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  1. Cuba no se rinde: frente a la amenaza de guerra, el pueblo responde con dignidad y conciencia

    En tiempos donde resurgen peligros que creíamos superados, Cuba vuelve a colocarse en el centro de una ofensiva política, mediática y potencialmente militar impulsada desde Estados Unidos y sus círculos más radicales. No se trata de rumores aislados ni de exageraciones: sectores del exilio en Miami han retomado con fuerza discursos y acciones que promueven abiertamente una intervención militar en la Isla, reviviendo los peores fantasmas de la historia.
    Pero frente a ese escenario, la respuesta del pueblo cubano —dentro y fuera del país— no ha sido el miedo, sino la firmeza. No ha sido la resignación, sino la movilización consciente. 

    ¡Cuba no se rinde! Patria o Muerte, Venceremos. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

    La guerra no es una opción: es un crimen
    Es imprescindible decirlo sin rodeos: cualquier intento de intervención militar contra Cuba constituye una violación flagrante del Derecho Internacional, un acto de agresión y un crimen contra un pueblo soberano.
    Quienes desde la comodidad del extranjero llaman a bombardeos, invasiones o “acciones decisivas”, no están defendiendo la libertad: están promoviendo la muerte. La guerra no trae democracia; trae destrucción, sufrimiento y pérdida irreparable de vidas humanas.
    Cuba lo sabe bien. Su historia está escrita con sangre, resistencia y dignidad. Y precisamente por eso, el pueblo cubano no acepta ni aceptará jamás que su destino sea decidido desde fuera.

    La manipulación frente a la conciencia: dos campañas, dos caminos
    Mientras ciertos grupos promueven iniciativas vergonzosas como campañas de anexión a Estados Unidos —que incluso han recogido miles de firmas en plataformas digitales— , desde otros sectores mucho más amplios y dignos emerge una respuesta completamente opuesta: la movilización global por la paz, la soberanía y el fin de la agresión contra Cuba.
    En los últimos meses, diversas plataformas y organizaciones internacionales han impulsado campañas de recogida de firmas que ya acumulan cientos de miles de apoyos, exigiendo el fin del bloqueo y rechazando cualquier forma de presión o intervención contra la Isla.
    A estas iniciativas se suman intelectuales, artistas, movimientos sociales y ciudadanos de todo el mundo que han alzado su voz en defensa de Cuba, denunciando la política de asfixia económica y las amenazas que ponen en riesgo la vida de millones de personas.
    Incluso dentro de Cuba, la tradición de movilización popular en defensa de la paz ha demostrado su fuerza histórica: millones de firmas han sido recogidas en procesos similares en solidaridad con otros pueblos amenazados, reafirmando un principio claro —la soberanía no se negocia, se defiende.

    ¿Quiénes no quieren la paz?
    La pregunta no es retórica. Medios cubanos han denunciado con claridad que existen intereses concretos —políticos, económicos e ideológicos— que viven del conflicto, que necesitan la confrontación para justificar su agenda y que sabotean cualquier posibilidad de entendimiento.
    Son los mismos que financian campañas de desestabilización, que promueven el caos interno, que fabrican “líderes” artificiales y que sueñan con ver a Cuba convertida en un territorio intervenido, subordinado y saqueado.
    No representan al pueblo cubano. No hablan en su nombre. No sienten su historia.

    Un llamado urgente: firmar, alzar la voz, actuar
    Hoy más que nunca, la batalla también se libra en el terreno de la conciencia.
    Por eso, este no es solo un artículo: es un llamado.
    A los cubanos dentro de la Isla: a defender la paz con la misma firmeza con que se defiende la Patria.
    A los cubanos en el exterior: a no dejarse confundir, a no prestar su voz a quienes promueven la destrucción del país que los vio nacer.
    Y a todas las personas de buena voluntad en el mundo: a sumarse activamente a las campañas, a firmar, a denunciar, a movilizarse.
    Porque sí, las firmas importan. Son expresión de voluntad política, de presión internacional, de legitimidad moral. Son la voz de los pueblos diciendo: NO a la guerra.

    Cuba no está sola
    Hoy Cuba no enfrenta solo una política hostil; enfrenta una estrategia de asfixia que busca doblegarla por hambre, por presión y por miedo. Pero también cuenta con algo que no se puede bloquear ni sancionar: la solidaridad internacional.
    Desde convoyes humanitarios hasta campañas globales, el mundo ha comenzado a reaccionar ante la injusticia.
    Y eso demuestra una verdad esencial: cuando un pueblo resiste con dignidad, nunca está solo.

    Conclusión: aquí no se rinde nadie
    Que se escuche claro, desde La Habana hasta el último rincón del planeta:
    Cuba no quiere la guerra.
    Pero tampoco le teme.
    Cuba quiere paz.
    Pero una paz con soberanía, con dignidad, con independencia.
    Frente a los que piden bombas, levantamos conciencia.
    Frente a los que promueven invasión, levantamos verdad.
    Frente a los que sueñan con someternos, levantamos historia.
    Cuba no se vende. Cuba no se entrega. Cuba no se arrodilla.
    Y si alguien insiste en intentar borrar esta verdad, tendrá que enfrentarse no solo a un país, sino a un pueblo entero… y a millones en el mundo que ya han decidido de qué lado están.
    Patria o Muerte. Venceremos. ✊

    Tu voto:

    #ComunicaciónSocial #ConElPieEnElEstribo #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #CubaPorLaVida #EEUUCampañasYTergiversaciones #FakeNews #FidelViveEntreNosotros #GarrapatasMercenarias #GenteQueTrabaja
  2. Cuba no se rinde: frente a la amenaza de guerra, el pueblo responde con dignidad y conciencia

    En tiempos donde resurgen peligros que creíamos superados, Cuba vuelve a colocarse en el centro de una ofensiva política, mediática y potencialmente militar impulsada desde Estados Unidos y sus círculos más radicales. No se trata de rumores aislados ni de exageraciones: sectores del exilio en Miami han retomado con fuerza discursos y acciones que promueven abiertamente una intervención militar en la Isla, reviviendo los peores fantasmas de la historia.
    Pero frente a ese escenario, la respuesta del pueblo cubano —dentro y fuera del país— no ha sido el miedo, sino la firmeza. No ha sido la resignación, sino la movilización consciente. 

    ¡Cuba no se rinde! Patria o Muerte, Venceremos. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

    La guerra no es una opción: es un crimen
    Es imprescindible decirlo sin rodeos: cualquier intento de intervención militar contra Cuba constituye una violación flagrante del Derecho Internacional, un acto de agresión y un crimen contra un pueblo soberano.
    Quienes desde la comodidad del extranjero llaman a bombardeos, invasiones o “acciones decisivas”, no están defendiendo la libertad: están promoviendo la muerte. La guerra no trae democracia; trae destrucción, sufrimiento y pérdida irreparable de vidas humanas.
    Cuba lo sabe bien. Su historia está escrita con sangre, resistencia y dignidad. Y precisamente por eso, el pueblo cubano no acepta ni aceptará jamás que su destino sea decidido desde fuera.

    La manipulación frente a la conciencia: dos campañas, dos caminos
    Mientras ciertos grupos promueven iniciativas vergonzosas como campañas de anexión a Estados Unidos —que incluso han recogido miles de firmas en plataformas digitales— , desde otros sectores mucho más amplios y dignos emerge una respuesta completamente opuesta: la movilización global por la paz, la soberanía y el fin de la agresión contra Cuba.
    En los últimos meses, diversas plataformas y organizaciones internacionales han impulsado campañas de recogida de firmas que ya acumulan cientos de miles de apoyos, exigiendo el fin del bloqueo y rechazando cualquier forma de presión o intervención contra la Isla.
    A estas iniciativas se suman intelectuales, artistas, movimientos sociales y ciudadanos de todo el mundo que han alzado su voz en defensa de Cuba, denunciando la política de asfixia económica y las amenazas que ponen en riesgo la vida de millones de personas.
    Incluso dentro de Cuba, la tradición de movilización popular en defensa de la paz ha demostrado su fuerza histórica: millones de firmas han sido recogidas en procesos similares en solidaridad con otros pueblos amenazados, reafirmando un principio claro —la soberanía no se negocia, se defiende.

    ¿Quiénes no quieren la paz?
    La pregunta no es retórica. Medios cubanos han denunciado con claridad que existen intereses concretos —políticos, económicos e ideológicos— que viven del conflicto, que necesitan la confrontación para justificar su agenda y que sabotean cualquier posibilidad de entendimiento.
    Son los mismos que financian campañas de desestabilización, que promueven el caos interno, que fabrican “líderes” artificiales y que sueñan con ver a Cuba convertida en un territorio intervenido, subordinado y saqueado.
    No representan al pueblo cubano. No hablan en su nombre. No sienten su historia.

    Un llamado urgente: firmar, alzar la voz, actuar
    Hoy más que nunca, la batalla también se libra en el terreno de la conciencia.
    Por eso, este no es solo un artículo: es un llamado.
    A los cubanos dentro de la Isla: a defender la paz con la misma firmeza con que se defiende la Patria.
    A los cubanos en el exterior: a no dejarse confundir, a no prestar su voz a quienes promueven la destrucción del país que los vio nacer.
    Y a todas las personas de buena voluntad en el mundo: a sumarse activamente a las campañas, a firmar, a denunciar, a movilizarse.
    Porque sí, las firmas importan. Son expresión de voluntad política, de presión internacional, de legitimidad moral. Son la voz de los pueblos diciendo: NO a la guerra.

    Cuba no está sola
    Hoy Cuba no enfrenta solo una política hostil; enfrenta una estrategia de asfixia que busca doblegarla por hambre, por presión y por miedo. Pero también cuenta con algo que no se puede bloquear ni sancionar: la solidaridad internacional.
    Desde convoyes humanitarios hasta campañas globales, el mundo ha comenzado a reaccionar ante la injusticia.
    Y eso demuestra una verdad esencial: cuando un pueblo resiste con dignidad, nunca está solo.

    Conclusión: aquí no se rinde nadie
    Que se escuche claro, desde La Habana hasta el último rincón del planeta:
    Cuba no quiere la guerra.
    Pero tampoco le teme.
    Cuba quiere paz.
    Pero una paz con soberanía, con dignidad, con independencia.
    Frente a los que piden bombas, levantamos conciencia.
    Frente a los que promueven invasión, levantamos verdad.
    Frente a los que sueñan con someternos, levantamos historia.
    Cuba no se vende. Cuba no se entrega. Cuba no se arrodilla.
    Y si alguien insiste en intentar borrar esta verdad, tendrá que enfrentarse no solo a un país, sino a un pueblo entero… y a millones en el mundo que ya han decidido de qué lado están.
    Patria o Muerte. Venceremos. ✊

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  3. Proclama del pueblo de Cuba «Voz de la sociedad civil, la juventud y la mujer cubana frente al bloqueo imperial»

    ✍️ Alejandro Cubano, Alejandro Futuro, Blog Futuro mi Cuba

    Desde la dignidad de una nación que ha sabido resistir más de seis décadas de agresión sistemática, el pueblo de Cuba levanta su voz ante el mundo.
    No hablamos desde matrices fabricadas ni desde discursos impuestos. Hablamos desde la realidad concreta de millones de cubanos que, día a día, sostienen la vida, el trabajo, la cultura y la esperanza en medio de enormes dificultades. Dificultades que no pueden ni deben analizarse al margen del brutal entramado de medidas coercitivas, unilaterales y extraterritoriales impuestas por el gobierno de los Estados Unidos contra nuestra patria.

    Proclama del pueblo de Cuba. Exigimos el fin inmediato el bloqueo imperialista de Estados Unidos contra Cuba. Cuba resiste, Cuba vencerá. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

    Somos la verdadera sociedad civil cubana: la que construye, la que crea, la que resiste sin renunciar a su soberanía.
    Somos la juventud que no abandona su país, sino que lo transforma.
    Somos la mujer cubana que sostiene la nación con entereza, sacrificio y dignidad.
    Y desde esa legitimidad histórica y moral, denunciamos:
    El bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba no es una política aislada: es un sistema de asfixia deliberada, diseñado para provocar carencias, generar descontento y forzar un cambio de régimen a costa del sufrimiento de todo un pueblo.
    Se trata de una política profundamente inhumana, que viola el Derecho Internacional, desconoce la soberanía de los Estados y desprecia, de forma sistemática, el reclamo casi unánime de la comunidad internacional expresado en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

    EXIGIMOS:

    El cese inmediato

    De todas las medidas de bloqueo económico, comercial y financiero impuestas contra Cuba, que constituyen un acto de agresión prolongada y un castigo colectivo contra nuestro pueblo.

    El archivo definitivo

    De cualquier plan de bloqueo naval o acción de fuerza que amenace la paz, la estabilidad regional y la soberanía nacional.

    La exclusión de Cuba

    De la espuria lista de Estados patrocinadores del terrorismo, instrumento de manipulación política utilizado para recrudecer la persecución financiera y desacreditar a la nación cubana.

    El respeto al derecho internacional

    A la Carta de las Naciones Unidas y a la voluntad de la comunidad internacional, que de manera abrumadora ha exigido, año tras año, el fin de esta política criminal.

    Una Revolución que no se rinde
    Frente a la hostilidad permanente, el pueblo cubano ha respondido con resistencia, creatividad y firmeza revolucionaria.
    La Revolución Cubana no es un hecho del pasado:
    es una obra viva, defendida cada día por su pueblo.
    Es la garantía de independencia, justicia social y dignidad nacional.
    Por eso, cada medida de agresión no hace más que reafirmar una verdad histórica:
    Cuba no será jamás un país sometido.
    La juventud cubana no se doblega: se levanta, innova y construye futuro.
    La mujer cubana no retrocede: lidera, sostiene y defiende la vida.
    El pueblo cubano no claudica: resiste con la fuerza de su historia y la claridad de sus principios.

    Llamado urgente a la comunidad internacional
    Convocamos a los pueblos, a los movimientos sociales, a las fuerzas progresistas y a los gobiernos dignos del mundo:
    A romper el silencio cómplice.
    A denunciar con mayor firmeza la política de asfixia económica contra Cuba.
    A enfrentar el carácter guerrerista e injerencista de la actual política del gobierno de los Estados Unidos.
    No basta con votar resoluciones:
    es imprescindible elevar la presión política, ética y diplomática contra esta injusticia.
    Lo que hoy se aplica contra Cuba sienta un precedente peligroso para todos los pueblos del mundo.

    Cuba resiste, Cuba vence
    No pedimos concesiones.
    Exigimos justicia.
    No reclamamos privilegios.
    Defendemos derechos.
    Porque la dignidad no se negocia.
    Porque la soberanía no se entrega.
    Porque la Revolución se defiende.
    Cuba no se rinde. Cuba resiste. Cuba vencerá.

    Tu voto:

    #Bloqueo #ConElPieEnElEstribo #Cuba #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaVsBloqueo #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #CubaPorLaVida #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #GenteQueTrabaja #HéroesDeAzul #LaHistoria #LeyDeComunicaciónSocial #MINFAR #MININT #MujerCubana #PorCubaTodo #TerrorismoContraCuba #Verdad
  4. Corralillo: la impunidad que cruzó el mar y se convirtió en terrorismo

    ✍️ Alejandro Cubano/Blog Futuro mi Cuba
    La fallida incursión armada en Corralillo, Villa Clara, no puede analizarse como un hecho aislado ni como una aventura improvisada. Lo ocurrido responde a una lógica sostenida de agresión contra Cuba, alimentada durante años por la tolerancia —cuando no complicidad— de autoridades estadounidenses frente a individuos que operan desde su territorio con total impunidad.
    Hoy, los elementos disponibles permiten afirmar con claridad: este episodio pudo haberse evitado.

    Corralillo, Villa Clara. Fallida incursión en el territorio nacional. Terrorismo desde Miami. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

    Una alerta ignorada desde 2023
    Desde finales de 2023, espacios investigativos de la televisión cubana, como Razones de Cuba, expusieron públicamente una red de reclutamiento y financiamiento de acciones violentas dentro del país.
    En esos materiales se identificó a Amijail Sánchez González, residente en Florida, como un operador clave en la promoción y financiamiento de actos de sabotaje. No se trataba de rumores ni de propaganda: eran testimonios directos, verificables, de personas reclutadas.
    Lo más alarmante era la existencia de un sistema estructurado de pagos:

    • $1,500 USD por derribar torres de alta tensión
    • $300 USD por incendiar vehículos estatales
    • $100 USD por provocar incendios en cañaverales

    Estos datos no solo revelaban intención criminal: evidenciaban una estrategia organizada de desestabilización interna.

    Terrorismo, no vandalismo
    Intentar presentar estos hechos como “protestas” o “acciones aisladas” constituye una manipulación peligrosa. Desde cualquier marco jurídico serio, estas acciones encajan claramente dentro de la definición de terrorismo.

    Ataque a infraestructuras críticas

    El sabotaje al sistema eléctrico nacional no es un daño material menor. Implica:

    • Interrupción de servicios hospitalarios
    • Afectación al suministro de agua
    • Pérdida de alimentos y medicamentos

    Es, en esencia, un ataque directo contra la vida cotidiana del pueblo cubano.

    Guerra económica deliberada

    La quema de cañaverales no es un acto espontáneo. Tiene un impacto estratégico:

    • Afecta exportaciones y producción energética
    • Golpea el sustento de comunidades campesinas
    • Genera escasez y tensiones sociales

    Se trata de una forma de agresión económica con objetivos políticos claros.

    Intimidación y paralización logística

    El incendio de vehículos estatales busca:

    • Frenar servicios esenciales
    • Intimidar a trabajadores
    • Crear sensación de inseguridad

    Es una táctica clásica de desestabilización: golpear la funcionalidad del Estado desde lo cotidiano.

    De la impunidad a la incursión armada
    La falta de acción por parte de agencias federales estadounidenses ante estas denuncias no fue un detalle menor: fue el punto de inflexión.
    Al no ser investigado ni sancionado, el individuo señalado escaló sus acciones.
    La embarcación involucrada en los hechos de Corralillo —una Pro-Line 24 con registro en Florida— no era una improvisación. Era una plataforma preparada para una operación armada, equipada con:

    • 👉Fusiles de asalto y precisión, algunos con tecnología avanzada
    • 👉Pistolas de alto calibre
    • 👉Más de 12,000 municiones
    • 👉Equipos de comunicación satelital
    • 👉Drones y medios de reconocimiento

    Estos elementos desmontan cualquier narrativa de “acción simbólica” o “gesto político”. Se trataba de una operación con capacidad real de combate.

    Responsabilidad y silencio

    La pregunta central no es solo qué ocurrió en Corralillo, sino por qué se permitió que ocurriera.
    ¿Cómo es posible que un individuo públicamente señalado por financiar sabotajes:

    • Circulara libremente
    • Accediera a armamento sofisticado
    • Organizará una incursión desde territorio estadounidense

    La respuesta apunta a un problema estructural:
    la tolerancia sistemática hacia acciones violentas contra Cuba cuando estas se gestan desde suelo norteamericano.
    La historia reciente ofrece múltiples precedentes donde individuos vinculados a actos terroristas contra la Isla han operado con protección o indiferencia institucional.

    Más allá de Corralillo: una política de doble rasero
    Mientras Estados Unidos se presenta internacionalmente como abanderado de la lucha contra el terrorismo, mantiene un doble estándar evidente cuando se trata de Cuba.
    Lo ocurrido confirma una verdad incómoda:

    La impunidad no es pasividad.
    La impunidad es una forma de complicidad.

    Cuba: firmeza frente a la agresión

    A pesar de estas amenazas, Cuba ha sostenido históricamente una posición clara:

    • Defensa de su soberanía
    • Denuncia constante de actos terroristas
    • Protección de su población

    El fracaso de la incursión en Corralillo no solo evitó consecuencias mayores: también puso en evidencia la capacidad de respuesta y vigilancia del Estado cubano.

    Cierre
    Corralillo no es un punto final. Es una advertencia.
    Mientras persista la permisividad hacia quienes promueven la violencia contra Cuba desde el exterior, seguirán existiendo riesgos reales para la seguridad nacional.
    Pero hay algo que también queda claro:
    Cuba no es un terreno indefenso.
    Cuba no es una nación que se intimida.
    Cuba es un pueblo que resiste, denuncia y actúa.
    Y frente al terrorismo, venga de donde venga, la respuesta seguirá siendo la misma:
    firmeza, dignidad y defensa inquebrantable de la soberanía.

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    #Análisis #ConElPieEnElEstribo #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaVsBloqueo #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias
  5. Morón en calma: el pueblo respalda la tranquilidad ciudadana y la ley actuará contra los hechos vandálicos

    La ciudad de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, recupera hoy su ritmo habitual tras los lamentables incidentes ocurridos en la medianoche del sábado, cuando un grupo de personas protagonizaron hechos vandálicos en detrimento de la tranquilidad ciudadana en varias calles del municipio.

    Morón en calma, la ley caerá sobre los vándalos. Manipulación y odio. No a la desestabilización y vandalismo. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba 2026

    De acuerdo con informaciones preliminares, una parte de los participantes —en su mayoría residentes del consejo popular El Vaquerito— salió a las calles con reclamos vinculados fundamentalmente a la compleja situación electroenergética y al acceso a determinados productos alimenticios.
    En un primer momento la situación transcurrió sin hechos de violencia y se produjo incluso un intercambio con autoridades del territorio. Sin embargo, posteriormente un grupo más reducido de individuos derivó hacia hechos vandálicos en detrimento de la tranquilidad ciudadana, que nada tienen que ver con el legítimo derecho a expresar preocupaciones.
    Entre los hechos reportados se encuentran:

    💥 Pedradas contra la sede del Comité Municipal del Partido.
    💥 Quema de muebles en la vía pública, pertenecientes a la recepción del inmueble.
    💥 Afectaciones a otros establecimientos, entre ellos una farmacia y un punto de venta de la cadena Tiendas Caribe.

    Hasta el momento se ha informado la detención de cinco personas, mientras otra fue atendida en el Hospital General Roberto Rodríguez tras sufrir una caída en estado de embriaguez.
    Las fuerzas especializadas del Ministerio del Interior continúan las investigaciones para esclarecer completamente lo sucedido y determinar responsabilidades.
    Mientras tanto, colectivos laborales de los establecimientos afectados ya trabajan para restablecer los servicios a la población.

    Un reclamo social ante una inquietud no puede convertirse en vandalismo

    Que los apagones molestan, desesperan e irritan, es una realidad que nadie puede negar. La situación electroenergética del país golpea la vida cotidiana de las familias cubanas y genera tensiones comprensibles.
    Pero comprender la frustración no significa justificar la violencia.
    Existe una diferencia clara entre expresar inconformidades —algo legítimo en cualquier sociedad— y protagonizar hechos vandálicos en detrimento de la tranquilidad ciudadana.
    Una frase dicha en medio de la ira, un reclamo elevado o una discusión pública pueden formar parte de un momento de tensión social.
    Pero apedrear instituciones, incendiar objetos en la vía pública o atacar servicios esenciales constituye un delito.
    Cuando se agrede una farmacia, no se agrede simplemente un edificio: se agrede la salud de los ancianos, de los niños y de cualquier ciudadano que necesite medicamentos.
    Cuando se vandaliza una tienda o una institución pública, no se ataca a un “enemigo abstracto”: se ataca la propiedad del pueblo.

    La manipulación desde las redes

    Como suele ocurrir en estos casos, las redes sociales se activaron rápidamente para exagerar, manipular y distorsionar los hechos.
    Desde determinados espacios digitales vinculados a sectores hostiles a Cuba, se intentó presentar el incidente como una supuesta “revuelta generalizada”, construyendo una narrativa de caos que no corresponde con la realidad vivida en la ciudad.
    Mientras tanto, los mismos actores que promueven el bloqueo económico contra el país —medida que precisamente agrava la crisis energética— intentan capitalizar cualquier episodio de tensión para fomentar la desestabilización.
    Este doble discurso es ya una práctica conocida:

    📌por un lado se exige el recrudecimiento de sanciones contra Cuba,
    📌y por otro se intenta estimular el descontento social que esas mismas sanciones provocan.

    El Estado de Derecho y la defensa del orden social

    Cuba es un Estado socialista de derecho, con un sistema legal claro para enfrentar conductas que atenten contra la tranquilidad ciudadana, la propiedad social o la estabilidad del país.
    El Código Penal cubano establece sanciones para delitos como:

    👉 el desorden público,
    👉 los daños a la propiedad,
    👉 los actos vandálicos,
    👉 y cualquier acción que ponga en peligro la seguridad colectiva.

    Por tanto, quienes participaron en estos hechos deberán responder ante la ley.
    No se trata de castigar la inconformidad ni el malestar social, que son comprensibles en momentos difíciles. Se trata de defender el orden público y proteger a la ciudadanía frente a acciones violentas que nada aportan a la solución de los problemas del país.

    Un pueblo que defiende su tranquilidad

    La inmensa mayoría del pueblo de Morón no participó en estos hechos vandálicos en detrimento de la tranquilidad ciudadana. Por el contrario, hoy continúa trabajando, reconstruyendo lo dañado y apostando por la tranquilidad de su ciudad.
    Esa mayoría es la que realmente representa a Cuba: un pueblo que enfrenta dificultades enormes, pero que también sabe distinguir entre la crítica legítima y la destrucción irresponsable.
    Los problemas del país se resuelven con trabajo, diálogo y participación, no con piedras ni con fuego.
    Morón sigue en pie.
    Serena, digna y revolucionaria.

    Ni el vandalismo ni el odio construirán el futuro de Cuba

    Conviene decirlo con claridad: detrás de muchos de estos episodios aparecen los mismos actores que desde el exterior promueven campañas de odio y desestabilización contra nuestro país.
    Desde la comodidad de otras tierras, sin asumir riesgo alguno, incitan a la violencia y financian acciones que buscan generar caos en nuestras calles. Mientras tanto, quienes ejecutan estos actos en el terreno suelen ser elementos antisociales o conductas lumpen, individuos que no aportan nada a la sociedad pero pretenden vivir del esfuerzo colectivo del pueblo.
    Cuba atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente, bajo un asedio económico sin precedentes impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, cuyo objetivo declarado ha sido durante décadas asfixiar la economía nacional.
    Frente a ese escenario, el camino no puede ser la destrucción ni el vandalismo.
    La única salida posible para el país es trabajar, construir y producir lo que necesitamos. La historia de la nación cubana demuestra que los momentos más difíciles siempre se han enfrentado con unidad, dignidad y sacrificio colectivo.
    Por eso, quienes intenten convertir la frustración social en violencia encontrarán la respuesta firme de la ley y el rechazo mayoritario del pueblo.
    Porque en Cuba la tranquilidad ciudadana, el orden social y la soberanía nacional no están en negociación.

    Fuente:
    Periódico Invasor.

    Perfil de Iván Cedeño en Facebook

    Perfil de Yuni de Cuba en Facebook

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  6. ¿Preparan una nueva operación contra Cuba? Washington podría fabricar acusaciones y campañas mediáticas para justificar una escalada de agresiones

    La vieja estrategia imperial: crear el pretexto antes de lanzar la ofensiva

    A lo largo de más de seis décadas de confrontación política entre Cuba y Estados Unidos, numerosas operaciones contra la Revolución han seguido un patrón similar: primero se construye el relato, luego se fabrican las acusaciones y finalmente se justifica la agresión.

    Nueva escalada contra Cuba. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba 2026

    En los últimos meses han comenzado a circular análisis y advertencias que apuntan a la posibilidad de que sectores de poder en Washington estén preparando una nueva campaña política, mediática y judicial contra Cuba, destinada a crear el clima internacional necesario para justificar nuevas medidas de presión contra la Isla.
    Aunque algunas de estas hipótesis han surgido inicialmente en redes sociales, el contexto político actual obliga a observar con atención cualquier señal que apunte a una escalada de hostilidad contra el país.

    La política de línea dura vuelve a imponerse en Washington

    Desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente estadounidense Donald Trump ha retomado una política particularmente agresiva hacia Cuba.
    Las medidas aplicadas incluyen nuevas sanciones económicas, presiones diplomáticas y el fortalecimiento de las campañas políticas contra el gobierno cubano. En enero de 2026, la administración estadounidense llegó incluso a declarar que la situación vinculada con Cuba constituye una “amenaza extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos”, argumento que históricamente ha servido para justificar acciones hostiles contra otros países.
    A ello se suma la influencia dentro del aparato político estadounidense de figuras históricamente vinculadas a posiciones anticubanas, entre ellas el actual secretario de Estado Marco Rubio, quien durante años ha defendido políticas de confrontación directa contra La Habana.

    El guion que podría activarse: acusaciones judiciales contra dirigentes cubanos

    Uno de los pasos que algunos analistas consideran posibles dentro de esta estrategia sería la fabricación o promoción de causas judiciales contra dirigentes cubanos en tribunales estadounidenses.
    De acuerdo con reportes de prensa internacional, fiscales federales en Miami han estado evaluando investigaciones relacionadas con funcionarios del gobierno cubano.
    Aunque hasta el momento no se han presentado cargos formales, este tipo de iniciativas recuerda métodos utilizados por Washington en conflictos con otros gobiernos considerados adversarios, donde acusaciones de narcotráfico, corrupción o violaciones de derechos humanos han servido como herramientas políticas para aislar internacionalmente a determinados países.

    La guerra mediática: redes sociales, rumores y operaciones de propaganda

    En el mundo contemporáneo, los conflictos políticos ya no se libran únicamente en el terreno diplomático o militar. El espacio informativo se ha convertido en un campo de batalla fundamental.
    Las redes sociales permiten amplificar rumores, acusaciones no verificadas y testimonios manipulados a una velocidad sin precedentes. En numerosos conflictos recientes se ha documentado el uso de campañas coordinadas destinadas a instalar determinadas narrativas en la opinión pública internacional.
    En ese escenario, una eventual campaña contra Cuba podría incluir:

    🧶difusión de supuestos testimonios contra dirigentes cubanos
    🧶acusaciones mediáticas relacionadas con narcotráfico o corrupción
    🧶amplificación de rumores en redes sociales
    🧶utilización de grandes medios internacionales para legitimar estas narrativa

    Este tipo de estrategias ha sido ampliamente documentado en conflictos políticos recientes en América Latina y otras regiones del mundo.

    Narcotráfico y manipulación política: una acusación que choca con los datos

    Uno de los argumentos que con frecuencia aparece en campañas políticas contra gobiernos adversarios de Washington es el narcotráfico.
    Sin embargo, en el caso de Cuba existen datos que contradicen ese relato.
    Durante décadas, las autoridades cubanas han mantenido una política de tolerancia cero contra el tráfico de drogas, interceptando cargamentos que circulan por el Caribe y colaborando en múltiples ocasiones con organismos internacionales en la lucha contra este fenómeno.
    Informes oficiales indican que las fuerzas cubanas han decomisado importantes cantidades de drogas en rutas marítimas cercanas al territorio nacional, muchas de ellas destinadas al mercado estadounidense.

    El Caribe: una región cada vez más militarizada
    La región del Caribe ha vuelto a adquirir importancia estratégica en la política exterior de Estados Unidos.
    En los últimos años Washington ha incrementado sus operaciones militares en la zona bajo el argumento de combatir el narcotráfico y el crimen organizado.
    Este escenario demuestra que el Caribe continúa siendo considerado por Estados Unidos un espacio geopolítico clave, especialmente en el contexto de sus disputas con gobiernos que defienden posiciones soberanas frente a la política estadounidense.

    Cuba frente a una nueva etapa de presiones
    En este contexto, algunos analistas consideran que los próximos meses podrían estar marcados por un aumento de las tensiones políticas en torno a Cuba.
    Entre los escenarios que podrían desarrollarse se mencionan:

    ✔️intensificación de campañas mediáticas contra el país
    ✔️nuevas sanciones económicas
    presiones diplomáticas internacionales
    ✔️intentos de generar inestabilidad política interna

    La historia de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos demuestra que las políticas de hostilidad hacia la Isla han recurrido con frecuencia a operaciones de propaganda, presiones económicas y campañas de descrédito internacional.

    La respuesta histórica de Cuba: dignidad, soberanía y resistencia

    Frente a estas presiones, la experiencia histórica demuestra que el principal recurso de la nación cubana ha sido siempre la defensa firme de su soberanía y la unidad de su pueblo.
    Durante más de seis décadas, la Revolución Cubana ha enfrentado bloqueo económico, campañas mediáticas y acciones hostiles de diversa naturaleza.
    Sin embargo, también ha demostrado una capacidad notable de resistencia política y social.
    En un escenario internacional cada vez más complejo, la defensa de la verdad, la soberanía nacional y la dignidad del pueblo cubano continúa siendo la mejor respuesta frente a cualquier intento de manipulación o agresión contra la Isla.

    Fuentes utilizadas
    📌Informes sobre política antidrogas y cooperación internacional de Cuba.
    📌Reportes de prensa internacional sobre investigaciones judiciales en   📌Estados Unidos relacionadas con Cuba.
    📌Declaraciones oficiales del gobierno estadounidense sobre su política hacia Cuba.
    📌Análisis sobre operaciones militares estadounidenses en el Caribe y su impacto geopolítico.

    Tu voto:

    #Análisis #ÚltimoMinuto #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaVsBloqueo #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #DerechosHumanos #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #LasRedes
  7. Declaraciones del viceministro Carlos Fernández de Cossío: Cuba reafirma su soberanía frente a la hostilidad de EE.UU.

    El viceministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, ofreció declaraciones en las que abordó con claridad y firmeza el estado actual de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, así como el impacto directo de la política estadounidense sobre nuestro país.

    Imagen original del sitio web RazonesdeCuba.cu

    En sus palabras, quedó reiterado que la política de Washington hacia Cuba continúa marcada por la presión económica, el recrudecimiento del bloqueo y la persistencia de medidas coercitivas unilaterales que afectan de manera directa al pueblo cubano.

    La continuidad de una política hostil
    El viceministro explicó que, pese a determinados intercambios diplomáticos sostenidos en áreas específicas, no existe una voluntad real por parte del gobierno estadounidense de modificar el enfoque estructural de su política hacia Cuba. La permanencia de nuestro país en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo constituye uno de los ejemplos más evidentes del carácter injustificado y políticamente manipulado de estas decisiones.
    Esta designación, carente de fundamento, no solo daña la imagen internacional de la nación, sino que además agrava las dificultades económicas al limitar operaciones financieras, transacciones bancarias y vínculos comerciales legítimos.
    El bloqueo como eje central del conflicto

    Fernández de Cossío subrayó que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos sigue siendo el principal obstáculo para el desarrollo del país. Sus efectos se traducen en restricciones al acceso a financiamiento internacional, encarecimiento de importaciones, trabas tecnológicas y afectaciones directas a sectores sensibles como la salud, la alimentación y la energía.
    Cuba —reafirmó— no ha adoptado ni adopta medidas dirigidas a desestabilizar a Estados Unidos. Por el contrario, ha manifestado reiteradamente su disposición a sostener un diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana y el respeto mutuo.
    Migración y cooperación bilateral

    En el ámbito migratorio, el viceministro explicó que Cuba mantiene su compromiso con los acuerdos migratorios vigentes. Sin embargo, señaló que la política estadounidense —incluyendo medidas que estimulan la migración irregular— ha contribuido a generar tensiones y flujos desordenados.
    La posición cubana continúa siendo clara: la migración debe abordarse mediante la cooperación responsable y sin instrumentalización política.
    Soberanía y dignidad nacional

    Las declaraciones del viceministro ratifican la línea histórica de la política exterior cubana: defensa irrestricta de la soberanía, rechazo a la injerencia y voluntad de diálogo en condiciones de respeto.
    Cuba no renuncia a su derecho a decidir su propio destino. La nación continuará enfrentando las presiones externas con firmeza, apelando al derecho internacional y al respaldo mayoritario de la comunidad internacional, que año tras año condena el bloqueo en la Asamblea General de la ONU.

    Consideración editorial
    Desde Futuro mi Cuba, entendemos que estas declaraciones no solo informan sobre un estado de relaciones bilaterales, sino que exponen con transparencia las causas estructurales de muchas de las dificultades económicas que enfrenta el país. El bloqueo y las medidas coercitivas unilaterales no son abstracciones diplomáticas: tienen efectos concretos en la vida cotidiana de nuestro pueblo.
    Defender la verdad en este contexto es también defender la soberanía.

    Tu voto:

    #ÚltimoMinuto #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaVsBloqueo #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #CubaPorLaVida #EEUUMienteAlMundo #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #HéroesDeAzul #MININT #PorCubaTodo #Verdad
  8. Diplomacia o injerencia: anatomía jurídica de una conducta que desafía la soberanía cubana

    Por Alejandro Cubano, Blog Futuro mi Cuba
    No estamos ante una polémica coyuntural ni frente a un exabrupto personal de un funcionario extranjero. Lo que hoy analizamos es un fenómeno estructural: la utilización de la representación diplomática de los Estados Unidos en Cuba como instrumento activo de presión política interna.
    El problema no es retórico. Es jurídico. Es histórico. Y es profundamente político.

    Por el derecho a defender la soberanía de nuestra patria. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

    I. La diplomacia tiene límites: el marco de la Convención de Viena
    Las relaciones entre Estados no se rigen por simpatías ideológicas, sino por normas claras. La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, ratificada tanto por Cuba como por Estados Unidos, establece en su Artículo 41.1:

    “Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades tienen el deber de respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También tienen el deber de no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado.”

    Este principio no es accesorio: es el eje de la diplomacia moderna.
    Cuando un jefe de misión realiza declaraciones públicas cuestionando la legitimidad del sistema político del Estado receptor, promueve narrativas de cambio de régimen o establece vínculos sistemáticos con actores orientados a modificar el orden constitucional vigente, se abre un debate legítimo sobre si se está cruzando la línea entre diplomacia y activismo político.
    No se trata de susceptibilidad ideológica. Se trata de derecho internacional.

    II. El contexto estructural: una política codificada de presión
    La conducta del representante diplomático estadounidense no puede separarse del marco legal que sustenta la política de Washington hacia Cuba.

    1. La Helms-Burton: cambio de régimen como política codificada
      La Ley Helms-Burton (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act of 1996) no es simplemente una norma económica. Es un instrumento político.
      En su Sección 102(h), establece como política de Estados Unidos:

    “Buscar una transición pacífica hacia un gobierno democrático en Cuba.”

    La ley condiciona el levantamiento del embargo a la transformación del sistema político cubano, definiendo incluso las características del gobierno que Washington consideraría “aceptable”.
    No es interpretación ideológica: está escrito en el texto legal aprobado por el Congreso estadounidense.
    Cuando un diplomático actúa en territorio cubano promoviendo explícita o implícitamente esa agenda, no actúa al margen de la ley estadounidense; la está ejecutando.

    1. La Ley Torricelli y la extraterritorialidad
      La Cuban Democracy Act (Ley Torricelli, 1992) reforzó el embargo e introdujo disposiciones con efectos extraterritoriales, afectando a filiales de empresas estadounidenses en terceros países.
      Ese carácter extraterritorial ha sido cuestionado por múltiples Estados por violar principios fundamentales del derecho internacional, particularmente la igualdad soberana consagrada en la Carta de las Naciones Unidas.

    III. El bloqueo y la condena internacional reiterada
    Desde 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado anualmente resoluciones que exigen el fin del embargo económico impuesto a Cuba.
    La resolución más reciente, adoptada por abrumadora mayoría, reafirma que las medidas coercitivas unilaterales son incompatibles con:
    ✅ El principio de no intervención.
    ✅ La libertad de comercio y navegación.
    ✅ La igualdad soberana de los Estados.
    No se trata de propaganda: es la posición oficial de la comunidad internacional expresada en el máximo órgano deliberativo de la ONU.
    La persistencia de una política de asfixia económica mientras se despliega una diplomacia activa en favor de transformaciones internas plantea una contradicción ética y jurídica profunda.

    IV. Diplomacia pública o intervención política
    Estados Unidos ha desarrollado el concepto de “public diplomacy” como herramienta de influencia directa sobre poblaciones extranjeras. En abstracto, puede considerarse una estrategia comunicacional legítima.
    Sin embargo, aplicada en el contexto cubano —marcado por un embargo económico prolongado por más de seis décadas— esa práctica adquiere otra dimensión.
    Cuando existe una política explícita de presión económica codificada por ley, cualquier acción diplomática que fomente el cuestionamiento del orden interno deja de ser neutral.
    Se convierte en parte de un engranaje mayor.

    V. El precedente histórico y la memoria política
    Cuba no analiza estos hechos en el vacío. La historia bilateral incluye:
    ✔️ La Enmienda Platt.
    ✔️ Intervenciones militares directas.
    ✔️ Apoyo a acciones encubiertas contra el gobierno revolucionario.
    La Revolución de 1959 se definió precisamente como ruptura con esa subordinación estructural.
    Por eso, cuando un representante diplomático adopta una postura que parece situarse por encima de las decisiones soberanas del Estado cubano, la reacción no es meramente emocional: es histórica.

    VI. ¿Qué herramientas tiene el Estado receptor?
    La propia Convención de Viena contempla mecanismos claros:
    👉 Protestas diplomáticas formales.
    👉 Notas verbales.
    👉 Declaración de persona non grata (Artículo 9).
    Cada Estado tiene el derecho soberano de decidir si un diplomático ha excedido sus funciones.
    No es un acto de debilidad ejercer esos mecanismos. Es ejercer soberanía conforme al derecho internacional.

    VII. Conclusión: firmeza basada en derecho
    Defender la soberanía no es encerrarse en consignas. Es fundamentar cada denuncia con normas, precedentes y datos verificables.
    La política estadounidense hacia Cuba está jurídicamente estructurada para promover transformaciones internas. Eso no es una opinión: es una lectura directa de sus propias leyes.
    Si a esa estructura legal se suma una conducta diplomática que desborda los límites establecidos por la Convención de Viena, el problema deja de ser retórico.
    Se convierte en una cuestión de derecho internacional público.
    Cuba no exige privilegios. Exige respeto a los mismos principios que rigen las relaciones entre todos los Estados.
    La soberanía no es negociable porque no es ideológica: es jurídica.
    Y mientras existan normas que la respalden, habrá argumentos para defenderla con rigor, no solo con pasión.

    Fuentes y referencias
    Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Naciones Unidas, 1961.
    Ley Helms-Burton (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act of 1996), 22 U.S.C. § 6021 et seq.
    Cuban Democracy Act (Ley Torricelli), 22 U.S.C. § 6001 et seq.
    Carta de las Naciones Unidas.
    Resoluciones anuales de la Asamblea General de la ONU tituladas “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.
    Comunicados oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba (MINREX), 2024–2026.
    National Security Presidential Memoranda y documentos oficiales de la Casa Blanca sobre política hacia Cuba (2024–2025).

    Tu voto:

    #AbajoElBloqueoCriminal #Análisis #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaVsBloqueo #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #CubaPorLaVida #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #GenteQueTrabaja
  9. Diplomacia o injerencia: anatomía jurídica de una conducta que desafía la soberanía cubana

    Por Alejandro Cubano, Blog Futuro mi Cuba
    No estamos ante una polémica coyuntural ni frente a un exabrupto personal de un funcionario extranjero. Lo que hoy analizamos es un fenómeno estructural: la utilización de la representación diplomática de los Estados Unidos en Cuba como instrumento activo de presión política interna.
    El problema no es retórico. Es jurídico. Es histórico. Y es profundamente político.

    Por el derecho a defender la soberanía de nuestra patria. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

    I. La diplomacia tiene límites: el marco de la Convención de Viena
    Las relaciones entre Estados no se rigen por simpatías ideológicas, sino por normas claras. La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, ratificada tanto por Cuba como por Estados Unidos, establece en su Artículo 41.1:

    “Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades tienen el deber de respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También tienen el deber de no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado.”

    Este principio no es accesorio: es el eje de la diplomacia moderna.
    Cuando un jefe de misión realiza declaraciones públicas cuestionando la legitimidad del sistema político del Estado receptor, promueve narrativas de cambio de régimen o establece vínculos sistemáticos con actores orientados a modificar el orden constitucional vigente, se abre un debate legítimo sobre si se está cruzando la línea entre diplomacia y activismo político.
    No se trata de susceptibilidad ideológica. Se trata de derecho internacional.

    II. El contexto estructural: una política codificada de presión
    La conducta del representante diplomático estadounidense no puede separarse del marco legal que sustenta la política de Washington hacia Cuba.

    1. La Helms-Burton: cambio de régimen como política codificada
      La Ley Helms-Burton (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act of 1996) no es simplemente una norma económica. Es un instrumento político.
      En su Sección 102(h), establece como política de Estados Unidos:

    “Buscar una transición pacífica hacia un gobierno democrático en Cuba.”

    La ley condiciona el levantamiento del embargo a la transformación del sistema político cubano, definiendo incluso las características del gobierno que Washington consideraría “aceptable”.
    No es interpretación ideológica: está escrito en el texto legal aprobado por el Congreso estadounidense.
    Cuando un diplomático actúa en territorio cubano promoviendo explícita o implícitamente esa agenda, no actúa al margen de la ley estadounidense; la está ejecutando.

    1. La Ley Torricelli y la extraterritorialidad
      La Cuban Democracy Act (Ley Torricelli, 1992) reforzó el embargo e introdujo disposiciones con efectos extraterritoriales, afectando a filiales de empresas estadounidenses en terceros países.
      Ese carácter extraterritorial ha sido cuestionado por múltiples Estados por violar principios fundamentales del derecho internacional, particularmente la igualdad soberana consagrada en la Carta de las Naciones Unidas.

    III. El bloqueo y la condena internacional reiterada
    Desde 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado anualmente resoluciones que exigen el fin del embargo económico impuesto a Cuba.
    La resolución más reciente, adoptada por abrumadora mayoría, reafirma que las medidas coercitivas unilaterales son incompatibles con:
    ✅ El principio de no intervención.
    ✅ La libertad de comercio y navegación.
    ✅ La igualdad soberana de los Estados.
    No se trata de propaganda: es la posición oficial de la comunidad internacional expresada en el máximo órgano deliberativo de la ONU.
    La persistencia de una política de asfixia económica mientras se despliega una diplomacia activa en favor de transformaciones internas plantea una contradicción ética y jurídica profunda.

    IV. Diplomacia pública o intervención política
    Estados Unidos ha desarrollado el concepto de “public diplomacy” como herramienta de influencia directa sobre poblaciones extranjeras. En abstracto, puede considerarse una estrategia comunicacional legítima.
    Sin embargo, aplicada en el contexto cubano —marcado por un embargo económico prolongado por más de seis décadas— esa práctica adquiere otra dimensión.
    Cuando existe una política explícita de presión económica codificada por ley, cualquier acción diplomática que fomente el cuestionamiento del orden interno deja de ser neutral.
    Se convierte en parte de un engranaje mayor.

    V. El precedente histórico y la memoria política
    Cuba no analiza estos hechos en el vacío. La historia bilateral incluye:
    ✔️ La Enmienda Platt.
    ✔️ Intervenciones militares directas.
    ✔️ Apoyo a acciones encubiertas contra el gobierno revolucionario.
    La Revolución de 1959 se definió precisamente como ruptura con esa subordinación estructural.
    Por eso, cuando un representante diplomático adopta una postura que parece situarse por encima de las decisiones soberanas del Estado cubano, la reacción no es meramente emocional: es histórica.

    VI. ¿Qué herramientas tiene el Estado receptor?
    La propia Convención de Viena contempla mecanismos claros:
    👉 Protestas diplomáticas formales.
    👉 Notas verbales.
    👉 Declaración de persona non grata (Artículo 9).
    Cada Estado tiene el derecho soberano de decidir si un diplomático ha excedido sus funciones.
    No es un acto de debilidad ejercer esos mecanismos. Es ejercer soberanía conforme al derecho internacional.

    VII. Conclusión: firmeza basada en derecho
    Defender la soberanía no es encerrarse en consignas. Es fundamentar cada denuncia con normas, precedentes y datos verificables.
    La política estadounidense hacia Cuba está jurídicamente estructurada para promover transformaciones internas. Eso no es una opinión: es una lectura directa de sus propias leyes.
    Si a esa estructura legal se suma una conducta diplomática que desborda los límites establecidos por la Convención de Viena, el problema deja de ser retórico.
    Se convierte en una cuestión de derecho internacional público.
    Cuba no exige privilegios. Exige respeto a los mismos principios que rigen las relaciones entre todos los Estados.
    La soberanía no es negociable porque no es ideológica: es jurídica.
    Y mientras existan normas que la respalden, habrá argumentos para defenderla con rigor, no solo con pasión.

    Fuentes y referencias
    Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Naciones Unidas, 1961.
    Ley Helms-Burton (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act of 1996), 22 U.S.C. § 6021 et seq.
    Cuban Democracy Act (Ley Torricelli), 22 U.S.C. § 6001 et seq.
    Carta de las Naciones Unidas.
    Resoluciones anuales de la Asamblea General de la ONU tituladas “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.
    Comunicados oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba (MINREX), 2024–2026.
    National Security Presidential Memoranda y documentos oficiales de la Casa Blanca sobre política hacia Cuba (2024–2025).

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    #AbajoElBloqueoCriminal #Análisis #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaVsBloqueo #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #CubaPorLaVida #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #GenteQueTrabaja
  10. Diplomacia o injerencia: anatomía jurídica de una conducta que desafía la soberanía cubana

    Por Alejandro Cubano, Blog Futuro mi Cuba
    No estamos ante una polémica coyuntural ni frente a un exabrupto personal de un funcionario extranjero. Lo que hoy analizamos es un fenómeno estructural: la utilización de la representación diplomática de los Estados Unidos en Cuba como instrumento activo de presión política interna.
    El problema no es retórico. Es jurídico. Es histórico. Y es profundamente político.

    Por el derecho a defender la soberanía de nuestra patria. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

    I. La diplomacia tiene límites: el marco de la Convención de Viena
    Las relaciones entre Estados no se rigen por simpatías ideológicas, sino por normas claras. La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, ratificada tanto por Cuba como por Estados Unidos, establece en su Artículo 41.1:

    “Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades tienen el deber de respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También tienen el deber de no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado.”

    Este principio no es accesorio: es el eje de la diplomacia moderna.
    Cuando un jefe de misión realiza declaraciones públicas cuestionando la legitimidad del sistema político del Estado receptor, promueve narrativas de cambio de régimen o establece vínculos sistemáticos con actores orientados a modificar el orden constitucional vigente, se abre un debate legítimo sobre si se está cruzando la línea entre diplomacia y activismo político.
    No se trata de susceptibilidad ideológica. Se trata de derecho internacional.

    II. El contexto estructural: una política codificada de presión
    La conducta del representante diplomático estadounidense no puede separarse del marco legal que sustenta la política de Washington hacia Cuba.

    1. La Helms-Burton: cambio de régimen como política codificada
      La Ley Helms-Burton (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act of 1996) no es simplemente una norma económica. Es un instrumento político.
      En su Sección 102(h), establece como política de Estados Unidos:

    “Buscar una transición pacífica hacia un gobierno democrático en Cuba.”

    La ley condiciona el levantamiento del embargo a la transformación del sistema político cubano, definiendo incluso las características del gobierno que Washington consideraría “aceptable”.
    No es interpretación ideológica: está escrito en el texto legal aprobado por el Congreso estadounidense.
    Cuando un diplomático actúa en territorio cubano promoviendo explícita o implícitamente esa agenda, no actúa al margen de la ley estadounidense; la está ejecutando.

    1. La Ley Torricelli y la extraterritorialidad
      La Cuban Democracy Act (Ley Torricelli, 1992) reforzó el embargo e introdujo disposiciones con efectos extraterritoriales, afectando a filiales de empresas estadounidenses en terceros países.
      Ese carácter extraterritorial ha sido cuestionado por múltiples Estados por violar principios fundamentales del derecho internacional, particularmente la igualdad soberana consagrada en la Carta de las Naciones Unidas.

    III. El bloqueo y la condena internacional reiterada
    Desde 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado anualmente resoluciones que exigen el fin del embargo económico impuesto a Cuba.
    La resolución más reciente, adoptada por abrumadora mayoría, reafirma que las medidas coercitivas unilaterales son incompatibles con:
    ✅ El principio de no intervención.
    ✅ La libertad de comercio y navegación.
    ✅ La igualdad soberana de los Estados.
    No se trata de propaganda: es la posición oficial de la comunidad internacional expresada en el máximo órgano deliberativo de la ONU.
    La persistencia de una política de asfixia económica mientras se despliega una diplomacia activa en favor de transformaciones internas plantea una contradicción ética y jurídica profunda.

    IV. Diplomacia pública o intervención política
    Estados Unidos ha desarrollado el concepto de “public diplomacy” como herramienta de influencia directa sobre poblaciones extranjeras. En abstracto, puede considerarse una estrategia comunicacional legítima.
    Sin embargo, aplicada en el contexto cubano —marcado por un embargo económico prolongado por más de seis décadas— esa práctica adquiere otra dimensión.
    Cuando existe una política explícita de presión económica codificada por ley, cualquier acción diplomática que fomente el cuestionamiento del orden interno deja de ser neutral.
    Se convierte en parte de un engranaje mayor.

    V. El precedente histórico y la memoria política
    Cuba no analiza estos hechos en el vacío. La historia bilateral incluye:
    ✔️ La Enmienda Platt.
    ✔️ Intervenciones militares directas.
    ✔️ Apoyo a acciones encubiertas contra el gobierno revolucionario.
    La Revolución de 1959 se definió precisamente como ruptura con esa subordinación estructural.
    Por eso, cuando un representante diplomático adopta una postura que parece situarse por encima de las decisiones soberanas del Estado cubano, la reacción no es meramente emocional: es histórica.

    VI. ¿Qué herramientas tiene el Estado receptor?
    La propia Convención de Viena contempla mecanismos claros:
    👉 Protestas diplomáticas formales.
    👉 Notas verbales.
    👉 Declaración de persona non grata (Artículo 9).
    Cada Estado tiene el derecho soberano de decidir si un diplomático ha excedido sus funciones.
    No es un acto de debilidad ejercer esos mecanismos. Es ejercer soberanía conforme al derecho internacional.

    VII. Conclusión: firmeza basada en derecho
    Defender la soberanía no es encerrarse en consignas. Es fundamentar cada denuncia con normas, precedentes y datos verificables.
    La política estadounidense hacia Cuba está jurídicamente estructurada para promover transformaciones internas. Eso no es una opinión: es una lectura directa de sus propias leyes.
    Si a esa estructura legal se suma una conducta diplomática que desborda los límites establecidos por la Convención de Viena, el problema deja de ser retórico.
    Se convierte en una cuestión de derecho internacional público.
    Cuba no exige privilegios. Exige respeto a los mismos principios que rigen las relaciones entre todos los Estados.
    La soberanía no es negociable porque no es ideológica: es jurídica.
    Y mientras existan normas que la respalden, habrá argumentos para defenderla con rigor, no solo con pasión.

    Fuentes y referencias
    Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Naciones Unidas, 1961.
    Ley Helms-Burton (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act of 1996), 22 U.S.C. § 6021 et seq.
    Cuban Democracy Act (Ley Torricelli), 22 U.S.C. § 6001 et seq.
    Carta de las Naciones Unidas.
    Resoluciones anuales de la Asamblea General de la ONU tituladas “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.
    Comunicados oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba (MINREX), 2024–2026.
    National Security Presidential Memoranda y documentos oficiales de la Casa Blanca sobre política hacia Cuba (2024–2025).

    Tu voto:

    #AbajoElBloqueoCriminal #Análisis #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaVsBloqueo #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #CubaPorLaVida #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #GenteQueTrabaja
  11. Diplomacia o injerencia: anatomía jurídica de una conducta que desafía la soberanía cubana

    Por Alejandro Cubano, Blog Futuro mi Cuba
    No estamos ante una polémica coyuntural ni frente a un exabrupto personal de un funcionario extranjero. Lo que hoy analizamos es un fenómeno estructural: la utilización de la representación diplomática de los Estados Unidos en Cuba como instrumento activo de presión política interna.
    El problema no es retórico. Es jurídico. Es histórico. Y es profundamente político.

    Por el derecho a defender la soberanía de nuestra patria. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

    I. La diplomacia tiene límites: el marco de la Convención de Viena
    Las relaciones entre Estados no se rigen por simpatías ideológicas, sino por normas claras. La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, ratificada tanto por Cuba como por Estados Unidos, establece en su Artículo 41.1:

    “Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades tienen el deber de respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También tienen el deber de no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado.”

    Este principio no es accesorio: es el eje de la diplomacia moderna.
    Cuando un jefe de misión realiza declaraciones públicas cuestionando la legitimidad del sistema político del Estado receptor, promueve narrativas de cambio de régimen o establece vínculos sistemáticos con actores orientados a modificar el orden constitucional vigente, se abre un debate legítimo sobre si se está cruzando la línea entre diplomacia y activismo político.
    No se trata de susceptibilidad ideológica. Se trata de derecho internacional.

    II. El contexto estructural: una política codificada de presión
    La conducta del representante diplomático estadounidense no puede separarse del marco legal que sustenta la política de Washington hacia Cuba.

    1. La Helms-Burton: cambio de régimen como política codificada
      La Ley Helms-Burton (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act of 1996) no es simplemente una norma económica. Es un instrumento político.
      En su Sección 102(h), establece como política de Estados Unidos:

    “Buscar una transición pacífica hacia un gobierno democrático en Cuba.”

    La ley condiciona el levantamiento del embargo a la transformación del sistema político cubano, definiendo incluso las características del gobierno que Washington consideraría “aceptable”.
    No es interpretación ideológica: está escrito en el texto legal aprobado por el Congreso estadounidense.
    Cuando un diplomático actúa en territorio cubano promoviendo explícita o implícitamente esa agenda, no actúa al margen de la ley estadounidense; la está ejecutando.

    1. La Ley Torricelli y la extraterritorialidad
      La Cuban Democracy Act (Ley Torricelli, 1992) reforzó el embargo e introdujo disposiciones con efectos extraterritoriales, afectando a filiales de empresas estadounidenses en terceros países.
      Ese carácter extraterritorial ha sido cuestionado por múltiples Estados por violar principios fundamentales del derecho internacional, particularmente la igualdad soberana consagrada en la Carta de las Naciones Unidas.

    III. El bloqueo y la condena internacional reiterada
    Desde 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado anualmente resoluciones que exigen el fin del embargo económico impuesto a Cuba.
    La resolución más reciente, adoptada por abrumadora mayoría, reafirma que las medidas coercitivas unilaterales son incompatibles con:
    ✅ El principio de no intervención.
    ✅ La libertad de comercio y navegación.
    ✅ La igualdad soberana de los Estados.
    No se trata de propaganda: es la posición oficial de la comunidad internacional expresada en el máximo órgano deliberativo de la ONU.
    La persistencia de una política de asfixia económica mientras se despliega una diplomacia activa en favor de transformaciones internas plantea una contradicción ética y jurídica profunda.

    IV. Diplomacia pública o intervención política
    Estados Unidos ha desarrollado el concepto de “public diplomacy” como herramienta de influencia directa sobre poblaciones extranjeras. En abstracto, puede considerarse una estrategia comunicacional legítima.
    Sin embargo, aplicada en el contexto cubano —marcado por un embargo económico prolongado por más de seis décadas— esa práctica adquiere otra dimensión.
    Cuando existe una política explícita de presión económica codificada por ley, cualquier acción diplomática que fomente el cuestionamiento del orden interno deja de ser neutral.
    Se convierte en parte de un engranaje mayor.

    V. El precedente histórico y la memoria política
    Cuba no analiza estos hechos en el vacío. La historia bilateral incluye:
    ✔️ La Enmienda Platt.
    ✔️ Intervenciones militares directas.
    ✔️ Apoyo a acciones encubiertas contra el gobierno revolucionario.
    La Revolución de 1959 se definió precisamente como ruptura con esa subordinación estructural.
    Por eso, cuando un representante diplomático adopta una postura que parece situarse por encima de las decisiones soberanas del Estado cubano, la reacción no es meramente emocional: es histórica.

    VI. ¿Qué herramientas tiene el Estado receptor?
    La propia Convención de Viena contempla mecanismos claros:
    👉 Protestas diplomáticas formales.
    👉 Notas verbales.
    👉 Declaración de persona non grata (Artículo 9).
    Cada Estado tiene el derecho soberano de decidir si un diplomático ha excedido sus funciones.
    No es un acto de debilidad ejercer esos mecanismos. Es ejercer soberanía conforme al derecho internacional.

    VII. Conclusión: firmeza basada en derecho
    Defender la soberanía no es encerrarse en consignas. Es fundamentar cada denuncia con normas, precedentes y datos verificables.
    La política estadounidense hacia Cuba está jurídicamente estructurada para promover transformaciones internas. Eso no es una opinión: es una lectura directa de sus propias leyes.
    Si a esa estructura legal se suma una conducta diplomática que desborda los límites establecidos por la Convención de Viena, el problema deja de ser retórico.
    Se convierte en una cuestión de derecho internacional público.
    Cuba no exige privilegios. Exige respeto a los mismos principios que rigen las relaciones entre todos los Estados.
    La soberanía no es negociable porque no es ideológica: es jurídica.
    Y mientras existan normas que la respalden, habrá argumentos para defenderla con rigor, no solo con pasión.

    Fuentes y referencias
    Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Naciones Unidas, 1961.
    Ley Helms-Burton (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act of 1996), 22 U.S.C. § 6021 et seq.
    Cuban Democracy Act (Ley Torricelli), 22 U.S.C. § 6001 et seq.
    Carta de las Naciones Unidas.
    Resoluciones anuales de la Asamblea General de la ONU tituladas “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.
    Comunicados oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba (MINREX), 2024–2026.
    National Security Presidential Memoranda y documentos oficiales de la Casa Blanca sobre política hacia Cuba (2024–2025).

    Tu voto:

    #AbajoElBloqueoCriminal #Análisis #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaVsBloqueo #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #CubaPorLaVida #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #GenteQueTrabaja
  12. Diplomacia o injerencia: anatomía jurídica de una conducta que desafía la soberanía cubana

    Por Alejandro Cubano, Blog Futuro mi Cuba
    No estamos ante una polémica coyuntural ni frente a un exabrupto personal de un funcionario extranjero. Lo que hoy analizamos es un fenómeno estructural: la utilización de la representación diplomática de los Estados Unidos en Cuba como instrumento activo de presión política interna.
    El problema no es retórico. Es jurídico. Es histórico. Y es profundamente político.

    Por el derecho a defender la soberanía de nuestra patria. Imagen generada con AI ©️ Blog Futuro mi Cuba

    I. La diplomacia tiene límites: el marco de la Convención de Viena
    Las relaciones entre Estados no se rigen por simpatías ideológicas, sino por normas claras. La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, ratificada tanto por Cuba como por Estados Unidos, establece en su Artículo 41.1:

    “Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades tienen el deber de respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También tienen el deber de no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado.”

    Este principio no es accesorio: es el eje de la diplomacia moderna.
    Cuando un jefe de misión realiza declaraciones públicas cuestionando la legitimidad del sistema político del Estado receptor, promueve narrativas de cambio de régimen o establece vínculos sistemáticos con actores orientados a modificar el orden constitucional vigente, se abre un debate legítimo sobre si se está cruzando la línea entre diplomacia y activismo político.
    No se trata de susceptibilidad ideológica. Se trata de derecho internacional.

    II. El contexto estructural: una política codificada de presión
    La conducta del representante diplomático estadounidense no puede separarse del marco legal que sustenta la política de Washington hacia Cuba.

    1. La Helms-Burton: cambio de régimen como política codificada
      La Ley Helms-Burton (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act of 1996) no es simplemente una norma económica. Es un instrumento político.
      En su Sección 102(h), establece como política de Estados Unidos:

    “Buscar una transición pacífica hacia un gobierno democrático en Cuba.”

    La ley condiciona el levantamiento del embargo a la transformación del sistema político cubano, definiendo incluso las características del gobierno que Washington consideraría “aceptable”.
    No es interpretación ideológica: está escrito en el texto legal aprobado por el Congreso estadounidense.
    Cuando un diplomático actúa en territorio cubano promoviendo explícita o implícitamente esa agenda, no actúa al margen de la ley estadounidense; la está ejecutando.

    1. La Ley Torricelli y la extraterritorialidad
      La Cuban Democracy Act (Ley Torricelli, 1992) reforzó el embargo e introdujo disposiciones con efectos extraterritoriales, afectando a filiales de empresas estadounidenses en terceros países.
      Ese carácter extraterritorial ha sido cuestionado por múltiples Estados por violar principios fundamentales del derecho internacional, particularmente la igualdad soberana consagrada en la Carta de las Naciones Unidas.

    III. El bloqueo y la condena internacional reiterada
    Desde 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado anualmente resoluciones que exigen el fin del embargo económico impuesto a Cuba.
    La resolución más reciente, adoptada por abrumadora mayoría, reafirma que las medidas coercitivas unilaterales son incompatibles con:
    ✅ El principio de no intervención.
    ✅ La libertad de comercio y navegación.
    ✅ La igualdad soberana de los Estados.
    No se trata de propaganda: es la posición oficial de la comunidad internacional expresada en el máximo órgano deliberativo de la ONU.
    La persistencia de una política de asfixia económica mientras se despliega una diplomacia activa en favor de transformaciones internas plantea una contradicción ética y jurídica profunda.

    IV. Diplomacia pública o intervención política
    Estados Unidos ha desarrollado el concepto de “public diplomacy” como herramienta de influencia directa sobre poblaciones extranjeras. En abstracto, puede considerarse una estrategia comunicacional legítima.
    Sin embargo, aplicada en el contexto cubano —marcado por un embargo económico prolongado por más de seis décadas— esa práctica adquiere otra dimensión.
    Cuando existe una política explícita de presión económica codificada por ley, cualquier acción diplomática que fomente el cuestionamiento del orden interno deja de ser neutral.
    Se convierte en parte de un engranaje mayor.

    V. El precedente histórico y la memoria política
    Cuba no analiza estos hechos en el vacío. La historia bilateral incluye:
    ✔️ La Enmienda Platt.
    ✔️ Intervenciones militares directas.
    ✔️ Apoyo a acciones encubiertas contra el gobierno revolucionario.
    La Revolución de 1959 se definió precisamente como ruptura con esa subordinación estructural.
    Por eso, cuando un representante diplomático adopta una postura que parece situarse por encima de las decisiones soberanas del Estado cubano, la reacción no es meramente emocional: es histórica.

    VI. ¿Qué herramientas tiene el Estado receptor?
    La propia Convención de Viena contempla mecanismos claros:
    👉 Protestas diplomáticas formales.
    👉 Notas verbales.
    👉 Declaración de persona non grata (Artículo 9).
    Cada Estado tiene el derecho soberano de decidir si un diplomático ha excedido sus funciones.
    No es un acto de debilidad ejercer esos mecanismos. Es ejercer soberanía conforme al derecho internacional.

    VII. Conclusión: firmeza basada en derecho
    Defender la soberanía no es encerrarse en consignas. Es fundamentar cada denuncia con normas, precedentes y datos verificables.
    La política estadounidense hacia Cuba está jurídicamente estructurada para promover transformaciones internas. Eso no es una opinión: es una lectura directa de sus propias leyes.
    Si a esa estructura legal se suma una conducta diplomática que desborda los límites establecidos por la Convención de Viena, el problema deja de ser retórico.
    Se convierte en una cuestión de derecho internacional público.
    Cuba no exige privilegios. Exige respeto a los mismos principios que rigen las relaciones entre todos los Estados.
    La soberanía no es negociable porque no es ideológica: es jurídica.
    Y mientras existan normas que la respalden, habrá argumentos para defenderla con rigor, no solo con pasión.

    Fuentes y referencias
    Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Naciones Unidas, 1961.
    Ley Helms-Burton (Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act of 1996), 22 U.S.C. § 6021 et seq.
    Cuban Democracy Act (Ley Torricelli), 22 U.S.C. § 6001 et seq.
    Carta de las Naciones Unidas.
    Resoluciones anuales de la Asamblea General de la ONU tituladas “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.
    Comunicados oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba (MINREX), 2024–2026.
    National Security Presidential Memoranda y documentos oficiales de la Casa Blanca sobre política hacia Cuba (2024–2025).

    Tu voto:

    #AbajoElBloqueoCriminal #Análisis #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaVsBloqueo #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #CubaPorLaVida #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #GenteQueTrabaja
  13. ¿Ayuda o chantaje energético? La doble moral de Washington frente a Cuba

    En medio de la crisis energética que enfrenta Cuba, la revista británica The Economist publicó recientemente —citando fuentes en Washington— que el gobierno de Estados Unidos estaría considerando el envío de pequeñas cantidades de combustible a la Isla.

    Según el reporte, se trataría de gas licuado para cocinar y diésel destinado a sostener infraestructuras críticas como el sistema de abasto de agua. A primera vista, podría parecer un gesto humanitario. Pero el contexto político revela otra cosa.

    Primero asfixiar, después “auxiliar”

    El posible envío de combustible ocurre mientras se mantienen intactas las sanciones económicas que obstaculizan la adquisición de petróleo por parte de Cuba en el mercado internacional. No se puede ignorar que:

    👉 Continúan vigentes las medidas reforzadas desde 2019 que endurecieron el bloqueo.
    👉 Se mantiene la persecución financiera y las presiones sobre navieras y aseguradoras que transportan crudo hacia la Isla.
    👉 Cuba permanece injustamente incluida en la lista unilateral de países supuestamente patrocinadores del terrorismo.

    Es decir: se sostiene el cerco estructural y, al mismo tiempo, se filtra la posibilidad de una ayuda limitada. Esa contradicción no es accidental; es política.

    La línea dura en el Departamento de Estado

    El informe citado por The Economist señala que un papel relevante en la política hacia La Habana lo desempeña el actual secretario de Estado, Marco Rubio, figura históricamente asociada a la estrategia de máxima presión contra el gobierno cubano.
    Rubio ha construido buena parte de su trayectoria política sobre la confrontación directa con el sistema político de Cuba. No sorprende, por tanto, que cualquier iniciativa que surja desde Washington esté atravesada por cálculos geopolíticos.
    Según reportes previos en medios estadounidenses, incluso se habría considerado canalizar eventuales envíos de alimentos a través de actores no estatales, como la Iglesia Católica, en lugar de las instituciones cubanas. Esa arquitectura revela una intención clara: fragmentar la gestión de la asistencia y crear estructuras paralelas de interlocución política.

    La ayuda condicionada no es ayuda

    En el derecho internacional humanitario, la asistencia debe ser neutral, imparcial y no instrumentalizada políticamente. Cuando el mismo actor que impone sanciones ofrece suministros mínimos bajo condiciones implícitas o explícitas, no estamos ante solidaridad: estamos ante una herramienta de presión.
    La narrativa es conocida:

    ✔️ Se intensifica el bloqueo.
    ✔️ Se agravan las dificultades económicas.
    ✔️ Se ofrece una ayuda limitada.
    ✔️ Se intenta presentar el gesto como prueba de “buena voluntad”.

    Pero mientras no se desmonten las medidas que obstaculizan estructuralmente el acceso de Cuba a combustible y financiamiento internacional, cualquier envío parcial será percibido como una maniobra política, no como un acto de cooperación genuina.

    Estrategia comunicacional y cálculo geopolítico

    Este tipo de movimientos cumple también una función mediática: proyectar hacia la opinión pública internacional la imagen de un Washington dispuesto a “tender la mano”, mientras mantiene el entramado sancionador intacto.
    No se trata solo de combustible. Se trata del mensaje: administrar la presión, dosificar el alivio y disputar la narrativa.
    Cuba ha sido clara históricamente: la cooperación es bienvenida cuando es respetuosa y sin condicionamientos. Lo que no es aceptable es la lógica del chantaje energético o alimentario como herramienta de injerencia.

    Soberanía no negociable

    La crisis energética cubana tiene múltiples causas, pero sería intelectualmente deshonesto ignorar el impacto directo del bloqueo en la capacidad del país para adquirir insumos estratégicos.
    Si Washington realmente desea aliviar las tensiones y contribuir al bienestar del pueblo cubano, el paso coherente no es enviar pequeñas cantidades de combustible: es desmontar el entramado de sanciones que lo impide.
    Lo demás no es solidaridad. Es cálculo.
    Y frente a eso, Cuba mantiene una posición histórica: la dignidad y la soberanía no se negocian.

    Fuentes consultadas

    Reporte publicado por The Economist sobre posibles envíos de combustible a Cuba.
    Declaraciones y posicionamientos públicos del Departamento de Estado de Estados Unidos.
    Informes oficiales del gobierno de Cuba sobre el impacto del bloqueo económico y financiero.
    Registros públicos sobre la designación de Cuba en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo.

    Tu voto:

    #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #CubaPorLaVida #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias
  14. ¿Ayuda o chantaje energético? La doble moral de Washington frente a Cuba

    En medio de la crisis energética que enfrenta Cuba, la revista británica The Economist publicó recientemente —citando fuentes en Washington— que el gobierno de Estados Unidos estaría considerando el envío de pequeñas cantidades de combustible a la Isla.

    Según el reporte, se trataría de gas licuado para cocinar y diésel destinado a sostener infraestructuras críticas como el sistema de abasto de agua. A primera vista, podría parecer un gesto humanitario. Pero el contexto político revela otra cosa.

    Primero asfixiar, después “auxiliar”

    El posible envío de combustible ocurre mientras se mantienen intactas las sanciones económicas que obstaculizan la adquisición de petróleo por parte de Cuba en el mercado internacional. No se puede ignorar que:

    👉 Continúan vigentes las medidas reforzadas desde 2019 que endurecieron el bloqueo.
    👉 Se mantiene la persecución financiera y las presiones sobre navieras y aseguradoras que transportan crudo hacia la Isla.
    👉 Cuba permanece injustamente incluida en la lista unilateral de países supuestamente patrocinadores del terrorismo.

    Es decir: se sostiene el cerco estructural y, al mismo tiempo, se filtra la posibilidad de una ayuda limitada. Esa contradicción no es accidental; es política.

    La línea dura en el Departamento de Estado

    El informe citado por The Economist señala que un papel relevante en la política hacia La Habana lo desempeña el actual secretario de Estado, Marco Rubio, figura históricamente asociada a la estrategia de máxima presión contra el gobierno cubano.
    Rubio ha construido buena parte de su trayectoria política sobre la confrontación directa con el sistema político de Cuba. No sorprende, por tanto, que cualquier iniciativa que surja desde Washington esté atravesada por cálculos geopolíticos.
    Según reportes previos en medios estadounidenses, incluso se habría considerado canalizar eventuales envíos de alimentos a través de actores no estatales, como la Iglesia Católica, en lugar de las instituciones cubanas. Esa arquitectura revela una intención clara: fragmentar la gestión de la asistencia y crear estructuras paralelas de interlocución política.

    La ayuda condicionada no es ayuda

    En el derecho internacional humanitario, la asistencia debe ser neutral, imparcial y no instrumentalizada políticamente. Cuando el mismo actor que impone sanciones ofrece suministros mínimos bajo condiciones implícitas o explícitas, no estamos ante solidaridad: estamos ante una herramienta de presión.
    La narrativa es conocida:

    ✔️ Se intensifica el bloqueo.
    ✔️ Se agravan las dificultades económicas.
    ✔️ Se ofrece una ayuda limitada.
    ✔️ Se intenta presentar el gesto como prueba de “buena voluntad”.

    Pero mientras no se desmonten las medidas que obstaculizan estructuralmente el acceso de Cuba a combustible y financiamiento internacional, cualquier envío parcial será percibido como una maniobra política, no como un acto de cooperación genuina.

    Estrategia comunicacional y cálculo geopolítico

    Este tipo de movimientos cumple también una función mediática: proyectar hacia la opinión pública internacional la imagen de un Washington dispuesto a “tender la mano”, mientras mantiene el entramado sancionador intacto.
    No se trata solo de combustible. Se trata del mensaje: administrar la presión, dosificar el alivio y disputar la narrativa.
    Cuba ha sido clara históricamente: la cooperación es bienvenida cuando es respetuosa y sin condicionamientos. Lo que no es aceptable es la lógica del chantaje energético o alimentario como herramienta de injerencia.

    Soberanía no negociable

    La crisis energética cubana tiene múltiples causas, pero sería intelectualmente deshonesto ignorar el impacto directo del bloqueo en la capacidad del país para adquirir insumos estratégicos.
    Si Washington realmente desea aliviar las tensiones y contribuir al bienestar del pueblo cubano, el paso coherente no es enviar pequeñas cantidades de combustible: es desmontar el entramado de sanciones que lo impide.
    Lo demás no es solidaridad. Es cálculo.
    Y frente a eso, Cuba mantiene una posición histórica: la dignidad y la soberanía no se negocian.

    Fuentes consultadas

    Reporte publicado por The Economist sobre posibles envíos de combustible a Cuba.
    Declaraciones y posicionamientos públicos del Departamento de Estado de Estados Unidos.
    Informes oficiales del gobierno de Cuba sobre el impacto del bloqueo económico y financiero.
    Registros públicos sobre la designación de Cuba en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo.

    Tu voto:

    #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #CubaPorLaVida #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias
  15. ¿Ayuda o chantaje energético? La doble moral de Washington frente a Cuba

    En medio de la crisis energética que enfrenta Cuba, la revista británica The Economist publicó recientemente —citando fuentes en Washington— que el gobierno de Estados Unidos estaría considerando el envío de pequeñas cantidades de combustible a la Isla.

    Según el reporte, se trataría de gas licuado para cocinar y diésel destinado a sostener infraestructuras críticas como el sistema de abasto de agua. A primera vista, podría parecer un gesto humanitario. Pero el contexto político revela otra cosa.

    Primero asfixiar, después “auxiliar”

    El posible envío de combustible ocurre mientras se mantienen intactas las sanciones económicas que obstaculizan la adquisición de petróleo por parte de Cuba en el mercado internacional. No se puede ignorar que:

    👉 Continúan vigentes las medidas reforzadas desde 2019 que endurecieron el bloqueo.
    👉 Se mantiene la persecución financiera y las presiones sobre navieras y aseguradoras que transportan crudo hacia la Isla.
    👉 Cuba permanece injustamente incluida en la lista unilateral de países supuestamente patrocinadores del terrorismo.

    Es decir: se sostiene el cerco estructural y, al mismo tiempo, se filtra la posibilidad de una ayuda limitada. Esa contradicción no es accidental; es política.

    La línea dura en el Departamento de Estado

    El informe citado por The Economist señala que un papel relevante en la política hacia La Habana lo desempeña el actual secretario de Estado, Marco Rubio, figura históricamente asociada a la estrategia de máxima presión contra el gobierno cubano.
    Rubio ha construido buena parte de su trayectoria política sobre la confrontación directa con el sistema político de Cuba. No sorprende, por tanto, que cualquier iniciativa que surja desde Washington esté atravesada por cálculos geopolíticos.
    Según reportes previos en medios estadounidenses, incluso se habría considerado canalizar eventuales envíos de alimentos a través de actores no estatales, como la Iglesia Católica, en lugar de las instituciones cubanas. Esa arquitectura revela una intención clara: fragmentar la gestión de la asistencia y crear estructuras paralelas de interlocución política.

    La ayuda condicionada no es ayuda

    En el derecho internacional humanitario, la asistencia debe ser neutral, imparcial y no instrumentalizada políticamente. Cuando el mismo actor que impone sanciones ofrece suministros mínimos bajo condiciones implícitas o explícitas, no estamos ante solidaridad: estamos ante una herramienta de presión.
    La narrativa es conocida:

    ✔️ Se intensifica el bloqueo.
    ✔️ Se agravan las dificultades económicas.
    ✔️ Se ofrece una ayuda limitada.
    ✔️ Se intenta presentar el gesto como prueba de “buena voluntad”.

    Pero mientras no se desmonten las medidas que obstaculizan estructuralmente el acceso de Cuba a combustible y financiamiento internacional, cualquier envío parcial será percibido como una maniobra política, no como un acto de cooperación genuina.

    Estrategia comunicacional y cálculo geopolítico

    Este tipo de movimientos cumple también una función mediática: proyectar hacia la opinión pública internacional la imagen de un Washington dispuesto a “tender la mano”, mientras mantiene el entramado sancionador intacto.
    No se trata solo de combustible. Se trata del mensaje: administrar la presión, dosificar el alivio y disputar la narrativa.
    Cuba ha sido clara históricamente: la cooperación es bienvenida cuando es respetuosa y sin condicionamientos. Lo que no es aceptable es la lógica del chantaje energético o alimentario como herramienta de injerencia.

    Soberanía no negociable

    La crisis energética cubana tiene múltiples causas, pero sería intelectualmente deshonesto ignorar el impacto directo del bloqueo en la capacidad del país para adquirir insumos estratégicos.
    Si Washington realmente desea aliviar las tensiones y contribuir al bienestar del pueblo cubano, el paso coherente no es enviar pequeñas cantidades de combustible: es desmontar el entramado de sanciones que lo impide.
    Lo demás no es solidaridad. Es cálculo.
    Y frente a eso, Cuba mantiene una posición histórica: la dignidad y la soberanía no se negocian.

    Fuentes consultadas

    Reporte publicado por The Economist sobre posibles envíos de combustible a Cuba.
    Declaraciones y posicionamientos públicos del Departamento de Estado de Estados Unidos.
    Informes oficiales del gobierno de Cuba sobre el impacto del bloqueo económico y financiero.
    Registros públicos sobre la designación de Cuba en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo.

    Tu voto:

    #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #CubaPorLaVida #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias
  16. La solidaridad navega, el bloqueo asfixia: ¿quién teme a la ayuda para Cuba?

    En medio del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, movimientos sociales y organizaciones humanitarias han anunciado una flotilla solidaria que pretende zarpar por el Caribe con destino a la Isla. La misión lleva por nombre “Nuestra América”, evocando el ideario martiano de unidad continental y resistencia frente al hegemonismo.
    La iniciativa surge en un contexto marcado por la permanencia de Cuba en la lista unilateral de países supuestamente patrocinadores del terrorismo —designación impuesta por el Departamento de Estado estadounidense— y por la vigencia de las más de 240 medidas coercitivas adoptadas durante la administración de Donald Trump, muchas de las cuales se mantienen bajo el gobierno de Joe Biden. Estas medidas impactan directamente en la adquisición de alimentos, medicamentos, combustible, piezas de repuesto y tecnologías médicas.

    Una acción civil en defensa de la vida
    Según los organizadores, la flotilla busca transportar insumos médicos y alimentos, además de visibilizar ante la opinión pública internacional los efectos reales del cerco económico sobre hospitales, transporte público y servicios esenciales en Cuba.
    No se trata únicamente de un gesto simbólico. Es una acción política de carácter civil que pretende reabrir el debate internacional sobre la legitimidad de las sanciones unilaterales y su impacto humanitario. Recordemos que, año tras año, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha condenado de forma abrumadora el bloqueo estadounidense contra Cuba, señalando su carácter extraterritorial y su afectación directa al desarrollo del país.
    La solidaridad internacional con Cuba no es nueva. En distintos momentos históricos —desde campañas de envío de medicinas hasta brigadas médicas y donaciones en situaciones de desastres— movimientos sociales han intentado romper el aislamiento económico impuesto por Washington. Esta nueva flotilla se inscribe en esa tradición.

    El respaldo internacional
    La iniciativa cuenta con el respaldo de activistas con experiencia en misiones humanitarias previas y figuras políticas reconocidas internacionalmente, entre ellas el exlíder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn, quien ha sostenido públicamente la necesidad de poner fin a las sanciones que afectan a la población cubana.
    Más allá de nombres individuales, lo significativo es el mensaje político: cuando la diplomacia oficial se estanca y la confrontación se recrudece, los pueblos pueden activar mecanismos de solidaridad directa.
    La contradicción de los autodenominados “defensores
    Resulta paradójico que determinados sectores que se autoproclaman “defensores del pueblo cubano” promuevan obstaculizar la llegada de ayuda humanitaria a la Isla. El argumento que esgrimen suele basarse en posiciones políticas contrarias al sistema cubano, pero la pregunta es concreta: ¿puede justificarse impedir la entrada de alimentos y medicinas en nombre de una agenda política?
    Si se afirma que se defiende al pueblo, cualquier acción que busque aliviar carencias debería, al menos, ser respetada. La oposición a la ayuda humanitaria revela una lógica donde el daño económico es concebido como herramienta de presión política. Y cuando el sufrimiento se convierte en instrumento, la ética queda en segundo plano.

    Soberanía, sanciones y derecho internacional
    El debate de fondo no es únicamente sobre una flotilla. Es sobre el derecho de un país a comerciar libremente y sobre el impacto humanitario de las sanciones unilaterales.
    Diversos informes internacionales han señalado que las medidas coercitivas unilaterales pueden afectar derechos humanos fundamentales, especialmente cuando limitan el acceso a medicamentos, tecnologías médicas o financiamiento para importaciones esenciales.
    La acción “Nuestra América” coloca sobre la mesa una cuestión esencial: si la política exterior de una potencia obstaculiza transacciones comerciales normales, ¿no corresponde entonces a la sociedad civil internacional activar mecanismos de solidaridad directa?
    Más allá del odio: la solidaridad como principio
    La historia de Cuba ha estado marcada por agresiones, pero también por una extensa red de apoyo internacional. Cada barco solidario, cada brigada médica, cada donación, constituye una afirmación política: la solidaridad entre los pueblos puede cruzar fronteras, incluso cuando los gobiernos levantan muros económicos.
    El odio político puede intentar bloquear rutas comerciales, pero no puede detener la conciencia internacional cuando esta decide actuar.
    La flotilla “Nuestra América” no resolverá por sí sola las complejidades estructurales del bloqueo. Sin embargo, representa un gesto político poderoso: la afirmación de que el pueblo cubano no está solo y de que el debate sobre las sanciones sigue vivo en el escenario internacional.
    Fuentes y referencias
    Resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba.
    Declaraciones públicas de Jeremy Corbyn sobre las sanciones a Cuba.
    Informes oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba sobre el impacto del bloqueo.
    Comunicados públicos de los organizadores de la flotilla “Nuestra América”.

    Tu voto:

    #AbajoElBloqueoCriminal #ConElPieEnElEstribo #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaVsBloqueo #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias
  17. La solidaridad navega, el bloqueo asfixia: ¿quién teme a la ayuda para Cuba?

    En medio del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, movimientos sociales y organizaciones humanitarias han anunciado una flotilla solidaria que pretende zarpar por el Caribe con destino a la Isla. La misión lleva por nombre “Nuestra América”, evocando el ideario martiano de unidad continental y resistencia frente al hegemonismo.
    La iniciativa surge en un contexto marcado por la permanencia de Cuba en la lista unilateral de países supuestamente patrocinadores del terrorismo —designación impuesta por el Departamento de Estado estadounidense— y por la vigencia de las más de 240 medidas coercitivas adoptadas durante la administración de Donald Trump, muchas de las cuales se mantienen bajo el gobierno de Joe Biden. Estas medidas impactan directamente en la adquisición de alimentos, medicamentos, combustible, piezas de repuesto y tecnologías médicas.

    Una acción civil en defensa de la vida
    Según los organizadores, la flotilla busca transportar insumos médicos y alimentos, además de visibilizar ante la opinión pública internacional los efectos reales del cerco económico sobre hospitales, transporte público y servicios esenciales en Cuba.
    No se trata únicamente de un gesto simbólico. Es una acción política de carácter civil que pretende reabrir el debate internacional sobre la legitimidad de las sanciones unilaterales y su impacto humanitario. Recordemos que, año tras año, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha condenado de forma abrumadora el bloqueo estadounidense contra Cuba, señalando su carácter extraterritorial y su afectación directa al desarrollo del país.
    La solidaridad internacional con Cuba no es nueva. En distintos momentos históricos —desde campañas de envío de medicinas hasta brigadas médicas y donaciones en situaciones de desastres— movimientos sociales han intentado romper el aislamiento económico impuesto por Washington. Esta nueva flotilla se inscribe en esa tradición.

    El respaldo internacional
    La iniciativa cuenta con el respaldo de activistas con experiencia en misiones humanitarias previas y figuras políticas reconocidas internacionalmente, entre ellas el exlíder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn, quien ha sostenido públicamente la necesidad de poner fin a las sanciones que afectan a la población cubana.
    Más allá de nombres individuales, lo significativo es el mensaje político: cuando la diplomacia oficial se estanca y la confrontación se recrudece, los pueblos pueden activar mecanismos de solidaridad directa.
    La contradicción de los autodenominados “defensores
    Resulta paradójico que determinados sectores que se autoproclaman “defensores del pueblo cubano” promuevan obstaculizar la llegada de ayuda humanitaria a la Isla. El argumento que esgrimen suele basarse en posiciones políticas contrarias al sistema cubano, pero la pregunta es concreta: ¿puede justificarse impedir la entrada de alimentos y medicinas en nombre de una agenda política?
    Si se afirma que se defiende al pueblo, cualquier acción que busque aliviar carencias debería, al menos, ser respetada. La oposición a la ayuda humanitaria revela una lógica donde el daño económico es concebido como herramienta de presión política. Y cuando el sufrimiento se convierte en instrumento, la ética queda en segundo plano.

    Soberanía, sanciones y derecho internacional
    El debate de fondo no es únicamente sobre una flotilla. Es sobre el derecho de un país a comerciar libremente y sobre el impacto humanitario de las sanciones unilaterales.
    Diversos informes internacionales han señalado que las medidas coercitivas unilaterales pueden afectar derechos humanos fundamentales, especialmente cuando limitan el acceso a medicamentos, tecnologías médicas o financiamiento para importaciones esenciales.
    La acción “Nuestra América” coloca sobre la mesa una cuestión esencial: si la política exterior de una potencia obstaculiza transacciones comerciales normales, ¿no corresponde entonces a la sociedad civil internacional activar mecanismos de solidaridad directa?
    Más allá del odio: la solidaridad como principio
    La historia de Cuba ha estado marcada por agresiones, pero también por una extensa red de apoyo internacional. Cada barco solidario, cada brigada médica, cada donación, constituye una afirmación política: la solidaridad entre los pueblos puede cruzar fronteras, incluso cuando los gobiernos levantan muros económicos.
    El odio político puede intentar bloquear rutas comerciales, pero no puede detener la conciencia internacional cuando esta decide actuar.
    La flotilla “Nuestra América” no resolverá por sí sola las complejidades estructurales del bloqueo. Sin embargo, representa un gesto político poderoso: la afirmación de que el pueblo cubano no está solo y de que el debate sobre las sanciones sigue vivo en el escenario internacional.
    Fuentes y referencias
    Resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba.
    Declaraciones públicas de Jeremy Corbyn sobre las sanciones a Cuba.
    Informes oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba sobre el impacto del bloqueo.
    Comunicados públicos de los organizadores de la flotilla “Nuestra América”.

    Tu voto:

    #AbajoElBloqueoCriminal #ConElPieEnElEstribo #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaVsBloqueo #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias
  18. La solidaridad navega, el bloqueo asfixia: ¿quién teme a la ayuda para Cuba?

    En medio del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, movimientos sociales y organizaciones humanitarias han anunciado una flotilla solidaria que pretende zarpar por el Caribe con destino a la Isla. La misión lleva por nombre “Nuestra América”, evocando el ideario martiano de unidad continental y resistencia frente al hegemonismo.
    La iniciativa surge en un contexto marcado por la permanencia de Cuba en la lista unilateral de países supuestamente patrocinadores del terrorismo —designación impuesta por el Departamento de Estado estadounidense— y por la vigencia de las más de 240 medidas coercitivas adoptadas durante la administración de Donald Trump, muchas de las cuales se mantienen bajo el gobierno de Joe Biden. Estas medidas impactan directamente en la adquisición de alimentos, medicamentos, combustible, piezas de repuesto y tecnologías médicas.

    Una acción civil en defensa de la vida
    Según los organizadores, la flotilla busca transportar insumos médicos y alimentos, además de visibilizar ante la opinión pública internacional los efectos reales del cerco económico sobre hospitales, transporte público y servicios esenciales en Cuba.
    No se trata únicamente de un gesto simbólico. Es una acción política de carácter civil que pretende reabrir el debate internacional sobre la legitimidad de las sanciones unilaterales y su impacto humanitario. Recordemos que, año tras año, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha condenado de forma abrumadora el bloqueo estadounidense contra Cuba, señalando su carácter extraterritorial y su afectación directa al desarrollo del país.
    La solidaridad internacional con Cuba no es nueva. En distintos momentos históricos —desde campañas de envío de medicinas hasta brigadas médicas y donaciones en situaciones de desastres— movimientos sociales han intentado romper el aislamiento económico impuesto por Washington. Esta nueva flotilla se inscribe en esa tradición.

    El respaldo internacional
    La iniciativa cuenta con el respaldo de activistas con experiencia en misiones humanitarias previas y figuras políticas reconocidas internacionalmente, entre ellas el exlíder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn, quien ha sostenido públicamente la necesidad de poner fin a las sanciones que afectan a la población cubana.
    Más allá de nombres individuales, lo significativo es el mensaje político: cuando la diplomacia oficial se estanca y la confrontación se recrudece, los pueblos pueden activar mecanismos de solidaridad directa.
    La contradicción de los autodenominados “defensores
    Resulta paradójico que determinados sectores que se autoproclaman “defensores del pueblo cubano” promuevan obstaculizar la llegada de ayuda humanitaria a la Isla. El argumento que esgrimen suele basarse en posiciones políticas contrarias al sistema cubano, pero la pregunta es concreta: ¿puede justificarse impedir la entrada de alimentos y medicinas en nombre de una agenda política?
    Si se afirma que se defiende al pueblo, cualquier acción que busque aliviar carencias debería, al menos, ser respetada. La oposición a la ayuda humanitaria revela una lógica donde el daño económico es concebido como herramienta de presión política. Y cuando el sufrimiento se convierte en instrumento, la ética queda en segundo plano.

    Soberanía, sanciones y derecho internacional
    El debate de fondo no es únicamente sobre una flotilla. Es sobre el derecho de un país a comerciar libremente y sobre el impacto humanitario de las sanciones unilaterales.
    Diversos informes internacionales han señalado que las medidas coercitivas unilaterales pueden afectar derechos humanos fundamentales, especialmente cuando limitan el acceso a medicamentos, tecnologías médicas o financiamiento para importaciones esenciales.
    La acción “Nuestra América” coloca sobre la mesa una cuestión esencial: si la política exterior de una potencia obstaculiza transacciones comerciales normales, ¿no corresponde entonces a la sociedad civil internacional activar mecanismos de solidaridad directa?
    Más allá del odio: la solidaridad como principio
    La historia de Cuba ha estado marcada por agresiones, pero también por una extensa red de apoyo internacional. Cada barco solidario, cada brigada médica, cada donación, constituye una afirmación política: la solidaridad entre los pueblos puede cruzar fronteras, incluso cuando los gobiernos levantan muros económicos.
    El odio político puede intentar bloquear rutas comerciales, pero no puede detener la conciencia internacional cuando esta decide actuar.
    La flotilla “Nuestra América” no resolverá por sí sola las complejidades estructurales del bloqueo. Sin embargo, representa un gesto político poderoso: la afirmación de que el pueblo cubano no está solo y de que el debate sobre las sanciones sigue vivo en el escenario internacional.
    Fuentes y referencias
    Resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba.
    Declaraciones públicas de Jeremy Corbyn sobre las sanciones a Cuba.
    Informes oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba sobre el impacto del bloqueo.
    Comunicados públicos de los organizadores de la flotilla “Nuestra América”.

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  19. Alexander Otaola y la economía política del odio: comunicación, bloqueo y mercantilización del sufrimiento cubano

    En los escenarios contemporáneos de la disputa simbólica contra Cuba, la agresión ya no se expresa únicamente mediante instrumentos militares o sanciones económicas formales. Hoy, una parte esencial del cerco contra la Isla se articula a través de la guerra comunicacional, donde actores mediáticos individuales cumplen funciones que antes correspondían a aparatos estatales completos. En ese entramado, Alexander Otaola Casal ocupa un lugar funcional y claramente identificable.
    De origen cubano y residente en Estados Unidos, Otaola ha construido una plataforma digital basada en la deslegitimación sistemática del Estado cubano y la deshumanización del pueblo que lo sostiene, utilizando un lenguaje de burla, exageración y falsedad deliberada. Su práctica no puede analizarse como simple “opinión” o “crítica política”, sino como un dispositivo de propaganda hostil, alineado con los intereses de los sectores que promueven el recrudecimiento del bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba.

    Imagen utilizada en la publicación original de Yuni de Cuba en Facebook

    La comunicación como arma: del discurso político al espectáculo de la miseria

    Desde una perspectiva de análisis crítico del discurso, el contenido difundido por Otaola responde a una lógica precisa: convertir las dificultades materiales del pueblo cubano —provocadas en gran medida por sanciones externas— en un espectáculo rentable. Cada apagón, cada carencia energética, cada problema logístico es resignificado como prueba del “fracaso total” y transformado en insumo para la monetización digital.
    No estamos ante un comunicador que busca informar o debatir, sino ante un operador que reduce la complejidad social cubana a caricaturas emocionales, anulando deliberadamente cualquier contexto estructural. Esta estrategia cumple una doble función: por un lado, normaliza el sufrimiento del pueblo cubano, y por otro, legitima la continuidad y profundización de las medidas coercitivas bajo la falsa premisa de que el dolor colectivo conduce automáticamente a la “libertad”.

    Bloqueo, coerción y castigo colectivo: lo que se oculta deliberadamente

    Uno de los rasgos más reveladores del discurso de Otaola es su negación sistemática del carácter criminal del bloqueo contra Cuba, al que reduce eufemísticamente a “sanciones”. Sin embargo, la política estadounidense hacia la Isla —documentada incluso en memorandos oficiales desclasificados— tiene como objetivo explícito provocar “hambre, desesperación y descontento” en la población civil para forzar un cambio político.
    Celebrar la posible interrupción del suministro de combustible, como lo ha hecho públicamente, no es una anécdota ni un exceso verbal: es la expresión concreta de una ética política profundamente deshumanizada, donde hospitales sin electricidad, transporte paralizado y hogares sin condiciones mínimas son presentados como instrumentos válidos de presión.
    Desde el derecho internacional y la ética política, esta postura es indefendible. El castigo colectivo a poblaciones civiles constituye una violación flagrante de principios humanitarios básicos, algo que Otaola no solo ignora, sino que trivializa con cinismo.

    La mentira como método y la dependencia del conflicto permanente

    Otro elemento central es la producción constante de desinformación. La manipulación de noticias sobre relaciones energéticas entre Cuba y México es un ejemplo reciente. Las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, reafirmando que los envíos de petróleo responden a decisiones soberanas, contractuales y humanitarias, desmontan el relato alarmista utilizado para generar ansiedad social y capital político en redes.
    Este patrón confirma que la plataforma de Otaola no puede sobrevivir sin crisis, ni su audiencia sin odio permanente. Su modelo comunicacional depende del conflicto continuo, de la exageración constante y de la descomposición del adversario, porque es ahí donde encuentra visibilidad, financiamiento y respaldo político.

    ¿Quién es el verdadero adversario del pueblo cubano?

    No lo es el trabajador que resiste.
    No lo es el médico que salva vidas con recursos limitados.
    No lo es el maestro, el campesino ni el joven que estudia y crea.
    El adversario es quien aplaude el sufrimiento, quien convierte la política en circo, quien vive económicamente de la desgracia ajena y quien opera como vocero informal de una política de asfixia nacional.
    Alexander Otaola no representa al pueblo cubano ni dentro ni fuera del país. Representa a una minoría ideológicamente funcional al proyecto neocolonial, amplificada por algoritmos y protegida por intereses que jamás han pagado el costo humano de las políticas que promueven.

    La batalla de ideas como deber histórico

    Desenmascarar estas prácticas no es intolerancia ni censura. Es responsabilidad ética y política. Cuba tiene derecho a debatirse, a transformarse y a perfeccionarse desde dentro, pero no a ser objeto de linchamiento simbólico para beneficio personal de operadores mediáticos.
    La Revolución Cubana —con sus desafíos reales— no se sostiene sobre el odio ni la burla, sino sobre la soberanía, la dignidad y la solidaridad. Frente a quienes ofrecen una supuesta “libertad” basada en hambre, apagones y subordinación extranjera, la respuesta sigue siendo clara y vigente:
    La verdad no se monetiza.
    La dignidad no se negocia.
    Cuba no es un negocio.

    *Versión del Post so re el tema de Yuni de Cuba en Facebook

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  20. Libia después de Gadafi: del Estado social soberano al caos fragmentado

    15 años de una “intervención humanitaria” que cambió el destino de un país

    Hace 15 años fue asesinado Muammar Gaddafi tras la intervención militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en 2011. Aquella operación, presentada ante el mundo como una “acción humanitaria” para proteger civiles, terminó con el colapso del Estado libio y abrió un período de inestabilidad que aún hoy marca profundamente a ese país del norte de África.
    A la distancia de tres lustros, la pregunta no es solo cómo murió Gadafi, sino qué murió con él.

    ©️ Gerry images

    La Libia previa a 2011: indicadores sociales y modelo estatal
    Durante las más de cuatro décadas de gobierno de Gadafi, Libia desarrolló un modelo económico basado en la nacionalización del petróleo y una fuerte redistribución social. Entre los datos más citados por analistas internacionales y organismos multilaterales antes de 2011 destacan:
    ✔️ Electricidad altamente subsidiada y en muchos casos gratuita.
    ✔️ Educación y salud públicas universales.
    ✔️ Alto índice de alfabetización (superior al 80% antes del conflicto).
    ✔️ Uno de los PIB per cápita más altos de África.
    ✔️ Bajos niveles de deuda externa.
    ✔️ Combustible extremadamente barato.
    ✔️ Programas estatales de vivienda y apoyo a recién casados.
    ✔️ Proyecto hídrico estratégico: el Great Man-Made River, considerado la mayor obra de ingeniería de irrigación subterránea del mundo.
    El acceso a servicios básicos, el subsidio al consumo interno y la redistribución de renta petrolera configuraron un Estado con fuerte presencia social. Antes de 2011, Libia figuraba entre los países africanos con mejor índice de desarrollo humano.
    Esto no implica desconocer las características autoritarias del sistema político ni las restricciones a la oposición interna. Sin embargo, en términos estrictamente socioeconómicos, el país mantenía estabilidad institucional, seguridad interna y capacidad de planificación estatal.
    2011: la intervención y el colapso
    En el contexto de la llamada Primavera Árabe, estalla un levantamiento interno. La OTAN interviene bajo mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, alegando protección de civiles. La operación militar incluyó bombardeos sostenidos contra infraestructura estatal y militar.
    El resultado fue el derrocamiento y asesinato de Gadafi en octubre de 2011.
    Lo que siguió no fue una transición ordenada hacia un modelo democrático estable, sino:
    💥 Fragmentación territorial.
    💥 Multiplicación de milicias armadas.
    💥 Gobiernos paralelos.
    💥 Guerra civil intermitente.
    💥 Proliferación de grupos extremistas.
    💥 Crisis migratoria hacia Europa.
    💥 Colapso de servicios públicos.
    Comparativo: antes y después de 2011
    1. Seguridad interna
    Antes: Control estatal centralizado, baja criminalidad visible.
    Después: Presencia de múltiples facciones armadas, enfrentamientos internos y zonas fuera del control gubernamental.
    2. Infraestructura y servicios
    Antes: Red eléctrica y sistema hídrico funcionales, fuerte subsidio estatal.
    Después: Daños a infraestructura estratégica, interrupciones frecuentes de servicios básicos.
    3. Economía
    Antes: Ingresos petroleros centralizados y redistribuidos.
    Después: Disputa por el control de pozos petroleros, corrupción, contrabando y caída de producción en distintos períodos.
    4. Nivel de vida
    Antes: Alto PIB per cápita en comparación regional.
    Después: Devaluación, inflación, dificultades bancarias y reducción del poder adquisitivo.
    5. Unidad política
    Antes: Estado central fuerte (aunque con limitaciones democráticas).
    Después: Dualidad institucional prolongada y falta de consenso nacional.
    ¿Profecía o advertencia geopolítica?
    Las declaraciones atribuidas a Gadafi antes de su muerte advertían que la intervención extranjera traería terrorismo e inestabilidad no solo a Libia, sino también a Europa.
    Más allá del tono retórico, lo cierto es que tras 2011:
    📌 Libia se convirtió en corredor de tráfico humano hacia el Mediterráneo.
    📌 Grupos armados extremistas encontraron espacio de expansión.
    📌 La región del Sahel experimentó mayor desestabilización.
    La llamada “intervención humanitaria” dejó un vacío de poder que aún no ha sido resuelto.
    ¿Democracia exportada o cambio de régimen?
    El caso libio reabre un debate recurrente en la política internacional:
    ¿Puede una intervención militar externa imponer estabilidad y democracia?
    La experiencia demuestra que la destrucción de un Estado sin una arquitectura institucional alternativa sólida genera fragmentación y violencia prolongada.
    Libia pasó de ser un país con fuerte presencia estatal y alto nivel de bienestar relativo en África, a un territorio marcado por la disputa armada y la fragilidad institucional.
    Reflexión final
    La historia reciente de Libia obliga a mirar con espíritu crítico los discursos que acompañan las intervenciones extranjeras. La narrativa de “protección” terminó en desestructuración nacional.
    Quince años después, el contraste es evidente:
    antes había un Estado fuerte con estabilidad social;
    hoy persiste una nación fragmentada que aún busca reconstruirse.
    Más allá de simpatías o críticas hacia Gadafi, el balance histórico demuestra que la caída de un modelo no garantizó uno mejor.
    Y esa es una lección geopolítica que no debe ignorarse.

    Tu voto:

    #Análisis #EEUUMienteAlMundo #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias
  21. Trump amenaza a Cuba: “No más petróleo ni dinero. ¡Cero!”

    Una escalada de presión imperial contra la soberanía cubana
    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a lanzar amenazas directas contra Cuba este domingo a través de su red social Truth Social, en una declaración que confirma la intensificación de la política de hostigamiento contra la Isla.

    No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero!”, escribió Trump, insistiendo en que el país caribeño habría vivido durante años del apoyo energético y financiero de Venezuela a cambio de lo que calificó como “servicios de seguridad”.
    En su mensaje, el mandatario estadounidense aseguró que, tras las recientes acciones contra la República Bolivariana de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, ese respaldo habría llegado a su fin. Trump afirmó además que Estados Unidos ahora “protege” a Venezuela con su ejército, sosteniendo que ya no sería necesaria la presencia cubana en ese país. Esta narrativa forma parte de una clara estrategia de presión y reconfiguración geopolítica regional, orientada a aislar a Cuba y debilitar sus alianzas históricas.
    Amenazas abiertas y retórica de agresión
    Las declaraciones del presidente estadounidense se producen en un contexto de creciente agresividad verbal y política. En días recientes, Trump llegó incluso a sugerir que “entrar y destrozar Cuba” podría ser una opción, retomando un lenguaje abiertamente belicista que recuerda los momentos más tensos de la Guerra Fría.
    A esta escalada se suman las declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio, quien acusó al gobierno cubano de priorizar el control político sobre el desarrollo económico, repitiendo argumentos utilizados históricamente para justificar sanciones, bloqueos y acciones de injerencia contra la Revolución Cubana.
    Respuesta de Cuba: dignidad, firmeza y denuncia
    Desde La Habana, la respuesta no se hizo esperar. El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla rechazó categóricamente las amenazas y reafirmó la posición histórica de la Revolución:

    “Cuba no está dispuesta a vender el país ni a ceder ante la amenaza y el chantaje”.

    Rodríguez recordó que Estados Unidos ha aplicado durante más de seis décadas una política sistemática de fuerza, agresión y coerción económica contra el pueblo cubano, violando el Derecho Internacional y los principios de convivencia pacífica entre Estados. En ese sentido, calificó al gobierno estadounidense como un “hegemón criminal y descontrolado”, responsable directo del sufrimiento económico impuesto a la Isla.
    Un bloqueo de más de seis décadas, condenado por el mundo
    Las amenazas de Trump se inscriben dentro de una política de bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde 1960 y que se ha recrudecido en distintos momentos históricos.
    Según estimaciones oficiales del gobierno cubano, los daños acumulados del bloqueo superan los 170 677 millones de dólares, afectando gravemente sectores clave como la energía, la salud, la alimentación y el desarrollo tecnológico.
    A nivel internacional, el bloqueo ha sido condenado de manera casi unánime. Durante décadas, la Asamblea General de la ONU ha votado reiteradamente contra esta política, con el respaldo de la inmensa mayoría de los países del mundo. De forma sistemática, solo Estados Unidos e Israel han sostenido su apoyo a esta medida ilegal y anacrónica.
    Contexto actual: más presión, más resistencia
    La actual administración estadounidense insiste en aumentar la presión económica, política y mediática con el objetivo de forzar un cambio de sistema en Cuba. Sin embargo, la historia demuestra que ninguna amenaza, bloqueo o chantaje ha logrado doblegar la voluntad del pueblo cubano.
    Frente a la agresión externa, Cuba vuelve a reafirmar su derecho inalienable a la autodeterminación, la soberanía y la resistencia digna, principios que han guiado a la Revolución desde 1959.
    Nuestro compromiso
    Desde Futuro mi Cuba reafirmamos nuestro compromiso con informar con responsabilidad, pensamiento crítico y apego a la verdad, frente a las campañas de desinformación y la manipulación mediática. Como medio revolucionario, acompañamos la voz del pueblo cubano, su resistencia y su derecho a decidir su destino sin injerencias extranjeras.
    Cuba no está sola. Cuba resiste. Cuba vencerá.

    Tu voto:

    #AbajoElBloqueoCriminal #ÚltimoMinuto #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaVsBloqueo #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #CubaPorLaVida #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #NarcoRubio

  22. Trump amenaza a Cuba: “No más petróleo ni dinero. ¡Cero!”

    Una escalada de presión imperial contra la soberanía cubana
    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a lanzar amenazas directas contra Cuba este domingo a través de su red social Truth Social, en una declaración que confirma la intensificación de la política de hostigamiento contra la Isla.

    No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero!”, escribió Trump, insistiendo en que el país caribeño habría vivido durante años del apoyo energético y financiero de Venezuela a cambio de lo que calificó como “servicios de seguridad”.
    En su mensaje, el mandatario estadounidense aseguró que, tras las recientes acciones contra la República Bolivariana de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, ese respaldo habría llegado a su fin. Trump afirmó además que Estados Unidos ahora “protege” a Venezuela con su ejército, sosteniendo que ya no sería necesaria la presencia cubana en ese país. Esta narrativa forma parte de una clara estrategia de presión y reconfiguración geopolítica regional, orientada a aislar a Cuba y debilitar sus alianzas históricas.
    Amenazas abiertas y retórica de agresión
    Las declaraciones del presidente estadounidense se producen en un contexto de creciente agresividad verbal y política. En días recientes, Trump llegó incluso a sugerir que “entrar y destrozar Cuba” podría ser una opción, retomando un lenguaje abiertamente belicista que recuerda los momentos más tensos de la Guerra Fría.
    A esta escalada se suman las declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio, quien acusó al gobierno cubano de priorizar el control político sobre el desarrollo económico, repitiendo argumentos utilizados históricamente para justificar sanciones, bloqueos y acciones de injerencia contra la Revolución Cubana.
    Respuesta de Cuba: dignidad, firmeza y denuncia
    Desde La Habana, la respuesta no se hizo esperar. El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla rechazó categóricamente las amenazas y reafirmó la posición histórica de la Revolución:

    “Cuba no está dispuesta a vender el país ni a ceder ante la amenaza y el chantaje”.

    Rodríguez recordó que Estados Unidos ha aplicado durante más de seis décadas una política sistemática de fuerza, agresión y coerción económica contra el pueblo cubano, violando el Derecho Internacional y los principios de convivencia pacífica entre Estados. En ese sentido, calificó al gobierno estadounidense como un “hegemón criminal y descontrolado”, responsable directo del sufrimiento económico impuesto a la Isla.
    Un bloqueo de más de seis décadas, condenado por el mundo
    Las amenazas de Trump se inscriben dentro de una política de bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde 1960 y que se ha recrudecido en distintos momentos históricos.
    Según estimaciones oficiales del gobierno cubano, los daños acumulados del bloqueo superan los 170 677 millones de dólares, afectando gravemente sectores clave como la energía, la salud, la alimentación y el desarrollo tecnológico.
    A nivel internacional, el bloqueo ha sido condenado de manera casi unánime. Durante décadas, la Asamblea General de la ONU ha votado reiteradamente contra esta política, con el respaldo de la inmensa mayoría de los países del mundo. De forma sistemática, solo Estados Unidos e Israel han sostenido su apoyo a esta medida ilegal y anacrónica.
    Contexto actual: más presión, más resistencia
    La actual administración estadounidense insiste en aumentar la presión económica, política y mediática con el objetivo de forzar un cambio de sistema en Cuba. Sin embargo, la historia demuestra que ninguna amenaza, bloqueo o chantaje ha logrado doblegar la voluntad del pueblo cubano.
    Frente a la agresión externa, Cuba vuelve a reafirmar su derecho inalienable a la autodeterminación, la soberanía y la resistencia digna, principios que han guiado a la Revolución desde 1959.
    Nuestro compromiso
    Desde Futuro mi Cuba reafirmamos nuestro compromiso con informar con responsabilidad, pensamiento crítico y apego a la verdad, frente a las campañas de desinformación y la manipulación mediática. Como medio revolucionario, acompañamos la voz del pueblo cubano, su resistencia y su derecho a decidir su destino sin injerencias extranjeras.
    Cuba no está sola. Cuba resiste. Cuba vencerá.

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  23. Trump amenaza a Cuba: “No más petróleo ni dinero. ¡Cero!”

    Una escalada de presión imperial contra la soberanía cubana
    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a lanzar amenazas directas contra Cuba este domingo a través de su red social Truth Social, en una declaración que confirma la intensificación de la política de hostigamiento contra la Isla.

    No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero!”, escribió Trump, insistiendo en que el país caribeño habría vivido durante años del apoyo energético y financiero de Venezuela a cambio de lo que calificó como “servicios de seguridad”.
    En su mensaje, el mandatario estadounidense aseguró que, tras las recientes acciones contra la República Bolivariana de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, ese respaldo habría llegado a su fin. Trump afirmó además que Estados Unidos ahora “protege” a Venezuela con su ejército, sosteniendo que ya no sería necesaria la presencia cubana en ese país. Esta narrativa forma parte de una clara estrategia de presión y reconfiguración geopolítica regional, orientada a aislar a Cuba y debilitar sus alianzas históricas.
    Amenazas abiertas y retórica de agresión
    Las declaraciones del presidente estadounidense se producen en un contexto de creciente agresividad verbal y política. En días recientes, Trump llegó incluso a sugerir que “entrar y destrozar Cuba” podría ser una opción, retomando un lenguaje abiertamente belicista que recuerda los momentos más tensos de la Guerra Fría.
    A esta escalada se suman las declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio, quien acusó al gobierno cubano de priorizar el control político sobre el desarrollo económico, repitiendo argumentos utilizados históricamente para justificar sanciones, bloqueos y acciones de injerencia contra la Revolución Cubana.
    Respuesta de Cuba: dignidad, firmeza y denuncia
    Desde La Habana, la respuesta no se hizo esperar. El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla rechazó categóricamente las amenazas y reafirmó la posición histórica de la Revolución:

    “Cuba no está dispuesta a vender el país ni a ceder ante la amenaza y el chantaje”.

    Rodríguez recordó que Estados Unidos ha aplicado durante más de seis décadas una política sistemática de fuerza, agresión y coerción económica contra el pueblo cubano, violando el Derecho Internacional y los principios de convivencia pacífica entre Estados. En ese sentido, calificó al gobierno estadounidense como un “hegemón criminal y descontrolado”, responsable directo del sufrimiento económico impuesto a la Isla.
    Un bloqueo de más de seis décadas, condenado por el mundo
    Las amenazas de Trump se inscriben dentro de una política de bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde 1960 y que se ha recrudecido en distintos momentos históricos.
    Según estimaciones oficiales del gobierno cubano, los daños acumulados del bloqueo superan los 170 677 millones de dólares, afectando gravemente sectores clave como la energía, la salud, la alimentación y el desarrollo tecnológico.
    A nivel internacional, el bloqueo ha sido condenado de manera casi unánime. Durante décadas, la Asamblea General de la ONU ha votado reiteradamente contra esta política, con el respaldo de la inmensa mayoría de los países del mundo. De forma sistemática, solo Estados Unidos e Israel han sostenido su apoyo a esta medida ilegal y anacrónica.
    Contexto actual: más presión, más resistencia
    La actual administración estadounidense insiste en aumentar la presión económica, política y mediática con el objetivo de forzar un cambio de sistema en Cuba. Sin embargo, la historia demuestra que ninguna amenaza, bloqueo o chantaje ha logrado doblegar la voluntad del pueblo cubano.
    Frente a la agresión externa, Cuba vuelve a reafirmar su derecho inalienable a la autodeterminación, la soberanía y la resistencia digna, principios que han guiado a la Revolución desde 1959.
    Nuestro compromiso
    Desde Futuro mi Cuba reafirmamos nuestro compromiso con informar con responsabilidad, pensamiento crítico y apego a la verdad, frente a las campañas de desinformación y la manipulación mediática. Como medio revolucionario, acompañamos la voz del pueblo cubano, su resistencia y su derecho a decidir su destino sin injerencias extranjeras.
    Cuba no está sola. Cuba resiste. Cuba vencerá.

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    #AbajoElBloqueoCriminal #ÚltimoMinuto #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaVsBloqueo #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #CubaPorLaVida #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #NarcoRubio

  24. Fe, política y manipulación: análisis político-religioso de los discursos del Padre Castor Álvarez y el Padre Alberto Reyes

    Introducción

    En los últimos años, determinados discursos de origen clerical han ocupado un espacio creciente en el debate público cubano. Bajo la apariencia de mensajes pastorales y llamados a la “esperanza”, algunos sacerdotes han emitido pronunciamientos que, lejos de contribuir a la concordia nacional, reproducen matrices ideológicas de confrontación, tutelaje externo e intervención. Este artículo ofrece un análisis político-religioso integral del discurso del Padre Castor Álvarez, en comparación estructurada con el del Padre Alberto Reyes, y propone una respuesta desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) que permita desmontar dichas narrativas sin descalificaciones personales.

    I. Análisis político-religioso del discurso del Padre Castor Álvarez

    1. La fe como dispositivo político

    El discurso del Padre Castor Álvarez no se estructura como homilía ni como exhortación pastoral clásica. Se presenta, más bien, como una lectura política de la realidad, revestida de símbolos cristianos. Conceptos centrales del cristianismo —verdad, esperanza, salvación, humildad— son resemantizados para legitimar una posición ideológica concreta.

    En esta operación, Dios deja de ser principio ético universal para convertirse en aval simbólico de un desenlace político. La fe ya no interpela a todos los poderes, sino que se alinea selectivamente con uno de ellos.

    2. La “esperanza” como expectativa dependiente

    La esperanza cristiana, que en la tradición evangélica se vincula al compromiso comunitario, a la justicia y a la dignidad humana, es presentada como resultado de la acción o el acompañamiento de una potencia extranjera. Se diluye así la capacidad del pueblo cubano de construir su propio destino histórico.

    Desde el punto de vista político-religioso, esta narrativa:

    • Naturaliza el tutelaje externo.
    • Deslegitima la soberanía nacional.
    • Convierte la fe en puente emocional hacia la intervención.

    3. Moralización selectiva del conflicto

    El discurso atribuye la “mentira” y el “mal” a actores internos específicos, mientras omite sistemáticamente las responsabilidades históricas y actuales de la injerencia externa. Esta moralización parcial no busca verdad, sino ordenar afectos y odios dentro de un marco religioso.

    II. Comparación estructurada: Castor Álvarez y Alberto Reyes

    1. Coincidencias estructurales

    Ambos sacerdotes comparten rasgos fundamentales:

    • Origen cubano y ejercicio pastoral en la misma ciudad.
    • Trayectoria pública temprana de oposición al proceso revolucionario.
    • Uso del púlpito y de las redes sociales como tribuna política.
    • Relectura selectiva del Evangelio para legitimar una agenda de confrontación.

    2. Núcleo ideológico común

    En ambos casos se observa:

    • Pensamiento binario (verdad/mentira, luz/oscuridad).
    • Construcción de un sujeto popular pasivo, necesitado de guía externa.
    • Validación implícita de la presión internacional como vía de “liberación”.

    3. Diferencias de estilo, no de fondo

    Las diferencias entre ambos son retóricas, no sustantivas. Mientras uno puede mostrarse más emocional o pastoral en la forma, el otro adopta un tono más político directo. Sin embargo, el sustrato ideológico es coincidente: oposición frontal al proyecto social cubano y apertura simbólica al anexionismo.

    La Doctrina Social de la Iglesia establece principios claros que permiten evaluar estos discursos:

    1. Dignidad y protagonismo de los pueblos

    La DSI defiende la autodeterminación y rechaza toda forma de dominación externa. Presentar a una potencia extranjera como salvadora contradice este principio y niega la dignidad histórica del pueblo cubano.

    2. Paz como fruto de la justicia

    La paz no se construye mediante humillaciones, sanciones o intervenciones, sino a través de la justicia social y el diálogo. Celebrar la derrota o la coerción como actos providenciales desnaturaliza el mensaje cristiano.

    3. Verdad y responsabilidad ética

    La DSI exige un compromiso radical con la verdad, incluyendo la contextualización de los conflictos. Omitir el bloqueo, la presión económica y la injerencia política constituye una falta ética grave desde la perspectiva cristiana.

    IV. Análisis psicosocial del discurso y su función subversiva

    1. Manipulación emocional de la fe

    Desde lo psicosocial, estos discursos operan mediante:

    • Activación del miedo y la desesperanza.
    • Promesas de salvación externa.
    • Autoridad moral no cuestionable por su carácter religioso.

    Esto genera dependencia simbólica y reduce la capacidad crítica de la audiencia.

    2. Apropiación selectiva de la DSI

    Se toman fragmentos aislados (libertad, derechos, verdad) y se descontextualizan para sostener un relato que omite deliberadamente otros principios: soberanía, bien común, justicia social, opción por los pobres.

    3. Convergencia con el discurso anexionista y subversivo

    El resultado final es una narrativa funcional a:

    • La deslegitimación del Estado cubano.
    • La normalización de la intervención extranjera.
    • La convergencia con agendas subversivas que históricamente han acompañado proyectos anexionistas y, en determinados casos, estructuras mercenaristas disfrazadas de humanitarismo.

    Conclusión

    El análisis político-religioso de los discursos del Padre Castor Álvarez y del Padre Alberto Reyes revela una instrumentalización sistemática de la fe para fines políticos contrarios a la soberanía y a la concordia nacional. Lejos de expresar la riqueza del Evangelio o la profundidad de la Doctrina Social de la Iglesia, estos mensajes reducen lo cristiano a herramienta ideológica.

    Desde Futuro mi Cuba, afirmar la verdad implica defender una fe comprometida con el pueblo, con su dignidad y con su derecho a construir su futuro sin tutelajes ni intervenciones. Esa es, en esencia, la esperanza auténtica que el Evangelio propone.

    Tu voto:

    #Análisis #ÚltimoMinuto #Camagüey #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias

  25. Fe, política y manipulación: análisis político-religioso de los discursos del Padre Castor Álvarez y el Padre Alberto Reyes

    Introducción

    En los últimos años, determinados discursos de origen clerical han ocupado un espacio creciente en el debate público cubano. Bajo la apariencia de mensajes pastorales y llamados a la “esperanza”, algunos sacerdotes han emitido pronunciamientos que, lejos de contribuir a la concordia nacional, reproducen matrices ideológicas de confrontación, tutelaje externo e intervención. Este artículo ofrece un análisis político-religioso integral del discurso del Padre Castor Álvarez, en comparación estructurada con el del Padre Alberto Reyes, y propone una respuesta desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) que permita desmontar dichas narrativas sin descalificaciones personales.

    I. Análisis político-religioso del discurso del Padre Castor Álvarez

    1. La fe como dispositivo político

    El discurso del Padre Castor Álvarez no se estructura como homilía ni como exhortación pastoral clásica. Se presenta, más bien, como una lectura política de la realidad, revestida de símbolos cristianos. Conceptos centrales del cristianismo —verdad, esperanza, salvación, humildad— son resemantizados para legitimar una posición ideológica concreta.

    En esta operación, Dios deja de ser principio ético universal para convertirse en aval simbólico de un desenlace político. La fe ya no interpela a todos los poderes, sino que se alinea selectivamente con uno de ellos.

    2. La “esperanza” como expectativa dependiente

    La esperanza cristiana, que en la tradición evangélica se vincula al compromiso comunitario, a la justicia y a la dignidad humana, es presentada como resultado de la acción o el acompañamiento de una potencia extranjera. Se diluye así la capacidad del pueblo cubano de construir su propio destino histórico.

    Desde el punto de vista político-religioso, esta narrativa:

    • Naturaliza el tutelaje externo.
    • Deslegitima la soberanía nacional.
    • Convierte la fe en puente emocional hacia la intervención.

    3. Moralización selectiva del conflicto

    El discurso atribuye la “mentira” y el “mal” a actores internos específicos, mientras omite sistemáticamente las responsabilidades históricas y actuales de la injerencia externa. Esta moralización parcial no busca verdad, sino ordenar afectos y odios dentro de un marco religioso.

    II. Comparación estructurada: Castor Álvarez y Alberto Reyes

    1. Coincidencias estructurales

    Ambos sacerdotes comparten rasgos fundamentales:

    • Origen cubano y ejercicio pastoral en la misma ciudad.
    • Trayectoria pública temprana de oposición al proceso revolucionario.
    • Uso del púlpito y de las redes sociales como tribuna política.
    • Relectura selectiva del Evangelio para legitimar una agenda de confrontación.

    2. Núcleo ideológico común

    En ambos casos se observa:

    • Pensamiento binario (verdad/mentira, luz/oscuridad).
    • Construcción de un sujeto popular pasivo, necesitado de guía externa.
    • Validación implícita de la presión internacional como vía de “liberación”.

    3. Diferencias de estilo, no de fondo

    Las diferencias entre ambos son retóricas, no sustantivas. Mientras uno puede mostrarse más emocional o pastoral en la forma, el otro adopta un tono más político directo. Sin embargo, el sustrato ideológico es coincidente: oposición frontal al proyecto social cubano y apertura simbólica al anexionismo.

    La Doctrina Social de la Iglesia establece principios claros que permiten evaluar estos discursos:

    1. Dignidad y protagonismo de los pueblos

    La DSI defiende la autodeterminación y rechaza toda forma de dominación externa. Presentar a una potencia extranjera como salvadora contradice este principio y niega la dignidad histórica del pueblo cubano.

    2. Paz como fruto de la justicia

    La paz no se construye mediante humillaciones, sanciones o intervenciones, sino a través de la justicia social y el diálogo. Celebrar la derrota o la coerción como actos providenciales desnaturaliza el mensaje cristiano.

    3. Verdad y responsabilidad ética

    La DSI exige un compromiso radical con la verdad, incluyendo la contextualización de los conflictos. Omitir el bloqueo, la presión económica y la injerencia política constituye una falta ética grave desde la perspectiva cristiana.

    IV. Análisis psicosocial del discurso y su función subversiva

    1. Manipulación emocional de la fe

    Desde lo psicosocial, estos discursos operan mediante:

    • Activación del miedo y la desesperanza.
    • Promesas de salvación externa.
    • Autoridad moral no cuestionable por su carácter religioso.

    Esto genera dependencia simbólica y reduce la capacidad crítica de la audiencia.

    2. Apropiación selectiva de la DSI

    Se toman fragmentos aislados (libertad, derechos, verdad) y se descontextualizan para sostener un relato que omite deliberadamente otros principios: soberanía, bien común, justicia social, opción por los pobres.

    3. Convergencia con el discurso anexionista y subversivo

    El resultado final es una narrativa funcional a:

    • La deslegitimación del Estado cubano.
    • La normalización de la intervención extranjera.
    • La convergencia con agendas subversivas que históricamente han acompañado proyectos anexionistas y, en determinados casos, estructuras mercenaristas disfrazadas de humanitarismo.

    Conclusión

    El análisis político-religioso de los discursos del Padre Castor Álvarez y del Padre Alberto Reyes revela una instrumentalización sistemática de la fe para fines políticos contrarios a la soberanía y a la concordia nacional. Lejos de expresar la riqueza del Evangelio o la profundidad de la Doctrina Social de la Iglesia, estos mensajes reducen lo cristiano a herramienta ideológica.

    Desde Futuro mi Cuba, afirmar la verdad implica defender una fe comprometida con el pueblo, con su dignidad y con su derecho a construir su futuro sin tutelajes ni intervenciones. Esa es, en esencia, la esperanza auténtica que el Evangelio propone.

    Tu voto:

    #Análisis #ÚltimoMinuto #Camagüey #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias

  26. Fe, política y manipulación: análisis político-religioso de los discursos del Padre Castor Álvarez y el Padre Alberto Reyes

    Introducción

    En los últimos años, determinados discursos de origen clerical han ocupado un espacio creciente en el debate público cubano. Bajo la apariencia de mensajes pastorales y llamados a la “esperanza”, algunos sacerdotes han emitido pronunciamientos que, lejos de contribuir a la concordia nacional, reproducen matrices ideológicas de confrontación, tutelaje externo e intervención. Este artículo ofrece un análisis político-religioso integral del discurso del Padre Castor Álvarez, en comparación estructurada con el del Padre Alberto Reyes, y propone una respuesta desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) que permita desmontar dichas narrativas sin descalificaciones personales.

    I. Análisis político-religioso del discurso del Padre Castor Álvarez

    1. La fe como dispositivo político

    El discurso del Padre Castor Álvarez no se estructura como homilía ni como exhortación pastoral clásica. Se presenta, más bien, como una lectura política de la realidad, revestida de símbolos cristianos. Conceptos centrales del cristianismo —verdad, esperanza, salvación, humildad— son resemantizados para legitimar una posición ideológica concreta.

    En esta operación, Dios deja de ser principio ético universal para convertirse en aval simbólico de un desenlace político. La fe ya no interpela a todos los poderes, sino que se alinea selectivamente con uno de ellos.

    2. La “esperanza” como expectativa dependiente

    La esperanza cristiana, que en la tradición evangélica se vincula al compromiso comunitario, a la justicia y a la dignidad humana, es presentada como resultado de la acción o el acompañamiento de una potencia extranjera. Se diluye así la capacidad del pueblo cubano de construir su propio destino histórico.

    Desde el punto de vista político-religioso, esta narrativa:

    • Naturaliza el tutelaje externo.
    • Deslegitima la soberanía nacional.
    • Convierte la fe en puente emocional hacia la intervención.

    3. Moralización selectiva del conflicto

    El discurso atribuye la “mentira” y el “mal” a actores internos específicos, mientras omite sistemáticamente las responsabilidades históricas y actuales de la injerencia externa. Esta moralización parcial no busca verdad, sino ordenar afectos y odios dentro de un marco religioso.

    II. Comparación estructurada: Castor Álvarez y Alberto Reyes

    1. Coincidencias estructurales

    Ambos sacerdotes comparten rasgos fundamentales:

    • Origen cubano y ejercicio pastoral en la misma ciudad.
    • Trayectoria pública temprana de oposición al proceso revolucionario.
    • Uso del púlpito y de las redes sociales como tribuna política.
    • Relectura selectiva del Evangelio para legitimar una agenda de confrontación.

    2. Núcleo ideológico común

    En ambos casos se observa:

    • Pensamiento binario (verdad/mentira, luz/oscuridad).
    • Construcción de un sujeto popular pasivo, necesitado de guía externa.
    • Validación implícita de la presión internacional como vía de “liberación”.

    3. Diferencias de estilo, no de fondo

    Las diferencias entre ambos son retóricas, no sustantivas. Mientras uno puede mostrarse más emocional o pastoral en la forma, el otro adopta un tono más político directo. Sin embargo, el sustrato ideológico es coincidente: oposición frontal al proyecto social cubano y apertura simbólica al anexionismo.

    La Doctrina Social de la Iglesia establece principios claros que permiten evaluar estos discursos:

    1. Dignidad y protagonismo de los pueblos

    La DSI defiende la autodeterminación y rechaza toda forma de dominación externa. Presentar a una potencia extranjera como salvadora contradice este principio y niega la dignidad histórica del pueblo cubano.

    2. Paz como fruto de la justicia

    La paz no se construye mediante humillaciones, sanciones o intervenciones, sino a través de la justicia social y el diálogo. Celebrar la derrota o la coerción como actos providenciales desnaturaliza el mensaje cristiano.

    3. Verdad y responsabilidad ética

    La DSI exige un compromiso radical con la verdad, incluyendo la contextualización de los conflictos. Omitir el bloqueo, la presión económica y la injerencia política constituye una falta ética grave desde la perspectiva cristiana.

    IV. Análisis psicosocial del discurso y su función subversiva

    1. Manipulación emocional de la fe

    Desde lo psicosocial, estos discursos operan mediante:

    • Activación del miedo y la desesperanza.
    • Promesas de salvación externa.
    • Autoridad moral no cuestionable por su carácter religioso.

    Esto genera dependencia simbólica y reduce la capacidad crítica de la audiencia.

    2. Apropiación selectiva de la DSI

    Se toman fragmentos aislados (libertad, derechos, verdad) y se descontextualizan para sostener un relato que omite deliberadamente otros principios: soberanía, bien común, justicia social, opción por los pobres.

    3. Convergencia con el discurso anexionista y subversivo

    El resultado final es una narrativa funcional a:

    • La deslegitimación del Estado cubano.
    • La normalización de la intervención extranjera.
    • La convergencia con agendas subversivas que históricamente han acompañado proyectos anexionistas y, en determinados casos, estructuras mercenaristas disfrazadas de humanitarismo.

    Conclusión

    El análisis político-religioso de los discursos del Padre Castor Álvarez y del Padre Alberto Reyes revela una instrumentalización sistemática de la fe para fines políticos contrarios a la soberanía y a la concordia nacional. Lejos de expresar la riqueza del Evangelio o la profundidad de la Doctrina Social de la Iglesia, estos mensajes reducen lo cristiano a herramienta ideológica.

    Desde Futuro mi Cuba, afirmar la verdad implica defender una fe comprometida con el pueblo, con su dignidad y con su derecho a construir su futuro sin tutelajes ni intervenciones. Esa es, en esencia, la esperanza auténtica que el Evangelio propone.

    Tu voto:

    #Análisis #ÚltimoMinuto #Camagüey #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #EEUUMienteAlMundo #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias

  27. La verdad sobre el mensaje político del padre Alberto Reyes: Manipulación disfrazada de espiritualidad

    💯🇨🇺VAMOS A HABLAR CON LA VERDAD💯🇨🇺
    El texto recientemente difundido por el sacerdote católico camagüeyano Alberto Reyes no tiene como propósito central la reflexión espiritual ni el acompañamiento pastoral. Su objetivo real es la manipulación política, utilizando el prestigio simbólico de la investidura religiosa como escudo moral para atacar los fundamentos de la Revolución Cubana y desacreditar la solidaridad internacionalista que distingue a nuestro pueblo.

    Bajo un lenguaje aparentemente reflexivo, el padre Reyes construye un relato desmovilizador, diseñado para sembrar dudas, erosionar convicciones y presentar una imagen distorsionada de la historia y la realidad cubanas, alineada —consciente o no— con las matrices de opinión promovidas por los adversarios históricos de la Revolución.

    1. Sobre el valor del individuo y “la causa”
    Su tergiversación:
    Afirma que en el sistema socialista cubano “la persona no importa”, que solo importa “la causa”, y reduce a los internacionalistas caídos —en particular en Venezuela— a una cifra más, a una estadística sin rostro.
    La verdad revolucionaria:
    El internacionalismo cubano es un acto voluntario, consciente y profundamente humano, expresión del más alto valor ético de nuestra Revolución: la solidaridad entre los pueblos y el antiimperialismo militante.
    Quienes han entregado su vida en misiones internacionalistas no son números, son hijos, padres, hermanos, compatriotas que la Patria honra con dignidad. Como ha expresado nuestra historia y nuestra cultura política: “La Patria los contempla orgullosa”. Su sacrificio recibe honor y gloria, y forma parte viva de la memoria colectiva de la nación. Minimizar ese legado es una ofensa moral y política.
    2. Sobre la solidaridad internacional y las supuestas “familias rotas
    Su manipulación:
    Presenta la colaboración internacional cubana como una “causa vacía” que fractura familias y responde a intereses ajenos al bienestar del pueblo.
    La realidad histórica y ética:
    La solidaridad internacionalista no es una consigna vacía, es un pilar esencial de la ética revolucionaria cubana. Desde la epopeya de Angola hasta las actuales misiones médicas en decenas de países, Cuba ha salvado vidas, ha defendido soberanías y ha sembrado esperanza donde otros solo han llevado guerras y saqueo.
    Hablar de “dictadura” en este contexto no es ingenuidad: es asumir el lenguaje y la narrativa del imperialismo, que siempre ha intentado criminalizar la cooperación solidaria y justificar su política de agresión contra Cuba.
    3. Sobre el método: la religión como cobertura política
    El texto del padre Reyes no es una homilía ni una reflexión pastoral. Es un panfleto político cuidadosamente envuelto en un tono pseudoespiritual para transmitir desesperanza y oposición al proyecto socialista cubano.
    Como figura religiosa, es plenamente consciente del peso simbólico de sus palabras y las utiliza estratégicamente para otorgar una apariencia moral a un discurso que busca minar la confianza del pueblo en la Revolución. Se posiciona como supuesto “referente ético” frente al sistema, dejando claro que su conflicto no es espiritual, sino político e ideológico.
    Sobre la manipulación histórica que él mismo ejerce
    Resulta significativo que el padre Reyes omita deliberadamente el contexto de más de seis décadas de agresiones, bloqueo económico, guerra mediática y amenazas constantes contra Cuba.
    Nuestra prensa revolucionaria, desde los tiempos de la lucha clandestina contra la tiranía batistiana, ha tenido la responsabilidad histórica de defender la verdad de la Revolución y contrarrestar las campañas de desinformación.
    Lo que él denomina “manipulación” es, en realidad, defensa de la soberanía informativa frente a una maquinaria mediática global diseñada para destruirnos. La verdad revolucionaria no se impone por inercia: se defiende con firmeza, conciencia y claridad política.
    Reiteramos: no debemos dejarnos confundir. Detrás del lenguaje cuidado del padre Alberto Reyes existe una agenda política definida: desacreditar el socialismo, manchar el honor del internacionalismo cubano y presentar a Cuba como una nación sin horizonte.
    La sotana funciona aquí como instrumento de legitimación de un discurso que coincide punto por punto con el de los enemigos históricos de la Patria.
    Frente a ello, la respuesta de nuestro pueblo debe seguir siendo la misma:
    más unidad, más verdad revolucionaria y más amor por esta Isla que ha resistido con dignidad y firmeza.
    Comparte este mensaje. Defender la verdad también es un acto de compromiso.
    ¡Patria o Muerte!

    Venceremos

    https://blogfuturomicuba.wordpress.com/2024/07/01/he-estado-pensando-en-el-p-alberto-reyes-pias-y-sus-refuerzos-inexistentes/

    Tu voto:

    #Análisis #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #Verdad

  28. La verdad sobre el mensaje político del padre Alberto Reyes: Manipulación disfrazada de espiritualidad

    💯🇨🇺VAMOS A HABLAR CON LA VERDAD💯🇨🇺
    El texto recientemente difundido por el sacerdote católico camagüeyano Alberto Reyes no tiene como propósito central la reflexión espiritual ni el acompañamiento pastoral. Su objetivo real es la manipulación política, utilizando el prestigio simbólico de la investidura religiosa como escudo moral para atacar los fundamentos de la Revolución Cubana y desacreditar la solidaridad internacionalista que distingue a nuestro pueblo.

    Bajo un lenguaje aparentemente reflexivo, el padre Reyes construye un relato desmovilizador, diseñado para sembrar dudas, erosionar convicciones y presentar una imagen distorsionada de la historia y la realidad cubanas, alineada —consciente o no— con las matrices de opinión promovidas por los adversarios históricos de la Revolución.

    1. Sobre el valor del individuo y “la causa”
    Su tergiversación:
    Afirma que en el sistema socialista cubano “la persona no importa”, que solo importa “la causa”, y reduce a los internacionalistas caídos —en particular en Venezuela— a una cifra más, a una estadística sin rostro.
    La verdad revolucionaria:
    El internacionalismo cubano es un acto voluntario, consciente y profundamente humano, expresión del más alto valor ético de nuestra Revolución: la solidaridad entre los pueblos y el antiimperialismo militante.
    Quienes han entregado su vida en misiones internacionalistas no son números, son hijos, padres, hermanos, compatriotas que la Patria honra con dignidad. Como ha expresado nuestra historia y nuestra cultura política: “La Patria los contempla orgullosa”. Su sacrificio recibe honor y gloria, y forma parte viva de la memoria colectiva de la nación. Minimizar ese legado es una ofensa moral y política.
    2. Sobre la solidaridad internacional y las supuestas “familias rotas
    Su manipulación:
    Presenta la colaboración internacional cubana como una “causa vacía” que fractura familias y responde a intereses ajenos al bienestar del pueblo.
    La realidad histórica y ética:
    La solidaridad internacionalista no es una consigna vacía, es un pilar esencial de la ética revolucionaria cubana. Desde la epopeya de Angola hasta las actuales misiones médicas en decenas de países, Cuba ha salvado vidas, ha defendido soberanías y ha sembrado esperanza donde otros solo han llevado guerras y saqueo.
    Hablar de “dictadura” en este contexto no es ingenuidad: es asumir el lenguaje y la narrativa del imperialismo, que siempre ha intentado criminalizar la cooperación solidaria y justificar su política de agresión contra Cuba.
    3. Sobre el método: la religión como cobertura política
    El texto del padre Reyes no es una homilía ni una reflexión pastoral. Es un panfleto político cuidadosamente envuelto en un tono pseudoespiritual para transmitir desesperanza y oposición al proyecto socialista cubano.
    Como figura religiosa, es plenamente consciente del peso simbólico de sus palabras y las utiliza estratégicamente para otorgar una apariencia moral a un discurso que busca minar la confianza del pueblo en la Revolución. Se posiciona como supuesto “referente ético” frente al sistema, dejando claro que su conflicto no es espiritual, sino político e ideológico.
    Sobre la manipulación histórica que él mismo ejerce
    Resulta significativo que el padre Reyes omita deliberadamente el contexto de más de seis décadas de agresiones, bloqueo económico, guerra mediática y amenazas constantes contra Cuba.
    Nuestra prensa revolucionaria, desde los tiempos de la lucha clandestina contra la tiranía batistiana, ha tenido la responsabilidad histórica de defender la verdad de la Revolución y contrarrestar las campañas de desinformación.
    Lo que él denomina “manipulación” es, en realidad, defensa de la soberanía informativa frente a una maquinaria mediática global diseñada para destruirnos. La verdad revolucionaria no se impone por inercia: se defiende con firmeza, conciencia y claridad política.
    Reiteramos: no debemos dejarnos confundir. Detrás del lenguaje cuidado del padre Alberto Reyes existe una agenda política definida: desacreditar el socialismo, manchar el honor del internacionalismo cubano y presentar a Cuba como una nación sin horizonte.
    La sotana funciona aquí como instrumento de legitimación de un discurso que coincide punto por punto con el de los enemigos históricos de la Patria.
    Frente a ello, la respuesta de nuestro pueblo debe seguir siendo la misma:
    más unidad, más verdad revolucionaria y más amor por esta Isla que ha resistido con dignidad y firmeza.
    Comparte este mensaje. Defender la verdad también es un acto de compromiso.
    ¡Patria o Muerte!

    Venceremos

    https://blogfuturomicuba.wordpress.com/2024/07/01/he-estado-pensando-en-el-p-alberto-reyes-pias-y-sus-refuerzos-inexistentes/

    Tu voto:

    #Análisis #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #Verdad

  29. La verdad sobre el mensaje político del padre Alberto Reyes: Manipulación disfrazada de espiritualidad

    💯🇨🇺VAMOS A HABLAR CON LA VERDAD💯🇨🇺
    El texto recientemente difundido por el sacerdote católico camagüeyano Alberto Reyes no tiene como propósito central la reflexión espiritual ni el acompañamiento pastoral. Su objetivo real es la manipulación política, utilizando el prestigio simbólico de la investidura religiosa como escudo moral para atacar los fundamentos de la Revolución Cubana y desacreditar la solidaridad internacionalista que distingue a nuestro pueblo.

    Bajo un lenguaje aparentemente reflexivo, el padre Reyes construye un relato desmovilizador, diseñado para sembrar dudas, erosionar convicciones y presentar una imagen distorsionada de la historia y la realidad cubanas, alineada —consciente o no— con las matrices de opinión promovidas por los adversarios históricos de la Revolución.

    1. Sobre el valor del individuo y “la causa”
    Su tergiversación:
    Afirma que en el sistema socialista cubano “la persona no importa”, que solo importa “la causa”, y reduce a los internacionalistas caídos —en particular en Venezuela— a una cifra más, a una estadística sin rostro.
    La verdad revolucionaria:
    El internacionalismo cubano es un acto voluntario, consciente y profundamente humano, expresión del más alto valor ético de nuestra Revolución: la solidaridad entre los pueblos y el antiimperialismo militante.
    Quienes han entregado su vida en misiones internacionalistas no son números, son hijos, padres, hermanos, compatriotas que la Patria honra con dignidad. Como ha expresado nuestra historia y nuestra cultura política: “La Patria los contempla orgullosa”. Su sacrificio recibe honor y gloria, y forma parte viva de la memoria colectiva de la nación. Minimizar ese legado es una ofensa moral y política.
    2. Sobre la solidaridad internacional y las supuestas “familias rotas
    Su manipulación:
    Presenta la colaboración internacional cubana como una “causa vacía” que fractura familias y responde a intereses ajenos al bienestar del pueblo.
    La realidad histórica y ética:
    La solidaridad internacionalista no es una consigna vacía, es un pilar esencial de la ética revolucionaria cubana. Desde la epopeya de Angola hasta las actuales misiones médicas en decenas de países, Cuba ha salvado vidas, ha defendido soberanías y ha sembrado esperanza donde otros solo han llevado guerras y saqueo.
    Hablar de “dictadura” en este contexto no es ingenuidad: es asumir el lenguaje y la narrativa del imperialismo, que siempre ha intentado criminalizar la cooperación solidaria y justificar su política de agresión contra Cuba.
    3. Sobre el método: la religión como cobertura política
    El texto del padre Reyes no es una homilía ni una reflexión pastoral. Es un panfleto político cuidadosamente envuelto en un tono pseudoespiritual para transmitir desesperanza y oposición al proyecto socialista cubano.
    Como figura religiosa, es plenamente consciente del peso simbólico de sus palabras y las utiliza estratégicamente para otorgar una apariencia moral a un discurso que busca minar la confianza del pueblo en la Revolución. Se posiciona como supuesto “referente ético” frente al sistema, dejando claro que su conflicto no es espiritual, sino político e ideológico.
    Sobre la manipulación histórica que él mismo ejerce
    Resulta significativo que el padre Reyes omita deliberadamente el contexto de más de seis décadas de agresiones, bloqueo económico, guerra mediática y amenazas constantes contra Cuba.
    Nuestra prensa revolucionaria, desde los tiempos de la lucha clandestina contra la tiranía batistiana, ha tenido la responsabilidad histórica de defender la verdad de la Revolución y contrarrestar las campañas de desinformación.
    Lo que él denomina “manipulación” es, en realidad, defensa de la soberanía informativa frente a una maquinaria mediática global diseñada para destruirnos. La verdad revolucionaria no se impone por inercia: se defiende con firmeza, conciencia y claridad política.
    Reiteramos: no debemos dejarnos confundir. Detrás del lenguaje cuidado del padre Alberto Reyes existe una agenda política definida: desacreditar el socialismo, manchar el honor del internacionalismo cubano y presentar a Cuba como una nación sin horizonte.
    La sotana funciona aquí como instrumento de legitimación de un discurso que coincide punto por punto con el de los enemigos históricos de la Patria.
    Frente a ello, la respuesta de nuestro pueblo debe seguir siendo la misma:
    más unidad, más verdad revolucionaria y más amor por esta Isla que ha resistido con dignidad y firmeza.
    Comparte este mensaje. Defender la verdad también es un acto de compromiso.
    ¡Patria o Muerte!

    Venceremos

    https://blogfuturomicuba.wordpress.com/2024/07/01/he-estado-pensando-en-el-p-alberto-reyes-pias-y-sus-refuerzos-inexistentes/

    Tu voto:

    #Análisis #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #FakeNewsVsCuba #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #Verdad

  30. Cuando la ética se traiciona: la falsa denuncia de Amelia Castro contra la salud cubana

    Por Alejandro Cubano, Blog Futuro mi Cuba

    En días recientes, una doctora cubana, Amelia Castro, ha decidido convertirse en instrumento de una narrativa tóxica que busca dinamitar uno de los pilares más nobles de nuestro país: el sistema nacional de salud. Lo que presenta como una “denuncia” no es más que un panfleto político disfrazado de preocupación humanitaria.

    Imagen tomada de la publicación en el perfil de Facebook

    Veamos punto por punto cómo se desmonta esta manipulación.

    1. “Sistema paralelo para extranjeros”: una estrategia soberana, no un crimen

    Cuba no es el único país que ofrece servicios médicos a extranjeros. Lo hacen Alemania, India, México o Brasil. La diferencia es que en nuestra Isla esos servicios se prestan con médicos formados gratuitamente, con ética y resultados comprobados.
    Los ingresos del turismo médico se destinan al propio sistema nacional, garantizando que la atención siga siendo gratuita y universal para los cubanos. Esa fórmula, fruto de la creatividad socialista frente al bloqueo, molesta a quienes no soportan ver que un país asediado puede sostener un modelo solidario y eficiente.

    2. “Colapso del sistema público”: manipulación emocional sin rigor

    Nadie niega las dificultades materiales ni los efectos del bloqueo. Pero hablar de “colapso” es una mentira descarada. Cuba mantiene cobertura universal, campañas de vacunación, atención primaria en cada rincón del país y cooperación médica internacional.
    Ningún otro país bloqueado logra tanto con tan poco. Lo que Amelia llama “colapso” es el esfuerzo cotidiano de miles de profesionales que no abandonan a su pueblo.

    ⚖️ 3. “Violación de igualdad”: ignorancia jurídica y oportunismo político

    La igualdad ante la ley no significa uniformidad económica. Todos los cubanos tienen garantizado el acceso gratuito a la salud. Los servicios pagados para extranjeros no excluyen ni limitan la atención nacional, sino que aportan ingresos para mantenerla.
    Manipular ese concepto es tergiversar el espíritu del sistema cubano y convertir la solidaridad en un delito imaginario.

    4. “Comercialización de servicios médicos”: independencia económica, no explotación

    Exportar servicios médicos es una política legítima, reconocida incluso por organismos internacionales. Cuba no “vende médicos”; ofrece ayuda profesional, salva vidas y genera recursos para sostener su propio sistema.
    Quienes critican esta práctica no soportan la idea de que la medicina cubana es humanitaria y al mismo tiempo estratégica, un ejemplo de soberanía económica.

    5. “Muertes evitables”: acusación infame sin pruebas

    La doctora Castro incurre en una de las acusaciones más graves que puede hacer un médico: culpar al Estado de muertes evitables sin presentar ni un expediente clínico, ni un informe médico, ni una evidencia verificable.
    Eso no es denuncia médica. Es teatro político. Y peor aún, es una violación directa del Código de Ética Médica de Cuba, que establece el deber de actuar con veracidad, respeto a la verdad científica y defensa del prestigio de la profesión.

    ⚖️ Análisis ético y legal

    Violaciones éticas

    1. Incumplimiento del Juramento Hipocrático: al difundir información sin pruebas, la doctora falta a su deber de proteger la verdad y no causar daño con afirmaciones infundadas.

    2. Transgresión del Código de Ética Médica (Consejo Nacional de Sociedades Científicas de la Salud): artículos que prohíben la difusión de criterios falsos o no comprobados que perjudiquen la imagen del sistema sanitario cubano o generen alarma pública.

    3. Deslealtad profesional: atenta contra la confianza social en los médicos, un principio esencial para la práctica médica en Cuba.

    Implicaciones legales

    Entre la ética y el oportunismo

    Según el Código Penal cubano vigente (Ley No. 151 de 2022), artículos 103 y 204, la propagación pública de noticias falsas o manipuladas que afecten el orden social, la seguridad o el prestigio de las instituciones del Estado puede constituir un delito de difusión de noticias falsas contra la paz internacional o el orden interno.
    Al manipular datos sobre el sistema nacional de salud y difundirlos en plataformas digitales, la doctora podría incurrir en responsabilidad penal por difamación de instituciones y propagación de información falsa, si se demuestra intención de dañar la reputación del sistema sanitario.

    Mientras miles de médicos cubanos trabajan en condiciones difíciles, salvando vidas con lo que tienen, otros prefieren el camino del espectáculo político, manipulando el dolor ajeno para ganar protagonismo.
    Amelia Castro no actúa por amor a la medicina ni por preocupación real. Actúa movida por la hostilidad hacia su país. Y eso no es valentía: es complicidad con los que buscan destruir lo que millones han levantado con sacrificio.

    Artículo originalmente publicado en el perfil en Facebook de Osvaldo de Jesús Figueroa Pérez

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    #Análisis #ÚltimoMinuto #ConElPieEnElEstribo #CubaEnLasRedes #CubaIslaBella #CubaPorLaVida #CubaSeRespeta #CubaVsBloqueo #CubaYSuGente #CubainformaciónTv #CubanosDeAquíYDeAllá #EjercitoDeBatasBlanca #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #PorCubaTodo #PorLaSalud

  31. Cuando la ética se traiciona: la falsa denuncia de Amelia Castro contra la salud cubana

    Por Alejandro Cubano, Blog Futuro mi Cuba

    En días recientes, una doctora cubana, Amelia Castro, ha decidido convertirse en instrumento de una narrativa tóxica que busca dinamitar uno de los pilares más nobles de nuestro país: el sistema nacional de salud. Lo que presenta como una “denuncia” no es más que un panfleto político disfrazado de preocupación humanitaria.

    Imagen tomada de la publicación en el perfil de Facebook

    Veamos punto por punto cómo se desmonta esta manipulación.

    1. “Sistema paralelo para extranjeros”: una estrategia soberana, no un crimen

    Cuba no es el único país que ofrece servicios médicos a extranjeros. Lo hacen Alemania, India, México o Brasil. La diferencia es que en nuestra Isla esos servicios se prestan con médicos formados gratuitamente, con ética y resultados comprobados.
    Los ingresos del turismo médico se destinan al propio sistema nacional, garantizando que la atención siga siendo gratuita y universal para los cubanos. Esa fórmula, fruto de la creatividad socialista frente al bloqueo, molesta a quienes no soportan ver que un país asediado puede sostener un modelo solidario y eficiente.

    2. “Colapso del sistema público”: manipulación emocional sin rigor

    Nadie niega las dificultades materiales ni los efectos del bloqueo. Pero hablar de “colapso” es una mentira descarada. Cuba mantiene cobertura universal, campañas de vacunación, atención primaria en cada rincón del país y cooperación médica internacional.
    Ningún otro país bloqueado logra tanto con tan poco. Lo que Amelia llama “colapso” es el esfuerzo cotidiano de miles de profesionales que no abandonan a su pueblo.

    ⚖️ 3. “Violación de igualdad”: ignorancia jurídica y oportunismo político

    La igualdad ante la ley no significa uniformidad económica. Todos los cubanos tienen garantizado el acceso gratuito a la salud. Los servicios pagados para extranjeros no excluyen ni limitan la atención nacional, sino que aportan ingresos para mantenerla.
    Manipular ese concepto es tergiversar el espíritu del sistema cubano y convertir la solidaridad en un delito imaginario.

    4. “Comercialización de servicios médicos”: independencia económica, no explotación

    Exportar servicios médicos es una política legítima, reconocida incluso por organismos internacionales. Cuba no “vende médicos”; ofrece ayuda profesional, salva vidas y genera recursos para sostener su propio sistema.
    Quienes critican esta práctica no soportan la idea de que la medicina cubana es humanitaria y al mismo tiempo estratégica, un ejemplo de soberanía económica.

    5. “Muertes evitables”: acusación infame sin pruebas

    La doctora Castro incurre en una de las acusaciones más graves que puede hacer un médico: culpar al Estado de muertes evitables sin presentar ni un expediente clínico, ni un informe médico, ni una evidencia verificable.
    Eso no es denuncia médica. Es teatro político. Y peor aún, es una violación directa del Código de Ética Médica de Cuba, que establece el deber de actuar con veracidad, respeto a la verdad científica y defensa del prestigio de la profesión.

    ⚖️ Análisis ético y legal

    Violaciones éticas

    1. Incumplimiento del Juramento Hipocrático: al difundir información sin pruebas, la doctora falta a su deber de proteger la verdad y no causar daño con afirmaciones infundadas.

    2. Transgresión del Código de Ética Médica (Consejo Nacional de Sociedades Científicas de la Salud): artículos que prohíben la difusión de criterios falsos o no comprobados que perjudiquen la imagen del sistema sanitario cubano o generen alarma pública.

    3. Deslealtad profesional: atenta contra la confianza social en los médicos, un principio esencial para la práctica médica en Cuba.

    Implicaciones legales

    Entre la ética y el oportunismo

    Según el Código Penal cubano vigente (Ley No. 151 de 2022), artículos 103 y 204, la propagación pública de noticias falsas o manipuladas que afecten el orden social, la seguridad o el prestigio de las instituciones del Estado puede constituir un delito de difusión de noticias falsas contra la paz internacional o el orden interno.
    Al manipular datos sobre el sistema nacional de salud y difundirlos en plataformas digitales, la doctora podría incurrir en responsabilidad penal por difamación de instituciones y propagación de información falsa, si se demuestra intención de dañar la reputación del sistema sanitario.

    Mientras miles de médicos cubanos trabajan en condiciones difíciles, salvando vidas con lo que tienen, otros prefieren el camino del espectáculo político, manipulando el dolor ajeno para ganar protagonismo.
    Amelia Castro no actúa por amor a la medicina ni por preocupación real. Actúa movida por la hostilidad hacia su país. Y eso no es valentía: es complicidad con los que buscan destruir lo que millones han levantado con sacrificio.

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  32. Cuando la ética se traiciona: la falsa denuncia de Amelia Castro contra la salud cubana

    Por Alejandro Cubano, Blog Futuro mi Cuba

    En días recientes, una doctora cubana, Amelia Castro, ha decidido convertirse en instrumento de una narrativa tóxica que busca dinamitar uno de los pilares más nobles de nuestro país: el sistema nacional de salud. Lo que presenta como una “denuncia” no es más que un panfleto político disfrazado de preocupación humanitaria.

    Imagen tomada de la publicación en el perfil de Facebook

    Veamos punto por punto cómo se desmonta esta manipulación.

    1. “Sistema paralelo para extranjeros”: una estrategia soberana, no un crimen

    Cuba no es el único país que ofrece servicios médicos a extranjeros. Lo hacen Alemania, India, México o Brasil. La diferencia es que en nuestra Isla esos servicios se prestan con médicos formados gratuitamente, con ética y resultados comprobados.
    Los ingresos del turismo médico se destinan al propio sistema nacional, garantizando que la atención siga siendo gratuita y universal para los cubanos. Esa fórmula, fruto de la creatividad socialista frente al bloqueo, molesta a quienes no soportan ver que un país asediado puede sostener un modelo solidario y eficiente.

    2. “Colapso del sistema público”: manipulación emocional sin rigor

    Nadie niega las dificultades materiales ni los efectos del bloqueo. Pero hablar de “colapso” es una mentira descarada. Cuba mantiene cobertura universal, campañas de vacunación, atención primaria en cada rincón del país y cooperación médica internacional.
    Ningún otro país bloqueado logra tanto con tan poco. Lo que Amelia llama “colapso” es el esfuerzo cotidiano de miles de profesionales que no abandonan a su pueblo.

    ⚖️ 3. “Violación de igualdad”: ignorancia jurídica y oportunismo político

    La igualdad ante la ley no significa uniformidad económica. Todos los cubanos tienen garantizado el acceso gratuito a la salud. Los servicios pagados para extranjeros no excluyen ni limitan la atención nacional, sino que aportan ingresos para mantenerla.
    Manipular ese concepto es tergiversar el espíritu del sistema cubano y convertir la solidaridad en un delito imaginario.

    4. “Comercialización de servicios médicos”: independencia económica, no explotación

    Exportar servicios médicos es una política legítima, reconocida incluso por organismos internacionales. Cuba no “vende médicos”; ofrece ayuda profesional, salva vidas y genera recursos para sostener su propio sistema.
    Quienes critican esta práctica no soportan la idea de que la medicina cubana es humanitaria y al mismo tiempo estratégica, un ejemplo de soberanía económica.

    5. “Muertes evitables”: acusación infame sin pruebas

    La doctora Castro incurre en una de las acusaciones más graves que puede hacer un médico: culpar al Estado de muertes evitables sin presentar ni un expediente clínico, ni un informe médico, ni una evidencia verificable.
    Eso no es denuncia médica. Es teatro político. Y peor aún, es una violación directa del Código de Ética Médica de Cuba, que establece el deber de actuar con veracidad, respeto a la verdad científica y defensa del prestigio de la profesión.

    ⚖️ Análisis ético y legal

    Violaciones éticas

    1. Incumplimiento del Juramento Hipocrático: al difundir información sin pruebas, la doctora falta a su deber de proteger la verdad y no causar daño con afirmaciones infundadas.

    2. Transgresión del Código de Ética Médica (Consejo Nacional de Sociedades Científicas de la Salud): artículos que prohíben la difusión de criterios falsos o no comprobados que perjudiquen la imagen del sistema sanitario cubano o generen alarma pública.

    3. Deslealtad profesional: atenta contra la confianza social en los médicos, un principio esencial para la práctica médica en Cuba.

    Implicaciones legales

    Entre la ética y el oportunismo

    Según el Código Penal cubano vigente (Ley No. 151 de 2022), artículos 103 y 204, la propagación pública de noticias falsas o manipuladas que afecten el orden social, la seguridad o el prestigio de las instituciones del Estado puede constituir un delito de difusión de noticias falsas contra la paz internacional o el orden interno.
    Al manipular datos sobre el sistema nacional de salud y difundirlos en plataformas digitales, la doctora podría incurrir en responsabilidad penal por difamación de instituciones y propagación de información falsa, si se demuestra intención de dañar la reputación del sistema sanitario.

    Mientras miles de médicos cubanos trabajan en condiciones difíciles, salvando vidas con lo que tienen, otros prefieren el camino del espectáculo político, manipulando el dolor ajeno para ganar protagonismo.
    Amelia Castro no actúa por amor a la medicina ni por preocupación real. Actúa movida por la hostilidad hacia su país. Y eso no es valentía: es complicidad con los que buscan destruir lo que millones han levantado con sacrificio.

    Artículo originalmente publicado en el perfil en Facebook de Osvaldo de Jesús Figueroa Pérez

    Tu voto:

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  33. «Welcome Home»: Rafael Díaz-Balart y familia — Almas en subasta

    Por Mercedes Alonso y Pedro A. García, versión integrada y comentada para Futuro mi Cuba

    Introducción

    En el libro Welcome Home; torturadores, asesinos y terroristas refugiados en EE.UU. (Editorial Capitán San Luis, 2005), los investigadores Mercedes Alonso y Pedro A. García desmontan con rigor los hilos de poder y fortuna de la familia Díaz-Balart, hoy conocida en los escenarios políticos de Florida, pero con raíces en la corrupción y el entreguismo en Cuba batistiana.
    El blog Patria Nuestra publicó recientemente dos entregas sobre este tema —“Almas en subasta (1ª parte)” y “Almas en subasta (final)”— que aquí presentamos en una versión unificada y con el estilo de Futuro mi Cuba, sin omitir detalles históricos, pero haciendo énfasis en los contextos que explican cómo se articuló este clan político.

    Imagen generada con AI. ©️ Blog Futuro mi Cuba

    Orígenes oscuros y vínculos con la United Fruit Company

    Los Díaz-Balart han intentado tejer una genealogía heroica. En el relato aparece un supuesto antepasado mambí, “Rafael Balart”, del cual, sin embargo, no existen registros documentales en los archivos del Museo de Banes ni en fuentes oficiales. Una primera señal de cómo se manipula la memoria para legitimar prestigio.

    Lo comprobado históricamente es la figura de Rafael José Díaz-Balart, padre de la dinastía moderna, abogado de la United Fruit Company (UFC), esa corporación tristemente célebre en América Latina por despojo de tierras, amenazas, corrupción y sobornos. Gracias al patrocinio de la UFC, Rafael José escaló posiciones políticas:

    Alcalde de Banes en 1932.

    Diputado por Oriente en 1936.

    Desde esos cargos favoreció los intereses de la compañía, ganándose fama de operador dócil a los dictados extranjeros.

    Incluso se especula —sin pruebas concluyentes, pero repetido en varias crónicas— sobre posibles vínculos de sangre entre la madre de Fulgencio Batista y la familia Díaz-Balart, lo que explicaría cierta cercanía política y social entre ambos clanes.

    Rafael Lincoln “Rafaelito” Díaz-Balart: juventud batistiana y ascenso

    El hijo más destacado, Rafael Lincoln Díaz-Balart (1926-2005), conocido como Rafaelito, nació en Banes y se formó en un ambiente marcado por privilegios y conexiones. Desde la universidad se le identificaba como anticomunista militante y simpatizante de Batista.

    Fue dirigente de la Juventud Batistiana, organización que se opuso violentamente a espacios progresistas como el programa radial “La Universidad del Aire”. La historiografía lo relaciona indirectamente con actos represivos contra profesores y estudiantes de pensamiento crítico.

    Con el golpe de 1952, Rafaelito tuvo un ascenso meteórico:

    Nombrado Subsecretario de Gobernación.

    Influyó para colocar a hermanos y familiares en ministerios clave como Hacienda, Obras Públicas y Transporte.

    Su familia amasó una fortuna millonaria en propiedades y negocios bajo el amparo del régimen.

    Pero hacia finales de 1958, con Batista debilitado y el triunfo rebelde en el horizonte, Rafaelito maniobró para escapar. Algunas versiones lo sitúan en España con toda su fortuna desde diciembre de ese año, preparando el camino para el exilio dorado.

    Imagen generada con AI. ©️ Blog Futuro mi Cuba

    El exilio y la Rosa Blanca

    Quince días después de la huida de Batista, Rafaelito ya estaba en Nueva York. Ni obstáculos migratorios ni escrutinio: simplemente “bienvenido a casa”. Desde allí fundó La Rosa Blanca, una organización exiliada que en la práctica no pasó de ser un club de declaraciones incendiarias contra la Revolución Cubana.

    Entre sus filas figuraban personajes polémicos como Pedro Alomá Kessel y Merob Sosa. Sin embargo, la CIA nunca le dio prioridad en operaciones reales (como la invasión de Bahía de Cochinos), relegando a Rafaelito a un papel marginal en el entramado contrarrevolucionario.

    La familia, mientras tanto, multiplicó su fortuna especulando con el azúcar dominicano y diversificando inversiones.

    La segunda generación: de Banes al Congreso de EE.UU.

    El relato toma fuerza en la nueva generación Díaz-Balart, que supo reciclar el capital económico y político en el sistema norteamericano.

    Lincoln Díaz-Balart: educado entre España y EE.UU., se convirtió en abogado y luego en congresista republicano por Florida. Su nombre quedó marcado en la historia al ser coautor de la Ley Helms-Burton, uno de los instrumentos más agresivos contra el pueblo cubano y la soberanía nacional. Mantuvo cercanía con el lobby judío y grupos de poder anticastristas en Washington.

    Mario Díaz-Balart: menos mediático, pero también congresista republicano por Florida, igualmente defensor de la línea dura contra Cuba.

    Las imágenes que preserva la familia —Martí junto a Batista, Nixon y Reagan en marcos de “memoria” compartida— hablan de la mezcla ideológica que los define: anticomunismo visceral, culto al poder y olvido deliberado de sus vínculos con la dictadura batistiana.

    Una frase atribuida a Lincoln revela el tono: “En Cuba se imponía el magnicidio de Fidel Castro”. Palabras que confirman el espíritu de odio y violencia con que este clan ha pretendido justificar su propia trayectoria.

    Conclusiones

    La historia de los Díaz-Balart no es solo una saga familiar: es el ejemplo de cómo el poder económico, la manipulación de la memoria y la complicidad con dictaduras extranjeras pueden convertirse en plataforma de legitimidad política en otro país.

    De Banes a Washington, pasando por los salones de la United Fruit y los despachos de Batista, esta familia ha sabido reinventarse a costa de Cuba. Su influencia sigue viva en la política estadounidense, donde hoy aún operan como voceros del odio y del bloqueo contra nuestra nación.

    Fuentes

    Mercedes Alonso y Pedro A. García. Welcome Home; torturadores, asesinos y terroristas refugiados en EE.UU. Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2005.

    Blog Patria Nuestra:

    “Welcome Home: Rafael Díaz-Balart y familia. Almas en subasta (1ª parte)”

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  34. Los trapos sucios de Marco Rubio

    Con su peculiar lenguaje de ‘estadista’, el pasado 8 de marzo el procaz inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, afirmó que de manera “servil” varios líderes extranjeros lo habían buscado para “besarle el trasero” con el fin de negociar una baja en los aranceles que entraban en vigor el día siguiente. Prototipo del narcisista maligno, tras su regreso a la Oficina Oval, en solo tres meses Trump ha superado los estándares mafiosos de su primer mandato.

    Es cierto que la mayoría de los presidentes de Estados Unidos han utilizado métodos gansteriles, y algunos, como dijo Noam Chomsky, si se aplicaran los principios de Núremberg, habrían sido colgados como criminales de guerra. Pensemos, por ejemplo, en Harry Truman, quien ordenó arrojar bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Pero lo que caracteriza a Trump, es que él lo hace de manera abierta y brutal, en fuerte contraste con los modos más pulidos y sutiles de sus antecesores apegados a la “política del gran garrote”, el famoso epígrafe imperialista de Theodore Roosevelt: “Habla suave, carga un gran garrote y llegarás lejos”.

    En ese marco, el perfil corrupto y proto-delincuencial del secretario de Estado, Marco Rubio, parece peccata minuta. La doble moral del oportunista exsenador republicano de la Florida, quedó exhibida cuando mutó de principal instigador, chantajista político y cabildero −junto al exsenador de Nueva Jersey, Bob Menéndez, sentenciado a 11 años de prisión por delitos de soborno, extorsión, conspiración y obstrucción de la justicia− a favor de fondos de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) para la subversión y las políticas de cambio de régimen en Cuba, Venezuela y Nicaragua, a recortar esos presupuestos y defender la política exterior de Trump.

    Exponente de los halcones del Partido Republicano −en conflicto con el movimiento MAGA (acrónimo en inglés de “Haced grande a Estados Unidos otra vez”), representado por el enviado especial de Trump, Richard Grenell−, las prioridades de Rubio están centradas en la migración irregular a EU; frenar la influencia de China en la región latinoamericana y caribeña, y ejercer la diplomacia coercitiva en función de dos objetivos declarados de su jefe: “recuperar” el control del canal de Panamá e imponer aranceles “secundarios” de 25% (tarifs) a los países que compren hidrocarburos a Petróleos de Venezuela (PDVSA). Para ese último objetivo −dirigido a convertir a Venezuela en un teatro de operaciones para la contención hemisférica de China−, en consulta con los secretarios del Tesoro, Comercio y Seguridad Nacional, Rubio podrá hacer un uso discrecional de la orden ejecutiva suscrita por Trump el 24 de marzo pasado.

    Según señaló Daniel Flatley en un artículo en Bloomberg, los aranceles secundarios son una nueva “táctica económica” inventada por Trump, dirigida a lograr sus objetivos de política exterior e interior. En rigor, como dice el medio web venezolano Misión Verdad, apunta a convertirse en una nueva herramienta de intimidación y presión con el objetivo de “inhibir, limitar u obstruir” las relaciones comerciales de empresas extranjeras con PDVSA, en búsqueda de cristalizar el mismo efecto de “cerco y aislamiento” que tendría la suspensión de las licencias específicas a socios de la industria energética venezolana como Repsol de España, Eni de Italia, Maurel and Prom de Francia y Reliance de la India, entre otros.

    Adolescencia con olor a mota
    Con su orden ejecutiva, dirigida en esencia a socavar la relación estratégica entre Venezuela y China −en particular, la cooperación energética−, Trump le ha concedido a Rubio un arma propia para avanzar en su campaña de medidas destructivas contra la revolución bolivariana. En su papel de árbitro, Rubio será ahora el último decisor discrecional de los eventuales aranceles a aplicar a otros países. Ergo, tiene una palanca “legal” para intentar reconducir el enfoque de la segunda administración Trump hacia su anhelada “máxima presión”.

    Para ello, junto con las nuevas medidas para presionar el sector energético venezolano, Rubio intentará potenciar la recuperada narrativa del primer mandato trumpista, que como admitió en sus memorias el exsecretario de Defensa de EU, Mark Esper, fue fabricada con fines geopolíticos para justificar medidas coercitivas e impulsar el cambio de régimen en Venezuela: la que asocia, sin bases ni pruebas, el presunto vínculo del gobierno de Nicolás Maduro con el narcotráfico.

    En particular, los supuestos nexos entre el Palacio de Miraflores y el grupo criminal Tren de Aragua, reconocido por Washington como una “organización terrorista internacional”, en el marco de una estrategia de criminalización tanto del Estado como del gentilicio venezolano, lo cual ha sido instrumentalizado con fines persecutorios y judiciales contra migrantes en Estados Unidos, quienes en medio de un gran montaje propagandístico y con base en la Ley de Enemigos Extranjeros de ¡1798!, prevista para tiempos de guerra, fueron secuestrados y trasladados ilegalmente al campo de concentración Cecot, que administra Nayib Bukele en El Salvador.

    No deja de resultar paradójico, que Marco Rubio, quien se hace eco de las versiones del FBI, con base en fuentes anónimas e incomprobables, sobre el inexistente y prefabricado “Cártel de los Soles”, resucitado y presentado ahora, junto al Tren de Aragua, como una prioridad de seguridad nacional, haya estado vinculado, él mismo, a un episodio familiar que le ha acompañado a lo largo de su carrera política: en 1987, en el marco de la “Operación Cobra”, su cuñado, Orlando Cicilia, casado con su hermana Bárbara Rubio, fue detenido y condenado a 25 años de prisión por conspiración para distribuir cocaína y mariguana, además de pertenecer a la organización criminal del cubano-estadunidense Mario Tabraue, implicada en la muerte de un informante federal, así como el soborno de varios oficiales de policía de Miami.

    En ese momento, Marco Rubio, con solo 16 años, era un estudiante en el South Miami High, y según documentos obtenidos por el periódico Miami New Times y difundidos por Univisión Noticias el 27 de octubre de 2016, vivía con sus padres, Mario y Oria, y su hermana Bárbara, en la misma casa donde Orlando Cicilia manipulaba la droga.

    Rubio y el escándalo de David La Trampa Rivera

    Partidario de la política de “máxima presión” contra el gobierno de Nicolás Maduro durante el primer mandato de Trump, Marco Rubio está involucrado en el despojo y robo de activos de CITGO Petroleum Corporation, filial de PDVSA en Estados Unidos, en los que figuran, también, el Departamento de Estado, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), el Banco de Inglaterra y la petrolera Exxon Mobil, como parte del entramado político que, avalado por la Unión Europea, dio legitimidad internacional al espurio gobierno fake de Juan Guaidó.

    Según han ventilado medios del sur de la Florida, el Servicio de Impuestos Internos (IRS, sistema tributario estadunidense) y el Departamento de Aplicación de la Ley (FDLE), han estado recibiendo información de una fuente en CITGO, que vincula a Marco Rubio y a su viejo amigo y correligionario político, el excongresista cubano-americano David Rivera, con actos de corrupción asociados al corporativo. Sin embargo, figuras influyentes del Partido Republicano en Florida han estado bloqueando la investigación del Departamento de Justicia contra ambos.

    Los nexos entre Rubio y Rivera se remontan a 1992, cuando oficiaron como voluntarios en la campaña de Lincoln Díaz-Balart, quien representaría a un distrito en el Condado Miami-Dade durante 18 años. Eran los días en que florecía la industria de la contrarrevolución cubana en el estado de la Florida, y gracias a su relación con Mario Díaz-Balart, Rivera pudo trabajar para la Oficina de Radiodifusión de Cuba (Radio Martí) y como contratista de la USAID.

    Incluso, más allá de la política, las finanzas de Rivera y Rubio se entrelazaron en el sector inmobiliario, cuando, en 2005, compraron una casa unifamiliar en Tallahassee, que usarían como vivienda y base para sus actividades políticas con la comunidad cubano-estadunidense. Según el programa CodigoAbierto360° del sur de la Florida, en los días en que Marco Rubio fue elegido representante estatal, ambos ya eran conocidos como el “Binomio de oro”, y en particular, Rivera, en su trabajo como cabildero, recibió el mote de “El Ejecutor” de las órdenes de Rubio y también como “David La Trampa”.

    Luego de que en mayo de 2020 The New York Times publicara datos sobre la querella de CITGO contra la firma Interamerican Consulting Inc., de David Rivera, por incumplimiento de contrato por sus servicios de cabildero, salió a la luz pública que el FBI y el Departamento de Justicia los estaban investigando a ambos.

    Después, de octubre de 2020 a abril de 2021, un denunciante que pidió acogerse al programa federal de protección a testigos, proporcionó información vía email a Christopher J. Woehr, Little Duane y Claudia Mulvey (FDLE) y George Stephan (agente especial del Departamento del Tesoro encargado de investigaciones criminales del IRS), sobre montos de transacciones irregulares y presunto lavado de dinero desde CITGO, a través de Luisa Palacios (miembro de su junta directiva), a bancos en Suiza, Austria, Hong Kong y México, y a cuentas pertenecientes a David Rivera, Diana Rivera McKenzie (hermana de David) y Esther Nuhfer (vinculada a Rubio) en el Chase Bank de Miami Dade.

    Parte de las transferencias se realizaron en 10925 N.W. 43rd Lane, Miami, Florida, 33178, sede de Interamerican Consulting Inc., la firma de servicios de consultoría estratégica donde tenía su hogar David Rivera. Entre 2017 y 2020, la mayor parte de las transferencias fueron realizadas a cuentas bancarias de Viviana Bovo, quien utilizaba su nombre para encubrir a su jefe, Marco Rubio, entonces muy influyente senador de Florida, que en 2016 había sufrido una humillante derrota ante Donald Trump en las primarias presidenciales del Partido Republicano.

    Según la fuente del IRS y el FDLE de Florida, Rubio había acordado con Rivera hacer lobby para obstruir una investigación iniciada por el Departamento de Justicia contra CITGO, por posibles violaciones que incluían lavado de dinero, fraude postal, fraude electrónico y otros crímenes que incluyen la Ley Rico y otras leyes federales.

    El informante dijo ser testigo de que cuando David Rivera estaba en la central de CITGO en Houston, Texas, se comunicaba en forma permanente con el senador Rubio, y sugirió una investigación de su teléfono móvil. También aseguró que Gina Coon, tesorera de la compañía, tiene documentos, emails, mensajes de WhatsApp y audios que confirmarían las operaciones fraudulentas entre Rivera, Rubio y sus allegados.

    Según el medio CodigoAbierto360°, a instancias de David Rivera, Marco Rubio gestionó el encuentro de Lilian Tintori, esposa del opositor venezolano prófugo Leopoldo López, con el presidente Trump y el vicepresidente Mike Pence, el 16 de febrero de 2017. Entonces, Rivera financió la estadía de Tintori en Washington DC.

    Rivera fue arrestado en Atlanta, Georgia, en diciembre de 2022, acusado por la fiscalía de varios cargos, incluido el de haber trabajado ilegalmente como “agente extranjero” (Ley FARA). La acusación hace referencia a un cierto “Senador 1” por el estado de Florida, que ese año sólo tenía dos senadores federales: el exgobernador Rick Scott y Marco Rubio, el compinche de Rivera. Apenas el 29 de marzo de 2025, Venezuela New difundió que Alejandro Terán, director de la Asociación Latinoamericana de Empresarios del Petróleo, en Texas, afirmó que, como senador, Marco Rubio recibió dinero corrupto de la Fundación Simón Bolívar de CITGO, que manejaba Guaidó. Y lo acusó, además, de ser lobista de la ExxonMobil.

    Rubio, los Navarro y los negociados de la covid-19
    Pero no sería ese el único escándalo en torno a Marco Rubio. El 24 de julio de 2024, El Nuevo Herald de Miami reseñó una demanda del Banco de la Reserva Federal de San Francisco contra Benworth Capital, cuyo fundador y presidente ejecutivo, Bernie Navarro, había recibido apoyo del senador republicano Marco Rubio en préstamos del Programa de Protección de Nómina (PPP) durante la pandemia del Covid-19.

    Según el diario miamense, Benworth Capital aprobó más de cuatro mil millones de dólares de los préstamos federales condonables, creados para mantener a flote a las pequeñas empresas durante la pandemia, lo que le reportó a Navarro más de U$S 680 millones de dólares de ganancia en comisiones.

    La demanda del Banco de la Reserva Federal señalaba que Benworth había incumplido el contrato mediante el cual, su filial de San Francisco, le había proporcionado el dinero que usó para conceder sus préstamos PPP, y que, además, la firma había trasferido de manera fraudulenta la mayor parte de sus fondos de la Florida a una nueva filial en Puerto Rico, que pertenece en un 99% a Claudia Navarro, lo que dejó a la matriz en Miami “en incapacidad de pagar sus deudas de vencimiento, insolvente y con capital inadecuado”.

    De acuerdo con la demanda, Bernie Navarro fue acusado en el pasado de trasladar activos a su esposa para evitar el pago de deudas. Asimismo, señala que entre 2021 y 2024, Benworth le pagó más de U$S 49 millones de dólares en forma de dividendos a su presidente.

    En su reportaje, El Nuevo Herald consignó que los Navarro eran “amigos desde hace mucho tiempo” del senador Marco Rubio, y que a lo largo de los años Bernie Navarro fue uno de los principales recaudadores de fondos de varias nominaciones del político republicano. Incluso, reportó que la pareja organizó un evento para Rubio en su casa de Coral Gables antes de su fallida candidatura a la nominación presidencial en el ciclo electoral de 2016.

    En otro despacho del 6 de agosto de 2024, El Nuevo Herald reveló que Rubio había apoyado, en 2021, un intento de Benworth y otros dos prestamistas de Florida para convencer a la Administración de Pequeñas Empresas (SBA) de limitar lo que debían a una empresa de tecnología llamada Womply, a la que los agiotistas habían contratado para ayudar a automatizar la aprobación de más de U$S ocho mil millones de dólares en préstamos del Programa de Protección de Nómina. Rubio, señaló el medio, había sido el arquitecto del programa de ayuda para pequeñas empresas, y cuando intercedió por su amigo ante el SBA, no primó solo su amistad: Benworth le había prestado U$S 850 mil dólares a principios de ese año, lo que podría configurar, digamos… un problema ético.

    Fuente

    Tu voto:

    #EEUUMienteAlMundo #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #NarcoRubio

  35. Los trapos sucios de Marco Rubio

    Con su peculiar lenguaje de ‘estadista’, el pasado 8 de marzo el procaz inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, afirmó que de manera “servil” varios líderes extranjeros lo habían buscado para “besarle el trasero” con el fin de negociar una baja en los aranceles que entraban en vigor el día siguiente. Prototipo del narcisista maligno, tras su regreso a la Oficina Oval, en solo tres meses Trump ha superado los estándares mafiosos de su primer mandato.

    Es cierto que la mayoría de los presidentes de Estados Unidos han utilizado métodos gansteriles, y algunos, como dijo Noam Chomsky, si se aplicaran los principios de Núremberg, habrían sido colgados como criminales de guerra. Pensemos, por ejemplo, en Harry Truman, quien ordenó arrojar bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Pero lo que caracteriza a Trump, es que él lo hace de manera abierta y brutal, en fuerte contraste con los modos más pulidos y sutiles de sus antecesores apegados a la “política del gran garrote”, el famoso epígrafe imperialista de Theodore Roosevelt: “Habla suave, carga un gran garrote y llegarás lejos”.

    En ese marco, el perfil corrupto y proto-delincuencial del secretario de Estado, Marco Rubio, parece peccata minuta. La doble moral del oportunista exsenador republicano de la Florida, quedó exhibida cuando mutó de principal instigador, chantajista político y cabildero −junto al exsenador de Nueva Jersey, Bob Menéndez, sentenciado a 11 años de prisión por delitos de soborno, extorsión, conspiración y obstrucción de la justicia− a favor de fondos de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) para la subversión y las políticas de cambio de régimen en Cuba, Venezuela y Nicaragua, a recortar esos presupuestos y defender la política exterior de Trump.

    Exponente de los halcones del Partido Republicano −en conflicto con el movimiento MAGA (acrónimo en inglés de “Haced grande a Estados Unidos otra vez”), representado por el enviado especial de Trump, Richard Grenell−, las prioridades de Rubio están centradas en la migración irregular a EU; frenar la influencia de China en la región latinoamericana y caribeña, y ejercer la diplomacia coercitiva en función de dos objetivos declarados de su jefe: “recuperar” el control del canal de Panamá e imponer aranceles “secundarios” de 25% (tarifs) a los países que compren hidrocarburos a Petróleos de Venezuela (PDVSA). Para ese último objetivo −dirigido a convertir a Venezuela en un teatro de operaciones para la contención hemisférica de China−, en consulta con los secretarios del Tesoro, Comercio y Seguridad Nacional, Rubio podrá hacer un uso discrecional de la orden ejecutiva suscrita por Trump el 24 de marzo pasado.

    Según señaló Daniel Flatley en un artículo en Bloomberg, los aranceles secundarios son una nueva “táctica económica” inventada por Trump, dirigida a lograr sus objetivos de política exterior e interior. En rigor, como dice el medio web venezolano Misión Verdad, apunta a convertirse en una nueva herramienta de intimidación y presión con el objetivo de “inhibir, limitar u obstruir” las relaciones comerciales de empresas extranjeras con PDVSA, en búsqueda de cristalizar el mismo efecto de “cerco y aislamiento” que tendría la suspensión de las licencias específicas a socios de la industria energética venezolana como Repsol de España, Eni de Italia, Maurel and Prom de Francia y Reliance de la India, entre otros.

    Adolescencia con olor a mota
    Con su orden ejecutiva, dirigida en esencia a socavar la relación estratégica entre Venezuela y China −en particular, la cooperación energética−, Trump le ha concedido a Rubio un arma propia para avanzar en su campaña de medidas destructivas contra la revolución bolivariana. En su papel de árbitro, Rubio será ahora el último decisor discrecional de los eventuales aranceles a aplicar a otros países. Ergo, tiene una palanca “legal” para intentar reconducir el enfoque de la segunda administración Trump hacia su anhelada “máxima presión”.

    Para ello, junto con las nuevas medidas para presionar el sector energético venezolano, Rubio intentará potenciar la recuperada narrativa del primer mandato trumpista, que como admitió en sus memorias el exsecretario de Defensa de EU, Mark Esper, fue fabricada con fines geopolíticos para justificar medidas coercitivas e impulsar el cambio de régimen en Venezuela: la que asocia, sin bases ni pruebas, el presunto vínculo del gobierno de Nicolás Maduro con el narcotráfico.

    En particular, los supuestos nexos entre el Palacio de Miraflores y el grupo criminal Tren de Aragua, reconocido por Washington como una “organización terrorista internacional”, en el marco de una estrategia de criminalización tanto del Estado como del gentilicio venezolano, lo cual ha sido instrumentalizado con fines persecutorios y judiciales contra migrantes en Estados Unidos, quienes en medio de un gran montaje propagandístico y con base en la Ley de Enemigos Extranjeros de ¡1798!, prevista para tiempos de guerra, fueron secuestrados y trasladados ilegalmente al campo de concentración Cecot, que administra Nayib Bukele en El Salvador.

    No deja de resultar paradójico, que Marco Rubio, quien se hace eco de las versiones del FBI, con base en fuentes anónimas e incomprobables, sobre el inexistente y prefabricado “Cártel de los Soles”, resucitado y presentado ahora, junto al Tren de Aragua, como una prioridad de seguridad nacional, haya estado vinculado, él mismo, a un episodio familiar que le ha acompañado a lo largo de su carrera política: en 1987, en el marco de la “Operación Cobra”, su cuñado, Orlando Cicilia, casado con su hermana Bárbara Rubio, fue detenido y condenado a 25 años de prisión por conspiración para distribuir cocaína y mariguana, además de pertenecer a la organización criminal del cubano-estadunidense Mario Tabraue, implicada en la muerte de un informante federal, así como el soborno de varios oficiales de policía de Miami.

    En ese momento, Marco Rubio, con solo 16 años, era un estudiante en el South Miami High, y según documentos obtenidos por el periódico Miami New Times y difundidos por Univisión Noticias el 27 de octubre de 2016, vivía con sus padres, Mario y Oria, y su hermana Bárbara, en la misma casa donde Orlando Cicilia manipulaba la droga.

    Rubio y el escándalo de David La Trampa Rivera

    Partidario de la política de “máxima presión” contra el gobierno de Nicolás Maduro durante el primer mandato de Trump, Marco Rubio está involucrado en el despojo y robo de activos de CITGO Petroleum Corporation, filial de PDVSA en Estados Unidos, en los que figuran, también, el Departamento de Estado, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), el Banco de Inglaterra y la petrolera Exxon Mobil, como parte del entramado político que, avalado por la Unión Europea, dio legitimidad internacional al espurio gobierno fake de Juan Guaidó.

    Según han ventilado medios del sur de la Florida, el Servicio de Impuestos Internos (IRS, sistema tributario estadunidense) y el Departamento de Aplicación de la Ley (FDLE), han estado recibiendo información de una fuente en CITGO, que vincula a Marco Rubio y a su viejo amigo y correligionario político, el excongresista cubano-americano David Rivera, con actos de corrupción asociados al corporativo. Sin embargo, figuras influyentes del Partido Republicano en Florida han estado bloqueando la investigación del Departamento de Justicia contra ambos.

    Los nexos entre Rubio y Rivera se remontan a 1992, cuando oficiaron como voluntarios en la campaña de Lincoln Díaz-Balart, quien representaría a un distrito en el Condado Miami-Dade durante 18 años. Eran los días en que florecía la industria de la contrarrevolución cubana en el estado de la Florida, y gracias a su relación con Mario Díaz-Balart, Rivera pudo trabajar para la Oficina de Radiodifusión de Cuba (Radio Martí) y como contratista de la USAID.

    Incluso, más allá de la política, las finanzas de Rivera y Rubio se entrelazaron en el sector inmobiliario, cuando, en 2005, compraron una casa unifamiliar en Tallahassee, que usarían como vivienda y base para sus actividades políticas con la comunidad cubano-estadunidense. Según el programa CodigoAbierto360° del sur de la Florida, en los días en que Marco Rubio fue elegido representante estatal, ambos ya eran conocidos como el “Binomio de oro”, y en particular, Rivera, en su trabajo como cabildero, recibió el mote de “El Ejecutor” de las órdenes de Rubio y también como “David La Trampa”.

    Luego de que en mayo de 2020 The New York Times publicara datos sobre la querella de CITGO contra la firma Interamerican Consulting Inc., de David Rivera, por incumplimiento de contrato por sus servicios de cabildero, salió a la luz pública que el FBI y el Departamento de Justicia los estaban investigando a ambos.

    Después, de octubre de 2020 a abril de 2021, un denunciante que pidió acogerse al programa federal de protección a testigos, proporcionó información vía email a Christopher J. Woehr, Little Duane y Claudia Mulvey (FDLE) y George Stephan (agente especial del Departamento del Tesoro encargado de investigaciones criminales del IRS), sobre montos de transacciones irregulares y presunto lavado de dinero desde CITGO, a través de Luisa Palacios (miembro de su junta directiva), a bancos en Suiza, Austria, Hong Kong y México, y a cuentas pertenecientes a David Rivera, Diana Rivera McKenzie (hermana de David) y Esther Nuhfer (vinculada a Rubio) en el Chase Bank de Miami Dade.

    Parte de las transferencias se realizaron en 10925 N.W. 43rd Lane, Miami, Florida, 33178, sede de Interamerican Consulting Inc., la firma de servicios de consultoría estratégica donde tenía su hogar David Rivera. Entre 2017 y 2020, la mayor parte de las transferencias fueron realizadas a cuentas bancarias de Viviana Bovo, quien utilizaba su nombre para encubrir a su jefe, Marco Rubio, entonces muy influyente senador de Florida, que en 2016 había sufrido una humillante derrota ante Donald Trump en las primarias presidenciales del Partido Republicano.

    Según la fuente del IRS y el FDLE de Florida, Rubio había acordado con Rivera hacer lobby para obstruir una investigación iniciada por el Departamento de Justicia contra CITGO, por posibles violaciones que incluían lavado de dinero, fraude postal, fraude electrónico y otros crímenes que incluyen la Ley Rico y otras leyes federales.

    El informante dijo ser testigo de que cuando David Rivera estaba en la central de CITGO en Houston, Texas, se comunicaba en forma permanente con el senador Rubio, y sugirió una investigación de su teléfono móvil. También aseguró que Gina Coon, tesorera de la compañía, tiene documentos, emails, mensajes de WhatsApp y audios que confirmarían las operaciones fraudulentas entre Rivera, Rubio y sus allegados.

    Según el medio CodigoAbierto360°, a instancias de David Rivera, Marco Rubio gestionó el encuentro de Lilian Tintori, esposa del opositor venezolano prófugo Leopoldo López, con el presidente Trump y el vicepresidente Mike Pence, el 16 de febrero de 2017. Entonces, Rivera financió la estadía de Tintori en Washington DC.

    Rivera fue arrestado en Atlanta, Georgia, en diciembre de 2022, acusado por la fiscalía de varios cargos, incluido el de haber trabajado ilegalmente como “agente extranjero” (Ley FARA). La acusación hace referencia a un cierto “Senador 1” por el estado de Florida, que ese año sólo tenía dos senadores federales: el exgobernador Rick Scott y Marco Rubio, el compinche de Rivera. Apenas el 29 de marzo de 2025, Venezuela New difundió que Alejandro Terán, director de la Asociación Latinoamericana de Empresarios del Petróleo, en Texas, afirmó que, como senador, Marco Rubio recibió dinero corrupto de la Fundación Simón Bolívar de CITGO, que manejaba Guaidó. Y lo acusó, además, de ser lobista de la ExxonMobil.

    Rubio, los Navarro y los negociados de la covid-19
    Pero no sería ese el único escándalo en torno a Marco Rubio. El 24 de julio de 2024, El Nuevo Herald de Miami reseñó una demanda del Banco de la Reserva Federal de San Francisco contra Benworth Capital, cuyo fundador y presidente ejecutivo, Bernie Navarro, había recibido apoyo del senador republicano Marco Rubio en préstamos del Programa de Protección de Nómina (PPP) durante la pandemia del Covid-19.

    Según el diario miamense, Benworth Capital aprobó más de cuatro mil millones de dólares de los préstamos federales condonables, creados para mantener a flote a las pequeñas empresas durante la pandemia, lo que le reportó a Navarro más de U$S 680 millones de dólares de ganancia en comisiones.

    La demanda del Banco de la Reserva Federal señalaba que Benworth había incumplido el contrato mediante el cual, su filial de San Francisco, le había proporcionado el dinero que usó para conceder sus préstamos PPP, y que, además, la firma había trasferido de manera fraudulenta la mayor parte de sus fondos de la Florida a una nueva filial en Puerto Rico, que pertenece en un 99% a Claudia Navarro, lo que dejó a la matriz en Miami “en incapacidad de pagar sus deudas de vencimiento, insolvente y con capital inadecuado”.

    De acuerdo con la demanda, Bernie Navarro fue acusado en el pasado de trasladar activos a su esposa para evitar el pago de deudas. Asimismo, señala que entre 2021 y 2024, Benworth le pagó más de U$S 49 millones de dólares en forma de dividendos a su presidente.

    En su reportaje, El Nuevo Herald consignó que los Navarro eran “amigos desde hace mucho tiempo” del senador Marco Rubio, y que a lo largo de los años Bernie Navarro fue uno de los principales recaudadores de fondos de varias nominaciones del político republicano. Incluso, reportó que la pareja organizó un evento para Rubio en su casa de Coral Gables antes de su fallida candidatura a la nominación presidencial en el ciclo electoral de 2016.

    En otro despacho del 6 de agosto de 2024, El Nuevo Herald reveló que Rubio había apoyado, en 2021, un intento de Benworth y otros dos prestamistas de Florida para convencer a la Administración de Pequeñas Empresas (SBA) de limitar lo que debían a una empresa de tecnología llamada Womply, a la que los agiotistas habían contratado para ayudar a automatizar la aprobación de más de U$S ocho mil millones de dólares en préstamos del Programa de Protección de Nómina. Rubio, señaló el medio, había sido el arquitecto del programa de ayuda para pequeñas empresas, y cuando intercedió por su amigo ante el SBA, no primó solo su amistad: Benworth le había prestado U$S 850 mil dólares a principios de ese año, lo que podría configurar, digamos… un problema ético.

    Fuente

    Tu voto:

    #EEUUMienteAlMundo #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #NarcoRubio

  36. Los trapos sucios de Marco Rubio

    Con su peculiar lenguaje de ‘estadista’, el pasado 8 de marzo el procaz inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, afirmó que de manera “servil” varios líderes extranjeros lo habían buscado para “besarle el trasero” con el fin de negociar una baja en los aranceles que entraban en vigor el día siguiente. Prototipo del narcisista maligno, tras su regreso a la Oficina Oval, en solo tres meses Trump ha superado los estándares mafiosos de su primer mandato.

    Es cierto que la mayoría de los presidentes de Estados Unidos han utilizado métodos gansteriles, y algunos, como dijo Noam Chomsky, si se aplicaran los principios de Núremberg, habrían sido colgados como criminales de guerra. Pensemos, por ejemplo, en Harry Truman, quien ordenó arrojar bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Pero lo que caracteriza a Trump, es que él lo hace de manera abierta y brutal, en fuerte contraste con los modos más pulidos y sutiles de sus antecesores apegados a la “política del gran garrote”, el famoso epígrafe imperialista de Theodore Roosevelt: “Habla suave, carga un gran garrote y llegarás lejos”.

    En ese marco, el perfil corrupto y proto-delincuencial del secretario de Estado, Marco Rubio, parece peccata minuta. La doble moral del oportunista exsenador republicano de la Florida, quedó exhibida cuando mutó de principal instigador, chantajista político y cabildero −junto al exsenador de Nueva Jersey, Bob Menéndez, sentenciado a 11 años de prisión por delitos de soborno, extorsión, conspiración y obstrucción de la justicia− a favor de fondos de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) para la subversión y las políticas de cambio de régimen en Cuba, Venezuela y Nicaragua, a recortar esos presupuestos y defender la política exterior de Trump.

    Exponente de los halcones del Partido Republicano −en conflicto con el movimiento MAGA (acrónimo en inglés de “Haced grande a Estados Unidos otra vez”), representado por el enviado especial de Trump, Richard Grenell−, las prioridades de Rubio están centradas en la migración irregular a EU; frenar la influencia de China en la región latinoamericana y caribeña, y ejercer la diplomacia coercitiva en función de dos objetivos declarados de su jefe: “recuperar” el control del canal de Panamá e imponer aranceles “secundarios” de 25% (tarifs) a los países que compren hidrocarburos a Petróleos de Venezuela (PDVSA). Para ese último objetivo −dirigido a convertir a Venezuela en un teatro de operaciones para la contención hemisférica de China−, en consulta con los secretarios del Tesoro, Comercio y Seguridad Nacional, Rubio podrá hacer un uso discrecional de la orden ejecutiva suscrita por Trump el 24 de marzo pasado.

    Según señaló Daniel Flatley en un artículo en Bloomberg, los aranceles secundarios son una nueva “táctica económica” inventada por Trump, dirigida a lograr sus objetivos de política exterior e interior. En rigor, como dice el medio web venezolano Misión Verdad, apunta a convertirse en una nueva herramienta de intimidación y presión con el objetivo de “inhibir, limitar u obstruir” las relaciones comerciales de empresas extranjeras con PDVSA, en búsqueda de cristalizar el mismo efecto de “cerco y aislamiento” que tendría la suspensión de las licencias específicas a socios de la industria energética venezolana como Repsol de España, Eni de Italia, Maurel and Prom de Francia y Reliance de la India, entre otros.

    Adolescencia con olor a mota
    Con su orden ejecutiva, dirigida en esencia a socavar la relación estratégica entre Venezuela y China −en particular, la cooperación energética−, Trump le ha concedido a Rubio un arma propia para avanzar en su campaña de medidas destructivas contra la revolución bolivariana. En su papel de árbitro, Rubio será ahora el último decisor discrecional de los eventuales aranceles a aplicar a otros países. Ergo, tiene una palanca “legal” para intentar reconducir el enfoque de la segunda administración Trump hacia su anhelada “máxima presión”.

    Para ello, junto con las nuevas medidas para presionar el sector energético venezolano, Rubio intentará potenciar la recuperada narrativa del primer mandato trumpista, que como admitió en sus memorias el exsecretario de Defensa de EU, Mark Esper, fue fabricada con fines geopolíticos para justificar medidas coercitivas e impulsar el cambio de régimen en Venezuela: la que asocia, sin bases ni pruebas, el presunto vínculo del gobierno de Nicolás Maduro con el narcotráfico.

    En particular, los supuestos nexos entre el Palacio de Miraflores y el grupo criminal Tren de Aragua, reconocido por Washington como una “organización terrorista internacional”, en el marco de una estrategia de criminalización tanto del Estado como del gentilicio venezolano, lo cual ha sido instrumentalizado con fines persecutorios y judiciales contra migrantes en Estados Unidos, quienes en medio de un gran montaje propagandístico y con base en la Ley de Enemigos Extranjeros de ¡1798!, prevista para tiempos de guerra, fueron secuestrados y trasladados ilegalmente al campo de concentración Cecot, que administra Nayib Bukele en El Salvador.

    No deja de resultar paradójico, que Marco Rubio, quien se hace eco de las versiones del FBI, con base en fuentes anónimas e incomprobables, sobre el inexistente y prefabricado “Cártel de los Soles”, resucitado y presentado ahora, junto al Tren de Aragua, como una prioridad de seguridad nacional, haya estado vinculado, él mismo, a un episodio familiar que le ha acompañado a lo largo de su carrera política: en 1987, en el marco de la “Operación Cobra”, su cuñado, Orlando Cicilia, casado con su hermana Bárbara Rubio, fue detenido y condenado a 25 años de prisión por conspiración para distribuir cocaína y mariguana, además de pertenecer a la organización criminal del cubano-estadunidense Mario Tabraue, implicada en la muerte de un informante federal, así como el soborno de varios oficiales de policía de Miami.

    En ese momento, Marco Rubio, con solo 16 años, era un estudiante en el South Miami High, y según documentos obtenidos por el periódico Miami New Times y difundidos por Univisión Noticias el 27 de octubre de 2016, vivía con sus padres, Mario y Oria, y su hermana Bárbara, en la misma casa donde Orlando Cicilia manipulaba la droga.

    Rubio y el escándalo de David La Trampa Rivera

    Partidario de la política de “máxima presión” contra el gobierno de Nicolás Maduro durante el primer mandato de Trump, Marco Rubio está involucrado en el despojo y robo de activos de CITGO Petroleum Corporation, filial de PDVSA en Estados Unidos, en los que figuran, también, el Departamento de Estado, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), el Banco de Inglaterra y la petrolera Exxon Mobil, como parte del entramado político que, avalado por la Unión Europea, dio legitimidad internacional al espurio gobierno fake de Juan Guaidó.

    Según han ventilado medios del sur de la Florida, el Servicio de Impuestos Internos (IRS, sistema tributario estadunidense) y el Departamento de Aplicación de la Ley (FDLE), han estado recibiendo información de una fuente en CITGO, que vincula a Marco Rubio y a su viejo amigo y correligionario político, el excongresista cubano-americano David Rivera, con actos de corrupción asociados al corporativo. Sin embargo, figuras influyentes del Partido Republicano en Florida han estado bloqueando la investigación del Departamento de Justicia contra ambos.

    Los nexos entre Rubio y Rivera se remontan a 1992, cuando oficiaron como voluntarios en la campaña de Lincoln Díaz-Balart, quien representaría a un distrito en el Condado Miami-Dade durante 18 años. Eran los días en que florecía la industria de la contrarrevolución cubana en el estado de la Florida, y gracias a su relación con Mario Díaz-Balart, Rivera pudo trabajar para la Oficina de Radiodifusión de Cuba (Radio Martí) y como contratista de la USAID.

    Incluso, más allá de la política, las finanzas de Rivera y Rubio se entrelazaron en el sector inmobiliario, cuando, en 2005, compraron una casa unifamiliar en Tallahassee, que usarían como vivienda y base para sus actividades políticas con la comunidad cubano-estadunidense. Según el programa CodigoAbierto360° del sur de la Florida, en los días en que Marco Rubio fue elegido representante estatal, ambos ya eran conocidos como el “Binomio de oro”, y en particular, Rivera, en su trabajo como cabildero, recibió el mote de “El Ejecutor” de las órdenes de Rubio y también como “David La Trampa”.

    Luego de que en mayo de 2020 The New York Times publicara datos sobre la querella de CITGO contra la firma Interamerican Consulting Inc., de David Rivera, por incumplimiento de contrato por sus servicios de cabildero, salió a la luz pública que el FBI y el Departamento de Justicia los estaban investigando a ambos.

    Después, de octubre de 2020 a abril de 2021, un denunciante que pidió acogerse al programa federal de protección a testigos, proporcionó información vía email a Christopher J. Woehr, Little Duane y Claudia Mulvey (FDLE) y George Stephan (agente especial del Departamento del Tesoro encargado de investigaciones criminales del IRS), sobre montos de transacciones irregulares y presunto lavado de dinero desde CITGO, a través de Luisa Palacios (miembro de su junta directiva), a bancos en Suiza, Austria, Hong Kong y México, y a cuentas pertenecientes a David Rivera, Diana Rivera McKenzie (hermana de David) y Esther Nuhfer (vinculada a Rubio) en el Chase Bank de Miami Dade.

    Parte de las transferencias se realizaron en 10925 N.W. 43rd Lane, Miami, Florida, 33178, sede de Interamerican Consulting Inc., la firma de servicios de consultoría estratégica donde tenía su hogar David Rivera. Entre 2017 y 2020, la mayor parte de las transferencias fueron realizadas a cuentas bancarias de Viviana Bovo, quien utilizaba su nombre para encubrir a su jefe, Marco Rubio, entonces muy influyente senador de Florida, que en 2016 había sufrido una humillante derrota ante Donald Trump en las primarias presidenciales del Partido Republicano.

    Según la fuente del IRS y el FDLE de Florida, Rubio había acordado con Rivera hacer lobby para obstruir una investigación iniciada por el Departamento de Justicia contra CITGO, por posibles violaciones que incluían lavado de dinero, fraude postal, fraude electrónico y otros crímenes que incluyen la Ley Rico y otras leyes federales.

    El informante dijo ser testigo de que cuando David Rivera estaba en la central de CITGO en Houston, Texas, se comunicaba en forma permanente con el senador Rubio, y sugirió una investigación de su teléfono móvil. También aseguró que Gina Coon, tesorera de la compañía, tiene documentos, emails, mensajes de WhatsApp y audios que confirmarían las operaciones fraudulentas entre Rivera, Rubio y sus allegados.

    Según el medio CodigoAbierto360°, a instancias de David Rivera, Marco Rubio gestionó el encuentro de Lilian Tintori, esposa del opositor venezolano prófugo Leopoldo López, con el presidente Trump y el vicepresidente Mike Pence, el 16 de febrero de 2017. Entonces, Rivera financió la estadía de Tintori en Washington DC.

    Rivera fue arrestado en Atlanta, Georgia, en diciembre de 2022, acusado por la fiscalía de varios cargos, incluido el de haber trabajado ilegalmente como “agente extranjero” (Ley FARA). La acusación hace referencia a un cierto “Senador 1” por el estado de Florida, que ese año sólo tenía dos senadores federales: el exgobernador Rick Scott y Marco Rubio, el compinche de Rivera. Apenas el 29 de marzo de 2025, Venezuela New difundió que Alejandro Terán, director de la Asociación Latinoamericana de Empresarios del Petróleo, en Texas, afirmó que, como senador, Marco Rubio recibió dinero corrupto de la Fundación Simón Bolívar de CITGO, que manejaba Guaidó. Y lo acusó, además, de ser lobista de la ExxonMobil.

    Rubio, los Navarro y los negociados de la covid-19
    Pero no sería ese el único escándalo en torno a Marco Rubio. El 24 de julio de 2024, El Nuevo Herald de Miami reseñó una demanda del Banco de la Reserva Federal de San Francisco contra Benworth Capital, cuyo fundador y presidente ejecutivo, Bernie Navarro, había recibido apoyo del senador republicano Marco Rubio en préstamos del Programa de Protección de Nómina (PPP) durante la pandemia del Covid-19.

    Según el diario miamense, Benworth Capital aprobó más de cuatro mil millones de dólares de los préstamos federales condonables, creados para mantener a flote a las pequeñas empresas durante la pandemia, lo que le reportó a Navarro más de U$S 680 millones de dólares de ganancia en comisiones.

    La demanda del Banco de la Reserva Federal señalaba que Benworth había incumplido el contrato mediante el cual, su filial de San Francisco, le había proporcionado el dinero que usó para conceder sus préstamos PPP, y que, además, la firma había trasferido de manera fraudulenta la mayor parte de sus fondos de la Florida a una nueva filial en Puerto Rico, que pertenece en un 99% a Claudia Navarro, lo que dejó a la matriz en Miami “en incapacidad de pagar sus deudas de vencimiento, insolvente y con capital inadecuado”.

    De acuerdo con la demanda, Bernie Navarro fue acusado en el pasado de trasladar activos a su esposa para evitar el pago de deudas. Asimismo, señala que entre 2021 y 2024, Benworth le pagó más de U$S 49 millones de dólares en forma de dividendos a su presidente.

    En su reportaje, El Nuevo Herald consignó que los Navarro eran “amigos desde hace mucho tiempo” del senador Marco Rubio, y que a lo largo de los años Bernie Navarro fue uno de los principales recaudadores de fondos de varias nominaciones del político republicano. Incluso, reportó que la pareja organizó un evento para Rubio en su casa de Coral Gables antes de su fallida candidatura a la nominación presidencial en el ciclo electoral de 2016.

    En otro despacho del 6 de agosto de 2024, El Nuevo Herald reveló que Rubio había apoyado, en 2021, un intento de Benworth y otros dos prestamistas de Florida para convencer a la Administración de Pequeñas Empresas (SBA) de limitar lo que debían a una empresa de tecnología llamada Womply, a la que los agiotistas habían contratado para ayudar a automatizar la aprobación de más de U$S ocho mil millones de dólares en préstamos del Programa de Protección de Nómina. Rubio, señaló el medio, había sido el arquitecto del programa de ayuda para pequeñas empresas, y cuando intercedió por su amigo ante el SBA, no primó solo su amistad: Benworth le había prestado U$S 850 mil dólares a principios de ese año, lo que podría configurar, digamos… un problema ético.

    Fuente

    Tu voto:

    #EEUUMienteAlMundo #FuturoMiCuba #GarrapatasMercenarias #NarcoRubio