home.social

#etica — Public Fediverse posts

Live and recent posts from across the Fediverse tagged #etica, aggregated by home.social.

  1. 🧿 𝑫𝒂𝒗𝒊𝒅 𝑹𝒆𝒊𝒎𝒆𝒓: 𝑬𝒍 𝒏𝒊𝒏̃𝒐 𝒂𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒗𝒊𝒓𝒕𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒆𝒏 "𝑩𝒓𝒆𝒏𝒅𝒂"🧿

    En 1965 nacieron en Winnipeg, Canadá, dos gemelos idénticos.
    Sus padres, Janet y Ron Reimer, los llamaron Bruce y Brian.
    Eran niños sanos y nada hacía pensar que uno de ellos acabaría convirtiéndose en el centro de uno de los experimentos médicos y psicológicos más controvertidos del siglo XX.

    El problema comenzó cuando tenían unos siete meses.
    Sus padres los llevaron al hospital para una circuncisión, pero durante el procedimiento el aparato utilizado para cauterizar el tejido dañó gravemente el pene de Bruce.
    La lesión fue tan severa que los médicos consideraron que no podían reconstruirlo de forma convencional.
    Desesperados, sus padres buscaron ayuda hasta llegar al Johns Hopkins Hospital, en Baltimore, donde conocieron al psicólogo y sexólogo John Money.

    Money era una figura importante de la sexología de la época y defendía que la identidad sexual estaba determinada en gran medida por la educación, el entorno y la forma en que una persona era criada.
    Para él, el accidente de Bruce ofrecía una oportunidad excepcional: dos gemelos idénticos, uno criado como niño y otro, tras una lesión genital irreversible, que podía ser criado como niña.
    Quería comprobar si la educación podía determinar la identidad.

    Convenció a los padres de que Bruce debía ser reasignado como niña.
    El niño recibió el nombre de Brenda y, alrededor de los 22 meses, fue sometido a una operación para eliminar los testículos.
    El objetivo era que creciera física y socialmente como una niña.
    A partir de entonces, su vida quedó basada en un secreto: sus padres debían tratarlo como Brenda y evitar que descubriera que había nacido niño.

    Money entrevistaba periódicamente a los gemelos y les hacía preguntas sobre juegos, comportamientos y relaciones.
    También realizaba ejercicios relacionados con el comportamiento sexual.
    Años después, David describiría aquellos encuentros como incómodos y perturbadores.
    Mientras tanto, Money presentaba públicamente el caso como una demostración de que la identidad podía modificarse mediante la crianza.

    Pero Brenda no se comportaba como Money esperaba.
    Desde pequeña rechazaba algunas de las expectativas asociadas a ser niña, no quería llevar vestidos y prefería juegos considerados entonces masculinos.
    Tenía dificultades en la escuela y sufría rechazo social.
    Sabía que algo no encajaba, pero las personas que podían explicarle por qué no podían contarle la verdad.

    Money, sin embargo, continuó presentando el caso como un éxito.
    Publicó artículos científicos sobre los gemelos y utilizó su experiencia para defender la importancia de la crianza en la formación de la identidad sexual.
    El caso tuvo influencia y sus ideas fueron utilizadas como respaldo para determinadas intervenciones quirúrgicas en bebés nacidos con genitales atípicos.

    La realidad era muy distinta.
    A medida que crecía, Brenda rechazaba cada vez con más fuerza la identidad femenina y durante la adolescencia sufrió una enorme angustia y episodios de depresión.
    Según relatos posteriores, a los 13 años llegó a amenazar con suicidarse si sus padres la obligaban a volver a ver a Money.
    Finalmente, alrededor de los 14 años, sus padres decidieron contarle la verdad: había nacido como niño, tenía un hermano gemelo y el accidente de la circuncisión había provocado todo lo demás.

    Brenda no quiso continuar viviendo como mujer y eligió llamarse David.
    Comenzó una transición social y médica de vuelta a hombre, recibió testosterona y posteriormente se sometió a cirugía reconstructiva y a una mastectomía.
    Su hermano gemelo Brian, mientras tanto, había sido criado como niño desde el principio.

    La historia comenzó a salir a la luz gracias al periodista John Colapinto, que localizó a David y publicó en 1997 un artículo en *Rolling Stone* sobre el caso.
    Posteriormente escribió el libro *As Nature Made Him: The Boy Who Was Raised as a Girl*, donde reconstruyó la historia de David y su familia.
    El relato cuestionaba directamente la versión de éxito que Money había difundido durante años.

    David consiguió reconstruir parcialmente su vida, se casó y trabajó, pero arrastró graves problemas psicológicos, además de dificultades económicas y familiares.
    En 2002 murió su hermano Brian.
    Su muerte fue considerada un suicidio por una sobredosis de antidepresivos, aunque existen incertidumbres sobre las circunstancias exactas.
    Dos años después, el 4 de mayo de 2004, David Reimer murió por suicidio.
    Tenía 38 años.

    John Money continuó trabajando durante décadas y murió en 2006.
    Nunca recibió una condena judicial relacionada con el caso.
    La documentación de la época muestra que defendió públicamente que la reasignación había funcionado, mientras que investigaciones posteriores y el testimonio de David mostraron que aquella interpretación no reflejaba su verdadera experiencia.

    El caso tuvo consecuencias mucho más amplias.
    Durante décadas se había utilizado la idea de que un niño nacido con genitales atípicos podía ser operado y criado como niño o niña y que, si se hacía suficientemente pronto, aceptaría esa identidad.
    Con el tiempo, personas adultas que habían sufrido estas intervenciones comenzaron a cuestionar que se hubieran realizado sin su consentimiento, y la medicina empezó a replantearse aquellas prácticas.
    El debate actual sobre las intervenciones quirúrgicas en menores con variaciones del desarrollo sexual es muy diferente, especialmente cuando no existe una urgencia médica.

    La historia de David Reimer no demuestra que la biología determine por sí sola toda la identidad de una persona ni que una persona no pueda cambiar su identidad.
    Lo que sí puso en evidencia fue algo mucho más concreto: no se puede asumir que modificar quirúrgicamente el cuerpo de un niño, ocultarle su historia y criarlo según una identidad decidida por los adultos hará que esa identidad se convierta automáticamente en la suya.

    David no fue simplemente un paciente.
    Fue utilizado como un caso experimental para defender una teoría científica.
    No eligió participar, no pudo retirarse ni dar consentimiento y durante años ni siquiera supo cuál era la pregunta que los médicos intentaban responder con su vida.

    Ahí está quizá la parte más inquietante de toda esta historia: una teoría científica puede equivocarse.
    Lo verdaderamente peligroso empieza cuando quienes la defienden dejan de escuchar a la persona que tienen delante.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=GNThZD1zQe4

    #davidreimer #johnmoney #brucereimer #brenda #historiadelamedicina #experimentacionhumana #psicologia #identidad #etica #historiaoscura

  2. 🧿 𝑫𝒂𝒗𝒊𝒅 𝑹𝒆𝒊𝒎𝒆𝒓: 𝑬𝒍 𝒏𝒊𝒏̃𝒐 𝒂𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒗𝒊𝒓𝒕𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒆𝒏 "𝑩𝒓𝒆𝒏𝒅𝒂"🧿

    En 1965 nacieron en Winnipeg, Canadá, dos gemelos idénticos.
    Sus padres, Janet y Ron Reimer, los llamaron Bruce y Brian.
    Eran niños sanos y nada hacía pensar que uno de ellos acabaría convirtiéndose en el centro de uno de los experimentos médicos y psicológicos más controvertidos del siglo XX.

    El problema comenzó cuando tenían unos siete meses.
    Sus padres los llevaron al hospital para una circuncisión, pero durante el procedimiento el aparato utilizado para cauterizar el tejido dañó gravemente el pene de Bruce.
    La lesión fue tan severa que los médicos consideraron que no podían reconstruirlo de forma convencional.
    Desesperados, sus padres buscaron ayuda hasta llegar al Johns Hopkins Hospital, en Baltimore, donde conocieron al psicólogo y sexólogo John Money.

    Money era una figura importante de la sexología de la época y defendía que la identidad sexual estaba determinada en gran medida por la educación, el entorno y la forma en que una persona era criada.
    Para él, el accidente de Bruce ofrecía una oportunidad excepcional: dos gemelos idénticos, uno criado como niño y otro, tras una lesión genital irreversible, que podía ser criado como niña.
    Quería comprobar si la educación podía determinar la identidad.

    Convenció a los padres de que Bruce debía ser reasignado como niña.
    El niño recibió el nombre de Brenda y, alrededor de los 22 meses, fue sometido a una operación para eliminar los testículos.
    El objetivo era que creciera física y socialmente como una niña.
    A partir de entonces, su vida quedó basada en un secreto: sus padres debían tratarlo como Brenda y evitar que descubriera que había nacido niño.

    Money entrevistaba periódicamente a los gemelos y les hacía preguntas sobre juegos, comportamientos y relaciones.
    También realizaba ejercicios relacionados con el comportamiento sexual.
    Años después, David describiría aquellos encuentros como incómodos y perturbadores.
    Mientras tanto, Money presentaba públicamente el caso como una demostración de que la identidad podía modificarse mediante la crianza.

    Pero Brenda no se comportaba como Money esperaba.
    Desde pequeña rechazaba algunas de las expectativas asociadas a ser niña, no quería llevar vestidos y prefería juegos considerados entonces masculinos.
    Tenía dificultades en la escuela y sufría rechazo social.
    Sabía que algo no encajaba, pero las personas que podían explicarle por qué no podían contarle la verdad.

    Money, sin embargo, continuó presentando el caso como un éxito.
    Publicó artículos científicos sobre los gemelos y utilizó su experiencia para defender la importancia de la crianza en la formación de la identidad sexual.
    El caso tuvo influencia y sus ideas fueron utilizadas como respaldo para determinadas intervenciones quirúrgicas en bebés nacidos con genitales atípicos.

    La realidad era muy distinta.
    A medida que crecía, Brenda rechazaba cada vez con más fuerza la identidad femenina y durante la adolescencia sufrió una enorme angustia y episodios de depresión.
    Según relatos posteriores, a los 13 años llegó a amenazar con suicidarse si sus padres la obligaban a volver a ver a Money.
    Finalmente, alrededor de los 14 años, sus padres decidieron contarle la verdad: había nacido como niño, tenía un hermano gemelo y el accidente de la circuncisión había provocado todo lo demás.

    Brenda no quiso continuar viviendo como mujer y eligió llamarse David.
    Comenzó una transición social y médica de vuelta a hombre, recibió testosterona y posteriormente se sometió a cirugía reconstructiva y a una mastectomía.
    Su hermano gemelo Brian, mientras tanto, había sido criado como niño desde el principio.

    La historia comenzó a salir a la luz gracias al periodista John Colapinto, que localizó a David y publicó en 1997 un artículo en *Rolling Stone* sobre el caso.
    Posteriormente escribió el libro *As Nature Made Him: The Boy Who Was Raised as a Girl*, donde reconstruyó la historia de David y su familia.
    El relato cuestionaba directamente la versión de éxito que Money había difundido durante años.

    David consiguió reconstruir parcialmente su vida, se casó y trabajó, pero arrastró graves problemas psicológicos, además de dificultades económicas y familiares.
    En 2002 murió su hermano Brian.
    Su muerte fue considerada un suicidio por una sobredosis de antidepresivos, aunque existen incertidumbres sobre las circunstancias exactas.
    Dos años después, el 4 de mayo de 2004, David Reimer murió por suicidio.
    Tenía 38 años.

    John Money continuó trabajando durante décadas y murió en 2006.
    Nunca recibió una condena judicial relacionada con el caso.
    La documentación de la época muestra que defendió públicamente que la reasignación había funcionado, mientras que investigaciones posteriores y el testimonio de David mostraron que aquella interpretación no reflejaba su verdadera experiencia.

    El caso tuvo consecuencias mucho más amplias.
    Durante décadas se había utilizado la idea de que un niño nacido con genitales atípicos podía ser operado y criado como niño o niña y que, si se hacía suficientemente pronto, aceptaría esa identidad.
    Con el tiempo, personas adultas que habían sufrido estas intervenciones comenzaron a cuestionar que se hubieran realizado sin su consentimiento, y la medicina empezó a replantearse aquellas prácticas.
    El debate actual sobre las intervenciones quirúrgicas en menores con variaciones del desarrollo sexual es muy diferente, especialmente cuando no existe una urgencia médica.

    La historia de David Reimer no demuestra que la biología determine por sí sola toda la identidad de una persona ni que una persona no pueda cambiar su identidad.
    Lo que sí puso en evidencia fue algo mucho más concreto: no se puede asumir que modificar quirúrgicamente el cuerpo de un niño, ocultarle su historia y criarlo según una identidad decidida por los adultos hará que esa identidad se convierta automáticamente en la suya.

    David no fue simplemente un paciente.
    Fue utilizado como un caso experimental para defender una teoría científica.
    No eligió participar, no pudo retirarse ni dar consentimiento y durante años ni siquiera supo cuál era la pregunta que los médicos intentaban responder con su vida.

    Ahí está quizá la parte más inquietante de toda esta historia: una teoría científica puede equivocarse.
    Lo verdaderamente peligroso empieza cuando quienes la defienden dejan de escuchar a la persona que tienen delante.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=GNThZD1zQe4

    #davidreimer #johnmoney #brucereimer #brenda #historiadelamedicina #experimentacionhumana #psicologia #identidad #etica #historiaoscura

  3. 🧿 𝑫𝒂𝒗𝒊𝒅 𝑹𝒆𝒊𝒎𝒆𝒓: 𝑬𝒍 𝒏𝒊𝒏̃𝒐 𝒂𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒗𝒊𝒓𝒕𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒆𝒏 "𝑩𝒓𝒆𝒏𝒅𝒂"🧿

    En 1965 nacieron en Winnipeg, Canadá, dos gemelos idénticos.
    Sus padres, Janet y Ron Reimer, los llamaron Bruce y Brian.
    Eran niños sanos y nada hacía pensar que uno de ellos acabaría convirtiéndose en el centro de uno de los experimentos médicos y psicológicos más controvertidos del siglo XX.

    El problema comenzó cuando tenían unos siete meses.
    Sus padres los llevaron al hospital para una circuncisión, pero durante el procedimiento el aparato utilizado para cauterizar el tejido dañó gravemente el pene de Bruce.
    La lesión fue tan severa que los médicos consideraron que no podían reconstruirlo de forma convencional.
    Desesperados, sus padres buscaron ayuda hasta llegar al Johns Hopkins Hospital, en Baltimore, donde conocieron al psicólogo y sexólogo John Money.

    Money era una figura importante de la sexología de la época y defendía que la identidad sexual estaba determinada en gran medida por la educación, el entorno y la forma en que una persona era criada.
    Para él, el accidente de Bruce ofrecía una oportunidad excepcional: dos gemelos idénticos, uno criado como niño y otro, tras una lesión genital irreversible, que podía ser criado como niña.
    Quería comprobar si la educación podía determinar la identidad.

    Convenció a los padres de que Bruce debía ser reasignado como niña.
    El niño recibió el nombre de Brenda y, alrededor de los 22 meses, fue sometido a una operación para eliminar los testículos.
    El objetivo era que creciera física y socialmente como una niña.
    A partir de entonces, su vida quedó basada en un secreto: sus padres debían tratarlo como Brenda y evitar que descubriera que había nacido niño.

    Money entrevistaba periódicamente a los gemelos y les hacía preguntas sobre juegos, comportamientos y relaciones.
    También realizaba ejercicios relacionados con el comportamiento sexual.
    Años después, David describiría aquellos encuentros como incómodos y perturbadores.
    Mientras tanto, Money presentaba públicamente el caso como una demostración de que la identidad podía modificarse mediante la crianza.

    Pero Brenda no se comportaba como Money esperaba.
    Desde pequeña rechazaba algunas de las expectativas asociadas a ser niña, no quería llevar vestidos y prefería juegos considerados entonces masculinos.
    Tenía dificultades en la escuela y sufría rechazo social.
    Sabía que algo no encajaba, pero las personas que podían explicarle por qué no podían contarle la verdad.

    Money, sin embargo, continuó presentando el caso como un éxito.
    Publicó artículos científicos sobre los gemelos y utilizó su experiencia para defender la importancia de la crianza en la formación de la identidad sexual.
    El caso tuvo influencia y sus ideas fueron utilizadas como respaldo para determinadas intervenciones quirúrgicas en bebés nacidos con genitales atípicos.

    La realidad era muy distinta.
    A medida que crecía, Brenda rechazaba cada vez con más fuerza la identidad femenina y durante la adolescencia sufrió una enorme angustia y episodios de depresión.
    Según relatos posteriores, a los 13 años llegó a amenazar con suicidarse si sus padres la obligaban a volver a ver a Money.
    Finalmente, alrededor de los 14 años, sus padres decidieron contarle la verdad: había nacido como niño, tenía un hermano gemelo y el accidente de la circuncisión había provocado todo lo demás.

    Brenda no quiso continuar viviendo como mujer y eligió llamarse David.
    Comenzó una transición social y médica de vuelta a hombre, recibió testosterona y posteriormente se sometió a cirugía reconstructiva y a una mastectomía.
    Su hermano gemelo Brian, mientras tanto, había sido criado como niño desde el principio.

    La historia comenzó a salir a la luz gracias al periodista John Colapinto, que localizó a David y publicó en 1997 un artículo en *Rolling Stone* sobre el caso.
    Posteriormente escribió el libro *As Nature Made Him: The Boy Who Was Raised as a Girl*, donde reconstruyó la historia de David y su familia.
    El relato cuestionaba directamente la versión de éxito que Money había difundido durante años.

    David consiguió reconstruir parcialmente su vida, se casó y trabajó, pero arrastró graves problemas psicológicos, además de dificultades económicas y familiares.
    En 2002 murió su hermano Brian.
    Su muerte fue considerada un suicidio por una sobredosis de antidepresivos, aunque existen incertidumbres sobre las circunstancias exactas.
    Dos años después, el 4 de mayo de 2004, David Reimer murió por suicidio.
    Tenía 38 años.

    John Money continuó trabajando durante décadas y murió en 2006.
    Nunca recibió una condena judicial relacionada con el caso.
    La documentación de la época muestra que defendió públicamente que la reasignación había funcionado, mientras que investigaciones posteriores y el testimonio de David mostraron que aquella interpretación no reflejaba su verdadera experiencia.

    El caso tuvo consecuencias mucho más amplias.
    Durante décadas se había utilizado la idea de que un niño nacido con genitales atípicos podía ser operado y criado como niño o niña y que, si se hacía suficientemente pronto, aceptaría esa identidad.
    Con el tiempo, personas adultas que habían sufrido estas intervenciones comenzaron a cuestionar que se hubieran realizado sin su consentimiento, y la medicina empezó a replantearse aquellas prácticas.
    El debate actual sobre las intervenciones quirúrgicas en menores con variaciones del desarrollo sexual es muy diferente, especialmente cuando no existe una urgencia médica.

    La historia de David Reimer no demuestra que la biología determine por sí sola toda la identidad de una persona ni que una persona no pueda cambiar su identidad.
    Lo que sí puso en evidencia fue algo mucho más concreto: no se puede asumir que modificar quirúrgicamente el cuerpo de un niño, ocultarle su historia y criarlo según una identidad decidida por los adultos hará que esa identidad se convierta automáticamente en la suya.

    David no fue simplemente un paciente.
    Fue utilizado como un caso experimental para defender una teoría científica.
    No eligió participar, no pudo retirarse ni dar consentimiento y durante años ni siquiera supo cuál era la pregunta que los médicos intentaban responder con su vida.

    Ahí está quizá la parte más inquietante de toda esta historia: una teoría científica puede equivocarse.
    Lo verdaderamente peligroso empieza cuando quienes la defienden dejan de escuchar a la persona que tienen delante.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=GNThZD1zQe4

    #davidreimer #johnmoney #brucereimer #brenda #historiadelamedicina #experimentacionhumana #psicologia #identidad #etica #historiaoscura

  4. 🧿 𝑫𝒂𝒗𝒊𝒅 𝑹𝒆𝒊𝒎𝒆𝒓: 𝑬𝒍 𝒏𝒊𝒏̃𝒐 𝒂𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒗𝒊𝒓𝒕𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒆𝒏 "𝑩𝒓𝒆𝒏𝒅𝒂"🧿

    En 1965 nacieron en Winnipeg, Canadá, dos gemelos idénticos.
    Sus padres, Janet y Ron Reimer, los llamaron Bruce y Brian.
    Eran niños sanos y nada hacía pensar que uno de ellos acabaría convirtiéndose en el centro de uno de los experimentos médicos y psicológicos más controvertidos del siglo XX.

    El problema comenzó cuando tenían unos siete meses.
    Sus padres los llevaron al hospital para una circuncisión, pero durante el procedimiento el aparato utilizado para cauterizar el tejido dañó gravemente el pene de Bruce.
    La lesión fue tan severa que los médicos consideraron que no podían reconstruirlo de forma convencional.
    Desesperados, sus padres buscaron ayuda hasta llegar al Johns Hopkins Hospital, en Baltimore, donde conocieron al psicólogo y sexólogo John Money.

    Money era una figura importante de la sexología de la época y defendía que la identidad sexual estaba determinada en gran medida por la educación, el entorno y la forma en que una persona era criada.
    Para él, el accidente de Bruce ofrecía una oportunidad excepcional: dos gemelos idénticos, uno criado como niño y otro, tras una lesión genital irreversible, que podía ser criado como niña.
    Quería comprobar si la educación podía determinar la identidad.

    Convenció a los padres de que Bruce debía ser reasignado como niña.
    El niño recibió el nombre de Brenda y, alrededor de los 22 meses, fue sometido a una operación para eliminar los testículos.
    El objetivo era que creciera física y socialmente como una niña.
    A partir de entonces, su vida quedó basada en un secreto: sus padres debían tratarlo como Brenda y evitar que descubriera que había nacido niño.

    Money entrevistaba periódicamente a los gemelos y les hacía preguntas sobre juegos, comportamientos y relaciones.
    También realizaba ejercicios relacionados con el comportamiento sexual.
    Años después, David describiría aquellos encuentros como incómodos y perturbadores.
    Mientras tanto, Money presentaba públicamente el caso como una demostración de que la identidad podía modificarse mediante la crianza.

    Pero Brenda no se comportaba como Money esperaba.
    Desde pequeña rechazaba algunas de las expectativas asociadas a ser niña, no quería llevar vestidos y prefería juegos considerados entonces masculinos.
    Tenía dificultades en la escuela y sufría rechazo social.
    Sabía que algo no encajaba, pero las personas que podían explicarle por qué no podían contarle la verdad.

    Money, sin embargo, continuó presentando el caso como un éxito.
    Publicó artículos científicos sobre los gemelos y utilizó su experiencia para defender la importancia de la crianza en la formación de la identidad sexual.
    El caso tuvo influencia y sus ideas fueron utilizadas como respaldo para determinadas intervenciones quirúrgicas en bebés nacidos con genitales atípicos.

    La realidad era muy distinta.
    A medida que crecía, Brenda rechazaba cada vez con más fuerza la identidad femenina y durante la adolescencia sufrió una enorme angustia y episodios de depresión.
    Según relatos posteriores, a los 13 años llegó a amenazar con suicidarse si sus padres la obligaban a volver a ver a Money.
    Finalmente, alrededor de los 14 años, sus padres decidieron contarle la verdad: había nacido como niño, tenía un hermano gemelo y el accidente de la circuncisión había provocado todo lo demás.

    Brenda no quiso continuar viviendo como mujer y eligió llamarse David.
    Comenzó una transición social y médica de vuelta a hombre, recibió testosterona y posteriormente se sometió a cirugía reconstructiva y a una mastectomía.
    Su hermano gemelo Brian, mientras tanto, había sido criado como niño desde el principio.

    La historia comenzó a salir a la luz gracias al periodista John Colapinto, que localizó a David y publicó en 1997 un artículo en *Rolling Stone* sobre el caso.
    Posteriormente escribió el libro *As Nature Made Him: The Boy Who Was Raised as a Girl*, donde reconstruyó la historia de David y su familia.
    El relato cuestionaba directamente la versión de éxito que Money había difundido durante años.

    David consiguió reconstruir parcialmente su vida, se casó y trabajó, pero arrastró graves problemas psicológicos, además de dificultades económicas y familiares.
    En 2002 murió su hermano Brian.
    Su muerte fue considerada un suicidio por una sobredosis de antidepresivos, aunque existen incertidumbres sobre las circunstancias exactas.
    Dos años después, el 4 de mayo de 2004, David Reimer murió por suicidio.
    Tenía 38 años.

    John Money continuó trabajando durante décadas y murió en 2006.
    Nunca recibió una condena judicial relacionada con el caso.
    La documentación de la época muestra que defendió públicamente que la reasignación había funcionado, mientras que investigaciones posteriores y el testimonio de David mostraron que aquella interpretación no reflejaba su verdadera experiencia.

    El caso tuvo consecuencias mucho más amplias.
    Durante décadas se había utilizado la idea de que un niño nacido con genitales atípicos podía ser operado y criado como niño o niña y que, si se hacía suficientemente pronto, aceptaría esa identidad.
    Con el tiempo, personas adultas que habían sufrido estas intervenciones comenzaron a cuestionar que se hubieran realizado sin su consentimiento, y la medicina empezó a replantearse aquellas prácticas.
    El debate actual sobre las intervenciones quirúrgicas en menores con variaciones del desarrollo sexual es muy diferente, especialmente cuando no existe una urgencia médica.

    La historia de David Reimer no demuestra que la biología determine por sí sola toda la identidad de una persona ni que una persona no pueda cambiar su identidad.
    Lo que sí puso en evidencia fue algo mucho más concreto: no se puede asumir que modificar quirúrgicamente el cuerpo de un niño, ocultarle su historia y criarlo según una identidad decidida por los adultos hará que esa identidad se convierta automáticamente en la suya.

    David no fue simplemente un paciente.
    Fue utilizado como un caso experimental para defender una teoría científica.
    No eligió participar, no pudo retirarse ni dar consentimiento y durante años ni siquiera supo cuál era la pregunta que los médicos intentaban responder con su vida.

    Ahí está quizá la parte más inquietante de toda esta historia: una teoría científica puede equivocarse.
    Lo verdaderamente peligroso empieza cuando quienes la defienden dejan de escuchar a la persona que tienen delante.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=GNThZD1zQe4

    #davidreimer #johnmoney #brucereimer #brenda #historiadelamedicina #experimentacionhumana #psicologia #identidad #etica #historiaoscura

  5. 🧿 𝑫𝒂𝒗𝒊𝒅 𝑹𝒆𝒊𝒎𝒆𝒓: 𝑬𝒍 𝒏𝒊𝒏̃𝒐 𝒂𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒗𝒊𝒓𝒕𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒆𝒏 "𝑩𝒓𝒆𝒏𝒅𝒂"🧿

    En 1965 nacieron en Winnipeg, Canadá, dos gemelos idénticos.
    Sus padres, Janet y Ron Reimer, los llamaron Bruce y Brian.
    Eran niños sanos y nada hacía pensar que uno de ellos acabaría convirtiéndose en el centro de uno de los experimentos médicos y psicológicos más controvertidos del siglo XX.

    El problema comenzó cuando tenían unos siete meses.
    Sus padres los llevaron al hospital para una circuncisión, pero durante el procedimiento el aparato utilizado para cauterizar el tejido dañó gravemente el pene de Bruce.
    La lesión fue tan severa que los médicos consideraron que no podían reconstruirlo de forma convencional.
    Desesperados, sus padres buscaron ayuda hasta llegar al Johns Hopkins Hospital, en Baltimore, donde conocieron al psicólogo y sexólogo John Money.

    Money era una figura importante de la sexología de la época y defendía que la identidad sexual estaba determinada en gran medida por la educación, el entorno y la forma en que una persona era criada.
    Para él, el accidente de Bruce ofrecía una oportunidad excepcional: dos gemelos idénticos, uno criado como niño y otro, tras una lesión genital irreversible, que podía ser criado como niña.
    Quería comprobar si la educación podía determinar la identidad.

    Convenció a los padres de que Bruce debía ser reasignado como niña.
    El niño recibió el nombre de Brenda y, alrededor de los 22 meses, fue sometido a una operación para eliminar los testículos.
    El objetivo era que creciera física y socialmente como una niña.
    A partir de entonces, su vida quedó basada en un secreto: sus padres debían tratarlo como Brenda y evitar que descubriera que había nacido niño.

    Money entrevistaba periódicamente a los gemelos y les hacía preguntas sobre juegos, comportamientos y relaciones.
    También realizaba ejercicios relacionados con el comportamiento sexual.
    Años después, David describiría aquellos encuentros como incómodos y perturbadores.
    Mientras tanto, Money presentaba públicamente el caso como una demostración de que la identidad podía modificarse mediante la crianza.

    Pero Brenda no se comportaba como Money esperaba.
    Desde pequeña rechazaba algunas de las expectativas asociadas a ser niña, no quería llevar vestidos y prefería juegos considerados entonces masculinos.
    Tenía dificultades en la escuela y sufría rechazo social.
    Sabía que algo no encajaba, pero las personas que podían explicarle por qué no podían contarle la verdad.

    Money, sin embargo, continuó presentando el caso como un éxito.
    Publicó artículos científicos sobre los gemelos y utilizó su experiencia para defender la importancia de la crianza en la formación de la identidad sexual.
    El caso tuvo influencia y sus ideas fueron utilizadas como respaldo para determinadas intervenciones quirúrgicas en bebés nacidos con genitales atípicos.

    La realidad era muy distinta.
    A medida que crecía, Brenda rechazaba cada vez con más fuerza la identidad femenina y durante la adolescencia sufrió una enorme angustia y episodios de depresión.
    Según relatos posteriores, a los 13 años llegó a amenazar con suicidarse si sus padres la obligaban a volver a ver a Money.
    Finalmente, alrededor de los 14 años, sus padres decidieron contarle la verdad: había nacido como niño, tenía un hermano gemelo y el accidente de la circuncisión había provocado todo lo demás.

    Brenda no quiso continuar viviendo como mujer y eligió llamarse David.
    Comenzó una transición social y médica de vuelta a hombre, recibió testosterona y posteriormente se sometió a cirugía reconstructiva y a una mastectomía.
    Su hermano gemelo Brian, mientras tanto, había sido criado como niño desde el principio.

    La historia comenzó a salir a la luz gracias al periodista John Colapinto, que localizó a David y publicó en 1997 un artículo en *Rolling Stone* sobre el caso.
    Posteriormente escribió el libro *As Nature Made Him: The Boy Who Was Raised as a Girl*, donde reconstruyó la historia de David y su familia.
    El relato cuestionaba directamente la versión de éxito que Money había difundido durante años.

    David consiguió reconstruir parcialmente su vida, se casó y trabajó, pero arrastró graves problemas psicológicos, además de dificultades económicas y familiares.
    En 2002 murió su hermano Brian.
    Su muerte fue considerada un suicidio por una sobredosis de antidepresivos, aunque existen incertidumbres sobre las circunstancias exactas.
    Dos años después, el 4 de mayo de 2004, David Reimer murió por suicidio.
    Tenía 38 años.

    John Money continuó trabajando durante décadas y murió en 2006.
    Nunca recibió una condena judicial relacionada con el caso.
    La documentación de la época muestra que defendió públicamente que la reasignación había funcionado, mientras que investigaciones posteriores y el testimonio de David mostraron que aquella interpretación no reflejaba su verdadera experiencia.

    El caso tuvo consecuencias mucho más amplias.
    Durante décadas se había utilizado la idea de que un niño nacido con genitales atípicos podía ser operado y criado como niño o niña y que, si se hacía suficientemente pronto, aceptaría esa identidad.
    Con el tiempo, personas adultas que habían sufrido estas intervenciones comenzaron a cuestionar que se hubieran realizado sin su consentimiento, y la medicina empezó a replantearse aquellas prácticas.
    El debate actual sobre las intervenciones quirúrgicas en menores con variaciones del desarrollo sexual es muy diferente, especialmente cuando no existe una urgencia médica.

    La historia de David Reimer no demuestra que la biología determine por sí sola toda la identidad de una persona ni que una persona no pueda cambiar su identidad.
    Lo que sí puso en evidencia fue algo mucho más concreto: no se puede asumir que modificar quirúrgicamente el cuerpo de un niño, ocultarle su historia y criarlo según una identidad decidida por los adultos hará que esa identidad se convierta automáticamente en la suya.

    David no fue simplemente un paciente.
    Fue utilizado como un caso experimental para defender una teoría científica.
    No eligió participar, no pudo retirarse ni dar consentimiento y durante años ni siquiera supo cuál era la pregunta que los médicos intentaban responder con su vida.

    Ahí está quizá la parte más inquietante de toda esta historia: una teoría científica puede equivocarse.
    Lo verdaderamente peligroso empieza cuando quienes la defienden dejan de escuchar a la persona que tienen delante.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=GNThZD1zQe4

    #davidreimer #johnmoney #brucereimer #brenda #historiadelamedicina #experimentacionhumana #psicologia #identidad #etica #historiaoscura

  6. 🧿 𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒓 𝒆𝒍 𝒇𝒖𝒕𝒖𝒓𝒐 🧿

    Con 14 años, sabía que iba a morir y pidió una última posibilidad que la medicina todavía no puede dar.

    En 2016, una adolescente londinense identificada legalmente como JS sufría un cáncer poco común.
    Había agotado los tratamientos y ya estaba en cuidados paliativos en un hospital.
    En ese punto, cuando la enfermedad ya no daba margen, empezó a buscar en internet alternativas que se salieran completamente de lo habitual.

    Ahí apareció la criónica.

    La idea, en su caso, era sencilla de explicar aunque muy difícil de aceptar: que tras su muerte su cuerpo pudiera conservarse a temperaturas extremadamente bajas con la esperanza de que, en un futuro, la ciencia pudiera reparar el daño, curar la enfermedad y devolverle la vida.

    Con esa esperanza, escribió directamente al Tribunal Superior de Inglaterra.
    En su carta explicaba que no quería morir y que quería mantener, aunque fuera mínima, la posibilidad de volver a vivir dentro de cientos de años.

    El problema no era solo médico, sino familiar.
    Sus padres estaban separados y no coincidían en la decisión.
    La madre apoyaba su voluntad. El padre se oponía al principio.

    El tribunal no validó la criónica como algo eficaz ni reconoció ninguna especie de “derecho a la resurrección”.
    Su papel fue mucho más limitado: resolver el conflicto y decidir quién tenía la autoridad legal para organizar lo que ocurriría tras su muerte.
    Finalmente, esa responsabilidad quedó en manos de la madre.

    JS murió el 17 de octubre de 2016, en paz, sabiendo que su decisión sería respetada.
    Su cuerpo fue trasladado después a Estados Unidos para ser criopreservado.

    La criónica, en realidad, no es una especie de hibernación.
    Es un proceso que solo puede comenzar cuando una persona ya ha sido declarada legalmente muerta.
    A partir de ahí, el cuerpo se enfría lo más rápido posible, se intenta mantener la circulación durante un breve tiempo y la sangre se sustituye por sustancias crioprotectoras para reducir el daño de los cristales de hielo.

    Después, la temperatura baja de forma progresiva hasta los -196 °C, donde el cuerpo queda almacenado en nitrógeno líquido.

    Hay distintas formas de hacerlo.
    Algunas personas optan por conservar el cuerpo completo y otras eligen la neuropreservación, que se centra en el cerebro, bajo la idea de que ahí se concentra la identidad y la memoria.

    El primer caso conocido de criopreservación humana con intención de posible recuperación fue el de James Bedford, un profesor estadounidense fallecido en 1967.
    Sus restos siguen almacenados en instalaciones de Alcor.

    Hasta hoy, nadie que haya pasado por este proceso ha vuelto a la vida.

    Y ese es el punto clave que a veces se pierde entre la historia y la esperanza: 𝒏𝒐 𝒆𝒙𝒊𝒔𝒕𝒆 𝒕𝒆𝒄𝒏𝒐𝒍𝒐𝒈𝒊́𝒂 𝒄𝒂𝒑𝒂𝒛 𝒅𝒆 𝒓𝒆𝒗𝒆𝒓𝒕𝒊𝒓 𝒍𝒐𝒔 𝒅𝒂𝒏̃𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒄𝒂́𝒏𝒄𝒆𝒓, 𝒅𝒆𝒍 𝒕𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐, 𝒅𝒆𝒍 𝒄𝒐𝒏𝒈𝒆𝒍𝒂𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒏𝒊 𝒅𝒆𝒍 𝒅𝒆𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐𝒓𝒐 𝒄𝒆𝒍𝒖𝒍𝒂𝒓 𝒂𝒄𝒖𝒎𝒖𝒍𝒂𝒅𝒐 𝒅𝒖𝒓𝒂𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒆́𝒄𝒂𝒅𝒂𝒔.

    A día de hoy, la criónica sigue siendo más una idea de futuro hipotético que un procedimiento médico real con resultados demostrados.

    Pero para aquella chica no era una cuestión de garantías.
    Era una forma de aferrarse a la posibilidad, por pequeña que fuera, de que la muerte no fuera necesariamente el final.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #criónica #criopreservación #historiareal #medicina #ciencia #curiosidades #etica

  7. 🧿 𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒓 𝒆𝒍 𝒇𝒖𝒕𝒖𝒓𝒐 🧿

    Con 14 años, sabía que iba a morir y pidió una última posibilidad que la medicina todavía no puede dar.

    En 2016, una adolescente londinense identificada legalmente como JS sufría un cáncer poco común.
    Había agotado los tratamientos y ya estaba en cuidados paliativos en un hospital.
    En ese punto, cuando la enfermedad ya no daba margen, empezó a buscar en internet alternativas que se salieran completamente de lo habitual.

    Ahí apareció la criónica.

    La idea, en su caso, era sencilla de explicar aunque muy difícil de aceptar: que tras su muerte su cuerpo pudiera conservarse a temperaturas extremadamente bajas con la esperanza de que, en un futuro, la ciencia pudiera reparar el daño, curar la enfermedad y devolverle la vida.

    Con esa esperanza, escribió directamente al Tribunal Superior de Inglaterra.
    En su carta explicaba que no quería morir y que quería mantener, aunque fuera mínima, la posibilidad de volver a vivir dentro de cientos de años.

    El problema no era solo médico, sino familiar.
    Sus padres estaban separados y no coincidían en la decisión.
    La madre apoyaba su voluntad. El padre se oponía al principio.

    El tribunal no validó la criónica como algo eficaz ni reconoció ninguna especie de “derecho a la resurrección”.
    Su papel fue mucho más limitado: resolver el conflicto y decidir quién tenía la autoridad legal para organizar lo que ocurriría tras su muerte.
    Finalmente, esa responsabilidad quedó en manos de la madre.

    JS murió el 17 de octubre de 2016, en paz, sabiendo que su decisión sería respetada.
    Su cuerpo fue trasladado después a Estados Unidos para ser criopreservado.

    La criónica, en realidad, no es una especie de hibernación.
    Es un proceso que solo puede comenzar cuando una persona ya ha sido declarada legalmente muerta.
    A partir de ahí, el cuerpo se enfría lo más rápido posible, se intenta mantener la circulación durante un breve tiempo y la sangre se sustituye por sustancias crioprotectoras para reducir el daño de los cristales de hielo.

    Después, la temperatura baja de forma progresiva hasta los -196 °C, donde el cuerpo queda almacenado en nitrógeno líquido.

    Hay distintas formas de hacerlo.
    Algunas personas optan por conservar el cuerpo completo y otras eligen la neuropreservación, que se centra en el cerebro, bajo la idea de que ahí se concentra la identidad y la memoria.

    El primer caso conocido de criopreservación humana con intención de posible recuperación fue el de James Bedford, un profesor estadounidense fallecido en 1967.
    Sus restos siguen almacenados en instalaciones de Alcor.

    Hasta hoy, nadie que haya pasado por este proceso ha vuelto a la vida.

    Y ese es el punto clave que a veces se pierde entre la historia y la esperanza: 𝒏𝒐 𝒆𝒙𝒊𝒔𝒕𝒆 𝒕𝒆𝒄𝒏𝒐𝒍𝒐𝒈𝒊́𝒂 𝒄𝒂𝒑𝒂𝒛 𝒅𝒆 𝒓𝒆𝒗𝒆𝒓𝒕𝒊𝒓 𝒍𝒐𝒔 𝒅𝒂𝒏̃𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒄𝒂́𝒏𝒄𝒆𝒓, 𝒅𝒆𝒍 𝒕𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐, 𝒅𝒆𝒍 𝒄𝒐𝒏𝒈𝒆𝒍𝒂𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒏𝒊 𝒅𝒆𝒍 𝒅𝒆𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐𝒓𝒐 𝒄𝒆𝒍𝒖𝒍𝒂𝒓 𝒂𝒄𝒖𝒎𝒖𝒍𝒂𝒅𝒐 𝒅𝒖𝒓𝒂𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒆́𝒄𝒂𝒅𝒂𝒔.

    A día de hoy, la criónica sigue siendo más una idea de futuro hipotético que un procedimiento médico real con resultados demostrados.

    Pero para aquella chica no era una cuestión de garantías.
    Era una forma de aferrarse a la posibilidad, por pequeña que fuera, de que la muerte no fuera necesariamente el final.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #criónica #criopreservación #historiareal #medicina #ciencia #curiosidades #etica

  8. 🧿 𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒓 𝒆𝒍 𝒇𝒖𝒕𝒖𝒓𝒐 🧿

    Con 14 años, sabía que iba a morir y pidió una última posibilidad que la medicina todavía no puede dar.

    En 2016, una adolescente londinense identificada legalmente como JS sufría un cáncer poco común.
    Había agotado los tratamientos y ya estaba en cuidados paliativos en un hospital.
    En ese punto, cuando la enfermedad ya no daba margen, empezó a buscar en internet alternativas que se salieran completamente de lo habitual.

    Ahí apareció la criónica.

    La idea, en su caso, era sencilla de explicar aunque muy difícil de aceptar: que tras su muerte su cuerpo pudiera conservarse a temperaturas extremadamente bajas con la esperanza de que, en un futuro, la ciencia pudiera reparar el daño, curar la enfermedad y devolverle la vida.

    Con esa esperanza, escribió directamente al Tribunal Superior de Inglaterra.
    En su carta explicaba que no quería morir y que quería mantener, aunque fuera mínima, la posibilidad de volver a vivir dentro de cientos de años.

    El problema no era solo médico, sino familiar.
    Sus padres estaban separados y no coincidían en la decisión.
    La madre apoyaba su voluntad. El padre se oponía al principio.

    El tribunal no validó la criónica como algo eficaz ni reconoció ninguna especie de “derecho a la resurrección”.
    Su papel fue mucho más limitado: resolver el conflicto y decidir quién tenía la autoridad legal para organizar lo que ocurriría tras su muerte.
    Finalmente, esa responsabilidad quedó en manos de la madre.

    JS murió el 17 de octubre de 2016, en paz, sabiendo que su decisión sería respetada.
    Su cuerpo fue trasladado después a Estados Unidos para ser criopreservado.

    La criónica, en realidad, no es una especie de hibernación.
    Es un proceso que solo puede comenzar cuando una persona ya ha sido declarada legalmente muerta.
    A partir de ahí, el cuerpo se enfría lo más rápido posible, se intenta mantener la circulación durante un breve tiempo y la sangre se sustituye por sustancias crioprotectoras para reducir el daño de los cristales de hielo.

    Después, la temperatura baja de forma progresiva hasta los -196 °C, donde el cuerpo queda almacenado en nitrógeno líquido.

    Hay distintas formas de hacerlo.
    Algunas personas optan por conservar el cuerpo completo y otras eligen la neuropreservación, que se centra en el cerebro, bajo la idea de que ahí se concentra la identidad y la memoria.

    El primer caso conocido de criopreservación humana con intención de posible recuperación fue el de James Bedford, un profesor estadounidense fallecido en 1967.
    Sus restos siguen almacenados en instalaciones de Alcor.

    Hasta hoy, nadie que haya pasado por este proceso ha vuelto a la vida.

    Y ese es el punto clave que a veces se pierde entre la historia y la esperanza: 𝒏𝒐 𝒆𝒙𝒊𝒔𝒕𝒆 𝒕𝒆𝒄𝒏𝒐𝒍𝒐𝒈𝒊́𝒂 𝒄𝒂𝒑𝒂𝒛 𝒅𝒆 𝒓𝒆𝒗𝒆𝒓𝒕𝒊𝒓 𝒍𝒐𝒔 𝒅𝒂𝒏̃𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒄𝒂́𝒏𝒄𝒆𝒓, 𝒅𝒆𝒍 𝒕𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐, 𝒅𝒆𝒍 𝒄𝒐𝒏𝒈𝒆𝒍𝒂𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒏𝒊 𝒅𝒆𝒍 𝒅𝒆𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐𝒓𝒐 𝒄𝒆𝒍𝒖𝒍𝒂𝒓 𝒂𝒄𝒖𝒎𝒖𝒍𝒂𝒅𝒐 𝒅𝒖𝒓𝒂𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒆́𝒄𝒂𝒅𝒂𝒔.

    A día de hoy, la criónica sigue siendo más una idea de futuro hipotético que un procedimiento médico real con resultados demostrados.

    Pero para aquella chica no era una cuestión de garantías.
    Era una forma de aferrarse a la posibilidad, por pequeña que fuera, de que la muerte no fuera necesariamente el final.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #criónica #criopreservación #historiareal #medicina #ciencia #curiosidades #etica

  9. 🧿 𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒓 𝒆𝒍 𝒇𝒖𝒕𝒖𝒓𝒐 🧿

    Con 14 años, sabía que iba a morir y pidió una última posibilidad que la medicina todavía no puede dar.

    En 2016, una adolescente londinense identificada legalmente como JS sufría un cáncer poco común.
    Había agotado los tratamientos y ya estaba en cuidados paliativos en un hospital.
    En ese punto, cuando la enfermedad ya no daba margen, empezó a buscar en internet alternativas que se salieran completamente de lo habitual.

    Ahí apareció la criónica.

    La idea, en su caso, era sencilla de explicar aunque muy difícil de aceptar: que tras su muerte su cuerpo pudiera conservarse a temperaturas extremadamente bajas con la esperanza de que, en un futuro, la ciencia pudiera reparar el daño, curar la enfermedad y devolverle la vida.

    Con esa esperanza, escribió directamente al Tribunal Superior de Inglaterra.
    En su carta explicaba que no quería morir y que quería mantener, aunque fuera mínima, la posibilidad de volver a vivir dentro de cientos de años.

    El problema no era solo médico, sino familiar.
    Sus padres estaban separados y no coincidían en la decisión.
    La madre apoyaba su voluntad. El padre se oponía al principio.

    El tribunal no validó la criónica como algo eficaz ni reconoció ninguna especie de “derecho a la resurrección”.
    Su papel fue mucho más limitado: resolver el conflicto y decidir quién tenía la autoridad legal para organizar lo que ocurriría tras su muerte.
    Finalmente, esa responsabilidad quedó en manos de la madre.

    JS murió el 17 de octubre de 2016, en paz, sabiendo que su decisión sería respetada.
    Su cuerpo fue trasladado después a Estados Unidos para ser criopreservado.

    La criónica, en realidad, no es una especie de hibernación.
    Es un proceso que solo puede comenzar cuando una persona ya ha sido declarada legalmente muerta.
    A partir de ahí, el cuerpo se enfría lo más rápido posible, se intenta mantener la circulación durante un breve tiempo y la sangre se sustituye por sustancias crioprotectoras para reducir el daño de los cristales de hielo.

    Después, la temperatura baja de forma progresiva hasta los -196 °C, donde el cuerpo queda almacenado en nitrógeno líquido.

    Hay distintas formas de hacerlo.
    Algunas personas optan por conservar el cuerpo completo y otras eligen la neuropreservación, que se centra en el cerebro, bajo la idea de que ahí se concentra la identidad y la memoria.

    El primer caso conocido de criopreservación humana con intención de posible recuperación fue el de James Bedford, un profesor estadounidense fallecido en 1967.
    Sus restos siguen almacenados en instalaciones de Alcor.

    Hasta hoy, nadie que haya pasado por este proceso ha vuelto a la vida.

    Y ese es el punto clave que a veces se pierde entre la historia y la esperanza: 𝒏𝒐 𝒆𝒙𝒊𝒔𝒕𝒆 𝒕𝒆𝒄𝒏𝒐𝒍𝒐𝒈𝒊́𝒂 𝒄𝒂𝒑𝒂𝒛 𝒅𝒆 𝒓𝒆𝒗𝒆𝒓𝒕𝒊𝒓 𝒍𝒐𝒔 𝒅𝒂𝒏̃𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒄𝒂́𝒏𝒄𝒆𝒓, 𝒅𝒆𝒍 𝒕𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐, 𝒅𝒆𝒍 𝒄𝒐𝒏𝒈𝒆𝒍𝒂𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒏𝒊 𝒅𝒆𝒍 𝒅𝒆𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐𝒓𝒐 𝒄𝒆𝒍𝒖𝒍𝒂𝒓 𝒂𝒄𝒖𝒎𝒖𝒍𝒂𝒅𝒐 𝒅𝒖𝒓𝒂𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒆́𝒄𝒂𝒅𝒂𝒔.

    A día de hoy, la criónica sigue siendo más una idea de futuro hipotético que un procedimiento médico real con resultados demostrados.

    Pero para aquella chica no era una cuestión de garantías.
    Era una forma de aferrarse a la posibilidad, por pequeña que fuera, de que la muerte no fuera necesariamente el final.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #criónica #criopreservación #historiareal #medicina #ciencia #curiosidades #etica

  10. 🧿 𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒓 𝒆𝒍 𝒇𝒖𝒕𝒖𝒓𝒐 🧿

    Con 14 años, sabía que iba a morir y pidió una última posibilidad que la medicina todavía no puede dar.

    En 2016, una adolescente londinense identificada legalmente como JS sufría un cáncer poco común.
    Había agotado los tratamientos y ya estaba en cuidados paliativos en un hospital.
    En ese punto, cuando la enfermedad ya no daba margen, empezó a buscar en internet alternativas que se salieran completamente de lo habitual.

    Ahí apareció la criónica.

    La idea, en su caso, era sencilla de explicar aunque muy difícil de aceptar: que tras su muerte su cuerpo pudiera conservarse a temperaturas extremadamente bajas con la esperanza de que, en un futuro, la ciencia pudiera reparar el daño, curar la enfermedad y devolverle la vida.

    Con esa esperanza, escribió directamente al Tribunal Superior de Inglaterra.
    En su carta explicaba que no quería morir y que quería mantener, aunque fuera mínima, la posibilidad de volver a vivir dentro de cientos de años.

    El problema no era solo médico, sino familiar.
    Sus padres estaban separados y no coincidían en la decisión.
    La madre apoyaba su voluntad. El padre se oponía al principio.

    El tribunal no validó la criónica como algo eficaz ni reconoció ninguna especie de “derecho a la resurrección”.
    Su papel fue mucho más limitado: resolver el conflicto y decidir quién tenía la autoridad legal para organizar lo que ocurriría tras su muerte.
    Finalmente, esa responsabilidad quedó en manos de la madre.

    JS murió el 17 de octubre de 2016, en paz, sabiendo que su decisión sería respetada.
    Su cuerpo fue trasladado después a Estados Unidos para ser criopreservado.

    La criónica, en realidad, no es una especie de hibernación.
    Es un proceso que solo puede comenzar cuando una persona ya ha sido declarada legalmente muerta.
    A partir de ahí, el cuerpo se enfría lo más rápido posible, se intenta mantener la circulación durante un breve tiempo y la sangre se sustituye por sustancias crioprotectoras para reducir el daño de los cristales de hielo.

    Después, la temperatura baja de forma progresiva hasta los -196 °C, donde el cuerpo queda almacenado en nitrógeno líquido.

    Hay distintas formas de hacerlo.
    Algunas personas optan por conservar el cuerpo completo y otras eligen la neuropreservación, que se centra en el cerebro, bajo la idea de que ahí se concentra la identidad y la memoria.

    El primer caso conocido de criopreservación humana con intención de posible recuperación fue el de James Bedford, un profesor estadounidense fallecido en 1967.
    Sus restos siguen almacenados en instalaciones de Alcor.

    Hasta hoy, nadie que haya pasado por este proceso ha vuelto a la vida.

    Y ese es el punto clave que a veces se pierde entre la historia y la esperanza: 𝒏𝒐 𝒆𝒙𝒊𝒔𝒕𝒆 𝒕𝒆𝒄𝒏𝒐𝒍𝒐𝒈𝒊́𝒂 𝒄𝒂𝒑𝒂𝒛 𝒅𝒆 𝒓𝒆𝒗𝒆𝒓𝒕𝒊𝒓 𝒍𝒐𝒔 𝒅𝒂𝒏̃𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒄𝒂́𝒏𝒄𝒆𝒓, 𝒅𝒆𝒍 𝒕𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐, 𝒅𝒆𝒍 𝒄𝒐𝒏𝒈𝒆𝒍𝒂𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒏𝒊 𝒅𝒆𝒍 𝒅𝒆𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐𝒓𝒐 𝒄𝒆𝒍𝒖𝒍𝒂𝒓 𝒂𝒄𝒖𝒎𝒖𝒍𝒂𝒅𝒐 𝒅𝒖𝒓𝒂𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒆́𝒄𝒂𝒅𝒂𝒔.

    A día de hoy, la criónica sigue siendo más una idea de futuro hipotético que un procedimiento médico real con resultados demostrados.

    Pero para aquella chica no era una cuestión de garantías.
    Era una forma de aferrarse a la posibilidad, por pequeña que fuera, de que la muerte no fuera necesariamente el final.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #criónica #criopreservación #historiareal #medicina #ciencia #curiosidades #etica

  11. SIGUE ⬇️

    Pero hay que hacer una precisión importante.

    La historia de David **no demuestra que la biología determine por sí sola toda la identidad de una persona**.

    Tampoco demuestra que una persona no pueda cambiar su identidad.

    Lo que demuestra es algo mucho más concreto:

    **no puedes coger a un niño que nació como niño, modificar quirúrgicamente su cuerpo, ocultarle deliberadamente su historia y asumir que su identidad se ajustará automáticamente a la identidad que los adultos han decidido para él.**

    Y además existe otra cuestión.

    David no fue simplemente un «paciente».

    Fue utilizado como un caso experimental para defender una teoría científica.

    Money quería saber si la identidad podía ser moldeada.

    Para obtener la respuesta convirtió la vida de un niño en el experimento.

    David no eligió participar.

    No pudo retirarse.

    No pudo dar consentimiento.

    Y durante años ni siquiera supo cuál era la pregunta que los médicos estaban intentando responder con su vida.

    Eso es lo que hace que su historia sea tan inquietante.

    No murió durante una operación.

    No fue asesinado por un investigador.

    No recibió una droga experimental que le provocara la muerte.

    Pero cuando finalmente conoció toda la verdad, tuvo que vivir con las consecuencias de una decisión tomada cuando apenas tenía meses de vida.

    El caso de David Reimer acabó convirtiéndose en una de las advertencias más conocidas de la historia de la medicina:

    **una teoría científica no puede convertir a una persona en propiedad del experimento.**

    Y cuando los investigadores se enamoran demasiado de su propia teoría, existe un peligro todavía mayor:

    que dejen de escuchar a la persona que tienen delante.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=GNThZD1zQe4

    #davidreimer #johnmoney #brucereimer #brenda #johnshopkins #historiadelamedicina #psicologia #experimentos #experimentacionhumana #identidad #medicina #etica #historiaoscura #gemelos #ecosdelpasado

  12. SIGUE ⬇️

    Pero hay que hacer una precisión importante.

    La historia de David **no demuestra que la biología determine por sí sola toda la identidad de una persona**.

    Tampoco demuestra que una persona no pueda cambiar su identidad.

    Lo que demuestra es algo mucho más concreto:

    **no puedes coger a un niño que nació como niño, modificar quirúrgicamente su cuerpo, ocultarle deliberadamente su historia y asumir que su identidad se ajustará automáticamente a la identidad que los adultos han decidido para él.**

    Y además existe otra cuestión.

    David no fue simplemente un «paciente».

    Fue utilizado como un caso experimental para defender una teoría científica.

    Money quería saber si la identidad podía ser moldeada.

    Para obtener la respuesta convirtió la vida de un niño en el experimento.

    David no eligió participar.

    No pudo retirarse.

    No pudo dar consentimiento.

    Y durante años ni siquiera supo cuál era la pregunta que los médicos estaban intentando responder con su vida.

    Eso es lo que hace que su historia sea tan inquietante.

    No murió durante una operación.

    No fue asesinado por un investigador.

    No recibió una droga experimental que le provocara la muerte.

    Pero cuando finalmente conoció toda la verdad, tuvo que vivir con las consecuencias de una decisión tomada cuando apenas tenía meses de vida.

    El caso de David Reimer acabó convirtiéndose en una de las advertencias más conocidas de la historia de la medicina:

    **una teoría científica no puede convertir a una persona en propiedad del experimento.**

    Y cuando los investigadores se enamoran demasiado de su propia teoría, existe un peligro todavía mayor:

    que dejen de escuchar a la persona que tienen delante.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=GNThZD1zQe4

    #davidreimer #johnmoney #brucereimer #brenda #johnshopkins #historiadelamedicina #psicologia #experimentos #experimentacionhumana #identidad #medicina #etica #historiaoscura #gemelos #ecosdelpasado