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#etica — Public Fediverse posts

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  1. Che cosa succede quando un sistema economico fonda il proprio funzionamento sulla consapevolezza che le risorse del pianeta non sono infinite?

    È da questa domanda che parte Arnaud Orain, economista e storico francese, nel suo nuovo saggio: La confisca del mondo. Un libro ambizioso, che attraversa cinque secoli di storia per delineare le forme di un capitalismo che ha sempre saputo – o temuto – che il mondo fosse finito, limitato, chiuso

    Una lettura avvincente

    #libri #economia #politica #etica

  2. #reflexion

    El nuevo oscurantismo digital: La estrategia de la distracción masiva y la pérdida del pensamiento crítico

    Muchas veces nos han contado que la época más oscura de la humanidad fue aquella donde se perseguía a los científicos, se prohibían los libros y se mantenía a la gente en la ignorancia obligada mediante el uso de la fuerza. Hoy en día pensamos que estamos completamente a salvo de una situación así porque cargamos en el bolsillo un teléfono móvil con acceso a casi todo el conocimiento humano de forma inmediata. Sin embargo, si nos detenemos a mirar con atención cómo funcionan las plataformas digitales privativas que se usan a diario, se vuelve evidente que estamos viviendo una especie de nuevo oscurantismo, uno mucho más peligroso porque no se basa en ocultarnos la información, sino en sepultarnos bajo un océano infinito de entretenimiento vacío y videos llamativos de pocos segundos de duración.

    Esta situación no es una simple coincidencia ni una elección casual de las personas, sino una estrategia de manipulación masiva sumamente pulida y muy bien armada. Las aplicaciones privativas y las redes sociales de las grandes corporaciones están diseñadas por ingenieros y psicólogos con un objetivo muy claro: atrapar nuestra atención mediante ráfagas constantes de estímulos rápidos que cansan al cerebro. Al entregarnos entretenimiento fácil a cambio de cero esfuerzo mental, logran que la gente prefiera consumir contenido sumamente ligero antes que ponerse a pensar, leer un texto profundo o investigar la realidad de las cosas. Es una forma de apagar el pensamiento crítico para que dejemos de cuestionar a las instituciones, a los gobernantes y a las condiciones que nos imponen tanto dentro de las pantallas como en nuestra vida real.

    Lo verdaderamente irónico de este tiempo es que, teniendo la oportunidad de estar más informados que cualquier otra generación en la historia del mundo, la sociedad está cayendo en una profunda ignorancia funcional y en un alto grado de obediencia voluntaria. Nos distraen tanto con el brillo de las pantallas que terminamos aceptando la pérdida de nuestra privacidad, el control de nuestros datos personales y los abusos cotidianos sin rechistar ni protestar. Una comunidad que no profundiza en nada, que se conforma con lo que un algoritmo decide mostrarle en su pantalla y que ha perdido el ánimo de dudar de lo que ve, lee y escucha, es una comunidad fácil de pastorear. Reconocer que este ecosistema colorido está hecho para mantenernos dormidos es un gran paso si realmente queremos recuperar nuestra soberanía y empezar a cuestionar el mundo que nos rodea.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

    Alt text via @altbot y @TeLoDescribot

    #PensamientoCrítico #Ética #Comunicación #SoberaníaDigital #Internet #Manipulacion

  3. #reflexion

    El algoritmo silencioso: Los nuevos catálogos que deciden lo que es verdad y lo que podemos ver en la red

    Cuando platicamos sobre la historia del Index Librorum Prohibitorum, ese viejo catálogo con el que la Iglesia vigilaba y prohibía libros en el siglo XVI, nos suele parecer algo muy lejano en el tiempo. Pensamos en censores revisando estantes, confiscando rollos y quemando textos en las plazas públicas como una muestra de control absoluto que ya quedó en el pasado. Sin embargo, si miramos con atención la forma en que consumimos información hoy en día en internet, se vuelve evidente que los grandes buscadores y las plataformas tecnológicas actuales están aplicando un sistema muy similar para resguardar sus propios intereses económicos y políticos.

    La gran diferencia entre el pasado y el presente es el método. La censura de la Iglesia era directa, ruidosa y transparente en su prohibición; te decían con nombre y apellido qué autor no podías leer bajo la amenaza de la excomunión. Hoy, las empresas que controlan los principales motores de búsqueda no necesitan emitir decretos ni borrar páginas web de forma explícita. Les basta con modificar un par de líneas en su código y alterar el algoritmo para enviar un artículo independiente, un blog de opinión o una investigación incómoda a la página diez o cincuenta de los resultados de búsqueda. En la práctica, volver un sitio invisible para el 99% de los usuarios de internet tiene exactamente el mismo efecto que haberlo quemado en una plaza pública en el siglo XVI.

    A este control algorítmico se le suma el factor del dinero y el negocio publicitario. En los catálogos modernos de la red existe una regla que la Iglesia nunca permitió: la visibilidad al mejor postor. Quien tiene el capital suficiente puede pagar tarifas altísimas para que sus narrativas, productos o visiones del mundo se mantengan fijas en los primeros lugares de las pantallas, mientras que las voces comunes y las opciones alternativas quedan sepultadas bajo toneladas de contenido patrocinado. Ya no se protege el monopolio de la fe, sino el monopolio del mercado y el flujo de clics que genera ganancias. El entender que la relevancia en nuestras pantallas está completamente manipulada es el primer paso para buscar alternativas fuera de los jardines amurallados de las grandes corporaciones.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #PensamientoCrítico #Ética #Comunicación #SoberaníaDigital #Internet #Censura #google #buscador #indice #Tecnologia

  4. #reflexion

    El miedo a salir del corralito: Las redes sociales comerciales y el temor a la libertad

    Así como pasa con las computadoras, las grandes empresas de internet tienen una estrategia muy bien pensada para amarrarnos a sus plataformas desde que abrimos nuestra primera cuenta. Diseñan sus redes privativas para que se conviertan en el único lugar donde platicamos con amigos, buscamos trabajo o nos enteramos de las noticias. Nos acostumbran tanto a sus pantallas que terminamos creyendo que estar en internet significa, por obligación, tener una cuenta con ellos, dejándoles el control de nuestras fotos, datos y conversaciones a cambio de pertenecer al grupo.

    Esta dependencia crea un miedo muy curioso cuando escuchamos hablar de redes abiertas como las del Fediverso. La gente siente inquietud o temor de dar el salto, pero no porque el sistema sea difícil de usar, sino por el miedo psicológico a quedarse solos o incomunicados. Pensamos que salir de esas plataformas comerciales es como mudarse a un pueblo desconocido donde no conocemos a nadie, prefiriendo aguantar los anuncios y el espionaje con tal de no perder el contacto con los amigos de siempre, sin darnos cuenta de que la verdadera comunidad se construye conversando en libertad y no encerrados en un negocio ajeno.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #PensamientoCritico #Etica #Comunicación #Fediverso #SoberaniaDigital #RedesSociales

  5. #reflexion

    El miedo a salir del corralito: Las redes sociales comerciales y el temor a la libertad

    Así como pasa con las computadoras, las grandes empresas de internet tienen una estrategia muy bien pensada para amarrarnos a sus plataformas desde que abrimos nuestra primera cuenta. Diseñan sus redes privativas para que se conviertan en el único lugar donde platicamos con amigos, buscamos trabajo o nos enteramos de las noticias. Nos acostumbran tanto a sus pantallas que terminamos creyendo que estar en internet significa, por obligación, tener una cuenta con ellos, dejándoles el control de nuestras fotos, datos y conversaciones a cambio de pertenecer al grupo.

    Esta dependencia crea un miedo muy curioso cuando escuchamos hablar de redes abiertas como las del Fediverso. La gente siente inquietud o temor de dar el salto, pero no porque el sistema sea difícil de usar, sino por el miedo psicológico a quedarse solos o incomunicados. Pensamos que salir de esas plataformas comerciales es como mudarse a un pueblo desconocido donde no conocemos a nadie, prefiriendo aguantar los anuncios y el espionaje con tal de no perder el contacto con los amigos de siempre, sin darnos cuenta de que la verdadera comunidad se construye conversando en libertad y no encerrados en un negocio ajeno.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #PensamientoCritico #Etica #Comunicación #Fediverso #SoberaniaDigital #RedesSociales

  6. #reflexion

    El miedo a salir del corralito: Las redes sociales comerciales y el temor a la libertad

    Así como pasa con las computadoras, las grandes empresas de internet tienen una estrategia muy bien pensada para amarrarnos a sus plataformas desde que abrimos nuestra primera cuenta. Diseñan sus redes privativas para que se conviertan en el único lugar donde platicamos con amigos, buscamos trabajo o nos enteramos de las noticias. Nos acostumbran tanto a sus pantallas que terminamos creyendo que estar en internet significa, por obligación, tener una cuenta con ellos, dejándoles el control de nuestras fotos, datos y conversaciones a cambio de pertenecer al grupo.

    Esta dependencia crea un miedo muy curioso cuando escuchamos hablar de redes abiertas como las del Fediverso. La gente siente inquietud o temor de dar el salto, pero no porque el sistema sea difícil de usar, sino por el miedo psicológico a quedarse solos o incomunicados. Pensamos que salir de esas plataformas comerciales es como mudarse a un pueblo desconocido donde no conocemos a nadie, prefiriendo aguantar los anuncios y el espionaje con tal de no perder el contacto con los amigos de siempre, sin darnos cuenta de que la verdadera comunidad se construye conversando en libertad y no encerrados en un negocio ajeno.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #PensamientoCritico #Etica #Comunicación #Fediverso #SoberaniaDigital #RedesSociales

  7. #reflexion

    El miedo a salir del corralito: Las redes sociales comerciales y el temor a la libertad

    Así como pasa con las computadoras, las grandes empresas de internet tienen una estrategia muy bien pensada para amarrarnos a sus plataformas desde que abrimos nuestra primera cuenta. Diseñan sus redes privativas para que se conviertan en el único lugar donde platicamos con amigos, buscamos trabajo o nos enteramos de las noticias. Nos acostumbran tanto a sus pantallas que terminamos creyendo que estar en internet significa, por obligación, tener una cuenta con ellos, dejándoles el control de nuestras fotos, datos y conversaciones a cambio de pertenecer al grupo.

    Esta dependencia crea un miedo muy curioso cuando escuchamos hablar de redes abiertas como las del Fediverso. La gente siente inquietud o temor de dar el salto, pero no porque el sistema sea difícil de usar, sino por el miedo psicológico a quedarse solos o incomunicados. Pensamos que salir de esas plataformas comerciales es como mudarse a un pueblo desconocido donde no conocemos a nadie, prefiriendo aguantar los anuncios y el espionaje con tal de no perder el contacto con los amigos de siempre, sin darnos cuenta de que la verdadera comunidad se construye conversando en libertad y no encerrados en un negocio ajeno.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #PensamientoCritico #Etica #Comunicación #Fediverso #SoberaniaDigital #RedesSociales

  8. #reflexion

    El miedo a salir del corralito: Las redes sociales comerciales y el temor a la libertad

    Así como pasa con las computadoras, las grandes empresas de internet tienen una estrategia muy bien pensada para amarrarnos a sus plataformas desde que abrimos nuestra primera cuenta. Diseñan sus redes privativas para que se conviertan en el único lugar donde platicamos con amigos, buscamos trabajo o nos enteramos de las noticias. Nos acostumbran tanto a sus pantallas que terminamos creyendo que estar en internet significa, por obligación, tener una cuenta con ellos, dejándoles el control de nuestras fotos, datos y conversaciones a cambio de pertenecer al grupo.

    Esta dependencia crea un miedo muy curioso cuando escuchamos hablar de redes abiertas como las del Fediverso. La gente siente inquietud o temor de dar el salto, pero no porque el sistema sea difícil de usar, sino por el miedo psicológico a quedarse solos o incomunicados. Pensamos que salir de esas plataformas comerciales es como mudarse a un pueblo desconocido donde no conocemos a nadie, prefiriendo aguantar los anuncios y el espionaje con tal de no perder el contacto con los amigos de siempre, sin darnos cuenta de que la verdadera comunidad se construye conversando en libertad y no encerrados en un negocio ajeno.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #PensamientoCritico #Etica #Comunicación #Fediverso #SoberaniaDigital #RedesSociales

  9. #reflexion

    El arte de acostumbrarnos desde niños a las pantallas ajenas

    Existe una estrategia muy bien armada por parte de las grandes empresas tecnológicas para meter sus programas en las escuelas y hogares desde que somos muy chicos. Al regalar licencias a los colegios o dar descuentos en equipos estudiantiles, acostumbran a los niños a usar una sola marca como si fuera la única opción real sobre la tierra. Este caminito crea una dependencia total desde la infancia, haciendo que al crecer y entrar al mundo laboral, las personas sientan pánico de usar algo diferente porque nunca les enseñaron que existían otras alternativas donde ellos son los verdaderos dueños de sus archivos y de su computadora.

    Es el momento ideal para dar un giro completo a esa forma de pensar y quitarnos los viejos mitos de la cabeza. Hace años se tenía la idea de que usar un sistema abierto como Linux era una tarea exclusiva para ingenieros y que todo se tenía que controlar escribiendo comandos raros en una pantalla negra. Hoy las cosas son totalmente distintas, ya que existen opciones muy amigables, visualmente atractivas y sencillas que cualquier persona puede manejar con puros clics. Darle la oportunidad a estos programas libres no solo nos saca de ese corralito donde nos metieron las marcas desde la infancia, sino que nos devuelve el control sobre nuestra propia vida digital.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #PensamientoCritico #Etica #Comunicación #SoftwareLibre #Tecnología #Educación

  10. #reflexion

    El arte de acostumbrarnos desde niños a las pantallas ajenas

    Existe una estrategia muy bien armada por parte de las grandes empresas tecnológicas para meter sus programas en las escuelas y hogares desde que somos muy chicos. Al regalar licencias a los colegios o dar descuentos en equipos estudiantiles, acostumbran a los niños a usar una sola marca como si fuera la única opción real sobre la tierra. Este caminito crea una dependencia total desde la infancia, haciendo que al crecer y entrar al mundo laboral, las personas sientan pánico de usar algo diferente porque nunca les enseñaron que existían otras alternativas donde ellos son los verdaderos dueños de sus archivos y de su computadora.

    Es el momento ideal para dar un giro completo a esa forma de pensar y quitarnos los viejos mitos de la cabeza. Hace años se tenía la idea de que usar un sistema abierto como Linux era una tarea exclusiva para ingenieros y que todo se tenía que controlar escribiendo comandos raros en una pantalla negra. Hoy las cosas son totalmente distintas, ya que existen opciones muy amigables, visualmente atractivas y sencillas que cualquier persona puede manejar con puros clics. Darle la oportunidad a estos programas libres no solo nos saca de ese corralito donde nos metieron las marcas desde la infancia, sino que nos devuelve el control sobre nuestra propia vida digital.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #PensamientoCritico #Etica #Comunicación #SoftwareLibre #Tecnología #Educación

  11. #reflexion

    El arte de acostumbrarnos desde niños a las pantallas ajenas

    Existe una estrategia muy bien armada por parte de las grandes empresas tecnológicas para meter sus programas en las escuelas y hogares desde que somos muy chicos. Al regalar licencias a los colegios o dar descuentos en equipos estudiantiles, acostumbran a los niños a usar una sola marca como si fuera la única opción real sobre la tierra. Este caminito crea una dependencia total desde la infancia, haciendo que al crecer y entrar al mundo laboral, las personas sientan pánico de usar algo diferente porque nunca les enseñaron que existían otras alternativas donde ellos son los verdaderos dueños de sus archivos y de su computadora.

    Es el momento ideal para dar un giro completo a esa forma de pensar y quitarnos los viejos mitos de la cabeza. Hace años se tenía la idea de que usar un sistema abierto como Linux era una tarea exclusiva para ingenieros y que todo se tenía que controlar escribiendo comandos raros en una pantalla negra. Hoy las cosas son totalmente distintas, ya que existen opciones muy amigables, visualmente atractivas y sencillas que cualquier persona puede manejar con puros clics. Darle la oportunidad a estos programas libres no solo nos saca de ese corralito donde nos metieron las marcas desde la infancia, sino que nos devuelve el control sobre nuestra propia vida digital.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #PensamientoCritico #Etica #Comunicación #SoftwareLibre #Tecnología #Educación

  12. #reflexion

    El arte de acostumbrarnos desde niños a las pantallas ajenas

    Existe una estrategia muy bien armada por parte de las grandes empresas tecnológicas para meter sus programas en las escuelas y hogares desde que somos muy chicos. Al regalar licencias a los colegios o dar descuentos en equipos estudiantiles, acostumbran a los niños a usar una sola marca como si fuera la única opción real sobre la tierra. Este caminito crea una dependencia total desde la infancia, haciendo que al crecer y entrar al mundo laboral, las personas sientan pánico de usar algo diferente porque nunca les enseñaron que existían otras alternativas donde ellos son los verdaderos dueños de sus archivos y de su computadora.

    Es el momento ideal para dar un giro completo a esa forma de pensar y quitarnos los viejos mitos de la cabeza. Hace años se tenía la idea de que usar un sistema abierto como Linux era una tarea exclusiva para ingenieros y que todo se tenía que controlar escribiendo comandos raros en una pantalla negra. Hoy las cosas son totalmente distintas, ya que existen opciones muy amigables, visualmente atractivas y sencillas que cualquier persona puede manejar con puros clics. Darle la oportunidad a estos programas libres no solo nos saca de ese corralito donde nos metieron las marcas desde la infancia, sino que nos devuelve el control sobre nuestra propia vida digital.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #PensamientoCritico #Etica #Comunicación #SoftwareLibre #Tecnología #Educación

  13. #reflexion

    El arte de acostumbrarnos desde niños a las pantallas ajenas

    Existe una estrategia muy bien armada por parte de las grandes empresas tecnológicas para meter sus programas en las escuelas y hogares desde que somos muy chicos. Al regalar licencias a los colegios o dar descuentos en equipos estudiantiles, acostumbran a los niños a usar una sola marca como si fuera la única opción real sobre la tierra. Este caminito crea una dependencia total desde la infancia, haciendo que al crecer y entrar al mundo laboral, las personas sientan pánico de usar algo diferente porque nunca les enseñaron que existían otras alternativas donde ellos son los verdaderos dueños de sus archivos y de su computadora.

    Es el momento ideal para dar un giro completo a esa forma de pensar y quitarnos los viejos mitos de la cabeza. Hace años se tenía la idea de que usar un sistema abierto como Linux era una tarea exclusiva para ingenieros y que todo se tenía que controlar escribiendo comandos raros en una pantalla negra. Hoy las cosas son totalmente distintas, ya que existen opciones muy amigables, visualmente atractivas y sencillas que cualquier persona puede manejar con puros clics. Darle la oportunidad a estos programas libres no solo nos saca de ese corralito donde nos metieron las marcas desde la infancia, sino que nos devuelve el control sobre nuestra propia vida digital.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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