novel·la "Las ausencias que heredamos"

    associació veïnal i cultural Tres Forques, dijous, 14 de maig, a les 19:00 CEST

    Amb la presència de l'autor:
    La periodista Clara s'endinsa en la història de Vicente Ventura, marcada per la desaparició del seu pare a la Guerra Civil espanyola. En capítols alterns, la novel·la recupera la veu de Gracieta i la seua família, dones represaliades i tancades pel franquisme a la presó de Saturrarán. Dos relats que avancen en paral·lel per revelar com s'hereten la violència i el silenci del passat, i com la memòria es converteix en l'únic camí per comprendre les absències que segueixen habitant el present.

    calendari.cc/event/presentacio

  3. Presentació novel·la "Las ausencias que heredamos"

    associació veïnal i cultural Tres Forques, dijous, 14 de maig, a les 19:00 CEST

    Amb la presència de l'autor:
    La periodista Clara s'endinsa en la història de Vicente Ventura, marcada per la desaparició del seu pare a la Guerra Civil espanyola. En capítols alterns, la novel·la recupera la veu de Gracieta i la seua família, dones represaliades i tancades pel franquisme a la presó de Saturrarán. Dos relats que avancen en paral·lel per revelar com s'hereten la violència i el silenci del passat, i com la memòria es converteix en l'únic camí per comprendre les absències que segueixen habitant el present.

    calendari.cc/event/presentacio

  4. El 5 de mayo España rinde homenaje a los deportados y fallecidos en Mauthausen y otras víctimas del nazismo. Más de 7.000 españoles, exiliados republicanos y apátridas, sufrieron el horror de los campos; 5.000 murieron. Su memoria es un deber democrático. #MemoriaDemocrática

  5. Jornada por la memoria antifascista en la Sierra de Guadarrama

    Plaza de la Constitución San Lorenzo de El Escorial, domingo, 19 de abril, 11:00 CEST

    20ª Jornada por la memoria antifascista de la Sierra de Guadarrama

    11:00 Salida de la plaza del ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial

    11:50 Cementerio parroquial, Paseo Miguel de Unamuno. Acto de homenaje a las personas represaliadas y allí enterradas en fosas comunes

    17:30 Ateneo Popular Collado Villalba: Taller de co-diseño de una Aplicación de lugares de memoria de la Sierra

    mad.convoca.la/event/jornada-p

  6. :stargif: 𝟑 𝒅𝒆 𝒎𝒂𝒓𝒛𝒐 𝒅𝒆 𝟏𝟗𝟕𝟔: 𝑽𝒊𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂, 𝒍𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒊𝒅𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ :stargif:

    Hoy se cumplen 50 años de la masacre del 3 de marzo en Vitoria-Gasteiz.
    Medio siglo después, no es un recuerdo cómodo ni una página superada.
    Es una fecha que sigue interpelando a la democracia española.

    En 1976, en plena conflictividad laboral, la ciudad vivía una huelga general por mejoras salariales y condiciones dignas.
    Aquella tarde, miles de trabajadores se reunieron en asamblea en la iglesia de Iglesia de San Francisco de Asís, en el barrio de Zaramaga.
    Era un encuentro pacífico.
    La Policía Armada rodeó el templo y, pese a los intentos del párroco por evitar el desalojo, recibió la orden de intervenir.

    Las grabaciones policiales conservadas no dejan espacio para la interpretación: “Gasead la iglesia”. El lanzamiento de gases lacrimógenos en un espacio cerrado y abarrotado provocó el pánico. Cuando los asistentes trataron de salir, fueron recibidos con disparos. El resultado fue devastador: cinco trabajadores muertos y más de un centenar de heridos de bala.

    Los nombres importan: Pedro María Martínez Ocio, Francisco Azurmendi, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda.
    En los días posteriores, las protestas en otras ciudades sumaron dos víctimas mortales más.
    No fue un “incidente”. Fue una masacre.

    En aquel momento, el ministro de la Gobernación era Manuel Fraga y el ministro de Relaciones Sindicales, Rodolfo Martín Villa.
    La Asociación de Víctimas 3 de Marzo los ha señalado históricamente como responsables políticos.
    Sin embargo, los hechos nunca fueron juzgados en España.
    La Ley de Amnistía de 1977 cerró la puerta a procesos judiciales internos, lo que llevó a las familias a acudir a la llamada "Querella Argentina", que investiga crímenes del franquismo bajo el principio de justicia universal.

    El impacto político fue inmediato.
    La matanza aceleró la convergencia de fuerzas democráticas en la llamada Platajunta y evidenció que la transición no sería un camino limpio ni exento de violencia estatal.
    La imagen de una reforma tranquila quedó profundamente cuestionada.

    Cincuenta años después, el Estado ha dado pasos simbólicos.
    En febrero de 2026, la iglesia de Zaramaga fue declarada Lugar de Memoria Democrática.
    Es un reconocimiento institucional que llega tarde para muchos, pero que fija oficialmente lo ocurrido en el relato público.

    La cultura también hizo su duelo.
    Aquella misma noche, Lluís Llach compuso “Campanades a Mort”, convertida desde entonces en un himno de memoria y dignidad.
    Cada vez que suenan esas notas, Vitoria vuelve a detenerse.

    Hablar del 3 de marzo exige rigor y respeto.
    No es un arma arrojadiza ni un eslogan.
    Es un hecho documentado con víctimas concretas, responsabilidades políticas señaladas y una deuda judicial aún pendiente.
    La memoria democrática no consiste en reabrir heridas, sino en no fingir que nunca existieron.

    Porque una democracia sólida no teme mirar su pasado de frente.
    Lo estudia, lo reconoce y aprende de él.
    Ese es el verdadero sentido de esta conmemoración.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #3demarzo #vitoriagasteiz #memoriademocratica #transicion #verdadjusticiayreparacion #martxoak3

  7. :stargif: 𝟑 𝒅𝒆 𝒎𝒂𝒓𝒛𝒐 𝒅𝒆 𝟏𝟗𝟕𝟔: 𝑽𝒊𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂, 𝒍𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒊𝒅𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ :stargif:

    Hoy se cumplen 50 años de la masacre del 3 de marzo en Vitoria-Gasteiz.
    Medio siglo después, no es un recuerdo cómodo ni una página superada.
    Es una fecha que sigue interpelando a la democracia española.

    En 1976, en plena conflictividad laboral, la ciudad vivía una huelga general por mejoras salariales y condiciones dignas.
    Aquella tarde, miles de trabajadores se reunieron en asamblea en la iglesia de Iglesia de San Francisco de Asís, en el barrio de Zaramaga.
    Era un encuentro pacífico.
    La Policía Armada rodeó el templo y, pese a los intentos del párroco por evitar el desalojo, recibió la orden de intervenir.

    Las grabaciones policiales conservadas no dejan espacio para la interpretación: “Gasead la iglesia”. El lanzamiento de gases lacrimógenos en un espacio cerrado y abarrotado provocó el pánico. Cuando los asistentes trataron de salir, fueron recibidos con disparos. El resultado fue devastador: cinco trabajadores muertos y más de un centenar de heridos de bala.

    Los nombres importan: Pedro María Martínez Ocio, Francisco Azurmendi, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda.
    En los días posteriores, las protestas en otras ciudades sumaron dos víctimas mortales más.
    No fue un “incidente”. Fue una masacre.

    En aquel momento, el ministro de la Gobernación era Manuel Fraga y el ministro de Relaciones Sindicales, Rodolfo Martín Villa.
    La Asociación de Víctimas 3 de Marzo los ha señalado históricamente como responsables políticos.
    Sin embargo, los hechos nunca fueron juzgados en España.
    La Ley de Amnistía de 1977 cerró la puerta a procesos judiciales internos, lo que llevó a las familias a acudir a la llamada "Querella Argentina", que investiga crímenes del franquismo bajo el principio de justicia universal.

    El impacto político fue inmediato.
    La matanza aceleró la convergencia de fuerzas democráticas en la llamada Platajunta y evidenció que la transición no sería un camino limpio ni exento de violencia estatal.
    La imagen de una reforma tranquila quedó profundamente cuestionada.

    Cincuenta años después, el Estado ha dado pasos simbólicos.
    En febrero de 2026, la iglesia de Zaramaga fue declarada Lugar de Memoria Democrática.
    Es un reconocimiento institucional que llega tarde para muchos, pero que fija oficialmente lo ocurrido en el relato público.

    La cultura también hizo su duelo.
    Aquella misma noche, Lluís Llach compuso “Campanades a Mort”, convertida desde entonces en un himno de memoria y dignidad.
    Cada vez que suenan esas notas, Vitoria vuelve a detenerse.

    Hablar del 3 de marzo exige rigor y respeto.
    No es un arma arrojadiza ni un eslogan.
    Es un hecho documentado con víctimas concretas, responsabilidades políticas señaladas y una deuda judicial aún pendiente.
    La memoria democrática no consiste en reabrir heridas, sino en no fingir que nunca existieron.

    Porque una democracia sólida no teme mirar su pasado de frente.
    Lo estudia, lo reconoce y aprende de él.
    Ese es el verdadero sentido de esta conmemoración.

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    #3demarzo #vitoriagasteiz #memoriademocratica #transicion #verdadjusticiayreparacion #martxoak3

  8. :stargif: 𝟑 𝒅𝒆 𝒎𝒂𝒓𝒛𝒐 𝒅𝒆 𝟏𝟗𝟕𝟔: 𝑽𝒊𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂, 𝒍𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒊𝒅𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ :stargif:

    Hoy se cumplen 50 años de la masacre del 3 de marzo en Vitoria-Gasteiz.
    Medio siglo después, no es un recuerdo cómodo ni una página superada.
    Es una fecha que sigue interpelando a la democracia española.

    En 1976, en plena conflictividad laboral, la ciudad vivía una huelga general por mejoras salariales y condiciones dignas.
    Aquella tarde, miles de trabajadores se reunieron en asamblea en la iglesia de Iglesia de San Francisco de Asís, en el barrio de Zaramaga.
    Era un encuentro pacífico.
    La Policía Armada rodeó el templo y, pese a los intentos del párroco por evitar el desalojo, recibió la orden de intervenir.

    Las grabaciones policiales conservadas no dejan espacio para la interpretación: “Gasead la iglesia”. El lanzamiento de gases lacrimógenos en un espacio cerrado y abarrotado provocó el pánico. Cuando los asistentes trataron de salir, fueron recibidos con disparos. El resultado fue devastador: cinco trabajadores muertos y más de un centenar de heridos de bala.

    Los nombres importan: Pedro María Martínez Ocio, Francisco Azurmendi, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda.
    En los días posteriores, las protestas en otras ciudades sumaron dos víctimas mortales más.
    No fue un “incidente”. Fue una masacre.

    En aquel momento, el ministro de la Gobernación era Manuel Fraga y el ministro de Relaciones Sindicales, Rodolfo Martín Villa.
    La Asociación de Víctimas 3 de Marzo los ha señalado históricamente como responsables políticos.
    Sin embargo, los hechos nunca fueron juzgados en España.
    La Ley de Amnistía de 1977 cerró la puerta a procesos judiciales internos, lo que llevó a las familias a acudir a la llamada "Querella Argentina", que investiga crímenes del franquismo bajo el principio de justicia universal.

    El impacto político fue inmediato.
    La matanza aceleró la convergencia de fuerzas democráticas en la llamada Platajunta y evidenció que la transición no sería un camino limpio ni exento de violencia estatal.
    La imagen de una reforma tranquila quedó profundamente cuestionada.

    Cincuenta años después, el Estado ha dado pasos simbólicos.
    En febrero de 2026, la iglesia de Zaramaga fue declarada Lugar de Memoria Democrática.
    Es un reconocimiento institucional que llega tarde para muchos, pero que fija oficialmente lo ocurrido en el relato público.

    La cultura también hizo su duelo.
    Aquella misma noche, Lluís Llach compuso “Campanades a Mort”, convertida desde entonces en un himno de memoria y dignidad.
    Cada vez que suenan esas notas, Vitoria vuelve a detenerse.

    Hablar del 3 de marzo exige rigor y respeto.
    No es un arma arrojadiza ni un eslogan.
    Es un hecho documentado con víctimas concretas, responsabilidades políticas señaladas y una deuda judicial aún pendiente.
    La memoria democrática no consiste en reabrir heridas, sino en no fingir que nunca existieron.

    Porque una democracia sólida no teme mirar su pasado de frente.
    Lo estudia, lo reconoce y aprende de él.
    Ese es el verdadero sentido de esta conmemoración.

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    #3demarzo #vitoriagasteiz #memoriademocratica #transicion #verdadjusticiayreparacion #martxoak3

  9. :stargif: 𝟑 𝒅𝒆 𝒎𝒂𝒓𝒛𝒐 𝒅𝒆 𝟏𝟗𝟕𝟔: 𝑽𝒊𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂, 𝒍𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒊𝒅𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ :stargif:

    Hoy se cumplen 50 años de la masacre del 3 de marzo en Vitoria-Gasteiz.
    Medio siglo después, no es un recuerdo cómodo ni una página superada.
    Es una fecha que sigue interpelando a la democracia española.

    En 1976, en plena conflictividad laboral, la ciudad vivía una huelga general por mejoras salariales y condiciones dignas.
    Aquella tarde, miles de trabajadores se reunieron en asamblea en la iglesia de Iglesia de San Francisco de Asís, en el barrio de Zaramaga.
    Era un encuentro pacífico.
    La Policía Armada rodeó el templo y, pese a los intentos del párroco por evitar el desalojo, recibió la orden de intervenir.

    Las grabaciones policiales conservadas no dejan espacio para la interpretación: “Gasead la iglesia”. El lanzamiento de gases lacrimógenos en un espacio cerrado y abarrotado provocó el pánico. Cuando los asistentes trataron de salir, fueron recibidos con disparos. El resultado fue devastador: cinco trabajadores muertos y más de un centenar de heridos de bala.

    Los nombres importan: Pedro María Martínez Ocio, Francisco Azurmendi, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda.
    En los días posteriores, las protestas en otras ciudades sumaron dos víctimas mortales más.
    No fue un “incidente”. Fue una masacre.

    En aquel momento, el ministro de la Gobernación era Manuel Fraga y el ministro de Relaciones Sindicales, Rodolfo Martín Villa.
    La Asociación de Víctimas 3 de Marzo los ha señalado históricamente como responsables políticos.
    Sin embargo, los hechos nunca fueron juzgados en España.
    La Ley de Amnistía de 1977 cerró la puerta a procesos judiciales internos, lo que llevó a las familias a acudir a la llamada "Querella Argentina", que investiga crímenes del franquismo bajo el principio de justicia universal.

    El impacto político fue inmediato.
    La matanza aceleró la convergencia de fuerzas democráticas en la llamada Platajunta y evidenció que la transición no sería un camino limpio ni exento de violencia estatal.
    La imagen de una reforma tranquila quedó profundamente cuestionada.

    Cincuenta años después, el Estado ha dado pasos simbólicos.
    En febrero de 2026, la iglesia de Zaramaga fue declarada Lugar de Memoria Democrática.
    Es un reconocimiento institucional que llega tarde para muchos, pero que fija oficialmente lo ocurrido en el relato público.

    La cultura también hizo su duelo.
    Aquella misma noche, Lluís Llach compuso “Campanades a Mort”, convertida desde entonces en un himno de memoria y dignidad.
    Cada vez que suenan esas notas, Vitoria vuelve a detenerse.

    Hablar del 3 de marzo exige rigor y respeto.
    No es un arma arrojadiza ni un eslogan.
    Es un hecho documentado con víctimas concretas, responsabilidades políticas señaladas y una deuda judicial aún pendiente.
    La memoria democrática no consiste en reabrir heridas, sino en no fingir que nunca existieron.

    Porque una democracia sólida no teme mirar su pasado de frente.
    Lo estudia, lo reconoce y aprende de él.
    Ese es el verdadero sentido de esta conmemoración.

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    #3demarzo #vitoriagasteiz #memoriademocratica #transicion #verdadjusticiayreparacion #martxoak3

  10. :stargif: 𝟑 𝒅𝒆 𝒎𝒂𝒓𝒛𝒐 𝒅𝒆 𝟏𝟗𝟕𝟔: 𝑽𝒊𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂, 𝒍𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒊𝒅𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐́ :stargif:

    Hoy se cumplen 50 años de la masacre del 3 de marzo en Vitoria-Gasteiz.
    Medio siglo después, no es un recuerdo cómodo ni una página superada.
    Es una fecha que sigue interpelando a la democracia española.

    En 1976, en plena conflictividad laboral, la ciudad vivía una huelga general por mejoras salariales y condiciones dignas.
    Aquella tarde, miles de trabajadores se reunieron en asamblea en la iglesia de Iglesia de San Francisco de Asís, en el barrio de Zaramaga.
    Era un encuentro pacífico.
    La Policía Armada rodeó el templo y, pese a los intentos del párroco por evitar el desalojo, recibió la orden de intervenir.

    Las grabaciones policiales conservadas no dejan espacio para la interpretación: “Gasead la iglesia”. El lanzamiento de gases lacrimógenos en un espacio cerrado y abarrotado provocó el pánico. Cuando los asistentes trataron de salir, fueron recibidos con disparos. El resultado fue devastador: cinco trabajadores muertos y más de un centenar de heridos de bala.

    Los nombres importan: Pedro María Martínez Ocio, Francisco Azurmendi, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda.
    En los días posteriores, las protestas en otras ciudades sumaron dos víctimas mortales más.
    No fue un “incidente”. Fue una masacre.

    En aquel momento, el ministro de la Gobernación era Manuel Fraga y el ministro de Relaciones Sindicales, Rodolfo Martín Villa.
    La Asociación de Víctimas 3 de Marzo los ha señalado históricamente como responsables políticos.
    Sin embargo, los hechos nunca fueron juzgados en España.
    La Ley de Amnistía de 1977 cerró la puerta a procesos judiciales internos, lo que llevó a las familias a acudir a la llamada "Querella Argentina", que investiga crímenes del franquismo bajo el principio de justicia universal.

    El impacto político fue inmediato.
    La matanza aceleró la convergencia de fuerzas democráticas en la llamada Platajunta y evidenció que la transición no sería un camino limpio ni exento de violencia estatal.
    La imagen de una reforma tranquila quedó profundamente cuestionada.

    Cincuenta años después, el Estado ha dado pasos simbólicos.
    En febrero de 2026, la iglesia de Zaramaga fue declarada Lugar de Memoria Democrática.
    Es un reconocimiento institucional que llega tarde para muchos, pero que fija oficialmente lo ocurrido en el relato público.

    La cultura también hizo su duelo.
    Aquella misma noche, Lluís Llach compuso “Campanades a Mort”, convertida desde entonces en un himno de memoria y dignidad.
    Cada vez que suenan esas notas, Vitoria vuelve a detenerse.

    Hablar del 3 de marzo exige rigor y respeto.
    No es un arma arrojadiza ni un eslogan.
    Es un hecho documentado con víctimas concretas, responsabilidades políticas señaladas y una deuda judicial aún pendiente.
    La memoria democrática no consiste en reabrir heridas, sino en no fingir que nunca existieron.

    Porque una democracia sólida no teme mirar su pasado de frente.
    Lo estudia, lo reconoce y aprende de él.
    Ese es el verdadero sentido de esta conmemoración.

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    #3demarzo #vitoriagasteiz #memoriademocratica #transicion #verdadjusticiayreparacion #martxoak3

  11. ⚠️⚠️⚠️
    Moi importante!
    📍 Búscanse familiares Florentino Menéndez Palacios, Asasinado e enterrado na fosa común de Luou(Teo), A Coruña e, natural de Sama de Langreo.
    Memoria democrática
    #MemoriaDemocrática
    #FosasComuns
    #FosaLouou
    #AsasinadesFranquistas
    #MemoriaHistórica
    👇🏽

  12. 🟥🟨🟪Avanzar hacia una república es acabar con los privilegios, garantizar igualdad real y construir una memoria sin silencios.

    Que nadie reescriba nuestra historia.

    #MemoriaDemocrática #República 🔻✊

  13. Han pasado 50 años desde la muerte del dictador y hay que seguir diciendo alto y claro que la democracia no fue un regalo del franquismo ni de la monarquía. Fue una conquista de la clase trabajadora y del movimiento obrero.

    #MemoriaDemocrática

  14. Entrevías: Lugar de Memoria Democrática. Peironcely, 10

    Calle Peironcely, 10, Madrid, sábado, 8 de noviembre, 10:30 CET

    El próximo 8 de noviembre celebraremos que Entrevías será declarado Lugar de Memoria Democrática.
    El conjunto integrado por Peironcely 10, la Plaza del Fotógrafo Robert Capa y la parroquia de San Carlos Borromeo constituye un referente de la memoria internacional y simboliza la resistencia del pueblo madrileño ante el fascismo.
    Será un día para recordar y para celebrar con la ciudadanía de Madrid, y en especial con los vallecanos y vallecanas, así como con un gran número de personas y entidades nacionales e internacionales que se han sumado a esta iniciativa y la han hecho posible.

    Gracias a las entidades que han colaborado en la organización:
    - Plataforma #SalvaPeironcely10
    - Fundación Lito
    - Centro Pastoral San Carlos Borromeo
    - Asociación de Vecinos La Viña
    - Asociación de Vecinos La Paz
    - Grupo de investigación consolidado de la URJC

    Y a todas las entidades que han apoyado esta iniciativa:
    Fundación Francisco Largo Caballero, Goethe Institut Madrid, Ateneo Sindical 1º de Mayo, Fundación Pablo Iglesias, Fundación Cultura de Paz, Grupo de investigación Fotodoc, MCyP, San Carlos Borromeo, URJC, Plataforma de Vallecas por la Escuela Pública, CRAI Pavelló de la República de la UB, Asociación Española de Investigación para la Paz, Asociación Arte y Memoria, FRAVM, Cofradía Marinera de Vallekas, Asociación Vecinal Doña Carlota, Asociación de vecinos Palomeras Bajas, Asociación de vecinos Puente de Vallecas-San Diego, Asociación de Vecinos del Alto del Arenal, Agita Vallecas, Asociación de vecinos La Paz, Asociación de vecinos La Viña, Asociación de vecinos Kasko Viejo, Vallecas Todo Cultura

    Puedes ver el programa en nuestra web.
    ¡Os esperamos en Peironcely 10!

    @territorialgob

    #MemoriaDemocrática #50AñosEnLibertad #SalvaPeironcely #VallekasMerece #MemoriadeMadrid #RobertCapa

    mad.convoca.la/event/entrevias