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#andalucia — Public Fediverse posts

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  1. civitatis.com/es/cordoba/visit

    Córdoba, visita en una misma actividad dos de sus imprescindibles, la mezquita Catedral y el Alcázar de los Reyes Cristianos

    La visita te incluye guía en español y entradas sin colas a los dos sitios 🔉🎫

    Una maravilla!! ❤️♥️

    Información y reservas aquí 👇🏻

    #córdoba #Andalucia #visitas #españa

  2. civitatis.com/es/cordoba/visit

    Córdoba, visita en una misma actividad dos de sus imprescindibles, la mezquita Catedral y el Alcázar de los Reyes Cristianos

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    Una maravilla!! ❤️♥️

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  3. civitatis.com/es/cordoba/visit

    Córdoba, visita en una misma actividad dos de sus imprescindibles, la mezquita Catedral y el Alcázar de los Reyes Cristianos

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  4. 🧿 𝑬𝒍 𝑺𝒂𝒏𝒂𝒕𝒐𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑨𝒍𝒇𝒂𝒈𝒖𝒂𝒓𝒂 🧿

    En la Sierra de la Alfaguara, a pocos kilómetros de Granada, las ruinas de un antiguo hospital permanecen ocultas entre pinares, silencio y leyendas.
    A simple vista parecen solo restos de otro edificio abandonado de la Guerra Civil.
    Pero detrás de aquellos muros hay una historia real mucho más compleja: tuberculosis, filantropía, guerra, muerte y décadas de rumores que terminaron convirtiendo el lugar en uno de los enclaves más famosos del misterio en Andalucía.

    Todo empezó con una mujer poco común para su época: Berta Wilhelmi.

    Berta nació en 1858 en Heilbronn, Alemania, dentro de una familia acomodada vinculada a la industria del papel.
    Su vida cambió siendo niña, cuando en 1870 la fábrica familiar ardió en un incendio devastador.
    Aquella ruina obligó a su padre, Fernando Philipp Wilhelmi, ingeniero industrial, a buscar nuevas oportunidades fuera de Alemania.

    Granada fue el destino elegido.

    Fernando llegó para instalar maquinaria papelera y terminó estableciéndose definitivamente en la provincia.
    La familia prosperó rápidamente gracias a varias fábricas de papel, entre ellas la de El Blanqueo, en Pinos Genil.
    Berta creció entre un ambiente empresarial moderno, muy influido por la educación alemana liberal y las ideas higienistas que comenzaban a extenderse por Europa.

    No fue una mujer convencional.
    En una España donde casi ninguna mujer controlaba negocios o patrimonio propio, ella heredó las empresas familiares tras la muerte de su padre en 1896 y administró una considerable fortuna.

    Pero hubo un episodio que marcó toda su vida: la muerte de su hermano Luis por tuberculosis.

    Hoy cuesta imaginar el terror que provocaba aquella enfermedad.
    A finales del siglo XIX y principios del XX, la tuberculosis era prácticamente una condena lenta.
    No existían antibióticos y miles de personas morían consumidas por infecciones pulmonares.
    Los médicos recomendaban reposo, aire limpio, sol y montaña como una de las pocas terapias disponibles.

    Por eso comenzaron a construirse sanatorios en zonas elevadas y alejadas de las ciudades.

    Berta decidió invertir gran parte de su dinero en combatir la enfermedad en Granada.
    No buscaba prestigio político ni reconocimiento social.
    Diversos testimonios de la época la describen como una mujer profundamente comprometida con la asistencia sanitaria y la mejora de las condiciones de vida de los más pobres.

    Finalmente, en 1923, cuando tenía ya 65 años, inauguró el Sanatorio Antituberculoso de la Alfaguara.

    El lugar elegido no fue casual.
    El edificio se levantó a unos 1.400 metros de altitud, en plena Sierra de Huétor, rodeado de bosques y aire frío de montaña.
    En aquella época se creía que ese entorno ayudaba a frenar el avance de la tuberculosis y mejorar la respiración de los enfermos.

    El sanatorio fue diseñado siguiendo criterios médicos avanzados para la época.
    Tenía amplias galerías abiertas, enormes ventanales y terrazas donde los pacientes podían pasar horas tomando el aire.
    La ventilación constante era considerada fundamental.
    Muchas habitaciones estaban orientadas para recibir luz solar directa, ya que también se pensaba que el sol tenía efectos terapéuticos.

    Durante sus primeros años funcionó como un centro relativamente moderno y pionero en Granada.
    Llegaron pacientes de distintos puntos de Andalucía buscando tratamiento.
    Algunos permanecían allí durante meses, aislados del mundo, siguiendo estrictas rutinas de descanso y exposición al aire de la sierra.

    Pero todo cambió en 1936.

    Con el estallido de la Guerra Civil, Granada quedó rápidamente bajo control sublevado, mientras la zona cercana a Alfacar y la sierra vivía momentos de enorme tensión.
    La proximidad del frente convirtió el sanatorio en un hospital de sangre improvisado.

    Los enfermos tuberculosos fueron desplazados y el edificio comenzó a recibir soldados heridos, combatientes amputados y víctimas de bombardeos y enfrentamientos cercanos.

    Las condiciones eran extremadamente duras.

    Faltaban medicamentos, suministros y personal sanitario.
    Muchos heridos llegaban en estado crítico y morían allí mismo.
    Algunos testimonios hablan de salas saturadas y operaciones realizadas con recursos mínimos.
    El edificio, pensado para tratamientos largos y tranquilos, terminó convertido en un lugar de sufrimiento constante.

    Los combates y el deterioro destruyeron buena parte de la estructura.

    Tras la guerra, el sanatorio nunca volvió realmente a recuperarse.
    España atravesaba años de miseria y escasez, y mantener un complejo sanitario aislado en plena montaña resultaba demasiado costoso.
    Finalmente fue clausurado de manera definitiva en la década de 1940.

    Entonces empezó otra historia.

    Durante décadas el edificio quedó abandonado en mitad del bosque.
    La humedad, los saqueos y el paso del tiempo fueron devorando poco a poco las instalaciones.
    Ventanas arrancadas, techos hundidos, pasillos cubiertos de vegetación y habitaciones vacías terminaron creando una atmósfera inquietante que alimentó todo tipo de rumores.

    Los vecinos comenzaron a hablar de voces durante la noche.

    Excursionistas aseguraban escuchar susurros entre los muros derruidos.
    Otros afirmaban haber visto luces extrañas moviéndose entre los árboles o figuras atravesando los antiguos corredores del hospital.

    Con el auge de los programas de misterio en España durante los años noventa y dos mil, el lugar se convirtió en destino habitual de investigadores de lo paranormal.
    Algunos grupos grabaron psicofonías que supuestamente recogían lamentos, respiraciones y voces incomprensibles.
    También circularon historias sobre coches que se movían solos en el aparcamiento cercano o apariciones relacionadas con antiguos pacientes y soldados fallecidos allí.

    La leyenda más conocida asegura que el espíritu de Berta Wilhelmi sigue recorriendo el sanatorio que construyó.

    Sin embargo, históricamente no existe ninguna prueba de eso.
    Berta murió años después lejos del edificio y por causas naturales.
    Pero como ocurre con muchos lugares marcados por el dolor y el abandono, la imaginación popular terminó llenando los vacíos.

    El deterioro del sanatorio llegó a ser tan grave que las autoridades tuvieron que intervenir para evitar derrumbes y accidentes.
    Parte de la estructura fue asegurada y el recinto quedó vallado.
    Actualmente pueden verse restos de muros y zonas protegidas con cristales que permiten observar el interior sin entrar en las ruinas.

    Hoy la zona forma parte de una conocida ruta de senderismo dentro del Parque Natural de la Sierra de Huétor.
    Muchos visitantes llegan atraídos por la naturaleza.
    Otros, por las historias.

    Y quizá esa mezcla sea precisamente lo que mantiene vivo al antiguo sanatorio: no solo el misterio, sino la memoria de una época en la que la tuberculosis arrasaba familias enteras, una guerra convirtió hospitales en improvisados escenarios de muerte y una empresaria alemana afincada en Granada decidió gastar su fortuna intentando salvar vidas en mitad de la sierra.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=LzPrr2HA64

    #historia #granada #andalucia #sierradealfaguara #bertawilhelmi #tuberculosis #guerracivil #sanatorio #misterio #historiareal #ecosdelpasado

  5. 🧿 𝑬𝒍 𝑺𝒂𝒏𝒂𝒕𝒐𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑨𝒍𝒇𝒂𝒈𝒖𝒂𝒓𝒂 🧿

    En la Sierra de la Alfaguara, a pocos kilómetros de Granada, las ruinas de un antiguo hospital permanecen ocultas entre pinares, silencio y leyendas.
    A simple vista parecen solo restos de otro edificio abandonado de la Guerra Civil.
    Pero detrás de aquellos muros hay una historia real mucho más compleja: tuberculosis, filantropía, guerra, muerte y décadas de rumores que terminaron convirtiendo el lugar en uno de los enclaves más famosos del misterio en Andalucía.

    Todo empezó con una mujer poco común para su época: Berta Wilhelmi.

    Berta nació en 1858 en Heilbronn, Alemania, dentro de una familia acomodada vinculada a la industria del papel.
    Su vida cambió siendo niña, cuando en 1870 la fábrica familiar ardió en un incendio devastador.
    Aquella ruina obligó a su padre, Fernando Philipp Wilhelmi, ingeniero industrial, a buscar nuevas oportunidades fuera de Alemania.

    Granada fue el destino elegido.

    Fernando llegó para instalar maquinaria papelera y terminó estableciéndose definitivamente en la provincia.
    La familia prosperó rápidamente gracias a varias fábricas de papel, entre ellas la de El Blanqueo, en Pinos Genil.
    Berta creció entre un ambiente empresarial moderno, muy influido por la educación alemana liberal y las ideas higienistas que comenzaban a extenderse por Europa.

    No fue una mujer convencional.
    En una España donde casi ninguna mujer controlaba negocios o patrimonio propio, ella heredó las empresas familiares tras la muerte de su padre en 1896 y administró una considerable fortuna.

    Pero hubo un episodio que marcó toda su vida: la muerte de su hermano Luis por tuberculosis.

    Hoy cuesta imaginar el terror que provocaba aquella enfermedad.
    A finales del siglo XIX y principios del XX, la tuberculosis era prácticamente una condena lenta.
    No existían antibióticos y miles de personas morían consumidas por infecciones pulmonares.
    Los médicos recomendaban reposo, aire limpio, sol y montaña como una de las pocas terapias disponibles.

    Por eso comenzaron a construirse sanatorios en zonas elevadas y alejadas de las ciudades.

    Berta decidió invertir gran parte de su dinero en combatir la enfermedad en Granada.
    No buscaba prestigio político ni reconocimiento social.
    Diversos testimonios de la época la describen como una mujer profundamente comprometida con la asistencia sanitaria y la mejora de las condiciones de vida de los más pobres.

    Finalmente, en 1923, cuando tenía ya 65 años, inauguró el Sanatorio Antituberculoso de la Alfaguara.

    El lugar elegido no fue casual.
    El edificio se levantó a unos 1.400 metros de altitud, en plena Sierra de Huétor, rodeado de bosques y aire frío de montaña.
    En aquella época se creía que ese entorno ayudaba a frenar el avance de la tuberculosis y mejorar la respiración de los enfermos.

    El sanatorio fue diseñado siguiendo criterios médicos avanzados para la época.
    Tenía amplias galerías abiertas, enormes ventanales y terrazas donde los pacientes podían pasar horas tomando el aire.
    La ventilación constante era considerada fundamental.
    Muchas habitaciones estaban orientadas para recibir luz solar directa, ya que también se pensaba que el sol tenía efectos terapéuticos.

    Durante sus primeros años funcionó como un centro relativamente moderno y pionero en Granada.
    Llegaron pacientes de distintos puntos de Andalucía buscando tratamiento.
    Algunos permanecían allí durante meses, aislados del mundo, siguiendo estrictas rutinas de descanso y exposición al aire de la sierra.

    Pero todo cambió en 1936.

    Con el estallido de la Guerra Civil, Granada quedó rápidamente bajo control sublevado, mientras la zona cercana a Alfacar y la sierra vivía momentos de enorme tensión.
    La proximidad del frente convirtió el sanatorio en un hospital de sangre improvisado.

    Los enfermos tuberculosos fueron desplazados y el edificio comenzó a recibir soldados heridos, combatientes amputados y víctimas de bombardeos y enfrentamientos cercanos.

    Las condiciones eran extremadamente duras.

    Faltaban medicamentos, suministros y personal sanitario.
    Muchos heridos llegaban en estado crítico y morían allí mismo.
    Algunos testimonios hablan de salas saturadas y operaciones realizadas con recursos mínimos.
    El edificio, pensado para tratamientos largos y tranquilos, terminó convertido en un lugar de sufrimiento constante.

    Los combates y el deterioro destruyeron buena parte de la estructura.

    Tras la guerra, el sanatorio nunca volvió realmente a recuperarse.
    España atravesaba años de miseria y escasez, y mantener un complejo sanitario aislado en plena montaña resultaba demasiado costoso.
    Finalmente fue clausurado de manera definitiva en la década de 1940.

    Entonces empezó otra historia.

    Durante décadas el edificio quedó abandonado en mitad del bosque.
    La humedad, los saqueos y el paso del tiempo fueron devorando poco a poco las instalaciones.
    Ventanas arrancadas, techos hundidos, pasillos cubiertos de vegetación y habitaciones vacías terminaron creando una atmósfera inquietante que alimentó todo tipo de rumores.

    Los vecinos comenzaron a hablar de voces durante la noche.

    Excursionistas aseguraban escuchar susurros entre los muros derruidos.
    Otros afirmaban haber visto luces extrañas moviéndose entre los árboles o figuras atravesando los antiguos corredores del hospital.

    Con el auge de los programas de misterio en España durante los años noventa y dos mil, el lugar se convirtió en destino habitual de investigadores de lo paranormal.
    Algunos grupos grabaron psicofonías que supuestamente recogían lamentos, respiraciones y voces incomprensibles.
    También circularon historias sobre coches que se movían solos en el aparcamiento cercano o apariciones relacionadas con antiguos pacientes y soldados fallecidos allí.

    La leyenda más conocida asegura que el espíritu de Berta Wilhelmi sigue recorriendo el sanatorio que construyó.

    Sin embargo, históricamente no existe ninguna prueba de eso.
    Berta murió años después lejos del edificio y por causas naturales.
    Pero como ocurre con muchos lugares marcados por el dolor y el abandono, la imaginación popular terminó llenando los vacíos.

    El deterioro del sanatorio llegó a ser tan grave que las autoridades tuvieron que intervenir para evitar derrumbes y accidentes.
    Parte de la estructura fue asegurada y el recinto quedó vallado.
    Actualmente pueden verse restos de muros y zonas protegidas con cristales que permiten observar el interior sin entrar en las ruinas.

    Hoy la zona forma parte de una conocida ruta de senderismo dentro del Parque Natural de la Sierra de Huétor.
    Muchos visitantes llegan atraídos por la naturaleza.
    Otros, por las historias.

    Y quizá esa mezcla sea precisamente lo que mantiene vivo al antiguo sanatorio: no solo el misterio, sino la memoria de una época en la que la tuberculosis arrasaba familias enteras, una guerra convirtió hospitales en improvisados escenarios de muerte y una empresaria alemana afincada en Granada decidió gastar su fortuna intentando salvar vidas en mitad de la sierra.

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    youtube.com/watch?v=LzPrr2HA64

    #historia #granada #andalucia #sierradealfaguara #bertawilhelmi #tuberculosis #guerracivil #sanatorio #misterio #historiareal #ecosdelpasado

  6. 🧿 𝑬𝒍 𝑺𝒂𝒏𝒂𝒕𝒐𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑨𝒍𝒇𝒂𝒈𝒖𝒂𝒓𝒂 🧿

    En la Sierra de la Alfaguara, a pocos kilómetros de Granada, las ruinas de un antiguo hospital permanecen ocultas entre pinares, silencio y leyendas.
    A simple vista parecen solo restos de otro edificio abandonado de la Guerra Civil.
    Pero detrás de aquellos muros hay una historia real mucho más compleja: tuberculosis, filantropía, guerra, muerte y décadas de rumores que terminaron convirtiendo el lugar en uno de los enclaves más famosos del misterio en Andalucía.

    Todo empezó con una mujer poco común para su época: Berta Wilhelmi.

    Berta nació en 1858 en Heilbronn, Alemania, dentro de una familia acomodada vinculada a la industria del papel.
    Su vida cambió siendo niña, cuando en 1870 la fábrica familiar ardió en un incendio devastador.
    Aquella ruina obligó a su padre, Fernando Philipp Wilhelmi, ingeniero industrial, a buscar nuevas oportunidades fuera de Alemania.

    Granada fue el destino elegido.

    Fernando llegó para instalar maquinaria papelera y terminó estableciéndose definitivamente en la provincia.
    La familia prosperó rápidamente gracias a varias fábricas de papel, entre ellas la de El Blanqueo, en Pinos Genil.
    Berta creció entre un ambiente empresarial moderno, muy influido por la educación alemana liberal y las ideas higienistas que comenzaban a extenderse por Europa.

    No fue una mujer convencional.
    En una España donde casi ninguna mujer controlaba negocios o patrimonio propio, ella heredó las empresas familiares tras la muerte de su padre en 1896 y administró una considerable fortuna.

    Pero hubo un episodio que marcó toda su vida: la muerte de su hermano Luis por tuberculosis.

    Hoy cuesta imaginar el terror que provocaba aquella enfermedad.
    A finales del siglo XIX y principios del XX, la tuberculosis era prácticamente una condena lenta.
    No existían antibióticos y miles de personas morían consumidas por infecciones pulmonares.
    Los médicos recomendaban reposo, aire limpio, sol y montaña como una de las pocas terapias disponibles.

    Por eso comenzaron a construirse sanatorios en zonas elevadas y alejadas de las ciudades.

    Berta decidió invertir gran parte de su dinero en combatir la enfermedad en Granada.
    No buscaba prestigio político ni reconocimiento social.
    Diversos testimonios de la época la describen como una mujer profundamente comprometida con la asistencia sanitaria y la mejora de las condiciones de vida de los más pobres.

    Finalmente, en 1923, cuando tenía ya 65 años, inauguró el Sanatorio Antituberculoso de la Alfaguara.

    El lugar elegido no fue casual.
    El edificio se levantó a unos 1.400 metros de altitud, en plena Sierra de Huétor, rodeado de bosques y aire frío de montaña.
    En aquella época se creía que ese entorno ayudaba a frenar el avance de la tuberculosis y mejorar la respiración de los enfermos.

    El sanatorio fue diseñado siguiendo criterios médicos avanzados para la época.
    Tenía amplias galerías abiertas, enormes ventanales y terrazas donde los pacientes podían pasar horas tomando el aire.
    La ventilación constante era considerada fundamental.
    Muchas habitaciones estaban orientadas para recibir luz solar directa, ya que también se pensaba que el sol tenía efectos terapéuticos.

    Durante sus primeros años funcionó como un centro relativamente moderno y pionero en Granada.
    Llegaron pacientes de distintos puntos de Andalucía buscando tratamiento.
    Algunos permanecían allí durante meses, aislados del mundo, siguiendo estrictas rutinas de descanso y exposición al aire de la sierra.

    Pero todo cambió en 1936.

    Con el estallido de la Guerra Civil, Granada quedó rápidamente bajo control sublevado, mientras la zona cercana a Alfacar y la sierra vivía momentos de enorme tensión.
    La proximidad del frente convirtió el sanatorio en un hospital de sangre improvisado.

    Los enfermos tuberculosos fueron desplazados y el edificio comenzó a recibir soldados heridos, combatientes amputados y víctimas de bombardeos y enfrentamientos cercanos.

    Las condiciones eran extremadamente duras.

    Faltaban medicamentos, suministros y personal sanitario.
    Muchos heridos llegaban en estado crítico y morían allí mismo.
    Algunos testimonios hablan de salas saturadas y operaciones realizadas con recursos mínimos.
    El edificio, pensado para tratamientos largos y tranquilos, terminó convertido en un lugar de sufrimiento constante.

    Los combates y el deterioro destruyeron buena parte de la estructura.

    Tras la guerra, el sanatorio nunca volvió realmente a recuperarse.
    España atravesaba años de miseria y escasez, y mantener un complejo sanitario aislado en plena montaña resultaba demasiado costoso.
    Finalmente fue clausurado de manera definitiva en la década de 1940.

    Entonces empezó otra historia.

    Durante décadas el edificio quedó abandonado en mitad del bosque.
    La humedad, los saqueos y el paso del tiempo fueron devorando poco a poco las instalaciones.
    Ventanas arrancadas, techos hundidos, pasillos cubiertos de vegetación y habitaciones vacías terminaron creando una atmósfera inquietante que alimentó todo tipo de rumores.

    Los vecinos comenzaron a hablar de voces durante la noche.

    Excursionistas aseguraban escuchar susurros entre los muros derruidos.
    Otros afirmaban haber visto luces extrañas moviéndose entre los árboles o figuras atravesando los antiguos corredores del hospital.

    Con el auge de los programas de misterio en España durante los años noventa y dos mil, el lugar se convirtió en destino habitual de investigadores de lo paranormal.
    Algunos grupos grabaron psicofonías que supuestamente recogían lamentos, respiraciones y voces incomprensibles.
    También circularon historias sobre coches que se movían solos en el aparcamiento cercano o apariciones relacionadas con antiguos pacientes y soldados fallecidos allí.

    La leyenda más conocida asegura que el espíritu de Berta Wilhelmi sigue recorriendo el sanatorio que construyó.

    Sin embargo, históricamente no existe ninguna prueba de eso.
    Berta murió años después lejos del edificio y por causas naturales.
    Pero como ocurre con muchos lugares marcados por el dolor y el abandono, la imaginación popular terminó llenando los vacíos.

    El deterioro del sanatorio llegó a ser tan grave que las autoridades tuvieron que intervenir para evitar derrumbes y accidentes.
    Parte de la estructura fue asegurada y el recinto quedó vallado.
    Actualmente pueden verse restos de muros y zonas protegidas con cristales que permiten observar el interior sin entrar en las ruinas.

    Hoy la zona forma parte de una conocida ruta de senderismo dentro del Parque Natural de la Sierra de Huétor.
    Muchos visitantes llegan atraídos por la naturaleza.
    Otros, por las historias.

    Y quizá esa mezcla sea precisamente lo que mantiene vivo al antiguo sanatorio: no solo el misterio, sino la memoria de una época en la que la tuberculosis arrasaba familias enteras, una guerra convirtió hospitales en improvisados escenarios de muerte y una empresaria alemana afincada en Granada decidió gastar su fortuna intentando salvar vidas en mitad de la sierra.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=LzPrr2HA64

    #historia #granada #andalucia #sierradealfaguara #bertawilhelmi #tuberculosis #guerracivil #sanatorio #misterio #historiareal #ecosdelpasado

  7. Hoy se cumplen 90 del fin de la revolución social en mi pueblo. No fue ni heróica, ni esplendorosa, sino más bien de pura subsistencia. Pero al menos se trató de asegurar las vidas de unas personas que solo conocían la miseria.
    historiasdescartadas.es/72-dia #andalucia #cordoba

  8. Hoy se cumplen 90 del fin de la revolución social en mi pueblo. No fue ni heróica, ni esplendorosa, sino más bien de pura subsistencia. Pero al menos se trató de asegurar las vidas de unas personas que solo conocían la miseria.
    historiasdescartadas.es/72-dia #andalucia #cordoba

  9. Hoy se cumplen 90 del fin de la revolución social en mi pueblo. No fue ni heróica, ni esplendorosa, sino más bien de pura subsistencia. Pero al menos se trató de asegurar las vidas de unas personas que solo conocían la miseria.
    historiasdescartadas.es/72-dia #andalucia #cordoba

  10. Volante. Hogra: resistencias en la frontera sur
    viernes 2 de octubre · 17:30
    La Casa Invisible - Entrada Patio

    Jornada solidaria en La Casa Invisible con la participación de Border
    Resistance, presentación de Fraktal, concierto de Erpizu y recogida de
    alimentos, ropa y productos sanitarios para Ceuta.

    mlg.convoca.la/event/volante-h
    #Malaga #Andalucia #antirracismo #charla

  11. Volante. Hogra: resistencias en la frontera sur
    viernes 2 de octubre · 17:30
    La Casa Invisible - Entrada Patio

    Jornada solidaria en La Casa Invisible con la participación de Border
    Resistance, presentación de Fraktal, concierto de Erpizu y recogida de
    alimentos, ropa y productos sanitarios para Ceuta.

    mlg.convoca.la/event/volante-h
    #Malaga #Andalucia #antirracismo #charla

  12. Volante. Hogra: resistencias en la frontera sur
    viernes 2 de octubre · 17:30
    La Casa Invisible - Entrada Patio

    Jornada solidaria en La Casa Invisible con la participación de Border
    Resistance, presentación de Fraktal, concierto de Erpizu y recogida de
    alimentos, ropa y productos sanitarios para Ceuta.

    mlg.convoca.la/event/volante-h
    #Malaga #Andalucia #antirracismo #charla

  13. Volante. Hogra: resistencias en la frontera sur
    viernes 2 de octubre · 17:30
    La Casa Invisible - Entrada Patio

    Jornada solidaria en La Casa Invisible con la participación de Border
    Resistance, presentación de Fraktal, concierto de Erpizu y recogida de
    alimentos, ropa y productos sanitarios para Ceuta.

    mlg.convoca.la/event/volante-h
    #Malaga #Andalucia #antirracismo #charla

  14. Volante. Hogra: resistencias en la frontera sur
    viernes 2 de octubre · 17:30
    La Casa Invisible - Entrada Patio

    Jornada solidaria en La Casa Invisible con la participación de Border
    Resistance, presentación de Fraktal, concierto de Erpizu y recogida de
    alimentos, ropa y productos sanitarios para Ceuta.

    mlg.convoca.la/event/volante-h
    #Malaga #Andalucia #antirracismo #charla

  15. Volante. Hogra: resistencias en la frontera sur

    La Casa Invisible - Entrada Patio, viernes, 2 de octubre, 17:30 CEST

    Jornada solidaria en La Casa Invisible con la participación de Border Resistance, presentación de Fraktal, concierto de Erpizu y recogida de alimentos, ropa y productos sanitarios para Ceuta.

    mlg.convoca.la/event/volante-h

  16. portaldeandalucia.org/opinion/
    Mi familia no tuvo una emigración idílica, al igual que una inmensa mayoría de los de su generación, y fueron extranjeros en su mismo Estado y hasta incluso en su misma tierra: en las montañas de Montjuic, en una barraca cavada con sus manos, o en la isla del Guadalquivir.

    #ANDALUCÍA
    #emigracion

  17. Concentración por el derecho a la vivienda

    Ayuntamiento de Málaga, lunes, 28 de septiembre, 20:00 CEST

    🏠🔥 ¡LA VIVIENDA NO PUEDE SEGUIR EXPULSANDO VIDAS!

    👵🏽 Personas mayores que, después de toda una vida de esfuerzo, viven con el miedo de perder su hogar.
    👨‍👩‍👧‍👦 Familias que no llegan a fin de mes y viven bajo la amenaza de un desahucio.
    🧒🏽 Niñas y niños que no deberían crecer con la incertidumbre de no saber si podrán seguir en su casa.

    El caso de Mari Carmen, con 87 años, nos ha mostrado la cara más cruel de este sistema. Y por eso hemos dicho: ¡BASTA!

    Pero Mari Carmen no está sola.

    Teresa. Tita Mari. Mariló. Elvira. Reme. Esther… y tantas otras personas.

    Personas mayores, familias, niñas y niños, jovenes, personas que viven solas… historias diferentes, pero una misma lucha: poder seguir teniendo un hogar y vivir con dignidad.

    No son cifras.
    No son expedientes.
    Son personas. Son nuestras vecinas y vecinos. Son vidas.

    📢 ESTE LUNES 28 DE SEPTIEMBRE, NOS CONCENTRAMOS

    🕗 20:00 H
    📍 AYUNTAMIENTO DE MÁLAGA

    mlg.convoca.la/event/concentra

  18. Concentración por el derecho a la vivienda

    Ayuntamiento de Málaga, lunes, 28 de septiembre, 20:00 CEST

    🏠🔥 ¡LA VIVIENDA NO PUEDE SEGUIR EXPULSANDO VIDAS!

    👵🏽 Personas mayores que, después de toda una vida de esfuerzo, viven con el miedo de perder su hogar.
    👨‍👩‍👧‍👦 Familias que no llegan a fin de mes y viven bajo la amenaza de un desahucio.
    🧒🏽 Niñas y niños que no deberían crecer con la incertidumbre de no saber si podrán seguir en su casa.

    El caso de Mari Carmen, con 87 años, nos ha mostrado la cara más cruel de este sistema. Y por eso hemos dicho: ¡BASTA!

    Pero Mari Carmen no está sola.

    Teresa. Tita Mari. Mariló. Elvira. Reme. Esther… y tantas otras personas.

    Personas mayores, familias, niñas y niños, jovenes, personas que viven solas… historias diferentes, pero una misma lucha: poder seguir teniendo un hogar y vivir con dignidad.

    No son cifras.
    No son expedientes.
    Son personas. Son nuestras vecinas y vecinos. Son vidas.

    📢 ESTE LUNES 28 DE SEPTIEMBRE, NOS CONCENTRAMOS

    🕗 20:00 H
    📍 AYUNTAMIENTO DE MÁLAGA

    mlg.convoca.la/event/concentra

  19. Concentración por el derecho a la vivienda

    Ayuntamiento de Málaga, lunes, 28 de septiembre, 20:00 CEST

    🏠🔥 ¡LA VIVIENDA NO PUEDE SEGUIR EXPULSANDO VIDAS!

    👵🏽 Personas mayores que, después de toda una vida de esfuerzo, viven con el miedo de perder su hogar.
    👨‍👩‍👧‍👦 Familias que no llegan a fin de mes y viven bajo la amenaza de un desahucio.
    🧒🏽 Niñas y niños que no deberían crecer con la incertidumbre de no saber si podrán seguir en su casa.

    El caso de Mari Carmen, con 87 años, nos ha mostrado la cara más cruel de este sistema. Y por eso hemos dicho: ¡BASTA!

    Pero Mari Carmen no está sola.

    Teresa. Tita Mari. Mariló. Elvira. Reme. Esther… y tantas otras personas.

    Personas mayores, familias, niñas y niños, jovenes, personas que viven solas… historias diferentes, pero una misma lucha: poder seguir teniendo un hogar y vivir con dignidad.

    No son cifras.
    No son expedientes.
    Son personas. Son nuestras vecinas y vecinos. Son vidas.

    📢 ESTE LUNES 28 DE SEPTIEMBRE, NOS CONCENTRAMOS

    🕗 20:00 H
    📍 AYUNTAMIENTO DE MÁLAGA

    mlg.convoca.la/event/concentra

  20. La música rompe fronteras

    La Casa Invisible - Entrada Patio, viernes, 25 de septiembre, 17:30 CEST

    Jornada solidaria en apoyo a Ceuta que incluye recogida de enseres, la presentación del número "HOGRA: Resistencia en la Frontera Sur" de la revista Volante, actuación de Erpizu (Flamenkore) y sesión de DJs.

    mlg.convoca.la/event/la-musica

  21. Volante. Hogra: Resistencias en la Frontera Sur

    La Casa Invisible - Entrada Patio, martes, 1 de septiembre, 17:30 CEST

    HOGRA: RESISTENCIAS EN LA FRONTERA SUR Venimos con la presentación del VOLANTE N°13 a dar la bienvenida al curso pero sobre todo a compartir, charlar y pensar juntas la cuestión de Ceuta con la colaboración de @bord.eresistance y presentación de una propuesta chulísima que están creando Ixs compañerxs de @fraktal54 El encuentro será el próximo viernes a partir de las 17:30 en @lacasainvisible Esta misma tarde estaremos compartiendo La Invi con Música rompe fronteras, @erpizu. También habrá recogida de alimentos, ropa y productos sanitarios. Os esperamos

    mlg.convoca.la/event/volante-h