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🧿 𝑬𝒗𝒂 𝒚 𝑴𝒊𝒓𝒊𝒂𝒎: 𝒍𝒂𝒔 𝒈𝒆𝒎𝒆𝒍𝒂𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝑴𝒆𝒏𝒈𝒆𝒍𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒗𝒊𝒓𝒕𝒊𝒐́ 𝒆𝒏 𝒔𝒖𝒔 𝒆𝒙𝒑𝒆𝒓𝒊𝒎𝒆𝒏𝒕𝒐𝒔 🧿
Cuando Josef Mengele vio la gráfica de fiebre de Eva Mozes, pensó que aquella niña no iba a sobrevivir.
Tenía diez años.
Años después, Eva recordaría que escuchó al médico decir a otros colegas que era una lástima que fuera tan joven.
Según su relato, Mengele calculaba que le quedaban aproximadamente dos semanas de vida.Eva estaba enferma y apenas podía moverse, pero había algo que le preocupaba todavía más que su propia muerte.
Su hermana gemela Miriam.
Porque en Auschwitz las dos no eran simplemente hermanas.
Para los médicos nazis eran material de investigación.Eva y Miriam habían nacido el 31 de enero de 1934 en Port, una pequeña localidad de Rumanía.
Eran hijas de Alexander y Jaffa Mozes y crecieron junto a sus dos hermanas mayores, Edit y Aliz.
La familia vivía en una zona de Transilvania que en aquella época pertenecía a Rumanía y llevaba una vida relativamente tranquila hasta que la persecución contra los judíos fue endureciéndose.En 1944, cuando Eva y Miriam tenían diez años, la familia fue deportada a Auschwitz-Birkenau.
Al bajar del tren, Mengele estaba entre los médicos de las SS que realizaban las selecciones.
Eva recordaría que un guardia vio que ella y Miriam eran gemelas y preguntó a su madre si lo eran.
Cuando respondió que sí, las niñas fueron separadas inmediatamente de sus padres.Su madre preguntó si aquello era algo bueno.
No sabía lo que significaba ser elegido como gemelo en Auschwitz.
Eva y Miriam fueron llevadas a una zona destinada a los gemelos y quedaron separadas del resto de su familia.
Nunca volvieron a ver a sus padres.
En Auschwitz, Mengele había encontrado algo que le resultaba especialmente útil para sus investigaciones raciales: miles de personas encerradas contra su voluntad, sin posibilidad de negarse a un procedimiento, sin médicos independientes que protegieran sus intereses y sin ninguna consecuencia para quien los sometiera a experimentos.
Los gemelos eran particularmente valiosos para él porque permitían comparar características que, en teoría, podían tener una explicación genética.
Mengele estaba interesado en cuestiones relacionadas con la herencia, el crecimiento, las enfermedades, las anomalías físicas y, dentro de la ideología nazi, en las supuestas diferencias raciales.Aquello no era investigación científica legítima.
Las personas sometidas a los experimentos no habían dado consentimiento y los procedimientos podían causarles dolor, enfermedad, lesiones o la muerte.
Los niños eran examinados repetidamente.
Les medían el cuerpo, las extremidades, los ojos y otros rasgos físicos.
Les extraían sangre y podían recibir inyecciones o sustancias cuyo contenido desconocían.Eva recordaría años después que algunos procedimientos duraban horas.
Tres veces por semana, según su testimonio, ella y Miriam podían permanecer durante largos periodos desnudas mientras los médicos tomaban medidas y comparaban sus cuerpos.
El objetivo era encontrar diferencias y semejanzas que pudieran servir a las investigaciones de Mengele.
Pero había algo que aterrorizaba especialmente a los gemelos.
Cuando uno moría, el otro podía ser asesinado para que los médicos pudieran comparar ambos cuerpos mediante autopsias.
Los testimonios conservados sobre los experimentos de Auschwitz describen este tipo de prácticas.
Eva conocía ese peligro.
Y entonces enfermó.
La fiebre subió y fue trasladada al barracón de enfermos.
Para una niña normal, estar enferma habría significado recibir atención médica.
En Auschwitz podía significar exactamente lo contrario.
Eva estaba convencida de que, si moría, Mengele también mataría a Miriam.
Durante aquellos días llegó a estar tan débil que apenas podía caminar. Décadas después contaría que se arrastraba por el suelo del barracón para llegar hasta un grifo y beber agua.
Tenía diez años y sabía que tenía que mantenerse viva.
No solo por ella.
Por su hermana.
La fiebre duró aproximadamente dos semanas.
Eva sobrevivió.
Incluso contó posteriormente que llegó a manipular el termómetro para que la temperatura pareciera más baja cuando temía que una lectura demasiado elevada provocara alguna decisión que pudiera ponerla en peligro.
Finalmente consiguió recuperarse lo suficiente para regresar con Miriam.
Las dos seguían vivas.
Pero los experimentos continuaron.
La estancia de los gemelos en Auschwitz no consistía en un único procedimiento.
Fueron sometidos repetidamente a mediciones, extracciones de sangre, exámenes físicos y otras intervenciones.Eva recordaría también las inyecciones que recibió durante aquel periodo.
En uno de los episodios que describió posteriormente, enfermó después de recibir una sustancia que no conocía.Nunca supo exactamente qué le habían inyectado.
Ese detalle es importante porque después de la guerra no fue posible reconstruir todas las sustancias utilizadas por Mengele en cada uno de los niños.
Parte de la documentación fue destruida y muchos procedimientos quedaron registrados de forma incompleta.Lo que sí está documentado es la amplitud de los experimentos.
Mengele trabajaba con distintos grupos de gemelos y otros prisioneros.
Los niños eran enviados a los barracones médicos, medidos y examinados, y algunos eran sometidos a procedimientos especialmente crueles.También hubo experimentos relacionados con los ojos y con la pigmentación.
Se intentó estudiar el color de los ojos mediante sustancias que podían provocar lesiones graves.El propósito declarado estaba relacionado con la investigación genética y racial, pero esas prácticas no tenían las garantías de una investigación científica ética y fueron realizadas dentro del sistema de exterminio nazi.
Mengele podía seleccionar a los prisioneros, ordenar procedimientos y decidir qué ocurría con ellos porque Auschwitz era al mismo tiempo campo de concentración y centro de exterminio.
Su posición le permitía disponer de personas como si fueran objetos de laboratorio.
Eva y Miriam permanecieron allí hasta la liberación.
El 27 de enero de 1945, las tropas soviéticas llegaron a Auschwitz.
Eva tenía diez años.
Faltaban solo cuatro días para que las gemelas cumplieran once.
Habían sobrevivido a la selección, a la separación de su familia, a los experimentos y a una enfermedad que Eva pensó que podía acabar con su vida.
De su familia inmediata, sin embargo, no sobrevivieron todos.
Sus padres y sus dos hermanas mayores fueron asesinados.
Eva y Miriam fueron las únicas supervivientes de la familia Mozes.
Después de la guerra regresaron a Rumanía y posteriormente emigraron a Israel.
Eva se casó con Michael Kor y terminó viviendo en Estados Unidos.
Durante décadas habló públicamente sobre Auschwitz y sobre lo ocurrido con los gemelos.
En 1984 fundó junto con su hermana el CANDLES Holocaust Museum and Education Center, dedicado a conservar la memoria de los niños que fueron utilizados en los experimentos de Mengele.
Eva también buscó a otros supervivientes de aquellos experimentos.
Se calcula que alrededor de 1.500 pares de gemelos fueron registrados por Mengele y su equipo en Auschwitz, aunque las cifras exactas varían según las fuentes y los registros disponibles.
El Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau señala que aproximadamente 3.000 niños fueron seleccionados como gemelos y que solo unos 200 seguían con vida cuando el campo fue liberado.Entre ellos estaban Eva y Miriam.
Josef Mengele huyó de Europa después de la guerra.
Nunca fue juzgado por los crímenes cometidos en Auschwitz.
Vivió durante años utilizando diferentes identidades y pasó por Argentina y Paraguay antes de instalarse en Brasil.
Murió el 7 de febrero de 1979 en Bertioga, Brasil, después de sufrir un derrame cerebral mientras nadaba.
Fue enterrado con el nombre falso de Wolfgang Gerhard.
Su identidad no fue confirmada definitivamente hasta 1985, cuando una investigación internacional llevó a la exhumación de sus restos.
Posteriormente, pruebas forenses y de ADN confirmaron que se trataba de Mengele.Eva Kor murió el 4 de julio de 2019 en Cracovia, mientras participaba en uno de sus habituales viajes educativos a Auschwitz.
Tenía 85 años.
Hasta el final continuó contando lo ocurrido.
Su historia quedó asociada a una frase que resume la lucha que había mantenido desde aquella infancia: sobrevivir.
Pero quizá lo más difícil de comprender de su historia sea que, cuando aquella niña estaba enferma en Auschwitz, no sabía nada de tribunales, investigaciones históricas ni memoria del Holocausto.
Solo sabía una cosa.
Si ella moría, temía que Miriam muriera después.
Por eso se arrastró hasta un grifo cuando ya casi no podía caminar.
Por eso intentó sobrevivir a aquella fiebre.
Y por eso, muchos años después, cuando ya era una mujer adulta, seguía contando lo que había ocurrido en aquel barracón.
Porque en Auschwitz habían intentado convertirla en un número y en un objeto de experimentación.
Ella consiguió salir de allí con vida.
Y dedicó el resto de su vida a conseguir que su historia no desapareciera.
▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#holocausto #auschwitz #historia #memoriahistorica #evakor #miriammozeskor #josefmengele #nazismo #segundaguerramundial #historiadelamedicina #experimentoshumanos #genocidio #supervivientes #ecosdelpasado
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🧿 𝑬𝒗𝒂 𝒚 𝑴𝒊𝒓𝒊𝒂𝒎: 𝒍𝒂𝒔 𝒈𝒆𝒎𝒆𝒍𝒂𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝑴𝒆𝒏𝒈𝒆𝒍𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒗𝒊𝒓𝒕𝒊𝒐́ 𝒆𝒏 𝒔𝒖𝒔 𝒆𝒙𝒑𝒆𝒓𝒊𝒎𝒆𝒏𝒕𝒐𝒔 🧿
Cuando Josef Mengele vio la gráfica de fiebre de Eva Mozes, pensó que aquella niña no iba a sobrevivir.
Tenía diez años.
Años después, Eva recordaría que escuchó al médico decir a otros colegas que era una lástima que fuera tan joven.
Según su relato, Mengele calculaba que le quedaban aproximadamente dos semanas de vida.Eva estaba enferma y apenas podía moverse, pero había algo que le preocupaba todavía más que su propia muerte.
Su hermana gemela Miriam.
Porque en Auschwitz las dos no eran simplemente hermanas.
Para los médicos nazis eran material de investigación.Eva y Miriam habían nacido el 31 de enero de 1934 en Port, una pequeña localidad de Rumanía.
Eran hijas de Alexander y Jaffa Mozes y crecieron junto a sus dos hermanas mayores, Edit y Aliz.
La familia vivía en una zona de Transilvania que en aquella época pertenecía a Rumanía y llevaba una vida relativamente tranquila hasta que la persecución contra los judíos fue endureciéndose.En 1944, cuando Eva y Miriam tenían diez años, la familia fue deportada a Auschwitz-Birkenau.
Al bajar del tren, Mengele estaba entre los médicos de las SS que realizaban las selecciones.
Eva recordaría que un guardia vio que ella y Miriam eran gemelas y preguntó a su madre si lo eran.
Cuando respondió que sí, las niñas fueron separadas inmediatamente de sus padres.Su madre preguntó si aquello era algo bueno.
No sabía lo que significaba ser elegido como gemelo en Auschwitz.
Eva y Miriam fueron llevadas a una zona destinada a los gemelos y quedaron separadas del resto de su familia.
Nunca volvieron a ver a sus padres.
En Auschwitz, Mengele había encontrado algo que le resultaba especialmente útil para sus investigaciones raciales: miles de personas encerradas contra su voluntad, sin posibilidad de negarse a un procedimiento, sin médicos independientes que protegieran sus intereses y sin ninguna consecuencia para quien los sometiera a experimentos.
Los gemelos eran particularmente valiosos para él porque permitían comparar características que, en teoría, podían tener una explicación genética.
Mengele estaba interesado en cuestiones relacionadas con la herencia, el crecimiento, las enfermedades, las anomalías físicas y, dentro de la ideología nazi, en las supuestas diferencias raciales.Aquello no era investigación científica legítima.
Las personas sometidas a los experimentos no habían dado consentimiento y los procedimientos podían causarles dolor, enfermedad, lesiones o la muerte.
Los niños eran examinados repetidamente.
Les medían el cuerpo, las extremidades, los ojos y otros rasgos físicos.
Les extraían sangre y podían recibir inyecciones o sustancias cuyo contenido desconocían.Eva recordaría años después que algunos procedimientos duraban horas.
Tres veces por semana, según su testimonio, ella y Miriam podían permanecer durante largos periodos desnudas mientras los médicos tomaban medidas y comparaban sus cuerpos.
El objetivo era encontrar diferencias y semejanzas que pudieran servir a las investigaciones de Mengele.
Pero había algo que aterrorizaba especialmente a los gemelos.
Cuando uno moría, el otro podía ser asesinado para que los médicos pudieran comparar ambos cuerpos mediante autopsias.
Los testimonios conservados sobre los experimentos de Auschwitz describen este tipo de prácticas.
Eva conocía ese peligro.
Y entonces enfermó.
La fiebre subió y fue trasladada al barracón de enfermos.
Para una niña normal, estar enferma habría significado recibir atención médica.
En Auschwitz podía significar exactamente lo contrario.
Eva estaba convencida de que, si moría, Mengele también mataría a Miriam.
Durante aquellos días llegó a estar tan débil que apenas podía caminar. Décadas después contaría que se arrastraba por el suelo del barracón para llegar hasta un grifo y beber agua.
Tenía diez años y sabía que tenía que mantenerse viva.
No solo por ella.
Por su hermana.
La fiebre duró aproximadamente dos semanas.
Eva sobrevivió.
Incluso contó posteriormente que llegó a manipular el termómetro para que la temperatura pareciera más baja cuando temía que una lectura demasiado elevada provocara alguna decisión que pudiera ponerla en peligro.
Finalmente consiguió recuperarse lo suficiente para regresar con Miriam.
Las dos seguían vivas.
Pero los experimentos continuaron.
La estancia de los gemelos en Auschwitz no consistía en un único procedimiento.
Fueron sometidos repetidamente a mediciones, extracciones de sangre, exámenes físicos y otras intervenciones.Eva recordaría también las inyecciones que recibió durante aquel periodo.
En uno de los episodios que describió posteriormente, enfermó después de recibir una sustancia que no conocía.Nunca supo exactamente qué le habían inyectado.
Ese detalle es importante porque después de la guerra no fue posible reconstruir todas las sustancias utilizadas por Mengele en cada uno de los niños.
Parte de la documentación fue destruida y muchos procedimientos quedaron registrados de forma incompleta.Lo que sí está documentado es la amplitud de los experimentos.
Mengele trabajaba con distintos grupos de gemelos y otros prisioneros.
Los niños eran enviados a los barracones médicos, medidos y examinados, y algunos eran sometidos a procedimientos especialmente crueles.También hubo experimentos relacionados con los ojos y con la pigmentación.
Se intentó estudiar el color de los ojos mediante sustancias que podían provocar lesiones graves.El propósito declarado estaba relacionado con la investigación genética y racial, pero esas prácticas no tenían las garantías de una investigación científica ética y fueron realizadas dentro del sistema de exterminio nazi.
Mengele podía seleccionar a los prisioneros, ordenar procedimientos y decidir qué ocurría con ellos porque Auschwitz era al mismo tiempo campo de concentración y centro de exterminio.
Su posición le permitía disponer de personas como si fueran objetos de laboratorio.
Eva y Miriam permanecieron allí hasta la liberación.
El 27 de enero de 1945, las tropas soviéticas llegaron a Auschwitz.
Eva tenía diez años.
Faltaban solo cuatro días para que las gemelas cumplieran once.
Habían sobrevivido a la selección, a la separación de su familia, a los experimentos y a una enfermedad que Eva pensó que podía acabar con su vida.
De su familia inmediata, sin embargo, no sobrevivieron todos.
Sus padres y sus dos hermanas mayores fueron asesinados.
Eva y Miriam fueron las únicas supervivientes de la familia Mozes.
Después de la guerra regresaron a Rumanía y posteriormente emigraron a Israel.
Eva se casó con Michael Kor y terminó viviendo en Estados Unidos.
Durante décadas habló públicamente sobre Auschwitz y sobre lo ocurrido con los gemelos.
En 1984 fundó junto con su hermana el CANDLES Holocaust Museum and Education Center, dedicado a conservar la memoria de los niños que fueron utilizados en los experimentos de Mengele.
Eva también buscó a otros supervivientes de aquellos experimentos.
Se calcula que alrededor de 1.500 pares de gemelos fueron registrados por Mengele y su equipo en Auschwitz, aunque las cifras exactas varían según las fuentes y los registros disponibles.
El Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau señala que aproximadamente 3.000 niños fueron seleccionados como gemelos y que solo unos 200 seguían con vida cuando el campo fue liberado.Entre ellos estaban Eva y Miriam.
Josef Mengele huyó de Europa después de la guerra.
Nunca fue juzgado por los crímenes cometidos en Auschwitz.
Vivió durante años utilizando diferentes identidades y pasó por Argentina y Paraguay antes de instalarse en Brasil.
Murió el 7 de febrero de 1979 en Bertioga, Brasil, después de sufrir un derrame cerebral mientras nadaba.
Fue enterrado con el nombre falso de Wolfgang Gerhard.
Su identidad no fue confirmada definitivamente hasta 1985, cuando una investigación internacional llevó a la exhumación de sus restos.
Posteriormente, pruebas forenses y de ADN confirmaron que se trataba de Mengele.Eva Kor murió el 4 de julio de 2019 en Cracovia, mientras participaba en uno de sus habituales viajes educativos a Auschwitz.
Tenía 85 años.
Hasta el final continuó contando lo ocurrido.
Su historia quedó asociada a una frase que resume la lucha que había mantenido desde aquella infancia: sobrevivir.
Pero quizá lo más difícil de comprender de su historia sea que, cuando aquella niña estaba enferma en Auschwitz, no sabía nada de tribunales, investigaciones históricas ni memoria del Holocausto.
Solo sabía una cosa.
Si ella moría, temía que Miriam muriera después.
Por eso se arrastró hasta un grifo cuando ya casi no podía caminar.
Por eso intentó sobrevivir a aquella fiebre.
Y por eso, muchos años después, cuando ya era una mujer adulta, seguía contando lo que había ocurrido en aquel barracón.
Porque en Auschwitz habían intentado convertirla en un número y en un objeto de experimentación.
Ella consiguió salir de allí con vida.
Y dedicó el resto de su vida a conseguir que su historia no desapareciera.
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#holocausto #auschwitz #historia #memoriahistorica #evakor #miriammozeskor #josefmengele #nazismo #segundaguerramundial #historiadelamedicina #experimentoshumanos #genocidio #supervivientes #ecosdelpasado
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🧿 𝑬𝒗𝒂 𝒚 𝑴𝒊𝒓𝒊𝒂𝒎: 𝒍𝒂𝒔 𝒈𝒆𝒎𝒆𝒍𝒂𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝑴𝒆𝒏𝒈𝒆𝒍𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒗𝒊𝒓𝒕𝒊𝒐́ 𝒆𝒏 𝒔𝒖𝒔 𝒆𝒙𝒑𝒆𝒓𝒊𝒎𝒆𝒏𝒕𝒐𝒔 🧿
Cuando Josef Mengele vio la gráfica de fiebre de Eva Mozes, pensó que aquella niña no iba a sobrevivir.
Tenía diez años.
Años después, Eva recordaría que escuchó al médico decir a otros colegas que era una lástima que fuera tan joven.
Según su relato, Mengele calculaba que le quedaban aproximadamente dos semanas de vida.Eva estaba enferma y apenas podía moverse, pero había algo que le preocupaba todavía más que su propia muerte.
Su hermana gemela Miriam.
Porque en Auschwitz las dos no eran simplemente hermanas.
Para los médicos nazis eran material de investigación.Eva y Miriam habían nacido el 31 de enero de 1934 en Port, una pequeña localidad de Rumanía.
Eran hijas de Alexander y Jaffa Mozes y crecieron junto a sus dos hermanas mayores, Edit y Aliz.
La familia vivía en una zona de Transilvania que en aquella época pertenecía a Rumanía y llevaba una vida relativamente tranquila hasta que la persecución contra los judíos fue endureciéndose.En 1944, cuando Eva y Miriam tenían diez años, la familia fue deportada a Auschwitz-Birkenau.
Al bajar del tren, Mengele estaba entre los médicos de las SS que realizaban las selecciones.
Eva recordaría que un guardia vio que ella y Miriam eran gemelas y preguntó a su madre si lo eran.
Cuando respondió que sí, las niñas fueron separadas inmediatamente de sus padres.Su madre preguntó si aquello era algo bueno.
No sabía lo que significaba ser elegido como gemelo en Auschwitz.
Eva y Miriam fueron llevadas a una zona destinada a los gemelos y quedaron separadas del resto de su familia.
Nunca volvieron a ver a sus padres.
En Auschwitz, Mengele había encontrado algo que le resultaba especialmente útil para sus investigaciones raciales: miles de personas encerradas contra su voluntad, sin posibilidad de negarse a un procedimiento, sin médicos independientes que protegieran sus intereses y sin ninguna consecuencia para quien los sometiera a experimentos.
Los gemelos eran particularmente valiosos para él porque permitían comparar características que, en teoría, podían tener una explicación genética.
Mengele estaba interesado en cuestiones relacionadas con la herencia, el crecimiento, las enfermedades, las anomalías físicas y, dentro de la ideología nazi, en las supuestas diferencias raciales.Aquello no era investigación científica legítima.
Las personas sometidas a los experimentos no habían dado consentimiento y los procedimientos podían causarles dolor, enfermedad, lesiones o la muerte.
Los niños eran examinados repetidamente.
Les medían el cuerpo, las extremidades, los ojos y otros rasgos físicos.
Les extraían sangre y podían recibir inyecciones o sustancias cuyo contenido desconocían.Eva recordaría años después que algunos procedimientos duraban horas.
Tres veces por semana, según su testimonio, ella y Miriam podían permanecer durante largos periodos desnudas mientras los médicos tomaban medidas y comparaban sus cuerpos.
El objetivo era encontrar diferencias y semejanzas que pudieran servir a las investigaciones de Mengele.
Pero había algo que aterrorizaba especialmente a los gemelos.
Cuando uno moría, el otro podía ser asesinado para que los médicos pudieran comparar ambos cuerpos mediante autopsias.
Los testimonios conservados sobre los experimentos de Auschwitz describen este tipo de prácticas.
Eva conocía ese peligro.
Y entonces enfermó.
La fiebre subió y fue trasladada al barracón de enfermos.
Para una niña normal, estar enferma habría significado recibir atención médica.
En Auschwitz podía significar exactamente lo contrario.
Eva estaba convencida de que, si moría, Mengele también mataría a Miriam.
Durante aquellos días llegó a estar tan débil que apenas podía caminar. Décadas después contaría que se arrastraba por el suelo del barracón para llegar hasta un grifo y beber agua.
Tenía diez años y sabía que tenía que mantenerse viva.
No solo por ella.
Por su hermana.
La fiebre duró aproximadamente dos semanas.
Eva sobrevivió.
Incluso contó posteriormente que llegó a manipular el termómetro para que la temperatura pareciera más baja cuando temía que una lectura demasiado elevada provocara alguna decisión que pudiera ponerla en peligro.
Finalmente consiguió recuperarse lo suficiente para regresar con Miriam.
Las dos seguían vivas.
Pero los experimentos continuaron.
La estancia de los gemelos en Auschwitz no consistía en un único procedimiento.
Fueron sometidos repetidamente a mediciones, extracciones de sangre, exámenes físicos y otras intervenciones.Eva recordaría también las inyecciones que recibió durante aquel periodo.
En uno de los episodios que describió posteriormente, enfermó después de recibir una sustancia que no conocía.Nunca supo exactamente qué le habían inyectado.
Ese detalle es importante porque después de la guerra no fue posible reconstruir todas las sustancias utilizadas por Mengele en cada uno de los niños.
Parte de la documentación fue destruida y muchos procedimientos quedaron registrados de forma incompleta.Lo que sí está documentado es la amplitud de los experimentos.
Mengele trabajaba con distintos grupos de gemelos y otros prisioneros.
Los niños eran enviados a los barracones médicos, medidos y examinados, y algunos eran sometidos a procedimientos especialmente crueles.También hubo experimentos relacionados con los ojos y con la pigmentación.
Se intentó estudiar el color de los ojos mediante sustancias que podían provocar lesiones graves.El propósito declarado estaba relacionado con la investigación genética y racial, pero esas prácticas no tenían las garantías de una investigación científica ética y fueron realizadas dentro del sistema de exterminio nazi.
Mengele podía seleccionar a los prisioneros, ordenar procedimientos y decidir qué ocurría con ellos porque Auschwitz era al mismo tiempo campo de concentración y centro de exterminio.
Su posición le permitía disponer de personas como si fueran objetos de laboratorio.
Eva y Miriam permanecieron allí hasta la liberación.
El 27 de enero de 1945, las tropas soviéticas llegaron a Auschwitz.
Eva tenía diez años.
Faltaban solo cuatro días para que las gemelas cumplieran once.
Habían sobrevivido a la selección, a la separación de su familia, a los experimentos y a una enfermedad que Eva pensó que podía acabar con su vida.
De su familia inmediata, sin embargo, no sobrevivieron todos.
Sus padres y sus dos hermanas mayores fueron asesinados.
Eva y Miriam fueron las únicas supervivientes de la familia Mozes.
Después de la guerra regresaron a Rumanía y posteriormente emigraron a Israel.
Eva se casó con Michael Kor y terminó viviendo en Estados Unidos.
Durante décadas habló públicamente sobre Auschwitz y sobre lo ocurrido con los gemelos.
En 1984 fundó junto con su hermana el CANDLES Holocaust Museum and Education Center, dedicado a conservar la memoria de los niños que fueron utilizados en los experimentos de Mengele.
Eva también buscó a otros supervivientes de aquellos experimentos.
Se calcula que alrededor de 1.500 pares de gemelos fueron registrados por Mengele y su equipo en Auschwitz, aunque las cifras exactas varían según las fuentes y los registros disponibles.
El Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau señala que aproximadamente 3.000 niños fueron seleccionados como gemelos y que solo unos 200 seguían con vida cuando el campo fue liberado.Entre ellos estaban Eva y Miriam.
Josef Mengele huyó de Europa después de la guerra.
Nunca fue juzgado por los crímenes cometidos en Auschwitz.
Vivió durante años utilizando diferentes identidades y pasó por Argentina y Paraguay antes de instalarse en Brasil.
Murió el 7 de febrero de 1979 en Bertioga, Brasil, después de sufrir un derrame cerebral mientras nadaba.
Fue enterrado con el nombre falso de Wolfgang Gerhard.
Su identidad no fue confirmada definitivamente hasta 1985, cuando una investigación internacional llevó a la exhumación de sus restos.
Posteriormente, pruebas forenses y de ADN confirmaron que se trataba de Mengele.Eva Kor murió el 4 de julio de 2019 en Cracovia, mientras participaba en uno de sus habituales viajes educativos a Auschwitz.
Tenía 85 años.
Hasta el final continuó contando lo ocurrido.
Su historia quedó asociada a una frase que resume la lucha que había mantenido desde aquella infancia: sobrevivir.
Pero quizá lo más difícil de comprender de su historia sea que, cuando aquella niña estaba enferma en Auschwitz, no sabía nada de tribunales, investigaciones históricas ni memoria del Holocausto.
Solo sabía una cosa.
Si ella moría, temía que Miriam muriera después.
Por eso se arrastró hasta un grifo cuando ya casi no podía caminar.
Por eso intentó sobrevivir a aquella fiebre.
Y por eso, muchos años después, cuando ya era una mujer adulta, seguía contando lo que había ocurrido en aquel barracón.
Porque en Auschwitz habían intentado convertirla en un número y en un objeto de experimentación.
Ella consiguió salir de allí con vida.
Y dedicó el resto de su vida a conseguir que su historia no desapareciera.
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